capítulo primero
de su historia, y lo que se contiene en la estupenda carta de su tío el verdugo de Segovia, Alonso Ramplón, trae á las mientes algunas páginas de la _Comedia de Calisto_:
«Hijo (dice Celestina á Pármeno)... prendieron quatro veces a tu madre, que Dios aya... e avn la vna le levantaron que era bruxa, porque la hallaron de noche con vnas candelillas cojiendo tierra de una encruzijada, e la tovieron medio dia en vna escalera en la plaça puesta, vno como rocadero pintado en la cabeça; pero no fue nada: algo han de suffrir los hombres en este triste mundo para sustentar sus vidas e honrras... _En todo tenia gracia: que en Dios y en mi consciencia, avn en aquella escalera estava e parescia que a todos los debaxo no tenia en vna blanca, segun su meneo e presencia_... Todo lo tuvo en nada; que mil vezes le oya dezir: si me quebré el pie, fue por mi bien, porque soy más conocida que antes» (Aucto VII). Quevedo retoca el cuadro con feroz humorismo, pero no hace olvidar la intensa socarronería del bachiller toledano.
Entre los autores del siglo XVII ninguno admiraba tanto la _Celestina_, y nadie, salvo Lope de Vega, llegó á imitarla con tanta perfección como Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo. Pero este peregrino ingenio y agudo moralista, cuyo nombre renace en nuestros días más por codicia bibliománica que por afición sincera, merece atento y particular estudio, que pensamos dedicarle cuando el orden cronológico le traiga á esta galería de novelistas. Ahora sólo le citamos para recordar el notable elogio que en la dedicatoria de _El Sagaz Estacio_ (1620) hizo de la _Celestina_, mostrando por cierto singular ignorancia respecto de sus continuaciones: «En Castilla no tenemos mas que una (comedia en prosa), que es la _Celestina_, bien que esta, aunque vnica, es de tanto valor, que entre todos los hombres, doctos y graues, aunque sean los de mas recatada virtud, se ha hecho lugar, adquiriendo cada dia venerable estimacion, porque entre aquellas burlas, al parecer livianas, enseña vna doctrina moral y católica, amenazando con el mal fin de los interlocutores a los que les imitaren en los vicios»[275].
De las imitaciones directas de la _Celestina_ trataremos ampliamente en el capítulo que sigue.
NOTAS:
[1] Véase el estudio crítico que precede á la edición de Vigo, 1899, tipografía de Eugenio Krapf. De aquel trabajo sólo conservo en el presente algunas frases, que por razones particulares no he querido modificar. Todo lo restante ha sido escrito de nuevo, conforme á los descubrimientos é investigaciones de estos últimos años y al minucioso estudio que he hecho de la _Tragicomedia_ y de la copiosa literatura que con ella se relaciona.
[2] Ninguna de las ediciones españolas que hoy se conocen anteriores á la de Alcalá de Henares, 1569, lleva este título, pero sí todas las reimpresiones de la traducción italiana de Alfonso Ordóñez desde la de Venecia, 1519, en adelante. Y así debía designársela en el uso común, puesto que Luis Vives la cita dos veces con tal nombre en 1529 y en 1531, y también Fr. Antonio de Guevara en los preliminares de su _Aviso de privados y doctrina de cortesanos_ (Valladolid, 1539).
[3] La primera edición del Cancionero de Juan del Enzina, en que están sus más antiguos ensayos dramáticos, es de 1496, anterior tres años no más á la _Comedia de Melibea_.
[4] Hay un pasaje del prólogo que parece indicar lo contrario: _quando diez personas se juntaren a oyr esta Comedia_. Pero, á mi ver, no se trata aquí de verdadera representación, sino de lectura entre amigos, y en tal interpretación me confirma una de las octavas de Alonso de Proaza.
«Dize el modo que se ha de tener _leyendo_ esta tragicomedia:
Si amas y quieres a mucha atencion, _Leyendo á Calisto, mouer los oyentes_, Cumple que sepas hablar entre dientes, A vezes con gozo, esperança y passion; A vezes ayrado con gran turbacion. Finge _leyendo_ mil artes y modos, Pregunta y responde _por boca de todos_, Llorando y riyendo en tiempo y sazon.»
Son verdaderas reglas de declamación, pero no para un actor, sino para un lector que habla por boca de todos los personajes de la pieza. No recuerdo que nadie después de Wolf (_Studien_, pág. 280) y antes de Creizenach (_Geschichte des neueren Dramas_, I, 34) se haya fijado en este curioso pasaje. Es probable que las comedias elegíacas de la Edad Media se recitasen así, y antes de ellas lo había sido el _Querolus_, según todas las trazas.
El carácter de _drama ideal_ que la _Celestina_ tiene fué perfectamente comprendido en el siglo XVII por su traductor latino Gaspar Barth, y aun por eso aplaudía que su autor la hubiese escrito en prosa contra el uso de los antiguos y el de su propio tiempo. «Hic vero Ludus nulli Theatro affixus erit, nec diludiis factus unius ant alterius Reipublicae, Civitatisve: sed generatim totum Orbem Christianum ad lectionem vocat et velut spectaculum.»
[5] Fernando Wolf la consideraba como un poema épico-dramático, lo cual es decir en sustancia lo mismo: «Seine Form ist in der That eine episch-dramatische. In ihr zeigt sich das Drama zwar noch in den weiten, faltenreichen epischen Gewanden, aber schon in Begriffe dieser hemmenden Hüllen sich zu entledigen, um in freierer Bewegung rascheren Schrittes die Bühne zu besteigen. In der Wahl, Anlage und Gliederung der Fabel, in der composition der _Celestina_ im Ganzen waltet allerdings noch das Epische vor; es ist darin noch das breite Sichgehenlassen, die Redseligkeit des Erzählers, das Zerfahren der Handlung und Hemmung ihres rascheren, dramatischeren Verlaufs durch Episoden, das Vorwalten der Situation, die minutiöse Ausmalung, kurz die Epische Breite und Behaglichkeit. Dennoch hat diese _Tragicomedia_ schon dramatischen Grundton, dramatisches Leben und-abgesehen von der mehr äusserlichen Form des durchgehenden Dialogs und der Eintheilung in (21) Acte, nicht nur Acte, sondern auch Action, dramatische Handlung und vor allen in der und durch die Handlung drastisch dargestellte Charaktere; ja gerade durch die meisterhafte Zeichnung, consequente Entwickelung und den kuntsvollen Conflict der Charaktere, durch die darin bedingte tragische Katastrophe zeichnet sie sich so sehr aus, dass sie Prototyp und classisches Muster des sogenannten _género novelesco_ des spanischen Nationaldramas geworden und hierin von wenigen späteren, wenn auch dramatisch ausgebildeteren Stücken der Art erreicht, von keinem übertroffen worden ist». (_Studien zur geschichte der Spanischen und Porgiesischen Nationalliteratur von Ferdinand Wolf_, Berlin, A. Asher, 1859, pág. 280).
