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capítulo VIII

: «Nel quale madonna Fiammetta le pene sue con quelle di molte antiche donne commensurando, le sue maggiori che alcune altre essere dimostra, e poi, finalmente a suoi lamenti conchiude» (_Opere Volgari di Giovanni Boccaccio_... Florencia, ed. Moutier, 1829, tomo VI, pág. 181 y siguientes).

[142] Vid., entre otros, el elegante libro del Conde de Puymaigre, uno de los más simpáticos cultivadores que han tenido en Francia los estudios hispánicos, _La Cour Littéraire de Don Juan II_, París, 1873, tomo I, pág. 166.

[143] «Verás quién fue Virgilio e qué tanto supo; mas ya avrás oydo cómo estuvo en un cesto colgado de una torre, mirandolo todo Roma; pero por esso no dexó de ser honrado, ni perdió el nombre de Virgilio». (_Celestina_, aucto VII.)

«¿Quién vido Vergilio, un hombre de tanta acucia e ciencia, cual nunca de mágica arte nin ciencia otro cualquier o tal se sopo nin se vido nin falló, _segund por sus fechos podrás leer, oyr e ver_, que estuvo en Roma colgado de una torre a una ventana, a vista de todo el pueblo romano, sólo por dezir e porfiar que su saber era tan grande que mujer en el mundo no le podia engañar». (_Arcipreste de Talavera_, ed. de la Sociedad de Bibliófilos Españoles, 1901, pág. 49.)

Me parece que el Arcipreste en las palabras subrayadas alude al libro popular _Les faits merveilleux de Virgile_, del cual existen traducciones en inglés, en alemán, en holandés y hasta en islandés, y es muy verisímil que la hubiera en castellano (Vid. Comparetti, _Virgilio nel Medio Evo_, Liorna, 1872, tomo II, pág. 151 y ss.).

[144] Páginas 130-131.

[145] Páginas 181-182.

[146] _Revue Hispanique_, IX, p. 297.

[147] Ha sido publicado por D. Antonio Paz y Melia en un tomo de _Opúsculos Literarios de los siglos_ XIV _á_ XVI, que forma parte de la colección de los Bibliófilos Españoles (Madrid, 1892).

Pgs. 219-244: «Tractado que fizo el muy excelente é elevado Maestro en Santa Teología e en Artes, D. Alfonso, Obispo que fué de Avila, que llamaban el Tostado, estando en el Estudio, por el qual se prueba por la Santa Escriptura cómo al ome es nescesario amar».

[148] Vid. la _Cárcel de Amor_, en el tomo II de estos _Orígenes_, pág. 28.

[149] _Geschichte der deutschen Dichtung_, 4.ª edición, Leipzig, 1853. Reproduzco la elegante traducción que ocasionalmente hizo de este pasaje D. Juan Valera (_Disertaciones y juicios literarios_, 1878, pág. 320).

[150] La comparación con Shakespeare ha llegado á ser un lugar común en la crítica alemana sobre la _Celestina_. Ya Clarus había escrito en 1846: «Der Contrast zwischen Liebesglück und Liebesleid ist auf eine so bewundernswürdige Art benutzt, dass man in der Gallerie der Tragödien der Liebe die Melibea dreist in der Nähe von Romeo und Julia aufstellen darf. Diese Tragödie ähnelt in vielen Zügen dem 150 Jahre ältern Werke des Spaniers, in welchem sich überhaupt, wie ich näher belegen werde, vielfach eine Anlage zu einem pyrenäischen Shakspeare hervorthut, an dessen Kraftmanier so mancher Witz, so manches Bild und so manche Empfindungsform erinnert. Ich glaube wohl, dass der im oben angeführten Titel ausgedrückte didaktische Zweck dem Verfasser mehr gegolten hat, als die unvergleichliche Darstellung von der Liebe Lust und Leid, welche sich selbst als den Kern des Stückes bleibend geltend zu machen gewusst hat».

(_Darstellung der Spanischen Literatur in Mittelalter von Ludwig Clarus. Mit einer Vorrede von Joseph v. Görres. Zweiter Band, Mainz_ (Maguncia), 1846, tomo II, pág. 358.)

Con este magnífico elogio concuerdan el de Lemcke (_Handbuch_, I, 152) y el de Fernando Wolf (_Studien_, p. 287), que no se fija sólo en _Romeo y Julieta_, sino que declara shakespirianos otros rasgos, como el de Melibea, cuando oye á sus padres ponderar su inocencia, ó la escena en que el rufián Centurio, cuyo humor compara con el de Falstaff, promete á Elicia y Areusa darles cumplida venganza de la muerte de su _madre_.

Finalmente Klein, de cuyo enorme trabajo, tan interesante, aunque tan desordenado y de tan raro estilo, no se hace el debido aprecio, desarrolla más extensamente que nadie el paralelo entre _Romeo y Julieta_ y _Calisto y Melibea_, y se inclina á admitir que Shakespeare conoció la _Celestina_ de cualquier manera que fuese, original ó traducida:

«Wenn Shakespeare dem Italïenischen Drama Motive für die äussere Structur seines Fabel absah, wenn er einzelge Züge italienischer Charactertypen in seine Figuren aufnahm: so war die «Celestina» von der wir nun künhlich annehmen dürfen, dass er sie gekannt, für ihn eine Studie psychologischer Charaktervertiefung und Leidenschaftsentwickelung, eine Studie des tragikomischen Kunstyls, und er musste eine innere Verwandtschaft seiner Compositionsweise, seiner Ausdrucksfärbung und seines Kunsthumors...»

(_Geschichte der Drama's von J. L._ Klein, VIII. _Das Spanische Drama_, Erster Band. Leipzig. T. O. Weigel, 1871, p. 927.)

[151] Edición de Eduardo Boehmer en los _Romanische Studien_ (_Heft XXII, sechsten bandes viertes heft_). Bonn, 1895, p. 415.

[152]

OTHELLO

_I look down towards his feet--but that's a fable-- If that thou be'st a devil, I cannot kill thee_ .......................................................... Will you, I pray, demand _that demidevil_, Why he hath thus ensnaer'd my _soul and body_?

(Ac. V. sc. II).

[153] Citado por Wolf en sus _Studien_, pp. 287-288. Traducción de D. Miguel de Unamuno con el impropio título (debido meramente al editor) de _Historia de las literaturas castellana y portuguesa_, tomo I, pág. 318.

[154] «Por Dios, pecado ganas en no dar parte destas gracias a todos los que bien te quieren; que no te las dió Dios para que passasen en balde por el frescor de tu juventud, debaxo de seys doblezes de paño e lienço. Cata que no seas auarienta de lo que poco te costó; no atesores tu gentileza, pues es de su natura tan comunicable como el dinero; no seas como el perro del ortolano... Mira que es pecado fatigar e dar pena a los hombres, pudiéndolos remediar»... (Aucto VII).

Cf. _Artis Amatoriae_, lib. III:

Venturae memores jam nunc estote senectae: Sic nullum vobis tempus abibit iners. Dum licet, et veros etiam nunc editis annos, Ludite: eunt anni more fluentis aquae. .......................................................... Nostra sine auxilio fugiunt bona: carpite florem; Qui, nisi carptus erit, turpiter ipse cadet.

(V. 59-63, 79-80).

[155] Dice Sempronio á Calisto en el aucto II: «O de muerto o loco no podrás escapar, si siempre no te acompaña quien te allegue plazeres, diga donayres, tenga canciones alegres, cante romances, cuente hystorias, pinte motes, finja cuentos, juege a naypes, arme motes; finalmente, que sepa buscar todo género de dulce passatiempo para no dexar trasponer tu pensamiento en aquellos crueles desvios que recebiste de aquella señora en el primer trance de tus amores».

En sus amoríos con Elicia quiere remedar chistosamente la gentileza y gala de su señor, y habla en su mismo lenguaje, jactándose de haber hecho proezas y festejos caballerescos, seguramente imaginarios: «Señora, en todo concedo con tu razon; que aqui está quien me causó algun tiempo andar fecho otro Calisto, perdido el sentido, cansado el cuerpo, la cabeça vana, los dias mal dormiendo, los noches todas velando, dando aluoradas, haziendo _momos_, saltando paredes, poniendo cada dia la vida al tablero, esperando toros, corriendo cauallos, tirando barra, echando lança, cansando amigos, quebrando espadas, haziendo escalas, vistiendo armas e otros mill autos de enamorado, haziendo coplas, pintando motes, sacando inuenciones» (Aucto IX).

Á pesar de tan fanfarrón lenguaje, la cobardía es una de sus notas características, y no la disimulan ni él ni Pármeno cuando acompañan, á razonable distancia, á su amo en el aucto XII. Allí está la célebre frase: «Apercibete, a la primera boz que oyeres, _tomar calças de Villadiego_». Hasta en esto son precursores de los lacayos y graciosos de las comedias del siglo XVII.

El profesor de la Sorbona, E. Martinenche, en su tesis latina, que es uno de los juicios más razonados que se han escrito sobre la tragicomedia de Rojas, ve también en los mozos de Calisto el primer tipo de criados del teatro moderno:

«Illi famuli industriosi simul et solertes et quibus nihil sancti erat, cum in Italiam devecti fuisent, solertiores dolorum et comicarum machinarum artifices paulo post facti sunt, saporemque rusticum quem apud Hispanos habuerant exuere. Mox in Galliam penetravere, ibique sub variis seu Scapini seu Mascarilli nominibus praeclaras vel potius in primas partes, in his comoediis quas exemplaria Italorum secuti nostri poetae ediderunt. Attamen vera eorum proles intra fines Hispaniae permansit non solum in fabulis ad scenam accommodatis, sed etiam in his ubi legentibus seu ignobilium, seu nequam hominum facta narrantur... Ex illa prosapia evadunt illi apud populum notissimi quibus inclytum nomen _Gil Blas_ et _Figaro_ indictum est. Ad _Celestinam_ igitur, si quis verum originem illorum recentiorum famulorum... respicere necesse est».

(_Quatenus Tragicomoedia de Calisto y Melibea vulgo Celestina dicta ad informandum Hispaniense Theatrum valuerit. Thesim Facultati Litterarum in Parisiensi Universitate proponebat._ Nimes, 1900, pp. 55-56).

En las últimas palabras del distinguido crítico hay algo de exageración. Tanto los héroes de nuestras novelas picarescas como Gil Blas y Fígaro tienen una psicología mucho más complicada que la de los sirvientes de Calisto. Tampoco encuentro en éstos ninguna clase de sabor rústico, lo cual más bien cuadra al _bobo_, que es figura casi obligada en nuestro teatro popular del siglo XVI. Sempronio y Pármeno son evidentemente criados de ciudad.

Cronológicamente preceden á los de la comedia italiana del siglo XVI; pero ésta se formó sobre la imitación de Plauto y Terencio, sin intervención de la _Celestina_. Se ha de tener en cuenta, además, que ya en algunas comedias humanísticas, por ejemplo el _Paulus_, aparece el fámulo ó doméstico moderno emancipado de la condición servil.

[156] _La Comedia de Plauto, intitulada Milite glorioso, traducida en lengua Castellana. En Anvers. En casa de Martin Nucio. M.D.LV._ (En el mismo tomito, y con paginación seguida, aunque con distinta portada, está la versión de los _Meneschmos_). Fol. 5 vto. á 8.

[157]

_O, that I were a glove upon that hand, That I might touch that cheek_...

(Act. II. sc. II).

[158]

_Call me but love, and I'll be new baptized; Henceforth I never will be Romeo._

(Id. íd).

[159]

_One fairer than my love! the all-seeing sun Ne' er saw her match, since first the world begun._

(Act. I. sc. II).

[160]

_O, she doth teach the torches to burn It seems she hangs upon the cheek of night Like a rich jewel in an Æthiop's ear: Beauty too rich for use, for earth too dear! So shows a snowy dove trooping with crows, As yonder lady o' er her fellows shows._ .......................................................... _Did my heart love till now? forswear it, sight! For I n'er saw true beauty till this night._

(Act. I. sc. V).

[161]

_Art thou a man? thy form cries out, thou art: Thy tears are womanish! thy wild acts denote The unreasonable fury of a beast._

(Act. III, sc. III).

[162]

_Go, ask his name:--if he be married, My grave is like to be my wedding-bed._

(Ac. I, sc. V).

[163]

_My, only love sprung from my only hate! Too early seen unknown, and known too late! Prodigious birth of love is it to me, That I must love a loathed enemy._

(Act. I, sc. V).

[164] El origen del segundo y bellísimo dúo shakespiriano (Act. III, sc. V):

_Wilt thou be gone? it is not yet near day_...

se encuentra, según recientes investigadores, en el poema de Chaucer _Troylus and Cryseide_ (Vid. E. Koeppel, _Juliet Capulet and Chaucer's Troylus_, en el _Jahrbuch der Shakesp. Gesellschaft_, 1902, pp. 238 y ss.). Pero este poema, á su vez, está imitado del _Filostrato_ de Boccaccio y de la _Crónica Troyana_ (Vid. G. C. Hamilton, _The indebtedness of Chaucer's «Troilus and Criseyde» to Guido delle Colonne's «Historia Troyana»_, New York, 1903). Ambas obras eran seguramente familiares á Rojas, y pueden explicar algunas semejanzas entre él y Shakespeare.

En el _Bursario_, traducción de las _Heroidas_ de Ovidio, atribuída, creo que con fundamento, á Juan Rodríguez del Padrón, se encuentran algunas epístolas añadidas por el traductor, y entre ellas dos muy notables de _Troylo y Bresayda_ (_sic_, por _Criseyda_). En la primera se lee este pasaje, verdaderamente poético, que coincide en gran manera con los de Chaucer y Shakespeare: «Miémbrate agora de la postrimera noche que tú e yo manimos en uno, é entravan los rayos de la claridat de la luna por la finiestra de la nuestra cámara, y quexávaste tú pensando que era la mañana, y decias con falsa lengua, como en manera de querella: «Oh fuegos de la claridat del radiante divino, los quales haziendo vuestro ordenado curso, vos mostrades y venides en pos de la conturbal hora de las tinieblas! Muevan vos agora a piedat los grandes gemidos y dolorosos sospiros de la mezquina Breçaida, y cesat de mostrar tan ayna la fuerza del vuestro gran poder, dando logar a Bresayda que repose algun tanto con Troylos, su leal amigo!» E dezias tú, Bresayda: «Oh quánto me ternia por bienaventurada si agora yo supiese la arte mágica, que es la alta sciencia de los mágicos, por la qual han poder de hazer del dia noche y de la noche dia por sus sabias palabras y maravillosos sacrificios!... ¿E por qué no es a mí posible de tirar la fuerza al dia?» E yo, movido a piedat por las quexas que tú mostrabas, levantéme y sallí de la cámara, y vi que era la hora de la media noche, quando el mayor sueño tenía amansadas todas las criaturas, y vi el ayre acallantado, y vi ruciadas las fojas de los arboles de la huerta del alcazar del rey mi padre, llamado Ilion, y quedas, que no se movian, de guisa que cosa alguna no obraban de su virtut. E torné a ti, y dixete «Breçaida, no te quexes, que no es el dia como tú piensas». E fueste tú muy alegre con las nuevas que te yo dixe...». (_Obras de Juan Rodríguez del Padrón_, publicadas por la Sociedad de Bibliófilos Españoles, Madrid, 1884, pp. 303-304).

Palabra por palabra se encuentran repetidas algunas frases de este trozo en el _Tirant lo Blanch_ (ed. de Aguiló, tomo II, p. 365, _Resposta feta per lo Conestable a la letra de Stephania_... «Recordam aquella darrera nit que tu e yo erem en lo llit, e tu pensant fos lo dia, deyes en manera de querella... E mes deyes: O quant me tendria yo per benaventurada si yo sabes lart magica que es lalta sciencia dels magichs en la qual han poder de fer tornar del dia nit»).

¿Existirían también en catalán estas epístolas ó las traduciría del castellano Juan Martorell? De todos modos, resulta oscuro para mí el origen de estas cartas, que no se explican sólo con el canto ó parte quinta del _Filostrato_. Mucho más se parece el segundo capítulo de la _Fiammetta_, pero las principales bellezas tampoco están allí. Otro, con más datos que yo, resolverá este punto, que aquí es incidental.

[165] Se ha de advertir, aunque la _Celestina_ pasa por obra impura y _Romeo y Julieta_ por un poema de amor casto é inocente, que en las escenas culminantes de pasión el lenguaje de las dos heroínas se parece mucho. Recuérdese el ardiente soliloquio de Julieta en el acto tercero:

Spread thy close curtain, love-performing night, That runaways' eyes may wink, and Romeo Leap to these arms, untalk'd of and unseen. Lovers can see to do their amorous rites By their own beauties; or, if love be blind, It best agrees with night. Come, civil night, Thou sober-suited matron, all in black, _And learn me how to lose a winning match, Play'd for a pair of stainless maidenhoods_.

(Act. III, sc. II).

[166] _Diálogo de la lengua_, ed. Boehmer, pág. 415.

[167] Así y todo, no le falta razón á Klein cuando escribe (_Geschichte des Drama's_, VIII. _Das Spanische drama_, erster Band, pág. 914): «Wir wären zu glauben geneigt, dass die, einige Decennien nach der «Celestina» von Luigi da Porto zuerst (1524) und dann von Bandello verfasste Julia--und Romeo--Novelle, einen Widerstrich dem analogen Motive in der Celestina bieten dasselbe zu dem Zwecke veredeln sollte, um das Geschick der baiden Liebenden für christliche Herzen mitleidwürdiger als abschreckend erscheinen zu lassen».

[168] Claro es que aquí no pretendo caracterizar el riquísimo y variado teatro cómico de Lope, Tirso y Alarcón, ni tampoco el de Rojas y Moreto, sino únicamente el de Calderón, y en una parte sola, que no es la más importante. Hay que guardarse de la exageración realista, ya que hemos pasado de la exageración romántica. Algo lejos va en este camino de reacción el señor Martinenche en su tesis latina ya citada: «Quod exemplum (_el de Rojas_) si Lope de Vega ejusque discipuli assecuti essent, multum fortasse profecissent. Sexto enim decimo in saeculo nescio quem sicerum poetae saporem fundunt quo multo magis delectamur quam fucatis horum odoribus qui ab illis profecti sunt. Secundum naturam sermonem tum scriptores enuntiant qui, velut Rojas noster, simplicem atque in promptu positum dicendi modum ad vividissimas res ingenue exprimendas adhibent. Qui contra septimo decimo in saeculo ingenium jactant, dum fictis et veritatem excedentibus fabulis inserviunt, arcessitis utuntur sententiis et jam deflorescentem et deminutam hispaniensis theatri speciem ante oculos nostros obversant». (Pág. 111).

[169] _El Superhombre y otras novedades, artículos críticos sobre producciones literarias de fines del siglo_ XIX _y principios del_ XX. Madrid, 1893, pág. 228 (artículo escrito con ocasión de la _Celestina_ de Vigo).

Algo semejante había indicado D. Alberto Lista en sus _Lecciones de Literatura Española_.

[170] El marido de la reina Iseo.

[171] _Libros de Caballerías_ (primera parte), publicados por D. Adolfo Bonilla (tomo VI de la presente _Biblioteca_), pág. 455.

[172] Fué de los primeros que en Alemania hicieron plena justicia á la _Celestina_, dedicándola un extenso análisis con traducción de varias escenas, y una característica muy interesante, en su Manual, que traducido á tiempo hubiera evitado muchos tropiezos á los historiadores de nuestras letras.

_Darstellung der Spanischen Literatur im Mittelalter von Ludwig Clarus. Mit einer Vorrede von Joseph v. Görres._ Mainz (Maguncia), 1846. PP. 357-406.

[173] «Es ist wahr, dass ein Werk, worin eine Kupplerin die Hauptrolle spielt, worin mehrere scenen ihren Verkehr mit liederlichen Dirnen schildern, sich nicht für ein Mädchenpensionat schickt. Wenn man aber bedenkt, mit welcher Naivetät das Mittelalter überhaupt geschlechtliche Verhältnisse darstellt, wie bei den Südländern insbesondere noch jetzt selbst ehrbare Frauen keinen Anstoss nehmen, in dieser Beziehung _pan_, _pan_ und _vino_ _vino_ zu nennen, so wird selbst durch einzelne stellen und scenen, die darin nach unseren jetzigen Ansichten allzu frei und allzu nackt wären, ein wahrhaft sittliches gefühl sich minder beleidigt fühlen, als durch die sanctionierten Zweideutigkeiten und die verhüllte Lüsternheit der Modernen». (_Studien_, p. 288).

[174] Palabras con que perfectamente le caracteriza el señor Fitzmaurice-Kelly en su bello prólogo á la _Celestina_ inglesa de Mabbe: «The work is the product of a mind vigorous, grave, lucid, shackled by few prejudices or opinions, alert to impressions, stored with a large experience of life and men, their occasions, foibles, and pitfalls.... Richly dowered with the sense of the romance, the mystery, and the passions of existence, Rojas stands apart from the buoyant hope of youth and from the ecstasy of love: he describes and analyses from without» (PP. 25-26). En lo que va un poco lejos es en suponer que Rojas era un artista puro, que no se proponía ningún fin moral: «he is an artist, not a moralist», comparándole con algunos modernos como Flaubert y Guy de Maupassant. No es fácil concebir un artista de este género á fines del siglo XV, ni siquiera en Italia. Bueno ó malo, tiene su fin moral la _Celestina_, y el autor no pierde ocasión de inculcarlo.

[175] Junto de intento esas dos palabras, porque la filosofía de Epicuro, de la cual suele hablarse de oídas, es profundamente triste, sobre todo en los versos de su gran intérprete romano, que es uno de los precursores más legítimos de la melancolía romántica.

[176] «_Lucrecia._--Trabajo ternias, madre, con tantas moças, que es ganado muy penoso de guardar.

«_Celest._--¿Trabajo, mi amor? Antes descanso e aliuio; todas me obedescian, todas me honrrauan, de todas era acatada, ninguna salía de mi querer; lo que yo dezia era lo bueno, a cada qual daua cobro... Mio era el prouecho, suyo el afan. Pues seruidores, ¿no tenia por su causa dellas? caualleros viejos e moços, abades, de todas dignidades, desde obispos hasta sacristanes. En entrando por la Iglesia via derrocar bonetes en mi honor, como si yo fuera vna duquesa: el que menos auia de negociar conmigo, por mas ruyn se tenia. De media legua que me viessen, dexauan las Horas; vno a vno, dos á dos, venian a donde yo estaua, a ver si mandaua algo, a preguntarme cada vno por la suya. En viendome entrar se turbauan, que no hazian ni dezian cosas a derechas. Vnos me llamauan señora, otros tia, otros enamorada, otros vieja honrrada...

«_Sempronio._--Espantados nos tienes con tales cosas como nos cuentas de essa religiosa gente e benditas coronas. Si que no serian todos.

«_Celest._--No, hijo; ni Dios lo mande que yo tal cosa leuante: que muchos viejos deuotos auia con quien yo poco medraua, e avn que no me podian ver; pero creo que de embidia de los otros que me fablauan. Como la clerezia era grande, hauia de todos, vnos muy castos, otros que tenian cargo de mantener a las de mi officio; e avn todavia creo que no faltan. Y embiauan sus escuderos e moços a que me acompañassen, e apenas era llegada a mi casa, quando entraban por mi puerta muchos pollos e gallinas, ansarones, anadones, perdizes, tórtolas, perniles de tocino, tortas de trigo, lechones; cada qual como recebia de aquellos diezmos de Dios, ansi le venia luego a registrar, para que comiesse yo e aquellas sus deuotas. Pues vino, ¿no me sobraua de lo mejor que se beuia en la ciudad, venido de diuersas partes: de Muruiedro, de Luque, de Toro, de Madrigal, de Sant Martin, e de otros muchos lugares? e tanto, que avnque tengo la diferencia de los gustos e sabor en la boca, no tengo la diuersidad de sus tierras en la memoria, que harto es que vna vieja como yo, en oliendo qualquiera vino, diga de donde es. Pues otros curas sin renta; no era ofrecido el bodigo, quando en besando el feligrés la estola, era del primer boleo en mi casa. Espessos como piedras a tablado entrauan muchachos cargados de prouisiones por mi puerta». (Aucto IX).

La Inquisición dejó intacto este trozo aun en las ediciones expurgadas del siglo XVII, por lo menos en la de Madrid, 1619, que es la penúltima de las antiguas hechas en España.

[177] _Joanis Ludovici Vivis Valentini Opera Omnia_, tomo IV de la edición de Valencia, 1783, pág. 87. He transcrito el pasaje en el primer tomo de estos _Orígenes_, pp. 151 y 182.

[178] «Venit in scenam poesis, populo ad spectandum congregato, et ibi sicut pictor tabulam proponit multitudini spectandam, ita poeta imaginem quandam vitae; ut merito Plutarchus de his dixerit, «Poëma esse picturam loquentem, et picturam poëma tacens», ita magister est populi, et pictor, et poeta: corrupta est enim haec ars, quod ab insectatione flagitiorum et scelerum transiit ad obsequium pravae affectionis, ut quaecunque odisset poëta, in eum linguae ac stili intemperantia abuteretur: cui injuriae atque insolentiae itum est obviam, primum a divitibus potentia sua, et opibus, hinc legibus, quibus cavebatur ne quis in alium noxium carmen pangeret: tum involucris coepit tegi fabula; paullatim res tota ad ludicra et in vulgum plausibilia, est traducta, ad amores, ad fraudes meretricum, ad perjuria lenonis, ad militis ferociam et glorias; quae quum dicerentur cuneis refertis puerorum, puellarum, mulierum, turba opificum hominum et radium, mirum quam vitiabantur mores civitatis admonitione illa, et quasi incitatione ad flagitia, praesertim quum comici semper catastrophen laetam adderent amoribus, et impudicitiae; nam si quando addidissent tristes exitus, deterruissent ab iis actibus spectatores, quibus eventus esset paratus acerbissimus. _In quo sapientior fuit qui nostra lingua scripsit Celestinam tragicomoediam; nam progressui amorum, et illis gaudiis voluptatis, exitum annexuit amarissimum, nempe amatorum, lenae, lenonum casus et neces violentas: neque vero ignorarunt olim fabularum scriptores turpia esse quae scriberent, et moribus juventutis damnosa_».

(_De Causis Corruptarum Artium liber secundus_).

_J. L. Vivis Opera_, ed. de Valencia, 99.

[179] Por ser de los más antiguos no debe omitirse el de Fr. Antonio de Guevara en el argumento de su _Aviso de Privados y Doctrina de Cortesanos_ (Valladolid, por Juan Villaquirán, 1539), hoja 7ª sin foliar.

«Vemos que ya no se ocupan los hombres sino en leer libros, que es afrenta nombrarlos, como son «Amadis de Gaula», «Tristán de Leonis», «Primaleon», «Carcel de amor» y _Celestina_, á los quales y á otros muchos con ellos se debria mandar por justicia que no se imprimiesen ni menos se vendiesen, porque su doctrina incita la sensualidad á pecar y relaxa el espiritu a bien vivir».

[180] _Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos_, tercera época, tomo VIII, 1903, págs. 219-220.

[181] La _Celestina_ no figura ni en el Índice de Valdés (1559), ni en el de Quiroga (1583). Sólo la Inquisición de Portugal, que procedía con más rigor que la nuestra en estas materias, puso en su Índice de 1581 todas las Celestinas, «assi a de Calisto e Melibea, como a Resurreiçāo ou Segunda Comedia». Sin duda por eso no se conoce más edición hecha en aquel reino que la de Lisboa, 1540. Vid. la reimpresión de los antiguos Índices, con que ha prestado gran servicio á la bibliografía la Sociedad Literaria de Sttutgart (tomo 176), _Die Indices Librorum Prohibitorum des sechzehnten Jahrhunderts gesammelt und herausgegeben von Fr. Heinrich Reusch_, Tübingen, 1886, pág. 358.

[182] _Suplemento al Índice Expurgatorio del año de 1790, que contiene los libros prohibidos y mandados expurgar en todos los Reynos y Señoríos del Católico Rey de España el Sr. D. Carlos IV, desde el edicto de 13 de Diciembre del año 1789 hasta el 25 de Agosto de 1805, Madrid, en la Imprenta Real, año de 1805._

P. 9. «Calisto y Melibea (tragicomedia), impresa en Madrid en 1601, sin nombre de autor.»

Adelantados estaban los inquisidores en la bibliografía de la _Celestina_. No se equivocaban más que un siglo justo en cuanto á la fecha de su aparición.

[183] Es sabida, aunque poco segura, la anécdota de D. Diego Hurtado de Mendoza, que cuando fué de embajador á Roma no llevaba en su portamanteo más libros que el _Amadís_ y la _Celestina_. Vid. tomo I de estos _Orígenes de la Novela_, pág. 237.

[184] Sobre la inmoralidad de la _Celestina_ se han escrito verdaderos desatinos, aun en libros de crítica literaria que han gozado de cierta nombradía. Adolfo de Puibusque, en su _Histoire comparée des Littératures Espagnole et Française_ (París, 1843), premiada por la Academia Francesa, y que fué en su tiempo el Manual del hispanista á la violeta, llega á decir que la obra de Rojas «es una amalgama de _comedias_ y _tragedias_ de un cinismo repugnante», que «ninguna pluma, por hábil que fuese, podría honestamente analizar las escenas subalternas», y, en suma, que el libro es «una _enciclopedia del libertinaje_». Cualquiera creería que se trataba de las obras del Marqués de Sade ó de la _Aloisia_ de Nicolás Chorier. Asegura Puibusque, muy formal, que, á pesar de eso, hay _dos mil_ sentencias morales sepultadas en este monstruoso drama, y que el autor mismo las había contado, por lo cual no puede dudarse de sus buenas intenciones. «Pero el escándalo fué tan espantoso que _los rayos de la Iglesia estallaron en seguida_. Algunas impresiones _clandestinas_ (!) burlaron la vigilancia de la censura religiosa, pero por mucho tiempo _no pudo verificarse ninguna representación en público_». No dice claro si de la _Celestina_ ó de cualquier otra pieza (Tomo I, págs. 195 y 201).

De este modo se escribía en Francia sobre nuestras cosas hace medio siglo. ¡Cuánto camino se ha andado desde entonces y cuántos hispanistas de verdad han surgido!

[185] _Obras de D. Leandro Fernández de Moratín_, edición de la Academia de la Historia, 1830, tomo I, pág. 88.

[186] Juan de Valdés, _Diálogo de la Lengua_, ed. Boehmer, pág. 415.

[187] _Diálogo de la lengua_, ed. Boehmer, pág. 405.

[188] «_Martio._--¿Por qué vos no tomais un poco de trabajo y hazeis esso?

_Valdés._--Demas estava.

[189] _Dialogo de la lengua_, ed. Boehmer, pag. 402.

[190] De este pasaje puede inferirse que existió una versión latina anterior en un siglo á la de Gaspar Barth, pero no encuentro ningún otro dato que compruebe el dicho de Francisco Delicado.

[191] «Y al cabo de hauerla visto y notado bien, hallé que ni en Hespaña, ni en Flandes, ni en otras partes no la hauian dado al mundo como conuenia. Porque la vi oppressa de dos faltas muy principales: la una mal corregida, y sin ninguna ortographia (que es por cierto falta muy grande en un libro), y la otra, siendo comedia como lo es, que la hayan impreso, no como comedia, sino como historia, o otra cosa semejante; prosiguiendo siempre desde el principio del Aucto hasta el fin, sin poner en la margen los interlocutores, que de passo en passo uan hablando: que a mi uer es un importante error en el tal libro, y se le ha hecho gran sin razon; pues veemos que las comedias de Terencio y de Plauto y d'otros han sido y están impressas con muy gentil orden, es a saber, que cada persona que en la comedia va hablando, tiene su nombre puesto en la margen, y donde acaba el uno, no prosigue alli luego el otro, sino que comiença nueuo renglon con el nombre a fuera (dado que aquellas sean Latinas y que por sus auctores hayan sido escriptas en verso), y esto mesmo han usado y usan los Italianos en las suyas... Por lo qual, ya que nadie no ha mirado en esto, o si lo ha, no ha puesto remedio, me atrevi yo a tomar la mano, y ser el primiero (_sic_) que en tal guissa la hiziesse imprimir, creyendo (como creo) hazer grato seruicio a mi nacion, y assi hallandome en Venecia la corregi en todo lo que convenia, no digo que le haya mudado ningun uocablo antiguo, que todos se los he dexado como los compuso el auctor, juzgando ser temeridad haziendo al contrario, sino que la he emendado de los errores de la stampa, y con summa diligencia hecho imprimir a manera de comedia, a fin que de todos fuesse bien lehida y entendida como conuiene».

[192] Algunas enmiendas de nombres clásicos son felices, porque el corrector tomó el buen camino de recurrir á las fuentes. Así, en el acto primero, en vez de _Eras e Crato_, médicos, que dicen las primeras ediciones, ó de _Crato y Galieno_, como se enmendó caprichosamente en algunas de las sucesivas, puso _Erasistrato_, y en vez de _piedad de Silencio_, _piedad de Seleuco_, «porque allí toca la historia del Rey Seleuco, que por industria del médico Erasistrato concedió por paternal piedad su propia mujer al unico hijo que por amores della casi al punto de la muerte habia llegado. Cuéntalo largamente Luciano en su _Dea Syria_, y tócalo Valerio Máximo, lib. V, cap. VII».

Amarita hizo mucho uso de esta edición para la suya.

[193] Es de 1622, «á costa de Juan Baptista Bidelo». Tiene una curiosa dedicatoria del editor italiano, en que se nota la influencia de la Celestina en la novela picaresca: «Aunque muchas vezes oy alabar de grandes y letrados varones a la Tragicomedia de Calisto y Melibea, y por esso yo touiesse inclinacion muy de veras a la imprimir, con todo esso estoruauame mucho ser ella escrita en habla extrangera, que acarreaua algunas dificultades... y verdaderamente es este libro el abundante fuente de que se derramaron aquellos limpios arroyos de la vida del Picaro Guzman, la Picara Montañesa y la Hija de Celestina; luego si ellos tanto agradan a todos los que entienden essa lengua, y tienen doctrina, cómo no mucho más agradará esse tan lleno de moral filosofia y dichos tan sentenciosos y sabios?»

[194] Pobremente apreció la _Celestina_ Baltasar Gracián, aunque no deja de colocarla en el _Museo del Discreto_ (crisis IV, parte 2.ª de _El Criticón_): «De la _Celestina_ y otros tales, aunque ingeniosos, comparó sus hojas á las del perejil, para poder pasar sin asco la carnal grosería». En el discurso 56 de la _Agudeza y Arte de ingenio_ vuelve á citar «la ingeniosísima Tragicomedia de Calisto y Melibea», llamando á su autor con evidente despropósito «el encubierto aragonés». ¿Le confundiría acaso con su primer imitador D. Pedro Manuel de Urrea, cuya _Égloga_ pudo leer en su _Cancionero_, imaginando que era uno mismo el autor de los dos textos en verso y en prosa? De todos modos, Gracián demuestra muy poca familiaridad con la _Celestina_, cuando la menciona en compañía de libros tan heterogéneos como los _Raguallos del Parnaso_, de Boccalini, y las _Carrozas de las Heroidas_, de don Álvaro de Luna, que supongo que será el _Libro de las claras y virtuosas mujeres_, confundido en la memoria del jesuita aragonés con el _Carro de las donas_, de Eximeniz.

Aunque en términos tan extravagantes, Gracián es acaso el último crítico del siglo XVII que habla de la _Celestina_, olvidada por completo en la _República Literaria_ de Saavedra Fajardo (donde también se hace caso omiso del Quijote), y lo que es más singular, en el _Hospital das lettras_ de don Francisco Manuel de Melo, la más copiosa revista bibliográfica que de aquella época conocemos.

[195] Manifiesta conocer, además de la primitiva, la _Segunda Celestina_, de Feliciano de Silva, la _Tragicomedia de Lisandro y Roselia_, la _Policiana_, la _Florinea_ y la _Selvagia_. «La _Celestina_ (añade) se imprimió muchas veces dentro y fuera del Reyno, y sin embargo es rara; las demás, que se han impreso menos veces ó una sola, rarísimas: y conviene lo sean todas, porque su misma _pureza de estilo, facilidad del diálogo y expresión demasiado viva de las pasiones de los enamorados, y de las artes de rufianes y alcahuetas_, hacen sumamente peligrosa su lectura».

(_La Poética ó Reglas de la Poesía en general y de sus principales especies..._ 2.ª edición, imprenta de Sancha, 1789, tomo II, pág. 43).

[196] En la extraña _Disertación_ que antecede á las _Comedias de Cervantes_, reimpresas en Madrid, 1749, por Antonio Marín, escribió Nasarre lo siguiente: «Los hombres de juicio, que leían y observaban la naturaleza y los primores de los autores Griegos y Romanos, conocieron quán apartados estaban del buen gusto y de la cordura, y detestaron del abuso que se hacia del Diálogo para corromper el corazon y el juicio. Por esso escribieron Diálogos que llamaron Comedias, pero muy largos é incapaces de representarse. Los portugueses se aplicaron mucho á esta composicion(A), pero no nos faltan Comedias de este jaez, de las cuales se pueden sacar pinturas y retratos al natural: caracteres y pinturas puestas á todas luces para reprehender agradablemente lo vicioso y ridículo de los hombres, y apartarlos assi del mal camino, enseñando la moral buena é introduciéndola suavemente; avergonzando al vicio, que se pinta en otros, y tal vez es el mismo retrato de quien lo rie. Las comedias _Florinea_, _La Selvagia_, _La Celestina_, _La Eufrosina_, son admirables en esta clase, y pudieran tener buen uso si se enmendassen algunos passages de ellas demasiadamente lascivos y malignos, en los quales se muestra la deshonestidad del todo desnuda, con el pretexto de azotarla».

(Nota A: No sé que nadie la cultivase más que Jorge Ferreira de Vasconcellos, puesto que las comedias en prosa de Sá de Miranda y Antonio Ferreira son meras imitaciones de las italianas).

[197] «Las mejores comedias que tenemos en español, que son _La Celestina i Eufrosina_, están escritas en prosa (_Vida de Miguel Cervantes Saavedra_, 5.ª impresión. Madrid, 1750, pág. 185).

Es singular que en su _Retórica_ no cite Mayans la _Celestina_, aunque sí la _Eufrosina_ y la _Ulisipo_ de Jorge Ferreira, y _El Celoso_, de Velázquez de Velasco, á quien llama D. Alonso de Uz(!).

[198] «Tal es la famosa _Celestina_ ó tragicomedia de Calisto y Melibea, en que hay descripciones tan vivas, imágenes y pinturas tan al natural y caracteres tan propios, que por eso mismo serían de malísimo exemplo si se sacasen al teatro».

(_Orígenes de la Poesía Castellana_, por D. Luis Josef Velázquez... Segunda edición, Málaga. Por los Herederos de D. Francisco Martínez de Aguilar. Año de 1797, p. 83).

Sabido es que el insignificante librillo de Velázquez fué enteramente refundido por su traductor alemán Juan Andrés Dieze, profesor y bibliotecario de la Universidad de Gottinga, que hizo en sus notas la mejor historia de la literatura española que entonces podía escribirse. Sobre la _Celestina_ tiene una nota muy interesante (fué, según creo, el primero que citó la edición de 1501). Da razón también de las primeras continuaciones, por lo cual tendremos que volver á mencionarle.

(_Don Luis Joseph Velazquez Geschichte der Spanischen Dichtkunst. Aus dem Spanischen übersetzt. Von Johann Andreas Dieze. Göttingen_, 1769, pp. 306-312).

[199] «Bástenos decir que á los fines de aquel siglo (el XV) teníamos ya en la _Celestina_ un drama, aunque incompleto, que presenta no pocas bellezas de invención y de estilo, dignas del aprecio, si no de la imitación de nuestra edad» (_Memoria sobre los espectáculos y diversiones públicas de España_, en el tomo I de las _Obras de Jovellanos_, ed. Rivadeneyra, p. 488).

[200] No las encontramos sólo en Moratín, sino en algunos escritores de la escuela sevillana que representaban á principios del siglo XIX la más sensata y adelantada crítica española. Además del artículo de Blanco (White), impreso en 1823, aunque pensado seguramente mucho antes, merece algún recuerdo la 4.ª de las _Lecciones de Literatura Española_ de D. Alberto Lista (Madrid, 1836, tomo I, pp. 49-62). Estas primeras tentativas de la crítica indígena no son para desdeñadas como algunos suponen. Menos disculpa tienen los eruditos posteriores, que cuando ya existían los brillantes juicios de Clarus, de Wolf, de Schack, de Lemcke, se limitaban á decir por todo elogio de la _Celestina_, que «estaba bien hablada» ó que «tenía virtudes nada vulgares de estilo y lenguaje», lo cual puede decirse de tantos libros adocenados.

[201] En una carta del poeta salmantino Iglesias á Forner, publicada por D. Leopoldo Augusto de Cueto (_Poetas líricos del siglo XVIII_, tomo I, pág CXV), leemos el siguiente rasgo de un poetastro llamado D. Ramón Caseda, hombre fanático y estrafalario: «Prestó un tal Villafranca un libro á Caseda, éste á Meléndez, y Meléndez hízose prenda de él, _porque Caseda le destruyó una Celestina, que tampoco era de Meléndez, sino del Maestro Alba_. Caseda desafió á Meléndez porque no le daba el libro, y Meléndez por fin se lo dió á Caseda».

El Maestro Alba, dueño de la _Celestina_ destruida por Caseda, era un religioso agustino «muy apreciado por su grande instrucción, su gusto delicado y su ática urbanidad», según dice Quintana en la biografía de Meléndez.

[202] Hay ejemplares que llevan la fecha de 1842 y la indicación de la librería de Manuel Sauri, pero es una mera variante comercial.

[203] El prólogo contiene algunas ideas críticas que tenían novedad entonces, como la comparación de Celestina con Yago: «En la _Celestina_, que no es más que un pensamiento, un boceto delineado en quince días por una mano inexperta, y el primer crepúsculo de un sol que se deja morir en su oriente, vemos un carácter como el de Iago en la perversa tercera que se presenta á Melibea, virgen que pierde su pureza por Celestina, como Otelo pierde por Iago á Desdémona. Ambos caracteres pertenecen á un mismo género, y ambos están sostenidos con tanto acierto, que no sabríamos á quién dar la preferencia si la composición de Rojas no llevase más de dos siglos y medio de antigüedad sobre la del poeta inglés» (Pág. VIII).

[204] Poseo un ejemplar falto de la portada y de la cuarta hoja. El del Museo Británico está completo.

[205] Así se consigna en la dedicatoria: «V. S. quale mossa da virtuoso desiderio non per miei meriti ma per sua vista se degnata uolerme pregare douesse io tradure la presente tragicocomedia intitulata di Calisto & Melibea de lingua castigliana in italiano idioma acio che V. S. insieme con questa degna patria doue questa opera non e diulgata se possa allegrare di tante e cosi degne sententie & auisi che sotto colore di piaceuolezze ui sonno. Io adunque, uedendo che legitima obligazione di ubidire suoi preghi mi constringe: quali a me sonno stati acceptabili commandamenti: e per satisfare in parte al desiderio che di seruir quella continouamente mi sprona: meritamente me hanno obligato a la executione di questa impresa: quantunque sia tenuto manifestare ogni opera virtuosa maggiormente che per il presente tractato a quelli che lo leggeranno retenendo per se le sententie necessarie & le lasciue lassando grande utile ne uenga: e como gia sia considerata mia insufficientia e le curiali e familiari occupationi».

[206] La de Milán, 1514, se dice: «nouamente revista e correcta e a piu lucida venustate reducta per _Hyeronymo Claricio, Immolese_». La de 1515. también de Milán, que por cierto fué hecha á expensas de un eclesiástico «impensis venerabilis presbyteri Nicolai de Gorgonzola» nos declara el nombre de otro corrector: «nouamente reuista e correcta per _Vicentio Minutiano_, con quanta magiore diligentia se la metterai a parangone con l'altre editioni senza dubio el conoscerai». No he cotejado ni ésta ni las demás que llevan anuncios no menos pomposos, pero dados los hábitos de los editores de aquellos tiempos, puede sospecharse que esas correcciones tendrán tan poca importancia como las de Delicado y Ulloa. La última _Celestina_ italiana es de 1543.

[207] Son muy raras las alusiones á la _Celestina_ en los eruditos y humanistas de Italia, pero un curioso pasaje de Giraldi Cinthio parece indicar que tuvo imitadores: «In questo errore mi pare che trascorresse l' autore della _Celestina_ spagnuola, mentre volle ella imitare la comedia _archea_, già sbandita come biasimevole da tutti i teatri; ne pure incorse in questo errore, ma in molti altri, non solo nell' arte ma nel decoro ancora, degni da essere fuggiti da chi lodevolmente scrive, ancora _che non vi siano mancati di quelli che la si hanno proposta per esempio_, intendendo più a quei giuochi spagnoli, che alla convenevolezza della favola».

El error que achacaba Giraldi Cinthio al autor de la _Celestina_ era que dejaba demasiado patente el artificio dramático: «portando negli occhi e nelle orecchie degli ascoltanti l'artificio, il quale vuole essere celato sotto il naturale, che altrimenti diviene egli tedioso e spiacevole».

_Scritti Estetici di Giambattista Giraldi Cinthio_ (Milán, 1864, en la _Biblioteca Rara_ de Daelli), tomo II, _Discorso ovvero Lettera... intorno al comporre delle Comedie e delle Tragedie_ (escrito en 1543), pág. 99.

En otro lugar de la misma disertación, desgraciadamente mutilado por la cuchilla del encuadernador en el ejemplar de la Biblioteca de Ferrara que ha servido de texto para ésta (pág. 31), vuelve á insistir Giraldi Cinthio en la peregrina idea de considerar como imitador de la antigua comedia ateniense (que es la que llama _comedia archea_) á Fernando de Rojas, que seguramente no conocía á Aristófanes ni tiene con él ningún punto de contacto: «delle quali convenienze è stato imitatore sovra tutti gli altri l' autore della Celestina...».

[208] _Orígenes de la novela_, tomo II, pp. LXXXV y LXXXVI.

[209] _Angelica, Comedia di Fabritio de Fornaris napoletano, detto il Capitano Coccodrillo, Comico confidente. In Parigi, appresso Abel l' Angelier_, 1585.

Sobre el tipo del capitán español en la comedia italiana, y sobre la Celestina en Italia, deben leerse las dos memorias presentadas á la Academia Pontaniana por el ilustre napolitano B. Croce (_Ricerche Ispano-Italiane_, I y II. Nápoles, 1899) y el erudito artículo de A. Farinelli, _Salle Ricerche di Benedetto Croce_ (en la _Rassegna Bibliografica della Letteratura Italiana_. Pisa, año 7.º, 1899).

[210] Estas ilustraciones, apenas conocidas en España, y que son realmente de Hans Burgkmair, _Senior_ (1473-1532), y no de su hijo, artista muy inferior á él, pueden verse en la obra de Jorge Horth, _Les Grands Illustrateurs_ (I, N.^{os} 8-25), y en la _Zeitschrift für Bildende Kunst_, de Lützkow, 1881, vol. XIX, pág. 392.

[211] Está perfectamente descrito y estudiado á fondo en un artículo de D. Lorenzo González Agejas publicado en _La España Moderna_, julio de 1894, pp. 78-103.

[212] Abrevio este prólogo, que puede leerse íntegro en los _Studien_ de Wolf (pág. 300) ó en la traducción que de ellos ha hecho el Sr. Unamuno (tomo I, pág. 330).

[213] Véase este trozo, traducido por el Sr. Agejas, remedando el hipérbaton antiguo:

«_Pleberio._--Corre, oh Lucrecia, corre y trae presto agua con que reviva el aletargado espíritu de esta mujer mia! ¡oh Alisa, da á ti algun consuelo á fin de que mi lastimada vida conserve; causa no des á que mi alma tan infeliz prontamente de mí salga!

«_Alisa._--¡Ay, ay, desconsolada mujer! ¡Ah! ¿qué mi muerte desvia ó qué mi espíritu retiene en este cuerpo lleno de todo dolor? ¡Oh, tú ha poco eras mi hija! ¡Mísera yo, que para tan gran pesar nuestro la vida te diera, para ver agora esta tu lamentable muerte!

«_Pleberio._--Levántamela, Lucrecia, y ayúdame, que de aquí la aparte y la lleve a nuestra cámara, donde ambos angustiado el corazon esperemos nuestro fin contemplando á nuestra hija, mientras consideramos lo que hacerse haya de su noble cuerpo».

[214] Tanto la primera edición, de 1520, como la segunda, de 1533, también de Ausburgo (únicas que hasta ahora se conocen), eran ya rarísimas en el siglo XVIII. No quiere esto decir que las ignorasen algunos curiosos eruditos. En una obra reciente, de gran trabajo y erudición, donde es lástima que investigaciones nuevas y sólidas estén mezcladas con acerbas notas de agresión personal contra hispanistas muy beneméritos (_Contributions à l'étude de l'Hispanisme de G. E. Lessing_, p. Camilo Pitollet, París, Alcan, 1909, pp. 221-224), se menciona un artículo sobre la _Celestina_ de Wirsung, incluído por el famoso preceptista clásico Gottsched en su _Nothiger Vorrath zur Geschichte der deutschen dramatischen dichtkunst_ (Leipzig, 1757, pp. 52 y ss.), y citas de menos importancia en otros compiladores, como Löven.

[215] _Briefe an Ludwig Tieck, ausgewählt und herausgegeben von Karl von Holtei_, Breslau, 1864, tomo I, pág. 106-107, sexta carta de Brentano á Tieck, sin fecha.

Sobre la traducción de Wirsung véanse especialmente la tesis de Guillermo Fehse: _Cristof Wirsung deutsche Celestinaübersetzungen_ (Hallische Inaug. Dissertation. Halle, 1902), y la recensión de Arturo Farinelli en la _Deutsche Literaturzeitung_ de 1.º de noviembre del mismo año, sin olvidar otra del mismo Farinelli sobre el libro de Adam Schneider _Spaniens Anteil an der Deutschen Literatur des 16 und 17 Jahrhunderts_ (Strasburgo, 1898), publicada en la _Zeitschrift für vergleichende Literaturgeschichte_ de Koch (febrero de 1900).

Schneider habla poco y mal de la _Celestina_ (p. 277) y da por desconocido el nombre del traductor alemán.

[216] «Depuis quelques mois que ie me suis trouué l' esprit libre, et de repos, après l' heureuse fin des troubles et miseres communes de ce Royaume (_escribía en 1578_) qui durant le cours de tant de tristes années m' avoyent à mon tres grand regret desrobbé l'esperance de plus frequenter ces bonnes lettres: ie m'estois vn jour mis en opinion de visiter encore les muses de mon cabinet, comme y estans de retour apres un si long et ennuyeux exil. Et à cet effet remuant mes livres encore tous noiriz, de bonne rencontre m'en tomba un entre mains, intitulé _Tragicomedie de Celestine, traduicte pièce de langue castillane en Italien_. Lequel soudain par moy recogneu, pour autrefois m'auoir esté donné par deffunct monsieur nostre pere (que Dieu absoluë) a mon premier retour d' Italie, notë de sa main, és endroits plus memorables (comme il estait l'un des plus practics gentils hommes de son temps esdictes langues, et de non moindre iugement, pour le continuel maniement des grands affaires, ou il a esté employé jusques à son extreme vieillesse) me remist en memoire la recommandation que ce bon et prudent pere m'en avait faicte; m'enjognant par expres de la communiquer en nostre langue à vous tous aussi ses enfans, pour uotre bien singulier. Car c'est à la verité, un clair mirouër et vertueuse doctrine à se bien gouuerner... où ie recontray en son gentil subiect, tel contentement, quoy que fort mal correct, faute de la impression, que ie ne me peu contenir de le relire plusieurs fois...»

El libro está dedicado á Juan de Lavardin, Abad de L' Estoile, y Antonio de Lavardin, Señor de Rennay y Boessoy, hermano del traductor.

[217] Lavardin dice en el prefacio de su versión «qu' il l' a repurgée de plusieurs endroits scandaleux qui pouvaient offenser les religieuses oreilles». Pero ninguno de los trozos realmente escandalosos de la _Celestina_ ha sido expurgado por el traductor. Todo se reduce á haber puesto _officier_ en vez de «fraile», _gros officier_ en vez de «canónigo» y otras cosas por el estilo.

[218] Sobre esta segunda edición véase un artículo del conde de Puymaigre en la _Revue Critique d'Histoire et de Littérature_ (n.º 19, 9 de mayo de 1874).

[219] En la poesía titulada _Du coq à l' asne. A Lyon Jamet_ (1535).

Vid. _Œuvres complètes de Clément Marot_ (ed. Jannet), tomo I, pág. 224.

[220] _Nouvelles Récreations et Joyeux Devis de B. des Periers_, ed. Jouaust. Paris, 1874, pág. 85. «Et puis il avoit reduict en memoire et par escript les ruses plus singulieres que les femmes inventent pour avoir leur plaisir. Il sçavoit comme les femmes font les malades, comme elles vont en vendanges, comme parlent à leurs amis qui viennent en masque, comme elles s' entrefont faveur soubz ombre de parentage. Et avec cela il avoit leu Bocace et Celestine».

[221] _Oeuvres de Math. Regnier_, ed. Delarue, pág. 121.

[222] _A new comedy in English in manner of an interlude right elegant and full of craft of rhetoric: wherein is shewed and described as well the beauty and good properties of women, as their vices and evil conditions with a moral conclusion and exhortation to virtue. John Rastell me imprimi fecit. Cum privilegio regali_ (Folio, let. got.).

El único ejemplar conocido de esta obra pertenece á la Biblioteca Bodleyana de la Universidad de Oxford. Está reimpresa en «_A Select Collection of Old English Plays, originally published by Robert Dodsley in the year 1744_, reimpresa por cuarta vez en Londres, 1872, tomo I, pp. 53-92.

[223] Garrett Underhill (John), _Spanish Literature in the England of the Tudors_, New York, 1899, página 402.

[224] «Her life is foule, but her Precepts faire; her example naught, but her Doctrine good; her coate ragged, but her mind inriched with many a golden sentence» (P. 3 de la reimpresión).

[225] «Yet they that are learned in her language, have esteemed it (in comparison of others) as Gold amongst metalls, as the Carbuncle amongst stones; as the Rose amongst flowers; as the Palme amongst trees; as the Eagle amongst Birds; and as the Sunne amongst Lights; In a word, as the choicest and chiefest. But as the light of the great Planete doth hurt sore eies, and comfort those that are sound of sight: So the reading of Celestina, to those that are prophane, is a poyson to their hearts; but to the chaste, and honeste minde, a preservative against such inconveniences as occurre in the world» (P. 7).

[226] «And for mine owne part, I am of opinion that Writers may as well be borne withall, as Painters, who now and then paint those actions that are absurd. As Timomachus painted Medea killing her children; Orestes, murthering his mother Theo, and Parrasius; Ulyses counterfeited madnes, and Cherephanes, the immodest imbracements of women wit men which the spectators beholding, doe not _laudare rem, sed artem_; not commend the matter which is exprest in imitation, but the Art and skill of the workeman, wich hath so lively represented wat is proposed. In like sort, when we reade the filthy actions of whores, their wicked conditions, and beastly behaviour, we are neither to approve them as good, nor to imbrace them as honest, but to commend the Authors judgement in expressing his Argument so fit and pat to their dispositions» (Pág. 7).

[227] En la colección de Henley _The Tudor Translations_ (t. VI).

_Celestina or the tragicke-comedy of Calisto and Melibea englished from the spanis of Fernando de Rojas by James Mabbe anno 1631 with an Introduction by Iames Fitzmaurice-Kelly. London, published by David Nutt..._ 1894.

El prólogo (en 36 páginas) es una de las mejores apreciaciones críticas que conocemos de la _Celestina_. El Sr. Fitzmaurice-Kelly ha tratado con predilección de esta obra maestra, no sólo en estas páginas, escritas con mente artística y fino gusto, sino en las varias ediciones de su _Manual de Literatura Española_ (1.ª ed. inglesa en 1898, traducción castellana de Bonilla en 1902, traducción francesa de Davray en 1904), y en un interesante artículo bibliográfico en la _Revista Crítica de Historia y Literatura Españolas_ (febrero de 1896), con ocasión del insignificante libro de don J. de Soravilla (_Rodrigo Cota y Fernando Rojas, La Celestina... Juicio crítico de la obra._ Madrid, 1895).

[228] «Our Author is but short, yet pithy: not so full of words as sense; each other line, being a Sentence; unlike to many of your other Writers, who either with the luxury of their phrases or superfluity of figures, or superabundance of ornaments, or other affected guildings of Rhetorick, like indiscreet Cookes, make their meats either too sweet, or too tarte, too salt, or too full of pepper» (P. 4).

[229] «In any case it is scarce an exaggeration to say that, after the creation of Calisto and Melibea, the appearance of Romeo and Juliet was but a question of time. Where in the Plautine and Terentian comedy there was appetite, where in their late derivatives there was rank lubricity, where in the writers who immediately preceded Rojas there were symbolism and mystical transport, the _Celestina_ strikes the note of rapture, passion, the love of love...». (Fitzmaurice-Kelly, en el prólogo ya citado, p. XVIII).

«If we did not know of the Italian origin of _Romeo and Julieta_, we might think that Shakespeare had been inspired by _Celestina_; and, indeed, it is likely that he knew of Mabbe's translation of it in manuscript from Mabbe's friend Ben Jonson». (Martin Hume, _Spanish influence on English Literature..._ Londres, 1905, pág. 126).

[230] «Non alia itidem ratione paris genii opus, Georgii de Monte-Maiore, Pastoralia, translata sunt proximis his diebus. Eâdem inductus insignia _Milesiarum plus quac Triginta Volumina ex omnium, Idiomatum selectis fabulis et Historiis, summa, qua fieri potuit sermonis aequabilitate et hilaritate, composui_». (En la _Dissertatio_ que precede á la _Celestina_, pliego 5, hoja 4 sin foliar).

En su furor de traducirlo todo al latín, pensaba hacer la misma operación con la _Segunda Celestina_ de Feliciano de Silva, aun sin haberla visto más que de paso, según dice en sus _Animadversiones_ (p. 321): «Indicare hic lectori volo _secundam_ interea dum haec universi litterati orbis plausibus excipitur, _Celestinae partem_ in Hispaniâ fabricatam esse, quam exinde delatam tum recens vidi in manibus egregii viri Sebastiani Mederi Brisgovii, Illustrisimo tum Principi Badensi a Consiliis, nunc vero non habeo in potestate; ubi indeptus fuero non dubitabo et illam Latino Orbi proponere».

[231] «Hujus autem generis fabulae sunt apud Antonium Eslavam in libro Hispanico qui _Noches de Invierno_ inscribitur, quarum nos quasdam etiam indidem in Milesiarum nostrarum Narrationes retulimus» (P. 317).

[232] «_Pornoboscodidascalus Latinus. De lenonum, lenarum, conciliatricum, servitiorum, dolis, veneficiis, machinis plusquam diabolicis, de miseriis iuvenum incautorum qui florem aetatis Amoribus inconcessis addicunt; de miserabili singulorum periculo et omnium interitu. Liber plane divinus, lingua Hispanica ab incerto avctore instar ludi conscriptus Celestinae titulo. Tot vitae instruendae sententiis, tot exemplis, figuris, monitis plenus, ut par aliquid nulla fere lingua habeat, Gaspar Barthius inter exercitia linguae Castellanae, cujus ferè princeps stilo et sapientia hic Ludus habetur. Latio transcribebat. Accedunt Dissertatio eiusdem ad Lectorem cum Animadversionum Commentariolo. Item, Leandris ejusdem, et Musaeus recensiti. Francofurti, apud Danielem et Davidem Aubrios et Clementem Schleichium. Anno M.DC.XXIV_».

Una interesante noticia bibliográfica de este libro puede verse en los _Anales de la literatura Española_ del Sr. Bonilla (p. 167-172).

El _Pornoboscodidascalus_ es muy raro, á lo menos en España. La Biblioteca Nacional no le poseía hasta que adquirió los libros de Gayangos. Mi ejemplar procede de la colección de D. Valentín Carderera.

[233] «Maluimus autem primo istum, quem alium quemlibet interpretari, quoniam et materia ei talis est, ut Iuventus nostra, praecipue in hanc voluptatum partem peccans hinc vel maxime necessaria documenta haurire, vitae caute instituendae, possit, et tot interspersae huic brevi scripto, tam ex mediis rebus petitae, tamque capitales, insint sententiæ, ut qui vel solas has animo fixerit, et velut regulas dirigendae (praecipue peregre vivens) vitae, edidicerit, usuque adhibuerit, non vulgarem sapientiae opinionem apud omnes boni iudicii adepturus certò videatur. Accedit, quod et dicendi genus tam comtum, politum, exactum, numerosum, grave atque venerabile est in suo, huic libello, idiomate, ut pares per universa ejus spatia paucos inveniri consensus ipsorum Hispanorum fateatur. Taceo nunc peculiarem quemdam Genium, affingendis Personis, quibuslibet moribus, et ex his sermonibus, huic scriptori datum; a quo certè longè abest quicquid Graecorum aut Latinorum monumentorum ad nos pervenit... Et sententiarum quidem ea est comitas et eruditio, ut vulgarium hominum animos non minus, atque si ipsis solis scriptae forent, mirificè penetrent, et opinione melioris doctrinae, ipso quasi ictu percellant... Eruditorum autem vel principes penitissimae Sapientiae et Antiquitatis profundae hic monita percipient...». (Pliego 5, hoja 2, sin foliar).

[234] «Hoc vult verae doctrinae sibi conscium pectus, nil indignationis in ipsa etiam vitia sibi permitiere sed tranquillitate animi per omnia stabili servatâ, ire in medias res, et suavitate illa divina, undique relucente, parteis tamen interim castigatoris agere».

[235] «Quoquò regionum aut locorum te vertes omnibus hodiernis Idiomatis linguarum hoc genus scriptorum excellere videbis. Ut autem Hispanicae seu Castellanae Linguae gravitas et proprietas, hodie caeteris ferè amplior est, ita et in hac licet plures auctores id genus observare, qui iuncta utilitati venustate, fictionum in publicum prodesse connitantur; adeo quidem ut si qua in caeteris, Gallica praecipue, delectabilia simul et utilia talia scripta prodeant, pleraque vel inventionibus Hispanorum vel illustrationibus debeamus».

[236] «Ipsa verò, artifex Lena, quamquam toto opere nimium quam pulchrè personae suae indolem efferat, nullo tamen loco omnia sua artificia melius exercet, quam ubi cum Melibaea colloquium habet. Illic videas, mulierem malarum artium doctissimam, omnis experientiae suae technas accersere, ut miseram nobilitati, opibus, Amori Parentum, suo denique ipsius honore, et existimatione, in foedum Amorem excutiat. Minimum sanè hic incantationes egerunt, quamquam et hnius sceleris crimini anum veneficam illigarunt; quibus etiam demtis, vix quaequam puella caeteris talibus assultibus restiterit. Norat nimirum, tot annorum Lena, ex tempore omnia consilia, atque ad animum cuiusvis puellae expugnandum, ex re ipsa vertere...»

[237] «Quod si exemplo res et clarior facienda erit, dicam novisse me hominem astutissimum, capitalem emolumentorum suorum artificem, nequaquam ullis simulationibus decipi valentem, ipsum astutâ quadam urbanitate et comitate, cum patientia et pertinacia coniuncta, nihil non ferè a quovis impetrantem. Huius ego, etiamnum adolescentibus annis, cum vitam impense semper mirarer, observarem negotia, dissimularem noticiam, ad extremum, multorum mensium usu et conversatione, eò inductus sum, ut cum primis hominem perspicacem atque astutum, prudentemque arbitrarer tum, et nunc quoque putem. Non iam disputo utrum bene ille semper suo ingenio, et acumine sensuum, et spirituum vivacitate, usus fuerit, hoc potius affirmare velim, tam accuratâ cautione, omnes adversarios et amicos suos vicisse, ut et diligeretur, et caveretur ab omnibus: nemo vero auderet ferè illi quippiam secus atque res erat, credendum proponere. Diu multumque mores hominis observans, nihil non illum huic libro tribuere, multa licet cura, tandem percepi. Nullus in hoc aspexerat, nulla sententiae vestigia quae non in numerato haberet, et utilitati suae accomodare nosset, quae cum mirificam homini sagacitatem et prudentiam conciliassent, hoc unum illi non cesserant, ut a commodis, seu lucris potius, suis, aliorum incommoda desecare posset, quin etiam, cum detrimentis nonnunquam amicorum, rem suam augere velle videretur. Hoc demto cetera ingeniosissimum nemo non dixisset. Neque diffitebatur sanè ipse, cum alioquin mihi innotuisse videret, maximam partem sese huic libro prudentiae debere; certè cum vellet, nulli non rei, nulli non loco sententiam hinc accommodatam reipsa ostendebat, vel cavendi vel aggrediendi negotii consilium utile praebere...».

[238] «Ad hujus autem Celestinae meae interpretationem nescio quo fato meo raptus fui, tanta certè celeritate totum descripsi, ut nec _integris duabus dierum hebdomadis integram absolverim_...».

[239] «_Refranes y Modos de hablar Castellanos con Latinos, que les corresponden, juntamente con la glosa y explicacion de los que tienen necesidad de ella... Compuesto por el Licenciado Geronimo Martin Caro y Cejudo, Maestro de Latinidad y Eloquencia en la villa de Valdepeñas de Calatrava su Patria, con titulo del Consejo Supremo de Castilla_...». En Madrid, por Iulian Izquierdo, año de 1675 (Hay una reimpresión de 1792).

[240] PP. 266 y 267.

[241] P. 295. «Vltima verba Melibaeae ad parentem Pleberium priusquam, post casu mortuum amasium suum Callistonem, se turri praecipitaret. Ex Hispanico Ludo, Celestinâ.»

[242] «Superavit me dulcedo suavissimi cantus: non est mihi ultra tolerabilis amantis animi tui expectatio. O Domina mea unica, o omnis spes et omnis felicitas mea! Quae mulier nata talibus sit Gratiis, ut tua merita non omnes illas ultro confutet? O improvisa auribus meis cantionis suavitas! O tempus deliciis uberans! O anima mea, o pectus, o corculum meum! Et quomodo non potuisti ulterius aliquid temporis insumere isti suavissimae vocis tuae suavitati, cur non porro etiam amborum desideriis canendo satisfacere.

«_Melib._--O exoptatissima deprehensio, o insidiae spectatissimae, o suavissima superventio! Es tu hîc mei animi Domine, anima ipsa et corculum meum? Es tu ipsemet? non possum credere. Ubi absconsus eras, lucidissime Sol? Quo recondideras claritatem illam immensam tuam? Quamdiu factum est quod ausculstasti nos? Cur me raucam et absurdam meâ instar Cygni voce frustrà aerem verberare passus es? cur exsensis verbis instrepentem audire sustinuisti? Totus hic hortus noster adventu tuo novâ laetitiâ inducitur. Vide Lunam inter innumerabilia sidera prolucentem; etiam suaviorem suam lucem coelo exserere videtur. Vide nubes illae quam per coeli spatium diffugere properant; audi decurrentem hanc aquam de fontis hujus meditullio, quam longè suaviori nunc murmure per viridarium hoc florescentium herbarum properat? Attende celsas istas cyparissos quo pacto rami invicem sibi abblandiuntur, alius alium arridet et alloquitur velut interprete compositissimo illo vento, qui summa temperie omnia permulcens voces mutuas foliorum perferre hinc inde occupatus est. Vide omnium arborum placidissimas istas umbras, quam obscuritates suas condensare laborant, ut furtivis nostris voluptatibus gratissimum tegmen inducant» (pp. 268-269).

[243] N.º 674. _Celestina Comentada._

«Comentario á la _Tragicomedia de Calisto y Melibea_, por un escritor anónimo de mediados del siglo XVI.

«Comienza por el folio 14, está falto de los folios 18 á 21 é incompleta por el fin, terminando en el fol. 221.»

(Vid. _Catálogo de los Manuscritos que pertenecieron á D. Pascual Gayangos, existentes hoy en la Biblioteca Nacional, redactado por D. Pedro Roca._ Madrid, 1904. Publicado por la «Revista de Archivos», pág. 231.)

[244] «Daher scheint der streit müssig, ob man sie zur Gattung der Novelle oder des Dramas rechnen soll; sie entstand ja eben in einer Zeit, who sich die Dichtungsgattungen erst schärfer zu sondern begannen, who eben aus den übrigen das Drama sich entwickelte». (_Studien_, p. 281).

[245] La influencia de la _Celestina_ en el drama español es el principal asunto de la excelente y poco conocida tesis latina del Sr. E. Martinenche, _Quatenus Tragicomedia de Calisto y Melibea, vulgo «Celestina», dicta ad informandum hispanense theatrum valuerit_, que ya en otra ocasión hemos recomendado.

[246]

ZAMBARDO

No rueguen por él, Cardonio, que es sancto, Y asi lo debemos nos de tener. Pues vamos llamar los dos sin carcoma Al muy santo crego que lo canonice; Aquel que en vulgar romance se dice Allá entre groseros el Papa de Roma. .......................................................... GIL

¿Qué es lo que queréis, oh nobres pastores?

ZAMBARDO

Queremos rogar querais entonar Un triste requiem que diga de amores.

Así se encuentran estos versos en la rarísima edición suelta en letra de Tortis. Fueron suprimidos en el _Cancionero_ de Juan del Enzina, ed. de 1509, única que incluye esta égloga.

(Vid. _Teatro completo de Juan del Encina_ (ed. de la Academia Española), Madrid, 1903, página 226.)

[247] _Teatro de Juan del Encina_, pp. 286-292. Esta desvergonzada escena sólo tiene par en algunas de _La Lozana Andaluza_.

[248] _Obras de Gil Vicente, correctas e emendadas pelo cuidado e diligencia de J. V. Barreto Feio e J. G. Monteiro._ Hamburgo, _na officina typographica de Langhoff, 1834_, tomo I, p. 232.

Eu sou Brizida a preciosa, Que dava as moças ós mólhos; A que criava as meninas Pera os conegos da Sé. Passae-me por vossa fé, Meu amor, minhas boninas, Olhos de perlinhas finas: Que eu sou apostolada, Angelada, e martelada, E fiz obras mui divinas. Sancta Ursula não converteo Tantas cachopas, como eu; Todas salvas polo meu, Que nenhūa se perdeo...

Tanto este pasaje como otros muchos aparecen mejorados en la refundición castellana de este auto, que lleva el título de _Tragicomedia alegórica d'el Paraiso y d'el Infierno. Moral representacion del diverso camino que hazen las animas partiendo de esta presente vida, figurada en los dos navios que aqui parescen: el uno d'el Cielo y el otro del Infierno. Cuya subtil invencion y materia en el argumento de la obra se puede ver._ (Al fin) _Fue impresa en Burgos en casa de Juan de Junta, a 25 dias del mes de Enero, año de 1539._ (Ejemplar de la Biblioteca Nacional, procedente de la de Campo-Alanje). El de la Biblioteca de Munich, descrito por Wolf, es de otra edición sin año ni lugar. Hay extractos de esta refundición en el _Ensayo_ de Gallardo (tomo I, n.º 1012) y en las notas de Aribau á los _Orígenes_ de Moratín (p. 194).

[249] «A seguinte farça he o seu argumento, que hum homem honrado e muito rico, ja velho, tinha hūa horta; e andando hūa manhan por ella espairecendo, sendo o seu hortelão fóra, veio hūa moça de muito bom parecer buscar hortaliça, e o velho em tanta maneira se namorou della, que por via de hūa alcoviteira gastou toda sua fazenda. A alcoviteira foi açotada, e a moça casou honradamente». (_Obras de Gil Vicente..._ tomo III, pp. 63-90).

[250] _Obras de Gil Vicente..._ tomo III, pp. 91-120.

Eu sam Genebra Pereira, Que moro alli á Pedreira, Vezinha de João de Tara, Solteira, ja velha amara, Sem marido, e sem nobreza; Fui criada en gentileza Dentro nas tripas do Paço, E por feitiços qu' eu faço, Dizem que sam feiticeira.

Porém Genebra Pereira Nunca fez mal a ninguem; Mas antes por querer bem Ando nas encruzilhadas Ás horas que as bem fadadas Dormen somno repousado; E estou com hum enforcado Papeando-lhe a orella: Esto provará esta velha Moito melhor do que os diz.

[251] _Obras de Gil Vicente..._ tomo III, p. 172.

Vase la vieja al molino, Entra muy disimulada, Muy honesta cobijada, Como quien sabe el camino. Tanto escarva, tanto atiza Por tal arte y por tal modo, Que hace un cielo ceniza Hasta ponella de lodo.

[252] _Lecciones de Literatura Española..._ tomo I, pág. 51.

[253] _Propaladia de Bartolomé de Torres Naharro_ (edición de los _Libros de Antaño_), tomo II, pp. 60-63.

[254] _Comedia intitulada Thesorina, la materia de la qual es unos amores de vn penado por una señora, y otras personas adherentes. Hecha nueuamente por Jayme de Guete. Pero si por ser su natural lengua Aragonesa no fuere por muy cendrados terminos quanto a esto merece perdon._

_Comedia llamada Uidriana, compuesta por Jayme de Gueta_ (sic) _agora nueuamente; en la qual se recitan los amores de vn cauallero y de vna señora de Aragon a cuya peticion por serles muy sieruo se ocupó en la obra presente: el sucesso y fin de cuyos amores va metaphoricamente tocado justa el processo y execucion de aquellos._

Los ejemplares que la Biblioteca Nacional posee de estas dos rarísimas farsas proceden de la biblioteca de Salvá y están descritos en su _Catálogo_ (tomo I, núms. 1279 y 1280).

[255] _Comedia intitulada Radiana: compuesta por Agustin Ortiz; en la qual se introduzen las personas siguientes. Primeramente un cauallero anciano llamado Lireo z su criado Ricreto, z una hija deste cauallero llamada Radiana z su criada Marpina z vn cauallero llamado Cleriano z su criado llamado Turpino, z tres pastores Lirado z Pinto z Juanillo, z un Sacerdote. Reparte se en cinco jornadas breues e graciosas e de muchos exemplos._

El ejemplar, al parecer único, de Salvá (Cf. _Catálogo_, I, 1337) pasó también á la Biblioteca Nacional.

[256] _Comedia llamada Rosabella. Nueuamente compuesta por martin de Santander. En la qual se introduzen un cauallero llamado Jasminio, y dos criados: es vno un Vizcaino, y es otro un Negro, y vna dama llamada Rosabella y su padre de la dama llamado Libeo, vn hijo suyo y vn alguacil con sus criados, y vn pastor llamado Pabro. En la qual tracta de como el cauallero por amores se desposo con ella, y la saco de casa de su padre. Es muy graciosa y apazible._ 1550.

(N.º 4495 del _Ensayo_ de Gallardo, nota comunicada por D. Pascual de Gayangos). Un ejemplar de esta obra salió á la venta en Roma en enero de 1884. Ignoro quién le adquirió.

[257] El único ejemplar conocido de esta farsa pertenece á la Biblioteca de Munich, y fué dado á conocer por Fernando Wolf en 1852, en los _Sitzungberichte_ de la Academia de Viena (clase filosófica histórica, tomo VIII). De esta memoria sobre varias piezas dramáticas, á cual más peregrinas hay traducción hecha por D. Julián Sanz del Rio, en el tomo XXII de la colección de _Documentos Inéditos para la Historia de España_, 1853.

Tanto la _Tidea_ como la _Thesorina_ figuran en los índices del Santo Oficio desde 1559.

[258] Dieron la primera noticia de él los traductores de Ticknor en 1851 (tomo III de la _Historia de la Literatura Española_, pp. 525 á 527). Tengo copia entre los manuscritos de Cañete.

[259] _Bulletin Hispanique_, octubre á diciembre de 1900.

[260] Aun en la notabilísima _Tragedia Josefina_, de Miguel de Carvajal, con ser bíblico el argumento, la verdad humana, la expresión viva y enérgica de los afectos, hacen pensar en la _Celestina_ más que en ningún otro modelo. El monólogo de Zenobia, la mujer de Putifar, en el acto II, bastaría para comprobarlo. Es curiosa la advertencia que hace el _Faraute_ sobre estas escenas: «El auctor, como es tosco y grosero y sabe poco de amor, en esta segunda parte, á algunas personas socorridas, quiero decir hábiles en estos acaecidos y venéreos casos, se encomendó: vuestras mercedes lo tomen como cosa de prestado».

_Tragedia llamada Josefina, sacada de la profundidad de la Sagrada Escritura y trobada por Micael de Carvajal, de la ciudad de Placencia_ (ed. de la Sociedad de Bibliófilos Españoles), con una erudita y brillante introducción de D. Manuel Cañete (Madrid, 1870), pág. 71.

[261] Reimpreso en Sevilla, por la Sociedad de Bibliófilos Españoles, 1868.

[262] Vid. especialmente el trabajo de A. L. Stiefel, _Lope de Rueda und das italianische Lustspiel_ en la _Zeitschrift für Romanische Philologie_, tomo XV, 1891, pp. 182 y 318.

[263] _Las tres Comedias del facundissimo Poeta Juan Timoneda, dedicadas al Illustre Señor don Ximen Perez de Calatayū y Villaragut._ Año 1559 (En la epístola de _El autor a los lectores_).

Los dos únicos ejemplares conocidos de este rarísimo libro pertenecen á la Biblioteca Nacional. Tengo reimpreso, y publicaré en breve, todo el teatro profano de Timoneda como primer tomo de sus _Obras_, que saca á luz la Sociedad de Bibliófilos Valencianos.

[264] Es rarísima la _Primera_ (y única) _Parte de las Comedias de Ioan de la Cueua dirigidas a Momo_ (_Sevilla, en casa de Ioan de Leon, 1580_), y urgente la necesidad de su reimpresión, honor que han logrado tantos libros baladíes, cuando éste de tanta curiosidad en la historia de nuestra literatura dramática es de tan difícil adquisición. Sólo he manejado dos ó tres ejemplares, incluso el de la Biblioteca Nacional.

La _Comedia del Infamador_ puede leerse en el tomo I del _Tesoro del Teatro Español_, de Ochoa (Baudry, 1838), pp. 265-285.

En la jornada primera leemos:

Bien negoció la _nueva Celestina_...

En la jornada tercera encontramos una alusión á la madre de Pármeno:

¿No estuviste agora aquí Con las dos _viejas Claudinas_?

Hay también un curioso pasaje sobre el Arcipreste de Talavera y Cristóbal del Castillejo:

PORCERO

¿En qué te has entretenido En su ausencia estos tres días?

ELIODORA

En cien mil melancolías, Con dos libros que he leído.

PORCERO

¿Tan grande letora eres?

ELIODORA

Sí, mas éstos me han cansado, Porque todo su cuidado Fué decir mal de mujeres.

PORCERO

Suplícote que me nombres Los nombres de esos autores Que ofenden vuestros loores.

ELIODORA

Son dos celebrados hombres.

PORCERO

¿Qué hay que celebrar en ellos Si ofenden vuestra bondad? Mas, dime, con brevedad, ¿Quién son? para conocellos.

ELIODORA

El uno es el arcipreste Que dicen de Talavera.

PORCERO

Nunca tal preste naciera, Si no dió más fruto que éste.

ELIODORA

El otro es el secretario Cristóbal del Castillejo; Hombre es de sano consejo, Aunque á mujeres contrario.

PORCERO

Cuánto mejor le estuviera Al reverendo arcipreste, Que componer esta peste, Doctrinar á Talavera; Y al secretario hacer Su oficio, pues dél se precia, Que con libertad tan necia Las mujeres ofender.

ELIODORA

Cierto que tienes razón, Y en eso muestras quién eres; Que decir mal de mugeres Ni es saber, ni es discreción.

[265] Aludo al interesante libro de D. Cristóbal Pérez Pastor, _Proceso de Lope de Vega por libelos contra unos cómicos_. Madrid, 1901. Allí está la clave de la _Dorotea_, pero todavía quedan puntos oscuros y difíciles, que acaso con el hallazgo de nuevos documentos puedan resolverse.

[266] _La Dorotea, comedia original en tres actos, por D. F. E. Castrillon, representada en el Teatro de los Caños del Peral el día 13 de Junio de 1804. Madrid, en la imprenta de Repullés. Año 1804._

Aunque la pieza se titula «original», y en cierto sentido no puede negarse que lo es, el autor pone al reverso de la portada la siguiente advertencia: «El argumento de esta Comedia está tomado de la _Dorotea_ de Lope de Vega; pues como el fin de su autor era imitar la versificación de aquel excelente ingenio, quiso seguir sus huellas en cuanto al plan de la obra». Esta imitación es á veces feliz.

[267]

La fruta fresca, hijas mías, Es gran cosa, y no aguardar Á que la venga á arrugar La brevedad de los dias... .......................................................... ¿Veisme aquí? Pues yo os prometo Que fué tiempo en que tenía Mi hermosura y bizarría Más de algún galán sujeto. ¿Quién no alababa mi brío? ¡Dichoso á quien yo miraba! Pues ¿qué seda no arrastraba? ¡Qué gasto, qué plato el mío! Andaba en palmas, en andas, Pues ¡ay Dios! si yo quería, ¡Qué regalos no tenía Desta gente de hopalandas! Pasó aquella primavera, No entra un hombre por mi casa; Que como el tiempo se pasa, Pasa también la hermosura.

(Jornada primera.)

Cf. _Celestina_, aucto IX.

Véase mi estudio sobre _El Caballero de Olmedo_ en el tomo X de las _Obras de Lope de Vega_, publicadas por la Academia Española, pp. LXXV-XCVIII.

[268] Este gran poeta es el que, no sólo por el picante desenfado de su lenguaje, sino por la franca objetividad, por el nervio dramático, por el poder característico, sugiere más el recuerdo de la _Celestina_, y alguna vez parece que la imita. En _Por el sótano y el torno_, comedia de corte bastante clásico, donde está refundida una parte de la intriga del _Miles Gloriosus_ de Plauto, el gracioso Santarén, para servir las intrigas amorosas de su amo, se introduce en casa de doña Bernarda y doña Jusepa fingiéndose buhonero, y pregonando su mercancía en términos análogos á los de Celestina cuando se vale del mismo recurso para penetrar en casa de los padres de Melibea.

[269] La cita él mismo en la lista de sus comedias que envió al Duque de Veragua, y publicó don Gaspar Agustín de Lara en el prólogo de su _Obelisco Fúnebre, Pirámide funesta á la inmortal memoria de D. Pedro Calderón de la Barca_ (Madrid, 1684).

[270] Con el primer título está en la Segunda Parte de la _Cythara de Apolo_, colección general de las obras dramáticas y líricas de Salazar y Torres, publicada por su amigo Vera Tassis (Madrid, 1694). Con el de _La Segunda Celestina_ corre en ediciones sueltas, en que la segunda mitad del tercer acto difiere por completo. Creemos que ni una ni otra conclusión pertenecen á Salazar, que dejó incompleta su comedia, escrita para festejar los días de doña Mariana de Austria, terminándola, cada cual por su parte, D. Juan de Vera y un poeta anónimo. En la colección de _Dramáticos posteriores á Lope de Vega_ de la Biblioteca de Rivadeneyra, tomo II, p. 240 y ss., se ha seguido el texto de Vera Tassis. Pero el mérito de la comedia justificaría una nueva edición con las variantes de ambos.

[271] _L'Espagne sous Ferdinand VII, par le Marquis de Custine._ Bruxelles, 1838. Tomo I página 232. La carta á que corresponde este trozo lleva la fecha de 25 de abril de 1831.

[272] _Obras dramáticas y líricas de D. Leandro Fernández de Moratín, entre los Arcades de Roma, Inarco Celenio._ París, imprenta de Augusto Bobeé, 1825, tomo I, pág. XXIII.

[273] No han faltado en estos últimos años algunas curiosas tentativas para refundir la _Celestina_ en forma representable. Impreso corre el libreto de una ópera del maestro catalán D. Felipe Pedrell no cantada hasta ahora: _La Celestina, tragicomedia lírica de Calisto y Melibea_ (Barcelona, 1903, tipografía de Salvat). Y al tiempo mismo de corregir estas pruebas ha sido representado en el _Teatro Español_ de Madrid un _arreglo_ dramático de la _Celestina_, debido á la pluma del juicioso y elegante crítico D. F. Fernández de Villegas. Enemigo, como soy, de toda clase de refundiciones, no puedo aprobar estos ensayos, pero sí el loable entusiasmo y la buena conciencia artística de sus autores.

[274] Fr. Andrés Pérez, ó quienquiera que sea el autor de este curiosísimo libro publicado bajo el nombre del licenciado Francisco López de Ubeda, marca perfectamente su carácter en el _Prólogo al lector_: «No es mi intencion, ni hallarás que he pretendido contar amores al tono del libro de _Celestina_; antes, si bien lo miras, he huydo de esso totalmente, porque siempre que de esso trato, voy á la ligera, no contando lo que pertenece á la materia de deshonestidad, sino lo que pertenece a los hurtos ardidosos de Justina; porque en esto he querido persuadir y amonestar que ya en estos tiempos las mugeres perdidas no cesan sus gustos para satisfacer a su sensualidad, que esto fuera menos mal, sino que hacen desto trato, ordenandolo a una insaciable codicia de dinero. De modo que más parecen mercaderas, tratantes de sus desventurados apetitos, que engañadas de sus sensuales gustos. Y no solo lo parece assi, pero lo es; demas que a un hombre cuerdo y honesto, aunque no le entretuvieran lecturas de amores deshonestos, pero enredos de hurtillos graciosos le dan gusto, sin dispendio de su gravedad, en especial con el aditamento de la resumption y moralidad... Y deste modo de escriuir no soy yo el primer Autor, pues la lengua latina, entre aquellas a quien era materna, tiene estampado mucho de esto, como se verá en Terencio, Marcial y otros, a quien han dado benebolo oido muchos hombres cuerdos, sabios y honestos». (_Libro de Entretenimiento de la Picara Iustina, en el qaal debaxo de graciosos discursos se encierran prouechosos auisos...). Impreso en Medina del Campo, por Chritoual Lasso Vaca. Año M.DC.V._ Hoja 2 del prólogo.

Á pesar de eso, en otro prólogo sumario, cuenta la _Celestina_ entre sus modelos: «no hay enredo en _Celestina_, chistes en _Momo_, simpleças en _Lázaro_, elegancia en _Guevara_, chistes en _Eufrosina_, enredos en _Patrañuelo_, cuentos en _Asno de oro_, y generalmente no hay cosa buena en romancero, comedia ni poeta español, cuya nata aqui no tenga, cuya quinta esencia no saque».

En la lámina alegórica que va al frente de esta primera y rara edición, la _madre_ Celestina navega en el mismo barco que el Pícaro Guzmán de Alfarache; Lazarillo, en un barquichuelo.

[275] _El Sagaz Estacio marido examinado... Autor Alonso Geronimo de Salas Barbadillo. Año 1620... En Madrid, por Iuan de la Cuesta_, hoja 11 de los preliminares, sin foliar.

XI

PRIMERAS IMITACIONES DE LA «CELESTINA».--«ÉGLOGA», DE D. PEDRO MANUEL DE URREA.--SU «PENITENCIA DE AMOR».--FARSA DE ORTIZ DE STÚÑIGA.--ROMANCE ANÓNIMO.--RODRIGO DE REINOSA Y OTROS AUTORES DE PLIEGOS SUELTOS.--«CELESTINA» VERSIFICADA, DE JUAN SEDEÑO.--COMEDIAS «HIPÓLITA», «SERAPHINA» Y «THEBAYDA», DE AUTOR ANÓNIMO.--FRANCISCO DELICADO Y SU «RETRATO DE LA LOZANA ANDALUZA».--ESCASA INFLUENCIA DEL ARETINO EN ESPAÑA: REFUNDICIÓN DEL «COLOQUIO DE LAS DAMAS», POR FERNÁN XUÁREZ.--CONTINUACIONES LEGÍTIMAS DE LA OBRA DE FERNANDO DE ROJAS.--«SEGUNDA CELESTINA» Ó «RESURRECCIÓN DE CELESTINA», DE FELICIANO DE SILVA.--«TERCERA CELESTINA», DE GASPAR GÓMEZ DE TOLEDO.--«TRAGICOMEDIA DE LISANDRO Y ROSELIA», DE SANCHO MUÑÓN.--LA «CELESTINA» EN PORTUGAL; IMITACIONES DE JORGE FERREIRA DE VASCONCELLOS: LA COMEDIA «EUPHROSINA».--SU TRADUCCIÓN, POR BALLESTEROS Y SAAVEDRA.--OTRAS IMITACIONES CASTELLANAS DE LA «CELESTINA».--«TRAGEDIA POLICIANA», DE SEBASTIÁN FERNÁNDEZ.--«COMEDIA FLORINEA», DE JUAN RODRÍGUEZ FLORIÁN.--«COMEDIA SELVAGIA», DE ALONSO DE VILLEGAS.--«COMEDIA SELVAJE», DE JOAQUÍN ROMERO DE CEPEDA.--«LA DOLERIA DEL SUEÑO DEL MUNDO», COMEDIA ALEGÓRICA DE PEDRO HURTADO DE LA VERA.--«LA LENA» Ó «EL CELOSO», DEL CAPITÁN D. ALONSO VELÁZQUEZ DE VELASCO.

El más antiguo de los imitadores de _La Celestina_ fué el prócer aragonés D. Pedro Manuel de Urrea, hijo segundo de los condes de Aranda y autor de un notabilísimo _Cancionero_ impreso en Logroño en 1513[276], que sale mucho de la monotonía de los libros de su clase, y anuncia, á lo menos en esperanza, un poeta sincero y humano. Ya en otra ocasión[277] hemos procurado trazar los rasgos característicos de su simpática fisonomía, que dan tanto precio á algunos de sus _villancicos_ y á sus composiciones de índole personal y doméstica. Aquí sólo nos incumbe tratar de las dos obras (desconocida una de ellas hasta nuestros días) en que ensayó la imitación de la famosa _Tragicomedia_, catorce ó quince años después de publicada.

La primera de estas imitaciones se halla al fin de su Cancionero con el encabezamiento siguiente:

_Égloga de la Tragicomedia de Calisto y Melibea, de prosa trobada en metro, por Don Pedro de Urrea, dirigida á la condesa de Aranda, su madre._

Es muy probable que este fragmento se representase en alguna fiesta de familia; á lo menos el autor le tenía por representable, según las prevenciones que hace en el _Argumento_:

«Esta egloga ha de ser hecha en dos vezes: primeramente entra Melibea, y luego despues Calisto, y pasan ally las raçones que aquí parescen, y al cabo despide Melibea a Calisto con enojo y salese el primero; y despues luego se va Melibea, y torna presto Calisto muy desesperado a buscar a Sempronio, su criado, y los dos quedan hablando, hasta que Sempronio va a buscar a Celestina para dar remedio a su amo Calisto. Está trovado esto hasta que queda solo Calisto, y ally acaua; y por no quedar mal vanse cantando el villancico que está al cabo».

El título de _égloga_ y la forma metrificada han sido sugeridas, á no dudarlo, por el ejemplo de Juan del Enzina. Urrea mismo indica la división en dos escenas cortas que contienen menos de una cuarta parte del texto original del primer acto[278]. No puede creerse de ningún modo que este solo le fuese conocido, ni que trabajase sobre un manuscrito, puesto que en 1513 existían ya siete ú ocho ediciones castellanas de la _Celestina_, unas con el texto en diez y seis actos y otras con el definitivo de veintiuno. Si levantó Urrea la mano del trabajo, bien excusado, de versificarla, sería por cansancio ó por haber encontrado más dificultades que al principio, ó sencillamente porque creyó que bastaba con aquella pequeñísima parte para construir una sencilla fábula ó más bien un diálogo semidramático, sin acción, nudo ni desenlace, como los que entonces se estilaban.

Entendemos que á Urrea alude, y no á otro, el P. Baltasar Gracián cuando atribuye toda la _Celestina_ á un _encubierto aragonés_: desatino de marca, pero que puede tener explicación. Gracián, que era hombre de mucha y varia lectura, pero no erudito de profesión, conocía probablemente el _Cancionero_ de Urrea, y al encontrarse allí con un fragmento de la _Celestina_ en verso, en que nada se dice del autor primitivo, pudo pensar que el hijo de la condesa de Aranda había versificado su propia prosa. En los versos acrósticos no se fijó, ó no les dió valor, y acaso su ejemplar careciese de ellos, como carecen algunas _Celestinas_ tardías. Por lo demás, con decir que Urrea, nacido probablemente en 1486, tendría á lo sumo doce ó trece años cuando se publicó por primera vez la _Celestina_, queda demostrada la imposibilidad física de tan extravagante atribución[279].

Lo que prueba su _Égloga_, que no creemos muy anterior á la fecha del _Cancionero_[280], es la inmensa popularidad de que ya gozaba la obra original de Fernando de Rojas y el carácter dramático que todos la atribuían. Y prueba también la facilidad y soltura de rimador que tenía Urrea, puesto que en sus coplas octosilábicas se ciñe de tal suerte al texto de Rojas, que más bien le calca que le traduce, con cierto desaliño sin duda, pero mostrando verdadero instinto del diálogo escénico. Véase la primera escena de la _Égloga_, y cotéjese con el texto de la _Celestina_ que va al pie[281]:

CALISTO

Veo en esto, Melibea, La _gran grandeza de Dios_.

MELIBEA

¿En qué, Calisto, veys vos Cosa que tan alta sea?

CALISTO

En dar poder á natura Que de perfeta hermosura, Acabada, te dotase, Y a mí que verte alcançasse Sin merecer tal ventura. Y en lugar donde me viese Gozar de tanto fauor, Que mi secreto dolor Manifestar te pudiesse. Sin duda tal galardon Es mayor en deuocion Que obras de sacrificio, Aunque por tal exercicio Espero yo saluacion. ¿Quién vió nunca en esta vida Un cuerpo glorificado Como el myo, que ha mirado Vna cosa tan sentida? Por cierto, todos los santos, Donde gozan de sus cantos Mirando a nuestro señor, No tienen gloria mayor Que yo en ver plazeres tantos. Somos en esto apartados: Que la gloria que poseen Por muy perpetua la veen, Sin ser de alli derribados: Mas yo me veo alegrar Con recelo de dexar Tu vista y acatamiento, Recelando el gran tormento Que en absentia he de pasar.

MELIBEA

¿Por gran premio, por tu fe, Tienes aqueste, Calisto?

(Nota _a_: _Mísero_ leen desatinadamente muchas ediciones. Las primitivas dicen _mixto_ ó _misto_, y así debe de ser, puesto que Calisto compara sacrílegamente su estado, en que se mezclan la bienaventuranza y el recelo, con el _puro_ estado beatífico).

CALISTO

Por tanto, en esto que he visto, Como agora te diré: Que si Dios me diesse arriba A esta mi alma catiua La gloria del alto cielo, No tendría más consuelo Que con esto que me aviua.

MELIBEA

Pues avn más galardón Te daré si perseueras.

CALISTO

Mis orejas placenteras Bien aventuradas son, Que indignamente an oydo Palabra de gran sonido.

MELIBEA

Mas serán desventuradas Tus orejas bien aosadas, Despues de averme entendido... Vete ya, torpe, de ahí Cual onbre mucho liuiano, Que en un coraçon humano No cabe servir a my. Que no tomo con paciencia Que, en absencia ni en presencia, Un muy ylícito amor Piense ningun amador Comigo alcanzar de eçencia...

_Agora se va Calisto, y sálese Melibea, y luego vuelve buscando sus criados._

No faltan en esta versión métrica ripios é incorrecciones graves, palabras impropias y algunos barbarismos, ó si se quiere formas dialectales, en la conjugación:

Y las caydas que _daron_ Los que como tú amaron... _Pusiéndome_ inconvenientes.

Urrea era un improvisador y no se paraba en barras, pero el efecto general de sus versos es agradable[282].

Mucho menos vale su prosa en la única muestra que conocemos de ella, y que también se enlaza con la _Celestina_ por derivación muy inmediata. Esta pieza rarísima, indicada por Brunet, que por cierto equivoca dos veces el apellido de su autor[283], es la _Penitencia de Amor_, estampada en Burgos por Fadrique Alemán de Basilea, en 1514[284].

El antiguo impresor de la _Comedia de Calisto_ conservó en el frontispicio de la _Penitencia_, cambiando los nombres de los personajes, uno de los grabados de la obra que Urrea imitaba, fácil, en efecto, de transportar de una composición á otra, puesto que Finoya y Darino, en la novelita del ingenio aragonés, corresponden á Melibea y Calisto, y los criados Renedo y Angis á Sempronio y Pármeno. Faltan Areusa, Elicia, Lucrecia y sobre todo Celestina, es decir, la salsa del pescado de la tragicomedia, que sin intervención de la vieja barbuda será insípida siempre. La parte cómica se reduce á unas octavas de arte menor que el poeta llama «pullas honestas», y son un pugilato de groseras desvergüenzas cambiadas entre dos lacayos. Todo lo restante está en prosa. El fin de la obra quiere ser ejemplar, aunque por distinto rumbo que el de la _Celestina_, para lo cual se altera el desenlace de la manera que veremos; pero hay, no sólo detalles licenciosos, sino una escena de brutalidad sin ejemplo, esmaltada con sentencias como ésta: «El mayor plazer es pecar mortalmente; los que no gozan desto no tienen descanso». Ninguna de las blasfemias de Calisto llega á ésta[285].

¡Extraños tiempos aquellos en que un caballero tan distinguido como Urrea, que en varias poesías de su _Cancionero_ muestra haber sido capaz de las más sanas inspiraciones y de los más delicados sentimientos, osaba hacer presente de tal farsa como la _Penitencia_ á su madre la condesa de Aranda, con la leve salvedad de decir en el prólogo: «Esta obrezilla, por ser toda su calidad cosa de amores, parece que se aparta de la condicion y virtud de vuestra señoria; pero porque todo lo que yo hiziere no puede ni deve yr dirigido a otri, embio tambien esto como lo otro que de mí tiene vuestra señoria».

Esta dedicatoria ofrece otros puntos curiosos. El autor no hace profesión de originalidad, sino todo lo contrario. «Ya no va nadie a infierno syno por lo que otros an ydo; ninguno puede hazer ni dezir cosa que no paresca a lo dicho y hecho; nadie puede trobar sino por el estilo de otros, porque ya todo lo que es a sido». Se remonta á Terencio como padre del género en que ejercita su pluma. «Esta arte de amores está ya muy vsada en esta manera por cartas y por çenas (escenas) que dize el Terencio, y naturalmente es estylo del Terencio lo que hablan en ayuntamiento; mas esta es cosa quel estylo no se puede quitar ni vedar, pues que las mismas razones no sean.»

Pero en verdad no fué Terencio su modelo, ni era posible que lo fuese. Urrea, aristocrático aficionado, que á ratos aparentaba desdeñar la «trabajosa vanagloria de la pluma, pues ay otras cosas en que mas cavalerosamente se puede exercitar el entendimiento con otros passatiempos seguros de reprensiones», no tenía más que leve tintura de estudios clásicos, á pesar del alarde que hace de sembrar por su diálogo sentencias de Séneca tomadas de alguno de los florilegios morales que entonces se manejaban tanto[286]. En lo que estaba positivamente versado era en la poesía italiana, sobre todo en la del Petrarca[287], y en la literatura española de su tiempo. Dos libros se hallaban entonces en el momento culminante de su éxito: la _Celestina_ y la _Cárcel de Amor_. Urrea, sin hacerse cargo de la radical oposición del sentido artístico de ambos libros, ni de la profunda desemejanza de su plan y estilo, intentó fundirlos en uno solo, no olvidando tampoco sus hábitos de poeta cortesano. Resultó de aquí una producción híbrida, de la cual puede formarse idea por el _argumento_ con que el mismo autor la encabeza:

«Hubo vn cauallero llamado Darino, hijo de Galmaux y de Volisa, el qual andando vn dia solo a cauallo, paseando, llegó a vn castillo y casa fuerte en muy gentil acatamiento puesto. Vió a la ventana a Finoya, muy gentil dama, hija de Nertano y de Solona, donde con mucho contentamiento y turbacion llegó a hablar con ella, y acabadas sus razones partióse della muy cativado de su amor, y sin reposo voluiendo á su posada procuró con dos criados de los suyos de quien él mas fiaua (al vno llamauan Renedo y al otro Angis) para que con todas sus fuerças y mañas hiziesen que Finoya recebiese vna carta de Darino. Fue tal la diligencia y astucia de sus criados, que alcançó Darino al principio reçebir cartas de Finoya y al cabo goçar de su persona; y aunque las cosas que algun tiempo duran de continuo son sabidas y descubiertas, esto en breue tiempo fue sabido; por donde Nertano, padre de Finoya, sabiendo esto, aguardó a Darino y tomóle. La segunda vez que entró en su casa halló a los dos juntos tomando sus retraydos deleytes, el cual metió en vna torre a Finoya con sus doncellas, y en otra a Darino con sus criados, y todos hicieron penitencia allí en aquellas torres hasta el cabo de sus dias.»

La obrita de Urrea no es enteramente dramática, ni tampoco novelesca. Ninguna parte de ella está en narración, sino toda en razonamientos y cartas. En los primeros imita algunas veces á Fernando de Rojas[288]; pero el tipo de Diego de San Pedro es el que predomina, no sólo en la parte epistolar, sino en la retórica culta y alambicada del estilo. La acción, que es de suma pobreza, está desarrollada con simétrica monotonía. A cada una de las cartas de Darino á Finoya y viceversa se agrega un presente simbólico, que por lo común es una joya de oro labrado, acompañada de un mote en verso. Algunos son ingeniosos, y del mismo gusto galante y amanerado que otros que se leen en el _Cancionero general_. Envía Finoya á Darino una vihuela sin cuerdas, y dice la letra:

No tienes más esperança De alcançar lo que concuerdas, Que esa de tañer syn cuerdas.

Envía Darino á Finoya unos ruiseñores y dice la letra:

Cantarán éstos de amores; Yo, avnque callo, Lloro por los desamores Que en ty hallo.

En el desenlace, sugerido indudablemente por la _Cárcel de Amor_, se nota la misma falta de originalidad y brío. «En la torre de mano derecha (dice Nertano) estareys vos, Finoya, con vuestras doncellas... y vos, Darino, estareys en la torre de mano izquierda, y vosotros tendreys cargo de la manera que se a de regir. No he querido daros muerte a vos, hija, porque el coraçon no lo ha çufrido; y a vos, Darino, no he querido mataros, porque peneys mas. La fama que se pondrá a de ser que Finoya mi hija es muerta, y assi le haremos las onrras; y de Darino se dirá que se a ydo al cabo del mundo: vnos creeran que por veer tierras, otros que de desesperado se a ydo por la muerte de mi hija, que ya sabian que la queria. Vamos, que ello será tan secreto quanto él fue traidor». Aquí vemos apuntar ya la máxima de _A secreto agravio_...

Algunos trozos de la _Penitencia_ están bien escritos en su género sentimental y retórico[289], pero otros son mortalmente fastidiosos y el conjunto revela una pluma inexperta en el difícil arte de la prosa, á pesar del gran modelo que tenía á la vista. La locución claudica á veces por el sentido incierto de las palabras[290], y el vocabulario no es ni muy selecto ni muy rico[291].

Á pesar de su medianía, la _Penitencia de Amor_, que en España fue completamente olvidada hasta que en nuestros días la exhumó el Sr. Foulché-Delbosc de una biblioteca particular que no expresa, tuvo en el siglo XVI los honores de una traducción francesa ó más bien de un verdadero plagio.

El supuesto autor original de _La Penitence Damour_, Renato Bertaud, señor de la Grise, secretario del cardenal arzobispo de Tolosa Gabriel de Gramond Navarre, cambia los nombres de los personajes, llamando _Lanzarote_ al caballero, _Lucrecia_ á la dama y _Themot_ y _Michellet_ á los criados. Traslada íntegro el texto de Urrea, pero le añade un final de su cosecha, en el cual, pasados siete años del cautiverio de los amantes, consiente el padre de Lucrecia en darles libertad y celebrar sus bodas. Todo es al principio regocijo y fiestas, justas y torneos, pero la dama muere al poco tiempo y su marido determina hacer penitencia durante el resto de su vida junto al sepulcro de la mujer á quien se lamenta de haber seducido y en cuya temprana muerte ve un castigo de la justicia divina[292].

No fué Urrea el único poeta que intentó llevar al naciente teatro español una parte del argumento de la _Celestina_. Poco posterior á su _Égloga_ hubo de ser otra de Lope Ortiz de Stúñiga, de la cual no conocemos hasta ahora más que su título y encabezamiento en el núm. 15,139 del _Registrum_ de D. Fernando Colón: «_Farsa en coplas sobre la comedia de Calisto y Melibea. Inc._

Hi de san y qué floresta Y qué floridos pradales, Qué compaña...

En el mismo _Registrum_ (núm. 4.083) se citan otras producciones poéticas de Lope Ortiz (suponemos que sea la misma persona), adquiridas por el hijo de Cristóbal Colón en Medina del Campo, á 25 de noviembre de 1524[293], lo cual puede servir para conjeturar aproximadamente la fecha de la _Farsa_, sobre cuya procedencia y coste nada se indica.

En un pliego gótico, de dos hojas en folio, á cuatro columnas, que acaso es ejemplar único, encuadernado con otros igualmente rarísimos del primer tercio del siglo XVI, poseo un compendio en verso de la _Celestina_, cuyo título dice de esta suerte: _Romance nueuamente hecho de Calisto y Melibea que trata de todos sus amores y de las desastradas muertes suyas y de la muerte de sus criados Sempronio y Parmeno y de la muerte de aquella desastrada mujer Celestina intercesora en sus amores_[294]. Habiendo reproducido esta curiosa pieza en mis adiciones á la _Primavera_ de Wolf[295], no creo necesario insistir sobre su carácter juglaresco y sobre la habilidad con que su incógnito autor va fundiendo en el molde narrativo las principales situaciones de la tragicomedia, conservando en todo lo que puede las mismas palabras del original:

Un caso muy señalado--quiero, señores, contar, Como se iba Calisto--para la caza cazar. En huertas de Melibea--una garza vido estar, Echado le habia el falcon--que la oviese de tomar, El falcon con gran codicia--no se cura de tornar: Saltó dentro el buen Calisto--para habello de buscar, Vido estar a Melibea--en el medio de un rosal, Ella está cogiendo rosas--y su donzella arrayan...

En el mismo apacible estilo prosigue todo el romance, que demuestra en el poeta que le compuso verdadero sentido de las bellezas de la obra que imitaba.

Urrea había metrificado, aunque no íntegramente, el primer acto de la _Celestina_: el romancerista abarcó todo el cuadro, reduciéndole á mínima escala. Tarea mucho más ardua, y tan prolija como impertinente, emprendió Juan Sedeño, natural y vecino de la villa de Arévalo, trasladando toda la _Celestina_ en desaliñadas coplas de arte menor, que sólo sirven para enaltecer por el contraste la divina prosa de Rojas. Este esfuerzo de paciencia y de mal gusto cayó muy pronto en el justo olvido que merecía, y no ha vuelto á ser impreso después de la rarísima edición de Salamanca, 1540[296]. Juan Sedeño es principalmente conocido por autor ó compilador de un diccionario biográfico que tituló _Summa de varones ilustres_[297], obra de corto mérito y ninguna originalidad; pero merece serlo con más razón por sus elegantes _Coloquios de amores y bienaventuranza_[298], los cuales, dicho sea de pasada, nada tienen que ver con la historia del teatro, como da á entender un moderno académico[299], ni pueden calificarse de desconocidos, puesto que en libro tan corriente como el Manual de Ticknor se da exacta idea de ellos, colocándolos en el grupo á que realmente pertenecen, es decir entre los diálogos filosóficos y morales de Hernán Pérez de Oliva, Francisco Cervantes de Salazar y otros prosistas didácticos de la centuria décimasexta[300]. Tampoco se ha de confundir á Juan Sedeño, como hizo Nicolás Antonio, con un homónimo, y probablemente deudo suyo, que fué alcaide ó castellano de Alessandria della Paglia, y publicó en 1587 la primera traducción española de la _Jerusalem_ del Tasso.

Antes de llegar á las imitaciones propiamente dichas de la _Celestina_, no podemos menos de hacer notar el influjo que la parte picaresca de la tragicomedia ejerció en los poetas semipopulares de la primera mitad del siglo XVI, cuyas composiciones se registran en pliegos sueltos góticos de extraordinaria rareza. El principal representante de este género, que llegó á los últimos límites del cinismo, es Rodrigo de Reinosa, émulo de los más licenciosos poetas del _Cancionero de Burlas_[301]. A propósito de sus _Coplas de las comadres_ escribió Gallardo: «Es una pintura al fresco, viva y colorada, de las costumbres de aquel tiempo. Pocas poesías se leerán impresas en España más libres y licenciosas que estas coplas. Son además graciosísimas». En lo primero no hay duda, porque las _Coplas_ son verdaderamente desaforadas; pero lo segundo dista mucho de ser cierto, porque son groseras, toscas y llenas de incorrecciones métricas. Citaremos algunos versos de los menos malos, en que saltan á la vista las reminiscencias de la _Celestina_:

Allá cerca de los muros, Casi en cabo de la villa, Cosas haz de marauilla Vna vieja con conjuros, Porque tengamos seguros Los plazeres cadal dia, Llámase Mari Garcia, Sabe encantaderos duros. Una casa pobre tiene, Vende hueuos en cestilla, No ay quien tenga amor en villa Que luego a ella no viene... Está en missa y processiones, Nunca las pierde contino, Missas dalva yo esmagino Son las más sus deuociones; Jamas pierde los sermones, Bisperas, nona, completas, Sabe cosas muy secretas Para mudar coraçones... Ciertas agujas quebradas Lança en ciertos coraçones, Con muchas encantaciones De palabras endiabladas, Rayces de cardo sacadas; Y a todas las que a ella van Escriue con açafran En las palmas ciertas fadas[302].

A Rodrigo de Reinosa atribuye, con bastante probabilidad, Gallardo otra composición mucho más escandalosa que ésta, pero mejor escrita y de carácter netamente dramático, pues salvo algunas palabras de introducción narrativa, puede considerarse como una pequeña farsa lupanaria ó rufianesca, en coplas de arte mayor[303]. Tanto en ella como en el _Coloquio entre la Torres-Altas_ y _el rufián Corta-Viento_[304], hizo alarde Rodrigo de Reinosa de emplear la jerigonza llamada _germanía_, nombre que por primera vez aparece en sus obras, y es por tanto más antiguo de lo que generalmente se cree[305].

El desenfreno que tales composiciones arguyen es un signo de los tiempos, que importa al historiador registrar y considerar maduramente. La disolución social de las postrimerías de la Edad Media, contenida por la férrea mano y el alto pensamiento de los Reyes Católicos, fermentó tumultuosa durante el efímero reinado de Felipe _el Hermoso_ y el nominal de su infeliz consorte; y no llegó á ser vencida y domada hasta que el César Carlos V, que no era ya el inexperto y mal aconsejado joven de su primer viaje á España, entró en la plenitud de su misión histórica. Anarquía fué ésta de la cual participaron nobles y plebeyos, eclesiásticos y legos, seculares y regulares; anarquía de palabras, de ideas y de costumbres, que si no hizo vacilar los fundamentos de la creencia tradicional, dió calor á la secta indígena de los iluminados místicos, favoreció los progresos del libre pensar erasmista, que llegó á nacionalizarse en alto grado, y abrió en parte los caminos de la Reforma, aunque por otro lado fuese su antítesis. Y de la misma suerte, en el orden político produjo á un tiempo tardías reivindicaciones aristocráticas; generosos aunque mal concertados esfuerzos por la libertad municipal, corona de las ciudades castellanas; insurrecciones que, sin perder el carácter de los antiguos bandos y hermandades, parecían agitadas por un soplo revolucionario más ardiente é impetuoso; y hasta en algunos espíritus turbulentos, sueños de repúblicas al modo de Génova y Venecia, y en la masa popular de aquellas tierras donde la industria y el comercio habían madrugado más, una agitación hondamente socialista, de que los agermanados de Valencia y Mallorca fueron terribles definidores é intérpretes.

La libertad ó más bien la licencia de la imprenta no tuvo cortapisa en aquellos años. La Inquisición, atenta sólo á la persecución de los judaizantes, que había sido el primordial objeto de su introducción en Castilla, no se cuidó hasta mucho más tarde de intervenir en la censura de libros, y aun el primer Indice no se hizo en España, sino en la Facultad teológica de Lovaina, como es notorio. Bajo este aspecto puede decirse, habida consideración á los tiempos, que la literatura del reinado de Carlos V (es decir, de casi toda la primera mitad del siglo XVI) se desarrolló con pocas trabas, lo cual explica su libertad y audacia, su desordenada y juvenil lozanía que tanto contrasta con el tono grave, reflexivo y maduro que todas las cosas fueron tomando en tiempo de Felipe II.

Dejando aparte lo que toca al desarrollo general de las ideas y al fondo de la literatura didáctica y polémica del Renacimiento, materia no bien tratada aún y en que conviene hacer muchas distinciones, el genio poético de aquel principio de siglo habló mordaz y cáustico por boca de los grandes satíricos Torres Naharro, Gil Vicente, Cristóbal de Castillejo, en quienes la valentía del pensamiento se junta con la gracia de la dicción. La sátira lo invadió todo, desde las farsas teatrales hasta la acicalada prosa de los hermanos Valdeses y la pintoresca y sabrosísima del médico Villalobos. La corriente naturalista derivada de la _Celestina_ fué engrosando sus aguas, cada vez más turbias, al pasar por el bajo fondo social, y paró en representaciones monstruosas, con que ingenios mediocres halagaban una profunda depravación social.

Esta depravación, que en el centro de España era más bárbara que refinada hasta que por los puertos secos se comunicó á Castilla el contagio, tenía su principal asiento en las ciudades marítimas y populosas, enriquecidas por la navegación y el tráfico, especialmente en las del Mediterráneo, abiertas de antiguo á la influencia italiana, que juntamente con los primores de sus artes les comunicaba aquel género de viciosa elegancia que suele ser fatal é inevitable cortejo de la opulencia y del lujo. En esta parte ninguna ciudad tuvo tan extraña reputación como Valencia, por lo mismo que ninguna del litoral la aventajaba en el arreo y gala de sus moradores, en la belleza de sus mujeres, en las comodidades y deleites de la vida y en la alegría y pompa de sus fiestas y regocijos populares. Del estado de las costumbres en el siglo XV tenemos peregrinos datos en los sermones todavía inéditos que en su nativa lengua predicaba San Vicente Ferrer[306]. Si se comparan con las pinturas que en su famoso libro satírico trazó Jayme Roig[307], el orador sagrado y el poeta se completan mutuamente, y el testimonio del uno y del otro puede corroborarse con documentos legales y notariales, libres de toda sospecha de hipérbole.

Á principios del siglo XVI Valencia estaba considerada como la ciudad de la galantería, la metrópoli del placer:

Os jardins de Valença de Aragāo Em que o amor vive e reina, onde florece, Por onde tantas rebuçadas vāo.

decía el poeta portugués Sá de Miranda[308]. _Jardín de placeres_ la llamaba en 1505 Alfonso de Proaza.

De damas lindas hermosas En el mundo muy loada... Rico templo, donde Amor Siempre haze su morada[309].

Esta equívoca nombradía traspasaba los aledaños hispánicos, y en verdad que pasma encontrar acusaciones de afeminada molicie bajo la pluma de escritores italianos que no tenían grande autoridad para mostrarse muy severos. _Plerique Valentini cives tum senes tum iuvenes, amoribus dediti ac delitiis_, dice el gran humanista Pontano, gloria de la honestísima Nápoles[310], con ocasión de mencionar á un Rodrigo Carrasco (¿Carroz?) que á los ochenta años había caído en la inofensiva chochez de tocar la flauta ó él pífano y de ir cantando su amor por las calles: «_e media scilicet Valentia delatum hoc est_»[311]. Pontano tenía el buen gusto de no alborotar la calle con músicas y cánticos, pero en cambio confiesa que daba malos ratos á su mujer con los amores de cierta _puella gaditanula_[312]. De los conventos de monjas de Valencia escribió horrores; la relajación era evidente[313], pero no mayor que la que podía ver en su tierra.

Dos veces aparece en el _Orlando Furioso_ el nombre de nuestra ciudad levantina, y siempre con el mismo concepto tradicional y en gran parte injusto que de ella se tenía.

Pinta el Ariosto á Rugero encantado y sumergido en las delicias del jardín de Alcina:

Umide avea l'inanellate chiome De' piú _soavi odor_ che sieno in prezzo: Tutto ne' gesti era amoroso, come _Fosse in Valenza a servir donne avvezzo_.

(Canto VII, est. 55).

La heroína del pícaro cuento de Giocondo y del rey Astolfo era también valenciana, según el maligno poeta de Ferrara:

Una figliuola d' uno ostiero ispano, Che tenea albergo al porto di Valenza, Bella di modi e bella di presenza.

(Canto XXVIII, est. 52).

Lo de los _soavi odori_ requiere alguna explicación. Ya en el siglo XV eran buscados en Italia con predilección los objetos de perfumería procedentes de Valencia. De ello da testimonio uno de los cantos de Carnaval del tiempo de Lorenzo _el Magnífico_, titulado en algunas colecciones _La canzone dei galanti_ y en otras _Canto dei profumieri_:

Siam galanti di Valenza Qui per paggi capitati, D'amor già presi e legati Delle dame di Fiorenza... Secondo i nostri costumi Useremo anchor con voi; Usseletti, olii e profumi, Donne belle, abbiam con noi...[314]

Los guantes de España, pero muy especialmente de Valencia, eran los más estimados, y en agosto de 1506 hacía especial encargo de ellos la elegante y sabia princesa Isabel de Este, recomendando que los viese antes algún español, «porque son los que mejor entienden de la bondad de estas cosas»[315].

Tales industrias, sin ser pecaminosas en sí mismas[316], requieren para desarrollarse un ambiente epicúreo y sibarítico, como era el de Valencia al decir de los viajeros de aquel tiempo, que la pintan como una nueva Capua, aunque no hayan de tomarse al pie de la letra todos sus dichos, que pueden nacer de observación superficial ó son manifiestas calumnias. Desde el tudesco Nicolás de Popplau, que viajó por España en 1484 y 85, y el flamenco Antonio de Lalaing, señor de Montigny, que acompañó á Felipe _el Hermoso_ en 1501, hasta el libro tan grave y estimado de las _Relaciones universales del mundo_, de Juan Botero (1596), para no hablar de otros posteriores, persiste esta mala nota de la gentilísima ciudad que fué en todos tiempos emporio de riqueza y de cultura[317]. En los italianos llega á ser un tipo convencional _il signor Lindezza de Valenza_, aludido en _La Cortigiana_ del Aretino[318]. «No hay más lasciva y amorosa ciudad en toda Cataluña», dice Bandello al comenzar una de sus más trágicas é interesantes novelas[319]. Y á este tenor pudieran acumularse otras citas, si ya no nos hubieran precedido en recogerlas los eruditos Croce, Farinelli y Mele[320]. Las alusiones á la mancebía de Valencia abundan en todas las _Celestinas_ secundarias, sin excluir _La Lozana Andaluza_, compuesta en Italia[321].

La corrupción había llegado á su punto máximo en los años que precedieron á las Germanías[322] y en los inmediatamente posteriores á aquellos tumultos. No es mera coincidencia que en 1519 y en 1521 saliesen de las prensas valencianas los dos libros más deshonestos de la literatura española: el _Cancionero de obras de burlas provocantes á risa_, que estampó Juan Viñao[323], y las tres comedias _Thebayda_, _Hipólita_ y _Seraphina_, impresas por Jorge Costilla[324].

Esta publicación no se hizo á sombra de tejado, sino con todas las circunstancias de la ley, consignando el impresor su nombre y el día en que terminó su trabajo y el privilegio de la Cesárea Majestad, que por diez años le aseguraba la propiedad de la obra en los reinos de Castilla y Aragón. Y un magnate de tan elevada alcurnia como el duque de Gandía, D. Juan de Borja y Llansol, padre del tercer general de la Compañía de Jesús, que hoy veneramos en los altares con el nombre de San Francisco de Borja, fué la persona escogida por el desvergonzado autor de la _Thebayda_ para Mecenas de su obra, en que como él dice «había sacado de madre la cómica prosa».

En ninguna parte del libro se dice claramente que las tres comedias sean de la misma mano, pero la hermandad de la _Thebayda_ y de la _Seraphina_ parece innegable, aunque la segunda tenga más chiste y mejores proporciones que la primera.

De la _Comedia llamada Hipólita nuevamente compuesta en metro_ fácilmente podemos descartarnos, pues aunque plagia servilmente la fábula de la _Celestina_, salvo el personaje principal y el desenlace, que no es trágico sino festivo y placentero y por consiguiente inmoralísimo, su corta extensión, que no es mayor que la de las farsas de Jaime de Huete y Agustín Ortiz, su versificación en coplas de pie quebrado á estilo de Torres Naharro y todas sus condiciones externas, en suma, hacen de ella una pieza dramática y de ningún modo novelesca. Para darla á conocer basta copiar su _argumento_:

«Hipólito, caballero mancebo de ilustre y antigua generación de la Celtiberia (que al presente se llama Aragón), se enamoró en demasiada manera de una doncella llamada Florinda, huérfana de padre, natural de la provincia antiguamente nombrada Bética (que al presente llaman Andalucía); y poniendo Hipólito por intercesor á un paje suyo llamado Solento, estorbaba cuanto podía porque Florinda no cumpliese la voluntad de Hipólito; pero ella, compelida de la gran fuerza de amor que á la continua le atormentaba, concedió en lo que Hipólito con tanto ahinco la importunaba, y así ovieron cumplido efecto sus enamorados deseos, intercediendo ansimesmo en el proceso Solisico, paje de Florinda y discreto más que su tierna edad requería, y Jacinto, criado de Hipólito, malino de condición, repunó siempre; y Carpento, criado ansimesmo de Hipólito (hombre arrofianado), por complacer á Hipólito, no solamente le parecían bien los amores, pero devotó que el negocio se pusiese á las manos; é así todas las cosas ovieron alegres fines, vistiendo Hipólito á todos sus criados de brocado y sedas, por el placer que tenía en así haber Florinda (doncella nacida de ilustre familia) concedido en su voluntad, seyendo la más discreta y hermosa y dotada en todo género de virtud que ninguna doncella de su tiempo.»

Tanto esta comedia como las otras dos no está dividida en actos, sino en escenas, que aquí son cinco. Es pieza muy endeble, y sobre ella hay que estar al juicio de Moratín, casi siempre inapelable en las cosas que estudió por sí mismo. «La acción es lánguida y la entorpecen impertinentes discursos, tendencias pedantescas y rasgos de erudición histórica puestos en boca de los criados de Hipólito y en la de Florinda, que, estimulada de indomable apetito, habla de Popilia, Medea, Penélope, Sansón, Electra, David, Clodio, Salomón, Lamec, Masinisa y el rey D. Rodrigo, todo para venir á parar en abrir aquella noche la puerta á su amante. Esta indecente farsa está escrita con muy mal lenguaje y muchos defectos de consonancia y medida en los versos»[325].

La _Seraphina_ (que no ha de confundirse con las piezas del mismo título, pero de muy diverso asunto, compuestas por Torres Naharro y Alonso de la Vega) es ferozmente obscena, pero mucho más ingeniosa que la _Hipólita_ y la _Thebayda_. Ni siquiera puede considerarse como imitación de la _Celestina_, con la cual no tiene más parentesco que el de su prosa, que sería excelente si no la deslustrasen tantas afectaciones y pedanterías en la parte seria, tantas citas impertinentes de filósofos y Santos Padres, Aristóteles, Platón, Séneca, San Jerónimo, San Bernardo... puestas indistintamente en boca de todas personas, y que contrastan de un modo grotesco con los lances y situaciones de la comedia. Moratín incluyó su título en el catálogo que acompaña á sus _Orígenes del teatro_, fundándose en las palabras con que termina: «Quedad y holgaos entre esta gente de palacio, é regocijaos bien, que yo, Pinardo, acabo de _representar_ la comedia _Seraphina_ llamada». Pero basta leer la comedia para convencerse de que se trata de una pura fórmula y que el autor no pudo pensar seriamente en que tal monstruosidad se representase.

Su tema, que lo ha sido de innumerables cuentos verdes, desde las colecciones orientales hasta la novela afrentosamente célebre del convencional Louvet de Couvray, es el mismo que en la antigüedad sugirió la fábula de Aquiles y Deidamia y en los tiempos modernos un episodio del canto 6.º del _Don Juan_ de lord Byron: las aventuras amorosas de un hombre disfrazado de mujer[326]. La _Comoedia Alda_ de los tiempos medios, que ya hemos tenido ocasión de mencionar, nos ofrece una variante semidramática del mismo argumento, y no es inverisímil que el autor le tomase de fuente italiana, aunque eran pocos los _novellieri_ impresos (Boccaccio, Sabadino degli Arienti, Massuccio y pocos más)[327].

El enredo de la _Seraphina_ apenas puede exponerse en términos honestos. Un caballero portugués, Evandro, se enamora en Castilla de una dama principal llamada Serafina, mujer de Filipo, «el qual era de natura frío». Y como el mucho recogimiento de la dama y la guarda cuidadosa de su suegra hacían muy difícil toda conversación con ella, un paje llamado Pinardo, disfrazado en hábito de mujer, se ofrece á penetrar en casa de Filipo; logra la mayor intimidad y favor con la vieja Artemia, dueña de malas costumbres, y con la desenvuelta Violante, doncella de Serafina, y persuade á ésta á condescender con la voluntad de Evandro, interviniendo en tan abominable tercería todos los personajes de la pieza, y muy señaladamente la perversa Artemia, que arrastrada por su senil lascivia se presta sin reparo á la deshonra de su hijo.

Si por un momento pudiera vencerse el disgusto y repugnancia que tales escenas infunden, si realmente pertenecieran á la literatura obras como ésta, en que el autor convierte el noble arte de la palabra en instrumento de vil sugestión, la _Seraphina_ sería una de las rarísimas producciones de su género que pudiera salvarse del desprecio que todas ellas merecen. Pero el innegable talento de escritor que muestra quien la compuso agrava el crimen social que cometió y el daño que todavía puede causar su lectura, porque la _Seraphina_ está, no sólo perfectamente escrita, salvo en aquellos pasajes en que los interlocutores declaman ó profieren sentencias, sino conducida con más arte y habilidad que la mayor parte de nuestras comedias primitivas. Y aun siendo tan inmoral y lúbrica como es, nunca apela su autor al grosero recurso de estampar los _verba erotica_, como hicieron Francisco Delicado y los poetas tabernarios del _Cancionero de Burlas_.

Una riqueza grande de proverbios y de idiotismos familiares; una locución constantemente pura, aunque no muy aliñada; un sabroso y natural gracejo, que se manifiesta en mil expresiones rápidas y felices, son prendas que nadie puede negar á la _Seraphina_, y que duele ver tan torpemente empleadas. Algunos versos contiene sobremanera inferiores á la prosa, todos de la antigua escuela trovadoresca y llenos de tiquismiquis amatorios:

El qual siente lo que siento, Y siente qu'el mi sentir Ya no siente, Y siente qu'el sentimiento Del sentido y consentir Bien consiente...

(Pág. 316).

El poeta estaba tan satisfecho de esta ridícula jerigonza, que no se cansa de admirarse á sí mismo por boca de sus personajes: «Oh alto y maravilloso fabricador de las cosas criadas, y qué gran manera de metrificar: por cierto los[328] _Sonetos del Serafino Toscano_ no se igualaron, con harta parte, en la sentencia ni en la gentileza; menos se pueden equiparar los metros del galano Petrarca».

Engañado vivía el anónimo de Valencia en cuanto á los quilates de su ingenio, que nada tenía de lírico. Su verdadera fuerza estaba en la observación realista, en la pintura de costumbres, aunque fuesen malas y abominables. Cuando quiere levantar el tono y «trastornar con circunloquios las filosóficas cartas», no dice más que desatinos y se pierde en un galimatías ampuloso. Todos los defectos de impertinente erudición que la _Celestina_ tiene están subidos de punto en esta comedia, donde Evandro se pone muy de propósito á relatar á sus criados la historia del ateniense Foción (_cena_ 2.ª). Pero cuando la vena abundante y fácil del estilo va empujada por la corriente del diálogo ó se explaya en largas enumeraciones, que son como alarde y muestra de un pintoresco vocabulario, muchas de las excelentes cualidades de la prosa de Fernando de Rojas reaparecen en su imitador. Véase un corto pasaje, que algo interesa á la historia del arte culinario en la España de Carlos V, y es de los pocos que pueden citarse sin reparo. Trátase de los regalos que hacía el vejestorio de Artemia («estantigua y fantasma de la noche») á sus interesados galanes: «Pues los presentes que envía por año ¿quién los podría contar? Las cargas de ansarones enteros, de pollos, de anadones, de lechones, de capones, de palominos, de gallinas, las cestas de huevos frescos, la docena de las perdices, el par de los carneros, la media docena de los cabritos, la ternera entera, las ubres de puerca en adobo, las piernas de venado en cecina, los jamones de dos y de tres años, las cargas de vino tinto, blanco, aloque, clareas, _vin grec_, otros qu'ella hace hacer adobados en casa con mil aromatizados olores. Pues las frutas que les envía, á cada uno en su estado, ya es cosa de locura: codoñate, calabazate, citronate, costras de poncil, nueces moscadas, limones en conserva, pastas de confaciones de cien mil maneras, priscos, peras, membrillos de diversas maneras confacionados y cocidos en el azúcar, y á las vueltas muchas frutas de sarten de mil cuentos de maneras, trayendo las mujeres de en cabo la ciudad diestras en aquellos menesteres»[329].

Muy inferior á la _Seraphina_, aunque parece del mismo autor[330], es la _Comedia llamada Thebayda_, libro de prolija y fastidiosa lectura, que en la reimpresión moderna ocupa la friolera de 544 páginas de letra bastante menuda. Muy tentados de la risa debían de ser nuestros progenitores cuando no les encocoraban tales libros, por muy licenciosos que fuesen. La acción, aunque diluída en largos razonamientos y alargada con episodios parásitos, se reduce en el fondo á muy poca cosa. Véase el argumento que el mismo autor antepuso á su fábula:

«Don Berintho, caballero mancebo y dotado de toda disciplina, así militar como literaria, fué hijo del duque de Thebas, y conmovido de exercitar la fuerza de sus varoniles miembros y la fortaleza de su ánimo y la prudencia de que estaba asaz instruto, así de su natural como adquisita mediante la doctrina de preceptores, vino en las Españas con propósito de servir al rey que al presente la monarquía del mundo gobierna, después de haber andado peregrinando por otros reinos de diversas naciones; y en el reino de Castilla fué tocado y encendido más de lo que á su grandeza de ánimo convenía del amor de una doncella, huérfana de padres, llamada Cantaflua, dotada de extremada hermosura y de incomparable honestidad y virtud, muy rica de posesiones, nacida de ilustre generacion y acompañada de muchos parientes y nobles. La cual, asimismo presa en el amor de Berintho, sufrió grandes trabajos, competida de las fuerzas de su honestidad, á cuya causa el proceso de sus amores se prorrogó más de tres años. Y al fin, sin consejo de sus parientes, intercediendo Franquila, mujer de un mercader y persona discreta, concedió en la voluntad de Berintho, otorgándole su amor, y se desposaron secretamente, estando Cantaflua en una ermita teniendo novenas. Lo cual sabido por los parientes se aprobó, y así todas las cosas de su historia y lo á ella concerniente tuvieron prósperos y alegres fines, como de la escritura parece.»

Este plan se desarrolla en quince interminables escenas. Las ridículas lamentaciones de Berintho, interpoladas con medianos versos que los demás interlocutores ponen en las nubes[331]; el desenfrenado apetito de Cantaflua, que se manifiesta en los términos más indecorosos y grotescos; las proezas eróticas del pajecillo Aminthas con Franquila, la esposa del mercader, con la muchacha Sergia, con Claudia, la doncella de Cantaflua, y con cuanta mujer encuentra en su camino; los fieros, baladronadas, embelecos y fingidas pendencias del rufián Galterio y de su amigote «el padre de la mancebía», son los principales ingredientes de esta bárbara composición. Como libro obsceno no es sinónimo de libro ameno, la _Thebayda_, que es en alto grado lo primero, poco ó nada tiene de lo segundo. A no ser por el interés filológico que realmente ofrece, sería imposible acabar la lectura de su pesadísimo texto. La procacidad de las palabras corre parejas con la inverecundia de las acciones, y el desatino llega á veces hasta la blasfemia y el sacrilegio. Las vinosas y desvergonzadas lenguas de los rufianes profanan á cada paso las advocaciones más santas, jurando por «Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza», por «la Verónica de Jaen», por «los Corporales de Daroca», por «las reliquias de San Juan de Letrán», por «la Vera Cruz de Caravaca», por «el cuerpo de San Ildefonso que está en Zamora», por «el Crucifijo de Burgos», por «la Casa Santa de Jerusalén», etc., ejemplo que luego siguieron Feliciano de Silva y otros, no por verdadera impiedad, según creo, sino por una absurda mezcolanza de lo más profano con lo que sólo debe inspirar acatamiento y reverencia. Cuando Galterio sugiere á Berintho la idea de valerse de Franquila como tercera en sus amores, exclama asombrado el protagonista de la obra: «Este consejo no ha procedido de Galterio, pero sin duda de la inmensa Trinidad fué guiado, y espíritu de profecía inspiró en él, y alumbrado de la Divina Justicia, con la primera flecha que dió en el blanco». (Pág. 54). «Que el Señor que guió en Belen los tres Reyes de Oriente te guíe» dice Claudia á Aminthas después de una noche de amores (pág. 464). A este tenor hay otros pasajes increíbles, que me guardaré muy bien de indicar, porque causarían más escándalo que provecho.

La deshonestidad y la pedantería son las notas características de la _Thebayda_, sin que se pueda decir cuál predomina. En la primera no hay que insistir, pues tanto á esta comedia como á la _Seraphina_ (y aún más á la _Thebayda_, por ser cinco ó seis veces más larga) les cuadra lo que desgarradamente escribió Gallardo en una de sus notas bibliográficas: «Es toda ella un continuo _fornicio_ á ciencia y paciencia del público espectador». El autor creyó componerlo todo con un matrimonio final, que, lejos de destruir, agranda, dejándolos impunes, el mal ejemplo de tantas situaciones y discursos indecentes. ¡Qué lejos estamos de la lección grave y pesimista que en el fondo entraña la _Celestina_, donde la ley moral, violada un momento, se restablece vengadora por el conflicto trágico!

El éxito de la _Thebayda_, que en las escenas bajamente cómicas tiene fuerza y naturalidad, es ridículamente enfático en la parte que quiere ser oratoria y sentimental. A cada paso se tropieza con párrafos de este jaez, puestos sin distinción en boca de todo género de personas:

«_Galterio._--¿No miras que la corona del hijo de Latona ya no resplandece, y también en la octava esfera, en el sublunar mundo está dividiendo la luz de las tinieblas, y Vulturno con el aliento de la húmeda noche anda corrusco?...». (Pág. 50).

«_Aminthas._--Ya el arrebatado Boreas con el poco temor por el ocaso de los atentos(?) del basis procedentes, y con las fuerzas nuevamente en él infusas, á causa de la lumbre del primer planeta está predominante, anda despojando los árboles de sus frondas, y á los dulces campos de la apostura de sus hermosos cabellos». (Pág. 451).

«_Claudia._--No pienses, mi verdadero amigo Aminthas, que descanso hallándome falta de ti, que eres mi verdadero bien; ni pienses... que los rayos piramidales procedentes del lucido Febo resplandecen más en el sublunar mundo, ni pienses que la hermosa cara de Apolo es tan grata á toda potencia vejetativa, cuanto más agradable a mí la vista de tu graciosa persona; ni la festividad de las mieses es tan delectable al ministro de la agricultura; ni la sombra del frondoso árbol en el estío es más conveniente al que viene cansado; ni fuente ni arroyo del agua que va saltando es más apacible al que quiere matar la sed, que á mí es dulce tu conversa y los razonamientos de tan gentiles y graciosas sentencias, que de la elegancia de tu lengua y claro y maravilloso entendimiento proceden...». (Pág. 408).

Berintho y Cantaflua se enamoran en párrafos astrológicos y metafísicos, de dos ó tres páginas de andadura, que darían envidia á cualquiera de los más gárrulos oradores modernos:

«_Ber._--¡Oh mi señora! ¡Oh mi verdadera felicidad! Ni la luciente cara de Apolo resplandece tanto en el hemisferio, cuando con los rutilantes y encendidos rayos fuga la congregacion de los globos (¿lóbregos?) vapores; ni el rostro de la fermosa Diana se muestra más claro en el signo de Libra ó Acuario, cuando su vista y clarífico rostro resplandece en mi entendimiento, enseñándole las verdaderas líneas de tu tan inmensa excelencia y de tu tan incomparable poderío, con el cual, acompañándole la beldad sin comparacion que tanto florece en tu persona, pusieron en prision mi cautiva libertad, dándole leyes de perpétua servidumbre, de la cual, más áspera que la causada por la culpa del postrimero rey de los israelitas, fuera imposible tener esperanza de libertad, si no fuera con el mando de la misma primera causa, de donde procedió la privacion de los sentidos corporales juntamente con el del libre albedrío; pero este tan primario y supremo poder, acompañado de su demasiada clemencia, usaron de tanta benevolencia, de tanta mesura, de tanta piedad, que certificadas las potencias de la razon, ya tan privadas de las sus obras, y certificado el ya tan apasionado entendimiento del remedio que de la su alta bondad les venía, en un instante, en un improviso se verificaron y unieron de tal manera, que la mucha y grande esperanza y tan entera noticia y notoria _certeriorizacion_ que venían á _obtemperar_ y á gozar en especulacion de su clarífica vista, dieron ocasion que cobraran de nuevo aliento, para que las partes y potencias de menor dignidad, ejerciendo el fin de su composicion, trujesen en su presencia á este tu verdadero súbdito, tu fiel servidor, tu tan aherrojado cautivo; pero gran mudanza, gran novedad se les representa, en haber tan de súbito perdido la vista, con la tan demasiada lumbre que sienten proceder de los clarores de tu seráfica y alta mesura» (pp. 354 y 355).

Además de este detestable gusto, entre retórico y escolástico, que hace al incógnito comediógrafo un precursor de las peores extravagancias del siglo XVII, como el Aretino lo es de muchos de los vicios del _secentismo_ italiano, hay que notar en la _Thebayda_ un gran número de latinismos inútiles, de los cuales ya hemos visto algunos; á los cuales pueden añadirse _permisa_ por «permitida», _vaco_ por «vacío», _blandicias_ por «halagos ó caricias», _proditor_ por «traidor», _demulcir_ por «ablandar», _solercia_ por «discreción ó prudencia», _currículo_ por «curso de estudios» y otros que es inútil citar. De mitología é historia no se hable. Todos los personajes han leído á Quinto Curcio y á Valerio Máximo y saben al dedillo las _Genealogías de los Dioses_ de Boccaccio. Menedemo dice á su señor que oirá el cuento de sus amores «con más atención que el Tarquino Prisco los tres libros de la prudente sibila». (Pág. 29). Franquila, que es una Celestina de corto vuelo, dice á su rufián: «Siéntate, Galterio, y tu venida sea con tanta prosperidad y tan en buen hora como fué la de Furio Camilo á los romanos, cuando, elegido dictador, alzado su destierro, vino á remediar el Capitolio». (Pág. 71).

Nada tenía de ingenio lego el que compuso la _Thebayda_; más bien pecaba de erudición farraginosa é impertinente. No sólo abusa de las citas de autores clásicos, especialmente de Séneca, Cicerón, Virgilio, Ovidio, Persio y Juvenal, sino que se complace todavía más en las de los Santos Padres y doctores de la Iglesia, cuya doctrina aplica al redropelo, formando extraño contraste con la profunda inmoralidad de la obra. Hay verdaderas disertaciones teológicas sobre el sumo bien, sobre las excelencias de la virtud y el corto número de los elegidos, sobre el pecado original, sobre el sacramento de la penitencia. Menedemo, criado grave y sentencioso de Berintho, cierra la última escena con un largo y edificante sermón, en que recopila toda la historia sagrada desde la creación del mundo hasta la venida del Antecristo y el Juicio Final. Y adviértase que en todo esto hay propiedad de lenguaje y suma ortodoxia en los conceptos. Sólo á la pluma de algún estudiante de Teología puede atribuirse tan híbrido y escandaloso maridaje de lo más profano con lo más sagrado.

Los personajes de la _Thebayda_, sin ser verdaderos caracteres literarios, viven con cierta vida brutal y fisiológica. El mejor trazado es, sin duda, el rufián Galterio, que conserva todos los rasgos esenciales del admirable Centurio de la _Celestina_, pero abultados monstruosamente hasta la caricatura, y añade otros nuevos, muy curiosos para la historia de las costumbres. En la _Thebayda_ se aprende la intimidad en que este género de facinerosos vivía con los ministros de justicia, alguaciles y porquerones, que entraban á la parte en sus robos, denuncias y estafas[332]; la especie de barato que cobraban en los _hostales_ y tablajerías; la protección vergonzosa que les daban los grandes señores, asalariándolos como _bravos_ de profesión ó como activos corredores de sus vicios. El repugnante tipo del «padre de la mancebía», el _rey Arlot_ de los tiempos medios[333], viene á dar los últimos toques á este horrible cuadro.

La _Thebayda_, como todos los libros de su género, es un rico depósito de lenguaje popular, y abunda en proverbios é idiotismos, especialmente cuando habla Galterio. Allí se repite el célebre refrán «topado ha Sancho con su rocín». (Pág. 247), que ya había recogido el marqués de Santillana en esta forma: «fallado ha Sancho el su rocín»[334]. Reminiscencia probablemente de algún cuento y gérmen de una creación inmortal.

Las tres comedias que acabamos de analizar fueron no sólo impresas sino compuestas en Valencia, de cuyo lenguaje conservan algún rastro en ciertas palabras, tales como _gañivetes_ por cuchillos, _tastar_ la fruta nueva por catarla ó probarla, _codoñate_ por carne de membrillo ó mermelada, _citronate_ por cidra confitada, _rondallas_ por cuentos, _hostal_ en el sentido de mancebía, y en algunas alusiones locales, v. gr. «ir al tálamo virgen «como el _portal de Cuarte_»[335]. Pero no puede admitirse sin otra prueba que el autor fuese valenciano, porque no había en Valencia á principios del siglo XVI ningún escritor indígena que dominase la lengua castellana hasta el punto de poder escribir la prosa abundante y lozanísima de la _Seraphina_ y la _Thebayda_. Aunque el influjo del castellano hubiese ido penetrando en los géneros poéticos desde fines del siglo XV, en la prosa, que es un instrumento mucho más difícil de manejar, apenas se mostraba todavía. Los más insignes escritores valencianos del tiempo de Carlos V escribieron en latín; algunos continuaron escribiendo en catalán. Hasta fines de aquella centuria no hubo en Valencia prosistas castellanos dignos de competir con los de la España central y Andalucía, aunque hubiese ya muchos excelentes poetas líricos y dramáticos. Algunos cronistas, como Viciana y Beuter, se habían traducido á sí mismos, pero lo hicieron con suma tosquedad y rudeza. Un vocabulario tan rico, una sintaxis tan gallarda y libre como la de la _Thebayda_ presuponen un autor que había mamado con la leche la pureza de la lengua castellana.

Avanzando más, puede tenerse por seguro que el tal autor era andaluz. Á cada paso habla de cosas propias de aquella región. En la _Seraphina_ (pág. 379) se menciona «el lienzo sevillano y el lino de Guadalcanal, que cuesta á moneda de oro la vara». En tierra andaluza había hecho su aprendizaje el Galterio de la _Thebayda_: «Yo he sido prioste de juego de esgrima, y en San Lúcar de Barrameda serví un hostal por el mismo señor de la casa, y en Carmona tuve casa de trato, y en algunas partes, como ya te es notorio, he sido _padre_». (Pág. 64). Una de estas partes había sido Lucena (pág. 48): «Seyendo mancebo y hijo de vecino en Ecija, me afrentó la justicia» (pág. 81). _Afrentar_ está tomado aquí en el sentido de azotar. «Estábamos en Cabra, en la posada de Pedro Agujetero». (Pág. 92). El mismo Galterio hace el panegírico de su invencible espada en estos términos: «De treinta años á esta parte no se ha hecho desafío en toda la Andalucía donde ella no se haya hallado, porque de Córdoba, de Cádiz, de Jerez, de Málaga y de otras muchas y diversas partes, donde suceden algunos desafíos entre los amigos, luego me envían por ella, y con ésta fué con la que mataron al tablajero de Sant Lúcar, y con ésta cortaron entrambos los muslos á Navarrico, el soldado del duque, y con ésta Rabanal hizo las grandes cosas en Toledo, y al tiempo que Solisico mató el vizcaíno en Alcázar de Consuegra, no fué otra cosa la causa salvo tener esta espada». (Págs. 132-133). El Potro de Córdoba había sido teatro de sus proezas: «Por cierto fué gran osadía la mía, que estando en el Potro, Francisco Guantero hizo muestra que iba á hacer mano contra mí, y no se hubo acabado de desenvolver, cuando ya le tenía con su mismo puñal cortada la mano derecha clavada encima del bodegón de Gaytanejo; pero ni por eso perdí la tierra ni dejé de pasearme». (Pág. 176). El vino que los protagonistas beben no es el de Murviedro, tan grato á Celestina, y que debía de ser el que principalmente se consumiese en Valencia, sino de la vega de Martos, de Luque ó de Lucena (págs. 326-27). La «tabernilla del Alcázar, el Caño quebrado» y otros sitios que en el libro se mencionan, pertenecen á la topografía de Córdoba, según el decir de los expertos en ella; pero no creemos que eso sea suficiente motivo para tener á su autor por cordobés. Lo mismo podría suponérsele hijo del reino de Jaén ó de los Puertos, puesto que de todas partes tiene recuerdos picarescos: «¿No me has oído decir de cuándo fuí al desafío, que maté á Francisco Cordonero en Arjona?... Pues ese fué mi padrino, y el tiempo que en Moguer nos quisimos embarcar, cuando doce por doce tuvimos la cuestion, de cuatro que quedamos vivos ese es el uno, y el otro el ventero de la Guarda Cabrilla y el otro el que agora es Padre en Estepa». (Págs. 424-425). Pudieran añadirse otros pasajes, pero no hacen falta para comprobar lo que salta á la vista de cualquier lector un poco atento.

El mejor de los prosistas castellanos que por aquellos años escribía en Valencia es el bachiller Juan de Molina, aunque no nos haya dejado más que traducciones, tan notables algunas como la de los _Triumphos de Apiano_, encabezada con una narración de la guerra de las Germanías (1522); la _Crónica de Aragón_ de Marineo Sículo (1523) y la muy excelente de las _Epístolas de San Jerónimo_, cuya primera edición es de 1520, dedicada á doña María Enriquez de Borja, duquesa de Gandía, un año antes de que su marido recibiese la dedicatoria de las tres empecatadas comedias. Pero Juan de Molina no era andaluz, sino manchego, de Ciudad Real, según dice Nicolás Antonio; y además el género de literatura en que principalmente se ejercitó, interpretando, además de las obras citadas, el _Homiliario_ de Alcuino, el _Confesonario_ de Gerson, el _Gamaliel_ catalán atribuído á San Pedro Pascual y otros textos análogos, parecen excluir la sospecha de que manchase nunca su pluma en composiciones tales como la _Thebayda_ y la _Seraphina_, que sería temerario atribuir por livianas conjeturas á un hombre honrado.

En su tiempo y aun algo después no debieron de escandalizar tanto como ahora. No sólo fueron reimpresas en 1546, sino que Juan de Timoneda, en el prólogo de sus _Comedias_, que son de 1559, citaba sin ambajes la _Thebayda_, poniéndola al nivel de la _Celestina_, como obra de «muy apacible estilo cómico, propio para pintar los vicios y las virtudes». La Inquisición, que tratándose de este género de libros solía padecer extraños olvidos, no la prohibió nunca, á pesar del dictamen de Zurita, que opinaba lo contrario[336].

Pero aún cabía descender más en pendiente tan resbaladiza y escandalosa. La corrupción española, agravada y complicada con la italiana, produjo un singular documento que lleva la siniestra y trágica fecha del saco de Roma. Uno de los fugitivos de aquella catástrofe, refugiado en Venecia, hizo estampar allí en 1528 un libro, con todas las trazas de clandestino, cuyo rótulo, á la letra, dice así: «_Retrato de la loçana Andaluza: en lengua española muy clarissima. Compuesto en Roma. El qual Retrato demuestra lo que en Roma passaua y contiene munchas_ (sic) _mas cosas que la Celestina_». Un solo ejemplar de la Biblioteca Imperial de Viena nos ha conservado esta obra[337], y Fernando Wolf dió la primera noticia de él en 1845[338].

La _Lozana_ estaba escrita desde 1524[339], según al folio tercero se declara: «Comiença la historia o Retrato sacado del Jure cevil natural, de la Señora Lozana: compuesto el año mill y quinientos y veinte e quatro; a treynta dias del mes de junio; en Roma, alma cibdad, y como auia de ser partido en capítulos va por mamotretos, porque en semejante obra mejor conviene». _Mamotreto_ quiere decir, según el autor, «libro que contiene diversas razones ó copilaciones ayuntadas», y el número de estos mamotretos llega á sesenta y seis.

Aunque por todo el libro dejó sembradas bastantes noticias de su persona, en ninguna parte declara su nombre, para lo cual no le faltaban buenas razones: «Si me decís por qué en todo este Retrato no puse mi nombre, digo que mi oficio me hizo noble siendo de los mínimos de mis conterráneos, y por esto callé mi nombre, por no vituperar el oficio escribiendo vanidades con menos culpa que otros que compusieron y no vieron como yo; por tanto ruego al prudente lector, juntamente con quien este retrato viere, no me culpe, máxime que sin venir á Roma verá lo que el vicio della causa; ansimismo por este Retrato sabrán muchas cosas que deseaban ver y oir, estándose cada uno en su patria, que cierto es una grande felicidad no estimada» (página 334).

Pero algunos años después no tuvo reparo en descifrar el enigma en la introducción que puso al _tercer_ libro del _Primaleón_, corregido por él para la edición de Venecia de 1534: «Como lo fuí yo quando compuse la _Loçana_ en el comun hablar de la polida Andalucía». Al fin del volumen se expresa que los tres libros de _Primaleón_ «fueron corregidos y emendados de las letras que trastrocadas eran por el vicario del valle de Cabezuela _Francisco Delicado_, natural de la Peña de Martos».

A D. Pascual de Gayangos se debe este descubrimiento, con el cual se aclaran y fijan todas las noticias sueltas que hay en la _Lozana_ y en otras publicaciones de Delicado, aunque no sea hacedero trazar de él una completa biografía.

No había nacido en la villa de Martos, aunque la consideraba como su patria por las razones que alega en el mamotreto 47.

«_Loz._--Señor Silvano, ¿qué quiere decir que el Auctor de mi retrato no se llama Cordovés, pues su padre lo fué y él nació en la diócesis?»

«_Silv._--Porque su castísima madre y su cuna fué en Martos, y como dicen, no donde naces, sino con quien paces». (Pág. 239).

Cordobesa hizo á su heroína: «La señora Lozana fué natural compatriota de Séneca» (pág. 5). Y del mercado de aquella ciudad se acuerda ella misma con cierta melancolía, repitiendo el viejo cantar de los Comendadores:

«En Córdoba se hace los jueves, si bien me recuerdo:

Jueves era, jueves, Dia de mercado, Convidó Hernando Los Comendadores.

¡Oh, si me muriera cuando esta endecha oí». (Pág. 72).

De la Peña de Martos, que nunca perteneció á la diócesis de Córdoba, sino á la de Jaén, hace una curiosísima disertación, consignando algunas leyendas locales: «Los atautes de plomo y marmóreos escritos de letras gódicas é de egipciacas»; «la fuente con cinco pilares á la puerta de la villa, edificada por arte mágica en tanto espacio cuanto cantó un gallo»; la fuente, todavía más salutífera, de Santa Marta, donde «la noche de San Juan sale la cabelluda, que quiere decir que allí muchas veces apareció la Madalena, y más arriba está la peña de la Sierpe, donde se ha visto Santa Marta defensora, la cual allí miraculosamente mató un ferocísimo serpiente, el cual devoraba los habitantes de la cibdad de Marte, y ésta fué la principal causa de su despoblación» (pág. 237).

Todo este capítulo, perdido entre los horrores de la _Lozana_, hace el efecto de un idilio que sosiega apaciblemente el ánimo, y algo dice en pro de su autor. No debía de ser enteramente malo y corrompido el hombre que en medio de su vida loca y desenfrenada sentía la nostalgia del «alamillo que está delante de la iglesia de Martos», y á quien el espectáculo de la perversión de Roma y Venecia traía á la memoria por contraste la honestidad y devoción de las mujeres de su tierra. «Y si en aquel lugar, de poco acá, reina alguna envidia ó malicia, es por causa de tantos forasteros que corren allí por dos cosas: la una porque abundan los _torculares_ (lagares) y los copiosos graneros, juntamente con todos los otros géneros de vituallas, porque tiene cuarenta millas de términos, que no le falta, salvo tener el mar á torno; la segunda, que en todo el mundo no hay tanta caridad, hospitalidad y amor proximal cuanto en aquel lugar, y cáusalo la caritativa huéspeda de Christo (Santa Marta)». Indudablemente algún jugo de alma conservaba el que escribió estas cosas: válganle en atenuación de tantas otras.

En el prólogo de su edición del _Amadís_ se precia de haber sido discípulo de Antonio de Nebrija, á quien también menciona en la _Lozana_: «Eso que está escrito, no creo que lo leyese ningún poeta, sino vos, que sabéis lo que está en las honduras, y _Lebrixa_ lo que en las alturas, excepto lo que estaba escrito en la fuerte peña de Martos, y no alcanzó á saber el nombre de la cibdad, sacrificando el dios Marte, y de allí le quedó el nombre Martos á Marte fortísimo». (Pág. 264).

Pero no creo que se aprovechase mucho de la doctrina de tan excelente maestro, ni que llegase á ser nunca un verdadero humanista. Su arqueología es popular y del gusto de la Edad Media[340]; su estilo, el de la conversación, no el de los libros: rara vez cita autores clásicos. Quizá su relativa incultura le libró de pedanterías y afectaciones, que en su tiempo eran frecuentes, pero en cambio rebajó su ideal artístico hasta un punto que apenas pertenece á la literatura.

Durante el pontificado de Julio II[341], probablemente siendo ya clérigo, pasó como tantos otros á Roma en busca de algún beneficio, y allí debió de obtener ese vicariato del valle de Cabezuela, que según la relajada disciplina de aquel tiempo sería nominal y no le privaría de la residencia «_in curia_». De sus ocupaciones en Roma, del género de sociedad que frecuentaba y de los achaques que su vida pecadora le produjo, hay largos y nada edificantes detalles en la _Lozana_, donde el autor interviene á cada momento como grande amigo y confidente de la heroína. El vicio tenía entonces su castigo inmediato y terrible en aquella nueva peste que apareció con horrendo estrago á fines del siglo XV, cebándose en los ejércitos franceses y españoles que lidiaban en el reino de Nápoles. Sobre esta dolencia hay en la _Lozana_ algunos detalles que pueden interesar á la historia médica[342]. Su autor adoleció, como tantos otros, de las _pestíferas bubas_ (ni eran para otra cosa los pasos en que andaba), y para entretener ó consolar la _pasión melancólica_ que su enfermedad le produjo, compuso un tratado _de consolatione infirmorum_, que al parecer fué impreso, pero del cual sólo conocemos el título[343]. Y habiendo logrado cierto alivio con el cocimiento del _guayaco_ ó palo santo de las Indias, que, introducido en España en 1508 y en Italia en 1517, había suplantado en la terapéutica al mercurio, desacreditado por el brutal empirismo con que se administró en los primeros momentos, determinó convertir en beneficio de sus prójimos y juntamente de su bolsa aquella preparación farmacéutica, y compuso un cierto electuario, que vendía como un específico, aunque la Lozana no tenía mucha fe en su eficacia. «Di que sanarás el mal francés, y te judicarán por loco del todo, que esta es la mejor locura que uno puede decir, salvo que el legno es salutífero» (página 280).

El rarísimo opúsculo, escrito en italiano, en que Delicado expuso su plan curativo, reservándose el secreto de su composición, se ocultó á la diligencia de Nicolás Antonio, pero no á la del erudito médico de Montpellier Astruc, famoso especialista en esta materia, ni á los historiadores de nuestra Medicina, Morejón y Chinchilla[344], que parecen haber tomado de él sus noticias. Uno y otro llaman al autor Francisco _Delgado_, y así le denomina también el privilegio que le concedió Clemente VII para la impresión de su libro en 4 de diciembre de 1526. Acaso fuese éste su verdadero apellido, ligeramente alterado por él para acomodarle á los oídos italianos; pero es lo cierto que en todas sus publicaciones usó constantemente el de Delicado.

Graves y tremendos sucesos impidieron que el tratadillo sobre _il mal franceso_ fuese publicado por entonces. No se imprimió hasta 1529, en Venecia, un año después de la _Lozana_, sin duda para que el segundo libro sirviese como de preservativo ó antídoto del primero[345]. La entrada del ejército imperial en Roma, con todas las atrocidades que acompañaron á su estancia de diez meses, le pareció providencial castigo de anteriores abominaciones, y repitió, como Alfonso de Valdés y tantos otros, el _vae tibi civitas meretrix_. «¿Quién jamás pudo pensar, oh Roma, oh Babilonia, que tanta confusión pusiesen en ti estos tramontanos occidentales y de Aquilon, castigadores de tu error?... ¿Pensólo nadie jamás tan alto y secreto juicio como nos vino este año á los _habitatores_ que ofendíamos á su majestad?... ¡Oh cuánta pena mereció tu libertad, y el no templarte, Roma, moderando tu ingratitud á tantos beneficios recibidos, pues eres cabeza de santidad y llave del cielo, y colegio de doctrina, y cámara de sacerdotes y patria común!... ¡Oh vosotros que vernés tras los castigados, mirá este retrato de Roma, y nadie ó ninguno sea causa que se haga otro!...» (páginas 337-338).

Las últimas páginas que sirven de apéndice á la _Lozana_ están escritas bajo la impresión de aquella catástrofe y tienen un vigor que recuerda á veces el _Diálogo_ de _Lactancio_: «Sucedió en Roma que entraron y nos castigaron y atormentaron y saquearon catorce mill teutónicos bárbaros, siete mill españoles sin armas, sin zapatos, con hambre y sed, italianos mill y quinientos, napolitanos _reamistas_ dos mill, todos estos infantes; hombres darmas seiscientos, estandartes de jinetes treinta y cinco, y más los gastadores, que casi lo fueron todos, que si del todo no es destruida Roma, es por el devoto femenino sexo, y por las limosnas y el refugio que á los peregrinos se hacía: agora á todo se ha puesto entredicho, porque entraron lunes á dias seis de mayo de mill e quinientos e veinte e siete, que fué el escuro dia y la tenebrosa noche para quien se halló dentro, de cualquier nacion ó condicion que fuesen, por el poco respecto que á ninguno tuvieron, máxime á los perlados, sacerdotes, religiosos... Profanaron sin duda cuanto pudiera profanar el gran Sofí si se hallara presente...». (Págs. 344-45). «¡Oh gran juicio de Dios! venir un tanto ejército _sub nube_ y sin temor de las maldiciones sacerdotales, porque Dios les hacía lumbre la noche y sombra el día para castigar los _habitatores_ romanos, y por probar sus siervos, los cuales somos muncho contentísimos de su castigo, corrigiendo nuestro malo y vicioso vivir, que si el Señor no nos amara no nos castigara por nuestro bien; ¡mas guay por quien viene el escándalo!» (pág. 346).

Con esta inesperada lección acaba un libro de tan frívolas apariencias y vergonzoso contenido. Las ideas que en estos párrafos se apuntan no eran peculiares del grupo llamado _erasmista_, aunque lograsen bajo la pluma del elegante secretario de Carlos V su expresión más atrevida. Otros españoles de no sospechosa ortodoxia abundaban en el mismo sentir. «Es la cosa más misteriosa que jamás se vió... (decía el abad de Nájera, comisario del ejército del duque de Borbón). Es sentencia de Dios: plega á él que no se _desdeñe_ (italianismo por _indigne_) contra los que lo hacen». En otra relación anónima y dirigida también al Emperador leemos: «Esta cosa podemos bien creer que no es venida por acaecimiento, sino por divino juicio, que muchas señales ha habido... En Roma se usaban todos los géneros de pecados muy descubiertamente, y hales tomado Dios la cuenta toda junta»[346].

Delicado salió de Roma con el ejército español á diez días de febrero de 1528, «por no esperar las crueldades vindicativas de los naturales», y desde entonces parece haber fijado su domicilio en Venecia. Los _mamotretos_ que había llevado consigo fueron su tabla de salvación en aquel naufragio. Entonces publicó la _Lozana_ y el tratado del _leño de la India_. «Esta necesidad me compelió á dar este retrato á un estampador por remediar mi no tener ni poder, el cual retrato me valió más que otros cartapacios que yo tenía por mis legítimas obras, y éste, que no era legítimo, por ser cosas _ridiculosas_, me valió á tiempo, que de otra manera no lo publicara hasta despues de mis dias, y hasta que otrie que más supiera lo enmendara». (Pág. 347).

En Venecia vivió dedicado principalmente á la corrección de libros españoles, que entonces tenían muchos aficionados en Italia. Son conocidas y gozan de grande estimación bibliográfica sus ediciones del _Amadís de Gaula_ (1533) y del _Primaleón y Polendos_ (1534). Hizo también dos de la _Celestina_ en 1531 y 1534, y creo por varios indicios que se le puede atribuir también una rarísima de la _Cárcel de Amor_[347]. Acaso con el tiempo se descubran otras.

Previas estas noticias, muy incompletas sin duda, pero que nos permiten columbrar la extraña psicología de Francisco Delicado, digamos algo de la _Lozana Andaluza_, sin entrar, por supuesto, en su análisis, que no es tarea para ningún crítico decente. La _Lozana_, en la mayor parte de sus capítulos, es un libro inmundo y feo, aunque menos peligroso que otros, por lo mismo que el vicio se presenta allí sin disfraz que le haga parecer amable. Es un caso fulminante de naturalismo fotográfico, con todas las consecuencias inherentes á este modo de representación elemental y grosero, en que la realidad se exhibe sin ningún género de selección artística y hasta sin plan de composición ni enlace orgánico. Con saber que llegan á ciento veinticinco los personajes de esta fábula, si tal nombre merece, puede formarse idea del barullo y confusión que en ella reina. No es comedia, ni novela tampoco, sino un retablo ó más bien un cinematógrafo de figurillas obscenas, que pasan haciendo muecas y cabriolas, en diálogos incoherentes. En rigor puede decirse que la _Lozana_ no está escrita, sino hablada, y esto es lo que da tan singular color á su estilo y constituye su verdadera originalidad.

Aunque muy admirador de la _Celestina_, que cita desde la portada y vuelve á mencionar en otras partes[348], Delicado no pertenece á la escuela de Fernando de Rojas, ni era capaz de comprender siquiera el arte tan profundo y humano de la tragicomedia de Calisto y Melibea. Sólo podía asimilarse los elementos picarescos de aquella creación, y ni aun esto hizo, porque las costumbres que describe son más italianas que españolas, y él mismo era un español italianizado. El tipo de la protagonista Aldonza carece de la grandeza y de la perversidad transcendental del de Celestina. Una sola seducción y tercería de ésta significa más que todas las acciones indignas y vituperables que comete la Lozana y todos los disparates que pronuncia su cínica lengua. La «parienta del Ropero, conterránea de Séneca, Lucano, Marcial y Averroes» (página 184), no pasa de ser una moza desenvuelta y atolondrada, de mala vida y buen humor, de natural despejo y fácil labia, que trabaja por cuenta propia y ajena en aventuras escandalosas, pero que se guarda mucho de corromper la virtud de las doncellas ni de inquietar con mensajes y tercerías á las mujeres honradas. Su conciencia moral está atrofiada por la vileza de su oficio, pero su índole nativa no parece tan abominable como sus costumbres.

Se ha supuesto que Delicado pudo tener otros modelos, ya en la literatura clásica, ya en la italiana de su tiempo, para la forma de coloquios desligados que dió á su obra. Los _diálogos meretricios_ (ἑταιρικοι διαλογοι) de Luciano ofrecen una serie de escenas que, salvo dos ó tres verdaderamente monstruosas, tienen una gracia ática digna del elegantísimo sofista de Samosata. Pero dudamos mucho que hubiesen llegado á noticia del autor de la _Lozana_. Francisco Delicado, lo mismo que Pedro Aretino, con quien algunos le han comparado, pertenece al Renacimiento, no por su cultura, sino por sus vicios. El Aretino escasamente sabía latín, cosa que apenas se concibe en un literato italiano del siglo XVI. Y aunque de nuestro Delicado, que se preciaba de discípulo del Nebrisense, no pueda decirse otro tanto, su libro no indica familiaridad alguna con las letras clásicas, salvo con el _Asno de Oro_ de Apuleyo, que parece haber manejado mucho, ya en el original, ya en la elegante versión del arcediano de Sevilla, Diego López de Cortegana[349].

