Chapter 9 of 11 · 2518 words · ~13 min read

libro II

, cap. III:—“se descubrió otra mayor que todas las demás, la cual, llamada _Ay-ay_ por los indígenas, quisieron ellos (los viajeros) apellidarla con el nombre de _Santa Cruz_.”

Nota 300:

Nazario y Cansel.—Ob. cit.—pág. 66.

Nota 301:

Dice el Diario del Almirante: “_Lunes 26 de Noviembre._—Andaría en todo aquel día treinta y dos millas, que son ocho leguas. Dentro de las cuales notó y marcó _nueve puertos_ muy señalados.” Y glosa Navarrete: Entre los nueve que dice vió y marcó en aquel trozo de costa, deben notarse la _ensenada_ Yamanique y los puertos Jaragua, Taco, Cayaguaneque, Nava y Maraví.

Nota 302:

“_Viernes 7 de Diciembre._—Al rendir del cuarto del alba dió las velas y salió de aquel puerto de San Nicolás.”

Nota 303:

Miércoles 19 de Diciembre.

Nota 304:

Jueves 20 de Diciembre.

Nota 305:

Viernes 4 de Enero.

Nota 306:

Viernes 11 de Enero.

Nota 307:

Córdova.—Memorias geográficas, históricas, económicas y estadísticas de la isla de Puerto-Rico. 1831.

Nota 308:

El Diario popular de Mayagüez.—17 de Oct. 1893—acepta el vocablo de Muñoz y dice: “Pero ya que el Sr. Brau concede tanta autoridad á Muñoz, y la tiene indudablemente, ¿cómo no se ha fijado en que éste asegura que las naves de Colón fondearon en una _cala_, que según el Diccionario es una _ensenada pequeña_ que hace el mar, entrándose en la tierra? ¿Cómo dice el Sr. Brau que en esa _bahía_ que comprende hoy las dos poblaciones de Aguada y Aguadilla ha de fijarse por la investigación crítica el fondeadero de la flota expedicionaria, cuando _bahía_ es entrada de mar en la costa y de _gran extensión_ que resguarda las embarcaciones, y Colón, según Muñoz, llevó sus naves á una _cala_ y no á una _bahía_?”—No creemos lógico hacer un argumento de la palabra _cala_, por las mismas razones con que hemos combatido el argumento _puerto_ del padre Nazario.

Nota 309:

Diccionario marítimo español de D. José de Lorenzo, D. Gonzalo de Musga y D. Martín Ferreiro.—1864. Definiciones:

_Ancón_ Ensenada pequeña en que se puede fondear.

_Bahía_ Extensión de mar de bastante consideración dentro de las costas ó tierras, que forman su ancha boca ó entrada, y con fondo á propósito para resguardo de las embarcaciones. Diferénciase de puerto en que, á causa de su grande anchura es, por lo regular, menos abrigada de los mares y vientos, y especialmente de estos. Dentro de una bahía pueden encerrarse uno ó más puertos.

_Cala_ Pequeña y angosta ensenada que hace el mar internándose bastante en tierra.

_Caleta_ Cala pequeña; especie de hendidura en la costa.

_Canal_ La parte más profunda y limpia de la entrada de un puerto—Brazo de mar más ó menos largo con salida por ambos extremos, ó sea la porción que media entre dos tierras.

_Rada_ Paraje en el mar á corta distancia de la costa, en que pueden dar fondo las naves con resguardo de determinados vientos. Es menos segura que la ensenada y bahía.

_Ensenada_ Recodo de tierra en que entra el mar, y haciendo seno, sirve algunas veces de abrigo á las embarcaciones. En ciertos casos puede ser equivalente á golfo y saco.

_Golfo_ Brazo de mar internado gran trecho en la tierra y cuyas costas no se descubren todas desde un mismo punto.

_Puerto_ Sitio ó lugar seguro y abrigado dentro de la costa, en el interior de una bahía, en la embocadura de un río, en la orilla de éste ó en la de un lago, con fondeadero para anclar las naves y resguardarse de toda borrasca; se diferencia de la bahía en ser más pequeño y de más abrigo.