[6] Aribau, en la introducción del tomo de _Novelistas anteriores á Cervantes_, citó una edición de Medina del Campo de 1499, que nadie ha visto. Acaso se atribuyó á Medina la edición incunable, que no consigna realmente el punto de impresión. Pero no consta que Fadrique Alemán imprimiese más que en Burgos. En Medina no se encuentra impresor alguno antes de 1511, en que Nicolás de Piemonte estampó el _Valerio de las historias_. Vid. _La Imprenta en Medina del Campo_, por D. Cristóbal Pérez Pastor (Madrid, 1895), p. IX.
[7] Tampoco ha convencido al erudito italiano Mario Schiff (_Studi di filologia romanza pubblicati da E. Monaci e C. de Lollis_, Turin, 1892, fasc. 24, pág. 172).
La edición de Sevilla, 1501, anuncia que los argumentos están _nueuamente añadidos_, lo cual si se entiende como suena es una falsedad, puesto que la edición de 1499 tiene los mismos _argumentos_. Lo que quiere decir, á mi juicio, es que los argumentos habían sido añadidos al primitivo texto poco antes, nuevamente (_nuperrime_).
[8] No carece de curiosidad la historia de los precios que en ventas públicas ha obtenido. Apareció por primera vez en Londres en la subasta de la biblioteca de Ricardo Heber (1836), y fué tal la insensatez ó ligereza de los bibliófilos (desencantados quizá por la circunstancia del pliego falso) que fué vendido en la irrisoria cantidad de _dos libras y dos chelines_. El afortunado comprador fué Mr. de Soleinne, y en la venta de su riquísima colección dramática (1844) alcanzó ya esta _Celestina_ el precio de 409 francos, que pagó el Barón Taylor. Procedente de la biblioteca del Barón Seillière, fué subastada nuevamente en París (1890), llegando al precio de 2.700 francos. No sabemos si en aquella ocasión la adquirió el librero Quaritch, de Londres, que en su catálogo de 1895 la anunció en _145 libras esterlinas_. El bibliófilo inglés Mr. Alfredo W. Pollard es el actual poseedor de esta joya, que afortunadamente podemos disfrutar todos en la lindísima reimpresión que de ella ha hecho el Sr. Foulché-Delbosc, á quien se deben los mayores progresos que el estudio de la _Celestina_ ha logrado en estos últimos años. _Comedia de Calisto ᘔ Melibea_ (Burgos, 1499). _Reimpresión publicada por R. Foulché-Delbosc, 1902_ (_Macon, Protat hermanos, impresores_). En la _Revue Hispanique_, tomo IX, págs. 185-190, está minuciosamente descrito por el Sr. Foulché el incunable de Burgos.
[9] Brunet, en la quinta edición de su _Manuel du Libraire_ (1860), dice que la filigrana del papel en la última hoja deja leer la fecha de 1795. Pero en su estado actual no tiene tal fecha ni señal alguna, según asegura el Sr. Foulché-Delbosc, que le ha examinado más despacio que nadie.
[10] _Bemerkungen zur Celestina_ (_Revue Hispanique_, 1902, págs. 139-170).
[11] Siendo Alfonso de Proaza personaje de bastante importancia á principios del siglo XVI, especialmente como propagandista de la filosofía luliana, y habiendo sonado tanto su nombre en las controversias sobre la _Celestina_, parece natural que le dediquemos algunas líneas, en que procuraremos recoger, siguiendo el orden cronológico, las noticias que de él andan esparcidas en varios libros.
Su apellido indica que era natural ú oriundo de Asturias, aunque D. Nicolás Antonio le llama, y él propio se llamaba, _Asturicensis_, lo cual, en rigor, quiere decir natural de Astorga. Pero debe de ser una falta de latinidad, como observó bien el autor de la _Biblioteca Asturiana_, publicada por Gallardo (_Ensayo_, I, art. 457). Este manuscrito, fechado en 1782 y remitido al conde de Campomanes, no es más que el primer bosquejo de las _Memorias históricas del Principado de Asturias y Obispado de Oviedo_, que empezó á publicar en Tarragona, 1794, el canónigo D. Carlos González de Posada, no pasando desgraciadamente del primer tomo. Es fácil cerciorarse del común origen de ambos libros, sin más que cotejarlos. En su primer artículo, González Posada apenas había hecho más que traducir las breves líneas que Nicolás Antonio dedica á Proaza en la _Bibliotheca Nova_; pero en el segundo habló con mejores datos, que le proporcionó el erudito valenciano D. Francisco Borrull(A).
(Nota A: _Memorias Históricas del Principado de Asturias y Obispado de Oviedo. Juntábalas el Dr. D. Carlos González de Posada, canónigo de Tarragona, de la Real Academia de la Historia_... Tarragona, por Pedro Canals, 1794, pp. 120-124).
El nombre de Alfonso de Proaza suena por primera vez en sus coplas encomiásticas de la _Celestina_, ora se pusiesen en la hipotética edición de Salamanca, 1500, ora en la de Sevilla, 1501.
«Consta de los libros de Ayuntamiento de la ciudad de Valencia, llamados _Manuales_, que en 21 de octubre de 1504 fué nombrado por dicha ciudad catedrático de Retórica Alfonso de Proaza; que en 7 de mayo de 1505 se le reeligió para el año siguiente; que en 8 de septiembre del mismo año la ciudad loó y aprobó la obra que hizo en alabanza de la misma el reverendo Alfonso de Proaza, bachiller en Artes y familiar del obispo de Tarazona, D. Guillén Ramón de Moncada, y mandó que ninguno pudiera imprimir dicha obra sino la persona que quisiese el mismo Proaza...; que en 8 de enero de 1506 proveyó la ciudad que se le diera y colara el primer beneficio que vacare en la misma al reverendo Mosén Alfonso de Proaza, presbytero, etc.; que en 30 de mayo del mismo año fué reelegido catedrático de Retórica». (Nota comunicada por Borrull á González Posada.)
D. Francisco Ortí y Figuerola, en sus _Memorias históricas de la fundacion y progressos de la insigne Universidad de Valencia_ (Madrid, 1730), pág. 143 y siguientes, añade que «fué secretario del obispo de Tarazona, D. Gislenio (Guillén) Ramón de Moncada, y uno de los más fuertes defensores de la doctrina de Raymundo Lulio, que entonces se leía públicamente en la Universidad, y había en ella cátedra instituída para su lección con el honorario correspondiente, la cual duraba aun después de la mitad del siglo XVII, como lo escribe el Regente D. Lorenzo Mateu... El Maestro Proaza promovió esta doctrina con el mayor esfuerzo, haciendo varias ediciones de muchas obras de Raymundo Lulio, entre las quales imprimió la disputa que tuvo con Homar Sarraceno, y en su conclusión añadió unas actas del examen de la doctrina del mismo Raymundo. Hizo también el catálogo de sus obras, del qual, y del que formó después el juicioso Wadingo..., se valió D. Nicolás Antonio, añadiendo varias noticias que adquirió... Diferentes de estas ediciones dedicó el Maestro Proaza al Venerable Arzobispo Cardenal... Cisneros, y la última que hallamos dirigida por su cuydado es del año de 1519. Por esta fecha, y porque dice Escolano que leía Retórica en Valencia cerca del año de 1517, supongo que estuvo en esta enseñanza hasta el de 1517, en que entró _Alonso Ordóñez_, tal vez á instancia y proposición suya, y por haber sido substituto suyo en los años antecedentes, pues las ocupaciones de Proaza eran muchas y graves».
