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parte 25

Vi mentidos filósofos, que osaban Escrutar tus misterios, ultrajarte, Y de impiedad al lamentable abismo page 188 Á los míseros hombres arrastraban. Por eso te buscó mi débil mente En la sublime soledad: ahora Entera se abre á ti; tu mano siente 5 En esta inmensidad que me circunda, Y tu profunda voz hiere mi seno De este raudal en el eterno trueno.

¡Asombroso torrente! ¡Cómo tu vista el ánimo enajena 10 Y de terror y admiración me llena! ¿Dó tu origen está? ¿Quién fertiliza Por tantos siglos tu inexhausta fuente? ¿Qué poderosa mano Hace que al recibirte 15 No rebose en la tierra el Océano?

Abrió el Señor su mano omnipotente; Cubrió tu faz de nubes agitadas, Dió su voz á tus aguas despeñadas, Y ornó con su arco tu terrible frente. 20 ¡Ciego, profundo, infatigable corres, Como el torrente obscuro de los siglos En insondable eternidad!... ¡Al hombre Huyen así las ilusiones gratas, Los florecientes días, 25 Y despierta al dolor!... ¡Ay! agostada Yace mi juventud; mi faz, marchita; page 189 Y la profunda pena que me agita Ruga mi frente de dolor nublada.

Nunca tanto sentí como este día Mi soledad y mísero abandono 5 Y lamentable desamor... ¿Podría En edad borrascosa Sin amor ser feliz? ¡Oh! si una hermosa Mi cariño fijase, Y de este abismo al borde turbulento 10 Mi vago pensamiento Y ardiente admiración acompañase! ¡Cómo gozara, viéndola cubrirse De leve palidez, y ser más bella En su dulce terror, y sonreirse 15 Al sostenerla mis amantes brazos... Delirios de virtud... ¡Ay! ¡Desterrado, Sin patria, sin amores, Sólo miro ante mí llanto y dolores!

¡Niágara poderoso! 20 ¡Adiós! ¡adiós! Dentro de pocos años Ya devorado habrá la tumba fría Á tu débil cantor. ¡Duren mis versos Cual tu gloria inmortal! ¡Pueda piadoso, Viéndote algún viajero, 25 Dar un suspiro á la memoria mía! Y al abismarse Febo en occidente, Feliz yo vuele do el Señor me llama, page 190 Y al escuchar los ecos de mi fama, Alce en las nubes la radiosa frente.

«PLÁCIDO» (DON GABRIEL DE LA CONCEPCIÓN VALDÉS)

PLEGARIA Á DIOS

¡Ser de inmensa bondad! ¡Dios poderoso! Â vos acudo en mi dolor vehemente... 5 Extended vuestro brazo omnipotente; Rasgad de la calumnia el velo odioso; Y arrancad este sello ignominioso Con que el mundo manchar quiere mi frente.

¡Rey de los Reyes! ¡Dios de mis abuelos! 10 ¡Vos solo sois mi defensor! ¡Dios mío!... Todo lo puede quien al mar sombrío Olas y peces dio, luz á los cielos, Fuego al sol, giro al aire, al norte hielos, Vida á las plantas, movimiento al río.

15 Todo lo podéis vos; todo fenece, Ó se reanima á vuestra voz sagrada; Fuera de vos, Señor, el todo es nada Que en la insondable eternidad perece; Y aun esa misma nada os obedece, 20 Pues de ella fué la humanidad creada. page 191 Yo no os puedo engañar, Dios de clemencia; Y pues vuestra eternal sabiduría Ve al través de mi cuerpo el alma mía Cual del aire á la clara transparencia, 5 Estorbad que humillada la inocencia Bata sus palmas la calumnia impía.

Estorbadlo, Señor, por la preciosa Sangre vertida, que la culpa sella Del pecado de Adán, ó por aquella 10 Madre cándida, dulce y amorosa, Cuando envuelta en pesar, mustia y llorosa, Siguió tu muerte como helíaca estrella.

Mas si cuadra á tu suma omnipotencia Que yo perezca cual malvado impío, 15 Y que los hombres mi cadáver frío Ultrajen con maligna complacencia... ¡Suene tu voz, y acabe mi existencia!... ¡Cúmplase en mí tu voluntad, Dios mío!

DOÑA GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA

Á WÁSHINGTON

No en lo pasado a tu virtud modelo, 20 Ni copia al porvenir dará la historia, Ni otra igual en grandeza á tu memoria Difundirán los siglos en su vuelo. page 192 Miró la Europa ensangrentar su suelo Al genio de la guerra y la victoria, Pero le cupo á América la gloria De que al genio del bien le diera el cielo. 5 Que audaz conquistador goce en su ciencia Mientras al mundo en páramo convierte, Y se envanezca cuando á siervos mande; ¡Mas los pueblos sabrán en su conciencia Que el que los rige libres sólo es fuerte; 10 Que el que los hace grandes sólo es grande!

AL PARTIR

¡Perla del mar! ¡Estrella de Occidente! ¡Hermosa Cuba! Tu brillante cielo La noche cubre con su opaco velo, Como cubre el dolor mi triste frente. 15 ¡Voy á partir!... La chusma diligente Para arrancarme del nativo suelo Las velas iza, y pronta á su desvelo La brisa acude de tu zona ardiente. ¡Adiós, patria feliz, Edén querido! Doquier que el hado en su furor me impela, 20 Tu dulce nombre halagará mi oído. ¡Adiós!... ¡ya cruje la turgente vela... El ancla se alza... el buque estremecido Las olas corta y silencioso vuela! page 193

ECUADOR

DON JOSÉ JOAQUÍN OLMEDO

LA VICTORIA DE JUNÍN

Canto á Bolívar

El trueno horrendo, que en fragor revienta Y sordo retumbando se dilata Por la inflamada esfera, Al Dios anuncia que en el cielo impera.

