libro I
cap. II.
Nota 210:
Leguina.—Ob. cit.
Nota 211:
Picatoste.—Ob. cit.
Nota 212:
Periódico: Unión ibero-americana. Número 82.
Nota 213:
Nazario y Cansel.—Ob. cit.
Nota 214:
Pedro Mártir de Anglería.—Ob. cit.
Nota 215:
Nazario y Cansel.—Ob. cit.—Dice el cronista Oviedo:
“Tornando á nuestro propósito é camino, digo que después que passó esta armada á la isla de Boriquén ó Sanct Joan, vino á esta de Haytí, que llamamos Española, é tomó puerto en ella el mes de deçiembre del mesmo año de mill é quatroçientos é noventa é tres años, en Puerto de Plata, que es de la banda del Norte. E desde allí fué por la costa abajo al Occidente á la Isabela, é de allí pasó á Monte Crispto, donde señoreaba el rey Guacanagarí, que es á donde agora se llama Puerto Real.”
Nota 216:
En el mapa está signado _mt. xp._
Nota 217:
Cerca de lo que es hoy _Cabo Haitiano_; está signado en el mapa _C. St._ (cabo Santo); y en el mismo sitio está trazado con letra gótica: _nabidat_. (El fuerte de Navidad).
Nota 218:
En el mapa está signado: _y tortuga_.
Nota 219:
En el mapa: _p. de S. nicul_. (San Nicolás).
Nota 220:
En el mapa: _punta de Cuba_.
Nota 221:
En el mapa están designados varios nombres de esta costa de Jamaica.
Nota 222:
En el mapa: _p. bueno_.
Nota 223:
En el mapa: _C. de Cruz_.
Nota 224:
Están signadas en el mapa.
Nota 225:
En el mapa está puesta la palabra _abangelista_ en el último extremo occidental de la figura trazada como isla de Cuba. Los indios la llamaban _Guanaja_.
Nota 226:
Falta todo el Departamento occidental.
Nota 227:
En el mapa, _mar oceanny_.
Nota 228:
En el mapa: _C. de. S: miguel_.
Nota 229:
En el mapa: _alto belo_.
Nota 230:
En el mapa: _beata_.
Nota 231:
En el mapa: _naiba_.
Nota 232:
En el mapa la isla _adamanay_ está unida á la Española, y signado: _saona_.
Nota 233:
Nazario y Cansel.—Ob. cit.
Nota 234:
Los indios llamaban á Colón _Guanimiquení_, que significa: el señor de tierra y agua.
Nota 235:
Nazario y Cansel.—Ob. cit.
Nota 236:
No hay que confundir este viaje, que podemos llamar _parcial_ ó _inter-colonial_, con el tercero de Colón que fué en 1498 y en el cual descubrió á Trinidad y Continente sud-americano. Juan de la Cosa no acompañó al Almirante en su tercera empresa, como equivocadamente dice el padre Nazario en su artículo de la “Revista de Puerto-Rico”.
Nota 237:
“La Correspondencia de Puerto-Rico.”—21 de Noviembre de 1893.
Nota 238:
Periódico: “Revista de Puerto-Rico”.—19 de Diciembre de 1893.
Nota 239:
Montaner y Simón: Editores.—1890. Tomo 5°
Nota 240:
Imp. lith. de Lemercier Benard et Cie.
Nota 241:
Periódico: [Unión ibero americana].—1° de Mayo de 1892.
Nota 242:
Cronau.—Ob cit. Tomo I pág. 358.
Nota 243:
Colón descubrió Tierra-firme en su tercer viaje—1498.—Divisóla, en efecto, el primero de Agosto, y el gran marino, que muchas veces había tomado las islas por tierra-firme, esta vez fué á la inversa y tomó el continente por isla, y le llamó _Isla Santa_.
Nota 244:
El padre Nazario atribuye á este navegante—núm. de la Revista citado—el descubrimiento que corresponde á Giovanetti Cabotto ó John Cabot, como dicen los ingleses. La patente de autorización dada por el rey Enrique VII es de 5 de Marzo de 1496.