Otros han supuesto que la _Lozana_ era una imitación de los _Ragionamenti_ del Aretino, á los cuales se parece, en efecto, de una manera extraordinaria[350]. Pero hay una razón cronológica que impide admitir esta imitación. La _Lozana_ estaba escrita desde 1524 y fué impresa en 1528. Todas las obras del Aretino análogas á la novela española son posteriores á esa fecha. El _Ragionamento della Nanna e della Antonia_ es de 1533; el _Dialogo della Nanna e della Pippa sua figliola_ es de 1536; el _Ragionamento del Zoppino fatto frate... dove contiensi la vita e genealogia di tutte le cortegiane di Roma_, que algunos han señalado como modelo de la _Lozana_[351], no se publicó hasta 1539. Si imitación hubo, sería, pues, del Aretino y no á la inversa, y así lo han conjeturado algunos críticos italianos tan competentes como Arturo Graf[352]. Pero no creo en semejante imitación, que por otra parte ningún honor haría á nuestra literatura. El Aretino no necesitaba recibir lecciones de nadie en semejante materia, y menos del autor oscurísimo de la _Lozana_, á quien nadie cita ni en Italia ni en España durante aquella centuria[353]. Las semejanzas que entre los dos autores existen nacen de la materia misma y de los procedimientos de vulgar realismo que uno y otro emplean.

En rigor, la _Lozana_ no tiene antecedentes literarios. Nació de la vida y no de los libros: fué un producto mórbido de la corrupción romana. Su valor es nulo, pero su importancia como documento histórico es grande, con ser tantos los que existen sobre la prostitución en el siglo del Renacimiento. Extraño y singular mundo aquel en que nos hace penetrar la _Lozana_. No es el de aquellas cortesanas cultas y literatas como Tulia de Aragón y Verónica Franco, en quienes renació hasta cierto punto el tipo de las _heteras_ griegas[354], sino el mundo abigarrado y confuso, en gran parte de importación extranjera, que llenaba los prostíbulos de Roma y que ya en 1490 alcanzaba, según el _Diario_ de Esteban Infessura, la formidable cifra de 6.800 mujeres, «exceptis illis quae in concubinatu sunt et illis quae non sunt publice sed secreto»[355]; cifra inferior, sin embargo, á la de Venecia, donde al comenzar el siglo eran, según Marino Sanudo, 11.654 en una población de 300.000 habitantes[356]. Toda casta de gentes y naciones se mezclaba en este ejército del pecado, y el autor de la _Lozana_ hace una curiosa enumeración geográfica de ellas[357], aparte de otras clasificaciones y distinciones en que no hay para qué entrar. Á veces nombra á meretrices opulentas y pomposas, como la célebre Imperia la aviñonesa[358] y _madona Clarina, la favorida_; pero principalmente habla de sus paisanas, que parece haber tratado más de cerca y de cuyas andanzas estaba mejor informado: «la de los Ríos, que fué aquí en Roma peor que Celestina y manaba en oro». (Pág. 160); «la Xerezana, la Garza Montesina, la galan portuguesa, que mandaba en la mar y la tierra, y señoreó á Nápoles, tiempo del gran Capitán, y tuvo dineros más que no quiso, y verla allí asentada demandando limosna á los que pasan!». (Pág. 248).

Todos estos nombres tienen traza de ser históricos: acaso lo es también la heroína Aldonza; á lo menos su carácter tiene grandísimo parecido con aquella Isabel de Luna de quien en las ingeniosas y desenvueltas novelas del obispo dominico Bandello queda tanta memoria[359]. Así como la _Lozana_ había peregrinado no solamente por España, Francia é Italia, sino por todas las escalas de Levante, haciendo estancia con su amigo Diomedes «en Alexandría, en Damasco, en Damieta, en Barut, en parte de la Siria, en Chipre, en el Cairo, en Constantinopoli, en Corinto, en Tesalia, en Boxia, en Candía» (pág. 15), también Isabel de Luna había corrido medio mundo, había estado en Túnez y la Goleta, había seguido la corte del Emperador en Alemania y Flandes, y pasaba en Roma por la más astuta é ingeniosa mujer que podía encontrarse, la de más entretenida conversación y dichos agudos, prontísima en las réplicas mordaces y en tomar desquite de quien la ofendía. Pero tanto Isabel de Luna como otras cortesanas españolas de que la literatura italiana guarda memoria, la Beatriz, que cuando tuvo que cortarse la hermosa cabellera fué consolada en elegantes versos latinos por el Molza, su amante y su víctima; otra Beatricica, de quien habla el Aretino; la Ortega predilecta de abogados y procuradores, parecen haber _florecido_ en años posteriores á la composición de la _Lozana_.

No es sólo el mundo lupanario el que Delicado retrata ó _retrae_ (como él dice), aunque sea el centro de su obra. Otros bajos fondos de la sociedad romana tenía igualmente conocidos y explorados: las «camiseras castellanas» que moraban en Pozoblanco, las napolitanas que tenían por oficio «hacer solimán, y blanduras, y afeites, y cerillas, y quitar cejas, afeitar novias, y hacer mudas de azúcar candi y agua de azofeifas» (pág. 21), aunque todavía las aventajaban en el arte cosmética sus maestras las judías, como Mira la de Murcia, Engracia, Perla, Jamila, Rosa, Cufra, Cintia y Alfarutia: un tropel de ensalmadores y curanderos, charlatanes y sacamuelas y de otros mil extravagantes oficios que invadían el _Campo de Fiore_. Sobre la situación de los judíos en Roma tiene algunos pasajes interesantes: «Esta es sinoga de catalanes, y allí son tudescos, y la otra franceses, y ésta de romanos é italianos, que son los más necios judíos que todas las otras naciones, que tiran al gentílico y no saben su ley; más saben los nuestros españoles que todos, porque hay entre ellos letrados y ricos, y son muy resabidos». (Pág. 76).

Gran parte del interés de este libro consiste en los elementos _folklóricos_ que encierra, y los hay de todas especies. Abundan los relativos á _abusiones_ y supersticiones, que el autor reprueba severamente, pero que la Lozana practicaba sin escrúpulos, comerciando con la necedad ajena: «Yo sé ensalmar, y encomendar y santiguar, cuando alguno está aojado, que vieja me vezó, que era saludadora y buena como yo; sé quitar ahitos, sé para las lombrices, sé encantar la terciana... Sé sanar la sordera y sé ensolver sueños, sé conocer en la frente la phisionomía, y la chiromancia en la mano, y prenosticar». (Pág. 216). El _ensalmo del mal francorum_, puesto en boca de Rampin «el pretérito criado de la Lozana», es una parodia de los supersticiosos conjuros populares:

Eran tres cortesanas, Y tenian tres amigos Pajes de Franquilano...

(Pág. 88).

La relativa antigüedad de la _Lozana_ da importancia á las menciones que en ella se hacen de varios tipos tradicionales, como _Pedro de Urdemalas_, _Juan de Espera en Dios_ (nombre español del judío errante) y principalmente _Lazarillo_ (pág. 180), que según se deduce de este texto era ya protagonista de algún cuento oral antes que un grande ingenio anónimo le hiciese inmortal en nuestra literatura.

La lengua de la _Lozana_ es tan singular como su argumento y estilo. Aunque ridículamente haya sido calificada en nuestros días de «joya de la literatura española» y su autor del «mejor hablista de su tiempo», no hay libro del siglo XVI cuya prosa sea más impura ni más llena de solecismos y barbarismos. Pero su misma incorrección la hace muy curiosa. Lejos de estar escrita en «lengua castellana muy clarísima», como anuncia el frontis, lo está en aquella lengua franca ó jerigonza italo-hispana usada en Roma por los españoles de baja estofa que llevaban mucho tiempo de residir allí, y que, sin haber aprendido verdaderamente la lengua ajena, enturbiaban con todo género de italianismos la propia: pícaros y galopines de cocina, rufianes, alcahuetas y rameras, valentones de la hampa, soldados mercenarios y otra chusma por el estilo. Ya Bartolomé de Torres Naharro, ingenio más decoroso y de otro fuste que Delicado, había plagado intencionadamente de voces exóticas algunas escenas de sus comedias _Soldadesca_ y _Tinelaria_. Pero en él fué capricho pasajero, nacido de la ocasión y lugar en que se representaron sus comedias para un auditorio principalmente italiano[360]. Por el contrario, la jerga mestiza y tabernaria en que está escrito el _Retrato de la Lozana_ es constante y sistemática, como trasunto de lo que el autor oía por las calles. El mismo Delicado lo confiesa: «y si quisieren reprender que por qué no van munchas palabras en perfeta lengua castellana, digo que siendo andaluz y no letrado, y escribiendo para darme solacio y pasar mi fortuna, que en este tiempo el Señor me había dado, conformaba mi hablar al sonido de mis orejas, que es la lengua materna y el común hablar entre mujeres, y si dicen por qué puse algunas palabras en italiano, púdelo hacer escribiendo en Italia, pues Tulio escribió en latín y dixo muchos vocablos griegos y con letras griegas; si me dicen que por qué no fui más elegante, digo que soy iñorante». (Pág. 333). Pero las innovaciones de Delicado no eran del género de las de Marco Tulio. No sólo algunas palabras, sino más de un centenar de ellas jamás oídas en Castilla, y lo que es peor formas estropeadas de la conjugación, y una sintaxis flotante y anárquica, que no es ni española ni italiana, impiden que tal libro pueda ser considerado como texto de lengua. No me refiero, claro es, á las frases correctamente italianas que Delicado pone en boca de personajes de aquella nación para mejor caracterizarlos: recurso permitido á todos los dramaturgos y novelistas. Trato sólo del lenguaje que usan todos los interlocutores de la pieza, comenzando por el autor mismo. A cada paso se tropieza con locuciones como éstas: «_parentado_» (por parentela), «_es estada mundaria_», «_sois estada_ en Levante», «quizá que trae _guadaño_» (por ganancia), «_canavario_ ó _bostiller_ de un señor», «cuando comen parece que _mamillan_», _chambelas_ por pasteles, _mancha_ por aguinaldo ó propina, _famillos_ por criados, _patrones_ por señores ó dueños, _fantescas_ por criadas, _forcel_ (de _forziere_) por arca ó cofre, _buturo_ por manteca, _romeaje_ por romería, _contenteza_ por contento, _no os amaleis_ por no os enferméis, _locanda_ por casa de posada, _travestidos_ por disfrazados, _judicar_ por juzgar, _tal vuelta_ (_tal volta_) por á veces, _refuta_ por remendada, _escátula_ por caja, _grávida_ por preñada y á mayor abundamiento el verbo _engravidarse_, _estaferos_ por palafreneros y otras innumerables que sería prolijo relatar, algunas de las cuales sólo se encuentran en este libro y allí pueden quedarse.

A pesar de este vocabulario de acarreo tiene la _Lozana_ un fondo castizo, por las reminiscencias que el autor conservaba del «común hablar de la polida Andalucía». Véase, por ejemplo, el trozo siguiente, en que Aldonza enumera los primores de cocina y repostería en que era maestra conforme al gusto de su tierra, que no era precisamente el de Ruperto de Nola y otros tratadistas clásicos. Es materia en que Delicado insiste con gran riqueza de palabras y cierta sensual delectación: «Por amor de mi agüela me llamaron á mí Aldonza, y si esta mi agüela viviera, sabría yo más que no sé, que ella me mostró guisar, que en su poder deprendí hacer fideos, empanadillas, alcuscuzu con garbanzos, arroz entero, seco, graso, albondiguillas redondas y apretadas con culantro verde, que se conocían las que yo hacía entre ciento... ¡Y qué miel! pensá, señora, que la teníamos de Adamuz y zafrán de Peñafiel, y lo mejor de la Andalucía venía en casa de esta mi agüela. Sabía hacer hojuelas, pestiños, rosquillas de alfaxor, textones de cañamones y de ajonjolí, nuégados, xopaipas, hojaldres, hormigos torcidos con aceite, talvinas, zahinas y nabos sin tocino y con comino, col murciana con alcarabea, y olla resposada no la comía tal ninguna barba. Pues boronía ¿no sabía hacer? por maravilla, y cazuela de berengenas moxies en perficion; cazuela con su ajico y cominico, y saborcico de vinagre, ésta hacía yo sin eme me la vezasen. Rellenos, cuajarejos de cabritos, pepitorias y cabrito apedreado con limon ceuti, y cazuelas de pescado cecial con oruga, y cazuelas moriscas por maravilla, y de otros pescados que sería luengo de contar. Letuarios de arrope para en casa, y con miel para presentar, como eran de membrillos, de cantueso, de uvas, de berengenas, de nueces y de la flor del nogal, para tiempo de peste; de orégano y hierba buena, para quien pierde el apetito; pues ¿ollas en tiempo de ayuno? éstas y las otras ponía yo tanta hemencia en ellas, que sobrepujaba á Platina, _De voluptatibus_, y Apicio Romano, _De re coquinaria_». (Págs. 8-9).

Además de las curiosidades de lengua y extraños detalles de costumbres que un lector serio puede entresacar de la _Lozana_, tiene para la historia de la novelística el interés de algunos cuentos, en general muy conocidos, como el del tributo pagado por los médicos á Gonella, famoso truhán del duque de Ferrara[361], y el del asno de Micer Porfirio, á quien la Lozana enseñó á _leer_ poniéndole cebada entre las hojas de un libro, con lo cual pudo sin obstáculo graduarse de bachiller ó _bacalario_. Esta vieja _facecia_ se encuentra en el _Esopo_ de Waldis, en el libro alemán _Eulenspiegel_, en las _Nouvelles Recreations et joyeux devis_ de Buenaventura des Periers, en el _Fabulario_ de nuestro Sebastián Mey y en otras colecciones[362]. Pero en la _Lozana_ tiene más gracia, porque está puesto, no en narración, sino en acción[363].

Quizá nos hemos detenido más de lo justo en dar razón de este libro, por lo mismo que su lectura no puede recomendarse á nadie. Es de los que, como decía D. Manuel Milá, «no deben salir nunca de lo más recóndito de la necrópolis científica». Las tres reimpresiones modernamente hechas hubieran podido excusarse, y el ejemplar de Viena bastaba para satisfacer la curiosidad de los filólogos, que ya hubieran sabido encontrarlo y á quienes su misma profesión acoraza contra el contenido bueno ó malo de las obras cuyo vocabulario y gramática examinan.

Por lo demás, el _Retrato de la Lozana_ es una producción aislada, que ninguna influencia ejerció en nuestra literatura ni en la italiana, aunque se haya pretendido lo contrario. Nadie la cita en el siglo XVI. Ni siquiera consta su título en el _Registrum_ de D. Fernando Colón, que con amplio eclecticismo bibliográfico recogió toda la literatura de su tiempo, desde la más mística á la más licenciosa.

Por otra parte, el género á que pertenecía, y que de ningún modo ha de confundirse con las _Celestinas_, era exótico para nosotros, y se comprende que no tuviera imitadores. La _Thebayda_ y la _Seraphina_ son obras desenfrenadas, pero no contienen un doctrinal teórico y práctico del libertinaje como la _Lozana_. Por la misma razón nunca fueron populares aquí el nombre ni los escritos de Pedro Aretino. Sus mismas comedias, que valen más que su fama, no fueron imitadas por nadie, y es caso muy raro verlas mencionadas con elogio. Sólo recuerdo este pasaje del prólogo de la _Comedia de Sepúlveda_, fechada en 1547: «¿Y qué diremos de Pietro Aretino, á quien por la excelencia de su juicio tienen por epíteto en su nombre _el Divino_? Pues notorio es que lo principal de sus obras son las comedias que hizo»[364].

De los _Ragionamenti_ sólo se tradujo uno, el que forma la tercera _giornata_ de la primera parte[365] y aun este sumamente expurgado. Hizo la versión ó arreglo el beneficiado Fernan Xuarez, vecino y natural de Sevilla, dándole el título celestinesco de «_Coloquio de las damas, en el qual se descubren las falsedades, tratos, engaños y hechizerías de que usan las mujeres enamoradas para engañar á los simples, y aun á los muy avisados hombres que de ellas se enamoran_». La primera edición, sin nota de lugar, es de 1548; la segunda lleva el pie de imprenta de Medina del Campo y la fecha de 1549[366]. El traductor tomó todo género de precauciones para hacer pasar aquel diálogo, que él mismo empieza por calificar de «abominable cieno corrompedor de toda salud de la casta limpieza». Pero la misma insistencia y extravagancia de sus excusas hace dudar de la pureza de su intención, porque los libros de historias profanas, como las de Amadis y Tristán, de que habla en uno de sus prefacios, nada tienen que ver con la literatura á que pertenece el _Coloquio_. Lo que no puede negarse es que le adecentó bastante[367], quitándole algunas obscenidades, aunque todavía quedaron las suficientes para que fuese con mucha razón prohibido en los Indices del Santo Oficio[368]. Otras cosas alteró, procurando españolizar el libro. La traducción no es de las peores que por entonces se hacían del toscano, pero es apelmazada y carece de la viveza y gracia del original. Sin embargo, de ella se valió, con preferencia al texto italiano, el erudito y extravagante humanista Gaspar Barthio, cuando tradujo al latín este _Coloquio_ con el nombre de _Pornodidascalus_[369].

Todas las obras citadas hasta aquí, excepto las paráfrasis en verso, tienen con la _Celestina_ una relación indirecta y genérica. Las tres que, por orden cronológico, se ofrecen ahora á nuestra consideración, no sólo imitan deliberadamente la tragicomedia de Rojas, sino que continúan su argumento y vuelven á sacar á la escena á algunos de sus personajes. Hubo, pues, segunda, tercera y cuarta parte de la _Celestina_. Sus autores, de muy desigual mérito, son Feliciano de Silva, Gaspar Gómez de Toledo y Sancho de Muñón.

Feliciano de Silva es aquel caballero de Ciudad Rodrigo, fecundísimo productor de libros caballerescos, que la sátira de Cervantes ha inmortalizado. _La segunda comedia de Celestina, en la qual se trata de los amores de un caballero llamado Felides y de una doncella de clara sangre llamada Polandria_, impresa en 1534[370], es la única de sus obras que merece sobrevivirle, aunque no sea una obra maestra. Tal como es, sería grande injusticia medirla con la misma vara censoria que al _D. Florisel de Niquea_ ó al _D. Rogel de Grecia_.

Singular parece á primera vista la idea de continuar la _Celestina_ donde casi todos los personajes sucumben al final: Celestina á manos de los criados de Calisto, éstos degollados en la plaza pública, Calisto rodando de la escala y Melibea arrojándose de la torre. Pero tal obstáculo no era para detener á Feliciano de Silva, que tenía una brava imaginación de novelista de folletín. Si Celestina estaba muerta, ¿había más que resucitarla?

Bastante le había importado á él que el bachiller Juan Díaz, en su segundo _Lisuarte_ (1526), diese por muerto á Amadis de Gaula y celebrase sus exequias.

La farsa de la resurrección de Celestina está presentada con bastante habilidad é interés y tiene el mérito de que no se descifra hasta la última escena con estas palabras de Felides: «Pues sabed, que una persona honrada y quien á Celestina es en gran cargo la tuvo escondida todo el tiempo que se dijo que era muerta, y ella con sus hechizos hizo parescer todo lo pasado para se vengar de los criados de Calisto, porque le querían tomar lo que su amo le había dado; y hizo con sus encantamientos parescer que era muerta, y agora fingió haber resucitado... Y sea en gran secreto, porque el Arcediano viejo me lo dijo, que con esto le quiso pagar muchas deudas de cuando era mozo que desta buena mujer había rescibido». (Pág. 514).

El arte de excitar la curiosidad con situaciones sorprendentes no podía faltar á un novelista tan ducho como Feliciano. La reaparición de Celestina en la séptima _cena_ ó escena de la obra; el tumulto y algazara con que la acompaña el pueblo, formando un verdadero coro; el asombro y pasmo con que la reciben sus discípulas Elicia y Areusa, están presentados con mucha amenidad y chiste:

«_Celest._--Válame Dios, y ¡qué de gente paresce y viene á mí, como si fuese lechuza ó buho que camina de día! Quiérome meter presto en mi casa, si no aquí me sacarán los ojos.

_Pueblo._--Vala el diablo! á aquella Celestina, la que mataron los criados de Calisto paresce, ¿ó es alguna vision? por cierto non es otra; y qué priesa que lleva que paresce que va á ganar beneficio. ¡Oh, gran misterio, que ella es!

_Cel._--¡Válalos el diablo, y qué mirar que tienen! Hora, sus, yo digo que la puerta de mi casa está abierta; bien paresce á osadas el poco cuidado que con mi absencia hay. Acá están Elicia y Areusa, espántanse de verme, santiguándose están; quiéroles hablar, que dan gritos y se abrazan la una con la otra, pensando que soy fantasma. Oh, las mis hijas y los mis amores, no hayais miedo, que yo soy vuestra madre, que ha placido á Venus tornarme al siglo...

_Elicia._--¡Ay hermana mía, que mi madre Celestina paresce! ¡Ay válame la Virgen María, y no sea alguna fantasma que nos quiera matar!...». (Pág. 75).

La peregrina intervención del coro, única, á lo que creo, en libros de esta clase, da carácter muy dramático á algunos pasos de la _segunda Celestina_, y es profundamente cómico, aunque toca en irreverencia, lo que la vieja cuenta de su estancia en el otro mundo y el alarde de fingida devoción y arrepentimiento con que logra embaucar al mismo pueblo que había sido testigo de su licenciosa y diabólica vida[371]. Este matiz de la hipocresía en ella y de la credulidad y ligereza en los otros está muy bien marcado al principio, pero luego el autor se contradice, no saca partido de un dato tan ingenioso y estropea su más feliz creación á fuerza de chafarrinazos. Feliciano de Silva era un improvisador con relámpagos de talento, pero le faltaban cultura y gusto y le sobraba una facilidad superficial, que es el mayor obstáculo para la perfección en nada.

Dos finos estimadores de los antiguos libros españoles han dado á la _Segunda Celestina_ más encomios que los que merece. Uno fué D. Bartolomé José Gallardo, que en los apuntamientos bibliográficos que hacía al correr de la pluma exclama entusiasmado: «En esta comedia, ó llamémosla novela dramática, brilla un profundo conocimiento del corazón humano y de las costumbres del siglo. Contiene escenas y caracteres trazados de mano maestra. Celestina es un personaje sublime, que no desmiente en nada el carácter creado por Rodrigo Cota (?) y sostenido por el bachiller Rojas, de Montalbán»[372]. El voto de Gallardo puede ser sospechoso, porque sabido es que para aquel insaciable catador de literatura añeja no había libro malo en siendo raro ni libro bueno en siendo moderno. Pero su opinión se refuerza aquí con la de D. Serafín Estébanez Calderón, que no era sólo erudito, sino hombre de gusto y artista de estilo. _El Solitario_, pues, en un delicioso artículo, que viene á ser una _Celestina_ en miniatura, imitación feliz del lenguaje de las antiguas, comienza aseverando que «Feliciano de Silva, para llevar á buen cabo los amores del caballero Felides y de la hermosa Polandria, supo resucitar y tornar al mundo, con más caudal de astucias, con mayor raudal de razones dulces y con número más crecido de trazas y ardides, á la famosa Celestina»[373].

Nada de esto puede admitirse. No hay más Celestina _sublime_ que la primera, cuya negra profundidad no acierta á comprender ni por asomos el imitador. Así y todo, es la figura mejor trazada del libro, y á veces el remedo es tan fiel y ajustado al modelo de Rojas, que puede producir la pasajera ilusión de que Celestina ha resucitado. Pero pronto se ve que es inconsistente toda esta tramoya. Celestina no vive más que con vida ficticia y prestada. Ni siquiera es el centro de la comedia. Sin ella hubieran podido llegar á feliz término los lícitos amores de Felides y Polandria, que nada tienen de la impetuosa pasión de Calisto y Melibea, y acaban desposándose en secreto por una razón de conveniencia que expone así la discreta doncella Poncia: «aunque él es tan rico y de muy buen linaje, ya sabes que tu mayorazgo no puedes heredallo casándote fuera de tu linaje». (Pág. 303).

La obra de Feliciano de Silva es, pues, una _Celestina_ muy morigerada en lo que toca á su fábula principal, aunque muy desenfrenada en los episodios. No faltan en ella afectos nobles, pero expresados casi siempre de un modo enfático y ampuloso por los dos amantes. Hay verdadera delicadeza moral en el tipo de la criada y confidente Poncia, alegre y chancera, honestamente jovial, virtuosa sin afectación, llena de buen sentido no exento de cálculo. Ella salva á su ama de muchos peligros, la precave contra las imprudencias de su propio corazón, la alecciona en las situaciones difíciles, se defiende ella misma contra los arrebatos amorosos del paje Sigeril y ella es, y no Celestina, quien verdaderamente prepara el desenlace, en que la moral queda á salvo, y todavía más íntegramente respetada por la doncella que por la señora. Esta ligera y graciosa creación recuerda algunas heroínas shakespirianas, como la Porcia de _El mercader de Venecia_, pero no conviene abusar de los grandes nombres tratándose de obras medianas[374].

La parte cómica de la _Segunda Celestina_ está monstruosamente recargada. Lo accesorio ahoga á lo principal y la cizaña no deja medrar el trigo. Las escenas de la germanía[375] y de la hampa, en que Feliciano parece más experto y curtido que lo que pudiera esperarse de un cronista de caballeros andantes, que «vivió encantado diez y ocho años en la torre del Universo» (según la zumbona frase de D. Diego de Mendoza), son de una prolijidad espantable y de un _verismo_ tosco y brutal. El rufián Pandulfo es un plagio servil del Galterio de la _Thebayda_, con la misma mezcla de cobardía y fanfarronada, con las mismas bravezas y desgarros, con las mismas interjecciones y juramentos: «por las reliquias de Roma», «por el _Corpus damni_» (corruptela de _Corpus Domini_); «por nuestra dueña del Antigua» (aludiendo á la iglesia de este nombre en Valladolid), y á este tenor otros infinitos disparates. Este figurón insoportable, que tanto se precia de haber «corrido á ceca y á meca y á los olivares de Santander»[376] (pág. 174), y de poseer á fondo la «retórica del burdel». (Pág. 125), sólo tiene un momento original y curioso, el de su fingida conversión por excusarse del peligro de acompañar á su amo Felides en una ronda nocturna. La escena en que aparece trocado en ermitaño, rezando con cuentas de agallones, es una fina sátira de la hipocresía[377], contra la cual hay punzantes dardos en todo el libro[378]. También Molière prestó veleidades de hipócrita á su D. Juan; pero lo que es natural y hace reir en un baladrón cobarde como Pandulfo, es indigno del burlador de Sevilla y contradice radicalmente su carácter.

Dignos compañeros de Pandulfo en bellaquerías y truhanadas, y en vil y descocado lenguaje, son los dos pajes de Felides; Corniel, el mozo de espuelas; Barañón, el mozo de caballos; el rufián Crito, amante de Elicia; su rival Barradas, el despensero Grajales, Albacín el paje del infante (D. Fernando de Austria, hermano de Carlos V), mancebo de rubios cabellos y poquísima vergüenza; y descendiendo todavía más, el tabernero _Montón de oro_, los rufianes _Tripa en brazo_ y Traso el cojo, el viejo primo de Celestina Barbanteso, y la inmunda ramera Palana, daifa de Pandulfo. Toda esta canalla está tomada visiblemente del natural: no son tipos convencionales como el de Pandulfo. Tienen en sus hechos y dichos una animación endiablada. Constituyen, por decirlo así, el bloque informe y tosco del cual por magia del arte surgirá en su día el grupo clásico del patio de Monipodio.

Atento Feliciano de Silva, como novelista de oficio que era, á dar variedad á su libro con todo género de salsas é ingredientes, introdujo el ridículo episodio pastoril de Acays y Filinides, que es una de las primeras apariciones del bucolismo en la novela castellana[379], y remedó la media lengua de los negros de Guinea en los coloquios de dos esclavos, Zambrán y Boruca. Esta segunda novedad tuvo más éxito que la primera y fué imitada por muchos. No faltan, por supuesto, en este centón (que de tal puede calificarse la _Segunda Celestina_) bastantes versos menos que medianos, y varios cuentos, de los que sólo merece recordarse por su interés _folklórico_ la siguiente versión de una de las parábolas más conocidas del _Barlaam y Josafat_[380]: «Pues has de saber que un rey mandó á un sabio que enseñara á un hijo suyo dende que nasció adonde no viese más que al sabio, y despues que ya hombre llevólo adonde pasaban muchas cosas, y pasando unos y otros y el hijo del rey preguntando cada cosa qué era y el sabio diciéndoselo, pasaron unas mujeres muy hermosas, y preguntó el hijo del rey qué cosa era aquello, y el sabio dijo que diablos, pues tales hacían á los hombres; y respondió el hijo del rey: si éstos son diablos, yo quiero que me lleven á mí. Y así, señora, me lleva tú á mí si eres diablo, que yo por ángel te tengo». (Pág. 373).

El estilo de esta _comedia_ es muy desigual, como en todas las obras de Feliciano de Silva. Excelente á veces, sobre todo en las reposadas pláticas de Celestina con el arcediano viejo y cou su ama Zenarra; pintoresco y expresivo, pero arrufianado y soez, en las escenas de mancebía y taberna, es alambicado, sutil, ridículamente hinchado y á ratos ininteligible cuando el autor quiere remontar su rastrera pluma á las etéreas regiones, para él vedadas, de la poesía y del sentimiento. Ya desde el primer folio nos encontramos con aquellas _entrincadas_ razones, que parecían de perlas á D. Quijote. Dice así el enamorado Felides: «Oh amor, que no hay razon en que tu sinrazon no tenga mayor razon en sus contrarios! Y pues tú me niegas, con tus sinrazones, lo que en razon de tus leyes prometes, con la razon que yo tengo para amar á mi señora Polandria, para ponerte á ti y casarte con la razón que en ti contino falta, el consejo que tú niegas en mi mal quiero pedir á mi sabio y fiel criado Sigeril». (Pág. 8). De este modo suelen expresar el amor los personajes de la pieza cuando quieren hablar por lo fino.

Dice Gallardo[381] que «leyendo esta obra salta continuamente á la memoria el nombre de Cervantes, unas veces por expresiones que él usa mucho y aquí estaban ya usadas á menudo: _para mi santiguada, andaos á decir donaires, entendérsele á alguno de alguna cosa ó de achaque de alguna cosa_, ya por tal cual peloteo de palabras al símil de la _razón de la sinrazón_». Esto último no se puede negar, pero burlarse del estilo de un autor es precisamente lo contrario de imitarle. En cuanto á las demás expresiones que se citan, pertenecen al vocabulario común del siglo XVI y no al particular de nadie. Tenemos, pues, por quimérica esta influencia lingüística de Feliciano de Silva en Cervantes, escarmentados como estamos por la facilidad con que Gallardo y otros eruditos de su escuela descubrían _á tiro de ballesta_ cervantismos en todos los libros que topaban[382].

Tampoco creemos que tuviese razón el insigne erudito en suponer que la escena de la _Segunda Celestina_ pasa en Salamanca. Cuando él, tan conocedor de aquella ciudad, donde había hecho sus estudios, no acertó á encontrar más alusión local que la _Horca del Teso_, que según él corresponde «á un altillo que en el día llaman el Teso de la Feria» (como si la voz _teso_, en el sentido de cima de un cerro ó collado, no fuese genérica y usada en todas partes), poca fuerza podemos dar á esta conjetura, que se aviene muy mal con los varios pasajes en que se hace referencia al mar como presente ó muy vecino. Dice Celestina á Felides en la vigésimaoctava _cena_: «Que tú vayas esta noche allá á la una, y por una escala puedes entrar _á la parte que la mar bate en el jardín_, y él está tan apartado, que sin que se pueda oir, puedes cabe las rejas de dentro hacer las señas tañendo y cantando para hacer parar las aguas y venir las piedras con las aves, junto con el corazón de Polandria, á te oir». (Pág. 328). Va en efecto Felides á la cita amorosa, y dice á uno de sus criados: «Llega, Corniel, y pon aquí el escala _cabe la mar_». (Pág. 355). Luego canta un romance que principia así:

La luna resplandecía, El cielo estaba estrellado, Los árboles se bullían Con el aire delicado, _Con golpes de los riberas Del sordo mar concertado_...

«_Polandria._--Oh válame Dios, qué suavidad de voz y qué garganta; y _con el son del ruido de las ondas del mar_ y el regocijo delicado de los aires en los cipreses, como él dice, no parece sino cosa divina». (Págs. 356-357).

«_Polandria._--Hermosa noche hace, y gloria es estar debajo de la sombra de estos cipreses, á _los frescos aires que vienen regocijando las aguas marinas por encima de los poderosos mares_». (Pág. 498).

Parece que nada de esto puede aplicarse al Tormes. Sin duda Feliciano de Silva, aunque nacido tan cerca de sus riberas, se acordaba más bien de Sevilla y de Sanlúcar, donde pasó su juventud como paje de los condes de Niebla. Ciertos personajes picarescos, y aun la especie de germanía que usan, pueden ser indicio de esto.

La _Segunda Celestina_ debió de ser bastante leída en su tiempo, puesto que tuvo dos ediciones en España (1533 y 1536); otra en Venecia, corregida por Domingo de Gaztelu, secretario de D. Lope de Soria, embajador de Carlos V, y otra en Amberes, sin nota de año, pero que no parece posterior á 1550. La tendencia anticlerical, que ya apunta en algunos lugares de la _Tragicomedia de Calisto y Melibea_, llega á ser insolente y agresiva en el libro de Feliciano, en que no faltan proposiciones que frisan con la heterodoxia y que pueden ofender al lector menos timorato. Y aunque en libros de pasatiempo se disimulaba todo, no es maravilla que el Santo Oficio, cumpliendo por esta vez con su obligación, tomase cartas en el asunto prohibiendo la _Resurrection de Celestina_ en el Índice de 1559, de donde pasó la prohibición al de 1583 y á todos los posteriores[383].

Aunque la _Segunda Celestina_ no deja ningún cabo suelto, no debió de parecérselo así á un oscuro escritor toledano, llamado Gaspar Gómez, que escudándose con el nombre de Feliciano de Silva, y dedicándole su obra, aunque dudamos que fuese con su anuencia, estampó en 1536 una _Tercera Parte de la tragicomedia de Celestina_[384], que es la más rara de esta serie de libros, aunque á esta rareza se reduce todo su mérito. Como los pocos bibliógrafos que han llegado á verla se han limitado á copiar su portada, me ha parecido curioso dar algunas noticias más, poniendo íntegras en nota la dedicatoria y la tabla de los _cincuenta_ actos en que se divide[385], con lo cual puede excusarse la lectura, enteramente inútil, de tan necia y soporífera composición, que termina con las bodas de Felides y Polandria y con la muerte de Celestina, la cual corriendo á lograr las albricias que esperaba de los novios, tropieza y se cae de los corredores de su casa, haciéndose pedazos en la caída. La fábula es insulsa y deslavazada, el estilo confuso, incorrecto y á veces bárbaro. Todos los personajes é incidentes de la obra de Feliciano de Silva reaparecen en la de su imitador, que apenas pone nada de su cosecha. Apuntaré sólo algunas curiosidades.

El acto tercero, en que interviene un hortelano, es el precedente seguro de las escenas del mismo género que luego hemos de encontrar en la _Tragedia Policiana_.

«_Penuncio._--A fe que hallo muy garridas estas albahequeras, y estos claveles con el rocio desta madrugada: que no parescen estas goticas de agua sino perlas: loado sea el que lo riega con tan buen orden...».

Aunque los detalles de costumbres no son muchos ni de gran novedad, merece recordarse la descripción que el paje Corniel hace de los trajes y atavíos preparados para la boda de Felides: «Las colores de nuestra librea son sayetes hechos a la tudesca de grana colorada, que dello a carmesi no ay differencia: con vnas faxas de terciopelo verde de tres pelos tan anchos como cuatro dedos, con vnas pestañas angostas de damasco blanco y las mangas izquierdas son de terciopelo verde con dos subtiles coraçones en cada manga de carmesi, que casi estan juntos con vna saeta que entra por el vno y sale por el otro. Las calças son de grana con vna luzida guarnicion en los muslos, del mismo terciopelo verde y con sus taffetanes de la misma color, que salen por las cuchilladas. Los jubones son de raso carmesi: los çapatos de vn enuessado blanco asaz picados. Las gorras de terciopelo verde con sus plumas coloradas y con alguna argenteria. Las capas de grana con las faxas y guarnicion de los sayetes. Los pages de la misma arte: excepto que los sayos son cumplidos y no lleuan cosa de paño mas de las capas». (Aucto IV.)

Son varias las jerigonzas usadas en esta pieza. Además de la negra _Boruga_, que ya estaba en Feliciano de Silva, hay un vizcaíno, Perucho, mozo de caballos de Felides, que habla siempre en castellano chapurrado y entona una canción que al parecer está en vascuence, y cuyo estribillo recuerda el del famoso _Canto de Lelo_, que antes de la falsificación erudita del escribano Ibargüen fué acaso un canto de cuna. Entregamos á la sagacidad de los expertos en aquella lengua la canción de Juancho, que quizá no ofrezca ningún sentido, y de seguro estará mal transcrita por el escritor toledano que la recogió á oído.

«O Perucho, Perucho, quan mala vida hallada te tienes: linage hidalgo tu cauallo limpias: no falta d'comer un pedaço _oguia_ sin que trabajo tanto le tengas, iuras á mi siempre cauallo a suzio mi amo le haze: y Perucho almohaçando, él nada le pena por carreras hazer en amores que tienes: entre tanto busco otro, aderezar le tengo si pide, y cantarle empiezo biscuença».

Lelo lirelo çarayleroba Yaçoe guia ninçan Aurten erua Ay joat ganiraya Astor vsua Lelo lirelo çarayleroba. Ayt joat ganiraya Aztobicarra Esso amorari Gajona chala Y penas naçala Fator que dala, Lelo lirelo çarayleroba.

«_Sig._--Precioso borrico es este, que se quexa de la vida que passa y dize estar desesperado y pone se a cantar: y tal le dé Dios la salud como yo le entiendo: aunque no dexaré de responder a algunos vocablos comunes que en bizcueuçe dice...». (Aucto decimosexto.)

El tedio que la insípida rapsodia de Gaspar Gómez infunde se disipa como por encanto con la sabrosa lectura de la _Tragicomedia de Lysandro y Roselia_[386], que es la mejor hablada de todas las _Celestinas_ después de la primitiva, de cuyo aliento genial carece, pero á la cual supera en elegancia y atildamiento de dicción, como nacida en un período más clásico de la prosa castellana.

El autor de esta joya literaria procuró ocultar su nombre con más complicado artificio que sus predecesores, y aun afectó ó simuló que el libro se imprimía sin su consentimiento, lo cual se explica bien por las particulares circunstancias de su persona. Al fin del colofón van tres cartas y unas octavas de arte mayor que contienen su nombre como en cifra.

La primera carta es de un amigo del autor, que le pide perdón porque hizo imprimir la obra sin su licencia. «No fué pequeña merced para mí la que recebí de su liberalidad con inviarme aquella obra que llama _Elicia y cuarta parte de Celestina_, que con sutil juicio compuso, porque por ella veo ser verdadera la estimacion que de su entendimiento siempre tuve, pareciéndome que pues _en una materia tan fuera de su experiencia_ tanto se aventajó sobre todos los que han escripto, no es de maravillar que en las cosas de peso todos se queden muy atrás de su saber. Gran consuelo recibí leyéndola, y gran edificacion para el ánimo notando la manera de su proceder, y con cuánto ingenio y sotil elocuencia pinta las cosas que más á pecar nos atraen, y los engaños de las vanas gentes, y las adulaciones de los servidores, y la hipocresia de los esforzados... Pero como mi voluntad sea de la condicion del fuego, que nunca dice bástame, no me contento con la merced recebida sin pedir otra mayor, la cual será tan provechosa á todos los hombres cuanto señalada para mí. Esto es pedirle perdon del atrevimiento tan osado que tuve en hacer imprimir sin su licencia esta obra, pareciéndome que con _su gravedad_ no podria acabar que con su licencia se hiciera, y tambien que emprimiéndola, todos quedarian muy aprovechados, y yo glorioso con haber alcanzado que esta merced, por mi atrevida diligencia, á todos se les comunicase, y para esto le suplico mire ser dicho de la Suma Verdad, que ninguno encienda la candela y la ponga debaxo del celemin, pero sobre el candelero, para que todos vean la luz...». Esta carta anónima está fechada en Madrid á 22 de noviembre de 1542.

De la respuesta del autor a su amigo se deduce que habían sido condiscípulos desde los primeros estudios hasta los de Teología, cursándola juntos bajo el magisterio de un insigne varón, que por el tiempo y la nombradía pudo muy bien ser Francisco de Vitoria, el más célebre de los teólogos de la época de Carlos V. «Si la estrecha y antigua amistad que entre vuestra merced y mí hay desde los primeros principios de gramatica, donde con gran exercicio de las artes liberales aprendidas de unos mesmos maestros y preceptores, venimos despues juntos a estudiar _aquella tan alta sabiduria y tan escondida a los entendimiento humanos, cuan bien enseñada de un tan famoso varon, lux de las Españas_, no terciara entre nosotros, bien creo que vuestra merced habia dado no pequeña ocasion de enemistad, pues quiso que los varios juicios de los hombres, de hoy mas, discanten en mí al son de la liviandad que hace imprimir mucho a mi pesar. Nadie mirará que cuando me ocupé en esa niñeria estaba yo ocupado de una muy trabajosa terciana, la cual no me dejaba emplear en mis principales estudios; y asi fue necesario tomar alguna recreacion en cosas de pasatiempo y no fatigar mi ingenio, pues mi cuerpo estaba tan cansado de frío y de calentura.»

Para vengarse de algún modo determinó entregar al impresor de Salamanca Juan de Junta un poema que su amigo le había confiado, y del cual hace los más pomposos encomios. «Yo leí el libro de las espantosas hazañas que el esforzado Hector hizo camino de Panonia, que vuestra merced con tan sobrada elocuencia compuso, y me hizo merced de inviar con el mesmo mensajero que recibió mis borradores... Y mientras más lo leia, más necesidad me ponia de lo tornar a pasar; la majestad de las palabras, la grandeza de los hechos de un tan animoso varon, las sotiles imaginaciones, la artificiosa invencion, las sentidas canciones derramadas por esos cuatro libros con tan subida trova y alto estilo, me ponian admiracion, aunque, a la verdad, siempre esperaba de su más divino que humano entendimiento que saldrian obras tan primas como esa, pues tal era la forma y el dechado de donde salian las labores. Asi que, por vengarme del atrevimiento que vuestra merced tuvo en sacar a luz esos borradores sin mi licencia, he entregado a Juan de Junta los libros de Hector, en lugar de inviallos a vuestra merced, para que los impriman, que bien creo que como el sol con su luz escurece la claridad de la luna, asi estas obras de vuestra lumbre escurecerán esa _enojosa recua de libros de caballerias_, y no lo tenga vuestra merced a mal, pues la mesma razon me guia á mí para vengarme que a él para atreverse».

En una segunda carta, pedantesca por extremo, donde en pocas líneas se trae á colación á Aristóteles, á San Agustín, á San Pedro, á Lactancio Fimiano, á Plinio el Naturalista, á Salustio, á San Jerónimo, á Valerio Máximo, á Tito Livio, á Dionisio Areopagita, el amigo se resigna con su suerte, y da por bien empleado que sus libros de las hazañas de Héctor se divulguen á trueque de que salga á ver la luz del mundo la _tragicomedia de Lisandro_.

Nadie ha visto los tales _libros de Héctor_, y toda la correspondencia tiene visos de amañada. Las cartas del amigo están fechadas en Madrid, y como la _Tragicomedia_ no consigna punto de impresión, han supuesto algunos que allí pudo cometer su inocente abuso de confianza. Pero tal suposición es inadmisible, porque está probado que en Madrid no hubo imprenta hasta 1566[387]. Además el libro tiene todas las trazas de estar impreso en Salamanca por Juan de Junta, cuya cifra ó monograma, compuesto de las letras _J. A._ primorosamente enlazadas, campea á la vuelta de la portada, y es idéntico al que usó en otros libros como el _Tractatus perutilis Martini de Frias_ (Salamanca, 1550) y el _Remedio de jugadores_ de Fr. Pedro de Cobarrubias (1543).

En la última de las octavas de arte mayor se da la clave para descubrir al enmascarado poeta:

Si el nombre glorioso quisierdes saber Del que esto compuso, tomad el trabajo Cual suele tomar el escarabajo Cuando su casa quiere proveer. Del quinto renglon debeis proceder, Donde notamos los hechos ufanos De aquel que por nombre entre los humanos Vengador de la tierra pudo tener.

Á la sagacidad de D. Juan Eugenio Hartzenbusch estaba reservada la solución de este acertijo. El texto dice claramente que se ha de partir del quinto renglón de una copla donde se alude á las hazañas de un héroe, que por ellas mereció que se le llamase _vengador de la tierra_. Son varios los textos de Ovidio y Séneca el trágico en que Hércules, por otro nombre Alcides, es calificado de _vindex terrae_. Hércules está mencionado en el verso 7.º de la 4.ª octava:

Alcides al mundo con hechos gloriosos...

Contando, pues, desde el verso quinto de dicha copla hacia atrás, ó cuesta arriba á semejanza del escarabajo, y tomando las primeras letras de cada verso (una, dos ó tres), resulta la siguiente cláusula: «Esta obra conpuso _Sancho de Munino_, natural de Salamanca»[388].

Pero siendo tan exótico el apellido de _Munino_, y no encontrándose noticia de ningún sujeto que por aquellos tiempos le llevara, ocurrió á los modernos editores de la _Tragicomedia_ (Fuensanta del Valle y Sancho Rayón) que sin violentar el acróstico pudiera leerse el nombre de otro modo, y en efecto también se lee _Muñón_, juntando las primeras letras de los tres versos en que está el apellido, de la manera siguiente: _Mu-n-non_ dando á la _n_ doble el valor de _ñ_.

Completado de esta manera el descubrimiento, pudo comprobarse la personalidad, de un _Maestro Sancho de Muñón, teólogo_, del cual hay noticias en la colección de Estatutos de la Universidad Salmantina impresos en 1549 por Andrés de Portonariis. Allí consta que Sancho de Muñón asistió en 31 de agosto de 1549 á un solemne claustro pleno, presidido por el rector D. Diego Ramírez de Fuenleal, con objeto de formar ciertas constituciones relativas al entierro de los señores Rector, Maestreescuela, Doctores y Maestros de dicha Universidad. En 9 de octubre del mismo año concurrió á otro para resolver que no se diesen tratados _in scriptis_ bajo ciertas penas, y finalmente, en 9 de noviembre se le cita nada menos que en compañía de Melchor Cano como uno de los asistentes al claustro en que se formaron nuevos estatutos sobre el examen de los estudiantes artistas antes que pasasen á cursar Medicina y Teología[389].

Después de esta fecha no se ha encontrado en España dato alguno de Sancho de Muñón, pero todo induce á creer que es la misma persona que un Dr. D. Sancho Sánchez de Muñón que en 26 de abril de 1560 tomó posesión de la plaza de Maestrescuela de la Catedral de México, ejerciendo en tal concepto el cargo de Cancelario de aquella naciente Universidad, donde recibió ó incorporó el grado de Doctor en Teología en 28 de julio de dicho año. En 1570 hizo un viaje á la Península como solicitador de las iglesias de Nueva España. En 1579 visitó por comisión del Arzobispo de México, D. Pedro Moya de Contreras, las escuelas de niños, y notando algún descuido en la enseñanza religiosa, compuso é hizo imprimir una _Doctrina Cristiana_, de la cual se conoce un solo ejemplar falto de portada[390]. Las noticias de su vida alcanzan hasta 1601. El último cabildo eclesiástico á que asistió fué el de 31 de octubre de 1600. La identidad de este personaje con el Sancho Muñón de Salamanca parece segura, aunque nada dice de ella el eruditísimo García Icazbalceta, á quien debemos estos peregrinos datos.

Natural es que un eclesiástico de respetable carácter y autoridad como el Maestro Sancho de Muñón tuviese algún reparo en confesarse autor de una obra de tan liviana apariencia y desenfadado lenguaje como la _Elicia_. Pero no se arrepentía de haberla compuesto, por estar «llena de avisos y buenas enseñanzas de virtud sacadas de muchos autores santos y profanos, con celo de la utilidad pública». (Pág. XVI). «Dicen que la mandrágora tiene tal virtud, que si nasce cerca de las vides hace que se ablande la fuerza que el vino habia de tener para embriagar; asi la poesia toma de la philosophia la doctrina, y juntándola con la mandrágora del cuento fabuloso, hácela más blanda y facil para ser percibida». (Pág. XI). En su prólogo esboza una teoría del arte docente, y en la dedicatoria á D. Diego de Acevedo y Fonseca justifica la materia misma de su libro, aunque vuelve á declarar que le escribió á manera de pasatiempo: «Y como ya los años pasados tuviese vacacion de graves y penosos estudios, en que he gastado los tiempos de mi mocedad... compuse esta obrecilla que trata de amores, propia materia de mancebos. Cuando digo de amores no digo cosa torpe ni vergonzosa, sino la más excelente y divina que hay en la naturaleza. Dejo los loores que del amor dice Platon en su _Simposio_, dejo lo que en la _Theogonia_ escribe Hesiodo, que el amor es el más antiguo Dios entre todos los dioses; dejo lo de Ovidio, que el amor tiene dominio universal y reina sobre los dioses y sobre los hombres, y dejo otras infinitas auctoridades que hablan en esta materia, porque sería nunca acabar. Sólo quiero decir que si alguno pareciere no ser la obra digna de mi profesion y estudios, se acuerde que casi no hubo illustre escriptor que no comenzase por obras bajas, y de burlas y chufas, tomadas de en medio de la hez popular». (Pág. 1).

Para evitar todo peligro de mala inteligencia, la _Tragicomedia_ está sembrada de reflexiones morales, y aun de verdaderos sermones, muy bien escritos, como todo lo demás, pero prolijos é impertinentes. El papel de personaje predicador le desempeña á maravilla Eubulo, «hombre de honestas costumbres», criado de Lisandro, que constantemente está dando consejos á su amo y procura apartarle de su perdición. La segunda _cena_ del cuarto acto es una disputa entre ambos, defendiendo Eubulo contra su señor que el sumo bien no consiste en el deleite. En la cuarta del mismo acto le da diez remedios contra el amor, tomados en parte de Ovidio, pero mucho más de la filosofía cristiana. Cuando se consuma la catástrofe del malogrado mancebo, el piadoso ayo cierra la pieza con una declamación contra el amor, atestada de lugares comunes y de una pedantería escolástica que supera á la de Pleberio, á la de Melibea y á todo lo creíble: apenas hay nombre de la antigüedad que no figure en aquella enumeración descabellada. Pero hay, en medio de este fárrago, trozos que tienen verdadera elocuencia sentimental: «Oh mi señor y mi bien! ¿eres tú aquel que yo llevé recien nacido a la ama que te criase? ¿Eres tú al que volví niño destetado a casa de tu padre? ¿Eres tú el que empuse en buenas doctrinas y crianza, que parecias un ángel cuando chico? ¿Eres tú el que enseñé a los doce años a correr caballos y otros muchos exercicios, asi de letras como de armas? ¿Eres tú el que hasta los veinte y un años fue muy dado á la virtud, amigo de religion, enemigo del vicio, amador del culto divino? ¡Ay, ay, que nuestros pecados quisieron que te juntases con caballeros viciosos y distraídos y te acompañases con ellos, y de esta manera se te pegasen sus malas y perversas costumbres!» (pág. 269).

Eubulo no es sólo un moralista profesional que alecciona á la juventud contra los peligros del loco amor. Sancho de Muñón le hace intérprete de su propio pensamiento en materias mucho más graves y pone en su boca las más audaces ideas del grupo llamado _erasmista_, al cual indudablemente pertenecía como casi todos los humanistas españoles y no pocos teólogos del tiempo de Carlos V. Véase, por ejemplo, esta valiente invectiva, que parece un compendio del terrible _Diálogo de Mercurio y Carón_: «¡Cuán muchos se condenan, y cuán pocos se salvan, y cuán abierta está de día y de noche aquella puerta del triste Pluton; cuán ancho, cuán pasajero y cuán real camino es el que guia a la muerte eterna! Por él se van espaciando los reyes, los duques, los condes, los caballeros, los hidalgos, los oficiales y pastores. Por ahí se pasean los pontífices, los cardenales, los arzobispos y obispos, los beneficiados y sacristanes, con un descuido, como si nunca hubiesen de llegar allí donde los halagos de la vida, los regalos del cuerpo, las honras, las riquezas, los favores y todos sus pasatiempos se volvieran en lamentaciones y lloros perpetuos. Ahi serán atormentados muy cruelmente los papas que dieron largas indulgencias y dispensaciones sin causa, y proveyeron las dignidades de la Iglesia a personas que no las merecian, permitiendo mil pensiones y simonías. Ahi los obispos y arcedianos que proveen mal los beneficios, teniendo respecto a sus parientes y criados, y no a los doctos y suficientes. Ahi los eclesiásticos profanos y amancebados. Ahi los reyes que tiránicamente gobernaron sus reinos, y los que no dieron los oficios y cargos, que suelen proveer, a personas de merecimiento. Ahi los duques y condes, y los grandes señores que a sus tierras y vasallos con muchos tributos molestaban. Ahi los caballeros enamorados. Ahi los letrados que no juzgaron conforme a derecho y verdad, y no obraron segun sus letras les enseñan. Ahi los logreros y usureros, los oficiales, los mercaderes y tratantes que llevan más del justo precio por la cosa que venden, y con juramentos falsos cambian sus haciendas. Ahi los criados lisonjeros que con lisonjas quieren ganar las voluntades de sus amos, conformándose con ellos en bueno y en malo. ¡Oh terrible descuido en los hombres! ¡Oh desvario loco! como si no hubiese otro mundo, y no hubiesen de fenecer todas las cosas dél, asi hacemos hincapie en lo que presto habrá fin» (pp. 245-247).

Esta libertad y energía de lenguaje iba á perderse muy pronto en España, pero todavía el gran Quevedo supo conservarla dentro del siglo XVII. La sátira clerical es tan libre y desnuda en la _Tragicomedia de Lisandro_ como en las _Celestinas_ anteriores, pero de seguro mejor intencionada. Hay rasgos que sacan sangre, como lo que dice Elicia de la amiga del cura Bermejo (pág. 42). Pero en el fondo Sancho de Muñón es un teólogo severo, que tiene la conciencia, y aun pudiéramos decir el orgullo de su profesión, y mira con sumo desdén á los canonistas que «saben poco en casos de conciencia» (pág. 141) y «andan atados a las glosas como asno a estaca». (Pág. 139). Según él, todo obispo debe ser teólogo, porque «a su oficio compete predicar la doctrina evangélica al pueblo; que el púlpito agora está usurpado de frailes... Y para esto les es necesario saber la Sagrada Escriptura y Santa Teologia, donde se aprenden tambien los textos de cánones que tocan a la salud de las ánimas, cuanto más que los cánones fueron fundados de varones teologos como conclusiones sacadas del manantial de las letras divinas». (Pág. 141). A lo cual le objeta maliciosamente el Provisor: «Dexaos, por mi vida, de eso, señor doctor, que nunca hareis mayorazgo si os ateneis mucho a los teologos». Lo cierto es que no obispó nunca, y tuvo que ir a morir de Maestrescuelas en México. Todo el donosísimo episodio del pleito en que el Provisor absuelve al estudiante Sancías de la demanda que por Angelina le fué puesta sobre caso de ser su esposo y marido (_cena_ quinta del segundo acto) es una parodia desembozada del estilo y modo de razonar de los letrados, en la curia eclesiástica.

La acción de esta tragicomedia pasa indisputablemente en Salamanca, y por cierto que Sancho de Muñón no anda muy galante con sus paisanas: «Ya sabes que en Salamanca pocas hermosas hay, y esas se pueden señalar con el dedo». (Pág. 92). Calventa, émula de Elicia, tenía su principal clientela entre los cursantes de la Universidad, que en su casa empeñaban los libros: «Si no traen dineros, que dexen prendas... ¿No miraste la rima que tenia llena de Decretos y Baldos, y de Scotos y Avicenas y otros libros?». (Pág. 41). Hay también alusiones á costumbres estudiantiles, algunas de ellas tan peregrinas como la fiesta de Panza, que acaso no fué ajena al nombre que dió Cervantes á su escudero, como tampoco lo fué el antiguo proverbio de Sancho y su rocino. Sobre esta fiesta platican así dos mozos de espuelas, Siro y Geta:

«_Geta._--Panza es un sancto que celebran los estudiantes en la fiesta de Santantruejo, que le llaman sancto de hartura.

«_Sir._--¿Dónde aprendiste tanto?

«_Get._--En el general de Phisica, cuando llevaba el libro a un popilo, oí al bedel de las escuelas echar _la fiesta de Panza_». (Pág. 24).

El gusto que domina en la obra es el de las antiguas comedias humanísticas, y de él proceden sus principales defectos, que se reducen á uno solo, el alarde de erudición fácil y extemporáneo. No necesitaba alegar á cada momento aforismos y centones de poetas y filósofos antiguos quien se mostraba tan de veras clásico, no sólo en el estilo jugoso y en la locución pulquérrima, sino en la composición sencilla, lógica y perfectamente graduada. El buen gusto con que borra ó aminora muchos defectos de las _Celestinas_ precedentes, y el manso y regalado són que sus palabras hacen como gotas cristalinas cayendo en copa de oro, bastarían para indicar la fuente nada escondida donde él y los hombres de su generación habían encontrado el secreto de la belleza. Tal libro, por el primor con que está compuesto, es digno del más glorioso período de la escuela salmantina, en que salió á luz. Pero algo le perjudica el haber sido concebido y madurado en un ambiente erudito y universitario y no en la libre atmósfera en que andando el tiempo había de desarrollarse el genio de Cervantes. La prosa de la _Tragicomedia de Lisandro y Roselia_, perfecta á veces, revela demasiado el artificio retórico, y no está inmune de afectación. Su autor escribía demasiado bien, en el sentido de que era un prosista de los que _se escuchan_ y se complacen ellos mismos con la suavidad y galanura de sus palabras y con la pompa y armonía de sus cláusulas. Dice Lisandro en la primera escena del cuarto acto: «¿No me pusistes las escalas de arriba para descender al jardin do mi señora baxó? ¿No la besé ahi con mil retozos entre unos floridos jazmines y unas hermosas clavellinas? Los lirios, las alegrias, los tréboles y alegres alhelises, las frescas azucenas, las olorosas albahacas, los toronjiles y artemisas, las rosas y violetas, ¿no fueron testigos de aquel azucarado rato? ¿No nos paseamos despues asidas las manos junto a una fontecica con una dulcísima plática? ¿Y cabe unos camuesos no nos despedimos con dos reverencias y sendos besos, cuando los paxaritos mensajeros de la alborada comenzaban a cantar con un suavisimo ruido, cuando la mañanica con sus arreboles lo sombrio de los cipreses ilustraba y esclarecia y las hierbecicas de rocío bordaba?». (Pág. 206). Cuando se abusa de este estilo es fácil empalagar á los que no gustan de tanta dulcedumbre.

Hay lujo y alarde de palabras en todo el libro. Para hacer una sola comparación, apura Celestina todos los términos de cetrería: «¿Qué girifaltes, qué sacres, qué neblíes, qué esmerejones, qué primas, qué tagarotes, qué baharíes, qué alfaneques, qué azores, qué alcotanes, qué gavilanes, qué águilas tan subidas en alto vuelo bastarán á abatir en tierra con sus uñas la páxara escondida en las nubes, como yo, sabia Celestina, con mis palabras cautelosas abati a mi peticion al muy encerrado proposito de Roselia?». (Pág. 103). Poco después hace una larga enumeración de los pájaros cantores, otra de los instrumentos músicos, «sacabuches, chirimias, atambores, trompetas, rabeles, flautas, dulcemeles, guitarras, vihuelas, arpas, laudes, clarines, dulzainas, añafiles, órganos, monacordias, clavecinbanos, clavicordios y salterios». (Pág. 104). Esta intemperancia de vocabulario divierte á veces, como divierte en Rabelais, pero es un procedimiento vicioso y en suma bastante fácil.

En las situaciones culminantes, en los monólogos de la hechicera, en los coloquios de Celestina y Roselia, hay cosas dignas de ponerse al lado de lo mejor de la _Celestina_ antigua, aunque con la desventaja de haber sido escritas medio siglo después. Lástima que el talento del maestro salmantino no se hubiese ejercitado en un argumento de pura invención suya, que siempre le hubiese dado más gloria que una labor de imitación, por primorosa que sea. Pero le fascinó el prestigio de un gran modelo, y renunció á su originalidad ó por excesiva modestia ó por la presunción de igualarle.

Aunque en la primera carta del amigo se da á la tragicomedia el título de _Elicia_ y _cuarta parte de Celestina_, que es el número que realmente la corresponde en esta serie de libros, en la portada se califica de _quarta obra_ y _tercera Celestina_, sin duda porque Sancho de Muñón desdeñaba profundamente la obra de Gaspar Gómez de Toledo, á la cual no hace ninguna alusión. Tampoco se propuso continuar á Feliciano de Silva, pero tomó algunos rasgos felices de su Pandulfo para acomodarlos al rufián Brumandilón. La idea de resucitar á Celestina, el embuste de su muerte supuesta, le parecían invenciones ridículas, que condena por boca de sus personajes, especialmente de Eubulo, á quien «no parecía esta segunda Celestina tan sabia como la primera». Celestina había muerto verdaderamente á manos de los criados de Calisto, y la que intervino en los amores de Felides y Polandria «no era la barbuda, sino una muy amiga y compañera desta, que tomó el apellido de su comadre». (Pág. 37). Otro tanto había hecho su sobrina Elicia, á quien generalmente se llama Celestina en el libro de Sancho de Muñón. Pero Elicia pica más alto que la vulgar comadre de la _resurrección_, y no quiere que nadie la confunda con ella:

«_Drionea._--¿Qué respuesta daré á Sigiril, escudero de Felides, si te buscare, que ayer vino acá y no te halló?

_Celest._--Dile que vaya con Dios ó con el diablo, que no soy yo casamentera, ni menos es ese mi oficio; allá a la amiga de mi tia vaya él con esas embaxadas, o a los parientes de Polandria, que concierten el casamiento, que para ese caso no es menester el estudio de mis artes, ni mucho menos que mi tia resucitara o apareciese como holgaron de mentir». (Pág. 80).

Al revés de la _Segunda Celestina_, tan informe y mal compaginada, tiene la _Tragicomedia de Lisandro y Roselia_ un plan sencillo y claro, imitado en parte del de Fernando de Rojas, pero con un desenlace nuevo, que basta para dar alta idea del talento dramático de quien le concibió.

La fábula de los amores de Lisandro y Roselia, que son los de Calisto y Melibea trocados los nombres, podía recibir tres soluciones. Es la primera la que dió el bachiller Rojas, con sentido hondamente pesimista, envolviendo á todos los personajes en una catástrofe trágica, determinada principalmente por el caso fortuito de haber caído de la escala Calisto al salir de las delicias del jardín de Melibea. Es el segundo la pedestre solución matrimonial, que parece casi una burla sacrílega en la _Comedia Thebayda_, y que presentaron con más decoro, aunque no con mucha eficacia artística ni gran escrúpulo en los medios, Feliciano de Silva, el autor de la comedia _Florinea_ y otros varios. Quedaba todavía otro desenlace eminentemente teatral, que Bartolomé de Torres Naharro había apuntado ligeramente en su _comedia Himenea_, donde aparece el tipo de un hermano vengador de la honra de su casa, aunque tal venganza no llega á consumarse en la desvalida Febea, que logra el honesto fin de sus amores, parando todo en regocijo y boda.

En esta solución se fijó el Maestro Sancho de Muñón, pero dándola su verdadero carácter trágico y vindicativo. No es un accidente casual el que lleva á la muerte, desde el seno del placer que apenas comenzaban á gustar, á Lisandro y Roselia, sino la fiera ley del pundonor familiar, que ordena contra secreto agravio secreta venganza, y arma las ballestas de Beliseno y sus escuderos para asaetear á los dos amantes y á cuantos habían sido cómplices en la deshonra de su hermana. La escena es verdaderamente terrible, y su efecto se acrecienta con las supersticiosas invocaciones de los asesinos pagados.

«_Rebollo._--Yo tengo aqui en el seno una nomina que me dió mi abuela la habacera, que quien la traxere consigo, no podra morir a cuchillo.

«_Dromo._--Tambien mi tia, la Luminaria, me rezó unas palabras, que en cualquier tiempo que las dixere les caerán luego de las manos las espadas de los que se estuvieren acuchillando.

«_Rebollo._--Es verdad. Otra oración muy aprobada me enseñó la hortelana amiga de mi madre, para que donde hobiere ruido, si se rezare, no se saque sangre...». (Pág. 252).

Nadie antes de Sancho de Muñón había empuñado con tanto brío el puñal de Melpómene, y no puede negarse que en su obra está adivinada y practicada por primera vez la que fué luego solución casi única de los conflictos de honra y amor en nuestro drama romántico del siglo XVII; singularidad en que no se ha parado hasta ahora la atención de la crítica.

Menos original que en el desenlace se mostró el autor de la tragicomedia en la pintura de los caracteres, donde parece que su único empeño fué beber los alientos al autor de la _Celestina_, hasta confundirse con él. Roselia es una linda repetición de Melibea, pero sin la llama del genio que hace inmortales los ardores de aquélla:

_Vivuntque commissi calores Æoliae fidibus puellae._

Lisandro es una figura más apagada. Sus criados tienen carácter y fisonomía propia, que impide confundirlos con Sempronio y Pármeno. Eubulo, el hombre de buena voluntad ó de buen consejo, es una verdadera creación, que no se desmiente en obras ni en palabras, y que encarnando el sentido moral y aun ascético de la pieza, es el único que se salva de la universal desolación, y cumple probablemente la resolución de hacerse fraile, que más de una vez insinúa.

Las mejores figuras del libro son sin disputa Elicia y su protector el rufián Brumandilón. Elicia no es Celestina, aunque haya usurpado su nombre, pero es una sobrina digna de su tía y la más legítima heredera de todo el caudal de sus malas artes. «Y muchos extrangeros que no conocieron á Celestina, la vieja, sino de oídas, piensan que esta es aquella antigua madre, porque vive en la mesma vecindad, y tienen razon de creello, ca ninguna remedó tan bien las pisadas y exemplos, la vida y costumbres de la vieja, como ésta, que en la cuna se mostraba á parlar las palabras de que ella usaba para sus oficios; de manera que con la leche mamó lo que sabe». (Página 34). El reposado y sentencioso hablar de Celestina, su ciencia diabólica y secreta[391], su astucia refinada y cautelosa, su aparejo de trapacerías y maldades no se desmienten en su alumna, cuya psicología está seriamente estudiada.

Brumandilón es un tipo más en la galería inaugurada por la efigie clásica de Centurio, á la cual no llega ciertamente, pero supera en mucho á las bárbaras copias de Galterio y Pandulfo. Sancho de Muñón, como delicado humanista que era, le ha conservado el sabor plautino del original, y pone en su boca chistes de muy buena ley. Se habla de las hazañas de Diego García de Paredes, y replica muy satisfecho: «Aquí está Brumandilón, que siendo maestro de esgrima en Milan, le enseñó a jugar de todas armas, de espada sola, espada y capa, de espada y broquel, de dos espadas, de espada y rodela, de daga y broquel grande, de daga sola con guante aferrador, de puñal contra puñal, de montante, de espada de mano y media, de lanzon, de pica, de partesana, de baston, de floreo y de otros muchos exercicios de armas; y él viendo mi esfuerzo en los golpes, mi osado atrevimiento para acometer seis armados, rebanar brazos, cortar piernas, harpar gestos, hender cabezas y otros miembros, con mi exemplo salió tan diestro y animoso como veis». (Pág. 102). En otra parte exclama: «La diversidad y gran variedad de las hazañas que por mí han pasado por diversos reinos y ciudades, me privan de memoria a que no me acuerde de los casos particulares que tengo hechos por todo el mundo». (Pág. 163).

Pero demos paz á la pluma, porque para copiar todo lo bueno que hay en la _tragicomedia de Lisandro y Roselia_ necesitaríamos de mucho espacio. D. Juan Eugenio Hartzenbusch la calificó perfectamente en estos términos: «El libro es de lo mejor que en su tiempo se escribió en castellano. El autor se muestra doctísimo en todo género de letras, conocedor profundo del corazón humano, hábil pintor de costumbres y personaje por muchos títulos distinguido».

La caprichosa injusticia de la suerte sepultó en olvido su obra apenas nacida.

Un solo contemporáneo alude á ella: Alonso de Villegas en su _Comedia Selvagia_. Y ya en el siglo XVII debía de ser rara, puesto que D. Nicolás Antonio sólo cita un ejemplar que guardaba entre sus libros D. Lorenzo Ramírez de Prado, sin duda como cosa peregrina. Hartzenbusch supone que Maximiliano Calvi tuvo muy presente esta tragicomedia cuando escribió su _Tractado de la hermosura y el amor_ (1576). «Trozos hay en él (dice) con los mismos pensamientos, con el propio lenguaje casi que otros de la tragicomedia». Así será cuando tal maestro lo afirma; pero aunque tengo muy manejado el curiosísimo infolio de Calvi, que es la más completa enciclopedia de cuanto especularon sobre la filosofía del amor y de la belleza los neoplatónicos del Renacimiento, no he podido encontrar esas coincidencias verbales, aunque sí algunas ideas comunes, que por serlo tanto en las escuelas de entonces no necesitaba Calvi tomar directamente de la tragicomedia[392].

Mientras estas «_Celestinas_» se publicaban en Castilla, un ingenio portugués digno de mayor nombradía que la que logra en su patria y fuera de ella, componía tres largas comedias en su lengua nativa, tomando por modelo en todas ellas, y especialmente en la primera, el libro incomparable de Fernando de Rojas, pero sin calcarle tan servilmente como otros. Las comedias _Euphrosina_, _Ulyssipo_ y _Aulegraphia_, de Jorge Ferreira de Vasconcellos, atestiguan, á la vez que el talento original de su autor, la influencia profunda que ejerció en Portugal la tragicomedia castellana desde el momento de su aparición. Ya hemos visto hasta qué punto penetró en el teatro de Gil Vicente. Es inútil hablar de poetas menores. «Raras son las comedias portuguesas (dice Teófilo Braga) que no aluden á esta comedia, que se tornó proverbial en la lengua de nuestro pueblo. Aun en las islas Azores se habla de las _artes de la madre Celestina encantadora_, sin saber á qué gran fenómeno literario se refieren»[393]. En vano fué que severos moralistas como Juan de Barros protestasen contra ella y hasta considerasen como un timbre de la lengua portuguesa el ser tan honesta y casta que «parece no consentir en sí una tal obra como _Celestina_»[394]. Ya Gil Vicente había demostrado, contra monjiles escrúpulos, que la lengua portuguesa lo toleraba todo, como las demás lenguas del mundo, cuando diestramente se las maneja.

Dos testimonios muy singulares, cada cual en su línea, tenemos de la enorme popularidad, no ya literaria, sino social, que alcanzaba la _Celestina_ entre los portugueses á principios del siglo XVI. El primero, cuya indicación debemos á nuestra sabia y generosa amiga doña Carolina Michaëlis de Vasconcellos, prueba que antes de 1521 el drama de Rojas había dado asunto para trabajos de orfebrería. En el ajuar de la infanta doña Beatriz, que en dicho año se casó con el duque de Saboya, había _una taza de plata con la historia de Celestina_[395].

Precisamente en el mismo año Francisco de Moraes, futuro autor del _Palmerín de Inglaterra_, fué testigo en Braganza, su patria, de la inaudita profanación de un Diego López, herrero, que en viernes de Dolores estaba en la iglesia de San Francisco, ante el Sagrario, leyendo á un corro de mujeres la _Celestina_, «y paréceme que era en el auto que habla de Centurio»[396].

A tiempos poco menos remotos que éstos han querido referir algunos la composición de la primera comedia de Jorge Ferreira, sin razón á mi juicio, y hasta con evidente imposibilidad cronológica. Hubo un Jorge de Vasconcellos (á quien también se llama Jorge de Vasco Gonçelos), insignificante trovador del _Cancionero de Resende_[397], el cual frecuentaba ya la corte de D. Manuel en 1498, y está citado en 1519 por Gil Vicente[398]. Para admitir que este poeta cortesano fuese la misma persona que el autor de la _Eufrosina_, como pretende Teófilo Braga, habría que rechazar la fecha hasta hoy tenida por cierta de la muerte de Jorge Ferreira de Vasconcellos en 1585 ó suponer que vivió más de cien años, pues hemos de creer que tendría por lo menos diez y seis cuando poetizaba en los saraos de palacio.

Aun prescindiendo de esta confusión de dos personas, que pueden ser fácilmente deslindadas, quedan grandes oscuridades en la biografía de nuestro autor. Ni siquiera consta con seguridad la tierra en que nació, que unos quieren que fuese Coimbra, otros Montemor o Velho, sin que falte quien le suponga hijo de Lisboa[399]. Ninguno de los antiguos biógrafos se fijó en el dato capital de haber sido Jorge Ferreira de Vasconcellos mozo de cámara del infante D. Duarte, hijo de D. Manuel, á cuyo servicio estaba en 1540, fecha de la muerte de aquel príncipe, nacido en 1515. De aquí dedujo con excelente crítica doña Carolina Michaëlis que debía de ser joven entonces, no de mayor edad que Francisco de Moraes, el cual también figura en la lista de los servidores del infante[400]. No se sabe á punto fijo si Ferreira siguió formando parte de la casa de la viuda y del hijo póstumo de D. Duarte, ó pasó á la de D. Juan III, como indica su yerno en el prólogo de la _Ulyssipo_[401]. En este caso sería destinado al servicio del príncipe D. Juan, heredero de la corona, puesto que á él dedicó las primicias de su ingenio: la comedia _Eufrosina_ y el _Sagramor_, entre 1550 y 1554 probablemente. Muerto el infante en 1564, siguió al servicio del que fué luego rey D. Sebastián. El único puesto oficial que consta de un modo positivo haber logrado es el de «escribano del Tesoro», con _quince mil reis_ de sueldo al año (!!). Tal destino no era ciertamente para enriquecer á nadie, y es posible que espontáneamente le renunciase, puesto que por un albalá de 10 de julio de 1563 tomó posesión de él un Luis Vicente (hijo acaso del gran poeta), mozo de cámara del rey D. Sebastián, en los mismos términos en que le había tenido Jorge Ferreira, que debía de estar vivo, puesto que no se usa respecto de él la frase sacramental «_que Deus perdoe_»[402]. Además, el prólogo con que en 1567 apareció el _Sagramor_ tiene todas las trazas de estar escrito en aquel mismo año. Tampoco debe negarse crédito á Barbosa Machado, cuando afirma que Ferreira falleció en 1585 y fué enterrado con su consorte doña Ana de Sousa en el crucero del convento de la Santísima Trinidad de Lisboa. Escribiendo Barbosa en 1747 es muy probable que tomase esta fecha del epitafio que existiría en dicho convento, destruído, como tantos otros, por el terremoto de 1755[403].

Otras noticias que el mismo Barbosa da tienen igualmente sello de verisimilitud y no han sido hasta ahora contradichas por ningún documento, aunque tampoco hay ninguno que las confirme. Le llama caballero profeso de la orden de Cristo y uno de los más distinguidos criados de la casa de Aveyro[404] y afirma que fué «tesorero de la casa de la India». De su matrimonio con la ya referida doña Ana de Sousa tuvo dos hijos, Pablo Ferreira, que en edad juvenil perdió la vida en la jornada de África con el rey D. Sebastián, y doña Briolanja de Vasconcellos, que se casó con Antonio de Noronha.

No sólo fué hombre de ingenio agudo y gracia nativa, dotes que en sus composiciones resplandecen, sino verdadero y culto humanista. La _Eufrosina_ parece documento irrecusable de haber hecho sus estudios en Coimbra, lo cual no pudo ser antes de 1537, fecha de la traslación de la Universidad desde las orillas del Tajo á las del Mondego[405].

Parece singular que con tales condiciones y con el positivo mérito de sus escritos, un solo contemporáneo suyo le mencione, Diego de Teive en un elegante epigrama latino[406], que en parte nos da la clave del enigma, pues hace notar que Ferreira jamás ponía su nombre en las obras que compuso:

_Non tua subscribis, sed latitare cupis._

Este amor á la oscuridad y al anónimo, y quizá todavía más la circunstancia de no haberse prestado al cambio de elogios mutuos, puesto que ni se encuentran versos suyos en loor de ningún ingenio de su tiempo, ni sus libros llevan panegíricos de mano ajena, explican su aislamiento respecto de la literatura de su época y el olvido en que cayó muy pronto su nombre, hasta el punto de ser atribuida á otros autores su mejor obra.

Además, sus gustos parecen haber estado en discordancia con esa misma literatura. Era, como Cristóbal de Castillejo, un rezagado de la escuela del siglo XV. Á ella pertenecen todos los poetas que elogia: Macías, Juan Rodríguez del Padrón, Garci Sánchez de Badajoz, el Bachiller de la Torre, Juan de Mena, el Ropero, Jorge Manrique, Juan del Encina, entre los castellanos; D. Juan de Meneses, Gil Vicente, Bernaldim Ribeiro, entre los portugueses[407]. De los poetas de la escuela nueva menciona á Boscán, Garcilaso y Sá de Miranda.

Hasta aquí las noticias biográficas de Jorge Ferreira, que no he tenido ni siquiera el trabajo de recoger, puesto que juntas y depuradas las ha puesto á mi disposición la doctísima escritora doña Carolina Michaëlis, ornamento al par de la erudición germánica y de las letras peninsulares, á quien me complazco en dar este público testimonio de gratitud por su admirable compañerismo literario.

No todas las producciones del ingenio de Jorge Ferreira han llegado á nuestros días. El conde da Ericeira, al dar cuenta en 1724 á la Academia Real Portuguesa de los manuscritos que contenía la biblioteca del Conde de Vimieiro, cita con el núm. 79 unas _Obras Moraes_ de Jorge Ferreira de Vasconcellos compuestas en 1550 para la educación del rey D. Sebastián. La primera de ellas era un _Diálogo das grandeças de Salomāo_, y la otra un coloquio sobre el psalmo 50. La librería de Vimieiro fué de las que perecieron en el terremoto. Barbosa Machado, que escribió antes de aquella catástrofe, menciona, no sólo el _Diálogo de las grandezas de Salomón_, dedicado al rey D. Sebastián en su infancia, sino también el _Peregrino_, «libro curioso escrito en el estilo de la _Eufrosina_ (lo cual hace creer que se trataba de una nueva comedia en prosa), y los _Colloquios sobre Parvos_ (coloquios sobre los tontos), en respuesta á una pregunta que le hizo una prima suya religiosa, «_que cosa era parvoisse_». De ninguno de estos manuscritos queda, al parecer, rastro.

Como obras impresas tenemos las tres comedias, y un libro de caballerías, del cual existen dos redacciones, al parecer distintas. La primera, que con el título de _Triunfos_ _de Sagramor_, fué impresa en 1554[408], se enlaza artificialmente con el ciclo del rey Artús y de la Tabla Redonda, pero su principal objeto fué describir las fiestas ó torneo de Xabregas con ocasión de haber sido armado caballero el príncipe D. Juan, á quien servía, mozo estudioso y protector de las Musas, ensalzado como tal por todos los poetas de su tiempo, incluso Luis de Camoens (en la égloga 1.ª). Más ó menos refundida esta obra con el título de _Memorial das proezas da segunda Tavola redonda_, y dedicada al rey D. Sebastián, volvió á imprimirse en 1567[409]. El editor de la _Aulegraphia_ en 1619 habla de una segunda parte inédita, que al parecer se ha perdido. Los versos que el _Memorial_ contiene no desmienten las aficiones arcaicas y enteramente hispanistas de Jorge Ferreira. Son casi todos romances, algunos de ellos de asunto clásico, como la guerra de Troya, los amores de Sofonisba y la batalla de Farsalia; otros enlazados con la acción de la novela, y algunos de tema histórico portugués, como la muerte del príncipe D. Alfonso, hijo de D. Juan II, y la del mismo príncipe D. Juan, mecenas del autor[410].

No puede negarse que Jorge Ferreira, sin dejar de ser ingenio genuinamente portugués, y el que después de Gil Vicente nos ha dejado más fieles pinturas de la sociedad de su tiempo, tenía puestos los ojos en nuestra literatura del siglo anterior, y especialmente en la obra insigne que glorificó las postrimerías de aquella centuria. Sus comedias lo comprueban, sin que el autor trate de ocultarlo, y no pueden confundirse de ningún modo con _Os Estrangeiros_ y _Os Vilhalpandos_ de Sá de Miranda, con _Bristo_ y _O Cioso_ de Antonio Ferreira, que son también comedias en prosa, pero de pura imitación latino-itálica, de moderada extensión y de forma representable. Ferreira de Vasconcellos, por el contrario, es un imitador deliberado de la _Celestina_, y sus comedias son extensos libros, destinados á la lectura únicamente[411].

La más antigua de estas obras, y la que principalmente nos interesa, es la _Eufrosina_. En el proemio al príncipe D. Juan, el autor la llama _primicias de meu rustico engenho, primeiro fructo, que delle colhi inda ben tenro_. Y en el prólogo, puesto en boca de _João de Espera em Deus_, la anuncia como _cousa nova, invenção nova nesta terra_. Tenemos, pues, en ella, no sólo las primicias del ingenio de su autor, sino las primicias de un género: «o novo autor em nova inuençāō».

La acción pasa en Coimbra, y hay continuas alusiones á las costumbres de los estudiantes, aunque no lo son los dos principales personajes[412]. En el prólogo de _Juan espera en Dios_ se declara expresamente que allí fué compuesta: «Na antiga Coimbra, coroa destes Reynos, á sombra dos verdes sincerais de Mondego, nasceo a portugueza Eufrosina». ¿Pero en qué tiempo? No es posible admitir la fecha de 1527, propuesta por Teófilo Braga. Su único apoyo está en una carta fechada en Goa á 28 de diciembre de 1526, que se lee en la escena quinta del acto segundo de la obra. Pero en esta fecha tiene que haber error tipográfico, puesto que en la misma carta se alude á la fortaleza de Diu, no construída hasta 1535. La verdadera fecha de la comedia debe rebajarse, por consiguiente, en diez años, y esta fecha cuadra perfectamente con todo lo que sabemos de la vida del autor.

La _Eufrosina_ corrió mucho tiempo manuscrita, estragándose en las copias, hasta que el autor, doliéndose de verla andar _por muitas māōs deuassa é falsa_, determinó colocarla bajo el real amparo del Príncipe D. Juan, heredero de la corona. Si se la dedicó impresa, como parece muy creíble, esta primera edición es desconocida hasta ahora. Pero existen otras dos del siglo XVI, ambas sin nombre de autor, únicas que nos dan el primitivo y auténtico texto de la comedia. Una es de Coimbra, 1560; otra de Évora, de 1561[413]. Sus ejemplares son de extraordinaria rareza. A ello contribuiría sin duda la prohibición inquisitorial, que aparece por primera vez en el Índice portugués de 1581[414], pero que no pasó al castellano de 1583.

Como á pesar de la censura, ó quizá por virtud de ella, seguía leyéndose con aprecio la _Eufrosina_, un buen ingenio de principios del siglo XVII, poeta y novelista, Francisco Rodríguez Lobo, determinó obsequiar con una reimpresión de ella á su mecenas D. Gastón Coutinho, que había mostrado deseo de leerla, entre otras razones porque todas las cosas prohibidas obligan á la voluntad á procurarlas, más que otras á que no pone precio la dificultad, y siempre nuestro deseo se esfuerza á lo que le prohiben». Y doliéndose él, por su parte, de que una obra tan digna de loor por la excelencia de sus palabras, la galantería de sus conceptos, la verdad de sus sentencias, la agudeza y sal de sus gracias, estuviese fuera del uso común y no pudiese ser leída libremente, se determinó á quitar «algunos descuidos y yerros que en ella había», y es de creer que fuesen alusiones satíricas sobre las costumbres de clérigos y frailes, que nunca faltan en esta casta de libros.

Corregida de esta manera por Rodríguez Lobo, la _Eufrosina_ volvió á ser impresa en 1616 con permiso del Santo Oficio, que autorizó esta edición sola en el Indice de 1624, continuando la prohibición de las anteriores: _Euphrosina impressa antes de 1616; Author Jorje Ferreira de Vasconcellos_. Los inquisidores sabían el nombre del autor, pero Lobo no le consigna, y la tradición fué perdiéndose, hasta el punto de decir Faria y Sousa en su _Europa Portuguesa_[415]: «El primer libro que se escrivio con la mira de ensartar refranes y dichos graciosos fue (con admirable acierto) el que llaman _Eufrosina_, malissimamente traducido en castellano: _no se le sabe autor_; diole ultimamente a luz Francisco Rodriguez Lobo, muy diminuto». Por su parte, D. Francisco Manuel de Mello, en el _Hospital das Lettras_[416], habla dubitativamente de la paternidad de la _Eufrosina_, aunque no de las otras dos comedias: «O illustre Jorje Ferreira, auctor da _Ulysipo, Aulegraphia e dizem que Eufrosina_. Nuestro D. Nicolás Antonio escribió con mejores informes, catalogando la _Eufrosina_ á nombre de Jorge Ferreira y dando á Lobo por mero editor[417].

Como anónima se había presentado en la traducción castellana del capitán D. Fernando de Ballesteros y Saavedra, regidor de Villanueva de los Infantes (1631), que en la dedicatoria al infante D. Carlos, hermano de Felipe IV, dice textualmente: «Bien pudo la modestia del autor desta comedia ser hazañosa en quitarse la gloria que de averla escrito le resultará en los siglos». D. Francisco de Quevedo, que apadrinó esta traducción con una curiosa advertencia, conocía, no sólo la edición de 1616, sino las antiguas, pues hace notar que «su original no cercenado por Lobo es difícil por los idiotismos de la lengua y los Proverbios antiguos y que ya son remotos a la habla moderna». Pero ignoraba por completo quién fuese el autor primitivo. «Esta comedia _Eufrosina_, que escrita en Portugues se lee sin nombre de autor, es tan elegante, tan docta, tan exemplar, que haze lisonja la duda que la atribuye a cualquier de los más doctos escritores de aquella nación. Muestra igualmente el talento y la modestia del que la compuso, pues se calló tanta gloria que oy apenas la conjetura halla sujeto capaz a quien poder atribuirla».

El juicio que aquel grande escritor formó de la _Eufrosina_ no puede ser más honroso para las intenciones morales de su autor: «Mañosamente debaxo el nombre de comedia enseña a vivir bien, moral y políticamente, acreditando las virtudes y disfamando los vicios con tanto deleyte como vtilidad, entreteniendo igualmente al que reprehende y al que alienta; extraña habilidad de pluma, que sabe sin escandalo ser apacible, y provechosa condicion que deuen tener estas composiciones». Iguales elogios repiten los aprobantes. Así el maestro José de Valdivielso: «La fabula es sentenciosa y exemplar: despierta avisos y avisa escarmientos; deberá al traductor Castilla estos divertimientos y Portugal estos honores». Y Bartolomé Ximénez Patón: «Aunque fábula, es de muy delicada corteza, con substancia y copia de sentencias y consejos». En efecto, el carácter doctrinal y sentencioso está marcado en la _Eufrosina_ más que en ningún otro libro de su clase, y no es el menor de los defectos que hacen cansada su lectura, no obstante la agudeza de muchas de sus reflexiones morales.

La traducción de Ballesteros, que va reimpresa en el presente volumen á título de curiosidad literaria, difícil de hallar, no sólo en la edición príncipe de 1631, á cuyo texto nos ajustamos[418], sino en la reimpresión de 1735, que dirigió D. Blas Nasarre, oculto con el seudónimo de D. Domingo Terruño Quexilloso[419], dista mucho de ser tan mala como Faria y Sousa da á entender. Está, sí, algo abreviada, y en algunos puntos el traductor no penetra bien el sentido de los proverbios portugueses, pero generalmente es fiel, está escrita con soltura y da idea bastante aproximada de los méritos y defectos del original. Hacer la comparación de ambos textos es tarea que peculiarmente incumbe á los eruditos portugueses, así como otra más importante, la de reimprimir críticamente la primitiva _Eufrosina_ de las ediciones del siglo XVI, para que sepamos á ciencia cierta cuáles son las variantes que en ella introdujo Lobo.

Mucho antes de salir á luz la edición expurgada de 1616 era conocida y celebrada entre nosotros la obra de Jorge Ferreira, que en Castilla no estuvo prohibida nunca. Prueba irrecusable de su popularidad nos ofrece _La Pícara Justina_, novela impresa, como es notorio, en 1605. Su autor enumera en el prólogo las principales obras de entretenimiento, y allí están citados los chistes de la _Eufrosina_, al lado de _El Asno de Oro_, la _Celestina_ y el _Lazarillo de Tormes_. Tratando Justina en el primer libro, capítulo tercero, «de la vida del mesón», empieza por decir que nadie había escrito sobre ella, pero luego se retracta: «Dígolo por un librillo intitulado _La Eufrosina_, que leí siendo doncella, que se refiere de un _discrépito_ poeta, que para alabar el meson dijo que Abraham se preció en vida de ventero de ángeles, y en muerte de mesonero de los peregrinos y pasajeros del limbo, los cuales tuvieron posada en su seno. Pero este escritor _monobiblio_ no advirtió dos cosas: lo uno, que es necedad traer tales personas en materias tales, y lo otro, porque Abraham dió de comer á su costa en su casa á los vivos y á los del limbo no llevó blanca de posada, lo cual no habla con los mesoneros de este mundo, ni tal milagro acaeció en casa de mi padre. Demás que yo no me quiero meter en historias divinas, no porque las ignoro, sino porque las adoro». El pasaje á que se alude debió de ser por lo irreverente uno de los cercenados en la refundición de Lobo.

Un género de interés, para nosotros secundario, tiene la _Eufrosina_, y es su gran valor _paremiológico_. En todas las _Celestinas_, desde la de Rojas hasta la _Dorotea_ de Lope, abundan los proverbios y los idiotismos familiares; pero en la _Eufrosina_ se encuentran en tal copia, que muchos trozos y aun escenas enteras son un tejido de refranes y de frases hechas. En este sentido fué el modelo primero, aunque indirecto (porque no creo que nadie la imitase de propósito) de las _Cartas en refranes_ de Blasco de Garay, del _Entremés de refranes_ de autor anónimo, de _El Perro y la Calentura_ de Pedro de Espinosa, del _Cuento de Cuentos_ de Quevedo, de la _Historia de Historias_ de D. Diego de Torres, y de las dos _Rondallas_ valenciana y mallorquina de Fr. Luis Galiana y de D. Tomás Aguiló; obras de ingeniosa taracea en que puede aplaudirse el mérito de la dificultad vencida, pero que principalmente valen como repertorios de frases, no como diálogos ó cuentos.

Sería injusto decir lo mismo de la _Eufrosina_, á pesar de lo artificial del procedimiento, que por otra parte no es tan sistemático como en las obras citadas. En la comedia portuguesa lo esencial es el argumento de la comedia, aunque importen mucho los proverbios y sentencias de que el diálogo está materialmente tejido, con menoscabo de la naturalidad, primera condición de toda obra que afecta formas dramáticas. Los interlocutores casi nunca usan la expresión directa y sencilla; todos ellos presumen de ingeniosos, agudos y sutiles: mezclan la pedantería de las escuelas con el tono galante y amanerado de las conversaciones de palacio; son cultos y conceptistas en profecía, y hasta cuando remedan el habla popular lo hacen con dejos y resabios cortesanos. Hay una continua afectación en el estilo, afectación que no siempre desagrada, porque se ve que es trasunto del buen tono de una época gloriosa y de una sociedad elegante, como lo fué la portuguesa de los reinados de D. Manuel y don Juan III. Pero tanta metáfora rebuscada, tanta alusión fría é impertinente, tanta mitología pueril, tantas reminiscencias de los poetas clásicos, especialmente de Ovidio, tanto _doctrinaje_ insípido, vicios que más ó menos afean todas estas comedias y tragicomedias, no van compensados aquí, como en otros casos hemos visto, con la verdad plástica del detalle, con la representación franca y enérgica, aunque á veces brutal, de la realidad. Todo es pálido y atenuado en la _Eufrosina_: los tipos tienen algo de abstracto, y la obra entera se resiente de cierta frialdad seudoclásica.

Pero en esto mismo consiste su relativa originalidad. Un vago sentimentalismo, que no hemos visto hasta ahora, penetra calladamente en algunas escenas, y modifica el concepto del amor, llevándole por rumbos idealistas y en cierto modo platónicos. La psicología del autor no es profunda, genial y avasalladora como la de Fernando de Rojas: no llega á producir criaturas inmortales. Pero es ingeniosa, delicada y de suaves matices, como cuadra á una acción familiar y honesta, en que no hay grandes conflictos de pasión y llegan todas las cosas á un término sereno y apacible. El seso y la gravedad campean en esta producción juvenil, con cierto elevado y noble sentido de la vida, que hace simpático al hombre y al moralista.

El mérito principal de la _Eufrosina_ estriba en el contraste entre los dos jóvenes _Zelotipo_ y _Cariofilo_, representante el primero del amor exclusivo, caballeresco y respetuoso, que hace un ídolo de la persona amada, y el segundo del apetito sensual, frívolo, ligero y veleidoso. Uno y otro logran su condigna recompensa, obteniendo Zelotipo por premio de la pureza y constancia de su afecto la mano de la noble y rica Eufrosina, única hija y heredera de D. Carlos, señor de las Povoas, y viéndose Cariofilo, de resultas de una de sus vulgares aventuras, obligado á casarse por fuerza con la hija de un platero, á quien había dado, como á otras varias, promesa de matrimonio. Los contrapuestos caracteres de los dos amigos se reflejan fielmente en sus palabras: «Quando segui amores que no estimé dexar (dice Zelotipo), a todo me aventuraua; aora que tengo hecho empleo del alma, no ay cosa que no tema, y esto juzgo por lo mejor, porque me lo enseña vn puro y verdadero amor, que es propio maestro de virtudes, y quien muda la mala condicion en buena, el escaso en liberal, el ignorante en discreto, el inconsiderado en prudente, el cobarde en osado». (Pág. 69 de la presente edición). «Las almas contemplativas tienen los gustos muy diferentes de la otra gente... No ay contento general que valga la sombra de una tristeza particular. De mí os sé dezir que no trocaria el estar triste dos horas por quantos placeres ay en la vida, porque estas viuo para mí y las otras para el mundo. De donde se sigue que me enfadan las fiestas públicas y es a mi propósito el pasatiempo solitario, y no me conformo, antes aborrezco los amigos de regocijos públicos y que son comunes con todos en holgarse» (pág. 92).

Antítesis de este contemplativo personaje es Cariofilo, que, sin la grandeza trágica del burlador de Sevilla, profesa una filosofía del amor muy parecida á la suya, y responde á los sanos consejos de su amigo con frases análogas al _Tan largo me lo fiais_: «Atengome á sacudillas y dexallas, que assi hazian los dioses de la gentilidad; lo demas es burla, porque es tan mala ralea la de mugeres, que ya ninguna quiere bien si no es por el interés, y en quanto ay que darles; yo conózcolas por el diente, y en tanto, lo que la loba haze al lobo le place, y a vn ruin ruin y medio. Amor enseña mil caminos de engañar; prometiendo con franqueza, de promessas las hago ricas; al tiempo de la paga no faltan escapatorias...». (Pág. 98). «Quando alcanço fauor de una muger de calidad, que me es de gusto y provecho, en teniendola rendida y señalada de mi señal, por no aficionarme mucho y venir a ser esclauo de mi gusto, procuro diuertirlo, por no criar cuerbo que me saque el ojo, y ocúpome en hazer empleo en otra y en otras. Desta manera juego con cartas dobladas, y no puedo perder, y aseguro mi mercaduria por no estar pendiente de la cortesia de la fortuna, y en esto me escuso grandes disgustos». (Pág. 99).

Pero todavía es más _donjuanesco_ el diálogo siguiente, que no quiero abreviar por su importancia, desatendida hasta ahora:

«_Cariofilo._--Sabeis lo que os digo, amigo mio? O tuerto ó derecho, mi casa hasta el techo; aun no estoy _a porta inferi_; allá vendran los aborrecidos ochenta años; dexadme aora lograr mis años floridos, en quanto tengo tiempo; despues no faltará la merced de Dios y la misericordia, de que la tierra está llena. En poco espacio se saluó el buen ladron.

«_Zelotipo._--Essa es una gentil cuenta. Por qué cédula teneis vos assegurado esse momento y esa condicion que basta para merecer en él? Pues cómo os acogeis á la misericordia, considerando que anda de compañia con la justicia, la cual no se dobla como la del mundo?

«_Cariofilo._--Aunque dezis verdad y os lo concedo, yo vine al mundo para lograr mi vida, pues tengo tan cierta la muerte, que no es pequeña pena y descuento éste; y si aora no la logro, quando la edad lo pide y permite, el tiempo se me va huyendo, y yo no querria que me dexasse a buenas noches, sin dexar fruto ni señal de la jornada con la congoxa de quién tal pensara. Si yo tuuiera vida de nouecientos años, como los antiguos, anduvierame regalando? Todo era dos dias más o menos, porque avia paño para cortar y desperdiciar; mas vida de quatro negros dias, y estos inciertos y alternados en mal y bien, y que los passe llorando, mala Pascua a quien tal hiziere, y no fuere moço quando moço para ser viejo cuando viejo.

«_Zelotipo._--Essa es vna mala conclusion. Essos esfuerços juveniles y essas quentas vanas tienen muy cierto el castigo; guárdeos Dios de pecador obstinado; las más vezes se ven desdichados fines á tales distraymientos. El hombre discreto ninguna cosa ha de temer tanto como á su gusto; nunca os precieis de culpas, porque desmerecereis el perdon; hazed siempre la cuenta de cerca, y no perdereis de vista el arrepentimiento... Mirad por vos, que quien se guardó no erró, y el Señor mandó velar a los suyos por la incertidumbre de la hora; y yo tengo sin duda que a excesos sensuales no dilata Dios la paga para el otro mundo, y assi se han visto muy grandes castigos.

«_Cariof._--No me canseis aora; mirad vos vuestra alma y no tengays cuidado de la mia; yo dare cuenta de mí quando llamen a mi puerta, y no me faltará vn texto para hazerle a vna ley que venga a mi proposito y me ponga en salvo. Y Monseñor Ouidio dize que se rie Jupiter de los amantes perjuros...

«_Zelot._--... Ninguno presuma que engaña, porque siempre él queda engañado; y por amor de mi, que nunca hagais essos juramentos, porque son segun la intencion de quien los oye. En quanto Dios, estais obligado á essa moça en todo lo que le prometistes; mirad lo que aueis hecho, no engañeis vuestra alma...

«_Cariof._--... Yo os digo que las enredo y las sé burlar; ellas tratan siempre engaños, yo nunca les digo verdad ni tengo ley con ellas; ellas interessadas, yo escaso; ellas mudables en el amor, yo desamorado; ellas libres, yo raposo; assi nos damos en los broqueles, mas yo quedo siempre en pie como gato» (pp. 100-101).

Este tipo del libertino, que lo es más por atolondramiento y ligereza que por perversidad, es uno de los mejores aciertos de la _Eufrosina_. El autor le castiga blandamente y con catástrofe que tiene más de cómica que de trágica, porque en el fondo se trata de un tonto, cuyas ridículas empresas sirven de diversión á las mozas de cántaro y á todas las _raparigas_ del Mondego. Pero si se prescinde de sus actos y se atiende sólo á su cínica profesión de inmoralidad amatoria, ningún personaje se hallará en nuestra primitiva literatura dramática y novelesca que en este punto concuerde tanto con las máximas y palabras de D. Juan.

En los amoríos de Cariofilo interviene, como era natural, una Celestina de bajo vuelo, Filtria, mucho menos chistosa que sus comadres castellanas. Pero en los de Zelotipo prescinde el autor cuerdamente de tan vil sujeto, y quien sirve de medianera es una prima del mismo enamorado, Silvia de Sosa, amiga y confidente de Eufrosina, aunque constituída en cierto género de dependencia familiar respecto de ella. La figura de Silvia tiene finos toques y recuerda algo la doncella Poncia de la _Segunda Celestina_, aunque es menos razonadora que ella. Por su intervención se efectúan los secretos desposorios de Zelotipo y Eufrosina, aprovechando una ausencia del señor de las Povoas, que tiene que resignarse al fin con los hechos consumados, á pesar de la indignación que manifiesta en los primeros momentos y de su graciosa consulta con el doctor Carrasco.

Aunque Jorge Ferreira brilla más en lo serio que en lo cómico, es de gran mérito esta escena como pintura de costumbres universitarias, y recuerda el pleito del estudiante en la _Tragicomedia de Lisandro y Roselia_. Así como Sancho de Muñón, que era teólogo, tenía entre ojos á los canonistas y se burlaba de ellos á su sabor, Jorge Ferreira, que era humanista y hombre de mundo y de corte, profesaba especial aversión á los letrados y profesores de Derecho civil, á su erudición farragosa, á su pragmatismo huero. «Si no son prudentes (dice), las letras en ellos son peores que lepra, porque _quieren medir por las leyes de Iustiniano, que ha mil y tantos años que se hizieron, las costumbres de aora, y no consideran que el tiempo lo hace todo de su color_» (pág. 143). Palabras verdaderamente notables para escritas á principios del siglo XVI por un poeta que no hacía profesión de reformador de los estudios jurídicos.

Otras dos comedias en prosa compuso Jorge Ferreira, que generalmente pasan por inferiores á la _Eufrosina_, aunque la verdad es que apenas han sido estudiadas hasta ahora. La comedia _Ulyssipo_ fué escrita en 1547 ó poco después, según las alusiones que en ella se contienen á la campaña de Mazagán, atacada en aquel año por los moros. Rápidamente, pero con acierto, caracteriza esta obra Teófilo Braga: «La _Ulyssipo_ es un cuadro de las costumbres portuguesas en el siglo XVI: locuciones familiares, más de 386 refranes que todavía andan en la tradición oral, juramentos, juegos, diversiones, todo se encuentra reproducido allí. Es un tesoro de lenguaje. La acción no tiene condiciones escénicas, por las grandes é infinitas mutaciones y la falta de rapidez de los diálogos, que están diluídos en consideraciones morales atestadas de proverbios. Actos extensos que tardarían dos días en representarse, flaca intriga bajo grandes y poco interesantes accesorios, hacen de la _Ulyssipo_ una obra secundaria. Crece su mérito, no obstante, si tenemos en cuenta que es una de aquellas comedias que se escriben solamente para ser leídas. En los saraos de palacio la leería Jorge de Vasconcellos delante de D. Juan III á su hijo y heredero el príncipe D. Juan, apasionado por el arte dramático, como lo fueron todos sus tíos y su abuelo. Mirada de esta suerte, no carece de vida la _Ulyssipo_. Los caracteres acentuadamente delineados, las situaciones bastante cómicas y la filosofía del sentido común, son cualidades que revelan un grande artista, que si hizo una comedia defectuosa fué por no haberla escrito intencionadamente para la escena».

Ni Barbosa Machado, ni Inocencio de Silva, ni ningún otro de los bibliógrafos portugueses que he visto, indican el año ni el lugar en que fué impresa por primera vez la _Ulyssipo_. Pero consta la existencia de una edición del siglo XVI, no sólo por el Indice inquisitorial de 1581, donde aparece prohibida, sino por los preliminares de la edición corregida y expurgada de 1618[420]. La principal enmienda que mandó hacer el Santo Oficio fué quitar el hábito de beata á la viuda Constanza d'Ornelhas, personaje celestinesco.

La última comedia de Jorge Ferreira, titulada _Aulegrafia_, no fué impresa en vida suya, ni siquiera dentro del siglo XVI, «por un disgusto general de este reino», según indica su yerno D. Antonio de Noronha[421]. Algunos suponen que este disgusto fué la muerte del príncipe D. Juan, pero más natural parece que se aluda al desastre de Alcazarquivir en 1578, en que pereció el único hijo varón de Jorge Ferreira, si son exactas las noticias de Barbosa. La pérdida del príncipe en 1554 no pudo influir para nada en las publicaciones de Ferreira, puesto que de 1560 y 1561 hay ediciones de la _Eufrosina_, y en 1567 dedicó á D. Sebastián el _Memorial de la Tabla Redonda_.

No existe de la _Aulegrafia_ más que la edición póstuma publicada por D. Antonio de Noronha, yerno del autor, en 1619, treinta y tres años después de su fallecimiento[422]. De las tres comedias de Ferreira es la más rara y la que más precio ha tenido siempre en el mercado bibliográfico. A pesar de eso, nadie se ha decidido á reimprimirla, ni siquiera en la forma ruin y mezquina con que lo fueron la _Eufrosina_ y la _Vlyssippo_ en el siglo XVIII. Tan ingratos y olvidadizos han sido los portugueses con un escritor de tanto ingenio y cultura, de tan rica y sabrosa locución y tan útil para la historia de las costumbres peninsulares.

La _Aulegrafia_, que consta de cinco actos como las otras dos comedias, y no de cuatro como dice Barbosa, es, según indica su título, una pintura de la vida de la corte y especialmente de los amores de palacio. En este sentido puede ofrecer curioso tema de comparación con el _Cortesano_ de Castiglione, con el de Luis Milán, con el _Arte de galantería_ de D. Francisco de Portugal y otros libros análogos. Uno de los personajes de la _Aulegrafia_, el aventurero Agrimonte, habla siempre en castellano.

Pero tanto la _Vlyssipo_ como la _Aulegrafia_, sobre todo esta última, tienen con la _Celestina_ una relación no directa y específica, sino genérica. Atendiendo á esto, y también á la circunstancia de no haber ejercido influencia alguna en nuestra literatura, dejemos intacto su estudio para los críticos del reino vecino. Hora es ya de volver á las _Celestinas_ castellanas, aunque tengamos que acelerar el paso para poner fin á este larguísimo tratado.

En 1547 salió de las prensas de Toledo la _Tragedia Policiana_[423], cuyo autor declara su nombre en cuatro estancias de arte mayor dirigidas «a los enamorados». Las iniciales de los versos, leídos de arriba abajo, dicen: «El bachiller Sebastián Fernández». Es cierto que en una segunda edición, también toledana, de 1548, descubierta por Fernando Wolf en la Biblioteca Imperial de Viena[424], hay otras estancias de «Luis Hurtado al Lector», de las cuales dedujo aquel insigne erudito que este era el verdadero autor de la _Tragedia_:

Lector desseoso de claras sentencias, Aquí debuxa la madre Claudina Debaxo de gracias sabrosa dotrina, Para guardar del mal las conciencias: Verás los auisos de mil excelencias Que a los virtuosos son claro dechado; Y si su autor se haze callado, Es por el vulgo, tan falto de ciencias. .......................................................... Y si algun error hallares mirando, Supla mi falta tu gran discrecion, Pues yerra la mano y no el coraçon, Que aqueste lo bueno va siempre buscando.

A mi ver, Luis Hurtado no habla aquí como autor, sino como mero corrector de imprenta, que era al parecer su oficio en los años juveniles. En la primera octava elogia al autor como persona distinta, y dice de él que «se haze callado», es decir, que oculta ó disimula su nombre; lo cual no puede entenderse de Hurtado, que estampa el suyo con todas sus letras al principio de los versos. Los errores ó faltas por las cuales pide perdón son sin duda las erratas tipográficas. En el mismo sentido deben entenderse las octavas acrósticas que puso en el _Palmerín de Inglaterra_ impreso en el mismo año y en la misma oficina, pues ni le pertenece la obra original, que es del portugués Francisco de Moraes, ni la traducción castellana, que reclama por suya el mercader de libros Miguel Ferrer[425]. No faltó entre sus contemporáneos quien formulara contra Luis Hurtado acusaciones de plagio. Pedro de Cáceres y Espinosa, en su biografía de Gregorio Silvestre, acusa al poeta toledano de haberse apropiado el _Hospital de Amor_ del licenciado Jiménez[426]. En todas sus obras anda mezclado lo ajeno con lo propio, y no siempre pueden discernirse bien. Dotado de más estilo que inventiva, gustaba mucho de continuar y remendar obras ajenas, como hizo con las _Cortes de la Muerte_ de Miguel de Carvajal y con la _Comedia Tibalda_, de Perálvarez de Ayllón. Pero ni siquiera esta parte de refundidor pudo tener en la _Policiana_, puesto que el texto de la segunda edición es idéntico al de la primera, que la antecedió en un año, cuando Luis Hurtado sólo contaba diez y ocho[427].

Creemos, por las razones expuestas, que el bachiller Sebastián Fernández fué único autor de la _Tragedia Policiana_, pero ninguna noticia podemos dar de su persona. El famoso libro de caballeros _D. Belianis de Grecia_, impreso precisamente en 1547, el mismo año que la _Policiana_, se dice «sacado de la lengua griega, en la cual le escribió el famoso sabio Friston, por _un hijo del virtuoso varón Toribio Fernández_»; pero siendo tan vulgar el patronímico, ninguna relación nos atrevemos á establecer entre ambas obras.

El autor de la _Tragedia Policiana_ no aspiraba ciertamente al lauro de la originalidad. Desde el título mismo declara la estrecha dependencia en que su obra se halla respecto de la tragicomedia de Rojas, mediante la introducción de un personaje episódico en aquélla, que pasa á ser capital en la obra del bachiller Sebastián Fernández: «la diabólica vieja Claudina, madre de Pármeno y maestra de Celestina». La _Policiana_ no se presenta, pues, como continuación, sino más bien como preámbulo de la _Celestina_; pero es lo cierto que la sigue al pie de la letra, con personajes idénticos, con la misma intriga y á veces con los mismos razonamientos y sentencias. Policiano y Philomena corresponden exactamente á Calisto y Melibea; Theophilon y Florinarda á Pleberio y Alisa; Solino y Silvanico á Sempronio y Pármeno; Parmenia á Areusa; Dorotea á Lucrecia, y á este tenor casi todos los restantes. Los rufianes son dos, Palermo y Pizarro, uno y otro copias de Centurio, recargadas con presencia de la _Segunda Celestina_, de Feliciano de Silva, donde también se encuentra el germen de las escenas de hortelanos, que son una de las partes más curiosas de la _Tragedia Policiana_.

Según costumbre de los autores de este género de libros, el bachiller Fernández hace grandes protestas de la pureza de sus intenciones y de su «voluntad virtuosa».

«En el processo de mi escriptura no solamente he huydo toda palabra torpe, pero avn he euitado las razones que puedan engendrar desonesta ymaginacion, porque ni mi condicion jamas se agradó de colloquios suzios ni avn mi profession de tratos dissolutos... E si algo paresciere que a los oydos del honesto e casto Lector haga offensa, crea de mí que no lo digo con ánimo desonesto, sino porque el phrasis y decor de la obra no se pervierta».

No puede negarse que el _phrasis_ y _decor_ de la obra, entendidos por el autor con aquella especie de bárbaro realismo que entonces predominaba, le han llevado muchas veces, especialmente en los coloquios de rufianes y rameras, á una licencia de expresión desapacible para oídos modernos. Pero esta licencia es relativa, y de seguro menor que la que se encuentra en ninguna de las _Celestinas_ anteriores. Las escenas de amor están tratadas con cierto recato y miramiento. Y aun en la parte lupanaria y bajamente cómica hay más grosería de palabras que deshonestidad de conceptos. La blasfemia y el sacrilegio ó desaparecen del todo ó están muy velados. Los reniegos y porvidas de Palermo y Pizarro son extravagancias inofensivas si se los compara con los de Galterio, Pandulfo y Brumandilón: «¡Por los huesos de Aphrodisia madre!», «Voto al pinar de Segovia», «Descreo del puerto de Jafa», «Reniego de las barbas de Barrabás», «Despecho del galeón del Rey de Francia», «Descreo del memorable Golías», «Juramento hago á las calendas de Grecia», «Pese á las barbas de Júpiter», «Descreo de Placida e Vitoriano», y otros no menos estrafalarios.

Fuera de algunas leves variantes que apuntaré después, la _Policiana_ es la primitiva _Celestina_ vuelta á escribir. Este servilismo de imitación la reduce á un lugar muy secundario, pero no la quita sus positivos méritos de rico lenguaje y fácil y elegante composición. Es la obra de un estudiante muy aprovechado, aunque incapaz de volar con alas propias. La contemplación de un gran modelo embarga su ánimo y no le deja libre para ningún género de invención personal. Se limita á calcar, pero no desfigura los tipos, y si la tragicomedia de Calisto se hubiese perdido, ésta sería de todas sus imitaciones la que nos diese una idea más fiel y aproximada de ella, aunque nunca pudiese sustituirla. Las obras de genio no se escriben dos veces, y su pesadumbre anonada las frágiles construcciones que quieren levantarse á su sombra y remedan en pequeño su traza exterior.

Pero aun este género de reproducción tiene su mérito cuando es inteligente y no mecánica tan sólo. El autor de la _Policiana_ comprendía lo que imitaba y se esfuerza por conseguir algo de la rica plasticidad, del franco y sabroso diálogo y aun de la intensa virtud poética del drama de Rojas. Un eco de la apasionada elocuencia y del rendimiento amoroso de Melibea resuena, aunque muy atenuado, en las palabras de Philomena: «Cauallero, ya no es razon que se dissimule y passe en secreto lo que mis apassionados desseos tan á la clara publican; porque si las tinieblas de la noche no impidieran tu vista, en mis señales públicas conoscieras mis congoxas secretas. Algunos dias han passado despues que tus cartas e amorosos mensages recibi, en que mis captivas fuerças han rescebido muy rezios golpes e yo varonilmente contra ellos he peleado. Pero al fin, si como tengo el coraçon de carne le tuuiera de un rezio diamante, no dexara de caer de mi voluntad en la tuya: tal ha seydo el combate que en mi coraçon he sentido. Finalmente, estoy rendida a tu querer, porque eres quien en mis ojos más meresces de los nascidos. Ordena, Señor mio, como nuestros apassionados desseos ayan aquel effecto que dessean, porque hasta esto ningun momento passará que para mí no sean mil años de infernal tormento. Las fuertes rexas de estas ventanas impiden el remate de nuestros sabrosos amores. La mañana paresce que comiença a embiar sus candidos resplandores por despidientes mensajeros de nuestro gozo. Toma, señor mio, la possession de mi voluntad, e della e de mí ordena de manera que mi passion se afloxe y la tuya se acabe, e si te paresciere, para la noche venidera se quede el concierto por las cercas de esta nuestra huerta, por la parte donde el rio bate en ellas[428], que es lugar más sin sospecha e donde yo estaré esperando tu venida no menos que mi desseada libertad» (Acto XX).

En las escenas del jardín, la musa lírica contribuye, como en Rojas, á idealizar el cuadro misterioso y poético de la entrevista nocturna. Es muy feliz, sobre todo, la evocación del romance viejo de _Fontefrida_, que canta el paje Silvanico, y al cual se alude en otro pasaje de la tragedia: «Veemos que entre los animales que de entendimiento carescen, este amor matrimonial está esculpido, pues las tortolicas passan su vida contentas con una sola compañia. E si aquélla muere, la que queda no beue más agua clara, ni se pone en ramo verde, ni canta ni haze señal de alegria, señalando la cuitadica quán dura cosa es perder su dulce compañia» (Acto XI).

Poco hay que advertir en cuanto á los caracteres. Claudina no merece el título de maestra, sino de humilde discípula de Celestina. Tiene un grado más de perversidad, puesto que hace infame tráfico con su propia hija Parmenia, y parece más rica, puesto que alardea de sus «sábanas randadas», de sus «manteles de Alemania», de sus «tapices de Flandes». En las artes diabólicas es fiel trasunto de su amiga. Tiene como ella un demonio familiar á quien invoca con horrendos conjuros y pavorosos sacrificios: «Ora, hijo Siluano, es menester que me traygas, para hazer vn conjuro, una gallina prieta de color de cueruo, e vn pedaço de la pierna de un puerco blanco, e tres cabellos suyos cortados martes de mañana antes que el sol salga, e la primera vez que cabe ella te veas, despues que los cabellos la ayas quitado, pondras tu pie derecho sobre su pie izquierdo, e con tu mano derecha la toca la parte del coraçon, e miranla en hito sin menear las pestañas la diras muy passo estas palabras: Con dos que te miro con cinco te escanto, la sangre te beuo y el coraçon te parto[429]. E echo esto, pierde cuydado, que luego verás marauillas» (Acto XVI).

Hay un personaje de la tragicomedia antigua que está presentado con cierta novedad en la _Policiana_. Es Theophilón, el padre de Philomena. No se duerme en la ciega confianza de Pleberio, sino que se muestra desde el principio receloso guardador de la honra de su casa, y muy sobre aviso de los peligros que puede correr la virtud de su hija: «Hija mía, lumbre de mis ojos, báculo de mi cansada vejez, más noble es preservar al hombre para que no cayga que ayudarle a levantar despues de caydo. No permita Dios, hija de mi coraçon, que en tus costumbres yo aya conoscido alguna falta que de castigo sea digna, pero no te deue dar pena si yo como padre y viejo y experto en los trabajos que el tiempo cada día descubre, te dé auiso como sepas defenderte de ellos, sin lesion del ánima _y de la fama que tus pasados cobraron_» (Acto X).

El sentimiento del honor, que es el alma de tantas creaciones de nuestros poetas dramáticos del siglo XVII, tiene en Theophilón uno de sus primeros intérpretes. Sentencia suya es que «la mácula de las illustres doncellas todo un reino deja manchado de infamia» (Acto X).

En el notable diálogo que tiene con su mujer (acto XXIII) habla como un personaje calderoniano: «El crimen de liuiandad en la mujer no se ha de castigar sino con la muerte, e qualquier castigo que éste no sea no es sino una licencia para que sea mala con la facilidad de la pena».

Los sobresaltos de su honra tienen á veces muy enérgica expresión: «Oh canas ya caducas! Oh años desdichados! Oh pobre viejo, para que veniste al mundo?... Qué haré? Si descubro lo que siento y lo quiero castigar, poco castigo es que esta ciudad se abrase. Pero si lo dissimulo por quitar los paresceres del vulgo, vendrá en términos mi honrra que se acabe con mi vida. Oh mis fieles criados, dezid me qué haga o tomad este puñal e dad con él fin a mis dias!» (Acto XXVI).

D. Gutierre Alfonso de Solís y D. Lope de Almeida se encierran en impenetrable monólogo y no dan parte de tales cuitas á sus criados, pero el fondo de su alma es idéntico, salvo la diferencia que va del padre al marido. «Qué bien tiene quien de honrra caresce? pues qué honrra tiene quien liuiana hija ha criado? pues un hombre deshonrrado como biuirá sossegado?».

Theophilón interesa en su calidad de padre vengador, pero la catástrofe es disparatadísima. El buen viejo tenía enjaulado un león, como pudiera tener un perro, y sus hortelanos le sueltan por la noche «para que espante las zorras que andan entre los árboles». Acude Policiano á la segunda cita con su amada, y el león le hace pedazos. Cuando Philomena encuentra muerto á su amante, hace una prolija lamentación sobre su cadáver y se mata con la propia espada de Policiano.

Todo este pasaje es una mala imitación de la fábula de Píramo y Tisbe, tal como se lee en el libro IV de las _Metamorphoses_ de Ovidio (v. 55-165). El bachiller Fernández, que debía de estar recién salido de las aulas con la leche de la retórica en los labios, creyó que esta historia trágica cuadraba á maravilla para final de la suya, y sin vacilar transportó á Toledo la leona de los campos de Babilonia, cuyas huellas cerca de la tumba de Nino indujeron á fatal error á los dos enamorados jóvenes prez de Oriente:

Venit ecce recenti Caede leaena boum spumantes oblita rictus, Depositura sitim vicini fontis in unda.

(V. 96-99).

La imitación es visible, sobre todo en las últimas palabras de Philomena comparadas con las de Tisbe:

Pyrame, clamavit, quis te mihi casus ademit? Pyrame, responde: tua te carissima Thisbe Nominat: exaudi, vultusque attolle iacentes. .......................................................... Quae postquam vestemque suam cognovit, et ense Vidit ebur vacuum; Tua te manus, inquit amorque Perdidit infelix. Est et mihi fortis in unum Hoc manus: est et amor, dabit hic in vulnera vires. Persequar extinctum: letique miserrima dicar Causa comesque tui: quique a me morte revelli Heu sola poteras, poteris nec morte revelli. Hoc tamen amborum verbis estote rogati, O multum miserique mei illiusque parentes, Ut quos certus amor, quos hora novissima iunxit, Componi tumulo non invideatis eodem.

(V. 142-157).

Los versos de Ovidio son bellísimos y tienen una concisión rara en él. A su lado hace pobre figura la prosa del imitador, pero su filiación no puede negarse[430].

Otra de las curiosidades de la _Tragedia Policiana_ es la introducción de dos hortelanos, Machorro y Polidoro, que hablan en lenguaje rústico, con extraños modismos y formas villanescas, que creemos dignas de la atención del filólogo; como también el vocabulario agrícola que ellos y su amo Theophilón usan, y que habrá de confrontarse con el de Gabriel Alfonso de Herrera y demás autores clásicos en esta materia. Reimpresa en el presente volumen la _Policiana_, que era punto menos que inaccesible, podrán hacerse sobre ella los estudios analíticos que cada uno de estos libros requiere, y que de ningún modo caben en el estrecho marco de una introducción.

Un solo año, el de 1554, vió aparecer dos nuevas _Celestinas_, una en Medina del Campo, otra en Toledo. Titúlase la primera _Comedia Florinea_, y fué su autor el _Bachiller Joan Rodriguez Florián_, según declara la portada de algunos ejemplares, y la dedicatoria de todos, aunque suprimido el _Florián_: «El Bachiller Ioan Rodriguez endereçando la comedia llamada Florinea a vn especial amigo suyo, confamiliar en el estudio, absente»[431]. Tarea predilecta de bachilleres parecía la de componer _Celestinas_, sin duda por asemejarse á Fernando de Rojas en el empleo de sus vacaciones. Pero no bastaba el grado universitario para comunicarles la virtud poética de aquel bachiller primero y único, y fué Rodríguez Florián de los que menos se acercaron al insuperable modelo. Su labor, toda de imitación y taracea, revela un talento muy adocenado y es de una prolijidad insoportable. Nada menos que cuarenta y tres actos ó escenas larguísimas tiene, y todavía promete una segunda parte, que afortunadamente no llegó á escribir ó á publicar.

Las bodas del buen Floriano esperando Para otro año de más vacacion, Adonde la historia tendrá conclusion, A Dios dando gracias, allá nos llegando.

De la primitiva _Celestina_ aprovechó menos que otros, salvo los datos capitales de la fábula y algunos rasgos en el carácter de la alcahueta Marcelia[432]. Todo lo demás procede ó de la _Comedia Thebayda_ ó de la _Segunda Celestina_ de Feliciano de Silva, aunque sin la brutalidad de la primera ni el interés novelesco de la segunda. El don Berintho, duque de Thebas, se encuentra puntualmente reproducido en el caballero Floriano, duque también y poderoso señor de vasallos, venido de lejanas tierras, que tiene á su servicio «catorce mozos de espuelas y quince escuderos, y otros tres tantos continos y otros tres tantos oficiales y una chusma de pajes»[433], personaje, como se ve, de más categoría que Calisto. Enamorado románticamente de la doncella Belisea por la fama de su hermosura y por un retrato que en secreto manda sacar de ella, cae en una extraña pasión de ánimo, busca en la soledad y en la música alivio á sus melancolías, y retraído continuamente en su aposento, cierra los oídos á las advertencias y consejos de su viejo criado Lydorio, que es el personaje predicador de la pieza, como el insoportable Menedemo de la _Thebayda_, puesto que sería demasiado favor compararle con el sabio y prudente Eubulo de la _Tragicomedia de Lisandro_. Floriano tiene á sueldo, por de contado, varios rufianes de lengua soez, manos cortas y pies de liebre, entre los cuales sobresalen dos, llamados Felisino y Fulminato, copias serviles de Galterio y Pandulfo, sin más originalidad que algunos juramentos y bravatas nuevas[434]. Manceba de Fortunato es cierta viuda depravada é hipócrita[435], la cual viene á representar en la nueva fábula un papel más semejante al de la Franquila imaginada por el anónimo de Valencia que al de Celestina, harto machucha para ser heroína de amorosos tratos y no solamente medianera en ellos[436]. Marcelia, que tal es el nombre de la equívoca tercera, con visos de primera en ocasiones, toma por su cuenta los amores de Floriano y encamina la intriga por los mismos pasos que hemos visto hasta la saciedad en este género de comedias novelescas. La romería de Nuestra Señora de Prado recuerda inmediatamente una situación análoga de la _Thebayda_. Pero el bachiller Florián procede con mucho más decoro y pulcritud. La noble Belisea, cauta y reflexiva, se defiende bien en las dos entrevistas del jardín, mostrando menos pasión que deseo de un casamiento ventajoso[437]. Su doncella Justina, pizpireta y desenvuelta, procede con menos recato en sus coloquios con el paje Polites, pero todo tiene feliz y apacible término con los matrimonios clandestinos de ama y criada, por lo cual la pieza se intitula _comedia_ y no _tragicomedia_, al revés de los libros de Rojas, Sancho Muñón y Sebastián Fernández.

El carácter mejor trazado de la obra es sin disputa el de Lucendo, padre de Belisea. Así como el Theophilón de la _Policiana_ representa la desconfianza, el punto de honra vindicativo y celoso del honor doméstico, así Lucendo, no menos honrado y respetable que él, fía ciegamente en la virtud de su hija, y el amor paternal se sobrepone en él, de un modo tierno y simpático, á todo interés, á toda sospecha, á todo recelo (escenas XXII y XXVI).

Los aciertos en la parte seria de la _Florinea_ no son raros, aunque tengan poco de originales. Como todas estas comedias de estudiantes y bachilleres, abunda en temas retóricos, desarrollados con pueril alarde, pero no llega á las horribles pedanterías de la _Thebayda_. Ya en la escena quinta encontramos «grandes pláticas» sobre la fuerza del amor y sobre los vicios y virtudes de las mujeres. En la escena XXVIII hay un largo razonamiento sobre la _amicicia_ en estilo que recuerda mucho el de Fr. Antonio de Guevara[438]. Entre Belisea, Justina y Marcelia pasan largos razonamientos «sobre los bienes y males que ay entre los casados» (escena XLII). Y á este tenor otras digresiones, que se leen sin fastidio por el buen sabor de la lengua, pero que son una sarta de lugares comunes. Algunos pasajes, como aquel en que Lydorio se queja de la triste condición de los servidores de los grandes y del mal pago que sus amos les dan (escena XXXVII), pueden tener, sin embargo, algún interés histórico[439].

Las cartas de amor que la _Florinea_ contiene son afectadas y declamatorias, como casi todas las que se hallan en nuestras novelas antiguas. Quizá el gusto de la _Cárcel de Amor_ influía en esto. El diálogo es mejor, pero comienzan á notarse síntomas de flojedad y cansancio, sobre todo en la parte cómica, que es pesada, insípida y fríamente indecorosa. Los chistes son forzados, las situaciones vulgarísimas, y el ánimo menos severo acaba por empalagarse de tanta prostitución y bajeza. Si la _Florinea_ no contuviese más que las repugnantes aventuras de Marcelia, de su hija Liberia y su sobrina Gracilia, de los dos rufianes, del despensero de Floriano, de los pajes Grisindo y Pinel y del estudiante escondido en la nasa, por ningún concepto podría disculparse su exhumación. Pero no todo es de tan depravado gusto. La fábula principal, aunque de endeble contextura, está presentada con cierto arte, y las escenas entre los dos amantes respiran cortesía y gentileza. Rasgos hay en la salida matinal de Belisea al campo que recuerdan _El Acero de Madrid_ y otras comedias análogas de Lope[440], de cuyo teatro es digna también la bizarra escena en que Floriano mata un toro á vista de su amada[441].

Hay en la _Florinea_ algunos versos líricos, bastante mejores que los de la _Thebayda_, pero del mismo género y estilo, que es el de las antiguas coplas castellanas, sin mezcla de endecasílabos. Figuran entre ellos romances, letras y motes con sus glosas, una _lamentación_ en coplas de pie quebrado á manera de las de Garci Sánchez de Badajoz (pág. 203) y una _contemplación de Floriano en absencia de su señora_ trovada en quintillas dobles con mucha soltura:

Vos, dama, soys mi esperança, Vos mi muerte, vida y gloria, Vos mi bienauenturança, Vos de mis males bonança, Vos pinzel de mi memoria. Yo sin vos soy el perdido, Yo sin vos el que más muero, Yo sin vos el mesmo olvido, Yo sin vos el mal nascido, Yo sin vos quien mal me quiero.

Vos sin mí de más valer, Vos sin mí más sublimada, Vos sin mí soys de querer. Vos sin mí soys de temer, Vos sin mí soys adorada. Yo por vos soy muy dichoso, Yo por vos quien resuscita, Yo por vos vanaglorioso, Yo por vos el más gozoso Que en casa de amor habita...

Pero la más notable de estas poesías, bajo el aspecto métrico y musical, es una danza ó _pavana_ que Floriano compone y tañe á la vihuela en celebridad de sus bodas. La estrofa, que suponemos inventada por el bachiller Rodríguez, es anterior en diez años á las tentativas de rimas provenzales y francesas de Gil Polo. Consta de cuatro versos de doce sílabas, dos de seis y uno de nueve. Véase este curioso _specimen_ de ritmo _modernista_:

Vos soys, Belisea, mi gloria cumplida, Mi bien todo entero, mi nueva esperanza; Por veros ya muero con tanta tardança, Por ver que la hora aun no es ya venida; Al tiempo maldigo, Pues vsa conmigo Con su tardança de enemigo.

Ay, quándo podré yo verme en la gloria De aquel parayso de vuestro vergel! Dichosas las plantas que vos veys en él, Mas yo más que todos en vuestra memoria, Mas ay, que hora veo Que muy poco creo Del bien que en vos halla mi desseo.

Vos sola soys gloria por vos merescida, Pues otro ninguno no ay que os merezca; Vos soys de las damas la más escogida, Dichoso el amante que por vos padezca; Mas ay, si yo fuese Quien solo os siruiesse Y solo quien por vos muriesse.

Vos soys el retracto del summo poder, Que Dios ha mostrado en las criaturas; Angélica imagen que acá en las baxuras Ensalçais a Dios en tal os hazer; Soys solo una A quien fortuna Obedece desde la cuna.

Vos soys mi prision y mi libertad; Yo vuestro captiuo, y tan venturoso, Que es tanta mi gloria, que hablarla no oso Porque es offendida vuestra majestad; Ansí yo callo El bien que hallo En ser vuestro libre vasallo.

Vos soys paradero de mis pensamientos; Vos soys el pinzel con que mi memoria Esculpe en mi alma tal contentamiento, Que en vos halle objecto de su mayor gloria, Pues con gran razon El mi coraçon Descansa en tal contemplacion.

(Pág. 307).

El autor de la _Florinea_ era valisoletano, ó por lo menos en Valladolid residía cuando compuso esta obra dramático-novelesca, cuya acción se desarrolla en aquella ciudad, con gran copia de alusiones locales: á la Puerta del Campo, á la Cal Nueva, á San Benito, San Pablo, Nuestra Señora del Prado, San Julián, la Trinidad y otras iglesias. También se habla de «la estatua de Don Pero Añiago (ó Miago), del hospitalejo de Sanct Esteuan». (Pág. 261), curiosa antigualla folklórica que sirvió de tema á una comedia de Luis Vélez de Guevara, atribuída por error á D. Francisco de Rojas. Aun en el lenguaje se nota algún modismo propio del habla familiar de aquella parte de Castilla la Vieja, como el uso transitivo del verbo _quedar_[442].

El estilo de la _Florinea_ es terso y puro, pero carece de vigor y animación, no sólo comparado con la _Celestina_ primitiva, como ya observó Ticknor, sino con la mayor parte de las secundarias. No iguala á la _Selvagia_, ni siquiera á la _Policiana_. La prosa del bachiller Florián es demasiado fácil, redundante y desaliñada. Pero la riqueza de su lenguaje familiar y el desenfado de su sintaxis la hacen digna de salir del olvido, y en tal concepto la hemos reimpreso, no como libro de amena recreación (que ciertamente no lo es), sino como pieza de estudio para gramáticos y lexicógrafos, que encontrarán en ella un caudal no despreciable de idiotismos.

Mucho más vale la _Selvagia_[443], y de seguro la hubiéramos preferido á no existir ya una reimpresión moderna, bastante correcta y fácil de adquirir[444]. El estudiante toledano que á los veinte años la compuso era escritor de raza, y ya en este ensayo juvenil y algo liviano manifiesta las excelentes dotes que habían de darle muy señalado lugar entre los prosistas del mejor tiempo de nuestra lengua. Llamábase el tal Alonso de Villegas Selvago, siendo quizá el Selvago un sobrenombre meramente poético, pues no volvió á usarle en las obras de su edad madura, y coincide además con el del protagonista de su comedia, en quien manifiestamente quiso representarse á sí propio, como á su amada en la heroína, á la cual ni siquiera cambió el nombre. Ya en la portada estampa el suyo, acompañado de la calificación de «estudiante». Seríalo probablemente en la modesta Universidad de Toledo, algo oscurecida por el radiante foco de la vecina Alcalá, aunque tuvo sus días de esplendor con preceptores tan doctos como los Cedillos y Venegas, y más adelante con los Scotos y Narbonas. En unos versos acrósticos puestos al principio del libro, según la costumbre de sus predecesores, constan la edad, la patria y otras circunstancias de nuestro autor: «Alonso de Villegas Salvago compuso la _Comedia Selvagia_ en servicio de su señora Isabel de Barrionuevo, siendo de edad de veinte años, en Toledo, su patria». Habría nacido, por consiguiente, en 1534, y al mismo resultado nos conducen otras fechas que fué consignando en sus obras posteriores, como luego veremos.

Aunque el autor de la _Selvagia_ imita muy de propósito á Fernando de Rojas[445], también paga largo tributo al «magnífico caballero Feliciano de Silva, radiante luz y maravilloso exemplar de la española policía», cuya influencia se siente ya en las disparatadas coplas preliminares:

Gozando sus gozos te muestra gozoso, Y goza los gozos que goza su parte, Adonde gozando por gozo tal arte, En gozo te goza con gozo sabroso.

Cuanto hay de malo en el estilo de la _Selvagia_ puede atribuirse al contagio de la prosa de Feliciano, cándidamente admirado por el joven escolar. Pero le sirvió de saludable antídoto la lectura reflexiva del admirable original primero, y el ejemplo más reciente de la _Tragicomedia de Lisandro y Roselia_, en la cual él solo parece haber fijado la atención[446]. El rufián Escalión de la _Selvagia_ se declara hijo de Brumandilón (pág. 237) y lo parece tanto en sus hechos como en sus palabras. También se alude á la muerte de Elicia (pág. 236).

Titúlase la _Selvagia_ comedia, y no tragicomedia, lo cual tratándose de este género de obras, quiere decir tan sólo que tiene el final no trágico ni lastimero, sino matrimonial y festivo. Pero con más razón que otras pudo llamarse _comedia_, porque es más dramática que ninguna de las _Celestinas_, á excepción de la primitiva, y precisamente en serlo se cifra su mayor mérito y su relativa novedad. Alonso de Villegas imaginó una fábula propia del teatro, la dió ingenioso principio é inopinado desenlace, la exornó con agradables peripecias y en desarrollar su plan se mostró más hábil que sus contemporáneos Sepúlveda, Lope de Rueda, Timoneda y los demás autores de comedias en prosa influidas por el arte italiano. Puede decirse que adivinó mejor que ninguno de ellos lo que había de ser la futura comedia de capa y espada. La _Selvagia_, que es una de las _Celestinas_ más breves, pues consta sólo de cinco actos, divididos en corto número de escenas, hubiera podido sin gran esfuerzo reducirse al marco teatral, y su autor la creía representable, como se infiere de las últimas palabras que pronuncia el enano Risdeño: «Yo, Risdeño, hombre de bien aunque chiquillo de cuerpo, amigo de todos aquellos que mi bien desean y mi provecho procuran, pidiendo por las faltas cometidas el debido perdón, acabo de representar la comedia llamada _Selvagia_» (página 291).

El _argumento de la comedia_ dice de esta suerte:

«Un caballero llamado Flerinardo, generoso y de abundante patrimonio, vino de la Nueva España en esta ciudad, donde un dia por ella ruando, como acaso pasase por casa de un caballero anciano llamado Polibio, de una fenestra della vido una fermosa doncella, de la qual excesivamente fué enamorado. Pues como le fue dicho el tal Polibio tener una muy apuesta hija, cuyo nombre era Isabela, y la tal fenestra fuese de su aposento, creyendo ser la mesma Isabela la que visto habia, por caballero de su amor se intitulaba. Donde, dando parte a un gran amigo suyo, caballero de ilustre prosapia, llamado Selvago, de su crescida pena, sucedió que el mesmo Selvago, teniendo deseo de ver quién á su amigo tan subjeto y captivo le tenia, cumpliendo un dia su propósito y viéndola, no pudiendo su libertad someter á lo que á la verdadera amistad de Flerinardo debia, grandes culpas y mortales deseos á su causa padesce, tanto que fue puesto en grave enfermedad. Pues veniendo su gran amigo Flerinardo en presencia de su hermana Rosiana llamada, á visitarle, conoció que la tal Rosiana era la que en la fenestra de Polibio habia visto, y no Isabela, como se pensaba, porque acaso, como hubiese amistad entre las dos doncellas, aquel dia se habian juntas recreado; lo cual como á Selvago fuese dicho, con excesivo placer, porque abiertamente osaria amar á Isabela, de su tan grave enfermedad fue sano, donde poniendo en el negocio una vieja astuta, cuyo nombre era Dolosina, cumplieron enteramente sus deseos, siendo primero desposados por palabras de futuro, lo que de á poco, con licencia de sus padres, se puso por obra, pasando lo mesmo de Flerinardo con Rosiana. Pues estando el dia que las bodas se solenizaban con gran regocijo, vino un maestro de la Nueva España, que habia sido de Flerinardo, el cual declaró cómo el mesmo Flerinardo era hijo único de Polibio, padre tambien de Isabela, que de chico, con un tio suyo, en aquellas tierras se habia partido; con las quales nuevas todos muy gozosos, quedando dos hermanos con dos hermanas juntos en matrimonio, se dará fin á la comedia».

Tenemos aquí, como se ve, los principales incidentes de una comedia de amor é intriga del siglo XVII, que si por la crudeza de algún detalle no cuadraría bien á la severa musa de Calderón, pudiera figurar sin violencia en el repertorio de Tirso de Molina, donde abundan los desposorios clandestinos y los matrimonios consumados entre bastidores. Dos parejas enamoradas, confusión de una dama con otras, galantes coloquios por la ventana, historias novelescas de hijos perdidos y encontrados, intervención de personas que han estado en el Nuevo Mundo. La combinación de estos recursos con los que ofrecía la tradición celestinesca remoza un tanto el viejo y ya gastado tema. El reconocimiento ó _anagnorisis_ final procede del teatro de Plauto ó de las comedias italianas del Renacimiento.

No puede negarse, sin embargo, que la mayor parte de las escenas de la _Selvagia_ son copia diestra y bien entendida, pero copia al fin, de la tragicomedia de Calisto. En los caracteres es poco lo que se añade ó modifica, salvo la duplicación del caballero y de la dama y la aparición de dos figuras secundarias trazadas con bastante acierto, Valera, el ama de leche de Isabela, y el enano Risdeño.

El ama Valera, que se parece poco á la nodriza de Julieta, salvo en su locuacidad impertinente, es una embaucadora que explota á la enamorada doncella, sacándola muchas y ricas joyas so pretexto de un fingido conjuro. Pero su papel es muy secundario al lado de la famosa hechicera Dolosina, hija de Parmenia y nieta de Claudina, por donde esta pieza viene á enlazarse con la _Policiana_. Para dar alguna novedad á este tipo obligado, el autor, que relata su historia por boca del rufián Escalión, la hace viajar por diversas partes y regiones «hasta que teniendo su asiento en Milán, la buena vieja (Parmenia) dió fin á sus días, quedando la hija huérfana y en extraña tierra, aunque no por eso perdió la realeza de su ánimo, que con lo que al presente de hacienda tenía, dió consigo en París, abriendo su tienda y mostrando sus mercaderías á la Corte francesa. Tomando, pues, allí conocimiento con cierto nigromántico, su arte muy por entero la enseñó, saliendo en él tan famosa maestra quanto el delicado entendimiento de una mujer es bastante. No contenta mucho con tal nacion, en España pretende tornar, y visitando las principales ciudades della, aquí en su propia tierra fué tornada; donde habiendo salido muy niña y fermosa, vieja y disforme volvió. Fué, pues, desde poco aquí casada con un fanfarron llamado Hetorino, mi amigo especial, con quien agora bien contenta y gozosa vive. Tienen allí cerca el rio una casa con dos puertas y dos moradas, donde él enseña á esgrimir algunos gentiles-hombres en la una, y ella á labrar mozas en la otra, ordenándose, entre las dos casas de discípulos, no pocos (antes muchos y muy grandes) malos recaudos entre dia. Es asimesmo la vieja la más subtil y taimada alcahueta hechicera que en nuestros tiempos, ni aun creo que en los pasados, se hallará; pero no sólo con sus palabras y conjuros ablanda los muy duros corazones, mas aun con su meneo y visaje os hace venir las manos atadas á conceder en su propósito y voluntad. Muchas veces, como su marido me ha dicho, con el arte de nigromancia que aprendió, delante dellos se torna invisible, y desde algun tiempo da señas verdaderas de lo que pasa en muy diversas tierras; tiene tambien poder de convertirse en animales y aves, con que no sólo hace sus hechos, mas aun se defiende de quien su mal procura, porque, como dicen, ó _demo_ á los suyos quiere. Es fama que tiene muy gran tesoro, aunque el lugar está celado, mas por ello la insaciable hambre de la codicia nunca olvida, antes siempre, confesándose por pobre, por una moneda de plata hará, como dicen, ciribones (?). Tiene á la continua en su casa dos mozas de buen parecer para alivio de cuitados que sus aventuras buscan, que tan bien amaestradas la dueña honrada las tiene, aunque de pocos dias, que al triste que en sus manos cae, no solo con sus fingidos halagos lo que encima tiene le da, mas aun la palabra por prenda de más les dexa empeñada. Esta, pues, de quien, señores, habeis oido, es la dueña por quien me habeis preguntado, de quien con razon se podría decir que lo que en la leche mamó, en la mortaja mostrará» (pp. 115-116).

El tipo, como se ve, está gallardamente trazado, mezclando reminiscencias del _Asno de oro_ con otras de la _Celestina_. Pero en el desarrollo de la intriga para nada se aprovecha la idea de las transmutaciones mágicas. El conjuro es tan pedantesco y tan remoto de las auténticas supersticiones populares, como todos los que hemos visto en obras anteriores, exceptuando la _Lozana_, que en este punto, como en todos, tiene la exactitud material de la fotografía. La _Dolosina_ de Alonso de Villegas se atiene á la farmacopea tradicional en las de su oficio, desde la maga Erichto de Lucano: «el olio infernal, las candelas del cerco, el ídolo de arambre juntamente con la bujeta del ungüento serpentino, la lengua del ahorcado, los ojos del lobo cerval, la espina del pez rémora, los testículos del animal castor, el pedazo de carne momia, y las taleguillas de las hierbas del monte Olimpo que truxiste el dia de Mayo». (Pág. 151). ¡Buen aparato para una bruja toledana del siglo XVI! Fernando de Rojas había pecado en esto, y sus discípulos se creyeron obligados á seguirle al pie de la letra, aunque padeciese la verisimilitud material y moral que casi siempre observan en la pintura de costumbres.

El enano Risdeño es creación bastante donosa, que parece sugerida por análogos personajes del _Amadís de Gaula_ y otros libros de caballerías, aunque á veces no tengan más carácter cómico que el que nace de la pequeñez de su estatura en contraposición con los gigantes, endriagos y vestiglos que en tales narraciones pululan. La figura poética y aérea de Risdeño; su jovialidad fresca y viva; su infantil afectación de valor[447], más positivo, sin embargo, que el del rufián Escalión; la sutileza de ingenio con que hace la apología de los de su talla y enumera metódicamente sus excelencias[448], prestan cierto encanto humorístico á las escenas donde interviene, que son las mejores de la obra.

D. Bartolomé Gallardo, demasiado severo en esta ocasión, tacha de afectada y relamida la prosa de la _Selvagia_, y Ticknor dice que el diálogo abunda en ridículas pedanterías. Esto último es innegable, y se explica bien por los pocos años del autor, por su condición de estudiante ávido de ostentar su corta ciencia y por el ejemplo de las _Celestinas_ anteriores, todas más ó menos contaminadas de pedantismo. Desde la primera _cena_ encontramos citadas la _Ulixea_, la _Eneida_ y los _Metamorfoseos_, y además á Platón, á Valerio Máximo, al Petrarca y á Boccaccio. Pero el autor predilecto es Ovidio, de cuyos _Remedia Amoris_ se presenta un extracto[449], añadiendo un remedio más, tomado de la _Silva_ de Pero Mexia. El rufián Escalión jura «por la metafísica de Aristóteles» (pág. 31) y se jacta de haber dado muerte á dos contrarios suyos «con dos heridas terribles, que Héctor, ni aun su hijo Astianax, el que Ulixes despeñó de una torre, no las hicieran». (Pág. 50). Apéase Selvago en el zaguán de la casa de su amigo Flerinardo, y éste exclama: «Tan saludable sea para mí su venida como la de Cincinato al afligido pueblo». (Pág. 56). La doncella Isabela discurre sobre los cuatro elementos y sobre la creación del _soma_ ó cuerpo humano (pág. 66).

En esto no cabe excusa, pero puede haberla en cuanto á la prosa, que si es enfática y amanerada en los trozos de aparato, como razonamientos y cartas, es viva, natural y sabrosa en la mayor parte del diálogo, sobre todo en boca de los personajes secundarios. Es cierto que hay páginas enteras donde un hipérbaton violento y risible, acompañado de estúpidos juegos de palabras y metáforas incoherentes, enmaraña la sintaxis de Alonso de Villegas y le hace en sus declamaciones digno émulo de Feliciano de Silva. ¿Quién esperaría nada bueno de un libro que comienza así?:

«Resuenen ya mis enormes y rabiosas querellas, rompiendo el velo del sufrimiento con que hasta hoy han sido detenidas. Penetren los encumbrados cielos mis fuertes y congojosos clamores, forzando su fuerza sin ella por haber sido forzada con acaescimiento tan desastrado y fuerte. Maticen los delicados aires mis muchas y dolorosas lágrimas, de miserables y profundos suspiros esmaltadas. Descúbranse los furibundos alaridos, quebrantando los claustros y encerramientos que tanto tiempo han tenido; esparzan con su ligero ímpetu las delicadas exhalaciones de que el no domable corazón solie ser cercado... Dolor, angustia y pena procuren de hoy más mi compañía; quieran con querer lo que mi contraria ventura no queriendo quiso. Apercíbase mi pequeña fortaleza para tan horrenda batalla como comenzar quiere; descubra sus insignias y estandartes de clemencia, poniéndose los soldados de servicios en alarde de rompimiento. Resuenen los roncos atambores con querellosos zumbidos; los tiros mensajeros penetren con fuertes dislates los túrbidos vientos y municiones de majestad contraria; los ligeros dardos y tajantes espadas con desvíos consuman los míseros combatientes; inquira el fuerte caudillo del ingenio nuevas y exquisitas maneras de combates, para que pueda venir en algún próspero suceso su fluctuoso partido» (pp. 1 á 3).

La primera carta de amor de Selvago á Isabela consta sólo de dos cláusulas: la primera tiene treinta líneas. «Así como los pequeños hijos de la caudalosa real ave, puestos á los radiantes rayos del lúcido Febo, para que verdaderamente sean tenidos por legítimos y propios hijos de la tal madre, con grande admiración ocupan la vista en aquella prefulgente luminaria, sin tener parte para de allí ser apartados por el crecido amor mezclado de grande admiración, que tan fijo en ella pusieron, de la mesma manera, excelente señora, mi flaco y débil entendimiento puesto delante tu claro y lúcido aspecto, para que su sér claramente demostrase que parte de humano en sí tenía, de temeroso y crecido temor ocupado, los líquidos y delicados aires con profundos alaridos esmalta, sin que las continuas suasiones de su madre, la Razón, de tal espectáculo apartarlo puedan, no dexo de sentir, como humano, seráfica dea, la cruda y muy temerosa contienda que dentro de mí siento encrudelecerse, despues que mis ojos fueron con tu divina vista clarificados, etc., etc.».

Si toda la _Selvagia_ estuviese escrita en semejante estilo, sería por cierto una rapsodia abominable, aunque curiosa para demostrar que las peores aberraciones del culteranismo tenían antecedentes en la literatura del siglo anterior. Afortunadamente, no todo es de este gusto. A renglón seguido de la lectura de la carta entra en escena el ama Valera, hablando en el puro y castizo romance de Toledo:

«Enhorabuena vea yo la cara de oro y perlas preciosas, fresca como las flores de Mayo. Hija Isabela, en Dios y en mi conciencia, que de cada dia más te vas tornando una emperatriz en fermosura. Santa Pascua fué en domingo si no me pareces una Verónica y retrato de San Miguel, el ángel que está en mi perrochia en unas andas de oro». (Pág. 75).

¡Con qué suave maña sonsaca á la enamorada Isabela lo que necesita para el supuesto conjuro!: «Lo primero son necesarias dos palomas de color de ñeve para sacarles la hiel, que es cosa en esto muy aprobada; ansimesmo un cabrito tierno y de buen tamaño; dos gallinas prietas cresticoloradas; dos quesos de Mallorca ó de los de Pinto; dos docenas de huevos de ánsar con algunas madrecillas; dos cangiloncillos de hasta cuatro ó seis azumbres de lo de San Martin ó Monviedre, y ansí finalmente, dos monedillas de oro bermejo; que si tú desto me provees, verás maravillas». (Pág. 87).

Los personajes nobles, como Polibio y Senesta, padres de Isabela, y la madre y la hermana de Selvago, expresan sus afectos con la grave dignidad propia de la antigua familia castellana:

«_Funebra._--Hijo mío, descanso de mi atribulada vejez, ¿qué sentis? ¿qué mal es el vuestro, que mi ánima, despues de lo saber, ningun descanso ha tenido? Por vuestra vida, mi amor, que me lo digais, que si vos en el cuerpo lo sentís, yo en el ánima lo padezco, por causa de ser vos en quien mi vida, despues de la muerte de vuestro padre, está pendiente...

«_Ros._--Señor hermano, si por ser yo la persona que más en esta vida con razon os ama, la causa de vuestra poca salud me descubriésedes, no sería pequeña la merced que de vos recebiría, porque no sólo tendríades en mí quien en igual grado que vos vuestro mal sintiese, mas en ello hasta la muerte trabajaría, buscando la medicina en vuestra pena más conveniente». (Pág. 103).

Tal es el estilo habitual de la _Selvagia_, y por él debe juzgársela. Todo lo demás son _arias de bravura_ que se repiten mecánicamente. A tales altibajos hay que acostumbrarse en nuestros libros antiguos, y quien no vea el anverso y el reverso de la medalla no llegará á estimarlos rectamente. Alonso de Villegas, sazonado y picante en las burlas, discreto y á veces afectuoso y tierno en las veras, muestra una madurez de juicio muy superior á su corta edad, pero no podía tener formado su gusto. Lo que hay de bueno en la _Selvagia_ honra su ingenio; lo demás es culpa del artificio retórico estudiado en pésimas fuentes.

Los versos que intercala en su comedia son pocos y malos. En esto tiene razón Gallardo. Sólo merece indulto de la condenación general un romance alegórico-amatorio á estilo de trovadores, con algunas reminiscencias de los viejos y populares:

A los montes de Parnaso A caza va mi cuidado, Vestido de ropas verdes Que la esperanza le ha dado, De canes, que son servicios, Viene todo rodeado; Los monteros pensamientos Vienen cerca de su lado; En una cueva metida, Lugar solo y apartado, Descubierto han una cierva; Tras ella todos han dado; Las cornetas de gemidos Fuertemente han resonado; El cuidado y un montero Los primeros han llegado; La cierva, sin tener miedo, Muy contenta se ha mostrado; Los perros se parten della Que tocalla no han osado, Porque con sola su vista Los ha muy mal espantado. Ellos estando en aquesto, Un caballero ha llegado, Armado de ricas armas, Con señales de morado; En la mano trae blandiendo Un dardo bien afilado, Que, como al cuidado vido, Con soberbia le ha hablado: «Por tu muy gran osadía De mí serás maltratado». Diciendo estas palabras El venablo le ha tirado, Por medio del corazon De parte á parte ha pasado; No contando con aquesto, A la cueva le ha llevado, Echale fuertes prisiones Do le dexa encarcelado.

(Pág. 139).

Desde 1554, fecha de la _Selvagia_, hasta 1578 hay una gran laguna en las noticias biográficas de Alonso de Villegas. Es probable que los amores del joven estudiante con «su señora Isabel de Barrionuevo» no tuviesen tan dichoso fin como él en su poética fantasía imaginaba, adelantándose á los acontecimientos en el desenlace de su comedia. Lo cierto es que veintidós años después le encontramos convertido en respetable eclesiástico y capellán de los mozárabes de Toledo. Acaso para borrar recuerdos profanos prescindía del apellido _Selvago_, si es que en realidad le tuvo, y añadía á su nombre el calificativo de _licenciado_, probablemente en Sagrada Teología. Su persona había experimentado la misma transformación que su siglo, pasando desde la bulliciosa y franca alegría de los tiempos del Emperador á la austera disciplina del reinado de Felipe II. Un nuevo período se abría á su actividad literaria, y durante el resto de su vida, que fué bastante larga, ejercitó sin cesar su fácil y castiza pluma en argumentos religiosos y propios de la gravedad de su estado. Por este camino llegó á ser uno de los escritores más populares, especialmente en materia hagiográfica. Los cinco abultados volúmenes de su _Flos Sanctorum_, compilados de las obras de Lipomano y Surio, con muchas adiciones de santos españoles, vinieron muy oportunamente á sustituir á las viejas y rudas traducciones de la _Legenda Aurea_. Y aunque nuestro Villegas, como casi todos los que trataron de vidas de Santos antes de la grande obra de los Bolandistas, adolece de nimia credulidad y falta de crítica, es tan fervorosa la piedad con que escribe, tan patente su celo por el provecho de las almas y tan notoria su buena fe, que se le pueden perdonar sus defectos, casi inevitables, en gracia de la pureza y sencillez de su estilo, que parece reflejo de la ingenuidad de su corazón. El crédito persistente de sus libros, muchas veces reimpresos y traducidos al italiano y á otras lenguas, no cesó del todo aun después de la aparición del _Flos Sanctorum_ del P. Rivadeneyra, escritor toledano como Villegas, pero muy superior á él en corrección y gusto. Ambas obras compartieron durante el siglo XVII el favor de las gentes inclinadas á la piedad, y fué gran lástima que en el XVIII, en que todas las cosas, hasta la devoción, se afrancesaron en España, fuesen arrinconadas tan elegantes páginas, usurpando su puesto el _Año Cristiano_ del P. Croisset, que llegó á ser lectura predilecta de las familias. En la prolija tarea de traducirle invirtió el P. Isla mucho tiempo y trabajo, que hubieran estado mejor empleados en composiciones originales, y aunque la versión resultó menos galicana que otras, el mérito del texto no compensaba ni con mucho el sacrificio que voluntariamente se impuso uno de los últimos ingenios que con entera propiedad merecieron el nombre de españoles. En vano quiso hacer la competencia á la obra del jesuita extranjero el erudito valenciano D. Joaquín Lorenzo Villanueva con su _Año Cristiano Español_, digno de aprecio por su crítica en general sana y aun por el estilo, que es bastante limado, pero seco y pobre. Las sospechas de jansenismo que pesaban sobre el canónigo Villanueva perjudicaron, bien injustamente, á la difusión de su obra, y resultó casi estéril su tentativa hagiográfica, que apenas ha tenido continuadores.

Pero de la saludable reacción en favor de las lecturas castizas dan testimonio las varias reimpresiones totales ó parciales del _Flos Sanctorum_ del P. Rivadeneyra hechas durante la centuria pasada. Alonso de Villegas no ha tenido tanta fortuna. Sus infolios son de difícil adquisición y rara vez se encuentran juntos.

Apareció el primero en 1580, y en él, como en varios de los siguientes, hizo constar el autor la fecha en que los iba terminando. «En el qual puse postrera mano Domingo seys dias de Enero, en que la Iglesia Católica celebra fiesta de los Reyes, del año del nascimiento de Christo de mil y quinientos y setenta y siete: teniendo la silla de Sant Pedro Gregorio decimotercio, y reynando en España el catholico Rey don Phelippe, segundo deste nombre»[450].

De la _segunda parte_, que comienza con la Vida de la Virgen, no conozco edición anterior á la de 1588, que se presenta ya adicionada y corregida. Villegas se titula en la portada, además de capellán de mozárabes, beneficiado de San Marcos[451].

Del mismo año es la _tercera parte_, que contiene las vidas de «santos extravagantes» (es decir, que están fuera del rezo común) ó de personas virtuosas no canonizadas. Villegas, que ningún tropiezo había tenido con el Santo Oficio cuando imprimió la _Selvagia_, le encontró mucho más riguroso con sus historias de Santos. La _adición_ relativa á los varones ilustres en virtud se mandó quitar del libro, conforme á las sabias prescripciones de la Iglesia, que prohiben calificar de beatos por mera creencia pía á los que ella no ha declarado tales[452].

También en las dos primeras partes se mandaron borrar «algunas cosas apócrifas é inciertas», según se advierte en la edición toledana de 1591, obligando al autor á hacer una especie de refundición de su obra, en la cual salió muy mejorada. Puso la última mano á este trabajo á treinta días de mayo de 1595[453].

En el intervalo se había publicado en Madrid, 1589, la _cuarta parte_, que contiene discursos y sermones sobre los Evangelios de todas las Dominicas del año, ferias de Cuaresma y Santos principales[454].

Cuéntase como _quinta parte_ del _Flos Sanctorum_, aunque en rigor no lo sea, el _Fructus Sanctorum_, del cual sólo conocemos la edición de Cuenca, 1594[455]. Es, sin disputa, la más rara de todas las obras de Alonso de Villegas, y la más útil para el estudio de las leyendas y tradiciones piadosas. Contiene una selva numerosa de ejemplos morales, á la manera del _Prado Espiritual_ de Santoro y otras colecciones análogas para uso de los predicadores y edificación de los fieles.

El tomo sexto de las obras de nuestro autor es la _Vitoria y Triunfo de Iesu Christo_, terminado en 1.º de marzo de 1600, «siendo de edad de sesenta y seis años», é impreso en Madrid en 1603[456].

En varios tiempos publicó otros escritos más breves, todos de análoga materia. En 1592 dedicó á la villa de Madrid una _Vida de San Isidro labrador_[457], que viene á ser la misma incluida en el _Flos Sanctorum_. En 1595 publicó en Toledo la _Vida de San Tirso_, acompañada de una carta al corregidor D. Alonso de Cárcamo sobre ciertas antiguallas descubiertas en la imperial ciudad, á las cuales presta ciega fe, lo mismo que á la supuesta carta del rey Silo, cayendo incautamente, como tantos otros, en las redes del gran falsario Román de la Higuera[458]. En 1600 tradujo un libro ascético de D. Florencio Harleman, monje cartujo de Lovaina; pero este trabajo, que dedicó á doña María de Zúñiga, monja en San Clemente de Toledo, permanece manuscrito[459]. Entre los «_sermones predicados en la beatificación de la B. M. Teresa de Jesús Virgen..._» (Madrid, 1615) hay uno que Alonso de Villegas pronunció en la catedral de Toledo. Es la última noticia que tenemos de su persona.

D. Nicolás Antonio le atribuye equivocadamente dos libros más: el tratado de los _Favores que hace á sus devotos la Virgen nuestra Señora_ (Valencia, 1635) y _Soliloquios Divinos_ (Madrid, 1637). Uno y otro pertenecen al ilustre ascético jesuita Bernardino de Villegas, natural de Oropesa.

En un cuadro del toledano Blas de Prado, existente en nuestro gran Museo Nacional, que representa á la Virgen con el niño Jesús y varios santos, está representado Alonso de Villegas[460], cuya efigie nos han conservado, por otra parte, varias ediciones del _Flos Sanctorum_.

Es tradición consignada por D. Tomás Tamayo de Vargas en su _Junta de libros_[461], y repetida por D. Nicolás Antonio[462], que Alonso de Villegas, arrepentido de haber compuesto la _Selvagia_, hizo los mayores esfuerzos para recogerla y destruirla. Nada de particular tiene que un eclesiástico tan grave, entregado á ejercicios de piedad y á la composición de obras espirituales, mirase con ceño aquella producción algo liviana de su primera juventud. Pero no hemos de extremar las cosas hasta el punto de creer que se _horrorizase_ de ella, como dice el erudito librero D. Pedro Salvá, movido en parte por sus prejuicios anticlericales, y todavía más por el deseo de acrecentar el valor de su mercancía, exagerando la rareza de la _Selvagia_[463]. El caso no merece tantas alharacas.

La _Selvagia_ es una de las _Celestinas_ menos desenvueltas en su lenguaje y menos escandalosas en sus lances. Y aun siendo rarísima, no es de las más raras, puesto que hemos visto de ella cinco ejemplares[464] sin salir de España. De todos modos, á los escrúpulos quizá nimios de Alonso de Villegas se debió que quedase inédito, y probablemente se perdiera, un libro suyo de _cuentos varios_, que serían apreciables de fijo, dadas las condiciones narrativas que el autor mostró en bien diversa materia.

No debe confundirse con la _Selvagia_ otra obra de parecido título, impresa treinta años después, y que también pertenece á la galería celestinesca, la _Comedia Salvaje_ de Joaquín Romero de Cepeda, vecino de Badajoz, inserta en el rarísimo tomo de sus _Obras_ (Sevilla, 1582)[465]. Fué Romero de Cepeda mediano poeta, más feliz en los metros cortos que en los de importación italiana; imitador á veces hábil de Castillejo y Gregorio Silvestre, pero no un ingenio de relevante personalidad ni mucho menos. Así lo testifican su poema _El infelice robo de Helena_, su colección de romances sobre _La antigua, memorable y sangrienta destruyción de Troya_ (Toledo, 1583), su _Conserva Espiritual_ (Medina del Campo, 1588), su traducción de las _Fábulas de Esopo_ y otros (Sevilla, 1590) y un libro de caballerías, que fué de los últimos de su género, no descrito aún por los bibliógrafos.

La comedia _Salvaje_ (no _Selvaje_, como han escrito algunos) no pertenece al género novelesco, sino al dramático. Es perfectamente representable, y puede darse por seguro que fué representada. Consta de cuatro jornadas muy breves, escritas en redondillas dobles, y se asemeja del todo en su sencilla traza y artificio á las imitaciones de Torres Naharro que hicieron Jaime de Huete, Agustín Ortiz y otros, más bien que á las fábulas complicadas y aparatosas de Juan de la Cueva, que debían de estar en su mayor auge cuando Joaquín Romero de Cepeda ofreció al público sevillano las suyas.

La relación muy estrecha en que la _Salvaje_ está respecto de la _Celestina_ puede colegirse por su mismo título, que es casi un plagio, cometido también por Luis de Miranda: «_Comedia Salvaje, en la qual, por muy delicado estilo y artificio, se descubre lo que de las alcahuetas a las honestas doncellas se les sigue, en el proceso de lo qual se fallarán muchos procesos y sentencias_».

Todavía es más explícito el _argumento_: «Anacreo[466], caballero mancebo de mediano estado, enamórase de Lucrecia, hija de Arnaldo y Albina, única heredera de sus padres, muy rica y hermosa, la qual por medio de Gabrina, famosa alcahueta, viene a condescender a los ruegos de Anacreo; descúbrese el hecho, prenden a Gabrina, ahorcan a Rosio, criado de Anacreo. Huye Lucrecia; van sus padres en su busca; a Arnaldo matan salteadores, y a ellos Anacreo, que va en busca de Lucrecia. Roban a Albina dos salvajes, defiéndela Anacreo, sale Lucrecia al ruido en hábito de pastora, mata los salvajes, dase a conocer, perdónalos Albina, despósanse Anacreo y Lucrecia».

Dos partes hay que distinguir en esta composición. La primera, que comprende las dos primeras jornadas y parte de la tercera, es una imitación ó más bien una _versificación_ de la _Celestina_, tan servil que puede ponerse al lado de las traducciones literales de Urrea y Sedeño. Pero los versos son fáciles y no desnudos de elegancia, como ya advirtió Moratín. Júzguese por este soliloquio de Gabrina, cuando va á casa de Lucrecia (jornada segunda):

La madre que me parió Haya mal fin y quebranto, Que á hija que quiso tanto Tan mal oficio mostró. De contino el manto á cuestas, Con las haldas arrastrando, Por callejas rodeando Y otras partes deshonestas. Contino por monesterios, Por ermitas, por cantones; De noche como ladrones Cercando los cimenterios, Por sepulcros de finados. Y por lugares desiertos, Buscando huesos de muertos Y narices de ahorcados. Y á la fin muy bien pagado Al cabo de mis afanes! Por servir á estos galanes Dos veces me han emplumado; Pues agora una coroza O algun jubon sin costura. Triste de tu hermosura, Gabrina, cuando eras moza! Ora en fin yo quiero ir, Por demas es este lloro, Que esta cadena de oro Me hará a veces reir. Llevo perfumes y olores, Tocas de lienzo delgado, Seis madejas de hilado Y otras yerbas para amores. La carta quiero guardar, Porque el ir no me sea en vano, Que en tomándola en su mano Le haré a Anacreo amar. Quiero ir, que ya me espera De Lucrecia el hermosura. ¡Que buen principio y ventura Que sus padres salen fuera! Conjúrote, gran Pluton, Emperador de dañados, Rey de los atormentados Y de la infernal region; Señor del sulfúreo fuego, Capitan del rio Leteo, Molestador de Fineo Y veedor del reino ciego. De las infernales furias, Hidras, harpias volantes, De las ánimas penantes, Señor de las tristes curias; Yo, Gabrina, antes que parta, Te conjuro, pido y ruego Que con tu sulfúreo fuego Te encierres en esta carta. Y cumpliendo mi deseo, Que tanto tu nombre precia, Hagas que muera Lucrecia Por amores de Anacreo; Y siempre te serviré Con fe muy firme y constante, Y sino con luz radiante Tus cárceres heriré.

