Part 9
DON RAFAEL. No sé... Con leones y sin leones, creo 630 en Mariucha; creo en la que ha sido y es imagen de la Providencia, mensajera de los consuelos que Dios envía a una desgraciada familia...
FILOMENA. ¡Oh, quién pudiera creer...! (_Óyense las voces de Corral y Bravo dentro._) 635
DON PEDRO. ¡Si esa fe se nos pudiera comunicar!... ¡Ah! ¿Qué voces son esas?
ESCENA IX
DON PEDRO, FILOMENA, DON RAFAEL, CORRAL, BRAVO.
CORRAL. (_En la puerta, ambos con grandes aspavientos de alegría, descubriéndose._) ¡Vivan los señores Marqueses de Alto-Rey! 640
BRAVO. ¡Vivan...!
CORRAL. ¡Viva el muy ilustre caballero, la nobilísima dama y la elegantísima señorita, el elegantísimo ángel...! (_Notando la ausencia de María._) ¿Pero no está el ángel...? 645
BRAVO. ¡Vivan todos, vivaaaan!
DON PEDRO. (_En gran confusión._) ¿Pero qué es esto?... ¿Por qué tanto júbilo?...
DON RAFAEL. ¿Os ha picado la tarántula? (_Don Rafael lleva aparte a Bravo para interrogarle._) 650
FILOMENA. (_Muy impaciente._) Explíquenos, Corral...
DON RAFAEL. (_Aparte a Bravo, oída su explicación._) ¿Pero es verdad?
BRAVO. He visto los telegramas...
DON RAFAEL. ¡Dios nos asista! Esta gente se va a 655 volver loca.
CORRAL. (_A los Marqueses._) No les doy la noticia sino a cambio de una promesa.
DON PEDRO. (_Vivamente._) Sí, sí... por prometido, por prometido. 660
CORRAL. Promesa, seguridad quiero de que han de influir en el ánimo del ángel de la casa... para que...
DON PEDRO. Bueno, bueno... se hará... Diga...
ESCENA X
Los mismos; el ALCALDE, MARÍA, CIRILA, que entran por la izquierda.
ALCALDE. ¿Qué...? ¿Se me han anticipado estos locos? 665
DON PEDRO. (_Abrasado de impaciencia._) Alcalde, ¿qué hay?
ALCALDE. Que me debe usted una merienda en el campo. He ganado la apuesta.
DON PEDRO. ¡Ah! (_Quédase con la palabra atravesada 670 en la garganta._)
FILOMENA. (_A María._) ¿Hija... qué?
MARÍA. (_Sin mostrar alegría, pero sin afectación de pena._) Queridos padres, vuestras esperanzas son realidad. 675 Mi... (_Iba a decir «mi hermano:» se corrige._) Vuestro hijo será antes de una semana... el esposo de Teodolinda.
DON PEDRO. ¡Jesús!... ¡Oh!... (_Quiere hablar y no puede. Queda como paralizado._)
ALCALDE. La noticia es de las que al modo de centella 680 pueden herir. Por esto Cesáreo se sirve de mí como pararrayos. Vean los telegramas. Son de ayer: han venido con retraso. (_Les alarga los telegramas. Filomena los arrebata._)
FILOMENA. Déme... 685
DON PEDRO. No, no... mentira... no creo... (_Es acometido de una violenta perturbación nerviosa._)
FILOMENA. (_Leyendo trémula, la voz cortada._) «Casamiento... lunes próximo... Teodolinda... abraza a sus padres... amorosa hija...» 690
DON PEDRO. (_Alelado._) No creo... no creo... Millones de pesos... diez... Falso, falso... no existen... fantasía números... ilusión... mentira...
FILOMENA. (_Mostrando los telegramas._) Pero, hijo, mira... 695
DON PEDRO. (_Tiemblan sus manos; su mirada divaga. Cae en el sillón. Acude María a su lado._) Tele... telegramas mentira... de la elec... elec... tricidad. (_Compungido, con amago de parálisis._) Quieren vol... volverme loco. Quieren ma... ma... tarme. 700
MARÍA. Cree, papá, y alégrate.
DON PEDRO. (_Abrazando a su esposa con infantil ternura._) ¡Filomena!
FILOMENA. Tanto padecer ha tenido al fin su término.