Nota 245:
Así como se supieron inmediatamente los descubrimientos del gran Ligur en las cortes de Europa se tuvo conocimiento en España del descubrimiento de Juan Cabot; máxime, cuando los aprestos marítimos se efectuaron públicamente, en la bahía de Bristol, por una sociedad de comerciantes. Los cuatro navíos equipados en Bristol se dieron á la vela en la primavera de 1498, fondeando el 24 de Junio de ese año en la costa de Labrador. En el estío de ese mismo año emprendió Sebastián Cabot otro viaje, siguiendo el derrotero de su padre, descubriendo la isla de Terranova, que llamó _Tierra de los bacalaos_ y llegando hasta las inmediaciones de la Florida.
Nota 246:
En el mapa de Juan de la Cosa está con letra gótica esta asignación: _este cavo fe descubierto en ano de mil cuatrocientos noventa y nueve por castilla syendo descubridor Vicentians_.
Nota 247:
Nazario y Cansel.—Número de la Revista citado.
Nota 248:
Dice Cronau, tomo II, pág. 47: “Por más que Cristóbal Colón ya hubiese descubierto á Cuba en el año de 1492, quedó aún por bastante tiempo indeterminado el problema de si era isla ó continente. Ya se sabe que el gran genovés murió en la creencia de que Cuba pertenecía al continente asiático y que era idéntico al país de Mangi.—Mas ya en vida del Almirante había personas que opinaban de distinta manera.”
Nota 249:
Dice el doctor Sophus Ruge—citado por Cronau:—“Como fiaba más en la carta geográfica de Toscanelli y otros, referentes á las discusiones de Cipangu, que en su propia experiencia, creyó que la isla Española era tan grande como toda España, y colocó la costa septentrional de la Gran Antilla (Cuba) bajo el grado 40 de latitud”.
Nota 250:
Mártir de Anglería—Década segunda, lib. X, cap. I. (1516) dice: “Desde que resolví obedecer á los que me pedían que en nombre de Vuestra Santidad escribiera estas cosas en latín, yo, que no soy del Lacio, puse cuidado de no poner nada sin averiguarlo bien. Fuí á verme con el Prelado de Burgos, patrono de estas navegaciones, de quien arriba se hizo amplia moción. Encerrándonos en una habitación, tuvimos en las manos muchos indicadores de estas cosas; una esfera sólida del mundo con estos descubrimientos, y muchos pergaminos, que los marinos llaman cartas de marear, una de las cuales la habían dibujado los portugueses, en la cual dicen que puso mano Américo Vespucio, florentino, hombre perito en este arte, que navegó hacia el Antártico. La otra (_carta de marear_) la comenzó Colón cuando vivía é iba recorriendo aquellos lugares, y en ella su hermano Bartolomé Colón, Adelantado de la Española añadió lo que juzgaba, pues él también recorrió aquellas costas.—Además, cada uno de los castellanos que, según su propia persuasión, sabía medir tierras y costas, se trazó su pergamino de navegar. _De entre todas conservan como más recomendables las que compuso aquel Juan de la Cosa_, compañero de Ojeda, que dijimos lo mataron los caramairenses en el puerto de Cartagena, y la de otro piloto llamado Andrés Morales, ya por la mayor experiencia de aquellas cosas (pues el uno y el otro estaban ya no menos familiarizados con aquellas regiones que con las habitaciones de su casa), ya porque estaban reputados por más entendido que los demás en Cosmografía naval.”
Nota 251:
Brau.—Ob. cit.
Nota 252:
Las Casas empezó á escribir de los asuntos de Indias en 1527.
Nota 253:
Nazario y Cansel.—Ob. cit.
Nota 254:
Puerto-Rico (Nav.) Los indios se referían á las islas de Barlovento, ocupadas por los _caribes_.
Nota 255:
Puerto-Rico. (Nav.).
Nota 256:
Revista puertorriqueña: 19 de Noviembre de 1893.
Nota 257:
El Diario popular de Mayagüez; núm. del 19 de Noviembre de 1893, dedicado á conmemorar el Cuarto Centenario del descubrimiento de Puerto-Rico.—Citamos los dos periódicos porque encontrando los vocablos _Burinkem_ y _Burikem_, dados á luz en un mismo día y en diversos periódicos, ignoramos cuál es el verdadero del doctor Domínguez, y en cuál pecó el cajista á juicio del erudito escritor de la ciudad del Oeste.
