Chapter 2 of 6 · 3999 words · ~20 min read

Part 2

ARBUÉS

Allá os las hayáis.

DOÑA AURORA

(_Dentro_). ¡Arbués!

ARBUÉS

Pronto, marchaos; es ella.

DOÑA AURORA

(_Dentro_). ¡Arbués! (_Arbués quiere obligar a don César a irse_).

DON CÉSAR

Déjame la huella besar de sus castos pies.

ARBUÉS

¡Capitán!

ESCENA X

DOÑA AURORA, DON CÉSAR y ARBUÉS

DOÑA AURORA

(_Saliendo_). Oyendo estoy a Arbués hablar ha una hora. ¿Es mi padre?

DON CÉSAR

No, señora.

DOÑA AURORA

¡El capitán!

DON CÉSAR

Sí, yo soy.

ARBUÉS

Ver al señor pretendía. Le dije que ausente estaba; insistía él, porfiaba yo, y por eso se oía hablar aquí, doña Aurora.

DOÑA AURORA

Anduviste descortés con el capitán, Arbués.

ARBUÉS

Vuestro padre...

DOÑA AURORA

Sin demora me debiste de avisar de su llegada, y al punto saliera yo.

DON CÉSAR

Sea asunto concluido: él atajar debió mi prudente paso.

DOÑA AURORA

Si vos salís en su abono yo su falta le perdono. (_A Arbués, que se va_). Sal.

ESCENA XI

DON CÉSAR y DOÑA AURORA

DOÑA AURORA

¿Puedo saber acaso la causa que aquí os obliga a presentaros ahora?

DON CÉSAR

Es un secreto, señora; perdonad que no os lo diga. Confiarlo solo debo a vuestro padre.

DOÑA AURORA

(_Retirándose_). En tal caso...

DON CÉSAR

(_Deteniéndola_). Aguardad.

DOÑA AURORA

Decid.

DON CÉSAR

Acaso vais a enojaros.

DOÑA AURORA

Me atrevo a esperar de vuestro honor, que no me osará decir nada que no pueda oír sin peligro o sin rubor.

DON CÉSAR

Nada, señora, ¡yo os juro por la honra en que nací, que nada oiréis de mí que no sea noble y puro!

DOÑA AURORA

Hablad, pues.

DON CÉSAR

Que fui, sospecho, torpe por demás, señora, si no habéis visto hasta ahora el arcano de mi pecho.

DOÑA AURORA

¿Cómo queréis que comprenda secretos que en él guardáis, si no me los reveláis?

DON CÉSAR

Si en los ojos una venda de indiferencia y rigor no os hubiérais puesto, Aurora, me ahorrarais hacer ahora la relación del amor.

DOÑA AURORA

¿Conque amáis?

DON CÉSAR

Con frenesí.

DOÑA AURORA

¿Pues y a quién?

DON CÉSAR

A un ángel.

DOÑA AURORA

¡Oh! ¿Y os paga?

DON CÉSAR

Creo que no.

DOÑA AURORA

¿Lo sabe?

DON CÉSAR

Creo que sí.

DOÑA AURORA

¿Se lo habéis dicho?

DON CÉSAR

Jamás.

DOÑA AURORA

¿Por qué?

DON CÉSAR

Porque es mi pasión, más que amor, veneración; idolatría quizás. Es un amor que no tiene en su vil naturaleza un átomo de impureza; amor que del cielo viene. Es un innato cariño tan casto como profundo, tan puro como el armiño, tan inmenso como el mundo. Sin otro bien, ni otro dueño, ni más afán, ni más guía en la tierra, noche y día con él vivo, con él sueño. Un amor sublime, santo; mas tan tirano, tan fiero, que sus fuerzas considero a mis solas con espanto; porque no hay ley, no hay deber que pueda mi corazón al poder de mi pasión con ventajas oponer. Si la que amo me dijera: «Sé traidor, véndete esclavo», mi fe llevando hasta el cabo me infamara y me vendiera.

DOÑA AURORA

¡Jesús, qué amor tan horrendo! ¿Dónde adquirido lo habéis?

DON CÉSAR

¿Os reís?

DOÑA AURORA

¿Pues qué queréis si os estáis contradiciendo?