DON PEDRO. (_Abrazando a su hija._) ¡Hija del alma, 705 ángel del Cielo...!
MARÍA. (_En brazos de su padre._) Ya eres feliz, papaíto querido. (_Entra Cirila con un vaso de agua._)
DON PEDRO. (_Levántase y acude a ellos._) Don Rafael, Alcalde, Corral, Juez... ¿Pero es verdad? 710
DON RAFAEL. Sí: creo en María... (_Corrigiéndose._) Creo en Cesáreo... (_Se aparta con Bravo._)
ALCALDE. Dios no abandona a los buenos.
MARÍA. (_Ofreciéndole el vaso de agua._) Bebe un poquito de agua, y serénate. (_Continúan María y su 715 madre animándole con cariñosas expresiones. Forman grupo junto a una de las rejas del fondo._)
DON RAFAEL. (_Con Bravo a la izquierda._) Con este inaudito casorio, que no sé si es obra de Dios o del mismo diablo, tendremos al don Cesáreo de perpetuo cacicón, 720 o feudal amo de todo este territorio. (_Se agregan el Alcalde y Corral._)
BRAVO. Sátrapa y mandón de Agramante para _in æternum_.
CORRAL. Ayer fueron inscritas en el Registro las 725 Albercas.
ALCALDE. Y las pertenencias más ricas de Somonte son suyas.
DON RAFAEL. Y el aire, y el sol, y la luna... y nuestra respiración, y hasta las pulgas que nos pican. (_Incomodado 730 se aleja del grupo._)
DON PEDRO. (_Que ha leído con infantil risa los telegramas._) Bien claro está. (_Lee._) Saldré... recoger familia...
MARÍA. Pero no dice cuándo. 735
FILOMENA. Será hoy, mañana...
DON PEDRO. Naturalmente, iremos a la boda... Ya creo, ya creo. (_Su crisis nerviosa se resuelve subitamente en una inquietud o desvarío mecánico. Recorre la escena con paso inseguro; después en actitud gallarda y altanera._) 740
MARÍA. (_Siguiéndole._) Papá, ten calma...
DON PEDRO. (_A Filomena, que también le sigue._) Inmediatamente, dispón los equipajes...
FILOMENA. Recogeremos todo. Puede llegar Cesáreo de un momento a otro... 745
DON PEDRO. ¡Adiós, maldito Agramante; adiós, triste destierro...!
MARÍA. Papá, no maldigas esta tierra de nuestro descanso.
ALCALDE. Lo que es alegría para ustedes es pesar 750 para nosotros. Se van. (_Don Pedro, María, Corral, Bravo forman grupo a la izquierda hablando de si se van o no pronto. Filomena pasa a la derecha, donde está don Rafael meditabundo._)
FILOMENA. Ahora, mi venerable amigo, me toca a mí 755 estar alegre, en premio de la alegría que di a los pobrecitos enfermos, a quienes usted socorrió con mis ahorrillos...
DON RAFAEL. ¡Mucho, mucho!... Pues se pusieron contentísimos, y se arreglaron, vivieron...
FILOMENA. ¿Y eran enfermos graves...? 760
DON RAFAEL. Gravísimos, amiga mía... Socorrí a una familia en la cual estaban todos... o casi todos, locos perdidos.
FILOMENA. ¿Furiosos?
DON RAFAEL. Así, así... Eran más bien pacíficos. 765
FILOMENA. Pues ahora, en acción de gracias, el primer dinero que caiga en mis manos será para...
DON RAFAEL. (_Con gracejo irónico._) Otro mantito para la Virgen...
FILOMENA. Y que será espléndido. 770
DON RAFAEL. ¡Oh, sí: mucho, mucho! Manto bordado de perlas y esmeraldas con una orla en que se repita esta dulce leyenda: _Creo en María._ (_Filomena cruza las manos con emoción beatífica. Siguen hablando. Don Pedro continúa rodeado de todos en el otro grupo, 775 rebosando satisfacción._)
CORRAL. Ahora, señor Marqués, como si lo viera, me le hacen a usted Embajador.
DON PEDRO. (_Vanidoso, sin perder su dignidad._) No diré que no. Quizás lo aceptaría por complacer al Gobierno, 780 y porque me conviene tomar las aguas de Carlsbad. (_A María._) Y a ti te probarán muy bien las de Charlottenbrunn, en Silesia.
