Chapter 5 of 5 · 3862 words · ~19 min read

Part 5

Mi hermana, viéndoos pasar adelante, al entrar por esa sala, se retiró; perdonadme que os diga que por no hablaros, que no puedo yo quitarle a esta noticia forzosa lo que tiene de desaire. De dárosla me excusara; mas me ha obligado a que os hable por ella, y entre ella y vos es fuerza que a vos os falte. Mi hermana, señor don Juan —no sé si quejas lo causen o la precisa obediencia del precepto de mi padre: uno u otro, o esto solo, que aunque nazca de ambas partes, es sin duda que esta ley será lo que más la arrastre—, hoy se casa con mi primo, y desto el retiro nace, que no fuera justo hablaros estando en este dictamen con esta resolución.

DON JUAN

No paséis más adelante, señora, si no intentáis que el corazón me traspasen las flechas que mi desdicha de mis finezas le hace. Si eso nace de su queja, la luz del cielo me falte, o la de sus ojos bellos, que es otra, pero más suave, si he dado causa a su enojo, y piérdala yo esta tarde si en mí de otro pensamiento, aun lo que no es culpa, cabe. Si su primo me ha culpado, malicioso o ignorante, cualquiera engaño es delito si no se espera el examen. Condenar sin causa a un reo es rigor, y, ya que pase, no otorgarle apelación es gana de condenarle. Y si es tan severa ley el precepto de su padre, máteme su ejecución, mas ella no la adelante. Muera yo a no poder más, porque mi estrella me ultraje; mas no ella, que no es todo uno, que ella o mi estrella me maten.

DOÑA INÉS

Bien huía yo de oírle. ¡Oh, Amor tirano, cobarde, a la ofensa tan ligero como al rendimiento fácil!

DOÑA LEONOR

Don Juan, a vuestras razones, aunque muevan mis piedades, no puedo yo responderlas, que, aun por consuelo, es en balde. Esto me mandó deciros mi hermana, y agora darle esa respuesta por vos es cuanto está de mi parte. A esto voy. ¡Guárdeos el cielo!

DON JUAN

¿Podré esperar?

DOÑA LEONOR

No se agravie vuestro amor si no saliere, que, si no es que ella lo mande, yo no tengo a qué volver. Adiós. (_Sale don Mendo al paño, oyendo el postrer verso_).

DON JUAN

Leonor, escuchadme.

ESCENA VIII

DON MENDO

¡Válgame el cielo! ¿Qué veo?

DOÑA LEONOR

¿Qué dices?

DON JUAN

Pues son crueldades, que las templéis os suplico.

DOÑA LEONOR

Cuanto está aquí de mi parte, ya lo sabes, eso haré.

DON JUAN

En fin, ¿no decís que aguarde?

DOÑA LEONOR

No está en mi mano, don Juan; esto es fuerza, perdonadme. (_Vase_).

ESCENA IX

Don Mendo, don Juan, doña Inés, oculta.

DON JUAN

Pues yo, antes que su rigor, iré a que mi amor me mate.

DON MENDO

Para eso está aquí mi espada, cuando ese despecho os falte.

DOÑA INÉS

¡Cielos, don Mendo ha venido y salir no puedo a hablalle!

DON JUAN

¿Qué es lo que decís, don Mendo?

DON MENDO

Que ya en mi enojo no caben más dilaciones, don Juan, cuando, después de avisarme que amáis a Leonor don Diego, desa culpa hallo este alarde. Salgamos, don Juan, al campo, que ya, aunque pudierais darme satisfacción muy precisa, no la quiere mi coraje.

DON JUAN

Pues hacéis mal, ¡vive Dios!, que ya roto el primer lance, en este, por muchas causas, os la diera yo bastante.

DON MENDO

Pues salgamos a reñir.

DON JUAN

Vuestro es el puesto, guiadme.

DOÑA INÉS

¿Qué escucho? ¡Válgame el cielo!

DON MENDO

A vos os toca ir delante.