Hasta aquí Figuerola, el cual añade en otra parte que Alfonso Ordóñez fué reelegido para la cátedra de Retórica en 20 de mayo de 1518 y en el mismo mes de los años 1520 y 1521. Siendo tan vulgares el nombre y el patronímico, no hay que reparar mucho en su coincidencia con los del primer traductor italiano de la _Celestina_, pues nada tiene de verisímil (aunque no sea imposible) que quien en 1506 era familiar del papa Julio II fuera diez años después á desempeñar una cátedra de Retórica en el Estudio de Valencia.
Como meros apuntamientos cronológicos, citaré aquí las publicaciones que conozco de Alfonso de Proaza:
1505. _Oratio luculenta de laudibus Valentiae_... (Colofón: _In eadem inclyta urbe Valentia. Per Leonardum Hutz alemanum... anno messie incarnati MCCCCCV quarto idus novembris_). (Vid. Serrano Morales, _Diccionario de impresores valencianos_, p. 224). Entre las papeletas inéditas todavía de D. Bartolomé Gallardo, con las cuales ha de formarse el quinto tomo del _Ensayo_, hay una descripción muy detallada de este rarísimo opúsculo con algunos extractos. Contiene, además de la _Oratio_, algunas poesías latinas de Proaza (_Alphonsi de proaza ad divos Valentinae vrbis patronos Vincentium martyren invictissimum: et Vincentium Ferrer confessorem, Carmina saphica adonica atque dimetra iambica_); otras, también latinas, de un Gonzalo Ximenez, cordobés, bachiller en ambos derechos, y del balear Miguel Cossi; y finalmente, el _Romance heroico del mesmo Alonso de Proaza en lengua castellana sacado de la ya dicha latina oracion_, que es el mismo que luego se imprimió en el _Cancionero General_. Al fin del volumen se hallan unas estancias de arte mayor, de las cuales sólo transcribiremos la última, por la gran similitud que tiene con otra de las que puso en la _Celestina_:
DESCRIPCIÓN DEL TIEMPO EN QUE SE ACABÓ
En tiempo que el padre del triste Feton Por nuestro horizonte muy raudo pasaba, Y en frígido albergue hospicio le daba El Tésalo arquero, Centauro Quiron, Y retrogradando por otra region Mil y quinientas jornadas hiziera Con cinco despues que Cristo naciera, Fraguose el no bien fraguado sermon.
En el privilegio se llama á Alonso de Proaza «Bagiller en Arts, familiar del molt Reuerent don Guillem Ramon de Moncada, bisbe de Taraçona». Gaspar de Escolano, en su _Historia de Valencia_, tomo I, lib. V, cap. 29.º, col. 1117 y ss. de la primera edición (Valencia, 1610), pone traducidos varios trozos de este panegírico, pero equivocando el apellido y, al parecer, la patria del autor, á quien llama «Alfonso _Peraza_, Cathedratico de Retorica, _de nación Andaluz_». Acaso procederá la equivocación de haber un Luis de Peraza, historiador de Sevilla; pero tampoco tendría nada de extraño que Alonso de Proaza, asturiano de origen, hubiese nacido en Andalucía.
1510. _Disputatio Raymundi Lulli et Homerii Saraceni, primo habita inter eos in urbe Bugiae Sermone Arabico, postea translata in Latinum ab eodem Lullo... Valentiae, per Ioannem Gofredum_ (Juan Jofre). Cuidó de esta edición Alonso de Proaza, y escribió la epístola dedicatoria al noble genovés Bartolomeo Gentili (el Bertomeu Gentil del _Cancionero General_). Contiene además este raro libro otros dos tratados lulianos, el _De Demonstratione per aequiparantiam_ y la _Disputatio quinque hominum sapientum_.
A este mismo año de 1510 corresponde la más antigua de las ediciones hasta ahora conocidas de las _Sergas de Esplandián_, famoso libro de Caballerías, del regidor Montalvo. Esta edición, acabada de imprimir en Sevilla por maestre Jacobo Cromberger á 31 de julio de 1510, está descrita con el núm. 3331 en el _Registrum_ de D. Fernando Colón. Por esta descripción sabemos que el libro tenía al fin, como todas las ediciones posteriores, unas coplas de Alonso de Proaza, que comienzan «Los claros ingenios...». Estas coplas son seis octavas de arte mayor, análogas en todo á las que puso en la _Celestina_:
Aquí se demuestran, la pluma en la mano, Los grandes primores del alto decir, Las lindas maneras del bien escrebir, La cumbre del nuestro vulgar castellano; Al claro orador y cónsul romano Agora mandara su gloria callar, Aquí la gran fama pudiera cesar Del nuestro retórico Quintilïano.
También en este caso se titula Alonso de Proaza «corrector de la impresión»; pero ¿qué edición del _Esplandián_ es la que corrigió verdaderamente? No creo que fuese la sevillana de 1510, sino otra más antigua, porque él en ese tiempo residía en Valencia.
1511. En el _Cancionero General_ de Hernando del Castillo, impreso en Valencia por Cristóbal Hofman, hay seis poesías del bachiller Alonso de Proaza, que tienen los núms. 25, 35, 477, 778, 791 y 793 en la reimpresión de los Bibliófilos Españoles. La más curiosa es el _Romance en loor de la ciudad de Valencia_, que reprodujo Durán en su _Romancero General_, tomo II (núm. 1369). Es un resumen de su oración latina, con la cual fué impreso. El colector Castillo, que dirige á Proaza dos preguntas rimadas, da testimonio de la reputación científica de que gozaba entre sus contemporáneos:
A vos que soys prima de los inuentores Y todo saber en vos resplandesce: A vos a quien grandes, medianos, menores, Vienen pidiendo de vuestros fauores, Y lleuan cumplido lo que les fallesce... .......................................................... Discreto, prudente en metros y prosa, A quien s'endereçan mis simples razones, A vos qu'en el texto desnudo sin glosa, Sin que se pueda sentir otra cosa, Moueys grandes dubdas y altas quistiones.
1512. Publicó en Valencia, imprenta de Jorge Castilla, el _Liber correlativorum innatorum_ de Raimundo Lulio (Vid. N. Antonio, _Bibliotheca Vetus_, tomo II, lib. IX, cap. III, párrafo 89).
