Part 23
Dios me hizo feo (y no lo digo por alabarme), y fué el caso que zumbando yo más que un tábano al oído de una joven, a la que cantaba el credo cimarrón que cantan los enamorados, encontró la mamá, que nunca me tuvo por angel de su coro, la manera de ahuyentarme, y fué ella pedirme que le obsequiase mi tarjeta fotográfica.--¡Oh! señora, la dije, ¿para qué quiere usted el retrato de un mozo feo y desgarbado como yo?--Por eso mismo, por lo feo, me contestó. Me hace falta para asustar a mis nietecitos que son unos diablos de traviesos.--Ya adivinará usted que me entraron súbitos escalofríos, al considerar que esa señora no era todavía para mí más que proyecto de suegra ¡y ya _suegreaba_! ¡Qué porvenir tan rico y delicioso me sonreía si, por malos de mis pecados, que son pocos pero gordos, el proyecto hubiera pasado a la categoría de ley!
Como no la creo a usted capaz de abrigar burlesco propósito con su exigencia, y como dicen que la gracia del barbero está en sacar patilla de donde no hay pelo, vamos a ver si consigo dar saborcito tradicional y que al paladar de usted sea gustoso, a un cuento que oí contar a mi abuela que esté en gloria, que sí estará, porque fué más buena que el pan cuando es de buen trigo y buena masa.
* * * * *
José Maní era un indio de Huacho, propietario, en la jurisdicción de Lauriama, de tres hectáreas de terreno conocidas con el nombre de Huerto de José Maní.
Al dicho propietario le estorbaba lo negro de la tinta, es decir que, en materia de saber leer, no conocía ni la O por redonda ni la I por larga; pero ello no obstó para que, vendiendo naranjas, chirimoyas y aguacates, adquiriese un decente caudalito y, con él, prestigio bastante para elevarse a la altura de regidor en el Cabildo de su pueblo.
En la cuaresma de 1795, los vecinos contrataron a un dominico del convento de Lima para que se encargase de predicar en Huacho el sermón de las _Tres horas_, al que dió origen en Lima el jesuíta limeño Alonso Mesía y que, poco a poco, y por mandato pontificio, se ha generalizado, en el orbe católico.
El Viernes Santo no cabía ya ni un alfiler de punta en la iglesia parroquial, tanto era el concurso, no solo de los fieles residentes en el pueblo sino de los venidos de cinco leguas a la redonda. Por supuesto que José Maní, en traje de gala, esto es, con capa española que le hacía sudar a chorros por lo recio de la estación veraniega, se repantigaba en uno de los cómodos sillones destinados a los cabildantes.
El predicador, que era un pozo de sabiduría, después de un exordio en que afirmó, bajo la honrada palabra de fe de no recuerdo qué autores, que las suras del Korán son seis mil seiscientas sesenta y seis, y que las palabras de Cristo _Eli, Eli, lamma sabachtani_ pertenecen a la lengua maya, y no al idioma hebreo, ni al asirio, ni al sánscrito, ni al caldeo, entró de lleno en el tuétano de la Pasión.
Cada vez que el orador hablaba del huerto de Gethsemaní, las miradas del concurso se volvían hacia el cabildante José Maní, que se ponía muy orondo al informarse del importante papel que su huerto desempeñaba en la vida de Cristo. ¡Qué honra para Huacho y para los huachanos!
Eso de que el predicador llamase al huerto Gethsemaní y no Josemaní, lo atribuyeron los huachanos a _lapsus linguæ_ muy disculpable en un fraile forastero. En toda pila falta alguna vez el agua, y hasta los académicos somos propensos a pronunciar disparatadamente, no diré si por distracción o por ignorancia. Siquiera cuando, en letra de molde, aparece _hilación_ (con h) en vez de _ilación_, o _balija_ del correo, en lugar de _valija_, tenemos el socorrido recurso de echarle la culpa al cajista, especie de cordero pascual que carga con muchos pecados de los literatos.
Pero cuando el dominico dijo que fué en el huerto de Gethsemaní donde los sayones judíos se apoderaron de la persona del Maestro, los ojos todos se volvieron a mirar al ensimismado huachano, como reconviniéndolo por su cobardía y vileza en haber consentido que, en su casa, en terreno de su propiedad, se cometiese tamaña felonía con un huésped. ¡Y qué huésped, Dios de Israel!
Hasta el alcalde del Cabildo no pudo dominar su indignación, y volviéndose hacia José Maní le dijo en voz baja:
--Defiéndase, compañero, si no quiere que, cuando salgamos, lo mate el pueblo a pedradas.
Entonces José Maní, poniéndose en pie, interrumpió al predicador, diciendo:
--Oiga usted, padre. No me meta a mí en esa danza, que yo no he conocido a Jesucristo ni nunca le vendí fruta; y pido que haga usted constar que, si se metió en mi huerto, lo hizo porque le dió la gana y sin licencia mía, y que yo no tuve arte ni parte en que lo llevaran a la cárcel, y
¡Aleluya! ¡Aleluya! Cada cual está a la suya.