DON JUAN

No toca eso sino a vos, que habéis de escoger la parte.

DON MENDO

Pues venid, si a mí me toca.

DON JUAN

Ya os voy siguiendo.

DOÑA INÉS

(_Saliendo_). —¡Ay, pesares!— Escuchad, señor don Mendo.

DON MENDO

¿Quién es?

DOÑA INÉS

Quien, oyéndoos, sale a excusaros ese empeño.

DON MENDO

No presumo que eso es fácil.

DOÑA INÉS

Sí es, que yo puedo deciros, fiada de vuestra sangre, lo que de atento don Juan es forzoso que os recate. Vos al campo le llamáis creyendo que a Leonor ame, y sabed que va a reñir de noble, mas no de amante. Don Juan, señor, ha seis años que, viéndome en el pasaje de Méjico a España, puso los ojos en mí, y él sabe los desdenes, los rigores que lloró su amor constante, hasta ganarme licencia para pedirme a mi padre. Desde aquí les di a mis ojos licencia para agradarse de verle, y a los oídos del contento de escucharle; pero no a pasar de aquí, porque el mismo sol no arde en tan puros esplendores como él recatos me aplaude; que aunque confieso que tuve inclinación a sus partes, a su atención, su fineza, en la mujer noble nace la inclinación y el agrado tan dentro de los umbrales de su decoro, que apenas el que la logra lo sabe. Y inferid con la pureza que pudo serme agradable la asistencia de su amor, pues siendo ya, por mi padre y vuestro primo, imposible que yo con don Juan me case, sin escrúpulo lo dice una mujer de mi sangre. Esto supuesto, don Mendo, conoceréis cuán de balde vuestro temor os provoca, cuando don Juan es mi amante. De esto no os quedará duda, porque fuera error notable presumir que una mujer de mi obligación os llame y, compasiva del riesgo que ve en reñir dos galanes, quiera fingirse un desdoro para excusarlos un lance. La fineza que don Juan por mí en su silencio añade, se la pago en publicar lo que en él fuera desaire. Y a vos os pido, en albricias de que sé que Leonor hace tanta estimación de vos como es justo que ella os pague, que, cesando esto, no solo deste caso no se hable, mas quedando en vuestro oído a la memoria no pase. Y vos, don Juan, pues ya veis el empeño de mi padre, y que vuestra petición no se previno a ser antes, olvidad vuestro cariño, que en los hombres es muy fácil. Digo fácil, ¡ay de mí!... Es pena más tolerable, porque ellos pueden tener sin culpa las variedades. Y si esto os cuesta dolor, que lo imposible lo aplaque, o el retiro le mitigue, o el sufrimiento le sane, o, para que se la lleve, dad vuestra esperanza al aire, que a ser el de mis suspiros yo sé que fuera bastante, porque yo, siendo forzoso, para el plazo desta tarde he dispuesto mi obediencia, como debo. Dios os guarde, que yo, dejándoos amigos, como es deuda en pechos tales, voy contenta de haber sido el iris de vuestras paces.

DON MENDO

Oíd, señora, escuchad, que en un alivio tan grande como el que de vuestro aviso a mis esperanzas nace, os debo yo, agradecido, fineza que las iguale.

DOÑA INÉS

¿Vos fineza a mí? ¿En qué modo?

DON MENDO

En hacer que vuestro padre, sea o no contra mi primo, a vos con don Juan os case.

DOÑA INÉS

Esa fineza es por él si él la solicita amante, que para mí no es lisonja.

DON JUAN

Señora, pues ¿tanto vale el crédito de un engaño, que por él así me trates? Y agora, que estando ya don Mendo de nuestra parte, no importa que esto más sepa: Seguí a don Diego, y él sabe que confesó en su presencia que solo porque tu padre no viese aquella mujer...