El resto de la pieza es un purísimo desatino, en que se amalgaman confusamente incidentes del drama novelesco y del pastoril. Moratín hizo de mano maestra su análisis, con aquella especial habilidad que él tenía para contar los argumentos de las comedias ridículas.

«Lucrecia, acompañada de la vieja alcahueta Gabrina, abandona la casa de sus padres y se va á la de Anacreo su amante: los padres de Lucrecia, echándola menos, van á casa de Gabrina con la justicia, y de allí á la de Anacreo; pero éste y Lucrecia han huído descolgándose por una ventana. Presos Gabrina y el criado Rosio, los llevan á la plaza: allí aparece la horca á vista del auditorio; suben al reo y le cuelgan; á Gabrina la empluman, le ponen una coroza, y sentándola en la escalera del suplicio queda abandonada á merced de los muchachos, que á porfía le tiran brevas, berenjenas y tomates, le remesan los pelos y le dan puñadas; hecho esto dice el juez:

Quiten luego á esa muger, Y entierren al ahorcado.

«En la cuarta jornada sale por un monte Lucrecia con arco y saetas y llora la mala ventura de sus amores; luego que se retira, sale por otro lado Anacreo lamentándose igualmente de la desdicha en que se ve. Salen después Albina y Arnaldo, padres de Lucrecia, vestidos de peregrinos, en busca de su hija; descansan un rato de la fatiga del camino, y al querer proseguirle los sorprenden dos ladrones llamados Tarisio y Troco; el viejo Arnaldo quiere defenderse y muere á sus manos; sobreviene al ruido Anacreo y mata á Tarisio; su compañero Troco se va huyendo; sigue el reconocimiento de Anacreo y Albina, y cuando tratan de enterrar el cadáver de Arnaldo, vienen dos salvajes, entre los cuales se ve Anacreo en mucho peligro de perder la vida; pero Lucrecia, que se aparece muy oportunamente, dispara una flecha y cae muerto uno de los salvajes. Anacreo en tanto consigue matar al segundo; la madre y el amante, sin reconocer á Lucrecia, le agradecen el socorro que les ha dado; ella al fin se descubre, y con el regocijo de los tres acaba la fábula».

Sólo por tener forma de comedia en prosa é intervenir en ella una hechicera puede contarse entre las _Celestinas_ la _Doleria del Sueño del Mundo_, que pertenece en realidad al género alegórico-fantástico, más cultivado en el siglo XVII que en el XVI, á cuyas postrimerías corresponde esta obra, tan singular por su título como por su desarrollo. Fué su autor Pedro Hurtado de la Vera, cuyo apellido indica origen extremeño, al paso que ciertas rarezas de su lenguaje puedan hacer sospechar que fuera nacido ó criado en Portugal. ¿Sería por ventura algún judío portugués cuyos ascendientes hubieran pasado de Extremadura al reino vecino? De su persona nada más podemos decir sino que en 1573 publicó traducida del italiano, una de las más tardías versiones del _Sendebar_, conocida con el nombre de _Erasto_[467]. Algo de influjo italiano se columbra también en la _Doleria_[468], que recuerda, hasta cierto punto, la _Circe_ de Juan Bautista Gelli y otros diálogos satíricos, sin ser positiva imitación de ninguno de ellos. El autor se muestra versado en todo género de literatura, especialmente en los libros de caballerías y en los poemas de Boyardo y del Ariosto[469]. Cita con frecuencia y oportunidad trozos de romances viejos[470], como antes de él lo había hecho Jorge Ferreira, á quien se parece también en lo cortado y sentencioso del estilo. En el pensamiento de su obra y en algunas de las alegorías de que se vale percíbese la acción eficaz de los moralistas y satíricos antiguos, sobre todo de Luciano, tan imitado en España durante nuestro siglo de oro[471].

La _Doleria del sueño del Mundo_ es una invención francamente alegórica. Todos los personajes tienen una doble representación real y simbólica; pero la primera es muy tenue y borrosa y queda casi enteramente anulada por la segunda, lo cual comunica extraordinaria frialdad al diálogo y reduce á mínimo valor la intriga, tan confusa y enmarañada que á duras penas se entiende en la primera lectura. Todos representan alguna virtud ó vicio, pero no siempre los actos que en la tragicomedia se les asignan van de acuerdo con lo que sus nombres griegos anuncian. Hay en esta parte notables incongruencias y falta de solidez en los caracteres, si tal nombre merecen.

El autor amonesta que se lea su _Comedia_ «como cosa moral y traslado de la vida humana. Amor es el argumento d' ella, por ser en el mundo Amor la causa de todo mal y bien. Duerme _el Mundo_ y sueña ser _Heraclio_ amor de virtud y fama, con el contrapeso de vanagloria, que es _Honorio_ su criado. _Logistico_, la Razón que manda sobre ella, la cual cae alguna vez para levantarse con más fuerça como Antheo y reconoscer la fuerça soberana. _Astasia_ es la sensualidad y hipocresia en habitos de virtud. El deleyte, _Idona_, hermosa de cara, de obras fea. _Melania_, la malicia, cuyo fruto es el trabajo, que la color d' el negro significa, y a la postre queda subjecta á _Morio_, que es la ignorancia, y con él casada. _Asosio_, la carne vagabunda, pero al spirito reduzida con el castigo y experiencia. Las Egypcianas son las tentaciones, que procuran de ajuntar los buenos a los malos. _Andronio_, la ciuil costumbre que declina de la malicia a _Aplotis_, la simplicidad. _Apio_, _Metio_, _Amercia_, _Mania_ son los vicios. _Doleria_, la casamentera d' ellos, engaño y castigo juntamente. El bosque de las sombras, la vanidad de las cosas d' esta vida. _Aglaia_, _Thalia_, _Caliope_, _Melpomene_, las sciencias y virtudes que voluntariamente se presentan a sus amadores. Los Salvages, penitencia y contino remordimiento de la conciencia. _Nemesis_, la justicia que yguala todo y manifiesta lo que hizo dissimuladamente y disfraçada con _Asosio_, tomando despues por instrumento de castigar los malos a los malos, de remunerar los buenos a los buenos. Es _Charon_ la Muerte, que despierta al Mundo y da principio de vida a unos, de muerte a otros. Si el argumento o estilo no te contenta, hagalo el desseo, que es de contentar los auisados; si no, casate con la hermana de Melania, mujer de Morio, y sereys cuñados»[472].

Estas últimas palabras de Hurtado de la Vera, que con tanta llaneza declara tonto de solemnidad al que no guste del artificio de la _Doleria_, indican lo satisfecho que hubo de quedar de este alarde de su ingenio. Pero algo había de temerario en su presunción, no justificada por las medianas dotes de su inventiva y estilo. El pensamiento de la obra era ingenioso, aunque no muy original, y, desarrollado con eficacia artística, hubiera podido ser el germen de una gran concepción fantástica. Hacer dormir al Mundo durante seis mil años y desarrollar en las visiones de un sueño el espectáculo de la vida humana, con sus ilusiones y sus desengaños, para destruir luego esta aérea fábrica al son de los remos de la barca de Carón, era empresa digna de un gran poeta, y debe contarse entre los precedentes de obras análogas, como las de Grillparzer y el Duque de Rivas. No puede negarse tampoco á Hurtado de la Vera cierto talento agudo y sutil, que de puro sutil se quiebra, en algunas de sus alegorías, como el banquete en casa de Astasia y el diálogo de las fingidas gitanas (escena 5.ª del tercer acto); la transfiguración de Asosio por las mágicas artes de Doleria en la persona de un cortesano llamado Andronio, y las equivocaciones y lances cómicos (un tanto análogos á los del _Anfitrión_ de Plauto) que esta transformación ocasiona (escenas 7.ª y 8.ª del mismo acto; 1.ª, 2.ª, 4.ª y 9.ª del acto cuarto); los engaños del bosque encantado, donde las sombras se hacen cuerpos y los cuerpos sombras, y toda persona se duplica y llega á perder la conciencia de sí misma (escenas 6.ª y 7.ª del acto quinto); la aparición de las Gracias, de las Musas y de la justiciera Némesis, que ahuyentan con serena luz clásica las visiones de aquella _noche de Walpurgis_ (escena 8.ª del quinto acto).

No era ciertamente pensador vulgar el que _interpretaba_ el mundo diciendo que «de lo bueno no hay en él más que la sombra, y de lo malo todos son cuerpos». (Pág. 383). Pero le faltó aquel extraño poder de dar vida á las abstracciones de la mente, que por tan diversos caminos mostraron, casi á un tiempo, en España el autor del _Criticón_ y en Inglaterra el autor del _Viaje del Peregrino_. En la _Doleria del sueño del Mundo_ se ve una imaginación pobre y apocada, que lucha con un argumento muy superior á sus fuerzas; que no llega, ni por asomo, á convertir en personaje real ninguno de sus fantasmas alegóricos, y se pierde con ellos en un laberinto de disfraces y embrollos pueriles. Obra, en suma, que sólo por curiosidad puede leerse y que no deja en el espíritu ninguna impresión duradera.

El estilo es tan artificioso y revesado como el argumento. Todos los interlocutores hablan por sentencias y alusiones; todos aguzan el pensamiento en forma de epigrama. No faltan rasgos felices, que el fino amador de nuestra lengua debe estimar y recoger; pero el conjunto es de gran monotonía. Hurtado de la Vera, que carecía del genio brillante y á veces hondo de Baltasar Gracián, había adivinado, y aplicaba en su parte peor, medio siglo antes que él, aquella doctrina del estilo que el jesuíta aragonés teorizó en su libro de la _Agudeza_, y llevó al último extremo en _El Héroe_, el _Oráculo Manual_ y _El Discreto_. Hay conceptos en la _Doleria_ que son verdaderos enigmas, y cuando se llega á descifrarlos rara vez compensan el trabajo que cuestan.

Pero obra curiosa lo es, sin duda, hasta por sus particularidades de lenguaje, como el empleo de ciertas formas de la conjugación, ya arcaicas y desusadas á fines del siglo XVI, á no ser que se estimen como netamente portuguesas[473]. Acaso Hurtado de la Vera saldría de la Península muy joven, lo cual puede explicar la persistencia de estas locuciones, aprendidas en la infancia, al paso que su residencia en Flandes pudo dar ocasión á un corto número de galicismos y frases exóticas que de vez en cuando salpican su texto[474]. Todo el libro revela una cultura algo pedantesca. «¿Qué mal hago yo en obseruar las letras de la entrada de la escuela de Platon, no entrando sin Geometria?... Hize prouision, en casa, de un guante lleno de artes liberales». (Pág. 331). En la escena 3.ª del segundo acto se intercala extemporáneamente una disertación sobre los nueve cielos, con todos los errores de la antigua cosmografía.

Dudo mucho que D. Pedro Calderón conociese la _Doleria_, nunca impresa en España; pero el título y el pensamiento general de la comedia alegórica de Hurtado traen á la memoria el título y la idea moral de _La vida es sueño_, si bien no hay en la ejecución ningún punto de contacto. No hemos de entrar en la cuestión, bastante compleja, de los orígenes del drama calderoniano, que muy pronto ha de ser tratada exprofeso por un erudito norteamericano; pero no podemos menos de llamar la atención sobre frases tan significativas como éstas de la _Doleria_: «¿Y a la postre no pára todo en sueño? no hablamos d'ello, o no recordamos d'ello como de sueño?». (Pág. 315).

Muy distinto género de interés nos ofrece _La Lena_ ó _El Celoso_, obra lindísima del valisoletano D. Alfonso Velázquez de Velasco y última de las que se ofrecen á la consideración del lector en el presente tomo. Impresa en 1602, tres años antes que el _Quijote_, marca el punto extremo de nuestro trabajo, no porque el siglo XVII dejara de producir otras _Celestinas_, sino porque la de Velasco pertenece enteramente al gusto del siglo anterior, dentro del cual la suponemos compuesta, aunque fuese algo tardía la impresión. Los pocos datos que tenemos del capitán _pinciano_ (como entonces solían llamarse por error geográfico los hijos de Valladolid) nos inducen á creer que era hombre de madura edad cuando dió á luz esta producción suya tan sabrosa y picante. Y debía de ser persona de consideración en la milicia, puesto que le honraron con su íntima confianza dos de los grandes soldados españoles del tiempo de Felipe II: el coronel Francisco Verdugo, hijo ilustre de Talavera de la Reina, primer sargento mayor de los tercios de Flandes y heroico gobernador de Frisia, donde resistió catorce años á los rebeldes holandeses, y el perínclito D. Bernardino de Mendoza, capitán de caballos ligeros en el ejército del Duque de Alba, imperioso embajador del Rey Católico en Inglaterra y en Francia y árbitro de París durante los tumultos de la Liga, á la cual apoyó con su brazo y su consejo[475].

Fué nuestro D. Alfonso editor, y quizá algo más, del _Commentario_ ó Memorias militares del coronel Verdugo, impresas en Nápoles (1610), si bien cinco años antes corría ya de molde una versión italiana de Jerónimo Frachetta[476]. Preceden y siguen á la edición castellana[477] varios elogios poéticos de Verdugo, que había fallecido en 1597, gobernando las armas de España en el Estado de Luxemburgo, después de haber hecho victoriosa entrada en Francia, llegando hasta las puertas de Sedán. En un prólogo muy bien escrito, como suyo, recopila D. Alfonso una parte de las hazañas de su amigo, y se queja de la envidia que oscureció sus proezas y dejó sin el debido premio tan extraordinarios servicios. Y en la dedicatoria nos da estas noticias del libro que publica: «Confieso haberme pesado de ver este _Commentario_ traducido e impreso en lengua italiana antes que en la natural que lo escribió su autor, el cual, como á su familiar servidor, me le dio de su mano en Bruselas, y asi, estimandole por de no menos sustancia, en su tanto, que cualquiera de los de Julio César, le he traido como un breviario despues acá siempre conmigo... No he querido dexar de sacarle de la tiniebla en que le he tenido, y asi lo comunico ahora a mi patria y nacion en su idioma, sin alterar cosa ninguna d' él, ni añadir las postilas o glosas que suelen notarse en semejantes obras, por saber de cierto que la intencion del coronel no fue señalarse en la pluma (aunque podia) como en las armas, antes decir sucintamente los sucesos de Frisa, sin más afectacion de la que trae la pura verdad consigo, manifestando su integridad y proceder para confusion de sus emulos»[478].

Con ser tan explícitas estas palabras, no faltó en su tiempo persona bien informada de las cosas de Verdugo que atribuyese al capitán Velasco la redacción de sus _Comentarios_. Así, el autor de la biografía anónima descubierta y publicada por D. Antonio Rodríguez Villa: «Lo sucedido en ella (la guerra de Frisia) desde el año de 1581 hasta el de 1593 o 94, anda ya escrito en tantas relaciones y en diferentes lenguas, y últimamente en libro particular que desto ha sacado a luz de poco tiempo a esta parte don Alonso Velazquez de Velasco, que lo imprimio en Napoles... Remito a quien fuere curioso o afortunado al libro referido y a los demas que, aunque cortos, dan luz de lo que pasó en los catorce años que el Coronel gobernó la dicha provincia, y quede a cargo de quien ahora hace esta relacion sacar a vista de todos, con mucha brevedad, todos los sucesos de Frisia, dando razon dellos muy particularmente y comprobandolos con papeles y ordenes de que no so puede recibir duda; porque _aunque es cierto que el dicho don Alonso Velazquez de Velasco escribio el dicho libro imitando a Julio César, fue tan solamente lo que el propio Coronel le comunicó_»[479].

Páginas hay en el _Comentario_ de Verdugo que, como otras muchas de nuestros clásicos militares del siglo XVI, recuerdan la manera de Julio César[480]; pero el Coronel era muy capaz do escribirlas, puesto que, como dice su compañero de armas D. Carlos Coloma, «tuvo este insigne caballero _elocuencia natural grandísima_, y todas las partes que para ser gran soldado y gran gobernador convenían»[481]. Fuera de estos pasajes, que fácilmente se destacan del resto, el estilo del _Comentario_, que más bien debería llamarse memorial ó alegato en causa propia, tiene poco de literario, y á veces es tan desaliñado y confuso, que por ningún concepto puede atribuirse á la elegante pluma del autor de la _Lena_. Cuando prestó á su antiguo jefe el gran servicio póstumo de divulgar su triunfante vindicación, respetó, sin duda, el manuscrito que tenía entre manos, creyendo muy bien que cualquier enmienda ó retoque alteraría el carácter personalísimo de aquellas Memorias y haría sospechosa su veracidad.

También D. Bernardino de Mendoza confió á Diego Alfonso Velázquez de Velasco un ensayo poético suyo, que Velázquez publicó juntamente con sus propios versos. Trátase de una oda _sobre la conversión del pecador_, compuesta con fervorosa unción en liras bastante fáciles, aunque poco limadas. Velasco encabezó con ella otras que él tenía escritas á imitación de los siete salmos penitenciales, y formó con todo ello un breve y elegante volumen, estampado por las famosas prensas Plantinianas, en 1593, bajo los auspicios del gran Conde de Fuentes, D. Pedro Enriquez[482]. En la dedicatoria dice Velasco: «El Señor don Bernardino de Mendoza, siendo Embajador en Francia, me envió de Paris a Napoles las _Odas_ que al principio de las mias he puesto; por haberme incitado, como todas las demas cosas de su divino ingenio, a seguirle en la imitacion de estos _Salmos_, a los cuales me incliné, por continuar la materia de conversion, y tener en particular tantos devotos de nuestra nacion que ordinariamente los dicen. Y puestos ya en la forma de más facil inteligencia que con humilde entendimiento he podido alcanzar, con poco más de mi caudal que decirlo en mi lengua; sin apartarme de la luz de algunos recibidos Interpretes, confiriendolos con personas doctas, persuadido, o cuasi forzado de los mismos, he resuelto imprimirlos.»

Las imitaciones de Velasco van tan ceñidas al sagrado texto, que casi pueden calificarse de traducciones parafrásticas, aunque desmayadas y sin brío. Tanto él como Mendoza procuran imitar á Fray Luis de León, no sólo en el metro, sino en el estilo; pero lo que es sabrosa y poética llaneza en el primero, es indigencia, falta de color y prosaísmo en las odas de los dos capitanes, que parecen haber atendido únicamente á la edificación de los devotos.

Pasar desde estos ejercicios espirituales á la composición de una comedia tan desenvuelta y libre como la _Lena_, parecería extraño en nuestros días; pero en el siglo XVI á nadie podía sorprender ni escandalizar. Nuestros grandes ingenios ofrecen á cada paso estos contrastes, siendo igualmente sinceros en las veras y en las burlas, sin rastro de los hipócritas melindres y afectada gravedad que hoy se estilan. El caso de D. Francisco de Quevedo se ha repetido con mucha frecuencia, y puede tomarse como típico y normal de la sociedad en que vivía. No sabemos cuándo escribió su comedia D. Alfonso Velázquez; pero es tan literaria y pulida, demuestra un gusto tan formado é indica tanta experiencia y conocimiento de la vida, que de ningún modo podemos creer que fuese una improvisación juvenil, sino el fruto muy maduro de los viajes, campañas, devaneos y aventuras de su autor. Impresos los _Salmos_ en 1593 y la _Lena_ en 1602, parece seguro que la obra devota antecedió á la picaresca, al revés del caso de Alonso de Villegas y de lo que parece más natural y lógico en el proceso de la vida humana.

Tuvieron ambas obras el mismo Mecenas en el insigne capitán D. Pedro Enríquez de Acevedo, conde de Fuentes, gobernador de Lombardía, á cuyas órdenes estaba Velázquez cuando publicó en Milán su comedia[483]. Pero algo singular debió de ocurrir, puesto que del mismo año y del mismo impresor encontramos otra edición, con el título cambiado, que aquí no es _La Lena_, sino _El Celoso_, con dedicatoria á distinta persona y con algunas variantes de palabras que en general mejoran el texto[484]. La modificación del título pudo tener por objeto alejar la infundada sospecha de que la comedia española fuese una imitación de la _Lena_ del Ariosto, con la cual nada tiene de común más que el nombre y la remota analogía de encerrarse un amante en un arca, así como en la pieza del poeta ferrarés le ocultan en una cuba ó tonel[485]. Tampoco es inverisímil que Velázquez cayese en la flaqueza de lisonjear simultáneamente á dos magnates, dedicándoles una misma obra con dos títulos, aunque el procedimiento no dejaba de ser peligroso tratándose de persona tan culta y literata como el Condestable de Castilla, bien conocido por la controversia que sostuvo con Hernando de Herrera titulándose el _Prete Jacopin_ y por otros papeles satíricos, de uno de los cuales hay reminiscencias en la _Lena_[486]. Acaso buscó su sombra nuestro autor por no haber encontrado en el conde de Fuentes el galardón que esperaba.

Sea de esto lo que fuere, y quizá el tiempo lo aclare, la _Lena_ no tiene trazas de ser fábula de pura invención, sino pintura de algún caso de la vida real, poco edificante por cierto. La misma Lena dice en el _Prólogo_, contando sus andanzas: «De lance en lance fui a dar conmigo en Napoles... y al cabo de pocos dias me resolui de tomar casa de por mí, y puse tienda abierta de cortesana... _El que estuvo alli en tiempo del buen Duque de Osuna se acordará de la Buiza, que asi me llamauan entonces_» (pág. 391).

La figura del marido celoso, en la cual se encarniza nuestro D. Alfonso con vindicativo ensañamiento, también parece tomada del natural, y él mismo lo indica hablando con el conde de Fuentes y con los lectores: «El jocoso concepto que en mi ocio he formado, _rompiendo lanzas_ en un frenético y desesperado celoso...». «Hallando en mi ociosidad empeñada la melancolia en diuersos pensamientos _de los graciosos tiros que muchas mugeres del tiempo viejo hizieron_, y en la consideracion d' el ardiente furor de aquel triste que siente el mortal veneno de una celosa desconfianza (_de cuyos rauiosos desconciertos me ha tocado gran parte_), me puse por mi pasatiempo, _como en vengança del daño recebido_, a componer esta ridiculosa comedia, en que algunos ratos he refrescado los espiritus de cierta seca tristeza mia». (Pág. 389).

Este pasaje es importante para mostrar la verdadera filiación de _El Celoso_, que, siendo una de las más perfectas imitaciones de la prosa dramática de la _Celestina_, es al mismo tiempo una de las más originales ó independientes en su traza, argumento, caracteres y estilo. No hay que tomar al pie de la letra lo que el autor dice: «consideren que hablo en el papel como al primero que encuentro en la calle». Esto era lo que había hecho Francisco Delicado, pero un ingenio tan culto y fino como el de Velasco no podía satisfacerse con tan vulgar procedimiento. Fué realista, pues, de la grande escuela española, como lo había sido el autor de la _Celestina_, como iba á serlo Cervantes, de quien parece, no inmediato predecesor, sino imitador y discípulo á veces: tan grande es la fuerza de la semejanza.

Pero con ser la _Lena_ tan castiza en el fondo, tiene mucho de comedia italiana en su técnica. Aunque escrita para la lectura y no para la representación, está concebida en forma de comedia y no de novela: es un poema esencialmente _activo_, en que conocemos á los personajes, no sólo por sus palabras, sino por sus hechos. Hasta cuatro intrigas se cruzan en él, ingeniosamente combinadas, sin daño de la claridad ni perjuicio del desenlace. En el artificio dramático, en la solidez de la construcción, en el vigor de los caracteres, vence con mucho á todas las comedias, bastante informes, que habían compuesto Timoneda, Lope de Rueda, Sepúlveda, Alonso de la Vega; y en las gracias del diálogo no cede á ninguna, con la ventaja de ser su humorismo de calidad más honda. Es pieza larga, pero no de tales dimensiones que la hagan irrepresentable, pues apenas llega á la tercera parte de la _Celestina_ primitiva y no excede á la de varias fábulas que positivamente fueron representadas en Italia. En suma, la _Lena_ es la mejor comedia en prosa que autor español compuso á fines del siglo XVI.

Pero ¿será enteramente original? Hasta ahora no he encontrado motivo para dudarlo. Pertenece á una escuela conocida: los medios y recursos que emplea recuerdan de un modo genérico los procedimientos del teatro italiano, y quizá más las astucias y estratagemas de amor que tanto repiten los _novellieri_ ó cuentistas. El mismo Velasco nos llama la atención sobre esto: «No puede dexar de ser ésta de las más solenes burlas _que se hallan escritas en el Bocacio_». (Pág. 418). Pero entre las historias de maridos burlados, que abundan en el _Decameron_, ninguna concuerda exactamente con el principal enredo de la _Lena_, es decir, el entenderse los amantes por medio del canto ó recitación de ciertos versos, ardid que vemos repetido con alguna frecuencia en nuestros dramaturgos del siglo XVII, especialmente en Tirso, Calderón y Moreto. Del lance del arca ya hemos indicado que trae á la memoria otro del Ariosto, y algo semejante hay en la _Calandra_ del cardenal Bibbienna; pero se trata de un tópico vulgarísimo, que lo es también de varias novelas italianas y españolas, como la del _médico de Cádiz_ que insertó en su _Teatro Popular_ D. Francisco de Lugo y Dávila[487]. El tipo del dómine Inocencio, si bien tratado con deliciosa novedad, pertenece á la familia de los _pedantes_ de la comedia italiana (recuérdese, por ejemplo, _Il Candelajo_ de Giordano Bruno). Otras semejanzas podrá reconocer, sin duda, la erudición de algún especialista, como el doctísimo Stiefel. Natural parece que un hombre tan leído como D. Alfonso Velázquez, que no hacía alarde de originalidad, puesto que adoptó por divisa aquella sentencia de Terencio: _Nullum est iam dictum, quod dictum non sit prius_; que se complace en citas textuales de los autores clásicos, especialmente de Propercio y Ovidio[488]; que repite fábulas y cuentos de origen conocido[489], aprovechara en la rica mies del arte toscano lo que le pareciese útil, con el mismo desenfado que tenía en explotar á sus propios contemporáneos españoles, hasta el punto de haber prosificado parte de una escena y un coro de la _Nise lastimosa_ de Fr. Jerónimo Bermúdez, traducción libre, como es sabido, de la _Castro_, tragedia portuguesa de Antonio Ferreira[490]. Por tan extraños y tortuosos senderos camina á veces la imitación literaria, y tan raras sorpresas suele proporcionar la comparación de libros de materia y estilo muy diversos. Pero estas imitaciones ocasionales, aunque fuesen más, poco importarían en el conjunto de una obra escrita con tanto ingenio y tanta bizarría como la _Lena_.

Lo que en ella parece más italiano es el espíritu. No pudo menos Velasco de contagiarse del ambiente que por tantos años había respirado en Milán y en Nápoles. Si la _Lena_ no fuese obra de puro pasatiempo y burla, comedia _ridiculosa_, como su autor la llama, habría que calificarla de inmoral en alto grado, puesto que en ella queda triunfante el adulterio y vilipendiado y escarnecido el honor conyugal. Ninguno de los autores de _Celestinas_ se había atrevido á tanto, salvo el anónimo de la _Seraphina_, que escribía en época de desenfrenada licencia. Su comedia es monstruosa en las situaciones y en el lenguaje, y de ningún modo puede compararse su grosera lubricidad con el arte refinado y la intensa malicia de la _Lena_, donde es mucho más lo que se sobrentiende que lo que realmente se expresa: obra, en suma, más bien picante que lasciva, pero de un cinismo cómico, que convierte en materia de risa las más aflictivas flaquezas y desventuras matrimoniales. Hasta los nombres de los interlocutores corresponden, casi todos, á la _maldita y descomulgada región de Cornualla_ (pág. 422). Uno se llama Aries, otro Morueco, el de más allá Cornelio, el protagonista Cervino, una dama doña Violante de Cabrera, un paje Bezerrica, un barbero Ramiro Cornato. Y en el curso de la pieza se habla del médico doctor Cornejo; del licenciado Cervera, letrado; del licenciado Bicornis, juez; del trompeta Juan Cornier, y del auditor Monseñor Cornaro, á quien piensa acudir el Sr. Aries en el pleito de divorcio de su impotente yerno. La astuta y redomada Lena da las señas de su casa al simple de Inocencio diciéndole que vive «pared en medio de un oficial de tinteros, peines, calzadores, mangos, lanternas, peonzas y macetas de sellos». (Pág. 404). Ni Quevedo apuró tanto la letra en esta materia. La _lira de Medellin_, pulsada por la diestra mano de Velasco, _sonaba siempre á cuerno_, como en su tiempo la del festivo Iglesias.

Claro es que no faltan en el libro protestas de moral, aunque ligeras y poco sentidas. El autor quiere que su comedia sirva «no sólo de entretenimiento, sino tambien de util consejo y exemplo, para excusar la terrible pasion de los celos, que consume en su propio fuego al insensato a quien toca». (Pág. 398). Y ciertamente que alguna moralidad puede sacarse de ella, aunque no sea muy sublime, sino practica y mundana, mostrando en acción el viejo aforismo «no puede ser guardar una mujer», tema que desde Lope y Moreto hasta Molière, Beaumarchais y Moratín ha sido fuente inextinguible de donaires cómicos, no siempre bien avenidos con la autoridad familiar y el sosiego doméstico. Los celos, por detestables y ridículos que sean, nacen de un sentimiento extraviado de amor ó de honor, y suelen ser menos peligrosos en sus consecuencias sociales que la indiferencia ó laxitud contraria. Pero ya hemos visto que nuestro don Alfonso no escribía para moralizar en ningún sentido, sino para burlarse á sus anchas de un celoso con quien tenía particulares motivos de resentimiento: «Ahora acabo d'entender ser los celos de las más violentas y bestiales passiones que pueden tocar a un hombre, porque si una vez se assientan en la cabeça d'el que se consume y seca intentando vna tan escura verificacion, le haze cometer tan ridiculossos desatinos. Bien dixo aquel qu'el celoso es loco de arte mayor, pues como tal, tiene miedo hasta de su mesma sombra, y de cosas nunca vistas, oydas ni pensadas; mirandolas como en espejo de alinde, que se las representa muy mayores de lo que son». (Pág. 434).

Toda la comedia es irónica en grado superlativo; pero donde el autor remacha el clavo es en el pregón del faraute Cornelio con que el último acto termina: «De parte del señor Ceruino, guarda mayor de los montes, se hace saber a todo el insigne auditorio que los que no se fiaren de sus consortes estarán tan seguros como de no caer las ojas d' el arbol en fin de otoño. Porque los celos son contra el natural ingenio de las mugeres: cosolete de araña para los arcabuzazos; la curiosidad en todas partes viciosa, y en esta más perniciosa. Y assi (movido de piedad y celo fraterno) amonesta que ninguno (de qualquiera calidad que sea) los tenga, dentro ni fuera de casa, so pena de que no le podrá faltar mala ventura. Antes, que todo el mundo se arme de la quieta y mansa paciencia. Porque la esperiencia le ha hecho tocar con la mano que todas las sutilezas y vigilancia de los espantados Lépidos (que no quieren dexar hacer su curso a la Natura) son açadones con que los cuitados sacan de los centros de sus sospechas las inuisibles cornetas de la Fama. Y aduierte que se burlan mas d' el que se fatiga en poner remedio que d' el pacífico que lo dissimula o ignora, y qu' es menester gran ingenio para evitar tan inutil y enojosso conocimiento. Por lo qual aconseja (sobre su conciencia) que cada vno renueue en su casa la costumbre de los prudentissimos Romanos (a quien deue imitar), que quando bolvian a las suyas lo embiaban delante a auissar a sus mugeres para no cogerlas de sobresalto, descuidadas y mal compuestas». (Pág. 435).

Claro que no ha de tomarse al pie de la letra tan desvergonzada exhortación á la mansedumbre conyugal, sino entenderse del revés y como legítima sátira; pero el tono escéptico y maleante de Velasco es un síntoma de ligereza moral, que no encontramos, por ejemplo, en la primera _Celestina_, cuyo fondo es grave y amargo.

Todo es, por el contrario, vivo, jovial y risueño en la _Lena_, aunque no sea fruto primaveral sino muy tardío del Renacimiento italiano. Un buen humor constante; una profunda socarronería, que se divierte en la invención de lances grotescos y de personajes estrafalarios; un chiste no verbal ni epidérmico, sino nacido de los caracteres y de las costumbres; una frescura excesiva y desahogada, pero que no llega á los límites de lo torpe, prestan singular encanto á este ameno librillo. El diálogo, aunque muy recargado de picantes especias y frases de doble sentido, es tan pintoresco como dramático, lleno de brío y fuerza cómica y de ocurrencias felices. La locución es purísima y correcta, á pesar de haber residido el autor tantos años en extranjeras tierras. Entre los excelentes prosistas que dió Valladolid en nuestro siglo de oro ninguno aventaja á D. Alfonso Velázquez en la propiedad de las palabras y en la elegancia de la construcción. El doctor Suárez de Figueroa, comparado con él, parece redicho y almidonado, á pesar de sus admirables dotes. Velasco tiene la espontaneidad de los grandes escritores, sin que le falte el aliño de las letras humanas, que comunica al estilo cierta distinción aristocrática. El inconfundible matiz de su ironía, si por una parte nos hace pensar en Italia, por otra nos recuerda el gracejo fuerte y sabroso de León y Castilla la Vieja; modalidad muy digna de tenerse en cuenta en el rico museo del humorismo peninsular, aunque sea distinta de la gracia andaluza.

Españoles son ó parecen todos los personajes. La acción pasa en Valladolid, y no faltan toques de color local muy oportunamente dados. Se habla de los abogados de la Chancillería. Inocencio va á decir sus devociones al _Cementerio de la Magdalena_ (pág. 399). Lena lava _por su devoción_ paños del _hospital de Esgueva_ (pág. 403). El barbero Ramiro anda por _la acera de San Francisco_, buscando nuevas que contar á sus clientes (pág. 404). Vigamón compara la dureza y estrechez de su cama con la del _guardián del Abroxo_ (pág. 412). Marcia y Casandra fingen ir á vísperas _en las Huelgas_ (pág. 419). También se mencionan la romería de Nuestra Señora de Prado y la de Cerveros, la renta de Toro y la de Boezillo (pág. 421), la plazuela de San Llorente, la casa de Orates y el paseo del Espolón. Cervino, «acompañado de diez ó doce escapados de la horca», asalta á los hijos de doña Violante «en aquel passo estrecho que va de la Boheriza al Rio, entre las casas del duque de Bexar y la Rondilla». (Pág. 427). Hay alusiones nominales, como en el teatro aristofánico, á personas conocidas de aquella ciudad: «¿Era por ventura vuestro pariente Corcuera, Maestresala del Conde de la Gomera, que vino á ser Tesorero del de Oñate y murió Contador del Marqués de Falces?». (Pág. 400).

Todas las _Celestinas_ abundan en datos de _folk-lore_, y no hace la _Lena_ excepción en este punto. Algunos son por extremo peregrinos. Allí encontramos á los de la tierra de Babia, «que siegan el trigo con escaleras»[491] (pág. 394); á «los soldados de Trencha, que eran treinta y seis a arrancar un nabo». (Pág. 415), y á los habitantes de «la gran ciudad de Cestiérnega, fundada al pie d' el alto monte de San Cristoual, media leguecita de aqui (Valladolid), que no tiene alcalde, alguazil, porqueron, escriuano, medico, boticario, cura ni sacristan (falta para biuir en paz y con salud mil años), abundantissima de quixones y turmas de tierras, que son bonissimas para los avogados y mejores para los novios». (Pág. 429). Frisa en lo rabelesiano esta última fábula, y bien pudiera ser invención de nuestro desenfadado autor.

Aunque tenga la _Lena_ tanto detalle español y aun regional; aunque la Valladolid alegre, pródiga y viciosa que nos presenta sea la misma que nos dan á conocer los poetas, novelistas, viajeros y autores de relaciones que la describieron durante el breve período en que llegó á ser transitoria corte de la monarquía española[492], la _Lena_ es comedia de interés humano y sus caracteres tienen algo de universal. Quizá el mayor mérito del autor estriba en eso. Gracias á él desaparecieron los tipos parásitos y convencionales, que habían llegado á ser el _caput mortuum_ de las _Celestinas_ secundarias: el insoportable rufián baladrón y perdonavidas, y las palomas torcaces de la casa llana. Desembarazado el teatro de tales figuras, sólo quedaba del cuadro antiguo Celestina, es decir, la Lena, tratada con la posible novedad, sin el intento temerario de competir con el inaccesible modelo, sin el plagio inocente que tantos cometieron queriendo arrancar á Hércules su clava. Todo el maleficio sobrenatural que envuelve la creación de Rojas ha desaparecido. La _corredora_ Lena Corcuera de Cienfuegos no es más que una vieja hipócrita y taimada, que á costa de la simplicidad del bachiller Inocencio, y sin tener que zurcir voluntades ajenas, puesto que cuenta desde el principio con la complicidad de Marcia y de su hijastra, conduce á su fin dos intrigas escandalosas, y acaba por contraer grotesco matrimonio con el barbero Ramiro: última bufonada de la obra. No hay seducción de ningún género, ni podía haberla, porque las dos damas rinden desde el primer momento la fortaleza de su honor, y sólo se trata de burlar la vigilancia del celoso. «Ya murió Calisto, y nuestra Melibea se da tanta priessa a sacarnos de pena, que la mercancia vendra a salir poco más que de balde», dice Cornelio (pág. 411), marcando con esto sólo la diferencia entre ambas obras.

Pero aun siendo tan subalterno el papel de la Lena, que aquí no ejerce ninguna sugestión psicológica, son tantos los donaires que el autor pone en sus labios, especialmente cuando habla con el Bachiller, y tanta la viveza y gracia de sus réplicas, que bien mereció dar su nombre á esta comedia, con más justicia que el Celoso, cuya semblanza, trazada por la mano del rencor, tiene mucho de caricatura. Cervino es una especie de bestia, sin ningún rastro de sentimientos generosos, y aunque las necias precauciones de que se vale recuerdan algo las del _Celoso Extremeño_[493], no hay en la licenciosa farsa del poeta _pinciano_ nada que remotamente pueda compararse con la honda y severa tristeza que infunden las últimas páginas de la historia de Felipe de Carrizales. Este ejemplo bastaría para probar cuánto va del genio al ingenio, por muy despierto y hábil que éste sea. Las sales de la _Lena_ son de las que no sólo en la mesa de Plauto sino en la de Miguel de Cervantes pudieran servirse. Si el portentoso novelador tuvo conocimiento, como es muy probable, de una obra que en Valladolid debía de ser muy leída cuando él residió allí, pudo aprovecharla ciertamente para el estilo, porque aquella prosa está muy vecina á la suya, pero nada hallaría que aprender de lo que es más humano y profundo en su arte.

Todos los caracteres secundarios de la _Lena_ están presentados con mucho garbo y viveza. El viejo enamorado Aries, la honesta dueña doña Violante, que con toda su severidad esconde bajo las tocas y el monjil una juventud todavía fresca y la codicia de nuevos amores; los dos hermanos Damasio y Macías, enamoradizos, pendencieros y díscolos, como hijos de viuda rica, criados con toda libertad y regalo; el barbero Ramiro, charlatán entremetido, con sus puntas y collares de alcahuete; su hija Policena, tipo de precoz y salaz desenvoltura, que recuerda un poco ciertas heroínas de los _Entremeses_ de Cervantes... todos son lo que deben ser en el conjunto de la fábula, y todos hablan en el estilo más adecuado á sus respectivas condiciones.

Pero entre tantos personajes felices, ninguno llega al bachiller Inocencio, que es la gran creación cómica de Velasco y uno de los más graciosos pedantes que en el teatro ó en la novela pueden encontrarse. Lo de menos es la copia de latines que ensarta y la disparatada aplicación que les da. Lo fundamental es su carácter bonachón y simple, que no ve mal en nada, que se resiste á la evidencia más palmaria, que cree á pies juntillas cuanto embuste le dicen, y colabora cándidamente en la deshonra de la casa de Cervino, que tal vigilante había buscado para su mujer. Chistosísima es, bajo este aspecto, la escena en que se descubre el engaño del arca por una infantil travesura del paje Bezerrica:

«_Inocencio._--¿Qué maldad puede cometer un hombre encerrado en un arca? tuviessemos assi todos los malos y podriamos dormir a sueño suelto, sin temor de ladrones.

Quanto más que son cosas de mozos, y auran querido hazer alguna burla al barbero y a su hija...

«_Cervino._--¡Mirá a quién he yo encomendado mi honra!

«_Inocencio._--No está mal guardada quando el que la podría quitar viene debaxo de llaue.

«_Cervino._--Quitaosme de delante, insensato, no me hagais...

«_Inocencio._--Mire V. md. que se deue tener respeto a un hombre graduado como yo, porque d' este palo nascen los Oydores y Presidentes que mandan el mundo. Si, que yo no soy zahori para ver lo que está en las arcas cerradas; por qué no lo adevinó V. md. quando la hizo descargar en casa? _Auctor horum malorum praeter te nemo fuit_» (pp. 424-425).

Las cándidas distracciones del Bachiller Inocencio sugieren á Ticknor el recuerdo de aquel incomparable dómine Sámsom que pinta Walter-Scott en su novela _Guy Mannering ó El Astrólogo_; pero la semejanza es aparente y exterior, porque Inocencio es tonto de capirote, aunque simpático por su misma bobería, y el dómine Sámsom, rico de otra bondad más alta, sólo hace reir por lo torpe y desmañado.

Tal es esta comedia magistral, aunque frívola y liviana, que, si no fué la última de las _Celestinas_, por haberse publicado todavía durante el siglo XVII algunas muy notables, señala el término de la primera serie y anuncia la transformación del género, libertándole de la servidumbre de los lugares comunes en que había caído, restituyéndole el nervio dramático y trayendo nuevos elementos á la pintura de costumbres. Por esta senda caminaron otros ingenios, especialmente Salas Barbadillo en _La Sabia Flora_ y en _El Sagaz Estacio_, obras en que me parece evidente el influjo de la _Lena_ juntamente con el de la comedia italiana. Pero de esto se hablará en otro lugar.

Por ahora aquí termina el estudio analítico y minucioso que nos hemos impuesto de una de las más singulares manifestaciones de nuestro arte dramático y novelesco, pues á los dos se extiende su influjo y sirve de puente entre los dos géneros. La especial índole de estos libros exige todo género de precauciones en su exposición, pero creo haberla realizado con decoro literario y sin hipocresía, persuadido como estoy de que la ciencia purifica todo lo que toca y tiene derecho á invocar todo género de testimonios, interpretándolos con desinterés absoluto. Consecuencias muy importantes, no sólo de historia literaria, sino de historia social, se deducen de estos libros, que son además un tesoro de lengua castellana; y no me arrepiento, por tanto, de la tarea nada leve que este volumen me ha costado, ni juzgo que desdiga de mis años y de la severidad de los estudios que profeso.

Á continuación de este prólogo van reimpresas cinco obras del género _celestinesco_: la _Tragedia Policiana_, la _Comedia Florinea_, la _Eufrosina_, la _Doleria del Sueño del Mundo_ y la _Lena_. Las dos primeras son de la más extraordinaria rareza; la _Doleria_ lo es mucho menos, pero sólo podía leerse en las ediciones primitivas. La _Eufrosina_ castellana escasea bastante, aun en la reimpresión del siglo XVIII. De la _Lena_ hay edición relativamente moderna, pero poco satisfactoria, y el valor literario de la obra es tal, que por ningún concepto puede faltar en una Biblioteca do Autores Españoles.

No he reproducido la _Tragicomedia de Lisandro y Roselia_ y la _Comedia Selvagia_ (aunque lo merecían) por estar ya incluídas en la colección de _Libros Raros y Curiosos_, donde figura también la _Segunda Celestina_ de Feliciano de Silva. En la misma colección se hallan la _Thebayda_, la _Seraphina_ y la _Lozana_, que bajo ningún pretexto hubieran debido exhumarse.

Con esta colección y la nuestra queda casi completa la serie de las _Celestinas_, pues apenas falta otra que la de Gaspar Gómez de Toledo, tan absurda y mal escrita que nadie ha de pensar en sacarla del olvido.

En todos los textos seguimos fielmente las ediciones originales (salvo la puntuación) y conservamos la antigua ortografía, no sólo por razones filológicas, sino por la conveniencia de cercar con una especie de vallado ó seto espinoso estas producciones, alejando de ellas al profano vulgo. Las obras que este tomo encierra son ciertamente de las menos libres y más morigeradas de su clase: lo son hasta en cotejo con la tragicomedia primitiva; pero así y todo no deben correr indistintamente en todas manos. El precio relativamente elevado de esta colección, el aspecto arcaico del texto, el aparato crítico y bibliográfico que le acompaña, bastarán, según creemos, para conjurar todo peligro.

Una deuda de gratitud me resta cumplir con mi sabio y cariñoso amigo el eminente literato D. Francisco Rodríguez Marín, que con su bondad acostumbrada y su pasmoso conocimiento de la lengua del siglo XVI me ha ayudado en la corrección de pruebas de estas comedias, cuya recta lección ofrece no pocas dificultades. Aun con tal auxilio no me lisonjeo de haberlas vencido todas, pero seguramente habré disminuído el número de las erratas, y las que queden sólo á mi descuido deben achacarse.

En el cuarto y último tomo de estos _Orígenes de la novela_ trataré especialmente del género picaresco, y también de otras formas novelísticas ó análogas á la novela, como los coloquios y diálogos satíricos[494].

NOTAS:

[276] _Cancionero de las obras de D. Pedro Manuel de Urrea._

Fol. Let. got. de XLIX hojas foliadas y dos más sin foliatura, una al principio con la Tabla y otra al fin con el colofón: «Fue la presente obra emprentada en la muy noble y muy leal ciudad de Logroño a costa y espensas de Arnao Guillen de Brocar, maestro de la emprenta en la dicha ciudad. E se acabo en alabança de la Santisima trinidad a siete di-as del mes de Julio. Año del nascimiento de nuestro Señor Jesucristo mil y quinientos y trece años». El texto está impreso á dos y tres columnas.

Es una de las impresiones más elegantes y primorosas de aquel tiempo, como cuadraba á la condición aristocrática del poeta. La _Égloga_ empieza al dorso del folio XLIV y llega hasta el XLIX.

Hay una reimpresión moderna en la _Biblioteca de escritores aragoneses_ costeada por la Diputación Provincial de Zaragoza. (_Cancionero de D. Pedro Manuel Ximenez de Urrea..._ Zaragoza, imprenta del Hospicio Provincial, 1878). Escribió el prólogo D. Martín Villar, antiguo profesor de la Universidad cesaraugustana. PP. 453-479 está la _Égloga_.

[277] _Antología de poetas líricos castellanos_, tomo VII, pp. CCLIV-CCLXXX.

[278] En la primera reproducción hecha por Foulché-Delbosc de la _Comedia de Calisto y Melibea_ (1900) este acto ocupa desde la pág. 6 á la 37. El trabajo versificatorio de Urrea no alcanza más que hasta la pág. 17.

[279] Consta por sus propios versos que Urrea se casó á los diez y nueve años. Sus capitulaciones matrimoniales llevan la fecha de 1505.

[280] La Tabla lleva este encabezamiento: «Tabla de las obras que hay en este Cancionero, trobadas por D. Pedro Manuel de Urrea, _acabado todo lo que en él se contiene hasta XXV años_».

[281] _Calisto._--En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios.

_Melibea._--En qué, Calisto?

_Calisto._--En dar poder a natura que de tan perfecta hermosura te dotasse, y fazer a mí inmerito tanta merced que verte alcançase, y en tan conueniente lugar, que mi secreto dolor manifestarte pudiesse. Sin duda incomparablemente es mayor tal galardon que el seruicio, sacrificio, deuocion y obras pias que por este lugar alcançar tengo yo a Dios offrecido, ni otro poder mi voluntad humana puede complir. Quién vido en esta vida cuerpo glorificado de ningun hombre como agora el mio? Por cierto los gloriosos santos que se deleitan en la vision diuina, no gozan más que yo agora en el acatamiento tuyo. Mas, o triste! que en esto diferimos: que ellos puramente se glorifican sin temor de caer de tal bienauenturanza, y yo mixto (_A_) me alegro con recelo del esquiuo tormento que su absencia me ha de causar.

_Melibea._--Por gran premio tienes esto, Calisto?

_Calisto._--Téngolo por tanto en verdad, que si me diesse en el cielo la silla sobre sus santos, no lo ternia por tanta felicidad.

_Melibea._--Pues aun más ygual galardon te daré yo, si perseueras.

_Calisto._--O bienauenturadas orejas mias que indignamente tan gran palabra aueis oydo!

_Melibea._--... Vete, vete de ay, torpe, que no puede mi paciencia tolerar que aya subido en coraçon humano comigo el ylicito amor comunicar su deleyte...

[282] El villancico con que termina la _Égloga_ es de los más endebles de su autor, que los compuso primorosos, pero se inserta aquí por ser lo único original que Urrea puso en su imitación:

Téngase siempre alegría Do puede auer esperança, Que todo hace mudanza. La rueda de la ventura Siempre anda en su mouer, En vna mano el plazer Y en la otra la tristura. No desmaye la cordura Do puede auer esperança, Que todo haze mudança. Do el descanso haze asiento El pesar hace morada, Que ventura está fundada, En sus hechos, sobre viento. Muy poco dura el tormento Do puede auer confiança, Que todo haze mudança.

_Fin._

Y así que nunca el consuelo Se tarda ni durará, Que lo que en ventura está Todo se pasa de vuelo. Pues no tengamos recelo Do puede auer esperança, Que todo haze mudança.

[283] En el tomo IV del _Manuel du libraire_, p. 478, le llama _Vebra_; en el V, p. 1146, _Verrea_.

[284] _Penitencia de amor_ compuesta por don pedro manuel de Vrrea.

(Colofon): «Fue la presente obra emprentada en la muy noble y muy leal ciudad de Burgos a costas y espensas de Fadrique, aleman de Basilea, maestro de la emprenta en la dicha ciudad. E se acabo en alabança de la sanctissima trinidad a Viij dias del mes de Junio. Año del nascimiento de nuestro Señor jesuchristo de Mil y quinientos y quatorze años».

Á la _Penitencia_ siguen poesías de Urrea, que ninguna relación tienen con ella, y pueden considerarse como un pequeño suplemento de su _Cancionero_.

No conozco este rarísimo opúsculo más que en la reproducción de la _Biblioteca Hispánica_ (tomo X). _Penitencia de Amor_ (Burgos, 1514). _Reimpresión publicada por R. Foulché-Delbosc_ (Barcelona, tipografía «L'Avenç», 1902).

Vid. además _Revue Hispanique_, 1902, pp. 200-215.

[285] Su efecto no se destruye ni con el inmediato castigo de los amantes, ni mucho menos con una piadosa oración que pronuncia Darino, porque ésta se halla al principio de la obra (pág. 8) y la escena de la violación de Finoya al fin (pág. 66), después de los chistes de cuerpo de guardia con que se obsequian Renedo y Santoyo.

Por lo demás, no puede dudarse de la ortodoxia de Urrea, y aun del recelo que le inspiraba las especulaciones filosóficas. Así lo indica este curioso pasaje:

«_Darino._--Dexa de hablar en la filosofia natural: todos los filosofos se perdieron; Dios es sobre natura. Como harás tú creer a un filosofo, que cree las cosas naturales, que Dios esté en la ostia que es carne suya y el vino sangre? No creen lo que Dios manda, syno lo que ellos pueden comprender. Saben la fisica y no saben en lo de Dios; el mayor filosofo dixo que el mundo nunca tuvo principio ni tendria fin: mira qué grande eregia! No hables de filosofos falsos, que materia tenemos entre manos de qué hablar». (Pág. 58).

[286] Hasta siete veces, salvo error, está alegado Séneca. De Ovidio hay una cita (_Art. Amat._, I, 3-5): «Que, como dice Ouidio; por arte de los remos y velas van las fustas por la mar, por arte son ligeros los carros y carretas y por arte se a de regir el amor». De Juvenal otra que parece corresponder á la sátira décima (328-329): «Y Juvenal dize: las mugeres o aman ardiendo o aborrecen mortalmente.»

[287] No sólo le imita á menudo en sus versos, sino que le cita en la _Penitencia_ (pág. 9): «Bien dize Petrarcha quel morir es un salir de presion, y que no es triste syno para los que tienen puestos los vanos cuydados en el lodo deste mundo.»

También alude á Seraphino Aquilano (pág. 58): «No sabes lo que dize Serafino, poeta aquilano? que aunque sean dos ombres de vna condicion no son de vna ventura, syno que pueden ser muy diferentes. De vn mismo arbol, de la vna rama hazen un crucifixo que todo el mundo lo adora, y del otro hazen vna horca o lo hechan en el tajo; y en un mismo campo sembrada vna misma simiente, la metad della comen los ganados y del otro se haze una ostia y viene Dios a estar en ella.»

[288] Esta imitación es á veces casi literal en el concepto y en la frase: «Salamon, que fue tan sabio, no se enamoró de vna de las gentiles, y ella le hizo ydolatrar? y Virgilio no estuuo colgado en vn cesto que lo puso su amiga vn dia que passó por allí una _procession_? Todos los papas, emperadores y reyes, gente de yglesia y del mundo, an peccado en esto más que en otro». (Pág. 55).

[289] Véanse dos ejemplos breves:

«_Darino._--Yo te beso, carta, que traes razones pensadas del gentil entendimiento de aquella que no tiene comparacion, o palabras escriptas por aquella mano blanca y delicada, o papel guardado en aquella arquilla donde tiene aquella dama el espejo y atauios sin los quales ella puede pareçer donde quiere y ninguna delante della...». (Pág. 23).

«_Angis._--O, quánto me pareçen mejor las trompetas en el campo que las músicas en la calle! mucho mejor las armas que los brocados, los quales se gastan más cauallerosamente en los campos batallando que en los destrados diziendo donayres. No han de ser los ombres todos en burlas, que se avezan a çufrir injurias, mas las más veces vestidos de fieltro y de cuero, y morir en el campo y no en la cama, lleuar la barba creçida, porque en todas las cosas que el ombre se puede apartar de parecer muger es razon que lo haga...». (Pág. 37).

[290] «Ya trayo _aconuerto_ de muerte: en la hora que acordé venir aqui, dexé todo quanto tenia sin esperança». (Pág. 14).

«Mi _aconuerto_ va luchando con mi peligro: no me puede venir cosa que ya no la tenga ensoñada» (pág. 40).

«Suele venir el _aconuerto_ de cosa que no hay alegria». (pág. 66).

«Todas tus palabras son para aconfortarme, mas no me dan _aconuerto_ quando pienso el desamor de Finoya y mi poca ventura». (Pág. 55).

«Ya trayo mis _aconuertos_ hechos. Dios nos guie: a él encomiendo esto, y venga lo que viniere» (pág. 51).

Sólo en el cuarto de estos ejemplos está usada la palabra _aconuerto_ en el sentido de «consuelo» ó «alivio», que es el que cuadra á su derivación del verbo _aconhortar_.

[291] No faltan insulsos juegos de palabras que anuncian á Feliciano de Silva, v. gr. «Porque vea más de cerca tu gentil _figura_ que me tiene _desfigurado_». (Pág. 48). «Yo contra ti no puedo ganar, porque no me queda con qué _aventurar_, y no aprouecharia ser _auenturero_, pues que soy _desuenturado_» (pág. 35).

La lengua no ofrece particularidad notable. Los aragonesismos son raros. Sólo he notado un _por tú sola_ (pág. 52).

[292] _La Penitēce Damour, en laquelle sont plusieurs Permasiōs et respōces tresutilles et prouffitables, Pour la recreatiō des Esperitz qui veullēt tascher a hōneste conuersation auec les Dames. Et les occasions que les Dames doibuēt fuyr de cōplaire par trop aux pourchatz des Hommes, et importunitez qui leur sont faictes soubz couleur de Seruice, dont elles se trouuent ou trompees, ou infames de leur Honneur, R. B._

(Al fin): Cy fine la Penitence Damour nouuellement Imprimee. Mil. D. XXXVII. En 16.º.

El único ejemplar conocido de este libro pertenece hoy á la Biblioteca Nacional de París, y procede de la de Mr. Méon, conocido colector de los _Fabliaux_ de la Edad Media.

(Vid. Foulché-Delbosc, _Revue Hispanique_, 1902, pp. 203-205).

[293] Coplas sobre la toma de Fuenterrabía, hechas por Lope Ortiz. It. «Hágase mucha alegria». D. «Á la contina os va mal». It. un villancico. It. «Pues no quereis tener paz». It. se siguen unas coplas del mismo á una señora, porque trovó una glosa sobre _Maldito sea Mahoma_. It. «Señora muy noblecida». D. «tan ligera me vencí». It. un Codicillo de amores del mismo. It. «Sepan los enamorados». D. «Y por amansar su pena». Es en 4.º Costó en Medina del Campo 3 blancas, á 23 de Noviembre de 1524.

[294] A este romance sigue un _villancico_:

Amor, quien de tus plazeres Y deleites se enamora, Á la fin cuytado llora...

y un _Romance que fizo un galan alabando a su amiga_, del cual se conoce otra lección publicada por Wolf (_Sammlung_, 276), tomada de un pliego suelto de la Biblioteca de Praga.

[295] Tomo IX de la _Antología de poetas líricos castellanos_, pp. 339-350.

El ejemplar que Salvá (_Catálogo_, t. I, p. 394) ocasionalmente describe, es, según toda probabilidad, el mismo que hoy pertenece á mi colección, y que el bibliófilo valenciano vería en Inglaterra, en la de Mr. Samuel Turner, cuyo _ex libris_ conserva.

[296] _Síguese la tragicomedia de Calisto y Melibea, nueuamente trobada y sacada de prosa en metro castellano, por Juan Sedeño, vezino y natural de Areualo..._ 4.º let. gót. 114 pp.

(Colofón): «Acabose la tragicomedia de Calisto y Melibea: impressa en Salamanca, a quinze dias del mes de deciembre, por Pedro de Castro impresor de libros. Año de mil y quinientos y quarenta años».

El ejemplar de la Biblioteca Nacional, que no es por cierto el bellísimo que perteneció á D. Agustín Durán, carece de portada y está expurgado por Fr. Alonso Cano, calificador del Santo Oficio, en Madrid 28 de julio de 1639.

En el _prólogo al lector_ se leen algunas especies curiosas, de las cuales pudiera inferirse que algo había descendido la popularidad de la _Celestina_ en 1540, si no tuviésemos tantas pruebas de lo contrario. Es probable que Sedeño exagerase las cosas para justificar de algún modo su inútil trabajo de refundición.

«Escudriñando y buscando en qué mi grosera pluma exercitar pudiese, ocurriome a la memoria la no menos sutil y artificiosa que util y provechosa tragicomedia de Calisto y Melibea. La cual como algunas veces fuese por mí leida, siempre me hallaba nuevo en ella, hallando cada vez cosas dignas de ser vistas y notadas; consideraba el gran provecho que a los que (no parando en la corteza) sacan y toman el meollo de ella se sigue. Vi asi mismo que siendo un compendio tan fructuoso, como todas las novedades aplazen más; a causa _de algunas nuevas cosas que en depravacion de las antiguas, de poco tiempo acá son salidas; de esta ya como raída y apartada de la memoria por olvido de la gente, están las públicas tiendas de los mercaderes y libreros tan solas como las secretas librerías de los sabios desamparadas; y que nadie cura de leerla_ para sacar de ella la utilidad que lícitamente podía conseguir... Muchos toman gusto en las cosas nuevas, y pocos (aunque algunos) toman sabor en las cosas antiguas; y al fin cada uno de diverso modo, y por esto, viendo que _este breve libro por su antigüedad que entre las modernas cosas tenía, a muchos era odioso y cuasi a ningun favor acepto; quise dalle favor con alguna novedad en que los lectores se deleitasen, y esto no quise que fuese adicion de algun auto como algunos han hecho..._(a). Y como esta obra estuviese del todo cumplida, y de ninguna cosa falta, no me pareció justo añadir en ella cosa alguna. Mudar la orden de su proceder, era en agravio de sus primeros autores, a quien tanta reverencia se debe. Pues considerando que todas las cosas que en metro son puestas traen a sus autores dos grandes provechos. Lo uno ser así a los oyentes como a los lectores más aceptas, y lo otro que más facilmente a la memoria de las gentes son encomendadas: aunque con trabajo de mucho tiempo me dispuse a lo hacer con determinada voluntad de no adicionar ni disminuir las sentencias y famosos dichos. I por tanto al discreto lector (a cuya correccion me someto) suplico si coplas o versos de esta mi obrilla el debido sonido no tuvieren, no por eso me culpe, pues no se sufria menos, para que la sentencia del verso de la prosa no discrepase; principalmente en obra de tanta fatiga y trabajo; antes su elocuencia emiende aquello que emienda requiere, y lo demas ampare con las alas de su prudencia y discrecion».

(a): Alude sin duda al de Traso.

Como muestra del trabajo de Sedeño, copio los primeros versos del acto primero, para que se comparen con los de Urrea:

CAL. En esto veo, Melibea, la grandeza de mi Dios cuán sublime y grande sea.

MEL. Decid, porque yo lo vea, Calisto, en qué lo veis vos.

CAL. En dar poder á natura que tan linda te hiciese y dotasse tu figura de tan alta hermosur que ninguna igual te fuese. Y a mí quisiese hacer, indigno, merced tamaña, que te alcanzase yo a ver en lugar do mi querer descubra mi pena estraña. Y para mi gran pasion juzgo yo, señora mía, ser mayor tal galardon que toda mi devocion ni cualquiera otra obra pia. Dime, si en ello has mirado, señora de mi alvedrio, quién ovo jamás hallado un cuerpo glorificado de la suerte que está el mio. Por cierto los muy gloriosos ante la viva existencia no se hallan tan graciosos, tan contentos ni gozosos como yo con tu presencia. Mas hay esta diferencia de su gloria a mi placer: que ellos gozan la apariencia de la divina excelencia sin temor de la perder; yo me alegro con recelo del tormento tan esquivo que tu ausencia y mi gran duelo dan a mí gran desconsuelo en grado muy escesivo.

MEL. Tienes este galardon por muy grande y muy crecido?

CAL. Júzgale mi corazon por tan alto y claro don cual otro jamás ha sido. Si en la gloria Dios me diese, y esto te digo en verdad, una silla en que estuviese, no pienso que lo tuviese por tanta felicidad.

[297] _Svmma de varones ilustres: en la qual se contienen muchos dichos, sentencias y grandes hazañas y cosas memorables, de Docientos y veynte y quatro famosos, ansi Emperadores, como Reyes y Capitanes, que ha auido de todas las naciones desde el principio del mundo hasta quasi en nuestros tiempos por el orden de A. B. C. y las fundaciones de muchos Reynos y Prouincias... La qual recopiló Johan Sedeño, vezino de la villa de Areualo. Año de 1551..._ En Medina del Campo, por Diego Fernandez de Cordoba. Hay otra edición de Toledo, 1590.

[298] _Siguense dos coloquios de amores y otro de bienauenturança en el qual se trata en qué consiste la bienauenturança de esta vida, nueuamente compuestos por Juan de Sedeño, vezino de Areualo. M. D. XXXVI._ Sin lugar de impresión. 16 páginas en 4.º. [299] _Catálogo de obras dramáticas impresas pero no conocidas hasta el presente... Por Don Emilio Cotarelo y Mori_, 1902, pág. 30. [300] «Juan de Sedeño published, in 1536, two prose dialogues on Love and one on Happiness. The former in a more philosophical spirit and with more terseness of manner, than belonged to the age» (t. II de la ed. de 1863, pág. 10).

[301] No existe ningún estudio especial acerca de este fecundo y desvergonzado versificador. En Usoz (_Cancionero de obras de Burlas_, pp. 237-241), en el _Romancero General_ de Durán (ns. 285, 1252, 1845), en el _Catálogo_ de Salvá (tomo I, pp. 14 y 15) y sobre todo en el tomo IV del _Ensayo_ de Gallardo (pp. 42 á 59, 1406 á 1422), se encuentran varias piezas poéticas suyas y noticias bibliográficas de otras. Dos de sus pliegos góticos fueron reproducidos en facsímile por D. José Sancho Rayón.

[302] _Aquí comiençan vnas coplas de las comadres. Fechas a ciertas comadres no tocando en las buenas: saluo de las malas y d' sus lenguas y hablas malas, y de sus afeytes y sus azeytes y blanduras; z de sus trajes z otros sus tratos, Fechas por Rodrigo de Reynosa_ (Facsímile de Sancho Rayón). El original que sirvió para ella pertenece á la inestimable colección de pliegos góticos que posee la Biblioteca Nacional, procedentes de la de Campo Alanje.

[303] _Gracioso razonamiento, en que se introducen dos rufianes, el vno preguntando, el otro respondiendo en germanía, de sus vidas z arte de vivir: quando viene vn alguacil; los quales como le vieron, fueron huyendo, z no pararon fasta el burdel a casa de sus amigas: la vna de las quales estaua riñendo con vn pastor, sobre quel se quexaua que le auia hurtado los dineros de la bolsa. Y viendo ella su rufian hazese muerta, y el se haze fieros, y dize al pastor que se confiese, el qual haziendo asi, acaua._ Reproduje este _Razonamiento_ en el _Ensayo_ de Gallardo (t. IV, cols. 1418-1422), excepto las seis últimas estrofas (_confesión del pastor_), que no me atreví á incluir por estar llena de horribles obscenidades.

[304] _Comiença vn razonamiento por coplas, en que se cōtrahace la germanía z fieros de los rufianes z las mugeres del partido, z de vn rufian llamado Cortauiento y ella Catalina torres altas, con otras dos maneras de romance y la Chinigala. Fechas por Rodrigo de Reinosa_ (n.º 4487 de Gallardo). Otras composiciones de muy diverso estilo tiene Rodrigo de Reinosa, feliz imitador de Juan del Enzina en la poesía pastoril y aun en la lírica popular de asunto religioso. Pero no me incumbe tratar de ellas aquí, reservando para otro lugar el estudio de este peregrino poeta, que acaso fué oriundo de la villa montañesa de su apellido, pues no hay otro pueblo homónimo en España.

[305] Incidentalmente fué imitada la _Celestina_ en otros pliegos sueltos que relatan fierezas y desgarros de jaques y rufianes, pero tienen menos curiosidad que los de Rodrigo de Reinosa. Un solo rasgo de la tragicomedia, el ditirambo que pronuncia Celestina en el acto IX, escandecida por el mosto de Luque ó de Munviedro, fué origen de una serie de _Villancicos muy graciosos de unas comadres muy amigas del vino_. Tienen verdadera gracia, y en Gallardo (t. I, n.º 1272) pueden leerse. Uno de ellos tiene por tema inicial una frase de la vieja dipsómana:

La letra dice que beban Tres veces a la comida; Mas debe estar corrompida...

«_Pármeno._--Madre, pues tres vezes dizen que es bueno e honesto todos los que escriuieron.

«_Celest._--Hijos, estará corrupta la letra, por treze tres.»

[306] Véase el interesante estudio, con extractos copiosos, que de estos sermones, los cuales se conservan manuscritos en la Biblioteca de la Catedral de Valencia, ha publicado su digno archivero D. Roque Chabás en la _Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos_, tercera serie, tomos VI, VII, VIII y IX (1902 y 1903). Conviene advertir que muchas de las cosas que San Vicente dice sobre los vicios y escándalos que afligieron á la cristiandad durante el largo cisma de Occidente son de aplicación general y no circunscrita á Valencia, pero otras tienen un carácter local muy marcado.

[307] _Spill o Libre de les Dones. Per Mestre Jacme Roig. Edición crítica con las variantes de todas las publicadas y las del Ms. de la Vaticana, prólogo, estudios y comentarios por D. Roque Chabás._ Barcelona y Madrid, 1905. (Forma parte de la _Biblioteca Hispánica_).

[308] _Poesías de Francisco de Sá de Miranda_ (ed. de D.^a Carolina Michaëlis), Halle, Niemeyer, 1885, pág. 250.

[309] En el _romance heroico_ que acompaña á su _Oratio luculenta de laudibus Valentiae_, recogido luego en el _Cancionero General_.

[310] _De Sermone_, lib. III, pág. 1651 de las obras de Pontano en la edición de Basilea.

[311] «_Senex praeterit, octogenarius, cantitans amore insaniens..._» (En el diálogo _Antonius_, fol. 36 vto. del tercer tomo de la edición de Florencia por los herederos de Felipe Iunta, 1520). Sospechamos que se trata de la misma persona que en el pasaje anterior.

[312] En el mismo diálogo _Antonius_ (fol. 65 vto.) hace decir Pontano á su mujer: «_Maritus meus amat ancillulas si quas facie liberali vidit, sectatur ingenuas puellas. Anno superiore Tarenti cum esset, congnovit non unam, anno ante in Hetruria cum Gaditanula deprehensus fuit. Iocatur etiam domi cum Æthiopissis, nec pati possum eius intemperantiam_». Tales costumbres no autorizan á nadie para convertirse en censor de las ajenas, pero Pontano, aunque fiel servidor de la dinastía aragonesa, había dado en la manía de atribuir todos los males del reino á su trato con los catalanes y demás españoles: el uso del puñal, las blasfemias y juramentos, la prostitución y todo género de horrores. Así lo dice en el mismo diálogo _Antonius_ (p. 33): «_Ideoque innocentissimus olim populus dum à Catalonia reliquaque Hispania comportandis gaudet mercibus, dum gentis eius mores admiratur ac probat, factus est inquinatissimus_».

[313] _Valentine in Hispania citeriore aedes quaedam sacrae, Vestaliamque monasterio ita quidem patent amatoribus, ut instar lupanariorum sint._ (En el tratado _De immanitate_, tomo II de la referida edición florentina, fol. 217 vto.) Esta escandalosa noticia puede ponerse en cuarentena respecto de la época en que escribía Pontano, pero de tiempos anteriores hay documentos que, desgraciadamente, la confirman. Véase una carta de los Jurados de Valencia á 5 de septiembre de 1414 sobre el monasterio de San Julián extramuros, que estaba fet _spluga e niu de vicis e peccats_ (Carboneres, _La Mancebía en Valencia_, 1876, pág. 57). Cf. Danvila (D. Francisco). _El robo de la judería de Valencia en 1391_, tomo VIII del _Boletín de la Academia de la Historia_, pp. 370 y 387. En una visita eclesiástica del monasterio de Bernardas de la Zaidia de Valencia del año 1440 (Archivo Histórico Nacional) se manda por el Visitador que ninguna religiosa lleve «_manteta, mantonet, paternostres daur ni de coral... que no s'pelen las celles, los polsos, ni vajen pintades, ço est, de blanquet, argent e color e di ferse luors en la cara_ (_Revista de Archivos_, 3.ª época, tomo VIII, página 293).

[314] _Trionfi, carri, mascherate o canti carnacialeschi_, Florencia, 1559. En esta rarísima colección formada por Lasca se atribuye el Canto de los perfumistas á Messer Jacopo da Bientina Cf. _Canti carnacialeschi_, ed. Guerrini, Milán, 1883, pp. 116-17.

[315] «_Ma il vorressimo in tutta bontà, e di quelli de Valenza che sono ben zaldi de dentro e se vedono pigati col reverso de fori. Pregamovi ad volere ben examinarli et farli vedere a qualche altra persona, et maximae a spagnoli che se ne intendono et cognoscono la bontà loro et come voleno essere per uso de donna._» (Luzio Renier, _Il lusso d' Isabella d' Este_, en la _Nuova Antologia_ de 1896).

[316] «El traer olores y el preciarse de ungüentos preciosos, aunque no es gran pecado, es a lo menos sobrado regalo, y aun vicio bien excusado; porque el caballero mancebo y generoso como vos, más honesto le es preciarse de la sangre que derramó en la guerra de Africa, que no de la algalia y almizcle que compró en Medina». Así escribía fr. Antonio de Guevara en 1529 á su amigo Micer Perepollastre (_Epístolas familiares_, 2.ª parte, XX). Esta donosa letra, _en la cual se toca cuan infame cosa es andar los hombres cargados de olores y pomas ricas_, confirma el exceso que en esto había. Los guantes adobados se vendían á seis y á diez ducados.

[317] _Viajes de extrangeros por España y Portugal en los siglos XV, XVI y XVII_, colección de Javier Liske (año de 1878), traducida y anotada por F. R. (Félix Rozanski). Viaje de Nicolás de Popielovo, pp. 54-57. La costumbre, sin duda de origen francés, de besar á las damas, que llamó la atención del viajero alemán, es una de las que San Vicente Ferrer reprueba en uno de sus sermones inéditos: «Si aliqua est mulier juvenis quae osculetur juvenes, dicent et laudabunt eam tanquam bonam, et «dico ego quod est putana talis» (Ms. del colegio del Patriarca, fol. 209, sermón predicado en Villarreal. Apud. Chabás, _Revista de Archivos_, VIII, 293). «Au regard des dames, elles sont les plus belles et plus gorgiases et mignongnes que on sçace, car le drap d'or et le satin brochié et le velour cramoisy leur est aussy commun que velour noir et satin en nostre pays» (_Voyage de Philippe le Beau en Espagne en 1501, por Antoine de Lalaing, Sr. de Montigny_, en el tomo I de la _Collection des voyages des souverains des Pays-Bas_, publicada por Gachard (Bruselas, 1876, p. 211). El mismo Lalaing hace una detallada descripción «de l' admirable bourdeau dudit Valence» (pp. 213-214). Al año 1571 pertenece el viaje de Venturino da Fabriano, que acompañó al Cardenal Alejandrino legado de San Pío V en España. De este viaje, todavía inédito en la Biblioteca de Dresde, publicó algunos extractos E. Nunziante, _Un viaggio in Europa nel secolo XVI_, y de ellos copia E. Mele (_Revista crítica_, III, p. 288) un pasaje muy curioso relativo á Valencia: «Le donne di Valenza sono più belle dell' altre sinora viste in Spagna, e più invernisate o lisciate e liberissime nella vita loro. Vanno a spasso con cavalieri a piedi, in groppa alle mule, in cocchio, con troppa licenza... Li cavalieri similmente... vestono con ogni sorta di lindezza e ornamento, ben spesso piuttosto muliebre che virile, e le donne con tutta la lascivia, con abito como quello di Barcellona, e de più si coprono il volto, forse per andar più libere, col mantello o con la ventarola, che tutte portano; usano pianelle dette _chiappines_, altissime, nella foggia di zoccoli d'Italia; sono variamente dorate e dipinte». Omito otras citas de viajeros, que nada añaden, como no sea alguna insolencia, y termino con la frase, seguramente hiperbólica, de Juan Botero, que por lo menos debiera haberse acordado de Venecia antes de escribirla: «Non é città in Europa, oue le donne di mal' affare siano più stimate; cosa ueramente indegna, conciosia che quiui e d' habitazione, e di uestito, e di servitù la libidine avanza l' onestà» (_Le Relazioni Vniversali di Giovanni Botero_, Venecia, 1599, pág. 6).

[318] Act. I, sc. X. «Ho letto il cartello, che manda Don Cirimonia di Moncada al Signor Lindezza de Valenza».

[319] Novela 42 de la Primera Parte. _Il signor Didaco Centiglia sposa una giovane, e poi non la vuole e da lei è ammazzato._ «Valenza, quella dico di Spagna, è tenuta una gentile e nobilissima città, dove, siccome più volte io ho da mercadanti Genovesi udito dire, sono bellisime e vaghe donne; le quali si leggiadramente sanno invescar gli uomini, che in tutta Catalogna non é la più lasciva ed amorosa città: e se per avventura ci capita qualche giovine non troppo esperto, elle di modo lo radono, che le Siciliane non sono di loro migliori ne più scaltrite barbiere...». (_Novelle di Matteo Bandello_, Milán, 1813, tomo III, pág. 124).

[320] Croce (B.), _Ricerche Ispano-Italiane, II. Noterelle lette all' Accademia Pontaniana._ (Nápoles, 1898, pp. 1-4). Farinelli (Arturo). _Sulle Ricerche Ispano-Italiane di Benedetto Croce_ (En la _Rassegna Bibliografica della Letteratura Italiana_, Pisa, tomo VII, 1899, pág. 284). Mele (Eugenio). Sobre las _Ricerche_ de Croce, en la _Revista Critica de Historia y Literatura_ de Altamira, tomo III, 1898, pp. 280, 292.

[321] «Más ganaba yo (dice Divicia) que p... que fuese en aquel tiempo, que por excellencia me llevaron al _publique de Valencia_, y allí combatieron por mí cuatro rufianes». (Pág. 260).

[322] «Desde el fallecimiento de la Reina Católica había ido agravándose la dolencia moral que afligía al pueblo valenciano. Los asesinatos, impunes muchas veces; las violencias, los cohechos de los jueces y oficiales de justicia, las infidencias de los depositarios de la fe pública, los raptos de mujeres, los amancebamientos de los clérigos, la creciente apertura de tabernas, el próspero estado de la mancebía; la multitud de _enamorados_, rufianes, vagamundos, paseantes (_picatons_), pendencieros y mendigos que inundaba la ciudad; la infame y repugnante asociación de libertinos, cuyo título y objeto no permite el decoro que se recuerden, y otros muchos justificados hechos que es innecesario consignar, trazan gráficamente el sombrío cuadro de aquella sociedad desquiciada y revuelta. Las crónicas, manuscritos coetáneos, disposiciones de los Jurados y Consejo General, registros de los establecimientos piadosos, procesos de la Inquisición y de los Justiciazgos civil y criminal, las homilias y otros muchos documentos públicos y privados, lo atestiguan de una manera irrefutable». Danvila y Collado (D. Manuel), _La Germanía de Valencia_, pág. 31. Escolano (_Historia de Valencia_, tomo II, lib. X, col. 1449) atribuye el desbordamiento de las malas costumbres á «personas estrangeras de allende, que a ocasion de mercadear, la moravan».

[323] Sabido es que este libro inmundo y soez, cuyo único ejemplar conocido existe en el Museo Británico, fué reimpreso en Londres, 1841, por D. Luis de Usoz y Rio, con el extravagante propósito de mostrar la educación que el clero había dado á la sociedad española. Para Usoz, fanático protestante, era cosa fuera de duda que todas las indecencias del _Cancionero_ habían sido escritas por clérigos y frailes. Tesis igualmente disparatada que la de los que suponen á tontas y á locas que toda nuestra literatura de los siglos XVI y XVII está informada por el espíritu católico y es una escuela práctica de virtudes cristianas. La composición más extensa y brutal del _Cancionero de burlas_, es decir, la parodia de las _Trescientas_ de Juan de Mena con su glosa, tiene algún interés para ilustrar las Celestinas secundarias y la historia anecdótica de la prostitución á principios del siglo XVI. Todos los nombres que en ella se citan tienen traza de ser reales. Fué escrita, ó á lo menos terminada en Valencia, á la cual se refieren las últimas glosas; pero el autor debía de ser castellano por la soltura y desenfado con que maneja nuestra prosa y por las muchas noticias que trae de Salamanca, Valladolid, Guadalajara y otros pueblos del interior de España.

[324] Esta rarísima edición existe en el Museo Británico, procedente de la Biblioteca Grenviliana. Salvá (_Catálogo_, I, 517) la describe en estos términos: «El frontis tiene una ancha orla por sus cuatro lados, y dentro hay un grande escudo de armas del Duque de Gandía. En la parte superior de la portada se lee: _Con preuilegio_, y debajo del escudo: _Síguese la Comedia llamada Thebayda, nueuamēte compuesta, dirigida al illustre y muy magnifico señor él Señor Duque de Gandia..._ Al dorso se halla la dedicatoria titulada _Prefaction_, y en el fol. II otra dedicatoria en verso, después de la cual viene el argumento de _La Thebayda_. Esta comedia en prosa principia en el folio III y concluye al fin del XLV. En el blanco del XLVI se lee: _Síguese la comedia llamada Ypolita nueuamente compuesta en metro._ Esta termina en el fol. LII vto. Siguen después foliación y signaturas nuevas para la _Comedia nueuamente compuesta llamada Seraphina, en que se introducen nueue personas. Las quales en estilo comienço_ (sic. por _cómico_) _y á vezes en metro van razonando hasta dar fin á la comedia_. Finaliza ésta en el reverso del fol. XIII, marcado por errata como si fuera el XII. Después leemos: _Aunque_ (_¿Nunque?_) compuesto por el mismo autor. Sigue á esta especie de epígrafe una colección de sentencias en pareados de ocho sílabas, las que principian á la vuelta de la penúltima hoja y ocupan casi todo el blanco de la última, dejando solamente lugar para lo que copio á continuación: _Fue impresa la presente obra en la insigne Cibdad de Valencia por matre_ (sic) _George Costilla, impresor de libros; acabose a XV del mes d' febrero del año mil y D. XXj_ (1521). _Otorgo su cesarea magestad al presēte libro gracia y Priuilegio que ninguno lo pueda imprimir en todos los reynos de Castilla ni aragon ni traer de otra imprimido por tiempo de diez años so las penas en él contenidas._ Fol y vo. 4.º como dice el Catálogo de la _Biblioteca Grenv._ Letra gótica con unas figuritas al principio de cada escena de los interlocutores de ella. Tiene foliación que se renueva al principio de la _Seraphina_, y las signs. A-Iiiij. Viene luego Aj hasta Cij. Cada cuaderno es de seis hojas». Hasta aquí el bibliógrafo valenciano. Ignoro si este ejemplar, único de que tengo noticia, es el mismo que poseyó Moratín, y al cual se refiere varias veces en sus cartas familiares. En 9 de junio de 1817 escribía desde Barcelona á D. José Antonio Conde: «Ha parecido en Lutecia un librote que me enviarán sin falta, y cuando venga no trueco mi opulencia por la de Midas el de las _aures asininas_. Es nada menos que las tres citadas, y vueltas á citar y nunca vistas, comedias _La Thebayda_, la _Tolomea_ y la _Serafina_, impresos en Valencia en el año de 1521, esto es, cuando Lope de Rueda jugaba á la rayuela y al salta tú con otros chicos como él en el arenal de Sevilla. Con esta nueva adquisición tengo ya material para unos ocho tomos de piezas dramáticas del primer siglo del teatro español, comenzando en Juan de la Enzina y acabando por Juan de la Cueva». (_Obras Póstumas de don Leandro Fernández de Moratín_, tomo II, 1867, pp. 284-285). Moratín, por distracción sin duda, puso en vez de la _Hipólita_ la _Tolomea_, que es una de las tres comedias de Alonso de la Vega, impresas en 1566. Las otras dos son la _Serafina_ y _la Duquesa de la Rosa_. En carta al mismo Conde (9 de agosto de 1817) añade: «Hoy mismo tendré en mis manos pecadoras el libro que contiene aquellas comedias antiguas de que hablé á Vd., y él me consolará por algunos días de los desabrimientos que continuamente me molestan». (Pág. 288). La compra se hizo por medio del abate D. Juan Antonio Melón, á quien escribía Moratín desde Montpellier, en 10 de septiembre de 1817: «Me han acompañado en mi viaje aquellas tres rancias comedias que me adquiriste, de las cuales aún no he podido leer más que la mitad de la primera. Es una novela en diálogo, imitación de la _Celestina_ y muy inferior á aquel excelente original» (pág. 960). Antes que Moratín diese breve cuenta de estas piezas en sus _Orígenes del teatro español_, sólo se encontraba la escueta noticia de sus títulos y del año y lugar de impresión en Nicolás Antonio (_Biblioteca Hispana Nova_, tomo II, pág. 338), que duda por cierto si el autor es uno solo: «sive unum sive plures». Velázquez, en sus _Orígenes de la poesía castellana_ (traducción alemana de Dieze, p. 310), copió la indicación bibliográfica de Nicolás Antonio, que repitieron luego García de Villa (_Origen, épocas y progresos del teatro español_, p. 251), Pellicer (_Tratado Histórico de la Comedia y del Histrionismo_, I, pág. 16) y otros autores, ninguno de los cuales da el menor indicio de haber visto tales comedias. Es muy dudosa la existencia de las dos ediciones que algunos bibliógrafos suponen hechas en Valencia por el mismo Jorge Costilla en 1524 y 1532. Nadie las ha descrito, y puede haber error en los guarismos. La única reimpresión positiva y auténtica es de la de Sevilla, 1546, de la cual se conocen tres ejemplares más ó menos completos. Ninguno de ellos contiene la _Hipólita_, sino solas la _Thebaida_ y la _Seraphina_. Nuestra Biblioteca Nacional posee el magnífico ejemplar que fué de Salvá y le sirvió para el cínico análisis inserto en el tomo II de su _Catálogo_. Brunet describe el de la Biblioteca Nacional de París, que está falto de las últimas hojas, y Wolf (_Studien_, pág. 290) cita el de la Biblioteca Imperial de Viena. Esta edición de Sevilla no es en folio, sino en 4.º Lleva en la portada y al principio de las escenas figuritas que supongo que serán las mismas de la edición príncipe. Carece de foliatura y tiene las signaturas a-r, todas de ocho hojas. Al fin dice: _Fue impressa la presente obra, llamada Thebayda, en Seuilla en casa de Andrés de Burgos. Acabose a diez de Mayo. Año de mil y quinientos y quarenta y seys años._ La extremada rareza de estas comedias hizo que algunos eruditos sacasen copias de ellas para su estudio. En el departamento de Manuscritos de la Biblioteca Nacional existen la _Thebayda_ y la _Seraphina_ copiadas del ejemplar de Viena por Böhl de Faber, y la _Hipólita_, transcrita de la edición de 1521 por D. Agustín Durán.

[325] _Obras de Moratín_, ed. de la Academia de la Historia, I, pág. 152.

[326] En la introducción que Du Méril puso á su edición de la comedia _Alda_ (_Poésies inédites du Moyen Age_, 3.ª sección, París, 1854, pág. 423) dice que este asunto se encuentra con algunas diferencias en el _Mischle Sandabar_, colección de cuentos hebreos, traducida por Carmoly, y con identidad completa en un poema francés inédito del siglo XIII, _Floris y Lyriope_, y en el _fabliau_ de Trubert, colección de Méon, tomo I, pág. 192.

[327] En dos de las _Settanta Nouvelle Porretane_ del boloñés Sabadino (fols. XII y Liiii de la edición de 1510) intervienen hombres disfrazados de mujeres. Ambas novelas son muy licenciosas pero nada tienen que ver con el argumento de la _Seraphina_. Más se parece el de la novela XII de Masuccio Salernitano (_Il Novellino_, ed. Setembrini, Nápoles, 1874, pp. 150 á 162).

[328] Trátase de Serafino Aquilano, célebre músico y poeta napolitano (1466-1500), muy dado á sutilezas y conceptos, por lo cual se le considera como uno de los precursores del _seicentismo_. En España debía de alcanzar mucho crédito á principios del siglo XVI, pues ya hemos visto que también Urrea le cita con elogio.

[329] Pág. 379-380. Cito por la reimpresión que los señores Marqués de la Fuensanta del Valle y D. José Sancho Rayón hicieron en el tomo V de su _Colección de libros españoles raros ó curiosos_ (Madrid, 1873) que comienza con la _Comedia Selvagia_. De la _Seraphina_ se tiraron también algunos ejemplares aparte.

[330] «Estilo, frases, traza, todo es idéntico», dice Gallardo (_Ensayo_, I, col. 1184). Algo habría que objetar á esto, pero en realidad prevalecen las semejanzas.

[331] «_Menedemo._--En verdad te digo, si hubieses visto las cosas que en prosa y en metro tiene compuestas, te pondría espanto». (pág. 41). «_Franquila._--¿A quién en el mundo visteis vosotros hablar ni trobar por tan alto y limado estilo? ¿E adónde se hallará su abundancia de vocablos, e la facundia que tiene en la lengua?». (pág. 104). «_Franquila._--¿Y en el arte de la oratoria, parécete que se queda atrás? «_Menedemo._--Muy mejor escribe en prosa que en metro». (pág. 108). «_Galterio._--Oh cancion digna de estar escrita con letras de oro! y cierto aquel Florentino Petrarca, en su galana toscana lengua, no declaró su pasion con sentencia ni metros tan altos, ni pudo por tal estilo, aunque mucho se trabajaba, representar en público lo que en el alma sentía, en el tiempo que él, como muchas veces afirma, más fuego tuvo encerrado en el pecho; ¡oh quién la tornase á oir otra vez! ¿Qué me dices, Menedemo, que te veo helado? «_Menedemo._--Por la Sagrada Escritura te juro que daría mi caballo con el jaez por tener la cancion escrita, porque pienso que cosa semejante á ésta nadie hasta hoy la compuso». (pág. 137). «_Menedemo._--¡O santo Dios! qué maravillosa manera de metrificar, e qué medida en los pies, y qué sentencia tan comprehensible en su propósito». (pág. 258). Como no es de suponer que el autor de los versos sea uno y el de la prosa otro, habrá que convenir en que ningún poeta ha llegado á la frescura de este anónimo en lo de elogiarse á sí mismo. Todas sus composiciones son á estilo de los cancioneros del siglo XV. Las más curiosas son dos glosas de romances, _Rosa Fresca y Por el mes era de Mayo_.

[332] «_Galterio._--Mi principal intencion es, como ya sabes, ser amigo de todos los ministros de la justicia, porque éstos contentos, puede hombre desollar caras en medio de la ciudad como cada día ves que se hace; y esto con poco trabajo se alcanza, porque con dar... algunos avisos de hombres facinerosos, y de algunos que juegan juegos devedados, y de algunas mancebas de casados, ó frailes ó clérigos pobres, que de los demás otro norte se sigue, como luego y tambien acostumbro acompañar algunas noches al corregidor ó teniente, y con llevalle alguna vez un presentillo liviano de cualquier par de perdices, y con otros servicios de pelillo semejantes á éstos puedes á banderas desplegadas matar moros...». «Esto dejado, tambien procuro de tener contentos los caballeros de la ciudad, en algunas cosas como en acompañallos de que hombre los encuentra en la calle, que es cosa de que ellos mucho se honran; y tambien loar sus cosas á persona que se lo hayan de decir el mismo día, como á criados y familiares de su casa... Otra forma no pensada tengo tambien para con los señores de la Iglesia, etcétera» (pp. 180-183).

[333] D. Pedro IV de Aragón mandó extinguir este _oficio_, por carta real dada en Valencia á 6 de marzo de 1337 (vid. _Aureum Opus regalium privilegiorum_, p. CIII. _De revocatione officii regis Arloti_, VIII, citado por Carboneres en sus curiosos apuntes históricos sobre _La mancebía en Valencia_, Valencia, 1876).

[334] _Obras del marqués de Santillana_, ed. de Amador de los Rios, pág. 513.

[335] Vid. sobre estos valencianismos de la _Seraphina_ (que son mucho más raros en la _Thebayda_) una indicación de D. Cayetano Vidal de Valenciano en _Lo Gay Saber_, segunda época, año IV, 15 de mayo de 1881.

[336] La _Thebayda_ fué reimpresa por el marqués de la Fuensanta del Valle en el tomo XXII de la _Colección de libros españoles raros ó curiosos_ (Madrid, 1894). Esta edición es incorrectísima; se hizo por una mala copia del ejemplar de la Biblioteca Nacional, y se ve que no fué cotejada ni corregida por nadie. Hay erratas monstruosas, que hacen á veces impenetrable el sentido. Á ella nos referimos, sin embargo, por ser la única accesible á la mayor parte de los lectores.

[337] Es un tomo en 4.º, sin lugar ni año, 54 folios, signaturas Aij-Niij, con grabados en madera. Hay tres reimpresiones modernas de la _Lozana_, una en el tomo primero de la _Colección de libros españoles raros ó curiosos_, de Sancho Rayón y Fuensanta del Valle (Madrid, 1871); otra de París, 1888, en que acompaña al texto castellano una traducción francesa de Alcides Bonneau, y la última de Madrid, en la _Colección de libros picarescos_ del difunto editor Rodríguez Serra (1899). Todas estas ediciones, que en rigor se reducen á una sola, proceden de una copia que Gayangos hizo sacar del libro de Viena, y que nadie se ha tomado el trabajo de cotejar.

[338] En su artículo sobre la _Celestina_ reimpreso en sus _Studien_ (pág. 290).

[339] El autor indudablemente la retocó antes de imprimirla, añadiendo algunas cosas de fecha posterior, porque no hemos de atribuirle don de profecía. «_Rampin._--Los cardenales son aquí como los mamelucos. «_Lozana._--Aquellos se hacen adorar. «_Ramp._--Y éstos tambien. «_Loz._--Gran soberbia llevan. «_Ramp._--El _año de veinte y siete_ me lo dirán. «_Loz._--Por ellos padeceremos todos». (Pág. 45 de la ed. de _Libros raros_). «_Lozana._--¿Qué predica aquél? Vamos allá. «_Ramp._--Predica cómo se tiene de perder Roma, destruirse el ano del XXVII, mas dícelo burlando» (pág. 73). «_Anctar._--Pues año de veinte é siete dexa á Roma y vete. «_Comp._--¿Por qué? «_Anct._--Porque será confusion y castigo de lo pasado. «_Comp._--A huir quien más pudiere. «_Anct._--Pensá que llorarán los barbudos, y mendicarán los ricos, y padescerán los _susurrones_, y quemarán los públicos y aprobados ó canonizados ladrones. «_Comp._--¿Cuáles son? «_Anct._--Los registros del Jure Cevil» (pp. 131-132).

[340] Véase una muestra: «_Lozana._--Mira, no te ahogues, que este Tiber es carnicero como Tormes, y paréceme que tiene este más razon que no el otro. «_Sagüeso._--¿Por qué éste más que los otros? «_Loz._--Has de saber que esta agua que viene por aquí era partida en munchas partes, y el emperador Temperio quiso juntarla y que viniese toda junta, y por más excelencia quiso hacer que jamás no se perdiese ni faltase tan excelente agua á tan magnífica cibdad, y hizo hacer un canal de piedras y plomo debaxo á modo de artesa, y hizo que de milla á milla pusiesen una piedra y escrito de letras de oro su nombre, Temperio, y {andaban dos mil hombres en la labor cada día; y como los arquimaestros fueron á la fin que llegaban á Ostia Tiberiana, antes que acabasen vinieron que querían ser pagados. El Emperador mandó que trabajasen sin entrar en la mar; ellos no querían, porque si acababan, dubitaban lo que les vino, y demandaron que les diese su hijo primogénito, llamado Tiberio, de edad de diez y ocho años, porque de otra manera no les parecía estar seguros; el Emperador se lo dió, y por otra parte mandó saltar las aguas, y ansí el agua con su ímpetu los ahogó á maestros y laborantes y al hijo, y por eso dicen que es y tiene razon de ser carnicero Tiber á Tiberio» (pp. 262-263).

Ignoro el origen de esta leyenda, que no encuentro en el precioso libro de Graf, _Roma nella memoria e nelle inmaginazioni del Medio Evo_.

Otros rasgos de esta arqueología infantil hay en la _Lozana_: «Os puedo mostrar al _Rodriguillo español de bronce_; hecha fué estátua en Campidolio, que se saca una espina del pie y está desnudo» (pág. 48).

«_Lozana._--¿or dó hemos de ir?

«_Rampin._--Por aquí, por plaza Redonda, y vereis el templo de Panteon, y la sepultura de Lucrecia Romana, y el aguja de piedra que tiene la ceniza de Rómulo y Rémulo, y la coluna labrada, cosa maravillosa». (Pág. 69).

[341] «_Auctor._--Y á vos no conocí yo _en tiempo de Julio segundo_ en plaza Nagona, quando sirviedes al señor canónigo?». (Pág. 84).

La acción de la _Lozana_ pasa en 1513, puesto que se menciona la coronación de León X:

«_Loz._--Yo venía cansada, que me dixeron que el Santo Padre iba á encoronarse. Yo, por verlo, no me curé de comer.

«_La Sevillana._--¿Y vístelo por mi vida?

«_Loz._--Tan lindo es, y bien se llama Leon décimo, que así tiene la cara». (pág. 23).

De las cosas del tiempo de Alejandro VI se habla en la _Lozana_ como de oídas: «Ya es muerto el duque Valentin, que mantenía los haraganes y vagamundos». (Pág. 254).

[342] «_Loz._--Dime Divicia, ¿dónde comenzó ó fué el principio del mal francés?

«_Divicia._--En Rapolo, una villa de Génova, y es puerto de mar; porque allí mataron los pobres de San Lázaro, y dieron á saco los soldados del rey Carlo Cristianísimo de Francia aquella tierra y las casas de San Lázaro... y luego incontinenti se sentían los dolores acerbísimos y lunáticos, que yo me hallé allí y lo vi, que por eso dicen el Señor te guarde su ira, que es esta plaga que el sexto ángel derramó sobre casi la metad de la tierra.

«_Loz._--¿Y las plagas?

«_Div._--En Nápoles comenzaron, porque tambien me hallé allí cuando dicían que habían enfecionado los vinos y las aguas; los que las bebían luego se _aplagaban_, porque habían echado la sangre de los perros y de los leprosos en las cisternas y en las cubas, y fueron tan comunes y tan invisibles, que nadie pudo pensar de dónde procedían. Muchos murieron, y como allí se declaró y se pegó, la gente que despues vino de España llamábanlo mal de Nápoles, y éste fué su principio, y _este año de veinte y cuatro son treinta é seis años que comenzó_. Ya comienza á aplacarse con el legno de las Indias Occidentales, cuando sean sesenta años que comenzó, al hora cesará» (pp. 273 y 274).

[343] «Y si por ventura os veniere por las manos un otro tratado _de Consolatione infirmorum_, podeis ver en él mis pasiones, para consolar á los que la fortuna hizo apasionados como á mí; y en el tratado que hice del leño del India, sabreis el remedio mediante el cual me fué contribuida la sanidad, y conocereis el Auctor no haber perdido todo el tiempo, porque como vi coger los ramos del árbor de la vanidad á tantos, yo, que soy de chica estatura, no alcancé más alto, asenteme el píe hasta pasar, como pasé, mi enfermedad». (Pág. 334).

[344] _Historia bibliográfica de la Medicina EspaÃ} {±ola, obra póstuma de D. Antonio Hernández Morejón_, tomo II, Madrid, 1843, pág. 219.

_Anales Históricos de la Medicina en general, y biográfico-bibliográficos de la española en particular, por D. Anastasio Chinchilla. Historia de la Medicina Española_, tomo I, Valencia, 1841, página 186.

Las donosísimas coplas de Cristóbal de Castillejo «en alabanza del palo de las Indias, estando en la cura del», cuya fecha es lástima no conocer, prueban el entusiasmo y avidez con que fué recibido el nuevo remedio.

[345] _Il modo de adoperare el legno de India occidentale, salutifero remedio a ogni piaga et mal incurable, et si guarisca il mal Franceso; operina de misser prete Francisco Delicado._ (Al fin): _Impressum Venetiis sumptibus vener. presbiteri Francisci Delicati Hispani de Oppido Martos, die 10 Februarii 1529._ 4.º, ocho folios de letra gótica.

[346] Vid. el tomo II de mi _Historia de los Heterodoxos Españoles_, pág. 113.

[347] Está descrita con el número 4568 en las adiciones al _Ensayo_ de Gallardo (t. IV, cols. 1563-64). Las palabras con que termina este volumen son exactamente las mismas que Delicado solía usar, aunque no se expresa su nombre. «Estampado en la ynclita ciudad de Venecia; hizo lo estampar miser Juan Batista Pedrezano, mercader de libros: por importunacion de muy munchos señores a quien la obra y estilo y lengua Romance Castellana muy muncho plaze. Correcto de las letra que trastrocadas estavan: se acabo año del Señor 1531. A dias 20 Novembris. Reinando el inclito serenissimo príncipe miser Andrea Griti, Duque clarissimo. Cum gracia y privilegio del inclito prudentissimo Senado; a la libreria o botecha que tiene por enseña la Torre junta al puente del Rialto».

[348] En el prólogo habla del «arte de aquella mujer que fué en Salamanca en tiempo de Celestino segundo». Claro que es broma lo de la época de Celestino II, cuyo breve pontificado pertenece al siglo XII (1143-1144), pero la indicación de Salamanca es uno de los más antiguos testimonios que pueden encontrarse en favor de la tradición que pone allí el teatro de la tragicomedia de Rojas. Ya que me olvidé de citarlo en su lugar propio, subsano aquí la falta.

Pág. 187: «Monseñor, esta es _Cárcel de Amor_, aquí idolatró Calisto, aquí no se estima Melibea, aqui poco vale Celestina».

Pág. 255: «Dicen que no es nacida ni nacerá quien se la pueda comparar á la Celidonia, porque Celestina la sacó de pila».

La Lozana se hacía leer por los amigos, entre otras composiciones literarias, la _Celestina_: «Quiero que me leais, vos que teneis gracia, las coplas de Fajardo y la comedia Tinelaria y á Celestina, que huelgo de oir leer estas cosas mucho.

«_Silvano._--¿Tiénela vuestra merced en casa?

«_Loz._--Señor, vedla aquí, mas no me la leen á mi modo, como hareis vos». (Pág. 239).

La _Comedia Tinelaria_ es de Bartolomé de Torres Naharro. Las coplas de Fajardo no deben de ser otra cosa que la bestial _C... comedia del Cancionero de Burlas_, dedicada, como en ella se dice, al «noble caballero Diego Faxardo, que en nuestros tiempos en gran luxuria floreció en la ciudad de Guadalaxara».

[349] «_Lozana._--Andate ahí, p... _de Tesalia_, con tus palabras y hechizos, que más sé yo que no tú ni cuantas nacieren, porque he visto moras, judías, zíngaras, griegas y cecilianas, que éstas son las que más se perdieron en estas cosas, y vi yo hacer munchas cosas de palabras y hechizos, y nunca vi cosa ninguna salir verdad, y todas mentiras fingidas, y yo he querido saber y ver y probar como Apuleyo, y en fin hallé que todo era vanidad, y cogí poco fruto, y ansí hacen todas las que se pierden en semejantes fantasías». (Pág. 267).

«_Loz._--Como dixo _Apuleyo_, bestias letrados». (Pág. 303).

«_Porfirio._--¡Oh Dios mío y mi Señor! como Balán hizo hablar á su asna ¿no haría Porfirio leer á su Robusto, que solamente la paciencia que tuve cuando le corté las orejas me hace tenelle amor? pues vestida la veste talar, y asentado y bello, como tiene las patas como _el asno de oro de Apuleyo_, es para que le diesen beneficios, cuanto más graduallo bacalario». (Pág. 324).

El mismo Porfirio dice de su asno que «no sabe leer, no porque le falte ingenio, mas porque no lo puede expremir por los mismos impedimentos que _Lucio Apuleyo, cuando, siendo asno, retuvo siempre el intelecto_ de hombre racional». (Pág. 324).

[350] Esta semejanza fué advertida primeramente por los señores Fuensanta del Valle y Sancho Rayón en la advertencia preliminar de su edición de la _Lozana_, pág. 7.

[351] Th. Braga, en un artículo muy interesante de la _Bibliographia Critica_, de F. Adolpho Coelho, tomo I (y único). Porto, 1875, pág. 99.

Es cierto que en la _Lozana_ se cita más de una vez á _Zopin_, pero no como personaje literario, sino como tipo popular, como uno de los rufianes más conocidos en Roma (pág. 203). La _Lozana_ se indigna de que la comparen con él.

[352] _Giornale Storico della letteratura italiana._ Turín, 1880, tomo XIII, pág. 317. Ya el traductor francés Alcides Bonneau había notado la prioridad cronológica de la obra de Delicado sobre los _Ragionamenti_ del Aretino.

[353] «E discutibile e discutibilissimo che l'Aretino abbia foggiati i _Ragionamenti_ e la _Puttana errante_ sul tipo della sfrontata ed accorta _Lozana Andaluza_ di Francesco Delgado, come pare inclini ad ammetere il Graf. Nella vita licenciosa delle cortigiane e femmine di postribolo l'Aretino, esperto di tutto, ne sapeva un punto di piú del Delgado... nè a me consta che la _Lozana_, benchè composta a Roma, godesse grande diffusione a'tempi dell'Aretino.»

(A. Farinelli. En la _Rassegna Bibliografica della letteratura Italiana_, tomo VII, pág. 281. Pisa, 1900).

[354] Vid. el precioso estudio de A. Graf, _Una cortigiana fra mille: Veronica Franco_, en su libro _Attraverso il Cinquecento_ (Turín, 1888, pp. 217-355).

[355] Apud Eccard, _Corpus historicorum medii aevi_, tomo II, pág. 1997. Apud Graf, pág. 284.

[356] _Diarii_, tomo VIII, col. 414. Apud Graf, pág. 286.

[357] «Hay de todas naciones; hay españolas castellanas, vizcaínas, montañesas, galicianas, asturianas, toledanas, andaluzas, granadinas, portuguesas, navarras, catalanas y valencianas, aragonesas, mallorquinas, sardas, corsas, sicilianas, napolitanas, brucesas, pullesas, calabresas, romanescas, aquilanas, senesas, florentinas, pisanas, luquesas, boloñesas, venecianas, milanesas, lombardas, ferraresas, modonesas, brecianas, mantuanas, raveñanas, pesauranas, urbinesas, paduanas, veronesas, vicentinas, perusinas, novaresas, cremonesas, alexandrinas, vercelesas, bergamascas, trevijanas, piedemontesas, saboyanas, provenzanas, bretonas, gasconas, francesas, borgoñonas, inglesas, flamencas, tudescas, esclavonas y albanesas, candiotas, bohemias, húngaras, polacas, tramontanas y griegas.

«_Lozana._--Ginovesas os olvidais.

«_Bolijero._--Esas, señora, sonlo en su tierra, que aquí son esclavas ó vestidas á la ginovesa por cualque respeto» (pp. 107-108).

[358] La Imperia Romana, manceba del célebre banquero Agustín Chigi, murió en 1511, según lo publicaba su insolente epitafio en la capilla de Santa Gregoria. «Imperia Cortisana Romana quae digna tanto nomine, rarae inter mortales formae specimen dedit. Vixit a. XXVII, d. XII. Obiit MDXI, die XV Augusti».

La Imperia Aviñonesa que aparece en el _Retrato de la Lozana_ (mamotretos 60-62) debe de ser una cortesana posterior, que tomó el nombre de la primera, según acostumbraban las de su oficio: «Y como vienen, luego se mudan los nombres con cognombres altivos y de gran sonido, como son: la Esquivela, la Cesarina, la Imperia, la Delfina, la Flaminia, la Borbona, la Lutreca, la Franquilana, la Pantasilea, la Mayorana, la Tabordana, la Pandolfa, la Dorotea, la Oropesa, la Semi-dama, y doña tal, y doña Adriana, y así discurren, mostrando por sus apellidos el precio de su labor» (pág. 109).

[359] Vid. especialmente la novela 51 de la 2.ª parte: _Isabella da Luna, spagnuola, fa una solenne burla a chi pensava di burlar lei_.

«Fra l'altre che a Roma sono, ce n'e una; detta Isabela da Luna, Spagnuola, la quale ha cercato mezzo il mondo. Ella andò alla Goletta e a Tunisi; per dar soccorso ai bisognosi soldati, e non gli lasciar morir di fame. Ha anco un templo seguitata la Corte dell' Imperadore per la Lamagna e la Fiandra e in diversi altri luoghi... Se n' è ultimamente ritornata a Roma, dov' è tenuta, da chi la conosce, per la più avveduta e scaltrita femmina che stata ci sia già mai. Ella è di grandissimo intertenimento in una compagnia, siano gli uomini di che grado si vogliano, perciocchè con tutti si sa accomodare e dar la sua a ciascuno. E' piacevolissima, affabile, arguta, e in dare à tempi suoi le risposte a ciò che si ragiona prontissima. Parla molto bene Italiano; e se è punta, non crediate che si sgomonti, e che le manchino parole a punger chi la tocca; perchè è mordace di lingua, e non guarda in viso a nessuno, ma dà con la sue pungenti parole mazzate da orbo. E' poi tanto sfacciata e presuntuosa, che fa professione di far arrossire tutti quelli che vuole, senza che ella si cangi di colore». (_Novelle di Matteo Bandello_, Milán, 1814, tomo VI, pp. 518-519).

Todas las señas de este retrato convendrían perfectamente á la Lozana, si la cronología lo permitiese. Pero no siempre fueron afortunadas las andanzas de Isabel de Luna en Italia. Véase la novela 17 de la parte IV del mismo Bandello, _Castigo dato a Isabella Luna meretrice, per la innobedienza ai comandamenti del Governatore di Roma_. (tomo IX, pp. 283-290).

[360] Vid. el estudio crítico sobre aquel poeta, que publiqué al principio del segundo tomo de la _Propaladia_ (Madrid, 1900, en la colección de los _Libros de antaño_).

Torres Naharro tiene algunas afinidades con Delicado, especialmente en una composición bastante licenciosa que no se atrevió á incluir en la _Propaladia: Concilio de los Galanes y cortesanas de Roma invocado por Cupido_ (pliego suelto de la Biblioteca de Oporto). De su contexto parece inferirse que fué compuesto en 1515.

En el _prohemio_ de la _Propaladia_ dice Torres Naharro: «Ansí mesmo hallarán en parte de la obra algunos vocablos italianos, especialmente en las comedias, de los cuales convino usar, habiendo respecto al lugar y á las personas á quien se recitaron. Algunos dellos he quitado, otros he dejado andar, que no son para menoscabar nuestra lengua castellana, antes la hacen más copiosa» (pp. 10-11 de la edición moderna).

[361] «Demandó Gonela al Duque que los médicos de su tierra le diesen dos carlines al año. El Duque, como vido que no avia en toda la tierra arriba de diez, fué contento. El Gonela ¿qué hizo? atóse un paño al pie y otro al brazo, y fuese por la tierra. Cada uno le decía ¿qué tienes? y él le respondía: tengo hinchado esto, e luego le decían: va, toma la tal hierba y tal cosa y póntela y sanarás; despues escrevía el nombre de cuantos le decían el remedio, y fuese al Duque, y mostróle cuantos médicos habia hallado en su tierra, y el Duque decía: ¿Has tú dicho la tal medicina á Gonela? El otro respondía: señor, sí; pues pagá dos carlines, porque sois médico nuevo en Ferrara» (pág. 272).

Esta anécdota, ú otra muy análoga, se repite en varias colecciones de _facecias_ italianas y españolas. Es el primero de los _Doce cuentos_ de Juan Aragonés, que acompañan al _Alivio de caminantes_, de Juan de Timoneda, en algunas ediciones.

[362] Vid. el tomo II de estos _Orígenes de la novela_, pág 110.

[363] «_Lozana._--Micer Porfirio, estad de buena gana, que yo os lo vezaré á leer, y os daré órden que despachés presto para que os volvais á vuestra tierra; id mañana, y haced un libro grande de pergamino, y traédmelo, y lo vezaré á leer, é yo hablaré á uno que si le untais las manos será notorio, y os dará la carta del grado, y hacé vos con vuestros amigos que os busquen un caballerizo que sea pobre y jóven... y desta manera venceremos el pleito, y no dubdeis que de este modo se hacen sus pares bacalarios. Mirá, no le deis á comer al Robusto dos dias, y cuando quisiere comer, metelde la cebada entre las hojas, y ansí lo enseñaremos á buscar los granos y á boltar las hojas, que bastará, y diremos que está turbado, y ansí el notario dará fe de lo que viere, y de lo que cantando oyere. Y así _omnia per pecuniam facta sunt_, porque creo que basta harto que lleveis la fe, que no os demandarán si lee en letras escritas con tinta ó con olio ó iluminadas con oro...». (Páginas 324-325).

[364] _Comedia de Sepúlveda_ (edición de D. Emilio Cotarelo), Madrid, 1901, pág. 15.

[365] _La Prima Parte de Ragionamenti di M. Pietro Aretino, cognominato il Flagello de Prencipi, il veritiero, e'l divino, divisa in tre giornate_, MDLXXXIIII (1584).

PP. 141-219: «Comincia la terza et ultima giornata de capricciosi ragionamenti de l'Aretino, ne la quale la Nanna racconta a l'Antonia la vita de le Puttane».

[366] _Coloquio de las Damas, agora nueuamēte corregido y emendado M. D. XL. VIII._

8.º, letra itálica, 94 hs. foliadas, inclusas las preliminares, y una sin foliar y otra blanca. El bello ejemplar que tengo á la vista perteneció á la biblioteca de Ternaux Compans.

Edición seguramente clandestina, que algunos suponen hecha en Salamanca, por Juan de Junta. Pero el género de las erratas, y hasta el tipo de letra, muy parecido al de los _Diálogos_ de Luciano, estampados en Lyon, 1550, por la imprenta del Grypho, hacen sospechar que salió de esta ú otra oficina extranjera.

La edición de 1549, descrita por Brunet, tiene la portada de rojo y negro: _Coloquio de las damas. Nueuamente impreso año de 1547._ Es de letra gótica, y lleva el siguiente colofón: _Fue impreso el presente tratado intitulado: Coloquio de las damas, en la noble villa de Medina del Campo, por Pedro de Castro, impresor. Acabóse á q[=r]o dias del mes de Enero. Año d' mil y quinientos y quarenta y nueue años._

La omite D. Cristóbal Pérez Pastor en su excelente monografía sobre _La Imprenta en Medina del Campo_, acaso por considerar apócrifa la subscripción final, aunque no lo parece.

--_Coloquio de las Damas, Agora nueuamente corregido y emendado. 1607._ 8.º, 141 pp. de letra redonda.

Una nueva y bien excusada reimpresión hizo en Madrid, 1900, el difunto editor Rodríguez Serra en el segundo tomo de la que llamó _Colección de libros picarescos_.

[367] «Si por ventura alguno, más furioso de lo que conviene, murmurando acusase al tradutor deste Coloquio, diziendo no averlo romançado al pie de la letra de como está en Toscano, quitando en algunos cabos partes, y en otros renglones, e assi mesmo mudando nombres y alguna sentencia y en algun otro lugar diziendo lo mesmo que el autor, aunque por otros modos: A esto respondo, que en diversos lugares deste Coloquio fallé muchos vocablos, que con la libertad que hay en el hablar y en el escrivir donde él se imprimio se sufren, que en nuestra España no se permitirian en ninguna impresion, por la desonestidad dellos. De cuya causa en su lugar acordé de poner otros más honestos, procurando en todo no desviarme de la sentencia, aunque por diferentes vocablos, excepto en algunas partes donde totalmente convino huyr della: por ser de poco fructo, y de mucho escándalo y murmuracion». (Fol. XI de la primera edición).

[368] Consta ya la prohibición en el Indice de Valdés, 1559. (Vid. la reimpresión de Reusch, _Die Indices librorum prohibitorum des Sechzehnten Jahrhundertes..._ Tubinga, 1886, tomo 176 de la Sociedad Literaria de Stuttgart, pág. 233).

[369] _Pornodidascalus, sev Colloquium Muliebre Petri Aretini ingeniosissimi et ferè incomparabilis virtutum et vitiorum demonstratoris: De astu nefario horrendisque dolis, quibus impudicae mulleres juventuti incautae insidiantur, Dialogus. Ex italico in hispanicum sermonem versus à Ferdinando Xuaresio Seviliensi. De Hispanico in latinum traducebat, ut juventus Germana pestes illas diabolicas apud exteros, utinam non et intra limites, obvias cavere possit cautius, Gaspar Barthius... Francofurti. Typis Wechelianis, sumptibus Danielis ac Davidis Aubriorum, et Clementis Schleichii. Anno M. DC. XXIII._

8.º, 124 pp. y tres de erratas sin foliar. Fué reimpreso una ó dos veces.

[370] Hay quien cita una edición de 1530, pero hasta ahora no se conoce ejemplar alguno ni es verisímil su existencia.

--_Segunda comedia de Celestina: en lo_ (sic) _que se trata de los amores de vn cauallero llamado Felides, y de vna donzella de clara sangre llamada Polandria. Donde pueden salir para los que lieren muchos y grandes auisos que della se pueden tomar. Dirigida y endreçada al muy excelente e ilustrissimo señor don Francisco de Çuniga Guzman, y de Soto mayor: Duque de Bejar: Marques d'Ayamonte, y de Gibraleon. Conde de Belalcaçar, y de Bañares. Señor de la puebla de Alcocer con todo su vizcondado y d' las villas de Lepe: Burguillos, y Capilla, y justicia mayor d' Castilla. La qual comedia fue corregida y emendada: por el muy noble cauallero Pedro d' Mercado: vezino y morador en la nobla_ (sic) _uilla de Medina del Campo. M. D. xxxiiij_.

(Al fin): «Acabose la presente obra en la muy noble villa de Medina del Campo. En casa de Pedro touans (_Tovans_), en el coral (sic por _corral_) de boeys. Año de M. D. xxxiii (1534) a XXX de Octobre».

4.º, let. gót. Sin foliatura, signaturas _a q._ Cada una de ocho hojas. La orla de la portada es la misma que llevan las _Coplas de las comadres_, de Rodrigo de Reinosa.

Esta primera edición era enteramente desconocida hasta que la describió Salvá (n.º 1.414 de su _Catálogo_).

Pedro de Mercado declara al principio el nombre del autor en la penúltima de las coplas de arte mayor que escribe en loor de la obra:

Aqueste excelente tan buen Caballero A quien de su casta s'esmalta el saber, La sciencia es esmalte de tal rosicler, La casta el fino oro ques el verdadero: De casa y linaje de Silva heredero, Felice en sus obras, pues es Feliciano, Al cual yo suplico que mi torpe mano Perdone guiada por seso grosero.

--_Segunda comedia de Celestina._ (Al fin): «Salamanca, por Pedro de Castro... Año de M. D. XXXVI a doze dias del mes de Junio». 4.º, let. gótica, signaturas _a-o_, con grabados en madera. Citada por Brunet. No la he visto.

--_Segunda comedia de la famosa Celestina, en la qual se trata de la Resurrection de la dicha Celestina, y de los amores de Felides y Polandria, corregida y emendada por Domingo de Gaztelu, Secretario del Illustrissime_ (sic) _Señor don Lope de Soria, embaxador Cesareo acerca la Illustrissima Señoria de Venecia. Año 1536 en el mes de Junio._

(Al fin): «El libro presente, agradable a todas las extrañas naciones, fue en esta inclita ciudad de Venecia reimpreso por maestro Estephano de Savio, impresor de libros griegos, latinos y españoles, muy corregidos con otras diversas obras y libros. Lo acabó este año del Señor del 1536, a dias diez de Zunio (sic)». Hace juego con las dos ediciones de la primera _Celestina_ corregidas por Delicado. Let. gót. Viñetas en madera, sin foliatura y con las signaturas A-X, de ocho hojas cada una.

--_Segunda comedia de Celestina... Agora nueuamente impresa y corregida... Vendese la presente obra en la ciudad de Anvers, a la enseña de la polla grassa, y en paris a la enseña cabe sant benito._ Sin ano (¿hacia 1550?) En 16.º, 228 hs. sin foliar. Esta edición, de muy lindo aspecto, es la menos rara de las antiguas, pero la más incorrecta.

--_Segunda Comedia de Celestina, por Feliciano de Silva_, Madrid, imp. de Ginesta, 1874. Es el tomo noveno de la _Colección de libros españoles raros ó curiosos_. Cuidó de esta edición, que está bastante limpia, D. José Antonio de Balenchana, tomando por texto la de Venecia, pero sin hacer uso de la primitiva de Medina del Campo, que no llegó á ver hasta después de impreso el volumen.

[371] «_Pueblo._--Oh madre Celestina, ¿qué maravilla tan grande ha sido esta de tu resurreccion?

«_Celest._--Hijos, los secretos de Dios no es lícito sabellos á todos, sino á quien él los quiere revelar, porque ya sabeis que lo que encubre á los sabios descubre á los pequeñuelos como yo. Sabed, hijos míos, que no vengo á descubrir los sucesos de allá, sino á enmendar la vida de acá, para con las obras dar el ejemplo, con aviso de lo que allí pasa; pues la misericordia de Dios fué de volverme al siglo á hacer penitencia. Y esto baste, hijos, para que todos os enmendeis, como en la predicacion de Jonás, porque no perescais; que las cosas de la otra vida no bastan lenguas á decillas, y por tanto todos vivamos bien, para que no acabemos mal...

«_Pueblo._--Madre Celestina, tú seas muy bien venida, y Dios quede contigo. Parécenos que la vieja viene escarmentada. Trato le deben haber dado por donde quiere mudar el natural, que no se dirá agora que mudó la piel la raposa, mas su natural no despoja; pues con mudar la piel, viene mudadas las obras. No de valde se dice que el loco por la pena es cuerdo. Aquí podremos con razon decir, que de los escarmentados se hacen los arteros. Por cierto, caso de predestinacion paresce, pues la quiso Dios sacar de los infiernos para tornalla á hacer penitencia de sus pecados» (pp. 89-91 de la ed. de _Libros raros y curiosos_).

[372] _Ensayo_, tomo IV, col. 614.

[373] _Escenas Andaluzas_ por _El Solitario_. Madrid, Imp. de D. B. González, 1847, pp. 131-149. _La Celestina._ Este artículo se había publicado antes en _Los Españoles pintados por sí mismos_.

[374] Es curioso, sin embargo, notar ciertas coincidencias.

En la escena del jardín, con que la obra termina, hallamos este diálogo entre Polandria y su criada:

«_Pol._--Hermosa noche hace, y gloria es estar debajo de las sombras de estos cipreses, á los frescos aires que vienen regocijando las aguas marinas por encima de los poderosos mares.

_Poncia._--Señora, ¿cuál te paresce mejor, esta música que dizes destos airezicos en las hojas de los árboles ó la de la voz y cantar de Felides?

_Pol._--Ay, Poncia, la de Felides; tanto cuanto va y no menos de la mezcla de la razon que con las consonancias viene mezclada, al regocijo que estos aires naturalmente hacen, sin ornamento de más razon de aquella que ellos guardan en su naturaleza; porque esta música pone descanso al cuerpo y la otra al ánima, porque goza el entendimiento en las palabras que en los oídos suenan». (pp. 498-99).

Involuntariamente se recuerdan las palabras de Lorenzo á Jéssica sobre el prestigio de la música en el acto V de _El Mercader de Venecia_:

How sweet the moonlight sleeps upon this bank! Here will we sit, and let the sounds of music Creep in our ears: soft stillness, and the night, Become the touches of sweet harmony. Sit, Jessica: look, how the floor of heaven Is thick inlaid with patines of bright gold: There's not the smallest orb which thou behold'st, But in his motion like an angel sings, Still quiring to the young-ey'd cherubins: Such harmony is in immortal souls; But whilst the muddy vesture of decay Doth grossly close it in, we cannot hear it.

[375] Feliciano de Silva es, después de Rodrigo de Reinosa, el primer autor en quien encuentro esta palabra en el sentido de lengua rufianesca.

«Calla ya, mal aventurado, con tus _girmanías_». (Pág. 41).

«Yo querría, par Dios, antes topar á Pandulfo para reir... y irnos mano á mano á un bodegon donde bebiésemos el alboroque y hablásemos algarabía como aquel que bien la sabe, _germanía_ digo» (pág. 270).

«Así que, hermano Albazin, aun agora bisoño eres en este colegio, y poco experimentado en esta guerra; y pues no la sabes, aprende de tal doctor como yo los misterios de la santa _germanía_» (pág. 446). En el mismo lugar habla de _las leyes de la santa gualteria_, con probable alusión al Galterio ó Gualterio de la _Comedia Thebayda_.

El rufián Centurio, que sólo en el nombre recuerda al de Rojas, nos da algún _specimen_ de esta jerigonza: «Desto no me quejo, que no sé tan poco de las tramas destas tales, que no sepa yo _enchilar las canillas_ y aun tiramar los _liñuelos_ sin quebrar los hilos, y hacerme bobo, y pasar en el alarde el _gayon_ por _primo_, y haciendo que creo del cielo cebolla y que no hay otro sino yo. Que viejas son para mí todas roncerías, que bien sé aguardar los tiempos de la iza y cuáles son, como sé los de la _guadra_ y del _rodancho_». (Pág. 445).

[376] Estos _olivares_ están citados otra vez en la _Segunda Celestina_, cuando la vieja proyecta el casamiento de su sobrina Elicia:

«_Pandulfo._--Ha, ha, ha. ¿Agora la quiere casar, despues de haber corrido á ceca y á meca y á los _olivares de Santander_?». (Pág. 192).

También en la _Tragicomedia de Lisandro y Roselia_ (pág. 55) se encuentra la misma frase: «Descreo de tal... que haya yo corrido la casa de ceca y meca, y los _cañaverales y los olivares de Santander_, y pasan ya de cien mujeres las que me han sustentado en mi estado y honra en públicos burdeles, y todas me han tenido acatamiento con obediencia, y que esta hechicera al cabo de mi vejez, despues de traídos treinta años los atabales acuestas, burle de mí con menosprecio!».

Trátase casi seguramente de la mancebía de la villa, que, á pesar de su escaso vecindario en tiempo de Carlos V, es muy probable que la tuviera como puerto muy frecuentado por marineros gascones, ingleses, flamencos y de todo el Norte de Europa. Pero á fines del siglo XVI había desaparecido del mapa picaresco de España. Cervantes no la cuenta entre las diversas partes del mundo por donde había buscado aventuras el ventero. También debió de haberla en Bilbao, y de ella guardaba recuerdo el rufián Palermo de la _Tragedia Policiana_: «Medio ojo me arrebataron en Bilbao, y este rascuño me dieron en Jerez de la Frontera». (Pág. 44).

[377] «_Sigeril._--Pues si lo vieses, señor, cuál anda con unos agallones, que no parece sino ermitaño rezando toda esta mañana...

«_Pandulfo._--Señor, ¿qué es lo que demandas?

«_Felides._--¿Qué santidad es esta tan súpita, Pandulfo?

«_Pand._--Señor, el espíritu donde quiere espira. Quien convirtió a Sant Pablo y a Sant Agustin y a María Magdalena, es mucho que dé gracia á un hombre pecador como yo he sido?

«_Felid._--Por cierto que la gracia no sé si te la dió, mas es gracia la que veo en verte con esas cuentas.

«_Pand._--Señor, las cuentas como á sólo Dios se han de dar, no me pena que te parezcan gracia; porque á solo Dios se ha de satisfacer, que los hombres de nada se satisfacen; y ándeme yo caliente en su servicio y ríase la gente cuanto quisiere, pues sabes que bienaventurados sereis cuando los hombres dijeren mal de vosotros mintiendo por mí.

«_Felid._--En fin, que ya no son tus misas cosas de armas ni de afrentas como hasta aqui?

«_Pand._--Señor, no soy tan necio que no entiendo algaravía, como aquel que bien la sabe; mas sabé que en cosas justas que ninguno me echará el pié adelante, ni en cosas injustas quedará más atrás que yo.

«_Felid._--Bendito sea Dios que tan presto te mudó. ¿Mas qué llamas cosas justas, para que sepamos lo que te hemos de encomendar?

«_Pand._--Guerra contra infieles; tomar armas en defension de tu persona.

«_Felid._--¿Pues cómo anoche no las quisiste tomar para ir en defension de mi persona?

«_Pand._--Porque ibas en ofensa de tu persona y ánima, y no tenemos los servidores de Dios tanta licencia! que si á ti te viniesen á matar, estonces yo tomaría las armas.

«_Felid._--Mas estonces no las llevarías para estar más suelto; que el peso de las armas empide mucho» (pp. 384-386).

[378] «_Celestina._--Más me precio, hija, de dar consejos que de tales vencejos; de un rosario, digo, hija, y sus misterios, de una oracion del Conde ó de la Emparedada: esto te podré yo amostrar, mi amor, si lo quieres aprender». (Pág. 218).

Estas dos oraciones supersticiosas _del Conde y de la Emparedada, en romance_, fueron prohibidas en el Indice del inquisidor general Valdés (pág. 237 de la reimpresión de Reusch) y en el de Quiroga de 1583 (pág. 438).

De las irreverencias y profanaciones que en el templo se cometían da idea lo que Polandria cuenta de Felides: «Al tiempo que llegué á tomar el agua bendita, hizo él que tomaba la agua, y apretóme un dedo; y despues en la misa toda ponía las manos hácia mí como que pedía piedad, cuando vía que no miraba naide; estando alzando el fraile, hacía él señas que no adoraba la hostia, sino á mí; y desto no pude estar que no me sonriese de su necedad y herejía» (pp. 151-152).

[379] Vid. el tomo primero de estos _Orígenes de la novela_, pp. 431-432.

[380] De algunas versiones de este cuento hemos tratado también en los _Orígenes_, pág. XXXII, nota.

[381] _Ensayo_, tomo IV, col. 614.

[382] Más fundamento tiene esta otra observación del insigne erudito:

«Aquel donoso pasaje de _El Celoso Extremeño_, en que antes de llegar Loaisa á verse con la incauta Leonora le exigen tan solemnes juramentos, está sin duda imitado de la escena XXVI, al fin, donde entre las prevenciones que hace _Polandria_ á _Celestina_ como requisitos para haber de recibir á su amante al concierto á que se presta, la dice:

«_Polandria._--Madre, mira que le tomes muchos juramentos, y que mire de quién se fía; porque si mi señora (madre) algo barrunta, todo irá borrado.

«_Celestina._--¡Ay hija! ¡angelito, angelito! En Dios y en mi ánima ¿qué, no te queda más en el estómago? ¿Y á Celestina avisas tu de secreto? ¡Dolor de mí, que este es el primer secreto que en este mundo yo he sabido encubrir! Calla, señora, que eres boba; ¡nora mala! que así te lo quiero decir, y perdóname.

«Antes ya hay otros juramentos graciosos sobre que no cuenten á Felides cómo Polandria ha leído un billete suyo.

«_Quincia._--¡Guárdeme Dios, señora! ¿y de decirlo había?

_Polandria._--Pues poné aquí la mano en la cruz, y tú también, Poncia. Y agora oid: señora mía, tu merecer y mi atrevimiento te darán á conocer...»

El pasaje á que Gallardo alude es aquel en que Loaisa jura por «la intemerata eficacia donde más santa y largamente se contiene, y por las entradas y salidas del Santo Líbano monte, y por todo aquello que en su proemio encierra la verdadera historia de Carlomagno, con la muerte del gigante Fierabrás, de no salir ni pasar del juramento hecho y del mandamiento de la más mínima de vuesas mercedes...»

En el primitivo borrador de la novela juraba además por «el espejo de la Magdalena» y por «las barbas de Pilato» (ed. crítica de Rodríguez Marín, pp. 72 y 73). Estos juramentos son análogos á los que usan los rufianes en la obra de Feliciano de Silva, y generalmente en todas las _Celestinas_.

[383] Vid. los índices de Valdés y Quiroga en la edición de Reusch (pp. 238 y 439).

[384] No he visto la primera edición que cita Brunet copiando á Panzer:

_Tercera parte de la tragicomedia de Celestina... agora nueuamente compuesta por Gaspar Gomez._ (Al fin): «Acabose la presente obra en la muy noble villa de Medina del Campo. A seys días del mes de Julio. Año de mil y quinientos y treinta y seis». 4.º letra gótica.

Sólo conozco la de 1539, cuyos ejemplares son rarísimos. El que tuvo Salvá (n.º 1269 de su Catálogo) pertenece hoy á nuestra Biblioteca Nacional. Existe también en el Museo Británico y en la Universidad de Leyden.

_Tercera parte de la tragicomedia de Celestina: ua prosiguiendo en los amores de Felides y Poladria: concluyense sus desseados desposorios y la muerte y desdichado fin que ella uvo: es obra de la qual se pueden sacar dichos sutilissimos_ (sic) _sentencias admirables: por muy elegante estilo dichas: agora nueuamente compuesta por Gaspar Gomez natural de la muy insigne cibdad de Toledo: dirigida al magnifico cauallero Feliciano de Silva. Impreso. Año de M. D. XXXIX._

(Al fin): _Acabose la presente obra en la muy noble e Imperial ciubdad d'Toledo. A veynte dias del mes de Nouiembre. En casa de Hernando de Santa Catalina. Año de nuestro Señor Jesu christo: de mil quinientos y treynta nueve años._

4.º let. gót. Sin foliación. Signaturas A-2, todas de ocho hojas, menos la última que tiene seis.

[385] _Prologo del autor. Al noble cauallero Feliciano de Silua al qual va dirigida la obra._

«Noble y muy magnifico señor: Como en los tiempos antiguos no era digno de memoria: sino el que exercitando su vida en algun notable exercicio despues de sus dias la dexaua: quise forçar a mis fuerças: a que siendo fauorecidas con el fauor que de v[=r]a. merced espero: tomassen ocupacion en se ocupar algunos ratos en poner en obra a hacer esta obrezilla: la qual va tan tosca en sus dichos quan sutil es en sus sentencias subtilissimas la pasada que es la de donde ésta depende. E presuponiendo que la mar provee a los rios que della salen: acordé esta como mínimo arroyo pedir socorro a quien socorrer la puede: e yo como su _administrador_ y muy cierto sieruo de v[=r]a. merced en su nombre pido ayuda a vuestra merced como a persona que tiene poder de poder la dar, e si se marauillare del sobrado atreuimiento que me conmovio atrever pidiendo mercedes a quien jamas hize seruicios: A la verdad no sera tanta la admiracion quanta la causa que tuve y tengo para se lo suplicar: porque como yo fue informado de la veniuolencia que v[=r]a. merced tiene con los que esffuerçan a pedir esffuerço a vuestra merced, pareciome que no dexaria de ser comigo veniuolo: como lo es con los demas. E si acaso algunas partezicas en esta obra se hallaren que de notar sean: las quales sin auer conuersado con v[=r]a. merced tengan los lectores por imposible auerlas notado: siendo el autor tan friuolo e inhauil, puede se responder que assi como el que está de hito mirando al sol su gran resplandor le ciega: por el consiguiente si mi torpe lengua con la subtil y elegante de v[=r]a. merced vuiera conuersado: hallo por muy cierto que vuiera enmudecido de arte: que no digo escriuir lo escrito, mas pensar de pensarlo no osara. Pues qué medio an tenido mis sentidos para poder sentir cosa que tanto sentimiento de necesario se requeria para effectuarlo? Creera vuestra merced que sus calidisimos rayos dieron vigor a mi tibia inteligencia porque entendiesse en se ocupar al presente con la esperança futura de vuestra merced a se oponer a lo otro mas abil era licito. E ansi vuestra merced puede iuzgar que ni las razones que entre Felides y Polandria por razon avian de ser primas no van con el primor que se requiere: ni el fundamento de los dichos de los demas tan fundados: ni las sentencias de Celestina tan sentidas. En conclusion, que no lleua otra cosa vtil sino la vtilidad que de vuestra merced como de señor a quien va dirigida cobrare. E como no aya quien conociendo mejor los hierros (_sic_) los ponga con buen concierto más concertados: quise suplicar al querer de vuestra merced lo acepte, y no mirando la osadía affirme la voluntad muy recta que de seruirle tiene este su verdadero criado: la qual se empleará en lo que vuestra merced le mandare: agora no me falta despues de tener la merced concedida de vuestra merced, sino rogar al lector que esto leyere lea primero la segunda que es antes desta: porque avn que yo me condeno en esto, que cotejar la vna con la otra se verá la diferencia que ay, gano mas fama con ser trobada de historia tan subtil que infamia con hallar en ella las palabras toscas e inusitables que hallarán. E ansí porque el vulgo note la historia de donde procede, Suplico a v[=r]a. merced se lo encargue».

«Primer auto. Felides recuerda y empieça a razonar como que halla ser impossible auer estado la noche passada con su señora Polandria y afirmandolo por sueño llama a Sigeril para que le diga la certenidad de aquella duda que tiene. En lo qual passan muchas razones. E Sigeril declara por muy ciertas señales como auia estado con ella. Y Felides por mas se satisfacer determina de emviar le a la posada de Polandria. E introduzense.

«Auto segundo. Sigeril como sale de con Felides para yr a casa de Polandria: va consigo razonando: y en el camino topa a Pandulfo con el qual pasa diversas platicas: y como se despida dél acuerda no yr a casa de Polandria: y con esta determinacion se buelue a su posada a do dexó a su amo...

«Acto III. El hortelano de Paltrana llamado Penuncio anda por el vergel escardando la hortaliza: y platicando consigo de ver por allí pisadas halla entre las yeruas un tocado de Polandria: y pareciendo le mal determina mostrarle a Paltrana. Y él estando en este acuerdo entra Poncia a cojer unas rosas: y pasan entre los dos diuersas razones sobre el mismo caso, en que al fin da el tocado a Poncia e pierde el enojo...

«Aucto quarto. Sigeril como se despidió de Pandulfo, viene consigo razonando: y vee a la puerta de su posada a Corniel paje de Felides: y como an hablado entrambos, entra a dezir a su amo que viene de casa de Polandria: y que habló con Poncia, en que acuerdan que vayan a dar una musica en la noche: y por este plazer Felides le manda para quando se casare trezientos ducados...

«Aucto quinto. Polandria llama a Poncia para que le dé las rosas que trae del vergel: y ella le cuenta todo lo que con el Hortelano allá passó, y estando en estas pláticas las dos entra Borruga la negra que las a estado escuchando: y amenaza a Polandria con su señora: en conclusion que Poncia la acalla con dalle una cofia...

«Aucto sexto. Sigeril viendo que es hora de yr a dar la música habla con Felides: y luego van al concierto lleuando consigo a Canarin: y dicha vna cancion, como quieren poner la escala, Polandria se pone a la ventana y escucha (_sic_) la subida donde causa para ello inconvenientes: y ansí se despide Felides della y Sigeril de Poncia muy tristes...

«Aucto VII. Quincia se quexa de su ventura por se auer salido con Pandulfo: y estando en esto entra él y dize la que se apareje para se partir: porque ha comprado una azemila: y para pagarle le pide una faldila, en que sobre este caso allegan a reñir: y passa por allí Rodancho rufian, el qual es compañero de Pandulfo: y los pone en paz, con que haze de arte que ella le da vn manto, y otras cosas: todos tres comen en plazer: y queda acordado entre Pandulfo y Rodancho de castigar a Celestina por los diez ducados que no le prestó...

«Aucto VIII. Felides estando solo, entra Sigeril a dezirle: que ponga medio en hablar a Polandria: el qual le manda que llame a Celestina para que lo negocie: y Sigeril le aconseja que embie vna carta primero: y que la dara a Poncia, y segun Polandria respondiere ansí hará: y con este acuerdo lleva Sigeril la carta...

«Aucto nueue. Como Polandria viene a reposar á la noche, halla en su aposento a Poncia, la qual la da la carta de Felides: y como la ha leydo, pasan las dos algunas pláticas sobre ello: en conclusion que queda acordado de le responder...

«Aucto X. Sigeril buelue a dezir a su amo lo que negoció con Poncia, y Felides le torna a embiar por la respuesta de la carta: el qual va, y Polandria misma se la da...

«Aucto XI. Felides manda a Corniel que salga a ver si viene Sigeril: y estando en esto Sigeril entra y cuenta a su amo lo que con Polandria passó: y como los dos leen la carta quedan con acuerdo que Celestina provea en ello. Y Sigeril determina que la llame...

«Aucto XII. Pandulfo dice a Rodancho que pongan en effecto su determinacion: que es castigar a Celestina, y él dice que es contento. Y como lo van a cumplir topanla con un jarro de vino: y en la misma calle se vengan muy bien della. E ansí la dexan llorando y se van...

«Aucto XIII. Areusa viene a ver a Elicia: y despues que an passado algunas pláticas: Areusa la pregunta por Celestina. E como Elicia la dize que es yda por vino: viendo cómo tarda la van las dos a buscar: a la cual hallan tendida del arte que la dexaron Pandulfo y Rodancho: y lleuanla con grandes lastimas á su casa...

«Aucto XIIII. Sigeril como va a casa de Celestina oye a la puerta a Elicia y Areusa platicar con Celestina sobre su desuentura: y marauillado se de tal caso entra por se informar d'llo: e dize la embaxada que de Felides trae. Y avnque Celestina se escusa de yr concluyen en que le trayga en que vaya y que irá...

«Aucto XV. Felides espantandose de Sigeril como tarda tanto llama a Caluerino su moço d'espuelas, el qual finge de rufian algunas vezes: y los dos salen a passear: y en el camino topan con Sigeril: y como él cuenta a Felides lo que dexa acordado, despidese con yr a lleuar lo necessario para traer a Celestina...

«Aucto XVI. Perucho vizcayno, que es moço de cauallos de Felides está alimpiando un cuartago d' su amo: y quexasse de la vida que tiene. Y como empieça a cantar por despedir su enojo, entra Sigeril y los dos van por Celestina. Y despues de auer reydo con ellos Areusa y Elicia la traen...

«Aucto XVII. Castaño alguazil va platicando con Falerdo su porqueron que andan a rondar: y topan con Celestina como la lleuan Sigeril y Perucho: y por ser la hora vedada y por verla yr en mula la quisieran lleuar a la carcel. Perucho como lo vee huye: y estando en esto passa Martinez racionero: y despues de dar ciertos auisos del guardar de la justicia a Castaño la dexa yr por su intercession...

«Aucto XVIII. Felides dize a Eruion su escudero que le dé un libro de leales amadores para sobrelleuar la pena entre tanto que Sigeril trae a Celestina: estando los dos en diuersas platicas tocantes al mismo caso llega Sigeril con la vieja: y Felides le dize lo que ha de hazer: aunque á los principios se escusa ella despidese con yr a negociarlo con Paltrana el dia siguiente...

«Aucto XIX. Albazin que es amigo de Elicia dize que la quiere yr a ver: a la qual halla sola: estando los dos holgando viene Areusa: y pasean entre todos diuersas platicas: en que Elicia le dize otras cosas: todos tres comen en plazer: y queda acordado entre Pandulfo y Rodancho de castigar a Celestina por los diez ducados que no le prestó...

«Aucto VIII. Felides estando solo, entra Sigeril a dezirle: que ponga medio en hablar a Polandria: el qual le manda que llame a Celestina para que lo negocie: y Sigeril le aconseja que embie vna carta primero: y que la dara a Poncia, y segun Polandria respondiere ansí hará: y con este acuerdo lleva Sigeril la carta...

«Aucto nueue. Como Polandria viene a reposar á la noche, halla en su aposento a Poncia, la qual la da la carta de Felides: y como la ha leydo, pasan las dos algunas pláticas sobre ello: en conclusion que queda acordado de le responder...

«Aucto X. Sigeril buelue a dezir a su amo lo que negoció con Poncia, y Felides le torna a embiar por la respuesta de la carta: el qual va, y Polandria misma se la da...

«Aucto XI. Felides manda a Corniel que salga a ver si viene Sigeril: y estando en esto Sigeril entra y cuenta a su amo lo que con Polandria passó: y como los dos leen la carta quedan con acuerdo que Celestina provea en ello. Y Sigeril determina que la llame...

«Aucto XII. Pandulfo dice a Rodancho que pongan en effecto su determinacion: que es castigar a Celestina, y él dice que es contento. Y como lo van a cumplir topanla con un jarro de vino: y en la misma calle se vengan muy bien della. E ansí la dexan llorando y se van...

«Aucto XIII. Areusa viene a ver a Elicia: y despues que an passado algunas pláticas: Areusa la pregunta por Celestina. E como Elicia la dize que es yda por vino: viendo cómo tarda la van las dos a buscar: a la cual hallan tendida del arte que la dexaron Pandulfo y Rodancho: y lleuanla con grandes lastimas á su casa...

«Aucto XIIII. Sigeril como va a casa de Celestina oye a la puerta a Elicia y Areusa platicar con Celestina sobre su desuentura: y marauillado se de tal caso entra por se informar d'llo: e dize la embaxada que de Felides trae. Y avnque Celestina se escusa de yr concluyen en que le trayga en que vaya y que irá...

«Aucto XV. Felides espantandose de Sigeril como tarda tanto llama a Caluerino su moço d'espuelas, el qual finge de rufian algunas vezes: y los dos salen a passear: y en el camino topan con Sigeril: y como él cuenta a Felides lo que dexa acordado, despidese con yr a lleuar lo necessario para traer a Celestina...

«Aucto XVI. Perucho vizcayno, que es moço de cauallos de Felides está alimpiando un cuartago d' su amo: y quexasse de la vida que tiene. Y como empieça a cantar por despedir su enojo, entra Sigeril y los dos van por Celestina. Y despues de auer reydo con ellos Areusa y Elicia la traen...

«Aucto XVII. Castaño alguazil va platicando con Falerdo su porqueron que andan a rondar: y topan con Celestina como la lleuan Sigeril y Perucho: y por ser la hora vedada y por verla yr en mula la quisieran lleuar a la carcel. Perucho como lo vee huye: y estando en esto passa Martinez racionero: y despues de dar ciertos auisos del guardar de la justicia a Castaño la dexa yr por su intercession...

«Aucto XVIII. Felides dize a Eruion su escudero que le dé un libro de leales amadores para sobrelleuar la pena entre tanto que Sigeril trae a Celestina: estando los dos en diuersas platicas tocantes al mismo caso llega Sigeril con la vieja: y Felides le dize lo que ha de hazer: aunque á los principios se escusa ella despidese con yr a negociarlo con Paltrana el dia siguiente...

«Aucto XIX. Albazin que es amigo de Elicia dize que la quiere yr a ver: a la qual halla sola: estando los dos holgando viene Areusa: y pasean entre todos diuersas platicas: en que Elicia le dize cómo Celestina la mandó que no entre en su casa: y él como lo oye se despide dellas jurando que la vieja se lo ha de pagar...

«Aucto XX. Perucho vizcayno entra muy de priessa en casa de su amo Felides: y pregunta a Sigeril por Celestina: y despues de contarle él lo que les passó entra a dezir a su señor como aya (_sic_ por «avía») venido. Y Felides le manda entrar: y como ha reydo con él sobre la deligencia que puso en defender la vida del Alguazil le embia a la posada de Celestina a que le acuerde que vaya a do está concertado...

«Aucto XXI. Celestina dize a Elicia que mire quién llama a la puerta. Y ella como ve que es Perucho le baxa abrir: con el qual rien escarneciendo le sobre el caso passado: y Areusa de sus amores: en que se detiene vn rato: y él por se d'spedir dize a la vieja a lo que fue su venida. Y luego ella como él se va dexa la casa encargada a Areusa y a Elicia: y pone por obra d'yr a hablar a Paltrana...

«Aucto XXII. Poncia estando a la ventana vee a Celestina venir coxeando: la qual le pregunta por Paltrana: y la ruega que le haga saber como está allí, que viene a pedir unos vntos para curar su pierna: y Ponzia lo dize a Paltrana: y la manda entrar: en conclusion, que despues que la buena vieja la cuenta sus duelos: declara la por cifras lo que Felides le encomendó acerca de los casamientos de Polandria: y oye la respuesta muy fuera de su proposito: y ansi se despide. Y Poncia se entra a dezir a su señora lo que ha oydo...

«Aucto XXIII. Polandria llama a Poncia y la pregunta si ha oydo las platicas que passaron entre Celestina y su señora Polandria: la qual como dize la summa de todo, Polandria la manda que dé una carta a la vieja para Felides, sino es yda. Y ella la hace entrar en el apossento de su señora: y dassela Polandria mesma...

«Aucto XXIIII. Celestina viene hablando consigo del despacho que trae a Felides: y topale en camino ya Sigeril con él: al qual despues de contarle lo que passó con Paltrana le da la carta de Polandria: y es (¿el?) con sobrada alegria, aunque con la primer nueua tuvo tristeza, da a la vieja honrrada cincuenta ducados...

«Aucto XXV. Elicia estando a la ventana ve a Albacin que passa por su puerta: y ella le habla de arte que él sube: y como estan retoçando, Barrada llama y dize que viene a hablar a Celestina: y Elicia responde que no está en casa: y oyendo que Albacin está con ella se va jurando de hazer vn buen castigo a la vieja y cobrar sus quatro ducados: Albacin riñe con Elicia por celos de Barrada y entroduzense.

«Aucto XXVI. Celestina sale de con Felides muy contenta razonando de los cincuenta ducados que le dió: y topa con Barrada: el qual la hace vn estremado castigo: y queriendo la sacar de la bolsa sus quatro ducados la halla los cincuenta, y se los toma: y ella queda llorando y pidiendo justicia...

«Aucto XXVII. Grajales yendo a ver a su amiga Areusa topa a un rufian llamado Brauonel que es compañero suyo. Y como van los dos hablando veen a Celestina de la manera que la dexó Barrada. A la qual lleuan a su casa iurando que la an de vengar: y hallan a Elicia y Areusa allá. Y despidiendo se Brauonel, Grajales queda a holgar con Areusa...

«Aucto XXVIII. Felides llama a Sigeril para que se apareje que quiere yr a hablar a Polandria. Y ansi van los dos: hallando un postigo abierto entran en el vergel a do está Polandria esperando sola. Y Felides haze venir allí a Poncia que con su señora no auia salido: y la da cien ducados para ropas. Y de esta manera acaba con ella que Sigeril cumpla su voluntad. Y despues de auer holgado amo y criado con sus señoras se despiden muy alegres...

«Aucto XXIX. Brauonel como se enamoró de Areusa quando fue con Grajales a lleuar a Celestina propone de la yr a hablar: y con esta determinacion va a la posada de Celestina a do la halla: y hablando sobre el caso a la vieja: dala ciertos dineros: por los quales concierta con Areusa que le dé la palabra de lo hazer: y ella avnque se escusa le promete que lo hará...

«Aucto XXX. Poncia dice a Polandria que se prouea en como se negociarán los casamientos: y su señora responde que no ay otra sufficiente que lo haga sino Celestina. Y con este acuerdo Poncia dize que dirá a Sigeril que la diga que buelua a hablar a Paltrana.

«Aucto XXXI. Sigeril passando por la puerta de Paltrana vee a Poncia que está en una ventana. Y despues de aver passado entre los dos diuersas platicas ella le declaró que tenian acordado que Celestina tornase a entender en los casamientos. Y el dice que lo dira a Felides para que lo ponga por la obra...

«Aucto XXXII. Felides pregunta a Canarin su paje por Sigeril. El qual le responde que no sabe dél: y que le vee andar pensatiuo. Y sobre esto como estan riendo entra Sigeril: y despues (que) ha reñido con Canarin, dice a su amo lo que Poncia le dixo. Y Felides le embia luego a casa de Celestina con vn buen presente...

«Aucto XXXIII. Elicia dize a Celestina que trayga de comer: y ella le responde que no tiene blanca. Y estando en estas platicas llega Sigeril con el presente que Felides embia a la vieja: y dize la que luego vaya allá, y ella se lo promete: y haze con él que coma con ellas antes que se vaya...

«Aucto XXXIIII. Celestina pregunta a Poncia por Paltrana, la qual despues de rogar la que negocie bien los casamientos la dize que entre, que desocupada está. Y la vieja entra con son de pedir la vnos paños para su herida: y trasmuda la voluntad a Paltrana que antes tenia con sus razones, para que (_sic_) diziendo la lo que toca a Felides en los casamientos, y oye la respuesta y de confiança (_sic_)...

«Aucto XXXV. Brauonel yendo a cumplir su concierto con Areusa topa con Celestina que viene d'hablar a Paltrana: y vasse con ella platicando hasta su casa, do halla a Areusa con Elicia. Y como Brauonel está con él holgando, allega Recaxo a buscar a Grajales que es su amigo: y oyendo a Brauonel allá dentro buelue sin llamar, iurando que él podra poco o serán castigados los amores.

«Aucto XXXVI. Sigeril va a saber de Celestina lo que negoció con Paltrana: la qual no se lo quiere dezir por ganar de su amo las albricias, y los dos van juntos, y como lo cuenta a Felides él se las da de gran valor...

«Aucto XXXVII. Albacin yendo a vengar se de Celestina la vee estar llamando a su puerta, y alli la da una cuchillada por el rostro: la qual da tales bozes que se llegan las vezinas. Y él con el ruydo buelue disfraçado: y saca a Elicia d'entre la gente: y ansi se la lleua...

«Aucto XXXVIII. Paltrana embia a llamar a Dardano con Guzmanico su page: el qual venido ella le ruega que vaya a estar con Felides: y le hable en lo de los casamientos: de manera que no se desconcierte: y Dardano se despide para yr a negociarlo...

«Aucto XXXIX. Felides dize a Sigeril que saque unas pieças de brocado y de seda de las armas para cortar ropas, y ellos estando las mirando entra Canarin a dezir cómo está alli vn cauallero: y sabiendo Felides que es Dardano tio de Polandria, sale a hazerle entrar: y despues de se auer hecho los recebimientos pertenecientes a quien son, Dardano le declara su intento: y Felides avn que al presente le rehusa diziendo como le traen a la otra, concluye con que antes que diga el sí quiere saber la voluntad de Polandria...

«Aucto XL. Recuajo yendo consigo razonando en la vellaqueria de Areusa en tener a Brauonel topa con Grajales, al qual se lo cuenta todo. E los dos van a casa de Celestina a vengar aquel hecho: y hallan allá a Brauonel con Areusa: y allí dan el fin a ella, y él se escapa muy mal herido...

«Aucto XLI. El corregidor passando por casa de Celestina oye la barahunda que ay con la muerte de Areusa: y como entra y haze la pesquisa manda luego a Galantes alguazil que viene con él que llame al Pregonero para hazer justicia de la vieja encubridora: y ansi desde su posada la sacan açotar juntamente com emplumarla, a donde burlan della los mochachos hasta que la quitan de la escalera.

«Aucto XLII. Paltrana estando sola entra Dardano y cuenta le lo que negoció con Felides: y como quedó la cosa en que diga Polandria de sí: con las quales nueuas Paltrana huelga mucho. Y embia a llamar a su hija con Frunces page al iardin para concertarlo...

«Aucto XLIII. Polandria estando en el jardín platicando con Poncia sobre los casamientos: allega Frunces a llamar la de partes de su madre y de su tio Dardano. Y ella va: y como la hablan para que conceda en recebir a Felides rehusa mucho de lo hazer: dando causas sufficientes para sus dissimulaciones: en conclusion, que viendo cómo Paltrana y Dardano la dizen que en todo caso lo ha de hazer otorga en ello.

«Aucto XLIIII. Brauonel va a casa de vna muger que tiene a ganar, con el braço cortado de la manera que huyó de casa de Celestina; y despues d' la auer pedido cuēta la da de coces: porque ella no le da una perdiz. Y estando riñendo entra Solarcia, compañera de Ancona: que es del mismo officio: y pone los en paz.

«Aucto XLV. Antenor arcidiano que es sobrino de Paltrana, yendo a saber de su tia lo que se hace en los casamientos, topa a Dardano que va a casa de Felides a lleuarle la respuesta de lo que negoció, y como lo cuenta a su sobrino van los dos a estar con Felides: y despues de se lo auer dicho él da las manos a Dardano por cosa hecha: y Antenor las da por Polandria: y ansí se despiden dexandole con Sigeril platicando...

«Aucto XLVI. Sigeril como va a casa de Polandria vee a Poncia a la ventana: y despues de la contar las nueuas con sobrada alegria llama ella a su señora Polandria: la qual le da muy buenas albricias. Y Sigeril se despide d'ellas lleuando a cargo que rogará a Felides declare sus desposorios secretos...

«Aucto XLVII. Felides pregunta a Sigeril si estan las libreas apareiadas, y como le dize sí, va con doze pajes y otros tantos moços de espuelas a besar las manos de Paltrana y a recebir a su señora Polandria: a donde despues passar diuersas platicas con ellas declara él los conciertos d' Sigeril y Poncia a la que como es llamada da Felides dozientos ducados para su dote...

«Aucto XLVIII. Antenor arcediano dize a su tia Paltrana que ora es de hazer los desposorios: y los dos entran en la sala a do hallan a Felides con Dardano, y a Poncia con Polandria, y luego lleuan a Sigeril, y como los desposa Antenor, entran los menistriles y tocando los instrumentos canta Canarin...

«Aucto XLIX. Celestina como sabe que los desposorios son hechos, dize que no perderá las albricias. E yendo muy apriessa a las pedir con el sobrado gozo no mirando cómo va cae de los corredores de su casa abaxo y allí fenecen sus tristes dias. Y entrando los vezinos a socorrerla por los gritos que dió la hallan hecha pedazos. Y ansí se van a contar a Felides aquella muerte de la desdichada...

«Aucto L. Felides como le an informado de la muerte de Celestina llama a Sigeril: y con gran pena le cuenta lo que passó: y le da veynte ducados para que honradamente la entierren y hagan sus obsequias: y Sigeril lo lleua a cargo y lo va a hazer: y con este ultimo aucto se acaba la obra...».

[386] _Tragicomedia de Lisandro y Roselia llamada Elicia y por otro nombre quarta obra y tercera Celestina._ 1542 (Al reverso de la portada el escudo del impresor Junta, y una figurilla de la Muerte con la hoz al cuello y un ataúd debajo del brazo). La dedicatoria, el prólogo al lector y el texto de la tragicomedia ocupan los 89 primeros folios. En el que debía ser 90, numerado por equivocación 100, se halla el colofón:

«Aquí se acaba la tragicomedia de Lysandro y Roselia... nueuamente impressa. Acabose a veynte dias d'l mes de deziembre. Año del nascimiento de nuestro Saluador Jesu christo de mil y quinientos y quarenta y dos años».

Los folios siguientes hasta el CVI contienen las dos cartas y las octavas de arte mayor.

4.º let. gót. con viñetas. Es libro de la más extraordinaria rareza.

Por una esmerada copia que había pertenecido á D. Serafín Estébanez Calderón le reimprimieron los señores Fuensanta del Valle y Sancho Rayón, y es el tercer tomo de la linda _Colección de libros raros y curiosos_ (Madrid, Rivadeneyra, 1872).

[387] Vid. Pérez Pastor (D. Cristóbal), _Bibliografía madrileña del siglo XVI_ (Madrid, 1891), pág. 1.

[388] Carta á los editores de la _Colección de libros Españoles raros ó curiosos_ en los preliminares del tomo cuarto que contiene el _Cancionero de Stúñiga_ (pp. XXXIII á XLII).

[389] Carta de Sancho Rayón y Fuensanta del Valle á Hartzenbusch, en los preliminares del tomo quinto de _Libros raros ó curiosos_, que contiene la _Comedia Selvagia_ (pp. XIII á XVI).

[390] _Bibliografía Mexicana del siglo XVI_, por D. Joaquín García Icazbalceta. México, 1886, páginas 232-233.

En la dedicatoria al arzobispo dice el Dr. Muñón que esta doctrina «se ha cogido de las fuentes de algunos escritores graves, que á mi parecer en esta materia hablaron bien, en especial de una Doctrina Cristiana que se trató de hacer por la memoria y papeles de Pío V de gloriosa memoria». Hay también un prólogo «A los muy reverendos Padres Curas del Arzobispado de México», en que les recomienda la enseñanza de la doctrina.

[391] A la infernal botica de Celestina había añadido Elicia «otras cosas muchas que con mi buen trabajo y propio sudor y mayor esperiencia he yo adquirido, conviene a saber: hieles de perro negro macho y de cuervo, tripas de alacran y cangrejo, testículos de comadreja, meollos de raposa del pie izquierdo, pelos priapicos del cabron, sangre de murcíelago, estiércol de lagartijas, huevos de hormigas, pellejos de culebras, pestañas de lobo, tuétanos de garza, entrañuelas de torcecuello, rasuras de ara, _ciertas gotas de olio y crisma que me dio el cura_, zumos de peonía, de celidonia, de sarcocola, de tryaca, de hipericon, de recimillos y una poca de hierba del pito que hobe por mi buen lance; tengo tambien _la oracion del cerco_ que no tenía mi tia que Dios haya, que es esta: _avis_, _gravis_, _seps_, _dipa_, _unus_, _infans_, _virgo_, _coronat_; y si todo lo de mi tienda acabase de contar, sería cosa para nunca acabar... Este oficio me bastaba, éste mantiene mi casa, sustenta mi honra, y me hace ser temida y acatada de todos, y afama mi nombre por la ciudad, que nadie hay que me vea que no me llame: madre acá, madre acullá, el uno me dexa, el otro me toma, el vicario me convida, el arcediano me llama, que ningun señor de la iglesia me ve que no quiera ganar por la mano cuál me llevará primero á su casa» (pp. 74-75).

Ciertamente que los que fuesen entonces vicario y arcediano de Salamanca quedarían muy agradecidos al Maestro Muñón por el modo de señalar.

[392] _Tractado de la Hermosura y del Amor compuesto por Maximiliano Calvi. En Milán... Por Paulo Gotardo Poncio, el Año MDLXXVI._

Cada uno de los tres libros en que la obra se divide forma un volumen con paginación diversa.

[393] _Historia do Theatro Portuguez_, II, _A comedia classica e as tragicomedias_ (Porto, 1870), p. 29-30.

[394] _Grammatica_ (1536), pág. 73 de la edición de 1785. «Verdade he ser (a lingua portugueza) em si t[-ao] honesta e casta que parece nā consentir em sy h[~u]a tal obra como Celestina».

[395] _Historia Genealogica da Casa Real portugueza, por D. Antonio Caetano de Sousa... Lisboa Occidental_, 1738. Provas. II, pág.

[396] «Em sexta feira de Endoenças do anno de 1521 vi no mosteiro de Sam Francisco en bragança un Diogo Lopes, ferreiro, vestido em manto bérneo e touca foteada, estar ante o Sacramento en roda de mulheres lendo por _Celestina_, e parece-me que era no auto que falla do Centurio». (Ms, tal vez autógrafo, que poseía el conde de Azevedo, y hoy debe de estar en la Biblioteca de Oporto.)

Vid. C. Castello Branco, _Narcoticos_, I, Porto, 1882, pág. 66.

[397] Tomo III de la ed. de Stuttgart, pp. 114, 120, 129, 215 y 222 En la pág. 632 hay unos versos de García de Resende á Jorge de Vasconcellos «porque nam querya escreuer humas trovas suas».

[398] En la tragicomedia de _Las Cortes de Júpiter_ (_Obras de Gil Vicente_, tomo II de la ed. de Hamburgo, pág. 404).

[399] Jose Joaquim da Costa e Sá, editor de la traducción de Terencio de Leonel da Costa en 1788, dice haber visto un ejemplar de la _Eufrosina_ de 1561, que tenía en el reverso del pergamino las siguientes palabras de letra antigua: «O Autor d'este livro foi Jorge Ferreira de Vasconcellos, natural de Lisboa, tamben Author da Tavola Redonda e d'outras obras (Tomo I, pág. XXI, nota 9).

[400] En la _Vida de D. Duarte_, escrita en 1565 por Andrés Resende, que había sido su maestro de latinidad, se hace mención de Francisco de Moraes, pero no de Jorge Ferreira de Vasconcellos. Tampoco en el testamento del Infante, publicado en las _Provas_ de la _Historia Genealogica_. Pero está citado en el _Rol dos Moradores do Infante_, redactado poco después de su fallecimiento. (Vid. Caetano de Sousa, _Hist. Geneal. Provas_, II, 615.)

[401] «Das comedias que Jorge Ferreira de Vasconcellos compos, foy esta _Vlysippo_ a segunda estando ja no seruiço del Rey nesta cidade».

[402] Vid. Brito Rebello, _Ementas Historicas_, II, _Gil Vicente_, pág. 114.

El título exacto del cargo era «escrivão da receita e despesa do tesoureiro da casa real».

[403] Barbosa Machado, _Bibliotheca Lusitana..._ Lisboa, 1747. Tomo II, pp. 805-807.

[404] Acaso en este punto haya confusión con el Dr. Antonio Ferreira, autor de la _Castro_. El ducado de Aveiro fué creado en 1547 para D. Juan de Lencastre, nieto de D. Juan II.

[405] Vid. Teophilo Braga, _Historia da universidade de Coimbra..._ Tomo I, Lisboa, 1892, cap. V, pp. 449 y ss.

[406] Estos dísticos se encuentran en la comedia _Aulegrafia_, pero no al fin, como dice Barbosa, sino al principio, antes del folio primero é inmediatamente después de la dedicatoria:

Inscribunt alii morituris nomina chartis Cumque illis cernunt nomina obire sua. .......................................................... Tu, bone Ferreri, victuris nomina chartis, Non tua subscribis, sed latitare cupis. Est tibi sat saeclis prodesse aliquando futuris Quamvis nulla tui nominis aura sonet. Nil agis, insequitur fugientem fama, sequentem Aufugit, ad superos et volat alta polos.

Siendo tan raros los elogios antiguos de Jorge Ferreira, no debemos omitir el de Juan Soares de Brito (_Theatr. Lusit. Lit._, let. G.), citado por Barbosa: «Vir ingenio promptissimo et lepidissimo».

[407] Las coplas de Jorge Manrique le eran tan familiares que desde la primera escena de la _Eufrosina_ intercala varios versos en el diálogo: «Dexemos a los troyanos que sus males no los vimos». «Recuerde el alma dormida». Y á continuación dos pedazos de romances que él mismo califica de antiguallas: «Por aquel postigo, viejo», «Buen Conde Fernán González». Dos veces está citado Macías en la misma escena, y poco antes el «Huid que rabio» de Juan Rodríguez del Padrón, páginas 63, 64 y 65 de la presente edición). Nueva reminiscencia de Jorge Manrique en la escena 2.ª: «Todo tiempo pasado fué mejor». (Pág. 71). De los _elevamientos de Garci Sánchez_ se habla en el acto 3.º, escena 2.ª (pág. 105).