MARÍA. ¿A mí? ¡Si estoy reventando de salud! (_Apartada de todos los grupos, se sienta junto a una de 785 las rejas. Su actitud es de inquietud y melancolía._)
DON PEDRO. Y para ti, Filomena, están indicadas las de Teplitz, en Bohemia.
FILOMENA. No hagas proyectos, hijo, que ya es hora de sentar la cabeza. 790
DON RAFAEL. ¿Y qué falta le hacen a usted embajadas, don Pedro?
DON PEDRO. En todo caso, alguna de las que no dan quebraderos de cabeza y son puestos de pura etiqueta: por ejemplo, la de San Petersburgo. 795
CORRAL. Vale más que le hagan a usted embajador en Agramante.
ALCALDE. En este territorio, sí, donde ha de tener Cesáreo tanta propiedad...
DON PEDRO. Ya puede mi hijo ir pensando en mejorar 800 los cultivos. Yo tengo pasión por la agricultura. (_Jactancioso._)
DON RAFAEL. ¡Mucho, mucho! (_Explicando don Pedro sus planes agrícolas van pasando al centro. María y Corral quedan a la izquierda._) 805
CORRAL. (_Aparte a María._) Por última vez, Mariquita...
MARÍA. ¡Por última vez! Ya respiro.
CORRAL. Allá va mi... _ultimatum_...
MARÍA. (_Con fingida benevolencia._) ¡Ah! don Faustino. 810 Mis padres pican ahora muy alto. Y si va papá, como parece probable, a la embajada de San Petersburgo, de fijo querrán casarme con un príncipe ruso.
CORRAL. ¿Es burla?... ¡Ah, ingrata, ingrata!
DON PEDRO. María. (_Acude María al grupo del centro._) 815
CORRAL. (_Aparte, despechado._) ¡Bromitas a mí! Ya verá mi ángel las que yo gasto... (_Caviloso, pasa a la derecha._)
DON PEDRO. Ya podéis ir preparando la merienda...
FILOMENA. De eso me encargo yo. ¿Cuántos...? 820 (_Don Pedro, María, Filomena y el Alcalde quedan a la izquierda ocupándose de la merienda. Pasan a la derecha Corral, Bravo y don Rafael._)
BRAVO. (_A Corral._) Dése usted por muerto, Faustino.
DON RAFAEL. Tu papel ya no es cotizable. 825
BRAVO. (_Zumbón._) Han bajado horrorosamente los brillantes... Y yo pregunto: ¿continuará en alza el carbón?
DON RAFAEL. (_Indignado._) ¿Qué decís ahí, farsantes, envidiosos? (_Indignado, se retira._) 830
BRAVO. (_Solo con Corral._) Don Cesáreo se encargará de dar un corte a esta ignominia... Sólo que... me temo que llegue tarde.
CORRAL. Para que llegue a tiempo, estoy yo aquí, que madrugo... Ya estoy pensando el telegrama que 835 voy a poner... esta misma tarde.
DON PEDRO. (_Contestando a Filomena._) No, no... no me conformo con invitar a los presentes.
MARÍA. ¿Pues a quién...?
DON PEDRO. Convido a todo el Ayuntamiento, a los 840 Juzgados de primera instancia y municipal, a la oficialidad de la zona, a la Guardia civil, a los maestros de las escuelas públicas, al clero parroquial...
FILOMENA. ¡Hijo, por Dios...!
DON RAFAEL. Déjele usted. Dios a todo proveerá. 845 (_Óyese rumor lejano de alegría popular: voces, guitarras, panderetas._) Ya comienza el festejo.
DON PEDRO. Alegría del pueblo, eres mi alegría.
ESCENA XI
Los mismos; VICENTA, SEÑORA y SEÑORITAS DE GONZÁLEZ. Las cuatro con mantón de Manila y claveles en el pelo. Una de las señoritas trae un manojo de claveles, y Vicenta un mantón en caja o pañuelo.
VICENTA. A dar a todos mi enhorabuena y a llevarnos a María. 850
SEÑORA DE GONZÁLEZ. Señora Marquesa, reciba usted nuestros plácemes.
SEÑORITA 1ª. Señor Marqués, nos alegramos infinito.
DON PEDRO. Gracias, mil gracias, señora y señoritas... 855
VICENTA. (_Mostrando el mantón a María._) Para usted traigo éste, que será de su gusto.