Nota 258:
Téngase en cuenta, que antiguamente se escribía la _q_ ó la _ch_, indistintamente. En la obra de don Fernando Colón unas veces se lee _Borichén_ y otras _Boriquén_. Aunque haya error en la manera de escribir Anglería el nombre indígena de la isla de Puerto-Rico, ni interpola la _n_, ni la denomina _Carib_.
Nota 259:
En esta fecha fué que se dió á la estampa, por vez primera, el manuscrito del hijo del Almirante.
Nota 260:
Memorial al Cardenal Cisneros, por los Padres Priores de San Gerónimo, en Santo Domingo, á 20 de Enero de 1517.—Colección de documentos inéditos del Archivo de Indias.—Ni hay la intrusa _n_, ni llaman á la isla _Carib_.
Nota 261:
Gómara empezó á escribir su _Historia de las Indias_ en 1540, y la publicó en Zaragoza el año de 1552, habiendo sido traducida al latín, al francés y al italiano.
Nota 262:
Otto Neussel toma el vocablo tal como lo trae la carta de Chanca al nombrar por primera vez la isla de Puerto-Rico, y lo traslada al mapa que presenta para ilustrar _Los cuatro viajes de Colón_. También comete el error de signar á toda la Española _Bohío_.
Nota 263:
Periódicos citados.
Nota 264:
Barcia: Diccionario general etimológico de la lengua española.—1881.
Nota 265:
Jozón.—Ob. cit.
Nota 266:
Jozón.—Ob. cit.
Nota 267:
M. Max Müller—Leçons sur la science du langage.
Nota 268:
Max Muller.—La Stratification du langage.
Nota 269:
Mr. Julien Vinson, profesor de la Escuela de lenguas orientales vivas de París ha sostenido con brillantes datos que “el oeste y el norte de Europa fueron poblados en los tiempos prehistóricos por razas que hablaban lenguas que se refieren al tipo eúskaro.” Y el filólogo E. Sanchez Calvo—ob. cit.—esplica todo el origen etimológico de los nombres de los dioses de la Mitología por medio de estas dos palabras claves: _han_ y _ber_. Aquélla onomatopeya de la espiración, y ésta del hervor del agua, cuyo fenómeno al observarlo por vez primera la familia salvaje y contemplar atónita, que del fondo de la vasija llena de agua y aproximada al fuego salía, al poco rato, un rumor y luégo un ruido creciente, se aproximarían todos á admirar la nube de vapor y la multitud de burbujas agitándose y estallando. En el agua hirviente, que murmuraba _ber_, _ber_, _ber_, _ber_, creerían, los primeros que la observaron, que había un sér animado, un espíritu en movimiento.
Nota 270:
E. Alvarez Pérez.—Gramática filosófica é histórica-comparativa de la lengua castellana. 1893.
Nota 271:
Tomada de la edición que se hizo en Viena en la tipografía imperial y real de la Corte. 1868.
Nota 272:
Había una lengua general en todas las islas, excepción hecha de las islas ocupadas por los Caribes, que constituían otra raza con otros usos y costumbres, Colón tomó en San Salvador varios aborígenes y los retuvo para que le sirvieran de intérpretes. Estos se entendieron perfectamente con los naturales de la 2.ª, 3.ª y 4.ª isla. En Cuba el políglota Luís de Torres, en unión de Rodrigo de Jerez, llevaron una embajada al Cacique y creyéndose que habían llegado al reino del gran Kan le hablaron primero en hebreo, después en caldeo y por último en árabe, teniendo que apelar al intérprete de Guanahaní para que los asombrados siboneyes les entendieran. Por fin pasan á Haití, donde entran en fácil y amistosa correspondencia con los aborígenes, anotando el Almirante en Diciembre 22.—: “... tienen alguna diversidad de vocablos en nombres de cosas.”
Nota 273:
Las Casas reconoció en Haití, además de la lengua general, tres dialectos. En Jamayca se hablaba la lengua general de Cuba y Haití. Refiere Bernal Díaz del Castillo.—Ob. cit.—que al desembarcar con Juan de Grijalva en la isla de Cozumel “vino una india moza, de buen parecer, é comenzó á hablar la lengua de la isla de Jamaica... y como muchos de nuestros soldados é yo entendimos muy bien aquella lengua, que es la de Cuba, nos admiramos y le preguntamos cómo estaba allí”; y resultó que el naufragio de una canoa de pescadores de Jamayca la llevó á la isla de Cozumel.