De la popularidad de los pliegos sueltos que contenían romances es buena prueba lo que dice Cariofilo á Zelotipo en la segunda jornada del acto tercero: «Partios a Castilla y dexad a Portugal a los castellanos, pues les va tan bien en ella. Poned tienda en Medina del Campo y ganaréis de comer con glosar romances viejos, que son apacibles, y poneldes por título «obra nueva sobre mal huvistes los franceses la caza de Roncesvalles»; mas temo que ande ya allá el trato tan dañado como acá, donde lo censuran todo estos críticos, que no medran ya chocarreros». (Pág. 106).

En el mismo acto hay tres canciones castellanas, puestas en boca de Zelotipo. El traductor sólo ha conservado la tercera: «Aora quiero os dezir unas coplas que hize poco ha en castellano, por ser más recebido y menos glosado». Las otras dos tienen los siguientes principios, que bastarán para mostrar su directa filiación de la poesía de los Cancioneros:

De grado en grado ha sobido La pena a la fortaleza, Del ansia y mayor tristeza Que ay en el mundo. Cayó se me hasta el profundo Con dolor el pensamiento, Del más subido cimiento De la esperanza... En mal punto fue nacido Un corazon desdichado, Qual el mio[A], que ha querido Ser más vuestro desdeñado Que de otra favorescido...

(Nota A: _El niño_ dice la incorrectísima edición de Sousa Farinha, 1786, pág. 172).

Tiene en portugués otras composiciones del mismo gusto. La mejor es un villancico que canta Silvia de Sousa en la escena 1.ª del acto 4.º:

Aquelle cavaleiro, Que d' amores me falla, Querolhe bem na alma...

(Pág. 229 de la ed. de 1786).

El capitán Ballesteros traduce estos versos, pero omite ó mutila arbitrariamente otros, así castellanos como portugueses, en todo el curso de la obra. No tiene disculpa, por ejemplo, la supresión de esta linda cantiga que entona Eufrosina en el acto 4.º, escena 5.ª:

Castigado me ha mi madre Por vos, gentil cauallero, Mandame que no os hable: No lo haré, que mucho os quiero. Fuerça me por vos amor, Venceme vuestro deseo: Cuanto me riñen, si os veo, Se me olvida, y el temor. Defiende me lo mi madre, Que no os vea, cavallero, Mandame que no os hable, Y yo por hablar os muero. ¿Qué valen consejos sanos, Quando está mal sana el alma? Si el amor lleua la palma, Vencen los cuidados vanos. Que me mate la mi madre Por vos, gentil cavallero, No quitará que no os hable, Pues sin vos vida no quiero.

(Pág. 248 de la misma edición).

El nombre de Jorge Ferreira debe añadirse al _Catálogo de los autores portugueses que escribieron en castellano_ formado con tanta erudición y diligencia por mi difunto é inolvidable amigo el Dr. García Peres, no sólo por estas y otras piezas poéticas, sino por una parte del diálogo de la comedia _Aulegrafia_.

No encuentro citadas en la _Eufrosina_ más obras en prosa que el _Clarimundo_, libro de caballerías de Juan de Barros (pág. 110 del presente volumen), la novela de Diego de San Pedro y el _Marco Aurelio_ del obispo Guevara: «En esta materia pocos aciertan y todos reprehenden y no dexan de aferrarse con _Carcel de Amor_ en lugar solitario, y tienen por tanto convertillo en portugues como si fuese Homero; mas pues llegamos a tratar de antiguedades, qué malo sería hablar por _Marco Aurelio_, que tiene gran copia en el dezir?». (Pág. 111).

De Petrarca y aun de Dante hay indudables reminiscencias: «De la señora Eufrosina no se puede hablar como de cosa deste mundo, sino como de _una muestra que Dios nos quiso dar de su poder_» (p. 137). «_La mayor congoja en estas adversidades es acordarme que fui algun tiempo venturoso_» (p. 140).

En la _Vlysippo_ (fol. 149 vuelto de la ed. de 1618) se encuentra un soneto, único tributo que pagó á la métrica italiana. No sabemos si puede tomarse por expresión de su propio pensamiento ó meramente de la persona que habla, el siguiente pasaje de la _Aulegrafia_ (act. II, sc. 10, fol. 78 vuelto). En el primer caso habría que creer que cambió de rumbo en sus últimos años, como lo hizo también Gregorio Silvestre: «Eu, senhor, tenho minha poesia nova e faço minha viagem _por fora da rota de João de Lenzina_, e terzo-me da vitola dos antigos como de espirro: porque são musicas le fantasia sem arte, e não alcançam o bem d' agora, que tem furtado o corpo a idolatrias contemplativas quando lhe dizia: _En tus manos la my vida encomiendo condenado_, etc., e então logo morrem e vinhan os _Testamentos, os Infernos do amor, e tudo era ayre_».

Poco antes se había quejado del abandono de la lengua portuguesa y del predominio de la nuestra: «Somos tāō incrinados á lingua castelhana, que nos descontenta a nossa, sendo dina de maior estima, e nāō ha antre nós quem perdoe a hua trova portugueza, que muytas vezes é de vantagem das Castelhanas, que se tem aforado comnosco, e tomado posse do nosso ouvido, que nenhumas lhe soan melhor: emtanto que fica em tacha anichilarmos sempre o nosso, por estimarmos o alheyo» (fol. 66 vuelto).

[408] Inocencio da Silva no llegó á ver los _Triunfos de Sagramor_, y se limita á copiar la escueta noticia de Barbosa:

_Triunfos de Sagramor, em que se tratão os feitos dos Cavalleiros da segunda Tavola Redonda. Dirigido al Principe D. Juan. Coimbra, por Juan Alvares. impresor del Rey._ 1554. fol.

D.ª Carolina Michaëlis me escribe: «Infelizmente nunca vi o _Sagramor_. Nem vive quem o visse! Apenas ha boatos vagos sobre un exemplar guardado na Torre do Tombo. Creio que o _Memorial_ é 2.ª ed. do _Sagramor_, apenas com o titulo mudado por improprio. O melhor teria sido _Memorial das Proezas dos Cavaleyros da (Segunda) Tavola Redonda do Rei Sagramor_. No prologo ha no fim a oraçāō seguinte: «nāō me disculpo dos erros e atrevimentos de que nesta tresladaçāō do _Triumpho del Rey Sagramor_ posso ser reprendido, nem os nego». No cap. 26 diz que «Foroneus... nāō foy sua tençāō tratar de hum soo cavaleyro... antes pretende fazer huma viva memoria de tudo o que alcançou saber dos da Tavola Redonda del Rey Sagramor».

[409] _Memorial das proezos da segunda Tauola redonda. A o muyto alto e muyto poderoso Rey dō Sebastiāō primeyro deste nome em Portugal, nosso senhor. Con licença. Em Coimbra. Em casa de João de Barreyra, 1567._ 4.º 240 hs. dobles.

Barbosa cita otra del mismo año en folio, pero debe de ser la misma.

De esta edición rarísima sólo se conocen dos ejemplares en Portugal (según Inocencio): el de la Biblioteca Nacional de Lisboa, procedente de la librería de D. Francisco de Mello Manuel, y el de la biblioteca de Braga. En el _Suplemento_ de Brito Aranha se cita otro que perteneció al conde de Azevedo.

Hay una edición moderna del _Memorial_, dirigida por Manuel Bernardes Branco (Lisboa, na tip. do «_Panorama_», 8.º grande).

Vid. _Diccionario bibliographico portuguez, estudos de Innocencio Francisco da Silva applicaveis a Portugal e ao Brasil_. Tomo IV Lisboa, na Imprensa Nacional. 1860, pp. 167-171. Y el _Suplemento_ de Brito Aranha (tomo XII del Diccionario, 1884).

[410] Vid. Th. Braga, _Floresta de varios romances_, Porto, 1868, pp. 36-53.

[411] Basta leer la _Eufrosina_ para convencerse de que no pudo ser representada á lo menos en su forma actual; pero algunas frases del prólogo de _Juan de Espera en Dios_ parecen indicar que su autor la destinó á alguna recitación ó lectura pública, como creemos que lo fué también la _Celestina_. En este caso los oyentes serían estudiantes ó profesores de Coimbra, y á ellos aludirá la frase _neste anfitrioneo convento_.

[412] Por cierto que Jorge Ferreira no se muestra nada blando con ellos, especialmente con los legistas: «Estos son gente sin ley ni Rey, todo su cuydado es buscar recreacion; la ciencia está en los libros; el estudiar, ir y venir á su tierra, y despues de largo tiempo mal gastado: bachiller soy, bien votado ó mal votado, y dan sentencias de golpe, como palo de ciego, que lleua el pelo y el pellejo, y el mal es para quien les cae en las manos». (Pág. 88).

«El enfado del estudio no se puede sufrir si no es a fuerza de necesidad... Rico es mi padre, lograrme quiero con su trabajo... quanto más que yo podré graduarme por suficiencia, y con estar dos dias en Sena ó en Bolonia, espantaré toda esta tierra, y con dos sentencias que traiga de la Rota pensará mi padre que vengo hecho un oráculo». (Pág 89).

[413] Debajo de una viñeta con tres figuras que representan á Zelotipo, Eufrosina y Silvia de Sousa, se lee este título:

_Comedia Eufrosina. De nouo reuista & em partes acrecētada. Impressa em Coimbra. Por Ioāō de Barreyra, Impresor da Universidade; Aos dez de mayo M. D. LX._

(Colofon): «Foy impressa a presente obra, em a muy noble & sempre Real cidade de Coimbra, por Ioāō de Barreyra empressor da Universidade. Com privilegio Real que nenhūa pessoa a possa imprimir, nem vender, nem trayer doutra parte impressa, sob as penas conteudas no Privilegio. Acabouse aos dez dias do mes de mayo. De M. D. LX».

8.º, 347 pp. Láminas en madera. Letra redonda, excepto la lista de las figuras de la Comedia, que va en letra gótica.

Las palabras «revista e em partes acrecentada» apenas dejan duda de la existencia de una edición anterior.

Esta de 1560 es rarísima. El ejemplar que poseyó Salvá y describe en su _Catálogo_ (núm. 1254) pertenece hoy al Museo Británico. Allí mismo hay un ejemplar incompleto de otra edición, que parece ser la siguiente:

_Comedia Eufrosina. De nouo reuista, z em partes acrecentada. Agora nouamente impressa. Dirigida ao muito alto z poderoso principe dom Joam de Portugal._

(Colofon): «Foy im[-p]ssa em Euora en casa de Andree de Burgos, im[-p]ssor e cavaleiro da casa do Cardeal Iffante. No fin dabril de 1561». 8.º let. gót.

«Había un ejemplar excelentemente conservado en la librería del hospicio de la Tierra Santa, el cual pasó después al Archivo Nacional de la Torre do Tombo» (Inocencio da Silva). Otro existe en la librería que fué de D. Fernando Palha (núm. 1.206 de su _Catálogo_).

D. Blas Nasarre, que reimprimió en 1735 la _Eufrosina_ castellana, dice en la advertencia «al que leyere», tratando del original portugués: «Imprimióse este libro la primera vez en Evora el año 1566 por Andrés de Burgos, impresor y cavallero de la Casa del Cardenal Infante». Pero como esta edición no parece por ninguna parte, puede sospecharse que el 1566 sea errata por 1561.

--_Comedia Eufrosina. Nouamente impressa e emendada. Por Francisco Roiz Lobo. Em Lisboa, Antonio Aluares, 1616._ 8.º 4 hs. prls, y 223 fols.

--_Comedia Eufrosina. De Iorge Ferreira de Vasconcellos, nouamente impressa, e emendada por Francisco Roiz Lobo. Terceira ediçam fielmente copiada por Bento Ioze de Sousa Farinha, professor regio de Filozofia, e Socio da Academia Real das Sciencias de Lisboa. Lisboa, na off. da Academia Real das Sciencias, anno MDCCLXXXVI. Con licença da Real Mesa Censoria._

Es pésima edición, lo mismo literaria que tipográficamente considerada.

[414] Pág. 359 de la reimpresión de Reusch.

[415] Tomo III, part. 4ª, cap. VIII, núm. 67, pág. 372 (2.ª ed, Lisboa, 1680).

[416] Pág. 30 de la edición de Mendes dos Remedios. El _Hospital_ fué escrito en 1657.

[417] «Georgius Ferreira de Vasconzelos, Lusitanus, Conimbricensis, urbanitate vir ac disertis salibus suo tempore in pretio habitus, scripsit comoedias tres prosaicas, quae magni aestimantur a civibus ejus, et omnibus his qui lusitanae linguae suavitate ac delitiis delectantur, nempe: _Comedia Euphrosina_; quae ut prima exiit ab auctoris ingenio, ita aliis quae sequutae sunt, excellentiae palmam praeripuit. Edita est saepius in Portugallia, et tandem recognita a Francisco Rodriguez Lobo &» (_Biblioth. Hisp. Nova_, I, pág. 538).

[418] _Comedia de Eufrosina traducida de lengua portvgvesa en castellana. Por el Capitan D. Fernando de Ballesteros y Saavedra. Al serenissimo Señor Infante don Carlos. Con Privilegio. En Madrid en la Imprenta del Reyno. Año de 1631. A costa de Domingo Gonçalez._ 8.º De la forma que Gallardo llamaba de _Astetes viejos_. 12 hs. prls. sin foliar y 251 pp. dobles.

[419] _Comedia Eufrosina. Traducida de lengua portuguesa en castellana por el Capitán D. Fernando de Ballesteros y Saavedra. Con licencia. En Madrid, en la oficina de Antonio Marin, año de 1735._ 8.º 12 hs. prls. y 422.

Dedicatoria «á la Señora Doña Sophrosina Pacheco, mi señora», firmada por _D. Domingo Terruño Quexilloso_. «Dedico una comedia en prosa; pero poetica, y con sus primores y harmonia; libro raro, y de exquisito gusto, de invencion dichosa, de composicion elegante, y que pinta con vivos colores las personas que representa, poniéndolas sobre el Theatro al natural, y con decencia, y enseñando con ellas los principios y progressos de la galanteria, que no son fáciles de conocer ni por los mismos que se hallan presos de sus lazos. Enseña las señales y symptomas del suave veneno, casi incurable despues de aver ganado el corazon».

[420] _Comedia Vlysippo de Iorge Ferreira de Vasconcellos. Nesta segunda impressão apurada e correcta de algãs erros da primeira, con todas as licenças necessarias. Lisboa, Pedro Craesbeck, 1618, con Privilegio Real._ 8.º 4 hs. prls. 278 foliadas y dos blancas al fin.

Hay una reimpresión de Lisboa, 1787, hecha por Benito de Sousa Farinha, tan poco apreciable como la de la _Eufrosina_.

[421] En la _advertencia ao Leitor_ que precede á la comedia _Vlysipo_, y que seguramente salió de su pluma, aunque no lleva su nombre:

«Das Comedias que Jorje Ferreira de Vasconcellos compos foy esta _Vlysipo_ a segunda, estando ja no serviço del Rey nesta cidade...

«E a derradeira a sua _Aulegrafia_ cortesam em que cantando _cygnea voce_, como dizem, melhor que nunca, a nāō imprimio por hum _desgosto geral deste Reyno_, que nella se contará[a], se no bom trato que a esta se fizer, quizerdes mostrar o gosto que tereis destoutra sair, que está da pena do seu autor, e assi aprovado ja e com todas as licenças pera logo se poder imprimir... A outra comedia (es decir la _Aulegrafia_) nāō tratando da _Eufrosina_, como _a primeira parte da Tavola Redonda que pera a 3.ª impresão emendou o autor em sua vida, de sorte que do meyo em diante em tudo ficou differente. E assi mais a 2.ª Parte da mesma historia podeis começar a esperar muito em breve_, que quiza ordenou o Ceo differirselhe a impressāō para este tempo, pera com ella se tornar a ouvir nelle a boa memoria deste Portuguez...».

(Nota A: Claro es que no en el texto de la comedia, sino en el prólogo ó advertencia de ella. Pero al imprimir la _Aulegrafia_ nada se dijo de esto).

Nada de lo que aquí se promete, excepto la _Aulegraphia_, llegó á publicarse.

[422] _Comedia Aulegrafia, feita por Jorje Ferreira de Vasconcellos. Agora novamente impressa a costa de D. Antonio de Noronha. Dirigida ao Marquez de Alemquer, Duque de Francavilla, do Conselho de Estado. Lisboa, por Pedro Craesbeck, 1619._ 4.º IV 186 hs.

Desde la 179 hasta el fin del volumen se inserta una _carta que se achou entre os papeis de Jorje Ferreira de Vasconcellos_, composición de 344 versos en redondillas octosilábicas.

[423] (Portada en rojo y negro, con un grabadito que representa á un caballero ofreciendo una flor á una dama).

_Tragedia Policiana. En la qual se tractan los muy desdichados amores de Policiano z Philomena Executados por industria de la diabolica vieja Claudina Madre de Parmeno, z maestra de Celestina._

(Al fin): _Acabose esta Tragedia Policiana a XX dias del mes de Nouiēbre a costa de Diego Lopez librero, vezino de Toledo. Año de n[=r]a. Redēpcion de mil z quinientos z quarenta y siete. Nihil in humanis rebus perfectum._

4.º let. got., 80 hojas foliadas.

Á cada uno de los 29 actos precede una viñeta con las figuras de los interlocutores.

El ejemplar de la Biblioteca Nacional (fondo antiguo) es el que nos ha servido para esta reimpresión.

Los traductores castellanos de Ticknor (Madrid, 1851, tomo I, págs. 525-528) dieron un resumen del argumento de la _Policiana_.

[424] Esta edición es de Toledo «en casa de Fernando de Santa Cathalina» y se acabó «al primero día del mes de Março, año de 1548».

Véase lo que de ella dijo Wolf en su opúsculo sobre _La Danza de la Muerte_ (Viena, 1852), traducido al castellano por D. Julián Sanz del Río en el tomo XXII de la _Colección de documentos inéditos para la Historia de España_ (Madrid, 1853), págs. 522-524.

[425] Vid. _Orígenes de la Novela_, tomo I, pág. 280.

[426] «El licenciado Jiménez hizo el _Hospital de Amor_, que imprimió por suyo Luis Hurtado» (_Discurso sobre la vida de Gregorio Silvestre._)

Se refiere sin duda á «El hospital de galanes enamorados, con el remedio y cura para nueve enfermos que en él están», y á «El hospital de damas de amor heridas, donde son curadas otras nueve enfermas de amorosa pasion», insertos en las _Cortes de casto amor_ de Luis Hurtado.

[427] Se deduce esta fecha de su poema de las _Trecientas_, acabado en 1582, donde declara haber cumplido cincuenta años.

[428] La acción de la _Policiana_ pasa en Toledo, según todos los indicios.

[429] Sobre esta invocación de la perversa bruja me comunica mi querido amigo el admirable escritor D. Francisco Rodríguez Marín las curiosísimas noticias que van á leerse, y que son pequeña muestra de lo mucho que ha descubierto su tenaz investigación en el campo de las supersticiones populares.

«La fórmula de conjuro:

Con dos que te miro...

que Sebastián Fernández insertó en el acto XVI de la _Tragedia Policiana_, parece tomada, más bien que de la tradición oral inmediatamente, de una de las _Epístolas familiares_ de Fr. Antonio de Guevara, de la IV de la segunda parte de su colección, único lugar en donde encuentro tal fórmula con el que del verso primero y con el verbo _escantar_ del segundo. Este conjuro era comunísimo entre las hechiceras, y así, aparece citado con frecuencia en los procesos inquisitoriales, unas veces como fórmula completa y otras como fragmento de otras de mayor extensión.

«En la causa seguida en 1600 contra Alonso Berlanga (Archivo Histórico Nacional, Inquisición de Valencia, legajo 28, núm. 1), figura entre los papeles que se hallaron en la casa de su manceba, uno en que los versillos en cuestión se dirigen á la valeriana, como remate de un conjuro hecho á esta hierba:

Valeriana hermana, Yo te conjuro con Dios y con Santa María; Valeriana, Yo te conjuro con la luz del alba; Valeriana, Yo te conjuro con la claridat del dia; Con el libro misal Y con el cirio pascual...

«Y termina de esta manera:

Con tres te miro (_sic_), Con cinco te ato, Con sangre de leon tu vertut te pido, Que seas en mi favor de contino.

«Esta última parte de la fórmula se empleaba no sólo para hacerse querer, sino también, y cerca andaba lo uno de lo otro, para hacer mansos y sufridos á los hombres. Así, entre los cargos que se enumeran en la sentencia contra Isabel Bautista, año de 1638 (Inquisición de Toledo, legajo 82, núm. 28), figura el siguiente: «Y enseñó esta oración á dichas personas, que quando viniese su marido ó su galán, dixesen:

Con dos te miro, Con tres te tiro, Con cinco te arrebato, Calla, bobo, que te ato.

«Y dándose una puñada en la rodilla, dixesen:

Tan humilde vengas á mí Como la suela de mi çapato,

y que con esto quedarían desenojados y como un borrego». Y en otra causa, seguida en 1645 contra Francisca Rodríguez, por el mismo tribunal toledano del Santo Oficio (legajo 94, núm. 230), dice acusando el Fiscal: «En otra ocasión dixo á cierta muger que si quería que un conjunto suyo callase aunque la viese hacer qualquier cosa, que lo haría; y quiriendo la dicha muger ir á consultar á otras hechizeras, esta rea (_sic_) la advirtió dello y la enseñó el conjuro siguiente:

Con dos te miro, Con una te hablo, Con las pares de tu madre La boca te tapo. Señor San Silvestre, encántalo.

con que el conjunto se amansaba». Á idéntico fin, Bautista Hernández, procesada en 1723 por la Inquisición de Valencia (legajo 25, núm. 14), hacía tres nudos en una cinta, diciendo:

Con dos te miro, Con tres te sigo, Con cuatro te ato, De tu sangre bebo, El corazón te parto, Con las parias (_sic_) de tu madre La boca te tapo.

«Más interesante que todas las lecciones transcritas es otra para _ligar_ á las personas, conservada asimismo en un proceso seguido en la Inquisición de Valencia por los años de 1639 (legajo 28, núm. 3). Entre los papeles que se recogieron en la casa de la procesada Juana Ana Pérez y que están unidos á los autos, hay uno que dice así:

Con dos te miro, Con cinco te ato, Tu sangre bebo, Tu corazón te arrebato, Con las pares de tu madre y mía La boca te tapo. La garfia del fiero león Que te ligue y te ate el corazón. Asno, mira que te ligo Y te ato y te reato y te vuelvo á reatar, Que no puedas comer ni beber, Ni armar ni desarmar, Ni en campo verde estar, Ni en campo seco pasear, Ni en casa de nenguna mujer entrar, Ni con ella holgar, Ni en viuda ni en casada Ni en doncella ni en soltera á efeto llegar, De aquí delante de mis ojos vengas atado, Hechizado, conjurado, Á quererme, [á] amarme; Todos tus dineros vengas á darme. Que vengas, que vengas, que vengas; Que hombre ni mujer te me detenga.

[430] También el autor de la primitiva _Celestina_ se había acordado de este pasaje, aunque se me olvidó notarlo en su lugar oportuno (pág. 105): «E assi contentarte he en la muerte (dice Melibea), pues no toue tiempo en la vida... ¡O padre mio muy amado! Ruégote, si amor en esta pasada e penosa vida me has tenido, que sean juntas nuestras sepulturas, juntas nuestras obsequias» (Acto XX). Es el mismo sentido de los últimos versos de Ovidio. Véase cuán antiguo y clásico abolengo tiene el grito _que los entierren juntos_ de nuestros días.

[431] _Comedia llamada Florinea: que tracta de los amores del buen duque Floriano, con la linda y muy casta y generosa Belisea, nueuamente hecha: muy graciosa y sentida, y muy prouechosa para auiso de muchos necios. Vista y examinada, y con licencia impressa._ (Escudo del impresor.) _Vendese en Medina del Campo en casa de Adrian Ghemart, 1554._ (Título en rojo y negro.)

(Al fin): _Acaba la comedia no menos util que graciosa y compendiosa: llamada Florinea nueuamente compuesta. Impressa en Medina del Campo en casa de Guillermo de Millis, tras la iglesia mayor. Año de 1554._

4.º, 4 hs. pres. sin foliar, y CLVI folios, let. gót.

El escudo del impresor Adrián Ghemart tiene la conocida divisa del halcón, con el mote _post tenebras spero lucem_, que algunos estrambóticos comentadores del _Quijote_ han creído inventada por Cervantes para la primera edición de _El Ingenioso Hidalgo_, en 1605.

Hay algunos ejemplares que difieren de los restantes en llevar impresas con tinta negra, después de la palabra _necios_, estas otras: _Compuesta por el bachiller Ioan Rodriguez Florian_. Uno con esta portada tuvo D. José Sancho Rayón, y para hoy, según creo, en la biblioteca de la _Hispanic Society_, de Nueva York. También uno de los dos ejemplares que posee nuestra Biblioteca Nacional, y nos ha servido para la presente reimpresión, pertenece á esta clase.

En el que describen los adicionadores de Gallardo (_Ensayo_, IV, núm. 3656) estaba manuscrito, al final, de letra antigua, el siguiente soneto, que sólo á título de curiosidad bibliográfica reproducimos:

Hermanos, Floriano i Belisea, Grandes burros os hiço la natura, Al vno en no goçar la coniuntura I al otro en dilatar lo que dessea. Ausente, la beata cacarea, Rabia, muere, apetece i se apresura, I quando amor le muestra su uentura Se engroña, se desdeña i lo arrodea. Polites i Justina me contentan, Que á la segunda cuenta remataron, I de durables poco se atormentan; Estotros, matracones, no gustaron. A Lucendo por árbitro presentan: Dios sabe si despues se concertaron.

De la _Florinea_ habla breve pero atinadamente Ticknor, que también la poseía (tomo I de la traducción castellana, pág. 220). Antes de él había fijado su atención en esta pieza el malogrado erudito sevillano D. Juan Colom y Colom en sus _Noticias del teatro español anterior á Lope de Vega_ (_Semanario Pintoresco Español_, Madrid, segunda serie, tomo II, año 1840, pp. 163-166).

En el inventario de los libros que á su fallecimiento dejó en su tienda Juan de Timoneda (Valencia, 26 de octubre de 1583) figura la siguiente partida:

«Item cinquanta comedies intitulades _Floranteas_ a cinch plech tenen una ma».

(Vid. Serrano Morales, _La Imprenta en Valencia_, 1899, pág. 553).

Estas _Floranteas_, que sólo tenían cinco pliegos, no pueden confundirse en modo alguno con la _Florinea_, que es muy voluminosa. Trátase, pues, de otra comedia desconocida hasta ahora.

[432] A veces, sin embargo, cae en el plagio literal, por ejemplo (escena quinta), cuando Lydorio habla mal de las mujeres, repitiendo los mismos conceptos y ejemplos de Sempronio: «Y porque no me digas que hablo de coro y que las infamo por mi cabeça, no acotando qué digan los que las conoscieron y qué vieron de ellas los que las trataron, mira en lo primero al sabio Salomon, que tanto las amó y tanto daño le vino por ellas, lo que de ellas dize en sus escrituras, quando se le offresce hablar de mugeres. Lee al Mantuano en una egloga, mira al Petrarcha, escucha al Ouidio y atiende al Juuenal, e finalmente quantos sabios Gentiles, Judios, Christianos, Moros, Paganos, offreciendoseles en sus escritos materia en que hablar de mugeres, afanan y se desvelan en como avisar á los leyentes que se guarden en sus conuersaciones». (Pág. 175).

[433] Pág. 306 de la presente edición.

[434] En todos ellos, lo mismo que en los de la _Policiana_, se nota menos irreverencia que en las _Celestinas_ más antiguas, ó está velada con eufemismos, porque los tiempos eran otros y la censura comenzaba á mostrarse más rigurosa. Véase alguna muestra de los disparatados fieros y bravatas de Fulminato: «Descreo del agareno y de toda la ley del Alcoran», «Descreo de los adoradores del becerro», «De Saturno ayuso reniego», «Descreo de los adoradores de Mars», «Descreo del inventor de la idolatria», «De todos los Talmudistas reniego», «Descreo de quantos adoran el sol», «Reniego de los Jebuseos», «Por el santo cerrojo de Burgos», «O, pesar de los Moabitas», «O, descreo de Jason y aun de Medea», «O, pesar de la casa santa de Mecha», «Descreo de los quiciales de la puerta del cielo», «Reniego del sepulcro de Absalon y del sceptro de Roboan», «Reniego del hijo de Latona», «Voto al santo Calendario Romano». Una sola vez jura «por las reliquias de San Salvador de Oviedo», otra por «la espada de Sant George y aun por la escriuania de Sant Lucas», y usa la expresión malsonante «descreo de la vida de los condenados». (Pág. 166).

[435] «Tú sabrás cómo la fortuna, que favorece á los osados, me dio ventura en ganar trauacuenta con una viuda de hasta treynta y quatro, que en aspecto está como de diez y ocho. Esta no tiene en casa padre ni madre, ni can que la ladre, más de sola vna hija bonita y harto muchacha, de diez y siete para menos: ésta le sirue en casa de moça, y fuera de hija y authorizada doncella» (pág. 169).

[436] El rasgo de la hipocresía está finamente acentuado en Marcelia más que en ninguna otra de las Celestinas secundarias, incluso la de Feliciano de Silva. Véase singularmente la escena nona:

«_Gracilia._--Pues dónde con manto y sombrero tan de mañana?

«_Marcelia._--Á Nuestra Señora de los Remedios; luego en oyendo la missa primera soy de buelta...

«_Liberia._--Gran cosa es ésta, que no ha de faltar mi madre esta missa. Pero haze bien, que siempre trae su par de panecillos, y algo para ayuda de costa.

«_Grac._--Ya ves, prima, por tal señora lo haze. Pero no en balde dize ella tanto bien del sacristan, y agora veo que tiene razon...»

En el camino se encuentra con el paje Polytes, que no quiere creer que ella vaya á la misa del alba:

«_Polytes._--Ni aun soy tan bouo como esso, que agora passé por junto á la Trinidad, y no ay sueño de abrir puerta.

«_Marc._--Y aun esto quiero.

«_Polyt._--Peor es de entender una muger que un Concejo. Pero atento que vas a missa donde no ay puerta abierta, las que como tú he topado disfraçadas, cruzando callejuelas, dime, van contigo a representar autos de comedias en cas de los abades o van por las llaues para abrirte la puerta donde tú vas?...

«_Marc._--Calla ya, no apures tanto las cosas, que con algo se han de mantener en honra las que se defienden de la pobreza, de lo que a mí cabe gran parte por mis pecados.

«_Polyt._--Y aun creo yo que tú y las otras andays estos passos en busca de los tales pecados.

«_Marc._--Ay, qué dizes? alguna malicia, asuadas.

«_Polyt._--La mesma. Pero digo que me agradas en darme a entender que andays estas andolencias a partir con los encerrados las quentas del rezar, y las obladas con los sacristanes, y las raciones y capellanias y los beneficios con los clérigos». (Pág. 192).

En la escena XV se vale de su fingida devocion para hacer llegar á manos de Belisea una carta de Floriano: «Por mi vida, pues que no hay una criatura en la yglesia, que quiero auenturarme a poner esta carta en la grada del altar de la Madre de Dios; porque si ellas son, no dexará Belisea de llegar la primera a hazer su oracion». (Pág. 208).

En cambio, la parte de hechicerias es insignificante en esta pieza. «Quiero echar unos polvillos del cabron en esta carta, que ya los he hallado aprobados», dice Marcelia poco antes. No hay rastro de evocaciones ni de conjuros ni de fórmulas supersticiosas.

[437] «Pero mira, Floriano, que si tú como hombre buscas tu desatinado descanso, yo como donzella mamparo mi delicada honra. Y si tú buscas la consecucion de tu infectionada voluntad, yo defiendo mi libertad. E si tú quieres guiar tras tus venenosos y no limpios desseos, con tu amor desamador de mi honestidad, yo tengo de cerrar la puerta a todo lo que ni a mi ánimo trayga limpieza ni a mi spiritu reposada castidad. Por tanto como a hermano en tal amor te ruego me ames, y me quieras bien para mi bien, y no de suerte que queriendo me, quieras mal para ti y peor para mí. E con hazer tú esto, podras ganar en mí un amor que como a bien queriente de mi honra te tendre. De otra guisa, desamarte he como a enemigo de virtud, y perseguidor de mi honra, y menoscabador de mi limpieza, y matador de mi innocencia, y derramador de mi fama, y destruydor de mi reposo, y asolador de la casa de mi padre, y ensuciador de mi alta sangre. E si te han mentido de mí otra cosa, desapega la de tu imaginacion» (pág. 224).

«Agora que te hallo buen obediente, determino, para hazer más por ti, mandar te lo segundo, y es que en este cenadero, al sonido destas fuentezitas, te sientes en este poyo, y luego, porque vaya cumpliendo mi palabra de hacer algo por ti, me quiero yo sentar en el mesmo poyo par de ti. Pero mira que al ver me sentar tan cerca de ti pienses que es más para mejor oyr te y responder te sin sonido de voz, que para despertar en ti algun atrevimiento de los que soleys tener los hombres en semejantes trances puestos que agora tú». (Pág. 269).

Belisea, aunque inferior en prosapia al duque Floriano, era de muy noble linaje: «Y quiero que sepas que Lucendo, el padre della, con ser cauallero de tanta estima y casta y poder en el reyno, y con ser uno de los más sabios que oy tienen ditado en España, quiere y tiene en tanto a la hija, que no pensará que errará en cosa que haga; y hecho, qualquier cosa la perdonará ligeramente» (pág. 289).

[438] En la escena 2.ª alude expresamente á un célebre capítulo del _Marco Aurelio_: «Mira lo que Faustina hizo por la llave...». (Pág. 163).

[439] «De Floriano, pues, yo tengo lástima a su honra y gravedad y hazienda y alma. Lo primero, porque le comiençan a cobrar en opinion de poco assentado y mal concertado en sí y en su casa. Lo segundo, porque da parte de las flaquezas y tracta y comunica un duque Floriano, y en ojos de corte imperial, con vn paje y unos moços de espuelas. Lo tercero, he lástima a su hacienda, que la veo andar baylando en manos de amigos públicos de ella y enemigos secretos dél. Y veo le yr tras chismosos, tras rufianes, tras p..., tras alcahuetas, y con gente que con sus dones se honran, y de la honra dél despedacen camino de los burdeles, do se gaste mal la hacienda del que la heredó bien, y la posee bien, y la dispensa y gouierna mal... Y vereys que no dará audiencia ni crédito a vn criado antiguo, leal, seruicial, amador de su honra, defensor de su persona, augmentador de la gloria de su estado, y aun lo que peor y más peligroso es, que os cobrará enemiga porque le retraeys de los vicios, le desseays la salud, y le procurays por la hacienda, y le tractays de ensalçar su orden. Y esto es el porqué ay oy en dia pocos criados antiguos fieles bien medrados en las casas de los señores... Y aquellos por fieles van se con quitarles la racion porque no asisten, y darles a más librar (más por verguença que compelle al señor que por voluntad que le combide) el medio acostamiento, porque se van como buenos, y lleuanle doblado los livianos que asisten, porque se pican de andar más galanes que graues... y ansi se han tornado los palacios acorro de viciosos, porque se despueblan de viejos y se acompañan de moços, y porque ay poca audiencia de verdades y gran gula de mentiras... Y por esto con poca autoridad de los palacios, los seruientes de pelillo, los mentirosos, chismosos, malsines, truhanes, decidores maliciosos, chocarreros, como hallan audiencia en el Señor, ansí los tornan de su talle, si Dios y la buena condicion no los defiende de enviciarse» (pág. 211).

[440] Vid. escena XV (pág. 211).

[441] Vid. escena XVIII (pp. 223 y 224).

[442] Abundan los ejemplos de esto: «Y en lugar del anillo _te quedo mi coraçon_ en este abraço» (pág. 182). «Bien dices; ve luego y buelve, que _me quedas sola_». (Pág. 201). «Ay mezquina yo, ¿quién _quedó abierta la puerta_?» (ibid). «Y como Fulminato _os quedó solos_». (Pág. 277).

[443] _Comedia llamada Seluagia. En que se introduze los amores d'un cauallero llamado Seluago, con vna ylustre dama dicha Isabela: efetuados por Dolosina, alcahueta famosa. Cōpuesta por Alōso de Villegas Seluago, Estudiante._

(Al fin): _Fue impressa la presente obra en la Imperial Ciudad de Toledo: en casa de Joan Ferrer. Acabose a diez y seys dias del mes de Mayo. Año de mill y D.L.iiij._

(Esta portada tiene un grabado en madera, que representa una de las escenas de la tragicomedia).

4.º let. gót. 76 hojas foliadas.

[444] Está en el tomo quinto de la colección de _Libros raros ó curiosos_ (Madrid, Rivadeneyra, 1873), el mismo que contiene la _Seraphina_.

[445]

Osado se puede sin duda llamar, Miradas sus faltas y pocos primores, Pues quiere sin fuerzas con otros mejores Valer, siendo pobre de baxo lugar: Sabemos de Cota que pudo empeçar Obrando su ciencia la gran Celestina; Labróse por Rojas su fin con muy fina Ambrosia, que nunca se pudo estimar.

Sin duda por haber puntuado mal estos versos, creyó Ticknor que la frase «pobre de baxo lugar» aludía á Cota, cuando por el contexto es visible que se refiere al autor mismo.

[446] Gran parte de lo que en la primera cena dicen Flerinardo y Selvago en loor y en vituperio del Amor está servilmente copiado de la obra de Sancho de Muñón, con los mismos ejemplos históricos.

[447] «_Risdeño._--Sabed que con vos tengo de ir, y lo que de vos fuere será de mí; ni quiero que penseis que aunque el cuerpo no es muy aventajado, que me faltará corazon para cualquier caso de afrenta, especialmente en vuestro servicio...

«_Flerinardo._--Por mi fe, Risdeño, si fueras del tamaño de San Cristóbal y tuvieras esfuerzo conforme al que con ese pequeño cuerpo demuestras, que tú solo tuvieras más aventajada fortaleza que todo el mundo.

«_Risd._--¿Cómo, señor, y tan á pocas hablas en mi gran valentía? Pues yo os aseguro que sin que San Cristóbal me prestase su cuerpo, osase entrar en campo sobre un caso de honra con quatro tales como vuestro criado Escalion, y aun pensaria de les llevar los despojos.

«_Flerin._--Por mi vida, Risdeño, que si fueras en tiempo de los epimeos, á quien tú pareces, que dellos fueras en rey elegido, porque los defendieras de las grullas, que con ellos tienen batalla» (pp. 210 á 211).

[448] Este elogio de los enanos (pp. 261 á 263), que al parecer se funda en otro más antiguo compuesto en verso («En metro os las podria decir, porque así me las enseñaron á mí»), recuerda enteramente el gracejo de las _Epístolas familiares_ del obispo Guevara.

[449] PP. 16 á 19. Expuesta la _doctrina de Nasón_, continúa: «Otro remedio cuenta para el amor el magnifico caballero Pero Mexia en su _Silva_, con el cual sanó Faustina, mujer de Marco Aurelio; la cual como excesivamente amase á un esgrimidor de los que hacían los regocijos públicos, y viéndose en peligro de muerte, por esta causa los médicos mandaron matar y quemar al esgrimidor, y los polvos bebidos por Faustina fué libre de su amor inhonesto».

[450] _Primera parte de Flos Sanctorum nueuo: hecho por el Licenciado Alonso de Villegas, capellan en la Capilla de los Moçaraues de la Sancta Iglesia de Toledo. Toledo, por Diego de Ayala, en treze dias de Mayo, de mil y quinientos y setenta y ocho años._

[451] _Flos Sanctorum, segunda parte y Historia general en que se escriue la vida de la Virgen Sacratissima madre de Dios, y señora nuestra; y las de los Santos antiguos que fueron antes de la venida de nuestro Saluador al mundo: collegidas assi de la diuina escriptura, como de lo que escriuen acerca desto los sagrados doctores, y otros autores graues y fidedignos. Ponese al fin de cada vida alguna doctrina moral, al proposito de lo contenido en ella con diuersos exemplos. Tratase de las seys edades del mundo, y en ellas los hechos más dignos de memoria que en él sucedieron. Puesto en estilo graue y compendioso... Por el Maestro Alonso Villegas, Capellan en la Capilla Moçarabe de la Santa yglesia de Toledo, beneficiado de San Marcos, y puesto otra vez en mejor estilo por el mismo Autor... Toledo, por Juan Rodríguez, 1588._

[452] _Flos Sanctorum. Tercera parte. Y Historia general en que se escriuen las vidas de Sanctos estrauagantes y de varones ilustres en virtud: de los guales, los unos por hauer padecido martirio por Iesu Christo ó auer viuido vida Sanctissima, los tiene ya la Iglesia Catholica puestos en el Catalogo de los Sanctos. Los otros que aun no estan canonizados, porque fueron sus obras de grande exemplo, piadosamente se cree que estan gozando de Dios en compañía de sus bienauenturados... Toledo, por Juan y Pedro Rodriguez, hermanos, impressores y mercaderes de libros, 1588._

Ejemplar de la Biblioteca Provincial de Toledo, descrito por Pérez Pastor, núm. 386. Este eminente investigador publicó en otro libro suyo (_Bibliografía Madrileña_, parte tercera, 1907, pp. 516 y 517) el curioso documento que sigue:

«Recibimos la de V. S. de XIII del pasado á los 27 del mismo, en que V. S. manda se recoja la tercera parte del _Flos Sanctorum_, ordenado por el maestro Villegas, impreso en Toledo año de 1588, y en cumplimiento della se leyó aquí ayer domingo edicto para recoxerla, y han comenzado hoy a traer algunos libros destos, ansi de los impresos en el dicho año de 1588 y en los deste año de 1589, y porque en entrambas impresiones está el principio y fin de las razones que V. S. manda borrar, y en los deste año de 89 falta lo de la monja de Portugal, dudamos si faltando esto en otra impresion, se ha de quitar lo demas de las llagas de San Francisco y otras cosas a este propósito, y hasta tener respuesta de V. S. de lo que en esto se haga, habemos suspendido el enviar por el districto. Suplicamos a V. S. nos mande avisar de su voluntad, porque habiéndose de quitar lo uno y lo otro, es necesario poner otros edictos que exiban los de entrambas impresiones... En Toledo, XII de Junio de 1589». (Archivo Histórico Nacional. Inquisición de Toledo. Cartas para el Consejo, fol. 211.)

Como se ve, uno de los motivos que tuvo la Suprema para recoger este tomo tercero fué lo que en él había estampado el cándido Villegas sobre las llagas y demás embelecos de la célebre monja portuguesa Sor María de la Visitación. Si los falsos milagros de aquella embaucadora llegaron á sorprender por un momento la mente angelical de Fr. Luis de Granada, ¿qué mucho que también tropezase el hagiógrafo toledano? Pero la Inquisición, en este caso como en otros análogos, desempeñó un papel contrario al que vulgarmente se le atribuye, castigando con rígida mano la impostura y oponiéndose á su divulgación.

[453] _Flos Sanctorum y Historia general de la vida y hechos de Iesu Christo, Dios y Señor Nuestro, y de todos los Santos de que reza y haze fiesta la Iglesia Católica, conforme al Breuiario Romano, reformado por el decreto del Santo Concilio Tridentino; junto con las vidas de los Santos proprios de España y de otros extrauagantes. Quitadas algunas cosas apocrifas e inciertas. Y añadidas muchas figuras y autoridades de la Sagrada Escritura, traydas a proposito de las historias de los Santos. Y muchas anotaciones curiosas, y consideraciones prouechosas. Colegido todo de autores graues y aprouados... En esta vltima impression van añadidas algunas cosas, y puestas otras en mejor estilo, por el mismo autor... Toledo, por la viuda de Juan Rodriguez, 1591._

--_Flos Sanctorum. Segunda parte. Toledo, por Iuan Iaure, a costa de los herederos del dotor Francisco Vazquez. Año de 1594._

(Al fin): «Yo el Maestro Alonso de Villegas, emende esta segunda parte del _Flos Sanctorum_ de muchas erratas y palabras trocadas que tenia: especialmente en las cotas marginales que estauan muy deprauadas. Y assi seruira de original para que por él se hagan otras impressiones. Y en testimonio de verdad la firmé de mi nombre.»

En 18 de julio del mismo año de 1594 puso Alonso de Villegas una nota marginal en el códice que poseyó de la _Coronyca de las antigüedades de España_ de Fr. Juan de Rihuerga, y existe hoy en la Biblioteca Nacional. Villegas declara que le acabó de leer siendo de edad de sesenta años.

[454] _Flos Sanctorum. Quarta y ultima Parte. Y Discursos, Sermones sobre los Evangelios de todas las Dominicas del año, ferias de Quaresma y de santos principales: en que se contienen exposiciones literales, doctrinas morales, documentos espirituales, auisos y exemplos prouechosos para todos estados. Dirigida al Principe de España don Felipe segundo deste nombre. Por el Maestro Alonso de Villegas, sacerdote Teologo y predicador, capellan en la capilla moçarabe de la Santa Iglesia de Toledo y beneficiado de San Marcos, natural de la misma ciudad de Toledo... Madrid, en casa de Pedro Madrigal: MDLXXXIX._

Lleva un retrato del autor con esta inscripción, que naturalmente no se refiere á la edad que tenía Villegas al tiempo de hacerse esa edición, sino que está tomada de otra anterior: «Alfonsus de Villegas Tolet. Theol. Vitarum Sanctorum Scriptor. Annos agens 49».

[455] No la menciona D. Fermín Caballero en su opúsculo _La Imprenta en Cuenca_ (Cuenca, 1869), pero sí la _Cuarta_ parte impresa allí mismo, en casa de Juan Masselin, á costa de Cristiano Bernabé, mercader de libros, en 1592. Así en el colofón; pero en el frontis se puso, por una superchería ó convenio editorial, la indicación de Madrid, en casa de Pedro Madrigal, 1593.

Sería impertinente aquí apurar la extensa y algo complicada bibliografía del _Flos Sanctorum_ de Alonso de Villegas. La última edición de las muchas que la Biblioteca Nacional posee es la de Madrid, 1721 á 1724.

[456] «_Vitoria y triunfo de Iesu Christo, y libro en que se escriuen los Hechos y milagros que hizo en el mundo este Señor y Dios nuestro, doctrina que predicó, preceptos y consejos que dio: conforme a como lo refieren sus Evangelistas y declaran diversos Doctores. Ponense conceptos y pensamientos graues, exemplos y sucessos marauillosos, consideraciones y contemplaciones piadosas: de lo qual con el diuino fauor los Letores pueden sacar importante prouecho. De modo que, a imitacion del mismo Iesu Christo, alcancen Vitoria de los demonios y vicios que les hazen continua guerra; y assi adornados de virtudes y obras meritorias, subiran triunfando al gozo de los bienes eternos de la Gloria... Por el Maestro Alonso de Villegas... Es sexta parte de sus obras. En Madrid, por Luis Sanchez, 1603_».

[457] _Vida de Isidro Labrador, cuyo cuerpo está en la Iglesia Parroquial de San Andrés de Madrid; escrita por el Maestro Alonso de Villegas, toledano. Dirigida a la muy insigne villa de Madrid. Madrid, por Luis Sanchez, 1592._ 27 hs.

[458] _Traslado de la carta y relacion que embió a su Magestad el señor don Alonso de Cárcamo, corregidor de la imperial ciudad de Toledo. Relacion que hizo a su magestad Esteban de Garibay su coronista. Dificultades i obiecciones cerca de la opinion que el bienauenturado martyr San Thyrso fué natural de Toledo. Apologia en que se responde a algunas obiecciones y dubdas puestas asi contra la carta del Rey Silo, como contra la verdadera declaracion del hymno gothico de San Thyrso, embiada al rey nuestro señor, por don Alonso de Cárcamo, su corregidor en Toledo. Planta y alzados de las ruinas descubiertas. A don Alonso de Cárcamo, corregidor de Toledo, el maestro Alonso de Villegas. Vida de San Thyrso martir, colegida de diversos autores por el maestro Alonso de Villegas. En Toledo, por Pedro Rodriguez, 1595._ Fol. 38 hs.

[459] _Via Vitae. Libro que contiene instituciones y exercitaciones espirituales para el christiano, en que se enseña de qué manera ha de comenzar y proseguir el camino de las virtudes hasta llegar a ser perfecto, hecho por Don Florencio Harlemano, monje cartuxo en Lovaina. Traduxole de la lengua teutónica en latin Tacito Nicolao Zegero, del orden de los menores, y en español el maestro Alonso de Villegas, toledano._ Ms. al parecer autógrafo, que poseyó D. José Sancho Rayón.

Esta versión es un nuevo dato para apreciar la influencia que pudieron tener los místicos alemanes en los nuestros.

[460] _Catálogo Descriptivo é Histórico de los Cuadros del Museo del Prado de Madrid, por D. Pedro de Madrazo, Parte primera_, pág. 519.

[461] «_Selvagia_, comedia al modo de _Celestina_, para remedio de los estudiantes mundanos, que después, y aplicado á cosas sagradas solamente, procuró recoger con gran diligencia. He leido de su mano un _libro de cuentos varios_.»

[462] «_Selvagia_ Comedia: ad _Celestinae_ imitationem olim confecerat, quam tamen supprimere maxime voluit curavitque jam maior annis totusque studio pietatis deditus. Prodiit haec Toleti.

«_Libros_ (sic) _de qüentos varios_, quem Ms. se vidisse refert D. Thomas Tamajus in magna _Collectione librorum Hispanorum_» (_Bibliotheca Hispana Nova_, tomo I, pág. 55).

[463] _Catálogo de la Biblioteca de Salvá_, I, núm. 1497. «Horrorizado sin duda Alonso de Villegas de su primera producción, procuró recoger y destruir cuantos ejemplares le vinieron á las manos, y á esto se debe indudablemente el que sea una de las comedias más raras de nuestro antiguo teatro.»

[464] El que poseyó el mismo Salvá, el que fué de D. Pascual Gayangos y hoy pertenece á la Biblioteca Nacional, el del Marqués de Pidal, el de D. Isidoro Urzaiz y algún otro.

[465] _Obras de Ioachim Romero de Cepeda, vezino de Badajoz. Dirigidas al muy ilustre señor don Luys de Molina Barrientos, del Consejo de su Magestad en la Real Audiencia de Seuilla. Com_ (sic) _preuilegio. En Seuilla. Por Andrea Pescioni. Año de 1582. A costa de Francisco Rodríguez, mercader de Libros._

4.º, 140 hojas, contando las tres primeras de preliminares.

La _Comedia Salvaje_ ocupa los folios 118 á 138. Al fin de cada jornada se pone la lista de las personas de ella.

Va en el mismo tomo otra pieza dramática de Romero de Cepeda, la _Comedia Metamorfosea_ (folios 130 á 137). Pertenece al género pastoril, y consta de tres jornadas muy breves. Moratín, que caprichosamente la asigna la fecha de 1578, la da como anónima en sus _Orígenes del Teatro_ (número 131), refiriéndose á un ejemplar que existía en la biblioteca del Convento de dominicos de Santa Catalina de Barcelona. Acaso sería una edición suelta ó la comedia estaría desglosada del tomo de las _Obras_. El mismo autor (núm. 156) cita una edición de la _Salvaje_ (_Selvaje_ dice) de Sevilla, 1582, que alcanzó á ver en la misma biblioteca barcelonesa y sobre la cual nos cabe la misma duda.

El tomo completo de las _Obras_ de Joaquín Romero de Cepeda es muy raro. Nuestra Biblioteca Nacional posee el ejemplar que fué de D. Agustín Durán. Existe también en la Escurialense y en la Nacional de París.

Tanto la _Salvaje_ como la _Metamorfosea_ fueron reimpresas con bastante desaliño por D. Eugenio de Ochoa en el tomo primero del _Tesoro del Teatro Español_ que publicó el editor Baudry (París, 1838), págs. 286-308. Y muy recientemente lo han sido en el _Archivo Extremeño_, erudita revista que se publica en Badajoz.

[466] El poeta escribe unas veces _Anacreo_ y otras _Anacreon_, según cuadra á la medida de sus versos.

[467] _Historia lastimera d' el Principe Erasto, hijo del Emperador en la qual se contienen muchos ejemplos notables y discursos no menos recreativos que provechosos y necessarios, truduzida de Italiano en Español, por Pedro Hurtado de la Vera. En Anvers, en casa de la Biuda y herederos de Iuan Stelsio, 1573._

8.º 113 pp. dobles.

El original italiano se titula, en la edición que tengo á la vista: _Erasto dopo molti secoli ritornato al fine in luce. Et con somma diligenza dal Greco fedelmente tradotto in italiano. In Vinegia apresso Agostino Bindoni l' anno M. D. LI_ (1551). La 1.ª edición es también de Venecia: _Li compassionevoli auuenimenti d' Erasto, opera dotta et morale di greco tradotta in volgare_ (1542).

[468] _Comedia intitulada Doleria d' el Sueño d' el Mundo, cuyo Argumento va tratado por via de Philosophia Moral: aora nuevamente compuesta por Pedro Hurtado de la Vera_ (Escudo del Mecenas). _En Anvers. En casa de la Biuda y herederos de Iuan Stelsio. Año de M. D. LXXII. Con gracia y priuilegio._

(Al fin): _En casa de Daniel Veruliet, año 1572_.

12.º 2 hojas sin foliar, de portada y principios, y 142 páginas dobles.

--_En Ambéres, en casa de Guslenio Iansens, al Gallo vigilante, 1595. Con gracia y privilegio._ Edición idéntica en todo á la anterior.

--_La Doleria del sueño del Mundo. Comedia tratada por via de Philosophia Moral. Iuntamente van aqui: Los Proverbios morales. Hechos por Alonso Guajardo Fajardo. París. Ivan Foüet, M D. C. XIIII._

12.º 6 hs. prls. y 193 folios para la comedia. Los proverbios tienen paginación diversa, que llega hasta el folio 47, numerado 46 por errata.

Estos _Proverbios_ son doscientos ochenta. César Oudin reprodujo en su colección 49 acompañados de versión francesa.

No podemos adivinar por qué motivo se suprimió en esta edición de la _Doleria_ el nombre de Hurtado de la Vera, y se añadió un escrito ajeno y muy anterior á él, como son los _Proverbios_. La primera edición de esta obrita moral se había publicado en Córdoba.

_Proverbios morales. Hechos por vn cauallero de Cordoua, llamado Alonso Guajardo Fajardo. Dirigido al excellentísimo Señor don Gonçalo Fernandez de Cordoua, Duque de Sessa y de Vaena, Conde de Cabra, Governador y Capitan General de Milan y estados de Lombardía. Con Priuilegio. En Cordoua. Por Gabriel Ramos Bejarano, 1586_ (al fin, 1587).

8.º 51 hs. y una blanca al fin. Precede al texto una «Carta de Sebastian de Leon, vecino de Cordoua, clérigo, al Sr. Pedro Guajardo de Aguilar, hijo mayor del autor, y uno de los veinticuatros del Regimiento de Cordoua».

«Illustre Señor. De muchas cosas que el señor Alonso Guajardo, padre de V. merced y señor mio, escriuio, así _en lengua Latina y Griega como en la Toscana y Española y aun Francesa, porque en todas tuuo general erudicion_, los Proverbios Morales son los que mas se frequentan y andan en el vso, y se estiman de todo género de gente por la doctrina y christianos auisos de que tratan. Y como por los _traslados de diversas manos que dellos ay_, se ha perdido y venido en corrubcion la primera verdad en que fueron escritos, que _ha mas tiempo de sesenta años, pues el de mil y quinientos y veynte y quatro, en la ciudad da Palermo en Sicilia, siendo el Señor Alonso Guajardo Capitán y Alguacil mayor de la sancta inquisicion de todo aquel reyno y yslas adjacentes, parece por el borrador antiguo que los escrivió_, hize muchas veces con su merced, para preuenir los yerros venideros, la instancia que bastaron mis fuerças, suplicandole los mandase o consintiese imprimir, y no lo pudiendo acabar, ni otras personas muy graues que como yo deseauan su seruicio, lo bolví a intentar en la _ausencia que hizo desta ciudad siendo Corregidor en la de Huescar_, pareciéndome menor daño que el de mi castigo quando se supiesse, aunque fuesse grande, el que se seguiria de oscurecer y perderse obra tan universalmente buena, y tan dina de memoria larga; pero esto no pudo ser tan secreto que no llegase antes a su noticia, y con correo a diligencia agradeciendo mi voluntad, me mandó que en contradicion de la suya no prosiguiese mi intento, fundando esta defensa en que _el excellentísimo Duque de Sessa don Gonçalo Fernandez de Cordoua, a quien los dedicó_, no pudo acabar con él que sacase a plaça con titulo de su nombre obra tan corta, y de tan pocos renglones, y asi paró mi denuedo, hasta que con su fin y muerte le he cobrado de nuevo, y a mis solas he ganado licencia para hazer imprimir un traslado que vino a mi poder, que más que todos los otros parece fiel. Suplico a vuestra merced no se desirva de ello, y tenga por bien que a esta ciudad de Cordoua, a quien tanta parte toca de la honra de tal hijo, se comuniquen impresos precetos tan dinos de ser sabidos, y hechos de un tan christiano y discreto cauallero que siempre puso por obra la virtud que aconsejó...».

Vid. Valdenebro y Cisneros (D. José María), _La Imprenta en Córdoba_, obra premiada por la Biblioteca Nacional. Madrid, 1900, pp. 19 á 21.

En 1623 D. Carlos Guajardo Fajardo obtuvo licencia del Consejo para reimprimir estos _Proverbios_ por tiempo de cuatros años, pero esta reimpresión no llegó á efectuarse.

Hay una moderna lindísima, de cien ejemplares, publicada en Sevilla, 1888, por el bibliófilo D. Agustín Guajardo Fajardo de Torres, descendiente del autor.

He aquí el primero y el último de los _Proverbios_ de Guajardo, manifiestamente imitados de Gómez Manrique y otros poetas del siglo XV:

Por el agosto la nieue Parece contra razon, Viene el agua sin razon Quando en el estio llueue. .......................................................... Guarnezcala de alto muro Virtudes en derredor, Y morará el fundador De toda virtud siguro.

En este género de poesía _paremiológica_, Alonso Guajardo supera á Alonso de Barros y á Cristóbal Perez de Herrera, más conocidos que él, pero es inferior al catalan Setantí, autor de los _Avisos de amigo_.

Las dos ediciones que poseemos de la _Doleria_ (Amberes, 1572, y París, 1614) son incorrectísimas, como impresas en país extranjero; pero como no tienen exactamente las mismas erratas, sirven á veces para corregirse la una á la otra. Con ambas va cotejado el texto de la presente reimpresión.

[469] «Por tener compañía al gran Rugiero». (Pág. 318). «Mejor sería hallar las fuentes de Merlin de amor y desamor para poner la vna al opposito de la otra y hazer morir Angélica por Reynaldos, y él que huyese de ella como del diablo». (Pág. 345). «No sea ella la de Ferraguto viuo, que llevaua a Ferraguto muerto». (Pág. 379). «Esto es lo bueno para entrar y salir, como hazia Malgessi ayudando sus doze pares». (Pág. 379). «Deues hauer soñado con _Carcel de Amor_ ó _Guarino Mezquino_» (pág. 331). «Estava en la _gloria de Niquea_, con los amores de Amadis». (Pág. 332, alusión á Feliciano de Silva). «Y encantar más tierras que el sabio Alquife». (Pág. 354), «Y no podrias darme mejor fiesta por discantar a mi plazer los ademanes de Zirfea, Reina de Cartas, esclava de Argenes» (pág. 361). «Mal año para don Galaor o cualquiera de los doze Pares». (Pág. 363). «Nuestro primo Heraclio... nos mete en trabajo aora de buscar Astolpho de Inglaterra con su hypogrifo, que le vaya por el meollo al cielo como hizo al de Orlando». (Pág. 369). «Quise tanto a vna que passara _el arco de los leales amadores_, pensando ser no menos querido della; mas a la postre, porque no me reyesse de los otros, uve de descender al _infierno de Anastarax_». (Pág. 372). Todavía hay otras alusiones á la literatura caballeresca italiana y española, común recreo de entonces.

[470] Pág. 331. «Por la calzada va el moro,--por la calzada adelante». (Pág. 356). «Y tu merced _no sabe quándo es de dia, ni quándo las noches sone_, como dezia el prisionero». (Pág. 364). «Y dile _recibí cartas que Alfama era tomada_». (Pág. 372). «Madre y hija son entrambas,--y esta noche se nos _vone_: palabras que yban diziendo--monedas de oro _sone_, que se mataron por dos,--que no valen medio _none_». (Pág. 339, parece contrahecho de burlas á imitación de los antiguos). «Yerros hechos por amores--dignos son de perdonare» (id.). «Parildo, infanta, parildo,--que assi hizo mi madre a my». (Pág. 351). «Vuelta, vuelta, los franceses--con corazon a la lid». Cita tambien las coplas de Jorge Manrique (pág. 345), y algún cantarcillo popular: Vuélvete á tu majada, pastor,--toma tu zurron,--que no hay más dongolondron (pág. 364).

Los pocos versos que hay en la _Doleria_ son casi todos de la antigua escuela, salvo algún pésimo soneto. En los versos cortos tiene más soltura y gracia:

Damas, si soys tristes, Vos lo merescistes. De ser muy risueños Lloran vuestros ojos, Tengan sus enojos Como vos los sueños. Damas, mal dormistes, Pues tan mal soñastes, Si assi recordastes, Bien lo merecistes (pág. 386).

[471] Ya en la dedicatoria al Duque de Medinaceli alega Pedro Hurtado ciertas palabras de Alcibíades en el _Simposio_ platónico: «V. Excellencia la defienda (esta comedia), y tome, no por liuiana o sensual como paresce, sino por los Sylenos que dizen de Alcibiades (eran estos Sylenos ciertas caxuelas pintadas por de fuera, con figuras de Satyros y otros animales desprezibles (sic) y ridiculos, mas lo de dentro no tenía precio)». (Pág. 312).

Del _Enchiridion_ de Epicteto procede este pasaje:

«_Astasia._--Conviene representar tu parte d' esta comedia con los habitos que el maestro lo ordenare.

«_Idona._--No lo entiendo.

«_Astasia._--Yo te lo declararé; este mundo es el Theatro, nosotros las figuras, Dios el que ordena la comedia; en ser Rey en ella, Monarcha, o capitan, no está la gloria, sino en representar bien su figura cada vno, o sea de loco, de cozinero, labrador, pastor o moço de cauallos. Es menester obedescer al hado y no extrañar lance ninguno, porque viene de alta mano». (Pág. 326).

Las escenas en que intervienen Morpheo y Charon parecen sugeridas por los diálogos de Luciano, que está nominalmente citado más de una vez: «Llamaríamos a _Luciano_ en nuestra ayuda o a _Charon_, que es el verdugo d' estas burlerias». (Pág. 329).

Hay también algunas reminiscencias del _Asno de Oro_, leído en la traducción de Cortegana, como lo prueba la sustitución del nombre de la criada de la hechicera (_Photis_ en el original latino) por el de _Andria_.

«_Asosio._--Hablas como reyna; esa es la más cierta experiencia. Pero no sea éste el de _Apuleyo_, y tú _Andria_ para mí? No amala acá, vernia a ser asno toda mi vida.

«_Doleria._--No ves que estamos en el mes de mayo, y que terniamos a la ora rosas?

«_Asosio._--O pese al mundo, en mayo fue lo otro; pero el asno primero huvo ciertos palos, y seruió mil amos con cien mil lazerias.

«_Doleria._--Sí, mas ya estamos aduertidos, y esso fue en Thesalia.

«_Asosio._--Doyle al diablo, que en cualquiera parte se hallan ya Milones y ladrones». (Pág. 352).

[472] Pág. 313 del tomo presente.

[473] Pág. 336: «Todavia quiero que me prometas trabajar de contentarte y _creresme_». Pág. 339: «Hasta _la teneres_ en la mano». Pág. 353: «Para _acabares_ a las dos». Pág. 357: «_Dexareste_ engañar». Pág. 363: «En qué te offendí para _me offenderes_? en qué te burlé para _me burlares_?». Pág. 369: «Es una salsa para _comereste_ los dedos de sabrosa». Pág. 370: «_Burlareste_ de mí y _hazeresme_ morir con tus descuydos?».

[474] «_Bandida_ de sí la carne» por «desterrada». (Pág. 328). «Pero no hazes _que_ irme a la mano rústicamente» (pág. 357). «Los officiales haziendo el _reporte_ de lo que por las manos passa» (p. 382). «No hay en él _que_ la sombra». (Pág. 383).

También se nota algún italianismo, como _escabello_ (pág. 350), _estriega_ por bruja (pág. 375), y bastantes latinismos, entre ellos _colligantia_ (pág. 371) y _parentes_ en vez de parientes (pág. 336). Algunas voces, como _tristoño_ (pág. 360) y _amadiosa_ (pág. 361), que tienen visos de portuguesas, pueden ser extremeñísmos ó leonesismos. La primera se encuentra en las farsas pastoriles compuestas en tierra de Salamanca á principios del siglo XVI.

[475] La vida militar y política de Mendoza merece un libro que no ha sido escrito aún, y cuya base debe ser su riquísima correspondencia diplomática, aprovechada ya, aunque no completamente, por los historiadores franceses. Dos preciosos artículos del Sr. Morel-Fatio, publicados en el _Bulletin Hispanique_ de 1906 (_Don Bernardino de Mendoza. I, La Vie. II, Les Œuvres_), son, hasta ahora, la más cabal biografía del autor de los primeros _Comentarios de los guerras de los Paises Baxos_.

[476] _Li Commentari di Francesco Verdugo delle cose sucese in Frisia nel tempo che egli fu Gobernatore e Capitan Generale in quella provincia. Non mai prima messi in luce et tradotti della lingua Spagnuola nell'Italiana. Con la vita del medesimo Verdugo. Dedicati da Girolamo Frachetta all Illustris. et Eccellentis. Sig. Don Giovan Alfonso Pimentelo d'Herrera, Conte di Benevento, Vicerè & Capitan Generale del Regno di Napoli. In Napoli, nella Stamperia di Felice Stigliola, à Porta Reale. M. DCV_ (1605).

[477] _Comentario del coronel Francisco Verdugo, De la guerra de Frisa: en XIIII Años que fue Gouernador y Capitan general de aquel Estado, y Exército, por el Rey D Phelippe II. N. S. Sacado a luz por D. Alfonso Velazquez de Velasco. Dedicada a D. Francisco Ivan de Torres, Comendador de Museros, de la Orden de Santiago; Alcayde perpetuo de la Casa Real de Valencia, del Consejo Colateral de S. M. &. En Napoles. Por Iuan Domingo Roncallolo, 1610. Con licencia de los superiores._

8.º 18 hs.

Reimpreso por los Sres. Fuensanta del Valle y Sancho Rayón en su _Colección de libros españoles raros ó curiosos_, tomo II (Madrid, 1872).

[478] PP. 1-2 de la reimpresión.

[479] _Curiosidades de la Historia de España. Tomo III. El Coronel Francisco Verdugo (1537-1595). Nuevos datos biográficos_ (Madrid, Rivadeneyra, 1890), pp. 39 y 40.

[480] Véase, como muestra, el principio de una de las narraciones más felices: «El invierno entraba áspero, y nuestra gente, por lo que habia padecido en el sitio y la extrema necesidad que pasaba, estaba muy descontenta, por lo cual invié á llamar á Tassis para que recogiendo el trigo que se pudiese hallar en la Tuvent, lo llevase dentro de la villa. Y considerando que habia mucho tiempo que no llovia, y que ordinariamente hácia la fin del otoño, como no llueva, el Rin está más baxo que en todo el año, y por consiguiente los demás brazos dél, y más con los vientos orientales; venido, le ordené que buscase vado, no dudando de que le hallaria (por tener alguna experiencia de aquel rio, del tiempo del Duque de Alba, el cual me invió de guarnicion á Deventer con el coronel Mondragon), y hallándole, que pasase y tentase si por detras podria ganar los fuertes que el enemigo habia dexado, y en caso que no, se entrase por la Velluva adelante a executar las contribuciones que habian prometido y no pagado y para este efecto le proveí de más gente de la que él tenia. Avisóme que habia hallado el vado, y que pasaba y seguia la orden que yo le habia dado. Hubo dificultad en el pasar, porque por el rio venian ya los hielos grandes, por los cuales se perdieron algunos de nuestra caballeria; la infanteria pasaba en barcas y a ancas de caballos, muy poco a poco y con mucho trabajo. Hacía una niebla tan espesa, que impedia que los de los fuertes del enemigo no los viesen, mas oyendo algun ruido, inviaron cuarenta o cincuenta soldados a reconocer, y hallaron que los primeros de nuestra infanteria habian pasado, y que, hecho fuego, se estaban calentando alrededor de él, y por la escuridad de la niebla estuvieron muy cerca unos de otros antes de verse. Nuestros soldados desesperadamente cerraron con ellos, sin capitanes, porque todos estaban de la otra parte del rio ocupados con Tassis en hacer pasar la gente, fuéronlos siguiendo hasta hacerlos meter en su fuerte, y con el mesmo ánimo cerraron con él, y ayudandose los unos a los otros con las picas y alabardas lo mejor que pudieron, le entraron y degollaron más de cien hombres». (Pág. 83).

[481] Pág. 106 de la ed. de Rivadeneyra (_Historiadores de sucesos particulares_, tomo II).

[482] _Odas a imitacion de los siete salmos penitenciales del Real Propheta David, por Diego Alfonso Velazquez de Velasco. Al Ilmo. y Excmo. Señor D. Pedro Enriquez, Conde de Fuentes, d' el Consejo d' Estado d' el Rey Catolico nuestro Señor. En Amveres. En la Emprenta Plantiniana. Año M. D. XCIII._

8.º 67 pp. inclusos los preliminares, un soneto con que termina y dos hojas más con un _Preuilegio_ y tres aprobaciones. Lleva dos escudos de armas, el del impresor Plantino y el del Mecenas, y una lámina del rey David, todo ello grabado en cobre.

Fueron reimpresas estas odas por D. Francisco Cerdá y Rico, en el curioso volumen titulado: _Poesías Espirituales escritas por el P. M. Fr. Luis de Leon, del Orden de S. Agustin; Diego Alfonso Velazquez de Velasco; Fr. Paulino de la Estrella, del Orden de S. Francisco; Fr. Pedro de Padilla, del de N. S. del Carmen, y Frey Lope Felix de Vega Carpio... En Madrid: en la Imprenta de Andrés de Sotos. Año de M. DCC. LXXIX_ (1779).

8.º pp. 61-120.

[483] La identidad entre el autor de las _Odas_ y el de la _Lena_, admitida por Barrera, Salvá y otros bibliógrafos, no creo que esté sujeta á contradicción alguna, aunque nunca falta quien arme caramillos sobre fútiles temas. En la dedicatoria de la segunda obra parece que se alude con bastante claridad á la primera: «Con fin de aliviar á V. S. algun rato en la vacacion de sus graues ocupaciones, _renouando_ el reconocimiento de su seruicio»... «sus heroicas virtudes... llaman a celebrarlas al _humilde talento que antes de ahora he dedicado a V. E._» Y, en efecto, la _Lena_ era la segunda obra que Velázquez dedicaba al conde de Fuentes.

Las iniciales _D. A. V. D. V._ que campean en la portada lo mismo pueden interpretarse _Diego Alfonso Velázquez de Velasco_ (forma usada en las _Odas_) que _Don Alfonso Velázquez de Velasco_. La dedicatoria nos deja en la misma perplejidad, pues aunque está firmada con los apellidos enteros, los hace preceder de la inicial _D_.

Son verdaderamente extrañas las transformaciones que ha sufrido el nombre de este autor. Don Luis José Velázquez, en sus _Orígenes de la poesía castellana_ (2.ª edición, pág. 99), le convierte en D. Alfonso _Uz_ de Velasco, y lo mismo Mayans en su _Rhetorica_. Otros le han llamado eclécticamente _Uz_, _Vaz_ ó _Velázquez de Velasco_. ¡Tanta confusión puede nacer de una sencillísima abreviatura!

[484] _La Lena por D. A. V. D. V. Pinciano. Ilustriss. y Excellentiss. S. D. Pedro Enriquez de Azebedo, Conde de Fuentes, d' el Consejo d' Estado, Gouernador del de Milan y Capitan General en Italia, por el Rey Católico N. S._ (Escudo del impresor). _En Milan. Por los herederos del quon (quondam) Pacifico Poncio et Iuan Bautista Picalia, compañeros, 1602. Con licencia de los Superiores._

16.º 5 hs. prls. y 276 páginas.

La dedicatoria está firmada en Milán á 1 de abril de 1602.

--_El Celoso, por D. Alfonso Vz. de Velasco. A D. Iuan Fernandez de Velasco, condestable de Castilla y Leon, duque de Frias &., del Consejo d' Estado, y presidente d' el de Italia por el rey nuestro señor. En Milan, por los herederos del q. (quondam) Pacifico Poncio y I. Baptista Piccalia, compañeros, año 1602. Con licencia de los Superiores._

8.º 278 páginas. La nueva dedicatoria al Condestable está firmada á 15 de septiembre de 1602, en Milán.

--_El Celoso, por D. Alfonso Vz. de Velasco. Barcelona, por Sebastian Cormellas, 1613._

12.º 14 hs. prls. y 134 foliadas.

La aprobación de Fr. Tomás Roca es del 20 de noviembre del mismo año.

_El Celoso_ fué reimpreso por D. Eugenio de Ochoa, siguiendo, al parecer, la edición de Barcelona, en el tomo I del _Tesoro del Teatro Español_ de la colección de Baudry (París, 1838).

Al reproducir nuevamente la _Lena_ con su primitivo título hemos tomado como texto el de la primera edición de Milán, anotando las variantes de _El Celoso_.

[485]

PACÍFICO

Or mi torna in memoria C'ho in casa una gran botte, che prestatami Quest' anno al tempo fu della vendemmia Da un mio parente, acciocchè adoperandola Per tino, le facessi l'odor perdere Ch' avea di secco: egli di poi lasciata me L' ha fin adesso. Io vô lo vo nascondere Tanto che questi che verran con Fazio, Cercato a lor bell'agio ogni cosa abbiano.

CORBOLO

Vi capirâ egli dentro?

PACIFICO

Ed a suo comodo.

(_La Lena_, a. III, sc. VII).

_Opere Minori in verso e in prosa di Lodovico Ariosto, ordinate e annotate per cura di F. L. Polidori._ Tomo II. Florencia, ed. Le Monnier, 1857. (Pág. 320).

[486] «_Ramiro._--Vea yo á Vs. ms. señores de dos grandes ciudades.

«_Macias._--Qué tan grandes, por vida mía?

«_Ramiro._--Por lo menos, como la de Sumtien de la China, que (si no miente el que lo escriue) ha menester un hombre, para atrauessarla de puerta a puerta, caminar con buen cauallo todo vn dia sin pararse (esto sin los arrabales, que son otro tanto), y es de tanta gente, que en media hora pueden juntar doscientos mil combatientes, los cien mil a cauallo». (Pág. 429).

Parece clara la alusión satírica á la _Historia de la China_ del P. Mendoza, y á la carta del _Soldado de Cáceres_, que contra ella escribió el Condestable.

[487] _Teatro popular. Novelas Morales para mostrar los géneros de vidas del pueblo y afectos, costumbres y passiones del animo cō aprouechamiento para todas personas... Por D. Francisco de Lugo y Dávila. En Madrid. Por la viuda de Fernando Correa Montenegro. Año M. D. C. XXII. A costa de Alonso Perez._

(Reimpreso por D. Emilio Cotarelo en su _Colección Selecta de Antiguas novelas españolas_, Madrid, 1906, t. I.)

La novela del médico de Cádiz es la sexta de las incluídas en el tomo.

[488] Vid. pp. 392, 396 y 407: «No soñaua el que pintó niño á Cupido, porque propiamente el amar es de los moços...».

Quicumque ille fuit, puerum qui pinxit Amorem, Nonne putas miras hunc habuisse manus...

(Propert., Lib. II, eleg. IX).

[489] Como la siguiente, que es de origen esópico y también está en los _Cento Novelle Antiche_:

«Acuerdome ahora de qu'estando un malhechor en la escalera, le presentaron vna moza perdida coxa, para librarle si se quisiesse casar con ella; y al punto que la vio, boluiendo al verdugo, dixo: Hazé presto, hermano, vuestro oficio, que renquea». (Pág. 408).

[490] Compárese el monólogo de Macías (pág. 393) con el final del primer acto de la _Nise lastimosa_:

«Con quánta fuerça, o Amor, arrojas las inuisibles flechas, cuyas heridas se sienten en medio del coraçon, donde con ser ciego tan incierto aciertas, derramando por las venas el oculto veneno, con que enciendes la pureza de los más elados. Qué cetro ay que te pueda hazer resistencia, teniendolos todos a tu dominio sujetos? Quién puso a Troya en tanta ruina y desuentura, que d'ella no dexó casi cenizas? Quién afeminó el robusto y fuerte braço de Hercules, y puso en sus vengadoras manos, en lugar de la pesada maça, vna ligera rueca? Si no tú, que escudriñando los más escondidos senos del mar, en su profundo abismo a los mudos peces enciendes, a las aues en la region del aire no perdonas; ni menos a los brutos animales, a quien traes en continua guerra. _Qué braueza muestran los feroces leones, los crueles tigres, los fuertes toros y los ligeros cieruos, quando se sienten heridos de su flecha! Al fin, todo este mundo, y el que no vemos, no es otra cosa sino una vnion y suaue liga con que todas estan trauadas; tú las crias, conseruas y entretienes; por ti respiran y no se acaban; serian los hombres peores que las fieras si tú no fuesses el cebo y alimento de sus coraçones_». (Pág. 393).

¡Oh con cuánta crueza y osadía Sus flechas contra todo el mundo arroja! .......................................................... En el medio del alma siempre acierta, Este joven cruel, cruel y ciego, De alli derrama por las altas venas, Su tósigo mortal, su fuego vivo... ...Todos á su yugo Están sujetos, sabios, altos, fuertes, Del poderoso rey el ceptro rico... .......................................................... O Troya, Troya, ¿quién te puso fuego, Y no dejó de ti ni aun las cenizas? .......................................................... Y tú, de Alchimena hijo valeroso, ¿Por qué la piel dejaste leonina? ¿Por qué la fuerte maza, las saetas? .......................................................... ¿Por qué aviltaste con mujeril traje Aquel robusto cuerpo, y ocupaste con huso y rueca aquellas crudas manos? ..........................................................

CORO

Tambien el mar sagrado Se abrasa en este fuego... Tambien las ninfas suelen, En el húmido abismo De sus cristales frios, Arder en estas llamas; Tambien las voladoras Y las músicas aves, Y aquella sobre todas De Júpiter amiga... ¡Qué guerras, qué batallas Por sus amores hacen Los toros; qué braveza Los mansos ciervos muestran! Pues los leones bravos Y los crueles tigres, Heridos desta flecha, ¡Cuán mansos que parecen! ¿Qué cosa hay en el mundo Que del amor se libre? Antes el mundo todo, Visible, y que no vemos, No es otra cosa en suma, Si bien se considera, Que un spirito inmenso, Una armonía dulce, Un fuerte y ciego nudo, Una suave liga De amor, con que las cosas Están trabadas todas. Amor puro las cría, Amor puro las guarda, En puro amor respiran, En puro amor acaban!... Seriamos peores Los hombres que las fieras Si Amor no fuese el cebo De nuestros corazones...

El origen remoto de este pasaje está en Virgilio (_Georg._, III, v. 242 y ss.):

Omne adeo genus in terris hominumque, ferarumque Et genus aequoreum, pecudes, pictaeque volucres, In furias, ignemque ruunt. Amor omnibus idem...

Pero el desarrollo pertenece á Antonio Ferreira, y de su imitador Bermúdez le tomó Velázquez de Velasco, como lo prueban las frases que he subrayado.

[491] Vid. Milá y Fontanela, _Obras Completas_, tomo V, pág. 322:

«Se ve que los habitantes de Babia (en Asturias) pasaban por hombres de pocos alcances y que se les atribuían costumbres ridículas, como de los de otros pueblos se cuenta que quisieron secar velas al horno ó pescar la luna reflejada en un charco, etc. La circunstancia de ser Babia país en todo ó en parte montuoso conviene con tan extraña siega y con la errada opinión de los habitantes de tierras llanas que miran como lerdos á los montañeses... _La Crónica_ ó _Estoria general_ atribuída á D. Alfonso el Sabio, al explicar el origen del nombre del famoso caballo Babieca, habla, como de cosa sabida, de la significación despectiva que ya se daba á la misma palabra».

[492] Véase el precioso folleto de D. Narciso Alonso Cortés, _Noticias de una corte literaria_ (Valladolid, 1906), que en breve espacio contiene gran suma de datos nuevos, expuestos con notable discreción y amenidad.

[493] «_Lena._--Este es el más sospechoso animal que sabemos, y al presente está tocado de tan rauiosos celos, que se le comen biuo. Ha sido casado dos vezes, y de primera muger tiene vna hija llamada Casandra, de diez y seis a diez y siete años, encerrada en vn aposento como vna muda, tan oscuro que a medio dia se la pueden dar buenas noches, sin consentir que trate con nadie; diziendo que la donzella es como flor cubierta de rocio, que por poco que la toquen se marchita... No quiere que coma bocado de carne fresca, porque halla que solicita y despierta el apetito de la salada; y de la miseria que la embia para sustentarse haze antes anotomia, temiendo no aya dentro alguna contraseña. Si meten alguna cesta de paños o de otra cosa, lo rebuelue de abaxo arriba; porque vna Reyna de Escocia (dize) s'enamoró de su enano, y que dentro de vna canasta se le metieron en su cámara. Quiere que los criados hablen como por señas, porque no los oyan las mugeres, guardandolas como si fuesen yeguas del relincho y salto del cauallo«(pág. 391).

Hay también una remota analogía con _El Celoso Extremeño_, en lo que cuenta Vigamón, criado del avaro Aries: «De manera, hermano, que soy medio biuo, sin más conversacion que la de _vn negro boçal_ que cura el cauallo, con quien passo mis ratos, hartandonos ambos de _zinguerrear en una guitarra_ más destemplada que discante de ramera». (Pág. 413).

[494] Aunque en la página LVII digo que no he visto en España ningún códice de _comedias elegíacas_, existe por lo menos uno que contiene la _de Vetala_. Es el CCLXXXVIII de la biblioteca del Cabildo de Toledo, manuscrito en vitela, del siglo XIII, procedente de la librería del Cardenal Zelada. Empieza con los libros _de Ponto y de Remedio Amorís_, de Ovidio, y prosigue desde el folio 63 al 73 con el _Pamphilus de Amore_.

Vid. _Catálogo de la librería del Cabildo Toledano, por D. José María Octavio de Toledo. 1.ª Parte. Manuscritos_, pág. 141. (Publicado por la _Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos_).

Advertiré finalmente, ya que esta sola nota me queda para hacerlo, que la cuestión relativa á la parte que pudo tener D. Alfonso Velázquez de Velasco en la redacción de los _Comentarios_ del Coronel Verdugo parece resuelta, después de la excelente edición crítica que de este libro ha publicado el profesor Enrique Lonchay, bajo los auspicios de la Comisión Real de Historia de Bélgica (_Comentario del Coronel Francisco Verdugo... publié par Henry Lonchay_, Bruselas, 1899). El inteligente editor restaura el verdadero texto de la obra, tomando por base la edición de 1610, cotejada con un manuscrito de la Biblioteca Nacional de París, que contiene importantes pasajes suprimidos en el texto impreso, como ya hizo notar el Sr. Morel-Fatio (_Catalogue des manuscrits espagnols de la Bibliothèque Nationale de París_, pág. 79, núm. 187, París, 1892). Además de estas supresiones, que recaen principalmente sobre los lugares en que Verdugo se queja de Alejandro Farnesio, pueden atribuirse á Velázquez muchas correcciones de estilo, si es que el mismo coronel no las había hecho ya en el original que le entregó en Bruselas, y que debemos suponer mejor que ninguna de las copias. La de París, única que hoy se conoce, es mala é incompleta.

M. MENÉNDEZ Y PELAYO.

TRAGEDIA POLICIANA

EN LA QUAL SE TRACTAN LOS MUY DESGRACIADOS AMORES DE POLICIANO E PHILOMENA, EXECUTADOS POR INDUSTRIA DE LA DIABOLICA VIEJA CLAUDINA, MADRE DE PARMENO E MAESTRA DE CELESTINA

EL AUCTOR[495] A VN AMIGO SUYO

Si la soledad de mi vida, muy noble señor, no ouiera faborescido a vuestro desseo, dandome tanta copia de oçiosidad en este desierto, ni yo cumpliera con esta obra aunque començada, ni vos señor gozarades desto que con tanta insticia[496] (_sic_) tantas vezes me aueys pedido. Porque despues que los dias passados puse en ella la primera pluma he tenido tantos desaguaderos para no acabarla, que solamente el desseo de satisfazeros me hizo tornar a la primera ymaginacion, la qual infinitas vezes tuue condenada al fuego. Pero, ocasion de gastar el tiempo, de quitarme de guardar los cantones, e de hazer mi persona vagabunda, junto con daros a vos este plazer, ha seydo parte para que ella se acabe: rescebirla heys con mi voluntad, quitando de las sobras de vna para cumplir las faltas de la otra.

A LOS ENAMORADOS[497]

El falso Cupido, por quien padescemos Litigios y enojos que no sé dezillos, Burlando, burlando nos echa[498] sus grillos, Adonde metidos salir no podemos. Captiuos, subjectos, sus graues extremos Humillan, e baten el seso e razon, E quando amor finge soltar la prision, La pena es tan dulce, que más la queremos. Los casos fallaçes que amor vrde e trama Estando el amante ya puesto en cadena, Rebueltas que causa, passiones que ordena, Sospechas, recelos que pone en la dama, Eclipsan la vida y enturbian la fama, Borrando lo illustre con vicios muy feos. Abaten y allanan los altos desseos. Si amor da vn descanso, mil cuentos derrama. Tan gran negligencia, tan cierta locura, Juzgad si meresce castigo menor. Andando el mundano siguiendo al amor, Ni espera sossiego ni avn hora segura. Fallesce en la casa de amor la cordura. Está transformada memoria en oluido. Razon no paresce y ausenta el sentido. Notad, amadores, qué es vuestra holgura. Andays tras vn viento de amor acossados, Ni el alma descanssa ni el cuerpo reposa, Dezís que es amor y es muerte rauiosa. Estays ya mortales con gustos dañados. Zelosos del cielo, dexad los pecados Y en solo buscarle poned la memoria. Porque si aueys del mundo victoria, De gloria e honor sereys coronados. Amen.

EL ACTOR AL LECTOR

Doctrina es del apostol sant Pablo, y escriuelo a Timoteo, que vendra vn tiempo en que no se esperará el consejo sano, e será estimado el maestro que halagare a las orejas de los malos, e que apartados los oydos de la doctrina de verdad se conuertiran los hombres a oyr las fabulas e fictiones. Considerando yo que esta prophecia apostolica del todo en nuestros tiempos con nuestras maldades se va cumpliendo, e que a causa de la malicia tan encastillada en el mundo, la caridad está muy resfriada, acordé, no tanto por faborescer la opinion[499] de los malos quanto por seguir el exercicio de algunos escriptores buenos, ocuparme en componer esta escriptura: con la qual, aunque debaxo de algun color ridiculo, tomen auiso los malos mançebos de los desastres que el amor encubre con el çeuo del deleyte mundano. Verdad es que todo lo que en este caso yo puedo dezir, está tan dicho e por tan graues varones tan repetido, que paresce demasiado y aun malgastado el tiempo en que yo me he desuelado buscando nueuas inuenciones de auisar. Pero si mi principal intento caresciesse de buen fructo, a lo menos conseguire lo segundo, que será gozar de algun tiempo recogido e libertarme del nombre de ocioso. Agradóme esta manera de escreuir, ansi porque conozco estar açepta en el vulgo, como por estar alabada por antiguos Poetas e oradores, e por Horatio en su arte de poesia no menos autorizada por estas palabras: _Omne tullit punctum qui miscuit vtile dulci. Lectorem delectando pariterque monendo_. Las quales palabras tienen esta sentencia: aquel dió en el blanco e lleuó el nombre de bien escreuir e de tal manera mezcló lo prouechoso con lo dulce que juntamente dió auiso e deleytó las orejas del oyente. Pues aunque en esta mi obra no falten palabras graciosas, e apazibles donayres, tampoco la hallarán tan desnuda de erudicion que si para mientes el auisado Lector no halle tocados en ella los sobresaltos, las angustias, las affrentas, los sinsabores, las poquedades, los abatimientos, los gastos e prodigalidades, e finalmente el total perdimiento de los professores del amor. Los quales con su caliginosa enfermedad biuen tan çiegos, que todo el mundo los escarnesce, e los murmura, e los engaña e finalmente anda con ellos en assechanças, e nunca los malauenturados llegan a ver su abatimiento hasta que como çiegos sin guia dan de ojos en el hoyo de vergonçosa pobreza[500] en esta vida y en el lago de eterna condenacion en la otra. Quál de los hombres si no está desanimado, no teme aquel Diabolico embeuescimiento, e aquel no comer de dia, e velar de noche, e aquel esperar de ventana con aquel si sale, no sale, cata que assoma, escondete que viene su padre, o su marido, daca el manto para la alcahueta y el dote para su hija, aquel poco concierto en la casa, e menos cuenta con la conciencia; aquel no poderse arrepentir de su afficion, e aquel continuo mentir en confession. De lo qual se viene a hazer en el hombre vn habito tan endurescido, que viene el tiempo de la vejez, y avn el dia de la no esperada muerte, e ansi como acá fueron martyres del diablo, por justa sentencia seran coronados de eterno fuego en el infierno. Pues si en alguna manera para alumbrar a los amadores del mundo de vna çeguedad tan notable esta mi obra fuesse prouechosa, paresce me que antes se deue tener por saludable pildora embuelta y engastada en oro apazible, que por çaraça mortifera con pan blanco dissimulada. E si alguno con su parescer, mi obra quisiesse condenar por sospechosa, a lo menos no me puede negar ser mi voluntad virtuosa. Pues en el processo de mi escriptura no solamente he huydo toda palabra torpe, pero avn he euitado las razones que puedan engendrar desonesta ymaginacion, porque ni mi condicion jamas se agradó de colloquios suzios ni avn mi profession de tractos dissolutos. Si alguna cosa aqui se hallare digna de algun mundano loor, suplico al discreto Lector no lo atribuya a mi, que soy tal que de mi cosecha no tengo sino todo mal, saluo aquel que es la fuente manantial de todo el bien. E si algo paresciere que a los oydos del honesto e casto Lector haga offensa, crea de mí que no lo digo con animo desonesto, sino porque el phrasis e decor de la obra no se peruierta. Vale.

NOTAS:

[495] _Alctor_, en el original.

[496] _Sic_, por _iusticia_.

[497] Las iniciales de estos versos dan el nombre del autor, _El Bachiller Sebastián Fernández_.

[498] En el original, _no echa_.

[499] Suplida la _i_ primera de esta voz.

[500] _Popreza_, en el original.

ARGUMENTO DEL PRIMERO ACTO

Policiano, cauallero de illustre sangre, auiendo visto a Philomena, hija de Theophilon e de Florinarda, en vna huerta, e preso de la yerua enamorada de Cupido, viene a su casa dando gemidos por el dolor que la vista de Philomena le ha causado. Llama a Solino su criado, con el qual toma consejo para començar el seguimiento de sus amores. Solino le aconseja que escriua a Philomena vna carta: lo qual ansi acordado, se acaba este primero acto.

INTRODUZENSE EN ESTA TRAGEDIA[501]

POLICIANO, SOLINO _e_ SALUCIO _sus criados e_ SILUANICO _su paje_. CORNELIA _e_ OROSIA, _rameras_. PALERMO _e_ PIÇARRO, _rufianes_. CLAUDINA, _alcahueta, e_ PARMENIA _su hija, e_ LIBERTINA _su criada_. THEOPHILON _e_ FLORINARDA, _e_ PHILOMENA, _e_ DOROTEA _su criada_. MACHORRO _e_ POLIDORO, _hortalanos_. PAMPHILO _e_ SILUERIO, _criados de Theophilon, y_ CELESTINA.

POLICIANO. SOLINO[502].

[_Pol._]--Despues que mis ojos temerariamente miraron aquella diana figura, ante quien no eran dignos de parescer, ay de mí, que siento en lo secreto de mis entrañas continua guerra, sin rostro de ninguna paz. O desdichado de ti Policiano; ¿qué es de ti, adónde pusiste tu libertad? Es possible[503] mitigarse con los diluuios de mis lagrimas el fuego que mi corazon abrasa.

O amor, insanable enfermedad, o seuero e cruel cupido, pues con tanta crueza hieres a quien te sirue, qué será de aquel que te enojare? O infelix nocturno dia en que mis ojos te miraron, Philomena, pues me succedio junto mirarte y el perdimiento de mi libertad. O eclipsado de mí, a quién boluere mis ojos en absencia de Philomena que es la lumbre dellos? Con quién me consolaré, pues me mata todo género de consuelo? Quién dara rastro de vida á quien biue con tan dulce muerte? O Philomena, Philomena, si supiesses mi dolor imposible es que mouida con piedad no dixesses: cuytado de ti Policiano. Pues si de mí tienes compassion en la muerte, para qué quiero yo de oy más[504] la vida? pues cuytado yo, si muero, que sé yo si tú mi señora te sirues o te desplaze? por fe tengo que el subjecto e fuerças que me ha dado naturaleza, no son para más que padescer por ti mi señora. Pues bienauenturada passion que tan alto tiene el objecto. Moços, moços.

_Sol._--Señor.

_Pol._--Ven acá, amigo Solino, ayudame a sentir mi mal.

_Sol._--Y qué mal tan grande tienes que a solas no le puedas passar?

_Pol._--O loco insensible, pues en las piedras haria sentimiento lo que mi solo coraçon padesce.

_Sol._--Mas de veras, señor, qué mal es el que tanto te duele? dimelo, que si es dolor affable, no puede faltarle remedio. Ha te mirado algun basilisco? o aojote alguna hechizera?

_Pol._--Quien tiene poder en la vista para sanar la enfermedad de la muerte puso los ojos en mí y ha puesto en cuentos mi vida.

_Sol._--Pues al hombre dichoso la puerca le pare perros. Yo juro al sancto martilojo que has topado con alguna putilla.

_Pol._--Qué es esso que dizes?

_Sol._--Ya es dicho, señor. Por la fe en que creo, que estás dessemejado. Dime tu mal, si a ti te paresce que tiene remedio y no me tengas suspenso con tu callar.

_Pol._--Qué remedio puede tener dolencia que sana con la muerte?

_Sol._--Arriedro vaya tan mala cura, pues si con morir se sana, que será el fin peor de tu enfermedad.

_Pol._--Lo más malo que ay en mi mal es quedar con la vida que yo biuo.

_Sol._--Y lo mejor?

_Pol._--Morir en seruicio del amor.

_Sol._--Y esse amor qué premio da a quien por seruirle pone la vida?

_Pol._--Satisfaze la voluntad del amante, que de penar toma sabor, y al fin corona sus martires de aquella gloria suaue que para ellos tiene aparejada, cuyos fructos son dignos de todo precio.

_Sol._--Ora pues a tu sabor; finalmente quieres dezir, señor, que eres enamorado?

_Pol._--Sí, y con la más alta afficion que en coraçon humano pudo caber.

_Sol._--Saluo el guante.

_Pol._--Cómo es esso?

_Sol._--Digo, señor, que dichoso tan buen amante; y tiene nombre la señora?

_Pol._--Nombre de tanto merescimiento, que no ay hombre digno de traerle en su boca.

_Sol._--Ora pues, señor, hablando con honor de nombre tan reuerendo, me di quién es essa dama, y entendamos en tu remedio, que por los euangelios es lástima uer tu gesto despues que andas en esso enbeuido.

_Pol._--O mi Solino: quánto es mayor mi sentimiento que las señales que en mí parescen; dime, Solino, dueleste de mi mal?

_Sol._--O, pese a la fe de los moros, si me duele me preguntas? más me pesa tu pena que si fuesse propia mia.

_Pol._--O pue[505], y cómo es poco el sentimiento que en ti paresce!

_Sol._--De puro discreto no te doy a entender la pena que rescibo, porque mi sentimiento no enternezca tu dolor. Cuenta me, señor, qué fue el principio de tu mal e mira lo que yo puedo y dexarás todos temores.

_Pol._--O Solino, mi fiel criado, pues ya me determino de poner en tu pecho mi tan profundo e secreto dolor, ruego te por la fidelidad que me deues, no como temeroso criado, sino como muy fiel amigo, que siempre en ti sea tan secreto quanto en mi pecho hasta agora secretamente me ha dado tormento. E mira que oy siendo señor me hago tu esclauo, pues en dar te mi secreto no te doy menos que mi libertad; y debaxo desta confiança has de saber, mi Solino, que ha pocos dias que passando yo a la huerta de los cipresses por mirar la ribera que muy apazible estaua, entre los naranjos y limones, vi acompañada de ciertas donzellas vna que a mi parescer priuaua al Sol de su resplandor phebeo: de cuyo ojos y aspecto inuisiblemente salio vna saeta que trauessó e rompio lo secreto de mis entrañas, e dexó tal mi coraçon, qual mi debilitado aspecto con enfermos indicios publica. He tolerado mi pena con el silencio posible, pero quién tendrá el fuego en su seno sin que se abrase e le duela, y el dolor no le consuma? vn rezio diamante se ouiera quebrantado con los golpes que este mi triste coraçon ha padescido, e no sé si mi mal tiene termino en que se acabe.

_Sol._--Ora, señor, todo amor es vn pleyto ordinario que al fin tiene sentencia: e como sea muger en cuyas manos tu justicia se aya de sentenciar, o viento, o ventura, o dineros, o ruegos, sé cierto la haran torcer la vara, por muy derecha que la tenga.

_Pol._--O mi Solino, que tan firme la hallo en aborrescer, quanto yo me siento en amar.

_Sol._--Esfuerça, señor, no desconfies por semejantes disfabores, que no ay cosa tan facil que de su grado se caya ni tan difficil que con la perseuerancia no descubra alguna facilidad. Mayormente que los fauores del amor estan cubiertos con essos sin sauores, para que los enamorados estimen las dulçuras quando vengan. De manera que nunca amor dio plazer sin çoçobra, ni descanso sin trabajo, ni avn fauor sin azedia. Dime por mi vida, señor, el nombre de la dama, no temas de mi fidelidad.

_Pol._--O coraçon mio!

_Sol._--Grande es la pena que muestras en nombrar a quien tienes por señora. En opinion contraria biues de todos los que bien aman.

_Pol._--Ansi mi dolor enamorado es contrario del que mata a todos.

_Sol._--Cómo ansi?

_Pol._--Quanto es contrario el fuego que me abrasa del agua que a los otros enfria, porque no ay amor sin refrigerios, ni avn trabajo sin esperança de premio, sino este que a mi triste coraçon atormenta.

_Sol._--Señor, pues no me dizes cómo ha nombre tu señora, dime cómo se llama tu pena?

_Pol._--Philomena.

_Sol._--Sancto dios, con buenos ojos la miraste, pues tan bien[506] te parescio.

_Pol._--Qué dizes, asno? paresce que mi afficion cubra algun defecto que en ella aya.

_Sol._--No digo yo tal. Pero más fuerte era Troya, y fue pisada de los Griegos: agora confiesso que tengas razon de tener passion, pero no de estar desconfiado.

_Pol._--Si ay algun rastro de confiança en mi salud, conozco ser yo pusillanimo; di, nescio mal mirado, qué proporcion hallas de mí a Philomena sino la misma que ay de lo finito a lo infinito e de lo soñado a lo verdadero, e de lo biuo a lo que está pintado?

_Sol._--No dara vna sin otra.

_Pol._--Qué dices?

_Sol._--Digo, señor, que a vna muger derribarla con otra.

_Pol._--Cómo es esso? quién ay tan fuerte como Philomena, para que en sus ojos offensiuos pueda poner resistencia?

_Sol._--Mira, señor, la fortaleza feminil. Porque muchas hembras vimos, conoscimos[507] cuyas honestidades de grandes muros e contramuros fueron guarnescidas y torreadas, y del primero o segundo tropel batidas y aportatilladas: lee las escripturas antiguas y hallarás notables cuentos de hembras por amores infamadas cuya honrra[508] dende la cuna començaron a estar guardadas. Mira a la hermosa Helena con Paris, a Dalida con Sanson, a Bersabe con Dauid. Estas todas matronas illustres fueron o tan recatadas y miradas como Philomena, pero heridas de la saeta enerbolada de Cupido mostraron bien su femenil flaqueza. Comiença, señor, a poner artilleria contra el muro que tan fuerte te paresce, y bate con destreza e confiança la torre que más se te deffendiere, que ansi se batio y assolo la fuerte ciudad de los cartaginenses y la famosa Roma fue abrasada, cuyos contrarios y enemigos con sola tu pusilanimidad boluieran las manos en la cabeça.

_Pol._--Mira, nescio, esse Paris, y esse Sanson, y esse Salomon que dizes, acometieron con armas yguales, e sin que de la vna parte ouiesse[509] conoscida ventaja; no auia entre ellos la disparidad tan grande como entre mí e mi señora, pero cuytado yo, qué castigo ay en el mundo con que yo pagasse la temeridad de solo mi loco pensamiento?

_Sol._--O sancto dios, y cuánto tienes abatidas las inclinaciones, despues que el amor te hirio! Si Philomena es illustre, tú no eres Cauallero? si ella hermosa, a ti falto te naturaleza? si copiosa en patrimonio, andas tú de puerta en puerta? o, por Dios, señor: no te confundas con la ymaginacion muy alta, ponla en vna medida razonable para que como varon tengas osadia de acometer, e acometiendo sepamos a quántos estados ay agua.

_Pol._--Dios te consuele, Solino, que tanto me has consolado. Pues dime tu parescer, tú que hablas con libertad. Dame consejo, pues vale mas errar[510] por el tuyo libre, que acertar por mi parescer apassionado.

_Sol._--Señor, el primero acometimiento desta batalla deues hazer con una carta en la qual procura de pintar alguna parte de tu dolor, aunque no tan al natural quanto en el ánima le sientes. Haziendo lo que es possible para que sepa Philomena ser la causa de tu mal. E daremos vn sano remedio, como esta venga a tus manos; y no se diga por ti que eres enamorado y que no lo sabe ella.

_Pol._--O dificultoso remedio. Qué sé yo si mi carta que es la suma de mi secreta passion, andará en manos de quien me cause mayor dolor con infamia que el primero que hizo el amor?

_Sol._--Cómo ansi?

_Pol._--Alterada mi señora con carta mia, vendra mi secreto en el vulgo.

_Sol._--No temas, señor, de caer en semejante peligro. Porque las damas illustres son de naturaleza recatadas, e si Philomena no lo fuesse, por el mismo caso deue ser aborrescida. E siendo ella tal, tendra más auiso de callar, quando más alterada, que tú de no gemir quando te sientas penado. Escriue, señor, que aunque aprouechasse poco hacerlo, menos aprouecharia dexarlo.

_Pol._--Ora yo me determino de te dar auctoridad, viendo que compasion te ha mouido a remediarme. Yo me entro a escreuir, y tú vete a reposar, pues para mí solo se ha quedado el tormento.

NOTAS:

[501] Esta lista de personajes va en el original según aqui se copia, ó sea después del argumento del 1.º acto, orden de colocación no el más lógico, pero que respetamos para que el lector disfrute del texto en su primitiva forma.

[502] En el impreso original que nos sirve para esta reimpresión, hállase á la cabeza de cada uno de sus actos un grabado que representa las figuras que en él entran.

[503] _Possble_, en el original.

[504] En el original se lee un _las_ después del _mas_, que suprimimos por creer sea yerro de la impresión.

[505] _Sic._

[506] En el original, _tambien_.

[507] Así en el original. Quizás deba leerse _vimos e conoscimos_.

[508] _Hanrra_, en el original: ¿cuyas honrras?

[509] _Ouisse_, en el original.

[510] En el original, _herrar_.

ARGUMENTO DEL SEGUNDO ACTO

Confuso Solino de se auer offrescido a rescebir la carta de Policiano para Philomena, está hablando consigo quando viene Salucio su compañero; van se a dormir en casa de sus amigas, e por el camino cuenta Solino a Salucio lo que con Policiano ha passado, e llegados a la puerta de sus amigas, las hallan en cierto requiebro con vnos rufianes, e passada la renzilla de los celos se acaba este acto.

SOLINO. SALUCIO. PALERMO. CORNELIA. OROSIA. PIÇARRO.

[_Sol._]--Agora que mi amo está reposando, e yo en mi libertad para considerar este negocio, paresce me será discrecion mirar bien si de las palabras que le offresci y de las poner en effecto, se me puede recrescer alguna pelazga nueua; porque quien de prissa se determina, muy despacio se arrepiente. Las cosas no consideradas, e con discrecion no preuistas, jamas tuuieron ordenados effectos. Qué sé yo si a esta señora le cayra en tanta desgracia el mensage de Policiano, que antes que de allá saque el pie me hagan dexar la cabeça? no quiero por falta de prouidencia hazer algun desconcierto que por lo menos me cueste la vida. Aqui viene mi compañero Salucio, bien será que lo sepa, y en todo rescebir su consejo, que mas veen dos ojos que vno; todos somos de casa e de fuerça lo entiende todo.

_Sal._--Vamos, Solino hermano, a dar por ay vna gatada, veremos aquellas moças y quiça dormiremos en buena cama.

_Sol._--Comigo estás a fe de hidalgo; molido estoy de dormir en essos poyos; vamos, e por el camino sabras vn secreto que de nuestro amo he sabido.

_Sal._--Di lo que quisieres, que ya viejo es Pedro para cabrero; más sé de essos secretos que pueda contar en diez años; no hay en la ciudad quien no sepa de Policiano hasta el menor de sus pensamientos, y a todos dize que lo cuenta en confession.

_Sol._--Pues a mí, pese a tal, no en confession mas en confusion suya y mia me ha dado parte de su pena, y de la causa della, confiando que yo tengo de ser medianero de sus amores. Teniendo respecto al pan que en su casa he comido, plega a Dios no se pague con setenas, no le pude perder verguença, y me determiné a lleuar vna carta suya a Philomena. Despues que en mi libertad me he hallado, he considerado quién es Philomena; no piense el pobre Solino yr por lana y boluer tresquilado, o apaleado.

_Sal._--Mira, Solino, mi amigo eres y soy obligado a serte fiel y verdadero. Porque es flaca la fe del amigo, que ningun accidente la torna en lisonja ni falsedad. Quando te determinaste a oyrle, auias de yr aparejado para no caer en algun hoyo o barranco de negligencia. Porque viendo primero la piedra no hiere tanto como la que viene de improuiso.

_Sol._--Pues para eso te lo he contado, para que errado[511] me corrijas.

_Sal._--El rapaz de Siluanico me paresce que tiene platica con vna moça de Philomena, por donde creo tendra esse negocio mejor corte.

_Sol._--Descreo de la ley del quaderno si no apunctas como letrado. Dexa me hazer, que yo le hecharé a Siluanico el gato a las barbas, y avn sacaré desta hecha el ascua con mano agena. Oye oye, Salucio, no creo en la fe de Mahoma, si no ay requiebro con las damas.

_Sal._--A la sombra desta pared oygamos lo que passa; conosces a los galanes?

_Sol._--Descreo de tal si no es Palermo el padre de las putas y Piçarro su compañero.

_Sal._--Ora escucha vn poco la plática.

_Pal._--Ola ola, damas, no cesse el fabor al pobre gentil hombre, que descreo de el hijo de la Magdalena, si aya en el Reyno dama más bien seruida que la que por seruidor me tomare; dos estays, y dos estamos, cada vna escoja a sabor de paladar.

_Cor._--Mira, señor Palermo, no te engañe la sombra, cata que somos viejas, y no valemos nada para tu servicio.

_Pal._--Vieja te me hazes, traydora? por el cuerpo sancto de la rehoyada, si aca abaxo te apañasse, yo te embiasse que la madre Bereçinta no te conosciesse.

_Piç._--No es justo, hermosas, que tengays en poco nuestras personas, que despecho del mar e las arenas si no ay damas en la ciudad que se hallassen dichosas de nos tener por amparo, porque si al seruicio de qualquiera cumpliesse hazer campo con diez ó quinze aunque fuessen Diablos, descreo de tal si ay aqui quien les huya la cara.

_Oros._--Gentiles hombres, ya es muy noche y paresce deshonesto estar a tal ora a la ventana; mañana de dia a la ora que mandaredes, mi prima e yo holgaremos que deys por aca la buelta.

_Pal._--O linda gracia de muger, voto a tal. Qué te paresce, señor Piçarro? quién no perdera mil vidas por ganar tan graciosa joya?

_Piç._--Hola, señora Cornelia, mi compañero va perdido por tus amores, e yo no menos por los de la compañera; suplico te, señora, que pues nos vamos me seas buena tercera.

_Cor._--Ve, señor, en buena ora, que mañana ay tiempo para todo.

_Sol._--O vellacos rufianes, e esta es hora de andar rondando?

_Pal._--Huye, huye, Piçarro.

_Sal._--Dales, mueran los ladrones, mueran.

_Piç._--Aliuia, aliuia, que vienen cerca, sancta Maria val me.

_Sol._--Dexalos, dexalos yr a los couardes e tornense por acá de mañana. Qué te paresce, Salucio hermano, del tracto que se traen con nosotros estas damas?

_Sal._--Ansi binen todas; no ay quien más tenga fe con hombre de quanto buelue las espaldas.

_Sol._--Dexa hazer agora: llegarémos a la posada, que tú veras en qué para.

_Sal._--Ora vamos callando, que ya estamos a la puerta. Tha, tha, tha.

_Sol._--Ya dormiran las dueñas. Llama con el pomo del espada. Descreo de tal con las putas. Tha, tha, tha.

_Cor._--Qué porradas da el asno, sea se quien se fuere, quién llama?

_Sol._--Abri, dueña.

_Cor._--Donosa es la venida a la ora de los borrachos.

_Sal._--O, descreo de la çuratica[512] piscina; e hazes del ventero? toma porque os echeys con tiempo.

_Cor._--Justicia, justicia, que me mata este vellaco.

_Sal._--Hablas, mala muger?

_Sol._--Dala, acabala, despecho de la condicion; pues cómo es esto, hermosa? tan cansada os dexó el requiebro que tan presto caystes dormida?

_Oros._--Requiebro o qué? donoso vienes[513] por mi salud: oxala, que he estado todo oy de esta negra madre que he pensado espirar.

_Sol._--Leuantad, leuantad, señora; tiradme de aqui estas botas, que en todo se entendera.

_Oros._--Quita te allá, Solino, descalçate tú o acuestate calçado, essos duelos me faltauan!

_Sol._--Ea, dueña, por vida de la vellaca!

_Oros._--Si por tu vida, el azemilero de tu padre lo soño, mala pasqua le de Dios a quien tal nescedad hiziere[514].

_Sol._[515]--Haz lo ya, señora, no des lugar a más enojo, que boto a los corporales de Daroca que basta vna muger a perder vn reyno entero.

_Sol._--Que no os quereys leuantar? o, descreo de tal con la vellaca.

_Sal._--Da la, da la, acaba ya con ella.

_Oros._--Justicia, justicia, señores, justicia, que me matan.

_Sal._--Salta presto, vamonos antes que se llegue gente.

_Sol._--Corre, toma la puerta, si no aqui somos todos muertos.

_Cor._--Ansi, vellacos, rascamulas, azemileros, que ansi se tratan las mugeres honrradas?

_Oros._--Justicia de Dios descienda sobre mí si yo no me vengare de ti.

_Cor._--Que te paresce, prima? por los huessos de Aphrodisia madre y de la leche que mamé reniego, si no les vrdo vna trama que en ella dexen la vida; andar, pago es de mundo, yo me lo merezco; pero quien no cae no se leuanta.

NOTAS:

[511] En el original, _herrado_, consecuentemente con llamar _hierros_ á los _yerros_ siempre que sale esta palabra.

[512] _Sic._

[513] En el original, _bienes_.

[514] _Hieciere_, en el original.

[515] Debe ser _Salucio_.

ARGUMENTO DEL TERCERO ACTO

Salidos Solino y Salucio de casa destas mugeres tornan a la posada de Policiano. Van por el camino hablando de la renzilla passada, e llegados a casa, Policiano da a Siluanico una carta para Philomena.

SOLINO. SALUCIO. POLICIANO. SILUANICO.

[_Sol._]--Qué te paresce, hermano Salucio, en quántas trapaças nos meten estas señoras?

_Sal._--Hermano Solino, jamás me paresció bien, por grande que fuesse la ocasion, que ningun hombre en la muger pussiese manos. No quiero dezir que agora yo no fui demasiado, pero al fin conozco que fue grande nuestro yerro[516].

_Sol._--Donoso estás para sermonador. Dime por qué las tales no merezcan peor tractamiento?

_Sal._--Yo te lo dire; porque si a la muger le das materia de aborrescimiento, aunque muy poquita sea, tiene qué gastar toda la vida. Quieren ser tractadas como animales ferozes, más con ronces e halagos que con vituperios e palos. Es muy flaco género, e las cosas fragiles muy facilmente se quiebran.

_Sol._--Cree me, hermano Salucio, que todas las cosas naturales tienen su contrario, y el hombre no tiene otro sino a la mala muger.

_Sal._--Nunca oyste dezir a los sabios de nuestro tiempo que es más segura la habitacion con los dragones que con la mala hembra? Sabe, Solino, si no lo sabes, que la muger en todas las cosas tiene extremo. Quiero dezir, que si es buena, es corona de su género, e la que es mala no tiene cosa buena.

_Sol._--Ora yo mal suffrido soy para tolerar vna muger e no sé cómo biuen los hombres que largos años las tractan.

_Sal._--Maldito seas, asno, e no sabes que el amor todas las faltas encubre? e las cosas azedas haze suaues e dulces? En el estado del matrimonio da Dios amor tan abundante que haze de dos coraçones vna voluntad, y como aya vnidad entrellos cessa todo género de discordia. Estas malas mugeres, como de amor verdadero tengan carestia, si el interesse falta no son para bien ninguno.

_Sol._--Ya ya, hecho ha Orosia comigo para quanto biua, puesta lleuo ya la sal en la mollera.

_Sal._--No más en esta plática, que llegamos a la posada.

_Sil._--Es buena hora esta de venir a casa?

_Sol._--Qué te toma el diablo, rapaz vellaco? qué haze nuestro amo? Ha pedido de vestir?

_Sil._--Ay está en esta cama que no haze más ruydo que vn muerto.

_Sal._--No has entrado a ver qué haze?

_Sil._--Casa es de locos esta por la fe en que creo. El amo troba, los moços van a rondar, pues algun dia no ha poder que no sea la mia.

_Sal._--Troba por auentura el triste de Policiano?

_Sil._--Doy al diablo otra cosa haze sino dezir disparates; llora como niño, da bozes como loco, no sé qué se tiene.

_Pol._--Oyes, paje.

_Sil._--Señor.

_Pol._--Es de dia?

_Sil._--E muy gran parte passada.

_Pol._--O desdichado de mi, que despues que mi coraçon se escurescio, no sé qué cosa es ver claridad. Yo no entiendo quándo amanesce, si a caso no es por oydas. Estan ay essos moços?

_Sil._--Sí, señor.

_Pol._--Pues aderescen me vn cauallo con vn jaez negro. Entretanto que en mi pena busco algun rastro de reposo.

_Sol._--Qué dize nuestro amo, paje?

_Sil._--Que se aderesce presto vn cauallo.

_Sal._--Y él pienssa leuantarse oy?

_Sil._--No que pienssa para trobar.

_Sol._--Por tu vida, Siluanico, que escuches si debanea.

_Sil._--Avn me paresce que está trobando.

_Pol._ Bienauenturada pena, e alegre tal padescer, pues de todo quiso ser principio mi Philomena.

_Sil._--Corre, corre, Solino, e oyras las locuras de Policiano.

_Sol._[517].--Passo, passo, rapaz; no le cortes la vena.

_Sil._--Aqui detras de esta antepuerta le oye, que aun no lo ha dexado.

_Pol._ Aunque piensse mi passion combatir mi sufrimiento, de mi más graue tormento nasce mi consolacion: ser tan sabrosa mi pena, tan dulçe mi padescer es la causa el merescer de la linda Philomena.

_Sal._--Juro por los euangelios que disparata concertadamente el desdichado; cata, cata, Solino, no has oydo al asno como blasona del metro? o hideputa, qué Virgilio, o qué Homero, para metrificar de improuiso.

_Sol._--Calla, dexale con su dolor al desdichado, que yo te digo, Salucio, que tiene harto mal.

_Sal._--Cómo? e qué tanto mal pienssas que tiene? Tan mal estómago haze el amor?

_Sol._--No le tuuo tan estragado Apuleyo con el veneno. Poco has estudiado en las escuelas de Cupido, porque si de amor verdaderamente supiesses, verias muy a la clara el desorden de sus accidentes. No ay entre los animales alguno tan insensible como el hombre que está herido de la amorosa flecha de Cupido, porque adormescido con el sueño de aquella sabrosa yerba que en el coraçon[518] del amante se pega, ni siente gusto en lo que come, ni avn sabe responder a quien algo le pregunta. No quiere compañia con el plazer, e quéxase que se muere de tristeza: e por esta variedad que el amor trae de passiones, le llaman los doctores de esta facultad muerte sabrosa, porque de la misma passion nasce siempre vn no sé qué sin nombre, y avn sin subjecto, que da mayor dolor e causa mayor pena al enamorado, quando en el dolor se siente más resfriado.

_Pol._--Moços.

_Sol._--Señor.

_Pol._--Entra acá, descansso mio. No me preguntas por mí? No me dizes cómo me ha succedido en esta noche con mi alegre tristeza?

_Sol._--Señor, avn no he tenido lugar de saber dónde estás? No te marauilles si no te pregunto cómo estás.

_Pol._--O, mal fuego te consuma, vellaco insensible, estoy me yo abrassando y estás tú philosophando? Vete de ay al amalauentura y plega a Dios que vna de mis ardientes centellas te abrase para que sientas parte de mi triste sentimiento: anda, vete con el diablo.

_Sol._--Harto tiene agora que hazer contigo.

_Pol._--O desconsolado de mí. O dia aziago en que tuuo principio mi mal. O atreuidos y desatinados ojos, qué hezistes? De vosotros me quexaré todos mis dias y años, pues otros miran para ver, y vosotros vistes para cegar me. Solino, oyes.

_Sol._--Señor.

_Pol._--Entra acá; para qué me dexas?

_Sol._--Pensé que te dexaua bien acompañado. Aqui estoy.

_Pol._--Dónde está Salucio?

_Sol._--Señor, aqui en esta sala.

_Pol._--Ha sentido algo de mi mal?

_Sol._--Y avn la causa dél mucho mejor que yo.

_Pol._--Cómo es esso, Solino? quién dize que se lo dixo?

_Sol._--Quién, señor? tú, que se lo has contado y avn le has lleuado mil vezes por la calle de Philomena, sino que ya no tienes dello memoria.

_Pol._--No me pidas, Solino, memoria ni entendimiento, que ya con mi dolor todo se conuertió en voluntad: llégate aqui, Solino. Cata aqui vna carta mia que por tu parescer escreui para aquella Reyna de mi vida, en la qual va alguna e la más pequeña parte de mi pena relatada. Pido te por el amor que te tengo, que en ella me pongas aquel recaudo con aquella discrecion e secreto que sientes que ha menester mi passion.

_Sol._--O, señor, descreo de la bruta de Hércules, que soy más conoscido ya por aquel barrio que tauernero en aldea. No quieras, pese a mi pecado, que por falta de prouidencia cayamos en algun yerro[519]. Siluanico me dizen que tiene cierta trabacuenta con vna moçuela de essa dama; mándale, señor, llamar, que en ser mochacho es libre de sospecha, y puede con la rapaza negociar quanto quisiere.

_Pol._--Auisado eres: la vida me has dado con tu buen seso. Llama me acá a Siluanico.

_Sol._--Oyes, paje?

_Sil._--Quién llama?

_Sol._--Entra acá.

_Pol._--Ven acá, hijo Siluano, tú sabes la casa de Philomena mi señora?

_Sil._--Mucho bien, señor.

_Pol._--Y conosces por auentura alguna de sus criadas?

_Sil._--Señor, una criada suya me habla por ser de mi tierra, e me dize que hará lo que yo la encomendare.

_Pol._--O negocio bien acertado. Pues mira, hijo mio, no menos me va que la vida en que tengas manera con essa moça que dé esta carta mia a mi señora Philomena. E si mi voluntad tan alto premio meresciesse, tuuiesse yo con breuedad de aquella angelica mano respuesta, que si en esto, mi Siluano, tú me pones diligencia, yo gratificaré tus pasos y essa doncella será muy bien pagada.

_Sil._--Pues, señor, pierde cuydado.

_Pol._--Esso no, sin que se pierda la vida. Pero tengo confiança que por tus manos tengo de auer el remedio de mis penas. Confio que donde tú vas voy yo, y que en procurar[520] mi salud no hará falta mi presencia. Ve luego, y los ángeles te acompañen. Oyes, Salucio?

_Sal._--Señor.

_Pol._--Saca me vn cauallo á la puerta, e dexa me yr solo, pues tan bien[521] me hallo con la soledad.

NOTAS:

[516] En el original, _hierro_.

[517] _Sil._ en el original; pero sin duda debe leerse _Solino_, como nosotros corregimos.

[518] _Coroçon_, en el original.

[519] En el original, como antes y siempre, _hierro_.

[520] En el original, _emprocurar_.

[521] En el original, _tambien_.

ARGUMENTO DEL QUARTO ACTO

Salido Policiano de casa, conciertan Solino y Salucio de dar buelta por la calle de sus amigas: encuentran con Parmenia, hija de la Claudina, e van con ella hasta su posada, donde hallan á la vieja, a la qual dan cuenta de los amores de Policiano, etc.

SOLINO. SALUCIO. PARMENIA. CLAUDINA.

[_Sol._]--Nuestro amo es ydo, y a nosotros nos sobra el tiempo. Paresce me, Salucio[522] hermano, que demos vna buelta por la calle de aquellas damas e tomaremos viento para saber qué mundo corre.

_Sal._--Vamos donde quisieres, que nuestro amo a missa va, e no lleua pensamiento de tornar con sol a casa, pero antes que de aqui salgamos demos vn golpe en la despenssa; pongamos algo en cobro de lo que Policiano pierde; endure él, que nosotros gastaremos, e avn juro a la casa sancta no ayune él tanto en vn año quanto yo desgarre en vn dia.

_Sol._--De aquel tocino magro, que digo hao.

_Sal._--Ya te entiendo, y avn el mosto que no dize mal de nadie.

_Sol._--Contigo me entierren, hola que digo? andese Policiano en garçonia, que nosotros roçaremos de goderia.

_Sal._--O hi de puta nescio, qué bocadillo se pierde en este jamoncete. Desto que toca al roço, en casa ay buen recaudo, y en nuestro amo maldicta la cuenta; pesame que aquellas pellejas no estan agora en gracia para que lleuaran su parte del despojo.

_Sol._--Digo algo, Salucio? el buen vino haze buena sangre.

_Sal._--E la buena sangre buena condicion.

_Sol._--E la buena condicion haze al hombre virtuoso, y por las virtudes se gana el reyno de Dios.

_Sal._--Ora, hermano Solino, esto basta para vn buen rato; demos por essa ciudad vna gatada, e boluamos con tiempo al rancho. Dame de essa cuerda mi capa y essa espada. E toma la vereda que sea más apazible. Por aqui por la posada del duque, y saldremos por la puerta falsa.

_Sol._--Ojo, ojo. No ves la yça?

_Sal._--Bien se huella la traydora. Descreo de tal si no tiene buena gracia. Vaya en buen ora la fresca.

_Par._--Norabuena vayan los galanes.

_Sol._--Ho, por los euangelios, señora Parmenia, que no te conoscia. Dónde bueno vas que tanta prissa lleuas?

_Par._--Voy por aqui adelante a buscar quien bien me haga.

_Sal._--O perla de oro, cómo eres graciosa. Voto a la Veronica de Olmedo, más te preciara poco ha en la posada que a todo quanto me dexó mi padre. A fe que gozaras de vna tajada de tocino de la lunada, e beuieras vna taça que los angeles cantaran con ello.

_Par._--Esse me paresce el combite del Toledano: si obierades comido, beuierades comigo.

_Sal._--O traydora, cómo dizes tus malicias. Pues por la Cruz de Carauaca que si tú eres seruida no falten dos reales para gastar en tu seruicio.

_Par._--Gran merced[523]: que ya sé yo que de tales galanes no se esperan menores fabores. A mi puerta llegamos, e mi madre nos mira, bien será que deys la buelta, que yo agradezco la compañia.

_Sol._--No, no, señora, voto al pinar de Segouia que auemos de hablar a la madre vieja, que avn nosotros no le somos poco afficionados. Salue y guarde, vieja honrrada.

_Claudina._--Jesu, Jesu, Jesu, hijo de mis entrañas, mejor aya buen fin que yo te conoscia. Entra y abraça me, Solinico. Yesu, e qué aproado estás, e qué hombre hecho e derecho; llegate más á mí, mallogradillo vayas, que no solías tu huyr de mí quando Dios queria.

_Sal._--Paresce, madre señora, que ha dias que le conosces.

_Clau._--Si le conozco me dices, hijo? Aqui está la Claudina que le vido nascer, y en estas manos pecadoras dió los primeros gritos. Ay qué padre tuuo tan honrrado, no paresce sino que agora le veo. Jesu, Solino, más nalgadas te di en este mundo que tengo canas en la mollera.

_Sal._--Por cierto, madre, yo me hallo dichoso en auer te conoscido, porque el conoscimiento de agora será para que muchos dias nos tratemos. E dexado aparte lo que tu honorable vejez representa, el merescimiento de la señora Parmenia es digno de toda gentileza.

_Clan._--Bien te ha parescido la rapaza, landre que te dé, traydor enamoradizo. No me toques en ella, mira que es mi hija.

_Sal._[524]--E aun por esso, madre mia, se le deue todo seruicio. E descreo de la leche de cabras, si no tocara tanto a Solino mi compañero, si yo no la siruiera a pesar de todo el resto.

_Par._--No se vende la moça, por vida de quien sossegare el rostro. Mira por vida mía cómo hablan en mí como en cosa que anda en venta.

_Sol._--Esso voto yo a tal que si vale mi puja, no dé la parte mia por menos que toda tú.

_Clau._--Calla, hijo Solino, que ya que todo el mundo pujasse, como cosa mia se te dara por el tanto. Dexala dezir, que es mochacha e boua.

_Por._--Sí, sancto Dios, bouilla es la moça, metedle el dedo en la boca para ver si paladea.

_Clau._--Mira, hijo Solino, esta casa es tuya, y el mismo derecho tienes a quien en ella mora. Calla y no te fatigues, que todas las cosas tienen su tiempo. Agora, hijo mío, no entendamos en más que en saber de tu vida. Con quién biues? cómo te va? qué ay agora nueuo en que yo aprovechar te pueda?

_Sol._--Madre mía, yo soy criado de vn gentil cauallero que tú bien conosces, que ha nombre Policiano.

_Clau._--Sancta Catalina sagrada, que con esse señor moras? mira si le conozco, landre me dexe si no le conozco, y avn sé de qué pie coxquea. O hi de puta, y cómo es bienenamorado; no sé yo si la dama le ha seydo fauorable, que dias ha grandes que le tengo en mi registro, e avn estoy espantada cómo no ha venido a mis manos. Que, mal pecado, como este sea mi principal officio, ansi me pesa del galan que de mis artes no se aprouecha como al pobre pescador quando a su red no acude el pescado. Porque estas damas çahareñas y estos galanes porfiados hazen a las de mi arte casas nueuas con sobrados.

_Sol._--Señora Claudina, pues se ha mouido esta plática, no dexaré de dezirte lo que ay en este caso, con protestacion del secreto necessario. Tú sabrás, madre, que Policiano mi señor muere de amores de Philomena, y el mayor mal de su enamorada passion es la difficultad que ay en la entrada de su casa, ansi por el recatamiento de Theophilon su padre, como por la clausura[525] y ençerramiento de la dama, e de semejantes inconuenientes ha nascido tanta dubda en el buen fin de estos amores, que Policiano ha venido a desconfiar de qualquier género de remedio. Si tú, señora Claudina, tanto confias de tus astucias, que pienssas poniendo en este negocio la mano salir a buen puerto con esta peligrosa dolencia, demos parte a Policiano de tu voluntad, que yo sé no auer en su casa mejor dia que quando se ofrezca camino para entrar en el remedio de su mal.

_Clau._--Paresce, hijo mío, que tienes más confiança en la cerradura de Philomena que en la ganzua de la vieja Claudina? Donoso eres; pues esto digo para en mi casa, e no quiero que salga de entre nosotros, que si Policiano abre bien la bolsa, yo haga a Philomena que le abra la puerta por bien que la tenga cerrada. Cata, cata, mal conosces a la Claudina. Quién sino yo en el mundo ablanda los duros coraçones de las hembras y avn quebranta las cerraduras de las más honestas moradas? para qué piensas, bouillo, que aprouecha en casa del herrero la lima, y el azeyte serpentino en casa de la Claudina? sino para limar los candados de hierro y enternescer las entrañas desamoradas. Anda ve, Solino hijo, y a tu señor daras noticia de mi abilidad, y avn le diras lo que sientes de mi voluntad, que aunque sea Philomena quien es, yo batire su muro con tan bastante artilleria que a pocos recuentros venga rendida en mis manos. E porque en este caso las obras daran testimonio de lo que yo puedo, ve, hijo mio, con Dios, que yo quedo esperando tu venida con tan buena respuesta, que no me valga menos que diez pares de doblas.

_Sol._--Pues, madre señora, nosotros nos vamos, e con lo que nuestro amo acordare yo soy muy presto de buelta. Señora Parmenia, ten me por tuyo, que yo a fe de hidalgo soy tu cierto seruidor.

_Par._--Tú, señor, puedes mandar, e yo te tengo de seruir.

_Sal._--Gentil dama, los angeles te acompañen a ti y a la madre vieja.

_Clau._--Amen, e con vosotros vaya.

NOTAS:

[522] _Siliceo_, en el original.

[523] _Meced_, por errata, en el original.

[524] En el original, sin duda por yerro, _Soli_. (Solino).

[525] _Clausara_, por errata, en el original.

ARGUMENTO DEL QUINTO ACTO

Cornelia e Orosia conciertan de yr a la posada de Palermo e Piçarro, publicos rufianes, e yendo por el camino encuentran con Siluanico, paje de Policiano, con el qual passan sus acostumbradas puterias. Siluanico va adelante e habla con Dorotea, criada de Philomena, e le da la carta que lleua de Policiano, etc.

CORNELIA. OROSIA. SILUANICO. DOROTEA.

[_Cor._]--Qué te paresce, Orosia hermana, del buen pago que el mundo da a las que en vellacos ponen su voluntad? Pues para ésta que en la cara tengo, don vellaco azemilero, que yo te dé a beuer vn xarope tan amargo que no se te quite el azedia en quantos dias biuieres.

_Oros._--Vayan para vellacos, pues no saben conoscer lo bueno; que para la muerte que deuo a Dios más me cuesta aquel suzio de Solino que valen las diez mejores alhajas que tengo. Cada dia daca la calça, daca dineros para juegos, daca el çapato picado y las camisas vnas mejores[526] que otras. Todo lo passaua como loca, e al fin tengo mi Sant Martin como nescia: no ay en el mundo mayor mal que captiuar la voluntad en poder de hombre nascido; sino con vn poco de cautela hazer a todos buen rostro, e que cada vno piense que él es e otro no, e a buelta de cabeça que aquél sea más amigo que mejor nos lo pagare.

_Cor._--Hablas, amiga, como sabia; que si yo, prima, ouiera tomado tu consejo, no estuuiera yo toda mi vida atada a las mercedes de Salucio, e qué me puede él a mí dar sino el poluo del almohaça? e sobre todo, que vea yo mi rostro señalado de mano de un moço de cauallos? Comida me vea yo de mala rabia si no le hago que le cueste la vida: toma hora tu manto e vamos a la posada del aquel rufianazo de Palermo, que ya viste quánto fue obligado a hazer lo que yo le mandasse y pongamos[527] en sus manos el castigo destos vellacos, que no auemos menester otro más cruel verdugo.

_Oros._--Vamos donde mandares, que otra hallarás más perezosa; reboça te bien el rostro porque no seamos conoscidas.

_Cor._--A punto estoy, guia por donde quisieres.

_Oros._--Por aqui, por la plaça del Conde, que es el camino más corto.

_Cor._--Ce, ce, hora, Orosia: como nasci para la muerte, este paje es de Policiano, dél podemos saber dónde quedan Solino e Salucio. Norabuena vaya el galan.

_Sil._--Salve Dios a las hermosas.

_Cor._--Dónde bueno tan de prissa, Siluano? paresce que vas a ganar beneficio.

_Sil._--Señora, ya que el beneficio no se gane, alomenos merescer le ha el criado que con diligencia siruiere. Yo voy a entender en vn recaudo que de Policiano mi señor lleuo, ved, señoras, en qué os puedo seruir porque no me puedo detener.

_Cor._--Passito, no te apressures por mi vida, señor Siluano, que ansi goze de mí como no tienes tú en esta ciudad quien te sea tan afficionada como yo. Di me, señorito, por vida mia, Solino e Salucio dónde quedan? qué hazen? no sabes tú, mi amor, que somos sus amigas?

_Sil._--Señora, en la posada quedaron con Policiano mi señor, e no tengo yo a mucho que ya anden por acá fuera.

_Oros._--Dime, amor mio, son enamorados? salen de casa de noche? a qué hora buelven a dormir?

_Sil._--Por mi fe, señora, lo que puedo dezir cierto es que ninguna noche duermen en la posada; de la hora a que tornan no te sabré dar razon.

_Cor._--Pues por mi vida, Siluano, me digas la verdad de vna cosa en que tengo dubda. La noche passada salieron a la hora acostumbrada? Porque me dixeron que antes que anocheçiesse los auian visto en cierta parte donde sus personas pueden rescebir peligro, e si ansi es, mi amor, será bien auisarlos que miren dónde entran, no les succeda algun daño de que todos tengamos que llorar.

_Sil._--Por cierto, señora, no estás bien informada, porque ellos no pueden salir de casa hasta que mi señor sea acostado; mira cómo puede alguno dezir con verdad semejantes palabras.

_Cor._--Pues, señor Siluano, yo creo lo que de tu boca he oydo más que lo que me puede dezir ninguno que venga con malicia; por vida mia que no les digas que nos viste, porque vamos mi prima e yo a un negocio de secreto.

_Sil._--Bien pueden, señoras, yr seguras, que yo no les dire cosa que os cause enojo.

_Oros._--Pues, amor mio, Dios te guie, porque vamos de prissa.

_Sil._--Y a vosotras acompañe, que yo no voy muy de espacio: estos nescios de mis compañeros, con estas cantoneras deuen estar hechizados. E piensan dellas que no tuvo tanta castimonia la casta Penelope como ellas les muestran quando les tienen delante. O malauenturada confiança la que de las tales se tiene, y más malauenturado el hombre que de semejantes confia. A buen puncto soy llegado[528]: a Dorotea veo a la puerta de su casa, plega a Dios que me espere y no se me entre huyendo. Salue Dios a la hermosa.

_Dor._--El galan sea bien venido. Cómo es esto, señor Siluano? Dime la causa de absencia tan larga.

_Sil._--Señora mia, ya sabes que quien sirue a otro no tiene para sí libertad. Mi señor Policiano está muy apassionado, e tanto que por huyr el plazer no quiere salir donde rescebirle pueda; pues estando él en casa mira tú, mi reyna, cómo puedo yo visitarte. Suplico te no me culpes[529] ni me trates como ausente, pues siempre e donde quiera te tengo delante de mis ojos.

_Dor._--Di me agora, señor, qué milagro fue este que veniste por estos barrios?

_Sil._--Señora Dorotea, tú sabras que Policiano ha tenido noticia de cómo yo soy tanto tuyo, e me mandó que de su parte y mia te pidiesse que con todo el secreto e discrecion que es menester diesses a Philomena tu señora esta carta, de la qual si fauorable respuesta se ouiesse[530], todos seríamos bien gratificados; yo por cumplir con la obediencia que como a señor le deuo, e teniendo confiança[531] de rescebir de tí estas mercedes, tomé atreuimiento para semejante peticion. Suplico te, mi señora, en esto pongas la diligencia que yo pienso poner en lo que á tu seruicio tocare, porque yo cumpla con la deuda que deuo de criado, e tú con la que me deues de hazerme mercedes como señora.

_Dor._--Ay cuytada de mí, señor de mi coraçon, e quánta dificultad ay en lo que me mandas hazer, porque la honestidad de Philomena mi señora, su graue y estraña condicion, no consienten que yo tenga semejante atreuimiento. Como nasci para morir, si yo llegasse con tal embaxada creo que mis palabras y mi vida fenesciessen en vn punto. Solo vn remedio puedo dar para que tu venida tenga algun fructo, que haré hechadiza essa carta donde forçado venga a sus manos, sin que pueda saber para siempre quién aya sido el mensagero.

_Sil._--Peligroso me paresce esse remedio, e si la carta se pierde ante que a sus manos venga?

_Dor._--En esso seré yo cuydosa e tú puedes yr descuydado.

_Sil._--Ora pues, señora mia, esta es la carta de mi señor; en tus manos la encomiendo, que yo voy tan confiado quanto á mi voluntad se deue. Yo me voy; los angeles queden contigo.

_Dor._--Y contigo vayan, e mira, señor, que no me olvides tanto.

NOTAS:

[526] _Mejoras_, dice el original.

[527] En el original, por errata, _pāgamos_.

[528] _Lledo_, en el original.

[529] _Culpas_, en el original.

[530] _Ouisse_, en el original.

[531] _Confinça_, en el original.

ARGUMENTO DEL SEXTO ACTO

Salidos Solino e Salucio de casa de la Claudina vanse a la posada, donde siendo llegados viene Policiano, al qual dan relacion de lo que con la vieja passaron; viene Siluanico e dize lo que de la carta ha succedido, etc.

SOLINO. SALUCIO. POLICIANO. SILUANICO.

[_Sol._]--El passo tendido, hermano Salucio, porque lleguemos antes que nuestro amo a la posada.

_Sal._--Bien dizes, hermano, por vida de mi amiga; que si sabe nuestra tardança, ni con él acabaremos renzillas ni avn faltarán en casa dolores.

_Sol._--Qué te paresce que se haga en lo que con la buena vieja dexamos concertado?

_Sal._--Venido Policiano, lo primero que haremos sera hazer le entender lo que a nuestro prouecho haze: dezirle que estos negocios de amores más seguros andan en manos de vna muger marcada que en poder de hombres no experimentados; que tenemos noticia de vna vieja astuta, y en esta arte de alcahueta examinada maestra; que procure hablarla y prometerla el premio de su trabajo, y ella pondra la diligencia que nosotros no podemos por mucha que pongamos.

_Sol._--Ello está bien acordado. A nuestro amo veo venir por aquella calle, alarguemos el passo, no nos halle fuera de casa.

_Sal._--Ya no puede, que dentro estamos.

_Pol._--Moços, moços. Dónde estan estos diablos?

_Sal._--Qué prissa trae el diablo, rabiando viene por saber nueuas! Pues mándote yo, que no basta el amo diligente para que el moço pierda su natural negligencia.

_Pol._--Que dizes entre dientes?

_Sol._--Digo, señor, que si supiesses el buen recaudo que tengo en tus amores me darias el jubon que traes vestido.

_Pol._--Buen recaudo dizes? hablas segun tu opinion, e no sientes dónde llega mi desseo. Contentas te con poca agua como no te abrasas en el fuego que yo, porque si sintiesses mi dolor, no llamarias buen recaudo sino a ser me mi señora fauorable, y esto es impossible segun es baxa mi ventura y alta la causa de mi mal, pero dime algo con que mi dolor amansse, y despues comiençe como de primero.

_Sal._--O hi de puta neçio, qué hechizado esta con aquella putilla de Philomena, e juro a los euangelios no ay mayor rabosa en el reyno.

_Pol._--Quién habla alli fuera? estoy yo hablando en mi pena, y no falta quien me impida la medicina?

_Sol._--Señor, Salucio es, que está muy angustiado de verte tal.

_Pol._--Pues por qué no entra? qué haze alla apartado? Salucio?

_Sal._--Señor.

_Pol._--Entra acá, dime qué sientes de mi mal.

_Sal._--Señor, siento que eres enamorado y que tienes razon de ser constante en amor.

_Pol._--Pues no me dices qué hare para hallar camino en mi remedio?

_Sal._--Par Dios, señor, lo que yo con mi poco saber te puedo consejar es que pongas este negocio en manos de vna mujer sagaz e auisada en toda ruindad, porque con las tales, si estas damas del amor están tocadas, muy facilmente descosen su secreto; y pues por éstas se suele dezir que quien las sabe las tañe, a éstas encomienda tus amores e no hagas cuenta de la diligencia que nosotros podemos poner aunque desseosos de seruirte, si no te dispones a esperar con vn barril de lenguados, ciento e veinte de azedias. Por vna uez que la fortuna nos fauorezca como a osados, nos alançará cinco mil por no experimentados. El principio de todas las cosas se requiere cauto, para que lo dependiente succeda firme y estable. E quando el fundamento falta, mal se deue esperar la duracion del hedificio. Todo esto e más que te puedo dezir si el dolor que tanto te aquexa te prestase atencion es justo que mires en los principios de vna cosa tan ardua como esta, para que en la prosecucion della no vengan a nascer desuariados effectos.

_Pol._--Pues qué te paresce a ti que haga yo, amigo Solino? á quién me encomendaré que no sé dónde ay fidelidad?

_Sol._--Señor, ymaginando con cuydado los instrumentos con que esta tu llaga pudiesse cauterizar, entre muchas que el coraçon desseoso de agradarte me ha ofrescido, me truxo a la memoria vna vieja mi conoscida, maestra de hazer perfumes, que vn tiempo fue partera en esta ciudad, que tiene por nombre Claudina, sagacissima en quantas maldades el entendimiento del hombre puede ymaginar y en ellas criada, y no menos encanescida; la mayor hechicera que se ha hallado dende el principio del mundo hasta oy. Tiene tanta abilidad en casos que requieran artificio sobre natural, que a todo el infierno junto trae consigo con sola su boz. E aunque para este negocio no sea menester tanta herramienta, no empeçe al artificio la demasiada astucia del artífice. Procura, señor, de hablarla e poner este negocio en sus manos, e si se las vntas con algun interesse, aunque no muy calificado, puedes confiar en ella, que aunque Philomena fuesse tan dura como vn rezio diamante, con solas sus palabras la prouocará a que su desseo y el tuyo se executen con la breuedad que verás.

_Pol._--O prestantissimo remedio: cómo? que ay tal muger nascida e no la conozca yo? ve Solino e llamala, e dende aqui te doy auctoridad para que la ofrezcas no solamente los bienes que ay en mi casa, pero avn todo mi patrimonio pon en su mano, del qual y de mí hordene a su voluntad. Pues dime la verdad, Solino, que de ueras te paresce a ti ser necessario dar parte a esta muger?

_Sol._--Señor, no cosa más.

_Pol._--Pues en vuestras manos encomiendo este mi spiritu atribulado, tractadle como soys obligados segun verdaderos misericordiosos, que yo quedo tan acompañado de tristeza quanto solo de vuestra compañia, yd e llamadme a essa dueña honrrada e no tardeys si biuo me quereys hallar.

_Sal._--Pues vamos.

_Pol._--E yo quedo.

_Sol._--Allá quedaras con todos los diablos cargado de locuras e vazio de entendimiento; qué te paresce, Salucio, de la perdicion deste perdido?

_Sal._--Enfermedad comun es la suya, e si el dolor le ha llegado a lo secreto del coraçon, más te deues marauillar de su paciencia que de su sentimiento.

_Sol._--O feminil flaqueza, que eres bastante a robar de vn hombre robusto la joya más estimada, que es la libertad. Bien dizen los sabios que deste adamantino dolor escriuieron que tiene la propriedad del azero en la dureza e crueldad. Porque consideradas sus robustas fuerças, e los pechos tan esforçados que amor con sus crudas flechas ha rompido, no amor sino tirano enemigo, mortal offenssor deue ser llamado. Lee las historias Romanas e hallarás estar llenas de los desatinos que este amor ha causado. Aquel emperador africano que hauiendo seydo en el senado tenido por el más victorioso monarca que en el mundo se hauia hallado, el amor de vna pobre labradora de tal manera le puso en baxeza, que no sólo de la gente noble de senadores, pero de la república y gente plebeya fue tenido en tan baxa estimacion quanto su hystoria testifica. Pues en la escriptura sagrada, quién fue causa de aquel notable pecado que el Rey Dauid cometió en la muerte de Urias su capitan, sino ser el mismo Rey tocado del amor de Bersabee? Pues si contarte quisiesse los desastrados acaescimientos de muchos reyes e varones illustres apassionados desta dulce ponçoña, seria començar vn cuento que no tuuiesse fin. Solamente resta que la libertad con ningun thesoro se compra, e si nuestro amo halla sabor en esto en que todos los que algo entienden tanta azedia e amargura an hallado, con su pan se lo coma e mal prouecho le haga. Tengamos auiso sus criados de dezir dende afuera: a saluo está el que repica, e si porfiare diziendo: ve acá, torna acullá, dezirle que bien se está sant Pedro en Roma. Ya me entiendes, no aya alguna trampa donde no penssamos. Y pues él comió los agrazes, no padezcamos nosotros la dentera. Esto que toca a llamar la vieja, cosa es que cumple, en lo demas tengase auiso qué mande y haga, qué digo?

_Sal._--Hao, comigo estás, auisado eres.

_Sol._--Cata, cata, juro al cuerpo de tal, Siluanico viene: regocijado llega. No sé cómo ha negociado.

_Sil._--Ansi, Solino hermano, vnos hazia vn cabo e otros hazia otro, porque no se acueste el mundo.

_Sol._--Cómo vienes, Siluanico? qué nueuas tenemos?

_Sil._--Alla dexo la carta en poder de Dorotea, tomela el diablo e oxala la quemasse.

_Sal._--Ora, Siluanico, ve presto a la posada, que queda solo nuestro amo, e no digas que nos topaste, porque ha gran rato que salimos a llamar a vna vieja hechizera a que nos embió; en siendo venida ella tomará a cargo estos mensages, e quitar nos ha Dios de peligro.

_Sil._--Dios lo haga como no paguemos los que no auemos comido el escote. A casa voy, la Magdalena os guie.

_Sol._--E a ti acompañe hasta la buelta.

ARGUMENTO DEL SÉPTIMO ACTO

Cornelia e Orosia llegan en casa de Palermo, donde hallan a Piçarro su compañero, a los quales se quexan de la injuria que de Solino e Salucio rescibieron e les piden que entiendan en la vengança, etc.

CORNELIA. OROSIA. PALERMO. PIÇARRO.

[_Cor._]--Estan en casa los galanes?

_Pal._--Ce, ce, hermano Piçarro, despecho de la media nata si no ay garulla en la posada; quién anda ay? Ya, ya, señoras, no es menester tanta dissimulacion.

_Piç._--Descúbrete, dama, pese a la ley del quaderno, que para quien bien conosce la nariz le basta.

_Cor._--Y avn a quien tanto vee, la mitad de la vista le sobra.

_Pal._--O galana, cómo eres graciosa, quita te el reboço por mi vida. Muchacho, corre, toma aquel jarro.

_Cor._--No, no, señor Palermo, no venimos de tanto espacio.

_Piç._--O, descreo de la peña de Martos, qué tan pressurosa vienes? Pues no has de salir de la estancia sin que rescibas colacion.

_Oros._--Ay, prima, por mi amor no nos detengamos, que ya sabes lo que tenemos de hazer.

_Pal._--Digo, señora Cornelia, paresce que quiero conoscer a esta dama.

_Cor._--En cargo de mi ánima que tú estás donoso, pues agora sabes que es Orosia mi prima?

_Pal._--O, perdona, hermosa, que por mi vida con el reboço te desconoscia. Que avn por vida del resto, que tienes en casa quien te dessea seruir, sino que no te lo osa dezir por no darte enojo. Hola, señor Piçarro, por qué no hablas a esta dama? Pues que no le eres tú poco afficionado.

_Piç._--Es la señora Orosia? O descreo del puerto de Jafa; perdóname, señora, que voto a tal agora te acabo de conoscer.

_Oros._--Señor Piçarro, agrauio me hazes con tan poco conoscimiento, siendo yo tanto tu seruidora.

_Piç._--O perla de oro, no me culpes que descreo de la leche de Olofernes si con el reboço que traes el mismo diablo no te desconozca; descúbrete por vida mia, corre muchacho, eres venido?

_Oros._--Señor Piçarro, no te pongas en trabajo, que por mi vida venimos muy de priessa, e necessidad de hablar al señor Palermo truxo por acá a Cornelia mi prima, e yo por tenerla compañia acordé venir con ella.

_Pal._--Pues qué es esto, coraçon mio? Ay algun embaraço en que yo pueda poner la vida en tu seruicio?

_Cor._--Pues qué pensauas, señor? que era mi venida a lumbre de pajas? Enojadas venimos mi prima e yo, e con mucha razon, porque de vnos vellacos moços de espuelas auemos seydo afrentadas, e quien bien nos quisiere nuestra injuria ha de tomar por suya, porque mi amigo es otro yo, e ansi deue sentir mis enojos.

_Pal._--O reniego de las barbas de Barrabas, e tal cosa me dizes? Oyes, mochacho, arroja me acá essa cota, dime quién son los que te enojaron, e dexame tomar mi hatillo, que no creo en la fe de los Tartaros si handrajos no te los lleue hechos y la sangre me beua por dexarte más vengada.

_Piç._--Y este embaraço, señora Orosia, es cosa que a ti toca?

_Oros._--Comun ha sido la injuria e tal ha de ser el castigo. Descreo de la leche que mamé si la fe no renegasse por verme vengada. Dos criados de Policiano entraron la otra noche en nuestra posada, e porque con vosotros estauamos hablando nos dieron tantos bofetones en nuestro rostro que los dientes nos dexaron bañados en sangre, y esta afrenta tan grande no se nos hiziera a nosotras si tuuieramos fabor de hombre; triste es la casa donde falta la compañia del varon. Yo me lo merezco, yo tengo mi pago, porque como nescia no tomo yo consejo de quien bien me quiere.

_Piç._--Señora Orosia, no llores ni te acuytes por vna cosa que passada no puede dexar de ser passada; pero da gracias a Dios que tienes por amparo al señor Palermo e a mí, que seremos verdugos de quien tu çapato offendiere, y no digo yo con dos que en fin es meaja en capilla de frayle para lo que mi espada corta; pero si quinze fueran los contrarios, hombre ay en el estancia que no mudara el color para acometerles, y avn reniego de los montes claros si no tengo vna hojuela en la mano que no haze más de los hombres hechos malla que si fuessen hechos de manteca.

_Pal._--Orosia señora, poca noticia tienes del señor Piçarro, mal informada estás del nombre que su espada tiene en el reyno, pues quiero, dama, que sepas que quien más agora floresce en las armas ninguna ventaja le haze, y el dia que no se embuelue en negocios de poner la vida en condicion, no piensa auer hecho hazienda; su tracto es cincuenta mugeres repartidas por las mançebias del reyno, y la que más fama tiene huelga de le tener por amparo. Mas yo te juro al Sepulchro Sancto de la rehoyada, e ansi aya yo uentura con damas, como le vi oy hazer vn hecho que Rebeca en su tiempo no le hiziera.

_Oros._--Ora, señor Palermo, dexemos las alabanças deste gentil hombre para otro[532] dia; nosotras venimos de priessa, e no a más que daros parte de nuestra injuria; si pensays poner en ello la mano, yremos mi prima e yo descuydadas, e si no tan bien nos auisad, que como nasci para la muerte que ay gentiles hombres en la ciudad que no veran otro Dios sino que nosotras les mandemos.

_Pal._--Mirad, damas, reniego de tal si no me corro de la dubda que en mi voluntad se pone, y si no estoy ya desseando el tiempo para que sepays lo que desseo hazer por seruiros. Dexadme el cargo e dormid sin pena, e no me tengays por Palermo, hijo del merino de ronda, si juntos no los embio a çenar con Lucifer. Mira, señora Cornelia, qué tanto desseo su servicio, que juro a los sanctos quatro elementos entre sueños piensso cómo tenerte contenta. Ellos salen de noche?

_Cor._--Cada noche salen despues de acostado su amo.

_Pal._--Pues bien, puedes mañana dezir: perdone los Dios.

_Piç._--Ora descuydad, hermosas, que yo reniego de las que en la cara tengo, si no os dexaremos tan bien satisfechas quanto jamás afrenta se satisfizo.

_Cor._--Señor Piçarro, con tal confiança nos vamos a la posada.

_Piç._--No yrás, por vida de mi amiga, que no puede tardar el moço con la colacion.

_Oros._--Señor, aqui lo damos per rescebido, porque no nos podemos más detener.

_Pal._--Pues, damas, rescibid la voluntad del pobre gentil hombre, que otro dia se abrá la obra.

_Oros._--A Dios, galanes.

_Piç._--Vayan de Dios las pellejas. O pese te tal con las çurraticas adobadas, y esta pelazga nos tienen agora guardada? Escaponos Dios e nuestra diligencia la noche passada, e quieren nos tornar a meter en el garlito? Mira, hermano Palermo, el remedio más sano para que destas pellejas nos defendamos, porque de mí te hago saber que no saldre de casa a negocio[533] de tanto peligro, e auiso te que si a sacar me porfiares, al primer repiquete de broquel no me hallarás en toda la ciudad.

_Pal._--O, pese a la fe de los moros, Piçarro hermano. Que el diablo nos topó con putas tan reboltosas! Dios sabe quánto estoy fuera de asir quistion con nadie; sino que mis pecados me quieren ya lleuar arrastrando al cimenterio. Vn braço tengo más yerto que si fuesse de madera. Yo no traygo espada tanto para reñir, quanto para hazer mamparos mientras me pongo[534] en huyda.

_Piç._--Pues de mí no hagas cuenta, que despecho de la puta que me parió si las carnes no me están ya temblando con sólo el pensamiento; mañana quiero fingir vn camino y estarme encerrado doze o quinze dias, y entre tanto estas borrachas abaxarán vn poco la colera.

_Pal._--Bien has acordado; amanescerá y medraremos. Pero no me paresce mal que andemos sobre el auiso, y si vieremos tiempo en que a nuestro saluo podamos hazer una leuada, que no monte más de vn cumplimiento, bastará para salir de cargo, e si mal nos suscediere, a los pies nos encomendemos, que son aliuio de pecadores.

_Piç._--Ora Dios lo encamine por camino más seguro, que a mí no me paresce que deuemos ponernos en tal peligro. Vayan para vellacas.

_Pal._--Ora reposemos e tomemos consejo con el tiempo.

NOTAS:

[532] En el original, _otra_.

[533] En el original, _negacio_.

[534] _Puogo_, en el original.

ARGUMENTO DEL OCTAUO ACTO

Siluanico, viniendo a la posada, viene hablando consigo, donde halla a Policiano, al qual da relacion de lo que con la carta succedio. Viene la Claudina, e auiendo oydo a Policiano, le promete la victoria, etc.

SILUANICO. POLICIANO. CLAUDINA. SOLINO. SALUCIO.

[_Sil._]--Quien no se auentura no alcança ventura, e quien no acomete meresce nombre de couarde. Yo con la necessidad atreuime á Dorotea, y con mi atrevimiento descubri rastro de victoria. Bueno ua: con vn camino he hecho dos mensajes, puse a recaudo la carta de Policiano, conosci en la moça que no me tiene oluidado. Por esto dizen que barba a barba verguença[535] se cata, e que quien no paresce padesce. A lo menos si a Dorotea yo la digo mi pena sin tercero, ni me engañará la vieja Claudina con sus conjuros, ni Solino e Salucio con sus mentiras. Buen enamorado hago, bien me va con los primeros amores; andar me quiero en estos passos, pues todos en mi casa andan enamoradizos. A la posada llego; aquellos vellacos dexaron la puerta juntada y el perdido de mi amo yo juraré que troba.

_Pol._--Mucho tarda mi remedio, no soy digno de ningun bien, todas las cosas me son contrarias, muy cerca está mi desesperacion, ya mi mal me tiene consumido, no tengo fuerças ni subjecto para padescer, no sé qué haga de mí, toda tristeza me es agradable y toda alegria enojosa, toda soledad apazible y toda compañia tan odiosa como la misma sepultura. A mal va mi partido. Si ay algun moço en esta casa? Moços, mozos!

_Sil._--Señor.

_Pol._--Entra acá, hijo Siluano, cómo me dexas solo? por qué no me dizes cómo te fue con mi carta? Creo que mi desventura te lo ha impedido, porque yo no goze de aquel plazer que tu venida me trae.

_Sil._--Señor mio, esfuerça e ten confianza en el amor, que si el buen fin de tu desseo consiste en aquella carta yo te certifico que esta es la hora que Philomena la tiene en sus manos.

_Pol._--Sancto Dios, mira lo que dizes, cata que yo no soy digno de tan gran merced.

_Sil._--La muy alta consideracion que tienes de Philomena te causa el menosprecio con que tu merescimiento has abatido.

_Pol._--Cómo es esso? paresce que mi afficion aya enturbiado en mí algun quilate de mi razon?

_Sil._--Hi, hi, hi.

_Pol._--De qué te ries, vellaco rapaz?

_Sil._--De cómo eres enamorado, e no sabes los accidentes del amor. Dizen los que dello saben que el amor no es otra cosa sino vn oluido de la razon e vna especie de locura que turba el entendimiento e aparta el ingenio, priua de la memoria, destruye las fuerças, consume la hazienda, estraga la hermosura, quebranta los altos e generosos desseos, y los remontados hace abatir a cosas rastreras e viles; encierra en un subjecto mil contrarios accidentes, ansi como plazer y enojo, tristeza e alegria, guerra continua e tregua enojosa, accidental claridad e essenciales tinieblas, descontento e contentamiento.

_Pol._--Pues, desdichado de mí, el triste coraçon que tantos e tan discordes huespedes tiene, cómo puede medir con libertad de juyzio?

_Sil._--Tú te lo dirás todo.

_Pol._--Qué dizes?

_Sil._--Digo, señor, que, a mi parescer, entre los amantes e los locos sola ay esta diferencia, que los vnos son locos quando aman e los otros quando hazen locuras.

_Pol._--Aunque priuado de seso, bien conozco que dizes más de lo que tu hedad te enseña, pero esta es vna dolencia que se rescibe de grado e con trabajo mortal se despide. Pues entretanto que con el accidente peleo, me di cómo te succedio con aquella breue relacion de mi mal.

_Sil._--Señor, yo di tu carta a vna criada suya que a causa de ser de mi tierra me tiene alguna afficion, e a ésta encargué que con secreto e discrecion la pusiese en manos de Philomena. Dexada aparte la difficultad con que me lo otorgó, queda obligada a poner recaudo en que tu carta venga a manos de tu señora, e si respondiere, darme a mí la respuesta.

_Pol._--Dios te consuele que ansi me has consolado; llama luego vn sastre y corta de aquella grana que para mí se sacó vnas calças e capa.

_Sil._--Beso te las manos por esta merced, e más que de tu magnificencia espero.

_Pol._--Corre, da me aquella harpa e tañeré vna cancion con que mi dolor se encienda.

_Sil._--Señor, si ansi es, para qué quieres tañer?

_Pol._--Para acabar la vida como el cisne con musica lamentable.

_Sil._--Señor, hela aqui.

_Pol._--Cierra me essa puerta, que quiero magnifestar cantando lo que mi ánima siente penando.

Venid, gemidos mortales, con las ansias del morir, pues alli está mi bibir. Venid, ansiosos sospiros, fenesced mi triste suerte e hasta darme la muerte no penseys en despediros; ved que salgo a rescebiros sediento por el morir, pues alli está mi biuir. Ven ya muerte, qué es de tí? que esperando desespero, e porque tanto te quiero te apartas tanto de mí. Ven ya, que te espero aquí, ansioso por el morir, pues alli está mi biuir[536].

_Sil._--Qué es aquello que veo? mal año me dé Dios si Solino e Salucio no vienen con la vieja, que paresce que la traen presa por hechizera. Señor, señor.

_Pol._--Qué es esso, loco mal criado? No te mandé que me dexasses?

_Sil._--Solino e Salucio vienen por aqui, e traen en medio a vna puta vieja.

_Pol._--Soberano Dios. Corre, perezoso maldiziente, abre la puerta, que yo quiero yr a besar la tierra que essa depositaria de mi vida pisare. Corre, no te tardes.

_Clau._--Es esta la posada, hijos mios?

_Sil._--Entra, señora, que, segun eres desseada, a saber cierto tu venida saliera mi amo en procession a rescebirte.

_Clau._--Paz sea en esta casa.

_Pol._--O canas bienauenturadas, o vejez bien fortunada, o thesorera de mi remedio, o mi reuerenda e digna de todo acatamiento Claudina, sólo tu aspecto ha dado vida a mi desseo, tu rostro de misericordia ha enternescido las duras cadenas que mi triste corazon sobre sí tiene; rompe, madre mia, mis carnes para conoscer el dolor que secretamente padezco, porque con la lengua es impossible manifestarle.

_Clau._--O, señor Policiano, qué poco esfuerço es este? qué quexas tan debilitadas e tan sin confiança son las tuyas? en semejantes adversidades se conoscen los animos valerosos. Torna, señor, en ti, qué es esto? pues aunque de todo punto a tu mal faltara medicina, tu sola discrecion, tus varoniles fuerças e tus acostumbradas astucias auian de bastar a rescebir cualquier infortunio por graue que fuesse, mayormente estando yo en medio, que soy maestra vieja e me obligo a darte salud si tú, señor, no te dexas vencer de la sombra. Mira, señor, que es cosa vergonçosa que vn cauallero como tú se confunda con la ymaginacion de vna muger.

_Sol._--Assomate, hermano Salucio, e verás a nuestro amo de rodillas delante de la mayor puta vieja que nascio de las mugeres. O malauenturado de ti, quánta honrra das a tus passados ydolatrando y dando obediencia a las más maldictas canas que jamás salieron al mundo!

_Pol._--Madre mia, esperança mia, la causa de mi mal bien creo te abrá sido relatada por alguno de mis criados que como yo la saben, e ansi confio que la sienten. No pienso será menester que de nueuo sepas en este caso otra cosa, pues no la ay más de lo que ellos de mí han sabido. Por tanto, madre mia, pido te por reuerencia de la tremenda passion que me atormenta, des a mi coraçon la medicina que vieres ser conueniente para que algun poco descanse del continuo fuego que me abrassa.

_Clau._--Por cierto, hijo Policiano, muchos dias ha que el passado conoscimiento de tus padres y tuyo ha sembrado en mi coraçon vn desseo muy grande de gozar de tu noble e graciosa conuersacion, e vn dia por otro lo he dilatado esperando se ofresciesse causa para mostrar me en tu seruicio. Ha sido mala mi dicha, que ya que se cumplio mi deseo, fuesse en tiempo de enfermedad tan penosa, que ni mis palabras se entiendan, ni la voluntad con que se dizen por ellas se pueda conoscer. Porque a la verdad este dolorçillo que agora, hijo mio, sientes no deja potencia que no ocupa, y avn lo primero que arrebata es la atencion del paciente. En conclusion, señor Policiano, yo tengo muy entera noticia de tu enfermedad y aquí soy venida a ponerle medicina. Lo que al presente es necessario te dire. Tú, señor, rescibe vn poco de aliuio entretanto que yo en mi casa aparejo algunos instrumentos que para entender en esta cura son necessarios, lo qual pues yo he rescibido a mi cargo te prometo no apartar della la mano hasta ver el fin, con la victoria que yo e todos tus criados para tu remedio desseamos.

_Pol._--Aquel soberano dador de mercedes te dé, madre mia, lo que en este caso yo no puedo, por ser insufficiente para gratificar tan grande beneficio.

_Sol._--Essas come la otra, a osadas cierra la boca e abre la bolsa.

_Sal._--Escucha, que ya se desembuelue.

_Pol._--E porque conozcas la voluntad que tengo de satisfazer tus passos, toma diez doblas con que al presente me hallo, e confia de mí que seras bien pagada.

_Clau._--En ynfinitos quilates, señor Policiano, excede tu magnificencia la poquedad de mi merescimiento, pero tú heziste como cauallero, e yo quedo obligada a perpetuo seruicio.

_Pol._--Ora, pues, madre mia, contigo lleuas mi coraçon.

_Sal._--E avn las entrañas a bueltas del dinero.

_Pol._--Mira que mi ánima va tras ti e yo quedo en el número de los muertos esperando resuscitar con tu jocunda venida.

_Clau._--Hijo mio, dexa hazer a la Claudina, que mal me andarán las manos ó tú saldras a luz con tus amores.

_Pol._--Con tal confianza biuire si biuo me hallares a la buelta.

_Clau._--A Dios, hijo mio, que es ya noche.

_Pol._--Moços, sacad ay vna hacha, yd con mi madre a su posada, e dexad me aqui solo, pues soy amador de soledad.

NOTAS:

[535] En el original, _vengança_, evidentemente por yerro de la imprenta.

[536] En el original, estos versos, como los otros de páginas atrás, están impresos á renglón tirado, cual si fuesen prosa.

ARGUMENTO DEL NONO ACTO

Claudina sale de casa de Policiano acompañada de Solino o Salucio, con los quales va hablando en los amores de su amo hasta llegar a la posada de la vieja, etc.

SOLINO. SALUCIO. CLAUDINA. PARMENIA. LIBERTINA.

[_Sol._]--Qué sientes, madre mia, de este dolor que á Policiano da pena? Paresce me aver te obligado a dificultoso remedio, cuyo fin yo no osara esperar sin notable peligro de mi persona.

