Chapter 3 of 5 · 3963 words · ~20 min read

Part 3

A tan necia grosería y delirio tan extraño castigará el desengaño que recataros quería; y agora os haré saber que mi hermana está muy buena, y por no darse esa pena no os quiere salir a ver. Y aquí, para entre los dos, dejad empresa tan vana, porque es cierto que mi hermana no se ha de casar con vos.

DON DIEGO

(_A don Mendo_). ¡Miren el diablo, la gana por donde brota el humor!

DON MENDO

¿Qué dices?

DON DIEGO

Que la Leonor tiene celos de su hermana.— Y aqueso de «entre los dos» ¿es cierto?

DOÑA LEONOR

Esperadlo a ver.

DON DIEGO

Digo, y ¿es eso querer tratar de pescarme vos?

DOÑA LEONOR

El que de necio la pierde, no ofende la estimación.

DON DIEGO

(_A don Mendo_). ¿No lo escucháis? Celos son, con su puntica de verde.

DON MENDO

Si hacéis favor del desdén, bien descansado vivís.—

DON DIEGO

Pues si vos lo consentís, yo lo consiento también.

DOÑA LEONOR

Señor don Diego, si fuera sin mi padre vuestro intento, por risa y divertimiento la ignorancia os permitiera; porque no puede haber cosa que más pueda deleitar que veros disparatar en vanidad tan graciosa. Pero no pudiendo hacer por él desprecio de vos, por mi hermana (o por las dos, pues nos llegáis a ofender), os advierto que en secreto desistáis la pretensión, o llegaréis a ocasión de ajaros más el respeto.

DON DIEGO

¿Pensáis doblarme? Pues no; que eso, por lo que sentís, vos sola me lo decís. (_Sale Doña Inés_).

DOÑA INÉS

No lo digo sino yo.

DON DIEGO

Oigan el demonio: estotra lo ha estado oyendo, a la cuenta, y sale también celosa. Si se arañan es gran fiesta.