5 Y el rayo que en Junín rompe y ahuyenta La hispana muchedumbre, Que más feroz que nunca amenazaba Á sangre y fuego eterna servidumbre, Y el canto de victoria 10 Que en ecos mil discurre, ensordeciendo El hondo valle y enriscada cumbre, Proclaman á Bolívar en la tierra Árbitro de la paz y de la guerra.

Las soberbias pirámides que al cielo 15 El arte humano osado levantaba Para hablar á los siglos y naciones, page 194 Templos, do esclavas manos Deificaban en pompa á sus tiranos, Ludibrio son del tiempo, que con su ala Débil las toca, y las derriba al suelo, 5 Después que en fácil juego el fugaz viento Borró sus mentirosas inscripciones; Y bajo los escombros confundido Entre las sombras del eterno olvido ¡Oh de ambición y de miseria ejemplo! 10 El sacerdote yace, el dios y el templo.

Mas los sublimes montes, cuya frente Á la región etérea se levanta, Que ven las tempestades á su planta Brillar, rugir, romperse, disiparse; 15 Los Andes... las enormes, estupendas Moles sentadas sobre bases de oro, La tierra con su peso equilibrando, Jamás se moverán. Ellos, burlando De ajena envidia y del protervo tiempo 20 La furia y el poder, serán eternos De Libertad y de Victoria heraldos, Que con eco profundo Á la postrera edad dirán del mundo: «Nosotros vimos de Junín el campo; 25 Vimos que al desplegarse Del Perú y de Colombia las banderas, Se turban las legiones altaneras, Huye el fiero español despavorido, page 195 Ó pide paz rendido. Venció Bolívar: el Perú fué libre; Y en triunfal pompa Libertad sagrada En el templo del Sol fué colocada.»

5 ¿Quién es aquel que el paso lento mueve Sobre el collado que á Junín domina? ¿Que el campo desde allí mide, y el sitio Del combatir y del vencer desina? ¿Que la hueste contraria observa, cuenta, 10 Y en su mente la rompe y desordena, Y á los más bravos á morir condena, Cual águila caudal que se complace Del alto cielo en divisar su presa Que entre el rebaño mal segura pace? 15 ¿Quién el que ya desciende Pronto y apercibido á la pelea? Preñada en tempestades le rodea Nube tremenda: el brillo de su espada Es el vivo reflejo de la gloria; 20 Su voz un trueno; su mirada un rayo. ¿Quién aquel que, al trabarse la batalla, Ufano como nuncio de victoria, Un corcel impetuoso fatigando, Discurre sin cesar por toda parte?... 25 ¿Quién, sino el hijo de Colombia y Marte?

Sonó su voz: «Peruanos, Mirad allí los duros opresores page 196 De vuestra patria. Bravos colombianos, En cien crudas batallas vencedores, Mirad allí los enemigos fieros Que buscando venís desde Orinoco: 5 Suya es la fuerza, y el valor es vuestro, Vuestra será la gloria; Pues lidiar con valor y por la patria Es el mejor presagio de victoria. Acometed: que siempre 10 De quien se atreve más el triunfo ha sido: Quien no espera vencer, ya está vencido.»

Dice; y al punto, cual fugaces carros Que, dada la señal, parten, y en densos De arena y polvo torbellinos ruedan, 15 Arden los ejes, se estremece el suelo, Estrépito confuso asorda el cielo, Y en medio del afán cada cual teme Que los demás adelantarse puedan; Así los ordenados escuadrones, 20 Que del iris reflejan los colores Ó la imagen del sol en sus pendones, Se avanzan á la lid. ¡Oh! ¡quién temiera, Quién, que su ímpetu mismo los perdiera!

Tal el héroe brillaba 25 Por las primeras filas discurriendo. Se oye su voz, su acero resplandece Do más la pugna y el peligro crece; page 197 Nada le puede resistir... Y es fama, ¡Oh portento inaudito! Que el bello nombre de Colombia escrito Sobre su frente en torno despedía 5 Rayos de luz tan viva y refulgente, Que deslumbrado el español desmaya, Tiembla, pierde la voz, el movimiento: Sólo para la fuga tiene aliento.

Así, cuando en la noche algún malvado 10 Va á descargar el brazo levantado, Si de improviso lanza un rayo el cielo, Se pasma, y el puñal trémulo suelta; Hielo mortal á su furor sucede; Tiembla y horrorizado retrocede. 15 Ya no hay más combatir. El enemigo El campo todo y la victoria cede. Huye cual ciervo herido; y á donde huye Allí encuentra la muerte. Los caballos Que fueron su esperanza en la pelea, 20 Heridos, espantados, por el campo Ó entre las filas vagan, salpicando El suelo en sangre que su crin gotea; Derriban al jinete, lo atropellan, Y las catervas van despavoridas, 25 Ó unas en otras con terror se estrellan.

Crece la confusión, crece el espanto, Y al impulso del aire, que vibrando page 198 Sube en clamores y alaridos lleno, Tremen las cumbres que respeta el trueno. Y discurriendo el vencedor en tanto Por cimas de cadáveres y heridos, 5 Postra al que huye, perdona á los rendidos.

¡Padre del universo, sol radioso, Dios del Perú, modera omnipotente El ardor de tu carro impetüoso, Y no escondas tu luz indeficiente!... 10 ¡Una hora más de luz!... Pero esta hora No fué la del Destino. El dios oía El voto de su pueblo, y de la frente El cerco de diamantes desceñía. En fugaz rayo el horizonte dora, 15 En mayor disco menos luz ofrece, Y veloz tras los Andes se obscurece.

Tendió su manto lóbrego la noche, Y las reliquias del perdido bando, Con sus tristes y atónitos caudillos, 20 Corren sin saber dónde espavoridas, Y de su sombra misma se estremecen; Y al fin en las tinieblas ocultando Su afrenta y su pavor, desaparecen.