1513. Se hace mención de Alonso de Proaza en una carta interesantísima del Cardenal Cisneros á los Jurados de la Ciudad y Reino de Mallorca: «El _Secretario_ Alonso de Proaza me embió su carta, y el traslado de los títulos y privilegios de aquella doctrina del Maestro Ramon Lull, Doctor Iluminadissimo, y he avido mui grande plazer de verlos, y de todo lo que sobre esto me escriven; porque de verdad yo tengo mucha aficion á todas sus obras, porque son de mucha dotrina y provecho; y assi crean, que en todo quanto yo pudiere las tengo de favorecer y trabajar cómo se publique y se lea por todos los Estudios... Y porque _al bachiller Proaza escrivo más largo sobre todo_, no digo aqui más de remitirme a lo que él de mi parte les escriviera: yo les ruego que le den entera fé. De Alcalá, á 8 de octubre de 1513».
Esta epístola, sacada del libro de _Cartas Missivas_ del Archivo municipal de Mallorca y registrada en el proceso de beatificación de 1612, fué publicada por el P. Custurer en sus _Disertaciones históricas del Beato Raymundo Lulio_ (Mallorca, 1700, pág. 364). Además de lo que importa para la historia del lulismo, nos presenta á Alonso de Proaza como hombre de confianza del gran Cardenal, que sostenía con él correspondencia directa.
1514. En la segunda edición del _Cancionero General_, hecha en Valencia por Jorge Costilla, se añade una poesía de Alonso de Proaza en loor de la bienaventurada Sta. Catalina (núm. 25 en el apéndice de la edición de los Bibliófilos).
1515. _Ars inventiva veritatis. Tabula generalis. Commentum in easdem ipsius Raymundi... Prima impressio per Didacum de Gumiel in inclyta civitate Valentia die XII mēsis Februarii. Anno vero christianae salutis decimo quinto supra millesimum._
Estos tres libros lulianos, de los cuales el tercero se conoce también con el título de _Ars expositiva, seu lectura super artem inventivam et tabulam generalem_, fueron publicados por Alonso de Proaza en un solo volumen, en folio, á dos columnas, de 219 hojas numeradas y 7 de preliminares. Está dedicado al Cardenal Cisneros, bajo cuyos auspicios se hizo la edición. Alonso de Proaza tradujo al latín la _Lectura_, y añadió un catálogo metódico y por materias de las obras de Lulio. (Cf. Littré, tomo 29 de la _Histoire Littéraire de la France_, pp. 182-183, 196-197.)
1519. A este año pertenecen, según D. Nicolás Antonio, otras dos ediciones lulianas, impresas en Valencia por Jorge Costilla, el _Liber de ascensu et descensu intellectus_ y la _Logica Nova_. Pero el P. Custurer (_Disertaciones_, p. 603), á quien como especialista en la materia hemos de suponer más enterado, las atribuye al año 1512, y cita un ejemplar existente en la Biblioteca de Montesión (hoy Provincial de Mallorca). Pudiera tratarse de ediciones distintas, pero no parece creíble, porque en 1518 Jorge Costilla había trasladado sus prensas á Murcia, y no volvió á establecerse en Valencia hasta el año de 1520.
Alfonso de Proaza fué también autor dramático.
En el _Registrum_ de D. Fernando Colón figura con el número 12.987 _Alfonsi de Proaza, Farsa, en coplas S._ (¿Sevilla?). Empezaba:
O qué valles tan lucidos. O qué chapados pradales...
De esta pieza, como de tantas otras, no queda más memoria que el apuntamiento de Colón (véase la magnífica edición en facsímile del _Registrum_ publicada por el benemérito hispanista Mr. Archer M. Huntington). Los dos primeros versos de la _farsa_ de Proaza corresponden exactamente á los de otra farsa de Alonso de Salaya, que afortunadamente existe, y de la cual tenemos copia. ¿Serían ambas obrillas una misma, atribuida á dos autores?
Estos datos, con ser tan exiguos, aclaran un poco la fisonomía del personaje. En su juventud, como otros humanistas trashumantes, tuvo que ganarse la vida corrigiendo pruebas de imprenta. Más adelante, su cátedra de Retórica, el oficio de secretario del obispo de Tarazona, su ferviente lulismo, que no pudo menos de hacerle grato á los mallorquines, y sobre todo la protección de Cisneros, mejoraron sin duda su condición, pero no le harían perder sus antiguas aficiones. Sin nota de temeridad puede sospecharse que no fué ajeno á la edición valenciana de la _Celestina_, salida en las prensas de Juan Jofre (utilizadas por él mismo para alguna de sus tareas), y que no sólo consintió, sino que probablemente sugirió la idea de reproducir el colofón de Salamanca, donde se «descriue el tiempo y lugar en que la obra _primeramente se imprimió acabada_». Todo esto me parece natural y sin visos de superchería.
[12] _Comedia de Calisto y Melibea_ (_Unico texto auténtico de la «Celestina»_). Macon, Protat hermanos, impresores, 1900. Forma parte de la _Bibliotheca Hispanica_.
[13] Después de los versos acrósticos hay un segundo título, que no sabemos si es anterior ó posterior al primero: «Siguese la comedia de Calisto y Melibea, compuesta en reprehension de los locos enamorados, que vencidos de su desordenado apetito a sus amigos llaman z dizen ser su dios. Assi mesmo fecha en auiso de los engaños de las alcahuetas ᘔ malos ᘔ lisonjeros siruientes».
[14] Entiéndase _oí_.
[15] El origen de este prólogo se dirá cuando tratemos de las fuentes de la _Celestina_.
[16] En vez de _conquistas_ es probable que el autor escribiese «_conquestas_» (disputas).
[17] _Revue Hispanique_, 1900, pág. 42.
[18] _Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos_, tercera época, tomo VI. Enero á junio de 1902, páginas 245-299. _Noticias biográficas de Fernando de Rojas, autor de la Celestina, y del impresor Juan de Lucena._ Con un facsímile de la declaración de Alvaro de Montalbán, y un calco de la firma autógrafa de Catalina de Rojas.
[19] Hombre de temple debió de ser el bachiller Rojas, y que no se recataba de manifestar sus convicciones. En la misma _Tragicomedia_ (aucto VII) alude con intensa ironía á los procedimientos inquisitoriales y manifiesta su predilección por la justicia ordinaria. Después de contar Celestina cómo salió á la vergüenza castigada por bruja su amiga Claudina, la madre de Pármeno, la interrumpe éste: «Verdad es lo que dizes, pero _esso no fue por justicia_», y Celestina le replica. «Calla, bouo; _poco sabes de achaque de iglesia, e quánto es mejor por mano de justicia que de otra manera_; sabialo mejor el cura, que Dios aya, que viniendola a consolar, dixo que la sancta Escriptura tenia que bienaventurados eran los que padescian persecucion por la justicia, e que aquéllos poseerian el reyno de los cielos. Mira si es mucho passar algo en este mundo por gozar de la gloria del otro; e mas que, segun todos dezian, _a tuerto e sin razon, e con falsos testigos e recios tormentos, la hizieron aquella vez confesar lo que no era_... Asi que, todo esto passó tu buena madre acá, deuemos creer que le daria Dios buen pago allá, si es verdad lo que nuestro cura nos dixo».