DOÑA INÉS

Señor don Diego, si el lustre de la sangre que os alienta a su misma obligación se sabe pagar la deuda, ninguna puede ser más que la que agora os empeña, pues una mujer se vale de vuestro amparo en su pena. La dificultad está, para que más os suspenda, en que, siendo contra vos, os pido a vos la defensa. Mas cuanto puedo deberos os pago en querer atenta que, si habéis de ser vencido, vuestro el vencimiento sea. Mi padre, señor don Diego, a cuya voz tan sujeta vivo, que por voluntad tiene el alma mi obediencia, trató la unión, de los dos tan sin darme parte della, que de vos y del intento al veros tuve dos nuevas. Casarme sin mí es injusto; mas dejo aparte esta queja, porque al blasón de obediente tiene algún viso de opuesta. La aversión o simpatía con que se apartan o acercan las almas, pende en el cielo de influjo de sus estrellas. Esta es más o menos grave, según es más la violencia de los astros que la influyen o la sangre en que se engendra; de donde la inclinación no puede ser acción nuestra, pues sin albedrío un alma o se inclina o se desdeña. Siendo ansí, cuando yo os diga que mi inclinación no es vuestra, no os ofendo en la razón, aunque en el gusto os ofenda. Esto supuesto, señor, no solo eso el alma os niega, mas a mi pecho y mis ojos hace horror vuestra presencia. Desde el instante que os vi discurrió un hielo en mis venas, a que no halla el alma amparo, más que el que de vos intenta. Y advertid que ya os declaro mi aversión con tal llaneza, porque antes he prevenido que la inclinación no es nuestra. Y estoy a vuestro decoro y a vuestro amor tan atenta, que os di primero el escudo por no ofender con la flecha. Casarme con vos, don Diego, si queréis, ha de ser fuerza; pero sabed que mi mano, si os la doy, ha de ser muerta. De caballero y de amante faltáis, don Diego, a la deuda, si, sabiendo mi despecho, vuestra mano me atropella. De caballero, porque, por gusto o por conveniencia, no hacéis precio de la vida de una mujer sin defensa; de amante, porque en tal caso corre el cariño perezas, y aquí, sin mi voluntad, queda agraviada la vuestra. Vencer mi aborrecimiento o mi desdén, si lo fuera, con porfías y festejos fuera garbosa fineza; pero valeros de un medio donde no está la violencia de parte de vuestro amor, sino de quien me sujeta, y arrastrarme sin vencerme, es acción tan descompuesta, que aja la galantería, el amor y la nobleza. Luego en dejarme —aunque ahora mi sentimiento os lo ruega—, más garbo en vos que en mi alivio vuestro decoro interesa. Pero aunque destas razones pudiera bastar cualquiera, no quiero yo que esta acción hagáis por ninguna destas, sino porque yo os lo pido, que pues la acción es la mesma, no os quiero yo malograr el mejor fin que hay en ella. Vos, don Diego, habéis de hacer a mi padre resistencia, y escoged vos en la causa la razón que más convenga. Aborrecedme, injuriadme, que yo os doy toda licencia para tratar mi hermosura desde desgraciada a necia. Despreciadme vos a mí, que yo os doy palabra cierta de tenéroslo por bien, aunque sepa que es de veras. Esto os pido, y el secreto que requiere acción como esta; pues por último remedio a vos mi dolor apela. Haced cuenta que una dama a vencer otro os empeña, que es lance que no le puede excusar vuestra nobleza. Teneos vos para venceros por otro en la competencia, y lograd de vos mandado a vos vencido, la empresa. Que si por el gran contrario más la vitoria se precia, vos no podéis escoger enemigo de más prendas. Sabed, don Diego, una acción que es por entrambos bien hecha: por mí, porque yo os lo pido; por vos, porque en vos es deuda. Y advertid que yo a mi padre, por la ley de mi obediencia, para cualquiera precepto el «sí» ha de ser mi respuesta. Si vos no lo repugnáis, yo no he de hacer resistencia, y si deseáis mi mano, desde luego será vuestra; pero mirad que os casáis con quien, cuando la violentan, solo se casa con vos por no tener resistencia. Y ahora vuestra hidalguía, o el capricho, o la fineza, corte por donde quisiere, que, cuando pare en violencia, muriendo yo acaba todo, pero no vuestra indecencia, pues donde acaba mi vida vuestro desdoro comienza.

DON DIEGO

¿Pudo el diablo haber pensado más graciosísima arenga para disfrazar los celos, y está dellos que revienta? Señora, todo ese enojo nace, con vuestra licencia, de celos que os da Leonor. Si teméis que yo os ofenda, os engañáis, ¡juro a Dios!, que, ¡por vida de mi abuela!, —y ansí Dios me deje ver con fruto unas viñas nuevas que plantó mi padre en Burgos, que es lo mejor de mi hacienda—, como yo nunca la he dicho de amor palabra, ni media, que ella es la que a mí me quiere, y si no, dígalo ella.

DON MENDO

Tener no puedo la risa de tan graciosa respuesta.

DOÑA LEONOR

Hermana, este hombre no tiene sentido, y en vano intentas que se reduzga a razón.

DOÑA INÉS

Sean celos o no sean, señor don Diego, yo os pido, porque una dama os lo ruega, que aquí me deis la palabra de hacer por mí esta fineza.

DON DIEGO

(_Aparte_). No haré yo tal hasta ver cómo pinta la condesa.— Señora, eso es una cosa que es para dormir sobre ella. Yo me veré bien en ello para daros la respuesta, que aquí tengo yo un agente que es quien mejor me aconseja.

DOÑA INÉS

Pues ¿qué hay que pensar en esto para que nadie os advierta?

DON DIEGO

Pues ¿no queréis que me informe, si puedo hacerlo en conciencia?

DOÑA LEONOR

¡Hay más raro desatino!

DON DIEGO

(_A Doña Leonor_). Eso es porque vos quisierais que respondiera que sí, para verme libre della y echarme luego la garra.