_Clau._--A la he, bouo, a la he, poco sabes de leyenda, mal conosces a la Claudina; poco has tractado mi casa, pues en los negocios altos, donde todos pierden confiança, quiero yo mostrar quánto puedo, que en las cosas de poco subjecto poca abilidad se requiere. Mis redes, bouillo, sabe te que no prenden lagartijas, quanto la cosa es más alta, tanto con mejor ánimo la intento, y jamás acometi donde no ouiesse victoria.

_Sal._--A semejante género de acometer locura la llaman en mi tierra, e no por virtud, sino por vicio la tienen canonizada.

_Clau._--Boçalejo eres, hijo mio, más pense que sabias del mundo. Donde el premio se espera grande, alli se deue el mayor trabajo, e el esperança del galardon diminuye qualquier pena, mayormente que como sea con mugeres moças la mayor parte de mi contienda, no creas, hijo Salucio, que pueden dar herida que de la ropa adentro passe: bien pudiera Policiano poner sus amores en otras manos que o con temor o con poca astucia al primero golpe dieran con todo a mal cabo; porque ay tan pocas que algo sepan deste mi oficio, que a quien más pensays que entiende, la falta más para discipula que tiene de sobra para buena maestra. Sola ay vna deste tracto en la ciudad que en mi arte tiene nombre, y es mi comadre Celestina la de la cuchillada, e lo que sabe poco o mucho aqui está con vosotros quien se lo enseñó. E ansi goze yo desta ánima que ha oy menos de seys años que no sabia hazer vn conjuro, y agora aureys sabido la buena fama que alcança, que si yo agora çerrase el ojo, no quedaua en el reyno otra que fuesse su ygual. Acuerde me Dios a bien hazer, que no lo dexaré de contar, pues ha venido agora en habla, que vna noche escura tuue yo necessidad de quitar a vn ahorcado los dientes, y ella no menos de quitarle los çapatos, porque tal menester se ofresce que tal material demanda, e ansi como llegamos le dio vn temblor de muerte, e se me cayó en el suelo cubierta de vn sudor más frio que la nieve, que ansi goze yo de Parmenico mi hijo como pensé que entre manos se me finara. Finalmente, tornada en sí, entretanto que con vnas tenazicas de pelar çejas le quité yo siete dientes, avn ella no tuuo espacio de quitarle los çapatos.

_Sol._--Grandes cosas me cuentas de tu poder; pero suelen dezir que la feminil astucia en el mal se manifiesta.

_Clau._--Si el mundo no fuesse tan grande, me enojaria de cómo no entiendo sino en doctrinar modorros, e cada dia ay quien diga necedades. Cómo, hijo Solino, por tan grande maleficio tienes remediar a vn cauallero en vna necessidad como esta, que si le dexamos a beneficio de natura no fenezca su mal sino con la muerte? Dime, bouillo, tan grande hierro[537] te paresce remediar vna donzella que por vn desastre dexó de serlo, e hazer de manera que quando se case su marido no lo sienta y acortar enojos durante el matrimonio? Y esto no es obra pia, neçuelo? Poquito sabes del mundo. Pues yo te hago cierto que lo mucho que valgo con este mi oficio, aunque vieja e pobre, e no de la merced de Dios, no se me sabe á mí pagar, que si el Señor quisiera de otra suerte auia yo de ser tractada.

_Sal._--Ya auias de estar emplumada.

_Clau._--Cómo, hijo?

_Sal._--Digo, señora, que persona tan sancta meresce ser canonizada.

_Sol._--Esso estaua agora por proueer. Acuerdo me, madre, del dia que te canonizaron[538] como de lo que oy he hecho, que aquel dia yua yo con el despensero de las monjas, siendo mochacho, a comprar hueuos al mercado, y te vi puesta en la picota con más majestad que vn papa, assentada en el postrero passo de vna muy larga escalera con alta e autorizada mitra en la cabeça, que representauas vna cosa muy venerable. Y acuerdo me que inquiriendo yo la causa de aquella solemnidad, que para mí era cosa nueua, vi vnas letras que a la redonda de aquel como rocadero tenias en la cabeça que dezian por alcahueta e hechizera. Mochachos te fatigauan, vnos con pepinos, otros con verengenas, otros con troncos de verças, que no te dexauan reposar.

_Clau._--Cosas son que acontescen, hijos, por mi vida. Cada dia lo verás si sales al mercado, pero no me aprouecharán tanto los amores de Policiano quanto aquella afrenta me ha dado de prouecho, porque hasta entonces, aunque algunos por secreta noticia que de mí tenian encargauan algun negocio, despues de passado aquel tranquillo ansi venian a mi casa personas necessitadas, como quien va a ganar indulgencia. Vino la cosa en tal estado, que no pudiendo sola dar recaudo a los muchos negocios que se me ofrescian, aunque conosci ser ocasion de desaperrochar mi casa para adelante, procuré de imponer en el oficio a mi comadre Celestina, con tal condicion que durante la prissa partiessemos la ganancia. Y para la muerte que a Dios deuo, que ay está biua e sana que no me dexará mentir, que en vna temporada que estuuo en esta ciudad el embaxador de Francia ella por su parte vendiendo la sangre de vna bonica moça que auia criado tres o quatro vezes, e cada vez por fresca, e yo aprouechandome del mueble de aquella rapaza que oy viste en la posada, aunque entonces no auia cumplido doze años, más ahorramos de cada veinte doblas, y el papo hecho, como a mesa de alemanes. Ansi que, hijos mios, no es malo el oficio que da de comer á su dueño, que por essos fuegos de afrentas auemos de passar para venir despues a gozar del refrigerio. En el tiempo de la moçedad se deue ganar con diligencia el estado e las riquezas, con que a las vezes tenga hombre vida descanssada. Entre los animales, la hormiga es más pequeña de cuerpo, e mayor en la prouidencia, y el hombre que no quiere ser vituperado por negligente en la muerte, a ésta deue imitar en el discurso de la vida. Athesorando los granos del mantenimiento en el verano de la juventud para el tiempo steril de la cansada vejez quando crescen las necessidades e mengua la bolsa del perezoso.

_Sol._--Madre señora, a tu posada llegamos; si nos das licencia entraremos a ver a la señora Parmenia.

_Clau._--Entrad, hijos, en buen hora, vosotros e años buenos, que no es nueuo mi casa estar acompañada de galanes. Hija Parmenia, alumbra vn candil para subir esta escalera.

_Par._--Por mi vida, madre, que tú vienes a buena hora. Mejor fuera quedarte allá esta noche, e tuuieras andado el camino para mañana.

_Sal._--Salue Dios a la hermosa.

_Par._--Bien sea venido el gentil hombre.

_Sal._--Cómo es esto, señora Parmenia, vn dia que a tu casa venimos estás tan mal acondicionada?

_Par._--Tengo razon, señor Salucio, que ha más de seys horas que está aqui vna doncella esperando e quando mi madre sale no pienssa tornar a casa.

_Clau._--E quién es, hija, la que me espera?

_Par._--Libertina, la que lleuaste al racionero.

_Clau._--Llamala e conoscer la he, que por mi vejez no caygo por quién dizes.

_Lib._--Vengas en buen hora, madre de mis entrañas, por cierto que ha gran rato que estoy esperando tu venida.

_Clau._--Hija mia, perdona me por mi amor, que son tantos mis negocios que no sé dónde tengo el sentido. Pues, hija Libertina, cómo te fue con aquel señor? Hizolo bien contigo?

_Lib._--Madre mia, despues sabras mi venida, pues agora ay embaraço en la posada. Yo me quiero yr e boluer me he en la mañana.

_Clau._--Qué miras, putico? parescete bien la moça? Dilo, no ayas verguença, que al moço vergonçoso el diablo le trae a Palacio.

_Sal._--Señora, voto al pinar de Segouia que si la dama fuesse contenta, yo no fuesse perezoso en su seruicio.

_Sol._--Mira, señora Claudina: descreo de tal si no tengo las mañas del lobo, que donde la noche me toma, alli hago manida. Si en casa ay aparejo, manda a estas damas que nos acompañen, y no consientas que tornemos a casa a tal hora. Somos hombres enemistados, e no es cordura andar de noche.

_Clau._--O traydorcito, cómo te lo dizes: mallogradillo vayas. Hija Parmenia, Solino te quiere bien e viene porque le conozcas para delante. Libertina está sola e Salucio ha puesto los ojos en ella: todo viene medido mejor que lo queremos; por mi amor que tú le quieras e tractes bien, pues sabes que es persona con que no se perdera nada; tú, Libertina hija, tracta me bien a este mochacho; mira que le quiero yo mucho y con él no biuiras engañada.

_Par._--Por Dios, madre, que tú vienes agora con donosos mercados.

_Clau._--Pues qué te pensauas, loca? que auia de venir sola a tal hora de la noche?

_Par._--Vinieras tú con tiempo, e no siempre con los murçielagos.

_Clau._--Calla, boua, que no es tan noche como pienssas: avn agora dio las diez el relox.

_Lib._--No sé, señora, por qué: que toda mi vida te conozco comigo de andar con la escuridad.

_Clau._--Calla, loquilla, que como agora biues descuydada de la mocedad, no has tomado sabor en los trabajos de la vejez. Tú llegarás a mis dias, e sabras qué cosa es mantener casa e honrra, e no dessearás tanto la noche para dormir quanto el dia para trabajar, que mal pecado, hijas, la cama que vosotras desseays de viciosas cobdicia la triste vieja de canssada, que quando a casa vengo los huessos me suenan como saco de nuezes, y avn con todo esto me pesa quando Phebo acaua su curso diurno. Anda, ve presto, apareja me aquel aro de cuba, e las candelas que sobraron de la otra noche, e saca me aquella soga de ahorcado que te mandé guardar quando estaua aqui el despensero del Conde; saca de aquel caxon del arca el coraçon de çera que tiene las más agujas, e dexalo todo a punto, e andad todos luego a dormir. Tú, hijo Solino, yrás con essa rapaza, é tú, Salucio, con la señora Libertina, e parad mientes, moças, que no me hagays milagritos, no me hagays yr allá con vn açote.

_Sol._--Ora sus, hermosas, no ocupemos a la madre; toma la mano, señora Parmenia, y vamonos a reposar, que es muy noche.

_Sal._--Hola, Solino hermano, que en la mañana todo el mundo haga pino.

_Sol._--Ora durmamos, que todo tiene su tiempo.

_Clau._--A ti, tenebroso y astuto Satan, principe de la monarchia de los spiritus condenados, eterno sustentador de las tinieblas continuas que en los caliginosos e sombrios chaos infernales abundan; Señor de las tarthareas e dañadas cateruas, morador en las horribles grutas donde los sulphureos vapores incessablemente manan: Regidor e gouernador de las lagunas e hedificios mortales, assistente de la profundidad e obscura region de la muerte: Yo, tu más familiar e compañera Claudina, te conjuro por la grauedad de la palabra que de ti tengo rescebida, e por los resplendecientes fulgores que estas antorchas candidas entre las tinieblas nocturnas produzen, e por la fortaleza con que estas ereas agujas este fingido coraçon penetran, vengas con repentino sonido a obedecer mi mandado, e venido, de tal manera te occultes debaxo de los aureos accidentes deste anillo que en mi dedo anular tengo puesto, que dél no te apartes hasta que Philomena le ponga en su dedo, dende el qual por las secretas venas que dél van al coraçon, se le dexes tan llagado de la cruda saeta de amor, que todo su remedio sea el que esta tu familiar le quisiere dar, y ansi se someta a mi ley e ordenacion que otra cosa no dessee saluo el cumplimiento de mi voluntad. Segunda e tercera vez te conjuro e confiando quedar con migo, me voy a dormir a mi cama.

NOTAS:

[537] _Sic_, por «yerro».

[538] En el original, _cañonizaron_.

ARGUMENTO DEL DECIMO ACTO

Estando Philomena bordando en su bastidor, pide a Dorotea su criada un libro para leer, donde halla metida la carta de Policiano, e dize alterada muchas palabras en demostracion de su honestidad, etc.

PHILOMENA. DOROTEA. THEOPHILON[539].

[_Phil._]--Dorotea, dónde estás?

_Dor._--Aquí estoy, señora.

_Phil._--Mejor estarias en mi compañia que metida por los rincones de casa; toma allá este bastidor, que ya rescibo pena con este contino bordar.

_Dor._--Señora, es verdad que en la vida no ay cosa tan agradable que tomada por officio no canse, ni avn obra tan dessabrida que no tenga algun sabor quando por exercicio se rescibe.

_Phil._--En esto conozco la variedad de las cosas temporales, que aquello que algun tiempo tomaua por deleyte e recreacion ya me da sobrada pesadumbre. Dame un libro y leere vn poco hasta que sea hora de reposar.

_Dor._--Señora, helo aqui.

_Phil._--Jesu, e qué carta es esta?

_Dor._--Carta, señora?

_Phil._--Sí por cierto; quién la metio aqui, Dorotea?

_Dor._--Por mi salud, señora, yo no lo sé.

_Phil._--No saberlo es impossible, quién tiene la llave de mi aposento sino tú? quién entra e sale en mi camara sino tú, Dorotea?

_Dor._--Señora, ya puede ser alguna carta vieja que por señal ayas tú metido en esse libro. Antes que sepas lo que contiene no rescibas alteracion.

_Phil._--Abre la e mira lo que dize, que yo sospechosa estoy de esta carta.

_Dor._--Señora, no tiene firma.

_Phil._--Creolo, que en todo viene llena de sospecha. Ora mira lo que dize.

_Dorotea._

CARTA

Si el dolor que tus ojos me causaron dentro de lo secreto de mi ánima de todo punto fuera mortal no me quedara tan poca vida e tan martyrizada con tan mortales desseos de los quales si la muerte me hiziesse libre, no me puede librar de querer te. O angelica Philomena, si boluiesses tus ojos de misericordia sobre este tu captiuo Policiano, bienauenturado tormento digno de tan ineffable remedio. Solamente te piden mis letras e mis suspiros que tengas memoria que dende la hora que te miré y alçaste tus ojos a mirar me, de tal manera me tienes contigo, que aunque te quiera oluidar no puedo[540] ni con la muerte, la qual estoy esperando si tu natural misericordia no determina que yo biua. Mas biuiendo o muriendo soy tuyo sin esperar que jamas sere mio.

_Phil._--Ya, ya. Dorotea, que me maten si essa carta no es de aquel loco desuariado que el otro dia viéndo me en la huerta de los cipreses se arrimó a vn laurel, e començo a mostrar señales de muy apassionado, boluiendo los ojos a mí quando mi padre se descuydaua. Pues dime, Dorotea, quién puso aqui esta carta sin que tú lo viesses? Este libro no está en tu poder? Cómo pudo ser esto?

_Dor._--Señora, moços ay en casa que ay la pueden auer metido, porque mil vezes descuydadamente me dexo este retraymiento sin llaue, y algun criado de casa la puso en este libro.

_Phil._--Vaya se el desatinado, qué atreuimiento es tan vano penssar alguno que en amor deshonnesto yo ocupe mi entendimiento? si yo agora no temiera el escandalo de la casa de mi padre, yo le hiziera al liuiano que no pagara esta locura con menos que la vida.

_Dor._--Passito, señora, que viene Theophilon mi señor.

_Theo._--Qué hazes, hija mia?

_Phil._--Señor, enojada con este bastidor començaua a leer un poco, pero çessará agora con tu venida.

_Theo._--Siempre, hija mia, trabaja de estar noblemente ocupada porque el demonio, enemigo de naturaleza, no halle entrada en tu coraçon. A todos generos de estados es defendida la ociosidad, e más al flaco linaje de las mugeres, por ser más dispuestas a cayda. Pues si todas deste vicio deuen biuir recatadas, mayormente las illustres donzellas, cuya macula de infamia todo vn reyno dexa manchado.

_Phil._--Padre mio, graue reprehension es la tuya; paresce que hablas sobre penssado.

_Theo._--Hija mia, lumbre de mis ojos, baculo de mi cansada vejez, más noble cosa es preseruar al hombre para que no cayga que ayudarle a leuantar despues de caydo. No permita Dios, hija de mi coraçon, que en tus costumbres yo aya conoscido alguna falta que de castigo sea digna, pero no te deue dar pena si yo como padre y viejo y experto en los trabajos que el tiempo cada dia descubre te dé auiso como sepas defenderte de ellos, sin lesion del ánima y de la fama que tus passados cobraron.

_Phil._--No piensses, padre mío, que con la falta de la hedad me aya faltado el conoscimiento para ver clara e abiertamente a quánto peligro se pone quien sin remos de discrecion se mete en el varco de esta vida miserable, porque o viento de liuianos penssamientos o rrocas de mala conuersacion siempre nos procuran naufragio. Pero tambien conozco que no ay temptacion tan poderosa á quien la municion del hombre racional con discrecion no destruya, mediante el fabor del Cielo; mayormente quando el hombre viene a sentir que tiene los enemigos de sus puertas adentro, e que la más cruda palea[541] tiene consigo mismo, deue aprouecharse de las armas deffensiuas que en el alcaçar de la razon tiene para esto guardadas. Estos e otros muy sanctos auisos, señor mio, he leydo en los libros que dende mi niñez por la nobleza del exercicio literal me has mandado leer, con los quales e mi natural condiçion piensso dar a tu senectud aquel descanso que con mi juuentud has desseado.

_Dor._--Doy al diablo tan largo sermon.

_Theo._--Qué dizes tú, Dorotea?

_Dor._--Digo, señor, que he holgado de tu noble reprehension.

_Theo._--Hija Philomena, anda acá, que ya tu madre querra comer, no la hagamos estar esperando.

_Phil._--Vamos, señor. Dorotea, pon en cobro esse libro: entiendesme?

_Dor._--Mucho bien. Ay te duele? Valale el diablo al viejo e a qué tiempo entró predicando. Por mi salud, el ánima le daua el negocio en que entendiamos. Bien predica la raposa a las gallinas. En mi ánima estos viejos no son sino vn terron de molestia; como veen que se les acaba la candela, acuerdan de dar a Dios las heces de su vida loca, haziendo del perro del hortelano. Pues andate hay con tus sermones, que Dios no come palabras, e si piensas hazer sancta a tu hija Philomena, más vale vna traspuesta que dos assomadas.

NOTAS:

[539] _Thephilon_, dice erradamente el libro original.

[540] En al original, _poede_.

[541] Así en el original, quizás por _pelea_, ó quizás, abreviado, por _palestra_.

ARGUMENTO DEL ONZENO ACTO

Venida la mañana, Claudina se leuanta e determina de yr a casa de Philomena, sobre lo qual se tracta con Parmenia de los peligros que se pueden ofrescer; finalmente haze su camino, e habla con Philomena dándola parte de los amores de Policiano, etc.

CLAUDINA. PARMENIA. LIBERTINA. DOROTEA. FLORINARDA. PHILOMENA. THEOPHILON.

[_Clau._]--Son los rayos del sol los que entran por esta ventana? sancto Dios e cómo he dormido a sabor, despues que tomé la palabra á aquel demonio mi familiar, pero con mucha razon, pues en este negocio no es menor la honrra que el prouecho. Hija Parmenia.

_Par._--Qué mandas, señora?

_Clau._--Qué hora es? fueron se aquellos locos?

_Par._--Agora estauan ay.

_Clau._--Y Libertina, es leuantada?

_Lib._--De mañana en buena fe, tia. Agora tengo por dormir el sueño de la salud.

_Clau._--Bien hazes, gozate, pues agora tienes tiempo, que venida a la senectud, y todo es vna hedad de trabajos. Ya aquellos pica cantones, no dexarian algo para la costa?

_Par._--Mejor landre se los lleue, que estos tales, madre, no quieren sino llamate mio e busca quien te mantenga.

_Clau._--Anda, hija, que de golpe o de recudida, yo les sacaré el escote. Yo me voy a casa de Philomena, a dar la primera puntada en vna labor trabajosa. Mochachas, rogad á Dios que yo salga con ella a luz, que no me acuerdo auer intentado cosa de que tanto aya desconfiado.

_Par._--Madre señora, ya conosceras si desseo tu prouecho como el mio, assi por la ley natural como por mandamiento de Dios; pero tú andas en tales tractos que en ellos no puedes ahorrar sino de las narizes, y aun plega a Dios no dexes alguna vez la vida, porque es ley de Dios que quien ama el peligro peligrosamente muera. Mira, madre, quién es Philomena, e no pienses ganar saya de londres e barates vn jubon de açotes. Mira que donde agora vas lleuas el cuchillo a la garganta, y avn como suelen dezir, la soga arrastrando, porque te hago saber que los viejos padres de essa dama son tan zelosos de su honrra y avn tan cautelosos en guardarla, que si vna vez te sienten, sin que lo entiendas e estando segura te pondran en cuentos la vida. Mira lo que hazes, e ordena tus passos de manera que tu vida e honrra esté segura.

_Clau._--Confusa estoy. No sé en qué me determine: diformes inconuenientes se me ofrescen de tu auiso, e no puedo boluer atras en este camino, porque tengo prometido el acometimiento, e avn dada mi palabra de la victoria. Notable deffecto es la inconstancia, e tanto que se tiene por indicio de locura.

_Lib._--Tia señora, no biuas engañada con vna mala opinion, que tanto es más mala quanto más vsada e guardada. Digo te de verdad que oyendo el otro dia al padre presentado, le oy affirmar que la perseuerancia en el vicio no meresce nombre ni galardon de constancia, e que quien del vicioso camino se buelue, no inconstante, sino firme en virtud deue ser llamado. No tengas la condicion del arroyo, que jamas supo tornar atras.

_Clau._--Quedaos a Dios, hijas mias, que yo voy determinada de morir en esta demanda, e nunca a la osadia vi que fallesciesse fortuna. Yo me voy; si a hora de comer no ouiere dado la buelta a casa, no tengays dubda que me la abran dado por el mercado. Acudireys a la carcel, que alli será el paradero. Agora que voy sola quiero mirar con auiso este discreto temor que a mi Parmenia le queda, porque a la buena speculacion jamas vi carescer de buen fructo. Qué hare? si voy allá, a peligro pongo mi vida; si dexo de cumplir lo prometido, no puedo escapar de muerta ó apaleada, e lo que es más de estimar, el mal nombre que de falsaria puedo cobrar. Pues si el credito pierdo acabada es la grangeria. Ora venga lo que viniere, que aparejado está donde cayga. A casa de Theophilon llego, aqui traygo en la faltriquera no sé quántas franjuelas e cabeçones; en achaque de trama, vamos a hablar a nuestra ama. A Dorotea veo a la ventana, buen aguero hallo para mi venida. Esfuerça, esfuerça, Claudina, que en otros peligros te has visto.

_Dor._--Valala el diablo a esta vieja espanta perros, e qué rezar trae consigo. Quál arroyo la echó por estos barrios? no me medre Dios si tú vienes en buenos passos.

_Clau._--En hora buena y en buen punto vea yo tu cara de oro: qué hazes, hijita mia? desciende acá e abraçame, que me gozo de ver te; ansi goze yo la vejez descansada.

_Dor._--No os digo yo? las palabras de beata e las vñas como gata. Vengas en buena hora, tia de mi coraçon. Quánto ha que no vienes por estos nuestros barrios? Por cierto mi señora Florinarda ha tenido memoria de ti e aun me ha preguntado si te he visto.

_Clau._--Acuerde se Dios de su merced y él le pague la que yo rescibo en que me conozcan por criada vieja de esta casa, porque este es el principal título con que yo me honrro despues de ser muger de Alberto, que Dios aya. Pues por mi salud que aunque yua a otro negocio en que no me yua a mí poco no tengo de passar sin ver a mis señoras vieja e moça. Dilas, hija, que está aqui la Claudina, que si mandan sus mercedes que suba.

_Dor._--Espera vn poquito, madre, que yo boluere corriendo. Señora, la vieja Claudina está aqui, si mandas que suba, que te quiere ver.

_Flo._--Dila que suba; con qué viene agora el diablo?

_Dor._--Sube, tia, si mandas.

_Clau._--Con el pie derecho delante, porque no tropieze a la entrada. Paz sea en esta casa. Señora Florinarda, salue Dios tu venerable presencia.

_Flo._--Vengas en ora buena, madre, qué nouedad es esta que te acordaste desta casa?

_Clau._--Afficion grande, desseo de seruir te, apetito de offrescer me por tu muy fiel criada, para que como a tal me mandes lo que a tu seruicio cumpliere.

_Dor._--Debaxo de la buena palabra está el engaño.

_Flo._--Pues, comadre mía, cómo te va? Vieja te vas haziendo; muy desffigurada estás despues que no te he visto.

_Clau._--E cómo, señora mia, burlando lo dizes? Tal ha passado por mí despues que deste barrio me passé; trabajos he padescido que el menor dellos bastara a acabar tan poca vida como la mia, pues si el principal se considera, la misma muerte no es tan penosa.

_Flo._--Qué mal es el que tanto te duele, madre?

_Clau._--No será mal de amores, mal pecado, que con las muelas le he dexado, sino biudez, señora de mi alma, que no ay dolor que se le yguale: Dios te guarde a aquel Señor, e nunca te veas sin él, amen, que por mi vejez la que buen marido pierde no sé yo por qué no le acompaña so la tierra.

_Flo._--No lo digas burlando, comadre, nunca oyste lo que dicen de los getas? que vn tiempo las mugeres biudas no dubdauan de hazer se matar sobre los cuerpos muertos de sus maridos? y avn porque entre ellos alguno tenia muchas mugeres, aquella era más estimada que con su marido se sepultaua.

_Clau._--Sancto vínculo es el del matrimonio, e como sea vnion intrinseca e espiritual, con lo más biuo del ánima se deue sentir la diuision.

_Flo._--Veemos que entre los animales que de entendimiento carescen, este amor matrimonial está esculpido, pues las tortolicas passan su vida contentas con vna sola compañia. E si aquélla muere, la que queda no beue más agua clara, ni se pone en ramo verde, ni canta ni haze señal de alegria, señalando la cuytadica quán dura cosa es perder su dulce compañia.

_Clau._--Ay, ay, quántos daños acarrea la falta del varon en casa; no los sabe sentir sino la triste que passa por ellos.

_Flo._--Trabajoso dolor deue ser, pero quando el Señor da semejante llaga, tambien prouee de remedio para ella. Trabaje la honrrada biuda de ser honesta de costumbres, e guarde la limpieza que las tales son obligadas, que para sus necessidades Dios es el verdadero marido.

_Clau._--No lo niego yo, mi alma, pero guardete Dios de pobreza con soledad, que esta es muy ruyn tramojo de roer. De alli nascen los cuydosos pensamientos, e avn a vezes no muy sanctos; alli se toma licencia para las dissolutas palabras, e avn para los desonestos tratos, e avn se deprenden los officios deshonrrados. Ay del solo, que quando en tales hoyos cayere no tiene quien le dé la mano.

_Flo._--Verdad es, madre, que mejor se passan las penas quando para lleuarlas ay compañero. E quedaron te hijos de Alberto tu marido?

_Clau._--Sí, mi reyna; e vn varon que ha siete años que salió desta ciudad e no he sabido dél ni biuo ni muerto, e otra donzella que en casa tengo.

_Dor._--Donzellita es el diablo.

_Flo._--Qué dizes?

_Dor._--Digo que es vna muy bonita moça.

_Clau._--Dizes, hija, tu virtud, aunque en ella no lo aya, pero en fin como huérfanos sin castigo de padre, faltos de doctrina e cargados de pobreza. Y a todo esto se obliga la muger aquel triste dia que cobra nombre de viuda. O señora de mi vida, quán pesada carga es de llenar el hijo crescido de cuerpo e menguado de castigo, que en cabo del año pienssa la pobre madre tener buena vejez, e ha criado vn cueruo que le saque el ojo. Pues todo esto es nada en respecto de lo que con hijas se passa, que como, mal pecado sea vn ganadillo tan malo de guardar, a buelta de cabeça, y a vn encierra ojo e abre, hallays la casa a mal recaudo, e la honrra de las moças beuida en gostaduras. No hay cosa oy en el mundo tan fragil e delicada como la honrra de la donzella, que no paresce sino que de vn cabello está colgada. Nunca por buena que sea le faltan ocasiones para ser mala, ni avn por bien que se guarde caresce de murmuradores. Si habla poco es tenida por grossera; si mucho, por liuiana; a los que no saben les paresce nescia, e a los ressabidos, maliciosa; si luego no responde, tienen la fantastiga, e si a todos da respuesta, a peligro de caer; si está assentada con reposo, nunca le falta un nombre de traydora dissimulada; si alça los ojos e mira, luego dizen que allá miran ojos, etc. O señora Florinarda, e quien solo vn juyzio tiene, cómo hará guisados que a tantos haya de contentar?

_Flo._--Poca necessidad tiene la donzella de poner su honrra en tal discrimen; mi hija retrayda ha de estar hasta que quien la merezca se precie de yr delante della.

_Clau._--Jesus, Jesus e pienssas, mi señora, que con nuestra platica no auia oluidado de preguntar por Philomena? No yre de aqui sin ver a su merced, ansi goze yo de mí.

_Flo._--En buena fe, comadre, que esta noche passada se sintio mal dispuesta e no he consentido que se leuante de la cama.

_Clau._--Pues, señora de mis entrañas, da me licencia para que la vea, que avn a mí algo se me entendera de estos dolorcillos.

_Flo._--De muy buena voluntad, por cierto, madre mia. Corre, Dorotea: entra con la madre vieja al aposento de mi hija, e perdona me por mi amor que no voy contigo, que tengo por acá en que entender.

_Clau._--Huelga con salud, señora mia, que yo bien sé ya esta casa más ha de mil dias. Dónde está mi señora?

_Dor._--Entra madre, en este retraymiento.

_Clau._--Gozo bueno vea yo de essa cara de alegria.

_Phil._--Bien seas venida, madre.

_Clau._--Jesu, coraçon mio, e gesto es esse de enferma? Tal sea mi salud e se me torne mi vejez; qué es esto, hija de mi alma? qué sientes? yo juraré que deue ser regalo.

_Phil._--No, madre, que no soy tan regalada, sino que dende anoche he sentido vn dolor en este lado izquierdo, que, ansi goze de mí, no me dexa reposar.

_Clau._--Pues, señora mia, manda salir allá a Dorotea porque quiero tentar el lugar donde te duele, y plazera al Señor que quedes con mejoria.

_Phil._--Dorotea, sal allá fuera.

_Dor._--Todo va bueno; plega a Dios que yo mienta, e que esto sea agua limpia.

_Clau._--Descúbrete, entrañas, veamos la parte del dolor.

_Phil._--Mas arriba lo siento, sobre el coraçon.

_Clau._--Ya, hija mia, lo he visto, y avn conoscido la causa de donde nasce el dolor: que por mis pecados maestra vieja soy de curar estas passiones. Quiero saber, coraçon mio, si antes que este dolor sintiesses resciuiste por auentura alguna alteracion. E mira, señora, que al médico y al confessor se deue dezir la verdad.

_Phil._--Por cierto, madre, es verdad que con essa moça yo rescebi passion, de donde pienso aver se causado mi indisposicion.

_Clau._--Verás por mi vida si conosci yo luego ser tu mal de turbacion. No será nada, hija, yo tengo la mediçina para sanar estos dolores. Aunque por mucho que la passion te aquexe no es de marauillar, hija mia, porque es ley de Dios que quien a hierro mata con hierro pierda la vida.

_Phil._--Burlas, madre, como me ves con dolor?

_Clau._--O angelica ymagen, y qué graciosa eres. Mas dime por mi vida, entrañas, a quántos en esta vida abrás tu sido causa de dolor de coraçon? Pues justicia es que padezcas alguna de las penas que a otros has tú causado; toma, señora, este anillo, que tiene virtud contra todo dolor cordial, e mira, hija mia, que no me le pierdas, que no es más mi vida de quanto comigo le tengo.

_Phil._--En gran cargo me pone tu tan buena voluntad, aqui estoy para hazer todo lo que te cumpliere.

_Clau._--Tal confiança tengo yo de tu graciosa cara, que siempre me has de hazer muy señalados fauores, e para principio dellos te suplico, mi alma, tengas atención a mi breue mensage, el qual, aunque te parezca culpable, te ruego no me hagas cargo de culpa, pues no ay en mí otra sino ser yo la mensagera, y esta ya sabes que es digna de indulgencia. Un cauallero gentilhombre, doctado de toda disciplina, no menos militar que literaria, cuyo nombre sabras a su tiempo, me mandó llamar con vno de sus siruientes, e como yo cumpliesse con la obligacion que a los semejantes deuo, fui a su casa, donde le hallé en vna cama, e tan en el extremo de vna enfermedad del coraçon que a tu causa dize que padesce, que sin dubda yo penssé que hablandome la vida se le acabara. Finalmente, con la mayor fuerça que fingir pudo me dio parte del principio de su mal, e me pidio que le pussiese remedio. Pues como sea mayor virtud consolar al atribulado que substentar al hombre próspero, acordé de tomar a mi cargo su medicina, poniendo me en este peligro, porque tengo por mejor perder obrando virtud que ganar dexandola de hazer.

_Phil._--E quién es esse cauallero que dizes?

_Clau._--Ya te sientes?

_Phil._--Qué rezas entre dientes? qué tengo yo que hazer con las enfermedades agenas? Dime ya quién es el enfermo, que me tienes suspensa, o vete con Dios, que harto tengo que ver en mi mal.

_Clau._--O perla mia, dasme licencia por mi vida?

_Phil._--Di lo ya, no seas pesada, sea quien fuere.

_Clau._--Pues tu rostro de paz me da atreuimiento, no quiero ser couarde en obra tan piadosa. Bien conosceras, mi coraçon, vn cauallero de illustrissima sangre que biue en esta ciudad que se llama Policiano.

_Phil._--Anda, anda, vieja maldicta, con la malauentura, y agradesce a Dios el sufrimiento que el zelo de mi honestidad me pone, que yo te hiziera yr al infierno a pedir las albricias de tu menssage.

_Dor._--Passo, passo, señora, no alborotes la casa, qué cosa es esta? qué has hecho, madre señora?

_Clau._--No hize nada, hija mia, sino que mi mala dicha quiere que por buen seruicio resciba mal galardon.

_Phil._--Avn lloras, vieja ruyn? mala fin ayas tú e tus maldictos passos. Echame de ay a essa vieja, si no quieres que ay la mande matar a palos.

_Flo._--Qué es esto, comadre? qué dizes del mal de Philomena?

_Clau._--No rescibas pena, señora, que vn dolorcillo es causado de tristeza del coraçon. Ay la dexo vn anillo con que vera mejoria muy presto: no consientas, señora, que se le quite del dedo; yo me voy, porque me he mucho detenido. Señora Philomena, si para tu salud yo fuere menester algun dia, bien sabe esta donzella mi posada, no dexes de embiarme a mandar, que yo vendré de voluntad.

_Flo._--Essa se te agradesce por cierto, comadre.

_Clau._--A Dios, a Dios, mis señoras.

_Phil._--Ve en buen hora, madre mia.

ARGUMENTO DEL DOZENO ACTO

Palermo [y] Piçarro van a casa de Cornelia y Orosia para traerlas a su estancia, van por el camino temiendo topar con los criados de Policiano; llegados a casa de estas mugeres, las traen consigo, etc.

PALERMO. PIÇARRO. CORNELIA. OROSIA.

[_Pal._]--Hola, Piçarro hermano, salgamos ya de casa pesar de Lucifer, y vamos a traer aquella gentezilla a la estancia.

_Piç._--A boca de sorna me paresce más seguro, porque si escandalo ouiere podamos tomar calças, ya me entiendes? que despecho del galeon[542] de Francia si me querria asir con nadie. El espada tengo hecha vn assador, vn broquel traygo sin aro, el guante paresce arañuelo; pues el casquete sirve agora de orinal. Blanca para comprar armas, rape el diablo la que yo mando, que por vn real me pueden agora ahorcar.

_Pal._--No me cuentes plagas, descreo de la vida en que biuo sino vamos a casa de aquellas putas, e veamos si por allá ay algun cayro. Sepamos si quiera qué moneda corre. Pese a tal con dayfas tan sin prouecho, e tan amigas de poner a hombre en ruydo. Yo, descreo de la torre mocha, toda mi vida fui más amigo de tomar cuenta a la yça a tercera noche, e abrir el ojo que no eche dado falso, que de buscar pendencias donde se ponga el pellejo en condic[i]on. Mira bien dónde vamos, que si estos moços de Policiano allá nos apañan nos quitaran el puto del cañon sin que aya quien se lo estorue.

_Piç._--Ora las pelosas vayan a punto, porque si por caso valiere huyda no se queden [en] poder de vellacos.

_Pal._--Nunca otra prenda me arrebaten, que por el peligroso passo en que vamos, en toda mi capa no se ate vn quartillo de trigo.

_Piç._--Pues que la mia, por el cuerpo de la tramulla, no vale quatro sueldos.

_Pal._--Ora la Magdalena nos guie. Mira, Piçarro, el passo más sin peligro.

_Piç._--Cerca llegamos, e mira, Palermo hermano, que suelen dezir que los hombres de honra precian más la muerte dichosa que la vida deshonrrada. No te engañe a ti esta opinion de locos, sino da al diablo la honrra e pongamos en cobro la vida.

_Pal._--Pospuesto que auemos de ser más ligeros en los pies que en las manos, tambien es menester que para que estas piltrafas no nos tengan en poco, hagas, hermano, del feroz, e hables de la hermania el espada en la mano, el passo en primera, los ojos en arco, la boca medio torcida e hablemos los acostumbrados desgarros, pues aqui somos tenidos por hombres de seguida. E mira que no me dexes de contar algun contezuelo. Ya me entiendes.

_Piç._--Bien dizes, marcadamente hablas; pues ya que llegamos, lo que se hablare sea cosa de tomo.

_Pal._--Hola, Piçarro, marcha delante, mira si ay dentro quien nos defienda la entrada.

_Piç._--Deffender o qué? O despecho del anima de Berzebuy, escucha, veamos quién suena dentro, e si hombre es biuo mandale confessar.

_Pal._--Quién está en su casa?

_Cor._--Quién es el que llama? Sube, señor Palermo. Tú seas bien venido con la buena compañia.

_Oros._--Jesu, señor Piçarro, y acertaste a venir por esta calle?

_Piç._--Descreo de tal, señora Orosia, si el señor Palermo que está presente no me hiciera fuerça, si yo escampara por aca por toda esta semana. Harto tiene hombre que hazer agora en buscar armas e andar a punto para castigar aquellos garçones, sin embaraçar nos en visitaciones de damas. Pero por agradar al compañero se ha de hazer toda gentileza.

_Pal._--Señora Cornelia, ya sabes quántas vezes te he rogado que tú e la compañera passeys el hato a la estancia, porque en nuestra compañia no se puede perder nada; no te has determinado hasta saber la voluntad de la señora Orosia tu prima: porque ella agora está presente, será bien, dama, que sepas que es mi voluntad que luego te determines a venir comigo a mi estancia, e ayudar me a passar mis trabajos, pues no me dexas solo en mis mayores passatiempos; e si en esto pensares no contentar me, haz cuenta que me perdiste para todos los días que biuieres.

_Oros._--Señor Palermo, aunque mi prima me perdone en tomar la mano a responder en su presencia, despues que ella se ha determinado a hazer contigo esta jornada, yo la he dicho como a amiga e parienta lo que de su yda siento. Pero como ella está penada, ni rescibe mis palabras, ni conosce la voluntad con que se las digo, porque ni los ojos enfermos pueden mirar la luz, ni los animos apassionados la razon. Pero como lo poco que yo sé del mundo me dé a conoscer que mi prima no lo acierta, no puedo dexar importunamente de dezirle lo que siento, porque a ti, señor Palermo, conozco, e avn tu voluntad entiendo mejor que a mí me sé entender; nosotras, como tú sabes, somos vnas mugeres de seguida que substentamos honrra haziendo seruicio a los buenos. De nuestros passados no heredamos otra hazienda, e si esta nos falta, la vida nos sobra. Pues metidas con vn hombre en vn rincon de la Ciudad, perdemos los amigos e no ganamos dineros. Lo que por ti, señor, digo a mi prima que haga es tenerte por amigo para reñir sus quistiones, e quando menester la ouieres que te ayude con dos doblas, acuda a tu estancia, prouea lo que cumpla, pero no soy de parescer que se desaperroche nuestra casa.

_Cor._--Prima, bien conozco tus razones endereçadas en mi prouecho, e ansi las rescibo como Dios resciba esta ánima quando deste mundo vaya. Mas por ver me vengada de aquel moço de espuelas, me yre con vn negro donde llevar me quisiere.

_Pal._--Señora Orosia, de la voluntad que yo tengo a Cornelia tu prima Dios y el señor Piçarro son buenos testigos; y en lo que toca a sus quistiones, quexando se ella a mi, e dando me parte de ellas, no seria yo Palermo, hijo del merino de Ronda, si no pusiesse por ella la vida e todo el resto, porque sin lo que a su persona se deue es ley de gentiles hombres hazer por las mugeres quando rescibieren agrauios e demasias. Yo la pienso poner donde sea conoscida e tenida por quien es.

_Oros._--En la puteria.

_Pal._--No hables entre dientes, señora, que yo lo haré no menos que lo digo: e de vn pan que hombre aya, la mitad no puede mancar; pero si a ti, señora, paresce que cumple otra cosa, hagase como ordenares, que como aya provecho passará hombre su soledad.

_Piç._--Señora Cornelia, bien abrás sentido que yo del tiempo viejo te solia ser amigo, y agora por causa del parentesco que con esta dama tienes, y el amistad que ay entre mí y el señor Palermo, estoy determinado a morir por lo que a tu honrra tocare; y en esto, señor, al tiempo hago testigo. Pero si a tu honor e prouecho impide hazer mudança, ordena como vieres que cumple á los amigos. En casa dexamos la olla hirviendo, e solo al mochacho soplando los tizones; por mi vida, damas, que allá nos vamos a comer.

_Oros._--Essas cosas, amigo, antes seran hechas que mandadas. Prima, toma tu manto, e vamos donde quisieren.

_Cor._--Vamos si quisieres, que yo estoy a punto.

_Pal._--Echate vnos manteles en la manga, que boto a tal no ya[543] en qué nos limpiemos sino es a las barbas.

_Oros._--Ora galanes, andad delante, que nosotras muy presto llegamos.

NOTAS:

[542] En el original, _gaLeon_.

[543] Así en el original, probablemente por _hía_ contracta de _había_.

ARGUMENTO DEL XIII ACTO

Policiano, muy penado del dolor que siempre le aquexa, habla consigo solo e quexasse de la dilacion que la vieja pone en su remedio. La Claudina viene e le cuenta lo que con Philomena ha passado, etc.

POLICIANO. SOLINO. SALUCIO. SILUANICO. CLAUDINA.

[_Pol._]--O ánima mia tan desierta de plazer quanto acompañada de cuydosos pensamientos, qué será de ti? En qué ha de fenescer este triste auiso que has comendado? Cada momento estoy esperando quándo mi carne, canssada de suffrir tantos dolores, ha de apartar la vnion que contigo tiene; mas ay de mí, que biuo, e biuiendo muero, e muriendo no satisfago a aquella cruel e sangrienta lamia, que con su fferidad despedaça sus hijos, con cuya muerte queda contenta, e Philomena no con la mia. O vieja Claudina, qué hazes? En qué te detienes? No te duele a ti donde a mí, si no tú apressurarias los passos. Maldigo tu perezosa solicitud, que para todos tienes obras, e a mí me çeuas con tus palabras. O mi angelica Philomena, si te acuerdas algun tiempo del dia deste tu captiuo Policiano? Dónde estás, mi alma? En qué estás agora ocupada? Por qué no alças tus ojos para embiar algun rayo de claridad sobre este caliginoso coraçon? Moços, moços.

_Sal._--Señor.

_Pol._--Entra aca, qué se suena de mi remedio? En qué estado está el processo que amor contra mi vida haze? Si ha dado ya sentencia contra mí el coraçon de aquella que puede matar me con quererlo, e dar me la vida con querer me?

_Sal._--No temas señor, ser condenado, que quien padre tiene alcalde, seguro va a juicio.

_Pol._--Qué a mí con quien me juzga?

_Sal._--Basta que seas nascido de muger para que confies no morir por feminil consentimiento, mayormente que Philomena es misericordiosa, e la Claudina solícita, e no ay piedra tan dura a quien la instante gotera no penetre.

_Pol._--O Claudina, qué hazes? No sé si tenga tanta quexa de tu tardança quanta de mi poco suffrimiento, pues no rescibo menor agrauio de tardarte tú que de penar me yo. No osaré sospechar que te descuydas por no acabar la vida con ymaginacion dubdosa, pero mal sabor tiene tu tardança o yo tengo dañado el apetito.

_Sal._--Señor no sé si lo causa que delicadamente siento tu pena, pero mayor dolor siento porque padesces que en poner mi vida porque descansses. Qué hare yo, señor, para que tu mal tenga algun refrigerio?

_Pol._--Mira, Salucio, tengo tan abatidos mis cuydosos pensamientos, que sólo mi abatimiento bastaria para causar en vn coraçon libre vergonçosa confusion; pero siento me tan vencido, que aquello que a la voluntad sana suele apocar la fe, a mi coraçon apassionado acrescienta el amor. O Claudina, grauissima prouisora de mis ansiosos cuydados, como creo que tendras más tiempo para arrepentir te por tu negligencia que para remediar me con tu solicitud, porque me siento tal, que si algun fabor Cupido piensa darme, sola mi fe que le meresce tengo biua para sentirle, pero grande quexa lleuaré del amor si se me acaba la vida sin algunas arras de mi gloria.

_Sil._--Señor, la vieja Claudina viene por esta calle del Conde muy passo a passo, e la cabeça baxa sanctiguandose algunas vezes como quien de poder del diablo se ha escapado.

_Pol._--Viene sola?

_Sil._--Sí, señor, que ninguno viene con ella.

_Pol._--Corre, espera la a la puerta, e rescibe la con mucha alegria, porque no enturbie la que yo estoy esperando con ninguna accidental tristeza. Qué haze? No llega?

_Sil._--Señor, no, que está hablando con un despensero.

_Pol._--Ay del triste que la espera, mal fuego semejante al mio los abrase, para que con mi sentimiento no pongan dilacion en mi remedio. Corre, llamala, e dila que aqui la espera vn cauallero, que no se detenga.

_Sil._--Señor, esta vieja es sospechosa, e yo soy algo conoscido, temo no aya sospecha de ver me hablar con ella.

_Pol._--Bien has dicho, pues no fuera más mi vida que derramar mi cuydoso secreto con descuydada negligencia. Dexala venir, e plega a Dios que antes fenezcan mis dias si su respuesta viene vazia de remedio. O negligentes canas, o años caducos, acaba ya, que se me consumen las fuerças con tu espaciosa venida. Assomate, mira si viene.

_Sil._--Señor, el despenssero se va y agora llega vn paje del Duque, e segun la tiene asida de la halda creo que se la lleuará antes que de la mano la dexe. Señor, señor, que se va.

_Pol._--Corre, negligente, perezoso y llamala; finge estar aqui vna dueña que la espera, dila que llegue aqui, que luego puede dar la buelta. Mira no seas sentido de aquel paje.

_Sil._--Señora Claudina, vna dueña me mandó que te llamasse porque a la puerta de mi possada ha gran rato que te espera.

_Clau._--Ya sé, hijo, por quién dizes. Dila a essa señora que luego voy, quanto dé recaudo a este paje, que no con menor necessidad me ha buscado.

_Sil._--Madre mia, no yre sin ti, por esso mira que te espero.

_Clau._--Pues, hijo mio, vete tú en ora buena, e a tu señor diras que su negocio está en buen estado e que aquella dama me dió esse torçal que ponga en el bonete, e que lo demas le dire quando desta dueña me aya apartado. Vamos, hijo Siluano, que aquel Rey de lo alto sabe la pena que me ha dado auer me detenido: tengo muchos negocios, e aurora sobre todo aquel paje del Duque me lleuaua por fuerça. Sancta Maria del cielo, con tantos trabajos como este mi officio me acarrea; Jesu, Jesu, señor Policiano, sino paresce auer passado por ti vn año de enfermedad. Jesús, e qué poco esfuerço el tuyo! Mala dicha fue la mia.

_Pol._--Madre mia, más me consumen tus tibios e descuydados oluidos que las memorias ardientes de mis continuos dolores. Toma, madre mia, este puñal, e en lugar de la vida dulce que con tu venida esperaua, dame la más cruda muerte en que tu ymaginacion pueda caber, porque pues en tu nombre e fama e solicitud faltó para mi ventura, no quiero esperar la en más que en la sepultura. Pero antes que yo muera te suplico oyan mis orejas sola vna palabra de aquella seraphica boca salida, con cuyo dulce sabor mi spiritu fatigado se esfuerçe para el riguroso tránsito que tan vezino espera.

_Clau._--Señor Policiano, aunque tu passion sea muy biua no deues descuydarte en mortificar algun rato la ymaginacion que della tienes, si no quieres que mi venida sea más para llorar tu muerte que para remediar tu vida. Yo tengo tan presentes tus penas, que por sentir las no tengo cuydado de las mias, que son, aunque menores en qualidad, no menos en quantidad, que ansi goze yo de mi vejez y a tí bea yo en braços de quien yo agora digo, como si mi venida he dilatado no ha sido otra la causa sino auerme lleuado el manto por el tercio de la casa, donde por falta de dinero se abrá de quedar por el tanto.

_Pol._--Pues cómo, madre mia, tan poca[544] confiança tienes de mi voluntad e fuerças, que essa necessidad e otra mayor no proueyera yo con hazer melo saber? Oyes, Salucio.

_Sal._--Señor.

_Pol._--Ve luego a casa del mercader e trae para mi madre quatro varas de paño fino, e llama vn sastre y cortenla presto un manto.

_Clau._--Por la liberalidad del don beso, señor, tus manos, que la quantidad e otra mayor se deue a mi voluntad y avn a la obra que no ha faltado en tu servicio, aunque penssé que me costara la poca vida que tengo. Pero ya soy de prueua, no me espantan golpes semejantes. Hijo Policiano, viniendo agora a lo que a nuestro caso haze, el cuydado que en mi pecho lleué de la pena en que te dexé, de tal manera penetró mis entrañas, que negara yo el natural de muger si no pusiera mi vida por tu remedio, e ansi por compasion como por hazer mi officio confiando ser gratificado, fuy a casa de aquella perla de Philomena, donde si con temor entré, no sali muy esforçada a causa de los peligros que allá estuuieron en las manos. Abreuiando razones, yo busqué oportuno tiempo qual conuenia, e puse en su pecho[545] mi mensage y tu congoxa, de la qual, o yo no seria la Claudina muger del que Dios aya, o ella tiene tanta parte de sentimiento como tú.

_Pol._--Sancto Dios estoy yo aqui?

_Sol._--Mira, Salucio, cómo tiembla el desdichado de nuestro amo, e quán atento está oyende las mentiras de aquella tructaconuentos!

_Clau._--No interrumpas, señor mi platica, e manda a estos moços que se aparten allá fuera, si breuemente deseas saber lo que tenemos.

_Pol._--Moços, apartaos allá, mal criados; dexad me solo gozar deste remedio, pues a solas siento el dolor.

_Sal._--Mándote yo que ella te dira más falsedades que tienes cabellos en la cabeça.

_Pol._--Señora mia, coraçon mio, reposo mio.

_Sil._--Corre, corre, Solino, que las manos está besando a la vieja.

_Pol._--Aliuio mio, si no quieres que tu mensaje e mi vida fenezcan en un momento, dame licencia para que por menudo te pregunte los passos de mi vida o muerte, porque no tiene menos fuerça para matar el subito plazer de mi gloria que la repentina pena de mi nueuo daño: qué le dixiste? con qué començaste? con qué rostro te oyó? e finalmente lo que te respondió, e yo propongo de estar a tu razonamiento no menos atento que deuoto, pues sin soberana reuerencia no es virtud oyr tu embaxada.

_Clau._--Para la entrada de su casa no fue menester ocasion sophistica, a causa de la antigua amistad que yo en semejantes casas he procurado, porque si tal necessidad se offresce, no sea yo tractada como extraña. Mi aspecto, mis canas, mi autoridad, mis doradas palabras, quitan todo género de sospecha, mayormente en tales casas donde si me conoscen, no por el tracto que traygo, sino por la grauedad de mis largas tocas e de mi faz arrugada, siempre me hazen venerable tractamiento. De manera que Florinarda su madre, libre de mi fingida necessidad de visitarla[546], me rescibio con alegre semblante porque por mi larga ausencia mi visitacion auia seydo desseada. Passado el deuido preambulo, yo tomé licencia de Florinarda para entrar al aposento de Philomena, donde la hallé indispuesta de vn dolorcillo del coraçon. Yo fingi saber medicinar su dolor, e dixe ser necessario estar á solas, donde tuue lugar para darle muy entera parte de tu continua congoxa, causada de auerla mirado con ojos afficionados. Las cosas que durante mis razones alli passaron ni entonces las acerte a entender, ni agora te las sabre dezir, porque si mil vezes sus ojos me mostraron tu salud, otras tantas en su rostro vi aparejada mi muerte y tu sepultura; vi sus aparencias de muger no libre, e dixome palabras de hembra desamorada. Oyó mis razones con indifferente semblante, e respondio me con muy crudas amenazas de muerte.

_Pol._--O desuenturados oydos que tal oyen.

_Clau._--No me marauillo que te assombres, porque si con ella en tal articulo me consideras, antes te faltarán ymaginaciones para pensar lo que ocasiones para no esperar salud en coraçon tan crudo como el de Philomena; pero si mis reglas no son fallibles, no es mala señal su tan delicado sentimiento. E de aqui resulta, señor Policiano, que no te congoxes ni desconfies por lo que con tu señora he passado, porque a la segunda monicion o ella vendra a obediencia o yo fulminaré[547] contra ella mis çensuras. E rescibe mi palabra en prendas desta victoria. Pero si entretanto tus acidentales dolores te acudieren, grande nombre ganarás si quando más te aquexaren mostrares mayor suffrimiento.

_Pol._--O dilatada muerte, o prolixo tránsito, o negligente fin, qué es de ti? Por no dar me este descanso te tardas? Pues vn plazer entre tantos enojos breuemente es anegado. Ve, Claudina, con Dios, e yo me quedaré con mi mal e sin esperança de salud, pues para mí no la ha guardado el amor.

_Clau._--Señor, suplicote con tu seso esfuerçes lo que tu dolor enflaquesciere, e no te apresures tanto a padescer, que dexes tus huessos para gozar de lo que desseas. Yo me voy con esperança de boluer con tan buenas nueuas que merezcan soberanas albricias.

_Pol._--Vete ya, madre, que ni yo espero bien, ni soy capaz dél.

NOTAS:

[544] En el original, _tampoca_.

[545] En el original _en suspecho_.

[546] En el original, _libre mi de fingida necessidad_. Así no hace sentido, ni aun lo hace bueno y claro como lo enmendamos en el texto.

[547] _Fielminare_, en el original.

ARGUMENTO DEL XIIII ACTO

Salida la Claudina de casa de Policiano va hablando consigo sola e passa por la estancia de Palermo e Piçarro, donde están riñendo con Orosia e Cornelia sobre que las quieren poner en el lugar de las mugeres públicas. La Claudina los pone en paz, etc.

CLAUDINA. CORNELIA. OROSIA. PALERMO. PIÇARRO.

[_Clau._]--O soberano Dios y a quántos trabajos se pone quien con torpe vida quiere ganar de comer, quánto deue biuir recatado quien mala vida biue. Mirad agora quántos desdenes, quántas desgracias e sinsabores he rescebido en esta vida de personas a quien con este mi officio he seruido, e a quántas afrentas publicas e secretas estoy cada dia aparejada, y en vna me vi que jamas se me cayra el nombre de encoroçada, e agora Policiano pienssa que a la primera vista le tengo de traer a su enamorada. O mundo mentiroso y en quán baxa moneda pagas a quien mejor te sirue; pero andar, que por substentar esta negra honrra e por no venir en tiempo de pedir a los amigos prestado, a más que esto me tengo de poner, e si mal hago, para mí es el daño, e si a otros dañare con mi interessal doctrina, cada vno mire por sí, que por esso da Dios libre el aluedrio para reprobar o aprobar. Yo hago mi officio, mire cada qual lo que haze. Conoscida soy, no se quexará nadie de mí que con fingida sanctidad le engañé; tambien me conoscen como yo me conozco; a quien con mi consejo venciere no deuo nada, pues mi público tracto me relieua de todo cargo. Qué bozear es este que estos locos tienen? Si no me engaño, muger es la que da gritos; oyr quiero para entender la materia.

_Cor._--Ansi, don ceuil apocado, y en tan baxa estimacion tienes tú mi persona que por ti me auia yo de poner en tal biuienda? Qué te paresce, prima? A esto nos truxo nuestra ventura?

_Oros._--Pues qué pensauas, Cornelia? Quien a los tales se llega, tal galardon espera. Pues cómo, Piçarro, tal pensamiento tenias quando de casa me sacaste? Yo en el burdel con las mugeres publicas? Que yo auia de vender para ti mi persona? Ay de mi moçedad passada en tanto regalo e de otros a quien tú no meresces descalçar.

_Cor._--Mira, Palermo, no me hables en tal cosa, que por los huessos de aquel padre que so tierra pudre, antes me echasse en vn pozo que tal por mí passasse.

_Pal._--Pues pese a tal con la çurratica piscina, soñólo el vellaco de vuestro agüelo que os auia yo de tener estrado? Descreo de las barbas de Barrabas si no aueys de hazer lo que hombre os mandare o aueys de pitar el roço e tomar luego la puerta.

_Piç._--Dezid, pellejas, pese al burdel de Pamplona, quando al estancia venistes qué penssamiento era el vuestro? Pensauades por auentura que auiades de ensartar aljofar? Aqui no queremos sino muger que ruede por donde la mandaren e gane el gouierno, e tenga la casa abasto.

_Oros._--Ay desdichada, que en mi seso estaua yo en no salir de mi casa! Yo en la mancebia? Yo? Cata que pierdo el seso, cata que me fino en pensarlo. E cómo, Piçarro, faltauan me a mí dos pares de vestidos e dos pieças de oro en mi arca? En tanta lazeria nos hallastes? Tantas necessidades nos cubristes? No lo haré, para el dia sancto que nos cubre.

_Clau._--Quién está en su casa?

_Pal._--Tenga se alla quien viene.

_Clau._--Gente de paz es, no te alteres, hijo Palermo. Jesu de la cruz, hijos mios, e qué gritos son éstos, que teneys alborotada la vezindad?

_Piç._--O, pese a la fe de Tremescen, madre, que estas damas no se criaron sino para biuir en los palacios de Galilea. Pues descreo del memorable Golias si no an de ganar el gouierno, e an de dar cuenta del resto o tomar las haldas en la cabeça, y avn primero an de escotar lo que an roçado en el estancia.

_Cor._--Parescete, ay señora Claudina? Parescete qué pago del mundo? Ay justicia del cielo, pues de la tierra no me vale! Dame mi manto, Palermo, que no comere más bocado en esta casa, si no de mal cancer sea yo comida.

_Oros._--Justicia de Dios venga sobre estos vellacos.

_Clau._--Hijos mios, mal me paresce por mi vejez lo que agora en vosotros conozco tan contrario de lo que yo pensaua, y entre mis yguales auia publicado. Las mugeres han de ser de los hombres amparadas e no mal tractadas. Deueys os, hijos, acordar que de ellas nacistes, para que ninguna por baxa de ley de vosotros sea deshonrrada.

_Pal._--O pese a las barbas de Jupiter con quien tal oye y no haze vn hecho de los que suele! Pues descreo de la ley del quaderno, si no me pensara aprouechar del mueble, si antes no las despernara que ellas supieran mi estancia. Ellas han de hazer lo que hombre les mandare trompicando, e vengan Solino e Salucio en la demanda si dessean ser moços de espuelas de Barrabas.

_Clau._--Que no, hijos, por mi vida, sino pues son mugeres de honrra, y en ella han biuido hasta agora, que vosotros ayudeys a substentarlas en ella, y aun que siempre vayan adelante, pues se llegaron a los buenos.

_Oros._--Toma, prima, tu hato, e daca mi manto e vamonos con la madre, que no aosadas para en quanto viua, nunca más perro a molino.

_Pal._--O pese al gorjal de Nembroth, yr o qué? Juramento hago a las calendas de Grecia, si por las nubes no se me salen, si el mismo[548] Satanas las saque de mi poder hasta que paguen lo comido.

_Cor._--Cómo, que esto ha de passar? Daca mi manto.

_Pal._--Descreo de tal, doña buena muger, sino os doy guantazo que dientes e malla escupays todo junto.

_Oros._--Justicia, señores, que nos roban estos rufianes en tierra del rey.

_Clau._--Por mi bida, hijos, que les deys su hato, e las dexeys yr a su posada, que si alguna costa han hecho, mugeres son para pagarla[549], e quando no lo hizieren, yo me obligo por todo.

_Piç._--Que no estamos en la paga, despecho de la vida mala, sino porque estas dueñas quieren hazer de las marquesas, despues de auer trotado los bancos de Flandes, y el potro de Cordoua y el aduana de Seuilla. Pues descreo de Placida e Vitoriano si no os hago conoscer quién son Palermo e su compañero. Tomad, damas, los mantos e agradesceldo[550] a la madre vieja, que de otra arte se gouernará este embaraço.

_Cor._--Ansi Palermo? Que tal cosa se sufre en la Ciudad? Pues dexa tú hazer a Cornelia, que para la que tengo en la cara yo te la dé a beuer si bibo.

_Clau._--No las escucheys, hijos, que van agora enojadas, e ansi me quiera Dios como ellas a vosotros. Quedaos a Dios, locos.

_Pal._--Vayan de Dios las mohosas.

_Clau._--Sancta Maria del cielo, hijas mias, quál pecado os engañó a tomar contienda con estos rufianejos? Siendo moças, e no tan feas que qualquier hombre no huelgue de vuestra compañia, tomays amistad con hombres de tal arte?

_Cor._--Ora, madre mia, quien no cae no se leuanta. A mi posada llegamos, si tú eres seruida entra e rescebiras colacion.

_Clau._--A Dios, hijas mias, que voy de passo a mi casa.

NOTAS:

[548] _Mismos_, en el original.

[549] _Padarla_, en el original, á causa de haberse trastrocado algunas letras del molde al principio del folio 39 vuelto.

[550] _Agradescedo_, en el original.

ARGUMENTO DEL XV ACTO

Philomena, presa de la yerba diabolica de Cupido, dize palabras compassibles manifestando su pena, de la qual dando parte a Dorotea su criada, manda que vaya a llamar a la Claudina, la qual siendo llamada e prometida su venida se acaba este acto.

PHILOMENA. DOROTEA. CLAUDINA. PARMENIA.

[_Phil._]--Amiga Dorotea, despues de aquel trançe riguroso que con aquella buena vieja passé ningun momento ha dejado mi mal de me poner en el vltimo término de la vida, e cada ora me siento más alcançada de fuerças para resistir vna muy grande que de mi propria guerra rescibo. La discordia que interiormente contra mí se leuanta, la hueste de enemigos que nueuamente siento en mi contrario, no soy yo parte para desecharlas de mí, porque las fuerças de mi discrecion con que antes me defendia hallo robadas, e las memorias de mis passados recatamientos me han faltado. El entendimiento con que los males aborrescia e las virtudes abraçaua[551], hallo destruydo. Tan debilitada me siento en la parte sensitiua de mi coraçon, que ya no puedo resistir al huesped que en él quisiere tomar aposento. Estas entrañas[552] se me abrassan, sin esperança de su primera salud. Ay de mi! Ay corazon mio, que te despedaçan hambrientas biuoras! Ay entrañas mias! Ay ánima mia, quién te puso en poder ageno? Ay mi libertad, qué es de ti? Ay mis fuertes muros e torres de mi castidad, quién os ha batido e puesto en la baxeza de sensual ynclinacion? quién fabricó las escalas que para emprender tan alta empresa fueron bastantes? Ay mi Dorotea! Ay mi fiel thesorera de mis secretos! qué será de mí? que me siento tal, que me es forçado oluidar mi sangre tan illustre, mi copioso patrimonio, la nobleza de mis tan altas costumbres, el temor del cruel castigo de mi padre, y el amor que hallo auer tenido a mi tan amada madre sin auer rescebido ningun momento de engaño. Ay mi coraçon, ay que se me acaba la vida sin esperança de remedio!

_Dor._--Señora mia, la ora en que Policiano te miró maldigo.

_Phil._--No consiento tal.

_Dor._--Por qué?

_Phil._--Porque no sufre mi delicado dolor tan aspera medicina. Si mi salud desseas, no reprueues la triaca de mi ponçoña, pues conosces nascer de vn principio mi mal e su medicina.

_Dor._--Pues si ansi es, mira tú mi señora el horden más conueniente para la consecucion de tu salud, sin detrimento de tu fama, e puesto en mi secreto pecho yo dare tal corte en tu pena, con que se alcançe tu libertad.

_Phil._--Libertad dizes? ni la quiero ni la espero.

_Dor._--Por qué, mi señora? la captiuidad no se remedia con su contrario?

_Phil._--Todas sí, e la mía no, porque en mi prision consiste mi libertad, en mi pena mi descanso y en mi tormento está ençerrado mi remedio. Finalmente, en mi muerte está mi vida dissimulada.

_Dor._--O varia enfermedad, que tanta variedad incluye de acidentes. Y a semejante hiebre, cómoda llaman los medicos en esta tierra?

_Phil._--Diuersos diuersamente la nombraron, pero lo que yo dire por experiencia es que mi mal es vn dolor apazible e vna triste alegria, vna passion amorosa e vna sabrosa muerte.

_Dor._--De manera que esta tu dolencia agradulçe es como granada? Si tan difficultosa es de remediar como de entender, Erato[553] ni Galeno no se obligaran a la cura.

_Phil._--Mi Dorotea, en la mano de vn solo médico está mi salud depositada.

_Dor._--Está muy bien. Y esse tal biue en la tierra?

_Phil._--En la tierra biue y yo muero en ella.

_Dor._--Pues dexa methaphoras aparte, e dime claramente en cuyo poder está el remedio deste tu mal, e mandame como señora, yo obedescere como criada.

_Phil._--Ay mi honestidad.

_Dor._--Essa deffenderas en su tiempo, e de mí que no te la puedo quitar no te recates, porque lo que desseas no resciba dilacion.

_Phil._--Lo que al presente conuiene para que yo recobre mi vida es que con el secreto necessario vayas a casa de la Claudina, e la digas que no dilate su venida, sino que en acabando de comer, al tiempo que mis padres estén reposando, venga por la puerta falsa, e que tú estarás esperando para entrar con ella de manera que en casa no sea sentida, e haz esto con brevedad, que entretanto yo proueere lo que resta para la consecucion deste mi apassionado desseo.

_Dor._--Pues yo voy.

_Phil._--E yo quedo tan triste quanto basta para morir de tristeza.

_Dor._--O juyzios secretos de Dios. Yo creo que la diuina misericordia permite que buenos e malos anden agora juntos en esta vida los hombres, e no quiere que la zizaña se arranque porque el trigo se conserue. Pero a mi parescer esta vieja hechizera tan dañosa entre las donzellas nobles como el lazo del paxarero entre las aves, ni el cielo la hauia de alumbrar ni la tierra substentar. Porque de quantos males en esta ciudad se hazen esta sola es la inuentora, e aun la que incita a que se executen e faboresce los malhechores; quantos stupros se han cometido, quantos inçestos se han intentado, quantos sacrilegios e adulterios se han executado, de todos esta vieja mala ha sido el fundamento. A su puerta llego, e por mi salud que temo de entrar en su casa, porque toda deue ser vn abismo de pecados. Dios sea comigo, tha, tha.

_Clau._--Corre, Parmenia, mira que llaman á la puerta.

_Par._--Ay, desdichada fuy yo, que estoy destocada.

_Clau._--Echate algo sobre la cabeça, e tú, señor Jusquino, mete te presto detras de essa cama.

_Par._--Quién anda ay?

_Dor._--Si anda, madre mia. Tú eres, hermosa? mandame abrir por mi vida.

_Par._--Madre, la criada de Philomena viene, quieres que abra?

_Clau._--Corre y entre, que no vale tanto mi saya como su venida.

_Par._--Nora buena venga la galana, y qué buena venida es ésta, señora Dorotea?

_Dor._--Bueno es esso, hermosa. Es nueuo ser yo afficionada a esta casa? Está en la posada la madre Claudina?

_Par._--Sí, mi rosa, sube que arriba está.

_Clau._--Jesus, Parmenia, quién sube que tanto plazer tengo sin saber de qué?

_Dor._--Quien no te quiere mal, señora madre.

_Clau._--En ora buena y en buen punto, e en mil oras buenas vea yo tu cara de angelito. Jesus, hija Dorotea, si no ha más de media hora que sin penssar tan buena causa estaua regocijada, y en bien se me ha vuelto con tu venida. Pues, hijita mia, cómo estan tus señoras vieja e moça?

_Dor._--Buenas estan, madre, e a lo que mandares.

_Clau._--Tu señora Philomena, cómo está de aquel dolorçillo del otro dia?

_Dor._--Mal dolor te dé, puta vieja.

_Clau._--Cómo dizes, hija?

_Dor._--Digo, madre, que deben ser dolores de vieja.

_Clau._--A osadas mal ora. Tal se me tornasse mi caduca vejez qual es la suya. En mi verdad, hija Dorotea, que yo truxe el otro dia tanta pena de ver aquella cara de alegria con doler, que nunca la he oluidado en mis ymaginaciones, y avn en mis oraciones.

_Dor._--Dios te lo pague, madre, que todo le ha hecho prouecho. Más aliuiada se siente, e mandó me que te dixesse que tiene de ti necessidad, e te ruega vayas allá oy en acabando de comer, y entres por la puerta de abaxo, que yo estaré alli esperando que vayas.

_Clau._--Pues por qué despues de comer, hijita? a osadas por mi vejez que deue ser mi señora Philomena escassita de coraçon; por no dar me vna comida, guay de mi casa.

_Dor._--Todo está a tu seruicio, mas ya sabes que eres sospechosa, e has menester guardar tiempo descuydado.

_Clau._--Burlando lo digo, boua, que ya conozco essa casa más ha de cinquenta nauidades. A mí me plaze, hija, de grado e de voluntad de hacer lo que su merced me manda, e mira si mandas otra cosa, porque está Parmenia destocada e quiere labarse la cabeça.

_Dor._--Pues no quiero estoruar tan buena obra; quedate, madre, con Dios.

_Clau._--E contigo vaya.

_Dor._--O hi de puta e qué casa de contractacion aquélla! Aosadas qual la madre tal la hija. Lauarse quirie la donzella! Con quién hablauan para arrojar dado falso? Los ojos meti hechos candiles, y entrando vi vna espada, e detras de la sarga a su dueño. No me marauillo, que de esto biuen y dello se mantienen, pero maldicto sea el officio que trae el cuerpo canssado y la hacienda empeñada por los bodegones, y el ánima metida en los infiernos. Mi señor Theopilon está a la puerta e temo no sea conoscida. Al aposento de mi señora la vieja paresce que se entra; antes que dé la buelta me quiero entrar en casa; vala me Dios, dónde esta mi señora Philomena?

[_Phil._]--Eres tú, mi Dorotea?

_Dor._--Yo soy, señora. Esfuerça, no te congoxes, que presto viene la Claudina.

_Phil._--Ay mi coraçon.

_Dor._--Señora de mi alma, esta vieja es más diabolica que humana, e quisiera[554] yo más que tu salud tuuiera otro remedio que el desta hechizera. Pero pues tu enfermedad tal instrumento requiere, no te descuydes con ella en el recatamiento de tu bondad, y el mayor auiso que tendras será en dissimular la pena que padesces, porque en saco tan descosido no pongas tu delicado secreto.

_Phil._--Ay coraçon mio, quándo serás contento? Dorotea, amiga mia, auisadamente hablas, ansi lo haré como tú lo has acordado, dexa me agora reposar si mi passion lo consintiere.

NOTAS:

[551] _abrrçaua_, en el original.

[552] En el original, _entraañs_.

[553] Asi está en el original; pero parece que debe decir _Erasistrato_, nombre de un médico famoso de la antigüedad.

[554] _que sera_, en el original.

ARGUMENTO DEL XVI ACTO

Despedida Dorotea de la Claudina, queda la vieja hablando con Parmenia su hija, y en esto llega Siluanico, paje de Policiano, a llamar la, ella le promete su yda con breuedad, etc.

CLAUDINA. PARMENIA. SILUANICO. POLICIANO.

[_Clau._]--Pares ceme, hija Parmenia, que con buen çeuo cierta está la caça en el palomar. Aunque tú burlas e escarnesces de mi officio, e siempre le has tenido enemistad, no te hiziera daño para el tiempo de la uejez. No pienses, Parmenia hija, que siempre has de tener la tez del rostro tan lisa para caçar modorros ni aun te ha de biuir la vieja que te los trayga a la cama, que, mal pecado, corren los dias como cauallo de posta, e quando la senectud se llega qualquier hermosura de cuerpo queda estragada e sin prouecho; no me paresciera mala prouidencia que despues de mis dias en esta arte quedaras enseñada, de donde sacaras mejor dos doblas que de vn guijarro, porque a buena fe, hija, si bien lo sé contar, más me valen los amores de Policiano de veinte doblas, e estan por caer las albricias de la victoria.

_Par._--Mira, madre, buen prouecho te hagan tus ganancias, que yo no las quiero con tus continuos sobresaltos; toda mi vida fui enemiga de este officio, e jamas me supieron bien sus sabores. Moça soy, e cuando envejezca Dios me hará merced como a todo el mundo haze.

_Clau._--Ora pues, anda a tu placer. Ce ce, Parmenia, corre, mira si es este que aqui viene el paje de Policiano.

_Par._--El mismo es, sancto Dios, e qué ay de nueuo?

_Clau._--Rauia e qué putico peynadico viene el paxarito. Biuora que te lo pique, Siluano, e qué bonito vienes. No miras, Parmenia, qué cabello cria este rapaz?

_Par._--Madre, paresce que se te van los ojos a la carne nueua.

_Clau._--Hija, nasci para crescer e cresci para enuejecer, y enuejesci para morir, e morire para renouarme, de manera que por ser ley natural aborrescer hombre su fin, de ay nos nasce a los viejos contentarnos con toda nouedad.

_Par._--Los hijos deste siglo, los amadores del mundo, éstos dessean biuir por no dar fin a su vida mala; pero tú vieja eres, madre, y el mundo te va dexando, dexa el amor del niño para quien tiene la sangre moça.

_Clau._--Vieja te parezco, hija? y avn mala pasqua me dé Dios si debaxo de la çeniza no tengo escondida la brasa. No me deshonrres, Parmenia, que no soy tan vieja como me hazes. Duelos me tienen traspassada, trabajos en criarte y en ponerte en honrra, que no los muchos años. Ay dolor de mí.

_Par._--Madre, no aya más, que sube acá este paje.

_Sil._--Beso te las manos, madre señora.

_Clau._--La gracia de Dios venga contigo, Siluano; ven aca, hijito, abraçame por mi vida. Jesu, Jesu, e cómo me gozo contigo.

_Sil._--Passo, madre, no te me llegues tanto, que eres ya muy vieja para nada de esso.

_Clau._--Ay, pollito encaramado, landrezilla que te dé, e tan vieja te parezco? pues por mi salud que vienes elado. Jesu e qué frio estás, atienta me a mí, verás si soy vieja; más abajo, hijo.

_Sil._--A la mi fe, madre, no sé de qué te precias, que más pliegues tienes que reclamo de codornizes.

_Clau._--En fin, Siluanico, que no te agradan los viejos?

_Sil._--Por cierto sí, mas no las viejas.

_Clau._--Dolorcillo que te dé, mal logradillo vayas. Quién cree que no andas tú requebradito como tu amo, ey? dimelo, no ayas verguença. Rieste, traydorcito? algo es lo que yo digo.

_Par._--Donosa es la dubda, quál es el hombre que la moçedad no passa en amor e la vejez con dolor?

_Sil._--En buena fe, madre, que no ha muchos dias que yo burlaua de ver a mi amo enamorado, e que esta es la hora que pueden burlar de mí.

_Clau._--Ay, angelito, que de verdad lo dizes? pues a quién puedes tú contar tus males que ansi les ponga remedió, bouito?

_Sil._--Si pudiesse procurar mi salud sin medico, ya sabes, madre, que se haze a menos costa y más prouecho.

_Clau._--Escassito eres? en menudencias miras? no moriras de estocada. Qué me daras por que te haga yo aver vna mochacha de tu hedad, bonita como vna clauellina, que me bendigas cada vez que con ella te veas?

_Sil._--Sola vna desseo, pero no ay precio para comprarla.

_Par._--Tan altos pones tus pensamientos, Siluano?

_Sil._--Si tan alta tuuiese la ventura, no ay hombre tan dichoso que donde yo llegasse.

_Clau._--Sancta Trinidad complida, hijo de mi alma, y redes son las mias que no pescarán á essa serena? pues yo te juro, mi coraçon, que si me la pones delante no la pierda de vista sin que la trayga presa o muerta, y al tiempo de la paga veremos en quánto la estimas.

_Sil._--Cumple, madre, tu palabra, que yo hare más de lo que pienssas.

_Par._--Di nos ya quién es la dama que tan soberuio renombre tiene.

_Sil._--Bien conosceras, madre mia, á vna donzella de Philomena.

_Clau._--Yuy, landre me dexe si no está gracioso el pajezito, que essa es cierto?

_Sil._--Pues ay otra en la ciudad que se le yguale?

_Clau._--Pues dexa hazer a la Claudina, para que veas cuánto con las tales puedo.

_Par._--Sabes que veo, madre, que a quien no te quiere para herradura porfias de seruir para clauo?

_Clau._--Harre aca, mi bestia. Tan buena soy para silla como para en cerro; vieja en el consejo, mas no en el aparejo.

_Sil._--Dexemos, señora, estas competencias, é dime qué haremos para ver esta donzella.

_Clau._--Ora, hijo Siluano, es menester que me traygas para hazer vn conjuro vna gallina prieta de color de cueruo, e vn pedaço de la pierna de un puerco blanco, e tres cabellos suyos cortados martes de mañana antes que el sol salga, e la primera vez que cabe ella te veas, despues que los cabellos la ayas quitado, pondras tu pie derecho sobre su pie yzquierdo, e con tu mano derecha la toca la parte del coraçon, e mirandola en hito sin menear las pestañas la diras muy passo estas palabras: Con dos que te miro con cinco te escanto, la sangre te beuo y el coraçon te parto. E hecho esto, pierde cuydado que luego verás marauillas.

_Sil._--Esso se queda a mi cargo, e al tuyo lo que resta. Cada qual haga lo que en sí fuere, e entendamos en mi mensage, no hagamos lo principal acessorio. Mi señor Policiano me mandó que te hiciesse saber su vida desesperada e aparejada para subita muerte, y te pide le pongas tal remedio con que o su passion se mitigue o su vida se acaue.

_Clau._--Hijo Siluanico, este nuestro enamorado al moço del escudero me paresce, o él pienssa que yo tengo a Philomena en el arremango o que ella es alguna muger del partido. Ni Philomena está tan pressa, ni yo tan pagada, para que Policiano pida lo que por derecho no meresce. Solamente le diras que yo he seydo oy llamada con vna criada de Philomena, e creo que su pleyto deue estar ya concluso, e yo tengo acuestas el manto para yr luego a su casa. Que sabido lo que se negocia, yre a visitarle oy en todo el dia.

_Sil._--Pues, madre, de camino, ya me entiendes.

_Clau._--Yaya, hijo, meçer el ojo sobra. Acude te hazia acá e mira, que lo que en la faltriquera cupiere haga mal prouecho a tu amo.

_Sil._--Lo dicho basta por agora. Yo me voy, los angeles te acompañen.

_Clau._--E contigo vayan.

_Sil._--O hi de puta, qué Sodoma abreuiada, qué Gomorra está aqui en dos renglones, qué burdel tan dissimulado. Por los sanctos de Dios que me paresce ympossible salir de semejante conuersacion el hombre libre sino captiuo, el sabio muy nescio y el casto muy vicioso. Y avn creo que a las piedras duras penetra su abominable consejo; pero andar, aliuio es de apassionados, desemboltura de vergonçosos, lengua de enamorados boçales y capa de pecadores. De su officio biue, como otros de amores mueren; con mi amo e otros tales mantiene la vieja[555] el jarro e la moça el çamarro. Gallina me pidio, mas gallinaza comera, o mala vieja llena de falsedades y engaños. Mirad agora quién son hechizeras, considerad sus liuiandades, notad sus supersticiones hereticas, e guardaos desta los que estays apassionados. Sancto Dios, si abrá mi amo acabado de roer los altares? Entrar me quiero por sant Martin, que aqui me dixo que me esperaua. Vala me Dios e qué devoto publicano, los ojos en el retablo y el coraçon en casa del diablo.

_Pol._--O mi Siluanico, qué grande tiempo has tardado. Cómo te ha ydo? Qué dize aquella medicina de mi enamorada dolencia?

_Sil._--Señor, yo creo para mí que este tu negocio anda en buenos terminos, porque si la vieja no miente o dilata la cura, Philomena la ha mandado oy llamar, y ella estaua de camino para yr a su posada, y esto me dio por respuesta, e que con lo que negociare vendra luego por la posada. Esfuerça, señor, no desmayes, qué poco animo[556] es el tuyo; torna en ti, señor, que para gran bien tuyo e descansso de tus criados será este camino. Mira me aca, señor.

_Pol._--O mi coraçon, cómo me dexaste. O ánima mia no te me ausentes hasta que oygan mis orejas esta tan cruda sentencia, e me dexes condenado para la sepultura. Vamos a casa, Siluanico, que no tengo esfuerço para biuir, ni quiero con pública muerte descubrir tan secreta ocasion.

ARGUMENTO DEL XVII ACTO

Claudina e Parmenia hablan en los amores de Siluanico, e despues la vieja sale para yr a casa de Philomena, entra por la posada de Cornelia e Orosia para las traer al número de las otras; va en casa de Philomena, etc.

CLAUDINA. PARMENIA. CORNELIA. OROSIA. DOROTEA. PHILOMENA. TEOPHILON.

[_Clau._]--Paresce te, hija Parmenia, si el pajezito se deja engañar de nadie? no embalde dizen que ni de potro sarnoso, etc.

_Par._--O amor que hazes hermoso lo feo, e lo nescio auisado, lo torpe que de agudo se despunte, e finalmente todas las faltas encubres. Con quánta afficion dezia Siluanico ser su amiga Dorotea vnica en todo el mundo. Ojos hay que de las tales se pagan, y a quien ama feo hermoso le paresce, porque amor e fealdad no caben en subjecto.

_Clau._--Calla tú, embidiosica, que otras ay más dignas de desechar y a quien muchos no pueden alcançar. Dorotea es muy mochacha, es polida, está bien tractada, e bastale ser moça para que no sea fea.

_Par._--Calla ya, madre, en mi ánima verguença es oyrte: si de los atauios haces cuenta, tan hermosa es la tienda de la Valenciana. No me medre Dios si no soy más hermosa que ella, mirad qué negros duelos.

_Clau._--Ea ea, neçuela de banear[557] agora procura tú de ser virtuosa, que sobrada tienes la hermosura. El ánima esté adornada de virtudes, e no hace al caso que al rostro le falten los colores.

_Par._--No lo digo, madre, sino porque dizes que es polida. Estoy me yo todo el año que no salgo donde pueda ser vista por no tener vna saya que me echar ençima, hauiendo tú ganado más gallofas comigo que con cabeça de lobo, e tengo yo de ser polida con vn verdugadillo que aqui tengo en que estoy metida como en arañuelo?

_Clau._--Pues quién tiene de esso la culpa? he te yo comido lo que tú has ganado, Parmenia? por qué no te vistes e te aderescas? lo que yo tengo tú no lo mandas? no deshonrres mis canas, que me yre por esas calles dando gritos como una loca.

_Par._--Buelue, buelue acá, madre, no des bozes en la calle, casa tienes donde te metas; vaste? pues anda en buena ora, que algun dia haré yo de veras lo que tu finges cada rato.

_Clau._--Ansi es menester tractar a estas rapazas, porque no se atreuan a desacatar a sus mayores. Yo la haré morder en el freno, y avn abaxar la colera si biuo.

_Cor._--Ce ce, prima, assomate y verás a la Claudina qué haldear trae por esta calle adelante; segun el passo lleva, paresce que va a dar quexa.

_Oros._--O por mi vida, metamosla acá dentro que ha dias que la desseo. Dale una voz antes que se passe.

_Cor._--Espera, que hablar la quiero. Ha, señora Claudina.

_Clau._--Salue y guarde a la hermosa, piensas que te auia visto? mejor me vea Dios con su piedad.

_Cor._--Sabe, tia, si mandas, e no lleues mucha prissa, que ha mil años que no te vemos.

_Clau._--Esso haré yo de mil amores en buena fe, hijas. Dios bendiga esta casa, la bendicion de Jacob descienda sobre ella. Jesu y qué atavio. Jesu y qué blancura. Jesus e qué asseo. Bien paresce la mocedad dónde haze su morada. Sancta Maria del cielo e quántos años ha que no entré por estas puertas.

_Oros._--Aun este dia passado que en aquel embaraço nos hallaste no fuimos dichosas que entrasses en esta casa, e no sé yo, tia, por qué lo hazes ansi, que de mí te hago cierta que me paresces tan bien que donde oygo tu nombre se consuela mi ánima.

_Clau._--Por mi vejez, mis hijas, que no rescibis engaño, antes es dar vuestra voluntad a logro. Pero yo soy vieja, e mal pecado no muy entremetida. Pensando que os daria enojo no os he tractado hasta agora, aunque siempre he procurado de saber de vosotras, e holgar me de vuestro prouecho, e aun no sé qué me dixeron vn dia destos de cierta desgracia que con unos criados de Policiano tuuistes, de cuya causa os pusistes en poder de Palermo e su compañero; y pesó me por mi vejez, porque el tracto e biuienda de vosotras no es para con los tales, que son vnos rufianes pelados. Bien está hecha la buelta, porque al fin fin, Solino y Salucio son hombres de honra e siruen a un señor que siempre los tendra en ella. Reposad, mis hijas, e no andeys como dizen de aquel en aquel, si quereys tener vida descansada.

_Cor._--Madre señora, cada pieça tiene su jarrete, e aun cada peso su contrapeso.

_Clau._--Ansi es, ansi es, mis hijas, donde quiera ay trabajo. En esta vida no busquemos descanso; de nuestro primero padre heredamos el sudor e cansançio, e de nuestra madre Eua el dolor y el angustia. E pues son tan naturales las penas que por natural herencia nos vienen, hagamos les buen rostro, pues donde fuerça viene, etc. Mala dentadura tienes, acudete hazia casa e dar te he vnos poluos de encarnar que no me oluides.

_Cor._--Yo te beso las manos, señora, e rescibo la merced e la voluntad con que se me haze.

_Oros._--Madre, pues a mí no me ves qué sin color estoy?

_Clau._--Ya lo he mirado, hija, y avn sé la causa dello, alguna faltilla de purgacion deue ser. El torouisco, hija, el marrubio, la yerba buena, la doradilla, algun sahumerio de romero, e avn los tallos dello cozidos en buen vino, todo esto es muy sancta cosa. Pero vete a casa, que yo te dare vna medicina que es mejor que todo.

_Oros._--En buena fe, tia, ansi lo haga.

_Clau._--Pues, hijas, a Dios que me he detenido.

_Cor._--El te guie e te acompañe.

_Clau._--Aun no se ha echado mal lançe en coger estas moças debaxo de mi vandera, porque mientras más déstas, más caudal en mi tienda, e mientras más moros más ganancia. Dexaldas vna vez saber la posada e tomar amor con ella, que no dare mis mangas por doze piezas de oro. Dorotea está a la puerta, yo juraré que ha rato que me espera; biuo anda el fuego, obra haze el anillo.

_Dor._--Ce, madre, por aqui.

_Clau._--Jesu, hija, no te via en mi ánima, qué hazen en casa? puedo entrar segura?

_Dor._--Todos estan reposando, pero quitate los chapines e alça un poco las faldas por que no seas sentida.

_Clau._--Ansi sea como dizes. A dónde está mi señora Philomena?

_Phil._--Passito, madre, llegate aqui, que aqui estoy.

_Clau._--O mi señora é mi descansso. O mi rostro de alegria. Cómo te va, mis entrañas? qué tal te sientes, coraçon mio?

_Phil._--Madre de mi alma, muy angustiada, muy afligida, muy alcançada de fuerzas y muy abundante de tristezas.

_Clau._--Qué sientes, mi señora? qué dolor es el tuyo? adónde sientes la pena? dime lo a mí en secreto, que yo le pondre luego remedio.

_Phil._--Madre mia, este lado yzquierdo paresce que tigres hambrientas me le despedaçan. Angustias mortales siento, que cada vna me acaba la vida; mis ojos estan cansados de velar y çiegos del continuo llorar; todas mis fuerzas tengo enflaquescidas y mis sentidos ocupados. Qué hare, que me fino, madre de mi coraçon?

_Clau._--Hija mia, primero que nada te diga te suplico rescibas en descargo de la pena que con mi menssaje rescebiste la muy grande que yo lleué de ver te tan penada, e mi ynoçente intencion de donde nascio tu sentimiento, porque es mi natural condicion de hazer seruicios antes que de causar enojos. Pues quando aquel cauallero tuvo noticia de tu acelerada respuesta causada de passion repentina, más sintio tu sentimiento que su enamorada congoxa, y avn me dize que el mayor dolor que ay en su mal es aver te alcançado parte de su acidente, é que dessea suffrir por no enojarte, e por no padescer no puede dexar de quexarse. Pido te, señora, por reuerencia del cuchillo que a ambos coraçones atormenta, que si Policiano meresce algun fabor con su fe, no sea tanta mi desdicha que por mi causa lo pierda.

_Phil._--Madre mia, asi como tus razones fueron atreuidas e sin razon, asi no fueron dignas ni capazes de perdon, y si como eres vieja e criada de mis passados fueras estraña e no tan caduca, tu embaxada e tu vida se acabaran en vn tiempo; pero tuue miramiento que si tu osadia merescio cruel castigo, el zelo de mi honestidad me deuia poner suffrimiento, porque si a noticia de mis padres viniera tu demanda, no creyeran que te moviste por la pena que en esse cauallero conosciste, sino por la liuiandad que en mí hallaste. Justo es que se piensse, e digna soy de castigo por el tiempo que en esta platica me detengo contigo, pero mi passion ha sido tan importuna, e la causa della tan secreta, que más te embié a llamar para prouar si con tu consejo tengo algun aliuio que por darle a esse que dizes que está tan desconsolado. Mi padre ha gran rato que duerme, e mi madre creo que está leuantada. Toma esta carta para esse tu cauallero, que en ella sabra las causas que para escreuir le he tenido, e la voluntad que agora tengo para su remedio.

_Dor._--Señora, presto te ve o te esconde por ay, que viene acá Theophilon mi señor.

_Phil._--Ay desdichada de mi, toma presto, madre, esta carta, y vete porque mi padre no te halle comigo en secreto.

_Theo._--Qué venida es esta, buena vieja?

_Clau._--A enssalmar a mi señora Philomena que se siente mala de la cabeça.

_Theo._--Peor siento yo de estos secretos en tiempos e lugares sospechosos. Mira, vieja honrrada, no me vengas más a mi casa si no quieres que te mande matar a palos.

_Clau._--Pidote perdon, señor mio, que yo me voy.

_Theo._--Anda, vete en buen ora. Hija mia, no creo que deues conoscer a esta vieja, pues tan sin cautela te pones a hablar con ella.

_Phil._--Señor, essa moça la vido passar por la puerta, e pusieronse en platicas e entrose nos en casa. Començome a dezir cómo haria vna lexia para los cabellos, e no pensse que oy acabara.

_Theo._--No la des audiencia si otra vez aqui viniere.

_Phil._--No haré, señor, pues no hay para qué.

_Clau._--Hija Dorotea, de prissa voy. E lo mejor se me oluidaua. Contigo tengo un poquito de negocio, que vn tu requebrado me encargó; ansi goze yo de ti, que te llegues a mi casa porque es cosa que te cumple.

_Dor._--A mí plaze, madre, vete presto, que viene mi señor.

NOTAS:

[555] _viejo_, en el original.

[556] _animos_, en el original.

[557] Querrá decir _vanear_ ó _devanear_.

ARGUMENTO DEL XVIII ACTO

Salida la Claudina de casa de Philomena, va por el camino hablando consigo hasta llegar a casa de Policiano, al qual siendo llegada, da parte de lo acaescido con Philomena e le da su carta.

CLAUDINA. POLICIANO. SILUANICO. SOLINO. SALUCIO.

[_Clau._]--O liberal trabajo, o vtil e prouechosa affrenta. O turbacion necessaria, o discreta paciencia. Si en trance tan yracundo y en salto tan peligroso se afloxaran los ñudos de mi sufrimiento e mi discreta respuesta no templara la furia de Theophilon, yo quedaua sin vida, mis hijos sin madre, Policiano sin amiga, los garçones desta ciudad sin amparo, las moças todas sin abrigo, e mi honra por plaças y ayuntamientos destruyda. Aunque Theophilon estuuo corto en las palabras, mostrosse compendioso en el enojo, e aun colerico en sus amenazas. Ladreme el perro y no me muerda. Plega al señor que la sentencia desta carta sea diffinitiva e por nosotros, que de otra manera, auiendo lugar [a] apelacion, seguir tengo el pleyto hasta auer la victoria. Bien pensará la golosita de Philomena gozar de la possession de mi anillo, pues dexeme Dios sacar de haron a Policiano, que yo saldre de quexa y ella de pecado. O carta carta que en ti está oculta la voluntad de aquella princesa, la vida o muerte de Policiano, y el salario de la vieja Claudina y el descanso de Solino e Salucio. Plega a Dios, carta, que si bazia vas de mi prouecho, mal fuego te queme y a Philomena consuma. A casa llego de Policiano, muy çerradas estan las ventanas: o es por plazer de la siesta o por luto de la pena. Llamar quiero, sea lo que fuere. Tha, tha.

_Pol._--Oyes, paje?

_Sil._--Señor.

_Pol._--O, mal fuego de muerte te acabe, mal sueño mortal durmiesses o de arrebatado dolor mueras rauiando. Corre, vellaco perezoso, mira quién llama a essa puerta.

_Sil._--Señor, la Claudina viene.

_Pol._--O torpe negligente, abre las puertas de par en par. Moços, moços.

_Sol._--Señor.

_Pol._--Qué hazeys, dormilones? ven acá, Solino, mete aqui una silla.

_Sol._--Mejor pidieras vna albarda.

_Pol._--O rostro de paz bienauenturada. O aspecto de alegre misericordia. O venerable forma de fortaleza. Abraça me, vieja tan desseada.

_Clau._--Passito, señor Policiano, que estoy vieja e flaca, no me aprietes ni maltractes, si para tu seruicio soy de algun prouecho. Cómo te va, señor mio? Bonito estás e alegre, Dios te bendiga. Amarillito vn poco, mas gentil hombre por mi vejez. Ay si tan cerca tuuieras a aquel angel de Philomena como a este espantajo de vieja, qué tal la pararas?

_Pol._--Madre mia, no enternezcas mi dolor, si bienes desierta de mi remedio? Mi señora Philomena merece ser tractada con venerable acatamiento, e quando más communicable se me diesse, con mayor reuerencia e temor la tractaria. Yo estoy con tu venida indifferente, con tu aspecto e señales regozijado. Dime ya con breuedad tu embaxada, en quien mi vida o mi fin consiste, pues no con menor desseo he desseado tu presencia que el mundo su dichosa reparacion.

_Clau._--Hijo mio, porque de culpa e pena es releuado quien sin juyzio libre a otro haze offensa, no quiero reprehender tus aceleradas priessas, tus pocas confianças, tus violentas presumpciones, y avn tus molestas importunaciones, porque el amor te haze dessear, y el desseo te causa sperança, y el esperança te haze dubdar, y la dubda te causa temor, y el temor sospecha, y ésta siendo continua te puede traer en desesperacion.

_Pol._--O madre mia, pues si el esperança que en ti he tenido me falta, en quién mandas que confie para que mi desastrado principio tenga fin venturoso?

_Clau._--En quién, hijo Policiano? en mis años, en mis cautelas, en mi sagaçidad, en mis astucias y en mi voluntad. Esfuerça, esfuerça, cauallero. Dame albricias e dar te he la sentencia de tus amores escripta de aquella mano e sellada con aquel sello de quien tiene la llaue de tu secreto cuydado.

_Pol._--Sancto Dios. Si tal cosa es verdad, pide, madre Claudina, que no ay precio en el mundo para comprar joya tan bien[558] auenturada. Cata aqui las llaues de mi casa; cata aqui el cofre de mi thesoro, toma, madre mia, la possession de lo que yo tengo, e damela tú de aquello sin lo qual mi vida e mis riquezas son escorias de la fragua.

_Clau._--No tan largo, hijo, que es indicio de quedar corto al tiempo de la obra. Bastame çamarro e saya, e de lo demas te hago gracia.

_Pol._--Saya e çamarro dizes? y todo lo que ay en mi casa está, madre, a tu seruicio, e confia en mí que lo gratificaré como cauallero aunque tú pediste como bien comedida.

_Clau._--Con tal confiança, hijo Policiano, cata aqui vna carta que tu señora Philomena escribio con sus manos eburneas. Y no quiero encarescerte lo mucho que de afrentas e peligro de muerte me ha costado, porque yo ya estoy pagada. Lo que resta es que para que yo goze del fructo de mi trabajo seas servido de leer essa carta en mi presencia para que yo sepa si esta sentencia es interlocutoria o diffinitiua, que en lo que toca al secreto, más guardado estará debaxo de mis tocas viejas que entre las cuchilladas de tu jubon de brocado.

_Pol._--O mensagera de mi remedio, o medicina de mis cuydosos dolores. O papel bienaventurado. O letras escritas por aquella seraphica mano. Plugiera a Dios que con la sangre de mi coraçon fuerades esculpidas, para que al tiempo de cerrar el processo de mi vida o muerte me fuerades fauorables.

_Clau._--Baste ya, señor Policiano, mira que con tus lagrimas de plazer rompes y estragas la carta, e despues sentiras más trabajo en leer la que plazer rescibes en besar la. Lee ya, señor, que me tienes colgada de la lengua.

_Pol._--Ora sea como tú mandares.

CARTA

La noticia de tu passion atreuida llegó a tal tiempo a las puertas de mi coraçon desamorado, que si no se junctaran en tu fabor tu dicha e mi piadosa condicion, más justo fuera ocupar mi saña en tu castigo que mis manos e pluma en tu remedio. Pero con tan lastimada molestia se me notificó tu passion, causada de tu presumpcion enamorada, que he seydo forçada a auer piedad de tus dolores, o a negar la misericordia de illustre doncella; e para que conozcas que te escribo no tanto porque con este fabor estés vfano quanto porque tu pena tenga algun refrigerio, quiero que esta noche despues de la media passada, vengas muy secreto a las ventanas que desta mi huerta salen a la ribera, e alli dare orden contigo para que o tu passion afloxe o tu vida enamorada de todo punto se acabe. No digo más porque me he mucho alargado.

_Clau._--Qué te paresce, hijo Policiano, de lo que deues a la Claudina, cuya vida en tu seruicio mil veces se ha puesto al tablero? y todo por librar te del desamor que Philomena en su pecho tenia escondido. El qual no templado con mi discreta diligencia bastaua para quitarte de la compañia de los biuos, e ponerte como a desdichado amador en la region e sombra de los muertos. No estimo en tanto la satisfacion de mi trabajo quanto la estimacion de mi persona e nombre. Porque quiero, hijo, que sepan tus yguales que yo sola nasci en esta vida para hacer tiernos los coraçones diamantinos, e que de mis manos nunca salieron sino semejantes labores. Tú, hijo mio, quedas alegre e yo voy de tu contentamiento muy contenta. Mira, señor, qué me mandas, porque es hora de acudir a mi posada.

_Pol._--Madre mia, lo mucho de que tus obras te han hecho merescedora merescen mucho más de lo que yo puedo gratificarte; pero si tus obras son de tanto merescimiento que excedan mis flacas fuerças, haziendo yo lo que puedo salgo de toda deuda. Yo estaba triste, e con tu jocunda venida me has alegrado, e me dexas con seguridad de no conoscer jamás tristeza. Estaua captiuo e quasi muerto, y en todo has proueydo como fiel administradora. Cata ay quinientas monedas de oro en señal de lo mucho que te deuo, y lo que demás desto te he mandado embiaré luego con mi paje. Perdona, madre, la poquedad de la obra, que si rescibes en pago mi deseo me quedarás siempre deudora.

_Clau._--Señor Policiano, yo voy muy gratificada con el copioso galardon presente e quedo obligada para seruirte quando en esta arte o en otra de mi tengas necessidad. E porque antes que sea tarde es bien recoger me a casa, yo me voy, e suplico te, señor, que te guardes e mires cómo vas e por dónde, e te proueas de muy fiel compañía e me informes si fueres seruido de lo que en este viaje se te ofresciere.

_Pol._--Todo se hará como dizes, madre; vete, e los angeles te acompañen.

_Clau._--E contigo queden.

_Pol._--Moços, acompañad a mi madre.

_Sol._--Señor, yo voy con ella.

NOTAS:

[558] En el original, _tambien_.

ARGUMENTO DEL XIX ACTO

Claudina sale de casa de Policiano e Solino va con ella hasta su posada, donde seyendo llegados hallan a Dorotea, criada de Philomena, a la cual la Claudina encarga los amores de Siluanico. Yda Dorotea, quedan Parmenia e Libertina, las quales se van con Solino a casa de Policiano, etc.

CLAUDINA. SOLINO. PARMENIA. DOROTEA. LIBERTINA. SALUCIO.

[_Clau._]--Solino hijo, holgado he por mi vejez que este negocio de Policiano tu señor aya auido tan dichosa conclusion, no tanto por mi interesse, porque no ha seydo tan grande, quanto por el bien de vuestro amo y el reposo de vosotros. Mira, Solino hijo, Policiano es cauallero noble, mançebo, liberal, enamorado, sabe le seruir, sabe le agradar, que no está en más la liberalidad del señor que en la diligencia del criado. Entre todas las cosas que como varon virtuoso deues tener, el secreto te recomiendo, que es virtud suprema en dignidad. Cata, hijo Solino, que la vida e la muerte puso naturaleza en las manos de la lengua, e que no ay espada que tanto corte como la lengua desenfrenada. Quiero dezir, hijo Solino, que este caso que Policiano tu señor ha intentado e yo acabado, es de su natural tan peligroso, que la vida de muchos e la honra de todos nosotros consiste en estar secreto, y éste te encomiendo como ves[559] que es necessario. En lo demás, yo he sabido cierto enojuelo que entre vosotros e vuestras amigas ha passado por alguna palabrilla azeda que ellas hablaron como moças; a ellas les ha pesado por mi vejez, e yo lo sé muy de veras. Resciba yo de vosotros tanta gracia que lo passado sea passado sin que dello se tenga más memoria, e que tú, hijo Solino, huelgues de tener a Orosia por amiga, e Salucio tenga amistad con Cornelia, e todos a la vieja Claudina por madre, pues los enojos de los que bien se aman suelen ser mayor vinculo de amistad. Esto aueys de hazer ansi por lo que a mi amor deueys como por lo que aquellas moças merescen, que ansi goze yo de mí que he sentido dellas que por bien que las ameys nunca salgays de su deuda.

_Sol._--Madre señora, despues de tener en mucho tu consejo e la voluntad de donde nasce, huelgo que hayas sabido la renzilla de nosotros e de esas mujeres, para que veas a quánto trabajo se dispone el hombre que a estas tales haze rostro amigable. Estas son vnas malas mugeres escandalosas e sin vergüença y a quien ningun hombre de honrra deue tener amistad, pero con todas sus faltas las auemos sufrido porque somos estranjeros y en esta ciudad no conoscidos. Ya que con ellas auemos desbaratado, no mandes, señora, que tornemos a su amistad, porque tan dañoso es el amigo reconciliado como el manjar dos veces guisado. Lo que por nosotros harás en pago de lo que en tu honrra desseamos, es que nos busques un par de moças de prouecho e con quien no tengamos rebueltas a cada passo, que Orosia e Cornelia no son para nosotros que no queremos quistion con nadie.

_Clau._--Pues si esso desseas, hijo, por qué no te declaras comigo? dexa hazer a la Claudina, que yo dare buelta a mis registros y os dare dos mochachas tan a vuestra condicion, que por peso y medida vengan como las quisiéremos. A mi puerta llegamos, sube, hijo Solino, veras a mi Parmenia, descansarás vn rato y boluer te has a dormir. Vala me la cruz, e cómo está abierta mi puerta a tal hora? quién está en esta casa?

_Par._--Sube ya, madre, que desesperar es esperar tus venidas cada noche.

_Clau._--Nunca Dios te dexe callar, qué tenemos de nueuo?

_Sol._--Paz sea en esta casa. Qué es esto, señora Parmenia? nunca dexas de reñir?

_Par._--Está aquí Dorotea esperando a mi madre más ha de dos horas. Jesus y qué fastio.

_Clau._--Ay mi doncellita de oro, y aca estás, mi coraçon?

_Dor._--Sí, madre, grande rato ha que te estoy esperando. Mandaste me venir de prissa y has me hecho esperar de espacio.

_Clau._--No te marauilles, hija, que tengo muchos negocios, y el que contigo agora se me offresce te quiero dezir en secreto. Desciende te, hija, aqui abaxo, porque te vayas corriendo, que es noche. Hija de mi alma, para contigo no he menester prolixo preambulo, sino que sepas que te quiero como a la luz de mis ojos. Mochacha eres, hermosa estás, sin cuydado biues. Ea loquitas, tengo de subir allá? A quantos te miran dexas perdidos de amores.

_Dor._--Aosadas, madre, mejor me ayude Dios que ay quien de mí se acuerde.

_Clau._--Calla en mal ora, que eres muy niña, e sabes poco del mundo. Pues hago te saber que un gentilhombre, no menos que tú para muger, muere por tus amores. E me ha rogado que te hable no para más que si te hablare le respondas, e si te mirare le mires, e si te siguiere le esperes. Yo le prometi de te lo rogar, e aun ansi, hija, te lo aconsejo. Tu señora Philomena quiere a Policiano; por mi amor, hija Dorotea, quieras a Siluanico, su paje, que es como hecho de oro, pues sabes que tal para qual, que ansi casan en Dueñas.

_Dor._--Madre, por mi vida que de esse paje he sido algunas vezes requestada y aun importunamente seguida.

_Clau._--A, locos, aueys me de echar la camara encima?

_Dor._--Pero como la hedad no me aya dado a conoscer qué cosa es amar de coraçon, hablar me en amores es para mí muy escura algarabia. Bien me ha parescido Siluano, pero no me da pena la demasia del amor.

_Clau._--Pues, hijita mia, preciate de mujer atauiate, enrrubiate, ponte un poquito de color en esse rostro y adelgaza un poco essa çeja. Arreate[560] de ser seruida de galanes e requestada de gentiles hombres, e si mal te fuere con mi consejo, no me tengas por buena maestra. Esse pajezito te quiere agora, aprouechate dél en lo que pudieres, y entretanto dexame el cargo, que yo te daré tu ygual o mal me andarán las manos. Mira, hija, que si Siluanico te hablare le tractes bien y le digas que yo te le encomendé, y le muestres fauor, pues a mí me puso en este ruego.

_Dor._--Yo te lo prometo, madre, e porque es noche da me licencia, que me esperará mi señora e no sabe que estoy fuera de casa. Un poco de lexia me mandaste; mira, madre, que no te lo perdono.

_Clau._--Esso tengo yo muy bueno, quando quisieres puedes venir por ello.

_Dor._--Yo lo seruire todo, los angeles queden en esta casa.

_Clau._--E contigo vayan. Sancta Maria del cielo, e qué diablo trauessito eres, hijo Solino. Jesu, Jesu, e qué tropel aueys traydo, diablos loquitos.

_Sol._--No sabes, madre, qué auemos concertado? que Parmenia e Libertina se vayan esta noche comigo a la posada.

_Clau._--A osadas, yo lo creo que essos conciertos e otros tales hareys vosotros. Landre que te dé, Parmenica, e has me de dexar aqui sola?

_Par._--Por cierto, madre, que es grande marauilla a cabo de cient años salir vna noche de casa.

_Lib._--Anda, madre, dexanos yr, que ansi goze de mí, antes que amanezca estemos a la puerta.

_Clau._--Dime agora, loquito, si tu amo sale fuera esta noche, no has de yr con él a tenerle compañia?

_Sol._--Ansi biua el puto de mi padre, por vida del resto que le hagamos entender que para estos negocios es dañosa la mucha gente, y que se ha de yr solo si algo quisiere hazer. Ay está Siluanico, que yrá con él, e avn sobra.

_Clau._--Ora pues alto, moças, adereçaos e tomad la puerta ante que más noche sea, e en la mañana no venga nadie las manos en el seno.

_Lib._--Suso, Parmenia, que yo a punto estoy.

_Par._--Anda delante, Solino.

_Sol._--Madre, quedate a buenas noches.

_Clau._--Dios os guie, puticos.

_Sol._--Boto a tal, señoras, que he seydo venturoso en atornar a mi casa tan bien acompañado. Qué digo, damas? mientras Policiano anduuiere guardando los cantones descreo de la vida mala si no auemos en casa de guardar bien los colchones.

_Par._--Bao, contigo me entierren, esto ha que entra en sabor e haze buen prouecho, y no andar de noche en garçonerias como gatos en Hebrero.

_Lib._--En cargo de mi alma caros amores son los amores que passan estos escuderotes, e al fin e al cabo por vna haldraposa que tiene más celestres en la cara que el arco del cielo, que ansi goze de mí de asco no hay quien al rostro las ose mirar.

_Sol._--A la posada llegamos. Esperad vn poco, yre delante a llamar a la puerta. Tha, tha.

_Sal._--Quién llama ay?

_Sol._--Abre, hermano Salucio, qué haze nuestro amo?

_Sal._--Gran rato ha que reposa.

_Sol._--Podemos entrar seguros, que traygo comigo vnas moças?

_Sal._--Entren passito, pese al mundo malo, que no hay agora embaraço en casa.

_Sol._--Ce, ola, damas.

_Par._--Salue Dios al gentil hombre.

_Sal._--Vengan en buen ora las frescas. Entrad muy quedo porque estas moças de casa no os sientan.

_Lib._--Adonde mandays, que no seamos sentidas?

_Sal._--Hola, hermano Solino, arriba en la camarilla de las escobas entretanto que nuestro amo recuerda.

_Sol._--Bien dize este nescio, vamos, que leuantado Policiano descreo de tal si no auemos de entrar en su lugar, porque no aya nada bazio en las cosas naturales.

_Par._--Jesus, Salucio, qué es esto, adónde entramos?

_Sol._--No pidas agora essa cuenta, que en la mañana lo sabras.

_Lib._--Calla, hermana, assienta te donde hallares, que no se dize embalde qual el tiempo tal el tiento.

NOTAS:

[559] _e vees_, en el original.

[560] ¿Alégrate?

ARGUMENTO DEL XX ACTO[561]

Venida la media noche, Policiano llama a sus criados, e pide de vestir, e por consejo de Solino va solo al concierto que tiene hecho con Philomena; lleua consigo a Siluanico; Solino e Salucio[562] se quedan en casa con Libertina e Parmenia, etc.

POLICIANO. SOLINO. SALUCIO. LIBERTINA. PARMENIA. SILUANICO. PHILOMENA. DOROTEA.

[_Pol._]--No sé si mi importuno desseo tiene mi ymaginacion temerosa, pero o yo estoy desatinado o más de la media noche es passada. Quiero llamar a mis criados, e sabré si es tiempo para adereçar este bienauenturado camino; pero si es avn temprano para acostar, no es mucho que me incusen de am[a]dor molesto. Ansi lo acostumbro hazer con la pena que me acuçia, que siempre hago mis cosas quándo tarde quándo muy de prissa. Llamaré? Sancto Dios, no sé qué haga. Moços, paje.

_Sil._--Señor.

_Pol._--Qué hora es?

_Sil._--Señor, las doze ha dado el relox.

_Pol._--O qué ora tan a mi voluntad. Llama presto a essos moços, diles que me den de vestir. Aderescen armas y lo necessario para este mi concertado viaje.

_Sil._--Oyes, Solino?

_Sol._--Qué, te toma ya el diablo tan temprano?

_Sil._--Alto de ay, que llama Policiano mi señor.

_Sol._--Aun enoramala madrugaremos a morir mala muerte martes de mañana. Hola, Salucio.

_Sal._--Qué nueuas ay?

_Sol._--Nuestro amo pide de vestir y manda que nos armemos. Segun Dios le hizo de asno, penssará que auemos de yr con él.

_Sal._--Donoso recaudo tiene, en tus manos lo encomiendo, Solino, que por la Trinidad de Gaeta allá no vaya.

_Sol._--Ora dexame tú con él, que yo le embiare solo y avn penssará que va más a rrecaudo.

_Pol._--Moços, teneys adereçado?

_Sol._--Todo está a punto, señor; quién mandas que te acompañe? porque a mi parescer antes deues yr solo que muy acompañado. Mira, señor, que en tales casos como este suele dañar la demasiada compañia, porque ay vezinos que miran por las ventanas e viendo gente de noche a la puerta de vna dama, no dexarán de sospechar algo con que se derrame nuestro secreto.

_Pol._--Creo que no es malo tu auiso. Di a esse paje que tome un montante, y dame a mí mi espada e rodela, e quedaos vosotros en casa para aguardar me a la madrugada.

_Sol._--De muy buena voluntad. Allá yrás con el diablo a hazer conjuros por las encruzijadas. Si amores tienes, buen prouecho te hagan, y malo, porque sepas de todo. Qué te paresce, Salucio? Qué buena maña me he dado para que no le estorue el requiebro la sobra de la compañia.

_Sal._--Descreo de la playa de Valencia si no lo has hecho de capitan; qué digo, moças? Començad a dexar las faldetas, que la cama no estará mal mollida.

_Sol._--Digo, hermano Salucio, en la cama de nuestro amo no me hablas? que descreo del diablo si no la he ganado por mi lança.

_Sal._--Nunca por esso reñiremos, hermano, que en casa llena presto se guisa la cena; todo lo haze sacar quatro colchones, y esta noche que nos cabe hazer cama de canónigos, pese a tal. Prissa, damas, que se passa el tiempo, e lo que se pierde tarde se cobra.

_Par._--Digo, señor Solino, o hi de puta, traydor de Policiano, cómo tiene garrida cama; ansi goze de mí, cada noche quiero ser tu conuidada.

_Sal._--Ora, damas, mientras que nuestro amo vela trabajemos en dormir, porque creo estamos muy cerca del dia.

_Pol._--Siluanico hijo, muy cerca llegamos de la huerta de mi señora, y el silencio grande me haze tener sospecha de ser nuestra venida muy temprana. Llegate a las ventanas, y estaras atento si oyes alguna señal de mi remedio.

_Dor._--Señora, bullicio oygo de esta parte de la huerta. Mira si mandas que me assome para ver qué es lo que passa.

_Phil._--Muy passo por entre las puertas, mira si es mi señor Policiano, e no hables si no te certificas de su venida.

_Sil._--Ce ce, señora, es mi señora Dorotea?

_Dor._--Soy tu muy cierta seruidora. Soy la que por ser tuya no tengo memoria de ser mia.

_Sil._--O mi luzero del alba, no penssé que tan presto amanesciera, siendo el punto de la media noche. Mi señor Policiano está aquí. Manda, señora mia; dezir a Philomena que vea lo que quiere que se haga, y entretanto que ellos estuuieren en su plática, daremos conclusion á la nuestra.

_Dor._--Sea como tú mandares, pues yo voy.

_Sil._--E yo contigo.

_Dor._--Señora, aquel cauallero está esperando, e con vn su paje mandó que supiesses su venida.

_Phil._--Llégate aquí comigo, no me dexes hasta que dél sea despedida.

_Pol._--Es angel dissimulado el que ante mis ojos veo? O es sueño el que padezco para quedar más burlado? Estoy despierto? O no soy yo Policiano? Pues si soy yo, impossible es caber en tan immerito subjecto tantos quilates de gloria.

_Phil._--Passito, señor, no hables tan alto, porque duermen aqui los ortolanos desta huerta, e sería grande mal si a tal hora fuesse hallada en tan sospechoso lugar.

_Pol._--O mi señora e mi bien todo, qué llengua puede callar lo que mi ánima siente de gloria delante de tu bienauenturada presencia? Por cierto yo creo que Paris con la hermosa Elena, ni el desconoscido Jasson con Medea, ni el cruel Turquino con la castissima Lucrescia, ni Eneas con Elisa Dido, no gozaron del bien que yo en tu acatamiento posseo. Agora que mis ojos vieron lo que jamás penssaron merescer, a cualquier tiempo que mi fin viniere no rescibo agrauio con su venida.

_Phil._--Señor Policiano, si creyesses la pena que tus males me han causado quánto ha seydo excessiua a mis fuerças feminiles, esta sola deue ser recompensa de tus trabajos, sin que otra jamás me pidiesses. Y si mayor la quieres porque otra mayor meresce tu firmeza, pide a tu voluntad de mi patrimonio e riquezas sin que pongas lesion en mi honrra tan delicada. Ninguna cosa de la vida me hiziera consentir en tu mal, sino mi bondad sola, a quien más que a tu vida soy obligada. E ansi la natural compassion mia de que te pienssas aprouechar, porque es enemiga de mi fama te auiso que te ha sido muy contraria. Por tu carta e mensagera me certificas de la afficion grande que me tienes; pues si esto es verdad, antes deues dessear tu pena con mi honrra que tu remedio con mi culpa. No me juzgues[563] ser inconstante porque començé a faborescer te y agora te niego el fabor, pues te auisé por mi carta del respecto que tube a tu salud, sin acordar me de cosa que fea paresciesse.

_Pol._--Señora de mi vida, si como fui dichoso en mirarte lo fuera en no auer te mirado, aunque perdiera el mayor bien de esta vida, que es auer te visto, fuera bienauenturado en no ver a quien con dura sentencia me condena a muerte, sin merescerla más que con mi atreuimiento en amar. Acostumbrado estaua ya a biuir triste, tanto que con las tristezas tomaua recreacion, por ser tú la causa dellas; pero agora que de mí las auia desterrado con el descanso que de esta merçed esperaua, agora que en mis debilitadas fuerças auia conualescido con la ymaginacion de esta diurna noche, ni mi mal rescibe consuelo, ni mi pena admite el reposo, ni mi coraçon apassionado consiente ningun sossiego.

_Phil._--Mira, señor, que me matas con tus quexas apassionadas, e no soy parte para amanssarlas, sin que mi infamia comiençe quando tu quexa se acabe. No pongas, señor, con este acidente en peligro tu vida, y en disputa mi honrra, porque si a noticia de mis padres viniesse, no que te hablo, sino que de ti ni de otro tengo memoria, solamente mi fin te quedaria por aliuio de tus trabajos.

_Dor._--Nunca yo medre si más aquí espero; poco a poco se va todo a perder.

_Pol._--No consiento que se piense que el temor entibie lo que amor encendio con su fuego. Manda tú, señora, que yo resista e allane qualquier fuerça, que yo acabaré la vida con quedar en el mundo mi nombre por espejo de fortaleza. Mira, reyna mia, que el valor de tu persona haze osado mi atreuimiento, porque ningun seruicio puedes rescebir que en quilates suba a la alteza de lo que meresces.

_Dor._--Ce, señor Siluano.

_Sil._--O mi señora Dorotea, no sé si meresce perdon el agrauio que esta noche he rescebido, pues creo que de voluntad me has dexado esperar hasta agora. Pero dexadas aparte mis quexas, qué sientes de mi dolor causado de mi afficion?

_Dor._--Señor mio, lo mismo que de mí siento deuo sentir de tu pena, pues con una misma saeta están heridos dos coraçones. Como me amas te amo, como me quieres te quiero. Despues que aquella buena madre Claudina me nombró tu apazible nombre, huyó de mí mi libertad, e no soy parte para querer más de aquello que de mi quisieres ordenar.

_Sil._--O mi señora, que nunca me burló mi confiança. E pues estas redes duras impiden agora nuestro gozo, nuestro final requiebro se dilate hasta que Policiano mi señor acabe con Philomena estos sus prolixos amores. E porque me parece que se despiden, yo me aparto a esperar a Policiano e los angeles queden en tu guarda.

_Dor._--Y a ti acompañen como yo desseo.

_Phil._--Cauallero, ya no es razon se dissimule y passe en secreto lo que mis apassionados desseos tan a la clara publican, porque si las tinieblas de la noche no impidieran tu vista, en mis señales públicas conoscieras mis congoxas secretas. Algunos dias han passado despues que tus cartas e amorosos mensages rescebi, en que mis captiuas fuerças han rescebido muy rezios golpes, e yo varonilmente contra ellos he peleado. Pero al fin, si como tengo el coraçon de carne le tuuiera de un rezio diamante, no dexara de caer de mi voluntad en la tuya: tal ha seydo el combate que en mi coraçon he sentido. Finalmente estoy rendida a tu querer, porque eres quien en mis ojos más meresce de los nascidos. Ordena, señor mio como nuestros apassionados desseos ayan aquel effecto que dessean, porque hasta esto ningun momento passará que para mí no sean mil años de infernal tormento. Las fuertes rexas de estas ventanas impiden el remate de nuestros sabrosos amores. La mañana paresce que comiença a embiar sus candidos resplandores por despidientes mensageros de nuestro gozo. Toma, señor mio, la possession de mi voluntad, e della e de mí ordena de manera que mi passion se afloxe y la tuya se acabe, e si te paresciere, para la noche venidera se quede el concierto por las cercas de esta nuestra huerta, por la parte donde el rio bate en ellas, que es lugar más sin sospecha e donde yo estaré esperando tu venida, no menos que mi desseada libertad.

_Pol._--Pues, señora mia, angel mio, descanso mio, la claridad del dia causa el eclipsi de mi coraçon, con la forçosa partida de tu presencia: yo acepto la merced a la hora e por el lugar por ti determinado. Yo me voy, e la gracia de Dios te acompañe.

_Phil._--E contigo vaya, e te me dexe ver con la breuedad que yo desseo. Muy passito, Dorotea, al passar del retraymiento, porque no seamos sentidas de mi señor Theophilon, pues Dios me ha librado de las manos destos cauadores; qué te paresce que hagamos?

_Dor._--Que aunque no sea para más de dissimular, nos tornemos a la cama hasta que sea la ora en que acostumbras leuantarte.

_Phil._--Bien has dicho, pero cómo reposará quien su reposo tiene en poder ageno? Cómo dormira quien tiene el coraçon captiuo? Ydo mi señor Policiano, mi ánima lleuó consigo. O mi angel, o mi señor, por qué te consenti apartar de mí? Por qué te dexé de la mano al tiempo que te posseya? O rexas, rexas, mal fuego os consuma, que solas vosotras defendistes mi refrigerio e toda mi gloria. Pero si en otra tal me veo, no lloraré mi daño que causare mi negligencia.

NOTAS:

[561] En el original se numera equivocadamente _XXII acto_.

[562] _Saulcio_, en el original.

[563] En el original, _suzgues_.

ARGUMENTO DEL XXI ACTO

Polidoro e Machorro, hortolanos de Theophilon, estan cauando en la huerta; llega Theophilon y encargales la labor, e donde a poco vienen Philomena e Dorotea a la huerta, dende Philomena dize a Dorotea el concierto que tiene con Policiano, etc.

POLIDORO. MACHORRO. THEOPHILON. PHILOMENA. DOROTEA.

[_Polid._]--Hola hola, Machorro, alto, adereça las açadas e almocafre, porque antes que nuestro amo venga el açequia esté limpia, los naranjos descubiertos, e cogeremos el azahar de los çidros, e aun escauaremos vn buen rancho de limones.

_Mach._--Yo tomo de coto aporcar el cardo, regar la verengena, escardar la yerua buena e torongil, trasponer vn tablar de col murçiana. Esto hata que sea hora de la beuedilla, que soncas en ayunas mal se puede her hazienda de mas al jobo.

_Polid._--Dom'a Dios sino me leuanto esta mañana mas laçio que col trasnochada, no se me yergue ell aliento para her hazienda. Para calonigo estó aora bueno.

_Mach._--Prissa prissa, que no engorrará el zagal con ell aparato, y entretanto ell açada ande derecha, que acabada mi tarea te ayudaré a rregar el lechuguino, que ay en ello bien que afanar.

_Polid._--Antañazo trabajé con Teodosio su hermano de nuestro amo, mas algo que de mejor jornal sacaba hombre que no agora.

_Mach._--Ansi me dizen; que da buena soldada a los que andan en su hazienda, e aun par Dios ques m'antojado de coger me con él vna temporada, son por no enojar a Theophilon que es hombre de bien.

_Polid._--No era Dios alboreado quando mos embiaua la bota hata las empulgueras, la cedra llena de hogaça, que auie bien que desbastar; ortaliza no marraua, a la noche olla e quarenta de jornal pagados en somo la tabla.

[_Mach._][564].--Prissa, diziendo e haziendo, como la borracha al jarro, pues aun nuestro amo no paga mal por buena fe: a rreal e olla a medio dia, e pan abasto e ortaliza quanto hombre puede desgarrar, e ver a nuestra ama la moça sobre comida, que vale más que todo.

_Polid._--Esso ha, boto yo al ciego. O hi de puta, e cómo se despeluzan los pelos[565] desque ensoras la veo.

_Mach._--Cata cata, que tambien presumes tú de garçonia como ell otro çanquiuano que la festejea?

_Polid._--Par Dios, amorio la tengo que ensoras me medio fino desque la estoy desmaginando.

_Mach._--Bueno va, e avn para ti como dizen se peyna la otra. Par Dios, vn zagalon anda por alderredor de casa todo este verano que cuydo que deue ser su requebrado, segun que las bueltas da por estas entreçercas.

_Polid._--Ora nuestro amo viene, no hablemos mas en este causo.

_Theoph._--Cómo anda la labor, Machorro? Cómo estan los çidrales despues de aquel nublo de antenoche?

_Mach._--Por Dios, nuestro amo, que se han agastado mucho, y el malhojo que les cae me da mala espina dellos. Estan plantados en tierra arenisca, avn donde no ay acogidas de las luuias, mal caletre tienen, dame en qué pararan.

_Polid._--Vale que estan como en ladera, e los vnos defienden a dellelisco a los otros, que de otra manera no vuiera quedado brusco.

_Theoph._--La ortaliza se cure, que esté bien escardada de yerua y espina e cardo, y esto se haga a tiempo que la tierra tenga humedad e esté bien temporizada.

_Mach._--Bien deue de entender nuestro amo de hancio de agrecoltura, pues a mosotros el cargo, que la huerta estará qual cumple.

_Theoph._--Paresce me que estos laureles estan estragados de sauandijas; soltad los perros algun rato para que un rato con otro las espanten.

_Polid._--Do yo al diabro el barzino si en toda esta noche paró su ladrido, e asmo que se deuen recelar de zorras que en esta huerta se entran por los albollones y estragan lo que hombre afana, mas yos boto a Lucifer que yos les arme alguna noche qualque trampa que tengamos caça maguer que se engorra.

_Theoph._--Pues, Machorro, donde tú andas yo estoy cierto que abrá buen recaudo.

_Mach._--A buena huzia, nuestro amo, ell almuerzo venga, que en lo al pierde cudado. Qué digo, Polidoro hermano, comol suenan acos chamelotes a nuestramo, allentos me toman de emplear el jornal de dos semanas en otra gauardina como aquélla.

_Polid._--Mira, Machorro; par Dios que estoy por dezir que es mejor hato el gauan que aquellos pellejos de gato, al menos si haze ventisco mejor abriga las coradas. Si el sol resprendea en demasia, debaxo del gauan se escapa hombre. Pues si se desmanda el pedrisco, mi capote hara lo que no haze su chamelote.

_Mach._--Mia fe. Polidoro hermano, no les tengo embidia [á] sus mangotes. Quantis que aquestos que enfingen de escoderia no tienen son mucha veleza e poca salud. Yo ha que biuo del afan de estas manos y a la ley de Dios. Estoy contento con mi trabajo, e no hago mal a mi vezino.

_Polid._--O Machorro hermano, no hay tal como ganar hombre el gouierno con el sudor de la cara, la olla podrida, y el gauan no muy roto, y el testamento en la vña. Todo lo al es echar ell alma a los perros.

_Mach._--Aquestos escoderotes, mal pecado, comen de lo que hombre suda, e visten de lo que hombre afana. Estan llenos de dineros, y avn no menguados de cordojos.

_Polid._--Dalo a huego, Machorro, biuamos como Dios manda, que esto mi fe es lo que vale. Coman se ellos sus perdigones e dexen me a mi con mi hogaça e macho, que me sabe como Dios hizo la nieue.

_Mach._--Prissa, que te oluidas el golpe dell açada, y allego yo al cabo del tablar viejo, e a ti no te luze la labor que a cargo tomaste.

_Polid._--Basta que me crezca la gana de beuer, aunque se me acabe la que tengo de cauar. Dios me liembre a bien hazer. Di, Machorro, liembrase te de Collaço, el capataz de Caldorio el viejo?

_Mach._--Y avn de Lamberta su zagala, que más de quatro noches me ha dado malas.

_Polid._--Pues abonda que el sacristan la festejea, y a ella que nol pesa mucho por auer nascido.

_Mach._--Dola ya al diabro, que a la contina fue ganosa de manteles. Tambien antañazo anduuo aqui medio de puntillas con Frontino el cogedor de la humazga: no hará ya aquella moça cosa que buena sea. Prissa, prissa, que sube el sol por el ventanaje, e no está llena ell alberca de los adoquines.

_Polid._--O hi de puta, qué açada esta para reboluer vassura entre estos mançanos nueuos! Tal sea mi uejez qual ella es, si la bota cumpliesse las marras.

_Mach._--Ox, ox, ojo a la puerta, verás a nuestrama la moça qué resplendiente viene de mañana. O hi de puta, y chen la sobase aca pechadura, e le assentase media docena de nalgadas en acas llunadas muertas.

_Polid._--Calla, que viene cerca. Do te al demoño enalbardado.

_Phil._--Dorotea amiga, despues de la passada noche y de aquel açucarado rato con aquel cauallero passado, no he auido oportunidad para te dezir lo que con él tengo concertado.

_Mach._--Alleguese acá, señora nuestrama, tome de la verdura.

_Polid._--En secreticos andas? Cabal anda la cuenta; en tres pies deue de estar la domenica.

_Dor._--Señora, habla passo, que estos villanos son maliciosos.

_Phil._--Amiga mia, mi sola secretaria, aquel cauallero se fue, e consigo llenó mi coraçon e mi alma, y si alguna parte dexó en mi, más fue para amar que para animar. Su fidelidad de amor es tanta e tan fiel, que no bondad sino ingratitud fuera dexarla de conoscer, e con el conoscimiento no gratificarla. Pues como mis fuerças han seydo antes de agora combatidas, e con tan rezios golpes de amor mis entrañas quedassen aportilladas, fue el impetu amoroso que de su vista rescebi tan bastante, que destruyó mi verguença, robó mi honestidad, e finalmente tomó la verbal possession de mi captiuo consentimiento. Dile mi sí de le aguardar la noche que viene en esta huerta de mi padre, y aunque el temor despues acá me ha hecho algun tanto de resistencia, es el amor tan poderoso, y está tan encastillado en mis tan pocas e flacas fuerças, que ningun inconueniente basta para estoruar mi enamorado concepto. Dime, amiga mia, lo que te paresce, con condicion que en caso de impedir mi determinacion no gasto tiempo porque será mal gastado.

_Mach._--Ha, señora nuestra ama, de guis que no chere de la fructa? De a rauia su mecé tanta filosomia con la moça y tome dell albahaca.

_Phil._--Luego, Machorro.

_Polid._--Ea, pues, ata me si ha gana, que está hombre parado por atendella.

_Mach._--Prissa, prissa, que ella se llegará si le pluguiere.

_Dor._--Señora mia, en el coraçon determinado dizen los que algo entienden que mal se rescibe el consejo; pero ya que este mal ha de venir en effecto, bien será que miremos cómo se haga menos mal, e que de dos daños el menos rescibamos por bien. Estos villanos duermen en esta huerta, e tienen el dormitorio en los poyos de aquel jardin, e pues se cree que el cansançio del dia e la çena de la noche los dexará presos del sueño, el tiempo de esta visitacion sea al punto de la media noche y por la parte más secreta de esta huerta. Plego a Dios que los perros no uenteen y acometan a hazer su officio, porque si tal cosa fuesse, todo tu gozo en el pozo, e tu concierto seria desconcierto, e muerte de muchos e infamia de la casa de tu padre.

_Phil._--En mi coraçon estás, e como yo lo siento lo sientes, pues lo que yo temo has apuntado que temes. El concierto está hecho al punto de las doze por la parte de la cerca donde bate el rio en la huerta. En manos de la fortuna encomendemos nuestros apassionados desseos, que donde ésta no fauoresce nunca ay succession venturosa. E porque estos cauadores no sospechen mal de nuestro largo secreto, no se hable más en esta materia.

_Mach._--O gozo bueno vea della la que la pario, quan roçagante fegura trae su meçé.

_Dor._--Di, Machorro, por tu vida, paresce te bien mi señora?

_Mach._--O, pese a quien me hizo el sayo con la parescida, si el rato que la está hombre oteando no me semeja son que los memoriales estan en passamiento.

_Phil._--Miras me con buenos ojos, Machorro, e parezco te más de lo que soy.

_Mach._--Con buenos ojos dizes, señora? Boto a la coronica de Olmedo que me escantas la condicion con sola tu catadura.

_Polid._--O, vala te la maldicion, e qué ensenito enamorado enfinges.

_Mach._--Tome, señora, este ramo de limon con que se espacie, e perdone que se le do con la mano.

_Dor._--Deuias con el pie.

_Phil._--Yo te lo agradezco, Machorro, e queda te a Dios, que nos vamos.

_Mach._--Yda buena vaya con ella.

NOTAS:

[564] Del contexto se deduce fácilmente que este trozo, á guisa de réplica, corresponde á _Machorro_, nombre que suplimos por faltar en el original.

[565] En el original, _palos_.

ARGUMENTO DEL XXII ACTO

Palermo e Piçarro, hallando se solos, acuerdan de yr a casa de la Claudina para pedirle compañía, donde siendo llegados la Claudina vende su hija a Palermo e a Libertina para Piçarro, e hecho el concierto se acaba este acto.

PALERMO. PIÇARRO. CLAUDINA. PARMENIA. LIBERTINA.

[_Pal._]--Descreo de la playa de Valencia y avn de la vida de Barrabas torno a descreer, con tanta soledad como aqui passamos. Vida es esta? no creo en la ley del quaderno, si no me determino de perder la vida que tengo por auer vna yça que me ayude a ganar el roço. Esto ya el diablo se lo quiere, no tengo la vida en tres sueldos, harto estoy ya de comer pan con corteza.

_Piç._--Descreo del tabernaculo viejo si tú no andas tramando algo con que demos ell alma al diablo y el cuerpo á los alanos; demos vna gatada en casa de aquella puta vieja de la Claudina, e hagamos la que nos muestre su martilojo de putas, e si alguna vuiere no muy marcada que tenga razonable gesto e mejor adereço de mueble, echalle hemos la garra y daremos con ella en el estancia, donde descreo de la vida en que biuo si la misma muerte me la desengarrafe de mi poder.

_Pal._--O, reñego de la ribera de Tajo, pues no es afrenta grande uer vn hombre de honrra yr cada dia con su jarro al bodegon? sino que cueste lo que costare, e vna daifa en casa que sirua de ama e moça y avn passe por dueña.

_Piç._--Bien lo has acordado, pues alto; pon los pies en el camino. Oyes, mochacho, mira por la casa, por las paredes digo, que, Dios sea loado, no tropeçará nadie en el axuar.

_Pal._--O ventura. Boto a tal no sé en qué se va: treynte años ha que toco los atambores e hago el son en la puteria, e mas ha de quinze que ando hecho[566] estantigua por los çimenterios e a sombra de tejados, y encomiendo al diablo otra cosa he ahorrado sino desta mano derecha. Medio ojo me arrebataron en Bilbao, y este rascuño me dieron en Xerez de la Frontera. Blanca, si no es en la cabeça, do yo a Lucifer la que yo mando. El vn lado me hiede a çimenterio, y el otro a espital pobre: no es vida esta passadera.

_Piç._--A casa de esta vieja llegamos, procuremos de metella el diablo en el cuerpo, que de grado o de fuerça nos dara qualque putana.

_Pal._--Quién está en su casa?

_Par._--Quién llama ya de mañana? No pudieramos agora passar la siesta sin huespedes?

_Pal._--Ho salue y guarde a la madre vieja y la compaña.

_Piç._--Descreo de tal si no venimos a tiempo que aunque esté comida la pulpa no mancarán vn par de huessos.

_Clau._--Jesu, Jesu, hijos de mi alma, quál nublado os aportó por estos barrios? Llegate, hijo Palermo[567], ay par de essa mochacha, e tú, Piçarro, sientate ay con Libertina, e alcançad sendos bocados.

_Par._--Qué has auido, señor Palermo, vienes con algun embaraço?

_Pal._--O descreo del cuerpo de mi amiga con quien tal pregunta, e quándo suelo yo biuir sin quatro dezenas de tramas, que la menor me cueste la vida? No creo en la fe del soldan si hallasse con quien matarme, si pudiesse auer en casa mejor pasqua.

_Lib._--Jesu, defiende me tú, Señor, de hombre tan arrebatado.

_Clau._--Qué aueys auido, hijos, que tan ganoso viene Palermo de morir? Jesu me libre y me defienda; ten paz, hijo, con todo el mundo e biuiras alegre y moriras bien logrado.

_Piç._--O, pese a tal con la puta vieja, despues de bien puta haze se nos candelera. Danos, descreo de la vida en que biuo, sendas putas que nos siruan, e nos socorran en nuestra pobreza, y el consejo dale por allá a quien más le ha menester.

_Clau._--Andá noramala, hijos, no seays vellacos. No podeys dezirme vuestras necessidades sin amenguar mis tristes canas? Como he dado recaudo a otros a quien menos soy obligada, no os dare a vosotros dos e tres moças, y más quantas por derecho deua?

_Par._--Ce, madre, ya me entiendes, a tiempo vienen.

_Clau._--Ya ya, no mas.

_Pal._--No hables en secreto, madre; si no reniego del pilar de Victoria si no lo encomiendo todo al diablo.

_Clau._--Hijo Palermo, ten seso e paciencia e ganarás comigo dineros. Descendid acá abaxo, locos, que os quiero hablar un poco en secreto.

_Piç._--Vamos, pese a tal, siquiera sea en casa de Barrabas.

_Clau._--Sentaos, hijos, en essa escalera, e hablad passo, no nos entiendan estas rapazas. Mirad, hijos mios, ya sabeys que es mi officio ganar de comer entre los buenos, e que quien fuere mi amigo me ha de acarrear mi prouecho. Yo tengo an[568] casa estas dos moças frescas como vnas rosas e mochachas para todo, e ansi goze yo mi vejez como a mi Parmenica me pid[i]o oy vn cauallero con quien no se perdiera nada si yo dar sela quisiera, y a essotra rapaza me han pedido muchos, sino que por no ver me sola no me he determinado; pero porque conoscays la voluntad y amor que os tengo, yo os las quiero dar por vn cierto tiempo hasta que veamos cómo lo hazeys con ellas, e ha de ser con esta condicion: que mireys por ellas e os tengan por amparo, os siruan la casa, e las tengays por amigas, mas si algun lançe se les offreciere con que ganen dos doblas, de la parte que os cupiere tengo yo de aver la mia, pues que, mal pecado, para esso he criado a la vna y a la otra he aluergado en este rincon para que me ayuden a passar esta vida. Y esto que aqui queda entre nosotros concertado ha de ser tan secreto que la tierra no lo sienta.

_Pal._--Ora, madre señora, gran merced rescebimos con lo que por nosotros hazes. E si ellas van a la estancia, descreo de la tierra de Fez si no les valga más vn dia que ciento de quien más haga por ellas. Ellas procuren de ser las que deuen e no nos rebueluan cada dia nueuas trapaças, e en lo demás en caso de buscar quien les dé diez doblas, hagan lo que quisieren, que aqui las ayudaremos.

_Piç._--Yo las faborescere con mi persona y lo que tuuiere, y aqui el señor Palermo, que es amigo del tiempo viejo, todos las auemos de seruir e poner la vida por lo que a su chapin tocare.

_Clau._--Pues, hijos de mi alma, en esto no se entienda más por agora. Vosotros os podeys yr con la bendicion de Dios, porque yo quiero tocar el pulso a las moças, e no que vosotros esteys delante: mañana en la noche dad por acá la buelta, que ellas estaran a punto y lleuar las heys en buen hora.

_Piç._--Ora, pues, madre Claudina, lo dicho dicho.

_Clau._--Yd, hijos, con Dios, que yo haré lo que digo. Qué hazeys, loquitas? Aora aueys mirado, qué feroces venian aquellos diablos? Qué es esso, Parmenia? Qué ojos son essos que tienes? Qué has auido despues que yo descendi?

_Lib._--Madre, ella ha entendido lo que dexas concertado, y despues que de aqui fuiste no haze sino llorar.

_Clau._--Ea, ea, bonita, lagrimitas agora, qué me agradan! pues qué te pensauas? que toda tu vida te auia de tener a un lado? No me faltauan otros duelos. Muger eres ya hecha y derecha, e bien sabes ya el pan con que te has de hartar. Ya he trabajado con mi vejez e pobreza hasta ponerte en hedad y en estado que sepas ganar de comer. Biue, hija, por tu pico, e no seas niña toda tu vida. Cata aqui a tu compañera Libertina, que no ha seydo toda su vida sino como una martir, donde quiera que la he lleuado, siempre muy conforme con lo que yo la mando; tuerto o çiego, el amigo que la doy esse tiene ella por perlas orientales.

_Lib._--Qué quieres, madre, que haga? Quando a tu casa me llegué yo vine pobre e desnuda, que en mi camisa no ataran blanca de cominos; agora, Dios loado, cayendo e leuantando, no faltan dos reales e vn razonable vestido. Veo que si quiero comer no ay quien me lo estorue, e que duermo descuydada con no faltar la comida; mientras esto durare, ahorquen a todo el mundo.

_Par._--Qué quieres, madre, que sienta? Pues que me veo moça y afligida e con desseo de gozar mi alegre moçedad, e toda mi vida encerrada hecha mesonera de vellacos, y agora que en tu vejez esperaua algun buen pago, has me vendido a un rufian, que no sé lo que de mí querra hazer. Veome sola, e huerfana de padre, e desamparada de ti, que en fin eres mi madre, en quien he puesto mi amor toda mi vida. Si mayor mal quieres, si a muger tan temprano persiguio la fortuna como a mí, tú, madre mia, lo mira, e ansi me pon el remedio.

_Clau._--Mira, Parmenica, haz lo que yo te mando, toma mi consejo, e no te pongas comigo en disputa si hago bien o mal. Más vieja soy que tú, más sé del mundo que tú, e más se me entiende que a ti. Si vas en compañia de Palermo, no vas a tierra de Moros, muestra te a dexar la teta, que ya duro es el alcaçel para çampoñas.

NOTAS:

[566] En el original, _heccho_.

[567] En el original, _Parlermo_.

[568] Así en el original

ARGUMENTO DEL XXIII ACTO

Theophilon, padre de Philomena, conosciendo en su hija algun nueuo desasosiego, habla palabras muy graues a Florinarda su muger sobre el descuydo que tiene en el castigo de Philomena, e llama a Siluerio e Panphilo sus criados en secreto, a los quales encarga que maten a palos a la vieja Claudina, etc.

THEOPHILON. FLORINARDA. SILUERIO. PANPHILO.

[_Theoph._]--Florinarda amiga, muchas uezes he desseado auisarte que como honrrada matrona enmiendes algunos descuydos en la gouernacion de nuestra casa y en la guarda de nuestra honrra, porque con muchas e muy biuas ocasiones a esto soy compelido; pero considerando que la flaqueza feminil no deue ser molestamente tractada, e que las negligencias que no nascen de malicia con facilidad son corregidas, he acordado de callar hasta que veo nuestra honrra dando baybenes y a punto de caer en algun hoyo de immortal infamia. Muy escusado me fuera a mí, que soy padre, desuelarme en el castigo de Philomena mi hija, si como tú eres dueña noble fueras madre cautelosa. Pero semejante[569] exercicio de corregir donzellas, al varon es vergonçoso quanto a la muger más honesto. En confusion tuya, y en demasiada pena mia, te doy auiso que de algunos dias a esta parte conozco en Philomena nuestra hija alguna nueua desemboltura causada de tu muy notable descuydo. He conoscido en ella ser amiga de la ventana, e avn no muy enemiga de ser vista, que es en la donzella vn gusano para su nombre tan delicado. Tambien me dizen que vna mala vieja que dizen la Claudina frequenta mucho nuestra calle, y avn nuestra criada Dorotea no dexa de visitar su casa; en el tiempo que Philomena nuestra hija fue templada en sus palabras, honesta en el aspecto, recatada en su persona, e retrayda en su exercicio noble, ninguna nouedad que yo en ella conosciera causara en mí deshonesta sospecha, porque la muger virtuosa donde quiera es buena hasta que viene a dar señales de mala. No piensses, mi Florinarda, que por lo que en nuestra hija siento de nueuo se me aya entibiado el amor paternal, sino que la experiencia que tengo del mundo me causa cautela, e la cautela temor, y el temor me da pena, e la pena produze en mí semejantes effectos; solamente quiero que sepas, si no lo sabes, que ay en las mugeres tanta fragilidad, que con muchas guardas apenas se guarda vna, e con vn pequeño descuydo pueden venir todas en perdimiento. Nuestra hija es noble, pero es muger; es illustre en sangre, pero muy moça en los dias, y aunque el natural y la nobleza la hagan buena, puede se peruertir con el aparexo de ser mala. Mira, Florinarda, por nuestra hija, e castigala con amor en secreto, porque no venga a tiempo que se digan en público sus maldades.

_Flor._--Theophilon, señor mio, admiracion grande me causa tu plática sospechosa, e la materia della me acaba las fuerças de pena, porque en nuestra vnica e tan amada hija no solamente no he conoscido maldad, pero jamas senti en ella indicio ni aparencia de liuiandad. Si ama estar a la ventana, e yo no se lo defiendo siendo madre, no procede de mi descuydo, sino de la confiança que tengo en su honesta condicion. Bien veo que se alegra con mirar como moça, pero tambien piensso que es tal su honesto recatamiento, que alançara qualquier pensamiento liuiano; ni nuestra hija es tan astuta, ni yo tan descuydada, que ella pueda mirar sin que yo la vea ni hablar sin que yo lo sienta. En todos los actos y exercicios suyos hasta oy no me acuerdo auer visto alguno que merezca algun género de castigo; pero si yo como muger, aunque vieja, no tengo astucia bastante para velar semejante castillo, e tú como uaron e padre conosces que algun descuydo notable he cometido que deba emmendar, manda me con auiso, que yo obedescere con el amor que a ti deuo é a nuestra hija soy obligada.

_Theoph._--Mira, Florinarda, si como eres incauta hembra fueras varon cauteloso, ni me pidieras la causa de mi reprehension ni quisieras otra más para guardar tu hija de conoscer la muger e moça, por lo qual es inclinada a todo linage de vanidad. No te pido que dexas a tu hija que sea mala, sino que puedes con tu descuydo dar la ocasion que no sea buena, porque de ser la madre descuydada viene la hija á ser desvergonçada, e quando tal la conoscieres, o tú deues procurar de perder la con darla la muerte o aparejarte al perdimiento de vida é honrra tan delicada. Qué más ni mayores señales quieres de la nueua liuiandad de Philomena sino verla sin reposo en el bastidor e en su rostro postizo color, amiga de andar en secretos con la moça e muy fácil de visitar la puerta? Grandes señales veo en ella de su perdicion, e ningun remedio para remediarla sino con la sepultura. A mi parecer deuemos tomar por vltimo remedio, porque es el mejor, que tú, pues eres su madre y mas continua compañera, biuas en auisada cautela de aqui en adelante con ella, sin darla a sentir que de su mudança de costumbres auemos tenido nueuo sentimiento; y esto porque el crimen de liuiandad en la muger no se ha de castigar sino con la muerte, e qualquier castigo que este no sea no es sino una licencia para que sea mala con la facilidad[570] de la pena. En esto, amiga mia, te encomiendo seas tan cuydosa quanto hasta agora has sido descuydada, porque no menos se puede adobar nuestra hija e mitigar nuestra pena con el auiso futuro que agora está dañada con el descuydo passado, e porque este negocio e lo que dél tengo secreto, por su grauissima qualidad no requiere tantas palabras quanto poner las manos en el remedio e venir a las obras, tú, amiga, harás de tu parte lo que con tanta pena te tengo encargado, que yo de la mia haré como padre lo que a mi honor soy obligado. Ve, señora, a entender en tu hazienda, que yo me quiero quedar solo a rezar mis acostumbradas deuociones. Solo estoy y apassionado porque la honrra de mi hija, en quien la mia consiste, veo puesta en el postrero remate. Qué haré? con quién me aconsejaré? El coraçon apassionado para ningun negocio arduo tiene saludable consejo. Llamar quiero a Panphilo e Siluerio mis criados para que con su libre entendimiento reparen el mio que está con la pena dañado. Oyes, Siluerio, Pamphilo, dónde estás?

_Sil._--Aqui estamos, señor.

_Theoph._--Entrad acá, e çerrad essa puerta del retraymiento, porque quiero que mi plática sea secreta. Dezidme, vosotros no comeys mi pan? vosotros no estays en mi casa? no mirays mi honrra como criados, pues yo procuro vuestro prouecho como señor? Cómo, no parays mientes que mi honrra e fama anda destruyda? quién entra en mi casa? quién habla con mi hija? quién le da ocasion para ser liuiana? dime, Siluerio, qué sientes de su liuiandad?

_Sil._--Señor, la grauedad de tus palabras e la nouedad de tus reçelos me tienen atonito e sin sentido, y la sospecha que pones en mi fidelidad me tiene de todo punto corrido. Nunca Dios quiera que en Philomena mi señora yo haya conoscido liuiandad, e si la conosciesse, en mí no auria falsedad para encubrir secreto tan delicado. Porque tú eres mi señor, e como tienes obligacion de gratificar mis seruicios, tienes poder para castigar mis deffectos. Verdad es que mi señora Philomena se alegra como donzella moça, pero conozco que se recata como persona illustre.

_Theoph._--Dime, Pamphilo, tú no has visto entrar en casa una vieja falsa que llaman la Claudina?

_Pamph._--Señor, sí algunas vezes.

_Theoph._--E ha hablado en secreto con mi hija Philomena?

_Pamph._--De esto no tengo noticia. Porque siempre que essa vieja ha venido aquí, mi señora Florinarda ha estado en la posada.

_Theoph._--Pues la conclusion de mi platica sea que yo estoy sentido de la nueua conuersacion de aquella vieja con mi muger e hija, e la he mandado que no entre en mi casa so pena de perder la vida. Cumple a la mia y a mi honrra que vosotros como fieles criados y en quien tengo dende vuestra niñez puesto mi amor, mireys cautelosamente los passos de mi hija e andeys en assechança con esta vieja falsificada, e donde quiera que la pudieredes auer, viniendo a mi casa pública o secretamente, le acabeys la vida a palos, que yo gastaré mi patrimonio e pondre mi vida por lo que sobre ello se os offresciere.

_Sil._--Señor, hacer lo hemos como a tu seruicio se deue, aunque yo no quisiera que la primera cosa de afrenta que me mandas fuera poner las manos en una muger e vieja, pero no quiero poner escusa porque no pienses que niego tu mandamiento.

_Pamph._--Ora, señor, a nosotros el cargo, que la embiaremos a çenar al infierno antes que tenga remedio de buscar quien de nuestras manos la defienda.

_Theoph._--Pues, mi Pamphilo, en lo dicho no aya más.

_Sil._--Señor, pierde cuydado, que no lo has dicho a sordos ni descuydados.

NOTAS:

[569] En el original, _por semajante_.

[570] En el original, _faclidad_.

ARGUMENTO DEL XXIIII ACTO

Venido el tiempo con Philomena concertado, Policiano llama a sus criados para yr a la huerta de su señora; embia delante a Siluanico, e lleua consigo a Solino e Salucio; llegados a la huerta ponen el escala e Policiano entra, donde halla a Philomena esperando con Dorotea su criada. Los perros de la huerta sienten la gente que anda por ella; finalmente, entrado Policiano e rescebido de Philomena, gozan de los vltimos dones del amor, y entretanto Dorotea passa con Siluanico su requiebro dende las ventanas de la huerta, e despedido Policiano de Philomena, Policiano se torna a su posada e Philomena a su cama, e se acaba este acto.

POLICIANO. SOLINO. SALUCIO. SILUANICO. PHILOMENA. DOROTEA. POLIDORO. MACHORRO.

[_Pol._]--Moços, moços.

_Sol._--Señor.

_Pol._--Dame mi espada e rodela, e adereçad vuestras personas, si os paresce que es hora de yr este bienauenturado camino. Toma, Siluanico, essa escala de cuerda debaxo de tu capa e vete delante a dar nos auiso de la gente que anda por la calle.

_Sol._--Señor, todo está a punto, vamos quando fueres seruido.

_Pol._--Vamos, y los angeles sean en nuestra guarda.

_Sal._--Oyes, Siluanico, anda delante dissimuladamente hazia la huerta de Theophilon, e si alguna persona vieres de quien podamos ser sentidos harás vna seña para que nos pongamos en cobro; e mira que lo hagas a tiempo, ya me entiendes.

_Sil._--Muy bien. O dichosa venida. O plazer incogitado. O camino deleytoso. O cómo se me haze mejor que a Dios lo pido. O mi señora Dorotea, si como yo te desseo me esperas, bendicto pensamiento tan bien gratificado. Cantar quiero vn cantarçillo para recordar á quien duerme:

Páreste á la ventana, niña en cabello, que otro parayso yo no le tengo.

_Sol._--Oye, oye, señor, cómo canta Siluanico. Por los euangelios que es deleyte de oyrle con el silencio de la noche.

_Pol._--Oye te que canta.

_Sil._ Fonte frida, fonte frida, fonte frida e con frescor, do todas las auezicas tomauan recreacion, sino es la tortolica, que está sola e sin amor, que ni posa en rama verde ni en arbol que tenga flor, ansi biuo yo cuytado por amar vn nueuo amor[571].

_Phil._--No oyes, Dorotea, qué voz tan apazible es la que suena? Conosces algo en aquel cantar?

_Dor._--Sí, señora, mucho conozco: aquel es el paje de Policiano, seña deue ser de su venida.

_Phil._--Los angeles todos le acompañen e libren de mal. Mira, Dorotea, despues que mi señor Policiano aya entrado, dexa me sola gozar dél, no impidas mi gozo tan desseado: no quiero testigos de mi vergonçoso deleyte. Estaras atenta e mira si en el retraymiento de mi padre suena alguna sospecha de mi secreto yerro, e no te descuydes si algo sintieres en dar me auiso con breuedad antes que seamos sentidas.

_Dor._--Está segura, señora, que no ay agora en casa semejante sospecha.

_Pol._--Poned, moços, essa escala por esta parte que dize mi señora que es el lugar más sin peligro, y esperad me en vna parte donde no seays conoscidos e auidos por sospechosos.

_Dor._--Señora, ya sube Policiano, yo me aparto a esta ventana.

_Phil._--Ve, que yo bien acompañada quedo.

_Pol._--Es mi señora Philomena? es la thesorera de mis plazeres? soy yo Policiano? O mi gloria e mi descansso, quanto me hallaria bienauenturado si creyesse que esto no es sueño.

_Mach._--Huera aqui, Manchado, que te toma el diabro a media noche.

_Polid._--Maginado tengo que andan zorras entre estas arboledas segun que esta noche se despepitan estos perros.

_Mach._[572]--Huera aqui, Bardino, avn el diabro cro que ha de auer parte en él esta noche.

_Phil._--Passito, señor mio, que duermen cerca estos hortolanos, e temo que estos perros nos han de impedir este gozo tan desseado. O mi señor e mi solo descansso, o mi bien e mi soberana alegria, toda esta noche me he desuelado con la ymaginacion plazentera desto que contigo posseo, e agora que en mis braços te tengo, dos terribles cuydados enturbian mi mezclado gozo: temor que auemos de ser sentidos e que el alba ha de partir esta vnion enamorada. Tu presencia da luz a mi coraçon, e si de mí te apartas, no menos ecclipsada que la luna, absente de Phebo, quedará esta tu captiua con tu ausencia.

_Mach._--Huera day, Bardino: si arrebato vn garrote.

_Polid._--La rabia tienen esta noche, que no pára su ladrido. Si las paredes fueran baxas no dexara hombre de penssar qualque ruyndá. Torna aqui, Manchado.

_Sol._--Por tu fe, Siluanico, que cantes vn poquito al falsete, que huelgo mucho de oyrte cantar.

_Sil._

Lagrimas de mi consuelo que aueys hecho marauillas e hazeys, salid, salid sin recelo a regar estas mexillas que soleys.

_Sal._--Par Dios, Siluano, graciosamente lo cantas. Di por tu vida otro poco, que me espacia el alma tu suaue melodia.

_Sil._

Mis ojos pues que miraron a quien más que a ssí quisieron, paguen pues lo merescieron[573].

_Sol._--Oye, oye, Siluanico, ojo a la ventana.

_Sil._--Qué te toma el diablo? Antojasete?

_Sal._--Juro a los Euangelios, cata la moça assomada.

_Sil._--Es mi señora Dorotea?

_Dor._--Soy tu muy cierta seruidora.

_Sil._--Con esso haze tan lustrosa noche. Con esso no puede entrar en mis ojos ningun quilate de tiniebla.

_Sol._--O, descreo de la puta que le pario al rapaz. Juro a la casa Sancta, otro çeloso ay en la posada.

_Sal._--Ora oygamos el requiebro hasta el cabo.

_Sil._--O mi señora, cómo me has dexado dezir devaneos con mi boz desatinada? por qué no atajauas mi canto con tu bienauenturada presencia?

_Sol._--Qué te paresce, Salucio, de la plática del mochacho?

_Sal._--Qué diablos[574] quieres que no sepa dezir; estando todo el dia e la noche en la camara de essotro madre de la luxuria, algo auia de deprender.

_Sol._--Ora oye.

_Sil._--Cómo estas, mi reyna? En qué lugar tienes aposentado mi coraçon, señora mia?

_Dor._--Señor mio, la suauidad de tu musica no tuuo menor virtud atractiua que la harpa de Orfeo, pues en mi coraçon insensible hizo tanto sentimiento que me truxo forçada para gozar de tu presencia.

_Sol._--O descreo de la putilla e avn de la madre que la pario, e cómo acierta a dezir philosophia de amor.

_Sal._--Sí, sí, en las escuelas de Ouidio deue de auer estudiado la rapaza. El arte de bien parlar la deuen auer leydo. No me medre Dios si ella sabe tan bien[575] el Credo.

_Dor._--Señor mio, la indisposicion del lugar, junta con la breuedad del tiempo, no me dexan gozar de tu graciosa conuersacion. Creo que tu señor Policiano se va, e mi señora me haze señas que nos vamos. Para la primera noche que Policiano venga a esta tan dichosa visitacion, yo dare orden cómo con más espacio e no menos descanso nos veamos.

_Sol._--No la oyes, hermano? En buenos terminos queda el negocio.

_Sal._--Ya lo veo. De rruyn a ruyn quien acomete vençe. Descreo de la madre que me pario si aunque la moçuela me ha parescido bien, yo he osado dezirla nada. Llegó Siluanico, y ya ues cómo anda. O ventura!

_Dor._--Señor mio, yo me voy. El angel de la paz te acompañe.

_Sil._--Reyna mia, e contigo vaya.

_Phil._--Mi señor e lumbre de mis ojos, pues has tenido por bien de me pribar del don más estimado que rescebi de naturaleza, pues ya del todo has tomado la passion[576] de esta tu sierua, pues te vas e me dexas a mí sin mí por lleuar mi ánima en tu compañia, suplicote, mi coraçon, que no dexes de acordarte, que si en tu ausencia puedo biuir, será en confiança de gozarte con muy continuas visitaciones. Quando ordenares que yo resciba esta merced tan copiosa, por este lugar, aunque peligroso, hallo yo el aparejo más conueniente, atenta la clausura de esta casa.

_Pol._--Reyna mia e mi verdadero descanso.

_Polid._--Ora yos boto a sant Alberto, que el diabro deue de andar esta noche entre estos naranjos. Huera aqui, Manchado.

_Pol._--Coraçon mio, estos hortolanos estan sospechosos, y el temor de este peligro que está muy en las manos acorta por el presente el hilo de mi alegria, y pienso que ha de ser parte para que mi vida se acorte a causa de los males que pienso padescer en tu ausencia. La noche que viene, por este mismo lugar, si tú, mi señora, fueres seruida, será mi venida muy cierta. Yo me voy e me quedo verdaderamente contigo. Angustiado voy con la breuedad de mi gloria, e con mortal angustia estaré hasta tornar me a poner en esta verdadera possession de plazer. Los Angeles sean en tu guarda e te me dexen ver con el descansso que yo desseo.

_Phil._--E a ti, mi señor, acompañen e te tornen a mis braços para que descanse mi coraçon. Dorotea amiga, qué ha seydo de ti? en qué has entendido este tan açucarado rato de mi gloria? has dormido?

_Dor._--Si cierto, dormilona es la moça. A la puerta del retraymiento de mi señor Theophilon me he estado assentada.

_Phil._--Pues muy passo nos entremos a la camara, e dormiremos lo que resta hasta que sea de dia; pero cómo dormirá quien tan triste queda? qué sueño no quebrantara mi soledad? qué coraçon no inquietara mi tan atreuido yerro? O padre mio, si sintiesses mis tan desonestas pisadas, cómo acabarias mi vida, por no gustar de tu desonrra. O hembras hembras, nunca deuiades de nascer, pues soys tan mal inclinadas e tan potentes para effectuar vuestros apassionados desseos.

NOTAS:

[571] Como los de páginas atrás, estos cantares están impresos á renglón tirado, cual si fuesen prosa.

[572] En el original, _Polid._; pero como acaba de hablar, el que habla ahora debe de ser Machorro.

[573] Están impresos estos cantares como si fuesen prosa.

[574] En el original, _diables_.

[575] En el original, _tambien_.

[576] Así en el original, quizás por _posession_.

ARGUMENTO DEL XXV ACTO

Claudina, cobdiciosa del logro quotidiano, sale de su casa a visitar sus deuotas. Passa por casa de Cornelia e Orosia, a las quales promete de dar sendos amigos, y en el camino, tornando a su casa, topa con Libertina su criada, con la qual va por la calle de Theophilon e halla a la puerta a Siluerio, con el qual se embia a encomendar en Philomena, etc.

CLAUDINA. CORNELIA. OROSIA. LIBERTINA. SILUERIO.

[_Clau._]--Agora que voy sola quiero mirar el prouecho que con mi Parmenia tengo, e parar mientes el daño que puedo auer con su ausencia. Lo primero tengo con ella ganancia que monta más moneda que media calongia. Ella lo gana con su persona e yo lo gasto como señora; mi casa está aperrochada de mançebos a su causa, y avn por su buena conuersacion siempre acuden moças de buen fregado con que al cabo del año siempre caen modorros. Con su ausencia, mal pecado, la pérdida es muy cierta y la ganancia dubdosa. Poniendo mi hija en poder de Palermo, en lugar de ganancia puede ser que escotemos lo ganado: no dizen embalde que la cobdicia mala el saco rompe. Si a mi hija saco de mi compañia, para quién quiero mis alhajas? para quién guardo mis sauanas randadas, mis manteles de Alemania, mis tapices de Flandes e mi tinaja de harina? pues de ningun bien la possession es agradable sin compañia. Vna ánima sola ni canta ni llora. Qué tengo yo de hazer entre quatro paredes sola? si me duele la cabeça, quién me pondra medicina? si mi dolencia me acude, a quién boluere mi cara? mal consejo ouiera tomado si de casa la ouiera embiado. Este se, huelgue se, goze de su moçedad, que ansi hize yo de la mia. En mi casa no le faltarán media dozena de amigos ni vna de reales que coma. Mala vejez yo aya si Palermo me la lleuare. A casa de Cornelia llego, quiero entrar a visitarla a ella y a Orosia, que el cañal que no se requiere no da de comer a su dueño. Quiero llamar, si quiera por la criança. Tha, tha.

_Cor._--Quién llama de mañana?

_Clau._--Abre, hijita, que la Claudina es.

_Cor._--Vengas en ora buena tú y los buenos años.

_Oros._--Jesus, madre de mi alma, e qué milagro fué éste que nos tuuiste en memoria?

_Clau._--Andad, loquillas, que agora que he començado a conosceros e visitaros, cada dia me tendreys en esta casa. Cómo estays, mis hijas? Moças e hermosas, ansi sea buena mi vejez.

_Cor._--Aosadas, madre, no sé pues la causa, ansi goze de mí, que nunca me vi tan triste ni tan afligida despues que me conozco.

_Clau._--Mirad, hijas mias, pues estays en hedad alegre, no busqueys ocasiones de tristeza. Mirad que el ánimo triste es vn fuego que consume e acaba la vida.

_Oros._--En buena fe, madre, que auiamos penssado yo e Cornelia mi prima de yrnos vn dia a tu casa y holgarnos contigo e con la señora Parmenia. Darte parte de nuestras penas, pues te tenemos por madre e amiga verdadera.