MARÍA. ¡Oh, sí... está muy bien! (_Lo desdobla._)
SEÑORITA 2ª. A ver, a ver. (_Se lo pone._) ¡Oh, qué bien! 860
FILOMENA. ¡Admirable! (_Todos aprueban. Suenan más cerca los cantos y músicas populares._)
DON PEDRO. ¡Oh... todo es júbilo!
SEÑORITA 1ª. (_A María._) Ahora los claveles. (_Con ademán de ponérselos. María se sienta._) 865
MARÍA. (_Dejándose adornar._) Ponédmelos a vuestro gusto.
BRAVO. (_Aparte a Corral, señalándole a María._) ¡Vea usted qué preciosidad!
CORRAL. (_Torciendo el rostro._) No la miro; no quiero 870 mirarla. Se me va la vista; me da el vértigo. (_Pasan por el foro animados grupos de mozas del pueblo, con mantón de Manila, tocando panderetas; muchachos con guitarras y bandurrias. Marchan al son de un pasacalle._)
(_Para ver la muchedumbre alegre, acuden a las rejas 875 todos menos María, que permanece a la derecha en actitud silenciosa y triste. Don Rafael a ella se aproxima._)
DON RAFAEL. (_A María._) Hija mía, veo que no está usted alegre, y aquí vengo yo.
MARÍA. (_Consternada._) Lo que a mis buenos padres 880 tanto regocija, a mí me anonada.
DON RAFAEL. Pero usted es un corazón fuerte, y afrontará valerosa las desventuras que la esperan.
MARÍA. (_Muy afligida._) ¿Y cree usted que podré...?
DON RAFAEL. Lo veo muy difícil. A los fuertes se 885 debe la verdad. Lo creo imposible.
MARÍA. ¡Desdicha inmensa si usted me abandona!
DON RAFAEL. Yo, no. ¡Creo en Mariucha!
MARÍA. Pues prométame hacer lo que yo le diga... Usted me ha dado la mayor prueba de estimación y 890 confianza entregándome, para ayudarme a sostener a la familia, el dinero del Cielo.
DON RAFAEL. Era lo más cristiano.
MARÍA. Dígame: ¿pasado mañana habrá también fiesta? 895
DON RAFAEL. Ya lo creo: será el gran día. Tiene usted que venir con mis sobrinitas a la alborada, y después...
MARÍA. Pues pasado mañana...
DON RAFAEL. ¿Qué tengo que hacer? 900
MARÍA. Bien poca cosa: no separarse de mí, ir siempre a mi lado. (_Permanece meditabunda y llorosa._)
DON RAFAEL. ¿Y no es más que eso? Iré con usted, a donde quiera.
DON PEDRO. (_Que se aparta de la reja, con los demás, 905 visto ya el paso de la multitud alegre._) Mariucha, ¿pero no has visto...? (_La observa llorosa._) Hija mía, ¿lloras?
MARÍA. (_Secándose las lágrimas._) No, no, papaíto, es que...
DON RAFAEL. Lloraba de gozo. 910
DON PEDRO. Vamos, ven, y confundamos nuestro gozo con la alegría popular.
FILOMENA. Alegre está todo: el Cielo, la villa, el pueblo.
MARÍA. (_Rehaciéndose, con potente esfuerzo, hace rápida 915 transición de la tristeza al contento: su pecho se ensancha, sus ojos resplandecen._) Y yo, también. (_Con efusión de su alma cogiendo el brazo de don Rafael._) Yo también soy pueblo... porque soy pobre.
DON PEDRO. (_Un poco sorprendido de la frase._) ¿Qué, 920 qué?
MARÍA. Llevadme a la fiesta, al campo, al sol... al sol, que es la pompa de los humildes.
ACTO CUARTO
Explanada de la Ermita del Cristo, a la subida del monte.--Al fondo, entre follaje, la ermita. Junto a ella una escalerilla tallada en la roca, que da paso al monte, cuya espesura se extiende en plano ascendente por todo el foro.--A la izquierda, arbustos por entre los cuales se abre un sendero que conduce a la Villa. Ésta se supone que está muy cerca, y a un nivel más bajo que la escena.--A la derecha, muro ruinoso con portalada sin puerta. De aquí parte un sendero, que se supone conduce al ferial, al Santuario de las Mieses, a la Estación del ferrocarril y a puntos lejanos de la Villa.--En el centro, un castaño corpulento que cubre con sus ramas toda la escena. Junto al tronco, un banco de mampostería, musgoso. Es de día.