DOÑA INÉS

Ya vuestra locura necia pasa el término de loca, y a mí que hacer no me queda más que volver advertiros que cuanto os he dicho atenta os lo repito ofendida; y si tras esta advertencia os queréis casar conmigo, aunque mi sangre os alienta, sois hombre indigno de honor. Pensad o no la respuesta. (_Vase_).

DON DIEGO

¿Qué llama indigno? Escuchad.

DOÑA LEONOR

Eso, don Diego, es perderla de muchas veces. Haced lo que Inés os aconseja, o en mayor desaire vuestro parará su resistencia. (_Vase_).

ESCENA V

Don Diego, don Mendo.

DON DIEGO

¿Desaire?

DON MENDO

Tened, don Diego: un hombre noble, ¿qué espera oyendo este desengaño?

DON DIEGO

Hombre, ¿no ves que te quemas, y Leonor, porque me adora, es quien causa esta revuelta?

DON MENDO

¡Vive Dios, que es imposible sacarle de la cabeza esta aprehensión!—Pues, don Diego, ¿en qué conocéis que tenga fundamento ese cariño?

DON DIEGO

¿Hay más graciosa simpleza? Bueno sois para marido si no entendéis esta lengua. Pues ¿no veis que hablan los ojos y la Leonor está muerta? Si no es que vos, por casaros, no miráis delicadezas.

DON MENDO

¡Vive Dios!, que a no saber que habla la ignorancia vuestra más que la malicia en vos, desta sala no salierais sin ser el último aliento necedad tan desatenta. Pero pues es incurable vuestra locura, ella mesma de tanta desatención la que os dé el castigo sea. (_Vase_).

ESCENA VI

Don Diego.

DON DIEGO

¿Hay tonto como mi primo? Pero, a mí, allá se lo avenga. Yo me voy a ver si puedo derribar esta condesa, y si no saliere cosa, fijas las dos primas quedan. Yo escogeré entre las dos, y cuando todas me quieran, a más moros, más ganancias, que el turco tiene trescientas. (_Vase_).

Sala en casa de la condesa.

ESCENA VII

Salen Beatriz, de condesa viuda, Mosquito y una Criada.

BEATRIZ

¿Qué me dices, Mosquito, vengo buena?

MOSQUITO

Beatricilla, estás hecha una azucena.

BEATRIZ

De condesa viuda tengo aseo.

MOSQUITO

Puedes ser la viuda de Siqueo.[6]

[6] La reina Dido.

CRIADA

Y no tema que en nadie duda deje.

MOSQUITO

¿Qué llama duda? La creerá un hereje.

CRIADA

Eso importa ocultallo a los criados, y solo los que estamos avisados lo habemos de saber.

MOSQUITO

Claro está eso.— Beatricilla, cairá como con queso.

BEATRIZ

Y ¿dónde está?

MOSQUITO

A la puerta le he dejado, y fingiendo yo entrar con el recado, subí a ver si ya estabas prevenida, y me ha admirado el verte ya vestida, que apenas ha un instante que desde casa te envié delante.

BEATRIZ

Rabio yo por lograr tan buenos ratos.

MOSQUITO

Seis veces se ha limpiado los zapatos.

BEATRIZ

Llámale, pues, que muero por hablallo.

MOSQUITO

Mira, Beatriz, si quieres acertallo, cuanto hablares sea escuro y sea confuso. Habla crítico[7] agora, aunque no es uso; porque si tú el lenguaje le revesas, pensará que es estilo de condesas; que los tontos que traen imaginado un gran sujeto, en viéndole ajustado a hablar claro, aunque sea con conceto, al instante le pierden el respeto, y en viendo que habla voces desusadas, cosas ocultas, trazas intrincadas, para dar a entender que lo comprehenden, le dicen que es gran cosa, y no la entienden. Conque si le hablas culto prevenida, te tendrá por condesa, y entendida.

[7] Lenguaje culterano.

BEATRIZ

Pero si él me pregunta algo corriente, forzoso es responderle vulgarmente.

MOSQUITO

De ningún modo, que ese no es su paso.