DON CÉSAR

¿Dó está la contradicción?

DOÑA AURORA

¡Pues ahí es nada! ¿Un cariño tan puro como el armiño, una sagrada pasión, de cuyo infernal poder creéis que os llegue a obligar vuestro rey abandonar, la libertad a vender?

DON CÉSAR

Sin vacilar un momento.

DOÑA AURORA

¿Porque una mujer os ame consentís en ser infame, traidor y esclavo?

DON CÉSAR

Consiento.

DOÑA AURORA

Haceos un poco atrás.

DON CÉSAR

¿Por qué?

DOÑA AURORA

Esa pasión que tanto ponderáis, más que amor santo, es amor de Satanás.

DON CÉSAR

¡Infeliz del corazón que tal amor no comprende!

DOÑA AURORA

Más lo es en el que se enciende la llama de tal pasión.

DON CÉSAR

¡No os mofarais de ella así si la comprendierais, no!

DOÑA AURORA

¿Y quién os dice que yo no guardo ese amor en mí?

DON CÉSAR

(_Sorprendido_). ¡Vos!

DOÑA AURORA

Don César, solo Dios amor tan ciego merece.

DON CÉSAR

Amor es Dios, y enloquece.

DOÑA AURORA

Y loco estáis.

DON CÉSAR

(_Se arrodilla_). ¡Ah! Por vos.

DOÑA AURORA

¡Insensato!

DON CÉSAR

Por vos, sí; yo os amo, Aurora, os adoro.

DOÑA AURORA

¿Pues creéis que yo lo ignoro?

DON CÉSAR

¡Cielos! (_Álzase del suelo, acercándose a Aurora_).

DOÑA AURORA

(_Apartándose_). No lleguéis a mí.

DON CÉSAR

¿Me rechazáis?

DOÑA AURORA

¡A fe mía! Yo acepto vuestro respeto, mas no quiero ser objeto de una torpe idolatría. No soy más que una mujer, y del Criador hechura; solo como criatura estimada quiero ser.

DON CÉSAR

Esas palabras, Aurora, que una esperanza me dan...

DOÑA AURORA

Si tal creéis, capitán, olvidadlas desde ahora.

DON CÉSAR

Me confundís, y no sé unir con vuestra bondad vuestro rigor.

DOÑA AURORA

En verdad que yo tampoco sabré tal arcano descifraros. Lo que sí os sabré decir es que no puedo admitir vuestro amor; mas sin reparos mi amistad toda os ofrezco, Creedme: Dios me es testigo de que os quiero por amigo, mas por galán, no os merezco.

DON CÉSAR

¡Cómo!

DOÑA AURORA

Os lo diré mejor, y no me guardéis encono: vuestra amistad ambiciono, vuestra pasión me da horror.

DON CÉSAR

Me asombráis.

DOÑA AURORA

Es un arcano que penetrar no podemos; galán, jamás nos veremos; amigo, aquí está mi mano. (_Doña Aurora le tiende la mano_).

DON CÉSAR

¡Ah! Os entiendo. Compasión os causó mi amor, y ahora burlaos os plugo, Aurora, con mi pobre corazón. Mas esta mano que estrecho sobre él, y que llevo al labio... (_Va a besar la mano; doña Aurora se lo impide_).

DOÑA AURORA

La boca le hará un agravio; no la levantéis del pecho.

DON CÉSAR

Ese tono...

DOÑA AURORA

Es harto serio.

DON CÉSAR

No os comprendo. Si es capricho de vuestro humor...

DOÑA AURORA

Ya os lo he dicho, capitán: es un misterio que yo no entiendo tampoco.

DON CÉSAR

Pues yo lo penetraré.

DOÑA AURORA

¿Cómo?

DON CÉSAR

A vuestro padre haré que me lo explique.

DOÑA AURORA

Estáis loco.

DON CÉSAR

En eso parar espero con vuestras contradicciones.

DOÑA AURORA

Pues oídme unas razones terminantes, caballero.

DON CÉSAR

Hablad.