Esta genial y desenfadada libertad no es incompatible con la más exquisita prudencia, y á Rojas, que como escritor es tan vigoroso y tan sereno á un tiempo, no podían faltarle en la vida las mismas condiciones que tuvo en el arte. Gracias á ellas pudo esquivar, aunque no _sin sospecha_, la persecución de los de su raza.
[20] Acaso no está puesta sin misterio la edad de Calisto en el _aucto IV_: «Podra ser, señora, de _veynte e tres años_, que aquí está Celestina que le vido nacer y le tomó á los pies de su madre».
[21] Véase lo que más adelante decimos de la _Comedia Philodoxos_.
[22] Vid. A. Morel-Fatio (_Romanía_, 1897, págs. 324 á 326), con ocasión de dar cuenta de un artículo de C. A. Eggert (_Zur Frage der Urheberschaft der Celestina_ en el _Zeitschrift für romanische Philologie_).
[23] Son raras en la _Celestina_ las alusiones á costumbres jurídicas, pero he notado dos ó tres bastante curiosas.
«Es necesario (dice la misma Celestina) que el buen procurador ponga de su casa algun trabaxo, algunas fingidas razones, algunos sofísticos actos; yr e venir a juyzio, avnque resciba malas palabras del juez, siquiera por los presentes que lo vieren, no digan que se gana holgando el salario.» (_Aucto III._)
El monólogo de Calisto en el _aucto XIV_ contra el juez que mandó tan ejecutivamente descabezar á sus criados, testifica en su primera parte el desprecio de la justicia que hacían en los días anárquicos de Enrique IV los hombres poderosos y turbulentos, convirtiéndola en función doméstica de viles paniaguados suyos; en la segunda, el autor, como hombre de ley, restablece la verdadera noción de las cosas y da la razón al juez, por boca del mismo irritado mancebo: «O cruel juez, e qué mal pago me has dado _del pan que de mi padre comiste! Yo pensaua que pudiera con tu fauor matar mill hombres sin temor de castigo_, iniquo falsario, perseguidor de verdad, _hombre de baxo suelo_. Bien diran de ti, que te hizo alcalde mengua de hombres buenos. _Miraras que tú e los que matastes, en servir a mis passados e a mí, erades compañeros_; mas quando el vil está rico no tiene pariente ni amigo. ¿Quién pensara que tú me auias de destruyr?... Tú eres público delincuente e mataste a los que son priuados...
«Pero qué digo? Con quién hablo? Estoy en mi seso? Qué es esto, Calisto?... Con quién lo has? Torna en ti; mira que nunca los absentes se hallaron justos; oye entrambas partes para sentenciar. _No vees que por executar la justicia no auia de mirar amistad, ni deudo, ni criança? No miras que la ley tiene de ser ygual a todos?_ Mira que Rómulo, el primer cimentador de Roma, mató a su propio hermano porque la ordenada ley traspassó. Mira á Torcato, romano, cómo mató á su hijo porque excedió la tribunicia constitucion; otros muchos hizieron lo mismo».
Quizá este monólogo es inoportuno en la situación en que Calisto se encuentra, pero no lo es para el conocimiento de las ideas de su autor, y aun las mismas citas clásicas delatan al alumno ó profesor de jurisprudencia romana. Este trozo es de los añadidos en 1502.
[24] Esto es, pan ázimo, sin levadura.
[25] Fiesta de los tabernáculos.
[26] _Historia de Talavera, antigua Elbora de los Carpetanos, póstuma: escribióla en borrador el Lic. Cosme Gomez de Tejada de los Reyes. Sacóla en limpio Fr. Alonso de Ajofrin, profeso del Monasterio de Sta. Catalina, orden de S. Gerónimo_ (Ms. 2039 de la Biblioteca Nacional).
[27] _Salamanca_ en vez de _Talavera_, lo cual ha extraviado á los investigadores por no encontrarse en Salamanca ningún alcalde mayor que llevase el nombre de Fernando de Rojas. Vid. Cañete, en su prólogo á las _Farsas_ y _Églogas de Lucas Fernández_ (Madrid, 1867), pp. VIII y IX. El error de copia procede de Gallardo, según he comprobado en sus papeletas autógrafas.
[28] Alusión evidente á los prosélitos del culteranismo, á quienes satirizó el mismo Tejada en su _León Prodigioso_ (1636).
[29] Indivisible.
[30] Noticia comunicada al Sr. Serrano por D. Luis Jiménez de la Llave, correspondiente de la Academia de la Historia en Talavera, y fundada probablemente en documentos del Archivo Municipal.
[31] _Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos_, 3.ª época, tomo VI, pp. 295-299.
[32] _Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia, en la recepción pública del Excelentísimo Sr. D. Fermín Caballero._ Madrid, Imp. del Colegio de Sordo-Mudos, 1866, pág. 30.
[33] Ha tenido la bondad de enviarme la transcripción de este pasaje el R. P. Fr. Guillermo Antolín, O. S. A., dignísimo bibliotecario del Escorial, donde existe el códice original de las _Relaciones_, del cual tenemos copia en la Academia de la Historia.
[34] Algunos le han confundido con un _Fernando de Rojas, vecino de Toledo_, que se encuentra entre los exceptuados de la amnistía ó lista de perdón que dió Carlos V en 28 de octubre de 1522. Puede verse dicho documento en los apéndices de la traducción que D. José Quevedo, bibliotecario del Escorial, publicó en 1840 de los diálogos _De Motu Hispaniae_ de Juan Maldonado, pág. 346. El nombre de _Fernando de Rojas_ está á continuación del de otro Rojas (Francisco), vecino de Toledo. Nuestro Rojas era ya vecino de Talavera en 1517, y continuaba siéndolo en 1525. Aunque no es materialmente imposible colocar entre ambas fechas el episodio revolucionario, todo induce á creer que se trata de distinta persona.
Nada podemos decir de un _Fernando de Rojas_, autor de una insignificante poesía contenida en un códice de la Biblioteca del Real Palacio (publicada en la _Revue Hispanique_, IX, p. 172).
[35] Aún en el siglo XVI reinaba tal incertidumbre sobre esto, que el primer acto de la _Celestina_ y aun toda ella fueron atribuídos caprichosamente á diversas personas. El portugués Juan de Barros dice en su _Espelho de Casados_ (1540, p. 12): «Ho que fez a _Celestina, qualquer que foy, ora fosse nosso mestre Loarte, ora outro_, nam foy outro seu fim senam dezer mal das molheres». (Nota comunicada por doña Carolina Michaëlis de Vasconcellos).
Del _encubierto aragonés_ de Gracián hablaré más adelante.
[36] Así lo ha hecho el Sr. D. Cayo Ortega Mayor en su reciente edición, aunque sin dar título á esas subdivisiones (_Biblioteca Clásica_, tomo 216, 1907).