BEATRIZ

Y si él pregunta «¿Cómo estáis?», acaso, ¿qué le he de responder?

MOSQUITO

En garatusa:[8] «Libidinosa, crédula y obtusa».

[8] Engañifa.

BEATRIZ

Pues ¿qué ha de entender él si eso no es nada?

MOSQUITO

Acaso entenderá que estás preñada.

BEATRIZ

Déjame a mí, que yo sabré hablar culto cuando importe, que no ha de ser a bulto.

MOSQUITO

Pues él viene hacia acá, voy a sacalle, que aquí don Juan también está a escuchalle.

ESCENA VIII

Sale don Diego.

DON DIEGO

(_Al paño_). Mosquito, ¿está aquí?

MOSQUITO

¿No ves que es la que está en esta pieza?

DON DIEGO

¿Es esta? ¡Rara belleza descubre por el envés!

BEATRIZ

¿Quién anda en los corredores? Míralo, Isabel.

DON DIEGO

Ya ha hablado. Hasta el tono es delicado. En fin, manjar de señores.

CRIADA

¿Quién es?

DON DIEGO

Respóndele apriesa.

MOSQUITO

Diga usted cómo don Diego, mi señor, quisiera luego ver a mi sa[9] la condesa.

[9] Señora.

CRIADA

Ya la tenéis avisada. Entre.

DON DIEGO

(_Sale_). El norte lo asegura.

CRIADA

(_Aparte_). ¡Jesús, qué extraña figura!

DON DIEGO

Ya ha caído la criada.— Mosquito, ¿ves lo que pasa? (_Aparte, a Mosquito_). Todo caerá.

MOSQUITO

Aqueso es llano; mas, señor, vete a la mano, no caiga también la casa.—

DON DIEGO

El cielo guarde esa aurora.

BEATRIZ

La vuestra sea bien venida.

DON DIEGO

(_Aparte, a Mosquito_). No he visto en toda mi vida mejor bulto de señora.

BEATRIZ

¿Qué intento os lleva neutral a mis coturnos cortés?

DON DIEGO

(_Aparte_). ¡Jesús, cuál habla! Esto es estilo de sangre real.— Señora, bueno he venido.

MOSQUITO

Qué quieres te preguntó.

DON DIEGO

Estar bueno quiero yo; luego bien he respondido.

BEATRIZ

(_Aparte_). De risa me estoy cayendo, y disimular no sé.—

DON DIEGO

(_Aparte, a Mosquito_). También me parece que va la condesa cayendo.—

BEATRIZ

En fin, ¿venís rutilante a mi esplendor fugitivo para ver si yo os esquivo a mi consorcio anhelante?

DON DIEGO

(_Aparte, a Mosquito_). ¿No ves, Mosquito, al hablarme, con qué gracia me enamora?

MOSQUITO

Pues ¿qué es lo que dice agora?

DON DIEGO

Todo aquesto es alabarme.— Si yo aquí os he parecido como vos significáis, cierto que no lo arriesgáis porque soy agradecido.

BEATRIZ

Explicaos de una vez.

DON DIEGO

Hablaros despacio intento.

BEATRIZ

Pues apropincuad asiento.

DON DIEGO

(_Aparte, a Mosquito_). Mosquito, ya pica el pez.

MOSQUITO

Ya yo le he visto tragar.

DON DIEGO

Yo soy cebo de mujeres.

MOSQUITO

Ahora digo que tú eres linda caña de pescar.

DON DIEGO

Hablarla importa con frases de un estilo levantado.

MOSQUITO

Sí, que el estilo acostado es para cuando te cases.—

DON DIEGO

(_A Beatriz_). Vuestra fama sonorosa, con curso, no de estudiante, sino de trompa volante...— (_Aparte, a Mosquito_). ¡Bravo pedazo de prosa!

MOSQUITO

Bueno va; adelante pasa.

DON DIEGO

...desde Burgos me ha traído a daros en mí un marido que sea honor de vuestra casa.

BEATRIZ

Súbito, no meditado, vuestro pretexto colijo.