DOÑA AURORA

Me habéis ponderado vuestra acendrada pasión, y vais en mi corazón a saber lo que hay guardado. Hay un amor casto, ciego, de mi pecho en la guarida, tan largo como mi vida, tan ardiente como el fuego. Amor de goces tan suaves, tan exento de dolores, como el olor de las flores, como el cantar de las aves. Este amor es un cariño tan ajeno de impureza, como el que a tener empieza naciendo a su madre el niño. Hoguera es de inmenso ardor; mas de su llama tranquila no se extingue ni vacila el constante resplandor. En el duelo, en la ventura, en la inquietud y en la calma siempre en el fondo del alma como una estrella fulgura; y brilla su claridad en su centro solitario cual lámpara en un santuario, cual faro en la tempestad.

DON CÉSAR

¿Amáis?

DOÑA AURORA

Amo a un noble ser de quien ignoro hasta el nombre; le amo todo cuanto a un hombre puede amar una mujer. Le amo desde que le vi; le amo con toda mi fe, y al sepulcro bajaré con su amor dentro de mí. Con él sueño, con él vivo; lo que él desea, apetezco; lo que aborrece, aborrezco; y mi corazón cautivo de su sola voluntad, a ella no más obedece; él me dice: «Ama, aborrece», y amo y odio sin piedad. Me dijo: «De ese mancebo serás amiga.» Y yo os digo que vos sois mi único amigo, porque él lo quiere, y yo debo quererlo; y si él me dijera: «Véndete, esclava», ¡por Dios os juro que, como vos por mí, por él me vendiera! Ya mi secreto sabéis. Respetad de él, comedido, lo que no hayáis comprendido; y si no os satisfacéis con las razones que os dan, haced cuenta, en conclusión, que nací sin corazón. Buenas noches, capitán.

DON CÉSAR

Esperad.

DOÑA AURORA

Ni un solo instante; el alma leal que abrigo franca está para el amigo y muerta para el amante. (_Vase por la izquierda, cerrando la puerta_).

ESCENA XII

DON CÉSAR

¡Ama a un hombre, cuyo nombre no conoce! Fascinada está su alma, enamorada por él. ¿Y quién es ese hombre? Un año hace que los sigo y a nadie he visto jamás llegar. ¡Un enigma más de los que llevan consigo! Con él sueña, con él vive, lo que él desea apetece; él manda, y ella obedece y ser de su ser recibe. ¡Oh! Sí: lo expresaban bien sus ojos, su voz, su gesto. Sí, encierra un amor funesto su corazón. Pero ¿a quién? ¡Ama a un hombre misterioso de quien hasta el nombre ignora! ¿Ama y no a mí? ¡La traidora! ¡Sandio de mí! Estoy celoso. Celoso, y tal vez acecha la muerte aquí a ese Gabriel de Espinosa. ¡Cielos! ¿Si él?... ¡Él!... ¡Estúpida sospecha! Su padre... ¿Y si no lo es? ¿Si el misterio y soledad que guardan de liviandad fuera un velo infame? Arbués.

ESCENA XIII

DON CÉSAR y ARBUÉS

ARBUÉS

Aquí estoy.

DON CÉSAR

Pronto, responde: Aurora a otro hombre ama. ¿Quién es? Di. ¿Cómo se llama? ¿Adónde está ahora? ¿Adónde le vio? ¿Cuándo?

ARBUÉS

Capitán, ya os previne que acercaros a nosotros era echaros en un abismo de afán; y ya lo veis; un instante nada más que habéis hablado con ella, os ha trastornado corazón, juicio y semblante.

DON CÉSAR

La amo, Arbués, y estoy celoso. Dime por tu vida, Arbués. ¿Sabes bien si Gabriel es su padre?

ARBUÉS

¡Pues es chistoso!

DON CÉSAR

¡Ay! de la duda la hiel me emponzoña el corazón.

ARBUÉS

Pues no perdáis la ocasión de consultarla con él.

DON CÉSAR

¿Llega?

ARBUÉS

Le siento venir.

DON CÉSAR

¿Cómo?

ARBUÉS

Acostumbra a silbar recio.

DON CÉSAR

¿Y silbó? (_Llaman: aldabonada_).

ARBUÉS

De llamar acaban.

DON CÉSAR

Ve, pues, a abrir. (_Vase Arbués por el fondo llevando la llave_). Es forzoso: le hablaré; la vida en ello le va. Si se obstina..., mas no a fe, primero le salvaré y Dios amanecerá.