DOÑA INÉS

No vais, don Juan, adelante, que aquesa es satisfacción, y aquí no os la pide nadie. (_Aparte_). ¡Oh, lo que miente el recato!—

DON MENDO

Señora, si deso nace algún descontento vuestro, yo, por hallarme delante, soy testigo que don Juan no la conoce ni sabe quién es, y que él lo fingió.

DOÑA INÉS

Eso, don Mendo, es tratarme con más llaneza que es justo. Don Juan, ni mujer, ni nadie me ha dado desabrimiento; pues ¿por qué me satisface? (_Aparte_). ¡Quiera Amor que sea verdad, que, aunque le pierda, es suave!

DON JUAN

Si tu enojo lo publica, ¿qué importa que lo recates?

DOÑA INÉS

Por no oír eso me voy.

DON JUAN

Señora, escucha un instante.

DOÑA INÉS

¿Qué me queréis?

DON JUAN

Esto solo: si don Mendo malograse la dicha que ha prometido, ¿será tu amor de mi parte?

DOÑA INÉS

¿Yo amor? No sé qué es amor. Después de que yo me case sabré deso, que ahora ignoro.

DON JUAN

Aunque en mi pena lo calles, lo permitirá tu agrado.

DOÑA INÉS

Mirad que viene mi padre.

DON MENDO

Retirémonos, don Juan. (_Vase_).

ESCENA X

Doña Inés, don Juan.

DON JUAN

Ya yo os sigo; id vos delante. Señora no me permitas que con tal dolor me aparte de tu presencia.

DOÑA INÉS

Don Juan, ¿qué me quieres? ¿Ya no sabes los pesares que me cuestas?

DON JUAN

Pues ¿ya no ves de qué nacen?

DOÑA INÉS

¿Qué importa el verlo al perderte?

DON JUAN

¿Eso no puede enmendarse?

DOÑA INÉS

¡Pluguiera al cielo pudiese!

DON JUAN

¿Qué dices?

DOÑA INÉS

Que no te pares.

DON JUAN

Eso es desvío.

DOÑA INÉS

Es temor.

DON JUAN

¡Qué pena!

DOÑA INÉS

Que entra mi padre.

DON JUAN

¡Mal haya el peligro!

DOÑA INÉS

Amén.

DON JUAN

Quédate adiós.

DOÑA INÉS

Él te guarde. (_Vase don Juan_).

ESCENA XI

Sale Beatriz.

BEATRIZ

¿Señora?

DOÑA INÉS

Beatriz, ¿qué es eso?

BEATRIZ

Con el viejo en este instante, si no corro, doy de hocicos.

DOÑA INÉS

¿Dónde has estado esta tarde?

BEATRIZ

Señora, en un gran empeño.

DOÑA INÉS

¿Qué ha sido?

BEATRIZ

Fui a echar los naipes por que don Diego te deje, y, según las cartas salen, o mentirá el rey de bastos, o no ha de querer casarse.

DOÑA INÉS

¿Crédito das a esas cosas? ¿No ves que son disparates?

BEATRIZ

Pues ¿un rey ha de mentir?

DOÑA INÉS

Deja esas vulgaridades.

BEATRIZ

Tú verás en lo que para. Mas dejando esto a una parte, ¿hasta cuándo ha de durar el estar yo, por mis paces, de embozada en el retiro, que es ya cosa intolerable?

DOÑA INÉS

A mi padre hablaré agora.

BEATRIZ

Pues él y Mosquito salen, y más que vienen hablando en el caso de los naipes.

DOÑA INÉS

¿Qué dices? Pues ¿eso es cierto?

BEATRIZ

Tú verás lo que ello pare, y si quieres entendello, retírate aquí un instante.

DOÑA INÉS

Harelo, aunque es desatino, por ver en ello a mi padre.

ESCENA XII

Salen don Tello y Mosquito.

DON TELLO

Tú has de saber de este caso todo lo que en ello hubiere.

MOSQUITO

Señor, cuanto yo supiere lo diré más que de paso.

DON TELLO

Pues yo te hallé en el zaguán. ¿Quién era aquella mujer?