¡Victoria por la patria! ¡oh Dios! ¡Victoria! 25 ¡Triunfo á Colombia y á Bolívar gloria! page 199

MÉXICO

DON JOSÉ JOAQUÍN DE PESADO

LA SERENATA

¡Oh, tú, que duermes en casto lecho, De sinsabores ajeno el pecho, Y á los encantos de la hermosura Unes las gracias del corazón, 5 Deja el descanso, doncella pura, Y oye los ecos de mi canción! ¿Quién en la tierra la dicha alcanza? Iba mi vida sin esperanza, Cual nave errante sin ver su estrella, 10 Cuando me inundas en claridad; Y desde entonces, gentil doncella, Me revelaste felicidad. ¡Oh, si las ansias decir pudiera Que siente el alma, desde que viera 15 Ese semblante que amor inspira Y los hechizos de tu candor! Mas, rudo el labio, torpe la lira, Decir no puede lo que es amor. Del Iris puede pintarse el velo; page 200 Del sol los rayos, la luz del cielo; La negra noche, la blanca aurora; Mas no tus gracias ni tu poder, Ni menos puede de quien te adora 5 Decirse el llanto y el padecer.

Amor encuentra doquier que vuelva La vista en torno; la verde selva, Florido el prado y el bosque umbrío, La tierna hierba, la hermosa ñor, 10 Y la cascada, y el claro río, Todos me dicen: amor, amor. Cuando te ausentas, el campo triste De luto y sombras luego se viste; Mas si regresas, la primavera 15 Hace sus galas todas lucir: ¡Oh, nunca, nunca de esta ribera, Doncella hermosa, quieras partir!

DON FERNANDO CALDERÓN

LA ROSA MARCHITA

¿Eres tú, triste rosa, La que ayer difundía 20 Balsámica ambrosía, Y tu altiva cabeza levantando Eras la reina de la selva umbría? page 201 ¿Por qué tan pronto, dime, Hoy triste y desolada Te encuentras de tus galas despojada?

Ayer viento süave 5 Te halagó cariñoso; Ayer alegre el ave Su cántico armonioso Ejercitaba, sobre ti posando; Tú, rosa, le inspirabas, 10 Y á cantar sus amores le excitabas.

Tal vez el fatigado peregrino, Al pasar junto á ti, quiso cortarte: Tal vez quiso llevarte Algún amante á su ardoroso seno; 15 Pero al ver tu hermosura, La compasión sintieron, Y su atrevida mano detuvieron.

Hoy nadie te respeta: El furioso aquilón te ha deshojado. 20 Ya nada te ha quedado ¡Oh reina de las flores! De tu brillo y tus colores.

La fiel imagen eres De mi triste fortuna: 25 ¡Ay! todos mis placeres, Todas mis esperanzas una á una Arrancándome ha ido page 202 Un destino funesto, cual tus hojas Arrancó el huracán embravecido!

¿Y qué, ya triste y sola, No habrá quien te dirija una mirada? 5 ¿Estarás condenada Á eterna soledad y amargo lloro? No, que existe un mortal sobre la tierra, Un joven infeliz, desesperado, Á quien horrible suerte ha condenado 10 Á perpetuo gemir: ven, pues, ¡oh rosa! Ven á mi amante seno, en él reposa Y ojalá de mis besos la pureza Resucitar pudiera tu belleza.

Ven, ven, ¡oh triste rosa! 15 Si es mi suerte á la tuya semejante, Burlemos su porfía; Ven, todas mis caricias serán tuyas, Y tu última fragancia será mía.

DON MANUEL ACUÑA

NOCTURNO

Á Rosario

I

¡Pues bien! yo necesito 20 Decirte que te adoro, Decirte que te quiero page 203 Con todo el corazón; Que es mucho lo que sufro, Que es mucho lo que lloro, Que ya no puedo tanto, 5 Y al grito en que te imploro Te imploro y te hablo en nombre De mi última ilusión.

II

Yo quiero que tú sepas Que ya hace muchos días 10 Estoy enfermo y pálido De tanto no dormir; Que ya se han muerto todas Las esperanzas mías; Que están mis noches negras, 15 Tan negras y sombrías, Que ya no sé ni dónde Se alzaba el porvenir.

III

De noche, cuando pongo Mis sienes en la almohada 20 Y hacia otro mundo quiero Mi espíritu volver, Camino mucho, mucho, Y al fin de la jornada Las formas de mi madre 25 Se pierden en la nada, page 204 Y tú de nuevo vuelves En mi alma á aparecer.

IV

Comprendo que tus besos Jamás han de ser míos; 5 Comprendo que en tus ojos No me he de ver jamás; Y te amo, y en mis locos Y ardientes desvarios Bendigo tus desdenes, 10 Adoro tus desvíos, Y en vez de amarte menos, Te quiero mucho más.

V

Á veces pienso en darte Mi eterna despedida, 15 Borrarte en mis recuerdos Y hundirte en mi pasión; Mas si es en vano todo Y el alma no te olvida, ¡Qué quieres tú que yo haga, 20 Pedazo de mi vida; Qué quieres tú que yo haga Con este corazón!

VI

Y luego que ya estaba Concluido tu santuario, page 205 Tu lámpara encendida, Tu velo en el altar, El sol de la mañana Detrás del campanario, 5 Chispeando las antorchas, Humeando el incensario, Y abierta allá á lo lejos La puerta del hogar...

VII

¡Qué hermoso hubiera sido 10 Vivir bajo aquel techo, Los dos unidos siempre Y amándonos los dos; Tu siempre enamorada, Yo siempre satisfecho, 15 Los dos una sola alma, Los dos un solo pecho, Y en medio de nosotros Mi madre como un Dios!

VIII

¡Figúrate qué hermosas 20 Las horas de esa vida! ¡Qué dulce y bello el viaje Por una tierra así! Y yo soñaba en eso, Mi santa prometida. 25 Y al delirar en eso page 206 Con la alma estremecida, Pensaba yo en ser bueno Por ti, no más por ti.