ESCENA XIV

DON CÉSAR, ARBUÉS y GABRIEL embozado

GABRIEL

¡Hola, señor capitán!

DON CÉSAR

Os aguardaba.

GABRIEL

¿Qué hay, pues?

DON CÉSAR

Solos.

GABRIEL

Déjanos, Arbués.

ESCENA XV

DON CÉSAR y GABRIEL

GABRIEL

Podéis hablar.

DON CÉSAR

Tal vez van mis palabras a causaros extrañeza.

GABRIEL

No lo espero.

DON CÉSAR

Muy claro con vos ser quiero.

GABRIEL

Pues no os andéis con reparos. Con cuanta más claridad habléis, vos, a mi entender os debo yo comprender con mayor facilidad.

DON CÉSAR

Yo soy...

GABRIEL

(_Interrumpiéndole_). Os conozco bien: adelante.

DON CÉSAR

En Madrigal me acantoné de orden real...

GABRIEL

Para guardarme; también lo sé: adelante.

DON CÉSAR

Hoy en pos de vuestros pasos...

GABRIEL

Venís por lo mismo; me decís cosas que sé como vos.

DON CÉSAR

Pues bien: lo que según creo ignoráis vos todavía, os diré.

GABRIEL

¡Por vida mía, capitán, que yo deseo que algo nuevo me digáis!

DON CÉSAR

Pues oíd.

GABRIEL

Estoy atento.

DON CÉSAR

La casa en este momento está cercada, y estáis preso en ella.

GABRIEL

Ya lo sé.

DON CÉSAR

¿Conque sabiéndolo ya entrasteis?

GABRIEL

Pues claro está.

DON CÉSAR

¿Por voluntad?

GABRIEL

Ya se ve.

DON CÉSAR

¿Luego confiáis?...

GABRIEL

En Dios primero, y después en mí.

DON CÉSAR

¿Sabéis que os acusan?

GABRIEL

Sí.

DON CÉSAR

¿De un delito?...

GABRIEL

(_Interrumpiéndole_). No, de dos.

DON CÉSAR

¿Sabéis cuáles?

GABRIEL

Sí por cierto.

DON CÉSAR

Pues a lo que se murmura, cualquiera de ellos...

GABRIEL

Segura trae mi sentencia: soy muerto.

DON CÉSAR

¿Con ella os chanceáis?

GABRIEL

Sí tal.

DON CÉSAR

¿Podréis probar?...

GABRIEL

Una cosa.

DON CÉSAR

¿Que sois?...

GABRIEL

(_Interrumpiéndole_). Gabriel Espinosa, pastelero en Madrigal.

DON CÉSAR

Podrán dudarlo tal vez.

GABRIEL

¿Por qué?

DON CÉSAR

Porque lo desmiente vuestro gentil continente, y es muy receloso el juez.

GABRIEL

Dios me hizo así, y en mi mano no está cambiar de figura.

DON CÉSAR

Diz que andáis con mucha holgura para ser solo un villano.

GABRIEL

Soy rico.

DON CÉSAR

Querrán papeles que os acrediten de tal.

GABRIEL

Resmas tengo en Madrigal de los de envolver pasteles.

DON CÉSAR

¿Hay algunos con pinturas?

GABRIEL

Mil.

DON CÉSAR

¿Son estampas de santos?

GABRIEL

Hay de todo.

DON CÉSAR

¿Y entre tantos, hay conocidas figuras?

GABRIEL

¿Echáis menos, capitán, alguna?

DON CÉSAR

No; mas ha un rato que el juez buscaba un retrato fiel del rey don Sebastián.

GABRIEL

Siento no tener ninguno.

DON CÉSAR

Pues creo que el juez pretende deteneros, porque entiende que lleváis sobre vos uno.

GABRIEL

¿Qué habría en que le llevara, para que en mí se encarnicen los golillas?

DON CÉSAR

(_Mirándole atentamente_). Es que dicen que le lleváis en la cara.

GABRIEL

Ni es tan deforme la mía, ni osara yo andar por cierto con la cara que un rey muerto usaba cuando vivía.

DON CÉSAR

Pues la justicia cree ver en vos semejanza tal con él, que de vos muy mal sospecha.