[37] Ya D. Nicolás Antonio había dicho con muy buen sentido, en su _Bibliotheca Nova_ (artículo de Rodrigo de Cota): «Qui enim Ioanni de Mena Cordubensi... hanc (Comoediam) tribuunt, parum animadvertunt Menae stilum, _imo illius saeculi_, quo Mena floruit, ab hoc poematis nostri toto coelo diversum».
[38] _Epistolario Español_, de la _Biblioteca_ de Rivadeneyra, II, p. 33.
[39] Vid. el tomo 6.º de mi _Antología de poetas líricos castellanos_ (pp. 376-382). Una poesía muy curiosa de Rodrigo Cota publicó el Sr. Foulché-Delbosc en el número primero de la _Revue Hispanique_ (marzo de 1894). Son unas coplas contra el contador mayor de los Reyes Católicos, Diego Arias de Ávila, con motivo de haber casado un hijo ó sobrino suyo con una parienta del gran Cardenal Mendoza, y haber convidado á la boda, que se celebró en Segovia, á todos sus deudos, excepto á Rodrigo Cota, que se vengó con este burlesco epitalamio, _leyendo el cual la Reyna Isabel dijo que bien parescia ladrón de casa_. Esta composición es de 1472 ó poco después, según de su contexto se infiere.
En sus _Anales de Literatura española_ (1904), preciosa miscelánea que deseamos vivamente ver continuada, publicó D. Adolfo Bonilla en facsímile una nota autógrafa de un doctor Cota, puesta en la última hoja de una de las obras jurídicas de Bartolo (ejemplar de la Biblioteca Nacional), donde el susodicho Dr. Cota declara haber comprado aquel libro en Toledo á 15 días de abril de 1485. No parece que este Dr. Cota sea el autor del _Diálogo entre el Amor y un Viejo_. Se trata, según toda probabilidad, de un Dr. Alonso Cota, que tuvo, por cierto, al año siguiente, muy desventurado fin. «Miércoles 26 dias de Agosto del dicho año de 86 (1486) quemaron (los primeros inquisidores de Toledo) 25 personas, 20 hombres y 5 mujeres: entre las quales _quemaron al Dr. Alonso Cota, vecino de Toledo_, e a un Regidor de esta cibdad, e a un Fiscal, e a un Comendador de la Orden de Santiago e a otras personas que fueron en honra». (Biblioteca Nacional, ms. Aa--105, fol. 88. _Varias cosas curiosas manuscritas, por el Lic. Sebastián de Horozco_). En la _lista de los inhábiles de Toledo y cantidades que cada uno pagó por su rehabilitación_ (Archivo Histórico Nacional, Inquisición de Toledo, leg. 120, núm. 92), figuran Inés Cota y Sancho Cota, hijos del _Dr. Cota_ y de Margarita de Arroyal.
En el mismo número de la _Revue Hispanique_ (pp. 85-87) imprimió el Sr. Foulché-Delbosc dos cartas inéditas de la Reina Católica, tomadas de la colección del P. Burriel (Dd--59 de la Biblioteca Nacional). Estas cartas, fechadas en 1472, dan alguna luz sobre la familia de los Cotas, pero no es seguro que el Rodrigo Cota, hijo del jurado de Toledo Sancho Cota, y hermano del Bachiller Alfonso de la Cuadra, alcalde de Ávila, sea la misma persona que el poeta.
Véase también el _Cancionero de Antón de Montoro_, reunido, ordenado y anotado por D. Emilio Cotarelo y Mori (Madrid, 1900), pp. 344-347.
[40] Vid. _Revista de Archivos_, 3.ª época, tomo VI, pág. 248.
[41] Manuscrita en la Biblioteca Nacional (Ff. 23 y 24).
[42] La frase de Palmyreno es ambigua, é indica que dudaba entre la atribución del primer acto á Juan de Mena ó de toda la tragicomedia á Rojas. «Finge que oyes este thema: En todas partes es conoscida esta mala vieja. El que essa proposición oye, bien entiende lo que le dizes; pero no se le mueuen los affectos a aborescerla o á apartarse della. Mira la _Hipotyposis del excelente Joan de Mena o del Bachiller Rojas de Montaluan_... (_Phrases Ciceronis, Hypotyposes clariss. virorum, Oratio Palmyreni post reditum, eiusdem fabella Ænaria. Valentiae, ex officina Pet. a Huete, 1574_), pág. 24 vta.».
[43] Sigo la edición de Eduardo Boehmer, que es la más correcta (_Romanische Studien... Sechster Band. Bonn, Eduard Weber's Verlag_..., 1895, pág. 415).
[44] Aludo á D. Adolfo Bonilla y San Martín, á quien pudiera llamar, con menos autoridad que el Maestro López de Hoyos, pero con la misma efusión, «mi caro y amado discípulo». Véase el estudio que con el modesto título de _Algunas consideraciones acerca de la Celestina_ campea al frente de sus _Anales de la Literatura Española_, Madrid, Imp. de Tello, 1904, pp. 7-24.
[45] _Recuerdos del tiempo viejo_, Barcelona, 1880, tomo I, pág. 90 y ss.
[46] _Victor Hugo avant 1830_, par Edmond Biré. París, 1883, pp. 389-394.
[47] Hay una sola excepción: el episodio, evidentemente ocioso, de la venganza de Elicia y Areusa encomendada al rufián Centurio. Pero este no formaba parte de la obra primitiva, y fué intercalado á última hora. Más adelante nos haremos cargo de él.
[48] ¿Cómo pudo creer Ticknor que Fernando de Rojas se abstuvo quizá de dar su nombre á toda la _Celestina_ por respetos á su _posición eclesiástica_? ¿Qué tendrá que ver un bachiller en leyes con un eclesiástico? Esta peregrina ocurrencia subsiste aún en las últimas ediciones de su obra: «It is that the different portions attributed to the two authors are so similar in style and finish, as to have led to the conjecture that, after all, the whole might have been the work of Rojas, who, for _reasons, perhaps, arising out of his eclessiastical position in society_, was unwilling to take the responsibility of being the sole author of his» (_History of Spanish Literature, by George Ticknor_, Londres, Trübner, tomo I, pág. 237). Un erudito como Ticknor no debió haberse fiado del prologuista de la edición de Amarita, que fué el primero en consignar este disparate: «no le parecía la obra ocupación propia de un _eclesiástico_».
[49] Pudo ser también un rasgo de timidez literaria, propia de un escritor novel. Al principio dió el libro como anónimo. La edición de 1499, en su estado actual, no tiene los versos acrósticos, ni pudo tenerlos nunca porque no hubiesen cabido en la hoja primera que falta, y además sin la clave difícilmente se habrían fijado los lectores en su artificio. No es creíble tampoco que esa hoja que hacía veces de frontis contuviese ningún otro indicio para reconocer al autor, porque hubiera pasado á alguna de las ediciones posteriores. Alentado Rojas por el buen éxito de su obra, se descubrió á medias en el acróstico de 1500 ó de 1501, en connivencia con Alonso de Proaza, que dió la clave para descifrarle.
