Chapter 17 of 70 · 752 words · ~4 min read

CAPÍTULO XXI

Que trata de la alta aventura y rica ganancia del yelmo de Mambrino, con otras cosas sucedidas a nuestro invencible Caballero.

Tras esto cobró Don Quijote el yelmo de Mambrino, y Sancho, como despojo de la victoria, trocó los aparejos de su asno por los del asno del barbero, mejor repuesto que el suyo, _y almorzaron de las sobras del real que del acémila despojaron_. Y luego _se pusieron a caminar por donde la voluntad de Rocinante quiso, que se llevaba tras sí la de su amo y aun la del asno_, y de camino se quejó Sancho de cuán poco se ganaba con aquellas aventuras. Y departiendo mostró haber calado la raíz del heroísmo de su amo cuando le pidió salieran de aquellas aventuras _donde ya que se venzan y acaben las más peligrosas, no hay quien las vea ni las sepa y así se han de quedar en perpetuo silencio y en perjuicio de la intención de vuestra merced_--dijo--, y se pusieran a servicio de algún emperador donde no faltaría quien pusiera _en escrito las hazañas_ de Don Quijote, _para perpetua memoria_. Y añadió, tocado ya de la locura de su amo: _de las mías no digo nada, pues no han de salir de los límites escuderiles; aunque sé decir que si se usa en la caballería escribir hazañas de escuderos, que no pienso que se han de quedar las mías entre renglones_.

¿Qué es eso, Sancho? ¿Estás pensando también tú en dejar eterno nombre y fama? ¿Andas también enamorado, aunque sin saberlo, de Dulcinea? Tú no has tenido Aldonza Lorenzo que te encienda el amor a la inmortalidad, tú no has tenido amores de los que no se confiesan o no pueden confesarse, tú al llegar a edad y considerando que no está bien que el hombre esté solo, tomaste de mano del cura a Juana Gutiérrez por compañera de tus faenas y para madre de tus hijos, pero andas con Don Quijote, dejaste por él mujer e hijos, y te estás enquijotando ya.

En esta plática, y al explicar Don Quijote cómo podría llegar a casarse con hija de rey, dijo: _sólo falta ahora mirar qué rey de los cristianos o de los paganos tenga guerra y tenga hija hermosa; pero tiempo habrá para pensar esto, pues como te tengo dicho primero se ha de cobrar fama por todas partes, que se acuda a la corte_, en que parece que la fama no la quiere para fin, sino como medio, a pesar de lo cual puede y debe asegurarse que no habría dejado Don Quijote a Dulcinea por ninguna hija de rey, por hermosa que ella fuese y poderoso y rico su padre. Y continuando el hidalgo mostró dudas de que el rey le quisiese tomar por yerno, visto que no era de linaje de reyes o _por lo menos primo segundo de emperador_, temiendo perder por semejante falta lo que su brazo tendría bien merecido. _Bien es verdad_--añadió--_que yo soy hijodalgo de solar conocido, de posesión y propiedad, y de devengar quinientos sueldos; y podría ser que el sabio que escribiese mi historia deslindase de tal manera mi parentela y descendencia que me hallase quinto o sexto nieto de rey_, y a seguida de esto explicó a Sancho lo de las dos maneras de linajes que hay en el mundo: los que fueron y ya no son y los que son ya y no fueron.

Y aquí encaja lo que dijo aquel capitán de que habla el Dr. Huarte, en el cap. XVI de su EXAMEN DE INGENIOS y decía: «Señor, bien sé que vuestra señoría es muy buen caballero y que vuestros padres lo fueron también; pero yo y mi brazo derecho, a quien ahora reconozco por padre, somos mejores que vos y todo vuestro linaje». Razón que hace alguna vez suya Don Quijote, declarándose hijo de sus obras.

Y así es; que mi humanidad empieza en mí y debe cada uno de nosotros más que pensar en que es descendiente de sus abuelos y estanque a que han venido acaso a juntarse tantas y tan diversas aguas, en que es ascendiente de sus nietos y fuente de los arroyos y ríos que de él han de brotar al porvenir. Miremos más que somos padres de nuestro porvenir que no hijos de nuestro pasado, y en todo caso nodos en que se recogen las fuerzas todas de lo que fué para irradiar a lo que será, y en cuanto al linaje todos nietos de reyes destronados.