GABRIEL

¡Cómo ha de ser! (_Un momento de pausa_).

DON CÉSAR

Yo os cobré afecto: fiad vuestro secreto de mí, y al depositarlo aquí lo echáis en la eternidad.

GABRIEL

Mozo, si tuviera un día que fiar algo a algún hombre, creed, os juro a mi nombre, que de vos lo fiaría.

DON CÉSAR

Fiadme ese nombre, pues.

GABRIEL

Gabriel: lo acabáis de oír.

DON CÉSAR

¡Os obstináis en morir!

GABRIEL

Ley de los que nacen es.

DON CÉSAR

¡No me entendéis!

GABRIEL ¡Vive Dios! Ni vos me entendéis tampoco a mí.

DON CÉSAR

Pareceisme loco.

GABRIEL

Y a mí mentecato vos. Porque a la verdad, mancebo, grima me da contemplaros, así el seso devanaros por decirme algo de nuevo. Tras de tanto ir y venir, ¿no habéis echado de ver que yo no quiero entender lo que me queréis decir? ¿Os figuráis que viví entre el pueblo catorce años, sin percibir los extraños cuentos que corren de mí? ¿Pensáis que es esta la vez primera que en mí repara el vulgo, y que cara a cara me veo yo con un juez? Venid acá, pobre niño. ¿Pensáis que no conocí que en vos germinó hacia mí un simpático cariño? Yo como en un libro leo claro en vuestro corazón, y bien de vuestra afición la causa escondida veo. Sé que a mí os atrae un nudo cuyo mágico poder, os hace ante mí poner vuestro pecho por escudo. Pero su atracción oculta resistid; porque os advierto que ese nudo con un muerto os estrecha y os sepulta. Resistid; porque un ser soy que infesto el lugar que habito, que cuanto toco marchito y asolo por donde voy.

DON CÉSAR

¿Qué me importa? El horror mismo del misterio que hay en vos de sí me arrebata en pos, y ciego voy a su abismo.

GABRIEL

¡Mancebo!

DON CÉSAR

Con vos iré por doquiera que vayáis. Oídme, y cuando sepáis mi secreto...

GABRIEL

Ya lo sé.

DON CÉSAR

¿Qué sabéis?

GABRIEL

Cuanto ha pasado por vuestro pecho hasta ahora. No ignoro nada: de Aurora sé que estáis enamorado. Sé que por ella me habláis, y que tras ella venís, y que por ella vivís, y que con ella soñáis. ¿Creéis que en vuestro semblante no he conocido al entrar que la acababais de hablar? Y en vuestro mustio talante, ¿creéis que no entiendo acaso que el amor de vuestro pecho al declararla, no ha hecho de vuestras palabras caso?

DON CÉSAR

¡Caballero!

GABRIEL

¡Qué demonio! De todo estoy enterado, hasta de que habéis pensado pedírmela en matrimonio.

DON CÉSAR

Sí, que mi amor...

GABRIEL

(_Interrumpiéndole_). Sé que es grande, profundo, honesto y leal: pero es un amor fatal, imposible.

DON CÉSAR

Que os demande por qué dejad.

GABRIEL

Lo primero, porque si mal no me fundo, no os quiere ella: lo segundo, porque yo tampoco quiero.

DON CÉSAR

¡Me escarnecéis!

GABRIEL

¡No, por Dios! ¿Y a qué viene el enojaros? ¿No queréis que hablemos claro? Pues claro os hablo yo a vos.

DON CÉSAR

¡Ea, pues! Claros hablemos, y sepamos de una vez a qué atenernos.

GABRIEL

¡Pardiez! No alcéis la voz, que podemos a las gentes de la casa despertar, y creer pueden cosas que aquí no suceden, capitán.

DON CÉSAR

Lo que aquí pasa es que quiero penetrar el misterio que os rodea y que es fuerza que así sea; porque no he de tolerar en calma, como un villano, que tan sin razón los dos, despreciéis mi amistad vos y vuestra hija mi mano. Confieso que el alma mía del punto en que os llegó a ver, por vos comenzó a tener misteriosa simpatía. Confieso, sí, que amo a Aurora con amor tan delirante que no hay acción que me espante por ella; mas me devora a par con el del amor, el fuego de un justo enojo, y no quiero a vuestro antojo ceder sin razón mejor. Soy noble, y cuando os ofrezco mi raza unir con la vuestra, que me deis más noble muestra de lo que valéis merezco; porque si no, con derecho tendré por cosa segura, lo que de vos se murmura y lo que yo me sospecho.