[50] _Obras de D. Leandro Fernández de Moratín_, edición de la Real Academia de la Historia, 1830, tomo I, pág. 88.
[51] _Periódico trimestral, intitulado Variedades ó Mensagero de Londres. Lo publica R. Ackermann, núm. 101, Strand, Londres._ Tomo I, núm. 3.º (abril de 1824, p. 228).
[52] _Studien zur Geschichte der Spanischen und Portugiesischen Nationalliteratur_... p. 296.
[53] _Handbuch der Spanischen Literatur... von Ludwig Lemcke._ Leipzig, Fr. Fleischer, 1855.
P. 150: «Denn zwischen dem angeblich von Cota oder Mena herrührenden ersten Akt und den folgenden ist so ganz und gar keine Verschiedenheit des Styls sichtbar, der im ersten Akte angelegte Plan is so consequent durchgeführt, das Ganze überhaupt so aus einem Gusse gearbeitet, dass es rein undenkbar ist, _ein Fortsetzer habe sich in diessem Grade in die Intention seines Vorgängers hineindenken und seine Manier in so vollkommenem Maase nachahmen können_. Die neue Kritik hat sich daher fast allgemein dafür entschieden, _die Celestina für das Werk eines einzigen verfassers zu halten, nämlich des obengenannten Fernando de Rojas_».
[54] Véanse los dos artículos acerca de las ediciones de Krapf y Foulché-Delbosc, en el _Literaturblatt für germanische und romanische Philologie_ (tomo XXII, 1901). En el segundo dice: «Ein einziger Verfasser aller 21 Akte, wie Menendez y Pelayo und wie ich selber annehme». Tal sufragio vale por muchos. Verdad es que la insigne romanista deja en duda si tal autor fué Fernando de Rojas ú otro, pero ha de tenerse en cuenta que cuando escribió su artículo no se conocían todavía los documentos que prueban indisputablemente la existencia de Rojas y le declaran autor de la _Celestina_.
[55] _Revue Hispanique_, VII, p 57.
[56] He aquí uno de los lugares en que la prosa de la _Celestina_ recuerda más la del _Corbacho_.
[57] Involuntariamente se recuerdan los versos de Fernán Pérez de Guzmán, que acaso estarían presentes á la memoria de Rojas:
El gentil niño Narciso En una fuente gayado, De si mismo enamorado Muy esquiva muerte priso...
[58] Más adelante veremos de dónde están tomadas.
[59] _Que lo detiene_, dicen la edición de Valencia, 1514, y otras muchas. Por evidente razón métrica prefiero el texto de Gorchs, tomado, al parecer, del de Zaragoza, 1507.
Creo enteramente casual la coincidencia entre los últimos versos que canta Melibea con el célebre fragmento de Safo:
Δέδυκε μὲν ἁ σελάννα Καὶ Πληΐαδες, μέσαι δὲ Vύκτες, παρὰ δ' ἔρχεθ' ὥρα, Ἔγω δὲ μόνα χαθεύδω.
(_Poetae Lyrici Graeci_, ed. Bergk, Leipzig, 1843, pág. 612.)
La semejanza de la situación ha inspirado la misma frase al bachiller Rojas y á la poetisa de Lesbos, pero la imitación hubiera sido imposible, puesto que antes de 1550 no fueron coleccionados los fragmentos de Safo, y antes de 1526 no fué impreso el texto del gramático Hefestión, que nos ha conservado esos cuatro versos, débil pero fielmente traducidos por nuestro Castillo y Ayensa:
Ya sumergióse la luna, Ya las Pléyadas cayeron, Ya es media noche, ya es hora, ¡Triste! y yo sola en mi lecho!
(_Poesías de Anacreonte, Safo y Tirteo_... Madrid, Imp. Real, 1832, pág. 192).
[60] La paradoja del erudito director de la _Revue Hispanique_ ha hecho pocos prosélitos. Entre los críticos que disienten de ella debemos mencionar (además de nuestro Bonilla) á doña Carolina Michaëlis de Vasconcellos (_Literaturblatt für germanische und romanische Philologie_, n.º 1.º, 1901) y á Mr. E. Martinenche (_Bulletin hispanique_, tomo IV, 1902, pp. 95-103), _Quelques mote sur la Célestine_. «Je dois ajouter (dice Martinenche) que, s'il a vraiment existé, cet _adicionador_ est en tout cas fort loin d'être l'écrivain maladroit que suppose M. Foulché-Delbosc. Il est, en effet, dans la _Célestine_, une scène qui a fait songer à Shakespeare, et qui mérite cet honneur. Cet immortel duo d'amour, ce n'est pas celui de l'acte XIV, c'est celui de l'acte XIX. J'ai presque autaut de peine à refuser à Pierre Corneille la seconde entrevue de Rodrigue et de Chimène».
[61] Aunque las palabras de Sempronio van dirigidas á Celestina, sería ridículo entenderlas del padre de ésta, que debía estar enterrado hacía muchos años.
[62] _In Dioscoridis Anazarbei de materia medica libros quinque enarrationes eruditissimi Doctoris Amati Lusitani. Venetiis, apud Gualterum Scotum_, 1553, lib. III, en. 99, pág. 1907.
Llamó por primera vez la atención sobre este texto el Dr. Pedro Dias, _Archivos da historia da medicina portugueza_, 1895, pág. 6.
Véanse la preciosa monografía del Dr. D. Maximiano Lemos, ilustre historiador de la Medicina en Portugal, _Amato Lusitano. A sua vida e a sua obra_ (Porto, 1907), pp. 35-38, y el erudito folleto del Dr. D. Ricardo Jorge, _La Celestina en Amato Lusitano, contribución al estudio de la famosa comedia_, traducido para la revista _Nuestro Tiempo_ por el Dr. D. Federico Montaldo (Madrid, 1908).
[63] «¿Qué más claro lo quieres? No tienes ya por qué dubdar; y _si vas a San Laurencio, junto á la pila de baptizar hallarás sobre su sepultura este epitafio_:
Las mientes empedernidas De las muy castas doncellas, Aunque más altas y bellas, De mí fueron combatidas; Y ablandadas y vencidas Con mis sabrosas razones, Pusieron sus corazones En mis manos ya rendidas...
(Siguen otras dos estrofas).
Claro es que ni la sepultura de Celestina en San Lorenzo, ni su epitafio, pueden tomarse en serio, pero son un nuevo documento de la tradición salmantina. (Vid. _Tragicomedia de Lisandro_..., tomo III de _Libros Raros ó Curiosos_, p 35.)
[64] _El Pelegrino Curioso_ y _Grandezas de España... Publícalo la Sociedad de Bibliófilos Españoles_. Tomo I. Madrid, 1886, pág. 310.
[65] Tanto este pasaje como el de _El Pelegrino_ fueron ya acotados por el Sr. Foulché-Delbosc.