ESCENA PRIMERA
LEÓN, que entra por la izquierda.
LEÓN. Ermita del Cristo: es ésta... Árbol corpulento. (_Lo señala._) Y yo aquí. (_Dudando. Saca con febril presteza una carta._) Lo he leído cien veces, y aún me asaltan dudas. (_Lee._) «En la ermita... al pie del castaño...» Para mayor claridad añade: «entre el 5 hospital de la Misericordia...» allí está la Misericordia (_Señala un punto cercano y bajo._) «y San Pedro...» aquél es San Pedro. (_Lo señala._) Tampoco puede haber duda en la fecha. La carta dice: «mañana.» La escribió anoche. Luego mañana es hoy... Bien claro está: 10 aquí dará contestación a la carta que puse en su bendita mano... Aquí, antes de la procesión... Y vendrá con don Rafael... Un murmullo interior me dice que está próxima la ocasión culminante de mi existencia... María... No, no es loca jactancia creer que corresponde al 15 amor mío. Esto se conoce, esto se ve, se siente, se respira... Y ahora... (_Gran confusión._) aquí... al dar a mi carta respuesta verbal, me dirá... (_Mayor confusión._) Yo me vuelvo loco... ¿qué es esto? ¿Qué universo nuevo, con nueva luz, se descubre ante mí? (_Óyense toques de campana, 20 lejanos._) Ya están en misa mayor. (_Corre a la derecha._) Ya vienen. (_Vuelve al centro._) No me dice si debo hacerme el encontradizo o si... ¿Lo dirá la carta?... Ya no hay tiempo. (_Mirando._) Ya se acercan... Esperaré... y ella misma me indicará... (_Se oculta entre 25 los arbustos de la izquierda. Entran María y don Rafael por la derecha._)
ESCENA II
LEÓN, MARÍA, DON RAFAEL.
MARÍA. (_En la portalada dándole la mano._) Un pasito más y ya estamos. ¡Ay! no sé cómo pedirle que me perdone la molestia de esta caminata. (_Ve a León y con 30 un signo le manda esperar._)
DON RAFAEL. Por ser usted quien es, Mariquita, y por la fe que en su soberana virtud tiene este Cura, voy con usted al fin del mundo... Ea, ¿está contenta de mí? 35
MARÍA. Contenta y agradecida lo que no puede imaginarse. (_Le conduce al banco._)
DON RAFAEL. Bueno... Pues recapitulemos. Usted, al manifestarme la grave resolución de no seguir a sus padres a Madrid... 40
MARÍA. (_Interrumpiéndole._) Resolución fundada principalmente...
DON RAFAEL. Déjeme concluir... Para fundamentar su propósito de resistencia... alegaba usted, entre otras razones, un sentimiento que... 45
MARÍA. (_Vivamente._) Sentimiento que usted conocía ya...
LEÓN. (_Aparte._) ¡Oh, divina mujer!
DON RAFAEL. Lo conocía, y aconsejé a usted... En fin, admitamos el hecho con toda su fuerza. Ayer dije 50 a usted que para dar su verdadero valor a ese sentimiento, es menester conocerlo de un modo indudable en su re...
MARÍA. (_Impaciente, con gran viveza._) Claro, en uno y otro.
DON RAFAEL. (_La manda callar y sigue._)...ciprocidad, 55 en su reciprocidad. Total: que tengo que oír a los dos.
MARÍA. Justo.
DON RAFAEL. Pues ya estamos aquí. (_Contando._) Usted, uno; yo, dos. ¿Y el tercero? 60
MARÍA. ¡Si está aquí!
LEÓN. (_Avanzando, por indicación de María. Se descubre._) Aquí, don Rafael, con toda la verdad que llevo en mi alma.
DON RAFAEL. Pues vea yo esas conciencias... la de 65 usted, que la de Mariucha ya me la sé de memoria.
LEÓN. (_Señalando el árbol gigante._) Y que no es éste mal confesonario, ¿verdad, don Rafael?