MOSQUITO

La condesa era, a mi ver.

DON TELLO

¿Quién?

MOSQUITO

La prima de don Juan.

DON TELLO

¿Qué dices?

MOSQUITO

Como ahora es día, la vi ella por ella expresa.

DON TELLO

¿La condesa?

MOSQUITO

La condesa condada, su señoría.

DON TELLO

¡Válgame Dios!

MOSQUITO

Y a mí, y todo.

DON TELLO

De gran empeño salí estando don Juan allí.

MOSQUITO

Y yo no andaba en el lodo.

BEATRIZ

(_Aparte a doña Inés, oculta_). Verás lo que se alborota.

DOÑA INÉS

Pues ¿qué semejanza tiene con los naipes que previene la condesa?

BEATRIZ

Esa es la sota.

DOÑA INÉS

¡Cielos! Yo mi desengaño agradezco haber sabido.—

DON TELLO

Mosquito, estoy aturdido de un suceso tan extraño. Pues ¿ella buscole a él, o cómo allí llegó a estar?

MOSQUITO

(_Aparte_). ¡Cielos! ¿Cómo he de escapar de aqueste viejo cruel, que a dudas me ha de moler y se aventura el enredo? Mas solo librarme puedo no dejándome entender.— Yo, señor, al conocella la vi que al zaguán entró, y un pobre entonces llegó, que no dio limosna ella. El pobre pasó adelante, don Diego vino tras él, y repitiendo el papel vino el pobre vergonzante. Traía un vestido escaso de color, y Dios me acuerde que no era tal, sino verde.

DON TELLO

¿Pues el vestido es del caso?

MOSQUITO

Habiendo el pobre salido, vino la condesa luego, y cuando vino don Diego, vino porque había venido.

DON TELLO

¿Quién había venido?

MOSQUITO

Él.

DON TELLO

Luego ¿ella le fue a buscar?

MOSQUITO

No, señor, porque al entrar ella entraba con aquel, y el pobre, que entraba cuando entraba él, no llegó.

DON TELLO

Pues ¿quién era aquel que entró?

MOSQUITO

Eso es lo que voy contando. Entró ella, y cuando entraba entró el pobre, y fue don Diego, y como entró con sosiego, después de entrado, allí estaba. Y de esto se quedó loco, porque entraba muy esquivo.

DON TELLO

No lo entiendo, ¡por Dios vivo!

MOSQUITO

(_Aparte_). Pues eso, ni yo tampoco.

DOÑA INÉS

Beatriz, ¿qué es lo que está hablando Mosquito?

BEATRIZ

Los naipes son.

DOÑA INÉS

Pues ¿qué es esta confusión?

BEATRIZ

¿No ves que está barajando?—

DON TELLO

¿Quién a quién vino a buscar?

MOSQUITO

Luego, ¿no lo has entendido?

DON TELLO

No, ni explicarte has sabido.

MOSQUITO

Pues vuélvotelo a explicar. Él buscó a quien le buscaba, porque ella buscando vino, y buscando de camino él buscó lo que allí estaba, y el pobre que los buscó no buscó duelos ajenos.

DON TELLO

Agora lo entiendo menos.

MOSQUITO

Pues ¿qué culpa tengo yo?

DON TELLO

Tú has de apurar mis enojos. ¿Qué dices?

MOSQUITO

¿Hay tal rigor? ¡Viven los cielos, señor, que lo vi con estos ojos!

DON TELLO

¿Qué es lo que viste?

MOSQUITO

Esta historia.

DON TELLO

¿Qué historia? Que en tu torpeza no tiene pies ni cabeza.

MOSQUITO

Pues no será pepitoria.

DON TELLO

¿Sabes tú si él della es dueño, o tiene empeño?

MOSQUITO

¿Hay tal? ¿Cómo? Yo no soy su mayordomo. ¡Qué sé yo si tiene empeño!

DON TELLO

Anda, vete, mentecato, que eres un simple.