FIN
ÍNDICE
_Págs_
RICARDO PALMA 5
AUTOBIOGRAFÍA 8
LAS MEJORES TRADICIONES PERUANAS.--Un predicador de lujo 10
Las orejas del alcalde.--Crónica de la época del segundo virrey del Perú 14
Una vida por una honra.--Crónica de la época del décimoquinto virrey del Perú 22
¡Beba, padre, que le da la vida!...--Crónica de la época de mando de una virreina 33
La emplazada.--Crónica de la época del virrey arzobispo 38
Muerta en vida.--Crónica de la época del vigésimo sexto y vigésimo séptimo virreyes 47
Rudamente, pulidamente, mañosamente.--Crónica de la época del virrey Amat 53
La gatita de Mari-Ramos que halaga con la cola y araña con las manos.--Crónica de la época del trigésimo cuarto virrey del Perú 63
¡A iglesia me llamo! 77
El caballero de la Virgen 84
Capricho de Limeña 89
La niña del antojo 97
La llorona del Viernes Santo.--Cuadro tradicional de costumbres antiguas 102
Dónde y cómo el diablo perdió el poncho.--Cuento disparatado 109
La conspiración de la saya y manto 117
El ombligo de nuestro padre Adán 123
Monja y cartujo.--Tradición en que se prueba que del odio al amor hay poco trecho 127
El alcalde de Paucarcolla.--De cómo el diablo, cansado de gobernar en los infiernos, vino a ser alcalde en el Perú 136
Genialidades de la «Perricholi» 142
Mosquita muerta 154
La misa negra.--Cuento de la abuelita 157
Las clarisas de Trujillo 162
La camisa de Margarita 170
El príncipe del Líbano 175
Creo que hay infierno 179
Un drama íntimo 183
La viudita 191
El Obispo de los Retruécanos 195
Los escrúpulos de Halicarnaso 199
Los mosquitos de Santa Rosa 204
Motín de limeñas 207
La gran querella de los barberos 212
La proeza de Benites 220
Cosas tiene el rey cristiano que parecen de pagano 227
La venganza de un cura 242
Los panecitos de San Nicolás 248
Un zapato acusador 254
Dos palomitas sin hiel 258
Una aventura amorosa del padre Chuecas 264
Un tenorio americano 272
El divorcio de la condesita 281
El cigarrero de Huacho 288
Zurrón-curriche.--Conseja popular 296
Altivez de limeña 303
¡Pues bonita soy yo, la Castellanos! 307
El latín de una limeña 311
Conversión de un libertino 316
Un virrey hereje y un campanero bellaco.--Crónica de la época del décimoseptimo virrey del Perú 320
¡¡Buena laya de fraile!!--Crónica de la época del virrey marqués de Viluma 330
Traslado a Judas.--Cuento disparatado de la tía Catita 340
Gethsemaní 350
Virreyes y Gobernantes del Perú
(1588-1871)
BIOGRAFÍAS Y RETRATOS
POR
Domingo de Vivero y J. A. de Lavalle
Consta de dos libros, que forman una sola obra, contienen las biografías de todos los gobernantes del Perú (hasta 1871) con sus retratos en magníficas láminas litográficas de página entera y sus firmas autógrafas, comprendiendo el primer libro 44 retratos y 26 el segundo. Todos ellos están exactamente reproducidos de cuadros y estampas de la época, y en cuanto al mérito histórico y literario de las biografías, basta tener presente la autorizada firma del autor, señor Lavalle.
Este libro, de gran interés histórico para el estudio perfecto de la época colonial y de la independencia del Perú, merece ocupar un puesto de honor en toda biblioteca pública y en la de cuantos se interesen por tan amenas é instructivas lecturas.
Los dos tomos, ricamente encuadernados en tela con planchas doradas,
=10 pesetas=.
SERVET
Reforma contra renacimiento. Calvinismo contra humanismo
POR EL
DOCTOR POMPEYO GENER
DE LA SOCIEDAD ANTROPOLÓGICA DE PARÍS
Puede calificarse este libro, recientemente publicado, como un monumento definitivo á Miguel Servet, descubridor de la circulación de la sangre, y víctima de la intransigencia religiosa. Pompeyo Gener, cuyo nombre es admirado en toda Europa y América, ha dedicado largos años al escrupuloso estudio de la gran figura de Servet. En esta obra se refiere magistralmente la dramática vida del insigne médico y filósofo con nuevos y valiosos datos, analizando y encomiando sus obras, descubrimientos, tendencias é ideas, y narrando, últimamente, su éxodo, su captura, su proceso y su horrible fin en la hoguera inquisitorial.
Un tomo de =320= páginas, en papel especial con =8= láminas: =3 pesetas=.
NOTAS:
[A] _La Broma_ fué un periódico humorístico que se publicaba en Lima en 1878.
[B] _Acemita_ quiso decir el poeta. La acemita era el pan de salvado que consumía la gente muy pobre en Lima.
[C] En julio de 1594 presentó Cervantes un memorial al soberano, pidiendo que le confiriese en América uno de estos cuatro empleos a la sazón vacantes: la contaduría de las galeras de Cartagena, la tesorería de Bogotá, el gobierno de la provincia de Soconusco en Guatemala o un corregimiento en el Alto Perú, y con preferencia el de Chuquiavo (La Paz).
[D] Que hace correr zurrón.