DON RAFAEL. ¡Mucho!... Árbol secular, ¡cuántas declaraciones de enamorados, cuántos lamentos de 70 tristes, cuántos planes de ilusos y soñadores habrás oído! Oigamos ahora tú y yo, y Dios con nosotros, la historia de estos pobres corazones, que ciegos corren a una batalla imposible.
MARÍA. Por Dios, no sea tan pesimista. 75
DON RAFAEL. Ea... a nuestro asunto. Señor don León, declare usted. (_María se retira a una distancia en que puede escuchar._)
LEÓN. Declaro...
DON RAFAEL. ¿Cómo tuvo principio ese... esa 80 inclinación...?
LEÓN. Una noche, dos meses ha, fui llamado por María...
DON RAFAEL. Eso ya lo sé... cuando le pidió a usted un socorro para su familia, y usted no pudo dárselo. 85 (_Riendo._) ¡Graciosísimo! Ya me lo ha contado ella.
LEÓN. Aquella noche fue...
DON RAFAEL. Cuando le vendió el vestido a esa fantasiosa... ¡Buen golpe, de maestro!... Adelante.
LEÓN. Desde aquel punto y ocasión, señor Cura, se 90 encendió en mí un fuego de amor tan vivo...
DON RAFAEL. ¡Mucho, mucho!
LEÓN. María emprendió para el sostenimiento de su familia una serie de trabajos que hacen de ella una grande heroína. 95
DON RAFAEL. ¡Mucho! ¡Si no ha nacido otra que se le iguale! (_Risueño, con ingenua admiración._)
LEÓN. Yo la ayudaba en sus empresas mercantiles.
DON RAFAEL. También lo sé... Adelante.
LEÓN. Como la ayudó usted dándole el dinerito del 100 Cielo...
DON RAFAEL. Le habría dado el de la tierra si lo hubiera tenido. Le di el del Cielo porque no tenía otro... Bueno: con que la amó usted...
LEÓN. La amé por su abnegación, por su piedad filial, 105 por la valentía que desplegaba en aquella lucha... la amé también por su belleza... todo hay que decirlo...
DON RAFAEL. Naturalmente... Si fuera un coco de fea, todo eso de la abnegación y de la valentía habría sido música... 110
LEÓN. La amé por su talento incomparable, por esa dignidad, unida a la gracia...
DON RAFAEL. (_Moderando el entusiasmo descriptivo de León._) Bueno, bueno. Bien a la vista está su mérito... 115
LEÓN. Yo bien sé que no la merezco: ella es grande; yo, aunque también de padres ilustres, soy un infeliz hombre, atado a un bajo comercio. A la presente condición humilde he venido por mis errores de otros días, de días muy lejanos, don Rafael. (_Con viveza y calor._) 120 Aberraciones de las que ya estoy corregido, radicalmente corregido, bien lo sabe usted. Abierta está mi alma a los ojos de Dios. Los de usted también han entrado en ella...
MARÍA. (_Sin acercarse._) Créalo, don Rafael, si cree 125 en mí.
DON RAFAEL. Creo... Su enmienda y reforma no son nuevas para mí.
LEÓN. María conoce mi amor. Yo adivino el suyo. Si ella y Dios me deparan la dicha inefable de llamarla 130 mi esposa, creeré que esto no es la Tierra, sino el Cielo.
DON RAFAEL. Tierra es, y bien dura y triste... valle de lágrimas. (_Suspirando._) Bien. Ya puede usted acercarse, María, y decirme... (_María se acerca, los ojos bajos._) aunque casi no es preciso... 135
MARÍA. (_Con modestia._) Le quiero por su inteligencia, por sus desgracias, por el inmenso esfuerzo moral que significa su regeneración, consumada por él mismo, solo con su conciencia. Por esto, y por gratitud, le quiero, y decidida estoy... a... (_Vergonzosa, enmudece._) 140
DON RAFAEL. Acabe, hija... Ya, para lo que falta...
LEÓN. ¡Oh, júbilo inmenso! (_Con vivo entusiasmo, abrazando a don Rafael._) Déjeme usted que le abrace...
DON RAFAEL. Apriete, apriete. Ya puede estar orgulloso. (_Con pesimismo._) Pero... 145
MARÍA. ¿Pero qué...? (_Vivamente, atacándole por un lado._) Usted no nos abandona; usted hace suya nuestra causa.