IX

Bien sabe Dios que ése era 5 Mi más hermoso sueño, Mi afán y mi esperanza, Mi dicha y mi placer; ¡Bien sabe Dios que en nada Cifraba yo mi empeño, 10 Sino en amarte mucho Bajo el hogar risueño Que me envolvió en sus besos Cuando me vio nacer!

X

Ésa era mi esperanza... 15 Mas ya que á sus fulgores Se opone el hondo abismo Que existe entre los dos, ¡Adiós por la vez última, Amor de mis amores; 20 La luz de mis tinieblas, La esencia de mis flores; Mi lira de poeta, Mi juventud, adiós! page 207

DON JUAN DE DIOS PEZA

REIR LLORANDO

¡Cuántos hay que, cansados de la vida, Enfermos de pesar, muertos de tedio, Hacen reir como el actor suicida, Sin encontrar, para su mal, remedio!

5 ¡Ay! ¡Cuántas veces al reir se llora! ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, Porque en los seres que el dolor devora El alma llora cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma, 10 Si sólo abrojos nuestra planta pisa, Lanza á la faz la tempestad del alma Un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto, Que las vidas son breves mascaradas; 15 Aquí aprendemos á reir con llanto, Y también á llorar con carcajadas.

FUSILES Y MUÑECAS

Juan y Margot, dos ángeles hermanos, Que embellecen mi hogar con sus cariños, Se entretienen con juegos tan humanos 20 Que parecen personas desde niños. page 208 Mientras Juan, de tres años, es soldado Y monta en una caña endeble y hueca, Besa Margot con labios de granado Los labios de cartón de su muñeca.

5 Lucen los dos sus inocentes galas, Y alegres sueñan en tan dulces lazos: Él, que cruza sereno entre las balas; Ella, que arrulla un niño entre sus brazos.

10 Puesto al hombro el fusil de hoja de lata, El kepis de papel sobre la frente, Alienta al niño en su inocencia grata El orgullo viril de ser valiente.

Quizá piensa, en sus juegos infantiles, Que en este mundo que su afán recrea, 15 Son como el suyo todos los fusiles Con que la torpe humanidad pelea.

Que pesan poco, que sin odios lucen, Que es igual el más débil al más fuerte, Y que, si se disparan, no producen 20 Humo, fragor, consternación y muerte.

¡Oh misteriosa condición humana! Siempre lo opuesto buscas en la tierra: Ya delira Margot por ser anciana, Y Juan que vive en paz ama la guerra. page 209 Mirándolos jugar, me aflijo y callo; ¡Cuál será sobre el mundo su fortuna? Sueña el niño con armas y caballo, La niña con velar junto á la cuna.

5 El uno corre de entusiasmo ciego, La niña arrulla á su muñeca inerme, Y mientras grita el uno: Fuego, Fuego, La otra murmura triste: Duerme, Duerme.

Á mi lado ante juegos tan extraños 10 Concha, la primogénita, me mira: ¡Es toda una persona de seis años Que charla, que comenta y que suspira!

¿Por qué inclina su lánguida cabeza Mientras deshoja inquieta algunas flores? 15 ¿Será la que ha heredado mi tristeza? ¿Será la que comprende mis dolores?

Cuando me rindo del dolor al peso, Cuando la negra duda me avasalla, Se me cuelga del cuello, me da un beso, 20 Se le saltan las lágrimas, y calla.

Sueltas sus trenzas claras y sedosas, Y oprimiendo mi mano entre sus manos, Parece que medita en muchas cosas Al mirar como juegan sus hermanos... page 210 ¡Inocencia! ¡Niñez! ¡Dichosos nombres! Amo tus goces, busco tus cariños; ¡Cómo han de ser los sueños de los hombres Más dulces que los sueños de los niños! page 211

NICARAGUA

DON RUBÉN DARÍO

Á ROOSEVELT

Es con voz de la Biblia ó verso de Walt Whitman Que habría que llegar hasta ti, ¡cazador! Primitivo y moderno, sencillo y complicado, Con un algo de Wáshington y mucho de Nemrod. 5 Eres los Estados Unidos, Eres el futuro invasor De la América ingenua que tiene sangre indígena, Que aun reza á Jesucristo y aun habla en español.

Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza; 10 Eres culto, eres hábil; te opones á Tolstoy. Y domando caballos ó asesinando tigres, Eres un Alejandro Nabucodonosor. (Eres un profesor de Energía Como dicen los locos de hoy.)

15 Crees que la vida es incendio, Que el progreso es erupción, Que en donde pones la bala El porvenir pones. page 212 No. Los Estados Unidos son potentes y grandes. Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor Que pasa por las vértebras enormes de los Andes. 5 Si clamáis, se oye como el rugir de un león. Ya Hugo á Grant lo dijo: «Las estrellas son vuestras.» (Apenas brilla alzándose el argentino sol Y la estrella chilena se levanta...) Sois ricos; Juntáis al culto de Hércules el culto de Mamnón; 10 Y alumbrando el camino de la fácil conquista,0 La Libertad levanta su antorcha en Nueva York.

Mas la América nuestra que tenía poetas Desde los viejos tiempos de Netzhualcoyolt, Que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco, 15 Que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió, Que consultó los astros, que conoció la atlántida Cuyo nombre nos llega resonando en Platón, Que desde los remotos momentos de su vida Vive de luz, de fuego, de perfume y de amor, 20 La América del grande Moctezuma, del Inca, La América fragante de Cristóbal Colón, La América católica, la América española, La América en que dijo el noble Guatemoc: «Yo no estoy en un lecho de rosas»; esa América 25 Que tiembla de huracanes y que vive de amor, Hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive Y sueña. Y ama y vibra; y es la hija del Sol. Tened cuidado. ¡Vive la América española! page 213 Hay mil cachorros sueltos del león español. Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo, El Riflero terrible y el fuerte cazador, Para poder tenernos en vuestras férreas garras.

5 Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios! page 214

VENEZUELA

DON ANDRÉS BELLO

Á LA VICTORIA DE BAILÉN

Rompe el León soberbio la cadena Con que atarle pensó la felonía, Y sacude con noble bizarría Sobre el robusto cuello la melena.