_Clau._--Sancta Catalina del cielo, hijas de mi alma, e qué passiones son las vuestras que tanto las ayays sentido? Aosadas, por mi vejez que sea buena, que barrunto yo algo de lo que a vosotras duele. Digo algo? Qué dizes, bouita? a perro viejo no cuz cuz. E a quien cueze y amassa no le hurtes[577] hogaça.

_Cor._--Madre de mis entrañas, bien sé que lo entiendes todo e por esto te quiero dar parte de lo que nos da tanta pena. Ya ves, madre, que nuestra hedad ni nuestro estado ni condicion ni coxas[578] que, ninguno por gentil que sea, nos venga a escupir en la cara, e si aquellos vellacos rufianes supieran tractarnos como quien somos, a fe de muger de bien que otro gallo les cantara. Pero no es la miel para la boca del asno, ni el anillo de oro para la nariz del puerco. Finalmente, madre Claudina, que a ti toda la verdad se te deue dezir, aunque tengamos en nuestra arca dos pares de doblas e tres de vestidos, bien vemos que no han de durar para siempre: que el tiempo y el dinero corre[579] como el viento. Nuestro alcohol, nuestras camisas labradas, nuestros aromaticos olores, ya sabes, madre, quántos dias ha que se pagan de vazio. No queremos por necessidad yr a morir al espital. Queremos, madre mia, pagar te muy bien tu trabajo, e que nos pongas en poder de hombres[580] que no solamente sustenten nuestro fausto y honrra, pero que nos saquen de qualquier trabajo que se nos offresciere, porque aunque, loado Dios, no nos faltan modorros que acuden con este pie de altar quotidiano, auemos menester quien tome a cargo la costa ordinaria, porque lo demas son nuestras adahalas e lo que nos ahorramos. Esta heredad sola nos dexaron nuestros padres, y desta, como sabes, nos auemos de mantener.

_Clau._--Mirad, hijas mias, no os quiero consejar como a mugeres honrradas, pues honrra e prouecho no caben en vn saco. Pero bien quisiera yo, ansi goze de mí, que con Solino e Salucio se hiciera algun cumplimiento, aunque fuera como dizen dar a torçer vuestro braço. Son mançebos gentiles hombres e que os tuuieron en honrra el tiempo que os conoscistes, e ya puede ser que tornando a su amistad aya otra nueua vida.

_Oros._--Dalos al diablo, madre, no me los mientes ni oyga yo su nombre, que ellos salieron de aqui para cuanto ellos biuieren.

_Clau._--Pues, hijas de mi alma, yo lleuo a mi cargo buscaros lo que os cumple. Pero mirad que si tal cosa hallare, que quiero que me lo agradezcays; ya me entiendes Cornelia?

_Cor._--Ya ya, madre, a fe [he] de darte un çamarro que condessa no le tenga tal.

_Clau._--Pues a Dios, a Dios, mis hijas.

_Oros._--El vaya contigo.

_Clau._--Andar, vamos adelante. Con este viaje no se ha perdido mucho; para estas dos moças[581] yo buscaré dos moços de espuelas de vn canonigo que acudan con el mollete hurtado, el pedaço del toçino en la manga e avn la ristra de cebollas en la capilla, que estos tales son los que a éstas han menester, e al cabo ellos yran sin pluma e la vieja Claudina sin quexa. Vala me Dios del cielo, es Libertina la que viene por esta calle? Ella es si los ojos no me mienten. Jesus, hija Libertina, e no te dexé yo en casa quando de allá sali?

_Lib._--Pues, madre, ansi es el mundo, ya sabes qué no ay quien en vn estado permanezca.

_Clau._--E de dónde vienes, hija?

_Lib._--De casa del despensero del Conde.

_Clau._--Acabaste ya con él tus cuentas, hijita?

_Lib._--Sí, madre, que por esso dizen que el deudor no se muera.

_Clau._--Huelgo me, hija mia, ansi por tu prouecho como porque mios o agenos aya en casa dineros; vamos por esta calle, y passaremos por la puerta de Philomena, e si paresciesse su criada Dorotea cobraria el anillo de la concordia. No piense aquella señora que me ha de heredar en vida.

_Lib._--Ay desdichada, Siluerio está a la puerta.

_Clau._--Cubre, hija, la cabeça, que no puedo dexar de hablarle vna palabra. Siquiera porque si en su casa alguna vez me hallare me haga buen tratamiento. Esté en ora buena el galan.

_Sil._--O madre mia, perdona que no te conoscia.

_Clau._--El señor Theophilon, hijo mio, cómo está? e señora la vieja e toda su casa?

_Sil._--Todos están buenos para lo que a tu honrra cumpliere.

_Clau._--Guarde Dios a sus mercedes, que en mi verdad a toda esta casa por su nobleza soy muy afficionada. Señora la donzella, hijo? hermosa como siempre?

_Sil._--Sí, madre mia, no es cosa nueua ser mi señora linda dama.

_Clau._--Tal sea mi vejez. Ay qué honestidad. Ay qué mesura. Ay qué cara de oro. No en balde la dotó Dios de tales señales de fuera, sino para manifestar las virtudes de que el ánima está adornada de dentro. Resciba yo tanta gracia, que cuando con ella te veas sea de mi parte saludada, e la digas en secreto que aquella sortijuela que a su merced dexé quando se sintio mal dispuesta que me haga gracia de ella, porque es de un gentil hombre que cada dia me la pide. E perdoname, hijo, el atreuimiento, que el amor que te tengo me haze atreuer a tal demanda. Mas aqui estoy yo, hijo mio, para lo que cumpliere, ya me entiendes? paresce te algo de la moça? cuando algo quisieres, no has menester más de meçer el ojo.

_Sil._--Nora buena, madre, yo lo dire a mi señora Philomena, e bueluete por aqui esta noche en anocheciendo si quieres saber la respuesta. Essotro que dices no es vianda para mi estomago.

_Clau._--A, noramaça, hijo, qué santito te me hazes. Pues avn yo sé algo que te dire algun dia, y a Dios, que nos vamos.

_Sil._--Ansi aya el diablo parte en la puta vieja como yo estoy bien con sus tramas, pues yo te juro, doña hechizera, que si esta noche tornas, e por acá te apañamos, que tú salgas si acertares la puerta. O mala vieja, quién cree que ella no trae sus tractos ciertos y avn secretos conciertos con Philomena mi señora? pues calla, que yo te armaré vna trampa donde des el pellejo a los perros y el alma a los diablos. Dexame hablar a Pamphilo mi compañero, que yo te pescaré o malo andará mi anzuelo.

NOTAS:

[577] En el original, _huertes_.

[578] Así en el original. ¿Querrá decir _son cosas_?

[579] En el original, _corro_.

[580] En el original, _hombre_.

[581] _moços_, en el original.

ARGUMENTO DEL XXVI ACTO

Theophilon e Florinarda hablan en secreto sobre la guarda de Philomena su hija, y acabada su plática, Theophilon va a la huerta e manda a los hortolanos que suelten vn Leon que allí está en vna jaula para que espante las zorras que andan entre los arboles. Despidese de los hortolanos y vase a cenar, y entretanto Pamphilo e Siluerio aguardan a la Claudina que viene por la sortija e la dan tantos palos hasta que piensan dexarla muerta, etc.

FLORINARDA. THEOPHILON. MACHORRO. POLIDORO. SILUERIO. PAMPHILO. CLAUDINA.

[_Flor._]--Theophilon señor mío, despues de nuestro passado razonamiento, en lo que á la honrra e guarda de nuestra hija toca, yo como madre, y a quien a lo biuo de las entrañas llega qualquier macula de su desonor, he inuestigado por diuersas vias si nuestra tan amada hija aya intentado algun delicto de liuiandad como moça; y avida toda la possible relacion de los criados e donzellas de casa no he hallado indicio por donde deua con razon castigar la como culpada, porque pública e secretamente sus exercicios son de donzella illustre e honesta e bien mirada, sin que aya alguno que en ella aya visto señales de hembra apassionada.

_Theoph._--Amiga Florinarda, yo doy credito a tus palabras y assi confio ser verdad, pues nuestra generacion tan noble jamas admitio macula ni discolor de infamia, pero siempre te encomiendo no te descuydes en su guarda e zeloso miramiento. Porque si dizes que no la has visto hablar con alguno, e con esto tomas alguna confiança, hago te saber que los que de ueras se aman, cosidas las bocas, se hablan con los coraçones. Yo no te he dicho que nuestra hija es mala, sino que mires por ella, porque con el aparejo puede dexar de ser buena. Oyes, Siluerio, di a Pamphilo que me traiga mi libro, y entretanto que es hora de çenar visitaré mis hortelanos y allí rezaré mis acostumbradas deuociones.

_Pamph._--Señor, vamos, que a punto está todo.

_Theoph._--Venid vosotros comigo, que os quiero hablar aquí en esta huerta.

_Mach._--Hola hola, Polidoro. Cara acá viene nuestramo cargado de mas cordojos que tiene hojas vn mançano.

_Polid._--O cuerpo de la casa sancta, qué desmaginatiuo viene.

_Mach._--Prissa prissa, porque si viene sañudo no quiebre en mosotros ell enconia. Echa por esse tablar del colino e yo desmollire las godenes, que es fructa apazible para viejos.

_Theoph._--Aun me parece, Machorro, que estos arboles quieren más labor.

_Mach._--Agora, mi padre señor nuestramo, dom'a Dios que en todo el dia dexa hombre ell açada de la mano. Ellos mi fe son de mal vidueño; que no les cunde cosa que hombre les haga, que en lo al no a que her.

_Polid._--Si su mecé otease acos fructales que alcançan mejor terruño, e avn son vn cacho más castizos, cuydo que viesse bien lo que hombre afana.

_Theoph._--Estos çidrales estan roidos, e siempre he temido que andan animales que de noche los estragan. Vosotros dormis a sueño suelto. Si no les poneys remedio camino van de perderse.

_Mach._--Los canes abondarien si algo de esso anduuiesse en la huerta, que en toda la sancta noche con su ladrido no escampan: yo desmagino que algunos holgazanes dende afuera tiran piedras a las mançanas, segun que los alanos ventean.

_Theoph._--La jaula deste leon me paresce que está desclauada; en vn rato que ande fuera tened cuydado de echarle vn buen clauo.

_Polid._--De las mientes me ha salido que no haria daño soltar de noche esta alimaña por la huerta, que al menos no andarian raposas ni sabandijas donde él anduuiesse.

_Theoph._--Si no fuesse dañoso para la ortaliza, no me paresce mal tu consejo, porque en estas cercas parescen señales de auer entrado por ellas.

_Mach._--A todo hará prouecho si el leon anda de noche suelto, que aunque mosotros andemos con él no ayas miedo que él resciba pabura.

_Theoph._--Ora, pues ansi os paresce, tened cuydado de soltarle en siendo de noche, e dexad abierta la caxa para que entre y salga quando quisiere, que al leon no hará daño e la huerta rescebira prouecho.

_Mach._--A buena huzia, nuestramo, que ello se haga a plazer.

_Theoph._--Prissa prissa, que yo por aquí me quiero apartar a rezar vn poco.

_Polid._--Vaya a salud su meçé.

_Theoph._--Pamphilo é Siluerio hijos, despues de aquel penoso razonamiento entre nosotros passado, ni yo he tenido lugar ni vosotros cuydado para auisar me si en aquel negocio aueys sentido algun indicio o señal de lo que yo temo. Tengo el coraçon tan leuantado y el entendimiento tan sin libertad para gouernar me, que algunas vezes consiento con la voluntad en cosas muy escandalosas e con la pena las pondria en effecto, si el zelo de mi fama no tuuiesse la rienda a mi desseo. O canas ya caducas. O años desdichados. O pobre viejo, para qué veniste al mundo, pues toda la vida mia no es sino vn curso de miseria, e vna hedad de cuydados y vn tiempo semejante al tránsito de la muerte! qué haré? Si descubro lo que siento y lo quiero castigar, poco castigo es que esta ciudad se abrase. Pues si lo dissimulo por quitar los paresceres del vulgo, vendra en términos mi honrra que se acabe con mi vida. O mis fieles criados, dezid me qué haga o tomad este puñal e dad con él fin a mis dias.

_Pamph._--Señor, muy delicadamente siento tu pena, porque con agudo sentimiento traspassas mi coraçon. E segun lo que de tu plática se puede collegir, deues auer rescebido alguna penosa relacion, pues tales effectos produzes. Con astucia auemos mirado lo que como a criados nos mandaste, e hasta agora no auemos hallado en Philomena tu hija indicio que malo sea. Aunque estas contractaciones que esta vieja nueuamente ha trabado en esta casa bastan a engendrar todo género de sospecha. Este dia passado passó por la puerta de casa, e dió a Siluerio encomiendas para todos. No ay otra cosa de que se pueda formar malicia.

_Theoph._--O padres, no deuiades de nascer los que hijas mal inclinadas aueys de engendrar. Qué bien tiene quien de honrra caresce? pues qué honrra tiene quien liuiana hija ha criado? pues vn hombre deshonrrado, cómo biuira sossegado? Ora, mis fieles criados, el principio de mi remedio consiste en que esta vieja muera para que por la rayz se comience a curar mi dolor, e despues como esto succediere, tomaremos nueuo consejo.

_Siluerio._--Señor, veo te tan penado, que en qualquier peligro pondre mi vida por ver la tuya libre de tristeza, e si en solo esto que mandas que hagamos consiste tu contentamiento, y eres seruido que a su casa vamos e la saquemos el alma, alli la daremos tal muerte con que tú, señor, quedes satisfecho.

_Theoph._--Todas las cosas arduas quieren maduro consejo. Mejor es que aguardeys a acometer en vuestra casa, que no yr a la agena de donde vengays offendidos y no satisfechos.

_Pamph._--Señor, pues en este caso puedes perder cuydado, que nos sabremos dar a buen recaudo.

_Theoph._--Ansi confio de vuestra fidelidad. Vamos, que me paresce ya hora de çenar.

_Siluerio._--Vamos, señor, que ya estará aparejado.

_Theoph._--Florinarda amiga, no se haze ora para que çenemos?

_Flor._--Sí, mi señor, todo está adereçado.

_Theoph._--Pues yo voy. Vosotros, hijos, tened cuydado de mirar entretanto por lo que os tengo encomendado.

_Pamph._--De muy buena voluntad. Qué sientes, hermano Siluerio? quán lleno está nuestro amo de cuydosos pensamientos!

_Siluerio._--El coraçon tan triste como está agora el suyo, es impossible no dar señales de passion.

_Pamph._--O qué lastima tan grande es verle sus lagrimas derramadas por su faz tan venerable. Y cómo procura soledad por no descubrir su pena.

_Siluerio._--O hembras hembras, que de tantos enojos soys causadoras. O vieja Claudina, Dios te trayga a nuestras manos para que rescibas el pago de tus pisadas. Mira, Pamphilo hermano, esta vieja es cobdiciosa, e ha de venir agora a cobrar de Philomena vn anillo que acá tiene, porque ansi está entre mi y ella concertado. Estemos sobre el auiso, e aparejemos tales leños que al primer leñazo no haya menester segundo. Por aqui por la puerta de abaxo suelen ser sus venidas secretas. Yo te digo, Pamphilo, que no tarda mucho en venir.

_Pamph._--Por las reliquias de Roa que o yo me engaño o es ésta que por aqui abaxo desciende haldeando.

_Siluerio._--Ella es, cierto. Mira, hermano Pamphilo, que todos la demos a vna, e no arrojemos golpe sino fuere sobre las tocas.

_Pamph._--Ora dexala llegar. Oye qué rallo trae.

_Clau._--Es possible? es mi Siluerio? es el que yo quiero como a hijo? Jesu, Jesu, aosadas, putico, que no digo yo en balde que eres tu enamorado. A qué hora de la noche está a la puerta el gallito!

_Siluerio._--Y tú mira[582], madre vieja, en qué andas a tal hora con tus haldas luengas que paresces estantigua?

_Clau._--Hijos, mal peccado, la necessidad es carrera de perdicion. Cómo estan tus señoras vieja e moça? yo te asseguro, hijo[583] Siluerio, que no tuuiste memoria de lo que te dexé este dia encomendado?

_Siluerio._--Por cierto, madre, sí tuue, y a mi señora Philomena hablé en secreto de tu parte e holgó mucho en saber de ti.

_Clau._--Huelgue se Dios con su merced. E di me, hijo Siluerio, no rescibiria yo de ti tanta gracia que ella supiesse como está aqui la Claudina?

_Pamph._--O mala vieja, e qué cuentas tienes tú de aueriguar con ella a tal hora?

_Siluerio._--Dala, Pamphilo hermano.

_Clau._--Jesus sea comigo.

_Pamph._--Y avn rebullis?

_Clau._--Confession.

_Siluerio._--Confesion o qué? O puta vieja.

_Pamph._--Dala dala, que avn todauia rebulle. Siete almas tiene como gato.

_Clau._--Conffession.

_Siluerio._--Aun rebulles, puta vieja, canas de infierno? pues espera que con este leñazo yo asseguraré la honrra de muchos con acabar tu mala vida.

_Pamph._--Mira, Siluerio, si rebulle.

_Siluerio._--A mí me paresce que ya está muerta, pero dala otro leñazo para que pierdas la dubda.

_Pamph._--Ora, hermano Siluerio, este negocio es concluso. Las tinieblas de la noche encubren esta obra pia que auemos hecho, porque Dios ha tenido por bien que tan maldictos años sean acabados. No es razon que a la puerta de Theophilon aya rastro de tan mala muerte. Arrastrando o como quiera la lleuemos hasta la puerta de su posada para que putas e rufianes la den honrrada sepultura.

_Siluerio._--Ten de esos pies, Pamphilo hermano.

_Pamph._--O puta vieja, e cómo pesas, qué cargada deues yr de pecados!

_Siluerio._--Mejor dixeras que los pecados van cargados con ella.

_Pamph._--Aqui junto a su puerta la pongamos para que quien primero entrare pueda lleuar las nueuas.

_Siluerio._--Allá quedarás, vieja falsificada, que no es mucho que coman el cuerpo los perros, cuya ánima se lleuaron los diablos. Mira, Pamphilo hermano, aunque nuestras manos se hayan mostrado sangrientas, e con crudos coraçones este caso ayamos acabado, mayor es el bien que la republica rescibe con la muerte desta hechizera que el mal que nosotros hezimos en darla tan mala muerte: ya sabes, hermano, quánto es necessario que vna puta vieja muera, porque las famas e honrras de tantos buenos no perezcan.

_Pamph._--Ora a nosotros perdone Dios, pues; a la Claudina se llevó el diablo.

NOTAS:

[582] En el original, _mirad_.

[583] _Hijos_, en el original.

ARGUMENTO DEL XXVII ACTO

Palermo e Piçarro van a casa de la Claudina para traer a su estancia a Parmenia e Libertina, e llegados a la puerta de la vieja, la hallan en la calle, que avn pide confession: metenla dentro en su casa, donde manda que llamen a Celestina e la dexa por tutriz de sus hijos e tenedora de sus bienes, lo cual hordenado e por la vieja Celestina aceptado, da el ánima al diablo e dexa el cuerpo á los gusanos.

PALERMO. PIÇARRO. CLAUDINA. PARMENIA. LIBERTINA. CELESTINA.

[_Pal._]--Hermano Piçarro, ya ues que nuestra pobreza no quiere tanta dilacion en lo que cumple al roço quotidiano. Si te paresce que demos vna buelta por casa de aquella puta vieja e traygamos aquellas piel de ouejas al rancho, ya sabes que no podemos hazer viaje que más sano sea.

_Piç._--O hermano, hermano, cómo te hiede la vida. Despecho de la casa de Pilatos si tú no me hiedes a muerto. Estas son vnas marcadas rameras, que cada qual tiene vna dozena de amigos, e sobre todo: estos moços de Policiano son mucho de aquella casa, y aun por milagro es quando de allá salen; no pensemos yr por las pellejas e dexemos allá los pellejos.

_Pal._--O pese a la fe de Tremeçen con hombre diuino, vamos, despecho de la condicion, y siquiera lo lleue todo el diablo.

_Piç._--Veo te tan enojado que no cumple dar te consejo, mas descreo del puerto del Muladar si no estoy temblando como vn azogado. Qué armas te paresce que lleuemos para que no caygamos en falta?

_Pal._--Espadas e capas y aun no muy costosas, pues no estamos ciertos de lo que nos ha de acaescer.

_Piç._--Lo que yo te sabre dezir, no es más de que si en la posada ay varon no entraré allá más que en el Infierno. E avn que si tomo las viñas vn cauallo no me alcance. Mira, hermano Palermo, por sí o por no, haz como yo hiziere e yo pagaré por ti si murieres mal logrado.

_Pal._--O, despecho de la peña camasia con tan pocas fuerças como tenemos. Pues si para este embaraço es menester algun desgarro, o hazer vn repiquete de broquel, o algun golpe de pomo, no llegaremos a un amigo que vaya con nosotros?

_Piç._--Donoso estás, leydo has donde yo. Maldito seas, hermano; si hauemos de huyr, no vale más solos que con testigos? Más honrradamente haremos el salto peligroso yendo solos que muy acompañados. Toma, hermano, tu follosa e ata te la bien al cinto, porque al huyr no se te cayga, e si mal te succediere, assientalo a mi cuenta.

_Pal._--Ora vamos, e Dios nos libre de traydores, que yo temeroso voy deste camino.

_Piç._--Mira, hermano Palermo, cuerdo eres. No te pongas en auentura, sino en viendo me huyr aliuia tras mí, que sé muy bien los atajos.

_Pal._--Por aqui por esta callejuela es más cerca e sin peligro.

_Piç._--Cerca llegamos. Mas dime, hermano Palermo, no te paresce que vees vn bulto negro hazia la puerta de la vieja?

_Pal._--Por el passo en que vamos que creo que dizes verdad. Lleguemos vn poco más adelante.

_Piç._--A vn en ora mala acá venimos si auemos de quedar esta noche por estos cantones. Ora está atento, veamos si se menea.

_Clau._--Ay, ay, que me fino.

_Pal._--Escucha, que boto a tal que habla no sé qué ay.

_Clau._--Confession.

_Piç._--Huye, huye, Palermo. Huye, que vienen tras nosotros.

_Pal._--Detente, Piçarro, detente que no es nada. Ha, Piçarro, buelue acá que no viene nadie, pese a la peña de Francia.

_Piç._--O hermano mio, e cómo se me auia elado la sangre. Viste bien lo que era? certificaste te no fuesse alguna traycion?

_Pal._--Calla, cuerpo de la vida mala, que lo que alli está ni se menea ni puede.

_Piç._--Ora lleguemos allá, Dios e nuestra Señora nos guien. Quién va ay?

_Clau._--Confession.

_Pal._--Despecho de tal si no es la madre Claudina. Ha, madre señora, eres tú?

_Clau._--Que me fino. Confession.

_Piç_--Ella es, e descreo de tal si de su casa la han visto. Hola, damas.

_Par._--Quién llama?

_Pal._--Abri, descreo de la media nata que está aqui la madre vieja cuasi a punto despirar.

_Par._--Jesus, e qué es esto que veo? Eres tú mi madre? Justicia de Dios, señores, que me han muerto a mi madre. Madre mia, madre de mi alma. Mirame acá, señora.

_Clau._--Que me fino.

_Lib._--Madre, mira me acá. Buelue a mí los ojos. Quieres algo, madre de mis entrañas?

_Clau._--A mi comadre Celestina. Que me fino.

_Par._--Libertina, amiga mia, por la passion del que se puso en Cruz, que tú vayas corriendo hasta casa de Celestina, y la digas lo que passa, que tome luego su manto, porque mi madre la quiere ver para siempre.

_Lib._--Gentiles hombres, uno de vosotros se vaya en mi compañia.

_Piç._--Vamos, señora, donde tú seas seruida.

_Par._--Madre de mi coraçon, por qué no me quieres mirar? Di me lo que te ha acontescido. Cuenta me tan gran desuentura. Qué dizes, madre?

_Clau._--Que me fino. A Celestina.

_Pal._--Ya, ya, madre vieja, ya viene la madre Celestina. Quieres algo que se haga en tu seruicio?

_Clau._--A Celestina.

_Par._--Ya viene, madre mia.

_Cel._--Paz sea en esta casa.

_Par._--Ay, tia de mi coraçon, mira mi desdicha grande, mira mi madre y mi bien todo; mira su cabeça hecha pedaços. Justicia, señores.

_Cel._--Paciencia, hija mia, paciencia. Qué es esto, comadre de mi alma? qué mal tan grande fue el tuyo? alça los ojos, señora Claudina, mira que soy venida a ver lo que mandas.

_Clau._--Comadre, yo me voy a dar cuenta a Dios de la vida passada. Llegado es el remate de nuestra tan larga amistad. E como en la vida te aya sido leal amiga, maestra e compañera, quiero en este tránsito que sepas el amor que te tengo: lo primero para que fuiste llamada será encargar te esta casa con los muebles y aparatos della, donde hallarás muchos instrumentos e materiales a nuestro arte necessarios, de los quales en esta mi vltima voluntad te hago libre e perfecta donacion. Especialmente te pongo en la possession de vn arca mia, donde hallarás las cosas siguientes: quatro botes grandes de olio serpentino, e otros dos pequeños de sangre de abubilla, vna caxuela llena de dientes de ahorcado y otra caxa grande de tierra de vna encruzijada; redomas para azeytes, porque son en quantidad no tengo memoria de las differencias dellas, pero de todas, con lo que dentro está, te hago libre donacion. En vn pellejo de gato hallarás embuelto seys dozenas de agujas para costuras de virgos, y en vna caxa pintada todo el aparejo junto. De todo esto, comadre, tomarás la possession en el punto e hora que mi ánima salga desta carcel. Otra cosa que deues estimar en más que todo te quiero agora dar de mi mano á la tuya. Cata aqui, comadre, vna matricula e memorial en que hallarás ciento e quarenta e dos moças que a mí estavan encomendadas, e setenta e ocho despenseros a quien estaua obligada a proueer, e veinte e cinco virgos que tengo de remediar. Todo esto e a todos éstos te encomiendo, comadre mia, que les hagas tal tractamiento que ninguno dellos sienta mi falta. Mi hijo Parmenico, ya sabes, comadre, quánto ha que está absente. En qualquier tiempo que venga le tendras por hijo[584] adoptiuo, e hasta que sea de hedad será[s] tutriz de su hazienda. Esta mochacha ya queda en hedad para ganar de comer, pero si como moça anduuiere errada, en tu consejo e auiso la encomiendo. Muchas cosas se me offrescen a la fantasia para dezirte, pero ya mi turbada lengua no me da lugar. Hija Parmenia, ven acá, abraçame.

_Cel._--Comadre, ha comadre señora Claudina. Jesus, Jesus. Sancta Pascua fue en domingo.

_Par._--Madre mia, madre de mis entrañas.

_Cel._--A esotra puerta, hija Parmenia; ya puedes dezir que no tienes madre.

_Par._--Ay, madre mia. Ay, entrañas mias. Cómo me dexays tan sola? Cómo quedo desamparada? Ay la desdichada. O pérdida grande. O mal sin medicina. O arrebatada muerte. O salteado tránsito. O madre, mi solo remedio.

_Lib._--Ay, mi agradable compañia. Ay, tia de mis entrañas, qué será de nosotras? Adónde yremos en tu absencia? Quién cubrira nuestras faltas? Con qué honrra sabremos entre nuestras yguales?

_Par._--Ay, señora Celestina, ayudame a llorar mi angustia grande. Siente comigo mi perdimiento.

_Cel._--Hijas de mi alma, no desmayeys, tornad en vosotras, aparejad de dar sepultura al cuerpo de mi madre, que aunque la pérdida fue grande, biuiendo os Celestina no biuireys desamparadas. Y aunque los coraçones lastimados pocas vezes admiten consejo, especialmente quando la pena está reçiente, como agora la nuestra, las personas cuerdas y experimentadas en trabajos a toda aduersidad hallan medicina. Para esto nascimos, para tornar a la tierra lo que della rescebimos. La dilacion de la muerte, el deffecto quotidiano de nuestra corrupcion que de dia en dia se dilata, no es otra cosa sino vna muerte prolixa e vn continuo estar boqueando. El termino de nuestros dias por el soberano acto[585] del uniuerso está determinado, y éste no puede passar el más fuerte de los que biuen. Esta ventaja nos lleuan los que en morir nos preceden, porque al fin, hijas mias, todos a este rigoroso tránsito estamos obligados, y a pagar a la muerte este tributo, qualquier hidalgo es tan pechero como quien mayor pecho paga. Poned, hijas, vuestra voluntad con la de aquel que a mi comadre crió para lleuarla, que aunque hagays, como dizen, de la necessidad virtud, con esta conformidad no perdeys vuestro galardon; e ya, pues esta desdicha es acaescida, no podemos los que biuimos tener la rueda a la fortuna que no ruede como e quando quisiere. E tú, hija Parmenia, no çiegues ni atormentes tus ojos llorando, ni te aflijas por lo que perdido es e yrrecuperable. Pon, hija mia, essas alhajuelas en recaudo, e tomad ambas vuestros mantos e vamonos a mi posada, que mientra yo biuiere y tú de mi compañia holgares, no te faltaré ni echarás menos a tu madre.

_Pal._--Damas, muy pesantes somos desta desgracia acontescida; por lo que a vuestra gentileza se deue os somos muy obligados si algo a vuestro seruicio tocare, ya sabeys el estancia, e nos podeys embiar a mandar. E pues la madre vieja os lleua a su posada, allá acudiremos para ver lo que os cumpliere.

_Piç._--A Dios, a Dios, hermosas, y él consuele vuestra tristeza.

_Cel._--El os guie, hijos; andad acá, moças; cubrid bien las cabezas, que muy presto somos en casa.

NOTAS:

[584] _Hijos_, en el original.

[585] _Sic_, probablemente _actor_ ó _auctor_.

ARGUMENTO DEL XXVIII ACTO

Policiano con sus criados va a gozar de los amores de Philomena. Y entrado en la huerta sale el leon de entre los arboles, e sin que dél se pueda defender, le haze pedaços. Y luego viene Philomena al lugar determinado, donde halla a Policiano muerto. E despues de hazer su llorosa lamentacion, con la espada de Policiano da fin a sus dias.

POLICIANO. SOLINO. SALUCIO. MACHORRO. POLIDORO. PHILOMENA. DOROTEA.

[_Pol._]--O noche bienauenturada. O nocturno curso de mí tan desseado. O nocturnas tinieblas, lustrosas e llenas de claridad. O escuridad apazible, quánta alegria das a mi coraçon tan vfano. Los dias me son tan aborrescibles quanto las noches agradables, porque estoy ya tornado aue nocturna que con la claridad pierdo la vista, y en tinieblas estoy muy claro. Oyes, moço.

_Sal._--Señor.

[_Pol._][586].--Adereçad mis armas, para que vamos a ver a aquella hermosa diana con quien mi vida tiene luz de bienauenturada alegria.

_Sal._--Señor, todo está aparejado, vamos quando fueres seruido.

_Pol._--Oyes, Siluanico, ve delante, mira no hallemos alguno en el camino de quien seamos conoscidos.

_Sol._--Señor, dónde mandas poner el escala?

_Pol._--Por esta parte más secreta, e aguardadme con el silencio possible, pues no está en más mi perdimiento que en auer señales públicas de mis amores secretos.

_Sal._--Puesta está el escala, sube y los angeles vayan contigo.

_Sol._--Buen pelo trae nuestro amo. Encaramada anda la Luna sobre el horno.

_Sal._--Todas las cosas puede el oro. Todos los hedificios soberuios allana, e avn los coraçones remontados abate. Dadiuas en fin, hermano, dizen que quebrantan peñas.

_Sol._--Es verdad. Pero el coraçon de Philomena crey yo ser de vn diamante. Vn inexpunable castillo e vn rio caudal sin puente, todo lo ha batido, todo lo tiene aportillado, todo lo ha destruydo Policiano con dineros, e la Claudina con conjuros.

_Sal._--Pulilla es que consume, cançer que carcome, ladron que en poblado saltea, la vezina mala junto a la casa virtuosa.

_Pol._--Mi señora no deue ser venida, muy temprano fue mi camino. Pero entre estos arboles deleytosos esperaré a la reyna de mi vida. Jesus sancto, Dios sea comigo. O, qué animal tan feroz.

_Mach._--N'os digo yo? Huera aqui, Bardino. To, to, to.

_Pol._--Jesus, muerto soy.

_Polid._--Huera aquí, Manchado. Qualque raposa deue de andar retoçando con el leon de nuestramo, segun que se assombran estos canes.

_Pol._[587].--O cómo soy burlado. O mi señora, cómo muero sin ver te. Confession. Confession.

_Mach._--El diabro veo que tienen esta noche estos allanos.

_Polid._--Estan despauoridos con acotra[588] alimañaza; no escamparán de ladrar en toda esta mesada. Mas no has, Machorro, emaginado qué diabros de cudados le toman a nuestramo con esta su huerta? Que dende estotra semana no sel cueze el pan mirando cada dia las almenas de la cerca. Creo que sospecha que le hurtan la ortaliza.

_Mach._--Ande se pues a essas, que yo te juro, Polidoro, que vale más vna traspuesta que dos assomadas. No busca él quien le hurta las berças, son que sospecha que ésta su hija anda en qualque pel damor, e reçela se no se entren los enamorados por estas paredes.

_Polid._--Valate el diablo cara de asno. Pues por aquella paredaza tan grande se auie de entrar nenguno, aunque huesse el Gigante de cuerpo criste?

_Mach._--Poco sabes de garçonia. Pues para alli tienen estos escoderotes vnos diablos de escalones de soga, con vnos garauatos que suben con ellos hata la torre de sancta Maria.

_Polid._--El diablo me lo daua. Quiera ella, la zagala, que no ha menester nada de essos armandijos.

_Mach._--Ora, durmamos vn cachuelo, pues que los perros han parado.

_Phil._--Çe, çe, Dorotea, muy quedo porque no seamos sentidas, te leuanta y escucha si en el aposento de mi señora ay algun rumor o alguno está por dormir.

_Dor._--Señora, todo está sossegado. Leuantate, que no tienes de qué temer.

_Phil._--O cómo creo que nos auemos tardado. Pues si Policiano mi señor es venido e cansado de esperar se me ha tornado, no será más mi vida.

_Dor._--Passito, señora, no sientan estos hortolanos nuestra venida. Tú mi señora te ve sola, e yo daré vna buelta por estas ventanas, e miraré si paresce alguno de sus criados.

_Phil._--Ve, amiga, e si yo no te llamare no vengas donde yo estuuiere, que no quiero que impidas mi gozo tan desseado. O mal grande. O desastre sin segundo, qué es esto que veo? qué puede ser tan desastrado caso? Eres tú, mis amores? Eres tú, mi Policiano? Eres tú el que dauas luz a mi coraçon? Impossible es que la hermosura de tu cara aya afeado algun género de muerte. Quierome certificar, e si tú eres Policiano mi señor, no ay razon para que yo biua angustiada muriendo tú despedaçado. O desdicha sin comparacion. Mi plazer es consumido. Mi gloria es acabada. Mi vida desuanescio como humo. O la más triste[589] de las tristes. O mi Policiano e mi descanso: dónde está la lindeza de tu hermoso rostro? dónde está tu esfuerço e gentileza? O dolores que este mi coraçon atormentays, por qué no le rasgays por medio? para que mi alma acompañe en la muerte a aquel que tanto quise en la vida. Mas bien acertada fuera la furia deste animal sangriento en mí, que quedo para morir con dolor, que en ti, mi vida, que començauas a gozar de los premios del amor. O animal[590] sin conoscimiento. O sanguino furor, cómo pudiste executar tu saña en el origen de la mansedumbre? Gran sinrazon haria yo, coraçon mio, a tus angustias, por mi padescidas, a tus sospiros con tanta fidelidad continuados, a tus encerramientos de dia e a tus vigilias de noche, e finalmente a morir tú por mí, si en la misma moneda no te pagasse, muriendo yo por ti; e pues biuiendo con tanta voluntad te segui, justo es que en la muerte te siga, sin tener compassion de mí. O mi Policiano, espera me que quiero morir consolada con derramar las possibles lagrimas, e dar los postreros gemidos con que se hagan tus lastimosas obsequias. E no me incuses de hembra desconoscida, diziendo que me llamas para la sepultura, e me quiero yo alçar con la vida, porque bien conozco que sin ti el biuir es muerte prolixa, mar de tempestades que fortuna remueue, e que tu sepultura e mia son el puerto de nuestro reposo, y que a quien fortuna quiere ser fauorable, junta en la sepultura a quien juntó en las afficiones. O muerte dichosa, que tú sola me pondras en la possession de aquel que en la vida me nego ventura. Tú das morada perdurable e amorosa a los que biuiendo no gozaron de los premios del amor. En ti no moran cuydados, tú ya no me darás vanas esperanças. Crueldad grande es la que hago con mi viejo padre, e mayor la que executo con mi querida e amada madre. Pero mayor la haria comigo, si con la vida de acá me priuasse de seguir a quien me está allá esperando. Mucho quisiera dar cuenta desta mi repentina muerte, a lo menos a esta mi fiel secretaria; pero porque no impida este mi forçoso camino, me será forçado el silencio. Ella dará cuenta de mi muerte a mis viejos padres, pues sola ella queda por coronista de mis amores. O espada de aquel cuyo esfuerço ponia a los mortales ánimo y osadia, que tú serás oy verdugo de mi tardança en morir, e salario de lo que yo meresci con amar. Padres mios, quedad con Dios. Madre mia, perdona me si contigo soy cruel. Dorotea, mi fiel criada, la breuedad de mis dias no me da lugar para gratificar tus seruicios: perdona me por amor de aquel que a todos perdonó en la Cruz, y a él encomiendo mi ánima, y el cuerpo acompañe en la muerte a aquel que no pudo gozar en la vida.

_Sil._--Mucho se detiene esta noche Policiano. No sé qué me sienta de su tardança.

_Sol._--Yo juraré que está él agora tan embeuido en la señora, que ni se acuerda que tiene moços que le esperan, ni avn de sí creo que no tiene memoria.

_Sal._--Canta, Siluano, vn poquito, e acudira la moça al chillido, sabremos della qué mundo corre.

_Sil._ Rio verde, rio verde, más negro vas que la tinta; entre ti e sierra bermeja murio gran caualleria[591].

_Dor._--No puede ya mi suffrimiento darme espacio para dexar de gozar de tu angélica conuersacion. E pues el tiempo perdido me causa congoxa, sin razon seria perder la resta si ganar se puede.

_Sil._--O ángel mio, cómo has salteado mi turbada melodia, nascida de mi desseo, e continuada con el esperança que de mayor gloria me queda. Plega a Dios, Dorotea, si en mi remedio pusieres dilacion, que presto se acabe mi vida.

_Dor._--Passo, passo, Siluano, que no meresce tu fe ser pagada con el oluido. Plega a Dios Policiano e mi señora por el presente, no impidan nuestro gozo, que lo que de mi parte se te deue tienes de mí muy ganado. Dexa me dar vna buelta por este jardin e veré si estos nuestros enamorados están en lugar donde puedas entrar por el escala sin ser visto, que yo te auisaré de lo que hazer se pueda.

_Sil._--Pues mi señora, en tus piadosas manos encomiendo las penas mias.

_Dor._--Valame Dios, tan grande es el silencio destos enamorados que en toda la huerta no rebulle criatura? A dónde estarán? Sancto Dios, qué es esto que veo? Señora mia, señora, oye me. Mira que soy Dorotea. O grande mal. O incomparable desdicha. O caso más que desdichado. O casa desuenturada llena de tan crudas muertes. O Philomena, Philomena, dechado de hermosura. Cómo pudo la muerte destruyr la cosa más estimada de la vida? O espada sangrienta, que de vn golpe tantos coraçones trauessaste. Heriste el de aquel viejo triste cuya luz oy es escurecida. Ensangrientaste las entrañas de la desdichada madre, que en esta hija como en espejo se miraua. Lastimaste a esta sin ventura que a todos excede en sentimiento. Mejor emplearas, muerte rauiosa, tus mortales sañas en mí, que a pocos diera dolor con mi acabamiento, que en aquella que tantos ojos alumbraua con su acatamiento. O Policiano, Policiano, quán desastrado fin tuuieron tus amores. Sola la muerte pudo darte lo que tan difficultoso hallaste en la vida. O amor mundano. O loco mundo. O variable mundo, lleno de tantos desatinos. Loco es quien en ti confia. Vario el que te cree. Sin seso quien tus pisadas sigue. No das vn momento de plazer sin mil años de sobresaltos. Muchos en ti confiaron y a todos dexaste burlados. A todos prometes descanso e nadie lleua de ti sino tristeza. Plega a Dios, amor, que a quien te creyere lo mejor de la vida le falte. Tú eres ciego: pues a quién puedes guiar en camino que se salue? Vete amor, vete mundo, vete Siluano, que quien vanamente ama, vanidad es su salario. Yo quiero agora dissimular este desastre e tornar me al aposento, que al fin el tiempo descubre sus obras.

NOTAS:

[586] Falta aquí en el original el nombre de Policiano.

[587] _Polidioro_, en el original.

[588] Forma villanesca del compuesto _aquesotra_. Ya anteriormente hemos visto, hablando estos mismos rústicos, _aco_, _aca_, _acos_ y _acas_, por _aquello_, _aquella_, _aquellos_ y _aquellas_.

[589] En el original, _treste_.

[590] En el original, _amimal_.

[591] También impresa como prosa esta cabeza de romances.

ARGUMENTO DEL XXIX ACTO

Theophilon, muy cuydoso de la liuiandad de Philomena, habla con Pamphilo e Siluerio, los quales le cuentan la muerte de la Claudina, y estando en el regozijo de ver acabada su mala vida, entra Machorro el hortolano a dezirle que Philomena su hija está bañada en su sangre en la huerta, e con el llanto de Theopilon se acaba esta tragedia.

THEOPHILON. SILUERIO. PAMPHILO. DOROTEA. MACHORRO. FLORINARDA.

[_Theoph._]--Oyes, Siluerio, alça vn poco essa antepuerta, veamos si es de dia, que todo esta noche he tenido el coraçon tan desassosegado, que en mi pena no he hallado vn momento de reposo; qué sientes de mi honrra, Pamphilo?

_Pamph._--Señor, más deue ser al presente lo que ymaginas con el recelo, que lo que a tu hija passa por el pensamiento. No te fatigues, señor, ni con la ymaginacion penosa des fin a tus pocos dias, que no ay cosa que tanto duela que el tiempo no le dé su remedio, y para principio del tuyo, te hago saber que Siluerio e yo nos hallamos la noche passada a la puerta falsa con la vieja Claudina, e la hezimos tan buen tractamiento, que la embiamos a çenar al otro mundo. Y esto se hizo no tanto por la culpa que en ella hallamos quanto por cumplir lo que tú como señor nos mandaste.

_Theoph._--Agora mis penas son acabadas. Ya mi congoxa tendra sossiego. Ya no temeré que con ocasiones malas mi hija tan querida será liuiana. O mis fieles criados, yo os prometo de gratificar vuestro seruicio como vosotros meresceys, e con él me aueys obligado.

_Mach._--Hola, señor nuestramo, yergue te dende malora para todos nosotros acá donde esta madrugada nascimos.

_Sil._--Qué es esso, Machorro? qué mal es el que te ha acontescido?

_Mach._--Qué, señor? que nuestrama la moça Dios prega es finada e alli esta patitendida en medio de acos tablares, que es mal dolor de otealla.

_Theoph._--Vienes por ventura loco o hablas entre sueños? qué dizes? mi hija no está en su retraymiento?

_Mach._--Aora de cas de mi madre la garrida. Yergue te day priado, que ni caté si está comida dell alimaña ni si murio de qualque dolencia; que alli vide tanto del sangradero, que vengo medio pasmado.

_Theoph._--Oyes, Dorotea, Dorotea, no me oyes?

_Dor._--Señor.

_Theoph._--Ven acá, dónde está mi hija?

_Dor._--Señor, no sé si ha madrugado a coger el frescor de la huerta, que no está a mi parescer en su cama.

_Theoph._--O dia triste. O dia aziago. O dia de mi fin desuenturado. Vamos, Siluerio, a ver este desastrado caso para mi.

_Dor._--Yo voy a la huerta e vere si a lo fresco de algun limon mi señora está dormida. Ay dolor grande. Ay mal sin remedio. Ay lástima sin segunda. Ay desdichada sola. Ya no tengo quien me mire, ya no tengo quien me halagure, ya fenescieron mis fabores. Ay casa desdichada. Corre, señor, verás las arras de tus caducos años. Anda, verás la lumbre de tus ojos eclipsada, verás a la hija que engendraste bañada en arroyos de sangre que de su coraçon salieron. Corre, señor, rescibe el dote que la muerte te embia en el fin de tus antiguos dias.

_Theoph._--O lastimada vejez. O canas mal fortunadas. O mi hija, lumbre de mis ojos, baculo de mi vejez cansada. Qué caso tan inopinado fue, hija mia, el que a ti trauessó el coraçon y a mi cortó el hilo de la vida?

_Flor._--Qué es esto, señor mio? qué gemidos tan sin consuelo son los tuyos? Dime la causa de tus penas e sentirlas he como mias.

_Theoph._--Ay dolor grande. Ay muger tan amada. Cata aqui mis reçelos, para mientes [en] mis temores. Cata aqui mis castigos no acostumbrados. Cata aqui la hija que tú pariste, su coraçon hecho pedaços. Cata aqui nuestra casa deshonrrada, y sola de la compañia para mi vejez mas agradable. O gentes que lastimas excessiuas aueys gustado, mirad si ay a mi dolor otra pena que se le yguale. O amor, amor, pues me priuaste oy de la cosa que en esta vida más amaua, pues te llamas amor a tuerto o a derecho, a quién has cometido que mitigue mis ansiosos cuydados? qué remedio pones a mi dolor tan estraño? quién aliuiará la cuydosa carga de mi vejez trabajada, pues me lleuaste oy en flor la fructa que para mi enferma senectud Dios e naturaleza me auian prestado. Pero aunque me la dieron prestada, no para tan poco tiempo: dexaras amor desamorado que mi hija començara a conoscer se para que te conosciera, e como de cossario ladrón se apartara de ti. Armaste le el lazo de tus amargos dulçores en la hedad más sin cautela para que menos te resistiesse, e más presto en tus escondidas trampas cayesse. Dime, amor tramposo, mal pagador de seruicios, quándo te offendi yo tanto que meresciesse tan crudo castigo? pues si por demeritos mios, amor falso, me castigaste, executaras tus sangrientas rauias en mis caducos años y en mi faz arrugada, e no me lastimaras en esta juuentud hermosa y en esta moçedad tan delicada. Si comigo tuuiste el enojo, por qué diste tan cruel açote a la ynocente? O amor loco. O amor desatinado. Maldigo tus pensamientos vanos, maldigo tus palabras fingidas, maldigo tus passatiempos lisongeros, maldigo tus enojosos plazeres, maldictas sean tus açucaradas çaracas, e tus deleytosos enojos, tus apassionados deleytes e los instrumentos de tus prisiones; que otros prenden para soltar, y tú captiuas el coraçon para matar. Mataste oy a la joya más acendrada que entre los mortales fue nascida. Lastimaste con mortal dolor a este triste viejo, cuyo fin á mi puerta está dando aldabadas. Pusiste en términos la vida de aquella madre desconsolada que alli veo entre aquellas yerbas medio muerta. Pues si a todos matas, e matar los hombres tienes, amor, siempre por officio, muerte rauiosa te llamen de aqui adelante y no amor halagueño. Porque si halagas es para mejor lastimar, e si lastimas, no más de para matar. Pues, mortal amor, no me puedes hazer ya mayor mal del passado, seguro estoy ya de tus ondas reboltosas, e de tus amargos desconciertos. En lo vltimo de potencia has executado comigo tu rigor; lastimado me dexas los pocos dias que en el mundo biuiere. Pues quien mi lástima tan grande supiere, no es possible sino que de ti se guarde. Si con tiento me hirieras, e tan adentro no me tocaras, mi pérdida no fuera tan grande, e siendo mi mal tolerable, mi quexa fuera templada, pues si yo de ti no me quejara, muchos en tus trampales cayeran. Ya, amor falso, de aqui adelante, porque a ninguno como a mi maltrates, todos huyran de tus sabores[592], con nadie tendras crédito, ni abrá quien de ti se fie. Amor falso malauenturado, tus fabores son humo, tus plazeres no son durables, e al fin fin amor. _Omnia pretereunt preter amare Deum._

ACABOSE ESTA TRAGEDIA POLICIANA A . XX . DIAS DEL MES DE NOVIĒBRE, A COSTA DE DIEGO LOPEZ, LIBRERO, VEZINO DE TOLEDO. AÑO DE N[=R]A. REDĒMPCION DE MIL E QUINIENTOS E QUARENTA Y SIETE.

_Nihil in humanis rebus perfectum._

NOTAS:

[592] Acaso _fabores_.

COMEDIA DE EVFROSINA TRADVCIDA DE LENGUA PORTUGUESA EN CASTELLANA POR EL CAPITAN DON FERNANDO DE BALLESTEROS Y SAAVEDRA

AL SERENÍSIMO SEÑOR INFANTE DON CARLOS

_Con privilegio. En Madrid, en la Imprenta del Reyno. Año de 1631. A costa de Domingo Gonçalez._

SVMA DEL PRIUILEGIO

Tiene Priuilegio de su Magestad, Don Fernando de Ballesteros Saabedra, para imprimir por diez años este libro, intitulado _la Eufrosina_, como parece por su original. Despachado en el Oficio de Francisco de Arrieta, Escriuano de Camara, y firmado de Iuan Lasso de la Vega. Dado en Madrid a diez y seis dias del mes de Diziembre de mil y seiscientos y treinta.

SUMA DE LA TASSA

Los Señores del Consejo tassaron este libro, intitulado _la Eufrosina_, a quatro marauedis cada pliego en papel, el qual tiene veinte y dos pliegos, que a los dichos quatro marauedis monta ochenta y ocho marauedis. Dada en Madrid a onze dias del mes de Agosto de mil y seiscientos y treinta y vno.

FE DE ERRATAS

Este libro intitulado _la Eufrosina_ está bien y fielmente impresso con su original. Dada en Madrid a veinte y quatro dias del mes de Iulio de 1631 años.--_El Lic. Murcia de la Llana._

APROVACION DEL M. IOSEPH DE VALDIUIELSO. CAPELLAN DE HONOR DEL SERENISSIMO SEÑOR INFANTE Y CARDENAL DE ESPAÑA.

M. P. S.

En la comedia llamada _Eufrosina_, que me mandó ver V. A., que traduxo de la lengua Portuguesa a la Castellana Don Fernando de Ballesteros y Saabedra, no hallo cosa no conforme a la verdad Catolica de nuestra Sagrada Religion, ni contraria a las buenas costumbres. Está traducida con acierto y con dicha, por la dificultad de las frases de ageno Idioma. La Fabula es sentenciosa y exemplar, despierta auisos y auisa escarmientos: deuerá al traductor Castilla estos diuertimientos y Portugal estos honores. Este es mi parecer. Saluo, etcétera. En Madrid en veinte y nueue de Otubre de 1630.--_El Maestro Ioseph de Valdiuielso._

APROVACIÓN DE D. LORENÇO VANDER HAMMEN, DE LAS OBRAS DE FRANCISCO DE LA TORRE[593].

Las obras que escriuio en verso castellano Francisco de la Torre, y pretende dar a la estampa D. Francisco de Queuedo (raro ingenio deste siglo) he visto atentamente, y no sólo las juzgo por merecedoras de comunicarse a la luz comun, sino por dignas de ladearse con las de aquellos celebres varones que veneramos por Principes de la Poesia castellana. Estan escritas con la verdad, propiedad y pureza que pide nuestra lengua, cosa singular en estos tiempos, mas escriuieronse en aquellos en que se sabía más bien y se hablaua mejor, y assi no hay mucho que admirar. Esta verdad no la confessarán los que aora la ignoran, pero importa poco su juyzio, sientan lo que quisieren. Padecieron esta misma desdicha que oy aflige a España casi todas las naciones, y en especial la Hebrea. Hablo della primero que de otra alguna por ser su lengua madre y principio de todos los lenguages, y la postrera y vnica en el mundo. Introduxeronse pues en ella por la larga antigüedad, por los cautiuerios, por el descuido de dexar oluidar las vozes propias, y por la permision en el vsar de vocablos estraños, algunos tan obscuros, que los mismos maestros y naturales de las sinagogas despues los desconocian. Esto que vemos en el Idioma Hebreo y que confiessa S. Geronimo, hallamos en la lengua Latina, con ser tanto más nueua y más continuamente cultiuada y sin estas caidas. Y assi se quexa Tulio de que a vezes encuentra con muchas vozes en ella que no conoce, aunque las vsaron Marco Varron, Caton y otros. Lo mismo pudiera dezir de la nuestra, porque casi hemos hecho de los vocablos tantas mudanças como de la ropa, y podriamos hazer dos lenguajes tan diferentes, que el vno al otro no se entendiessen, porque nos damos tanta priessa a inuentar vocablos (o por dezirlo como ello es) a tomarlos prestados de otras lenguas, que por enriquezerla hemos de venir a desconocerla. Esto nace de parecerles a algunos ignorantes deste tiempo que es humilde el lenguaje Castellano, si no le ponen estos afeytes de vozes nueuas y le pintan con este colorido, y no aduierten que el bueno y casto, como dize Ciceron, ha de ser el que nos enseñaron nuestras madres y el que hablan en sus casas las castas matronas y mugeres bien criadas.

En esto, pues, está escrito este libro, aunque exornado con todo lo que permite el arte. Trabajo desigual a menor ingenio, y en que no hallo cossa dissonante a nuestra Santa Fee, o a las buenas costumbres. Tiene muchas imitaciones Italianas y Latinas, hermosas figuras y sentencias, y muy delgados conceptos, y assi puede vuessa merced, siendo seruido, mandar se dé la licencia que se suplica. Este es mi parecer. Madrid y Setiembre diez y siete de 1629 años.--_D. Lorenço Vander Hammen y Leon._

APROVACION DEL MAESTRO BARTOLOME XIMENEZ PATON

El libro intitulado _Eufrosina_, traducido en lengua Castellana de Portuguesa, por el Capitan Don Fernando Ballesteros y Saabedra, Regidor desta Villa-Nueua de los Infantes, que me cometio el señor Don Florencio de Vera y Chacon, del abito de San Tiago, Iuez ordinario, Vicario y Visitador general deste partido, he leydo con toda atencion y cuydado vna y más vezes, no he hallado en él cosa que contradiga a las de nuestra Santa Fee Catolica y buenas costumbres: antes con apacible estilo se notan y censuran muchos vicios, porque aunque Fabula, es de muy delicada corteza, con sustancia y copia de sentencias y consejos, de que me parece es justo todos participen, y el ingenio y trabajo de su segundo autor quede premiado imprimiendose. En este Estudio de Villa-Nueua de los Infantes a veinte y quatro de Iulio de mil y seiscientos y treinta años.--_El M. Bartolome Ximenez Paton._

DEDICATORIA AL SERENISSIMO SEÑOR INFANTE DON CARLOS

Bien pudo la modestia del autor desta Comedia ser hazañosa en quitarse la gloria que de auerla escrito le resultará en los siglos. Mas si su noticia se adelantara a entender mereceria venir a las manos de V. A., tengo por cierto que por tan esclarecida ambicion dexara tan rigurosa templança. De mi caudal solas ofrezco á V. A. la habla Castellana y la eleccion del amparo; deuerame en esto mas que a si propio qualquiera que fue inuentor desta obra; pues si fue su alabança el hazerla buena, es su felicidad el emplearla tan altamente. Guarde Dios la serenissima persona de V. A., etc.--_D. Fernando de Ballesteros y Saabedra._

DON FRANCISCO DE QVEVEDO VILLEGAS, CAVALLERO DE LA ORDEN DE SAN TIAGO, A LOS QUE LEYEREN ESTA COMEDIA.

Esta Comedia _Eufrosina_, que escríta en Portugues se lee sin nombre de autor, es tan elegante, tan docta, tan exemplar, que haze lisonja la duda que la atribuye a qualquier de los mas doctos escritores de aquella nacion. Muestra igualmente el talento y la modestia del que la compuso, pues se calló tanta gloria que oy apenas la conjetura halla sujeto capaz a quien poder atribuirla.

Mañosamente debaxo el nombre de Comedia enseña a viuir bien, moral y politicamente, acreditando las virtudes y disfamando los vicios con tanto deleyte como vtilidad, entretiniendo igualmente al que reprehende y al que alienta; estraña habilidad de pluma, que sabe sin escandalo ser apacible, y prouechosa condicion que deuen tener estas composiciones. Assi lo juzgó Seneca, Epistola 115. Refiere que en vna Tragedia de Euripides, Beleforonte, que era la persona que hablaua, dixo tales palabras: Dexa que me llamen maldito, como me llamen rico; pues todos preguntamos si vno es rico, no si es bueno. No preguntan por qué y de dónde, sino quánta hazienda posee. En toda parte es cada vno tanto como tiene. Preguntas qué cosa nos está mal tener; respondo que nada, y quiero viuir rico, y si soy pobre, morirme; bien muere quien muriendo gana algo. Si en la cara de Venus resplandece cosa como la riqueza y el oro, con raçon enamora a los hombres y a los Dioses.

En acabando de pronunciar estas palabras postreras, todo el pueblo se leuantó con impetu a apedrear al representante y a los versos, hasta que Euripides mismo se leuantó entre todos, pidiendo que aguardasen a ver qué fin tenia en la Tragedia este Idolatra del oro. Oyeronle, y Beleforonte en la Fabula tenia el castigo que merecia su insolencia.

Hasta aqui son palabras de Seneca, que aprouando la buena composicion y exemplar de Euripides, preuino desde entonces aplauso y alabanza á nuestra _Eufrosina_, donde estan distribuidas las ruynas y las afrentas sobre los vicios, y los premios sobre las virtudes y meritos. No quede sin alabança aquel vulgo que se amotinó en el teatro contra la insolencia de las palabras quando no se lee de los Iueces y Magistrados algun enojo.

Con grande gloria de la virtud y buen exemplo se han escrito en España con nombre de Comedias, fuera de las Fabulas, historias y vidas que a la virtud y a el valor enseñan y mueuen con mas fuerça que otra alguna cosa. Como se ve con admiracion en las de Lope de Vega Carpio, tan dignas de alabança en el estilo y dulzura, afectos y sentencia, como de espanto por el numero, demasiado para vn siglo de ingenios, quanto más para vno solo, a quien en esto siguen dichosamente muchos que oy escriuen este entretenimiento decente a soberanas ocupaciones; que el ocio de los Reyes tiene estatutos de magestad, y no deue admitir alibio que no sea calificado. Por esto tiene lugar en los oydos de los Principes este de las Comedias, a quien han dado su atencion contra la proligidad de los cuydados los más y mejores Monarcas del mundo, sin que a esto ofenda lo que algunos malician, para reprouar los ingenios que dichosamente se ocupan en esta composicion, ni el entretenimiento, que es gustoso, y docto, y exemplar, y limosnero por el socorro frecuente con que alimenta los espitales. Pocas Comedias ay en prossa de nuestra lengua, si bien lo fueron todas las de Lope de Rueda. Mas para leydas tenemos la _Seluaga_, y con superior estimacion la _Celestina_, que tanto aplauso ha tenido en todas las naciones. En portugues ay vna de Camoes, dos del doctissimo Corte Real y esta EVFROSINA, de que careciamos, porque su original no cerzenado por Lobo es dificil por los idiotismos de la lengua y los Proueruios antiguos, y que ya son remotos a la habla moderna.

Don Fernando de Ballesteros y Saabedra con suma diligencia le ha traducido, de suerte que hablando Castellano no dexa de ser Portugues, ni deseó de verse cómo nació, donde empieza aora a viuir. Merece D. Fernando grande alabança en auer hecho que tenga Castilla parte en obra tan grande y digna de encarecida estimacion.--_Don Francisco de Quevedo y Villegas._

NOTAS:

[593] Esta _Aprobación_ de las obras de Francisco de la Torre nada tiene que ver con la _Eufrosina_, pero se encuentra en todos los ejemplares que hemos visto, y no hemos querido defraudar de ella á los lectores, en obsequio á la integridad del libro, aunque seguramente se introdujo en él por descuido.

COMEDIA DE EUFROSINA

CARIOFILO, _cortesano_. ZELOTIPO, _cortesano_. FILTRIA, _tercera_. ANDRADE, _criado_. VITORIA, _moça de cantaro_. ESTUDIANTE. DUARTE, _oficial_. SILUIA DE SOSA, _donzella_. ANDRESA, _moça de cantaro_. EUFROSINA, _dama_. GALINDO, _cortesano_. POLONIA, _moça de cantaro_. DON CARLOS, _cauallero_. DOCTOR CARRASCO, _legista_. COTRIN, _criado_. FILOTIMO, _ciudadano_.

ACTO PRIMERO

SCENA PRIMERA

CARIOFILO, ZELOTIPO, CORTESANOS.

_Car._--Beso os las manos, Zelotipo, qué se haze?

_Zel._--Por mi fe, Cariofilo, otro hombre aureis visto más contento que yo estoy aora.

_Car._--Vos siempre fuistes amigo de andar con el tiempo, y de seguir el camino de los melancolicos; porque dizen que es nueua discrecion andar triste y ceñudo, y a mi entender es guarida de la poca habilidad, y assi empeçad a publicaros por achacoso, guardaos del sereno, huid de los lugares humedos, abrigaos la cabeça con virrete de seda, preciaos de mal regido, que es vna gran cosa.

_Zel._--De todo esso estoy lexos; lo que no es natural mal se finge mucho tiempo; pues qué cosa para mi condicion viuir con arte, ni seguir ninguna, por más calificada que sea? Sabed de mí, que si alcançara el tiempo que se vsaua el cabello rizado, no me pusiera cabellera, aunque fuera muy calbo.

_Car._--O qué enfadosa gala fue essa, pero ya passó; aduertid. Por dos cosas doy de ordinario gracias a Dios. La primera por hazerme Portugues, y no alguno de aquellos más barbaros de juyzio que ellos juzgan a nuestra lengua; y la segunda por auerme librado dessa gala de cabeça, que fue otro Alcoran por sí, y vna de las señales del Diluuio.

_Zel._--Teneis razon; pero yo aora estoy poco ocioso, y no para ocuparme en essos discursos vanos.

_Car._--Dias ha que os esperó vn Caton Censorino, si os fauoreciesse la fortuna; mas por no hurtar el viento á la saeta, sepamos, en qué os ocupais? ó qué hazeis?

_Zel._--Deshago la vida con nouedades del alma.

_Car._--Vos estais más bemolado que vna dulçayna: yo no estoy para tanto, porque despues que venimos de la Corte, ando más zafio que vn aldeano, y en quanto no boluieremos a ella, no espereis de mí cosa buena, ni discurrais conmigo en sutilezas. Aora que no es tiempo de muda, ayudadme a caçar estos perdigoncillos, digo estas moças de cantaro, que son alegres, y con facilidad se acomodan, y al primer reclamo caen en las perchas: despues ya sabeis que tengo buen natural, y soy a proposito para piloto de alta mar.

_Zel._--Assi presumia yo de mí, mas toda subita mudança causa turbacion. El ánimo confuso no admite contento; mi desventura parece que esta conjurada contra mi descanso, y me tiene con tal suspension, que ageno de mí pienso que no hago poco en resistir mis pensamientos para no enloquecer.

_Car._--Esso fuera malo? Dos estados me agradan por estremo, el de el loco y del Predicador osado, porque desengañan a su saluo a quien quieren vengarse sin palo ni piedra, viuen sin sujecion de la ley del mundo, no guardan fuero, que es la bienauenturança humana, que los Filosofos Gentiles desearon, y no alcançaron a conocer, y aora está llano ser esta la mayor.

_Zel._--Otra sé yo que lo es más.

_Car._--Tambien yo. Vencer vna batalla campal, traer a puerto con bonança vna naue cargada de plata y oro, aqui no ay duda.

_Zel._--Essa es mayor ceguedad; errais de proa a popa.

_Car._--Sere inocente, pero vos ni otros más discretos (de quien yo me burlo) no me aueis de dar fondo esta vez por más versados que seais en la bruxula, porque no ay palmo en mí en que no perdais el Norte.

_Zel._--Parece que me juzgais en tiempo que podeis hazerme anotomia, y yo tengo ciertas redes para coger hombres o conocellos, que exceden a las de Vulcano.

_Car._--Quereis mostrarmelas por me hazer merced? Vere cómo estais de estimativa[594] para astrologo.

_Zel._--Si en esso os siruo, harelo. Hombre que se alegra de abatir a quien no tiene por enemigo, que burla de los que dél confian, que tiene animo no compassiuo de la miseria agena, y con cortesias disimula su mala intencion, creed que es naturaleza de Satanas, y profunda baxeza de espiritu.

_Car._--Poned punto, que no os puedo sufrir tanta confiança, y de ahi a querer hazer prouerbios no ay mucho, y hablar bien es el más discreto proceder, porque ocasionado, el más humilde suele dar congoxas y el perro a su amo con rabia muerde. Dexemos a los Troyanos, que sus males no los vimos. Vengamos a nuestra intencion: Perdistes algunos nauios? Entraistes en alguna renta? o de qué os lastimais tanto de los temporales?

_Zel._--En quanto anduuieredes por las ramas, no tocareis en el tronco de mi dolor: en el qual los sentidos me fallecen para sentir su grandeza, el coraçon para sufrir, el alma para padecer; en el sufrimiento espero el remedio, este me falta y quanto más merezco pena tanto más lloro la culpa.

_Car._--Bueno estauades aora para glosar recuerde el alma dormida,

o, quán antiguo es traer vos pendencia con altos pensamientos, y suspirais? Aqui topa el negocio, amores son de alguna monja. Quisiera más algun buen empleo para la India. Que aueis venido á caer en essa vejez! Pues aduertid, señor mio, que esto ya passó, con la soberbia de los fanfarrones, y todas essotras antiguallas de

por aquel postigo viejo, buen Conde Fernan Gonçalez[595].

Seguid otro rumbo, si caistes en vaxio tan peligroso, que no perecer en él es destreza y primor de buen galan; demas que es contra el limite del Psalmista: _Nolite tangere Christos meos_.

_Zel._--Vos direis oy más latines que vn Bedel, y perdereis mucho conmigo si os parece que he caydo en essa enfermedad. Tan hambriento de amores os he parecido despues que me tratais? Conocedme mejor, y sabed más de mis cosas, si no quereis perder el credito en que os tengo, porque de otra manera os desengañaré.

_Car._--Todo desengaño es odioso: no querais competir con Minerua; tengamos paz y moriremos viejos; y no se diga por vos: Habló Roldan y habló por su mal; que yo soy tan buen lagarto, que si me pican, saco poluo debaxo del agua.

_Zel._--Brauo venis, picado de gracioso, pero tinto en desabrido.

_Car._--Si os pareciera otra cosa, me muriera. Teneis vos los espiritus muy groseros; los mios leuantan las pajas de finos.

_Zel._--Ha mucho que aprendistes esso?

_Car._--A seruicio de V. m. dias ha que sé quán mal estomago os hará, porque mirad, mi Rey, esto para vos es Griego; yo no os niego que sabeis muy bien de viguela y de canto, poner los pies en vna sala con brio y donayre, atrauesar el antecamara seguro y descuydado sin leuantar el cuello ni concertar la pretina, salir del retrete bufando priuança, fingir gran negocio en cosas de poca importancia, mostrar diligencia adonde no es necessario, traer comparaciones a proposito, tener puntual noticia de la casa de la Reyna, conocer todos los galanes de Palacio, entender dónde se ha de dar el golpe para hazer la seña, buscar ocasiones de ostentar luzimientos y gastos; pues seruidor de damas, no ay que hablar en esso, que estas y otras semejantes acciones son primores de vuestra profession, y de aqui no subis por más que el mar se leuante.

_Zel._ Perderme fuera gloria Si tuuiera Esperança en que viuiera.

_Car._--Burlais de todo? y respondeis _ad Ephesios_? Pues sabed que me cogeis en tiempo que estoy para chocar con un toro.

_Zel._--Aora bien, dexemos esso, qué pajaro nueuo es éste?

_Car._--Mucho hay que dezir.

_Zel._--Contaldo luego.

_Car._--Aueisme de alabar, porque soy hombre para vn hecho portugues, con que lo he encarecido más que si dixera vn hecho romano.

_Zel._--Guarde Dios a los que allá no fueron; pero quántos quedan muertos?

_Car._--Siete, y ocho heridos. El caso es éste. Paseando aora por la puerta de mi moça hallela hablando con vna vezina al pie de la escalera de adentro; y como en estos casos de repente yo muestro mi suficiencia, y tengo preuenidas cautelas para tales sucessos (porque la ocasion de hazer bien nunca se ha de perder), tercié el ferreruelo como soldado, y llegandome al umbral de la puerta preguntéla si estaua alli el señor su padre. La rapacilla estaua bonita como vn oro, con vna basquiña amarilla, ropa negra, en mangas de camissa, los cabellos trençados con vn liston encarnado, que parecia Sirena pintada; y para encender más el fuego, en viendome, se puso como vnas brasas. Dixome: Fuera de la ciudad está, vendra mañana en la noche. Y al despedirme hizo vna reuerencia con tal donayre, que me eleuó, y vengo suspirando, lançando más centellas de amor que ay estrellas en noche serena.

_Zel._--Toda essa era la historia de la Cabra Amaltea, essos son vuestros huertos de Adonis?

_Car._--Esperad, que aora empieço. Qué pensais que hize entonces? Parti como vn rayo a casa de mi amiga Filtria, escudriñé, miré los rincones; asegúreme de que no auia nadie, y díxela: Ea, apercebios, que aora es tiempo; y poniendole la boca dulce con grandes promesas, sin reparar en que me citasse luego de remate por ser passadas las ferias, y estar en tiempo de execucion de mis esperanças, fue al punto a tratar la conclusion deste negocio, y aora viene; y si la trae y me veo con la rapacilla en conuersacion, desde aora hago voto (porque no se me oluide) que me ha de pagar lo nueuo y lo viejo y el tiempo que me ha entretenido con largas, muerto de amores.

_Zel._--Quién no lo estuuiera más!

_Car._--Cierto será no ser vos.

_Zel._--Pues por mí lo digo, que me veo entre el yunque y el martillo (como dizen) cogiendo pensamientos en los huertos de Tantalo, para morir de deseo. Mordiome la serpiente aspid, herida incurable, y se puede dezir por mí: Atlante se puso a sustentar el cielo, pues naci para gritar por Hilas, sin poder valerme. Metiome amor en vn laberinto de dolores, de donde desespero salir, por castigar en vn dia mil ofensas que le he hecho en muchos.

_Car._--Otro Macias tenemos; pero qué lexos estais de passar cada noche el Mondego a nado, como Leandro el Helesponto, por más apassionado que os mostreis!

_Zel._--El alto estanque Cocito, la laguna madre de la vitoria temida de los Dioses passara sin la barca de Aqueronte, y mouiera a piedad con la razon de mis sentimientos a Ditis y Hecate, como otro Orfeo, mas esto no puede remediarme.

_Car._--Sabeis la causa? Porque sin ramo de oro ninguno entró allá, y en estos tiempos en ninguna parte, y tenerle vos, lo veo dificultoso, segun las minas de España se han agotado; mas no me diera Dios mayor vengança que veros muy rendido de amor.

_Zel._--Si lo deseais, dalde gracias, que yo os doy por muy vengado en esta parte, pues me veo tan estraño, que me desconozco como el Sosia de Plauto.

_Car._--Si esso es cierto, no puedo yo estar triste; mas sepamos quién es essa señora para ir a besarle las manos por tantas mercedes.

_Zel._--Dexemos donayres, que no estoy para ellos; que a los desdichados hasta la risa les ofende, y acordaos de las desgracias agenas para compadeceros dellas, y que sois hombre nacido en la misma suerte y sujeto a tenerlas, y ninguno sabe lo por venir, ni se deue reir de los infelices; que la Fortuna quando halaga, entonces azecha, y la próspera es más de vidrio, y sospechosa. Quien de los mezquinos se compadece, de sí se acuerda. Las furias de las nouedades que en el alma siento y los tormentos que la opinion de mis deseos causa, exceden a los que dan los golpes de la[s] Eumenides y Gorgonas. En este dolor desesperado sólo me esfuerça contemplar en la ventura, que es padecer por quien tiene en la menor de sus perfeciones el premio de mis trabajos, aunque fueran mayores que los de Hercules, y lo peor de todo es viuir sin esperança condenado á la pena que dize la letra de la puerta del infierno.

_Car._--Mucho os engañais conmigo si pensais cogerme con reclamo, porque naci del vientre de vn fingimiento dessos, y sé tanto como vos, y dos puntos más cumplir dessa materia. Para mí escusadas son inuenciones y dezir «huid, que rabio». Todos sabemos quántas son tres. Las Iliades de males que fingís, aunque me las dixeran cien Predicadores, no las creyera.

_Zel._--En que las creais ó dexeis de creer no está mi saluacion; porque este mal desesperado me tiene tan sin sentido, que no sé resistir estas venganças de Netolemo, que el vengativo amor de mí toma, indignado de las burlas que le tengo hechas, y puedo dezir: «Donde me quisieron no quise, y quiero a quien no me quiere». Heme transformado en vn eco de vozes vanas, mis quexas son mas sentidas que las de Cigno por su amigo Faeton; los suspiros son de Polifemo por Galatea, y las lagrimas, de las hijas de Belo sobre su hermano.

_Car._--Segun esso diremos:

O Macias, o Macias, no llores pasiones tuyas[596].

_Zel._--No me enfadeis con essa risa traidora, pues sabeis quán pesadas son las gracias sin tiempo. Estoy hablando cosas del alma, por darle algun descanso, y quereis fundar burlas sobre mi dolor. Pareceme que sois como los que por dezir vn dicho agudo pierden vn amigo. Tratemos de lo que conuiene, y no sea todo flores, si no me quereis matar.

_Car._--Si va de veras, hablareos a lo cuerdo, y como experimentado, para que veais quién soy, y porque, segun voy conjeturando, vuestra enfermedad más está en tiempo de medicina blanda que de reprehensiones asperas, y el más fuerte se leuanta mejor dandole la mano. Manifestad al Médico vuestra llaga, si quereis remedio, que el mal descubierto halla la salud. Declaraos conmigo, vere de dónde proceden essos humores colericos, miraré las casas del Zodiaco, en que los doze animales tienen su assiento, y si en aquella ocasion estaua en ascendente el Planeta benevolo, y reuolvere toda el arte judiciaria, con tal primor, que os espantareis; porque yo en esta ciencia de amores puedo escriuir mejor que Tolomeo en la Astrologia, y con las reglas que yo os diere, reios de los aforismos de Hipocrates y Galeno para vuestra cura.

_Zel._--Si yo la tuuiera, no fueran mis dolores impacientes; los demás que se padecen la medicina los sana, sino es el del verdadero Amor, que es como la herida de la lança Pelias.

_Car._--Esso es por lo moral; mas por mi arte, que es de experiencia, os curaré como ensalmador con tres palabras, que traigais por nomina en vn bolsillo: _porfia_, _mata_, _caça_; que tanto da la agua en la piedra, etc., y aquella es casta que no fue rogada; guardad mi regimiento y yo pondre mi cabeça en vuestra salud.

_Zel._--Esta llaga es Chironiana, mayor que la que curó el hijo de Febo á Hipolito despedaçado, y no tuuo tan gran tormento como el mio Filatetes, herido de la saeta de Hercules.

_Car._--Esso es al primer impetu como Frances, el tiempo lo gasta todo; y assi lo pedia Dido a Eneas por remedio de su pasion. Este amor es accidental, vuestra condicion no es melancolica para estoruar el salir de vos essa passion; confiad que sanareis presto.

_Zel._--Con essa esperança me consolara como Penelope, mas desconfio desse y otro cualquier remedio.

_Car._--Qué coraçon de mancebo! nunca vos matareis Moro Ali; deseo saber si os enamorastes de vuestra figura como Narciso? ó de alguna estatua como Pigmaleon? o si está essa dama tan guardada como Danae? Qué hombre vos para la guerra! qué Peritoo o Teseo, que robaron á Proserpina y Elena; renegad de amante que no se atreue a todo, por dificultoso que sea. Nunca os rindais a la fortuna, si quereis vencer, que para todo ay remedio. El buen enamorado ha de acometer más de lo que le parece possible, y vencer el temor de las dificultades que la razon le ofrece, de manera que responda siempre la esperança a los pensamientos.

_Zel._--Si me valiesse auenturar la vida, Piramo por Tisbe no se ofrecio a la muerte con tanta voluntad como yo lo hiziera. Los Decios no se arriesgaron por su patria, ni Paulo Emilio no acetó el morir con el ánimo que yo tengo pronto al sacrificio, de quien me arrastra asido al carro de sus perfeciones, como Achiles arrastró á Etor. Pero mi mal es de calidad, que en la osadía tiene condenacion desesperada, en la couardia tormento inmenso. Qualquiera destos estremos niega medio á mis cuydados: veome entre ellos con el trabajo que se vio Fineo entre las Harpias.

_Car._--Pues ahorcaos como Ifis por Anaxarte. Pesar de mi padre, essa Diosa come niños? o es de naturaleza de demonios? a Lucrecia la Romana solicitara yo de amores, y a Penelope confiara alcançar.

_Zel._--No come niños, mas encantalos con su persona y belleza, nacida para retrato de hermosura humana; porque la suya no admite comparacion, sino es con el Sol ó las Estrellas; y a ser possible alguna dar luz a las tinieblas, sola esta pudiera darla.

_Car._--Pariran los montes y nacera vn raton. Dezid quién es? que yo no os he de creer, porque la passion hasta los inocentes haze mentir, y quien feo ama, hermoso le parece; y no temais, que os sacaré de estar satisfecho, que ya sé que vn engaño de aficion es mas blando que belludo, y vale vn tesoro para la recreacion de vn enamorado. No rezeleis que os la despreciare; dezid su nombre sin temor, que yo soy poco escrupuloso.

_Zel._--Cómo me atreueré a poner lengua en quien mis espiritus contemplan indignamente como el pastor Indimion en la casta Luna? Su amor me tiene sujeto, sus gracias me vencen, su valor me cautiua. Reconuencido por tantas y tan superiores razones, no me atreuo a dezirlo, y lo quisiera encubrir, porque me parece ofendo la causa en tener tal pensamiento, quanto más publicalle.

_Car._--No seais necio, y perdonadme, que quando aueis de ser sabio entonces dexais de saber. No hagais caso de hombre que no aprende de la experiencia, y del discreto que con prouidencia no vence los malos sucessos, porque discrecion sin entereza no vale nada. Yo no os he de consentir, ni sufrir flaquezas de voluntad, que son defetos de culpa; y como los Principes muchas vezes pecan más por lo que disimulan a otros que por lo que cometen, assi son los amigos que no dizen lo que sienten a los que tienen por tales. Sufrirles los vizios es hazellos; en el buen ánimo está la principal parte del próspero sucesso: tenedlo en esta ocasion, y no sentimiento tan costoso que os lo disminuya, y estorue los medios que os han de redimir. La ventura viene a quien la procura, y más ven dos ojos que vno; aqui estoy yo que hago sombra como qualquier hombre, con la de Iuanes _me fecit_ a la cinta, para ponerme por vos a riesgo de la muerte; y la buena Filtria nuestra comadre, que nunca se negó, ni negará, y por vnas chinelas que le deis, subira al cielo en dragones, como Medea quando fue a buscar las yeruas para boluer moço al viejo Eson.

_Zel._--Poco puede ella aprouechar en esta parte; vos hablais con quietud de ánimo, y no considerais que tanta culpa es ser furioso como flaco. La prouidencia ha de ser desconfiada y medrosa. Es de soberuios parecerles todo possible. Los prudentes alaban los fundamentos de las acciones; los ignorantes, los sucessos que da la ventura y ocasion. Destos nunca es alabado el Capitan vencido, aunque pusiesse los medios necessarios para vencer. Fiarme de atreuimientos que traen consigo pena, no lo tengo por cordura; vos dezid lo que quisieredes.

_Car._--Todo se estima segun dello se juzga; assi les sucede a mis consejos. No ay cosa que tanto daño haga a los buenos ingenios y leales animos como la ingratitud. Para aconsejar y ser aconsejado es muy necessario tener el juyzio desnudo de propia aficion, y libre de sus passiones, porque es muy falso el parecer recebido primero de la voluntad que del entendimiento. Si quereis tratar de lo que os conuiene, guardad esta regla: En las desuenturas y aduersidades, o tened ánimo para sufrirlas o amigo con quien passarlas; los sucessos preuenidlos, pero no afligiendo el ánimo, considerando que no aprouecha saber el que ha de ser malo, si no se puede euitar, y si es incierto, de nada aprouecha temer lo que está en duda, y es tormento rezelarlo, si no se puede huir; lo que a otro no osais comunicar, no lo hagais solo, que el ánimo noble es testigo de sí mismo.

_Zel._--Pareceme bien lo que dezis; mas quien sabe temer, sabe acometer sobre seguro: porque de conocer el peligro, nace saber vencerlo. Quien no teme, acomete temerariamente, y no es valentia, pues no vencio conocimientos de riesgo, sino viciosa osadía.

_Car._--El amante sabe lo que desea, mas no lo que le conuiene. Al coraçon apassionado en nada se le ha de dar crédito. Prudencia es conocer en el mal ageno lo que se ha de huir, que es lo que dizen escarmentar en cabeça agena. En mí teneis exemplo de amores; como acuchillado, me podeis dar más crédito que a los Oraculos de Delfos; descubridme el fuego desse rapaz Cupido antes que me enfade, que el enfermo impaciente haze el médico cruel.

_Zel._--Quiero concluir en este punto, por satisfazeros, pues entre amigos no se consiente coraçon doblado; descubrireos lo que os suplico que no salga de vos en ningun modo, si me estimais: porque me va la vida y fin de mi esperança en el secreto desto que os digo, confiado en vuestra amistad, lo que de otro no fiara por ninguna cosa del mundo.

_Car._--Para qué son historias y conjuros? Quándo hallastes por mí vuestras cosas en la plaça? Seguro os doy que seré por ellas vn Harpocrates, si importare, y entre nosotros escusadas son palabras de cumplimiento; fiad de mí, y que el tiempo testificará con obras lo que callo, que a él me remito.

_Zel._--Yo os lo merezco, y creed lo mismo de mí, porque en buenos deseos a ninguno doy ventaja; assi que passemos aora desto y vamos a lo que es el caso. Bien conoceis a D. Carlos, Señor de las Paboas, en sangre noble y rico en renta.

_Car._--En reputacion está de hombre de gran linage y hazienda; pienso que ha poco que enviudó, y tiene vna hija, preciosa joya, prenda de gran marca en toda hermosura y virtud.

_Zel._--Y se llama Eufrosina, a quien las tres del monte Ida concedieran la mançana de la discordia de conformidad, si la vieran, y sus conocidas ventajas la libraran de inuidia.

_Car._--Pues qué ay?

_Zel._--Esta dama es de quien os dezia, descubriendoos lo que de mí encubro.

_Car._--Y essa es la Reyna de Chipre por quien teneis desesperacion anticipada? los misterios que él me hizo, de que yo esperaua quando menos alguna Mora encantada o Ninfa de la fuente de los amores! Qué coraçon éste para librar a Andromeda o a Esiona de los monstruos marinos! De tales espiritus flacos como el vuestro vino la idolatria, y de entendimientos que se admiran de qualquiera cosa, como si no hubiessen visto gente. Pero dónde la vistes? que me dizen está muy encerrada.

_Zel._--Silua de Sosa mi prima es muy parienta suya, criose con ella y está en su casa, hasta que Troilos de Sosa, mi primo y su hermano, venga de la India. Hame embiado mil recados con quexas de que no la he visto despues que vine de la Corte, y me ha regalado mucho, y por acudir a su gusto fui antedeayer a visitarla, para verme qual me veo: porque vi a la bella Eufrosina en hora que no deuiera, tan hermosa, que triunfa como vencedora de toda la hermosura del mundo, con vna frente serena como la de Diana entre sus Ninfas, compuesta de vnos cabellos de Febo, que si los viera Neron, los antepusiera a los de Popea.

_Car._--Heregias de enamorados; essa tal en despoblado pareciera figura de las transformaciones de Ouidio.

_Zel._--Vnos arcos del cielo por cejas con más primor que las lineas de Apeles.

_Car._--Ay disparate como este? qué tiene que ver lo vno con lo otro? lo mejor es dexarlo bañar en sus pinturas, y veremos un Metamorfoseos dando mas bueltas que vn bolatin.

_Zel._--Vna boca de Venus vertiendo sangre de los labios llenos de nectar y ambrosia, cuyas palabras, que son las flores de la hermosura, eran de Caliope.

_Car._--Bueno va, bien tuuiera Zeusis que pintar aqui despacio; quiero dexarlo cebarse en esta imaginacion y dar rienda a su furia hasta su tiempo.

_Zel._--La proporcion y alegre forma de rostro sobre honesto no diferencia á la Luna llena, o a la estrella de Venus, quando salen sobre nuestro Oriçonte, que es el amor que se apoderó desta alma luego que vi tanta perfecion.

_Car._--Por esso tenia razon Teofrastro en llamar a la hermosura engaño mudo, y Xenofonte, peor que el fuego, el qual quema al que lo toca, y la hermosura inflama de lexos; y Aristoteles respondio a quien le preguntó por qué eran amadas las cosas hermosas, que era pregunta de ciego.

_Zel._--Pues qué hará quien vio vn pecho y miembros de Palas, vna grauedad de Temis, labrando con vnas manos de Minerua y los dedos de marfil, más dignos de sentir a Iupiter que Heues y Ganimedes?

_Car._--Mejor fuera dezir de carne, y hablar sin mentir; pero no quiero ser como algunos que estrañan los estremos que hizieron Hercules y otros por mujeres, siendo lo menos que por ellas hazemos, no solo por aficion, pero por apetito.

_Zel._--Y estando assi, leuantaua de quando en quando vnos ojos de Iuno verdes, claros, tiernos, bañados de alegria, tan grandes y graciosos, que mostrauan todo el primor de las tres Gracias, y con razon se le puede llamar la quarta y primera dellas. Ponialos en mí a tiempos hurtados con vn mirar tan disimulado y blando, que me atrauesaua el coraçon, como Filomena a Tereo.

_Car._--Ahi fuera yo hombre para obrar y no contemplar; más que presto la ablandara como vna cera.

_Zel._--Pareciasele vn pie de Tetis con vna çapatilla amarilla, para entristecer del todo el coraçon desesperado del bien que veia.

_Car._--Bonissimo sois para espia, vn lince no vee tanto, passando siete paredes con la vista.

_Zel._--Estauamos mi prima y yo sentados en la antecamara, y Eufrosina estaua en vn valcon que cae sobre el rio, de manera que yo la veia por entre vna antepuerta de traues, y como puse los ojos en ella, nunca los pude apartar, y con trabajo encubria mi eleuacion.

_Car._--Por esso se dize, las manos en la rueca y los ojos en la puerta; y vuestra prima, qué os dezia?

_Zel._--Alabesela lo mejor que supe, y ella alabola de muy discreta y hermosa, y de singular condicion, y que se hallaua en su compañia como si fuera su hermana, y con quien se huuiera criado toda su vida.

_Car._--Todo esso es bueno y haze a nuestro proposito, porque quanto me la dieredes más Merlin, tanto os la doy más muger para vn hecho. Guardeos Dios de muger boba, que no ay quien la entre en camino. Como ella sea de vnas que leen y más leen, muertas por discreciones, melancolicas, malas de contentar, eleuadas de pensamientos, tenemos el medio camino andado, porque con estas tales querria yo tener mis pendencias. Estuuistes allá mucho tiempo?

_Zel._--Estuuiera mil años sin acordarme de venir: tan embelesado me tenia aquel retrato del amor, y tan diuertido, como quien oye el canto de la sirena, y más quando a tiempos la cogia mirandome, si bien hazia luego mas mudanças que Proteo.

_Car._--Ni essa es mala señal, que el amor nace de la vista y los ojos lo parlan. Pues cómo os venistes?

_Zel._--Aunque estaua transformado en Eufrosina, y eleuado como Argos con la musica de Mercurio, el temor de parecer importuno y prolixo, y enfadar donde deseaua agradar me acordó el despedirme; pedile que de mi parte le hiziesse grandes ofrecimientos para que me tuuiesse por muy suyo, porque no ay más bien que pretender ni desear en esta vida que ser admitido por tal.

_Car._--Bueno está esso en essa forma.

_Zel._--Sí, mas quién lo esperará?

_Car._--Quien no desesperare, y para guiar bien este negocio hazeos amigo con vuestra prima para tener entrada.

_Zel._--En quanto a esso mucho lo quedamos, y me pidio que la fuera a ver muchas vezes, y dixo que no auia tenido tan buen dia en su vida, y en palabras no quedé inferior.

_Car._--Tanto mejor; desso mucho, que no cuesta dinero, y las de cumplimiento no obligan; y muy escaso es quien dellas tiene dolor.

_Zel._--Antes conforme a razon deuian obligar mucho, pues son el gouierno del mundo; mas ya el vsar mal dellas se ha hecho costumbre y en que algunos ponen el caudal de su trato.

_Car._--Passo, que os desembolueis mucho; dexemos estas melancolias para los pretendientes. Andemos con el tiempo aora que nos conuiene; que por esso dizen ama el Rey la traicion, pero no al traydor, y querer ser bueno entre malos es gran trabajo. Los hombres pueden reprehender el mundo, mas a enmendarlo solo Dios es poderoso, y de aquí procede mal lograrse los trabajos desta calidad; hazedme merced de iros con el corriente de la gente, y como dizen: Errar antes con los muchos que acertar con los pocos, porque no ay atajo sin trabajo, y dexad essos sutiles seguir sus intentos, con seguro que os doy que terneis poca embidia del fruto que dellos alcançan. Assi que siguiendo nuestro camino carretero, ya que dexastes hecho el fundamento del buen lenguaje, y quedastes corrientes en la conuersacion, tornad allá mañana, que este negocio quiere ser solicitado. Porque no seas pereçoso, y no serás deseoso; la diligencia es madre de la buenauentura, y quando os vieredes con vuestra prima poned la verguença a vna parte, y dezidla el sueño y la soltura, contandola vuestras congoxas, manifestadas con algunas lagrimas que hareis venir con disimulo y cera de los oidos; que vn repique destos es de mucha eficacia para con ellas, aunque pudieran no darles credito por lo prontas que las tienen quando las han menester.

_Zel._--No tengo necessidad de fingir, sino tratar de mis dolores delante de quien más sienta y conozca los que son verdaderos. Pues con solo contarlos excedere a los sentimientos de Priamo en presencia de Aquiles.

_Car._--Dessa manera no hay cosa que os detenga; y si la veis piadosa, pedilde que os sea abogada delante de vuestra deidad, y si os fauorece, no dudeis del sucesso a vuestro gusto.

_Zel._--Y si no quiere fauorecerme seré del todo perdido, porque no me siento con ánimo para sufrir vn desengaño.

_Car._--Gracioso sois. En esta causa nada os ha de dar escandalo; creed siempre lo que hiziere a vuestro proposito, y de lo demas no se os acuerde, que la tierra cria buenas y malas plantas, y junto a la ortiga nace la rosa. Mil yeruas ay que hazen mal, y mil que dan salud. Echad el remo por donde fueren las ondas, que no ay quien no tenga causas de dolor; hazeos a las armas del sufrimiento, que pocos passan la mar sin contar tormenta; no temais antes de oir la trompeta, reforçaos de paciencia para sufrir injurias, guardaos de lugares solitarios que dañan mucho a los tocados desta enfermedad. Acudid siempre a mí con vuestras congoxas y tendreis vn Pilades para Orestes; no adiuineis el mal anticipado, aferraos con la esperança, que quien no se auenturó ni perdio ni ganó. En las cosas dudosas vale mucho la osadia; y pues todo sucesso es incierto, no se ha de temer ni presumir el peor. Si quereis acertar, gouernaos por estos documentos. O, que moço yo para estas cosas, cómo lleuara de parola a vuestra prima y le hiziera del cielo cebolla!

_Zel._--No está en esso la dificultad, que yo tambien tengo lenguage.

_Car._--Pues en qué?

_Zel._--Córrome de pedirle cosa tan fuera de razon.

_Car._--No aueis oido que mejor es verguença en cara que mancilla en coraçon? y al pobre necessitado no le está bien tenerla, porque haze malauenturados, como el atreuimiento venturosos. La necessidad no guarda ley, y esta nos manda esperimentar muchas cosas, y es maestra de las artes y quien las conserua. Tener ánimo en las aduersidades es conuertir la fortuna en vuestra ayuda, corrida de verse vencida. En esta opinion os he hallado siempre, y en muchas ocasiones atreuido; aora no sé que mudança es esta.

_Zel._--Amar y saber sólo á Dios se concede; y quien sabe temer, sabe acometer. Los negocios que me vistis tratar sin temor, no eran desta calidad. En este soy como el Espartano coxo, que preguntandole que para qué iba a la guerra, respondio que lleuaba proposito de no huir, y assi voy temeroso, porque sé que ha de cargar sobre mí todo error que cometiere, sin ser possible retirarme; y ya aureis oido dezir del soldado de Antigono, que estando enfermo era arriscado en acometer a los enemigos en las batallas, y no estimaua el viuir. Hizieronle curar y fue couarde, porque con la salud temia perder la vida que ya amaua. Quando segui amores que no estimé dexar, a todo me auenturaua; aora que tengo hecho empleo del alma, no ay cosa que no tema, y esto juzgo por lo mejor, porque me lo enseña vn puro y verdadero amor, que es propio maestro de virtudes: y quien muda la mala condicion en buena, el escaso en liberal, el ignorante en discreto, el inconsiderado en prudente, el cobarde en osado.

_Car._--Dessa tiña os ha caido en la cabeça, que el cruel amor os ha enseñado a sufrir las amenazas que el pensamiento os pone dessa señora, y os ha dispuesto a consentir en mentiras; pues creed por verdad que los más duros pechos se vencen con blandos ruegos; despues de las tempestades viene el dia sereno. En las cosas arduas crece la gloria de los hombres. La osadia ha de ser al principio de la obra, despues la fortuna disponga los sucessos.

_Zel._--Arquidamas, Espartano, viendo a vn hijo suyo pelear con los Atenienses atreuido y temerario, le dixo: «acrecienta las fuerças o dexa el ánimo», dando a entender ser peligro conocido atreuerse ninguno a más de lo que puede, y vos quereis que me atreua yo a declarar con persona tan encastillada como Eufrosina, que hallará tan altos casamientos y prosperos? Reconozcome indigno.

_Car._--Y vos no os casareis con ella?

_Zel._--Para qué es hablar en esso? no naci yo para tanto bien.

_Car._--Ha, qué moço para vn pan y dos hueuos. Ruin sea quien por ruin se tiene; por ventura nunca vimos otros mayores milagros?

_Zel._--No veis que se passó ya el tiempo dellos?

_Car._--La necessidad los causa, nada se pierde en intentar, y se puede ganar mucho; más vale vn buen consejo que fortuna; en los principios de las acciones no ay que reparar en la razon, y en las de amor, menos. En vuestra prima teneis vn buen medio, que es el todo. Dexad essa nueua verguença y abraçad esta buena ventura, y agradecedla a Dios, y encomendaos a él, y asios a los cabellos de la ocasion, que si no teneis los tesoros de Creso, que en este tiempo dan los quilates del valor a la persona, segun la suma de sus toques, sin ellos enamoró el pastor Paris a la ninfa Enone; y más vale a quien Dios ayuda que quien mucho madruga; y si él os la tiene prometida, todos los del mundo no os la quitarán. Prouad vuestra estrella, que tentando rindieron los Griegos a Troya. Todo lo vence el continuo trabajo. No ay cosa en el mundo que no se pueda esperar, y a Dios nada es dificultoso.

_Zel._--O quánto gusto de oiros!

_Car._--Assi le sucede a quien habla a sabor del paladar. Vos imaginastes que auia de estrañar vuestros deseos; allá lo haga vuestro confessor, que yo, amigo mio, sé muy bien quán poca impresion hazen reprehensiones cuerdas en voluntades aficionadas. No soy cura de vuestra alma, de lo que entiendo os trato. Quando fueres a Roma, habla Romano: comunicaisme amores, no espereis que os los resista. Todo tiene su ocasion, y por no guardarla, he visto que muchos cuerdos por atajar rodearon. El amor en el viejo es culpa, en el mancebo fruto de la edad. Ay tanto trabajo en esta breue vida, que no se puede passar sin alguna recreacion: esta toman algunos en jugar, que está cerca de hurtar, y es ocasion de renegar; otros en caçar, y segun dan a entender las fabulas antiguas, es exercicio, si bien noble, que haze a los hombres brutos y montaraces, y gusto de mucho trabajo y peligro; pero en esto no doy por ley mi opinion, que todas las cosas tienen la estimacion segun la voluntad de cada vno. Para mí no me den otra cosa sino amores; sin ellos no sabré viuir, y assi estoy tan platico, que en mi concepto todo negocio desta calidad me parece possible, y más si me dais ocasiones, aora se hallan con facilidad, si se saben buscar los medios que la buena diligencia siempre descubrió; y si vos no os atreueis a recauar con vuestra prima que os sea intercesora, hazedme su conocido, que yo os la traere a la mano, y podria estar de caudal de manera que no nos desconcertassemos en el partido, que yo soy de á más Moros, más ganancia.

_Zel._--Pues os certifico que no es de desechar, y el dote que tiene no es poco.

_Car._--Miraldo bien, que yo no me he de negar, y como sea cosa que os importe, cortaré por lo sano.

_Zel._--Nunca entendi que erades para tanto, mas ya veo que lleuareis por raçones las armas a Vlises.

_Car._--Y no me alabais más? pues dexadme hazer, que yo os pondre del lodo.

_Zel._--A Dios y a ventura he de hazer lo que me dezis, y donde va lo más vaya lo menos. Yo tengo vna carta de mi primo y su hermano, que embió en un[597] pliego de la India; auiasela de embiar, mas aora me determino a ser el portador.

_Car._--Ya os veo con viento en popa, porque de ahi vendreis a echar cadenas, como dizen. Vamos a hablar á Filtria, veamos lo que dize, y desta manera haremos primero mi negocio y despues el vuestro, que todo tiene su tiempo.

_Zel._--Vamos donde quisieredes, que ya me siento más alentado con la esperança que me dais.

_Car._--Persuadios que soy grande alquimista destas materias: verdad es que nunca me doy a negocios que piden la cura a lo largo, porque soy más amigo de estar a sabor que a olor; mas para saberles los puestos y guaridas y hazerles venir á los laços, no ay perdigon que en llamarlos me gane, porque la experiencia me ha hecho maestro.

_Zel._--Sabeis de tomar el Sol?

_Car._--Por estremo. Allá veo assomar a Filtria; ya se rie, sin duda ay conclusion, vamos tras della a hablarle.

NOTAS:

[594] En el original, _estimatimatiua_.

[595] En el original, así estos dos versos como el anterior, de Jorge Manrique, están impresos á renglón corrido, como si fuesen prosa.

[596] En el original estos dos versos están impresos como si fuesen prosa.

[597] En el original dice _mi_.

SCENA SEGUNDA FILTRIA SOLA.

_Fil._--En fin, en fin, la verdad es seruir a quien os saque la barba de verguença; todos saben el refran: Sanpitar haze buen jantar; Sanrrogar no ha lugar; dadiuas quebrantan peñas. Con dar se caçan los hombres, quanto mejor las mugeres, menos fuertes. No ay cosa más dulce que recebir, y assi acerto el que arrojó las mançanas de oro en la carrera de Atalanta. Sabese ya muy bien que el Abad de donde canta de ahi yanta. Quien conmigo huuiere de negociar ha de ser, hazme la barba, harete el copete. Gente rica y poderosa saca el pie del lodo, y no estos mancebitos de cabello blanco con guedejas y copete, que los pecadores no tienen vn quarto; todo es por acá fue, por aculla entró. Vistete de tuyo y llamate mio; su credito fundan en jurar con ademanes a lo brauo, prometer montes de oro a plaço largo; quando llega os pagan con haré haré; y mal auiendo y bien esperando, vaseme el tiempo y no sé quándo. Aquel te dio, estotro te dará: mal aya quien de suyo no ha. Por esso no erró quien dize: Antes el mar por vezino que cauallero mezquino. Estos tales, ni pintados en pared; antes los querria perder que hallar. Depareme Dios siempre hombres sesudos, que traen los apetitos frenados, y quando les sueltan la rienda y se inclinan a vna muger, nada estiman: porque les grangeis vn favor, sin regatear dan la saya, las çapatillas y quanto pedis por la boca. Con ellos no hay pariente pobre, sufren mentiras, contentanse con esperanças. Tienen paciencia en las dilaciones, y siempre parece que os quedan deuiendo, aunque mas os den. Con estos me hallo yo mejor, con ellos me entierren, y nunca me conozcan embelecadores llenos de cautelas y desconfianças, que todo su caudal se cifra en lo que traen sobre sí, blasonear y fingir; con esto viuen, aunque les cuesta su trabajo, porque los tales son esclauos de su engaño. Qué es el mundo, cómo lo ha trastornado todo a peor! Solia ser que los hombres galanes y nobles tenian su pundonor en ser liberales. Con esto solo y un anillo sencillo enamorauan las Princesas. Ya tienen por el mas discreto a quien mejor guarda vn real. Qué es verlos escatimar; parece que en dar vn marauedi le lleuan los ojos de la cara, y os dizen luego: Comprar hombre barato es gran riqueza, comprar caro no es franqueza. Con esto ved qué merced puedo recebir de tal gente, que ni con espinas buen bocado, ni de escaso buen dado. Dizen los antiguos: Guardeos Dios de ira de señor, de alboroto de pueblo, de loco en lugar estrecho, de moça adiuina y de muger Latina, de tres vezes casada, de hombre porfiado y de persona señalada, de lodos en camino, de larga enfermedad, de medico experimentador y de asno orejeador, de oficial nueuo y de barbero viejo, de amigo reconciliado y de viento que entra por agujero, de hora menguada y de gente que no tiene nada. Este vltimo tengo yo por el mayor peligro, porque no se tiene dellos otro fruto sino importunaciones, y más aora que cada vno viue para sí y solo Dios para todos. Los señores siruense de los criados a bien te haré, y nunca le hazen; y como todos van por este camino, negra medra puedo yo tener con ellos, que no de valde se dize: Ni siruas a quien sirue ni pidas a quien pide. Si fuera en otro tiempo, quando en los méritos de la persona estaua el aprecio, y no en el dinero! Tuuiera yo las paredes de oro, segun este mi oficio es corriente y yo soy solicita: entonces amanecian buenos dias para todos; lo bueno se va perdiendo, la esperança se compra con trabajo y el buen sucesso con la vida. Todo tiempo passado fue mejor. En éste todo es interes particular, aficion propia, fingir verdades y hazer guerra con mentiras. Como soldados saqueamos el mundo, que al fin acá se ha de quedar; peor lo dexamos de lo que nos lo dexaron. Perdido es quien tras perdido anda, y assi se consuela quien sus medidas quema. El diablo fue henchirse la tierra de bachilleres, que son la misma miseria, y con sus trampas tienen hecho el mundo cobarde e interesado; y tan amigo cada vno de su prouecho, que hasta de la habla es escaso, donde no pretende sacar alguno. Pero en los que más nibelan la conuersacion, si les hazeis señas con qualquiera sombra de grangeria hallais afabilidad; y si no, a essotra puerta, que esta no se abre, por más obligaciones que alegueis. Esta es vna tiña muy general, y no hay donde no se halle un pedaço de mal camino. Yo soy aora la Iudia de Zaragoça, que murio llorando duelos agenos; y a la verdad, quien va mal contando, no puede ir bien obrando, y con estos galanes de voto a Christo mal puedo yo salir de laceria ni de mal amo; pero de aqui adelante no seré yo mas boba, que rompa los çapatos por quien no me los diere: qual el tiempo, tal el tiento. Vieja experimentada, aregazada va por el agua. No quiero ser sastre de la encrucixada, que no le pagan la hechura y pone el hilo de su casa; y que me digan: pues Maria bayló, tome lo que ganó. Que bendito es el varon que por sí se castiga y por otro no; dexenme el cargo, que mejor es tarde que nunca, y más vale bien de lexos que mal de cerca, y vn sí tardio que vn no vazio; y mejor es deseo que fastidio. Yo bolueré sobre mí, y a pan duro diente agudo; que en el estado que la persona se pone, en esse le tienen. No consiste en más el hazer cada vno lo que quiere de en tener poca verguença para empeçar. De prudente es mudar consejo, y de los escarmentados se hazen los arteros; yo haré caminos nueuos por atajos viejos. Hallanme alma de cantaro, y en tanto arde lo verde por lo seco, paga el justo por el pecador; alerta, que ya es tiempo; que quien con muchos ha de entender, muchos juyzios ha menester; mas el diablo, y no otro, me reboluio con este Cariofilo, que no me puedo librar dél y de sus importunaciones; todo el dia me ocupa en sus mensages, que no me dexa a sol ni a sombra, y primero que le saco vn quarto de las vñas me suda el copete. Muy fanfarron, promete villas y castillos, y quando viene el plaço, todo es vna mala ventura de vn real; y por esso dizen bien, que el hazer y dezir no es para todos; que ni es oro todo lo que reluze, ni harina lo que blanquea; por lo qual maldito es el varon que de otro fia, y más en este tiempo, en que el mundo tiene puesta la buena ventura en tener. Quando la embidia y cobdicia era del buen nombre, tenian las artes valor y la virtud estimacion. Entonces florecian los amores, y si aora fuera assi, recado lleuo yo á Cariofilo que me diera hasta la camisa; pero quando mucho me pagará con decir: Sirue a señor noble, aunque sea pobre. Pues desengañarme quiero con él y quedar ó bien dentro ó bien fuera; no me conuiene trabajo sin beneficio, ni ir a caça con huron muerto. Y a señor artero, seruidor reçonglero; lo mejor será desconcertarme del todo con él; mas es tan importuno que no hay quien dél se despegue; y lo que le falta de dineros, le sobra de palabras: y tantas vezes va el cantaro a la fuente, que vna o otra se quiebra, y en vna hora se cae la casa. Allá viene con otro tal como él; ya me empieça a pagar con su risa, que estas son siempre sus pagas: renegad de hombre de muchas cortesias.

SCENA TERCERA CARIOFILO, FILTRIA, ZELOTIPO.

_Car._--Besote las manos, amiga mia.

_Fil._--Sí, besote, cabrito, porque has de ser bota.

_Car._--Zelotipo, qué dezis a esta discrecion?

_Fil._--Cortad con tiento, que ay poco paño.

_Car._--No os parece que tiene arte y gracia para viuir con ella el mundo?

_Fil._--Apelo desse mandato, señor juez, que si le he de dar de comer, he menester pan y caldo, y mal pecado, que aun la cena tengo mal acomodada.

_Zel._--A ti digo, hijuela, entiendelo tú mi nuera.

_Fil._--Piensa él que ando yo calçada, y mis çapatillas andan rotas; lo que importa es darme vnas, pues las tengo merecidas.

_Zel._--Y las tiene sanas; pareceme que no quiere perder ocasion.

_Car._--Dare yo toda la çapateria. Hombre soy yo que sé negar nada?

_Fil._--Yo me contentaré con vnas, y mas si fuessen achineladas.

_Zel._--Y tambien con ningunas, si Cariofilo es el que yo imagino.

_Car._--Hablemos primero en lo que es de gusto, despues tiempo aurá para todo.

_Fil._--Assi lo pienso yo; como no es al vuestro lo que se trata, mudais la conuersacion. Pues vna mano laba otra, y ambas la cara: hagase lo que os importa, primero, y despues de Maria casada, tengan las otras malas hadas. Lo que os digo es que no dan morcilla a quien no mata puerco. No diga barba lo que no haga.

_Zel._--Esta toda es un refran: quiero ver si le valen sus traças, que ya caro le cuesta lo que ha de lleuar, pues lo porfia.

_Car._--Amiga mia, entendamos cómo ha de ser esto? Le hemos de poner nombre a este hijo, si lo es?

_Fil._--Y aun sobrenombre, si os atreueis.

_Car._--Atreuer? dare en essa batalla vna lança de ventaja a Hercules.

_Fil._--Pues sus, que hecho le tengo el oficio.

_Car._--Por vida tuya?

_Fil._--Assi muera yo Condesa.

_Car._--O gran muger! aora acabo de conocer que no se puede tratar negocio si no es contigo, amiga de mi alma, doyte quanto tengo.

_Fil._--Siempre vuestras dadiuas son como el que las da. Sea en buen hora, pues mirad no vengais a ser quien solo come su gallo solo ensilla su cauallo. Que si sabeis mucho, tambien yo sé mi psalmo, y mal aya el vientre que del bien que recibio no se acuerda.

_Car._--Si ésta no fuera colerica, no tenia precio.

_Zel._--No ay oro sin escoria.

_Car._--Essa quenta hago, y soy con ella vn cordero, si bien cada hora me quiebra la cabeça.

_Fil._--Todo esso es paja, no sea todo burlar á mi costa. El hombre de muchas gracias es indiciado de muchas culpas. Allá dizen que deuemos dar como queremos recebir, que ingrato es el que no paga lo que deue, ingrato el que dilata la paga y mucho más ingrato el que dissimula y niega la deuda; y éste sois vos, que acabado de seruiros, os oluidais, y no se os acuerda más que de lo que nunca fue; pues creedme, que quien paga bien es señor de lo ageno, y en el dar lo que más se estima y alaba es la presteza, porque reniego de tejo de oro en que he de escupir sangre, y antes querria comprar que rogar.

_Car._--Pareceme que venis de mano armada; pues yo preciome de sufrido, porque quien calló vencio y hizo lo que quiso, y al mal hablador, discreto escuchador, que quando vno no quiere dos no barajan; y mirad que soy más amigo vuestro de lo que vos quereis pensar, y si no sabeis, sabed, pues os teneis por muy sabia, que quien se da prisa a pagar lo que deue más es pagador que agradecido, y a su tiempo vienen las vbas quando son maduras; ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cantaro. El discreto ha de notar y ver muchas cosas, y no dezir todo lo que siente; assi, mi señora, yo os digo lo que importa; dexad hazer a Dios, que muchos dias ay, y quien pierde un mes, no pierde vn año; más vale amigos en la plaça que dinero en el arca, porque con tenerlos ay riqueza; aunque el tiempo corre de manera que se puede dezir lo contrario, que donde ay riquezas ay amigos, porque el vulgo pone la amistad en el prouecho y se cumple lo que dezia Ouidio: Aquel santo y venerable nombre de amistad está puesto a ganar como ramera. Contraria era la opinion de los Scitas, que tenian por más ricos a los que tenian más amigos.

_Zel._--O, cómo es discreta la necesidad, quán lexos está vn poderoso de tener tales palabras para persuadir su intencion, como éste vsa con tanta confiança de que haran efeto! Con razon se dize que la sabiduria cayó en suerte a la pobreça, descubridora de las artes, y por esta causa apartó Iupiter en la edad dorada la abundancia de las cosas: porque la falta dellas nos diesse industria para buscarlas; y es tan sagaz la necesidad, que de la raposa dizen que con la hambre se haze mortecina para caçar las aues. Tales son estos aora, el vno con el otro, que la pobreza de ambos les despierta los ingenios para engañarse en lo que pretenden.

_Car._--Mas vos, mi señora, no veis más de lo presente, y no sabeis lo que va de Pedro a Pedro, y cómo yo soy para las mortales.

_Fil._--Señor mio, palabras sin obras, vihuela sin cuerdas: siempre me prometeis esso, y yo nunca veo esse dia; y aunque soy tosca, bien veo la mosca. La estimacion de los estados es segun en quien estan, y discrecion sin condicion dadla al demonio. Vos pensais tenerme atada de vuestras esperanças, y soy ya vieja para gaytera, y sé muy bien quántas son tres, y quán mal estado tiene quien se sustenta de promessas; yo no he de comer dessa vizarria y lenguaje, sino de mi trabajo; y si no me quereis pagar, no me ocupeis, que yo no os voy a rogar, y vuestros cumplimientos no me satisfazen, porque mulas y amigos faltan en los peligros, y el harto del ayuno no tiene duelo ninguno. Sabeis lo que me sucedera con vos? lo que dicen: A mal Capellan, mal sacristan; a mal amo, mal moço; a mala llaga, mala yerua; que auariento rico no tieue pariente ni amigo. El consejo que tengo por saludable, y os le doy, es que en buen dia buenas obras, y más quiero pajaro en mano que buytre bolando.

_Zel._--Para qué se ha de procurar oir otra Logica ni Retorica? aora creo lo que dize Persio, que el vientre halló el ingenio y que la necessidad es maestra; pero qué matrera es esta? mas de cosario, a cosario los barriles.

_Fil._--Al prometer, poco es vn mundo; en el cumplir está la dificultad; pues yo os digo que negra y mal agradecida es la merced que tarda, y más parece cuydado que voluntad; y si cuesta verguença a quien pide, ya se compra, que quien rogó no recibio de gracia; el buen dar es preuenir el deseo, mas esto por vna oreja entra y por otra se os sale; sea en buen hora, que quien no da lo que estima, no alcança lo que quiere.

_Car._--Aueis dicho ya, señora? pues oidme, que yo os respondere por los propios terminos: no aueis oido, tras la niebla viene el sol, y tras vn tiempo otro, y llegate a los buenos, serás vno dellos? mas tú, hermana, deues de venir melancolica de otra cosa, y buelveste contra mí, porque soy más paciente; pero con todo esso, mucho se alegra el lobo con la voz de la oueja, y assi tengo sufrimiento, porque al toro y al loco dalle corro.

_Fil._--Vistis tal gracia? aueis me dado alguna saya? nada os deuo, que más ay quien ensucie la casa que quien la barra; y por mí se dize, por hazerme miel, me comieron moscas; porque nunca laué cabeça que no se me tornasse tiñosa, y soy siempre con los que más pretendo seruir, como la sardina, que huyendo de la sarten da en las brasas; y la verdad es, que en confiança de parientes nunca dexes de guardar que meriendes, que cada carnero en sus pies se sustenta.

_Zel._--Yo me determino a no poneros en paz hasta veros llegar a las manos, porque tengo mucho gusto de oir essos amores; y bien se ve que comadres y vezinas a vezes tienen riñas.

_Car._--Si a esso llegamos, malo ha de ser para mí, segun oy está picada; pero ladreme el perro y no me muerda.

_Fil._--Sí, bien sé yo que muchos ladridos caben en el oido del lobo; mas no os burleis mucho, que si bien assi me veis, ya he castigado alguno por mis manos.

_Car._--No os digo yo, señor? tened por cierto que le tengo miedo segun es determinada; por esso mirad por mí, si no me quereis ver vn Orfeo.

_Zel._--Desengañaos desde luego, que he de ser contra vos por esta señora, porque a mí me negaré por seruirla.

_Fil._--Mi voluntad lo merece, y podreis disponer de aquella casa; pero no querria fuesse echarlo todo a burlas, y dexando barajas nueuas sobre quentas viejas, porque quien espera desespera, si no alcança lo que desea, no sea lo que digo martillar en hierro frío.

_Zel._--Esso es vna en el clauo y ciento en la herradura.

_Fil._--Pues da ñudo y no perderas punto. Mas todo esto me aprouecha poco; y por demas es citola en el molino si el molinero es sordo, y es peor el que no quiere oir, pues lo cierto es que el desprecio disminuye el amor, la buena correspondencia y obras le aumentan: y assi me alcance la bendicion de la que come tierra fria, que no sé cómo tengo coraçon y cómo no se me quiebran los pies en los negocios de su honra y gusto, viendo tan claro que es todo caçar con huron muerto; pues con quanto le siruo, como todo el mundo sabe, nunca me he visto con vn manto mejorado.

_Car._--Manto, vna horca.

_Zel._--En mal monte hazeis leña.

_Car._--Aora vayasse el diablo y venga Maria para casa; pues sabeis que dizen, mal amo has de agradar por miedo de empeorar; y yo, mi señora, soy bueno para amigo.

_Fil._--Sí, buen amigo es el gato, sino que araña.

_Car._--Mal Cariofilo, buen Cariofilo, al fin ninguno es mejor feligres que yo: y no se puede negar que más vale vn ruin asno que ser asno, y asno es quien asno tiene, pero más asno quien no le tiene.

_Fil._--En buena fe, si esso falta, mal me fuera a mí, si yo no tuuiera otros de más caudal; que con vos ya sé quán pocos ajuares he de hazer, atengome a vuestro vezino el Chantre.

_Car._--Diferencia ay de vno a otro; essos tales, amiga mia, no siruen más que para vn oficio, y assi es bien que den lo que tienen, y que no los veias[598] sino es por su justo precio; pero en mí aueis de mirar la calidad desta persona, que os autoriza en comunicaros, y que soy vn reclamo de crédito para este oficio, y esta honra es sobre todo.

_Fil._--Más es el ruydo que las nuezes, honra sin prouecho.

_Car._--Ya sabeis que no caben ambas cosas en vn saco. Dezidme, Reyna mía, pues quereis que hable: Quién os ha de librar de vn caso fortuito delante del Rey o del Papa? quién defender vuestra casa de vn hurto y de vna bateria? quién cruzar la cara al que os enojare o tocare al hilo de la saya? y para estas tales finezas se ha de sustentar y sufrir a vn hombre como yo, y no hazer caso de poquedades.

_Fil._--Lo que os sé dezir es que mal de cada dia me llega a negros dias. Essos sucessos vienen tarde o nunca, y entonces sereis peor que todos.

_Car._--Mirad lo que os digo: Veis aqui esta capa, y jurad que no teneis otra confiança de mí; porque holgaré saber en qué ley viuo, y ya sé que no ay cosa más barata que la que se compra.

_Zel._--Ni más cara que lo que se pide o ruega, y assi estan ambos en juego. Aora veamos quién lleuará la palma, que la contienda por sus puntos va.

_Fil._--Págome yo de mi amigo, que come su pan consigo y el mio conmigo: el escarabajo llama a sus hijos granos de oro. No ay Romero que diga mal de su bordon. Bien os alabais, mas jurado tienen las aguas, que de las negras no haran blancas. Yo sé muy cierto que perdido es quien tras perdido se anda; ya pudiera ser yo experimentada, que dos pajaros en vna espiga nunca se ligan, y dos amigos de vna bolsa, vno canta y otro llora.

_Car._--Tened atencion, y notad qué tiene que ver vno con otro.

_Fil._--Digo verdad, ois? por esso te siruo, por que me siruas. Puerco de a medias no es nuestro, y yo no me mantengo de humo de pajas. Quereis que me tengan por alcagueta por vos, y que no tenga que comer, y ponga las manos por las paredes, y dé diente con diente? Pues, amigo mio, cuando el bien del señor tarda, el seruicio del criado se enfada; yo no viuo de _bene esse_, y para el mal de costado es bueno el abrojo. Sabeis qué haré? tomaré el consejo que dize: Lo que haze el ignorante al fin, haze el sabio al principio. Todo lo que me sucediere merezco, por ser tan confiada y auerme fiado de palabras. Miren con qué quiere pagarme él aora. Al asna vieja, cincha amarilla; como si naciera yo ayer; quien malas mañas ha, tarde o nunca las perderá. Yo me entiendo: perro ladrador, nunca buen caçador. Todo es en fin pregonar vino y vender vinagre, y alabaros vos y más alabaros.

_Zel._--Quánto sufrimiento da la pobreza y cómo abate los animos y cierra todos los puertos! Quán lexos estuuiera Cariofilo de sufrir, si tuuiera qué le dar! Lo cierto es que el dinero es segura aguja de los que nauegan en el mundo; y quando falta, haze se vsen otras traças, echando remiendos a la vida; y si bien la discrecion es grande atajo para escusar desgracias y afrentas, pero es nadar contra las olas del agua y a fuerça de braços salir del peligro, y con la riqueza se haze todo a pie enjuto, y no en balde se dió por maldicion: en el sudor de tu rostro comeras. Esto se verifica en los cuydados de Cariofilo.

_Car._--Bien digo yo que esso es melancolia. Aora bien, iranse los huespedes y comeremos el gallo.

_Fil._--No es sino el punto de la verdad, y assi amarga; pues aun no me aueis tenido el pie al herrar, y adonde las dan, las toman. Siempre oi dezir que es mejor dar a enemigos que pedir a amigos; ya los muertos no son nuestros, ni los viuos buenos amigos. Rabia me viene a las vezes de tomar el cielo con las manos. Ver el cuydado y diligencia que tengo en vuestras cosas, y a vos nunca os dize el coraçon que digais: Veis ahi vn escudo para pan. Assi que quanto más ay, más mal veo; pero este desengaño me pondrá la sal en la mollera, pues pensé en esta ocasión ensalmarme, y me quebré el pie.

_Car._--Aora holgaos con esto que os diré, y tened paciencia, que no ser agradecida no se puede sufrir; y si el hombre es animal ingrato, más lo es la muger; y aora confirmareis, Zelotipo, lo que muchas vezes aueis oido, que de tres cosas nace la ingratitud. La vna de embidia de uer hazer bien a otro, no reparando en el que se recibe, aunque sea grande, ni acordándose dél. La segunda de soberuia presumiendo ser digno de más, o no sufriendo que otro sea preferido. La tercera de codicia, la qual no se apaga por más que le den, antes se enciende; y con la hambre de lo que apetece y pretende se oluida de lo que recibio; y esto sucede aora, pues desde ayer no os acordais que os regalé en vuestra casa.

_Fil._--Mirad lo que me dió, y esso más de verguença que de coraçon, que assi lo entiendo por el ánima de quien más no puede, y yo no reparo en la cantidad, que bien se sabe que no importa que lo que se da sea mucho o poco, sino la voluntad con que se da; que el valor del beneficio más consiste en el ánimo con que se haze que en la cantidad. Yo me corriera de acordarme desso: porque quien da en cara lo que dió, parece que lo pide.

_Car._--Gentil manera de desagradecer, pues peor es ser desagradecido que escaso, y yo no reparo en essa poquedad, ni lo digo por acordarme della, sino porque me quita el juyzio oir sinrazones.

_Fil._--Digo muy bien, señor; lo que me dais, primero os lo tengo remerecido con sudor de mi cara. A otro huuiera yo seruido como a vos que teneis dinero como el mar.

_Zel._--Como está perdida la verguença, poco ay que sudar.

_Car._--Assi viua el diablo.

_Fil._--Tiendo vuestro padre, que os lo atesora, mas si él me pidiera consejo, yo le desengañara. Que bien ignorante es quien no logra lo que es suyo, si puede; que despues de muerto, ni viña ni huerto, y negro gusto tendrá el alma del que está en el infierno por dexar a su hijo rico.

_Car._--Dexemos las vidas agenas, que bien tiene cada vno que entender con la propia. Aguardad que entre a posseer, y tenga vn quento de renta, y vereis marauillas, que yo lo quiero para quien lo mereciere, y por nacer está otro mayor Alexandro; situacion tendreis, amiga mia, sobre mí, y vuestras libranças se cumpliran a letra vista.

_Fil._--Siempre son essos vuestros remedios, y en el entretanto comere de estar queda.

_Car._--No me canseis, que me pesa me deis ocasion para estarlo, y ninguna cosa me enfada tanto como personas interesadas, y si bien soy blando de condicion y gusto de ser engañado, en conociendoles essa falta, soy duro de muelles.

_Fil._--La madre y la hija, por dar se hazen amigas, quanto más que bien sabeis que si no fuera por necessidad, de verguença no os pidiera vn marauedi.

_Car._--Mejor tú medres que te creo.

_Fil._--Y vos lo que me dais, malo y por mal cabo, y parece que el diablo os lleua, deuiendome quanto teneis, y no os lo he de dezir más lexos, que no sé tener dos caras, ni soplar la lumbre con agua en la boca; y para quien he de ser clara, soy agua del rio, y si no sea este Cauallero juez. Oyga v. m. por me la hazer señalada, veis aqui vn hombre a quien yo siruo de noche y de dia en quantas cosas ay en el mundo.

_Car._--Paso, hermana, no digan que tratamos alguna mala conuersacion los dos.

_Fil._--Y quando esso fuera verdad, era hazer moneda falsa? cayeran vuestros parientes en deshonra? Mas passe por burla, que bien sabe su merced que lo que trato son cosas de vuestra honra; mas vos sois aqui pega, alli pega, y todo embeleco, y yo apenas me dais a entender vuestro gusto, quando parto luego en vn pie. Veisme aqui, veisme alli, veisme acá, veisme aculla, lleuo villetes, bueluo respuestas, traygole moças a casa, auenturome a todo peligro por ir con sus recados, y hago de mí mangas al diablo.

_Car._--Miradme aca, ojos de besugo.

_Fil._--Si, a cabeça quebrada, vntalle el casco; no lo hagais, no, y no os lo diran, que cada vno cuenta de la feria como le va en ella; vos quereis comer cardos con dientes prestados, y cuesta poco a Pedro beuer sobre la capa de Payo; buen Rey, si quereis que os sirua dadme de comer, que bestia sin cebada nunca hizo buena jornada. No soy Camaleon, que me sustento del ayre, ni de la tierra como topo. El Abad de donde canta, de ahi yanta. Paga lo que deues, sanarás del mal que tienes. Si quereis ser bien seruido, no escuseis el galardon, que no ay cosa que tanto esfuerce en los trabajos como ver delante el premio, y el dolor de que se sigue algun prouecho, si se siente, se sufre.

_Car._--No gastemos el tiempo en porfias, que vna hora es mejor que otra; yo ando estos dias algo alcançado por el juego, y quando no lo dan los campos, no lo han los Santos, y como se ha de negociar, amiga mia, es sabiendo guardar los tiempos, como buen esgrimidor. Con esto me desnudareis; y bien sabeis que no soy mezquino, antes a ningun género de hombres estimo en menos que a los miserables, porque no pueden hazer hecho bueno, y estan dispuestos para todo mal: y porque te quiero bien, te he de dar vna regla de mucho prouecho, aunque no sé si eres capaz de agradecermela y sentilla, mas si pegare, pegue, como barro en pared, y sea el presupuesto, que quien pone toda la esperança en el dinero, tiene el ánimo muy remoto de la prudencia, y se prueua con lo que dixo Platon, que no nacimos para nosotros solos, sino parte para la patria, parte para los amigos, y assi dizen los Estoycos, que todo lo que se engendra en la tierra es para el vso de los hombres, para que se aprouechen vnos a otros; no sé si me entendeis? Pienso que vso terminos impropios para vos.

_Fil._--Si no alcança la vieja, alcança la piedra. Aunque no leamos libros, tambien somos gente; lo que vos dezis digo yo; hazeldo conmigo como os lo merezco, y culpáme si me quexare, y no os seruiré.

_Car._--Pues no, que esto ha de ser proporcionado con los tiempos, y considerada la necessidad y la possibilidad, hazer cada vno de su parte lo que puede y esperar ocasion, que vsar daca y toma es baxo estilo.

_Fil._--Peor es prometer y no dar, cosa indigna de sangre noble.

_Car._--Antes aora lo vsa quien la tiene, hidalgo frances no guarda palabra, sino[599] en quanto le está bien, y nosotros acá, a todas las nouedades tenemos hecha ley por mayor; pero yo para seruiros quebraré cien leyes.

_Fil._--Bien estoy en esso, si no se me mojare la ropa: de manera que ha de ser el hidalgo de Guadalaxara, lo que pone a la noche no cumple a la mañana. Pues los pusilanimos se precian de lo que tienen, y el magnanimo de lo que haze.

_Car._--Pareceme que sólo andamos a buenos dichos.

_Fil._--Mal me quieren mis comadres porque les digo las verdades.

_Zel._--Razon es que siruais a esta señora y le deis quanto teneis, que el Rey de España no tiene tal mina.

_Fil._--Esso no quiere creer él, como si lo que hago se lo deuiera de derecho; mas siempre se dize: a buen puerco, buena bellota.

_Car._--Yo no os niego que os deuo la vida; mas tengola para perderla por vos, si os importare.

_Fil._--Nunca me fié de haré, haré; más quiero vn toma que dos te daré.

_Car._--No es el diablo tan feo como le pintan.

_Fil._--Aun más es, señor Zelotipo; tengole solicitadas y vendidas moças como vnos Angeles en poco tiempo, y acreditado en partes que os admirarades si lo supierades.

_Car._--Esso es por mi buena dicha, que todas me codician, que pocos tales como este moço en la dozena.

_Fil._--Esso predican los Predicadores. Mantenga Dios muchos años y buenos a quien aqui está, que passa essas afrentas, que si por mí no fuesse, malos perros os comerian, y vos mal agradecido.

_Zel._--Gentiles alabanças da de sí; a qué estremo ha llegado la malicia humana, que los malos se alaban de sus vicios, como los buenos se pueden preciar de la virtud!

_Fil._--Pues sólo por solicitaros a la señora Polonia...

_Car._--Ea, pues, acabá de desempreñar, sepamos qué tenemos.

_Fil._--Primero pitareis, que ya sé vuestras mañas; gato escaldado del agua fria ha miedo, y lo digo assi porque a Clerigo mudo todo bien le huye.

_Zel._--No pierde lance: todo va por su justo precio. El merecimiento ni el seruicio de las personas no lo tiene; todo se compra y vende; en ser caro o varato está el engaño.

_Car._--Qué quereis que os dé? veisme aqui, mandadme poner en pregon, y vendedme.

_Fil._--Y yo para qué os quiero? a, hi de puta y qué negro empleo y qué ajuar?

_Car._--Despreciaisme, señora! en buena hora, alegrome desso.

_Fil._--Paga, paga, parlero, y se hará todo bien.

_Car._--Por estas barbas, de daros vna joya de valor si la nueua fuere tal.

_Fil._--Yo lo quiero assi, mirad lo que prometeis delante deste Cauallero, que yo fiome de vos.

_Car._--Mas hazedme merced que no os fieis, que con ser desconfiada leuantareis muchas casas de tres altos.

_Fil._--Y yo fui y ella estaua con su madre y no pudimos hablar.

_Car._--Y pues todo esso era?

_Fil_.--No os enfadeis, que aun yo no me enfado; ella es atreuida, y como presumió a lo que iba, mandóme que le comprasse agujas para que huuiesse achaque de boluer a verla.

_Zel._--Ha, mugeres; a quien nunca faltaron cautelas y ardides para executar su gusto.

_Fil._--Y yo, Maria de buenos pies, fui muy corriendo.

_Zel._--Todo mentiras y enredos, por encarecerme mas la atencion con que la escucha Cariofilo, aunque no le da credito.

_Fil._--Bueluo antes con antes, y como boba llamela a la escalera; dixe que iba de prisa, que no podia subir: ella vio el cielo abierto, y vino como vn rayo. Relatele mi embajada lo mejor que supe; respondiome que la metiades en la mayor afrenta del mundo, y quexose de mí porque le dixesse tal cosa.

_Zel._--Muchos daños se escusaran si las madres no fueran bobas con sus hijas, y suceden los más porque suelen algunas muy confiadas dexarles hazer lo que quieren, y despues quando aduierten el peligro es sin remedio, y ninguna cosa importa tanto como la madre tener cautela y ser sospechosa, para hazer la hija segura en la virtud.

_Fil._--Yo la satisfize y asseguré de manera que se puso más blanda y me contó que estuuo en punto de reuentar de risa de vuestra dissimulacion.

_Car._--Ha, qué gracia! yo lo conoci luego, y de lo mismo no me podia defender de reir.

_Fil._--Aqui le repliqué que me contastes quán hermosa estaua con los mayores suspiros del mundo, y que venistes embelesado de su gala y discrecion, que os parecio mayor que otras vezes por no auerla visto tan de cerca hasta entonces.

_Zel._--Qué capa de huerfanas, la culpa está en la muger moça que oye sus alabanças y presume que se las deuen de derecho, y assi las cree con facilidad, y sin sentir beue en ellas el veneno; y la ignorante madre que la consiente tales conuersaciones, qué disculpa tendra? pues es cierto que si no huuiera malos medios, de que se aprouechan hombres ociosos, que no se viera muger rendida, que engañada ninguna lo es quando ellas no quieren serlo.

_Fil._--Y por aqui le dixe las mis benditas, como mejor entendía; pero qué ay que hablar en esso? con mis buenas razones acabé con ella me prometiesse que os hablaria esta noche, mas que auia de ser a puerta cerrada, como otras vezes.

_Car._--Doyla quatro higas. Pesar de mi padre con la hija de puta! que tal se sufra en el mundo? Y vos, buena Dona, venis muy contenta con esso, y hazeis marauillas? pues idos a pasear.

_Fil._--Escuchad, si quereis, y no me atageis y vereis para quánto soy.

_Zel._--Entre punto y punto encaxa la saya, y al fin todo ha de ser nada: lo cierto es que no ay gusto que no se compre a peso de paciencia; y assi tengo por la principal parte de la discrecion el sufrimiento.

_Fil._--Entonces quando me dixo esto, puseme muy enojada y la dixe que no meteria más los pies en su casa, y me lauaria las manos de todas sus cosas, porque no erades vos hombre con quien tal se hauia de hazer, y más mirando tanto por su honra.

_Zel._--Con tal fiador segura la tiene.

_Fil._--Dixo luego ella: esso no sé yo, que al fin es hombre, y todos estan llenos de engaños, y sólo andan por cumplir su voluntad.

_Car._--Todas predican lo mismo, y al fin caen en la trampa.

_Fil._--Muchos mueren en la guerra, y por esso no falta quien vaya a ella, porque ninguno piensa ha de ser el desgraciado.

_Car._--Mas a la verdad, yo imagino que somos con vosotras algunos. Pide el goloso para el vergonçoso. Si los hombres fuessen tan discretos que tuuiessen sufrimiento, es sin duda que fueran muy rogados; y esto bien lo conozco yo, pero no sufre mi coraçon tener paciencia de codicioso, porque no me gane otro por la mano, y porque sé que este negocio no consiste en más de saber gozar las ocasioues, y perderlas es gran desdicha. Pues en qué quedamos?

_Fil._--Entonces repliqué: más os quiero yo a vos que a él, y si no le conociera tan enamorado a ojos vistos, no os lo nombrara.

_Car._--Conclusion, abreuiemos, que ya sé que no ay cosa rogada que no salga cara.

_Fil._--Al fin porfiando acabé quanto quise.

_Zel._--Bien corresponde aquel espacio de réplicas con la prisa de llamarla a la escalera. Por cierto tengo que miente ésta en quanto dize, y que son merecedores de gran pena los padres que presumen de sus hijas que se han de casar mejor de secreto, y con estas esperanças les consienten quanto quieren, y ordinariamente sucede que por donde pensaron ganar pierden.

_Car._--Esso me declarad, porque nos entendamos: ha de abrir?

_Fil._--Y recebiros con los braços abiertos, y con esto me vine[600] a la mayor prissa del mundo, que me sudaua ya el copete; mas en estas hazañas esmero yo mi saber, porque estas moçuelas que les hierue la sangre, vozales en el trato, eleuadas en amores, hazen a dos manos y quieren abraçar mucho en poco tiempo, y yo como las siento golosas, pongoles luego el cebo, y creenme como si todo fuera verdad; y quando se me estrañan, si me pongo melancolica, luego se rinden a obediencia.

_Car._--De manera que el negocio queda assentado como conuiene.

_Fil._--Y no como deue, dizen ellos allá; junto y apuntado; cortad por do quisieredes, esta noche de las onze adelante os espera, y abrira la puerta al primer siluo que dieredes.

_Car._--Esso es cierto?

_Fil._--Cierto y recierto.

_Car._--Esse es grande punto; pues qué me dezis aora, amiga mia, llegaré a uer qué tiene la liebre?

_Fil._--Yo descargo mi conciencia sobre vos, nunca en esso me meti. Con donzellas ni tiro ni pago: alma tengo; pero seos dezir que por alagos se quiere lleuar la moça y no por fuerça, y della y de la naranja tomar lo que diere. Nuera rogada y olla reposada no la come toda barba, y si os veis en la ocasion, aduertid que quien a sus enemigos popa, a sus manos muere, y estas tales se escandalizan mucho si les hablan buenas dotrinas, y lo tienen a poquedad: hazed como fuerte varon; pero en todo lauo mis manos y os aconsejo que mireis por su honra y tengais cortesia.

_Zel._--Buen pacificador de ruidos es ésta.

_Car._--No ay tal muger en el mundo; digote, amiga, que eres para consejera de vn imperio, y por éstas, y si no que nunca me las quite, que te he de sacar de verguença, y te prometo que no te llames desamparada en lo que yo pudiere, y que otra puede ir mejor afeitada, etcétera.

_Fil._--Hazedlo assi y tendreis la bendicion de vuestra madre y la mia; y pues el negocio está concluso, cuenta de cerca, amigo de lexos.

_Car._--Yo cumplire mi palabra; aora, de pobre Obispo, pobre seruicio; veis ahi vn escudo, otro dia Dios hará merced.

_Fil._--Una mala dadiua dos manos ensuzia; mal parto, hija al cabo. Pusistisme la boca dulce con que me dariades vna joya, y mirad lo que me dais.

_Car._--Aora no nos oiga alguno: quien te da vn huesso no te querria ver muerto.

_Fil._--Si, caçador que mal tira, presto tiene la mentira.

_Car._--Mejor es deuda vieja que pecado nueuo. Valga esso por señal, y lo demas vendra sobre la buena pro le haga, que aun tenemos mucha costura.

_Fil._--Por esso lo tomo, y mirad que el buey por el cuerno y el hombre por la palabra; y si me engañais vna vez, no me engañareis otra; pues moça tengo yo aora a mi mandar gordilla, y mal vestida (como dizen), redonda como vna bola: mas quien huuiere de prouar el vino, halo de hazer bien con ella, que la muchacha vale todo el oro del mundo.

_Car._--Dime, amiga, es de aqui del varrio? o ha venido de fuera descaminada?

_Fil._--De aqui es, bonita como vna plata, algo bobilla, y tiene vna voz que os enamora si le ois vn Romance de sol la.

_Car._--Dessas es? yo asseguro que ha corrido más ferias que vn buhonero.

_Fil._--Luego sabeis vos lo que ay y no ay. Pues no os mateis, que no os ruegan con ella.

_Car._--No tengais pesadumbre[601] de que se diga la verdad; con todo esso, aunque tenga carne de toro, assentadme allá en la Cofadria.

_Fil._--Si pagais la entrada, y si no, no tendreis cirio, que por dinero bayla el perro.

_Car._--Porque sois boba, que siempre he de enseñar yo de valde; no será mejor que lo que se diere sea para vos, y tenella como cabeça de lobo? y luego pensareis que todo lo sabeis; no tenemos ya concertado que de todas las que vinieren a vuestros puertos me deis la salua, y que yo haga con vos mi cortesia? No he de gozar de algun priuilegio por ser tributario continuo? Pareceme que quereis que quiebre vanco; yo no quiero más que verla en vuestra casa vna hora.

_Fil._--Esso poco? No se os entiende más. Es el mal que no os la... no quiero dezillo; pero ahora tengo mala ocasion con mis vezinas, que se ponen a hilar a las puertas y notan quanto ven, y ya ellas estaran murmurando el veros conmigo.

_Car._--Pues ahorquense las borrachas, y si hablaren, sepalo yo, y vereis si las pongo freno.

_Fil._--Quando yo viuia en la plaça era el trato franco, porque alli todas tienen que negociar, y entran y salen al tiempo que quieren, sin ser notadas de ninguno.

_Car._--No tratemos de rodeos; yo estoy apercebido para todas horas, y soy hombre para pagar las costas.

_Fil._--Quien muchas piedras mueue y muchas estacas prende, vnas vezes gana y otras pierde; vos quereis vna en la mano y otra en el saco.

_Car._--Soy Cesar, varon de todas las mugeres, y donde yo estuuiere no venga Proculo.

_Fil._--Pues qué os contaré a esse proposito? oy tuue dos estudiantes por huespedes con dos moças aldeanas.

_Car._--Ha, ladrones, essa es la instituta en que ellos estudian, y despues suplen con grauedad la falta de las letras desimuladas con malicia, y son los que nos escalan la tierra; y dime, amiga, tuuieron sala franca?

_Fil._--Ay, ay, y cómo si tuuieron, y más que ellos eran hombres de hecho y beuian los años.

_Car._--Qué açote de verdugo! y las señoras qué tales eran?

_Fil._--Bonitas como vn oro. Estas aldeanas son amorosas, limpias, frescas, vienen aliñadas con sus cofias de puntas, camisas labradas, toalla con rapacejos, çapatillas de dos suelas, las caras sin artificio, el cabello negro, que no ay más que desear.

_Car._--Y esas tales entregastis a essos lobos hambrientos?

_Fil._--Ellos hizieron el concierto allá fuera, y vinieron sobre cosa hecha; y buena obra es hospedar a los peregrinos, y del mal que el lobo haze al cuerbo le place; ellas vienen de las aldeas al mercado; entonces ellos con achaque de comprar lo que traen, les dizen sus Latines, con que ninguna se les escapa.

_Car._--O, nunca ellos acá vinieran para ser picaros; pues vn bien tienen ellas dessos señores: que guardarán mucho secreto. Tened por cierto que dizen más de lo que hazen, todo por mostrar que son como la otra gente. Lo que importa es que essas queden ya por perroquianas, para que quando bueluan sean conocidas de los dos; y de aquí adelante yo visitaré el mercado, que no de valde se dize que rio buelto (_sic_), ganancia de pescadores. Cada dia se sabe más.

_Zel._--Señor, vamonos.

_Fil._--Mas mudaos, que los muertos se van.

_Car._--Amiga mia, essa moça te encomiendo, y tal puede ser, que me contente y lo haga bien con ella.

_Fil._--No se da a cata como melon.

_Car._--No nos hemos de desconcertar quando esso fuera.

_Fil._--Todo se hará bien; acordaos desta vuestra cautiua, que todo es migaja de pan en capilla de fraile.

_Car._--No es más necessario, yo tendre cuydado y no has menester a otro.

_Fil._--Pues al pobre no prometas y al rico no deuas. Yo voyme por lo que dizen. Quien bien sirue y no pide, quanto sirue tanto pierde.

_Car._--Quedate a Dios, hermana.

_Fil._--Vete en buen hora, escudero; la miseria del escudo con que viuo! esta vez me podrá engañar, mas otra no.

NOTAS:

[598] _Sic._ Acaso quiere decir sirvas.

[599] En el original, _si en quanto_.

[600] En el original, _viene_.

[601] En el original, por errata, _pensadumbre_.

SCENA QUARTA ZELOTIPO, CARIOFILO.

_Zel._--Demonio es ésta.

_Car._--No ay que buscar mejor oficial de su oficio.

_Zel._--Y vos en el vuestro no le dareis ventaja.

_Car._--Esso yo os lo juro, que ley con ley se entiende.

_Zel._--Lindamente se las tuuistes tiessas, y os distes en los broqueles.

_Car._--Ella se desuela por cogerme, y lleua sin paciencia hallarme con poco dinero. Mas muchas cosas sabe la çorra y el erizo vna sola, por donde nunca me coge descubierto; y como la tengo empeñada en lo que ha hecho por mí sobre mi palabra, pretende mejorarse, y sufreme, que el sufrimiento no lo hallareis sino en quien tiene necessidad; y de aqui viene que con los Principes, quanto más los seruimos, estamos menos libres y más prendados, y su obligacion es sujecion nuestra. Para con éstas, si quereis que buelen, comed siempre con ellas adelantado. Ardides son de pobreza, que todo lo alcança a fuerça de braços y maña; por auerla yo vsado con ella, hablaré esta noche a mi dama a pesar de quien le pesare.

_Zel._--Quiteseos tal cosa del pensamiento, y persuadios que os miente esta borracha de Filtria.

_Car._--Mentir, cómo? Hallado aueis el moço sufrido, pues con quién lo ha para no ir a sacarle vn ojo y mostrarselo al otro?

_Zel._--Yo nada creo de los que tengo por mentirosos, y es regla que guardo con los tales.

_Car._--Pues vos sois todo dudas. Estás tu aqui, Culebrina, pues por éstas que la ahorcasse de vn pie o le cortasse las orejas si me engañasse; y si tuuiesse culpa la gentil señora, le daria desde vno hasta mil açotes.

_Zel._--Mayor castigo merece la mentira, autor de toda maldad, porque en la primera se abrio la puerta de los vicios; y para mí los mentirosos son el más baxo género de gente que ay, como el tiempo lo baraxa todo y conuierte las buenas opiniones en malas costumbres. Acuerdome que lei de los Lacedemonios, que pareciendo delante dellos vn Embaxador con cabellera, Arquidamo no le consintio dar su embajada, diziendo: Cómo puede hablar verdad quien no sólo trae la mentira en el alma encubierta, mas publica en la cabeça? Tanto se estrañaua todo fingimiento en aquella Republica, y aora se viue con él, y se tiene el mentir por buen arte.

_Car._--En esso reparais? poco viuireis, porque ya el logro de la vida está en ser fingido y falso. Intencion sencilla y pura no es moneda que corre en trato del mundo. En el que alcançamos quiere hombre que sepa acomodarse a la necessidad y sazon, y tantear el retorno de sus ocupaciones; essotras finezas y primores son inutiles. Si quereis ser tenido por inhabil, tened palabra y dezid verdad. A quien oyeredes llamar buen hombre, dalde limosna y doleos dél. Seguid las pisadas de los que llaman Ladinos, y triunfareis, que éstos tienen habilidad para franquear el camino sin correrse de que los conozcan. De Marco Caton el primero cuentan que si vestia armas, parecia nacido en ellas; si trataua de letras, que se auia criado estudiando; quando fue labrador, ninguno entendio mejor la agricultura; quantas vezes le acusaron, tantas se defendio por sus razones, y que en todo fue eminente con marauillosa industria, teniendola ochenta y seis años que viuio en sus acciones, opinion que ganó por saber dar a cada cosa su propio ser. Pues si viniera aora a tratrar con estos que tienen por discretos, no viera palmo de tierra y pareciera rezien nacido; porque para ellos es cosa de ayre el contrahazer del Momo, las colores del pulpo, las lagrimas del cocodrilo; y quantas figuras la naturaleza haze respeto de los personages que representan si les conuiene, y traen la astucia tan por sus puntos, que si dizen de Iulio Cesar que era autor de adulterios, no tanto por el vicio, como por saber de las mugeres las determinaciones de sus maridos contra él, por donde atajó algunas conjuraciones: assi este género de gentes el fin a que mira su saber es a la codicia que los guia, y enseña a contraminar interesses; y las cautelas de Vlises y de Bruto, que se hizieron locos, no son comparables a las que vsan, porque fingirse vn hombre sin juizio, es luego entendido; mas hazerse inocente para venderos, mostrarse liberal para robaros, amigo quando pretende algo de vos, sufrido para lo que le conuiene; y quando no os ha menester descubrir su malicia y ser ingrato y desconocido, esta discrecion es fruta nueua y dificultosa de conocer, y se halla mucha en esta tierra. Aconsejauan los Sabios de Grecia que no se procurassen muchas amistades para escusar sentimientos de trabajos y enojos agenos, pues sobran los propios. Aora triunfa el que tiene muchos amigos, porque se ayuda de todos, y no haze sino por el que pretende retorno en prouecho propio, ni dize verdad más de en quanto le está bien.

_Zel._--Pues si se averiguó delante de Dario que la verdad era superior al poder del Rey, de la muger y el vino, cómo la vemos tan despreciada y abatida?

_Car._--Porque los ojos de la vanidad humana, deslumbrados con el interes propio, son ciegos para participar de su luz, y muy de antiguo se dize que engendra odios y la lisonja amigos, y por no conocer el precio que tiene no la estimamos.

_Zel._--Lo contrario dezia Pitagoras, que preguntandole si hazian los hombres alguna cosa semejante a Dios, respondio: quando hablan y tratan verdad.

_Car._--Ellos dizen muy bien a esso que quien no miente, no viene de buena gente, y presumo que imitan a los caçadores, exercicio que da mucha materia de mentir, y entre ellos los de más presa son vnos que escondidos en vna choza caçan con redes, y por ser a pie enjuto y de prouecho, es gustoso, como a los que no dizen verdad el vso de no tratarla, y assi buscan modos extraordinarios de hablar y dilaciones para que dure su traça, y la costumbre les haze cada día más diestra su naturaleza, porque quien entre miel anda, vntarse tiene. Entendeis este Latin?

_Zel._--Ya os entiendo; no ay tal cosa como hablar con el estilo de los oraculos antiguos.

_Car._--Esso es lo que digo; quereis crédito para hazer leyes de errores a vuestro saluo, que lo tengan mayor que las de Minos y Licurgo, sin que las atribuyan a los Dioses? pues hablad lo que no os entiendan, vsad terminos estraños, palabras breues y equiuocas, con vn dezir assi, assi, ya me entendeis; mostrad que estais adelante en lo que se dize. Dad a entender que reseruais más en el entendimiento de lo que dezis, con lo qual tendreis suspensa la gente del vulgo, que se eleua con qualquiera nouedad; y de aqui resultó el hazerse los Indigetes, que desapareciendo, se conuertian en estrellas; y esta es la causa porque los Filosofos hablauan por simbolos, por eternizar sus escritos y hazerlos más célebres y de estimacion, que se lo da el no ser claros y ocasion a que los interpreten por más agudos que ellos los escriuieron, y de ser assi ha resultado su duracion: porque a los que por virtud dixeron verdades si se entendieran, huuieran quemado sus libros: porque ya llaman truhan á quien desengaña; y si alguna buena dotrina se recibe, es por venir cubierta con regalo y blandura, que ya en el mundo se trata tanto dél, que hasta los preceptos que son de nuestro prouecho y que enseñan lo que nos conuiene, queremos cubiertos a manera de pildoras açucaradas para poderlos passar.

_Zel._--De manera que llamais saber filosofico a la simulacion; nunca vos vseis della, porque los Filosofos que tratauan de virtud no vsaron essos rodeos, sino hablaron verdad con claridad, y padecieron persecuciones por ella, y éstos que su trato es fingir, vsan mentiras y viuen dellas.

_Car._--Enseñadme vno dellos, por ver qué conocimiento teneis.

_Zel._--Qué gracioso sois! entre tantos quereis que haga vna golondrina verano. Esta es vna tiña general, que muy valida anda siempre de máscara en vanquetes, de que se sigue no poco trabajo, por serlo comunicar con hombres fingidos, conuersacion que es acertado recatarla: porque demas de ser enfadosa, tiene peligro, y en lugar de amor engendra odios; y si con éstos se tiene coraçon sencillo, vais perdido; es necessario ir con el fuero de la tierra, porque lo que se vsa no se escusa, y de otra manera es ser fabula del pueblo, que se deue euitar, y si bien esta es enfermedad de nuestros tiempos, las rayces las tiene muy hondas, y su daño es muy antiguo: porque Iubenal dezia: qué haré en Roma, que no sé mentir?

_Car._--Mas qué gran tratado se podia hazer de cosas desta calidad de más prouecho que otros que salen!

_Zel._--Por esso pocas vezes me satisfazen los Predicadores, que no saben tomar vna materia alta y profunda como ésta, en que metan la espada hasta los vltimos tercios.

_Car._--Pareceme que os picais, que es mal caso y término de negociante, que enfadado del mal despacho y poco efeto de su diligencia, quiere hazer Corretor al Confessor del Rey.

_Zel._--Dezid lo que quisieredes, que quando sea assi y passe a murmurar, no es para escusarlo a tiempos, por espantar congoxas, aunque la mordedura sea satirica y llegue al coraçon; y no ay gusto ni medio para aliuiar cuydados como censurar y reprehender el mundo, a quien dél anda sentido, y más de alguna gente que ay en él, que se pudiera escusar mejor que moscas.

_Car._--Triste condicion es essa y diferente de la mia: porque veo que los reprehendidos que dan grande ocasion para serlo, triunfan de los reprehensores; atengome con el mundo enamorado, en que se va siempre nauegando á costa con viento próspero y haze todo el año vn eterno Abril, la noche escura y tempestuosa, flores de Mayo. En este viaje corre todo franco, el interes y la codicia no vogan. Finalmente la vida enamorada es la de los campos Eliseos, y no tengo paciencia con que aya algunos que por calificarse de modestos, la anden con estremos publicando por vana, y passen a desacreditar y anichilar las mugeres.

_Zel._--Essos tales son como aquel de quien se cuenta que siguiendo vn leon vna cierua, ella huyendo se escondio en vn bosque a la vista de vn pastor, al qual el leon preguntó por la cierua, y él con voz alta le dixo: no la he visto, mostrandole con el dedo dónde estaua, de manera que con el miedo del leon fue falso a la cierua. Assi los que blasfeman del amor y burlan de las mugeres, muestranse esforçados en resistirse en público, y con el alma le reconocen; quexanse dellas y son los culpados, contraminando su inocencia con malicia, de donde se sigue querer introduzir por mala la mejor cosa que tenemos, y quien es tan poderosa con nosotros, que no ay flaqueza ni mal que por su respeto no cometamos, ni peligro a que [no] nos dispongamos por su gusto.

_Car._--Todo se deue a las mugeres como a lo mejor del mundo.

_Zel._--Ellas se emplean mal en tan mala cosa como el hombre; pues porque nos creen, las engañamos; si nos aman, las destruimos; si se defienden, las deshonramos; si se rinden, no las estimamos; y para verificar lo que se dize contra ellas ser blasfemias en apocar su saber, su constancia, su verdad y perfecion, y que son más fuertes y constantes que los hombres y quán rendidos les estamos; vimos a Salomon idolatrar por complacer vna muger, y adorar los Dioses que ella engañada tenia por deidades; y no vimos a Salomon conuencella que creyesse en el verdadero Dios, que él claramente conocia y creia, y ofendia por ella. Qué saber es éste del hombre? qué constancia? qué verdad? qué fe? Si esta muger fuera Iudia y Salomon Gentil, ella le hiziera Iudio. La muger sustentó lo que creia, y el hombre lo nego: ella vencio con la sinrazon, y él con la razon fue vencido; de más que nos tienen tan rendidos, y sus vitorias contra nosotros son tantas, que pretender resumirlas sería imposible; y siendo esto assi, toda alabança y estimacion se les deue, confessando que la virtud que en ellas florece es natural, y si cometen errores, son culpas nuestras, que las solicitamos y nos desvelamos por engañarlas; por lo qual justamente somos merecedores de gran pena, y que sea condenada por baxeza, y caso indigno de discrecion y nobleza murmurar de mugeres y no reconocerlas por la mejor cosa del mundo; y es lo mismo que los maldizientes, que murmuran de Religiosos, siendo tan cierto que viuen con ordinario exercicio de virtudes; y si acaso alguno por los continuos combates del enemigo comun cae y[602] leuantase luego a continua penitencia; y no reparan en sí mismos, que como mundanos, libres, sin temor ni verguença cometen todas las horas mil pecados que tienen por veniales, y sin ningun arrepentimiento, atreuidos alaban en sí lo que estrañan en los buenos.

_Car._--Ha llegado a tal punto el estilo cortesano y de los que lo siguen, que llaman discreto y gracioso al murmurador, y al que lo es más desenfrenado le hallan más sal, y lo admiten en su conuersacion, celebrando por agudezas lo que dize destas materias.

_Zel._--A ningun género de gentes tengo tanta lástima, ni estimo menos, que a los murmuradores de Religiosos y mugeres, porque por sus sacrificios y virtudes me persuado que nos sufre Dios, y por ellas tengo por cierto que se sustenta el mundo, y a mi parecer sería sin juyzio y demasiado malicioso quien esto negasse.

_Car._--Pues hemos llegado a censurar, sabeis quién me enfada? vnos hombres que de su mala opinion quieren hazer ley y se precian de sustentar vando por su autoridad sola contra lo que está muy recebido y la verdad aprueua.

_Zel._--Dessos y de sus conuersaciones se ha de huir[603], y yo tengo vna regla para apartarlas y conocellos.

_Car._--Dezidla, veremos qué tal es.

_Zel._--El que no teme a Dios, burla de su discrecion; el que por mostrarse muy hombre pone atreuida lengua en jurar, tenedle por necio; y si es assi que no puede ser amigo de su diuina Magestad quien no le obedece y a su nombre tiene deuida reuerencia, culpa será graue el comunicarle y sufrirle.

_Car._--Amigo mio, no os pongais en hazer el mundo obseruante; dexad esse cuidado a quien le pertenece por obligacion; conformome con que sólo aceteis conuersaciones que se acomoden a vuestra condicion, porque éstas son de gusto y sin achaques, y las demas son vn perpetuo enfado; y si las comunicaciones se buscan para entretener la vida en contento y amistad, tenerlas para lleuar pesadumbres, de donde nacen odios, es locura y necedad.

_Zel._--No condeno yo tener muchos conocidos, lo que reprueuo es que la amistad no sea particular con algunos.

_Car._--Muchos tienen por discrecion tenerla y comunicar con toda suerte de hombres para ayudarse dellos en sus necessidades.

_Zel._--Essos no tienen amor ni verdad; el interes es su Dios.

_Car._--Hora es de cenar: vamos a cumplir con nuestra naturaleza. Passadas las de nuestras venturas, yo ire a buscaros.

_Zel._--Sea assi, que ya quisiera que amaneciera, para tener passada noche tan larga para mí, pues no puedo contentar estos ojos con la vista de otros. Para vos será breue, ocupandola en vuestros gustos.

_Car._--Essas ponderaciones son viejas; voyme antes que os alargueis más.

NOTAS:

[602] Parece que sobra aquí la conjunción _y_.

[603] En el original dice _luzir_.

SCENA QUINTA ANDRADE.

_And._--Mi amo Zelotipo anda muy lastimado pocos dias ha; muero por saber la causa, y no la puedo entender; solia no encubrirme pensamiento suyo, y aora no sé qué demonio tiene o qué no, que no está para pedirle mercedes. La noche passada no cerró los ojos; vino de fuera quando quería amanecer, y el cuydado de Andrade velar como grulla para abrirle la puerta, porque no le sintiessen en casa, que, mal pecado, esta es siempre la vida que yo tengo con él, y por esso se dize: negra es la cena en la casa agena, y mas negra a quien la cena; y viuir siruiendo es más tristeza que morir, porque no ay señor que no tenga por razon su voluntad, y no sólo la aueis de sufrir, mas alabarsela, si no quereis seruir de valde; y yo tan necio, que perseuero con éste y no me voy aprender oficio, sabiendo muy bien que quien en Palacio enuejece, en hospital muere; pero en fin, quierole bien, que parece que me cortó el ombligo. Mas si por desgracia le huuiessen acuchillado en alguna encrucijada? que son los gages que lleuan los que rondan toda la noche, porque estos estudiantes son desesperados y andan en quadrilla armados como reloges, no sé qué juzgue ni qué haga; él entró sin hablarme palabra fuera de su costumbre; paseose por la sala, suspiraua, daua golpes con las manos, y tirauase los dedos; yo me afligia de verle con tales estremos, imaginando que estaua loco; en fin, despues que se mitigó algo la furia, rendido se acostó por buscar algun consuelo. Quando empeço a ser de dia, durmio sin despertar hasta que le llamaron para la mesa, y no comio dos vocados; alguna cosa le sucedio que le quema la sangre, y no puede ser menos; yo de muy agudo cortéme, preguntéselo, respondiome con darme dos golpes; y tuue por buena suerte no me diesse más, porque por vna paja se pega fuego al molino y poca hiel haze amarga mucha miel. Retiréme luego sacando pies, que a quien has de rogar no deues enojar, y al criado lo que le toca es obedecer a su señor y no darle consejos, que ellos sufren mal y lo reciben peor; lo que importa es mirar cada vno lo que le conuiene, y del mal ageno no tener cuydado. Experiencia tengo desto, aprovechéme della, apartéme como pude de la primera furia, porque de pequeña herida se haze grande llaga; hizeme mudo, consideré que quando el martillo[604] da la yunque sufre y no hay bien ni mal que cien años dure; de colera de señor y de justicia guardar el primer impetu, que despues en quanto la piedra va y viene, Dios dara de sus bienes. Embiame aora con vn recado a Cariofilo, otra tal cabeça como la suya; fue su compañero en la Corte; es hijo de vezino desta ciudad; aurá quinze dias que vinieron a holgarse a su tierra, porque les faltó la moneda que ellos gastan sin dolor, a costa de barba larga y sudor ageno; conuieneme bolar con los pies, porque no cobre lo que ayer perdi; que éstos gustan de quebrar sus pesadumbres en nosotros, y assi arde lo verde por lo seco, paga el justo por el pecador, seruis de noche y de dia, y más aueis de pagar su disgusto, sentir sus dolores como propios. Yo no siruiera a mi amo, mas como ha dias que estoy en su casa, no querria perder lo seruido, porque a piedra mouediza nunca la cubre moho; y como allá dizen, mal amo has de guardar por miedo de no empeorar, yo lo he de sufrir hasta ver dónde llega su ruindad; porque por otra parte passo vida de Rey, y si está contento, es todo buena ventura, su caudal tengo en mi poder y gasto sin cuenta; assi passo, fiandome de sus esperanças; no es segura ganancia, pero voyme por el hilo de las gentes; entendido he, por mis pecados, que no ay para ellos buen proceder ni vida tan ajustada que baste a que nos hagan merced, que assi llaman todos al pagar el seruicio, porque las conciencias son largas y las manos cortas; quanto mayor obligacion nos tienen, tanto más nos aborrecen. Si nos nacen canas siruiendo, dizen ellos que nos criaron y que entonces empeçamos a seruir; con cualquier achaque nos despiden, y si nos bueluen a recebir, publican que es por misericordia, y se ha de merecer de nueuo. Los muy justificados ponen el juyzio de nuestro seruicio, que ellos vieron y saben quál es, en el Confessor, que nunca supo el trabajo que es seruir; luego vienen Letrados liberales del sudor ageno y Harpias de su interes, y rebueluen Bartulos y Baldos, y hallan vna ley que les desobliga hasta de los mandamientos de Dios, que no sufren entendimientos nuevos. Assi que venga el diablo y escoja; y con razon se dize que el bien del amo no es heredad cierta; lo mejor era no seruir a ninguno, mas todos lo dizen y lo desean, y la codicia vence al conocimiento que tenemos de lo que nos conuiene ver. Los pensamientos de mi amo, el mundo es poco para él, dize que ha de traer de la India montes de oro; pues no será tan ruin que lleuandome consigo, no me haga bien, diziendo, como me ha dicho muchas vezes, que hará y acontecera; si no lo cumpliere, no me faltará con qué pasar la vida, Dios me ayudará y con su fauor confio venir con mucho dinero y comprar en mi tierra vn par de buenas casas, y ser más honrado que todos, y comer gallinas y perdizes. Esta es la casa de su padre de Cariofilo: quiero llamar.

NOTAS:

[604] En el original, _martilo_.

SCENA SEXTA ANDRADE, CARIOFILO.

_Car._--Ola, ola, quién está ahi?

_And._--Yo soy, señor.

_Car._--Quién sois?

_And._--Andrade.

_Car._--O señor, V. m. es? suba su bellaqueria, llamais como loco, digo como priuado.

_And._--Yo reniego de tantas honras.

_Car._--Cubrios, señor.

_And._--Bueno estoy assi.

_Car._--Dónde andas, picaro, que no pareces, ni me has venido a ver desde que venimos de la Corte?

_And._--Con más razon me puedo yo quexar, pues V. m. no da lugar que le hable despues que está en su tierra; en tiempo de higos no ay amigos, sea en buen hora: bolueremos á la Corte y mi peral tendra peras, y alguno me aurá menester y querra le lleue recaudos.

_Car._--Pareceme, señor, que me amenazais; pues doyte mi palabra, Andrade, que tengo necesidad de tu fauor aora para cierto negocio de nuestro oficio.

_And._--Ojala, mas V. m. tiene á su Cotrin.

_Car._--Esse villano para nada es bueno; yo no confio mis secretos sino de ti, que fuiste siempre mi priuado, y somos amigos antiguos; demas que ayer se partio para su tierra.

_And._--El me lo dixo y lo bien que V. m. lo vistio; no lo haze dessa manera mi amo con migo, y no porque me falta amor y fidelidad, que en esso bien sé que le lleuo ventaja; son venturas: en dos dias alcança vno lo que se deue a otro por muchos años; tambien yo querria que V. m. le pidiesse de mi parte licencia á mi señor para ir a holgarme a mi tierra quinze dias, y traere churizos para lleuar a la Corte, quando en buen hora boluamos.

_Car._--Y a qué quieres ir?

_And._--A qué, señor? a comerme una gallina solo.

_Car._--Ha picaro, y cómo eres castizo.

_And._--Pues, señor, tambien somos gente, y cada gallo canta en su gallinero.

_Car._--Y con essa cara de Zigarra, y esse mostachillo determinais vos de ir allá, sin más prouision y passaporte?

_And._--Que no sea possible que V. m. dexe essas burlas?

_Car._--Bien será que te engrudemos otras barbas y te rapemos essas a rapazadas.

_And._--Estas creceran, y a fe que tengo para mí que no me han de conocer allá.

_Car._--Podra ser, mas vos estais muy mal azepillado y más ancho que largo.

_And._--Aun he de crecer.

_Car._--No creo yo tal, porque ya estais añudado; ha te nacido el diente cordal?

_And._--No sé, pienso que sí.

_Car._--Veis, no os digo yo? guardate si allá fueres de casarte, porque espero en ti vn gran cornudillo.

_And._--Esso está muy lexos, porque yo he de ir con mi señor á la India.

_Car._--Resolucion me parece de hombre de ánimo; pues yo sé de tu amo que te quiere bien, y lo ha de mostrar con obras.

_And._--Confiança tengo de su voluntad y yo se la merezco.

_Car._--Y pues, qué te parece desta tierra? huelgaste en ella?

_And._--Bien, pero mejor me hallo en Lisboa, que es madre de todos, y en el mar ancho se cria el pez grande.