MOSQUITO

(_Aparte_). Eso quiero.

DON TELLO

¿Para qué apuro yo dudas donde me avisa un ejemplo? No hay honra puesta en mujer segura de aquestos riesgos. Y hoy, pues me le da este acaso, lograr el aviso quiero casando luego a mis hijas.

DOÑA INÉS

Beatriz, aunque yo no entiendo a Mosquito, el desengaño he logrado de mis celos, y en albricias, salgo a hablar por ti a mi padre.

BEATRIZ

Eso espero.

DOÑA INÉS

(_Sale con Beatriz_). Padre y señor.

DON TELLO

Inés mía, ¿quién viene contigo?

DOÑA INÉS

El ruego de Beatriz me ha condolido. Por ella a pedirte vengo que vuelvas a recibilla.

DON TELLO

Si es tu gusto, ¿cómo puedo negártelo? Quede en casa.

ESCENA XIII

Sale don Diego, al paño.

DON DIEGO

A decir vengo resuelto a mi tío que disponga de mi prima, pues yo tengo mejor boda en la condesa.

DOÑA INÉS

Ya se logró tu deseo. Agradécelo a mi padre.

BEATRIZ

Los pies mil veces te beso.

DON TELLO

Ya tú quedas recibida, y yo dello muy contento.

MOSQUITO

(_Aparte, a Beatriz_). ¿Qué es lo que miro? ¡Ay, Jesús, que hemos dado con los huevos en la ceniza,[15] Beatriz!

[15] Tropezar con una dificultad inesperada.

BEATRIZ

¿Qué es lo que dices?

MOSQUITO

Don Diego está viendo esta función.

BEATRIZ

Saliose todo el puchero.

DON TELLO

Inés, ven a prevenirte, que ya todo está dispuesto, y os habéis de desposar luego que venga don Diego. (_Vase_).

DOÑA INÉS

¡Ay, de mí, Beatriz! ¿Qué dices?

BEATRIZ

(_Aparte, a doña Inés_). Vete, señora, allá dentro, que estoy en un gran conflito, y estriba en él tu remedio.

DOÑA INÉS

Sin vida voy a esperarte. (_Vase_).

ESCENA XIV

Beatriz, Mosquito; don Diego, al paño.

BEATRIZ

¡Villano, no hagas extremos viendo mi resolución, que con Amor no hay respetos! Yo he de ser de su traición testigo estando aquí dentro, y aquí he de ver si a mis ojos se atreve el falso a ofendellos.

MOSQUITO

(_Aparte_). ¡Jesús, qué bien la ha enhebrado!— Señora, pues ¿tú haces eso? ¿Una mujer de tus prendas se finge humilde en desprecio de su honor y se acomoda por criada de don Tello, que puede ser tu lacayo?

BEATRIZ

El Amor dora los hierros. Yo he de ver con esta industria si se casa o no don Diego.

DON DIEGO

Señores, ¿qué es lo que escucho? Mil cruces me estoy haciendo. ¡Y dirán que no me alabe! Un testimonio de aquesto tengo de enviar a Burgos.—

MOSQUITO

Y ¿qué ha de decir don Diego si esto ve?

BEATRIZ

¿Qué ha de decir? El alma, ¡viven los cielos!, le he de sacar si se casa. Déjame ya, o mi despecho dará voces como loca.

DON DIEGO

(_Sale_). Señora, oíd, deteneos.

MOSQUITO

¡Ay, señor, pues has venido, mira qué locura ha hecho! ¡Témplala, que está hecha un tigre!

BEATRIZ

Y un basilisco, un veneno. Aquí vengo a ver, ¡traidor!, si se hace hoy el casamiento.

DON DIEGO

¿Qué casamiento? Pues yo, ¿no sabéis ya que soy vuestro?

BEATRIZ

No fío de eso, tirano.

DON DIEGO

Pues ¿de qué fiáis?

BEATRIZ

De mi incendio, que ha de abrasar esta casa si aquí ofendida me veo.