Nota 310:

El ángulo más occidental de Puerto-Rico está á los 18° 22′ latitud y 60° 56′ 15″ longitud, ó sea el comprendido entre los cabos San Francisco y Boriquén, que constituye la amplia rada donde están los surgideros de Aguada y Aguadilla.

Nota 311:

Ob. cit. pág. 96.

Nota 312:

El “Diario Popular,” de Mayagüez niega la necesidad de proveerse la armada de agua con las siguientes palabras: “Pero Colón no pudo tomar aguada en nuestra isla porque no la necesitaba. Las 17 naves que traía se abastecieron del precioso líquido en Canarias, de cuyo puerto salieron á principios de Octubre, y cuando el 3 de Noviembre divisaron las tierras del Nuevo Mundo, el agua no les había faltado: es decir, que en sus depósitos podían llevar mayor cantidad que la que necesitaban en un mes.—En la Guadalupe, donde permanecieron ocho días, tomaron agua en gran cantidad porque la isla es rica en manantiales. Así lo afirma el conde Roselly de Lorgues en su historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón: “Mientras tanto, dice, mandaba el Almirante proveer de leña, hacer aguada y lavar las ropas de las tripulaciones.” Si de la Guadalupe salieron el 10 de Noviembre, tocaron en Santa Cruz el 14 y anclaron el 19 en los mares boriqueños, ¿puede imaginarse que en los pocos días trascurridos tuviesen necesidad de volver á hacer aguada, estando ya á las puertas de la Española—término del viaje—y cuando la que tomaron en Canarias les duró más de un mes?”—Y el señor Brau refutó al escritor mayagüezano, desde _El Clamor del País_, con este razonamiento: “Si los españoles, que venían con Colón, contaron á Pedro Mártir, en abril de 1494, que habían tomado agua en el último ángulo de la costa occidental de Puerto-Rico, ¿cómo vamos á desmentirlos, porque un conde francés sostenga que ya la habían tomado en la Guadalupe?—Y conste que Roselly de Lorgues no desmiente nada; se limita á decir, que en la Guadalupe hicieron aguada los barcos, cosa llana después de una navegación de más de veinte días. Pero hacer aguada el 10 de Noviembre no implica el no volverla á hacer nueve días después; sobre todo si se tiene en cuenta: 1º—Que el aprovisionamiento en una playa desierta, sin muelle ni facilidades de embarque, debió ser penoso. 2.º—Que los depósitos de á bordo eran muy rudimentarios, como pudo verlo todo el que quiso, en la _Santa María_ que estuvo en nuestro puerto. 3º—Que los tripulantes eran mil quinientos y con ellos venían vacas, yeguas, cabras, ovejas y sus machos, en cantidad proporcionada para la colonia y cerdos y perros, y gallinas y otras aves domésticas, cuyas necesidades de alimentación debieron exigir bastante líquido. 4º—Que los expedicionarios traían naranjos, cañas, camuesos y gran número de plantas vivas, que necesitaban regarse. 5º—Que la provisión de agua no debió revestir la misma importancia en las Canarias, al empezar la navegación, que en la Guadalupe, donde por la altura tomada é indicaciones de los indígenas, pudo calcular Colón próximo el término de su viaje; y 6.º—Que si en Noviembre de 1493 se sentía tanto calor en estas latitudes, como el que sentimos en el momento de escribir estas líneas, hay que compadecer á aquellos argonautas, y convenir en que el consumo de agua para mitigar su sed debió ser, al singlar por el mar caribe, doble del que necesitaron antes de pasar la línea del Trópico.—Y he aquí como se concibe, que hiciera aguada en Puerto-Rico si no toda la flota española, alguno de sus buques en que escaseara el líquido, justificando este análisis crítico la tradición de cuatro siglos y la versión de Antonio de Torres y demás compañeros en Medina del Campo”.

Nota 313:

Periódico: “El Clamor del País” núm. del 25 de Octubre de 1893.—Artículo: Donde fondeó Colón.

Nota 314:

Núm. del 18 de Octubre de 1893.

Nota 315:

“El Clamor del País”. Número del 20 de Octubre de 1893.

Nota 316:

Ob. cit. pág. 104.

Nota 317:

Ob. cit. pág. 112.