GABRIEL

¿Y qué es lo que sospecháis?

DON CÉSAR

Que sois...

GABRIEL

¿Quién?

DON CÉSAR

Un impostor, y que desecháis mi amor...

GABRIEL

¿Por qué?

DON CÉSAR

Porque vos la amáis.

GABRIEL

¡Desdichado!

DON CÉSAR

Una de dos: satisfacedme al momento, o sepulcro este aposento es para mí o para vos.

GABRIEL

Niño, dándoles gran precio la mayor satisfacción que debo a tu protección y a tu amor, es el desprecio. Ve, pues, si te satisface la de que no los admito, porque el amor no me place, y el favor no necesito.

DON CÉSAR

¿Eso a mí?

GABRIEL

Y antes que te abra sepulcro, entiende que puedo abismarte con un dedo como con una palabra.

DON CÉSAR

Decídmela.

GABRIEL

No la esperes.

DON CÉSAR

Pues bien, quiero en mi despecho ser o muerto o satisfecho. (_Don César desenvaina su espada, yendo contra Gabriel. Este desenvaina la suya, poniéndose en guardia, en cuyo punto aparece Aurora_).

GABRIEL

Sea, pues que tú lo quieres.

ESCENA XVI

GABRIEL, DON CÉSAR y DOÑA AURORA; después DON RODRIGO

DOÑA AURORA

¡Teneos!

DON CÉSAR

Todo es en balde. (_La puerta del fondo se abre de repente y sale don Rodrigo, detrás del cual se ven cuatro soldados con mosquetes en la parte exterior de la puerta. Gabriel baja su espada, dando un paso atrás con tal rapidez que el juez no pueda tener tiempo de apercibirse de que estaba en guardia_).

DON RODRIGO

En nombre del rey.

GABRIEL

¿Qué es eso?

DON RODRIGO

Gabriel Espinosa, preso sed.

GABRIEL

Lo estoy, señor alcalde.

DON RODRIGO

¿Cómo?

GABRIEL

Ese mozo, sintiendo que aún en vela andaba yo, por esa ventana entró, que me fugara temiendo: hallándome en pie y armado, darme a prisión me intimaba, y mi espada le entregaba cuando vos habéis entrado.

DON RODRIGO

Vuestras armas y equipaje quedan embargados. (_A don César_). De él y ellas te encargo. Gabriel Espinosa, vuestro viaje no os es dado continuar hasta que duda no quede de quién sois.

GABRIEL

Su merced puede cuando guste comenzar sus indagaciones.

DON RODRIGO

Luego interrogar me es preciso testigos; mas, ya os lo aviso, preso estáis. (_A don César_). Con él te entrego aquella mujer.

GABRIEL

Señora se dice, alcalde: esta dama noble es cual vos, y se llama, por buen nombre, doña Aurora.

DON RODRIGO

Si es dama y noble, después lo sabremos.

GABRIEL

¡Quiera Dios que no os pese luego a vos saberlo!

DON RODRIGO

Excesiva es vuestra arrogancia.

GABRIEL

No tanta como tener con vos puedo.

DON RODRIGO

Nadie a mí me infunde miedo.

GABRIEL

Pues a mí nadie me espanta. Conque adelante.

DON RODRIGO

Adelante. Vos a ese cuarto, señora, y vos dad la espada ahora al capitán.

GABRIEL

Al instante. (_Alargando la espada sin soltarla_). Ahí la tenéis, y os suplico, joven, que si no os enoja, me la guardéis, que es la hoja buena y el puño muy rico. (_Gabriel entrega su espada a don César, quien, al mirarla, exclama asombrado_):

DON CÉSAR

¡Jesús!

GABRIEL

Ved con atención su primor.

DON CÉSAR

¡Corona real tiene el pomo!

GABRIEL

Y el tazón las armas de Portugal.

DON RODRIGO

¡Hola! Pondréis a mi alcance cómo hubisteis esa espada.