DON DIEGO

(_Aparte_). Señores, ¿esto es encanto? ¿Mi talle es pacto secreto?— Señora, pues ¿no advertís que yo permitir no puedo esto siendo vuestro esposo?

BEATRIZ

No hay que tratar; yo he de verlo.

DON DIEGO

¿Qué habéis de ver?

BEATRIZ

Si esta noche te casas.

DON DIEGO

No temáis eso.

BEATRIZ

No puede un amor que es fino.

DON DIEGO

Pues ¿el lustre?

BEATRIZ

Todo es menos.

DON DIEGO

¿Y el decoro?

BEATRIZ

No hay decoro.

DON DIEGO

¡Por Dios, que volváis!

BEATRIZ

No quiero.

ESCENA XV

Sale don Tello.

DON TELLO

¿Hola? ¿Qué voces son estas?

MOSQUITO

(_Aparte, a don Diego_). Señor, por su honor te ruego que disimules ahora.

BEATRIZ

Señor, el señor don Diego de mi señora está hablando.

DON TELLO

¿Qué habláis, sobrino? ¿Qué es esto?

BEATRIZ

Señor, me dice que diga...

DON TELLO

¿Qué has de decir tú? ¡Esto es bueno! Apenas te han recibido ¿y empiezas ya a hacer enredos?

DON DIEGO

(_Aparte a Mosquito_). ¿Y he de sufrir yo que trate este vejezuelo clueco a mi mujer deste modo?

MOSQUITO

¡Disimula, por San Pedro!—

BEATRIZ

Yo, señor, no enredo nada.

DON TELLO

Entrate, loca, allá dentro.

DON DIEGO

(_Aparte_). Tú lo eres, y tu alma, y mientes como mal viejo.

MOSQUITO

Sufre, señor, que te pierdes.

DON TELLO

¿No te vas?

BEATRIZ

Ya te obedezco.

DON DIEGO

¡Vive Dios!...

BEATRIZ

(_Aparte, a don Diego_). ¡Calla, cruel!

DON DIEGO

¿Qué dices?

BEATRIZ

Que ahora veremos si te casas.

DON DIEGO

¿Eso dudas?

BEATRIZ

A oírlo voy.

DON DIEGO

Yo me huelgo.

BEATRIZ

Pues aquesta es la ocasión.

DON DIEGO

Aquí lo verás.

DON TELLO

¿Qué es eso?

BEATRIZ

Hacer lo que me has mandado. (_Vase_).

DON TELLO

Llama a tus señoras luego.

ESCENA XVI

Don Tello, don Diego, Mosquito.

DON DIEGO

(_Aparte_). Más señora es ella que ellas, lo que va de mí a un cochero.—

DON TELLO

Sobrino, con vuestras cosas estoy en tanto desvelo, que hasta veros desposado yo no he de tener sosiego. Todo está ya prevenido, y solo a vos os espero por salir deste cuidado.

DON DIEGO

¿De tanto gusto es ser suegro que a serlo os dais tanta priesa? ¿No es mejor, pues estáis viejo, que lo dilatéis un poco y os dure el oficio menos?

DON TELLO

¿Qué es dilatarlo, o por qué?

DON DIEGO

Por unos días; que aquesto no ha de ser cochite hervite; que una boda no es buñuelo.

DON TELLO

¿Qué días?

DON DIEGO

Cuatro o seis años; que ello se hará, andando el tiempo.

DON TELLO

¿Qué llamáis cuatro o seis años? Ni una hora, ni un momento; luego os habéis de casar.

DON DIEGO

Pues yo casarme no puedo.

MOSQUITO

(_Aparte_). Acabose; esto dio lumbre.—

DON TELLO

¿Qué decís, que no os entiendo?

DON DIEGO

Que no me puedo casar. ¿Lo entendéis agora?

MOSQUITO

Menos.

DON TELLO

¿Por qué?

DON DIEGO

Porque soy casado.