5 La espuma del furor sus labios llena Y á los rugidos que indignado envía El tigre tiembla en la caverna umbría, Y todo el bosque atónito resuena.

10 El León despertó; ¡temblad, traidores! Lo que vejez creísteis, fué descanso; Las juveniles fuerzas guarda enteras

Perseguid, alevosos cazadores, Á la tímida liebre, al ciervo manso; No insultéis al monarca de las fieras

LA AGRICULTURA DE LA ZONA TÓRRIDA

15 ¡Salve, fecunda zona, Que al sol enamorado circunscribes page 215 El vago curso, y cuanto ser se anima En cada vario clima, Acariciada de su luz, concibes! Tú tejes al verano su guirnalda 5 De granadas espigas; tú la uva Das á la hirviente cuba: No de purpúrea flor, ó roja, ó gualda, Á tus florestas bellas Falta matiz alguno; y bebe en ellas 10 Aromas mil el viento; Y greyes van sin cuento Paciendo tu verdura, desde el llano Que tiene por lindero el horizonte, Hasta el erguido monte, 15 De inaccesible nieve siempre cano. Tú das la caña hermosa, De do la miel se acendra, Por quien desdeña el mundo los panales: Tú en urnas de coral cuajas la almendra 20 Que en la espumante jícara rebosa: Bulle carmín viviente en tus nopales, Que afrenta fuera al múrice de Tiro; Y de tu añil la tinta generosa Émula es de la lumbre del zafiro; 25 El vino es tuyo, que la herida agave Para los hijos vierte Del Anáhuac feliz; y la hoja es tuya Que, cuando de süave Humo en espiras vagarosas huya, page 216 Solazará el fastidio al ocio inerte. Tú vistes de jazmines El arbusto sabeo, Y el perfume le das que en los festines 5 La fiebre insana templará á Lieo. Para tus hijos la procera palma Su vario feudo cría, Y el ananás sazona su ambrosía: Su blanco pan la yuca, 10 Sus rubias pomas la patata educa, Y el algodón despliega al aura leve Las rosas de oro y el vellón de nieve. Tendida para ti la fresca parcha En enramadas de verdor lozano, 15 Cuelga de sus sarmientos trepadores Nectáreos globos y franjadas flores; Y para ti el maíz, jefe altanero De la espigada tribu, hinche su grano; Y para ti el banano 20 Desmaya al peso de su dulce carga; El banano, primero De cuantos concedió bellos presentes Providencia á las gentes Del ecuador feliz con mano larga. 25 No ya de humanas artes obligado El premio rinde opimo: No es á la podadera, no al arado Deudor de su racimo; Escasa industria bástale, cual puede page 217 Hurtar á sus fatigas mano esclava: Crece veloz, y cuando exhausto acaba, Adulta prole en torno le sucede.

¡Oh! ¡Los que afortunados poseedores 5 Habéis nacido de la tierra hermosa En que reseña hacer de sus favores, Como para ganaros y atraeros, Quiso naturaleza bondadosa! Romped el duro encanto 10 Que os tiene entre murallas prisioneros. El vulgo de las artes laborioso, El mercader que, necesario al lujo, Al lujo necesita, Los que anhelando van tras el señuelo 15 Del alto cargo y del honor ruidoso, La grey de aduladores parasita, Gustosos pueblen ese infecto caos; El campo es vuestra herencia: en él gozaos. ¿Amáis la libertad? El campo habita: 20 No allá donde el magnate Entre armados satélites se mueve, Y de la moda, universal señora, Va la razón al triunfal carro atada, Y á la fortuna la insensata plebe, 25 Y el noble al aura popular adora. ¿Ó la virtud amáis? ¡Ah! ¡Que el retiro, La solitaria calma page 218 En que, juez de sí misma, pasa el alma Á las acciones muestra, Es de la vida la mejor maestra! ¿Buscáis durables goces, 5 Felicidad, cuanta es al hombre dada Y á su terreno asiento, en que vecina Está la risa al llanto, y siempre ¡ah! siempre, Donde halaga la flor, punza la espina? Id á gozar la suerte campesina; 10 La regalada paz, que ni rencores, Al labrador, ni envidias acibaran; La cama que mullida le preparan El contento, el trabajo, el aire puro; Y el sabor de los fáciles manjares, 15 Que dispendiosa gula no le aceda; Y el asilo seguro De sus patrios hogares Que á la salud y al regocijo hospeda. El aura respirad de la montaña, 20 Que vuelve al cuerpo laso El perdido vigor, que á la enojosa Vejez retarda el paso, Y el rostro á la beldad tiñe de rosa. ¿Es allí menos blanda por ventura 25 De amor la llama, que templó el recato? ¿Ó menos aficiona la hermosura Que de extranjero ornato Y afeites impostores no se cura? ¿Ó el corazón escucha indiferente page 219 El lenguaje inocente Que los afectos sin disfraz expresa Y á la intención ajusta la promesa? No del espejo al importuno ensayo 5 La risa se compone, el paso, el gesto; No falta allí carmín al rostro honesto Que la modestia y la salud colora, Ni la mirada que lanzó al soslayo Tímido amor, la senda al alma ignora. 10 ¿Esperaréis que forme Más venturosos lazos himeneo, Do el interés barata, Tirano del deseo, Ajena mano y fe por nombre ó plata, 15 Que do conforme gusto, edad conforme, Y elección libre, y mutuo ardor los ata?

¡Oh jóvenes naciones, que ceñida Alzáis sobre el atónito Occidente De tempranos laureles la cabeza! 20 Honrad al campo, honrad la simple vida Del labrador y su frugal llaneza. Así tendrán en vos perpetuamente La libertad morada, Y freno la ambición, y la ley templo. 25 Las gentes á la senda De la inmortalidad, ardua y fragosa, Se animarán, citando vuestro ejemplo. Lo emulará celosa page 220 Vuestra posteridad, y nuevos nombres Añadiendo la fama Á los que ahora aclama, «Hijos son éstos, hijos 5 (Pregonará á los hombres) De los que vencedores superaron De los Andes la cima: De los que en Boyacá, los que en la arena De Maipo y en Junín, y en la campaña 10 Gloriosa de Apurima, Postrar supieron al león de España.»