_Car._--Ya sé que tienes allá vna hermosa vendedera.

_And._--Esso nunca falta, mas en la Corte viue hombre a su plazer, y no siruo más que a mi señor, que le sé su condicion, y aqui su padre manda, la madre manda, la hermana manda, y no me dexan sossegar vn instante, y aunque aya cien moços en casa, a mí solo han de mandar, y muchos componedores echan a perder la nouia, y asno de muchos, lobos se lo comen; demas que en la Corte nunca me faltan dineros, y aquí no ay sino el comer hasta no poder más, y no puedo allegar vn quarto; y como dizen, la tierra que sé por madre la he. Tal es Lisboa, en quien nunca falta el trato y la buena ventura para todos.

_Car._--Lo que yo sé es que no teneis aora qué comprar, porque ya me entendeis; que quien trae las manos en la massa, siempre se le pega della.

_And._--Esso no se puede negar, la verdad Dios la amó de ordinario; se sisa poco o mucho, ay pieças viejas que vender, baratos de juego y otros percances que nunca faltan.

_Car._--Qué te parece, Andrade, de nuestras damas de Palacio, estaran aora muy cuydadosas o tendran otros galanes?

_And._--Es el mal que no: todas son muy prouidas en no estar fiadas en vn ancora, por no ser como el raton, que no sabe más de vn agujero.

_Car._--En esso te afirmas?

_And._--Y se lo daría yo por consejo, porque quando vna puerta se cierra, otra se abre, y vn ruin ido, otro venido, y no estan obligadas a guardar lealtad hasta el dia del juyzio final, y ni Sabado sin Sol, ni moça sin amor.

_Car._--Segun esso, diremosles luego, que a quien Dios se la diere, San Pedro se la vendiga; y tu amiga Eluira de Almeida, tendra ya amigo?

_And._--Menos me fiaré dessa, por mas juramentos que ella hizo, porque costumbre pongas que no quites, y vezerrillo que suele mamar, proueelle el paladar, y sea tuya la higuera y comame yo los higos. Lloraua quando yo fui allá por las camisas de V. m. y estaua con vna toalla rezia y negra por toca, y juróme y tresjuróme que no se auia de poner otra hasta que le viesse delante de sus ojos, ni auia de salir de aquella casa sino los Viernes, quando fuesse a nuestra Señora del Monte a pedirla que durasse poco esta ausencia; mas si ella es la que yo imagino, hará como viere hazer a sus amigas; y no dudo que tendra amparo para no morir de frio; pero yo asseguro que assi como vamos, que ay campo franco, porque le es muy aficionada, y negará por V. m. a todo el mundo.

_Car._--Y la madre reñira aora?

_And._--Essa tuerta par diez que es la más falsa y interessada vieja que vi jamas. Siempre me dezia: No dan morcilla a quien no mata puerco, y no estaua contenta sino quando la lleuaua alguna cosa. Llamauale a V. m. esse vñas de hambre, y a mí ladron bellaco mentiroso; ella no tenia verguença para dezir lo que queria, y yo reiame. O, lo que beue, valame Dios; y yo asseguro que no fuera la hija tan ruin si la madre no la hiziera a sus costumbres. Predicauala siempre que no se fiasse de mí, y mucho menos de V. m., y a la fe no sé si eran ellas el lobo y la bulpeja todos son en la conseja; con todo ambas muy llorosas mostraron sentimiento de su partida de V. m., pero yo voyme por lo que dizen: No cries gallina donde la raposa mora, ni creas lagrimas de muger que llora; y para mí es cierto que nunca nacio ni nacera peor cosa que la mala muger.

_Car._--De mí te sé dezir, Andrade, que no las trato más que para mis horas de plazer; doyles poco, y nunca pago adelantado.

_And._--Esso es lo que importa y no ser como su amigo Galindo, que las da lo que tiene y lo que no tiene, y ellas se burlan dél.

_Car._--Qué me diras de nuestras vezinas las botoneras?

_And._--O señor, qué inquieta traia a la hermana más moça; si no nos vinieramos, antes de muchos dias se la echara en las manos a mi señor, y en buena fe yo soy muy gran necio en no recauar para mí, que ellas todas me quieren, y él nada me agradece, y todo lo atribuye a su bizarria; pero yo me atreuia a negociar mejor por mi buena platica.

_Car._--Y lo alcançaras sin duda, porque tú lo entiendes con ventaja, mas nunca fuiste para hablar para mí la otra hermana.

_And._--Essa tenia cuyo, y era más zahareña, y zelaua tanto a estotra, que no la dexaua a sol ni a sombra, y conmigo dissimulaua por ser mi amiga.

_Car._--Y de la tendera qué me dizes?

_And._--Que es bonita y astuta; ninguna vi tan entremetida y resabida, y es la más segura y disimulada muger que pensé ver, y el cornudillo de su marido me quiso matar, porque me halló vn día hablando con ella dentro en su casa: escapéme con dezirle la señora que me enseñaua vnas camisas que le auia ido a comprar.

_Car_.--Y si te cortara las orejas?

_And._--Si he de hablar la verdad, yo no estaua en cielo ni en tierra, pero tuue siempre la mano en mi daguilla y él temiome; mas yo imaginé que auia hecho la ida sin venida como potros a la feria, y mi señor me ha dicho que si pusiera en mí las manos que lo hiziera tajadas. Bueno está lo hecho, que la vengança es tarda y es mala de tomar de quien se guarda, y el gusto que da es breue; y más vale salto de mata que ruego de buenos; porque quando siruas al Conde, no mates al hombre, que morira el Conde y pagaras el hombre, y el preso y el cautiuo no tiene amigo. Lo cierto es que quando me vi fuera, di gracias a Dios y me acordé que muchos perros lamen en el molino, y todo el mal es para el que cogen; ella me tenia aduertido de lo que auia de hazer, y como la cosa bien negada nunca es bien creyda, valiome la dissimulacion que tuue.

_Car._--Y tu señor qué haze aora?

_And._--Durmiendo quedaua en el regazo de su hermana, que le traia la mano por la cabeça.

_Car._--Es hermosa?

_And._--Al diablo! como mil angeles.

_Car._--Por tu vida que le des vn recaudo de mi parte y me hagas su conocido.

_And._--Guarda, nunca Dios tal mande; auia yo de ser traidor á mi señor? ni V. m. lo querra.

_Car._--Hate hablado en mí en alguna ocasion?

_And._--Muchas vezes ha tratado de V. m. y dize que le parece muy galan y de buen talle.

_Car._--Y tú que le dizes?

_And._--Qué le he de dezir, sino lo que en V. m. ay, y luego me pregunta si tenian V. ms. amores en la Corte y lo que hazian, y assi esto como lo demas que trata es con mucha discrecion: porque en todo tiene mil gracias, y lee y escriue estremadamente, y lo que a mí más me importa es que tiene muy buenas entrañas y me da regalos para comer.

_Car._--Es enamorada?

_And._--No sé, ella anda muy vizarra, y la muger muy lozana dar se quiere a vida vana, y más ésta que está tan regalada de su padre, que la madre no se atreue a hablarla; pero para aqui y para delante de Dios, que me parece moça cuerda y de estimacion y altiua de pensamientos.

_Car._--Pues guardala destos estudiantes, que son sanguijuelas de conuersaciones, y con sus armas daran combate al Cayro.

_And._--Dize V. m. verdad, y a fe que los temo, porque son tantos y tan ociosos, que no ay cosa que se les escape, si bien todo su deseo es comer a lo seguro, y nunca salen de malcocinado; mas ella está mejor con los Cortesanos.

_Car._--Es muy amiga de tu señor?

_And._--Con estremo; su mayor deseo es acertar a regalar a su hermano.

_Car._--Y pues él qué dize aora?

_And._--Ya se me oluidaua, pues bien de prissa me lo mandó.

_Car._--No perderas tus mañas.

_And._--Dize que no salga V. m. de casa hasta que sea muy tarde que vendra a verle; y si ha de salir V. m. que le embie a dezir dónde le hallará para darle á V. m. cuenta de lo que sabe. Ayer por la noche fue V. m. con él?

_Car._--No.

_And._--Yo no puedo entender lo que haze, o en lo que anda estos dias, porque todas las noches va fuera de casa y viene a dormir a la mañana, y con esto anda sin gusto ni juyzio.

_Car._--Mira no le ayan hecho alguna supercheria entre muchos.

_And._--Aunque más fueran, no se la harian, que es muy valiente, y no dexa la capa en el terrero; mas el diablo que sepa esso, por ninguno se puede jurar; deseo saber lo que es, y lo he de alcançar si no me muero. Su hermana anda más curiosa, y le pregunta la causa muchas vezes; él desimula; ella piensa que es cuydado de la Corte, y si lo es no espero remedio tan presto, porque su padre no tiene orden para embiarlo hasta coger los frutos, ni puedo.

_Car._--Vete y dile que yo me echo a dormir la siesta, y le aguardaré hasta que venga; y, amigo mio, veamonos más vezes, que tenemos mucho que hablaren cosas de importancia.

_And._--Dios delante, todo se hará bien.

ACTO SEGVNDO

SCENA PRIMERA ZELOTIPO.

_Zel._--O, quán poco reposo permite ni consiente el amor en el alma de que tomó possession con tirania, pues sólo espera el descanso de sus trabajos en la dura muerte: la qual si bien se considera, se ha de llamar blanda, pues para los desdichados no es tormento, sino fin de desuenturas; y assi dezia muy bien Epicureo[605] que no era mal el padecella, el camino para tenerla sí; y no hallo otro más breue para alcançarla que este por donde voy, segun lo que de mí siento, y la dilacion me aflixe y atormenta, dando bueltas sin cesar en esta rueda de mis varios pensamientos, como el cuytado Ixion en la infernal por sus amores, huyendo de mí propio, como la hija de Inaco de su nueua figura, y assi estoy estraño de lo que solia ser, siguiendo la esperança que huye de mí, como Inaco de Esperies. O ciego niño! con razon te dan este nombre, pues tus apetitos y mouimientos carecen della y de todo juyzio claro. Triste del que te está tan sujeto, que conociendo y padeciendo tus daños, los busca con incessables deseos, y atropellando quantos inconuenientes se me ponen delante, sigo la materia de mis culpas, de las quales mis propios sentidos me dan la pena, como sus perros a Acteon. No te llamen amor, sino comun desuentura, como dezia Sofocles, porque tú eres Pluton, tú la molesta y forçosa necessidad, la furiosa rabia, el mismo luto; en ti se encierran la verdad y la mentira, la inquietud y el sossiego, la flaqueza y la fortaleza. Tú reynas en todo género de animales, en la tierra y en el mar, y ninguno de los Dioses se escapó de tu tirania, y quien por tal no te conoce carece de sentido. El gran Iupiter te obedece; tienente los hombres por maestro; tú haces la vida gustosa, enseñas los ignorantes, sustentas el sufrimiento, esfuerças en las aduersidades, venzes la pobreza, y por el contrario, conuiertes los racionales en brutos, a los sabios hazes idolatrar, corrompes lo más puro, entristeces la alegria; tu esperança es desesperada, paraiso triste, pensamiento sin cuydado, ojos sin vista, paz con discordia, honra con verguença, destruydor de fuerças, engendrador de vicios, conquistador de ociosos, robador de libertades, sin razon, sin orden y sin confiança. En tanta confusion, qué sentirá quien ha de seguir tu vandera? O desventura de enamorados! a quien no llegan los males de Nioue, ni el peligro que mostró a su amigo el tirano Dionisio en el combite. O triste alma apassionada de sus furias, como Atamanta que está ahogada en dolores en la playa de mis desesperaciones, como Ceicis, sin hallar quien me ampare y aliente. En mis determinaciones me saltean desesperados rezelos, intento acometer y a nada me atreuo, quisiera ir a verme con mi prima Silua de Sosa, por consejo de Cariofilo, y no me resueluo: porque pedirla que me ayude en esta empressa tan ardua y dificultosa es cosa fuerte y demasiado atreuimiento, y me pongo a riesgo de perder su conuersacion; si no intento este medio perdere la vida; no sé qué me haga. O qué poco ánimo para enamorado! Atreuiose Paris a enamorar y robar a Elena en su Reino, Pluton a la hija de Ceres, Bulcano acometer a Palas, Neso huir con Deyanira, Boreas hurtar a Oritia; pues es menor el amor que yo tengo a Eufrosina para no atreuerme? Detieneme considerar que aun para quererla desmerezco tanto, quanto sus merecimientos exceden a todos los destas, consideracion que me rinde a que no me atreua a esperar, quanto más acometer; no solia yo ser desta condicion, ya no sé qué soy. La noche passada que estuue con Cariofilo fui acongojado de la embidia que tuue de sus amores, por la poca esperança que de los mios tenia, passela en vn suspiro despierto en mi dolor, y aunque desuelado no me consintieron mis pensamientos vn breue sueño; y si algun reposo tuue, se passó en visiones causadas de mis temores. Aora en fin el cuerbo no puede ser más negro que las alas; yo me he de arriesgar a tentar fortuna, pues dizen que vn palmo de pereza acrecienta diez de daño, y la negligencia corrompe el ánimo, y ser diligente lo conserua y aumenta; no quiero quede por mí, que no ay quien caue como el dueño del huron; haré de mi parte lo que pudiere, sin mirar inconuenientes; lo que fuere mio, a la mano se me vendra; querer medir las cosas de ventura por razon es demasiada prudencia, y hombre muy comedido nunca subió mucho. En el mundo, que no tiene orden, valen los pensamientos desordenados. César triunfó por entregarse temerariamente a la fortuna, y Pompeyo fue vencido por fiarse de su juyzio: medirlo todo por él es querer limitar el poder de Dios, que tiene por costumbre vencer cosas fuertes con debiles instrumentos; en él me encomiendo, como todo poderoso, y como Dauid en su nombre con vna onda y cayado mató a Golias, a quien temia todo vn exército armado, assi puedo y espero alcançar lo que pretendo con sana intencion, y para seruicio suyo; yo me resueluo a ir a ver a mi prima; no sé si será ya hora. Ola moço, Andrade.

NOTAS:

[605] _Sic._, por Epicuro.

SCENA SEGUNDA ANDRADE, ZELOTIPO, VITORIA.

_And._--Señor.

_Zel._--Qué labios traeis, villano, y qué monton sois de sueño! Ola, con quién hablo?

_And._--Señor.

_Zel._--En pie os dormis, sabeis qué hora es?

_And._--Poco ha que vine de casa de Cariofilo, y dieron las dos.

_Zel._--Mi vestido está limpio?

_And._--Aora lo limpiaré.

_Zel._--Yo no sé qué ocupaciones y negocios son los vuestros, que no teneis cuydado de mí despues que estamos en esta tierra.

_And._--No me dan a mí esse lugar.

_Zel._--Sea en buen hora, que no todos los tiempos son vnos; pero yo os prometo que os he de poner en orden de oy adelante, y daros leyes de viuir antes que del todo os hagais saluage. Vn picaro como éste, que nunca se ha de ver harto de dormir!

_And._--Si yo no velasse toda la noche, no dormiria de dia; mas de traer quebrado el sueño a sus horas, nace tomarlo a todas las que puedo.

_Zel._--Velas tú? mucha pereza y bellaqueria que tienes en esse cuerpo; pues miren el asseo de su persona, y aquella pretina cómo la trae atada. Pues yo os asseguro que estais lexos de ser Iulio Cesar.

_And._--Mucho tiene Dios que dar y aun está donde solia.

_Zel._--No sé si sabeis que sois muy feo, y nada bien hecho.

_And._--Muy poco se me da a mí desso; querria más mucho dinero.

_Zel._--Gran socarron me pareceis.

_And._--Bueno está aora mi amo; no deue correr buen humor; mejor seria darme vnos çapatos antes que me dexen éstos.

_Zel._--Por qué engordais tanto? pareceme que se os echa de ver el buen pasto.

_And._--Yo me soy de buena complision, mas esto que digo: Estos pies no andan ya para ir con V. m.

_Zel._--Qué ha de ser, si los teneis tan mal hechos que no ay herradura que os arme? yo me determino a mandar que os azepillen las piernas, y amoldaros essa cara, que me corro de dar de comer a vna bestia tan desaliñada. Calçaos aquellos çapatos mios y lauaos esse rostro con alguna legia; iremos a hablar a mi prima Silua de Sosa.

_And._--Quando V. m. me embió a casa de Cariofilo, fui a lleuarle vn recado y vn poco de fruta de parte de mi señora, y me preguntó por V. m. y dixo que le besaua las manos, y que le embiasse aquella carta de la India, y que no se oluidasse V. m. de ir a verla.

_Zel._--Cómo no me lo has dicho?

_And._--Si V. m. dormia y me mandó que no lo dispertasse quando viniesse, cómo lo auia de dezir? Pues qué contaré á V. m.? Vi a la señora Eufrosina tan hermosa, que nunca pense ver cosa tal.

_Zel._--Inuencion de mis hados, que a los brutos dara entendimiento. Dime qué hazia? o cómo la viste?

_And._--Llegó la señora su prima a recebir el recado a la puerta de la antecamara, y venia abraçada con ella, con los cabellos trençados, con tanto donayre, que mal año para quantas ay en Palacio.

_Zel._--Todos estos son soplos del fingido Ascanio para encender mi fuego. Y Cariofilo qué te dixo?

_And._--Que esperaua en su casa.

_Zel._--Limpiame estos çapatos y vente conmigo. O Venus, que tantas vezes consumiste el furor deste que desprecia las armas de Tifeo; tú que lo libraste de la prision en que lo atormentauan los heroycos Varones, pues voy en su dia y hora, guiame como guiaste en Cartago a tu hijo Eneas.

_And._--Qué suspiros y murmuraciones son estas que mi amo tiene consigo? Que me maten si él no emprehende alguna quimera; mas si se le ha metido en la cabeça enamorar a Eufrosina? No será mucha marauilla, segun es loco, y en su opinion presume que por discreto y galan ha de rendillo todo, y yo quisiera más dinero que todos sus versos, porque este franquea el campo y lo demás es martillar en hierro frio.

_Zel._--Qué agradable sombra tiene esta calle con el ayre, que ya siento más blando que el de Aurora a Zefalo en sólo llegar a esta puerta. O escalones de mi ventura, quién osará subir, entendiendo que me pongo en ocasion de mayor cayda! libreme Dios del aguero de la subida de los Franceses, que descubrieron los gansos. Sube tú, Andrade, y auisa a mi prima que estoy aqui. Dexa, dexa, que esta señora lo hará. Señora Bitoria, adónde lleua su viaje?

_Bit._--Señor, a su seruicio, al rio.

_Zel._--Antes que baxeis, por me hazer merced, dezid como estoy aqui, y perdonad este atreuimiento.

_Bit._--Buen orden es esse, a buena dicha tengo que se ofrezca ocasion de hazer á V. m. este pequeño seruicio.

_Zel._--Es mucha merced, y yo os lo seruire, y dessa buena persona no se podia esperar menos.

_And._--Ladina es la fregona y á proposito para vn par de toques.

_Zel._--Pues qué se perdera en trabar con ella estrecha amistad?

_And._--Veremos, que aun aora yo soy nueuo en esta tierra.

_Zel._--O coraçon vandolero, ya siento que me dexas por irte con quien me tiene el alma y los sentidos. Todo el cuerpo se me estremece en pensar que he de entrar en tan gran batalla, sin voluntad libre, con que todo lo solia acometer atreuido.

_And._--Malo va el negocio o yo soy inocente. Mi amo está más palido que si entrara en desafio; de quándo acá es tan vergonçoso y confuso? Mucho me da que pensar; sin duda él viene con alguna mala determinacion; pues matenme si yo no lo supiere, por más que de mí lo encubra.

_Bit._--Señor, suba, que ya le espera.

_Zel._--Besoos, señora, las manos mil vezes; quedate tú aqui, Andrade.

_Bit._--Yo las de su merced.

_And._--Señora, quiere que la acompañe?

_Bit._--No es necessario, ni por acá lo acostumbramos.

_And._--Pues a fe que no es muy seguro ir sola vna cara como la vuestra.

_Bit._--Hazeis burla ó cortais?

_And._--No burlo, por este cielo que nos cubre.

_Bit._--Esso os deuo, y aqui me tiene a su seruicio.

_And._--Y yo, señora, estoy como muy su cautiuo con hierros. Contenta va la rapacilla y vfana porque la alabé; no es mal principio éste, pero yo muero por saber el intento de mi amo Zelotipo; y en quanto está con su prima, me parece que no será malo seguir el camino desta moça, y trabajar por hazerla a mi mano y de nuestro vando; podra ser que aproueche, pues no ay tan mala yerua que no tenga alguna virtud.

SCENA TERCERA BITORIA, ESTUDIANTE, ANDRADE.

_Bit._--Estos cortesanos son buena gente, tan comedidos, que os perdereis por ellos; en fin, en fin tienen cortesia; estotros de la villa son mal dotrinados, hablan siempre de tú por tú, por daca las pajas os deshonran. Todo es dixete y dixisteme, y andar azechando por ver lo que passa; si ven alguno destos de Palacio, se espantan, y en su ausencia lo mormuran y dizen dél las tres leyes, y en su presencia no aciertan a hablar palabra de corridos; por esso se dize que la peor gente para tratar es la de poco saber, y más si son aldeanos. Estos estudiantes buenos mancebos son, si no fueran tan locos, tan parleros y alabanciosos de hecho y por hazer. Ay, acá está mi enamorado; alguna cosa me dira.

_Est._--Señora Bitoria, por qué lleuais tan mala vida? y no os cansais de ir tantas vezes al río? hazer de vos azacan, no es de derecho.

_Bit._--De derecho o de tuerto, quien más no puede, morir se dexa. Va el Rey donde puede y no donde quiere.

_Est._--Es verdad: _Non omnes possumus omnia_; pero no responde al caso ni es veresimile, porque vuestra impossibilidad procede de esencia de propia culpa. De donde podemos inferir vn predicamento, que si quisieredes, sin daño ni injuria de otro podeis embiar por essa agua a mi costa, y con esto escusar el mal tratamiento de vuestra persona, que yo querria muy descansada y regalada, y segundariamente es contra la mia, que de agente hazeis paciente por lo que os quiero, y quedo yo con dos contrarios en vn sujeto que no se compadecen.

_Bit._--Sí, mandaré a mi negrilla de los pies quemados.

_Est._--_Per Deum verum_, que me tuesta esso la sangre; parece que hazeis poca cuenta de los vuestros, que es caso de injuria en su género, porque el dinero ha de seruir a la persona y la persona no al dinero; y vos estais remota desta consideracion.

_Bit._--Bien sé que me puede enseñar, y que lee y entiende.

_Est._--Pues por tanto.

_And._--Muy mansa veo esta señora; no sé si soy malicioso, ella escucha y espera; conocimiento es de muchos días, no estoy bien con tanta conuersacion en achaque de vezina, que estopas junto al fuego no estan seguras; quiero esconderme en aquel rincon, estare cerca, y sin que me vean los oire, que aqui ha de tomar fundamento mi negocio.

_Est._--Tenemos vn poeta que nos da grandes reglas para esta negociacion, que los vulgares no alcançan ni saben poner en terminos.

_Bit._--Por esso ellos, mal hora, saben tanto.

_Est._--Es de congruo, pues estudiamos.

_And._--Qué diablos tiene que ver el congrio con los amores? alli entra la malicia.

_Est._--Yo os diré, para que veais cómo habla a proposito acerca de que no se ha de perder vn momento de gusto quien puede tenerlo, y empieça: _Creditè, eunt anni more fluentis aquae_, y va assi diziendo: agua que passa no se puede recuperar, y claro lo veis en el río, por lo qual dize: _Vtendum est aetate_: logrese cada vno en la edad que se escurre como vnto, y nunca sigue hora tan buena como la passada.

_And._--Buen Consejero está éste, y aquella es la verdad; no ay que negar que son diablos éstos y que todo lo saben.

_Est._--Por esso os digo yo, señora Bitoria, que teneis la culpa de perder las ocasiones, y yo no quiero ser poderoso en otra cosa sino en quitaros dessos trabajos.

_Bit._--No mereci tanto con Dios, mas en fin sana y sin lision estoy, y en quanto tuuiere salud, no quiero que otra me sirua.

_Est._--O, o, que no; assi Dios me haga bien que muchas vezes siento en el alma que seais tan poco amiga de vos misma, que pudiendo ser seruida querais seruir, y la costa no importa, pues por mi cuenta podeis estar riyendo y holgando en casa con nuestra ama, sin que lo sientan ni entiendan las aues del cielo.

_And._--Vizcayno es el estudiante, sí por sí y no por no; con pies de lana quiere cogerla; mucha raposeria saben éstos, fiaos por amor de mí en perro que coxquea.

_Bit._--Ay, señor, que soy tan desdichada que lo que no pienso se sabe, quanto más lo que hago; pues qué coraçon el mio para no creer que luego se publicará todo?

_And._--La muchacha es medrosa en dia claro, a escuras más segura estará al herrar. Ay, amiga mia, y qué aprissa os veo caer.

_Est._--Cómo sois graciosa! nada es imposible al hombre. _Omnia vincit._

_And._--No vi amores de libro como éstos; qué gritos diera aqui Cariofilo si los oyera! los que vsan este lenguaje andan a qual más necedades dixere; atengome al mio, que es canto llano, y con él cortenme las orejas si no les enseñare a todos; sólo reconozco a vn amigo mio, que no sé qué les dize a las mugeres, que ninguna se le escapa.

_Est._--Yos os poneis conmigo? hareos inuissible cada vez que quisiere; dareos palabras escritas que traigais con vos para que no os muerda perro, otras para que os quiera bien todo el mundo y enmudezcan todos aquellos que quisieren hablar mal de vos.

_And._--Sopla, essas mañas teneis? juro a tal, que no sé si lo acierto en estar aqui.

_Bit._--Quiero darme por vencida, porque sé que con essas artes, mal pecado, hazen ellos lo que quieren; y en buena fe que no le niego que holgaria hazerme inuisible para prouar; mas guardeme Dios, parecerame a mí que me lleuan por essos aires.

_Est._--Aora callad, que yo os he de dar vna nomina muy aprouada para que tengais ventura con todo el mundo, hecha el dia de San Iuan a vista del Sol, quando bayla, y con ciertas yeruas cogidas antes que nazca; y no la tengais en poco, que yo sé que os acordareis de mí, que este vuestro amo parece muy celoso, y con esto le hareis del cielo cebolla.

_Bit._--El diablo se lo ha dicho; enfadase que no halla remedio contra sus musicas, y dize, nunca estos guitarreros callan.

_Est._--En verdad? pues ahorquese, que yo soy de _Viuere ad libitum_, y no tengo que _fare con Rey de Aragone_.

_And._--Estos son gente sin ley ni Rey, todo su cuydado es buscar recreacion; la ciencia está en los libros, el estudiar, ir y venir a su tierra, y despues de largo tiempo malgastado: Bachiller soy, bien votado o mal votado, y dan sentencias de golpe, como palo de ciego, que lleua el pelo y el pellejo, y el mal es para quien les cae en las manos.

_Est._--Aora bien, señora Bitoria, pues la alcançais de mí, siquiera por la honra no traereis vnas çapatillas en essos pedecillos porque no os los hieran las piedras?

_Bit._--En buena fe que no es por falta de tenerlas, sino por pereza de calçarlas y descalçarlas en el río.

_Est._--Yo sospecho que las guardais por tener paz con la escaseza de vuestro amo.

_Bit._--Esso es de lo que aora él se acuerda.

_Est._--Yo me corro de que andeis assi por lo que me toca; hazedme merced en recebir de mí las que pudieredes romper; porque, señora, no querria que otros ojos gozassen de lo que yo tomaria ver por fauor y gusto.

_Bit._--Poco desso, que me corro.

_Est._--Quereis darme la medida y las mandaré hazer?

_Bit._--Yo las doy por recebidas, no se ponga en esse trabajo.

_Est._--Hasta en essa poquedad no quereis fauorecerme? hazeis mal, que tengo padre rico, y soy muy regalado de mi madre.

_Bit._--Pues quién mejor que él? busque quien se lo agradezca.

_Est._--Y me cubren regalos de la tierra.

_And._--Vos, amigo, no dais en el punto, que éstas con lo que se caçan es con pasteles y buñuelos.

_Est._--Y más aora que espero muchas colaciones.

_Bit._--Haganle buen prouecho.

_Est._--Assi harán a vos, si quisieredes.

_Bit._--Fuera va de pulla, esso es hablar con muchos entenderes.

_Est._--Sabed de mí que no tengo cosa propia que no sea vuestra.

_Bit._--Dios os lo agradezca, que yo no soy parte, y otra hallareis en quien mejor se emplee.

_Est._--No tan a mi gusto para quien nacistis hecha y cortada, y voluntad es vida, y deseo mucho saber qué desdicha es ésta que tengo con vos, pues pienso que no soy de mal talle.

_Bit._--No es sino muy gentilhombre, bendigale Dios.

_Est._--Yo por tal me tengo y holgaria parecerlo a vos, y que me veais con estos habitos cumplidos _propter honestatem_, en tiempos escusados, quando _aliter non licet_. Tambien sé vestir los cortos y traer espada y daga, para si fuere necessario, que los estudiantes tambien somos hombres.

_Bit._--Pense en buena fe que eran bestias.

_Est._--Bien me honrais por buenas palabras; el sufrimiento _omnia sustinet_; si es possible, señora Bitoria, alcance yo algo de lo que pretendo de vos, y cuesteme la vida.

_And._--Detienese tanto, que tengo miedo de perder a mi amo, y él anda aora muy poco cortesano; no quiero que su ignorancia me dé experiencia, no sé si será bien irme; esperar quiero vn poco, mas porque deseo tentarla por ver si es cetrera, y más por la necesidad que sospecho ha de tener mi dueño.

_Bit._--Dexesse desso, señor, y deme licencia, que me detengo mucho, no me vea alguno de mi casa.

_Est._--Esperad, no seais de mala condicion, no desprecieis a quien os estima; sabedme engañar, vereis marauillas.

_And._--Bueno va el negocio. Estos son la misma porfia. Réplicas van, réplicas vienen, y con dilaciones consumiran cien vidas de quien espera, y ella es más mansa que el sueño, no dudó el salir con su intento; el agujero llama al ladron, y si espera como paloma zurana, no seré yo fiador de su abono.

_Est._--Quereis recebir de mí vna merienda? Quándo labais?

_Bit._--Mañana.

_Est._--Aora le vinieron a mi compañero regalos, que él quiere partir con vuestra amiga; juntaos ambas en el tendedero y mi ama os los lleuará; iremos yo y mi compatriota y entraremos por entre estos vallados para veros, si nos quisieredes ver y hablar.

_Bit._--Señor, dexeme ir, que tardo mucho; en lo demas haga lo que quisiere, que yo haré lo que concertare mi amiga.

_And._--La merienda acetó, y quien toma, da; la amiga será otra tal como ella; ya se va, parece cosa de compadreria, no se me escapará la empresa: porque quanto a lo primero seré compañero en la merienda, si llegare a tiempo, porque yo me sabre entremeter de manera que con voluntad o sin ella me combiden, y tambien estoruaré que no lleguen a conclusion los seruidores de bonete.

_Est._--No en valde llamaua Diogenes a las riquezas _Vomitum fortunæ_; marauillosamente dicho, por aqui la he de caçar. Regla es de Ouidio: _Munera, crede mihi, capiunt hominesque Deosque, Placatur donis Iupiter ipse datis_. Donde dezia bien Horacio, _Aurum per medium ire satelitis_; y puede ser que paguen las mis amigas luego el escote, para lo qual haremos vna instruccion a nuestra ama _in genere suasorio_, para que la cosa esté preparada quando vamos; si no bastare, caminaremos assi pian pian, _intrat amor mentes vsu, didicitur vsu_. Ella no se me escapará, si yo puedo: porque es vna de las frescas rapacillas que pensé ver, y aunque venda los libros, he de saber lo que es, y señalarla de mi hierro, y si mi padre lo supiere, consuelese con Cipion, que se enamoró de vna criada de su muger Emilia; y él no hizo milagros, que muchas vezes le oi alabarse de semejantes cosas, demas que mi madre lo allanará todo: porque el enfado del estudio no se puede sufrir si no es a fuerça de necessidad. Esta dio letras a mi padre, y no he de ir yo por sus pisadas _a fortiori_, que no todos tienen vna inclinacion, _tot homines, tot sententiæ_. Rico es, lograrme quiero con su trabajo; pues es veresimile que él allegó y guarda para que yo desperdicie; y no ha de ser todo preuenir lo futuro y guardar reglas de viuir, como él haze; quanto más que yo podré graduarme por suficiencia, y con estar dos dias en Sena o en Bolonia, espantaré toda esta tierra, y con dos sentencias que traiga de la Rota, pensará mi padre que vengo hecho vn Oraculo, porque él menos letras sabe que no yo; vino en tiempo acomodado y valiole su buena traça, y porque le dixo bien, quiere que no aya otro modo seguro de viuir. El hijo raras veces imita al padre, y pocos saben encaminarlos, porque quieren ajustar las inclinaciones de la mocedad con las flaquezas de la vejez; conformidad impossible, porque cada cosa sigue a su natural, y en el descanso y lo violento no permanece. Con Bitoria querria concertarme; podra ser que la lleue conmigo a Italia, que si yo hallo dinero prestado, con breuedad haré almoneda y me partire: _Homo nascitur ad laborem_, y más: _Per varios casus, per tot discrimina rerum tendimus in Latium, sedes vbi fata quietas ostendunt_. Mucho vale la experiencia, el hombre ha de ver el mundo. Por peregrinar fue Vlises tan celebrado, Platon por discurrir por diuersas naciones supo tanto. En fin, yo no me he de dexar morir en la cascara. _Dii ceptis aspirate meis_, que no espero más que tener dinero.

_And._--Quiero ir dandola caça, y allá delante trabaré conuersacion, que ella es muger que a nadie desechará, y haze bien, que las personas generales son bien quistas y hazen su negocio, sin obligarse a lo que no quieren y con facilidad se apartan de lo que no les agrada. Yo no sé qué dexa por contraminar este estudiante, y tiene talle de seguilla a sol y a sombra; porque el rendilla tendra por la mayor dicha del mundo, y estas sus amas, que son como cabeças de lobos, con que piden, no tienen verguença, y son el propio señuelo para esta ralea; assi que no tengo por segura mi diligencia, mas como nada pierdo, vere lo que puedo, por cumplir con mi amo.

SCENA QUARTA DUARTE, ANDRADE, BITORIA.

_Duarte._--Ha, señora, hablad a los vuestros y guardad lo que es vuestro.

_Bit._--Yo no hablo a hombres que se atufan como niños.

_And._--Vengais muy en hora mala, bueno ando yo oy; bien dizen que quien por agugero escucha sus duelos oye; pensé que me valiera seguirla a lo largo por asegurar sospechas de su casa, y ella vno dexa y otro toma. Vana ha de ser mi diligencia, segun tiene conocidos; comanme perros, pues assi es. Mal le va a la raposa quando anda a grillos, al juez quando va para la horca; pues ver tengo en qué para esto.

_Bit._--Pues qué cosa para mi condicion sufrir vidrios!

_Duarte._--Y quien tiene razón, qué hará?

_Bit._--Esso es, dilo antes que te lo digan; pues si la tienes, por qué me hablas? Ay, Duarte, Duarte, a ti se te entraron los sessos del asno prieto en la cabeça despues que aprendiste oficio, y yo riome de todo. No he de ser cautiua de ninguno antes de tiempo, que quien puede ser toda suya, está loca en sujetarse a otro, y más quieres aora que te diga: quien palabras en sí no detiene, siempre le dizen que mal sesso tiene, y no puede ser amado quien siempre quiere ser enojado. Todo ha de ser achaques: aora me veais, aora no me veais, y la verdad es en fin que, sea en juego, sea en saña, siempre el gato araña; y como allá dizen, quien no te ama en la plaza te difama, y por esso abrir el ojo y ahorquese todo el mundo, que yo no he de consentir me pisen la boca.

_Duarte._--Pues yo tambien tengo mi fantasia como mis vezinos, y aun aurá más de dos que me rueguen y lo tengan a buena dicha.

_Bit._--Hagales buen prouecho, que yo no se lo estoruo.

_And._--Las colores que haze el mecanico! cómo se pone sobre las puntillas de los pies con sus borceguies de carnero! yo os digo que aueis de ser Antecuco, si yo puedo, porque me enfadais; que la señora Bitoria, si no la conozco mal, es de las que quieren vno en la mano y otro en el saco, por no ser como el raton que no sabe más de vn agugero, y aora no mira muy derecho, porque el villano es atestado y tiene cara de darle pesadumbres y pedirle perpetuos zelos, que es lo mismo que recordar el perro que duerme, y Alcalde, búscame aqui alguno: y con esto caen siempre en el laço.

_Bit._--Para qué es andar á caça con huron muerto?

_Duarte._--Porque el diablo lo quiere, y no podia ser otro el que a mí me reboluio contigo.

_Bit._--Qué tamaña gracia! quierome reir y no puedo.

_Duarte._--Esse es siempre tu juyzio, toda burlar. Pues donde hay mucha risa ay poco seso.

_Bit._--Pues no es para reir mucho de lo que dizes? mira, si andas endemoniado, ó tienes el mal de ojo, vete a buscar vna santiguadora.

_Duarte._--Bien lo auia menester.

_And._--La muchacha es alegre y risueña, rapacilla es de traça para vn hecho; que me maten si ella no burla del mancebo; mas yo me puedo despedir oy, que éste no la ha de dexar tan presto, y mi amo no sé cómo admitirá la disculpa.

_Duarte._--Bitoria, tiempo ay de tener juyzio, tiempo para holgar, y ya pudieras cansarte de ser loca.

_Bit._--Poco desso, que me corro; vistes qué negros amores? siempre tuue yo de ti essas honras, y cada dia olla, amarga el caldo. Como si yo estuuiera para sufrir mucho!

_Duarte._--No te enojes con el castigo, que no te le da tu enemigo, que por quererte como te quiero me queman la sangre tus cosas.

_Bit._--Vistes aquello? y yo que hago? No me hablen dessa manera, que no lo sufriré, pues dessas soy; bien dizen, hijo ageno, brasa en seno; deme Dios contienda con quien me entienda.

_And._--Pareceme que riñen, propio término destos andar siempre en pendencias; tornarme quiero a donde está mi amo, que más dias ay que longanizas, y sentaré á esta señora en mi catálogo, y a su tiempo la buscaré, que ella me parece de buena condicion, y en quanto la piedra va y viene, Dios dará de sus bienes.

_Bit._--Por otra parte me alegro mucho con estos achaques, porque qual te dizen tal coraçon te hazen; como si él me hallara haziendo moneda falsa o me sacara de la mancebia, assi me trata: yo soy muy buena hija, aunque pese a ruines, ninguno me halló por casas agenas, como otras que yo sé, que presumen de muy honradas. Si yo rio y me alegro, es de mi condicion, que para todo el mundo tengo buenas entrañas, y el coraçon sencillo no piensa maldades.

_Duarte._--De qué sirue trabar conuersacion con todos? pues quien mucho habla a sí se daña, y en boca cerrada no entró mosca, y assi dizen: ama a quien te ama y responde á quien te llama, andarás carrera llana. Tú, Bitoria, no miras sino tu gusto, y el mundo está malo y a nadie perdona, y quien adelante no mira atrás se queda, y por no reparar el daño pequeño, se haze grande.

_Bit._--Pues qué he de hazer, llorar? de aquí adelante andaré siempre derramando lagrimas por la muerte de mi abuela.

_Duarte._--Búrlaste? sea en buen hora, que yo siempre oi dezir que del ruge, ruge se hazen los cascabeles; y si tuuieras cuenta con lo que te conuiene repararas en lo que hazes, pues sabes que de los muertos dicen, cuanto más de los viuos; y quien se precia de buena muger, todo lo ha de mirar, y que es menester para serlo más que ser casta.

_Bit._--Ahi topa todo, y nunca acaba con su buena muger. Si yo soy mala, voyte a rogar? pues a quien no te ruega, ni voga, no lo lleues á la boda. Pidote que me dexes y no me persigas, y tú porfiar; yo sé muy bien lo que me conuiene, y que el reir y holgar no me quita el ser buena, y a vezes las dissimuladas son las que Dios sabe; yo no he de mudar condicion; quien assi no me quisiere, ahorquese en buen dia claro.

_Duarte._--Ahora, pues quieres que hable, qué ganas en ser amiga de Filtria?

_Bit._--Ya me espantaua yo, essa es toda tu rabia.

_Duarte._--Pues digo verdad, porque es vna alcagueta, y todo el mundo la conoce por tal, y de ruin cabeça no puede salir buen consejo, y no se mira con quién naces sino con quién paces; y lo cierto es que si no fuera por las tales, no huuiera tantas mugeres malas.

_Bit._--Qué dizes, boca de maldades? triste de quien cobra mala fama, cuytada de la inocente juzgada de maldiciente, que no tienen temor á Dios; pues mire cada vno por sí, que tambien se dice: perdi mi honor diziendo mal y oyendo peor; y si quieres que digan bien de ti, no digas mal de nadie; mas el ladron todos piensa que son de su condicion.

_Duarte._--Estas tales compañias nunca dieron buena paga, y quien haze un cesto hará ciento, y en el aldea más mal ay que se suena; y si no eres casta, see cauta, que quitadas las ocasiones se quitan los pecados; demás, pues hemos llegado a tratar de todo, bien sé yo, señora, que os habla vn estudiante, quando passais por su puerta, y le respondeis y os deteneis en conuersacion.

_Bit._--Jesús, qué grande testimonio! hombre, hombre, tienes temor á Dios? lo que digo es que se ahorque todo el mundo, que yo aun viuo conmigo y viuiré quanto Dios quiere; quando vos me dieredes de comer, entonces tapáme la boca; nunca el diablo acaba con sus zelos; dexadme, dexadme viuir, que aun moça soy; haga cada vno lo que quisiere y lo peor ó mejor que supiere, que a mí no se me da nada de nadie, y lo que me huuieredes de dar assado, dadmelo cozido, que Dios á nadie desampara: miren a lo que aora se arrimó, diz que no he de hablar a un vezino si me habla.

_Duarte._--La verdad amarga; pues alguna pierde más que yo, y quien bien tiene y mal escoge, por mal que le venga no se enoje, y si assi vos lo quereis, assi sea, que por ventura algun dia dareis dos vueltas á la oreja y no echará sangre; pero por demas es zitola en el molino si el molinero es sordo, y perdido es quien tras perdido anda; y en tales como tú el buen consejo es legia en cabeça de asno, y a la muger y a la gallina, si es mala y la quieres hazer buena, torcelle el cuello.

_Bit._--Muchos amenazados comen pan; que quien amenaza, vna dize y otra espera; él se va enojado, doite quatro higas; siempre me he de encontrar yo esto, pues no me he de matar ni llorar: tanto me doy por vno como por otro; el Sol me alumbre, que de otra luz no tengo cuydado: el buey suelto bien se lame; yo le tostaré la sangre y él me rogará más de dos dias, si ya no es ésta la postrera.

SCENA QUINTA ZELOTIPO, SILUIA DE SOSA.

_Zel._--Ayer me estoruó vn negocio venir a besaros las manos, y por no parecer inobediente, vengo aora a recebir la pena que me dieres[606] por estas culpas, si no admitis mi descargo.

_Sil._--Pues estad cierto que si con esta diligencia no vinierades, que os culpara, como quien estaua con ojos deseosos de tornaros a ver.

_Zel._--Si por mí solo fuera, tuuiera por oficio el visitaros, mas temo que podria enfadar de manera que os fuesse doblado trabajo el desembaraçaros de mí, y me acuerdo de lo que dizen: adonde te quieren bien, acude pocas vezes, porque con esto estare libre de zeño y de que digan: quién traxo acá este cansado, que nunca acaba de irse? de que aora no estoy muy seguro.

_Sil._--Ay Jesus! guardeme Dios, corrome de que me digais esso, mas bueluo en mí, porque me persuado que os burlais. Assi me salue Dios y a las cosas que bien quiero, que me alegro tanto de hablar con vos como con mi hermano, que Dios trayga con bien.

_Zel._--En esse lugar me tengo yo, y él me dexó en tal possession, y por traeros su carta y pediros perdon de la tardança vine aora.

_Sil._--Buen perdon es esse, y segun esso a la carta, y no a vos, deuo esta visita.

_Zel._--Señora, no os libreis por ahi que yo sé quién se holgó tenerla por ocasion.

_Sil._--Por cortesia lo quiero creer, mas si me quereis hazer merced, no teneis necessidad de buscar ocasiones, porque siempre me hallareis con los braços abiertos para recebiros y estimaros; y no es poco en este tiempo hallar quien sepa o quiera agradecer las buenas obras.

_Zel._--Teneis razon, mas á vos qué bien os puede faltar? y creed de mí que os lo merezco y que estimo en mucho lo que hazeis.

_Sil._--Pues empeçais a hazerme merced, dadme licencia que lea la carta, aunque soy mala letora de letra tirada.

_Zel._--Como fueredes seruida.

_Sil._--Dize que passó grandes tormentas, y que perecieron tantos, que ya él se contaua entre los muertos, y sólo tenia por consuelo mirar hazia Portugal; y qual otro Arion en el Delfin con su vihuela tenia aliento, recreandose en los cuydados de ausencia. Mi hermano siempre tuuo este humor, pareceme que le estoy viendo.

_Zel._--Las almas contemplatiuas tienen los gustos muy diferentes de la otra gente. Destilase vn cuerpo en la contemplacion de su gusto; y no ay contento general que valga la sombra de vna tristeza particular. De mí os sé dezir que no trocaria el estar triste dos horas por quantos placeres ay en la vida, porque estas viuo para mí y las otras para el mundo. De donde se sigue, que me enfadan las fiestas públicas y es a mi proposito el passatiempo solitario, y no me conformo, antes aborrezco los amigos de regozijos publicos y que son comunes con todos en holgarse.

_Sil._--Esso, señor primo, es de personas discretas como vos.

_Zel._--No la llameis discrecion, porque es condicion natural, aunque no se niega que nace de sentir bien; pero suele auer algunos que lo vsan con arte impropia, mas mi primo tiene muy viuos los espiritus, y buela alto con la imaginacion. Lee adelante.

_Sil._--Despues de grandes trabajos dize que llegó a la India, que está muy adelante en su aumento, y que no quiere pretender por la guerra, porque es de poco prouecho, sino por la mercancia, que es la más cierta y principal negociacion de la India, y a mi parecer tambien lo es ya en Portugal.

_Zel._--A tales hombres no se permite en estos Reynos lo que allá está en costumbre, aunque ya muchos dan en vsarla, pareciéndoles lo más seguro.

_Sil._--Mi hermano pudiera seruir al Rey, y si no se cansara de ser su criado, con este nombre hallara vn buen casamiento, con que viuiera muy descansado y honrado, y se escusara de tantos trabajos.

_Zel._--Esso, señora, acaso pudiera ser en otro tiempo, mas en este no ay cosa que tan poco valga, ni menos estime la más triste muger para casamiento, porque son tantos y tan de diferentes calidades, que no hazen caso dellos, aunque den buena cuenta en lo que se les encarga; porque la experiencia ha enseñado que no sacan otro prouecho sino gastar lo mejor de su edad, tras largas esperanças, a la sombra de otros que la fortuna premió para hazerlos reclamo de los demas; y si es contraria, como suele serlo siempre a los merecimientos justos, por remate desta peregrinacion, y en satisfacion de la vida que han ocupado, embarcanse para las Indias, donde a costa de su salud purgan su engaño, y los que alcançan algun oficio se tienen por dichosos, y como tales son embidiados, y van muy contentos por pensar que mereceran por sus seruicios entrar en nueuos trabajos al tiempo del descanso, y lo consideran tan mal, que se venden por el precio por que deuian ser comprados. El Emperador Otauio Augusto ordenó lugar de reposo a los soldados que peleauan diez años, y aora a quien sirue veinte lo aposentan en guerras y peligros; y desto procede valer los hombres tan varatos, que ruegan en las armadas que los reciban, y quedan por assentar plaça la mitad, y se van la mayor parte dellos sin más fundamento que huir la crueldad destos tiempos, en que se vsa premiar a los que menos lo merecen.

_Sil._--No sé quál es lo peor; vemos ir tantos y venir tan pocos!

_Zel._--Assi es, pero más vale muerte con honra que vida deshonrada, y el camino de la guerra es profession de hombres de bien para prouar ventura, si bien se conoce que en todas las ocasiones que los hombres emprenden, el trabajo es de los muchos y el fruto de los pocos; pero cada vno piensa llegar primero y ser de los escogidos; mas la fortuna responde muy mal a las opiniones, y el mundo premia a los que menos aprueua, por desengañarnos, y no le basta.

_Sil._--Lo demas lo leere despues, porque os detendre mucho, y este rato que puedo emplearlo tan bien, no quiero diuertirme en otra cosa.

_Zel._--Yo, señora, os quiero aduertir que no me sé despedir de donde tengo gusto; y si os enfadare, despedidme antes que os llamen como ante de ayer.

_Sil._--Pareceme essa escusa de mal entretenido, para iros a vuestros passatiempos de gusto.

_Zel._--Antes hallo esta tierra de manera que todo es para mí enfados.

_Sil._--Será assi para quien viene enseñado a los entretenimientos de la Corte.

_Zel._--No por esso, mas yo vine sin tiempo, por hazer la voluntad de mi madre, y ha de costarme caro, segun me va de mal pocos dias ha.

_Sil._--Pues cómo? teneis alguna enfermedad?

_Zel._--Del cuerpo no, del alma sí, y muy peligrosa.

_Sil._--Esso es: yo ya me acongoxaua; de amores será el mal, no tengo lástima de vos, porque sé que sabeis remediaros.

_Zel._--Antes no podia tener dolor que assi pidiesse tenerla, porque esta ponçoña obra por dentro y es incurable, y segun me siento opilado, me voy a hetico, si no lo estoy ya.

_Sil._--Callad, primo, que hombre galan y moço sois, y Dios os hará merced, y en este mal más son las vozes que el dolor.

_Zel._--Pocas son las vozes para lo que siento, porque yo tengo natural de morir callando.

_Sil._--Mucho me espanto, que os atormenten tanto essas ansias de ver a vuestra dama, pues la esperança aliuia trabajos, y os puede consolar y la podeis tener de verla quando quisieredes.

_Zel._--No es cortesana como imaginais; que si lo fuera, no soy tan enemigo de mí que me pusiera en destierro de mi alma. La causa de mis nueuos y estraños accidentes es criada en los dulces aires de Coimbra; y mal dixe, es la Reina de las Ninfas de Mondego y la Deidad desta tierra.

_Sil._--Con esso me alegro yo mucho, porque me puede ser ocasion de teneros más en ella, y sabe Dios que me ponia ya triste de rezelar vuestra partida apresurada.

_Zel._--Cómo auia yo de tener atreuimiento para apartarme de los ojos que me dan vida? mas ay, que muero, y quiero lo que no puedo ni oso acometer.

_Sil._--Tan fuerte cosa es, que vn hombre de vuestro entendimiento y partes, y con essa gallardia, no se atreue a intentar? pues yo soy vna flaca muger y no temiera tanto.

_Zel._--Qué cierto será, si os la nombrasse, temblar como el leon al canto del gallo!

_Sil._--No sé, puede ser; y desde quándo teneis essa passion?

_Zel._--Desde ante de ayer, y creedme, prima, que como os tengo por discreta, os digo esto con gusto, porque sé que lo sabreis entender y encubrir, como de quien os estima por hermana de su alma.

_Sil._--Mi voluntad lo merece, y me obliga la razon a hazerlo.

_Zel._--Con esso escuso las que pudiera dar por mi parte, y por lo mucho que os quiero y la grande confiança que de vuestro secreto tengo, gusto deziros mi mal. Será possible, como muger que conoce las voluntades de las otras, podais valerme con vna Diosa desta vida, a quien no supe ni pude negar el alma, que se la deuia desde la primera vista.

_Sil._--Primo, a gran ventura tendria poder seros de prouecho en alguna cosa, y más en essa que tanto mostrais sentir.

_Zel._--Pues no muestro tanto como siento, ni me es possible manifestar la menor parte de mi dolor, y assi tengo por mejor encubrirlo y mostrar su grandeza, como lo hizo el pintor en el que tuuo Agamenon en la muerte de Ifigenia su hija.

_Sil._--Quién fuera tan dichosa que os pudiera remediar esse mal, que me duele como a vos mismo?

_Zel._--O señora, a vos esse dolor no os quita el aliento, mas este que yo padezco enflaqueze mis espiritus de tal manera, que parece tengo sobre ellos el monte Etna, como el Encelado Ciclope; anegóme el alma en tan profundo mar de rezelos y temores, que perdi de vista todo el esfuerço; y assi es sin duda que forzejaré en estas flaquezas hasta que entregue la vida a la desesperacion: lo qual será presto, segun el coraçon se me aprieta.

_Sil._--Iesus, no digais esso, que no lo puedo oir; mejor lo hará Dios, y si yo os soy de prouecho, desde aora me ofrezco para todo lo que yo valiere.

_Zel._--Besoos las manos por esse fauor; prometeislo con veras?

_Sil._--Prometo.

_Zel._--Mirad lo que dezis, no falteis despues a la palabra.

_Sil._--Ay Dios mio, y cómo me teneis confusa y muerta por saber lo que es, qué cosa puede auer que yo no haga por vos?; pues a Hipolita Amazona, si os importasse, iria a quitar el cinto más atreuida que Hercules.

_Zel._--Assi lo creo yo, y que sois para mayores empresas que él.

_Sil._--Acabad ya; dezidme quién es vuestra dama, que pienso que estais burlando conmigo.

_Zel._--Bueno estoy para burlas, voime consumiendo en mi sentimiento; y de ser leal a mi muerte, no me atreuo a nombrar la señora de mi vida, y vos dezisme que burlo, como si no se viera claro en mí el bien o mal que tengo.

_Sil._--Ay gracia cómo esta? nunca tal se vio, conozcola yo?

_Zel._--Muy bien, y la quereis y comunicais, y valeis mucho con ella.

_Sil._--Iesus, Dios mio, quién puede ser? es Cremonia mi amiga?

_Zel._--No.

_Sil._--Que me maten si no es mi prima Francisca, que es muy vizarra y muy a proposito para vuestra condicion, y pienso que ayer visitó a vuestra hermana.

_Zel._--Essa mucho menos. Mis pensamientos, señora, siempre pidieron grande alteza y algunas vezes me valio, pero todo fue sueño y burlas de amor, que me dexaua los deseos a mi elecion; mas aora hurtó el viento a mi libertad y pusola presa de pies y manos, como culpada, delante de quien la condenó luego a carcel perpetua con vna señal en el pecho que muestra la razon de mi fuerça, y como donde la ay, derecho se pierde, assi me perdi sin culpa, y quedé con tal pena, que no me dexa dezilla.

_Sil._--Yo me rindo, no puedo pensar quién sea, y no estoy poco deseosa de saberlo, por ver cómo os empleaistes.

_Zel._--Qué haze aora la señora Eufrosina?

_Sil._--En la sala está haziendo deshilados por su passatiempo. Mas por qué lo preguntais?

_Zel._--Por vna parte desatino y muero, por otra no sé qué diga ni qué haga. Ay prima mia! Aora sé qué cosa es amor, y pienso que se me acabó la fortuna con él, y me amenaça en su vengança larga desventura, y no puede ser mayor que auer de ser enemigo de mí. Conozco que da dolor alegre, razon loca, temor animoso, plazer triste, luz escura, gloria con pena, salud enferma, vida que es muerte. Todo esto lo siento ahora por experiencia, y huuo tiempo en que nada sentia; y assi creo que estareis lexos de compadeceros de mí, porque no me conocereis ni dareis crédito a lo que digo, y quereis enfrenar vn juyzio particular con la razon comun, y obligarlo a que la siga; mas triste del triste que muere.

_Sil._--No os consumais, primo, y si yo os puedo aprouechar, os juro por vida de quanto bien quiero, y assi Dios trayga a mi hermano delante de mis ojos, que es lo que más deseo en esta vida, que haré por vos lo que por mí misma.

_Zel._--No de valde se dize que la sangre no aguarda a ser rogada; yo, señora, en vuestra confiança saco fuerças de flaqueza, entregandoos la vida con quantas razones os obligan a defendermela; y si considerais por vanos mis pensamientos, dissimulad con mi intento, pues lo que tuuiere de malo ya es passado, y no tiene remedio el desistir dél, y será cruel la reprehension en la aduersidad; dadme consejo para lo poruenir, pues lo entendeis y sois tan poderosa con la señora Eufrosina.

_Sil._--Yo, señor, no os entiendo.

_Zel._--Ni yo sé declararme más; sólo sé padecer y sentir lo que se deue a una perfecion tan grande como la suya.

_Sil._--Mucho me espanto de vos, señor primo, siendo tan discreto, ponerseos esso en la fantasia, y no puedo creer sino que os burlais; porque lo demas desdize de vuestro entendimiento.

_Zel._--Pluguiera a Dios que estuuiera en mi mano hazer lo que entiendo, que ninguno es tan enemigo de sí propio, que consienta en su daño si puede escusarle; conozco que hablo heregias, no me puedo resistir, ni será possible limitar mis deseos, sino es la muerte, y dichosa suerte la mia si me viniesse por tal causa.

_Sil._--Los hombres moços, como todo les parece facil y siempre juzgan mal de las mugeres, buscan essos entretenimientos, que siempre paran en mal, y más en partes tan peligrosas como ésta, de que no se puede esperar otro fruto sino grandes escandalos y tiempo perdido. Y si fue esta vuestra intencion, pesame mucho por vuestra parte y por la mia. Por la vuestra, porque no correspondeis a quien sois y a lo que entendeis. Por la mia, porque parece que me teneis en poco y no estimais mi honra.

_Zel._--Ay prima mia, no me afrenteis, que no estoy para esso; matadme si erré, y no juzgueis por mis palabras ni disputeis sobre ellas.

_Sil._--Yo no quiero hazer caso desso, aunque tengo bien de qué sentirme, mas considerad esto. Vos, primo, no veis quién es Eufrosina, tan noble, que no se le auentajan los Principes, tan rica, que le sobra todo, y que su padre trata de casarla muy aprisa; pues qué fundamento es el vuestro, o a qué proposito emprendeis ocupacion tan disparada?

_Zel._--Yo no niego la razon de lo que dezis, mas amor no me consiente seguirla, si bien todos essos inconuenientes me dan continuos combates, porque quien ama sabe lo que desea, pero no ve lo que le está bien, y yo passo más adelante, que veo lo que me conuiene para viuir, y que me importa morir por lo que deseo, pues he conocido que no ay más vida. Una cosa podeis creer de mí, que quando llegué a deziros mi pensamiento, ya fue tan vencido de mi dolor, que no fue possible escusarlo; aora culpadme como quisieredes, que yo no he de huir de los castigos a que me condenaredes, pues el más riguroso me abreuiará la vida y el tormento.

_Sil._--Qué bien me estuuiera a mí hablar en esso con la presuncion de Eufrosina, qué cosa para su vanidad! piensa la otra que está por nacer quien la merezca, y es de condicion tan vidriosa, despues de tenerla buena, que en no hablandole a su gusto quiere tomar el cielo con las manos; y bien veis que es fuerte caso poner yo mi vida y honra en el filo de su voluntad; escusad esso lo que más pudieredes, y podreis si quisieredes, y esto es lo más seguro; que todo lo demas es peligroso. No ay furia que al principio no se pueda resistir con buena prouidencia: el daño pequeño si toma fuerças, impossibilita el remedio; frenar apetitos es virtud animosa, y seguirlos peligrosa ignorancia.

_Zel._--Prima, no me mateis, que no he hecho por qué; esso es a mala llaga mala yerua; bien conozco que tengo perdida la esperança, y sin ella os descubri lo que vuestras promesas quisieron; gusté de comunicarlo con vos solo, por lo que os quiero, y tambien por dezirlo en estas casas donde enterré la libertad, quedandome por herencia della los cuydados de mi engaño, que no me quereis dexar lograr. Mas pues la desuentura assi lo quiso, sea ella la condenada y padezca yo, que a mí me disculpa quien por fama y experiencia es conocido de todos por sin razon, ciego, y fuerte. Desdichado el dia en que pensé venir a esta tierra, pues hasta el contento que tenia con vuestra conuersacion me pone aora más triste, pronosticando mis males en la cueua de Trofonio[607], con que me falta el gusto de viuir. Perdonadme, señora, qualquier enojo que os dé, considerando la causa que me obliga; dexadme morir en las manos de mis deseos, que son más crueles que las Arpias y que las furias Eumenides; y sabe Dios quánto más querria seruiros que enojaros, mas parece que naci para daros disgustos.

_Sil._--Veo os tan aflixido y siento vuestras congoxas tanto, que no sé qué hazerme; por vuestro respeto qualquiera cosa intentara, estorualo el temor de Eufrosina.

_Zel._--Yo, señora prima, no puedo obligaros a más de a lo que os obligare vuestra voluntad, pero entiendo lo que podeis, y nunca pensé que faltarades de sustentar el esfuerço que me pusistis; mas bien adiuinaua mi mal quando no lo osaua descubrir, y vos, señora, me sacastis de juyzio y me hizistis mudar la resolucion que tenia de morir antes que confessar.

_Sil._--Quién auia de pensar cosa tan impropia? y sabe Dios quánto me pesa aora de saberla, por no poderos valer en essa passion, que yo la tengo muy grande, por tenerla vos.

_Zel._--Pues ya que assi es, yo me determino (esto solo para vos) irme a la sierra de la Ossa, donde el cuerpo pene junto con el alma, y assi ganaré la gloria eterna, ya que me desesperais desta, en que pende mi vida.

_Sil._--No hagais tal, que es gran flaqueza poner en efeto tales determinaciones y no perseuerar en ellas hasta la muerte, como les sucede [a] algunos, que se entran en Religion, más por los afanes del mundo, que los oprime, que por espiritu que los mueue.

_Zel._--El Espiritu Santo inspira donde quiere, y siempre acude con la gracia a quien se prepara para recebilla.

_Sil._--Esso es para otros, mas vos sois muy delicado, y criado en regalo, y lleuareis mal essos trabajos.

_Zel._--Es tan benigna y fauorable la madre naturaleza, que en todo nos concede y da segun nos disponemos, y aora conmigo no querra ser madrastra.

_Sil._--Para qué es hablar en cosas escusadas, y menos en essa, que os la juzgarán a flaqueza de coraçon?

_Zel._--Essos son los juyzios que Satanas siembra, mas la verdad está al contrario, y que la mayor vitoria es vencerse el hombre a sí mismo.

_Sil._--Antes que os vais, he de poder yo con vos que no os acordeis de tal determinacion, por que tendre por gran culpa ser yo la ocasion.

_Zel._--Qué quereis que haga, desengañado de que por todas partes me falta el amparo que me podia assegurar de qualquier peligro? Edipo halló vn pastor que lo saluó de la muerte en la edad de su inocencia. A Ciro le sustentó vna perra. A los fundadores de Roma crió vna loba; sólo yo, desdichado, no hallaré agua en el mar, pues me ha faltado vuestra piedad.

_Sil._--Primo, cosas dezis, que me sacais de juyzio, y os quiero tanto, que me duele el coraçon; pero yo no os he de prometer que haré más de lo que pudiere, que será poco y trabajo en vano; yo le tentaré a Eufrosina la voluntad por el mejor modo que supiere, y segun lo que sintiere en ella, assi me atreuere; pero desde luego os digo que me parece cosa impossible; pero ninguno es obligado a más de lo que puede.

_Zel._--Ay, prima mia, con menos que esso me sustentareis cien vidas, quanto más que con vuestra buena dicha no me puede faltar esperança, y con ella me quiero ir luego, por no enfadaros; dezidme quándo me mandais que os torne a ver, porque como dexo acá los sentidos, viuiendo allá sin ellos, pueden traerme sin tiempo.

_Sil._--Porque desso estoy bien segura, podeis venir cuando quisieredes; pero para tan ardua empresa es necessario que me deis tiempo.

_Zel._--Os doy el que mi sufrimiento diere; y si yo tardare, lo que no creo de mí, mandad de parte del amor a las aues enamoradas de vuestro jardin que me llamen, que yo las entendere.

_Sil._--Qué cosas teneis, quién vio que entendiessen las aues?

_Zel._--Aueis de saber, señora, que todo animal tiene sentido, memoria interior y exterior; y ya se vieron personas a quien la naturaleza, liberal de sus dones, concedio entender las aues, como fue Teresias[608]. Y de Apolonio Tianeo se dize que estando con amigos suyos, vino vna golondrina a dezir a otras que fuessen a la otra parte del muro, donde auia caydo vn asno con trigo, y él entendio lo que dixo; lleuolos allá, y hallaron ser assi.

_Sil._--Mas si quisieredes aora hazerme creer essos disparates! y si teneis esa virtud, encomendadlas que tengan cuydado de ver lo que acá passa, y os lo digan.

_Zel._--Sabed que tengo tal opinion del estremo de mi amor, que no tendre esso por milagro, que por la fe los montes se mudan y por amor todo se acaba, quando los hados no son enemigos, y ninguno me puede assegurar dellos como vos; assi que tened memoria de mí, si no quereis que se os muera quien tiene la vida para seruiros en lo mismo, de que os doy el tiempo por testigo.

_Sil._--Idos en buen hora, que trabajo me ha de costar.

NOTAS:

[606] ¿Diéreis?

[607] _Trifonio_ dice el original.

[608] _Sic_, por Tiresias.

SCENA SEXTA ZELOTIPO, ANDRADE, ANDRESA.

_Zel._--Algun tanto voy más alentado con la esperança que lleuo, mas es tan incierta, que me pone en mil temores. Bien dezia el filosofo Secundo que era refrigerio de trabajo y dudoso sucesso. Mas el otro Poeta llamole largo dolor: porque esperar las promessas del amor es trabajo y carga de gran peso: y como dize Ouidio, muchas vezes se engaña la buena esperança con presunciones de la fantasia y cae vencida del solicito temor; yo le tengo de la grandeza de Eufrosina y de su opinion; porque estas hermosas con estremo siempre lo tienen de locura, y no ay quien les satisfaga; y siendo tan altiua como todas son, no hará caso de mí. Por otra parte considero que la fortuna suele armarse para las tales y la naturaleza ninguna cosa puso tan alta, que el animoso trabajo no la pueda alcançar, esperimentando lo que otros desesperaran, y más si la voluntad es esforçada de su apetito: porque como la necessidad en las aduersidades es más eficaz que la razon, siempre descubre remedio con su diligencia, atropellando inconuenientes; mas éstos son consuelos de condenado, y como no ay esperança sin temor, temo lo que espero y espero lo que temo. Estos dos accidentes tan desconformes causan diuersos mouimientos, cabeças de la Idra con quien mi alma pelea; por esso llamaua Menandro y dezia: O Iupiter, qué graue mal es la esperança! a la sombra della se crió el amor, y éste todo es temores, mas sin él nada es gustoso, y me da ser, de que careceria no teniendole; y quando muera, como Macias, la gloria de ser por Eufrosina me satisfaze, quando no alcance otro premio. En fin, en todo se ha de esperar. A Dios todo le es facil, y nada impossible. Los discretos con la esperança han de conseruar la vida, y el hombre afortunado con ella se sustenta; quiero ir a verme con Cariofilo, contarele lo que he hecho y enseñaráme lo que deuo hazer, pues a todos sobra el consejo en las causas agenas, que en las propias falta. Quinto Curcio lo dize bien: que nuestra naturaleza se puede llamar corta y menguada, pues cada vno en su negocio naturalmente es más ignorante que en el ageno. De otro error vsamos muy grande, que se junta a éste, que siempre tenemos más cuenta con lo passado, que prouidencia en lo por venir. Andrade.

_And._--Señor.

_Zel._--Qué ay? concertaste alguna cosa con Vitoria?

_And._--Doyla a trecientos cuerbos.

_Zel._--Por qué?

_And._--Fuila siguiendo, por si tenia ocasion de hablarla, y luego aqui a la buelta desta calle dio audiencia a vn estudiante, con achaque de vezino; mas pareceme que será como el otro, que por via de compadre quiere hazer la hija madre. Y acabada esta estacion, adelante en otra calle sale de trauiesa vn zapatero muy galancete, y éste le fue dando caça hasta junto al rio, y de lo que pude entender le pedia zelos.

_Zel._--Qué propia condicion de picaros! y de ahi viene a hazer cierto su rezelo, porque despiertan al perro que duerme.

_And._--Con todo, él no daua lexos del blanco con la saeta, porque la señora es de las de viua quien vence; y quando vi que la conuersacion iba tan despacio, desesperé de tener ocasion, y vineme por no perder a V. m.

_Zel._--Pues mira que te encargo que la comuniques, y veremos de qué pie coxea.

_And._--Yo la buscaré, y aora que sé que es golosa, la hablaré más atreuido.

_Zel._--Diste mi recado a Cariofilo?

_And._--Ya dixe a V. m. que respondio que le esperaua.

_Zel._--Vamos a hablarle, que sospecho dormira, porque veló la noche passada, y más con el descanso que tiene, que trae sueño sin cuydados que lo despierten; llama.

_And._--Ta, ta.

_Andresa._--Quién está ahi?

_And._--Sí está, gente de paz. Está en casa el señor Cariofilo?

_Andresa._--Quién lo busca? O, señor, V. m. es? suba, que arriba está durmiendo en su aposento desde que comio.

_Zel._--Qué vida ésta! tanto regalo no se sufre; vete a casa, que luego voy.

_And._--Mas que nunca vayas; que yo tambien he de ir a holgarme y ahorquese todo el mundo, que no tengo vida de juro; y al fin, quien mejor sirue tiene peor paga.

SCENA SEPTIMA ZELOTIPO, CARIOFILO.

_Zel._--Ola, cauallero, es de dia? Vos sois vn liron, no haze aqui falta el sueño de Epaminides[609] y Endimion; la vida es breue, y para ayudar a serlo más, quereis pasarla en la imagen de la muerte.

_Car._--Qué filosofo es, bendigalo Dios; fue gran pérdida que no fuessedes fisico; cómo disputarades sobre vn plenilunio, y qué misterios hizierades sobre los Eclipses!

_Zel._--No perdierades en esso mucho; al menos leuantara figura sobre vuestro nacimiento y supiera qué fortuna os espera.

_Car._--Qué grande engaño es esse y quántos nobles sé yo que se han perdido por dar crédito a essos prodigios; y si hablaran conmigo, a ojos ciegos les contara su historia sin errar punto, por la experiencia de sus condiciones, que son los más ciertos Planetas errantes que los hombres tienen. Mas dezidme, qué hora es?

_Zel._--Dara las cinco, si ya no las ha dado.

_Car._--No puede ser.

_Zel._--Sí puede, pues es.

_Car._--Mucho he dormido; aora bien, qué cuenta de sí el Monsiur de la capa roja? Vos, don traydor, contento venis, que yo os lo conozco en los ojos.

_Zel._--Qualquiera flaca esperança con sufrimiento es poderosa para resucitar vn enamorado muerto de muchos dias, y la calidad del dolor humano es tener esfuerço en el vso dél.

_Car._--Sentencioso es el mancebo; pareceme que sois como cierto género de gente que andan siempre pensando deriuaciones para sus propositos, y hallandose perdidos les ponen puntales de grandes risadas para tenerlas en pie.

_Zel._--De prudentes es pensar; de necios dezir no pensé.

_Car._--Vos, amigo, estudiais más por Caton que por los Meteoros. Sabeis cómo se entiende esso? ay pensar y acertar, y no pensarlo bien y hazerlo mal. Hazedme merced de no fiaros de pensatiuos solitarios, que con especulaciones se venden al mundo. Iuzgad siempre al discreto y prudente por su vida y obras, y por el proceder que tiene en los casos que se le ofrecen, y no os engañe la compostura del rostro y vestido, ni la abundancia de palabras; antes quando le vieredes que se florea con ellas para acreditar su opinion, espera dél menos fundamento, porque todo se le va en flores, y menos si se precia de dezir donayres por parecer discreto. El hombre prudente y cuerdo ni ha de ser triste ni gracioso, sino apacible y bien acondicionado, y de quien no tiene agradable condicion no esperes nada bueno.

_Zel._--Vos hareis mil reglas de viuir en paz, pero aueis menester registrallas, y por lo menos no dexar nada de la mano sin que yo lo vea.

_Car._--Dexemos esso, y dezidme de vuestro negocio: qué tenemos, hijo o hija?

_Zel._--Creedme que soy para mucho, pues entré en tal laberinto.

_Car._--Bien digo yo que no venis vos Portugues.

_Zel._--Antes vengo tanto, que pues esto acometi, no hallo impossible que no me atreua a intentar.

_Car._--Pues más es esso por lo moral que baxar al profundo Reyno de los Heroycos sin ramo de oro.

_Zel._--Escogi vuestro consejo, como Iupiter la aguila, y persuadios que me fuistes la codorniz para Hercules.

_Car._--Ahi vereis que quien me pario no pario bestia, y que mi cabeça no la hizo platero; en lo demas me podeis enseñar, mas en esta materia muy pintado ha de ser el que me echare el pie delante. Dad crédito a lo que os dixere en esta ciencia, porque a éstas les entiendo los pensamientos.

_Zel._--Plegue a Dios que me aproueche, que yo por más cierto tengo que fui a buscar la muerte que la esperança.

_Car._--Que será si el cielo se cayesse? lo que os aconsejo es que no embieis naue a Flandes ni pagueis renta adelantada, pues teneis tan flaco ánimo.

_Zel._--Cómo hablais sobre seguro! si passara por vos lo que nos passa a los enamorados, no hallarades esta quexa antes de tiempo. Poco nos daña mucho y nadie viue con más trabajo, principalmente el amante pobre es Principe del amor, venciendo con sus fortunas a las de Hercules: porque pelear con el leon Nemeo, que ninguna arma le dañaua, coger el cieruo de los cuernos de oro, traer el puerco cuya vista dio tal temor a Eristeo[610] que se metio en el vaso de metal, atar el Canceruero que escupia veneno, vencer al transfigurado Acheloo, derribar a Anteo, quitar al pastor Español, que tenia tres cabeças y seis braços, las vacas, y despues matar a Caco, que se las hurtó, todo esto es nada en comparacion de los rezelos, sospechas, zelos, temores, cuydados, passiones, desuelos, desdichas, locuras, deseos, injurias, gastos y otros mil males que se sienten y no se dizen por los enamorados; y si no, considerad al mismo Hercules despues de tantas vitorias y ser tan animoso y sabio, cómo le hizo el Amor parecer otro Sardanapalo, y le quemó viuo.

_Car._--Con esso me mecieron y cantaua mi ama:

por amor que no conuiene se pierde el bien y el mal viene.

_Zel._--Esso es lo que temo; veome delante dél sin merecimientos, oygo dezir que prendio a Marte y que sujetó a los demas Dioses, y desde entonces quedó tan encarniçado, que a los altos y generosos ánimos afrenta mucho más, como hizo al esforçado Sanson, al diuino musico Dauid y al sabio Salomon.

_Car._--Ahi os esperaua, que propio es de los enamorados traer estos exemplos por disculpa de sus culpas y no para imitacion de sus virtudes.

_Zel._--Bien parla Marta despues de harta; vos porque os veis en los cuernos de la Luna a vuestro saluo, hablais de gorja; pues en las aduersidades se conocen los hombres.

_Car._--Cómo, os engañais conmigo, que sé más que siete, y si empieço os dare quinze y falta? porque, mal pecado, todos sabemos vn poco de albeyteria, y más quien la trae tanto entre las manos como yo; ya no hay inocentes; bien sé que es el amor vn cuydado lleno de temores, composicion de males para el coraçon, fuerça que la haze a las potencias del juyzio, quitandole la libertad, oluido de la razon, vezino de la locura, suaue deleyte para los ojos, demasiada fatiga del entendimiento, llaga agradable, sabrosa ponçoña, dulce amargura, deleytosa enfermedad, blanda muerte, mal de males infinitos. Qué os parece, quereis más? vos no sabeis otro tanto, con quanto os preciais de contemplatiuo; pues aun os dire adelante, porque os espanteis y veais que tengo teorica y prática deste negocio. Todo enamorado milita en los Reales deste rapaz Cupido, donde yo tengo autoridad de cabo de ciento, en saber como diestro africano embestir con estas rapacillas y ponelles el hierro, y no ando en escaramuzas y puntos con ellas, que son matreras y saben mucho, y por puntillos no hay quien las lleue, porque en sintiendoos aficionado, os ponen los pies en la boca, y os hazen mil muecas; yo no las sufro sino hasta cierto tiempo, y en teniendolas sujetas, tomo vengança y nunca me las doy a conocer tanto, que no las dexe de manera que imaginen que si no me contentan, que me perderan; y si vos lo hizieredes assi, hareis vuestro negocio, y os reireis dellas como yo.

_Zel._--Dize el sano al doliente: Dios te dé salud. Si vos os vierades como me veo, de otra manera lo sintierades, que no es perfeto el amor donde el juyzio no se pierde. Transformarse Iupiter en toro, Neptuno en cauallo, Febo en pastor, qué es sino perder el sentido racional con el bruto apetito, segun nos enseña Apuleyo en su asno de oro?

_Car._--Los pusilanimos sienten esso, pero lo contrario hizo Alexandro con la mujer y hijas del Rey Dario y con la amiga de Antipater.

_Zel._--Y despues cómo le fue con Rojanes? tratar de la virtud facil es, vsalla obra de Sanson, y de lo que no se tiene experiencia es ignorancia hablar, y assi lo sintio Anibal quando derribó a Glisco de la catedra.

_Car._--Muy poco ganareis vos con esso; atengome a sacudillas y dexallas, que assi hazian los dioses de la Gentilidad; lo demas es burla, porque es tan mala ralea la de mugeres, que ya ninguna quiere bien, si no es por el interes, y en quanto ay que darles; yo conozcolas por el diente, y en tanto, lo que la loba haze al lobo le place, y a vn ruin ruin y medio. Amor enseña mil caminos de engañar; prometiendo con franqueza, de promessas las hago ricas; al tiempo de la paga no faltan escapatorias; destos soliades vos ser, mas ya no os parece bien, porque os traxo Dios a estado de gracia, con que renunciastes al hábito destas artes del mundo, que las soliades vsar. Aora os dire, como suelen ellas dezir: perdonele Dios, que buen pecador era. Vos de aqui adelante hablad con voz baxa y traed el rostro modesto, como quien pretende obispar, que el buen enamorado refinado como açucar ha de ser, amarillo, flaco, honesto, asseado, curioso en galas, no afectado, en el andar graue, los ojos eleuados, y tan ventores, que entre las nubes descubran la caça, la persona segura, pronta para qualquier caso de repente, poca risa, mucha cortesia, afable, presuntuoso, constante, solitario, paciente, mortal enemigo de su competidor, si lo tuuiere, zeloso de los vientos, sin darlo a entender, graue, compassiuo, liberal, osado, en ocasiones temeroso, mañoso, musico, contemplatiuo, eleuado, inquisidor de los secretos de los galanes, prático entre damas. De todas estas calidades os conuiene hazer profession para merecer la palma y corona de los martires de Cupido, y ser escrito en el catálogo de los escogidos.

_Zel._--Poco se le da al harto del hambriento; como me aueis sobrecogido, hablais dessa manera; guardad la buelta del toro, que a cada puerco le viene su S. Martin, y ninguno diga desta agua no beuere; y siempre se ha visto que los muy resabidos caen en el laço: porque el amor azecha a los más recatados y toma dellos vengança, como hizo Baco de Penteo y Palas de Aragnes.

_Car._--La mona no se caza con lazo, y quando esso sea, lo que os digo es que no puede ser más que llouer sobre mojado; yo no niego que soy de los suyos, mas doile del pan y del palo. Pero dexadas porfias, pues más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la agena; tratemos de nuestro negocio, qué es lo que teneis hecho? que quiero ver cómo os ayudastes de mis consejos.

_Zel._--Sucediome mejor de lo que pensé, porque al descubrir mi passion, como yo estaua más medroso que Pisandro, acudio la sangre al coraçon, como a parte principal, por socorrer su necessidad, y quedé descolorido como muerto: mi prima, a lo que yo entendi, imaginó que era el negocio con ella.

_Car._--Esso será possible que dañe y sea ocasion de mostrarse despues contraria, porque ellas a nadie quieren como a sí mismas, y quanto ven apetecen; y destas cosas son golosas en extremo.

_Zel._--Quando yo acabé de descubrir mi pensamiento, despues de passados grandes coloquios, flaquezas y desmayos, me lo contradixo fortissimamente; y quando vio que por mal ni bien no desistia de mi intento, protestando (no sin lagrimas) morir en él, al fin compadeciose de mí.

_Car._--Pues quién lo duda? soy vn inocente, no las conozco? y qué os dixo?

_Zel._--Que haria lo que pudiesse, tentando el vado de la voluntad de Eufrosina; ahora juzgad qué bien se puede esperar desto.

_Car._--El mayor del mundo; teneis subido el segundo escalon, porque luego como la señora Eufrosina, que aora está apartada dessos gustos, sepa que la quereis bien, lo primero dara gracias al amor, porque se acordó della, y cobrará nueuos pensamientos, y hallareis en las constituciones deste rapaz que nadie sabe que le quieren que no quiera poco o mucho, y lo poco el vso y tiempo lo haze mucho: porque todas las cosas nacen, crecen y se enuejezen, y si quereis triunfar desta guerra, como Capitan Romano, aueis de ser tan sagaz como Fabio contra Anibal: guardarle el tiempo y esperarlo, que el buen Romano, estandose quedo, vence, y el buen enamorado disimulando engaña; y en viendo la vuestra, sereis atreuido en acometer; y para serlo, presumid de vos, que vencereis quanto intentaredes, aunque sean brauas más que Iuno, más fuertes que Palas, más castas que Diana. A nosotros nos toca acariciarlas, á ellas obedecernos; y quanto al principio se muestran rigurosas, son despues mansas. Los soldados praticos como yo, aora que sé quando alcanço fauor de vna muger de calidad, que me es de gusto y prouecho, en teniendola rendida y señalada de mi señal, por no aficionarme mucho y venir a ser esclauo de mi gusto, procuro diuertirlo, por no criar cuerbo que me saque el ojo, y ocúpome en hazer empleo en otra y en otras. Desta manera juego con cartas dobladas, y no puedo perder, y aseguro mi mercaduria, por no estar pendiente de la cortesia de la fortuna, y con esto me escuso grandes disgustos. Las mujeres, por lo que deuen a sí mismas, quando menos, son obligadas a guardar castidad; si tienen amor, guardan fe, o con el coraçon o por la verguença, por la estimacion que de las tales hazemos, y assi son mejores amantes que nosotros. Los hombres no es necessario ser castos como Amadis, porque luego les achacan impotencia; y quien tal fama cobra entre las mugeres, dadlo por perdido, y si no preguntad a Orfeo cómo le fue con las de Tracia. Conuiene al que las ha de tratar tener fama de valiente en las ocasiones, de afable y muy secreto; y si tiene esto no le tengais lástima, que yo fiador que no se pierda por lo que a él toca, y no ha menester mejor gayta para pedir por las puertas. Y tomad de mí vna licion, que os aprouechará: nunca desistais de proseguir lo que vna vez empezaredes, por más desdenes que os hagan, que son como gestos de monos; y si no os cansais, cantareis al fin: ya os tengo, peces, en las redes, que se dixo a este proposito; y vuestra prima por mi cuenta que fue a pedir albricias a la señora Eufrosina, y essas carantoñas que hizo son como las de la otra esta noche passada.

_Zel._--Pues contadme lo que passó.

_Car._--Esta suerte es de las mias, y para escriuirse en la Coronica del mundo con letras de oro; aun aora me rio de cómo fui más determinado que Tarquino y más temeroso[611] que Apio Claudio.

_Zel._--Cómo es esso?

_Car._--Yo os lo dire; en entrando hallé a la rapaza en armas ligeras, sólo vn manteo y jubon açul; los cabellos trençados, y con vna cofia carmesi y oro, toda temblando y no de frio, con vna apacibilidad que amansara vn leon; empeço a querer hazerme arengas, pensando obligarme, mas yo no tuue paciencia, y lleuela en los braços, sin dexarla tomar tierra, y hizeme sordo y mudo; vierades las lagrimas cocodrilas, como si yo no huuiera oido la facilidad con que las fingen las mugeres; los ayes eran exprimidos, como siluo de culebra, los requerimientos y conjuros humeauan, las culpas y amenazas echauan fuego, y yo callar; las brauezas y fuerças hazian una bateria; no quiero, no quiero, mas echámelo en esta capilla. Lo que os digo es que no fue tan cruel la contienda del juego de los cestos de Hercules; huuo enojos y temas de parte a parte, y fue de manera que desesperé y pensé quedarme burlado; ella mostrando que se rezelaua de que la sintiessen, y yo fingiendo desuios y enojos, sin desaferrar. Finalmente, fuimos al monte, auenturé el resto.

_Zel._--Qué, llegastis tan adelante?

_Car._--No sino de burlas, tenganlas conmigo; toda la gracia fue, despues de las escaramuzas, oir sus quexas y malas venturas, el culparse y fingirse muerta.

_Zel._--Y vos que le deziades?

_Car._--Yo reiame, y echandolo todo a burla, toméla en los braços, beuiendole dos rios de lagrimas, y por consolarla, empezé a hazerle mil juramentos, que con el coraçon desdezia.

_Zel._--Y esso es bueno? creed que me enfadan essos modos de jurar.

_Car._--Más me enfada a mí essa vuestra obseruancia. Hipocresias aora, mi padre? yo reniego dellas; muy recoletos en las cosas que no son de su gusto y muy desreglados en sus apetitos. El codicioso no sufre el diuertimiento estragado del sensual, el soberuio aborrece al ladron, el homicida estraña que aya auarientos. Toda culpa agena es muy graue, por diminuir la propia, que no se ve o la dan disculpa. Todos enmiendan y murmuran vidas vezinas, y las suyas las abonan. Sabeis lo que os digo, amigo mio? o tuerto o derecho, mi casa hasta el techo; aun no estoy _à porta inferi_, allá vendran los aborrecidos ochenta años; dexadme aora lograr mis años floridos, en quanto tengo tiempo; despues no faltará la merced de Dios y su misericordia, de que la tierra está llena. En poco espacio se saluó el buen ladron.

_Zel._--Essa es vna gentil cuenta; por qué cedula teneis vos assegurado esse momento y essa contribucion, que baste para merecer en él? Pues como os acogeis a la misericordia, considerad que anda de compañia con la justicia, la qual no se dobla como la del mundo.

_Car._--Esso que vos aora contestais es la misma flaqueza de espiritu, y no fuera yo tan prouido por ningun precio; y aunque dezis verdad y os lo concedo, yo vine al mundo para lograr mi vida, pues tengo tan cierta la muerte, que no es pequeña pena y descuento éste; y si aora no la logro, quando la edad lo pide y permite, el tiempo se me va huyendo, y yo no querria que me dexasse a buenas noches, sin dexar fruto ni señal de la jornada con la congoxa de quién tal pensara. Si yo tuuiera vida de nouecientos años, como los antiguos, anduuierame regalando? Todo era dos dias más o menos, porque auia paño para cortar y desperdiciar; mas vida de quatro negros dias, y estos inciertos y alternados en mal y bien, y que los passe llorando, mala Pascua a quien tal hiziere, y no fuere moço quando moço para ser viejo quando viejo.

_Zel._--Essa es vna mala conclusion. Essos esfuerços juveniles y essas quentas vanas tienen muy cierto el castigo; guardeos Dios de pecador obstinado; las más vezes se ven desdichados fines a tales distraymientos. El hombre discreto ninguna cosa ha de temer tanto como a su gusto; nunca os precieis de culpas, porque desmerecereis el perdon; hazed siempre la cuenta de cerca, y no perdereis de vista el arrepentimiento; y aureis oido dezir: tantos mueren de corderos como de carneros: pues mirad por vos, que quien se guardó no erró, y el Señor mandó velar a los suyos por la incertidumbre de la hora; y yo tengo por sin duda que a excessos sensuales no dilata Dios la paga para el otro mundo, y assi se han visto muy grandes castigos.

_Car._--No me canseis aora; mirad vos vuestra alma y no tengais cuydado de la mia; yo dare cuenta de mí quando llamen a mi puerta, y no me faltará vn texto para hazerle a vna ley que venga a mi proposito y me ponga en saluo. Y Monseñor Ouidio dize que se rie Iupiter de los amantes perjuros.

_Zel._--Al dar la cuenta lo vereis; y tambien ay otro parrafo: No siempre Iupiter se rie de los perjuros amantes, mas a las vezes los oye con orejas sordas. Por esso ninguno presuma que engaña, porque siempre él queda engañado; y por amor de mí, que nunca hagais essos juramentos, porque son segun la intencion de quien los oye. En quanto Dios, estais obligado a essa moça en todo lo que le prometistes; mirad lo que aueis hecho, no engañeis vuestra alma.

_Car._--No me canseis con amonestaciones; no sabeis que toda la ciencia que aora se vsa es cautelas sobre propio interes? pues quereis que condene el saber ser vn hombre discreto? Estamos en tiempo de aprender _ad panem lucrandum_, como dizen los trampistas, que nos siembran la tierra de mentiras, y hallase aora derecho para poder robar y hazer todo lo que pide la voluntad a los poderosos; pues yo soy hijo de peor madre? o por ventura padecio Dios más por ellos que por mí? Lo que veo hazer hago, iré donde los otros fueren. A la rapacilla puse de manera con lo que le dixe, que me quedó tan obediente, que tuue dolor de la cuytada, viendola tan eleuada y aficionada de mí; y pareciendola que lo tenia todo seguro con mis palabras, entretuuome con mil donayres, y quando oyó el pito, que me despedi della, no auia remedio para apartarla de mí, y con grandes ansias se queria venir conmigo: porque éstas son como los musicos, malas de entrar y peores de salir.

_Zel._--Assi se destruyen las inocentes, que se fian de nuestros engaños; mas esse negocio es para tener miedo del castigo de Dios, y vna obligacion muy para huir el no cumplilla: vos guardaos no os la hagan pagar y os halleis con el mal en casa.

_Car._--Cómo sois gracioso! Soy yo inocente, que me ha de engañar vna moçuela que no tiene mas que la armaçon de los huesos y aquella carilla? pues aunque fuera vna Policena, me riyera della. El mancebo es de los que se aficionan de manera que dexan que lo engañen!

_Zel._--No murmureis della, porque podria ser que os deis los golpes en vuestra cabeça; no os fieis de vos en estos casos, que a las vezes corre mas el diablo que la piedra: yo quitárame desse trato por escusar inconuinientes; lo que importa es callar, que yo no daré culpa a ninguna muger que se engaña de promessas de lo que desea y pretende, porque juzga por su coraçon el ageno; y si no huuiesse hombres malos y falsos, no auria mujer errada.

_Car._--Y ellas qué hazen? Vino jamas al mundo mal sino por mugeres, armas del diablo, cabeça del pecado? preguntadlo a Salomon y vereis lo que os dize.

_Zel._--Mas preguntadle vos cómo le fue con ellas, y vereis cómo les sale siempre al rostro a quien las murmura; y parece permission diuina que paguen por donde pecaron, y tambien por la sinrazon que vsa quien dellas dize mal, siendo dignas de toda alabança; porque la naturaleza no tiene cosa tan necessaria como la muger, y por tal la formó Dios del hombre. Y quánta sea su bondad, dexando las de nuestra ley, que son infinitas las que en virtud y constancia en los martirios no daran ventaja a los hombres, mirad entre las gentiles. Porcia comio brasas por el amor de Bruto, Hisicratea quán fiel compañia fue de Mitridates en todas sus aduersidades, Iulia de grande aficion murio viendo ensangrentada la toga de su marido Pompeyo, Artemisa beuió los poluos de los huessos de Mausolo. Ebandre tanto amó a su marido Capareo, que se lançó con él muerto en el fuego, Hipone, cautiua por sus enemigos en el mar, se arrojó[612] a él por saluar su castidad, y lo mismo hizo Bretona[613] por huir del Rey Minos; y otras muchas que huuo admirables en esta virtud, y en las demás que los hombres tuuieron en paz y en guerra, de que ay muchos exemplos, que testifican sus merecimientos.

_Car._--Aunque más las alabeis, no las podeis saluar de que por ellas nos vienen y vinieron todos los males, como lo muestra la fabula de Pandora, y por esso se dize: Quien con damas anda siempre llora y nunca canta. Bolued la hoja, vereis Medea matar hermano y hijos, Clitinestra al marido, la muger de Anfitreon[614] vendello por vn collar de oro, y las de aora la imitan y son otras tales; Tarpea entregar la fortaleza a los enemigos; y todo lo dize el refran: Por mugeres van al infierno, etc.

_Zel._--Quántos mayores males hallareis en los hombres, si los mirais con cuydado! y como son maliciosos, embidian la virtud dellas, y con esta rabia murmuran y procuran disfamarlas y con ocasionar escandalos; y aunque reciben de nosotros tantos daños, nos sufren por su buena condicion; mas ya muchas dicen mal y se quexan con razon.

_Car._--Qué aprouecha, pues les falta la autoridad? yo os digo que las enredo y las sé burlar; ellas tratan siempre engaños, yo nunca les digo verdad ni tengo ley con ellas; ellas interessadas, yo escaso; ellas mudables en el amor, yo desamorado; ellas libres, yo raposo; assi nos damos en los broqueles, mas yo quedo siempre en pie como gato.

_Zel._--Vos sois venturoso, que alcançais lo que quereis y quedais libre; plegue a Dios que sea siempre assi.

_Car._--Yo sé echar el arpon donde aferre, y esto es lo cierto, y no eleuaciones y castillos de viento.

_Zel._--Essa ley teneis los actiuos de amor, que no tenemos los contemplatiuos, verdaderos martires de Cupido, que pretendemos antes el prouecho de quien amamos que nuestro interes.

_Car._--Essos tales ganan lo que ganó Paris Troyano, que despreció dos damas hermosas que le daua Poltis[615] por la gentil Elena, y yo dierala con mil gustos por cualquiera otra de menos peligro con algun contrapeso prouechoso, porque no soy de los que dizen que sabe mejor lo que más cuesta.

_Zel._--Esso nace de ser muy sensual. Paris, como perfecto enamorado, amaua más la amorosa conuersacion de Elena que todo otro deleite dessotras; y así deuemos antes amar la hermosura del ánimo que la del cuerpo, porque más durable gusto es contemplar los bienes racionales sin el defeto que la edad causa en la más hermosa cara; los que aman el cuerpo más parecen codiciosos médicos que verdaderos enamorados, y assi leereis que por caricias de blanda conuersacion vencio Cleopatra a Iulio Cesar y a Marco Antonio.

_Car._--Para essas tales soy yo Otauiano, y me rio mucho dessotras filosofias; lo que importa es saber a cada vna de qué pie coxea, y en esto vereis quánto más vale el buen natural que la ciencia. Mas quedesse assi la question, pues cada vno tiene su costumbre, y quantos hombres, tantas opiniones. Vamos a dar vna buelta a los puestos, que sobre tarde suele caer caça. Passaré por la calle de la descalabrada, veré si está amarilla del sobresalto de la noche passada, que creo deue de estar algun tanto asolanada; no me tenga por desconocido y desamorado, quiça querra que tornemos esta noche otra vez a vernos, y no quiero desacreditarme en los principios, que no dexo de tenerle alguna aficion a la rapaza.

_Zel._--Vamos, y entre dos luzes daremos buelta por mi puesto; quiça contentaré mis ojos, dando sustento a mi alma con ver a la bella Eufrosina.

NOTAS:

[609] _Sic_, por Epimenides.

[610] _Sic_, por Euristeo.

[611] Sic, por _temerario_.

[612] En el original, _arrogó_ por errata.

[613] En el texto portugués de Ferreira, _Britonia_.

[614] Sic, por _Anfitrión_.

[615] En el original, _Potis_.

ACTO TERCERO

SCENA PRIMERA EUFROSINA, SILUIA DE SOSA.

_Sil._--Qvé soberuias son éstas, señora? quién será poderosa con vos? ya no quereis ver a nadie, todo vuestro entretenimiento es con aquel primo; pues tiempo vendra que tendremos por acá algun pariente.

_Sil._--Pues, señora, hago muy bien, cada vno ama los suyos.

_Euf._--Es assi, pero estais tan vana, que no se atreue nadie a hablaros.

_Sil._--Ay tal cosa? algo me ha visto? si me tuuiesse embidia, qué ventura seria, mas bien sé que burla siempre de todo. Truxome vna carta de mi hermano, con que me alegró en estremo.

_Euf._--Y qué os dize en ella?

_Sil._--Que espera venir muy rico de allá, y que no me case en su ausencia, porque todo lo quiere para mí.

_Euf._--Traygaoslo Dios con mucho bien; mas para esso confío que no será necessario, que si yo tuuiere amparo, no faltará para vos, segun sé de mi padre, que no es el que menos bien desea.

_Sil._--Assi confío yo, y con essa esperança viuo, y la tengo de veros Condesa; pero, señora, quanto más, tanto mejor.

_Euf._--Quereis mostrarme la carta?

_Sil._--De mil amores, y en ella vereis que os besa la manos.

_Euf._--Escriue muy bien; mostrásela á mi padre, que se alegrará de verla; vuestro primo y él serían grandes amigos.

_Sil._--Como vña y carne, y camaradas en la Corte con otro mancebo natural desta ciudad, criados todos del Rey, y vinieron ambos aqui a holgarse este verano. Mi primo, señora, es hombre de importancia, muy discreto, Poeta, musico y muy galan; en la conuersacion tan afable y entretenido, que os perdereis por él si lo comunicassedes. Ayer os vio y os alabó de muy hermosa; juró que no auia en Palacio dama que os igualasse, y que si allá fueredes, que los embelesarades a todos, mas que le parecia que sereis fria de condicion.

_Euf._--Ay mal hora, tan presto me conocio? contadme más desso, por vuestra vida.

_Sil._--Assi me salve Dios, que me dixo que no creyera que huuiera en el mundo tal hermosura; y que si la copiaran al natural, sólo el retrato bastaua para matar de repente, como la imagen de la fortuna al mancebo ateniense.

_Euf._--Libreme Dios en buena fe, con vuestra licencia, y no lo digo porque lo quiero mal, él me parece vn grande bobo.

_Sil._--Ay, ay, en qué? Esso tiene, señora mia? desechaldo, buen galardon es esse: bobo? O qué gracia, sí, desse pie se calça él! piensa el otro que las mata en el ayre y que no hay más bizarria en el mundo que la suya!

_Euf._--Por pensarlo él no ha de ser luego, pues se ve lo contrario.

_Sil._--Aora no más, no más; entendida sois, señora; lo cierto es que nos azechastis quando hablamos.

_Euf._--Pues sí, vistis vos esto? No tenia yo aora otro cuydado.

_Sil._--Cómo se haze de nueuas!

_Euf._--Qué, me vistes? Iesus, líbreme Dios; ya oy no lo passaré sin falso testimonio.

_Sil._--Assi me vea yo Reyna como la vi con estos ojos, y aun la oi reirse, quando él se quedó como muerto con la passion de vna cierta cosa.

_Euf._--Y él qué diablos os contaua para tanto sentimiento?

_Sil._--Como ella lo vio también lo oiria.

_Euf._--Mejor me oyga Dios en su Reino; acerté a passar y no sé cómo miré por vna raja de la puerta, y entonces lo vi sin sentido.

_Sil._--Ha, confessar sin tormento; cómo la cogi luego!

_Euf._--Qué confiesso yo? he dicho que azeché?

_Sil._--No a mí, que las vendo y las reuendo.

_Euf._--Mirad, pues, qué cosa para azechar ni hazer caso dél.

_Sil._--Pues bien, bien, de aquellas cosas tales tiene ella muchas.

_Euf._--Qué buena ventura para desear tenello, antes lo querria perder que hallar; pero hablando verdad, qué os contaua que le hazia estar tan lastimado? Eran algunas necedades?

_Sil._--Sí, necio es el moço! pues a fe que si se lo dixesse, que seria cierto el holgarse.

_Euf._--Ea, pues, dezid.

_Sil._--En buena fe no lo diré, ni me saldra por la boca.

_Euf._--Por vida mia, Siluia[616] de Sosa, que lo digais.

_Sil._--Señora Eufrosina, verças que no aueis de comer, no las procureis cozer.

_Euf._--Si yo lo adiuinare, me lo direis?

_Sil._--Podra ser.

_Euf._--El más ordinario entretenimiento destos galanes es en amores; contariaos algunos cuydados con ansias de ausencia de la Corte y algunas alabanças vanas.

_Sil._--Esso es, mas son de aqui desta ciudad.

_Euf._--Y el cuytado tan desfauorecido anda o es de muy enamorado?

_Sil._--A vos qué os va? dexadme os ruego, señora; muy bien dizen que las mugeres son muy inclinadas á saberlo todo. Vos qué teneis que ver con los amores del otro?

_Euf._--Cómo sois inocente, amiga! qué va en esso aora o qué pesadumbre os da que lo sepa yo? si por saberlo le huuiesse yo de hazer algun mal tercio!

_Sil._--Quiça sí.

_Euf._--Mas á mí por vn oido entra y por otro sale.

_Sil._--Pues, señora, descanse y repose, que no lo he de dezir; qué queria ella? burlar de mi primo y dezirlo a quien lo quisiesse oir?

_Euf._--Bien casaré yo con essa fama; qué me vistes vos descubrir? ahora quiero tener enojo por la opinion en que me teneis.

_Sil._--Cómo se haze de la enojada! quiere que lo diga?

_Euf._--Quiero.

_Sil._--Hame de jurar que a viua criatura no lo dira.

_Euf._--Iuro por vida de mi señor padre.

_Sil._--Assi lo promete como quien es?

_Euf._--Prometo.

_Sil._--Mire, señora, lo que promete.

_Euf._--Acabad ya; Iesus, cómo sois desconfiada; yo no sé qué os diga; por lo que a mí toca, juro a estas letras con que se escriuen las palabras de Dios, pues me hazeis poner la boca en él.

_Sil._--Que no lo direis?

_Euf._--Que no lo dire. Ay cosa como ésta? aunque yo fuera la mayor parlera del mundo.

_Sil._--Aueis de saber, señora, la mayor gracia que aureis oido; él me quiso dar a entender que era perdido de amores de la señora Eufrosina desde la primera hora que la vio; esto con grandes conjuros, que no saliesse de mí.

_Euf._--Callad, no me lo digais; mas dezid, es verdad, por su negra vida negrecida?

_Sil._--Assi yo viua, que estos eran sus sentimientos.

_Euf._--Aora lo aueis mejorado. El diablo me dio adiuinar que él era algun gran loco. Pensará que por ser cortesano le he de estimar? qué de engaños que ay en el mundo! Pareceos qué cosa son hombres desuanecidos, que piensan que todo lo que les viene a la imaginacion es lo cierto, y que en mirando sus ojos, luego les queda el campo por suyo? Mirad, pues, quién para poner en mí el pensamiento; no puedo escusar de tener vn grande pesar de semejante locura. Vistes aquella fantasia de insensato? querria mucho saber si tiene noticia de quién soy o qué vio en mí para presumir esso; y vos, señora, muy desapassionada lo estauades oyendo hablar alto y a buen son, y fuera bien le dixerades que no os dixera tales locuras.

_Sil._--Qué le auia de hazer, o qué sabe ella lo que yo le dixe? podiale tapar la boca ó darle con vn palo? En lo que yo tengo culpa y fui vna gran boba, fue en dezirselo. No de valde me rezelaua yo y queria callar; dixelo por acabar con sus persecuciones, que quando empieça nunca acaba, no para otra cosa sino para reirnos; bien adiuinaua yo esse enojo quando me escusaua.

_Euf._--Y no es para tenerlo? qué graciosa es!

_Sil._--Estas cosas, señora, quanto menos caso se haze dellas más se deshazen. Los hombres tienen ojos y nadie se los puede tapar, ni estoruar los pensamientos. Y las estrañezas de las mugeres en estos casos no se alaban, porque ninguno las obliga ni fuerça a lo que no quieren, y quanto más se descuydan destas memorias, más esfrian el fundamento dellas.

_Euf._--No me aconsejeis en esto, que yo sé muy bien lo que me conuiene; y de tener por ligeras las cosas en los principios vienen despues los fines a ser muy pesados; y porque yo entiendo quánto importa atajar malas opiniones, desde aqui os lo digo, que si vuestro primo boluiere acá, que lo desengañeis muy bien, y le digais que no os hable más en esso, o no venga aqui, que no os lo consentiré, ya que estais en esta casa conmigo.

_Sil._--Yo merezco todo esto y mucho más; el diablo me mandó a mí hablar. Siempre el callar fue bueno; no ay cosa más prouechosa que el silencio. Bien me temia yo lo que auia de ser, y pues assi lo quise, assi lo tengo; mas de los escarmentados se hazen los arteros; por esso si yo puedo, no me sucedera otra tal.

_Euf._--Y pues qué quereis vos, señora, que él se alabe por la ciudad que trata amores conmigo? pareceos que será bien?

_Sil._--Para qué es hablar en esso? tan ignorante soy yo, que no entiendo lo que va en este caso? y bien, señora, qué cuenta diera yo de mí dessa manera, si no supiera yo muy cierto que todo es en él piedra en poço? con mis manos me matara; quanto más que yo no alabo ni alabé el hecho, mas echélo a burla y passé ligeramente por ello, como quien no quiere la cosa, ni me acordaua, ni me passaua por el pensamiento pensar en lo que me trató, si no me hablarades en ello; mas por bien hazer, mal recebir, sacóme los ojos porque lo dixesse, y yo sencillamente no lo supe negar, y aora quiereme quitar que no hable con vn primo que tengo por hermano; pues qué parecera esso, hazer caso donde no hay de qué? mejor sería echarlo a las espaldas, que yo segura estoy de hablar más en esta materia.

_Euf._--El loco, si viene a mano, andaralo diziendo a todo el mundo, y a mi fama le estara muy mal; que la de las mugeres más consiste en lo que dizen que en lo que es, pues qué cosa para llegar a los oidos de mi padre, qué brauezas hiziera! quedaramos bienauenturadas vos y yo!

_Sil._--El cómo lo ha de saber? estais muy engañada, señora; bien podeis descansar en essa parte, porque él es el más callado hombre del mundo, y tiene gran pundonor en serlo; sabeis quánto, que quando me dixo que andaua aflixido, que yo le importuné que me dixesse la causa; dixomela por cumplir conmigo por lo que me quiere, y en ninguna manera me quiso dezir el nombre, diziendome que su mal no lo tenia; mas como nosotras somos siempre inclinadas a saber, hize con él lo que vos aora conmigo, y tanto lo conjuré, que sobre mi fe me lo dixo.

_Euf._--Dessa manera se descubren todos los secretos, y de vno en otro dichos secretamente quedan más públicos que la plaça. Todos essos son disimulos y engaños y más engaños, particularmente estos Cortesanos, que tienen por gala ser parleros y deslenguados.

_Sil._--Essos serán vnos que se precian de despejados, por lo que dizen: hombre vergonçoso, el diablo lo lleuó a Palacio, y todo su saber lo tienen en la lengua; mas mi primo es muy diferente y tiene otra capacidad.

_Euf._--Venga el diablo y escoxa: tales son vnos como otros; del rio manso me guarde Dios, que del brauo yo me guardaré. Estos tales muestran el pan y asconden la piedra. Qué mayor locura y necedad puede auer que ponersele en la cabeça quererme bien?

_Sil._--Aora, señora, no hablemos más en esso, y se quitarán quistiones.

_Euf._--Sea assi; mas hablando verdad, qué razon le hallais o qué disculpa?

_Sil._--Antes, mirandolo sin passion, pues quiere que le responda, es muy grande discrecion; porque vos, señora, sois muy noble, y los grandes espiritus siempre se inclinan a cosas altas; vos muy hermosa, don de naturaleza que tiene juridicion sobre los más claros entendimientos; vos muy discreta, singular excelencia y por lo que más se estima qualquiera persona humana; y finalmente, en vos, señora, estan todas las gracias. Pues siendo esto assi, como es, yo diria que quien no se rinde a tantas causas juntas, que le falta entendimiento para conocellas. Y como mi primo tiene tan viua discrecion, tuuo este conocimiento por su mal, como él repetia. Dezia muy bien quando yo burlaua dél y le reprehendia su poca razon: menos la teneis vos, prima; a vn simple que no alcança lo que yo entiendo, no fuera de admiracion enamorarse de la señora Eufrosina; pues la hermosura tiene tanta fuerça, que Ciro, careciendo del sentido natural, con ver vna muger hermosa lo cobró, y mucho menos será perderlo como Orestes por su Hermione, y la vida como el hijo de Demetrio; quanto más yo, que en viendola me eleué, deslumbrado de su vista, porque nunca vi tal resplandor, y contemplando su interior le consideraua vna alma de mil perfeciones que daua lustre a lo de fuera, publicando marauillas de la diuina naturaleza, de manera que sus excelentes partes traen consigo la disculpa y la razon de lo que causan. Si yo no tuuiera ojos ni entendimiento, me pudiera disculpar, y otras muchas razones que alegaua en su fauor, que no sé dónde hallaua tanto que dezir. Coucluyome y no supe qué responderle; sólo le dixe que se despidiesse desso como de vn impossible; y como he dicho, por vn oido entró y por otro salió, para en quanto deziroslo[617] sino me atormentarades, aunque tuue dolor de sus ansias, que parecian de grande amor.

_Euf._--No hablemos más en essas necedades, que me corro de gastar tan mal el tiempo; y os auiso que os guardeis como del fuego de dezirle que yo lo sé, ni cosa alguna otra de mí.

_Sil._--Iesus, señora, guárdeme Dios, esso le auia yo de dezir? mejor juyzio me dio el Señor; hallastis la moça parlera? antes me mostré con él tan airada, que desesperado de hallar en mí remedio, con rabia hizo voto solemne de quereros siempre bien y morir por esso.

_Euf._--Enterraránlo, y no se perderá en él Venecia, y haránle lo que no hazen al caballo del Rey.

_Sil._--Callemos, señora, que viene vuestro padre.

NOTAS:

[616] En el original, por errata, _Silua_.

[617] Aquí debe de haber errata ó está confusamente traducido el texto portugués: _quanto para respeito de volo, senhora, dizer_.

SCENA SEGUNDA CARIOFILO, ANDRADE, ZELOTIPO.

_Car._--Qué ay por acá? Andrade, qué haze tu amo?

_And._--No sé, señor; despues que venimos a esta tierra no le entiendo, pareceme que anda muy enamorado.

_Car._--Por tu vida, en qué lo conoces?

_And._--Yo soy demonio y nada se me encubre.

_Car._--Dime, aqui nueuamente en esta tierra?

_And._--Bien lo sabe V. m., no disimule. Ellos encubrense de mí, y al fin lo he de saber, que todo se sabe. Piensan los enamorados que los otros tienen los ojos quebrados, y nada es tan secreto que tarde o presto no se descubra.

_Car._--Tú, picaro, te tienes por gran Profeta; mas yo atendriame a Merlin; dónde está aora tu señor?

_And._--En su aposento tañendo vna vihuela; mandóme que me fuesse a pasear, por quedarse solo en sus contemplaciones. Todo su entretenimiento aora es trobar o estoruar.

_Car._--Voy a ver cómo passa esso.

_And._--Vete, que tal cabeça es la tuya como la suya; doylos al diablo a todos juntos y a quanto poder en ellos tengo. No me sacará Dios de seruir escuderos? mas qué digo? éstos aun son peores que çapateros, su exercicio murmurar en su aposento de vnos y de otros. A vnos dizen que son desalentados; a otros faltos de vista, por dezirles inocentes; al otro desluzido, y yo no sé quál es lo mejor o lo peor. A los honrados llaman pobres, á los ricos villanos ruynes. Concertáme esta gerigonza: todo es locura y blasonar de hijos de sus padres, y que a ninguno han de sufrir nada; desprecianlo todo y son poco conuersables; su vanidad ponen en visitar grandes señores; no disimulan ni sufren nada a los criados, y burlanse dellos. Atengome a los que traen las bolsas de sus amos, que no ay oficio en la tierra que no alcancen. Estos pelones nunca leuantan cabeça, y todo su fin es ir a morir a la India y peregrinar en armadas. Fuerte género de gente son estos cortesanos; todos se roen vnos a otros como carcoma; a quien hazen más cortesias y dan más gorradas, desean mayor mal; aora yo he de azechar y escuchar lo que éstos dizen.

_Car._--Las de su merced beso; vos estais vn Apolo sobre los muros de Troya, dezid alguna cosa.

_Zel._--Ha, señor, que me muero poco a poco y no sé qué ha de ser de mí; siento que se me destila el alma y se me gastan los espiritus.

_And._--Ya mi amo empieça a eleuarse; bueno va el negocio, alguna grande historia es ésta, yo no sé qué diablos tiene, ni qué no; solia burlarse de quien queria bien, sino por passatiempo, y pregonauase por más entero y libre que guardenos Dios; yo he de procurar entender dónde va esto; mas si quisiesse bien a Silua de Sosa su prima? y lo presumo, porque quando la va a visitar se limpia y adereza, y persuade a su hermana que le embie presentes; quiero escuchallos.

_Car._--No sabeis qué ha de ser de vos? Yo os lo diré: lleuad delante las buenas obras, no espereis que despues de muerto os las hagan acá, que hecha la preuencion, yo fiador que sereis bien recebido en la diuina posada; y no os fieis de herederos que hagan lo que vos no hizistes, que les sobra escusas para no hazerlo.

_And._--Es diablo este Cariofilo, todo de buena ventura y de darse al tiempo y holgar.

_Zel._--No hablais a proposito, que aun yo no voy allá tan de prisa.

_Car._--Buena señal, segun esso no os quereis morir.

_Zel._

_Que pene y viuiendo muera Por tan honrada ocasion, Basta por satisfacion._

_Car._--Bueno está, mas essa vihuela tiene las vozes sordas.

_Zel._--Tales son los oidos de alguna para las mias.

_And._--Mal pecado; esso te entrará a ti por casa, antes que la buena ventura; creed que al hombre pobre nada le sucede bien.

_Car._--Y os tocastis en su tiempo el Conde Claros, y conozco de vos que lo hariades bien.

_Zel._--Esso dexolo yo para vos, que sois todo vna pandorga, y más si es descantada con agallas y pitos de varro. Esto sí que os sonará bien.

_Car._--Arte tuuistes aora, aunque poca; aun teneis necessidad de ser más dias mi platicante, porque mi galanteria es superior.

_And._--Ya ellos empieçan a burlarse y de ahí vendran a murmurar, que es más sabroso, y por no perder costumbre.

_Zel._--Tenemos vos y yo muy diferentes estados: a vos todo os corre viento en popa, y yo canto siempre el cantar de Telamonio.

_Car._--Dezid algunos versos, y vere adónde llega vuestra lança, y mirad si os podeis hazer de rogar.

_Zel._ _Contento con mi cuydado, Dado en mi pecho de assiento, Siento yo que me es prestado Estado en que estoy contento._

_Car._--Essos ecos y diriuaciones pienso que llamais flores de componer y grande habilidad. A mí no me agradan tantas rebueltas, al menos vsadas mucho: porque yo querria que mis versos tuuiessen sentencias; y no me peno mucho que sean con harmonia ni desharmonia, porque parece mucha obseruancia de Poeta, y sólo el nombre me calma.

_Zel._--No sé si os diga que essa opinion es vulgar, porque el verso ha de seguir arte; y este es el fundamento de su artificio, y si no, hablad y escribid prosa.

_Car._--Si he de dezir verdad, essa es la que me satisfaze, sino que el lenguage Portugues ay pocos que lo vsen.

_Zel._--Menos ay que lo entiendan, y nace de que todos se esmeran en inuentar nueuas vozes y poner tassa a los bocablos, y no saben ni guardan la compostura y orden de las clausulas, y son tan demasiados en cercenar, que no le queda vestido. Mas dexado esto, al verso no se le puede negar el primer lugar, por muchas razones, y tened vos la opinion que quisieres. Aora quiero os dezir vnas coplas que hize poco ha en Castellano, por ser más recebido y menos glossado.

_Car._--Dezid, que ya sabeis que tengo buen oido.

_Zel._ _En la falta de no veros Sobra a los muertos dolor, Los viuos en conoceros Reciben mortal temor. Los vnos porque no os vieron, Y los otros en miraros, Yguales penas sintieron, Primeros, porque os perdieron, Segundos, por no esperaros. Que quiso Dios tal hazeros, Que a los muertos sois dolor, Y a los que viuen temor, Por no veros y por veros._

_Car._--Estan buenas, mas parece que van muy embueltas, y esse _veros_ y _no veros_ es más viejo que Sarra.

_Zel._--Pues qué quereis, lenguage nueuo?

_Car._--Sí, si pudiesse ser, porque estos diriuados son ya muy ordinarios y enfadanme mucho estos terminos, honrarme por deshonrarme, y son vnas guaridas más trilladas que el camino de la Corte.

_Zel._--Sabeis de qué nacen essos fastidios? de estomago dañado, y leer sin gusto a fin de censurar, por mostrar discrecion, es vna purga que haze que no se logre nada en el pecho.

_Car._--Con todo, no me negareis que noto bien; pero os dare vn remedio para assegurar vuestra mercaduria: partios a Castilla y dexad a Portugal a los Castellanos, pues les va tan bien en ella. Poned tienda en Medina del Campo y ganareis de comer con glosar Romances viejos, que son apacibles, y poneldes por título obra nueua sobre mal huuistes los Franceses la caza[618] de Roncesvalles; mas temo que ande ya allá el trato dañado como acá, donde lo censuran todo estos criticos que no medran ya chocarreros.

_Zel._--Bien me honrais por buenas palabras; pero essos glossadores deuen de saber poco de los muchos y grandes Principes que vsaron el verso, no para cosas de burlas, sino para cosas de tanto tomo, que quando los primeros hombres quisieron hazer peticiones a Dios, ordenaron el verso por mejor, más discreto y breue modo de orar; y los que más fauorecieren la prosa, que vos autorizais, trabajarán por acabar las clausulas en consonantes.

_Car._--Digo que teneis razon, mas yo no sé que aya cosa que tanto enfade como estos Poetas vulgares, ni que se puedan sufrir malos versos.

_Zel._--En esso vereis quán fina es la poesia, que no sufre vn atomo de descuydo; y assi lo dize Horacio en el Arte Poetica, que no se admite mediano Poeta.

_Car._--Y pues vos, en qué rumbo os poneis? de Poeta o de Porreta?

_Zel._--No os burleis tanto conmigo, que me correre.

_Car._--Esto es para vos agua rosada y fauores que os doy.

_Zel._--Qué poca caricia hago yo a estos gustos, como quien lo tiene perdido en la vida y cosas della, sin poderlo emplear donde todo es bien empleado!

_And._--Otra vez buelue mi amo a sus sentimientos, y Cariofilo tiene razon, que por todas sus coplas no dare medio real. Atenermeia yo antes a saber notar peticiones, y quando no, a escriuir cartas missiuas, como aquellos que estan en las plaças, que es dinero de cada dia.

_Car._--Y pues, fuisteis a casa de vuestra prima o qué teneis sabido?

_Zel._--Querria saber y temo.

_Car._--Quien mucho mira los fines, nunca hizo buen hecho. Si Anibal considerara la dificultad de passar los Alpes, no enbiara tantos anillos a Cartago. Alexandro inconsideradamente passó el río; echa el dado como Cesar, que la necessidad haze la razon; id a veros con vuestra prima, que ya tardais: porque Alexandro ninguna cosa sufria menos que la tardança.

_And._--Esso esperaua yo; con la prima es el negocio, como yo sospechaua; todo al fin se sabe, por más que se encubra.

_Zel._--Temo hallar peores nueuas que las que rezelo.

_Car._--Estaos ahi, que yo os pagaré lo que es vuestro. No aueis oido dezir que huye la muerte de quien la desprecia, porque ella sigue a quien más la teme?

_Zel._--No enojé a mi prima con serle importuno.

_Car._--Luego dezis que sois enamorado; qué cabeça para gouernar a Venecia!

_And._--Dize la caldera al sarten.

_Car._--No ay cosa para acreditaros con ella como que os vea con poco descanso, y que andais con dessasossiego y le dais prisa, porque a las mugeres lo que más obliga es locuras.

_And._--Luego vos no podeis errar en valer con ellas, porque otro tendra menos desso y más de moneda.

_Car._--El principio y medio dizen que es más que el todo; quebrastis la lança del primer encuentro; deste segundo la lleuareis a tierra con el arçon trasero, como Florestan el buen justador.

_And._--Con la paciencia que está mi amo Cariofilo, creed que es determinado, y sabe de memoria estos negocios. Mi amo buen piloto solia ser, no sé qué es esto aora, sin duda que le ha dado algun mal ayre.

_Car._--Quereis vn buen consejo de mala cabeça? escreui vna carta y lleuasela a vuestra prima, para que se la dé a la señora Eufrosina; porque destas dize el Castellano, la letra con sangre entra.

_Zel._--No la ha de querer dar.

_Car._--Qué desesperado sois! quiero enseñaros, pues os tornais a los dias en que nacistes y aueis menester maestro. Aueis de saber que las mugeres son mentiras y trampas en estos negocios; no creais a vuestra prima, que por muy amiga vuestra que sea, siempre hazen vnas por otras, y fingen essos miedos y encarecimientos por hazer mejor su partido; mas en todo tiempo estan dispuestas a otorgar aun más de lo que les pedis. El estar algunas escarmentadas de nuestra poca verdad las haze cauteladas y querer medirlo todo con el tiempo; mas quanta experiencia pueden tener de nuestros engaños, no basta para que se guarden dellos, antes gustan de ser engañadas para su disculpa. Porque a la verdad, nosotros nunca las acometemos a que se echen al amor, siempre nos vamos costeando con su voluntad; y si bien suele suceder, pedir el goloso para el vergonçoso.

_And._--Yo os prometo que es Cariofilo matrero.

_Car._--Lleuad vos la carta, que nada se pierde, y si no la quisiere tomar, echadla en su regazo y venios como quien arroja barro a pared; si pegare, pegue, y sobre mí que ella tendra cuydado.

_And._--Otra historia es aquélla; no entiendo esto bien, mas si a mi amo se le ha puesto en la cabeça enamorar a Eufrosina? si asi es, mandole yo mala ventura, no le arriendo la ganancia. Estos ni temen ni deuen; no ay cosa que no intenten; mas miren ellos allá, no busquen tres pies al gato. Yo estoy contento de verme fuera destos negocios, no quiero sus gustos por sus pesares. Dios me ha hecho merced.

_Car._--Este es el mes de los gatos; estamos en Abril, quando rebientan los arboles y crece la sangre, ya me entendeis, que quando la hoja de la higuera haze pie de gallina, etc. Estas todas se tienen por los pies como cerezas, y vuestra prima luego como os venistis dio con la lengua en los dientes, y la señora Eufrosina lloró de placer de auerse acordado el amor della; llaman ellas a esto passatiempo; hará cuenta de passarlo con vos como quien viue en ociosidad, que es la yesca deste fuego, y las armas de Cupido; que a Egisto sola esta causa de viuir ocioso da Ouidio para ser adultero, y la misma haze por vos; querra desenfadarse con ver quatro papeles de amores, pareciendole que todo será gracia, y nunca os pese destas gracias, que de las burlas vienen las veras, y mas éstas muy nobles, que quanto son más altas, estan más cerca de los estremos, y les puede llegar mejor el viento para mouerlas, y empeñanse poco a poco, y viene a ser mucho, porque no pueden limitarse en lo que hazen, por ser en ellas todo en los estremos, y el amor como es sutil se imprime mejor en los espiritus delicados.

_And._--Ya lo he entendido todo, no he menester saber más; hazeis vos la cuenta sin la guespeda, guardad no os salga al rebes, y bien sé yo quien lleuará lo peor, porque Cariofilo no haze más que meter los perros en la mata y salirse afuera; tales son los consejeros en los malos sucessos: todos quieren sacar la castaña del fuego con mano agena; mas si mi amo sale con esta pretension, nunca hombre tal hizo; yo no soy amigo de esperanças tan dudosas; con su pan se lo coma, no le tengo embidia. Negocio es este de mucho secreto, y yo muero ya por tener a quién dezirlo, no me detendre sin parlarlo siquiera a su hermana; por esso mire cada vno dónde y con quién habla.

_Car._--Sola una duda ay en esto y no tiene otra.

_Zel._--Quál?

_Car._--Tener ella otro enamorado, porque es muy dificultoso desarraygar voluntades; pero el Propercio, que fue hombre de experiencia, afirma que se muda y rebuelue el amor como lo demas, y que la letra de su rueda es venceras o serás vencido. Vn clauo con otro se saca, y vn amor con otro, y con porfias pudiera ser vencida Penelope; si me creis, no teneis que temer. La fortuna ayuda a los atreuidos, y en esto no pueden escusarse todos los inconuenientes, que amor trae continuas discordias, mas el tiempo haze obedecer a los leones, y con él se ablandan. El agua caba la dura piedra, y con agrado y buen seruicio todo lo vence el amor. Y si esto no os parece bien, amigo mio, quien consigo se aconseja, consigo se despene.

_And._--Assi digo yo; hombre de chapa y determinado es el Cariofilo; estotro no parece que es él, porque solia aconsejar a todos: no es possible sino que le han dado algunos hechizos de los que quitan a los hombres sus inclinaciones.

_Zel._--Vuestros consejos me dan la vida, que sin ellos no la tuuiera; y pues siempre me hallo bien con executallos, quiero escriuir el papel.

_Car._--Dios delante, y mirad lo que hazeis; empeçad con palabras blandas, graues y de crédito, pocas y ciertas, que digan lo vuestro y lo ageno; y si os parece bien, no seria muy malo poner copla al fin con alguna cifra que declare vuestro intento, como vn coraçon asaeteado ó en vñas de leon, y otras semejantes, con vna letra que diga:

Por amor de vos, señora, passé yo la mar salada.

_Zel._--Picastes os ya en alguna llaguilla que tuuiessedes, vos heristes en el dedo para escriuir con sangre, que es caso de gran piedad, y seria buena letra:

Coraçon de carne cruda, veslo tu amor aqui[619], etc.

_Car._--Mas si quisiessedes competir conmigo sobre esta materia en que yo pienso que soy aguila!

_And._--No hay cosa que ellos no glossen; todo lo que hazen los otros no les está bien, y no faltará quien haga con ellos lo mismo y descante en sus cosas por más resabidos que sean. Todo hombre cré de sí vna cosa y piensa de los otros otra.

_Car._--Sabeis quánta destreza tengo en cartas de amores, que me atreuo a dezir que leeré de catedra a quantos hay en Paris.

_Zel._--Pues leedme a mi alguna cosa que pueda injerir en ésta.

_Car._--Soy contento, aora oid notar.

_And._--El roer de vñas que mi amo trae, el tirarse los dedos, el escriuir y borrar! Acierta Iuan, piensalo bien y hazelo mal.

_Car._--A esta alta y practica filosofia no le penetra la entrañas sino hombre tan experimentado como yo: porque Bartulo ni Baldo nunca passaron de saber hazer vna peticion y vnos articulos acomulativos, y de aqui viene que a sus sequazes, si les hurtais el viento al estilo ordinario de la facultad que tratan, deslizan luego con frialdades y no dexarán el discurrir por vn _verosimile et in rei veritate_, aunque los açameis como a lebreles. Pues essotros peones de Aberrois, carniceros de naturaleza humana, si pierden el norte a hablar por fimbria intonsa, apoplexia y recetar por cifras, luego se despeñan por vnas gracias hambrientas que a legua muestran el interes y la codicia, y traen muy mala burla: porque es con la vida, que no tiene apelacion. De todos éstos ay entre vosotros grandes remolinos de maliciosa necedad, _in vtroque iure_, como ellos dizen, más peligrosos que los baxios de Padua. Por esso como huuieredes vista dellos, id siempre con el timon en la mano, y desviaos de su conuersacion y trato, por escusar anotomias en la hazienda.

_Zel._--Mucho os diuertis de nuestro proposito.

_Car._--Ya soy con vos; assi que digo que son muy raros los que saben tratar esta materia, muchos los confiados y pocos los bien sabidos; porque los sufribles son musicos de sentido y dan mil consonancias falsas.

_And._--Vos solo sois el que acierta; tal sea vuestra vida, y para mí éstos que más enmiendan son los que yerran.

_Zel._--En qué tono os poneis vos?

_Car._--No me atajeis, que no me amarro a Diapante ni a Diapason, porque soy más multiplicado en los puntos que la misma musica.

_And._--Confiança como la mar, mas el juyzio buscaldo.

_Car._--Mas el fundamento desta arte corre assi: tenemos ciertos puntos fixos o propositos confirmados; declarome: al principio aueis de hazer vna entrada con vna preparacion comedida, vn respeto obediente, vna sumission segura, vna fuerça sujeta, y todo se remate en cumplimientos más prolijos y más sueltos que los de vn Castellano. Exemplo: Pues mi ventura quiso y tal assi, no fue más en mi mano, cien muertes es poco para, etc. De manera que tomada la rienda por estos terminos, que son los elementos desta ciencia más incierta que la Astrologia, podeis escaramuzar por la vega de Granada, con todas vuestras obligaciones a modo de peticion, hasta llegar a poner el cuento de la lanza en P. Siguese luego de aqui boluer sobre lo que pretende pedir, merecer o tener merecido, porque quien bien sirue premio alcança; para lo cual son necessarias eficacissimas y obligatorias razones deriuadas y que tengan energia, codiciosas, mas desinteressadas, que son dos contrarios en vn sujeto, y tan blandas como lima sorda, porque amor toda su guerra la haze por contraminas; assi aueis de procurar que por lo que dezis no seais sentido hasta que le leuanteis la vandera en el muro, porque si os entienden antes, escandalizanse como pajaros de las redes, donde ojos que las vieron ir no les daran más alcanse. Y si les parece que sois buey, y que no pretendeis más que apastar en el prado de la obediencia, y que estareis sujeto a su gusto y hareis lo que quisieren, sin otro fundamento que el de su voluntad, fianse de vos y las lleuareis hasta el Cayro. Ay algunas ariscas y zahareñas que quando pensais que las teneis asidas se os escapan de toda obligacion; y si bien confiessan y acetan la voluntad, niegan la satisfacion. Esta es ocasion de grandes quexas al mundo, y se permite que llegueis a inuocar y pedir vengança al amor, brauear y enfureceros como endemoniado, con tal que con rabia no llegueis a murmurar ni amenazar, que es estilo baxissimo, y nunca os desamarreis de la esperança, porque todo lo alcança el comedido sufrimiento. En alabarla sereis tan continuo, que sea la salsa de quanto le escriuieredes, porque les haze grande apetite, y con la presuncion que de sí tienen no desprecian alabança ninguna, antes estan satisfechas que la merecen, aunque más leuantada sea de punto, tanto que las más feas quieren ser más alabadas.

_And._--Dize verdad; doylo al diablo, y cómo las conoce!

_Car._--Como son compuestas de vanidad, naturalmente desean ser alabadas, y más de hermosas, que sobre todo procuran y estiman; sucede tambien que se enojan y por daca aquella paja hazen pendencia a fuego y a sangre. Aqui aueis de acudir luego a pedir perdon, aunque sea de sus culpas, y ofrecer obediencia y sujetaros a recebir mil penas, culparos quando no tengais culpa, negar a pies juntos toda sospecha que os condena; si sois culpado, dalle escusa; en caso de zelos, ni confesseis ni negueis; porque dexallas sospechosas quanto a vos y confiadas quanto a sí haze mucho en vuestro fauor; quitalles la ira es importante, porque no dexeis, como dizen, criar la yerba en el trigo, y en teniendola mansa con las blandas disculpas, es conjuncion de mejoraros y acrecentar el premio de los fauores, porque la reconciliacion de los enamorados es con doblados gustos.

_And._--Iuro a tal que les sabe los intrinsecos; mas cómo no ha de saber, que éstos de dia y de noche no sueñan en otra cosa? y assi contraminan a las inocentes, que les parece que no ay más en el mundo que dezilles que las adoran, y no saben que ningun hombre les habla verdad, por más bien que las quiera. Antes quanto mayor amor les tienen, más les mienten, por lo que les conuiene; ellas como naturalmente son aficionadas y locamente creen que todo se les deue, creen más de lo que se les dizen (_sic_), y assi lleuan siempre lo peor.

_Car._--Sucede tambien que se os amotinan y hazen rabiar con echar brauatas, por prouar y tentaros de paciencia; a lo qual os aueis de mostrar cordero y muy deseoso de acertar en su seruicio: sufrid afrentas, dissimulad injurias, y razonad largo, que ellas siempre se rinden a porfias. Veis aqui toda la teorica, pero quiere prática y continuacion: porque tomada assi en terminos, queda cruda, y con el vso tiene grande espidiente. Aueis tambien de hazer aqui vna larga digression sobre las calidades de las personas, que es el sinderisis del alma. Distingo: si escriuieredes en ausencia a moça de cantaro, habladla de tú y de vos entreuerado, que llaman honra y media; y para ser apacible, porque no son capazes de los eleuamientos de Garci Sanchez[620], aueis de llamar mona, gata de tripera, paloma sin hiel, rapacilla de mi alma, pidiendola zelos de algun zurrador, porque piense que la quereis bien, los quales nunca pedireis a muger principal, a quien tuuieredes mucho amor, porque lo que es malo para el vientre es bueno para el diente; porque en estas recordais al perro que duerme, daislas municiones con que os hagan guerra, mostrais desconfiança, con abatimiento de ambos; en las otras humildes poneyslas en cuydado de cumplir con vos, por quitaros la sospecha y que creais que os quieren solo, y Dios sabe la verdad; y si la dais esperança de boluer presto a la tierra, os preuiene regalos, pela las sobrecejas y se apercibe para recibiros con trompetas, viendo que tuuistes memoria della y no fuistes como otros que dizen: a muertos y a idos no ay amigos; y si este estilo os parece de lacayos, conuiene assi por hablar en su lenguaje, ya que estamos tan sujetos a vsar la lengua agena donde quiera que vamos y despreciarnos de la nuestra.

_And._--Cosas dize este Cariofilo del diablo! mas quánta raposeria sabe! Alomenos ganan los hombres de Palacio aprender estilos varios, aunque ya passó el tiempo en que dezian: mejor es saber que auer; aora es por lo contrario, mas yo atendriame al saber de nuestro Vicario, que lee y entiende, que estos Cortesanos todo lo traen en el pico de la lengua.

_Car._--Si escriuieredes a costurera, que habla flautado, se muerde los labios, laua sus manos con jaboncillos, canta de sol fa, inuenta cantares, es perdida por tomar de memoria coplas, da quartos a vn muchacho de escuela porque le lea comedias, si quereis recabar della a pocos lances lo que pretendeis, escreuidla que se estime en mucho, porque lo merece, aconsejandola que sea honesta y no trate conuersaciones odiosas, dandole sospechas de grandes fundamentos. Esta tal es como el villano, toma esperanças de lo que quiere, haze castillos sobre lo que desea, pretende rendiros y por no perderos auentura su persona a quedarse burlada; y para efeto deste intento conuiene darle a comer el negocio por blandos y apacibles terminos, publicando sus gracias y hablandole en ellas, como Heliogabalo al esquadron de sus amigas, representandole más generos de deleytes que los de Cirena, porque ellas son naturalmente vergonçosas; si no las desembolueis, es alargar el tiempo; con buen despejo y gracia desembueltas, os tienen por de buena conuersacion y desean saber qué yerua es el ajo, y nunca les atajeis sus discursos y la cuenta que hazen; mas disimulad, que ellas todo lo esperan, y quando nada alcançan, satisfazense con quexarse de su confiança y de vuestra poca fe; con esto cumplen consigo y con el mundo; y quando queden quexosas, quedan habilitadas. Esto en quanto aquellas que no alcançan cómo sabe la pimienta y rezelan la carga, si no las arman con mañas y sutilezas, con que se disculpen de lo que desean. Mas para con las maestras experimentadas en escandalos son necessarias grandes cautelas y fingir de lo bobo, porque no se azoren, prouarla que no sois como los otros hombres, mostraros inocente de lo que sabeis y dispuesto para passar por qualquier fingimiento; aunque lo más cierto es con estas tales no andar en estas escaramuças; mas ojos por ojos y barba por barba, y ayudaros del lugar y tiempo, que dize el Italiano que _perduto non retorna may_. Estotras rapacillas, por mostrar vna carta y dar embidia a vna amiga suya, daran quanto tienen.

_Zel._--Si alguno os oyera de los que yo conozco, cómo se riyera de vuestros preceptos y arte graciosa; muy poco contestais para satisfazer a los entendimientos de primor, que no sufren sino los escritos de dos palabras, y essas preñadas.

_Car._--Ya conozco essos que tienen estilo forjado en breues sentencias y nunca salen fuera de la villa y su término, ni se apartan de los primeros trastes, donde lo puntean todo sobre Conde Claros; y tened por cierto que aunque quieran, no passarán de alli vna tilde, y por su poco discurso fauorecen el vando de la breuedad sin entenderla, y no llegan a conocer la copia de hablar y escriuir.

_Zel._--Pues aun yo conozco otros de ralea más plebeya, que se daran en los broqueles con las virgenes Vestales por modos comtemplatiuos, y piensan que ponen la suya sobre el hito, si arremangan los pulsos a ruego de algun nouel que entra de nueuo en la estacada, y sus frases tienen más orin que aquel Romance:

Para qué paristes, madre, vn hijo tan desdichado[621].

_Car._--Pues ay otros mesurados que presumen viuir con tratos secretos y hazer contraminas a las sospechas del mundo, que proponen sus argumentos Logicos con autoridades de sentencias en Latin, y luego lo declaran en Romance, y andan muy a lo traidor con los mancebos que tratan de gala, que no aspiran a faldas de olanda. Estos escriuen amores muy a lo discreto; pero vengome dellos con saber que son esclauos de su gusto, y que otros logran sus tributos y burlan de sus donaires, porque siempre los vi burlados del amor, que es niño traidor y apartado de los que con libertad lo tratan y no le esperan a tiro, y a los que aficionados se le rinden, les haze mil pesares.

_Zel._--Vos con quanto aueis dicho no llegais a mi puesto, y no os culpo, porque aqui no llegó Rui de Sandi.

_Car._--Vna impresa como la vuestra, como es rara, assi tiene dificultosa la bateria; mas en tales casos muestro yo mi suficiencia: porque sabed que el amor que no es fingido mucho mejor se sabe declarar, y en las materias más arduas acuden razones más viuas; y por menos trabajo tengo escriuir a quien os entiende que a quien os aueis de dar a entender, y assi para essa tal que examina pensamientos y responde por Clarimundo[622], conuiene ir muy por sus puntos con introducion y argumento, tomar la tema de alabanças y misericordia, que éstas quieren ser muy alabadas y piensan que consiste en la hermosura el sumo bien. De donde se infiere que es muy de las hermosas la piedad que esperais y pretendeis; y al descuydo entremeted alabanças vuestras, porque os estime.

_Zel._--Todo esto es tan comun que en cada rincon se halla, y no es al tiempo ni lo que se vsa.

_Car._--Ninguna cosa podemos dezir que ya no sea dicha, mas el amigo se ha de sufrir con su falta, y con ésta se deue fauorecer lo que se dize o haze con buena intencion. En esta materia pocos aciertan y todos reprehenden, y no dexan de aferrarse con Carcel de Amor[623] en lugar solitario, y tienen por tanto conuertillo en Portugues como si fuesse Homero; mas pues llegamos a tratar de antiguedades, qué malo sería hablar por Marco Aurelio[624], que tiene gran copia en dezir?

_Zel._--Esso es lo que no quieren aora, sino breuedad, saluo en tratar cada vno su negocio; y con todo creed que tienen en ella grande guarida, pero de qualquiera manera tened por cierto que no se puede escriuir carta de amores sin estar obligada y sujeta a censura y burla.

_Car._--Si la materia es de locos, cómo quereis que carezca el argumento de poco juyzio? Mas en esto ay vn bien, que se trata la causa con mugeres, que la más cuerda es muy loca y nunca les parecio mal carta de amores, por más necia que vaya.

_And._--Bien os podeis tambien meter en la cuenta de los locos, pues todos los enamorados lo son, ninguno se conoce; y mi amo todo es aora hazer principios a su carta y ninguna acaba.

_Zel._--Aora ved lo que tengo escrito, en quanto aueis hecho la correccion.

_Car._--Dessa manera poca dotrina lleua mia, y me parece que no sois de vnos que se encierran solos a escriuir, porque alguna mosca no los diuierta de su imaginacion.

_Zel._--Yo estoy más diestro de lo que vos pensais.

_Car._--Dezid, pues, que yo la he de glossar con vuestra licencia.

_Zel._--Para esso estamos aqui.

_And._--La vida que estos traen, y quieren ir al cielo! no creo yo en tal santo.

CARTA

_Zel._--Si para librarme de la condenacion que temo, la disculpa de mi atreuimiento valiesse, la razon de la fuerça que me hazeis da vozes por mí contra vos; mas por no incurrir en más culpas, escuso darla a quien sin ellas nacio, y para confirmacion de mi inocencia yo me la doy a mí con la pena de las penas que por ella mereciere. Y si este conocimiento con tal contricion es merecedor de alguna remission dellas, sea en descuento de las quentas, que yo de mí le cometo.

_Car._--Nada dezis, y perdonadme, porque aquellas penas y aquellas culpas parece estilo de Bula, que absuelue de culpa y pena, y es insufrible, y essotros quentos y desquentos es vn guarismo de vnidad y decena, y assi lo errais todo de proa a popa.

_Zel._--No juzgais bien; no veis cómo van engaçadas estas razones?

_Car._--Sí, mas hazeis ahi vn[a'] lista de tres partes de la penitencia, contricion, confession y satisfacion, y son vna letania.

_Zel._--En este negocio no se puede escusar hablar por pena, dolor y passion, que son los terminos desta ciencia, como cada vna tiene los suyos, si vos no quereis ponerle aora otros nombres y renouar el estilo.

_Car._--No seria malo, si pudiesse ser, por satisfazer a los discretos escrupulosos.

_Zel._--Aora veis aqui otro principio. Y conuatiendo amor a mi entendimiento especulatiuo, en la contemplacion de vn primor tan primo, por la fantasia ofrecido a lo prático eleuado, forçó la voluntad vencida forçosa, y voluntariamente obedecio a la sensualidad, a lo que la razon no resistio, porque la tengo en ser vencido, y sobre esso perder la vida.

_Car._--Todo esso no está bueno ni haze a nuestro proposito; essos terminos son más escuros que los de los pescadores de Homero, y no los entendera Delio nadador; de mí os digo que no entendi palabra.

_Zel._--No es forçoso que lo aueis de saber vos todo; y no me marauillo, porque sólo Dios es perfeto. El saber está repartido y cada vno sabe lo que aprendio.

_Car._--Pues yo, mal pecado, qué aprendi? Reios de pensar que aya otro soldado más prático que yo.

_Zel._--Sí, mas no lo sois con las desta calidad: porque sabed que para con estas que matan en el ayre, importa mucho y es el todo hablar en la carta escuro, porque la tienen por más discreta quanto menos la entienden; y va mucho en esto, y más en la primera, a que no dan respuesta, porque acostumbran responder á la segunda.

_Car._--Con todo, si quereis que vaya por ambos, mudad el estilo, y si no vaya todo por vos, que yo lauo mis manos deste hecho; y quando os importare embiar vna carta muy refinada, hablad conmigo y pagadmelo.

_Zel._--Dexadme aora errar por mi cabeça.

_And._--Si el mal es que mi amo se auia de sujetar a la reprehension que ninguno sufre ni por ella se enmienda; todos piensan que lo saben todo por sí solos, y por más amigos que sean, menosprecian el saber de los otros ellos, y vnos a otros se llaman ignorantes; yo no sé quál es el discreto.

_Zel._--Mirad si os agrada otra.

_Car._--Dezid.

_Zel._--Con justa disculpa pudiera la grandeza de mi dolor negarme el sufrimiento que tengo para viuir en la gloria dél, si yo pretendiesse otra vida; mas como no la siento de mayor gusto, por razon del estremo de mis pensamientos...

_Car._--Essa me suena aora en la oreja; cómo lo bueno luego haze consonancia! dadme essa pluma, dexadme empieze otra.

_Zel._--Essa va más a proposito, mas no sé si está cumplida.

_Car._--Está marauillosa, todo esto se me ofrece aqui:

Por lo que auenturo querer, antes castigo en secreto de vuestra mano que culpas de mi flaqueza en público por escusar ofenderos.

Esta gentil clausula no hay más que pedir; yo me inclino mucho a estas razones, que afierran como ancoras, y acaba muy bien en ésta:

Porque en saber vos sentir me sois deudor de lo que siento y pido consintais que sienta.

Porque esto, señor, remata; ella no perdiera en ir más breue, respeto de la comun opinion, mas la mia es que se ha de escriuir largo a las mugeres.

_And._--Alabado sea Dios que acabaron, qué contentos quedan! y yo juraré que es tal la vna como la otra, y aun me inclinara a la primera.

_Car._--Vamos, os acompañaré hasta su varrio.

_Zel._--Y despues qué aueis de hazer?

_Car._--Ire a ponerme en la puente sobre el rio a ver las moças que vienen por agua, y si encontrare vna que ando por su rastro, darele mis toques; por ventura sacaré fuego, que yo no doy passo de valde. Andrade?

_And._--Señor.

_Car._--Limpiadme estos çapatos y por lo que deueis a virtud componedme el vestido; ya sabeis que teneis en mí vn buen amigo.

_Zel._--No veis cómo engorda este pícaro? no cabe en el pellejo.

_Car._--Trae conmigo vna cierta pretension, y hemos de ponerlo muy galan y embiallo a su tierra a enamorar todas las moças, y yo dare mi parte.

_Zel._--Todo se hará bien quando sea tiempo, mas temo que se nos casse allá.

_And._--La mayor prisa que tengo es essa.

_Car._--Este moço es de importancia.

_Zel._--Cierra essa puerta y vete por ahi.

_And._--Id en buen hora, y mirad no vais por lana y vengais tresquilado.

_Zel._--Ya entramos en esta calle; no hagais mudança, ni mireis arriba, por si acaso estuuiere Eufrosina en la ventana, no entienda lo que sabeis. O gran ventura! Yo la veo ya, ella se fue, como vió que yo la veia.

_Car._--Buena señal; desde aqui hago juramento que lo sabe ya.

_Zel._--Esse es otro nueuo adiuinar por lo Pitagorico.

_Car._--Apuesto.

_Zel._--Apuesto.

_Car._--Ea, qué apostais?

_Zel._--Idos, que es burla, ojalá fuessedes verdadero.

_Car._--Vos lo vereis, que yo soy buen lagarto; a la buelta idos á ver conmigo.

NOTAS:

[618] En el original _casa_, pero es errata evidente.

[619] Así este segundo verso ni consta ni hace buen sentido; quizás _veslo_ es errata, por _véalo_.

[620] Alude al poeta García Sánchez de Badajoz.

[621] En el original estos versos están impresos como prosa.

[622] Alude al libro de este título compuesto por Juan de Barros.

[623] Alude al libro de Diego de San Pedro.

[624] Alusión al libro de Fr. Antonio de Guevara.

SCENA TERCERA EUFROSINA, SILUIA DE SOSA.

_Euf._--Siluia de Sosa, allá viene aquella buena cabeça de vuestro primo, muy eleuado; yo estaua en la ventana, y como lo vi, quiteme luego.

_Sil._--Pues cómo, señora, huis assi de un tan gran seruidor vuestro?

_Euf._--Sealo vuestro, que sois otro tal juyzio como él.

_Sil._--Para qué es tanto menosprecio y dezir tanto mal?

_Euf._--No puede dezir lo que en él no haya.

_Sil._--Pues qué remedio?

_Euf._--Quien le viere andar con el cuello como de grulla, la cabeça de gabilan, que parece que no pone los pies en el suelo de afectado, luego dirá que muestra el viento que trae, como el Triton de Vitrubio.

_Sil._--Aora me quiero reir: donde tiene la gallina los hueuos, allí se le van los ojuelos.

_Euf._--Assi viua él poco y malo...

_Sil._--Como ella querria vista en sus ojos.

_Euf._--Quién no ha de echar de ver sus humos? No me guarde Dios si no parece que está embelesado quando mira, como quien nunca vió gente.

_Sil._--Cómo te conozco, besugo! quierote bien y digo de ti mal, por dissimular. Busca siempre ocasion para hablar dél y luego dize que lo dira al juez.

_Euf._--Pues vistoso es el mancebo para perderse por él.

_Sil._--Ni es para despreciallo.

_Euf._--Antes lo querria perder que hallar; parece milano hambriento.

_Sil._--Poco desso, que me corro: graciosa está la señora.

_Euf._--Bueno era para picota de villa, segun es largo.

_Sil._--Dexadme, señora, os lo ruego, que me consumo con essas cosas.

_Euf._--Iesus, pues no es para consumirse decirla mal de aquel Principe, de la alta Alemania, como si ninguna tuuiera primo sino ella.

_Sil._--Pues cada vna estima los suyos.

_Euf._--Bendigalo Dios, que no le lama el gato; no le toquen en su primo, ay Iesus!

_Sil._--Aora a fe que tantas vezes me ha de dezir de proposito mal dél, que he de venir a dezirle que os aborrezca y dexe de quereros bien.

_Euf._--Quanto á esso, nunca dire yo otra cosa; pero sabeis vos, señora, lo que aueis de hazer? ya que despertastes el perro, que estaua durmiendo, y me lo acordastes, desengañarlo de manera que no sepa yo que él habla en mí.

_Sil._--Nadie diga desta agua no beuere; cómo entiendo yo estas brauatas!

_Euf._--Pues si mi desuentura a tal llegasse, y ella estase riyendo!

_Sil._--Pues qué quiere, que llore?

_Euf._--No, mas reid y tened placer; de tal cabeça tal seso, y todauia os reis?

_Sil._--Voyle aora a dezir como vos, señora, beueis los vientos por él.

_Euf._--Hazedlo assi, y mirá no hagais alguna cosa que luzga y parezca; despachaos, no esteis allá cien horas, que nunca acabais quando os poneis á parlar con essa buena joya; no venga mi padre, que bien sabeis como es sospechoso.

_Sil._--Bueno va el negocio, pues ya le duele para encubrirlo.

SCENA QUARTA SILUIA DE SOSA, ZELOTIPO.

_Sil._--No direis, señor, que no salgo á recebiros á la puerta.

_Zel._--No es pequeña merced para mí.

_Sil._--Yo estaua reboluiendo vn cofre, y Eufrosina me dixo que os vio venir.

_Zel._--Yo la vi, y fue muy gran ventura para quien anda tan ciego, y mayor el fauor de su memoria.

_Sil._--Ay Iesus, qué cosas teneis; yo pense que se os auia oluidado esso.

_Zel._--Poco cuydado teneis del mio, segun lo que dezis, pues por vuestro descuydo juzgais de mí tan mal; bien parece que pena agena de pelo cuelga.

_Sil._--No hablemos en essas ociosidades, pues el más cierto fruto que dan es disgustos, y gastar en ellas la vida nunca dio buen nombre, ni el crédito que de vos tengo me da lugar a creer sino que os burlais conmigo por prouarme.

_Zel._--Más cierta burla es dezirme vos esso; y si creyesse que lo decis con verdad, lo sentiria mucho, porque me precio de tratarla con todo el mundo, quanto más con quien me obliga tanto.

_Sil._--Todo lo creo de vos, señor primo; mas como he oido que el amor es ocupacion de ociosos, y sé que lo estais aora, he sospechado que puede nacer de aqui vuestro fundamento, y os pido que me hagais merced en dezirme quál es.

_Zel._--Querer un grande bien sin ninguna esperança, de donde nacen los deseos homicidas del descanso, que yo solia tener, como se vee en mí: porque no ay saber que baste para acreditar mucho tiempo mentiras, y ser fingido no es de hombres de estimacion, antes de baxo espiritu el tener la malicia y engaño por industria. Y como yo sin ella, forçado de mi suerte, me entregué á mi pensamiento, padezco lo que vos no creeis; sin tener atencion a lo poco que sentis mi dolor, en él me deshago: porque la tristeça con esperança esfuerça el entendimiento, quanto con desesperacion lo consume.

_Sil._--Y en todo vuestro juyzio tratais esso?

_Zel._--Antes con ninguna parte dél: porque donde ay voluntad no gouierna la razon, y en grande determinacion no hay memoria de inconuenientes. En lobo como Licaon me transformé: en mí se renueuen las crueldades de Busiris y Diomedes: rayo de Palas me haga polvo como á Aiax Oileo[625].

_Sil._--Iesus, guardeos Dios de mal; mejor estrella tengais, no digais esso.

_Zel._--Si os lo dixe y os lo digo es por no poderlo encubrir, y tened por cierto, que muriendo con el alma en los dientes, confessando esta fe, he de ir suspirando al otro mundo por la señora Eufrosina, ministro de mi desuentura. Tened dolor de mí y acuerdeseos que quien no siente el mal ageno es castigado con no sentir ninguno el suyo.

_Sil._--Más os deuiades de acordar vos que es grande error y vicio el apetito, y que es muy falso el parecer que se aceta de la voluntad y no del entendimiento, y me espanto mucho que pueda en vn hombre discreto más su gusto particular que la razon. No hagais caso dessas torres vanas, que cualquier viento las deshaze.

_Zel._--Por esso tengo yo vn buen remedio, que a todo repique de mi dolor los leuanto con dobladas fuerças de mi intencion, y quanto más desesperado, tanto más sufrido y sujeto, como quien anticipó tanto el amor a la esperança, que no repara en ella, y como se hizo fuerte en mi voluntad, que lo recogio sencillamente, cerróse por de dentro con la gloria de mi tormento, y dize a los demas esfuerços: Afuera se abre, que en saluo está quien repica. Para qué sois tan cruel y inhumana que no os apiadais de vn estado tan miserable como el mio, estando en vuestra mano el remedio?

_Sil._--Mejor me dé Dios el cielo, que en esso puedo nada, y si pudiera, hiziera quanto en mí fuera possible por no veros assi. Tan engañada me teneis, aunque conozco que es mal hecho.

_Zel._--El mal para mí solo nacio, y en ser por quien es soy tan auariento dél, que lo zelo de qualquier otro bien que sea de otra naturaleza estraña de mi intencion. Con todo, me persuado (siquiera por viuir) que no sois tan poco mi señora que se os oluidasse quando menos de nombrarme delante del idolo de mi alma. Dezidme la verdad, no me la negueis, si creis que consiste en esso mi vida, que quiero para seruiros. Dadme algunas nueuas, que con qualquiera de mi fauor me pondreis tan contento quanto aora estoy triste. Y acordaos, señora, que la tristeza es causa de muchos males, y que della procede enloquezer y muchas otras enfermedades, de tal manera que llega a darse muerte el que la tiene. Imaginad que soy humano, sujeto a desuenturas humanas; y sucediendome qualquiera destas desgracias, como aora las temo todas, ved qué sentireis; pues yo os digo que estoy muy cerca de enloquecer, y que no duermo con esta imaginacion, y no siento enfermedad que no trocasse por la tristeza en que me consumo: porque más ligero es padecer qualquier tormento que esperallo.

_Sil._--No sé qué os diga ni qué haga; en las cosas de peligro toda determinacion es ventura; vos quereis que yo me pierda sin aprouecharos, no sé en qué ley de amistad hallais que busque con mi daño vuestro gusto y que lo querais más que mi razon: matadme antes y descansaré.

_Zel._--Ha, señora prima, que vos me matais con essos temores. Al hombre medroso todo le espanta y nunca le ayuda la fortuna. No os quiero yo ni estimo tan poco que no perdiera con facilidad cien vidas por escusar vn disgusto vuestro; y si por esta ocasion presumiera yo que os auia de suceder disgusto, no os metiera en ella.

_Sil._--Está mal visto, y me espanto mucho de vos, que me pongais en tan cierto peligro, pues sabeis tanto, y el atreuerse mucho nace del poco saber.

_Zel._--Antes el mucho saber haze que no se tema nada, conociendo lo poco que se pierde en todo; mas como no me quereis hazer merced, hallais dificultad, porque no ay cosa tan facil que hecha sin voluntad no parezca muy dificultosa. Muy mal cumplis conmigo lo que me prometistes.

_Sil._--Vos no quereis mirar más que vuestro gusto; ruego a Dios que no sea cierta mi profecia. Primo, antes me mataré con mis manos que hablar en esso determinadamente: porque las cosas sin razon no las intenta sino demasiado despejo, y yo tengo muy poco, ni cabe el hazerlo sino en baxos pensamientos o en poco discretos. Assi que no es justo querais de mí lo que no soy para hazer. Verdad es que el dia que me descubristis vuestro pensamiento hablamos en vos, assi como os fuistes, y la dixe que la vistes y alabastes mucho: porque sé que se alegra de ser alabada, como todas; y passando adelante la plática, entre juego y burla, toqué en que me quisistes dar a entender que os enamorastes de su hermosura; mas esto dixelo assi ligeramente.

_Zel._--O bienauenturado cuydado el mio, que por más aspero que sea, pues me subio a tal estado, no sentire la cayda de Faeton ni de Icaro, pues basta por dicha auer subido; y si muriere, ire satisfecho en saber que la causa sabe de que muero, que lo que más sentia de mi anticipada muerte era perder la gloria que se alcança de ofrecer la vida. Dadme essa mano, os la besaré por tanta merced, que con razon estaua yo satisfecho que no me auiades de desamparar.

_Sil._--Mirad cómo hablais, no os oiga, que he miedo que nos azeche, como el otro dia lo hizo.

_Zel._--Por vuestra vida? O, qué cosa seria para mí presumir esso! Vos me vereis aora turbado, que no acertaré a dezir palabra. Grandes cosas me contais, y como quien no dize nada os las dexais dezir, sin hazer caso dellas, siendo tales que me hallo incapaz de merecerlas. Sin duda deueis de ser de ánimo muy liberal, pues de lo que es mucho hazeis tan poco aprecio.

_Sil._--Bien presumo tener essa condicion, si me aprouechasse.

_Zel._--Pues yo en agradecido no me quedo atras, y mirad cómo todo viene a proposito. Vos inclinada a hazer mercedes y yo a saberlas estimar, parece que no ay más que pedir. Mas qué me dezis, que me azechó? Aora atended acá, esto no se puede ponderar. Vos me certificais que yo le di essa ocupacion? Ay, ay, no, no lo puedo creer; mas no os desdigais, porque ya aureis oido dezir: engañasme y huelgome. No me veis ya otro color? El coraçon me quiere saltar del cuerpo: no de valde se dize que son raros los que tienen juyzio en la prosperidad.

_Sil._--Primo, no quisiera que en cosa de tanto peso tengais tan poco recato. No tener secreto es de animos vanagloriosos. Mostrais tanto alboroço, que he miedo que lo oya o lo note, porque nada se le encubre; y si ella entendiesse que os descubri que lo sabe no tendra sufrimiento, y si me consintio que se lo dixesse fue haziendola juramentos que no os diria que lo sabia.

_Zel._--O prima mia, si yo os tuuiera de mi parte, quánto más atreuido que Vlises con Diomedes lo acometiera todo! yo, señora, no os pido ya que me sustenteis la vida, que si me la aborrece quien me la da, no la quiero. Pido os que no me quiteis la vanagloria (que assi la quiero llamar, pues assi lo quereis) desta muerte, y haga la señora Eufrosina lo que su condicion y mis hados quisieren.

_Sil._--Y yo en qué soy contra vos? qué cierto es todo buen consejo, si no conforma con la voluntad del que lo ha de acetar, ser mal recebido y peor interpretado! no veis quán peligroso es todo lo que intentais?

_Zel._--Ya os entiendo; dadme aora dineros y no consejo; fiaos de mí que sé guardar mucho secreto y que soy muy atentado, y que os sacaré en saluo en qualquiera ocasion.

_Sil._--Quien bien sentado está no se leuante; y quien bien tiene y mal escoge, por mal que le venga no se enoge; no me quiero ver en esse peligro, ni vos me lo aconsejareis.

_Zel._--No me quereis entender; sobre mi cabeça que no lo ha de saber persona viua; yo no quiero más de que me deis entrada, y luego salios a fuera y dexadme que me libre por mi justicia; y si me quisieredes hazer vna muy grande merced...

_Sil._--Suplico os no me metais en estas cosas, a que no me acomodo ni tengo coraçon para ellas.

_Zel._--Esta vez no más, por mi vida, y si no que mala muerte me lleue.

_Sil._--Mejor suerte os dé Dios.

_Zel._--Dadle vna carta mia, por vida de quanto más quereis.

_Sil._--Iesus, guardeme Dios que tal me atreuiesse, ni vos, señor, me lo mandeis, que en ninguna manera lo he de hazer. Buen gouierno es esse, bien me gouernara yo si hiziera esso.

_Zel._--Ha, señora prima, aqui del Rey, que me matais. No podre yo alcanzar de vos que me deis este soplo para poder bolar, y subir a esta fortaleza, y hazeros señora de ambos, como lo sereis, si la tuuiere por mia? por qué no quereis reparar que me va en esto el alma y honra, dos cosas inmortales a que todas las vidas se deuen, y muchos por ellas las perdieron, y que mi honra es vuestra?

_Sil._--No sé en qué podeis fundar alcanzar cosa tan impossible.

_Zel._--En mis pensamientos, que no sin causa me subieron tan alto, y su naturaleza es nauegar sin velas de la razon: porque la fortuna que los habilita no tiene en sus obras más respeto que obligarse a fauorecer a quien se le entrega, y la opinion de los espiritus es como la fee, que no pende de razon ni carece della, porque la tiene en lo que pretende tanto que lo pretende. Dios haze de los humildes grandes, la orden de sus obras se nos encubre a nuestro juyzio: porque solo assi se entiende, y ninguno es su consejero.

_Sil._--Esso es edificar sobre arena. No es ya tiempo dessas cosas. Bien sabeis quán poco valen aora merecimientos; sólo en la ventura consiste todo, y ésta vemos que pocas vezes o ninguna ayuda a quien lo merece, y de los que el mundo más espera vemos más aniquilados, que parece que Dios deshaze la rueda de nuestra opinion.

_Zel._--Lo mismo digo yo. Quanto más sin razon os parece esta empresa, tanto más cierto está el conseguilla, porque Dios con las cosas pequeñas confunde las grandes.

_Sil._--Señor primo, emplead vuestros cuydados en tierra firme, que quien corre por el muro no da passo seguro. No perdais el tiempo en cosa tan fuera de razon.

_Zel._--Vos, señora, dezid lo que quisieredes; mas vn desengaño os doy, que soy tan satisfecho y vano de mis pensamientos, porque bolaron tan alto, que si alguno de cobarde se me abatiesse, como a vastardo lo echaria fuera de mí, como la aguila arroja del nido al hijo que no mira derecho al Sol.

_Sil._--Quiero tener enojo y no puedo, porque soy vna alma de cantaro; mas qué os parece: si se lo dixesse a su padre, daria yo buena cuenta de mí?

_Zel._--No es tan necia ni tan poco amiga vuestra que lo dira; no quiero más de vos de que dexeis caer esta carta donde la pueda ver.

_Sil._--Libreme Dios de vuestras demasias; dexaos de tales presunciones, que siempre suceden mal.

_Zel._--Cómo hablais sin pena y fuera de sentir mi mal! vos me aueis de hazer esta merced. En todo caso veis ahi la carta, hazed della lo que quisieredes.

_Sil._--No, no, no; tomad, tomad.

_Zel._--Echalda en esse suelo, porque en ninguna manera la he de boluer a tomar, aunque sepa que he de perderos.

_Sil._--Ay triste de mí, si Eufrosina la ha visto! en qué pendencia me aueis metido! yo he de ir luego a quemalla.

_Zel._--Quemadme a mí tambien y acabareis conmigo y yo con todo.

_Sil._--Ya no quiero oiros más, idos, idos muy en buen hora, que ya he conocido que me quereis mal.

_Zel._--Más mal me quereis vos, señora. Voyme, pues assi lo mandais, tan fuera de irme, como de esperança de viuir, pues assí lo quiere la fortuna; y sabed que quedo aqui como Archimenides en Sicilia a la sombra que soy de mí. Esta se va a la compañia de los muertos sin sepultura, y quien aora me mata sois vos.

_Sil._--Todo vais consumido; nunca vi muertos hablar sino aora.

_Zel._--La muerte no es más que el apartamiento que el alma haze del cuerpo.

_Sil._--Por esso digo que no estais vos avn muerto, pues teneis alma.

_Zel._--No tengo, que el alma claro está que reside donde ama y no donde anima, y la mia más que todas, porque tiene más razon.

_Sil._--Ay, primo, primo, dessas filosofias sabeis vosotros muchas para engañar a las inocentes que os creen. Pues cómo andais y hazeis las demás acciones como viuo?

_Zel._--Quedóme vn aliento del alma que me sustenta assi los miembros, que por ella mueue este cuerpo mortal. Assi como en vuestro cofre, en que teneis almizcle, si lo quitais, queda el olor de manera que parece estar presente el almizcle.

_Sil._--O, mala cosa, y quánto sabeis; no quiero hablaros más, que estoy muy mal con vos.

_Zel._--Sea para hazerme bien, que de los buenos es no pagar mal con mal. No me dexeis del todo a la fortuna.

_Sil._--Idos, que todo se hará bien; el diablo me hizo tan aficionada vuestra.

_Zel._--Acordaos que viuo no más de en quanto vos quereis que viua.

_Sil._--Dexadme, parlero, que nunca acabais.

NOTAS:

[625] En el original, por errata, _Atix Olileleo_.

SCENA QUINTA ANDRESA, VITORIA.

_And._--Comadre, esperame, comadre, sorda Vitoria.

_Vit._--Quién llama?

_And._--O, mal pesar veais de los Moros, todo oy te vengo llamando.

_Vit._--Pues yo no te oia.