MOSQUITO

(_Aparte, a don Diego_). ¿Qué es lo que agora te dijo?

DON DIEGO

Que lo aceta de contado. Della desde hoy no me aparto.

MOSQUITO

Pues ¿no te lo dije yo?

DON DIEGO

Luego vi que el pez picó.

MOSQUITO

¿Qué hará en viendo que es lagarto?—

BEATRIZ

Algo de bobería en vos presumo en cándido pecho.

DON DIEGO

(_Aparte, a Mosquito_). ¡Jesús, qué favor me ha hecho!— Buena pascua te dé Dios.

MOSQUITO

(_Aparte_). De risa el tonto me apura.— Prosigue, que ya está tierna.

DON DIEGO

Ahora me alabó la pierna.— Pues si viérais mi cintura por de dentro, os admirara su medida tamañita, porque a mí el sastre me quita dos dedos de media vara.

MOSQUITO

En eso no hay que dudar.

DON DIEGO

Y aun me la achica después.

MOSQUITO

Mas la media vara es de vara de torear.

DON DIEGO

Eso, en torear, no hay hombre como yo. Con un jaez en Burgos salí una vez, y tembló el toro mi nombre. Yo me anduve por allí en la plaza hecho un Medoro, y no osó llegarse el toro a treinta pasos de mí.

MOSQUITO

¡Bravas suertes!

DON DIEGO

Y hasta el fin ningún rocín me mató.

MOSQUITO

Pues si a ti no te alcanzó, seguro estaba el rocín.

DON DIEGO

Paréceme que un poquito vos estáis de mí pagada.

BEATRIZ

Adusta, sí; no implicada.

DON DIEGO

(_Aparte, a Mosquito_). Toma si escampa, Mosquito.

MOSQUITO

(_Aparte_). ¡Jesús! a Beatriz aprisa señas le haré por detrás, porque si esto dura más, he de reventar de risa. (_Hace señas a Beatriz_).

BEATRIZ

Remito, por lo que expreso, la locución otro día. (_Levántase_).

DON DIEGO

¿En efeto seréis mía?

BEATRIZ

Cogitación habrá en eso.

DON DIEGO

Ese sí al alma regala.

BEATRIZ

Pensáislo con juicio agreste.

DON DIEGO

(_Aparte, a Mosquito_). ¡Mira qué favor aqueste!— ¡Ah, bien haya aquesta gala!

BEATRIZ

Adiós.

DON DIEGO

Hasta nuestras bodas.

CRIADA

(_Aparte_). ¡Bravo tonto!

BEATRIZ

Ya os entiendo. (_Vanse_).

ESCENA IX

Don Diego, Mosquito; luego, don Juan.

DON DIEGO

La mujer se va cayendo; pero lo mismo hacen todas.

MOSQUITO

(_Aparte_). Lográronse mis cuidados.— ¿Qué dices de aquesta empresa?

DON DIEGO

Que la mujer es condesa de todos cuatro costados.

MOSQUITO

(_Aparte_). Ahora entra aquí don Juan para acreditar el caso.— Señor, si esto va a este paso, tus dos primas ¿qué dirán?

DON DIEGO

_Volaverunt_.

MOSQUITO

Yo querría que lo sepas recatar.

DON DIEGO

Ya bien puedes empezar a llamarme señoría.

DON JUAN

(_Dentro_). ¿Hola? ¿Mateo? ¿Benito? ¿No hay algún criado aquí? ¿Qué modo es este?

MOSQUITO

¡Ay de mí!

DON DIEGO

¿Qué es esto?

MOSQUITO

¡Cristo bendito! Don Juan, eso que no es nada, primo de aquesta señora, y celoso.

DON DIEGO

¿Eso hay agora? Pues requiriré la espada.

MOSQUITO

Y ¿qué hemos de hacer con eso?

DON DIEGO

¡Voto a Dios, si me habla en nada, que a la primer cuchillada le rebane como queso!

MOSQUITO

¿Qué, eres valiente?

DON DIEGO

Los chinos son enanos para mí.