DON JUAN A. PÉREZ BONALDE

VUELTA Á LA PATRIA

Á mi hermana Elodia

¡Tierra! grita en la prora el navegante, Y confusa y distante, Una línea indecisa 15 Entre brumas y ondas se divisa. Poco á poco del seno Destacándose va, del horizonte, Sobre el éter sereno La cumbre azul de un monte; 20 Y así como el bajel se va acercando, Va extendiéndose el cerro Y unas formas extrañas va tomando: page 221 Formas que he visto cuando Soñaba con la dicha en mi destierro.

Ya la vista columbra Las riberas bordadas de palmares, 5 Y una brisa cargada con la esencia De silvestres violetas y azahares En mi memoria alumbra El recuerdo feliz de mi inocencia, Cuando pobre de años y pesares 10 Y rico de ilusiones y alegría, Bajo las palmas retozar solía Oyendo el arrullar de las palomas, Bebiendo luz y respirando aromas.

Hay algo en esos rayos brilladores 15 Que juegan por la atmósfera azulada, Que me habla de ternuras y de amores De una dicha pasada; Y el viento al suspirar entre las cuerdas Parece que me dice:--¿No te acuerdas?... 20 Ese cielo, ese mar, esos cocales, Ese monte que dora El sol de las regiones tropicales... ¡Luz! ¡luz al fin! los reconozco ahora; Son ellos, son los mismos de mi infancia, 25 Y esas playas que al sol del mediodía Brillan á la distancia, ¡Oh inefable alegría! Son las riberas de la patria mía. page 222 Ya muerde el fondo de la mar hirviente Del ancla el férreo diente; Ya se acercan los botes desplegando Al aire puro y blando 5 La enseña tricolor del pueblo mío. ¡Á tierra! ¡á tierra! ¡Ó la emoción me ahoga, Ó se adueña de mi alma el desvarío!

Llevado en alas de mi ardiente anhelo, Me lanzo presuroso al barquichuelo 10 Que á las riberas del hogar me invita. Todo es grata armonía: los suspiros De la onda de zafir que el remo agita, De las marinas aves Los caprichosos giros, 15 Y las notas süaves Y el timbre lisonjero, Y la magia que toma, Hasta en labios del tosco marinero, El dulce son de mi nativo idioma.

20 ¡Volad, volad veloces, Ondas, aves y voces! Id á la tierra en donde el alma tengo, Y decidle que vengo Á reposar, cansado caminante, 25 Del hogar á la sombra un solo instante. Decidle que en mi anhelo, en mi delirio Por llegar á la orilla, el pecho siente page 223 De Tántalo el martirio; Decidle, en fin, que mientra estuve ausente Ni un día, ni un instante la he olvidado, Y llevadle este beso que os confío, 5 Tributo adelantado Que desde el fondo de mi ser le envío. ¡Boga, boga remero! ¡Así! ¡Llegamos! ¡Oh, emoción hasta ahora no sentida! Ya piso el santo suelo en que probamos 10 El almíbar primero de la vida. Tras ese monte azul, cuya alta cumbre Lanza reto de orgullo Al zafir de los cielos, Está el pueblo gentil donde al arrullo 15 Del maternal amor rasgué los velos Que me ocultaban la primera lumbre. ¡En marcha, en marcha, postillón; agita El látigo inclemente! Y á más andar el coche diligente 20 Por la orilla del mar se precipita.

No hay peña ni ensenada que en mi mente No venga á despertar una memoria; Ni hay ola que en la arena humedecida No escriba con espuma alguna historia 25 De los felices tiempos de mi vida. Todo me habla de sueños y cantares, De paz, de amor y de tranquilos bienes; Y el aura fugitiva de los mares page 224 Que viene, leda, á acariciar mis sienes, Me susurra al oído Con misterioso acento: ¡Bienvenido!

DON HERACLIO MARTÍN DE LA GUARDIA

ÚLTIMA ILUSIÓN

Cayó empuñando el invencible acero 5 Que coronó de lauros la victoria, Terror de extraños, de su patria gloria, En traidora asechanza el caballero. "--Llevad mi espada al pueblo por quien muero, Y airado el pueblo vengue mi memoria... 10 Este anillo á... mi amor... La negra historia Á mi madre callad."--Dijo el guerrero.

Sucumbió el héroe... ¡Sacrificio vano! Que al suspiro final de su agonía Besaba el pueblo la traidora mano: 15 ¡Á otro amador la amada sonreía! Sólo la madre en su dolor tirano Al guerrero lloraba noche y día.

page 225

CANCIONES

[Illustration: Music]

La Carcelera

Carcelera, Carcelera, Carcelera de mi vida, desátame las cadenas y échame la despedida.

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[Illustration: Music]

Riverana

Ya se murió el burro que acarreaba la vinagre; Ya lo llevó Dios de esta vida miserable. |:Que tu ru ru ru ru Que tu ru ru ru ru.:| Él era valiente, él era mohino; Él era el alivio de todo Villarino. |:Que tu ru ru ru ru Que tu ru ru ru ru.:|

page 227 [Illustration: Music] page 228 [Illustration: Music] page 229 [Illustration: Music]

La Cachucha

Yo tengo una cachuchita que me la dió un cachuchero, el que quiera cachuchita que se gaste su dinero. Vámonos, china del alma, vámonos á Gibraltar para ver á los moritos que se quieren embarcar!

page 230 [Illustration: Music] page 231 [Illustration: music] page 232 [Illustration: Music]

La Valenciana.