[66] _Primera Parte de las Nimphas y Pastores de Henares. Diuidida en seys libros. Compuesta por Bernardo Gonçalez de Bouadilla, Estudiante en la insigne Universidad de Salamãca... Impressa en Alcalá de Henares, por Iuan Gracian, Año de M.D.LXXXVII_, fol. 178.
[67] En el ya citado articulo de las _Variedades ó Mensajero de Londres_, p. 246.
[68] Vid. el artículo de D. Adolfo Bonilla y San Martín, en la _Revue Hispanique_, tomo XV (1906), pp. 372-386.
[69] _Discurso preliminar sobre la novela española_ (en el tomo III de la colección de Rivadeneyra), p. XIV.
[70] Comentando un verso de la copla 252 del _Laberinto_
Allí es mesclada gran parte de echino...
había citado el Comendador los mismos textos de Plinio, Aristóteles y Lucano, traduciendo este último en los mismos literales términos que Rojas: «No falta ally el pez dicho echeneis, que detiene las fustas en mitad del mar quando el viento euro estiende las cuerdas». El plagio no puede ser más completo, aunque nadie se había fijado en él antes del Sr. Foulché-Delbosc. La _Glosa_ del Comendador se imprimió en 1499, el mismo año que la _Celestina_, pero sabido es que su prólogo no aparece hasta 1502 en las ediciones refundidas. De la fuente general de este prólogo se tratará más adelante.
[71] Estas _harpadas lenguas_ pasaron á Cervantes.
[72] No he podido encontrar en las obras de Séneca la sentencia que Celestina le atribuye en el _aucto_ I: «Que, como Séneca dice, los peregrinos tienen muchas posadas e pocas amistades, porque en breue tiempo con ninguno pueden firmar amistad, y el que está en muchos cabos, está en ninguno»; aunque el filósofo cordobés dice cosas muy análogas en el segundo capítulo del libro _De Tranquillitate animi_. Tampoco la encontró Gaspar Barth, que en las _Animadversiones_ que acompañan á su versión latina de nuestra _Tragicomedia_ (p. 351) dice: «Loca Senecae non pauca memini vituperantia peregrinationem propter animi motus institutam, et laudantia Socraticum illud; quid juvat te mutare loca, cum te ubi ibis circumferas? Hoc tamen dictum non occurrit; puto sententiolam aliquam esse Publii, aut alterius Poetae quales olim plurimae Senecae titulo commendatae fuerunt».
[73] Es anterior, sin duda, y sirvió de modelo á Ovidio, el _Carmen_ V del libro 4.º de Propercio, _Lena Acanthis_, que es una serie de imprecaciones contra el túmulo de una alcahueta.
_Terra tuum spinis obducat, lena, sepulcrum, Et tua, quod non vis, sentiat umbra sitim_...
Pero dudo que el bachiller Rojas la tuviese presente, porque en su tiempo se leía muy poco á Propercio. El tipo de Acanthis conviene en muchas cosas con el de Dipsas, especialmente en la magia:
_Illa velit, poterit magnes non ducere ferrum... Audax cantatae leges imponere lunae, Et sua nocturno fallere terga lupo... Consuluitque striges nostro de sanguine et in me Hippomanes foetae semina legit equae_,
(v. 9, 13-14, 17-18).
Acanthis procura seducir á la querida (_puella_) de Propercio y le da los mismos consejos que Dipsas á la de Ovidio.
[74]
_Illa magas artes, Æaeaque carmina novit. Inque caput rapidas arte recurvat aquas. Scit bene quid gramen, quid torto concita rhombo Licia, quid valeat virus amantis equae. Quum voluit, toto glomerantur nubila caelo; Quum voluit, puro fulget in orbe dies. Sanguine, si qua fides, stillantia sidera vidi: Purpureus Lunae sanguine vultus erat._
(v. 5-14.)
[75] «O qué graciosa era! o qué desenvuelta, limpia, varonil! tan sin pena ni temor se andaua a media noche de cimenterio en cimenterio, buscando aparejos para nuestro officio, como de dia; ni dexaua cristianos, ni moros, ni judios, cuyos enterramientos no visitaua; de dia los acechaua, de noche los desenterraua. Assi se holgaua con la noche escura como tú con el dia claro; dezia que aquella era capa de pecadores. ¿Pues maña no tenia, con todos las otras gracias? Vna cosa te diré, porque veas qué madre perdiste, aunque era para callar; pero contigo todo passa: siete dientes quitó a un ahorcado con unas tenazicas de pelar cejas, mientras yo le descalcé los çapatos. Pues entrar en un cerco mejor que yo e con más esfuerço, avnque yo tenía harta buena fama, más que agora, que por mis pecados todo se oluidó con su muerte; qué más quieres sino que los mesmos diablos le auian miedo? atemorizados y espantados los tenía con las crudas bozes que les daua; assi era dellos conocida, como tú en tu casa; tumbando venian vnos sobre otros a su llamado; no le osarian dezir mentira, segun la fuerça con que los apremiaua; despues que la perdi, jamas les oy verdad». (Aucto VII)
[76] El más importante de estos descubrimientos ha sido hecho en 1906, cerca de la antigua Afroditopolis, por Gustavo Lefebvre. El papiro descubierto y publicado por él contiene los restos de cuatro piezas, tres de las cuales han podido ser reconstruidas conjeturalmente, aunque con grandes lagunas. (_Fragments d'un manuscrit de Ménandre, découverts et publiés por M. Gustave Lefebvre, inspecteur en chef du service des Antiquités de l'Egypte._ Impreso en el Cairo, 1907.)
Lo que hoy poseemos de Menandro, además de los simples fragmentos, son partes más ó menos extensas de seis comedias (_El Labrador_, _El Adulador_, _El Héroe_, _El Juicio de Albedrío_, _La Sannia_, _La Mujer Pelona_).
[77] Los versos con que Ovidio caracteriza el teatro de Menandro (_Amorum_, I, XV, 17) incluyen tres de los principales tipos de la _Celestina_:
Dum _fallax servus_, durus pater, _improba lena_ Vivent, dum _meretrix blanda_, Menandros erit.
[78] Tal es la legítima acentuación de este nombre, confirmada en cuanto al castellano por estos versos de un soneto de Bartolomé Leonardo de Argensola contra el esgrimidor Pacheco de Narváez:
Cuando los aires, _Pármeno_, divides Con el estoque negro, no te acuso...
Como este nombre llegó á nosotros por via erudita, se conservó el nominativo latino y se dijo _Pármeno_ en vez de _Parmenón_, contraviniendo á la ley general. Lo mismo se observa en _Crito_ y _Traso_ que son también nominativos grecolatinos; _Critón_ y _Trasón_ hubieran sido las formas naturales en nuestra lengua.
[79] No es imposible que _Celestina_ tuviese ya en la mente del autor el sentido de _Scelestina_ que le dieron algunos de sus censores morales. Pero pudo ser sugerido también por el _Libro del esforzado caballero D. Tristán de Leonis_, como ha notado el Sr. Bonilla en el tomo I, pág. 410 de su colección de _Libros de Caballerías_. En el