MOSQUITO

Y yo soy testigo dello.

DON TELLO

¿Vos casado?

DON DIEGO

_In facie Ecclesiæ_.

DON TELLO

Pues ¿con quién?

DON DIEGO

Eso no puedo decir, porque es un amigo.

DON TELLO

Pues, villano, ¡vive el cielo!, que en ti he de tomar venganza de tan osado desprecio.

MOSQUITO

¡Ay, señores, que se matan!

ESCENA XVII

Salen por una parte doña Inés y Leonor; por otra, don Juan y don Mendo.

DON JUAN

¿Qué es esto, señor don Tello?

DON MENDO

Tío, ¿qué es esto?

DOÑA INÉS

(_Aparte, a Leonor_). ¡Ay, Leonor, que mi muerte estoy temiendo!—

DOÑA LEONOR

Padre, ¿qué enojo os irrita?

DON TELLO

Un agravio de don Diego, que dice que está casado, cuando yo darle prevengo a mi hija por esposa.

DON MENDO

(_Aparte_). Esto es que tomó el consejo de doña Inés, y lo excusa valiéndose deste medio; mas yo en favor de don Juan he de enmendar el empeño.— Tío, aunque don Diego ha dicho que está casado, no es cierto. Él, después que vino, supo que don Juan tenía intento de pediros a mi prima; y él ha sido tan discreto, que lo calló, enamorado, por veros en otro empeño. Don Diego por él lo deja.

DON DIEGO

No lo dejo tal por eso, sino porque estoy casado, digo otra vez, y no puedo; ¿quiere usted que me encorocen?

DON TELLO

Hagáislo o no por aquello.— Don Juan, ¿es esto verdad?

DON JUAN

Yo, señor, si la merezco, no aspiro a mayor ventura que la de ser hijo vuestro.

DON TELLO

Yo me honro mucho con vos, y el castigo más severo deste necio es que la pierda. Dadle a Inés la mano luego.

DON JUAN

Con el alma y con mil vidas.

DOÑA INÉS

Con otras tantas la aceto.

DON TELLO

Vos, Mendo, dadla a Leonor.

DOÑA LEONOR

Con gozo se la prevengo.

DON DIEGO

Pues ahora verán mi boda, supuesto que esas se han hecho.

MOSQUITO

Antes se ha de ver la mía. Señor, yo hago lo que veo; Beatriz se casa conmigo.

DON TELLO

Yo darla el dote prometo; dila que salga acá fuera.

MOSQUITO

Señor, tened a don Diego, porque no me descalabre; que aquí se acaba el enredo. ¡Ah, Beatriz! Dame esa mano.

ESCENA XVIII

Beatriz, dichos.

BEATRIZ

(_Sale_). Yo, aunque indigna, te la ofrezco.

DON DIEGO

¡Ah, pícaro! ¿A mi mujer tienes tal atrevimiento?

DON TELLO

¿Qué mujer?

DON DIEGO

Esta que veis es mi mujer.

DON TELLO

¡Bien, por cierto! ¿Y por aquesta criada dejáis a mi hija?

DON DIEGO

¡Esto es bueno! ¿Qué criada? Que es condesa, y se disfrazó de celos.— Descubríos ya, señora.

BEATRIZ

Yo descubriros no puedo más de que soy Beatricilla, y vos _el lindo don Diego_.

DON DIEGO

Pues ¿cómo es esto?

MOSQUITO

Mamola.[16]

[16] ¡Te la pegué!

DON DIEGO

Villano, ¡viven los cielos!...

MOSQUITO

Aquí no hay a qué apelar; que no lo sufriera el pueblo.

DON DIEGO

Pídase si quedo mal.

MOSQUITO

Y castigando este necio a gusto de los oyentes, aquí, con aplausos vuestros, dichosamente el poeta da fin al _Lindo don Diego_.

FIN

ÍNDICE

Págs.

Jornada primera 7

— segunda 66

— tercera 134