Camino de Valencia, camino de Valencia, camino largo, con las tunas yo me iré, con las bueñas volveré, camino largo; á la sombra de un pino, á la sombra de un pino, niña, te aguardo, con las feas yo me iré, con las lindas volveré, ¡niña, te aguardo!

page 233 [Illustration: Music] page 234 [Illustration: Music]

Canción Devota

Á la puerta del Cielo venden zapatos para los angelitos que van descalzos. María, adoraros quería y os quiero, adorar el cordero, ¡claveles, colorados y verdes, morados, verdes y colorados!

page 235 [Illustration: Music] page 236 [Illustration: Music] page 237 [Illustration: Music]

La Jota Gallega

Tanto bailé la jota gallega, ¡ole, ole, ole, ole! tanto bailé que me enamoré de ella, ¡ole, ole, ole! tanto bailé que me enamoré, ¡ole, ole, ole, ole! tanto bailé que me enamoré, ¡ole, ole, ole, ole! tanto bailé la jota gallega, ¡ole, ole, ole, ole! tanto bailé que me enamoré de ella, ¡ole, ole, ole!

page 238 [Illustration: Music] page 239 [Illustration: Music] page 240 [Illustration: Music] page 241 [Illustration: Music]

El Trágala

CANCIÓN Á LOS PANCISTAS

Tú que no quieres lo que queremos, la ley preciosa do está el bien nuestro, trágala, trágala, trágala, perro, trágala, trágala, trágala, perro. Tú de la panza mísero siervo que la ley odias de tus abuelos, que la ley odias de tus abuelos por que en acíbar y lloro han vuelto tus gollerías y regodeos.

page 242 [Illustration: Music] page 243 [Illustration: Music] page 244 [Illustration: Music] page 245 [Illustration: Music] page 246 [Illustration: Music]

Himno De Riego.

Soldados, la Patria nos llama á la lid, juremos por ella vencer ó morir. Serenos, alegres, valientes, osados, cantemos, soldados, el himno á la lid, y á nuestros acentos el orbe se admire y en nosotros mire los hijos del Cid, y á nuestros acentos el orbe se admire y en nosotros mire los hijos del Cid. Sol-etc.

page 247 [Illustration: Music] page 248 [Illustration: Music] page 249 [Illustration: Music] page 250 [Illustration: Music]

Himno Nacional De México

JAIME NUÑO

Mexicanos al grito de guerra El acero aprestad y el bridón, y retiemble en sus centros la tierra al sonoro rugir del cañon. Y retiemble en sus centros la tierra al sonoro rugir del cañón. Ciña ¡oh patria! tus sienes de oliva

De la paz el arcángel divino, Que en el ciélo tu eterno destino por el dedo de Dios se escribió. Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo piensa ¡oh patria querida! que el cielo un soldado en cada hijo te dió, un soldado en cada hijo te dió.

page 251 [Illustration: Music] page 252 [Illustration: Music]

Himno Nacional De Cuba

(HIMNO DE BAYAMO)

PEDRO FIGUEREDO

1. ¡Al combate corred Bayameses! Que la patria os contempla orgullosa; No temáis una muerte gloriosa, Que morir por la patria es vivir. En cadenas vivir es vivir En oprobio y afrenta sumido. Del clarín escuchad el sonido; Á las armas, valientes, corred!

2. No temáis al gobierno extranjero Que es cobarde cual todo tirano, No resiste el empuje cubano, Para siempre su imperio cayó. Sea bendita la noche serena En que en alegres campos de Yara El clarín de la guerra sonara Y el cubano ser libre juró.

3. No se nuble jamás esa estrella Que las hijas de Cuba bordaron Y que nobles cubanos alzaron En su libre y feliz pabellón. ¡Gloria y nombre á los hijos de Cuba! ¡Gloria y nombre al valiente Aguilera! ¡Viva! ¡Viva! la alegre bandera Que en los campos de Yara se alzó.

page 253

NOTES

The heavy figures refer to pages of the text; the light figures to lines.

[Transcriber's note: In this text file, the bold characters are represented by the enclosure in a pair of = sign.]

_ROMANCES_. The Spanish _romances viejos_, which correspond in form and spirit to the early English and Scotch ballads, exist in great number and variety. Anonymous and widely known among the people, they represent as well as any literary product can the spirit of the Spanish nation of the period, in the main stern and martial, but sometimes tender and plaintive. Most of them were written in the fifteenth and sixteenth centuries; the earliest to which a date can be assigned is _Cercada tiene á Baeza_, which must have been composed soon after 1368. Others may have their roots in older events, but have undergone constant modification since that time. The _romance popular_ is still alive in Spain and many have recently been collected from oral tradition (cf. Menéndez y Pelayo, _Antología_, vol. X).

The _romances_ were once thought to be relics of very old lyrico-epic songs which, gathering material in the course of time, became the long epics that are known to have existed in Spain in the twelfth to fourteenth centuries (such as the _Poema del Cid_, and the lost _cantares_ of _Bernardo del Carpio_, the _Infantes de Lara_ and _Fernán González_). But modern investigation has shown conclusively that no such age can be ascribed to the _romances_ in their present form, and that in so far as they have any relation with the epic cycles just cited they are rather descendants of them than ancestors,--striking passages remembered by the people and handed down by them in constantly changing form. Many are obviously later in origin; such are the _romances fronterizos_, springing from episodes of the Moorish wars, and the _romances novelescos_, which deal with romantic incidents of daily life. The _romances juglarescos_ are longer poems, mostly concerned with Charlemagne page 254 and his peers, veritable degenerate epics, composed by itinerant minstrels to be sung in streets and taverns to throngs of apprentices and rustics. They have not the spontaneity and vigor which characterize the better _romances viejos_.