MOSQUITO

¡Ay, Madre de Dios, que aquí se matan como cochinos! (_Sale don Juan_).

DON JUAN

Siempre en casa ha de haber priesa... Pero, don Diego, ¿aquí estáis? Pues ¿qué en la casa buscáis de mi prima la condesa?

DON DIEGO

¿Yo?

DON JUAN

Sí.

DON DIEGO

No lo puedo creer. ¿A mí?...

DON JUAN

¿No habéis escuchado?

DON DIEGO

(_Aparte_). ¡Vive Dios que me he turbado y no sé qué responder!

DON JUAN

¿No habláis?

MOSQUITO

Yo, señor, de un tiro con mi señor iba al Prado, y aquí nos hemos topado por la plaza del Retiro.

DON DIEGO

(_Aparte, a Mosquito_). ¿Qué haces?

MOSQUITO

El diablo lo fragua. ¡De quien me parió reniego!

DON JUAN

¿Por qué no me habláis, don Diego?

MOSQUITO

Tiene la boca con agua.

DON JUAN

¿Qué dices?

MOSQUITO

Que él iba aprisa, y se entró aquí.

DON JUAN

¿A qué se entró?

MOSQUITO

Yo..., cuando..., sí..., ¿qué sé yo? Los dos íbamos a misa.

DON JUAN

¡Villano! ¿Es eso burlar de mí?

DON DIEGO

(_Aparte_). Ya yo me cobré, y ansí lo remediaré.— Don Juan, yo os vengo a buscar.

DON JUAN

¿Vos a mí?

DON DIEGO

A solas os quiero.

DON JUAN

Pues por mí, yo solo estoy.

DON DIEGO

Pues vete tú.

MOSQUITO

Ya me voy. (_Aparte_). Clavose este majadero. (_Vase_).

ESCENA X

Don Juan, don Diego.

DON JUAN

Ya estamos solos.

DON DIEGO

Don Juan, yo me caso con mi prima, que, aunque ella no me merezca, en efeto, ha de ser mía. Yo, en efeto, como digo, vengo aquí, porque en mi vida... (_Aparte_). ¡Por Dios, que he perdido el hilo de lo que decir quería!

DON JUAN

Proseguid.

DON DIEGO

Ya voy al caso; la memoria es quebradiza. Desde Burgos a Madrid hay cuarenta leguas chicas... Pienso que hay más... No, no hay tantas.

DON JUAN

Pues eso ¿a qué se encamina?

DON DIEGO

¿Las leguas no son del caso?

DON JUAN

Pues el camino ¿a qué tira?

DON DIEGO

¿Tan poco importa el camino?

DON JUAN

Pues ¿qué importa?

DON DIEGO

¿Esto no estriba en resolución? Pues alto. Señor mío, yo quería saber de vos a qué intento entráis en cas[10] de mi prima.

[10] En casa.

DON JUAN

Pues ¿por qué lo preguntáis?

DON DIEGO

¿Por qué? ¡La duda es muy linda! Porque he de ser su marido.

DON JUAN

(_Aparte_). ¡Vive Dios, que la salida que ha buscado, aunque el engaño que yo deseo acredita, pues lo hace por deslumbrarme, a un grave empeño me obliga, que aunque es necio es caballero!

DON DIEGO

¿No habláis? ¿Me dais con la misma?[11] Pues yo esto vengo a saber.

[11] ¿Os calláis?

DON JUAN

La pregunta es tan indigna, que no merece respuesta; pero si ha de ser precisa, yo os la daré.

DON DIEGO

No, tened, que yo tengo en esta villa más de cuatrocientas damas que a mi casamiento aspiran. Yo os lo digo por si acaso vuestro amor a Inés se inclina, que yo alzaré mano della, porque vuestra bizarría me ha enamorado, y no quiero que os dé mi boda un mal día.

DON JUAN

Yo os digo que no os respondo.

DON DIEGO

Según eso, ¿vuestra mira no debe ser a Inés, sino a Leonor?

DON JUAN

Esa misma es la pregunta pasada, que ya tenéis respondida.