_And._--Irás pensando en la picaça.

_Vit._--Has visto oy aquella persona?

_And._--Menos ha de vn año que estuue con él.

_Vit._--Y qué te dixo, por su vida negra?

_And._--Mira, hermana, contarete muchas cosas que passamos.

_Vit._--Estamos aora muy reñidos?

_And._--Pues de ahi le viene la tos al gato.

_Vit._--Ha, no me lo digas, ya te lo fue a dezir?

_And._--Ay, hermana, si tú lo vieras huuieras dolor del cuytado, cómo se desbautizaua, ponia las manos en la hijada, leuantaua el cuello y decia: Dexalda vos a ella, que adelante lo hallará.

_Vit._--O mal pesar, quién quiere tener vida? y dónde te halló, hermana?

_And._--Venia yo del horno, y porque passaua sin verlo, dixo él: ni yo a vos.

_Vit._--Poco ha que me passeó la puerta, y yo entraua; dixome a las espaldas: Ya no quereis hablar como soliades; mas yo le respondi: Quien os deuiere que os pague.

_And._--Essos son siempre sus dichos. Mas qué te dixo[626], preguntóme si te auia visto.

_Vit._--Y tú que le dixiste?

_And._--Fui yo en mala hora y acerté a dezirle, pensando que lo contentaua: poco ha que nos reimos sobre vuestra persona, y en tan mala hora y negra yo se lo dixe.

_Vit._--Por qué?

_And._--Torna él luego como abispa muy enojado: assi lo pienso yo, por esso soy vn necio, que si tengo alguna pesadumbre con ella, no como ni duermo.

_Vit._--Ay, mal hora, assi es, cortado está el niño de frio; no comera con el enojo, bien se le echa de ver en la cara.

_And._--Aora escucha, hermana; dixo él hecho vn odre: Aora andar.

_Vit._--Dixerale yo: quien pudiere.

_And._--Pues assi se lo dixe yo. Él mirando al traues, muy ceñudo, los ojos en el suelo: No he de ser yo siempre bobo; sobre cuernos cinco sueldos. Algun dia me echará menos; entonces me creera, que el bien no es conocido hasta que es perdido: porque yo le digo la verdad de lo que le conuiene. Está ella mal conmigo y no dexa de hablar con quantos van y vienen, sin tener recato vna hora más que otra, aunque le estoy predicando siempre.

_Vit._--Hermana, yo me rio desso. No sabe el asno qué cosa son alfeloas[627]. El piensa que soy su esclaua y que me ha de tener sujeta: qué placer, pues, de marido, la cera gastada y él viuo! Mejor juizio me dio a mí Dios que esse. Vieja escarmentada arrejazada va por el agua. Yo conozco a éstos muy bien; todos son aora me veis, aora no me veis; y quien a su enemigo popa, a sus manos muere. He de hablar y reir con quien a mí me diere mucho gusto, y él ni otro más pintado que él no me ha de quitar el poder que tengo. De aqui adelante no seré yo boba, que quien con mal vezino ha de auezindar, con un ojo ha de dormir y con otro velar.

_And._--Pues escucha lo que me dixo: si yo caso con ella, sepa por cierto que yo no me fio de mi padre; y cornudo sea yo luego si no la hiziere tener juyzio a su costa, y andar derecha.

_Vit._--Esso te dixo? Huelgome mucho, que qual te dizen, tal coraçon te ponen. Por la boca muere el pez, y la liebre cogen a diente; pues [por] sólo esso no me alcance la bendicion de mi madre, que come tierra fria, si más le hablare; que en fin y no de valde dizen: Sea en juego, sea en saña, siempre el gato araña.

_And._--Y mañana moriras por hablarle, que quien el diablo conoció vna vez, siempre le queda memoria dél.

_Vit._--Pues qué amargura y qué mercado de verças! En buena fe, hermana, yo te digo: vn ruin se nos va de la puerta y otro llega que nos consuela.

_And._--Da al diablo tales cuentas; que quien se enoja en la boda la pierde toda, que a él no le ha de faltar, y quien boca besa, boca no desea. Peor será que él se enamore de otra; y sardina que el gato lleua, perdida va, y si él no te quisiera bien, no te dixera esso.

_Vit._--Andar en buen hora. Pues qué bien el suyo, yo qué le hago? nunca el demonio acaba con rabio acá, rabio acullá. Dexeme, dexeme aora hablar, que boca tengo de mio y no la voy a pedir prestada, ni le quito la suya. El se podrá escusar de tratar siempre de mí, que por esso dicen; quien no te ama en juego, te disfama. Sea en buen hora, que quien muchas piedras mueue, en alguna se hiere. Toda su rabia es que por qué yo hablo con Filtria y soy su amiga; pues he de serlo y hablarle, aunque más le pese y amargue, y digan lo que quisieren, que donde no hay fuego no se leuanta humo.

_And._--Y si el amigo[628] se enoja y se casa y te dexa a buenas noches?

_Vit._--Esso querria ver; sí, en buena fe; qué pérdida! venga buen año de pan y vino, que tanto se me da que me quiera como que me dexe de querer; no he de perder por esso el dormir a pierna tendida; hermana, no me quiero cautiuar antes de tiempo; en quanto soy moça quiero lograr la vida, que despues no sé qué será de mí; lo que fuere mio, a la mano me vendra, que, en fin, quien con saluados se mezcla, malos perros lo comen, y quien en ruin sitio pone viña, en las espaldas trae la vendimia. Si aora anda él con este run run, despues mataráme a palos, que quien casa por amores viue con dolores. Algun angel bueno habló ahora por ti en decirme esso, y quiça será él. Quien todo lo quiere todo lo pierde, quien escupe al cielo en la cara le cae; y tanto haze el lobo entre semana, que el Domingo no va a Missa, y si le topo, yo le desengañaré de nueuo, le haré rabiar, que quien dize lo que quiere oye lo que no quiere, y quien mal habla, peor oye. El con aquella negra fantasia de ser ya oficial, piensa que el Rey es su porqueriço. No aya miedo, yo se lo aseguro, que yo le vaya a rogar, que si éste no me quiere, estotro me ruega. Muger soy yo para casarme en camissa, sana y sin lision, ni suzia, ni desaliñada como otras que veo, y para ayudar á mi marido; no me he de perder por apocada, y como dizen: antes quiero vn page holgado, etc.

_And._--En buena fe, hermana, dizes verdad. En fin éstos de Palacio nunca salen de casa sino aliñados y luzidos, que es contento verlos; son tan corteses, que siempre tienen la boca llena de señoría.

_Vit._--Aquellos nuestros todo el dia no entienden en otra cosa sino en limpiarse y peynarse; todas las noches dan musicas y no entra en ellos pesar. Mas sabes tú qué dizen? que andan siempre sobre su prouecho donde pretenden, y quieren mucho la conclusion.

_And._--Conocellos y andar sobre seguro.

_Vit._--Lo que yo te digo, que esso es lo mejor; su ventura les valga, pues nos dexan enteras.

_And._--O, los enemigos te lleuen, desvergonçada.

_Vit._--Pues digote verdad; al fin éssas vemos mejor casadas, estimadas y queridas, y más vale vn dia de placer que ciento de pesar.

_And._--Con esso ellos oy buscan vna y mañana otra, y andan prouando vinos.

_Vit._--Yo sé vno que no me dexa a sol ni a sombra, y se casará conmigo de bueno a bueno, y lo tendra por gran ventura, mas no lo puedo ver ni pintado.

_And._--Quál, aquella cosa que nos dio la fruta quando lauamos, que traia los guantes muy picados?

_Vit._--Esse tambien se me oluidaua. Anda beuiendo los vientos, mas empero estotro, yo sé persona a quien le dixo con trecientos juramentos que estaua perdido por mí, y que si yo quisiera, que hiziera y aconteciera.

_And._--Sí, mas ellos no tienen sino dia y vito, y en fin, son pajes, que oy estan aqui y mañana en Francia, y en cada tierra reciben vna.

_Vit._--No, que estotro es camarero y manda toda la casa, y es toda la priuança de su señor. Bien me conoces: assi es la moça boba, que auia de mirar moços de espuelas?

_And._--Luego por esso desprecias estotro, nuestro conocido, y lo traes assi por los aires? Pues assegurote que todos hablan de gorja.

_Vit._--Bien sé yo cierto que si yo quisiesse, que daria él gracias a Dios. Pues vno destos de cabello rizado, recien venido a esta tierra, que se derrite como alfeñique, te digo que me sigue sin perderme de vista, y es muy gentil hombre.

_And._--Quál es esse?

_Vit._--Vno que anda aqui pocos dias ha, y segun me dizen vino de la Corte: de muy brauo se hace corcouado; anda medio embozado, echa la capa a izquierdas, habla con la cabeça, yo hago burla dél, él me dize: luto a tal que os he de hurtar[629], porque essos ojos me matan. Veslo, aculla viene: al ruin, como lo mientan, luego lo encuentran.

_And._--No digo yo assi, que éste es nuestro Cariofilo.

_Vit._--Este es el hijo de tu señora?

_And._--Este es.

_Vit._--Bien parecido es a su hermana, como si lo pintaran; dauame el aire y no caia en esso. Poco ha que lo veo aqui.

_And._--Poco ha que vino, aurá vn mes, con vn primo de vuestra Siluia de Sosa.

_Vit._--Tambien esse es galan mancebo, mas tan graue y sesudo, que no habla palabra.

_And._--No hables tú en estotro nuestro, que es la mejor persona que pensé ver en mi vida, tan afable, tan chocarrero; todo es el mismo entretenimiento, y en casa muy gracioso.

_Vit._--Luego sera tabanillo hablador.

_And._--Verlo con su hermana hará morir de risa con las cosas que le dize, las burlas que con ella haze, y luego vase con nosotras y nunca nos dexa.

_Vit._--Ella lo querra mucho con esso?

_And._--Pierdese por él, no le den otra cosa sino a su hermano; él tambien se mira en ella como en vn espejo, ruegale que le diga si es enamorada. Entonces dizeme él a mi: Veni aca, mi señora Andresa, vos deueis de ser la Secretaria; si me mostrais el galan, teneis de mí vnas chinelas, que lo deseo conocer para darle la obediencia y hazerle la cortesia cuando lo topare.

_Vit._--Será grande amigo tuyo?

_And._--El mayor del mundo; ver los consejos que me da, dizeme: Mira acá, moça, fiate de mí. Quieres vn consejo de amigo? no cures de enredarte con amores mecanicos, que hieden a zerotes, ni los vayas a buscar mas lexos, ya que hallaste los mios en casa; lo que has de hazer por vn villano ruin que te quiebre las costillas a palos hazlo conmigo, que te lo sabre agradecer, y más que yo contribuyo largamente, doy çapatillas, tocas, jubones y cintas; y luego dize cosas que no tienen fin.

_Vit._--Ay, ay, algun gran desvergonçado es; pues aun a mi no me ha dicho tantas cosas.

_And._--Callemos, que llega junto a nosotras.

NOTAS:

[626] En el original _digo_, pero parece errata.

[627] En la traducción castellana, _alfeolas_; en el texto portugués, _alfeloas_.

[628] En el original, por errata, _amiga_.

[629] _Huartar_, por errata.

SCENA SEXTA CARIOFILO. VITORIA. ANDRESA.

_Car._--Beso las manos dessa persona mil quentos de vezes.

_Vit._--Diz que sí, librenos Dios; a ti va, suegra.

_And._--Mas a ti, nuera.

_Car._--Huelgo mucho con esse parentesco, con tal que sea yo el esposo.

_Vit._--Lexos va su aguero, con sol passe él por nuestra puerta.

_Car._--Por qué sois tan libre, señora? quién os dize que por ser tan hermosa estais obligada a poner los pies sobre todo?

_Vit._--Pues bien, son desgracias.

_Car._--Por estas que me nacen, que os he de hurtar, porque estais mal empleada en esta tierra, y yo sé otra en que podeis triunfar.

_Vit._--Quereis vos? daldo por hecho. Pensais que aquello es poco? comed naranja y cortareis la colera.

_Car._--Burlais de mí, señora? sea en buen hora, no es pequeña ventura essa. Pues sabed que no ay cosa que assi me rinda como estos requiebros con desdenes: porque soy tan sujeto a vna gracia robadora, y a vn rostro triguero, que por toda la vida no boluere el pie atras. Andresa, hija, vos me aueis de valer con esta moça, si quereis que seamos amigos, o al menos porque no veais mal pesar de mí, pues veis cómo me trae atropellado, y con quanto mal me haze, no le puedo querer mal, ni me lo parece.

_Vit._--Echase muy bien de ver. No se habla en otra cosa en la plaça.

_Car._--Oisme vos, amiga mia?

_Vit._--Ay, Iesus, pues no?

_And._--Si ella quiere, no ha de quedar por mí.

_Car._--A proposito. No me pagueis con escusas, que no me está bien, y yo no quiero que haga ella por mí sino lo que mereciere.

_Vit._--Sí, paja y cebada lo que basta, assentalde la paga.

_Car._--Ha de vna traydora, por qué teneis essos ojos tan trauiessos?

_Vit._--Mal hora y negra, vistes en lo que ha dado? pues qué le haremos?

_Car._--Si vos me dierades poder sobre ellos, yo me atreuiera a hazellos muy mansos.

_Vit._--San Manso que los amanse. He miedo que los hareis muy mala compañia, y yo quierolos como la vista con que veo.

_Car._--Teneis mucha razon, y a vos os parece esso por la mala que me hazeis; pero yo no soy vengativo con mugeres hermosas, y por vn lunar en la cara, como esse que teneis, no ay cosa que yo no dexe; y si vos quisiessedes tomar experiencia de mí...

_Vit._--Por lo que a mí toca, en esso estoy; qué me aconsejas tú, suegra?

_And._--Eres vna boba, yo hizieralo: niega el sí, para ver lo que haze, señora.

_Vit._--Bueno seria para él esso.

_Car._--Señora mia, fuera de toda burla, porque soy de pocas palabras y cierto en las obras; por estas barbas, que me pareceis muy bien y que os lo deseo; y más os digo otra cosa, que para más cautiuarme no he visto en esta tierra otra que tenga talle de muger cortesana sino a vos.

_Vit._--Suegra, holgaos con mi bien.

_And._--Quién se aueriguará contigo? No tienes más que dessear, y aún mal contenta.

_Car._--Por este rostro que os hablo verdad, y que teneis vn donayre cortesano que me mata.

_Vit._--Aun nosotras por acá no hemos visto essos muertos.

_Car._--Pesar de los Moros, aun más muerto que yo?

_Vit._--Señor, os mentiran los ojos, que no seria yo.

_Car._--No pueden ellos mentir en cosa tan clara.

_Vit._--Busque V. m. las de su calidad, que nosotras somos gente humilde. Andamos en este río al frio y al sol; otras damas tendrá por allá que lo merezcan.

_Car._--Aora me agrauias? Esso no entró en el concierto; demas que os engañais mucho conmigo: porque soy muy enemigo de paredes enjaluegadas, y más codicioso de vna moça sin arte que el milano de pollos, lo que aora es fuerça que veamos en el rio.

_Vit._--Esso será donde ay que ver.

_And._--Y cómo que ay!

_Car._--Es el mal que no soy muy ignorante; tengo mal ojo, no puede auer en essa persona cosa mala.

_Vit._--Buenas son ellas, pues me traen y me sacan del atascadero y no las he de buscar prestadas?

_Car._--A tiempo estamos que lo veremos.

_Vit._--Mejor placer vea mi madre de mí, que meta el pie aora en el agua.

_And._--Mejor será tu alma.

_Vit._--Mejor será ella, que lo haré como lo digo.

_And._--Irase el diablo para el diablo, y pasarásse esse enojo.

_Vit._--Yo soy assi antojadiza y estoy aora como he de estar.

_Car._--Yo os dire cómo será, Andresa, no le hinchais vos el cantaro.

_Vit._--Quando ella no quisiere, no faltará otra ruin.

_And._--Hablais vos vuestras virtudes.

_Car._--Aqui estoy yo que sin serlo, si en esso os siruo, assi como estoy os lo hinchire en medio de la corriente del rio.

_Vit._--A, señor, cubrios, que llueue. Essas palabras tienen más sentido.

_Car._--Y vos para qué sois tan maliciosa? Qué modo teneis para traer essas cejas tan bien hechas, que parecen pintadas?

_Vit._--Para qué es tan grande honra a tan pequeño santo?

_Car._--No sois sino muy grande para mí, que no ay cosa de que haga tanto aprecio como del valor de la persona; y los ruines que lo pusieron en tener dinero y cosas desta calidad, les vino de tener bazos animos, y disfrazan la naturaleza, mas la verdad es mi opinion, y la fundo en lo que veo y entiendo; y si quisieredes aora que yo os hinchiesse el cantaro en la voluntad, ya estoy de la otra parte del rio.

_Vit._--Besole las manos por lo que ha dicho, mas antes lo quebraré que le daré esse trabajo.

_Car._--Quién pudiera saber con qué intento se dize esso! Quál es vuestra calle, señora?

_Vit._--Por discrecion lo sacareis: de frente de la nariz, no la primera puerta, sino la otra.

_Car._--Aunque sea burlaros de mí, me alegro, pues os holgais, que no quiero gusto sin compañia; yo lo sabre por otras señales más ciertas, que es por el rastro, que por todo este camino y en mí dexa essa gracia.

_Vit._--Para qué es tanto cortar?

_Car._--Mirad el ladronicio de aquellos ojos, aquella risa y aquellos dientes como perlas!

_Vit._--Vistes aquello? qué gran bien. En fin, señor, no se me da nada que hagais burla de mí quanto quisieredes. Aunque somos gente del campo, no nos echan fuera de la Iglesia.

_Car._--Andressa, amiga mia, ya veo quán poco valgo por mí con esta moça; en vuestras manos me pongo y vos ponedme en su gracia.

_Vit._--Mirad, señor, que nunca los encomendados hallaron bien.

_Car._--Ha! que no pretendo más que tengais dolor de mí, pues sois tan compasiua; no quiero para con vos más fauor que a vos misma.

_Vit._--Está muy bien assi.

_Car._--Señora, aqui os espero, porque no sé si dais licencia que vaya adelante; y tú, moça, por esse arenal da señal de ti como endemoniada.

_Vit._--Aparejada está la fiesta, que ya la procession sale.

_Car._--Oyes tú, moça, o no?

_And._--Oygo, y más que oygo; perro ladrador nunca buen caçador.

_Car._--Placeme, porque yo tengo essa opinion, y a buen entendedor pocas palabras.

_Vit._--Hasta esso es todo nada.

_Car._--Aora quiero ver lo que hazeis por mí, que yo doy poder bastante para dar y donar.

_Vit._--Esso basta con la fe de escriuano.

SCENA SEPTIMA CARIOFILO, ZELOTIPO.

_Car._--Voto a tal, que es valiente la moça y bien dispuesta, y deue de tener buenas carnes, y es rubia para mejor señal. Cortenme las orejas si no es golosa; podra ser que la cace antes de muchos dias, que si Andresa es la que yo pienso, ella me la traera a las manos; y si no, todo será tornarme al camino seguro, y al vltimo remedio, que es mi amiga Filtria; echaréla que me la pesque. Bueno ando yo aora con estas muchachas. Este juego quiere que se den a él y luego acude. La buena diligencia todo lo alcança; con esto ellas mismas se entran en los peligros, como lo hara ésta, que ya lleua en la cabeça la negra vanidad de hermosa, como si no lo fuera mucho más la virtud. Es vn trato muy gruesso éste de las rapacillas y muy sobre seguro; hazense de rogar al principio, y quien las conoce y perseuera en seguirlas nunca perdio el caudal. Yo ando ocioso, que es la yesca deste fuego, como dize mi amigo Ouidio, que quitar la ociosidad es matar la hambre al amor y quitarle las armas, y quando me desautorice aora vnos dias, que no puede ser menos, porque este rapaz de Cupido es la misma desautoridad, y no ay oro sin escoria, y por sus terminos se ha de conseguir todo, tiempo me queda para recogerme y llorar; no quiero casarme tan presto. Quanto más que por tachas, y más como ésta, ninguno perdio casamiento; dinero allana los montes y passa el mar. Assi que no ay que reparar en quentas, ni inconuenientes; quiero lograrme, si puedo; que para priuar con toda muger se ha de perder la grauedad, y hazer locuras es el mejor empleo deste trato. El juyzio estese a vn lado para los quarenta; el arrepentimiento, para los cinquenta; la contricion, llanto y dolor, para la miseria de los cansados sesenta, hasta cerrar la sepultura. El año da los frutos sazonados segun las mudanças de sus tiempos. Assi va nuestra vida por sus edades, y yo tambien, por no errar la senda, voime con ellos; quiero ir al paraiso por el camino general y contentarme con tener allá vn rincon, porque no soy embidioso. Essotros mis señores, que lo procuran con muchos ayes y eleuaciones de ojos, y sólo es por parecer bien al mundo, si no es otro su intento, no les he embidia a lo que fingen y a sus engaños. Ya viene acá Zelotipo; la prissa que trae por contarme lo que le ha passado con su prima! qué cosa tan natural es no poder encubrir el contento o pesar que sentimos! Por este respeto, demas de otros, es la amistad vn bien diuino, que se comunica con nosotros, sino que anda aora muy desvalida por malas inclinaciones, porque se baraja el mundo en interes. Y toda la conuersacion se resuelue en tener ojo al prouecho particular, no comunicar ni sufrir a ninguno sino es con este fin: ya no se hallará otro Damon, ni Pithias, ni vn Rey Dionisio, que desease su familiaridad. Gran desventura es la desta nuestra edad; en ella vemos muchos exemplos de males no vistos hasta aora, ni oidos, y ninguno de virtudes; y damos por escusa nuestra el defeto del tiempo, siendolo el de nuestro natural, que lo ponemos en esta opinion con nuestras obras. Ha, señor, vais a pedir algun oficio?

_Zel._--O, amigo, no entendi hallaros aqui; pareciome que os huuierades alejado más.

_Car._--Tengo aqui puestos laços a cierta caça.

_Zel._--Y qué tal?

_Car._--Aora lo sabreis. Veis aquella rapacilla de lo verde, que viene acá del rio con otra de mi casa?

_Zel._--Es criada de la señora Eufrosina.

_Car._--Por vuestra vida? Pues pagámelo y os la traere a lo que quisieredes.

_Zel._--Esso cómo?

_Car._--Por que la mando con el pie. Esta es la que os dixe, y quando os dexé topéla y habléla vnos brauos amores: tengola encomendada a Andresa, que es diablo, y me la ha de rendir. Esta es vna gran mina para tratar vuestro negocio, y lleuar y traer, que estos casos quieren ser assi trabados. Y todas estas ayudas son necessarias para poner en efeto la obra; iremos assi juntando nuestras municiones, y quando fuere tiempo de poner fuego, no seais necio, que ya sabeis que quantos más Moros, más ganancia.

_Zel._--Está bien, pareceme que teneis razon; hazed lo que quisieredes, en vuestras manos me pongo.

_Car._--Son estos vnos remedios acomulatiuos a manera de corredores de campo, poco costosos y muy importantes. La regla de Ouidio es picallas, porque sean diligentes. Aora le hablaré yo en mi particular; en el vuestro luego, que es más seguro. Dexadme aora con ella y vereis milagros.

SCENA OCTAUA ANDRESA, VITORIA, CARIOFILO, ZELOTIPO.

_And._--Veslo alli, que está esperando donde lo dexamos.

_Vit._--Ay triste de mí, y aquél que llega aora a él es el primo de nuestra Silua de Sosa.

_And._--El mismo es.

_Vit._--Ay mal hora y negra, y él contáraselo todo, y el otro irá luego a ponerlo en pico a su prima, que burlará de mí sin cesar.

_And._--No, que yo le dire que le auise que calle.

_Vit._--Tan grandes amigos son los dos?

_And._--Guardenos Dios, los mayores del mundo.

_Vit._--Será tan ruin como él.

_Car._--Veis aqui, señor, vna señora que en aquella señal negra vereis luego si la pueden hazer por mí, y quiero que juzgueis si tengo razon en perderme.

_Vit._--Jesus, libreme Dios! aun no está harto de burlarse? Señor Zelotipo, vengueme V. m., pues yo no puedo.

_Zel._--Ojala pudiera yo lo que vos podeis: que el seruiros está en mi tan cierto como en él el obedeceros.

_Car._--Veis aqui esta espada, y yo delante della como vn cordero.

_Vit._--Guardeme Dios de mala vision.

_Zel._--Señora Vitoria, donde vos estais no puede auella.

_Vit._--Tambien me parece que se burla; no esperaua yo de V. m. esso; prometole que yo le dé mis quexas a la señora su prima.

_Zel._--Holgaré mucho, con tal que le digais mi razon.

_Vit._--Esso es lo que más me importaua para darle que reir; demas que quiero tanto a V. m. que no me atreuere a culpalle delante della, porque seria ir con vna quexa y venir con dos.

_Zel._--Pues yo soy todo de V. m y de toda essa casa, y tan de su vando, que seré antes contra mí y contra todo el mundo.

_Car._--Andresa, amiga mía, qué tenemos hecho?

_And._--Mucha cosa.

_Car._--Y pues, quiere?

_And._--Quiere, en casa se lo contaré todo.

_Car._--Está bien, señor Zelotipo, no me gasteis mi tiempo, dexad los cumplimientos para otro dia.

_Vit._--No le quisiera yo tan pegajoso.

_Car._--Con vos puedo yo dexar de serlo?

_Vit._--No ay prisa a quien Dios no acuda.

_Car._--Quereis hazerme merced de vn poco de agua?

_Vit._--Toda la del cantaro os dare.

_Car._--Cómo no he de estar perdido con estas franquezas, señora? aora para entre los dos os aueis de acordar de mí en ausencia?

_Vit._--Ay Jesus, pues no?

_Car._--Esto fuera de burla.

_Vit._--Yo no sé hazer burla sino de quien la hiziere de mí.

_Car._--Beso a V. m. las manos por la que me haze, que es para mí muy grande; y mirad que de oy adelante viuo como vuestro, porque os quiero y estimo mucho.

_Vit._--No se espera menos de tal persona.

_And._--Señores, no passen adelante, porque estamos ya en la boca de la calle.

_Zel._--Dize bien, vamonos por acá, besamos las de Vs. ms.

_Vit._--Señor, si viere que dize mal de mí, no lo consienta.

_Zel._--No le conuiene a él esso conmigo.

_Car._--Dexaldo vos, id en buen hora, que yo le cantaré por Mayo:

Acá os hallo en mi Rol, garrido amor;

y si mandais, vamos a la puente, y contareis vuestras auenturas, que yo os veo muerto por dezirlas.

_Zel._--Vamos en buen hora.

ACTO QUARTO

SCENA PRIMERA SILUIA DE SOSA.

_Sil._--En grandes cuydados me veo con estos amores de mi primo, porque no les hallo camino ni fundamento. Por una parte me parece que es en donayre todo lo que dize, y creo que su intento es ennoblecerse más con esto: porque ya ninguno se contenta con su suerte, ni se quiere preciar della, y su fin es procurar más altura. Que aqui estoy yo que no deuo nada a la hermosura y talle de Eufrosina, y que no le despreciara ni le fuera tan costosa, antes lo tuuiera en buena dicha, por sus buenas partes. Mas no tienen por bueno sino lo que más cuesta; y deste gusto dañado nacen los trabajos: que para quien se quiere acomodar con la naturaleza, poco basta, y el gusto y el descanso consiste en el estado humilde, como el dessasossiego y cuydado en estado soberuio. Por otra parte pienso que no puede más y, tengo dolor dél: porque le veo tan consumido y tan diferente de lo que era, que no ay duda sino que muere por Eufrosina: porque lo fingido no dura mucho y ello mismo se descubre. Yo temo su muerte, si se ve desesperado de mí, segun lo mucho que muestra sentir, y me duele el coraçon de verlo tal. Bien entiendo que le puedo remediar, por lo que he conocido de Eufrosina, que no la pesa de saber que la quiere bien, y las mujeres nunca tuuimos juyzio ni le tendremos. Ella no ha menester más que oirse alabar de hermosa, como quien piensa que mata a quantos la ven; y assi no dudo creer que le tenia amor, y la siento eleuada, porque siempre busca cómo hablar en él; y toma por traza hazer burla de su persona, como si yo fuesse inocente y no la entendiesse; y de poco acá se ha hecho más ventanera que solia ser, con el dessasossiego que consigo trae. Algunas horas la hallo pensatiua, agena de la libertad y descuydo con que antes se reia y holgaua, como quien no tenia cuydados ni cuenta con nada. Quando haze labor, canta uersos sentidos. En los libros que lee, todo su fin es buscar passos de amores, y gusta mucho dellos. Repara en los versos tristes y en las sentencias de entendimientos sutiles. De noche no puede dormir y habla en cosas que dan a entender lo que trae en el pensamiento. Todo esto es nueuo en ella, y pareceme tan mal como pareciera bien a mi primo si lo viera. Qué flaco sufrimiento es el nuestro, que si no tiene particular gusto a que se amarre y haga fuerte, no ay inconueniente que lo enfrene. Hermosura, sangre delicada, ociosidad y regalo son los medios de todos los estremos que estas muy señoras suelen tener; si quieren bien, no miran sino a lo que desean. Todo lo que les dizen creen, por lo que de sí presumen; y en fin todo es viento. Viene la vejez y seca aquella flor, y como rosa, que en vn dia nace y se marchita, assi passa nuestra hermosura. Ved aora a qué proposito viene que se sujetasse mi primo al amor de Eufrosina la primera vez que la vio, de manera que la voluntad, entendimiento y razon se hizieron luego a la vanda del apetito, que lo tiene tan sin libertad, que confessando el peligro, sin esperança jura que no puede escusarse de seguillo, y yo lo creo y me compadece. Triste de mí! y quién supiera el fin destos tratos, que siempre son peligrosos. Si él se cassase con ella, no me estaria a mí mal, que no será tan ruin que no me lo agradezca; mas es tan incierto y está tan lexos, que de aqui allá no nos duela la cabeça. Quién me mete a mí aora en estas rebueltas? allá se auengan; si se quisieren bien, quieranse; yo no lo estoruaré ni lo aprouaré, al menos en quanto más no viere; quierome entretener en esta mi costura y cantar por apartarme destos cuydados, que quien canta sus males espanta.

_Aquel Cauallero Que de amor me habla, Quierole en el alma._ Sé que es mucho mio, Creo su verdad, Dios me dió en empeño A su libertad. De mi voluntad A su dulce habla, _Quierole en el alma_. Tieneme fe dada De ser mio sin fin; No viuo engañada, Ni él lo está de mí. Dize lo venci Con ojos y habla: _Quierole en el alma_.

SCENA SEGUNDA EUFROSINA, SILUIA DE SOSA.

_Euf._--Yo quiero oir esta musica, buena está aora vuestra alma para pedirle mercedes.

_Sil._--Pues, señora, no hemos de estar siempre de vna manera.

_Euf._--Tal sea mi vida como me parece esso; quiero acompañaros, quando no sea más de por oiros. ¿Quién me ha rebuelto mi azafate? Donde vos estuuieredes siempre ha de auer rebueltas.

_Sil._--Mejor me ayude Dios que yo he puesto mis manos en él.

_Euf._--Ay, si os dieran tormento, y cómo dixerades la verdad!

_Sil._--En buena fe que ya estaua assi quando yo vine.

_Euf._--Mirad qué mentira; si se os cayera vn diente cada vez que la decis, ya no tuuierades ninguno; y es sin duda que me tomariades de mis agujas, que a vos nada se os escapa.

_Sil._--Mejor viua yo y me dé Dios salud.

_Euf._--Segun esso no viuireis. Aora veis esto? Quién me ha quitado de aqui el alfiler grande?

_Sil._--Su mulata ó alguna de essotras, que todo lo rebueluen y barajan, ó lo perderia ella, que nunca lo prende.

_Euf._--Esse es buen dissimular; mostrad, que yo lo conocere. Ay, esse es.

_Sil._--Lo que yo sé, señora, que en la otra sala lo hallé.

_Euf._--No, sino que vos hallais más en mi agugero. Veamos qué teneis hecho en vuestras labores. Ay, hermana, y cómo sois desaliñada, y perdonadme; mirad cómo teneis ahajada esta costura, que no está para ver.

_Sil._--Vistes tan grande mal? pues sí, desaliñada es la niña! ensucianmela essas criadas, que me la andan arrojando por cima de las arcas: y nunca tiene ventura de estar queda en vn lugar, por más que lo riña y vocee.

_Euf._--Qué cierto es que no vereis assi la mia!

_Sil._--Quién alabará la nouia?

_Euf._--Mas no lo podeis negar. Graciosa es esta labor.

_Sil._--Estos ramos le dan mucha gracia.

_Euf._--Pues quando tengan la cenefa que los acompañe, ha de parecer muy bien.

_Sil._--Bien sé yo quién ha de llorar en otra ocasion.

_Euf._--Mirad lo que dize esta desuergonçada.

_Sil._--Tal me sucediesse, y guardad, señora, no se os rebuelua el estomago; mas qué cierto es que lo quisierades oy antes que mañana, y os agrada tanto, que no lo creeis.

_Euf._--En buena fe, que antes querria ser monja.

_Sil._--Ya anda por aqui el amor; y quién os lo quita?

_Euf._--Mi señor padre, que no querra.

_Sil._--Ay, quién lo creyesse!

_Euf._--Por qué no? pues sé muy bien quán poco dura esta vida, y que hoy somos y mañana no, y de vna hora a otra nos desconocemos. Passa el verdor de la edad en dos dias; y quando no pensamos estamos en la vejez, y toda nuestra hermosura se acaba. En el alma consiste la verdadera y durable belleza. Todo lo demas que tenemos es sombra, que passa en vn momento. Si de tanto tiempo como ocupamos en las vanidades del mundo considerassemos alguna hora quán poco dura todo y con quánto trabajo se goza, y conociessemos este engaño tan claro, no es possible sino que tuuieramos más cordura en nuestro proceder, aunque pienso que no aprouechan consideraciones; porque anda la comun inclinación tan habituada a malos exercicios, que los que más conocimiento alcançan del mal lo suelen hazer peor. Hazemos siempre las cuentas de lexos, sin reparar en el cargo; repartimos la vida en vanos fundamentos, que llorando seguimos; damos poder a la costumbre, fuerça a naturaleza, disculpa a nuestras inclinaciones. De manera que hazemos nosotros otra ley que compite con la de Dios, todo para mayor trabajo: que el mundo y el pecado nunca dieron descanso.

_Sil._--Quién haze aora a Eufrosina predicador? pero qué cierto es esto de ánimos descontentos é indeterminados en su gusto, que como no lo tienen en lo que pretenden, luego tratan de consuelos espirituales. Qué lexos estan destas espiritualidades los ánimos diuertidos y enfrascados en sus apetitos!

_Euf._--Esto es cosa llana, que vna monja buena Religiosa viue fuera de toda desuentura y muy contenta, siruiendo a Dios con muy cierta esperança de eterno premio; porque quien más cerca está del fuego, más se calienta, y no puede tener disgusto a que luego no le socorra el fauor diuino; y vale más un momento de consuelo espiritual que quantos tormentos falsos el mundo puede dar y tiene.

_Sil._--Señora, bien parla Marta despues de harta; vos como estais segura desso, tratais bien del arnes. Ser penitente es el trabajo, que confessor quienquiera lo será, y el mayor parece ligero a quien no lo passa.

_Euf._--Esso es verdad, mas no contradize serlo tambien lo que yo digo: porque todos venimos a este mundo a purgar el pecado de nuestros primeros padres, y por este medio habilitarnos para la vida eterna, para que fuimos criados, y las religiosas caminan por el atajo y se ven más cerca de conseguir este efeto, y no se ocupan en otra cosa sino en exercicios para conseguirlo. Y lo que á los del siglo parece más aspero en el hombre, que es professar pobreza, castidad y obediencia, viuir como encarceladas sin salir del monasterio, ir siete veces al coro cada dia a alabar a su Criador, bien considerado es el mayor descanso desta vida: porque dadme vos miserias como las que padece la muger casada, por más rica que sea, en criar los hijos, casar las hijas, sufrir y pagar las amas y criadas. Pues sugecion no puede ser mayor que la que tiene a su marido, zelada de los cuñados, reprehendida de sus hermanos, notada de los parientes, perseguida de la suegra; y el dia que sale de casa, le questa la licencia mil enfados y de donde fue trae otros tantos; y todo por el mundo que siguen, de que esperan por premio doblado tormento, y con tanta desuentura, quanta en este purgatorio ay que sentir. Pues sólo por el descanso de espiritu de la monja, en buena fee que tiene tanta ventaja seguir la Religion, y no el siglo, como la verdad a la mentira.

_Sil._--Lo contrario diran algunas, que las entran contra su voluntad.

_Euf._--Esso es porque ninguno viue contento con su suerte, si la considera con las esperanças del mundo. Mas quien tantea la vida con la razon de espiritu dirá lo que yo digo, y ojala me la dexaran seguir a mí aora.

_Sil._--Pecado fuera comer la tierra essa hermosura y mal lograr essa gallardia.

_Euf._--En esso va poco y se auentura a perder mucho.

_Sil._--Qué cosa ha de ser quando la veamos con vn hermoso hijo a los pechos? que de tal arbol, tal fruto; y no puede ser mayor gusto que ver la simiente en grano.

_Euf._--Y qué caro que les cuesta a las cuytadas de las madres! No vais más lexos de la mia, que desde que me pario no tuuo vn dia de salud y le resultó la muerte; y assi sólo por no parir, querria ser monja cien vezes.

_Sil._--Ya otras han dicho esso y se casaron; si yo no me muero, no me acostaré antes que os azeche y vea lo que passa.

_Euf._--Vos lo hauiades de hazer?

_Sil._--Y como que espero hazerlo y reirme mucho quando oyere llorar, pesandome por no ser vos.

_Euf._--Vuestro dia os vendra.

_Sil._--Ya fuesse antes oy que mañana.

_Euf._--Quien assi lo dize no lo niega.

_Sil._--Es mal hora que me haga de rogar con lo que yo deseo.

_Euf._--Qué carta es esta que teneis en el pecho?

_Sil._--Dadlo acá, señora, dadlo acá, que no os importa.

_Euf._--Primero veré si es de amores.

_Sil._--Por vida mia no verá, si yo puedo.

_Euf._--Assi yo viua como la veré.

_Sil._--Por Dios le pido que me dé mi carta; y pues yo no veo las suyas, por qué ha de ver las mias?

_Euf._--Quiero yo ver ésta.

_Sil._--Parecele bien esto? pues deme quantos golpes quisiere, que no he dexar que la vea en ninguna manera del mundo.

_Euf._--Pienso que quereis jugar; vos ya no me la habeis de quitar por fuerça, y por vida de mi señor padre que si porfiais, que me enoge de veras.

_Sil._--Hazed vuestra voluntad. Yo no sé qué desgracia es la mia o qué cautiuerio, que todo lo ha de ver; porque yo soy vna necia. Algun dia he de ser señora de mí. Y si yo no esperara esto, con mis manos me matara; yo me ire en casa de mi madre por escusar estas cosas.

_Euf._--Señora, no se deshaga por amor de mí, que no es el mal tan grande. Tambien yo soy para guardar secreto, y no sabria encubriros ninguno mio. Mas no todas son almas de cantaro como yo soy. Veis ahi vuestra carta tan preciada.

_Sil._--Holgose mucho, riase aora y haga burla a su placer.

_Euf._--Mas, fuera de enojo, quereis dezirme cuya es?

_Sil._--Es de su dueño.

_Euf._--Qué graciosa sois! Pensais vos que es bueno mostraros afrentada, como que no hizierades conmigo otro tanto, y yo lo sufriera?

_Sil._--Pues assi es la moça sufrida para burlarse con ella quando no quiere.

_Euf._--Teneis bien de qué quexaros; pero la carta yo os prometo que es muy discreta. Respondistes ya?

_Sil._--Señora, no querais saber lo que no os importa, ni de ninguno más de lo que os quisiere dezir.

_Euf._--Por qué? no soy muger para guardar secreto? poca confiança hazeis de mí, más fiara yo de vos.

_Sil._--Amistad y secreto no se guarda entre desiguales, sino es de menor a mayor, por temor o interes.

_Euf._--Fiad de mí, que soy muger de mi palabra.

_Sil._--Eela aqui con sus demasiadas importunaciones como el otro dia.

_Euf._--Aora no más, no más; que me maten si no es de aquel loco; y vos, señora, daisle ocasion para estos atreuimientos y recibis papeles? Bien está, ya no le culpo a él; holgaos y tened placer, vereis como ando vendida.

_Sil._--Por cierto que no sé qué me haga ni qué le diga; tomóme por fuerça la carta estando yo sin pensamiento de darla, y luego bueluese contra mí?

_Euf._--Essa es vna gentil escusa. Recibio la carta del otro cabeça de viento, y quexase de lo que le digo?

_Sil._--Digo la verdad, que si la tomé fue que me la arrojó en el regazo.

_Euf._--Por esso no fuera bien quemalla?

_Sil._--Para hazello la traia, mas holgueme de leerla antes. Este fue el pecado que me engañó, mas prometo de irla luego a quemar con la memoria destas cosas, veremos si me dexa.

SCENA TERCERA EUFROSINA SOLA.

_Euf._--O, cómo me siento perseguida de pensamientos en que no puedo ni sé tomar resolucion cierta. Por esso se dize no ay vida sin muerte, placer sin pesar, descanso sin trabajo, luz sin escuridad. Triste de mí, que busqué el cuchillo con que me degollé, descubriendome yo misma a las espias del amor; sin sus cuydados estaua en quanto no las oí. Hirio mis oidos, alborotaron sus vientos el mar de mis deseos; y yo, inocente destos nueuos y estraños mouimientos, no osé tomar puerto. Trabaja esta tormenta por dar conmigo de Caribdis en Scila. Desde que supe la pretension de Zelotipo y su aficion conformose mi voluntad tanto con ella, que quanto más trabajo por negallo menos puedo encubrir quán inclinada estoy a su intento. Hurto a la memoria los pensamientos que dél me ofrece, cuestame mucho y valeme poco; y aora me tiene tan vencida con las razones desta carta, que le rindo por fuerça las armas de mi resistencia; porque como el amor reyna en el alma aficionada a la discrecion, venciose la mia a su modo de dezir discreto, y yo teniendo los sentidos eleuados en esta imaginacion, negueme por obedecerle, y no soy en esto la primera, ni seré la postrera. Fedra amó su entenado; de Pasiphe nació el Minotauro; Europa quiso bien el toro Cretense; Simiramis a su propio hijo; Canaze y Biblis amaron a sus hermanos, Mirra a su propio padre. Mayores monstruos son éstos que amar vn hombre galan y discreto que por su persona merece lo que otro por sus grandes rentas. Y que no sea mi igual, tambien Diana amó a Orion, Aurora a Zefalo, Venus a Adonis, pobres caçadores; porque conocieron que en la persona está el verdadero merecimiento: pues por qué no haré yo lo mismo? Demás que Zelotipo es de noble linage, y si no es rico, basta la hazienda que yo tengo, y no pretendo ni quiero riquezas, sino contento, y vn hombre con vna capa y espada, de condicion y entendimiento a mi gusto. Todos los libros que leo de antiguas y modernas historias estan llenos de las hazañas deste Rey de los humanos. Quiça si le obedezco me dara descanso, y si le niego el vassallage podria mudar la voluntad Zelotipo, que el mucho desden resfria el amor; y segun siento sujeta la mia, no podre resistir sus venganças y será peor. Por otra parte, si entro en esto, no see que será de mí: dare mala vejez a mi padre, que me quiere tanto; si me quiero escusar, ya no soy señora de mí para poderlo hazer. El ánimo dudoso a muchas partes se inclina. No sé para qué somos buenas las mugeres; los hombres pretenden lo que apetecen, todo les está bien. Nosotras encubrimos los deseos y apetecemos lo que más nos vedan. En fin, he de obedecer a quien todos obedecen; si me culparen, compañeras hallaré. Siempre oi dezir que voluntad es vida. El mirar mucho en los casamientos por riquezas haze que aya en el mundo tantas mal casadas. Puede ser que esto venga ordenado de Dios para más descanso mio, que dél viene todo el bien. Qué haré, en fin? quiero descubrirme a Siluia de Sosa, que es mi amiga; mas qué dirá aora de mis desdenes y desprecios? querráse vengar de los pesares que le he hecho. Triste de mí, que aun en esto es la fortuna mi contraria, que no sé si me hará contradicion; mas a todo me he de poner, pues assi lo quiere el amor.

SCENA QUARTA EUFROSINA, SILUIA DE SOSA.

_Euf._--Venis ya más mansa, señora? Estais muy enojada?

_Sil._--No mucho, pero yo me guardaré de que tengamos más estas pendencias.

_Euf._--Bien sabeis, hermana, como despues que murio mi madre no he tenido otra amiga ni otra conuersacion sino es la vuestra.

_Sil._--Y yo, señora.

_Euf._--Dexadme dezir; y siendo assi bien creereis la confiança que en vos deuo tener, y con ella os confiesso que no puedo ya encubrir lo que siento; perdonadme estos desatinos de amor, castigadme si os pareciere mal; y si cortesia y voluntad os obligan a hazer por mí alguna cosa, sea en esto, en que consiste mi vida y el contento della, que yo quiero con tanto estremo a vuestro primo, que me fuerça a hazer tan grande error como es confesarlo. En vuestras manos me pongo para que ordeneis de mí lo que os pareciere con juyzio claro y libre, pues yo no le tengo ya.

_Sil._--Triste de mí, qué he hecho? aun esto ha de venir a más mal. Mis pecados me metieron en este laberinto.

_Euf._--Mirad, hermana, bien para mi disculpa quán natural es de mugeres delicadas de ingenio y sangre noble ser vencidas deste tirano amor. Por él quebró Hisifele sus leyes, Medea mató a su hermano, Filis se mató por Demofon, por Hercules Dianira[630] y Dido por Eneas; entre las quales bien puedo passar, pero no me disculpo; ofrezcome a la pena que me dieredes, que será más piadosa que la del amor que siento.

_Sil._--Cómo temi yo esto y cómo lo adiuiné!

_Euf._--Luego como me dixistes que vuestro primo estaua aficionado de mí, pienso que burlando lo hize de veras dueño desta alma, y todas vuestras burlas fueron besos del fingido Ascanio. Aora ved qué haré.

_Sil._--Mucho me pesa, señora, veros tan adentro en essa passion, y por parecerme que estauades lexos dessos cuydados y assegurada de vuestra condicion tan essenta, os hablaua burlando como vistes; y si yo considerara la sutileza del amor, nunca tal dixera; mas quién auia de imaginar que cosas de tanta burla vinieran a tantas veras?

_Euf._--Pues qué, no es verdad que él me quiere bien?

_Sil._--Esso no lo negaré, porque no os he de mentir; antes lo que yo conozco dél es que no puede llegar a más el amor del que os tiene.

_Euf._--No sé si os engañais, que los hombres todos son engaños.

_Sil._--Essos son para quien se han de vsar; mas con vos, señora, y con essa hermosura no se pueden tratar, pues sola la gracia de essos ojos vencerá a los brutos animales. Si oyessedes a mi primo dar razones sobre esso y dezir que ninguno os conoce sino él!

_Euf._--Quién pudiera saber la verdad!

_Sil._--Mala está de ver. Con mi vida asseguraré yo que os adora, y lo podeis creer; assi tuuiera yo lo que desseo. Si lo oyerades hablar en esso conmigo, yo asseguro que me confessarades lo que digo: porque sus palabras son diferentes de las de otros. Ver los suspiros que daua salir tan claros del alma, que parece que la arrancaban, el poco concierto dellos, vnas razones tan comedidas y sujetas, que ellas mismas mostrauan su dolor, vnos deseos couardes, vnas desconfianças sentidas, vnos pensamientos tan puros, que como os digo, señora, si lo oyessedes, yo fiadora que confesseis que le sois deudora. Mas con todo esto no querria que os metiessedes en cosas de que despues no podais salir.

_Euf._--Ya aora no puedo, y si quereis que viua, no me aconsejeis esso, antes me holgaria mucho oirlo y que no me sintiesse.

_Sil._--Facilmente se puede hazer.

_Euf._--Como no me he visto en otra tal, para nada tengo traça.

_Sil._--Mas no sea dessa manera, pues assi lo quereis, sino habladle.

_Euf._--No tengo coraçon para tanto.

_Sil._--Yo os diré cómo será, y que le parezca que lo hazeis acaso; quando él venga acá y estemos hablando, entraos conmigo, como que no sabeis que está él alli, y lo vereis temblar y no acertar a dezir palabra, porque en tratando de vos pierde el color, y tiene los ojos que parece que quiere llorar, y se oluida de todo.

_Euf._--Aduertid que si le hablo, temo que luego no ha de hazer caso de mí: porque estas cosas cuanto más cuestan más se estiman.

_Sil._--Donde ay verdadero amor no cabe desprecio, y a los amores las dificultades de los principios los hazen publicos: porque las mugeres quieren que las merezcan con pretensiones largas, y por esto los hombres hazen finezas públicas, que dañan adelante. Yo, señora, no quisiera hazer cosa que vuestro padre viniera a saber, antes morirme. Lo mejor es que dexemos esto y no nos empeñemos más.

_Euf._--Hablais como libre desta passion y como quien le duele poco el mal ageno, pues no os lo merezco tan poco. Quándo esperais que vendra acá?

_Sil._--No sé en buena fee, porque yo lo escandalicé tanto sobre la carta, que será possible no se atreua a venir tan presto.

_Euf._--No sé si fuera bueno embiarlo a llamar, aunque en esto hallo inconuenientes.

_Sil._--Harelo si vos quereis; mas ya he dicho que es menester gran recato, porque no nos entiendan.

_Euf._--Yo assi querria.

_Sil._--Vitoria va al rio, quiero embiarle vn recaudo con ella.

_Euf._--Pues conocele?

_Sil._--Bonito es él para que no le conozcan; mas no querria que sospechasse alguna malicia, que son estas moças parleras; en fin, quiero dezirselo.

NOTAS:

[630] _Sic_, por «Deyanira».

SCENA QUINTA SILUIA DE SOSA, VITORIA, EUFROSINA.

_Sil._--Vitoria, Vitoria.

_Vit._--Quién me llama? qué me quieren ya? nunca me han de dexar.

_Sil._--Amiga, vas al rio?

_Vit._--Voy, qué me quereis?

_Sil._--Hermana, quieres ir a casa de mi tia?

_Vit._--No puedo ir aora, qué camino es esse para el rio? qué dira quien me viere con el cantaro en la cabeça?

_Sil._--Todo se facilita con dexarlo en vna casa de camino, y no es mucho el trabajo, de más que yo te daré vna cosa.

_Vit._--Qué cosa?

_Sil._--Ve tú, que no nos desconcertaremos.

_Vit._--Me dareis de vuestro jabon frances para labar la cabeça?

_Sil._--Sí daré, y del estoraque para que perfumes. Irás?

_Vit._--Prometeislo?

_Sil._--Prometo.

_Vit._--Sea en buen hora, yo iré.

_Sil._--Ruegote, hermana, mucho que no hagas otra cosa, porque me importa.

_Vit._--Perded cuydado.

_Sil._--Hermana, dirasle a mi primo que le beso las manos mil vezes y que si sabe alguna cosa del negocio que le encomendé, que le suplico me haga merced de verme, porque tengo que hablar con él sobre esso y que no passe de mañana. Se te acordará?

_Vit._--Qué gran cosa para no acordarseme; teneisme por niña?

_Sil._--Mira, amiga, que en ninguna manera hagas otra cosa.

_Vit._--Ved si me lo podeis dezir otra vez; qué importuna sois.

_Sil._--Ya va [a] aquel recaudo, señora.

_Euf._--Estará en casa?

_Sil._--Dizeme mi tia que todo el dia está recogido en su aposento, y su entretenimiento es tomar vna vihuela, que la tañe y canta marauillosamente, y haze muy buenos versos; y en esto se ocupa lo más del tiempo.

_Euf._--Teneis algunas coplas suyas?

_Sil._--El otro dia cantauan vna quartilla las moças con su hermana, y él le añadio otras que me embiaron, y dixo que las boluiesse luego; mas yo no lo he hecho, y pienso que las traygo.

_Euf._--Por qué no me las mostrastes? Enseñámelas.

_Sil._--Veislas aqui. Esta es la copla que las moças cantauan, y las añadidas éstas:

Cauallero que sois mio, Señora no quiso Dios, Pues yo lloraré por vos. Dentro en mi pecho esculpida Vuestra figura poseeo: Acabar puede mi vida Primero que mi deseo; Con los ojos de alma os veo, Con los del cuerpo por vos Lloraré, pues quiso Dios.

_Sil._--Qué os parecen?

_Euf._--Muy buenas.

_Sil._--Pues dizen que las compuso diziendo y haziendo, y que no tiene otro descanso ni sale de casa ni trata con nadie; y es con tanto estremo, que le pesa a su madre verlo tan melancolico, y piensa que lo causa deseos de ir a la Corte.

_Euf._--Y se ha de ir tan presto?

_Sil._--Cómo es esso? dize el otro que no ay para él otra muerte sino verse donde no os vea. Pareceme a mí que no tiene pensamiento de ausentarse.

_Euf._--Sabeis que deseo mucho comunicar a su hermana? hazed que venga acá vn dia.

_Sil._--Todas las vezes que quisieredes, y más que no os ha de desagradar su persona, y se parecen mucho ambos.

_Euf._--Vamos al terrado, y dexemos la costura.

_Sil._--Dios me ha venido a ver con esso.

_Euf._--No veis qué gracioso está el rio aora sobre tarde?

_Sil._--Por estremo.

_Euf._--Y aquellos arenales solitarios y contemplatiuos a la orilla del agua, quién tuuiera libertad para ir aora a ellos a coger de sus blancas guijas!

_Sil._--Sabeis lo que más me agrada? la harmonia que hazen estos paxarillos de vna parte y de otra.

_Euf._--No ay más que desear, yo soy perdida por oir un ruiseñor que canta en nuestra morera.

_Sil._--Quereis que vamos el Sabado primero a nuestra Señora de Esperança? Pedid licencia a vuestro padre.

_Euf._--Sabeis adonde yo querria que fuessemos, y seria mejor? al Espiritu Santo, y ordenariamos que fuesse allá vuestra prima.

_Sil._--Quereis hazer esso?

_Euf._--Yo os diré cómo será: diré que me duele la cabeça y que prometi ir a rezar vna deuocion, y pondremos a mi ama por intercesora, y vos y ella ordenareis el armuerço.

_Sil._--Esso será muy bien, y mañana embiaré a combidar a mi prima.

_Euf._--Ay.

Castigado me ha mi madre Por vos, gentil Cauallero. Mándame que no os hable, No lo haré, que mucho os quiero.

_Sil._--Qué cosas hiziera aora vn alma que yo sé, si os oyera.

_Euf._--Yo soy muy aficionada a esta copla por el tono.

_Sil._--Y tambien por la letra; en la harpa la cantais lindamente.

_Euf._--O si fuera yo aora hombre, para meterme esta noche en vn barco, y irme por esse rio a publicar mis ansias con mi harpa. Cautiua suerte fue la de las mugeres.

_Sil._--En buena fe, señora, no puede ser más, pues estan siempre sujetas y encarceladas. No hizieran los hombres para sí esta ley; al diablo que los ofrezco, todos en vn cordel.

_Euf._--Fuera de vno.

_Sil._--Ya os dolia, señora.

_Euf._--Como proximo. Qué estudiante es aquel que alli va, conoceislo?

_Sil._--El diablo me lo dio a conocer; pienso que es aqui nuestro vezino, y preciase de muy aficionado, segun me quiere dar a entender Vitoria entre juego y burlas, y viene de ordinario a su casa vna manada de visiones dellos. Y con las fiestas y musicas que hazen, tales que parecen diablos, segun ella dize, y vuestro padre algunas veces se enfada de oirlos, porque confina el aposento en que viuen con el suyo.

_Euf._--Bien de espacio estuuiera quien se ocupara en amores de estudiante, que todos son grasientos. Quién es el otro del cauallo y borceguies amarillos?

_Sil._--De aquí es de la ciudad, hijo de vn arrendador vecino de mi madre, y dizen que es muy rico.

_Euf._--Qué vano que va, pensará que mata a quantas ve. Miró acá; o gran ventura!

_Sil._--Tengolo yo muy amartelado, señor. Otro anda aqui muy erguido, de cabello tan rizado, que es contento verlo, muy perdido por mi; quando me ve da de los pies al cauallo y lo corre hazia donde estoy: mas yo nunca le veo galan sino es el Domingo; es deudo de vnas parientas mias, y dizenme ellas que matará por mí su perro.

_Euf._--Pues mirad acullá, quién es aquella de los escuderos tan aliñada?

_Sil._--Es muger de vn escriuano.

_Euf._--Grande autoridad lleua, pareceme que viue confiada de sí.

_Sil._--Es muy asseada y anda siempre tocada de rodetes, y pienso que se alegra que la hablen, y a mí me han dicho que es vna gran parlera.

_Euf._--Alli viene otra con vnas chinelas bien airosa; pareceme muger soltera.

_Sil._--Es la de nuestro çapatero, y dizen allá no sé qué con vn estudiante vezino suyo; podria ser mentira, que, mal pecado, no vienen ellos a otra cosa a esta tierra sino a deshonrar a muchas.

_Euf._--Siempre es menos de lo que dizen; que ellos precianse de acreditarse a costa de la fama agena, que es la mayor baxeza que vn hombre puede hazer.

_Sil._--Señora, quereis ver vn siruiente de vuestra Vitoria?

_Euf._--Quál es?

_Sil._--Aquel de los borceguies bueltos.

_Euf._--Mal apersonado es el picaro: talle tiene de darle muchos palos.

_Sil._--El otro dia me pedia ella consejo; dezia que era oficial y que se queria casar con ella, sin que lleuasse más que su persona; mas pareceme que le quiere poco o nada.

_Euf._--Son muçuelas locas, que cada dia quieren el suyo. Mirad que viene mi padre.

_Sil._--Retiremonos, porque no tenga que reñir.

SCENA SEXTA CARIOFILO, ZELOTIPO.

_Car._--Pidiome aora mi moça zelos, y yo puseme más vano que vn pabon. Lleuela con traça, de manera que quedamos concertados. En pago desto me mandó que le dé a Zelotipo vn recaudo de su prima, deue de ser sobre su pretension. Quiero ir a buscarlo, que quiça viene esto por Eufrosina; mas yo, aunque lo esfuerço, no tengo mucha esperança del hecho, si bien con las mugeres nada se acaba por razon, porque nunca se inclinan sino a lo que más se aparta della. Demas que el atreuimiento nunca carecio de buen fruto, y la mayor parte de las cosas del mundo se hazen más por ventura que por orden de nuestro juizio; y assi es risa pensar ninguno que por quentas y reglas de discrecion ha de hazer nada, pues siempre vemos los efetos diferentes de lo que imaginamos. Lo cierto es encomendarlo a Dios, como dizen, y echarse a nadar, preuenirse para lo que viniere y seguir la derrota de los hados, que es la ordenacion diuina, y con esto dame buena ventura y echame en la calle. A la ventana está Zelotipo, voy a hablarle; qué me recomendó, señor?

_Zel._--Pues qué ay?

_Car._--Yo vengo a [a]diuinar, a [a]diuinar, pague pena quien no acertare.

_Zel._--Quereis que esté yo siempre de humor para celebrar vuestras gracias?

_Car._--Sé que no está aora la luna sobre el horno. Pues no va por ahi el gato a sus hijos. Primero vereis los libros que la vieja truxo a Tarquino Prisco que deis en el blanco.

_Zel._--Mis penas me bastan para tener en qué entender.

_Car._--Háblole yo en vno, y respondeme en otro; qué tiene que ver lo que respondeis a lo que yo os digo? dadme albricias, y nos entenderemos a coplas.

_Zel._--Ya os digo que no estoy tan ocioso que pueda tratar negocios agenos; en los mios tengo bien en que ocuparme.

_Car._--Y si os truxesse yo para ellos y su remedio vna yerua?

_Zel._--Apolo, inuentor de la medicina, dize que no la ay.

_Car._--No lo alcançaron todo los antiguos, aunque se desuelassen mucho sobre esso. Prueuolo por la cosmografia, que dezian que las dos Zonas vezinas a los polos por muy frias, y la torrida de entre los dos tropicos por muy calida, eran inhabitables, y nosotros hemos visto lo contrario; y como cada dia se descubre vn Piru, podria yo soñar, como Alexandro para curar a Tolomeo, y hallar vna yerua más prouechosa que el palo de la China, pues los Fisicos dizen que ay en estos barrios Cohimbranos muchas de gran virtud.

_Zel._--Ninguna la tendra para mí, quanto más que si es para oluidar este amor, antes quiero morir con él.

_Car._--Qué dezis? dessos sois? yo os dexaré a que obre en vos naturaleza; porque mal se cura quien desprecia la medicina y desconfia del medico; pero con todo vos me haueis de pagar muy bien la nueua que os traigo, porque es de gran precio: quedamos aora yo y la gentil Vitoria concertados.

_Zel._--Hagaos buen prouecho, que yo no os tengo inuidia; essa era la gran nueua de mucho prouecho? cómo sois gracioso sin serlo y fuera de sazon!

_Car._--Pues quereis saber quánto os importa? que me dixo que dezia vuestra prima que fuesedes alla, que le conuiene mucho hablar con vos, y sobre mí, que no es sin misterio.

_Zel._--Ya os he dicho que no os burleis conmigo, pues sabeis lo rendido que estoy; porque si tal creyesse poco era perder la vida con el alboroço, como la otra Matrona con el contento de ver el hijo que tenia por muerto.

_Car._--Mirad acá, monseñor, yo no puedo hazer más que dezir lo que me dizen; si no me creeis, id a buscar a Vitoria.

_Zel._--Y es verdad?

_Car._--Passa assi lo que os digo.

_Zel._--O poderoso enamorado de Psichis, y tú, piadosa Venus, no me niegues la cinta que diste a Iuno, para que me salue en esta tormenta.

_Car._--A quien Dios quiere dar bien, a casa se le viene; de mi consejo, quando te dan la ocasion ásela del copete; la tardança en todas las cosas es dañosa, si bien algunas vezes da opinion de prudentes, y muchas se pierde por pereza lo que se ha ganado por justicia; dezid esta noche como dizen los muchachos: dormiré, dormiré, y buenas nueuas hallaré, y por la mañana idos allá, Dios delante, que a quien él quiere ayudar, el viento le compone la leña, y quedaos en buen hora, que tengo que hazer; mañana nos veremos.

SCENA SETIMA SILUA DE SOSA, ZELOTIPO, EUFROSINA.

_Sil._--Beso las manos de quien viene tan gentilhombre.

_Zel._--Yo beso las de quien espero recebir nueuas de mucho contento, que no se puede esperar menos de su buena persona, si no me engaño.

_Sil._--En qué lo conoceis?

_Zel._--En essa gracia y agrado diferente de otros dias.

_Sil._--Mucho me deueis, primo.

_Zel._--Conozco que os deuo la vida, y creed, señora, que me precio de muy agradecido, y os doy por testigo el tiempo. Contadme, señora prima, mis bienes, si los tengo, que aun no sé qué crea ni qué espere, antes que el deseo de saberlo me mate.

_Sil._--Qué me dareis vos?

_Zel._--No sé poner precio a cosas que no le tienen.

_Sil._--Ya sé que sois elegante en hablar; aora en fin quiero fiarme de vos. Eufrosina leyó la carta; sabiendo que era vuestra se puso braua como Ecuba quando vio sacrificar a Policena, y a Polidoro muerto en la playa.

_Zel._--Esse es el bien?

_Sil._--Escuchadme, que mayor le tenemos de lo que penseis; yo tambien hizeme enojada, y fui luego a quemarla por escusar el peligro que muchas vezes viene por estos testigos.

_Zel._--O, quién se viera alli juntamente quemado como Plaucio con Ostilia! matara assi vn fuego con otro.

_Sil._--Finalmente, quando bolui me confessó no podia resistir el amor que os tenia.

_Zel._--O, bienauenturados oidos que tal oyen, dichosos males destinados para tantos bienes! Mejor nueua es esta que las tres que dieron juntas a Filipo Rey de Macedonia. O fortuna, si me quitareis que no llegue a lograrte, sea con la muerte, que ya recibire contento, pues [he] alcançado de la vida lo más que tenia que darme. Contadme, señora prima, muy menudamente por estenso todo lo que passastes y lo que ordena de mí esta adorada mia.

_Euf._--Silua de Sosa?

_Sil._--Señora.

_Euf._--Qué hazeis? O estais ocupada? perdonadme, que no lo sabía.

_Zel._--Beso las manos de V. m. y ya que mi buena ventura me dio este dicho[so] acierto sea para alcançar de V. m. que me tenga por suyo.

_Euf._--O, perdonadme el estoruaros, que en verdad que no sabia que estauades aqui.

_Zel._--El perdon, señora, yo lo pido de mis atreuimientos, obras de essa perfecion que veo y contemplo, y esta tan grande deuda de mi ventura, que assi lo oso dezir a V. m. la reconozco para que sea mayor, con que me doy por obligado de nueuo, despues de auer mucho que lo estoy en mis pensamientos a perder la vida en seruicio de V. m. y no la memoria desta obligacion.

_Euf._--Mirad lo que prometeis, que las palabras son faciles de dezir y dificultosas de cumplir.

_Zel._--Esso es a quien no le salen del alma, mas bien seguro estoy que nunca en mí falte esta verdad, quanto más que cuando en algun tiempo pudiesse auer defeto en mi fe, qué mayor pena se me puede seguir que tener delante de V. m. culpas? y más yo, que me precio tanto de buena eleccion y juizio, por lo que con él he alcançado a sentir y sabe Dios lo que me questa?

_Euf._--Son estas cosas de tanto peligro, que de mi consejo deueis escusarlas, por vuestro descanso y el mio.

_Zel._--Voluntad determinada ningun peligro teme; demas, señora, que en esto no veo otro sino es que vuestra condicion no me sea fauorable, y si yo la viesse inclinada a hazerme merced no ay temor en los temores que para mí lo sea.

_Euf._--Como el tiempo descubre y aprueua lo que ay en la voluntad, sin él mal puedo juzgar y menos conocer.

_Zel._--Aora acabo de saber quán grande bien fuera que la naturaleza pusiera vna puerta en el pecho para que se mostrara la pureza del coraçon, para que viendolo no mereciera el tiempo que a él se le deue. En esta turbacion que se ve en mí está claro el sentimiento del mío; concedelde, señora, el acetarlo por vuestro, y dexad a mí el cargo de su lealtad, que yo os hago pleito omenaje de defender al mundo esta fortaleza de mi fe por vuestra.

_Euf._--Sí haré, con tal que me lo agradezcais y tengais memoria de lo que en esto hago por vos, assi para estimarlo como para sepultarlo en secreto.

_Zel._--Es tan grande mi reconocimiento, que aun passando desta vida (si es posible) no podré oluidar esta ventura, y si por mis memorias y agradecimiento que se os deue lo es mereceros, ya me sois deudora, porque me tiene tan rendido mi aficion, que el mayor trabajo que siento es pensar cómo afinaré con demostraciones euidentes esta verdad.

_Euf._--Quiera Dios que sea como dezis, y no sean vuestros intentos a costa de mi inocencia. De mi parte os prometo hazer lo que merecieredes; voyme, no parezca mal hablaros tanto.

_Zel._--Aora veo quánto la esperança de la gloria alibia todas las penas presentes; señora prima, mirad por mí, no enloquezca.

_Sil._--Alégrome mucho de veros tan contentos; idos en buen hora, que ando ocupada en ordenar la reposteria a su padre de Eufrosina, que va a cumplir un voto a Santiago, y a holgarse en su encomienda; despues de su partida tendremos lugar para todo.

_Zel._--Pues no se os oluide hazer recuerdo de mí.

_Sil._--Yo tengo esse cuidado.

_Zel._--Teniendolo me dareis la vida.

SCENA OCTAUA CARIOFILO SOLO.

_Car._--Esta borracha de Filtria siempre me da (como dizen) por vna verdad diez mentiras; quiere aora de nueuo darme hambre, como á gabilan, de mi muchacha; no sé con qué fin lo haze, ni á qué mira; parecela que me siente aficionado y traeme en mil quimeras, y al fin toda es nada: queda tan descansada y segura en mentir, como quien ni teme ni deue; maldita la verguença que tiene: tened por cierto que tratar con éstas es lo propio que con el mismo embuste y maraña. Escusado es pensar ningun hombre que ha de saber tanto como la más ignorante muger del mundo, pues la primera, en naciendo nos vendió, y ellas en lo que no quieren nunca se engañan. Las alcaguetas no se puede dezir quán mala ralea es y la dificultad que tiene conseruallas en amistad, porque tienen por ley el prouerbio: quien da y no da siempre, quanto da, tanto pierde. Aunque les ayais dado los ojos de la cara, en sintiendo la bolsa vacia, muerto es el ahijado por quien teniamos el compadrado; por esso dize Plauto con razon, que no ha de auer piedad que lo sea para las tales. Traen vn latin, _beati_ que tienen, y de otra manera aullan y os dizen: a essotra puerta, que ésta no se abre, que quien me quiere, dizeme lo que sabe y dame lo que tiene, y si no ay que dar, que hará? Ahorquese en buen dia claro y comanle lobos; con esto quién suplirá tanto como es menester? la dama pela por vna parte, ellas desuellan por la otra, y donde quitan y no ponen, mira qué será? Yo no puedo ya viuir con Filtria, porque soy vn Lazaro y ha quinze dias que me dize mal el juego, y no leuanto cabeça; quiero pagarle con palabras, y ella sabe más durmiendo que yo despierto, y no me vale mi engaño: pideme descaradamente y pagame con mentiras. O pesar de mi quinto abuelo! sirue vn hombre toda su vida á un Principe trabajando, porque no le eche menos vn momento, estirandose delante dél como melcocha, echando los bofes porque le vea, sufriendo mil afrentas por ponersele delante, mudando los pies como grulla, durmiendo con los ojos abiertos como liebre, y le lleua lo mejor de su edad, muchas vezes sin fruto, y si le paga, despues de dar vozes sobre su largo seruicio, dize que le haze merced, y es sobre su sudor, y halla razones para que aun le quede deuiendo; y vna perra destas os mete en peligros del alma y de la vida, a costa de vuestra diligencia y buena dicha, y nunca se tiene por pagada, y muchas vezes la comprais mentiras, sin valerme andar siempre preuenido de cautelas. Y como la necessidad haze a los hombres sabios, a mí nunca me faltan escusas; sé dilatar promesas por estremo, dar color a engaños como un Vlises; soy vn laberinto de colores retoricos y terminos logicos, y un abismo de las ideas de Platon: nada me aprouecha, y tengo por cierto que todo lo que se compra es más barato: pero si yo no supiera assi granjear en mis tratos y amainar sus tempestades, anduuiera á los grillos, como raposa. Bien sé que es cosa más real dar que recebir, mas naci para entender y desear, como otros muchos para tener y no saber lograrlo ni vsar dello; desquentos son del mundo, congojas generales, que á solo Dios pertenece el remedio: voy passando assi mi viage como mejor puedo; compro mis gustos con mi trabajo, como otros con su dinero. En estas maculas manuales hallo la ganancia más cierta y a menos costa, porque son boçales en mis traças: loquillas, elebadas y golosas, auenturan sus personas á qualquiera siete, todo lo creen; pagaisle con bien te quiero, y quando mucho, en señal de amor y reconocimiento con vnas memorias de plata, sortija de bufalo, cuentas para el cuello, y con qualquiera cosa de poca costa las obligais mucho. Aora estotra mi madama Laura Polinia me embia quanto puede hurtar a su padre, y piensa ella que me tiene assido para casamiento; mas yo echariame antes en la mar, sólo por no ver al villano ruin de su padre. Pues la madre, tambien es de las lindas, a mí me maten si no beue como tata[631] y más dinero huuo en la casa de los Medicis de lo que su padre deue de tener por más que gane en su oficio de platero, aunque lo tienen por muy rico; goçaréla este verano, a la entrada del invierno ireme a la corte, y ojos que le vieron ir no lo veran más en Francia. Zelotipo anda muy próspero con Eufrosina; fuesse su padre en romeria a Santiago aurá dos meses; hablale todas las noches por las rejas de vna ventana, escriuele cada dia, y segun me dize, ayer mandó hacer una llaue falsa para entrar con ella. Si el rapagon entra reboluerale ochenta hojas: el padre está caçando y holgándose, confiado en la vigilancia de vna vieja que tiene por aya, que no ve ni oye, y a quien ella y Siluia de Sosa hazen del cielo cebolla, y piensa que la tiene para honra y casamiento muy cerrada y guardada. Estas, por la mayor parte matan á sus padres antes de tiempo y son unos ministros de Dios con quien castiga las culpas que ellos cometieron: porque quien con hierro mata con hierro ha de morir, aunque aora ni ay padre para hijo ni hijo para padre, cada vno va por su parte, como cangrejos; en los padres falta el amor y en los hijos la obediencia, y no ay cosa que tanto me canse como vnos perdidos por hazer mayorazgos, ansiados por dexar casa fundada nueuamente, con grandes clausulas de firmezas: porque dizen queda alli su nombre viuo, y el alma quiçá está muerta en el infierno, padeciendo los gustos del heredero, que queda dandoles pocas gracias, y tal ha de ser la señora Eufrosina, que es la niña de los ojos de su padre, porque nunca hijo muy regalado dexó de ser hiel á los padres que en ellos ponen su gusto con demasia. Aora quién dirá que vna dama como Eufrosina, discreta, noble, virtuosa, se venciesse por un hombre desigual a su calidad, sin tener respeto más que a su aficion? en fin, son cosas que trae el mundo, venturas con que nacen las personas, juego de passa passa de la fortuna con los estados humanos: por esso ninguno desespere de la merced de Dios. Este es vn caso de que muchos pueden tomar exemplo para muchas cosas; de ninguna muger ay que fiar, y de todo hombre ay mucho que temer. No hay ley que assegure tanto como quitar las ocasiones del daño. El saber y la cuenta y razon humana nunca aciertan el hecho, si no es teniendo a Dios por padrino. Mas quién es este que veo venir hazia acá? dame el ayre que lo conozco: pareceme Galindo, mayordomo de don Tristan; quiero irme a él, que sin duda me traera cartas de la corte.

NOTAS:

[631] Así en el original; quizás _cāta_, _canta_.

ACTO QVINTO

SCENA PRIMERA CARIOFILO, GALINDO.

_Car._--Sed preso.

_Gal._--O, señor, besoos las manos; de vuestra posada vengo aora, y no me supieron dezir dónde estauades.

_Car._--Yo soy peor de hallar que aguja en pajar.

_Gal._--Andareis en las paranças?

_Car._--Busca el hombre su mantenimiento por donde mejor puede; cuándo fue la buena venida?

_Gal._--Aurá quatro horas.

_Car._--Y adónde posais?

_Gal._--Con un estudiante pariente mío.

_Car._--Y yo no estaua en esta tierra?

_Gal._--Sí, mas no teneis posada propia, y no os quise poner en cuidado: veis ai una carta de Grisandor vuestro amigo.

_Car._--Si me dais licencia la leeré luego, por cumplir con el alboroço y obligacion de amistad.

_Gal._--Iesus, señor, y es muy justo; yo aseguro que viene echando fuego, segun el se precia de saber dar dos toques; os reis? pareceme que gustais; aunque sea demasia, sepa yo lo que dice.

_Car._--No se puede dexar de comunicar; oid.

_Gal._--Brabo hombre es éste, yo no he podido calar su intencion.

_Car._--Acá nos entendemos, que vos nauegais por los rumbos vulgares.

_Gal._--Estremadamente ha dicho; y yo no juzgara que era deste humor.

_Car._--Quién Grisandor? es grande hombre, y tiene un estilo apacible y corriente: no es de vnos retorcidos, amarrados a sentencias de Tulio, que inuentan vocablos de conserua.

_Gal._--Aora tengo en grande opinion a Grisandor; no parece lo que es.

_Car._--No aueis oido decir, debaxo de mala capa ay buen bebedor? a quien vos vieredes que es de mi quadrilla no lo estimeis en poco, porque yo no me entiendo con gente vulgar.

_Gal._--Sabeis quién me dió grandes recaudos para vos, y os quisiera escriuir? Artian Labares.

_Car._--Soy muy suyo; decidme, cómo le va con su christiana nueua?

_Gal._--Partiose el Rey para Almerin, y quedose todo en esperanças.

_Car._--Pues assiguroos que le acude ella a su gusto; y yo no tenia por sin duda que estauan casados: contadme más. En Almerin, mucha gente?

_Gal._--En pipa, como sardinas: matónos su Alteza en traernos alli, porque es la más mala tierra que pensé ver.

_Car._--No digais mal de los buenos dias de Almerin: aquella gracia de aquellos campos, aquellas salidas apacibles, y más aora quando viene el tiempo de cantar las aues; no ay cosa que le llegue en el mundo, ni se puede pintar mejor casa de placer, ni recreacion Real.

_Gal._--Esso no tiene aora, porque en Lisboa no ay tanta gente, ni tanta confusion.

_Car._--Creedme, que nuestras demasias lo destruyen todo; pues con ser naturalmente todos diferentes en los pareceres, y contrarios en aprobar el ageno, vemos en estos casos, que en oyendo una opinion luego van con ella todos; y queremos que vn Rey, que es solo vn hombre, satisfaga a tantos y tan diuersos juicios en todas sus acciones; siendo assi que no me dareis dos hombres que los tengan conformes. Esto se ve en nosotros, en lo diferente que sentimos de Almerin; mas quántas sentencias daran aora por aquellas posadas los escuderos?

_Gal._--Es la suma de los gustos verlos: essos estan aposentados en el meson de Santaren, entre dos tizones, quemando botas. Vno cuenta lo que dixo al Rey, y lo que él le respondio; otro lo que le ha de dezir; otro se quexa que no se puede hablar y de aqui vienen discurriendo a la vida y estado Real, y dan resoluciones de pareceres aprouados en media hora, que el Consejo de Estado no se atreuiera a determinar en cien años; y toda su quexa es del Confessor del Rey, porque no le dice la verdad, y que los Predicadores no hablan con libertad.

_Car._--Qué diferente conuersacion será la de los moços de monteria, ocupados en dar filos[632] a chuzos y cuchillas, y todo nada. Dezidme, por vuestra vida: sabreis darme razon si anda alli un ayuda de camara que llaman Amador de Frisa?

_Gal._--Y le vi dos dias antes de mi partida, camino de Santaren, emboçado corriendo la posta con otros a porfia.

_Car._--Sabeis si está despachado?

_Gal._--Pienso que [no], porque yo le vi poco antes desto haziendo graues reuerencias delante de los del Consejo, como hombre pretendiente, y que grangeaua su favor, que es vn miserable estado.

_Car._--Pues aun no lo sabeis bien. Quanto más seguro y menos costoso sería tratar en sardinas? Si los hombres considerassen lo que en esso passa, antes de empeñarse en el tiempo! Veis ai vn hombre que tiene muchos seruicios, mas nada aprouecha sin fauor. Esto no por culpa de quien reyna, sino por malicia de algunos, que procuran impedir los premios a quien los merece; y creed que traer pretension es la suma desuentura, porque no ay oficial ante quien passe que no os maltrate y aniquile por su gusto; y aunque al principio se muestre afable, en sabiendo que sois pretendiente, al mismo punto se os pone graue, y con presuncion de arrastraros: lo que importa es, si se pudiesse, tratar con la persona Real, que esta grangeria nunca mintió, y nunca os pone en empressa que no sea muy honrosa: ya passó el tiempo de amigos, fiaos sólo de quien Dios fió su pueblo.

_Gal._--Sabeis quién está muy bien despachado? Frison Silueira: dieronle un nauio de alto borde, y viage para la China, y va este año.

_Car._--Alégrome por vida mia, que él lo merece todo: quién lo despachó?

_Gal._--Allá tuuo sus minas.

_Car._--Buenas le fueron.

_Gal._--Saueis otro que tambien ha tenido buen sucesso? conoceis vn criado de vn desembargador, que andaua alli asqueroso y deslucido, perdido por traer çapatos curiosos, y tenia de su mano tendera?

_Car._--Muy bien, gran valenton: llamase Mateo Rosado.

_Gal._--Esse lleua vn gouierno por tres años.

_Car._--Holgaos con esso: yo juraré que no siruio dos años continuos. No ay que cansarnos, sino entender que el hombre honrado que por sí quiere medrar, es lo mejor hazerse tahonero, gozará vida descansada; porque la sugecion y el trabajo no se hizo sino para los que tienen nobles pensamientos y presuncion honrada, y el mundo no leuanta a quien lo estima poco y espera dél mucho. Mas dexemos estas quexas antiguas, que quando Dios no quiere, los santos no ruegan, y la fortuna ya tuuo otro tiempo más juridicion para leuantar y derribar que aora. Dadme nueuas de mis señoras moças de camara, gente de nuestro estado, aunque ellas no quieren serlo.

_Gal._--Daros he quantas quisieredes: vine todo este camino con ellas, porque truge a mi cargo seruir vna cierta dama por don Tristan, y acompañé y parlé a cien mil; en mi vida he tenido dias como aquellos: anduue en estremo picado toda la jornada con vna del retrete. Alli serui tambien a vuestra dama un dia que cayó en vn pantano, y en vuestro nombre la acudi, y le dixe que lo pusiesse a vuestra quenta, hizele mil cumplimientos por vuestra parte, senti della que os quisiera ver alli.

_Car._--Grandes nueuas me dais: o pese a mí, que huue yo de perder essa ocasion.

_Gal._--Pues yo os certifico, que segun tomé el tiempo del peso cuando la subi al sillon, que es valiente moça.

_Car._--No hay más que desear: es fuerte y rolliça, y soy muy aficionado a las tales.

_Gal._--Venimos hablando en vos dos grandos horas, y os acredité de muy rico; hizome despues muchas amistades con mi dama.

_Car._--Todas son amigas de cumplir essas obras de misericordia. No la hallariades boba.

_Gal._--Qué decis? nunca hablé con muger que assi me contentasse.

_Car._--La rapacilla tiene ingenio, y una suauidad en mirar que mata. Vistis a su criada?

_Gal._--Mil vezes, y tiene pico; y no sé si me afirme que la vi inclinada a Bicho de Monteira.

_Car._--No es en esso necia; siempre le dara algun fruto. Dezidme, Etor Tristan cómo anda con la suya?

_Gal._--Dizen que estan casados de secreto; lo que me parece es que está muy fauorecido, porque lo vi muy entremetido con ella.

_Car._--A esso auia de venir esse inocente; ninguna embidia le tengo, porque la señora ya passó por los bancos de Flandes, y no muda aora los dientes.

_Gal._--Todo esso no importa; ellos se quieren bien mucho tiempo ha, y ya sabeis quán sesudas y mansas salen de aquel toril, y que palacio haze milagros.

_Car._--Siempre estuuistes en Almerin desde que llegó el Rey?

_Gal._--Antes poco tiempo, porque luego me bolui a Lisboa, donde estuue un mes, hasta que parti para aqui.

_Car._--Contadme, pues, cómo está Floriana.

_Gal._--Muy próspera: cogió entre manos vn Burgales; diola tantas joyas, que no sé que aya otra más rica; despues robó tambien a vn Indiano.

_Car._--Fue dichosa siempre, y es vna picara fea, y no tiene más de los huesos: sólo tiene gracia y agrado, y canta muy bien.

_Gal._--Saueis quién anda aora muy perdida, y dissoluta? una, que posaua en la Betesga, y la hablaba Troylo de Flores.

_Car._--Y él, qué se ha hecho?

_Gal._--Gastadissimo, y empeñado con estos males y otros, se va este año a la India.

_Car._--Cómo se ha perdido esse mancebo, que tenia mucha hazienda heredada y la gastó toda con essa muger, y en el juego! Dezidme, señor, vna mulata muy gallarda, que viuia en la calle de los Cauides, que nos festejó mucho, si os acordais, quando fuimos a los toros de Almeida, dónde está? Tercia todavia por sus amigos?

_Gal._--Poco antes de mi partida comí en su posada: dixele que os venia a ver; quiso escriuiros, diome mil recados para vos, y dixome que no auia en el mundo tal hombre.

_Car._--Somos grandes compadres, y tiene ella hechos por mí algunos buenos negocios. Os acordais de la confitera? qué nueuas me dais della?

_Gal._--Está muy buena, y quexosa de vos.

_Car._--Ha, que no ay tierra en el mundo como Lisboa: la conuersacion de la gente, el donayre de las mugeres, la liuertad de la vida: no creais que se puede viuir en otra parte. Aora bien, quién os echó en esta region? teneis aqui algun negocio o es de passo?

_Gal._--Queremos casar á mi amo.

_Car._--Quién, al señor Don Tristan?

_Gal._--Sí.

_Car._--Y con quién?

_Gal._--Aqui en esta ciudad, con la hija de don Carlos, señor de las Paboas.

_Car._--Santa Maria, contadme cómo es esso. Venis ya sobre concierto o a hazer alguna diligencia?

_Gal._--Yo os lo dire, que hombre soy de negocios. Yo llegué diez dias ha aqui de noche; supe que don Carlos fue a Santiago en romeria, pero que se estaua en su encomienda: partime por la mañana, por alcançarlo en ella antes que se alongasse: hallélo en la quinta que tiene de su mayorazgo, cosa estremada y lindo sitio para assistir en ella vn Cauallero. Dile las cartas que le traia de sus parientes; holgueme en la monteria, y otras caças con sus caseros, y él muy contento me mostró todas sus heredades[633]: y segun me dio cuenta, lleuo el negocio concertado. El se partió a su romeria para boluer luego.

_Car._--Qué negro despacho este para Zelotypo! y sabeis lo que le da?

_Gal._--Quanto possee despues de muerto, porque no tiene otro heredero, y sin la encomienda, de ordinario el mayorazgo que tiene llega a seis mil ducados de renta vn año con otro, y dale luego treinta mil escudos con sus joyas y alhajas.

_Car._--A quánto llega la renta de don Tristan?

_Gal._--Está aora arrendada por tres años en nueue mil ducados cada año.

_Car._--Honradamente casa la señora.

_Gal._--Conoceisla vos? dizenme que es muy hermosa.

_Car._--Tales fuessen las pulgas de mi cama; mas es tan vraña, que luego como la ven huye.

_Gal._--Un poco es esso de moça de villa; porque la dama que es señora, lo mejor que ha de tener es seguridad y confiança, sin llegar a presumir que nada le pueda ofender, y guardando los terminos del recato y honestidad, cumplir con la cortesia; pero tenga dineros, y sea tuerta o manca.

_Car._--Pareceos que tardará mucho el efeto?

_Gal._--Si vos quereis baylar en la boda, no os vais de aqui, que antes de dos meses vendremos a efetuarla.

_Car._--Y quándo os ireis?

_Gal._--Querria en la mañana, si Dios fuesse seruido; mas en todo caso he de ver a la señora antes que me vaya, para dar nueuas al galan, que está muy aficionado por la fama.

_Car._--Aora, señor, yo tengo una posada, mala ó buena, recibira V. m. la voluntad.

_Gal._--Beso las manos de V. m., yo la doy por recebida, y por tan poco no es justo dexar a mi pariente.

_Car._--No fuera bueno que os acordarades que me haziades agrauio? Aunque sea por fuerza, aueis de ir a cenar conmigo; despues el dormir será como quisierades.

_Gal._--Aure de obedeceros en vuestra tierra, como en vuestra casa.

_Car._--Assi os conuiene, si quereis escapar de mis manos.

_Gal._--Vos sereis hombre para darme de quien me enamore en esta tierra?

_Car._--No faltará.

_Gal._--Dessa manera sereis mi padre. En esta ciudad hay buena gente?

_Car._--No es mala.

_Gal._--Estas que topamos aquí, son de las que se vienen a la mano?

_Car._--Hablad vos, que todo lo nueuo aplace.

_Gal._--Si pegare, pegue, haré presencia por la honra de los Cortesanos.

NOTAS:

[632] _Filios_ en el original.

[633] En el original, por errata evidente, _herades_.

SCENA SEGUNDA POLONIA, VITORIA, GALINDO, CARIOFILO, ANDRESA.

_Pol._--Ya vienes del rio, amiga? Pues yo voy aora.

_Vit._--Tú eres vna perezosa: si fuera yo, que sin esta vez he ido otras tres.

_Pol._--Has de boluer acá? tengo muchas cosas que contarte.

_Vit._--De qué, por tu vida?

_Pol._--Mira tú si puedes venir, que no puedo hablar tan de prissa. Pues a fee que te has de holgar mucho de saberlo.

_Vit._--Yo tengo ya llenos todos mis cántaros.

_Pol._--Qué boba eres, haz tú como yo: cada vez que quiero venir a holgarme, trastorno vn cántaro que no lo vea mi ama, y entonces vengo con él.

_Vit._--Esperame aqui, que no haré más que tomar vna cántara y venir.

_Pol._--Quiero ver si vienes antes que se seque esta saliba.

_Gal._--Dexadme con esta que canta, vereis cómo le hincho las medidas.

_Car._--Id, que si cayeredes, yo iré por vos.

_Gal._--Bendigaos Dios, mi señora.

_Pol._--Y a vos el diablo.

_Gal._--Buena ventura le venga a quien parecistes bien cantando.

_Pol._--Pues cada vno canta como tiene la gracia, y casa como tiene la ventura.

_Gal._--Si sois tan sentenciosa, no sé cómo me he de atreuer a hablar.

_Pol._--No ayais miedo, que preso va por el vendo.

_Gal._--Vos, señora, bullireis como loca y hareis como moça.

_Pol._--Tened el asno, Iuana, que no cayga.

_Gal._--O, pesar de los Moros, y en esta tierra ay tal gracia?

_Pol._--Vistes tan gran bien? y ésta qué tiene más que las otras? no aueis visto corça con cola?

_Gal._--Vi os[634], señora, a vos en fuerte punto, pues assi me aueis muerto con essa gentileza y gallardia, sin tener remedio para librarme.

_Pol._--Sin tener remedio? Vistes aquello? O, qué gran mal! Pero passará, acabado esso es, noche son desastres.

_Gal._--No serian sino astres[635]: si vos quisieredes sauer de mí, como soy seruidor de damas.

_Pol._--Viste aquel consuelo, mi amor? de aora, ogaño, que os haré este año: paguemos el vuestro, y partios.

_Gal._--No maltrateis assi a los forasteros, que os desean seruir: podreis en algun tiempo ir por allá, y nos vengaremos.

_Pol._--Hazeldo assi, si allá me halláredes.

_Gal._--Mejor compañia os haré yo, si quisieredes ir conmigo.

_Pol._--Assi os tome a vos aquel que passa el agua y no se moja.

_Gal._--Bien parece que no me paristes.

_Pol._--Despues que lo di a criar, nunca más me he acordado dél.

_Gal._--Cariofilo, llegaos acá, me ayudareis a entender a esta señora, que yo no la entiendo.

_Pol._--Ayudadle, que no puede: qué azafema de tripas de cabron!

_Car._--Ellas cuando quieren hablan germania.

_Gal._--Tambien yo la sé, si nos viessemos tal á tal.

_Pol._--Supolo dezir, y no se le cayeron los dientes; cómo es bonito y dorado! miren no le den quebranto.

_Gal._--Para esta cara, que he de viuir con vos, para que me enseñeis essa algarauia.

_Pol._--Assentalde la paga.

_Car._--Señora, no aya más, sed piadosa para con los vuestros.

_Pol._--Pues hablad vos desde allá, y oiros han. Sois vos su tutor?

_Car._--Sí soy, porque me pesa veros con tan poca razon con quien os desea seruir.

_Pol._--La razon mata a razon, y el cayado la liebre.

_Car._--Para qué es ser tan zahareña con quien está hecho vn cordero delante de vos?

_Pol._--Yo soy de esta hechura, y luego él parece vn inocente sin mal: mas quien no tiene que hazer, compre un ganso.

_Gal._--La anade de Mondego que comprara yo fuerades vos, si tuuierades precio.

_Pol._--Ahogose en una alcuza de medio real, de noche y sin candela.

_Gal._--Digo os que no me atreuo a entrar en juego con esta moça.

_Car._--Pegad con estotra que viene aqui; quiça más apacible.

_Pol._--Dios le ayude, no cayga en el atolladero.

_Gal._--No quiero sino a esta gentil persona, porque le soy aficionado.

_Pol._--Si verengenas ay en la villa, alcaldadas ay en la plaça.

_Vit._--Madre, tardé mucho?

_Gal._--Antes venistes que yo quisiera, hija.

_Vit._--Aun no os llaman a vos acá: habló el buey y dixo mu.

_Pol._--Desatose por la boca como odre; con su madre fue a los ramos.

_Gal._--Pareceme que se han comunicado. Qué par de palomas para un casal! Essas piedras no tienen dolor de herir aquellos pies tan bien hechos; que se sufre esto!

_Pol._--Si no fuera por la bota, cortárale la pierna.

_Vit._--Veis alli dónde viene mi suegra Andresa!

_Gal._--Estas vuestras muchachas son todas tan diabolicas?

_Car._--Pues aún no vistes nada, que hallareis otras que no hablan sino latin: quereis que nos vamos?

_Gal._--Despedireme de estas damas.

_Car._--Hazeldo assi.

_Gal._--Pues no me quereis, voy a buscar quien me quiera; y con todo, soy vuestro.

_Pol._--Tengolo en merced; plegue a Dios que os suceda como lo deseais.

_Car._--Andresa, decid allá en casa que ha de ir este señor a cenar conmigo.

_And._--Muy grande merced es.

_Vit._--Y de dónde vino aora aquella buena pieça?

_And._--Qué sé yo?

_Pol._--Comadre, lauas tú mañana?

_And._--Si Dios quiere.

_Vit._--Y nosotras tambien; ya vendras de hazer grande fiesta.

_Pol._--Pues ya me han prometido a mí la merienda, y espero que no ha de ser mala.

_And._--Oy hurté a mi ama de la masa, con que hizo una torta: tened vosotras cuydado.

NOTAS:

[634] En el original, _Vio os_.

[635] _Sic._

SCENA TERCERA CARIOFILO.

_Car._--Tengo para mí por cierto que ser de los fauorecidos de la fortuna es el mayor engaño del mundo: vna vanidad que nos cuesta el alma y vida, porque nunca preuenimos lo que nos conuiene contra sus halagos. Y quien bien considerare lo que de serlo se saca, hallará que es trabajo y dolor, juego de Pompuñete y vn doytelo viuo, que la fortuna con nosotros trae. Demas, que no ay quien niegue ser estas grandes glorias de mundo las más vezes beneficio de la ventura, antes que de la virtud: porque es muy raro corresponder el premio al merecimiento; y por esta razon ay poco que embidiar y mucho que aborrecer. Dizenme los que se precian de grandes pensamientos y se jactan de hombres de alto espiritu, que Hercules en el principio de su vida, por seguir la virtud (que era vna de las damas que se le apareció, y le prometio eterna fama) passó muchas afrentas, y aquellos tan celebrados doze trabajos. Todo lo confiesso, y por lo mismo me afirmo en lo que digo: porque el cuytado passó la vida en continuas fatigas y trabajos, y al fin murio en ellos, todo por dexar memoria de sí: pues dezidme, qué le aprouechó tanto peregrinar? Es como el anhelar de los Indianos, que van a ganar para sus herederos. Que Hercules al fin murio, y está en el infierno, y querria mucho saber qué gusto tendra allá en dezir yo acá: gran cauallero fue Hercules! Lo mismo digo de otros muchos con quienes la fortuna anduuo inquieta. Como Alexandro, que por esta negra fama nunca gozó de vn dia de descanso, pudiendo reynar con gusto y placer; y essotro Julio Cesar. No os parece que viuia más descansado el barquero Amiclas, a quien él fue a rogar? pues bien se ve quedó tan en la memoria el vno como el otro: y ser Cesar o ser Amiclas viene a ser todo vno; y quiça en el otro mundo tendra menos tormento el barquero. Preguntad a Aquiles qué le aprouechó su soberuia, a Tantalo su avaricia, a Creso sus riquezas, a Artagerges su numeroso exército, y a todas las vanas ocupaciones de los hombres el premio que les dieron? Hablad con el sabidor de todo, que él os lo dira: lo seguro y lo cierto es seguir la raçon y estar por ella; conocerse cada vno lo que es, y no pensar volar sin alas. Abraçarse con el sossiego quien lo puede tener, y contentarse con su suerte; porque ninguno subio a estado alto ni hiço cosa insigne que no fuesse a costa de su cuerpo y alma; y al fin, todos nacimos desnudos, y assi nos come la tierra, donde quedamos iguales; y quien se cansó por el mundo y quien descansó en él, ambos estan de vna manera en la muerte; y en quanto a quedar memoria dellos, qué les importa este premio si no lo pueden gozar? Veisme aqui, por venir a nuestro proposito, que no soy de los que tienen altos pensamientos, ni amores encerrados en torres: contentome con lo que puedo alcançar buenamente y sin peligro ni cuydado; viuo a mi gusto, y como el caminante sin dinero canta seguro sin temer al ladron, assi yo no temo a la fortuna, porque no tiene de donde derribarme sin que yo quede en pie, riyendome della; juego a hurta cordel con las muchachas que se ofrecen; hago mi gusto y quedo triunfando. En este modo de entretenerme tengo hechas algunas suertes que exceden a las del mejor toreador, como fue la de Polinea, que beue los vientos por mí, y yo riome de ella. Mi amigo Zelotipo es todo eleuaciones y hazer torres de viento; mirad aora en qué vienen a parar todos sus fundamentos: sirue a Eufrosina con alma y vida, solicita sus negros amores, no durmiendo de noche, no descansando de dia, sutiliçando maneras de contentarla, gastando lo que no tiene en presentes, y preguntad qué le aprouechó todo esto? Aora que le hablaua ya, y le iba bien, y estaua en estado que le tenia embidia, viene la fortuna de improuiso, haze el contrato de don Tristan, que está cien leguas de aqui, para que se entienda quán mal sabe el hombre de dónde le puede venir el bien o el mal; y las quentas que a nuestro parecer hazemos con todo acuerdo y discrecion, quán fundadas son en incertidumbre. Mirad qué aprouecha a Zelotipo sus continuos cuydados y suspiros ardientes, con pensamientos altiuos, sino de tener congoxas que llorar; y temo, segun en él está arraygado el amor, que en sabiendo lo que passa, viendose desesperado, ha de hazer algun desatino: fui esta noche con él; hablanse por vna ventana, donde goçarán lo que diere lugar la ocasion, y despues le veo con mayores ansias y más feruoroso que andaua antes que alcançasse tanto: porque en los amores sucede lo que en el dinero, que crece el deseo de tenerle quanto más el dinero crece. No me atreui a dezirle lo que sabia: mas es necessario dezirselo, por ver si se puede remediar con tiempo; pero yo no sé qué camino elija que bueno sea. Si lo pudiesse apartar de esta aficion era lo más seguro, mas será impossible; con todo, lo he de intentar primero, y quando no pueda diuertirle, no he de desampararle, que esta es la ocasion de mostrarse los que son amigos. Animarele y eligiremos el mejor consejo en quanto huuiere lugar dél: despues el tiempo dira lo que huuieremos de hazer, que es siempre el más cierto consejero. Por estas cosas digo yo que no quiero ser de los que la fortuna trae leuantados. Mejor es andar, como dizen, por donde anda la raposa: que quien es bueno de contentar, menos tiene que llorar. Alli viene Zelotipo hablando consigo: quiero oir lo que dize sin que me vea.

SCENA QUARTA ZELOTIPO, CARIOFILO.

_Zel._--Si es verdad que mata el contento más que el pesar, no sé cómo soy vivo, ni tengo mi vida por segura.

_Car._--Pues qué si bien lo supiessedes! presto deshareis la rueda.

_Zel._--Porque mi contento, assi como no huuo otro su igual, assi deue hazer diferentes muestras y efetos de los que se han visto. Ni creo que quando Hercules alcançó a su amada Iole, Demofonte a Phili, Paris a Elena, Horestes[636] a Hermione, y Marte a la hermosa Venus, alguno dellos tuuo la gloria que yo he gozado.

_Car._--Grande bien tenemos con esso, todo está remediado. Pareceme que sereis, vno piensa el vayo, otro el que lo ensilla. Pero qué cierto es a los contentos humanos azechallos el pesar; y en llegando su ocasion, echar por tierra todos aquellos alborozos de alegria. Piensa aora Zelotipo que nunca huuo hombre tan dichoso como él, eleuado en el gusto presente, y de aqui a poco, que sepa cómo la fortuna le ha mudado la hoja, vereislo llorar y llamarse el más desdichado de los nacidos: tan ingratos somos a todo bien passado. Aora hazed fundamento en cosas de mundo, y vereis lo que hallais.

_Zel._--Quando contemplo conmigo que estuue en conuersacion cara a cara con la señora Eufrosina, dueño de mi alma, que le oi aquellas dulces palabras, delicada pronunciacion, aquellas razones blandas y discretas, aquella risa de la misma gracia, aquellos temores honestos, los fauores escasos de voluntad liberal y los ojos que hazian clara la noche escura, los cabellos trençados con donayre, aquel rostro del mismo Sol, aquella presencia de Palas, y aquellos ayes tan sentidos, quando la tocaua en alguna arracada y la lastimaua!...

_Car._--Veis alli en suma toda la necedad de los enamorados. Piensa él aora que no hay más bien en el mundo que auer estado con su dama, y la tiene por cosa diuina, y no ve más de lo que la fantasia le representa, y está tan cerca de idolatrar como Salomon, y aun estoy por dezir que lo hará si ella lo consiente, porque le parece que no hay más campos Eliseos que estos amores. Por buen discurso hallo, y es cierto, que en quanto esto son las mujeres más discretas que nosotros, y tienen más claro el juicio, y mejor consejo; porque pocas ó ninguna dieran contra su voluntad y gusto; y si no le tienen y con él se vencen, es por demás persuadirlas; los hombres luego se entorpecen en embriagandose con su apetito y deleyte, como aora Zelotipo, a quien parece que no ay más bienauenturança que la que goza, tanto que por ella perdera el parayso. Tan embelesado tiene el entendimiento vn enamorado destos.

_Zel._--Yo me espanto cómo en tanta gloria no me ahogué y perdi los espiritus.

_Car._--Basta perder el sesso.

_Zel._--Y por otra parte, quando imagino que tuue coraçon para apartarme della, me quedo elado, y nunca hombre acometio tal atreuimiento.

_Car._--Assi es, o vos, o Mucio Sceuola.

_Zel._--Quién pudiera imaginar que yo auia de alcançar el estado que tengo! Es sin duda que todo se alcança con el buen esfuerço y todo se pierde por flaqueza de ánimo.

_Car._--Ya empieza a obrar la presuncion de coraçon; no ay Frances vitorioso tan soberuio, y lo causa la prosperidad, que siempre se haze digna y capaz de los sucessos y se atribuye a sí misma toda vitoria. Y estos regalados de la fortuna, con qualquiera aduersidad pierden el timon y a ningun buen consejo dan lugar, y hasta verlos en esto no hay sino dexarles hablar del arnes.

_Zel._--Por ser los hombres pusilanimes vienen a llorar miserias y viuir en ellas. El hombre noble y que tiene honra no ha de estimar la vida por llegar a efeto sus deseos.

_Car._--De tal cabeça tal sentencia. Veis alli lo que trae la próspera fortuna, juizios ciegos y voluntades desordenadas.

_Zel._--Ha de acometer atreuido y reirse de los consejos cuerdos, que son armas de couardes, cerrar los ojos a inconuenientes y passar adelante, que esto le hizo a Cipion vencer a Cartago.

_Car._--En quanto corriere este viento no venga acá Ector el Troyano, porque boluera vencido; quitareis la claue[637] a Hercules, vencereis a Medusa sin el escudo de Palas, sereis otro Perseo en el cauallo Pegaso; mas ruego a Dios no se rebuelua el tiempo.

_Zel._--Mucho le deuo a Cariofilo, que me ha sido otro Diomedes para Vlises y Teseo para Piritoo.

_Car._--Qué agradecido está aora en quanto hazen su voluntad y le fauorecen: assi somos todos; mas si le aconsejara lo contrario de lo que desea, se acabara la amistad.

_Zel._--Y por esso todas las personas del mundo deuen trabajar mucho por alcançar vn buen amigo, sino que son dificiles de hallar y peores de conocer. Voime a ver con él.

_Car._--Quiero salirle al encuentro.

NOTAS:

[636] _Sic_, por _Orestes_.

[637] Así está en el original, por _clava_.

SCENA QUINTA CARIOFILO, ZELOTIPO.

_Car._--Beso os las manos, señor.

_Zel._--Yo las vuestras mil veces. A buscaros venia, como el cieruo sediento a las fuentes de las agvas, y aora conocereis que soy hombre de hecho para negocios de importancia.

_Car._--Guarde Dios mis manos.

_Zel._--Es verdad que yo no soy ingrato; confiesso que me fuistes, como dizen, Codorniz para Hercules; pero tambien yo merezco parte de premio, como buen luchador.

_Car._--Si vos lo fuerades, yo os lo concediera.

_Zel._--No quedó por mí, y bien vistes que el lugar no era para más; dexar que me hable donde me prometio y entonces vereis quién soy.

_Car._--No se puede negar que sois hombre que hazeis sombra como vuestros vezinos; pero no os quisiera tan aficionado, porque lo tengo por grande flaqueza de ánimo y de entendimiento; y a mi gusto, el hombre en estos negocios ha de ser infatigable, astuto y diestro, y poco sujeto, y vos, amigo, sois muy tierno, y es necedad; perdonadme.

_Zel._--Vos sois vn alarue. En qué razon cabe tratar vn hombre que tenga juyzio con vn Serafin y no serle muy aficionado? que cierto fuera, si os vierades en esta ocasion, estar más perdido.

_Car._--Pues assi es el moço bouo! Hizierale más burlas y estuuiera más traydor sobre el amor que Sinon con los Troyanos; poco sabeis de condicion. La mayor poquedad que en vn hombre hallo es amar en juizio a ninguna muger, y ellas mismas lo estiman en poco, porque siempre tratan peor a quien les es más aficionado; qué se puede fiar del talento del que se sugeta a vna muger flaca y que tiene tantas imperfeciones?

_Zel._--No seais herege, que no os lo he de sufrir; qué mayor perfecion ay en el mundo que la de vna muger hermosa? En qué mostró naturaleza todo su artificio sino en la muger, y en particular de la señora Eufrosina, de quien no se puede hablar como cosa deste mundo, sino como de vna muestra que Dios nos quiso dar de su poder?

_Car._--Reios de esso, que es burla; otro tanto dire yo de mi dama Polinia, que no es de desechar, si quisiera hablar heregias; pero por dezirlo no será assi; creed siempre a quien mira de fuera; de mi consejo, tratad este negocio con más libertad, porque es gran cuita perderla, siendo vna joya que Dios nos dio para merecer con ella, y darla al apetito será para condenacion. Estimad de vos lo mejor que teneis, no os hagais esclauo de vna muger, que quanto os sintiere más sugeto, si es discreta, tanto querra ser más superior; mirad que no ay mayor riqueza que ser libre, y por esso dixo Diogenes a Alexandro: Tú eres Rey y yo soy Diogenes, no menos soberuio con mi libertad que tú con tus Reynos.

_Zel._--Cómo hablais descansado y pensais que dais en todo lo que ay en la Filosofia! Sabeis quién se puede llamar libre? quien no tiene pecado: dadme vos acá aora vno destos. Vos pensais que la libertad consiste en no obedecer a otro; pues no es assi, porque todos nacimos con sugecion por el pecado, que se hizo señor del alma, y ser ella la sujeta es lo que se ha de sentir, que, como dize el mismo Diogenes, los leones no siruen a quien les trae de comer, antes son de ellos seruidos: porque en todas partes tiene el leon su ser propio, y assi lo tiene todo hombre, aunque sirua a otro, y donde quiera que estuuiere será libre si no tiene pecado; assi yo en seruir a la señora Eufrosina, aunque sea cautiuo de su hermosura, estoy libre de muchos pecados, en que vos que hablais de libertad estais enfrascado, gozando vna cada dia y pretendiendo otra. El amor contemplatiuo como el mio reduce a los hombres a grandes perfeciones, que bien sabeis vos como yo era distraido, y aora no me acuerdo de cosa desta vida sino contemplar en la señora Eufrosina, que me trajo a tal estado.

_Car._--Y aun por esso reniego yo de essa opinion: porque el tiempo que os dio Dios para seruirle y alabarle ocupais en obedecer la voluntad de vna muger, en que lo perdeis muy al cierto, y es la mayor pérdida humana, y despues se sigue el arrepentimiento, pena natural de nuestras culpas, y luego la saluacion está incierta.

_Zel._--En todo estado se puede saluar qualquiera persona, y tengo yo el mio por menos embaraçoso que el vuestro, que nunca os cansareis de vrdir nueuas marañas.

_Car._--Vos no veis que si yo peco quedo amarrado en el pecado, y vos os enredais en él (como el nudo de Hercules, segun dice el prouerbio), y luego quereis hazer de esso virtud, como los Gentiles, que hazian sus dioses pecadores, para su propia disculpa; sin duda imaginais, y es engaño, que con dezir amor, amor, aueis de alcançar la corona.

_Zel._--Bueno estais, pues me quereis persuadir ser buen estado el que teneis con vuestro diuertimiento y demasias de vicios, y juzgais por obra de misericordia tener deshonrada a Polinia, sin otra satisfacion.

_Car._--Qué galante sois; pues qué, quereis que viua toda mi vida amancebado?

_Zel._--No, sino casado.

_Car._--Essa es otra! pues yo auia de casarme con aquella y sufrir las burlas y trampas de su padre y el son de los fuelles? no soy tan inocente.

_Zel._--Pues cómo pensais satisfacer la deuda que la deueis?

_Car._--Con vn _paternoster_ por su alma y la de su abuelo. No fuera ella golosa, que yo más obligado estoy a mí que a otrie.

_Zel._--Quiera Dios no venga a ser señora de vuestra casa; que yo no os tengo embidia de essas suertes que hazeis.

_Car._--Ni yo os las alabo, mas digo que tengo por mejor estado el de quien passó por el pecado que el del que está en él enredado y con gusto.

_Zel._--Vos estais oy el más escrupuloso frayle que yo vi; quebradme vn ojo con vn milagro vuestro.

_Car._--Hazed vos lo bueno que yo digo, y dexad lo malo que hago; mas creedme que vuestro estomago no digiere la verdad, y esto os digo porque os veo ir desamarrado tras vuestra voluntad, y temo que deis al trabes, porque no reparais en inconueniente alguno, auiendo tantos en este negocio.

_Zel._--Bien sé que subo asperisima cuesta y que es querer sustentar el cielo como Atlante, pero no puedo conmigo desistir de mi intento.

_Car._--Porque vos no quereis; mas si hazeis lo que hizo Cipion y Josef, vencereis esse apetito que os ciega; los afectos se vencen con facilidad antes que habituados se arraiguen en el alma, despues cobra fuerças la sensualidad; por esso Hercules cortó las siete cabeças de la hidra, porque donde la razon reyna, sugeta al hijo de Venus, que no es otra cosa sino flaqueza de ánimo poco prouido y comun inclinacion de nuestro natural: assi que vos mismo os sugetais y padeceis.

_Zel._--Todos los hombres tienen algun peligro que passar: parece que naci yo para éste.

_Car._--Essa escusa es heretica, y veis ai vuestro amor virtuoso los bienes que trae; la libertad que tuuistes para tomar esse pensamiento, essa teneis para dexarlo, que Dios ni el pecado no fuerçan de necesario, y resualar y no caer, como yo hago, tratando con libertad los amores, disposicion es para con más facilidad apartarme dellos.

_Zel._--Cada vno tiene por ligera su culpa y aprueua su inclinacion.

_Car._--Mas estar atascado como vos, de tales estremos no vemos sino estremados males. Assi se destruyó la antigua y soberuia Troya con la flor de Grecia indinada. Con essa razon paliada de virtud se ensangrentaron los Romanos con los Sabinos. Por desordenado amor se perdio España, Achiles murio por Policena, Demetrio por Arsinoe.

_Zel._--Yo no lo niego, mas con essos me disculpo, que donde fuerça ay, derecho se pierde; Alcides. Socrates, Dante y Petrarca, pareceos que fueron discretos y sabios? pues yo no sé ni hago más que ellos.

_Car._--Sabeis lo que passa, como dize el Gallego, de longas vias, longas mentiras; yo no creo lo que dizen de essos, y quando sea verdad, fue vna necedad que entonces estaua introducida; aora son los hombres más cuerdos y discretos: pretende ya cada vno más su prouecho propio que essas vanidades de amores que passaron; que en tiempo tan sagaz como éste más se sufren hipocresias que opiniones vanas, y assi no vereis aora de aquellos enamorados que andauan desuelados, palidos y ciegos.

_Zel._--Grande y comun engaño es dezir los modernos; ya no ay caualleros como Troilo y Tideo, Quinto Curcio y Coroliano[638], filosofos como Tales y Bias, pintores como Apeles, enamorados como Etrusco y Berona, y assi todos los otros estremos que de los antiguos se escriuen, como si no fuera aora la naturaleza la misma que fue, y los Planetas y elementos nos negassen sus efetos; yo me rio de esse engaño. El satirico en su tiempo se quexaua que por falta de Mecenas no auia Flacos y Marones[639]: lo mismo es en el nuestro, porque el fauor auiua el animo y ingenio, y como aora la virtud no tiene premio ni la maldad castigo, el cauallero no quiere auenturar la vida por sólo que digan bien lo hizo, pues luego lo tienen por loco; ninguno quiere ya la corona de yedra, por ser mostrado con el dedo, porque conocen que de sus obras no se saca otro prouecho sino murmuraciones de necios inuidiosos. Mudóse la letra en buscar leyes sobre estos pronombres mio y tuyo, de que vienen las contiendas, y quien mejor ladron es del derecho ageno mete honra y prouecho en su casa. A estos llaman ellos los discretos: mas tambien ay aora como siempre animos para qualquiera cosa, pero la sed de dinero el dia de oy lo perbierte todo y no consiente vsar otro derecho sino el suyo, y assi reios de los muy enamorados, si bien es la principal inclinacion Portuguesa, y de tenerla y estimar a las mugeres más que todos le vino la cauallerosa opinion en que se auentaja a las demas naciones: porque el ingenioso Italiano disimula el amor, alaba su dama con versos; si la alcança, luego la incierra (_sic_) y la tiene como cautiua; si desespera de alcançarla, dize mal della y la aborrece. El alegre Francés trabaja por contentarla y procura agradarla con seruicios, músicas y fiestas; si se ve sugeto, llora; si alcança, desprecia y busca otra; si no la puede rendir, la amenaza; se venga si halla ocasion. El frio Aleman ama templadamente, pretende con engaños y dadiuas, y si desea, no sosiega; en consiguiendo su intento, se enfria; si halla resistencia prolija, se oluida y desestima. Solo el Portugues, timbre de los Españoles y arbitrio de todas la naciones, como discreto, galan y noble, incluye en sí todos los efetos del amor puro, estima a su dama, no sufre el verse ausente della, solicita de noche y de dia ocasiones donde y como la pueda ver, querria estar siempre en su presencia, los cuidados y fatigas lo enflaquecen, muda toda mala condicion en buena, abrasase interiormente en pensamientos, que representa humilde con lagrimas y suspiros, señales de verdadero dolor; tiene su voluntad regresada en la de quien bien quiere; es constante en su fe; defiende á su dama de quien la pretende ofender; si la alcança, no se aparta della hasta la muerte, y assi la haze señora de sí mismo; no pretende otro prouecho sino el della, y assi acomete atreuido todos los peligros, no pierde su memoria aun durmiendo, antes en esso se deleita, determinado de viuir o morir con ella; si desespera de alcançarla, mátase o haze estremos mortales. Todo esto y mucho más se halla por natural constelacion en el Portugues verdadero enamorado, como lo fue el Rey Don Pedro, que aun despues de muerta su amada doña Ines quiso confirmar su aficion con efetos publicos della.

_Car._--Presto direis que quando los Portugueses se preciauan de buenos enamorados valia el pan varato en el Reyno y se ganauan los lugares a los Moros de aliende.

_Zel._--Pues creedlo assi.

_Car._--Ai os esperaua, y dizen los que tienen essa opinion entonces auia verdad y mercedes en los señores, lealtad y seruicio en los criados, y hazen vna letania de culpas presentes con más ruido que los truenos, y yo juraré que las pasadas fueron mayores; por más que nos digan del tiempo passado y por más que dissimulemos estaremos iguales.

_Zel._--Yo no me inclino a vna ni a otra parte, mas sé por cosa cierta que hombre muy enamorado jamas hizo baxezas.

_Car._--Luego quereis sustentar que sin amor todo es nada? Vos inuentais vna nueva y graciosa seta[640], que se diferencia poco de la comun que se leuantó en Olanda. No hay quien no viua engañado con su opinion, y vos teneis tanta elegancia y hazeis argumentos tan aparentes, que no me atreuo a intentar deshazer vuestras razones, si bien se fundan sobre falso, demas que será quebrarme la cabeça en las piedras; mas sabe Dios que procuro vuestro descanso: y pues no quereis dexar de proseguir vuestra derrota, aperciuios para sufrir los contrastes que os sucedieren, y quiero ver si teneis tan buen ánimo en ellos como lo mostrais en la prosperidad.

_Zel._--Ya no puede venir mal que no le tenga por bien, ni desgracia que no reciba con sufrimiento, pues tengo por mia a la bellissima Eufrosina, que será esfuerço y consuelo en mis aduersidades y me ayudará a tolerarlas.

_Car._--Esso quiero yo ver, y mirad lo que dezis, que a mí muy bien me está esse ánimo, si dura; porque aueis de saber que ha venido a esta tierra Galindo, mayordomo de don Tristan, que conoceis bien, a tratar de casarle con Eufrosina, y lleua efetuados los contratos con su padre sin saberlo ella.

_Zel._--Burlaisos, Cariofilo, o qué me dezis?

_Car._--Passa lo que os digo puntualmente, y ayer lo supe de el mismo Galindo, que me dio esta relacion.

_Zel._--Cómo no me lo dixistes luego?

_Car._--Por no perturbaros el gusto de la noche passada.

_Zel._--Yo estoy bien despachado, desuenturado de mí; nunca he visto el fin de algun mal que no me sea principio de otro. Soy vn pielago de desuenturas. Qué en breue se me abatieron mis esperanças vanas! mostróme la fortuna lo falso por cierto: pensé que tenia tesoro, y eran carbones.

_Car._--Veis aqui quien ha poco que no estimaua a todo el mundo, con esfuerços de poca esperiencia! qué cierto es que todos los que festejan mucho a la prosperidad desmayan en las aduersidades. No hay que fiar de espiritus regalados.

_Zel._--O infelizes dias de mi vida! cómo es cierto lo que se dize, que aquella parte della es más peligrosa que con descuido tenemos por más segura. Qué fuera estaua yo de temer daño de tan lexos; gran necedad mia, pues no es propio lo que se puede mudar. O muerte, socorro de los afligidos, no tardes ya; ven que yo te recibiré con mayor ánimo que Caton Vticense, Anibal y Mitridates.

_Car._--Morir assi no es fortaleza como imaginais. Seralo acometer peligro de que tenemos noticia, y no la teneis de la muerte para saber si es de temer, y es cobardia desearla para euitar otro mal, porque temiendo el menor, forçosamente temereis el mayor. Pues Dios para vengar la primera ofensa que le hizo nuestro primero padre no halló más aspero castigo. No se puede negar ser más trabajosa que quanto se puede sentir en la vida.

_Zel._--Buena es la muerte que mata los males de la vida; y desta dizen los sabios que es vna breue ora, y mucho menos en comparacion de la que esperamos, que entendimiento discreto tiene mucho: las cosas de poco valor, lo que sucede fuera de naturaleza se puede temer, mas la muerte no, pues es natural, y el que fuere libre de culpa tendrá el deseo de San Pablo por este conocimiento. Platon dize ser la muerte el menor de todos los males. Licurgo y Socrates la eligieron voluntariamente.

_Car._--Pues sabed que mayor esfuerço es sufrir el esperarla que recibirla. Yo me conformo con los que dizen: viua la gallina con su pepita. Mejor ánimo era el del mancebo de Rodas, que con las narices cortadas, la cara acuchillada, en vna cueba donde le sustentauan como a vna bestia para ajusticiallo muy presto, le dezian sus amigos que se dexasse morir de hambre y acabaria con tantos trabajos. Respondió: en quanto el hombre viue no deue desesperar; no como vos, que os ahogais en poca agua.

_Zel._--Pues qué puedo hazer, me dezid?

_Car._--Que no deis espaldas a la fortuna temblando antes de oir la trompeta. Sois otro Pisandro, que temia no se passasse su propia alma en otro y lo dexasse viuo.

_Zel._--Confiesso que temo esso.

_Car._--Luego teneis triste vida?

_Zel._--Quien poco sabe, poco teme: todo lo que pende de la fortuna no es estable. Para crear desuenturas qualquier rumor basta, quanto más la certeza, y la ventura más facilmente se adquiere que se conserue. La mayor congoja en estas aduersidades es acordarme que fui algun tiempo venturoso, y ver que me quitan de entre las manos lo que yo pensaua tener ganado con auer visto en el Oriente la Cabra Celeste. Mas ya veo que a quien la fortuna pintó negro ningun tiempo lo hará blanco. Pero qué ay que tratar desto? naci en la quarta luna, traigo siempre el anillo de Gergis[641], y assi es trabajo vano pensar que nada me puede suceder bien. Yo quiero secar la idra y hazer cuerdas de arena en lo que pretendo. Mas qué hará quien más no puede? que el imperio de la costumbre es otra naturaleza.

_Car._--Sí, mas se puede resistir mejor. Pero dexado esto, porque la reprehension en la aduersidad aflige y no aprouecha, lo que me parece es que no os consumais, que no ay cosa tan dificultosa que el buen ánimo no la alcance, y ninguno viene a tener honra sin trabajo, gloria sin tribulacion, alteza sin varios sucessos, dulce felicidad humana sin amargura. Mirad a Vlises cómo peregrinó antes de llegar al puerto de su tierra, Eneas quántos peligros passó antes de alcançar a Lauinia; Roma, los Camilos, Patricios[642], Fabios, Metelos, Decios y Cipiones que perdio, primero que consiguiesse la Monarquia. No se vence peligro sin peligro; qué coraçon el vuestro para ofrecerse a defender a Italia, estando Anibal soberuio con la vitoria de Canas, pues al primer acometimiento desmayais assi!

_Zel._--No sé qué haga, inconstante es la fortuna, y presto pide lo que dio; quando la vida está en ocasion de perderse, en la tardança de su fin consiste el sentimiento: todo peligro despreciado viene más presto. Para qué he de viuir si casan a Eufrosina? Para sufrir que otro logre por riqueza lo que yo merezco por amor?

_Car._--Dizen que del rico es dar remedio y del sabio consejo, y que la discrecion es propia en la pobreza, lo qual obliga a los hombres a inuentar muchas cosas; y aunque os digan que el pobre no puede hazer nada bien, fiaos de mí y vereis para quánto más soy que vos. No desmayeis, que yo os pondre en puerto seguro si tomais mi consejo.

_Zel._--Bien sé que las letras Efesias no fueron tambien afortunadas como vuestros consejos lo son para mí en todas ocasiones, y pues assi es, guiadme en ésta: que resistir a los Etruscos mientras se cortó la puente, hazer como los Decios por la patria, y Zopiro por Dario, todo es nada para lo que yo haré contra todo el mundo en defensa de mi Eufrosina.

_Car._--Estad, pues, conmigo, y consultemos esto bien, que las cosas bien pensadas, si no suceden bien, no perecen. Dios ayuda á los diligentes; el comunicar lo que conviene sea despacio, mas la execucion de lo resuelto presta, y más vale el buen consejo que fortuna, y la mayor priessa a los deseos es tardança, por lo qual es necessario miremos primero lo que importa hazer y abreuiemos el executarlo. El padre de Eufrosina está concertado con don Tristan, como os dixe; su buelta será breue, acabada su romeria, para aperciuirse y dar quenta a su hija. Ella, aunque os quiera bien, en viendo essotro partido tan fauorable, es muger moça, y como las mugeres todas tienen mucha atencion al interes propio y al gusto más siguro, la obediencia y el temor del padre de vna parte, la razon del prouecho de otra, luego la vereis en otro bordo, que las mujeres son hojas de alamo, y con qualquiera contraste se pierden y niegan toda fee que tengan dada, tan libres y siguras que os espantareis: por lo qual se puede tener por cierto que luego os ha de oluidar y no os ha de querer ver, ni aun nombraros, porque con nueuo sucessor todo amor se quita.

_Zel._--Ha, que esso me mata, esso me traspassa y me desespera. O embidiosa fortuna, liberal al prometer y escasa al cumplir: assi quieres triunfar de mí? que es possible, mi señora, que vos me negueis quantas palabras me distes? será por mi desuentura y no por vuestra culpa, que no nacistes vos, señora, para tenerlas, yo para tormentos sí. Pero pues assi es, qué me aconsejais que haga?

_Car._--Yo os pondre en el camino del remedio, si le supieredes seguir con la guia de mi regimiento, que es lo que me toca; porque el consejo no assegura el buen fin, mas dize lo que conuiene hazer para llegar al efeto del negocio; y assi como los principios de las cosas no tienen razon, assi los fines no tienen más que ventura; y pues todo es incierto, para qué se ha de temer el mal anticipadamente, pues basta sentirlo quando venga si no se puede escusar? El dolor de que viene algun prouecho no se siente. Alentaos y tened ánimo para executar lo que yo os dixere; tener el premio delante es el mayor esfuerço en los trabajos. Vos teneis en los ojos del alma a Eufrosina, la qual avn no sabe nada desto, y como aora el afecto[643] juuenil la predomina y dessasossiega, con el gusto que tiene presente, no ve cosa que le dañe. Traeisla embelesada vos, esperais entrar esta noche con ella; procurad que sea cierto, y estando en su presencia afilad la lengua para hablarla con terneza y halago, que la conuersacion suaue y blanda tiene ponçoña; ayudaos del lugar y tiempo, y si pudieredes casaos con ella, y en confirmacion de las palabras matrimoniales, como buen hijo, dexadmela con siete crianças[644], que essas pienso puede concebir: y hecho esto, quando su padre venga le podis dezir: quien primero anda, primero yanta, y yo os sacaré su ligitima, por más leyes que os la quiten.

_Zel._--Dizen que es tan terrible, que tengo miedo que le dé ponçoña.

_Car._--Gracioso estais; su hija es, y le dolerá más que a otro. La humanidad tambien tiene su fuerça, y no ay mayor amor que el del padre, y aora ninguno quiere matar, todos se acogen al consejo de la quietud, porque dizen: Tengamos paz, moriremos viejos. Ya passaron Decio, Bruto, Casio y Birginio, que mataron sus hijos por vanidad, ó lo más cierto por ser brutos. Echaremosle por intercessor algun amigo suyo que sea el lebrel que lo caze y amanse. El amor de padre lo conformará con el tiempo; la vegez procura descanso, porque tiene las fuerças corporales perdidas y las del ánimo con más vigor, y como está experimentado y sabio, no se quiere afligir y consumir en lo poco que le resta de la vida; assi que en quanto a esta parte no ay que temer. Assegurad vos lo principal, que yo os hago bueno la amistad del padre, quando no luego, con el tiempo.

_Zel._--Dezis bien, mas quién sabe si querrá casarse conmigo Eufrosina?

_Car._--Ay razon cómo esta? Y que yo hable en juizio con tal hombre? buenos estauamos si no se nos mojara la ropa. Quereis que os ruegue ella lo que tanto os importa á vos? Bien digo yo que los precetos que os doy es como quien predica en desierto. No aueis oido dezir que se ha de tomar exemplo en cabeça agena? Tomaldo en mí y pues os he referido cómo me gouerné con Polinia, haced lo mismo y acrecentad vn punto, y dad el ñudo de Bulcano, que el buen dicipulo ha de passar al maestro. Ha, cómo tocara yo essa tecla si me cayera en las manos, y lo que hiziera della a los primeros toques! Hago yo las finezas que sabeis, quedando libre, y vos, con casaros, no os atreueis, sabiendo que es el mayor cebo para ellas y que ninguna escapa desta trampa, porque no quieren más que vn color de disculpa; que los deseos, viuos y prontos, estan como los nuestros.

_Zel._--Bien me va pareciendo lo que dezis.

_Car._--Cómo os auia de parecer mal hablando os a vuestro gusto? lo que yo os digo es conueniente, y habas contadas; si acabassedes de conocerme, hallareis que tengo mucho fondo; grande cabeça es la mia. Si el Rey tuuiera noticia de mí, sin duda me hiziera su Consejero, y no le errara jamas vn dedo de la verdad.

_Zel._--Poco medrareis vos con ella.

_Car._--Por esso bien. Por donde fueres haz como uieres. Que mal le va al raton que no sabe más que vn agugero. De prudentes es mudar consejo; hizierame luego a la buelta de Mozanbique y siguiera la derrota segun corrieran los vientos, que de otra manera, por demas es nauegar: porque querer ser bueno entre ruynes es nadar contra la corriente del agua.

_Zel._--Dessa manera no os embarqueis, que mejor es vn pan con Dios que diez con el demonio.

_Car._--No dize assi el Castellano, sino que a tuerto y a derecho, mi casa hasta el techo; pero no dexemos aora lo que importa por filosofar.

_Zel._--No tratemos quexas del mundo, que todos somos de perdonenos Dios. Metamos la mano en nuestro seno y todos hallaremos qué enmendar: vamos a tratar lo que conuiene, porque se va llegando la noche.

_Car._--Vamos, que ya me parece os veo en el talamo, y el dia de la boda vereis qué hombre soy de fiesta.

_Zel._--Ya nos viessemos en esso, mas mi ánimo metido entre temor y esperança, no se assegura.

_Car._--Encomendadlo a Dios, que sin él nada somos, y luego manos a la labor; y no seais como el que consultó con Minerua si saldria vencedor de la lucha y respondiole que sí. El se puso en la ocasion sin mouerse ni defenderse, y fue vencido; y por esso se dize: con Minerua mueue tambien las manos, y no quiere Dios que seamos como el que se le cayó su cauallo en vn pantano y no le ayudaua a leuantar, sólo clamaua por Hercules. Con vuestro Marte aueis de vencer, que quien para sí no sabe, nada sabe; quien fuego quiere, y llueue, con las vñas lo descubre; a quien trabaja, Dios le ayuda.

_Zel._--El sea conmigo.

NOTAS:

[638] _Sic_, por _Coriolano_.

[639] En el original, _Marrones_.

[640] _Sera_ en el original.

[641] _Sic_, por _Giges_.

[642] Probablemente es errata por _Fabricios_.

[643] En el original, por errata, _es afecto_.

[644] Portaguesismo: _crianças_ por _criaturas_.

SCENA SEXTA DON CARLOS.

_D. Car._--O fortuna, ya deues estar satisfecha, pues me mostraste tu cara fea y triste. Siempre tus subidas tienen el fin que Iacinto tuuo en las de Febo. Tus tratos conozco, que son el trueco de Glauco con Diomedes. O miserable vida, sujeta a tantas miserias y tribulaciones que nosotros mismos causamos. O inutiles trabajos humanos. O, desdichados padres, qué desventura tan grande es la nuestra! Gastamos los dias en adquirir; apocamos la vida con cuidados vanos; cansamos el ánimo con pensamientos vigilantes; dessasossegamos el alma de noche y de dia con codicia, avaricia y embidia y otras ocupaciones mundanas, por juntar hacienda y adelantar honra para los hijos, y al fin, este es el galardon que os dan: trabajan por enterraros más presto, con daros disgustos, para poder con más breuedad destruir vanamente lo que vos le ganastes como Dios sabe. A, quantas veces cria el padre en el hijo vn enemigo cruel y se alegra el inocente con su patricido: Qual fue Absalon para David, Dario para Artaxerxes, y Neron, que mandó abrir el vientre de su madre, para ver dónde estuuo. Jupiter desterró a su padre por posseer el Reyno. O, desventurado de aquel a quien Dios le dio vna sola hija, que esta es la mayor desgracia que puede suceder en el mundo, y más si es atreuida, como por la mayor parte son todas. Scila cortó el fatal cabello a Niso su padre, por complacer a quien tenia amor. De Madiana nacio el que destruyó Astiages. Tulia, no contenta de mandar matar a su padre, passó en una carroza por encima del cuerpo muerto. La hija más agradecida, por agradar á su amigo, negará cien padres, y es grande engaño hazer ningun padre fundamento en hija, y más si tiene hijos, que éstos todavia os tienen respeto, aunque su particular gusto los incline a lo contrario, y si yerran, tienen enmienda; y en los errores de la hija no ay remedio, ni en ella arrepentimiento; con sus regalos y blanduras embelesan el juyzio del padre viejo, flacamente aficionado, y en ausencia lo venden con sus astucias demasiadamente atreuidas. Mirad aora si es bien atesorar para las hijas y desheredar los hijos por ellas. En viniendo las canas pregoneras y los dolores de la vejez aborrecida, luego nos aborrecen los hijos que amamos; y los que más queremos y obligamos con mejorarlos en nuestras herencias, nos desean más la muerte, oluidados de sus obligaciones. De manera que los nuestros por lo nuestro nos hazen guerra. Fiaos con esto, por mi vida, de herederos y no tengais cuenta con vuestra alma, como lo hazen algunos, que no se acuerdan della por enriquecer los estraños. Mas, por qué me quexo yo, si lo que padecemos lo merecemos por nuestros pecados? y segun amamos a nuestros padres, assi nos aman nuestros hijos, que por esso se dize: hijo eres, padre serás; como hizieres, assi haran. O vida larga, qué caro cuestas! Tus muchos dias son grande monte de males y la mucha edad es carcel de mucho tiempo. En naciendo entramos en este laberinto. Salimos dél con el hilo de la vida, por las puertas de la muerte. Aqui se terminan los fundamentos de los hombres, metidos por vn engaño comun. Haze vn pecador sus cuentas y discursos como si esta fragil vida fuesse perpetua, y no ve que tiene el un pie sobre la proa de la barca de Aqueronte, para passar a la eterna, donde caminamos tan descuidados y poco prouidos. Veis me aqui, que por mí lo digo: luego como tuve esta hija, sólo puse mi deseo en buscar modo cómo leuantarle a grande honra, y su triste madre con el alma en los dientes no sabia hablar en otra cosa, sí en encomendarmela. Quántas vezes he perdido el sueño de noche, pensando en lo que le estaria bien, y de dia haciendo oficio de hormiga, no he sossegado vna hora; aora que imaginaua descansar de tan grande carga y honrarme con el casamiento que le tenia concertado, la señora acomodóse con su gusto y mi deshonra. Qué cosa ésta para su madre si fuera viva! Pareceme que sin tener paciencia la ahogara; mas pues mi desventura ha querido mostrarme la vanidad y ceguera en que viui hasta aora, yo haré con ella lo que merece. Meterela monja y desheredarela; y para consultar lo que conuiene quiero hablar con el Dotor Carrasco, que es hombre de grandes letras, segun dizen; él me dirá lo que deuo hazer. Pareceme que es aquel que se va a pasear de la otra parte del rio: voyme a él.

SCENA SETIMA CARIOFILO.

_Car._--Mvy alborotado me dizen que está el negocio de mi amigo Zelotipo: el padre de Eufrosina ha venido. Tuuimos modo como vn amigo suyo le diesse cuenta de lo que ha passado estos dias de ausencia de su casa. Recibiolo muy mal, y deuia considerar que es bien empleado castigo de su confiança y descuido, como lo merecen todos los padres que quieren passar su vida en vicios y deleytes, y con el mal exemplo que dan a sus hijos quieren que hagan milagros. Don Carlos quiere andar por entre Douro y Miño comprando virginidades, y la amiga a su lado en la encomienda, y que la hija esté acá siempre en oracion, con esperança de su venida, y que vea passar su vida martirizada de deseos, amarrada a la voluntad de su padre, para no casarse sino quando él quisiere; como si la edad estuuiesse queda y la ociosidad inquieta. Digo que fue muy discreta en elegir marido a su gusto y no perder tiempo, y a su padre aora amárguele lo comido y sea exemplo para otros. Voy de la otra parte del rio a verme con Vitoria que laua oy, para saber della lo que passa en casa; porque dizen que Eufrosina está encerrada en vn aposento y que no habla con ella persona, y la prima de Zelotipo se fue en casa de su madre, y el martir anda para caerse muerto; quiero ver si le puedo lleuar alguna nueua que lo esfuerce y dare esta carta a Vitoria para Eufrosina. Mas quién son éstos que veo pasear por entre estos arboles? Don Carlos es y el Dotor Carrasco; que me maten si no es consulta sobre este negocio, que estos señores no tienen otro refugio más cierto que hablar con Letrados; y assi les entregan el reparo de su alma como si fuera a S. Pablo, y se persuaden que los otros no saben, aunque lo que se comunica no toque en leyes; y de aqui vienen muchos errores, porque si no son prudentes, las letras en ellos son peores que lepra, porque quieren medir por las leyes de Iustiniano, que ha mil y tantos años que se hizieron, las costumbres de aora, y no consideran que el tiempo lo hace todo de su color. Quiça fue dicha venir aora: quiero ponerme detrás de aquella balsa, escucharé lo que dizen y sabremos lo que hemos de hazer, sabida su determinacion.

SCENA OCTAUA DON CARLOS, DOTOR CARRASCO, CARIOFILO.

_D. Car._--Beso las manos del señor Dotor.

_Dot._--_Bene valeas domine mi._

_D. Car._--Qué se haze por acá?

_Dot._--Vineme assi _propter recreationem_, _ad expellendas curas_, por estos campos verdes. _Trahit sua quemque voluptas._ A mí dame la vida ver esta verdura y estos vuestros sauces, que acá dezis que son unos prados Eliseos, _et campos vbi Troya fuit_.

_D. Car._--Tales los vistes lograr y vsurpar a los naturales por los extraños.

_Dot._--_Ita est profecto_; bien pueden dezir con nuestro Virgilio: _Impius haec tam culta noualia miles habebit, en queis conseuimus agros_. Son bueltas del mundo, que no sabe estar permanente. _Amant alterna camenae_; de donde se dice: Quando vna puerta se cierra, otra se abre, y el bien de vnos es por mal de otros.

_D. Car._--Esso es muy cierto en lo que yo veo por mi casa.

_Dot._--Y V. m. adónde venia?

_D. Car._--A consultar con vos, señor Dotor, vn negocio de mucha importancia.

_Dot._--_Audiam te libenter._

_D. Car._--Apartemonos destos criados hazia aquellos setos, porque no nos oigan.

_Dot._--_Placet quasi dicat_, que son perdidos por escuchar y saber todo lo que sus amos dizen y hazen: son espias y trompetas de nuestra vida.

_D. Car._--Assi es, y no sabe hombre de quién se fie.

_Dot._--_Sic res se habet: rem acu tetigisti_, ellos son enemigos declarados. De donde inferimos que quantos más criados tenemos tantos más contrarios nos cercan, y por esso _Paucis, minimisque, contenta est natura. Sed veniamus ad rem._

_D. Car._--A mí se me ha hecho la mayor afrenta que se hizo jamas a hombre.

_Dot._--Diga, _si licet_.

_D. Car._--Anda en esta ciudad de vn año a esta parte vn perdulario, dizen que es criado del Rey, y será algun zangano de los que no llegan a saber el nombre, hijo de Etor de Ebreu, que bien conoceis.

_Dot._--Muy bien.

_D. Car._--Este, por medio de vna prima suya que yo tenia en casa con mi hija, trató amores con ella y se casaron de secreto estos dias que yo fui en romeria a Santiago.

_Dot._--_Prodigiosam rem narras_, y no sé si estoy en el caso.

_Car._--Aquí me parece que estoy bien para que no me vean, y podré oirlos a placer. En el negocio hablan, quisiera aora tener cien orejas; pareceos que buscaron buen sitio para no ser oidos? Oluidose el Dotor de las cautelas de su ciencia, porque no se las da sino para mal.

_Dot._--Dizeme V. m. que se casó el dicho mancebo con su misma prima.

_Car._--Cómo entendió el bueno del Dotor! consultad por amor de mí cosas de vuestra honra con semejantes Letrados, más cortos de la vista del entendimiento que de los ojos; y en aquellos antojos que trae está todo el crédito de sus letras, y el buen juyzio que ellas requieren, a essotra puerta. No niego que a los doctos es justo que se honren y estimen, porque son la luz de la Republica, y quien nos gobierna, para que tengamos honra, hazienda y vida segura, y los tales merecen toda veneracion; pero a los que son ignorantes deuian ser castigados como adulteros.

_D. Car._--No, señor, sino con mi hija.

_Dot._--_Dij vestram fidem_; y fue possible tal cosa? que ella misma, _scilicet_, vuestra hija se casó con la parte _clandestinè_...

_D. Car._--Por mis pecados, y para ser peor, fue a tiempo que yo tenia tratado casarla y hechas las escrituras con don Tristan, vno de los buenos mayorazgos de Portugal.

_Dot._--Esse es punto de derecho, _et valet consequentia_, porque dize nuestro Baldo: _Iudex debet speculari per coniecturas in iudicando, sicut medicus per vrinam infirmitatem discernit._ _Sequitur ergo_, que tenemos en esso mucho que investigar, porque, señor, a esta nuestra ciencia nada le quedó por escudriñar, _et lex est imponenda rebus_, y el derecho todo está fundado en buena razon; y assi, _lex est sanctio sancta, jubens honesta, prohibens contraria_.

_Car._--Ya el Dotor empieza a desenfardelar Latin, y D. Carlos pensará que le dize alguna cosa; mas mejor viua yo de lo que el Dotor entiende lo que habla, ni si es a proposito; desta manera sustenta su malicia y vanidad a costa de nuestra inocencia y ignorancia.

_Dot._--Y pienso, _si memini_, que tengo acotada vna glossa en el Codigo que trata largo sobre esso, alegando vna sentencia de la Rota, y en el Decreto lo da _de iure_. Aora note, señor, por me hazer merced, y verá cómo fue delicado el Iustiniano definiendo la justicia, dize: _Iustitia est constans, etc._: quiere dezir: La justicia es vna constante y perpetua voluntad que da a cada vno lo que es suyo, de manera que no basta tener oy voluntad y mañana no, mas ha de ser todas las horas _in motu_, firme como vn peñasco: no digo bien, como todo vn monte: porque el peñasco se puede mudar; para lo cual es necessario _iurisprudentia_, que es el conocimiento de cosas humanas y vna ciencia de justicia e injusticia. Toma aora, _domine_, como corre esta cosa, y por esso ni vn cabello ni vna mosca nos passa sin reboluer ochenta hojas; y assi _iuris precepta sunt haec_, viuir honestamente, no hacer daño a otro, dar a cada vno lo que es suyo.

_Car._--Pareceos que responden bien aquellas razones a la necessidad del otro? Todo es por mostrar que es docto; y yo asseguro que quanto le dize es paja y principios de donde el señor Dotor nunca passó, como el médico que trae hecha la gracia que dezir de dos verbos Griegos, y quatro vocablos Arauigos, y otros poco vsados, de que a los primeros toques haze vn preparatiuo y ostentacion, con que piensa apoyar su credito entre simples. Aora veamos en qué para esta consulta.

_D. Car._--Señor Dotor, si hazeis bien este negocio, toda mi hazienda podeis tener por vuestra: porque no ay cosa que aora no diera por deshazer esta maraña.

_Car._--Yo le veo mal remedio y el Dotor lo hará llano en la promessa, que estos tales abogados son como los encantadores o hechizeros antiguos, de quien cuentan que hazian parar el Sol y baxar la Luna y otras supersticiones, y es lo cierto que no podian nada; con esto nos dexan como Alquimistas gastado el caudal y sin sacar prouechos; y su reparo es dezir que a vuestra reuista que apelen, glossa va y glossa viene, y el texto no ay quien lo entienda, ni quien quiera estar por el verdadero entendimiento.

_Dot._--En buena mano está; yo os reboluere todo el Derecho, que no quede letra sin verla, y a pesar de Dotores haré que vengan los textos a plomo de nuestra intencion; ademas que en esse particular son las leyes muy fauorables, visto como _praesumptio violenta habetur pro lege_, y haze mucho en nuestro favor _lex Iulia de adulteriis, cum quis sine vi, vel virginem vel viduam, honestè viuentem, strupauerit_, y por aqui lo guiaremos hasta conuencello.

_Car._--No os digo yo hará el Dotor juntar el cielo con la tierra? y en quanto no huuiere quien le contradiga, esgrimira con quantos Bartulos ay. Yo no entiendo Latines, mas juraré que son todos sin pies ni cabeça, y fuera de proposito: porque conozco yo a estos mejor que quien los pario, y en vn mismo caso hazen treinta derechos y otros tantos tuertos. Quien tiene la culpa son hombres como don Carlos, que pudiendo consultar sus negocios con Iurisconsultos prudentes y doctos, los tratan con idiotas.

_Dot._--Y es assi ni más ni menos, porque _fauores sunt ampliandi odia vero restringenda_; y dizen los Dotores que es cosa ardua la question de la honra, _per textum in ratione sui in l. si inimicitae in fine, ff. de his quibus vt indignis_, tanto que por defensa de la honra se permite desafio _de iure, prout tenet Bald. in cap. I, circa princip. 5 col. de pace tuenda, de vsibus feudorum_, donde dize el texto _in l. miles, § socer, ff. de adult._ ser muy vergonçoso dexar ninguno de tomar vengança de su honra: porque cruel es consigo mismo quien su fama desprecia, y la honra y honestidad deuen tenerse en tanto precio _vt pari passu cum vita ambulent, l. iusta, ff. de manumis. vindicta_.

_Car._--Todo aquello es por indignar a don Carlos para que prosiga su odio y dé querella, porque quantos mas Moros más ganancia, y estos tales letrados son enemigos de concordia y paz, y más sangrientos que cirujanos o carniceros, y nunca aconsejan que los negocios se concierten.

_Dot._--Y dice Baldo _l. obseruare., §. antequam, ff. de offic. Proconsul. quae pro honore sustinendo, etiam agendum est iuiuriarum_, y sobre este punto fundaremos vn libelo, porque tenemos textos a la letra, _in l. singuli, in l. sciant, C. de offic. diuersorum iudicum_, que manda expressamente sin ninguna controuersia, _non administrans honorem, cui debetur, puniendus est_; y aqui tenemos accion contra él; y quando alegue que los yerros por amores son dignos de perdonar, _nihil sequitur in re_, porque si a vn médico se deue guardar cortesia, quanto mayor deuda será, _imo est_, a vn fidalgo, con cuyo amparo se sustentan las fronteras de Africa?

_D. Car._--Yo os dire, señor Dotor, lo que querria.

_Dot._--Ya estoy en el caso muy adelante: quereis descasarla?

_D. Car._--Si fuesse possible, no deseo por aora otra cosa, que lo demas su tiempo tiene: porque si lo mando matar, él no tiene que perder y yo sí, y que me costará el hazerlo los ojos de la cara.

_Dot._--_Domine_, esse es el juizio, sacar las castañas con la mano agena. No hay tal vengança como la de la justicia, que se compra con dineros en sossiego.

_Car._--Ley es de cobardia, y ya que assi es, mejor seria remitirla a Dios, que satisfaze todo lo que toma a su cuenta. Esto es lo que veo en el mundo, aprouar cada vno la opinion de su inclinacion por mejor: y assi tengo por lo más cierto que no se puede aprouar, ni reprouar, ninguna accion, sino es sabiendo la ocasion o necessidad.

_D. Car._--Pues esso querria que consultassemos, porque me dizen que entraua él a mi casa a hablarle a ella.

_Dot._--_Non obstat_, aunque tuuiessen copula, si ella niega, porque _nemo praesumitur carnem suam odio habere_.

_Car._--Oid aquel disparate; tienela Zelotipo poco menos de preñada, y él todo es Latines; para estos auia de auer un palo de ciego, que es el más cierto remedio para sus patrañas, y ellos mismos lo dizen, que donde fuerça hay, derecho se pierde.

_Dot._--Y podemosle arguir en esta parte de _vi et fraude: Nullus enim debet ex dolo suo lucrum reportare, cui poena debetur_, y en quanto a ella, que es persona _patiens_, llamarse a menor, y está prouado. Baldo lo dize a la letra a pedir de boca, _quem esse stultum, si eligat malum, cum possit eligere bonum_; porque los Legistas no arguimos como Logicos, ni conocemos por causas, sino en autoridad de la ley hacemos la fuerza y todo se remata en _ita lex dicit_, y a este proposito dice Baldo, _cap. At haec, col. 6. de pace iura fiunt, quod leges non allegantur in curiis Regum pro auctoritate, sed pro ratione_, y de esta manera queda todo barajado y confusso, que no se sabra por donde entra ni sale, ni el mismo Bartulo, ni Iason; porque el juez no ha de juzgar segun su conciencia, sino conforme a lo alegado y prouado ha de pronunciar la sentencia _vt ff. de offic. Praesid. l. illicitas §. veritas_.

_Car._--Aora holgaos allá con tal justicia, que he de juzgar lo que no entiendo ser assi, y tambien las más vezes no entender lo que juzgo.

_Dot._--Y assi siempre vsamos _pro ratione voluntas_, que es lo que menos cuesta, y más comun; y assi los juezes son como rios, que dan y quitan a la juridicion, segun a la parte que se inclinan, _vt habetur, et ff. eod. l. ergo, § a luuio de acq_. No está en más la ventura de segun es la condicion del juez, porque _prodigus dat danda, et non danda, avarus tenet tenenda, et non tenenda: largas medium tenet inter vtrumque_.

_Car._--El lo dize y él lo desdize, y todo es variar de acá para allá; y aquella paciencia de don Carlos basta para su proligidad, y piensa que está remediado con las muchas alegaciones. Cuytados de los que llegan a sus manos, y por el parecer destos tales, que es más incierto que el de los oráculos de los Dioses, se auentura y se pierde casi siempre hazienda, honra y vida! Renegad de negocio que tiene el remedio en mejor porfiar, y de ciencia que consiste en mejor saber mentir, y luego todos se quexan y se acusan vnos a otros de que no entienden los textos, y con las glossas hazen la guerra y palian todo el Derecho, siendo prohibido por expressa constitucion de su Iustiniano que ninguno fuesse ossado a glossar ley.

_Dot._--De manera que por esta cuenta queda excluydo de las contradiciones, y nosotros con larga accion contra él; mas otro punto se me ofrece muy sutil cerca de la prima medianera: _imo a causa agens_; porque no nos pueda dañar en nuestra prouança intimaremosle vn escrito con indicios de participante, porque de todo se ha de ayudar el hombre, y a la primera audiencia será declarada por sospechosa, y de los enemigos los menos; y no es de poca importancia, porque queda luego el negocio seguro, no auiendo quien testifique de vista: porque _magis creditur duobus affirmantibus, quam mille negantibus_, y como la parte no tenga prouança, está _illico_ el derecho por nuestro, porque _ambigua sunt semper in meliorem et humaniorem partem interpretanda_.

_Car._--Estoy por ir y quebrarle aquella cabeça. Bachillerad vos quanto quisieredes, _Domine Doctor_, que yo acá por mi lenguaje estoy descansado, si Zelotipo no miente; lo que me contenta es que no tratan de deseredar, que esto sólo temo.

_Dot._--Iremos protestando por las costas, y yo os las asseguro.

_Car._--Assi asseguró Zelotipo la moça.

_Dot._--Y por la injuria que halle será muy mala de pagar, por ser de _minore ad maiorem_; porque vuestra hija goza de las libertades de vuestra hidalguia, _quia Augusta debet gaudere priuilegio Principis_, y prouado como es vuestra hija, que se hará con dos testigos, que no pueden faltar, lo haremos cierto: porque _quando aliquid dubitatur recurrendum est ad communem opinionem et vox populi plerumque repetitur_. Y assi el reo será condenado conforme a derecho, y desterrado perpetuamente fuera de la ciudad y su término, _de iure_, respeto que _iniuria stimatur tanto acrior, quanto dignior est res cui irrogatur_. Y por la ley Aquilia, _patitur autem quis iniuriam non solum per semetipsum, sed etiam per liberos suos, quos in potestate habet. Vides Domine_, como lo recita puntualmente?

_Car._--Pensais que le entiende don Carlos palabra? mejor viua yo; y de aquella manera son todos los litigantes, y con esto su fin es decirles textos mal aplicados para que no den satisfacion ni paguen lo que deuen y para echarlos en el infierno, que merece quien entriega la obligacion de su conciencia a leyes sin ella, como si ay mejor juez de sí propio que el juizio de cada vno, mediante la ayuda del Angel de su guarda, que está siempre inspirando. Aora veamos en qué viene a parar el remate de sus despropositos, si es possible que concluya este oy.

_Dot._--Y como la accion, _nihil aliud est quam ius persequendi in iudicio, quod sibi debetur_, podemos tambien querellarnos de hurto noturno, que es capital, _et tenetur ad mortem_, y por afear más el caso importa mucho hazello pleueyo, para lo qual es menester dos testigos falsos, que no faltarán.

_Car._--Pareceos que está espiritual el Doctor? De essa manera, tambien yo sé leyes; y el otro buen hombre, con la atencion que lo escucha!

_Dot._--Y aqui bate el negocio poderlo aniquilar, que es punto _de impedimentis matrimonii cum quilibet praesumatur bonus, nisi probetur contrarium_, de donde se infiere, y fue en esto el derecho muy prouido, que _probationes in criminalibus, esse debeant clariores luce meridiana_, y dexadme hazer a mí, que yo asseguraré buena sentencia en nuestro fauor.

_Car._--Nunca tú medres más; atengome con Zelotipo, que la selló con su sello, y esto al menos le quedará. Y yo pregunto, el padre con descasarla qué remedia? Aunque el mundo está tan perdido, que por interes la tomarán por plata quebrada.

_Dot._--Yo os haré vn escrito, si el negocio fuere a la Corte, que presentado en el Tribunal de los padres conscriptos se queden admirados; y esto importa mucho al caso, porque _Nuncio sine literis non creditur, et in dubiis semper debemus fauorabiliorem partem accipere_. Y aueis, señor, de saber y tener por cierto, como aqui estamos, que por la simpleza de los procuradores se pierde todo el derecho de las partes, donde la glossa sobre el título de _his, per quos agere posumus, in Instit. §. Procurator_, lo nota marauillosamente, diciendo: _Cuicumque_. Es a saber, que el procurador ha de ser habil y no soldado, ni muger, ni menor de veinte y cinco años, ni loco; donde se ve bien como el derecho fue en todo prouido, por lo cual dice Tulio: _A maioribus nostris nulla alia de causa leges sunt inuentae nisi vt suos ciues incolumes seruarent_. Y de andar baraxada la orden se peruierte el vso y padece quien Dios tiene por bien: porque cualquier Bachiller con dos letras quiere le estimen por vn Ciceron, y no saben hazer vna querella ni seguirla hasta dar alcance, y a costa de las partes dan grandes cabeçadas e inoran, _Domine mi_, que ha de ser, _vt contineat nomen accusantis et accusati, et annum et mensem, quo commissum fuit crimen, et locum vbi commissum fuit et consules sub quibus est admissum, item dies dati libelli debet inseri_. Y entonces no es necessario el dia ni la hora del delito cometido; y si va assi apretado, lo que falta es dalle bateria, y perded cuidado.

_Car._--Don Carlos tiene necessidad de essos precetos, que yo asseguro que son los principios de que el mi señor Doctor nunca passó. Tú lo pondrás de lodo, y si no que me arrastren; y este no tiene culpa, pues en lo que dize de los otros le auisa de lo que le deue creer; mas es estrella de señores consumir la hazienda con Letrados y la vida con Médicos.

_Dot._--Y como la causa vaya de aquí sustanciada, ninguna duda tengo del sucesso fauorable, _quia iudex damnatur cum nocens absolvitur_: porque _justitia virtus omnium est domina, ait noster Cicero, et regina virtutum_, y si no sucediere bien todo es apelar para Roma, señalar testigos de la India, pedir remita y otras trecientas cosas que inuentaremos cada hora para dilatarlo; _finaliter_, haremos vn processo que dure hasta el dia del juizio, con que él se cansará consumido con los gastos, que no podrá suplir, y quedará la apelacion desierta, y en su rebeldia lo echaremos en baraja. Yo os daré escriuano que dé su fe segun la pintáremos y ponga los términos conforme a nuestra intencion: y como tengais esto, lo restante del mundo no será poderoso para venceros, y dure lo que durare, pues estamos en possession, que es el todo.

_Car._--A mi entender la possession es de Zelotipo, que la supo tomar con toda su solenidad. Mas si la cosa va tan bien traçada, esta capa no tengo yo segura. Desta manera triunfan éstos de nosotros, y tienen los escriuanos debaxo de su juridicion, como los Medicos a los Boticarios. Fiaos de un mal Letrado, que él os hará gastar la hazienda en vna injusticia y para herencia de hijos dexarán puesta una demanda infinita, y rara vez se hallará alguno tan bien inclinado que os desengañe. Al principio todos asseguran el derecho de sus partes, y quando sale la sentencia al contrario, disculpanse con la inorancia del juez, y que se inclinó a la otra parte, de quien nos libre Dios, que si le amagan con interes quiebran con todo. Cada vno mire por sí, que ellos dan golpes sin que a ellos les duela. Prometo que por el camino que toman, que ha de tener Zelotipo largo trabajo. Rezelo alguna trampa, porque quien más tiene más puede, y don Carlos comprará la justicia, y no faltará quien la venda.

_Dot._--Mas os digo, señor, que no os daré por vuestro derecho aquella paja.

_Car._--Aora dize verdad.

_Dot._--Por lo qual auemos de lleuar otra orden muy diferente de la que pensais, vista vuestra nobleza, a que las leyes conceden grandes y extraordinarios preuilegios: porque los nobles hasta en el castigo son honrados, _quia mitius puniuntur_. Y en las promesas tienen más credito, _quia promissa nobilium pro factis habentur_.

_Car._--No sé que esso sea ya cierto.

_Dot._--Por lo qual todo juez que tuuiere respeto a la dicha nobleza y discerniere las calidades del actor y del reo, si fuere medianamente Letrado, estará por vuestra parte, _Quia propter excellentiam personae licitum est iura transgredi, imò propter libertatem transgredimur regulas iuris_; por donde su prouança queda nula, porque _quoties dubia est interpretatio, semper pro libertate respondendum est_, y Bartulo habla en esto altamente _in l. I. ff. de publi. iud._ donde dize _iniustum est aliquem cum alterius detrimento fieri locupletem: alteri enim per alterum praeiudicium inferri non debet_; conforma con él Baldo, diziendo: _vnum altare non debet denudari vt aliud cooperiatur, nec debet aliorum honores debent alijs nocere, nec debet aliquis, vt commodum alicui faciat alteri praeiudicari, nec alijs debet aliquid appetere, quod honor aliorum minuatur. Ergo sequitur per allegata_, que fue muy mal hecho lo que nuestro reo cometió en perjuizio del actor. Y assi, la prima que ayudó en el delito está conuencida por complice, y toda la justicia por nuestra parte. V. m. no se acongoje, que cosas son de mundo y han de correr su curso: forme su peticion querellante del dicho fulano, nombre procurador y paguele bien.

_Car._--Ay está el punto: ya sufro la malicia del Doctor, mas no me compadezco de la boueria del cauallero que lo escucha y lo cree; amarrado en su tema y enojo, no entiende cómo es nada quanto le dize el Doctor, y que la verdad es conformarse con la voluntad de Dios, pues dél viene todo el bien y nuestra elecion es ciega.

_D. Car._--Sabeis que quisiera yo, por vengarme della? desheredarla, si ay ley para hacerlo.

_Dot._--Para esso trecientas leyes: porque es materia muy corriente entre los Doctores, y es bien aduertido, porque _facilitas veniae incendium praebet delinquenti_, y por ay le podemos dar tambien vna buena buelta, que no ay tal cosa como quitalle los mineros. _Quia sine Cerere et Baco friget Venus._

_Car._--Aquello no me suena bien, porque bolsa sin dinero, etc.[645]. Y Eufrosina en casa, sin moneda, digole desuentura, por más hermosa que ella sea, que por éstas se dize: Quien casa por amores viue con dolores. Yo voy teniendo muy poca embidia a la dicha de Zelotipo, y nunca vi otra cosa sino que toda muger que piensa ataxar con amores para alcançar más presto su gusto, rodea, y es verdad que no ay atajo sin trabajo. Yo les asseguro que han de vomitar lo comido, y ella pudiera no ser tan golosa; mas todas coxean deste pie desde la primera, que cierto es los gustos humanos no ser cumplidos.

_Dot._--Aora mire, por me hazer merced, cómo está fundado en derecho, _quidquid enim ligatur solubile est_; por tanto, hijo que está _sub potestate patris_, muerto el padre queda libre de su sugecion.

_Car._--Esso vn asno lo dixera.

_Dot._--De donde inferimos ser el hijo cautiuo en quanto el padre viuiere.

_Car._--Tal puede ser el padre, que sea peor que cautiuo.

_Dot._--_Ergo sequitur_ que es cautiua vuestra hija. Hizo el matrimonio contra vuestra voluntad, podeis quitarle lo que es vuestro contra la suya, _et sic, par pari referam, et valet consequentia_: porque tal de mí, tal de ti, es derecho natural. Assi, que podeis hazer vuestro testamento, que se interpreta testificacion de vuestra voluntad, _quia testamentum est voluntatis nostrae iusta sententia de eo quod quis post mortem suam fieri voluit vt, ff. eod. l. I._ Y no importa que lo hagais en tablas, papel o pergamino, o en otra qualquiera cosa.

_Car._--De grande duda me quitais, y si lo escriuiesse en las ondas del agua, qué remedio entonces?

_Dot._--Y queda claro ser desheredado aquel por quien digo desta manera. _Titius filius meus est haeres, esto por quanto cessante causa cessat effectus._ Y porque en lo que toca a testar quasi la mayor parte de los hombres yerran, hazerlo hemos V. m. y yo con las solenidades que se requieren para [que][646] quede de cal y canto[647] y el reo se vaya a holgarse y cantar al sol.

_Car._--De quanto dize el Doctor en fin nada ata, porque el engaño está en dilatar la cura al paciente.

_D. Car._--Aora, señor Doctor, yo estoy de vuestro parecer; mañana os uere y resolueremos cómo se ha de poner en execucion: porque no he de sufrir que triunfe este rapaz de mí, y os confiesso que estuue inclinado a mandarlo matar, y aun no estoy muy lexos de esso.

_Dot._--No, no, para qué es más vengança que la que podeis tomar por justicia y el derecho os permite? lo demas seria tirania y contra todas las leyes, no ay cosa que [no] llegue a uengarse sin palo ni piedra.

_Car._--Es nuestro padre y madre el Doctor, buen padrino tenemos aquí; mas quán propio es destos vengarse con los oficios! Naturalmente las letras son cobardes, y tal hizieran a la tierra: porque la locura es parte de valentia y el mucho juizio se acouarda con pensar y tantear mucho los inconuinientes. Ellos se van, y don Carlos muy firme en seguir la opinion del Doctor, que es dar querella que dure sin fin. Quiero ir a verme con Zelotipo, trataremos de hablar a Philotimo mi pariente, que es muy amigo de don Carlos y cauallero muy honrado, de buena intencion, discreto y platico en los sucessos del mundo, hombre de mucho seso y desengaño de toda apariencia, sabio para bien y libre de fingimientos para mal. Quiça le templará aquella furia, que no es de los que dizen vna cosa y hazen otra, y en vez de confirmar amistades siembran ciçaña y tienen por gran discrecion vsar estas virtuosas mañas.

_Dot._--_Domine_, V. merced me crea, y persuada con toda solicitud a su hija que niegue a pies juntos, y luego echese a dormir, y sobre mí el sucesso: porque ella en esta parte queda rea _a fortiori_, y es regla infalible _cum iura partium_ _sunt obscura reo potius est fauendum quam actori_. Y tenemos para esto los juezes dos textos que nos dan grandes mangas para lo que queremos, que es _iudices promtiores debent esse ad absoluendum quam ad condemnandum, et melius est redargui de nimia misericordia quam de nimio rigore. Finaliter_, yo estudiaré el caso de raiz y daré vna buelta a los Doctores, y de mañana vayase a mi casa, que todo se hara como conuiene, _Deo volente_, y no ha de perder de su derecho vna migaja de lo que yo entendiere. Pues el fauor, que es el sello desta causa, no nos ha de faltar, y en el interin ensanche esse coraçon.

NOTAS:

[645] El refrán completo es: «Bolsa sin dinero, dígole cuero». Sabido esto, se explica bien la expresión siguiente.

[646] Suplimos este _que_, que parece necesario para el buen sentido de la frase. Suplido se halla también en la edición de 1735.

[647] En el original como un solo vocablo: _calicanto_.

SCENA NONA ANDRADE, COTRIN.

_And._--Siempre temi el sucesso de los amores de mi amo. Bien despachado está: su prima fuera de casa de don Carlos; Eufrosina encerrada como emparedada: él temeroso que lo mande matar el padre, segun está indinado desde que lo supo. Y yo no sé que tan seguro estoy, que muchas vezes paga el justo por el pecador y la soga siempre quiebra por lo más delgado. Aora tomara yo de buena gana ir a mi tierra, en quanto anda la cosa assi baraxada, que quien se guardó, no erró. Podia el diablo hazer más que meterme en esta rebuelta, en que no soy parte para gusto ni prouecho? y querra mi pecado, segun soy desgraciado, que lo sea en lleuar lo peor. Mejor lo hizo Cotrin el de Cariofilo, que se fue con tiempo a su tierra, y estará aora repleto de churiços, en tanto que yo ando en este enredo. Mas qué estoy diziendo? Si es aquel que allí viene? No es otro, quiero ir [á] abraçallo,