A few of the _romances_ were printed in the _Cancionero general_ of 1511, and more in loose sheets (_pliegos sueltos_) not much later in date; but the great collections which contain nearly all the best we know were the _Cancionero de romances "sin año,"_ (shortly before 1550), the _Cancionero de romances_ of 1550 and the _Silva de varios romances_ (3 parts, 1550). The most comprehensive modern collection is that of A. Durán, _Romancero general_, 2 vols., Madrid, 1849-1851 (vols. 10 and 16 of the _Biblioteca de Autores españoles_). The best selected is the _Primavera y flor de romances_ of Wolf and Hofmann (Berlin, 1856), reprinted in vols. VIII and IX of Menéndez y Pelayo's _Antología de poetas líricos castellanos_. This contains nearly all the oldest and best _romances_, and includes poems from _pliegos sueltos_ and the second part of the _Silva_, which were not known to Durán. Menéndez y Pelayo, in his _Apéndices á la Primavera y flor (_Antol._ vol. IX) has given still more texts, notably from the third part of the _Silva_, one of the rarest books in the world. The fundamental critical works on the _romances_ are: F. Wolf, _Ueber die Romanzenpoesie der Spanier_ (in _Studien_, Berlin, 1859); Milá y Fontanals, _De la poesía heroico-popular castellana_ (1874); and Menéndez y Pelayo, _Tratado de los romances viejos_ (vols. XI and XII of the _Antología_, Madrid, 1903-1906).

The _romances_, as usually printed, are in octosyllabic lines, with a fixed accent on the seventh syllable of each and assonance in alternate lines.

Many English translators have tried their hand at Spanish ballads, as Thomas Rodd (1812), J. C. Lockhart (1823), John Bowring (1824), J.Y. Gibson (1887) and others. Lockhart's versions are the best known and the least literal.

In the six _romances_ included in this collection the lyrical quality predominates above the narrative page 255 (cf. the many rimes in-_or_ in _Fonte-frida_ and _El prisionero_). _Abenámar_ is properly a frontier ballad, and _La constancia_, perhaps, belongs with the Carolingian cycle; but the rest are detached poems of a romantic nature. (See S.G. Morley's _Spanish Ballads_, New York, 1911.)

=1.--Abenámar= is one of a very few _romances_ which are supposed to have their origin in Moorish popular poetry. The Christian king referred to is Juan II, who defeated the Moors at La Higueruela, near Granada, in 1431. It is said that on the morning of the battle he questioned one of his Moorish allies, Yusuf Ibn Alahmar, concerning the conspicuous objects of Granada. The poem was utilized by Chateaubriand for two passages of _Les aventures du dernier Abencérage_.

=I. Abenámar= = _Ibn Alahmar_: see above.

9. The verbal forms in-_ara_ and-_iera_ were used then as now as the equivalent of the pluperfect or the preterit indicative.

=II. la=: _la verdad_ is probably understood. Cf. p. 2, l. I.

=2.--I. diría= = _diré_. In the _romances_ the conditional often replaces the future, usually to fit the assonance.

5. =relucían:= in the old ballads the imperfect indicative is often used to express loosely past time or even present time.

6. =El Alhambra:= in the language of the old ballads _el_, not _la_, is used before a feminine noun with initial-_a_ or _e_-, whether the accent be on the first syllable or not.

25. =viuda= in old Spanish was pronounced _viuda_ and assonated in _í-a_. This expletive =que= is common in Spanish: do not translate.

27. =grande= merely strengthens =bien=.

=3.--Fonte-frida= is a poem of erotic character, much admired for its suave melancholy. Probably it is merely an allegorical fragment of a longer poem now lost. It is one of those printed in the _Cancionero general_ of 1511. It was well translated by Bowring. There is also a metrical version in Ticknor, I, III. This theme is found in the _Physiologus_, a medieval bestiary. One of these page 256 animal stories relates that the turtle-dove has but one mate and if this mate dies the dove remains faithful to its memory. Cf. _Mod. Lang. Notes_, June, 1904 (_Turtel-Taube_), and February, 1906.

3. In =avecicas= and =tortolica= the diminutive ending-_ica_ seems to be quite equivalent to-_ito_. Cf. Knapp's _Span. Gram., 760a_.

4. =van tomar= = _van á tomar_.

7. =fuera=: note that _fué_ (or =fuera=) =á pasar= = _pasó_. This usage is now archaic, although it is still sometimes used by modern poets: see p. 136, l. 18.

18. =bebía=: see note, p. 2, l. 5.

19. =haber=, in the ballads, often = _tener_. See also =haya= in the following line.

=4=.--=El Conde Arnaldos=. Lockhart says of "Count Arnaldos," "I should be inclined to suppose that

'More is meant than meets the ear,'

--that some religious allegory is intended to be shadowed forth." Others have thought the same, and the strong mystic strain in Spanish character may bear out the opinion. In order that the reader may judge for himself he should have before him the mysterious song itself, which, omitted in the earliest version, is thus given in the _Cancionero de romances_ of 1550, to follow line 18 of the poem:

--Galera, la mi galera, Dios te me guarde de mal, de los peligros del mundo sobre aguas de la mar, de los llanos de Almería, del estrecho de Gibraltar, y del golfo de Venecia, y de los bancos de Flandes, y del golfo de León, donde suelen peligrar. page 257 Popular poems which merely extol the power of music over animals are not uncommon.

=I. ¡Quién hubiese!= _would that one might have_! or _would that I might have_! Note =¡quién me diese!= (p. 7, 1. 25), _would that some one would give me_!: this is the older meaning of _quién_ in these expressions. Note also =¡Quién supiera escribir!= (p.134), _would that I could write_! where the modern usage occurs.

22. =dígasme= = _dime_ This use of the pres. subj. with the force of an imperative is not uncommon in older Spanish.

24.=le fué á dar=: see note, p. 3,1. 7.

=5.=--=La constancia=. These few lines, translated by Lockhart as "The Wandering Knight's Song," are only part of a lost ballad which began:

Á las armas, Moriscote, si las has en voluntad.

Six lines of it have recently been recovered (Menéndez y Pelayo, _Antología_, IX, 211). It seems to have dealt with an incursion of the French into Spain, and the lines here given are spoken by the hero Moriscote, when called upon to defend his country. Don Quijote quotes the first two lines of this ballad,