Nota 318:

Relación ó descripción de Puerto-Rico, que, de orden de don Felipe II, dispuso formar en 1582 el capitán Melgarejo, gobernador de la isla. Dice el cap. 11: “El descubridor y conquistador de esta isla fue Juan Ponce de León... partió para este efecto de la isla de Santo Domingo del puerto de Xigüey el Viejo, de un lugar que llamaban Salvaleón. La primera vez que vino al dicho efecto tomó puerto en una punta de esta isla que llaman el Aguada... y allí tomó ciertos indios con que hizo amistad.”

Nota 319:

F. Colón.—Ob. cit.—Tomo 1º—Esta descripción ha sido copiada después por Las Casas, Herrera, Muñoz é Iñigo Abbad.

Nota 320:

Pudo ser el _Pandion carolinensis_, que frecuenta las embocaduras de los ríos, ó el _Buteo brocalis_ (guaraguao) muy común en nuestro país, ó el _Falco anatum_ (halcón de pastos,) habitador de ciénegas.

Nota 321:

Uvero de playa. _Cocoloba uvifera._

Nota 322:

Dice Fray Iñigo Abbad—Ob. cit. pág. 54:—“Entre otros, el Cacique Aymamón, que tenía su ranchería en el río Culebrinas, cerca de la población de Sotomayor.”—Y ya sabemos que el caserío de Sotomayor estaba junto á la _Aguada_.

Nota 323:

No citamos nombres propios, porque los artículos han aparecido en el periódico citado como de Redacción, aunque sabemos, que uno de los campeones en pro de Mayagüez es el culto escritor y dulce poeta don Manuel María Sama.

Nota 324:

Opinión de Varnhagan, Leiva y Montojo.

Nota 325:

Opinión de Navarrete.

Nota 326:

Opinión de Fox.

Nota 327:

Opinión de Humboldt y W. Irving.

Nota 328:

Trazado y publicado por Otto Neussel, geógrafo. Imp. Jul. Palacios. Madrid. 1892.

Nota 329:

Georges Cuvier.—Discours sur les révolutions du globe.—París. 1854.

Nota 330:

Appendice au discours du Cuvier.

Nota 331:

Citado por don Manuel Aranda y San Juan en la obra: Los misterios del mar.—1891.

Nota 332:

Añasco tuvo su declaratoria de pueblo en 1703 y Mayagüez sesenta años después.

Nota 333:

Oviedo.—Ob. cit.

Nota 334:

F. S. de Noda.—Antigüedades Góticas.

Nota 335:

Tampoco debe confundirse esta sílaba con el _gua_ procedente de la raíz arábiga _guada_, corrupción de _wad_, que significa _río ó valle por donde corren aguas_. Como Guadalquivir, _wad-al-kebir_, río grande; Guadarrama, de _wad-al-ramal_, río arenoso, etc. Muchos de cuyos nombres han sido traídos á América por los españoles.

Nota 336:

A. Rojas.—Los radicales del agua en las lenguas americanas.

Nota 337:

Es digno de anotarse, con relación á la radical _í_ agua, en las lenguas americanas, que en sánscrito existe la raíz _in-du_, la gota de agua; y en griego, _idor_, agua.

Nota 338:

Ob. cit. pág. 137.

Nota 339:

Dice Oviedo “que después de ser partido D. Chripstóbal, salió trás él el mismo caçique (Guaybaná) con gente é alcançóle una legua de allí de su assiento en un río que se dice _Cauyo_.” Este _assiento_ se refiere á la aldehuela de Guaybaná.

Nota 340:

En los repartimientos se dejaron á los caciques en sus estancias con su gente, citándoles, en época determinada, para que prestaran sus servicios con sus naborias en las minas, ó en las granjas, que empezaron los colonos á fomentar. Los conquistadores que tuvieron cuatro ó seis indios _encomendados_, pudieron tenerlos directamente á su servicio en sus respectivas casas; pero los que tenían ciento y doscientos les convenía más dejarlos en sus estancias ó especies de _conucos_, para que ellos se mantuvieran, y aprovechados en tiempos útiles en los trabajos mineros, que fué á lo que los dedicaron en un principio. Posteriormente, se subdividieron las grandes partidas de indios, y se repartieron también sus estancias, conservándose tan sólo las granjerías de los Reyes, que, por fin, las enajenó la Corona.