GABRIEL

Dadlo por cosa alcanzada: la compré en Cintra de lance.

DON RODRIGO

(_Acercándose y viendo la espada que tiene don César_). ¡Prenda regia!

GABRIEL

¡Por San Juan! Ya lo creo; como que es prenda de un rey portugués: fue del rey don Sebastián.

DON RODRIGO

(_A don César, aparte_). (César, guárdale, por Dios; porque si se huye, perdemos la cabeza ambos a dos).

DON CÉSAR

(Ya lo sé.) (_Vase don Rodrigo por la puerta del fondo_).

ESCENA XVII

GABRIEL y DON CÉSAR.

(_Don César va a acercarse a Gabriel con precipitación, este le contiene con un gesto_).

GABRIEL

No hagáis extremos, que os perdéis.

DON CÉSAR

¿Pero sois vos?...

GABRIEL

¿Quién?

DON CÉSAR

Él.

GABRIEL

Porfiado estás.

DON CÉSAR

Pero...

GABRIEL

¿Y si fuese quizás?

DON CÉSAR

Muriera por vos, señor.

GABRIEL

Dormir un poco es mejor. Dejad a Dios lo demás. (_Vase por la izquierda, dejando a don César estupefacto_).

FIN DEL ACTO PRIMERO

NOTA

Las escenas quinta, sexta, séptima, décima y undécima de este acto segundo no hubieran podido ser terminadas por mí sin el eficaz auxilio de mi amigo don José María Díaz, que me ha ayudado a escribirlas, sacándome generosamente del atolladero en que me tenían metido las dificultades de su desempeño. Las variaciones, inversiones y adiciones que después han sufrido, las han dejado tales, que ni el señor Díaz ni yo seríamos probablemente capaces de distinguir en ellas los versos que a cada cual pertenecen; yo no debo, sin embargo, apropiarme la parte que no me corresponde de estas escenas; y si por ventura nuestra el público las aplaude, el señor Díaz tiene derecho a sus aplausos; lo que se complace en decir públicamente su mejor amigo,

JOSÉ ZORRILLA

ACTO SEGUNDO

La misma decoración del acto primero

ESCENA PRIMERA

DON CÉSAR. Aparece sentado y meditabundo.

DON CÉSAR

Dijo bien; no pertenece a la tierra el ser de ese hombre. ¡Me fascina, me enloquece! ¡Que en derredor de su nombre gira el mundo me parece! Sí; de cuanto le rodea es el eje, el punto fijo, todo lo demás voltea en torno suyo. Me dijo que iba a dormir, pero vela; no he cesado de sentir sus pasos, por más cautela que puso al ir y venir por su aposento. Recela que le sorprendan; previene cauto el porvenir, y pienso que entre su equipaje tiene objetos que le conviene no mostrar. ¿Es él? ¡Inmenso riesgo corre!... ¿Y si no es? ¡Ay de mí! Siempre es de Aurora padre, hermano..., algo... A través doy con todo; me devora la impaciencia... Llamo, pues. (_Llama a la puerta por donde se fue Gabriel en la última escena del acto primero_).

ESCENA II

DON CÉSAR y GABRIEL

GABRIEL

¿Qué me queréis?

DON CÉSAR

Advertiros de que mi padre el alcalde vendrá pronto.

GABRIEL

Será en balde.

DON CÉSAR

No lo será el preveniros, que toda la noche ha estado declaraciones oyendo de gentes que ha ido prendiendo.

GABRIEL

Pues el tiempo ha malgastado.

DON CÉSAR

Vuestra situación es grave.

GABRIEL

Lo sé.

DON CÉSAR

Quizás un proceso...

GABRIEL

Vuestro padre anda ya en eso.

DON CÉSAR

¿Culpado saldréis?

GABRIEL

¿Quién sabe?

DON CÉSAR

Mi padre es hombre tenaz.

GABRIEL

¡Pues a buena parte viene!

DON CÉSAR

Es que tal vez os condene.

GABRIEL

Cumplo la pena y en paz.

DON CÉSAR

Mas si antes que vuelva él hacer prevención alguna os importa...

GABRIEL

¿A mí? Ninguna.

DON CÉSAR

¡Señor!

GABRIEL

Llamadme Gabriel.

DON CÉSAR