LEÓN. (_Atacándole por el otro lado._) Usted sabe dar a Dios lo divino, lo humano a los hombres. 150
DON RAFAEL. (_Apartándoles._) Sí, sí: sé todo eso... pero sé también que contra ese afecto... todo lo santo y noble que se quiera... se alza un poder tiránico, incontrastable.
MARÍA. ¿Pero nada significa nuestra voluntad? 155
LEÓN. ¿Manifestada ante la religión, ante usted?
DON RAFAEL. ¡Dios Uno y Trino, que no pueda yo...! Si por la religión se resolviera... pronto os arreglaría yo... (_Con ademán de bendecir._) Pero el mundo ha venido a parar a un enredo, a una confusión tal de 160 todas las cosas, por el sin fin de leyes, preocupaciones, prácticas y corruptelas, que vuestra noble aspiración no podrá escapar, no, de la inmensa red... Sucumbiréis, sucumbiremos, hijos míos... Debo deciros todo lo que sé... que es muy grave. (_Ambos se aproximan, ansiosos._) 165
MARÍA. Sé que viene mi hermano en la disposición más hostil...
LEÓN. Los Marqueses sin duda se opondrán...
DON RAFAEL. No creo imposible reducir a los Marqueses... ¡Pero a don Cesáreo, que viene con la cabeza 170 llena de viento y la voluntad inflamada de insolentes resoluciones...! Oídme. Debéis saber toda la verdad, por triste que sea.
LOS DOS. (_Con gran ansiedad._) Sí, sí...
DON RAFAEL. ¿Sabéis por qué precipita su viaje don 175 Cesáreo?...
MARÍA. Llegará hoy.
DON RAFAEL. Viene hoy, porque debió de recibir un largo telegrama en que pérfidamente se le llama para que impida el oprobio de la familia... 180
MARÍA. ¡Estúpida maldad!
DON RAFAEL. Se le habla de María enloquecida, fascinada por un...
LEÓN. Imagino los horrores que dirán de mí.
MARÍA. ¿Quién puso ese telegrama? 185
LEÓN. ¿El Marqués?
MARÍA. ¿La Alcaldesa?
DON RAFAEL. Es cosa del tontaina de Corral, ayudado por Bravito, el juececillo.
MARÍA. ¡Infames! 190
DON RAFAEL. Pues con esa requisitoria indecente, y algo que días atrás escribieron otras personas, don Cesáreo, el hoy omnipotente don Cesáreo, viene dispuesto a que su hermana se someta; y para esto no ha de emplear contra ella medios violentos. No la cogerán 195 a usted ni la maniatarán para llevársela a viva fuerza. No harán nada de esto, porque no es preciso.
MARÍA. (_Con gran ansiedad._) ¿Pues qué harán?
DON RAFAEL. El feudalismo de nuestra edad revuelta no necesita apelar a esos medios. 200
LEÓN. Ya sé. Cesáreo está a punto de ser feudal tirano de este país.
DON RAFAEL. Hoy traen los periódicos, con la noticia de la boda, otra que viene a ser la confirmación de ese feudalismo. 205
LOS DOS. ¿Qué?
DON RAFAEL. El Gobierno, deseando recompensar... no sé qué es lo que recompensa, ni el mismo Gobierno lo sabe... concederá a Teodolinda y a Cesáreo el título de (_Con énfasis_) _Duques de Agramante_. 210
LEÓN. Muy lógico: en sus manos está toda la gran propiedad rústica y minera.
DON RAFAEL. Y con la propiedad, la influencia; y con la influencia, los resortes de toda autoridad.
MARÍA. De autoridades corrompidas... 215
DON RAFAEL. Putrefactas, sí; pero que echan la barredera, ¡y ay del que cogen!
MARÍA. ¿Pero todos...?
DON RAFAEL. Todos serán instrumentos de Cesáreo... lo son ya, porque la adulación madruga, hija mía; 220 no espera que venga el poder: corre a su encuentro.
MARÍA. ¿Y todos esos enemigos, jueces, alcaldes, vendrán contra nosotros?
LEÓN. (_Comprendiendo._) No: contra mí solo. Ya veo claro el ardid de guerra. Es en verdad diabólico y 225 terrible...
MARÍA. Ya entiendo. León...
LEÓN. Yo seré el perseguido.