DON DIEGO

¡Ah, cómo os di yo en el alma! En los ojos se averigua. Leonor es la que os abrasa.

DON JUAN

No hagáis vos respuesta mía la que yo no os quiero dar, y si el negarlo os irrita, ya os digo...

DON DIEGO

No os enojéis, que aquesto, ¡por vida mía!, que es querer ser vuestro amigo.

DON JUAN

Mi voluntad os lo estima; mas no hablemos más en esto.

DON DIEGO

Mi duda está concluida. Quedad con Dios.

DON JUAN

Él os guarde.

DON DIEGO

Y entended que en mi caricia tenéis el lugar de un primo.

DON JUAN

Deuda es de mí agradecida.

DON DIEGO

(_Aparte_). No es nada el equivoquillo. Mi ingenio es todo una chispa.— Quedaos, no paséis de aquí.

DON JUAN

No me excuséis que yo os sirva.

DON DIEGO

Yo os iré sirviendo a vos.

DON JUAN

Yo he de lograr esa dicha.

DON DIEGO

(_Aparte_). ¡Ah, qué bien que se la pego!

DON JUAN

(_Aparte_). Ya él me ha creído la prima. (_Vanse_).

Zaguán en casa de don Tello.

ESCENA XI

Sale Mosquito y Beatriz, de criada.

MOSQUITO

Dame cuatro mil abrazos, ingeniosa Beatricilla, que has hecho el papel mejor que pudiera celestina.

BEATRIZ

¿Parecía yo condesa?

MOSQUITO

¿Qué es condesa? Parecías fregona en paños mayores.

BEATRIZ

Y si él creyó la postiza, ¿en qué ha de parar el cuento?

MOSQUITO

Pues eso, ¿no lo imaginas? En que te cases con él.

BEATRIZ

¿Yo? ¡Madre de Dios bendita! Primero fuera beata de aquestas arrobadizas.

MOSQUITO

Calla, boba, que don Juan, que es a quien le va la vida, lo ha de pagar por entero, y de la paga, la liga tomarás tú, y yo la media.

BEATRIZ

Eso de la media explica, porque tiene muchos puntos.

MOSQUITO

Entremos en casa aprisa, que aquí en el zaguán estamos a riesgo de una avenida.

BEATRIZ

Vamos, no me vea el viejo.

MOSQUITO

¿Y hemos de entrarnos a frías? ¿No me darás un abrazo?

BEATRIZ

Y quince.

MOSQUITO

¿Con eso envidas? (_Sale don Diego y cógelos abrazados_).

ESCENA XII

Don Diego.

DON DIEGO

Grande empresa he conseguido, y escaparme fue gran dicha. Pero, ¿qué miro?

BEATRIZ

(_Aparte, a Mosquito_). ¡Ay, Dios mío! Don Diego, y a letra vista nos ha cogido.

MOSQUITO

¡Jesús!

DON DIEGO

(_Aparte_). O estoy loco, o juraría que es la condesa.

BEATRIZ

(_Dale a Mosquito_). ¡Villano! ¿Tú a mí engañarme querías? ¡Viven los cielos, traidor, que en ti he de vengar mis iras!

MOSQUITO

(_Aparte_). ¿Qué haces, mujer del demonio?

BEATRIZ

¡Traidor! ¿Tú a engañarme ibas? ¡A una mujer de mi estado le finges alevosías!

DON DIEGO

(_Aparte_). ¡Viven los cielos, que es ella!— Señora, pues ¿qué os irrita este pícaro, que os hallo en una acción tan indigna y en tan indecente traje?

BEATRIZ

Siendo vuestra la malicia, ¿lo dudáis, mal caballero, que con aleves caricias engañáis nobles mujeres? ¿Es bien robarme la vida, prometiendo ser mi esposo, estando con vuestra prima para desposaros hoy?

DON DIEGO

Señora, ¿quién tal mentira os ha dicho? (_Aparte_). ¡Vive Dios, que sabe ya la cartilla!—

MOSQUITO

(_Aparte_). ¡Remediolo bravamente!

BEATRIZ