Nota 274:
El padre Nazario opina—Ob. cit. pág. VIII. Prólogo—que los indios de Puerto-Rico, á quien él llama Carib, tenían una escritura más perfecta que la de México y el Perú.—No es posible comparar el lenguaje indo-antillano, correspondiente á tribus, que estaban en la edad de la piedra pulimentada, y cuyo mayor desarrollo de cultura tuvieran en la Española en la corte del régulo _Bohechio_, á unas lenguas como la azteca é inca, que tenían ya su escritura entre ideográfica y jeroglífica, y correspondientes á imperios con una civilización análoga á la asiria y caldea.—Fray Román Pane, heremita de la Orden de San Gerónimo, escribiendo sobre los _haitianos_, dice: “... pero como los indios no tienen escritura, ni letras, no pueden dar buena razón del modo que han sabido ésto (su origen) de sus antepasados, y así no conforman en lo que cuentan, ni aun se puede escribir con orden lo que refieren.”—En cambio los mexicanos fabricaban papel con los filamentos de las hojas del maguey, el cual machacaban en agua, y extraida la fibra, la unían por capas, como las hojas del _xiperus_ de Egipto. Y el arte de trasmitir los hechos, por medio de las pinturas jeroglíficas en este papel, y en pergamino ó lienzo, existía en el Anahuac antes de la llegada de los Aztecas. El mismo Cortés tuvo ocasión de apreciar estos trabajos: habiendo dicho á Moctezuma le indicase sobre la costa oriental un buen fondeadero para sus buques, mandó Moctezuma al momento se le trajese el mapa de toda la costa, desde el punto en donde hoy se eleva Veracruz hasta el río Guazacalco. Los Incas usaron los _quipos_ ó cordones gruesos como nudos, de los cuales pendían cordoncillos de diversos tamaños y colores, y de ellos se valieron para contar el tiempo y las cosas. El blanco significaba la guerra; el amarillo el oro, etc.
Nota 275:
La radical _bo_, _grande_, _señor_, está en contraposición, en el lenguaje indo-antillano, con la radical _bi_, _pequeño_; por ejemplo, _bibi_j_agua_, especie de hormiga; _bi_j_a_, la semilla del achiote, de la en cual hacía el indio una pasta para untarse la piel y defenderla de la picada de los mosquitos; _bi_j_irita_, pajarito de Cuba; _bieque_, tierra pequeña; _biminí_, pequeño lugar de agua, etc.—No debe confundirse la radical _bo_ con el sufijo _abon_, que lo encontramos en la terminación de muchos nombres de ríos, como Cayrabón, Manatuabón, Mucarabón, Taynabón y Usabón en Puerto-Rico; y Daynabón, Inabón, Macabón, Quiabón y otros en Santo Domingo. Algunos nombres de ríos han perdido la final _n_, como Gurabo y Guaorabo por Guarabón; Guanajibo por Guanajiabón, y otros han sufrido mayor evolución, como Bayamón por Guayabón, y Cañabón por Caynabón, etc.
Nota 276:
En asirio, señor es _belu_, en hebreo _ba’al_; en árabe _ba’l_. En persa, jefe es _bari_; en celta, _bren_; en galo, _brenno_; en bretón, _brenín_; en irlandés, _barn_; y en anglo-sajón, _beorn_. Derivados de la raíz _ber_, cuya forma arcáica se conserva mejor en el eúskano _bero_, que significa calor. “Dos palabras iguales al principio, viajando luégo cada una con su tribu, adquieren tan disfrazadas formas que es difícil reconocerlas por más que guarden siempre su raíz.”
Nota 277:
La _n_ entraña plural de _que_.
Nota 278:
Los indígenas llamaban á sus ídolos _Cemi_, evolución de _Guamí_, equivalente á _el que manda_, _el dueño_.
Nota 279:
En el Mapa para ilustrar los viajes de Sir Walter Raleigh, desde la isla de Trinidad hasta el bajo Orinoco, compilado de observaciones personales y del Atlas de Venezuela de Codazzi, por _Sir Robert Schombuck_, y cuyo mapa se encuentra en la obra de F. Michelena y Rojas: _Exploración oficial del Orinoco y Amazonas_ (1867), se le aplica el nombre de _Carí_ á la isla de Trinidad.