Nota 341:

Dice Oviedo: “ovieron los chripstianos y los indios la primera batalla en la tierra de Agueybana (Guaybaná) en la boca del río Caoyuco (Yauco).”

Nota 342:

Ob. cit. pág. 154.

Nota 343:

El Rey á Cerón y Díaz: “Sabéis que algunos caciques de San Juan, se rebelaron y mataron á traición á D. Cristóbal de Sotomayor, á D. Diego su sobrino y á algunos criados y amigos, y además á cuantos cristianos pillaron en sus estancias fuera de poblado; que luego se juntaron con otros de la comarca, y fueron al pueblo de _Guaydía_ y peleando mataron algunos cristianos”, etc. Tordesillas, 25 de julio de 1511.—Biblioteca de Puerto-Rico.—Y dice Oviedo: “Y el caçique Agueybana, que también se decía D. Chripstóbal, como más principal de todos, mandó á otro caçique dicho Guarionex, que fuese por capitán é recogiese los caçiques todos é fuesen á quemar el pueblo nuevo llamado _Sotomayor_.”

Nota 344:

_Guaydía_ no es voz indo-antillana, ni significa _jardín_. Si _gua_ y _guay_ pueden ser raíces del lenguaje indígena, el sufijo _día_ es castellano puro.

Nota 345:

Nuestros indígenas se encontraban en el período social de la _piedra pulimentada_, ó hablando con más propiedad paleontológica en el período _neolítico_ de la edad de la piedra. El instrumento cuneiforme característico de esa época es el _hacha_, que poseían en abundancia nuestros aborígenes. El boriqueño había abandonado la gruta y construido la choza; de cazador y pescador errabundo había pasado á agricultor; en la industria de vasos, además del mortero de sílex para triturar el grano, trabajaba la arcilla y hacía recipientes para la cocción de sus viandas; en escultura, había iniciado el grabado, y había avanzado á la ornamentación de gruta, de la cual se conservan muestras en algunas cuevas; y cincelaba sus collares y aprestos guerreros sin tener la pasión por la escultura decorativa sobre madera, tan desarrollada entre los Papúas de la Nueva Guinea, ni el gusto artístico del modelaje cerámico que tenían los indios mexicanos y peruanos; no tenían sepulturas, ni túmulos, de los cuales el _dolmen_ constituye la última palabra en esa edad; de manera que podemos considerar, que nuestro indígena no había llegado en su civilización al último cuarto del período neolítico.—Ahora bien, encontrándose en este estado de rudimentaria sociedad nuestros aborígenes, los signos que ellos grabaron en sus esculturas humanas ó antroglifitas no pueden considerarse, en lingüística, más que como el _albor_ de la escritura, y _nada más_.—Para que la idea pueda comunicarse de un individuo á otro, para que un sonido, un gesto, un signo visible pueda recordarle á otro el mismo pensamiento, es necesario desde luego una representación figurada tan perfecta como sea posible, y después, más tarde, una convención recíproca. El primer lenguaje convencional ha debido ser un gesto acompañado de un grito proporcionado al lugar, á la hora, á la distancia; la primera trasmisión, no inmediata, de un pensamiento ha debido ser una fogata en un punto determinado, una marca en una roca, un montón de pedruscos, la cortadura de un árbol ó un árbol caído, etc. A este género de escritura primitiva corresponden los _quipos_ peruanos. Después apareció la escritura ideográfica, más precisa, más analítica, menos abstracta, menos general; y de ésta, como consecuencia natural, directa y lógica, la escritura alfabética. Nuestros aborígenes tenían, pues, que pasar por la escritura jeroglífica antes de llegar á la alfabética; de lo cual estaban muy lejos. Hemos oído la versión de que hay en el país quien tiene el alfabeto del lenguaje indo-antillano, y esto no es más que una _ilusión_. Los signos grabados en las esculturas de nuestros indígenas tienen un valor igual al de los salvajes de la edad de la piedra de otros países, y por eso consideramos esos signos como el _alborear_ de una escritura, que tiene que llegar á ser ideográfica y por fin alfabética.

Nota 346:

Oviedo.—Ob. cit.