Chapter 2 of 8 · 1459 words · ~7 min read

PARTE SEGUNDA

No dirge except the hollow sea's Mourns o'er the beauty of the Cyclades. BYRON, "Don Juan," Canto 4

Está la noche serena [180] De luceros coronada, Terso el azul de los cielos Como trasparente gasa.

Melancólica la luna Va trasmontando la espalda [185] Del otero, su alba frente Tímida apenas levanta,

Y el horizonte ilumina, Pura virgen solitaria, Y en su blanca luz süave [190] El cielo y la tierra baña.

Deslízase el arroyuelo. Fúlgida cinta de plata, Al resplandor de la luna, Entre franjas de esmeralda. [195]

Argentadas chispas brillan Entre las espesas ramas, Y en el seno de las flores Tal vez aduermen las auras,

Tal vez despiertas susurran, [200] Y al desplegarse sus alas Mecen el blanco azahar, Mueven la aromosa acacia,

Y agitan ramas y flores, Y en perfumes se embalsaman. [205] Tal era pura esta noche Como aquélla en que sus alas

Los ángeles desplegaron Sobre la primera llama Que amor encendió en el mundo, [210] Del Edén en la morada.

¡Una mujer! ¿Es acaso Blanca silfa solitaria, Que entre el rayo de la luna Tal vez misteriosa vaga? [215]

Blanco es su vestido, ondea Suelto el cabello a la espalda, Hoja tras hoja las flores Que lleva en su mano arranca.

Es su paso incierto y tardo, [220] Inquietas son sus miradas, Mágico ensueño parece Que halaga engañosa el alma.

Ora, vedla, mira al cielo, Ora suspira, y se pára; [225] Una lágrima sus ojos Brotan acaso y abrasa

Su mejilla; es una ola Del mar que en fiera borrasca El viento de las pasiones [230] Ha alborotado en su alma.

Tal vez se sienta, tal vez Azorada se levanta; El jardín recorre ansiosa, Tal vez a escuchar se pára. [235]

Es el susurro del viento, Es el murmullo del agua, No es su voz, no es el sonido Melancólico del arpa.

Son ilusiones que fueron: [240] Recuerdos ¡ay! que te engañan, Sombras del bien que pasó.... Ya te olvidó el que tú amas.

Esa noche y esa luna Las mismas son que miraran [245] Indiferentes tu dicha, Cual ora ven tu desgracia.

¡Ah! llora, sí, ¡pobre Elvira! ¡Triste amante abandonada! Esas hojas de esas flores [250] Que distraída tú arrancas,

¿Sabes adónde, infeliz, El viento las arrebata? Donde fueron tus amores, Tu ilusión y tu esperanza. [255]

Deshojadas y marchitas, ¡Pobres flores de tu alma! Blanca nube de la aurora, Teñida de ópalo y grana,

Naciente luz te colora, [260] Refulgente precursora De la cándida mañana. Mas ¡ay! que se disipó

Tu pureza virginal, Tu encanto el aire llevó [265] Cual la ventura ideal Que el amor te prometió.

Hojas del árbol caídas Juguete del viento son; Las ilusiones perdidas [270] ¡Ay! son hojas desprendidas Del árbol del corazón!

¡El corazón sin amor! Triste páramo cubierto Con la lava del dolor, [275] Oscuro, inmenso desierto Donde no nace una flor!

Distante un bosque sombrío, El sol cayendo en la mar, En la playa un adüar, [280] Y a lo lejos un navío, Viento en popa navegar,

Óptico vidrio presenta En fantástica ilusión, Y al ojo encantado ostenta [285] Gratas visiones que aumenta Rica la imaginación.

Tú eres, mujer, un fanal Trasparente de hermosura; ¡Ay de ti! si por tu mal [290] Rompe el hombre en su locura Tu misterioso cristal!

Mas ¡ay! dichosa tú, Elvira, En tu misma desventura, Que aun deleites te procura, [295] Cuando tu pecho suspira, Tu misteriosa locura:

Que es la razón un tormento, Y vale más delirar Sin juicio, que el sentimiento [300] Cuerdamente analizar, Fijo en él el pensamiento.

Vedla, allí va, que sueña en su locura Presente el bien que para siempre huyó; Dulces palabras con amor murmura, [305] Piensa que escucha al pérfido que amó.

Vedla, postrada su piedad implora Cual si presente le mirara allí; Vedla, que sola se contempla y llora, Miradla delirante sonreír. [310]

Y su frente en revuelto remolino Ha enturbiado su loco pensamiento, Como nublo que en negro torbellino Encubre el cielo y amontona el viento;

Y vedla cuidadosa escoger flores, [315] Y las lleva mezcladas en la falda, Y, corona nupcial de sus amores, Se entretiene en tejer una guirnalda.