Nota 280:
Padre José Gumilla.—Las naciones de las riberas del Orinoco. 1745.
Nota 281:
Restrepo.—Ob. cit.
Nota 282:
Hemos usado la palabra _raza_ y no _pueblo_ ó _nación_, por que creemos que la tribu india de los _Guaycure_, en la costa occidental de la América del Norte, y de la cual se supone procedían los indígenas de las grandes Antillas, no pertenecía á la raza _caribe_, procedente del Continente Sur.—Está probada la existencia del hombre en el Nuevo Mundo desde los tiempos más remotos, encontrándose sus vestigios en las lejanas épocas del mammut, el mastodonte, el milodonte. el megaterio y otras especies de animales monstruosos; de lo cual resulta insostenible la teoría de que la raza americana se deriva de la mogólica. El problema, pues, del origen del indio americano está por resolver. Pero nosotros tomamos el Archipiélago antillano, para el estudio de sus habitantes, tal como le encontraron los conquistadores, y de sus propias crónicas se destacan las dos _razas_, con sus usos, costumbres, lenguajes y tipos humanos muy diversos.—Generalmente se acuerda hoy día mirar la especie humana como única; pero esto no impide reconocer, entre las diversas naciones que pueblan nuestro globo, diferencias numerosas más ó menos acentuadas, conformaciones hereditarias más ó menos permanentes. Se ha convenido en designar estas modificaciones particulares bajo el nombre de _razas_, y admitir así la variedad en la unidad. Estas razas, tan pronto se propagan por generación, tan pronto se combinan y se transforman por crecimiento. La idea de estas modificaciones es muy antigua. Moisés, y más tarde Eforo de Cumes, han dividido los hombres, el uno en tres razas, según los tres hijos de Noé, y el otro en cuatro, según los _cuatro puntos cardinales_. Linneo reconocía (1766) en su _Homo sapiens_, cuatro variedades. Blumenbach proponía cinco razas: caucásica, mogola, etiópica, americana y malaya. Dumeril seis, añadiendo la hiperbórea. Bory de Saint-Vincent, que distingue quince especies de hombres, reconoce razas y sub-razas. Cuvier y Moquin Tandon tres razas principales: blanca, amarilla y negra. Isidoro Geoffroy Saint-Hilaire analiza las razas humanas, tomando por punto de partida los cabellos lisos ó crespos, la nariz sobresaliente ó deprimida, la piel blanca, amarilla ó negra y las condiciones de talla, ojos y miembros.—Esta confusión de los sabios en sus clasificaciones ha hecho que algunos admitieran para América _una sola raza_, otros dos, la _colombiana_ y la _americana_, y por fin Morton en su _Crania americana_ ha notado las diferencias considerables, y ha ensayado _el primero_ una clasificación de las razas del Nuevo Mundo.
Nota 283:
Los indígenas le llamaron _Mímasipí_ (el padre de los torrentes). Merino (1666) escribió Messippí; Dablon (1671) Mississipí; Hennepin (1680) Meschonipí; Coxe (1698) Micissip; Charlevoix (1731) Mechaseba.