Y en medio de su dulce desvarío Triste recuerdo el alma le importuna, [320] Y al margen va del argentado río, Y allí las flores echa de una en una;

Y las sigue su vista en la corriente Una tras otra rápidas pasar, Y, confusos sus ojos y su mente, [325] Se siente con sus lágrimas ahogar;

Y de amor canta, y en su tierna queja Entona melancólica canción, Canción que el alma desgarrada deja, Lamento ¡ay! que llaga el corazón: [330]

«¿Qué me valen tu calma y tu terneza, Tranquila noche, solitaria luna, Si no calmáis del hado la crudeza, Ni me dais esperanza de fortuna?

¿Qué me valen la gracia y la belleza, [335] Y amar como jamás amó ninguna, Si la pasión que el alma me devora, La desconoce aquél que me enamora?»

Lágrimas interrumpen su lamento, Inclina sobre el pecho su semblante, [340] Y de ella en derredor susurra el viento Sus últimas palabras, sollozante.

Murió de amor la desdichada Elvira, Cándida rosa que agostó el dolor, Süave aroma que el viajero aspira [345] Y en sus alas el aura arrebató.

Vaso de bendición, ricos colores Reflejó en su cristal la luz del día, Mas la tierra empañó sus resplandores, Y el hombre lo rompió con mano impía. [350]

Una ilusión acarició su mente, Alma celeste para amar nacida, Era el amor de su vivir la fuente, Estaba junta a su ilusión su vida.

Amada del Señor, flor venturosa, [355] Llena de amor murió y de juventud; Despertó alegre una alborada hermosa, Y a la tarde durmió en el ataúd.

Mas despertó también de su locura Al término postrero de su vida, [360] Y al abrirse a sus pies la sepultura, Volvió a su mente la razón perdida.

¡La razón fría! ¡la verdad amarga! ¡El bien pasado y el dolor presente!... ¡Ella feliz! ¡que de tan dura carga [365] Sintió el peso al morir únicamente!

Y conociendo ya su fin cercano, Su mejilla una lágrima abrasó; Y así al infiel, con temblorosa mano, Moribunda su víctima escribió: [370]

«Voy a morir: perdona si mi acento Vuela importuno a molestar tu oído; Él es, Don Félix, el postrer lamento De la mujer que tanto te ha querido. La mano helada de la muerte siento.... [375] Adiós: ni amor ni compasión te pido.... Oye y perdona si al dejar el mundo, Arranca un ¡ay! su angustia al moribundo.

«¡Ah! para siempre adiós. Por ti mi vida Dichosa un tiempo resbalar sentí, [380] Y la palabra de tu boca oída Éxtasis celestial fué para mí. Mi mente aun goza en la ilusión querida Que para siempre ¡mísera! perdí.... ¡Ya todo huyó, despareció contigo! [385] ¡Dulces horas de amor, yo las bendigo!

«Yo las bendigo, sí, felices horas, Presentes siempre en la memoria mía, Imágenes de amor encantadoras Que aun vienen a halagarme en mi agonía. [390] Mas ¡ay! volad, huíd, engañadoras Sombras, por siempre; mi postrero día Ha llegado, perdón, perdón, ¡Dios mío! Si aun gozo en recordar mi desvarío.

«Y tú, Don Félix, si te causa enojos [395] Que te recuerde yo mi desventura, Piensa están hartos de llorar mis ojos Lágrimas silenciosas de amargura. Y hoy, al tragar la tumba mis despojos, Concede este consuelo a mi tristura: [400] Estos renglones compasivo mira, Y olvida luego para siempre a Elvira.

«Y jamás turbe mi infeliz memoria Con amargos recuerdos tus placeres; Goces te dé el vivir, triunfos la gloria, [405] Dichas el mundo, amor otras mujeres; Y si tal vez mi lamentable historia A tu memoria con dolor trajeres, Llórame, sí; pero palpite exento Tu pecho de roedor remordimiento. [410]

«Adiós, por siempre, adiós: un breve instante Siento de vida, y en mi pecho el fuego Aun arde de mi amor; mi vista errante Vaga desvanecida ... ¡calma luego, Oh muerte, mi inquietud!... ¡Sola ... espirante!... [415] Ámame; no, perdona; ¡inútil ruego! Adiós, adiós, ¡tu corazón perdí --¡Todo acabó en el mundo para mí!»

Así escribió su triste despedida Momentos antes de morir, y al pecho [420] Se estrechó de su madre dolorida, Que en tanto inunda en lágrimas su lecho.

Y exhaló luego su postrer aliento, Y a su madre sus brazos se apretaron Con nervioso y convulso movimiento, [425] Y sus labios un nombre murmuraron.

Y huyó su alma a la mansión dichosa Do los ángeles moran.... Tristes flores Brota la tierra en torno de su losa; El céfiro lamenta sus amores. [430]

Sobre ella un sauce su ramaje inclina, Sombra le presta en lánguido desmayo, Y allá en la tarde, cuando el sol declina, Baña su tumba en paz su último rayo....