Nota 284:
Las islas Lucayas, de constitución madrepórica, son de más reciente creación que la isla de Cuba, constituida por rocas eruptivas antiguas.—En el Archipiélago antillano es digno de observación una banda de islas al norte, que empezando en San Bartolomé y San Martín continúa por las Vírgenes, Santa Cruz y Puerto-Rico hasta el nudo central de Santo Domingo donde se bifurca, yendo una de las ramas por el cabo Tiburón hasta Jamaica, y la otra pasando á Cuba por el cabo San Nicolás. Estas islas son todas constituidas por rocas eruptivas antiguas, acompañadas de depósitos sedimentarios de diversas edades, desde el terreno silicoso hasta los calcáreos conchíferos y madrepóricos de época reciente, que se continúan por los arrecifes más nuevos aún de las islas Lucayas. La banda del este tiene otro carácter: comprende una docena de pequeñas islas volcánicas, formando dos alineamientos, que vienen á cortarse en la Martinica bajo un ángulo muy obtuso, lo que da al conjunto el aspecto de una curva, cuya convexidad mira al Atlántico. Una segunda hilera de islas, colocadas con menos regularidad, casi exclusivamente compuestas del calcáreo moderno, y en el número de las cuales debe contarse la isla Trinidad, que marca la unión de las islas calcáreas al Continente sub-americano, y la Barbada, arrojada 60 millas de las otras, en pleno Atlántico, constituye una cadena exterior, que al primer golpe de vista parece no tener ninguna relación con la hilera anterior. Un examen atento demuestra, que estas dos cadenas se tocan, y que la isla de Guadalupe es el punto de encuentro. La Guadalupe es, en efecto, la única de estas islas, donde se encuentra una isla calcárea unida á una isla volcánica. Todas las que preceden de sur á norte, la Granada, San Vicente, Santa Lucía, Martinica, Domínica, son exclusivamente volcánicas, sin trazas importantes de depósitos calcáreos. Después de Guadalupe la cadena se desdobla y se continúa, de un lado por las islas volcánicas de San Cristóbal, Monserrat, Santa Cruz, con las Grandes Antillas, y del otro por las islas planas y calcáreas de Antigua, Nieves, etc., á las Lucayas y al continente de la Florida.—(Ch. Sainte-Claire de Deville. E. Rochefort).
Nota 285:
Ponce de León le llamó _La Florida_, por haberle descubierto el domingo de Resurrección ó de Pascua Florida.
Nota 286:
El antiguo nombre del Orinoco fué _Paragua_, que hoy lleva un afluente del _Caroní_, según Rojas. Cuando Ordaz cruzó el Orinoco en 1536, el río era conocido con el nombre de _Uríaparia_, llamándose así también uno de los caciques de la comarca. En la misma región conocieron el río con el nombre de _Urinuco_, y por corrupción, _Worenoque_, _Orinoco_.
Nota 287:
Hemos dicho en una Nota anterior, que al negar el señor Armas la antropofagia en los Caribes había ido contra los Cronistas y la lógica de los hechos. La Mitología y la Historia nos la presentan en los pueblos primitivos. Saturno, Tántalo, Thyeste, y Lycaón son, en la fábula mitológica, antropófagos como los Lestrigones y los Ciclopes. Y la Historia nos dice, que fueron caníbales, los Scitas, Germanos, Celtas, Fenicios, Tártaros y Etíopes. La esclavitud, que hemos sostenido hasta ayer en nuestros ingenios con los pobres negros, era un canibalismo moral; pues bien, si nosotros hemos creído legal apropiarnos á nuestra satisfacción el beneficio del trabajo del esclavo, el salvaje, el caribe, creía ejercitar un derecho natural disponer de su prisionero, de su conquista, de su propiedad. A la vez, aguijoneado por el hambre en las islas pequeñas, sin rebaños ni animales, y escaso de vegetales, disponía como vencedor del fruto de su victoria, y no sólo celebraba su triunfo comiéndose, en ceremonia religiosa, algunos de sus prisioneros, sino que, como conocedor de la carestía de víveres en sus posesiones, guardaba los garzones para las épocas en que el hambre azotara sus comarcas. La vida del caribe, en la lucha por la existencia, se reducía á esta frase: matar ó ser matado; comer ó ser comido.—Los mexicanos habían reducido ya la antropofagia á festividad religiosa, era una atenuante del proceder caribe y un paso tardo á su desaparición, ya iniciada y acentuada en el Perú. Aquella infeliz víctima, tendida en el ara porfidiana y á la cual el cruento victimario, con silíceo cuchillo de obsidiana arrancaba el corazón, para llevarlo sangriento y humeante, á los labios del ídolo, esperando del terrible dios auspicios favorables, ¡cuánta similitud con el sacrificio de Ifigenia, la hija de Agamenón y de Clitemnesta, ante el altar de Diana en Aulide, para obtener del tremendo é irascible oráculo favorables auspicios en pro del jefe de los ejércitos griegos en la guerra de Troya! Sacrificio por sacrificio, entrambos obedecían á fanatismo religioso; pero eran, sin duda, el reflejo y la reminiscencia de tiempos antropofágios muy posteriores, y los últimos arranques instintivos de una época sanguinaria.
Nota 288:
Dice Pedro Mártir de Anglería.—Primera década,