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Part 1

NOTAS DEL TRANSCRIPTOR

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DIARIO DE UN NIÑO

EDMUNDO DE AMICIS

CORAZÓN (DIARIO DE UN NIÑO)

[Ilustración]

1925

PUBLICADO POR LA DIRECCIÓN EDITORIAL DE LA SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA

MÉXICO, D. F.

ÍNDICE

Pág.

Prólogo 9

Advertencia del Autor 17

=OCTUBRE=

El primer día de escuela 19

Nuestro maestro 20

Una desgracia 21

El muchacho calabrés 23

Mis compañeros 24

Un rasgo generoso 25

Mi maestra de la primera clase superior 26

En una buhardilla 27

La escuela 28

El pequeño patriota paduano (cuento mensual) 30

=NOVIEMBRE=

El deshollinador 33

El día de difuntos 34

Mi amigo Garrón 35

El carbonero y el señor 36

La maestra de mi hermano 38

Mi madre 39

El compañero Coreta 40

El director 42

Los soldados 44

El protector de Nelle 45

El primero de la clase 46

=El pequeño vigía lombardo= (cuento mensual) 48

Los pobres 52

=DICIEMBRE=

El comerciante 54

Vanidad 55

La primera nevada 56

El albañilito 58

Una bola de nieve 59

Las maestras 60

En casa del herido 61

=El pequeño escribiente florentino= (cuento mensual) 63

La voluntad 69

Gratitud 70

=ENERO=

El maestro suplente 72

La biblioteca de Estardo 73

El hijo del herrero 74

Una visita agradable 76

Los funerales de Víctor Manuel 77

Franti expulsado de la escuela 78

=El tamborcillo sardo= (cuento mensual) 79

El amor a la patria 85

Envidia 86

La madre de Franti 87

Esperanza 89

=FEBRERO=

Una medalla bien dada 91

Buenos propósitos 93

El tren 94

Soberbia 95

Los heridos del trabajo 96

El preso 98

=El enfermero del chacho= (cuento mensual) 100

El taller 107

El payasillo 108

El último día de carnaval 111

Los muchachos ciegos 113

El maestro enfermo 117

La calle 119

=MARZO=

Las escuelas de adultos 121

La lucha 123

Los padres de los chicos 124

El número 78 125

El chiquitín muerto 126

La víspera del 14 de marzo 128

Distribución de premios 129

Litigio 133

Mi hermana 134

=Sangre romañola= (cuento mensual) 135

El albañilillo moribundo 140

El Conde de Cavour 142

=ABRIL=

Abril 144

El asilo infantil 145

En clase de gimnasia 148

El maestro de mi padre 150

Convalecencia 157

Los amigos artesanos 158

La madre de Garrón 159

José Mazzini 160

=Valor cívico= (cuento mensual) 162

=MAYO=

Los niños raquíticos 167

Sacrificio 169

El incendio 170

=De los Apeninos a los Andes= (cuento mensual) 173

Verano 198

Poesía 199

La sordomuda 200

=JUNIO=

Garibaldi 206

El ejército 207

Italia 209

Treinta y dos grados 210

Mi padre 211

En el campo 212

La distribución de premios a los artesanos 215

Mi maestra muerta 217

Gracias 218

=Naufragio= (último cuento mensual) 220

=JULIO=

La última página de mi madre 226

Los exámenes 227

El último examen 229

¡Adiós! 230

[Ilustración]

AMICIS EN SU OBRA “CORAZÓN”

=“PARA JUZGAR A UN POETA, SABER SENTIR. PARA JUZGAR A UN MAESTRO, SABER ENSEÑAR. AMICIS EN TODAS SUS OBRAS FUÉ UN POETA: EN ‘CORAZÓN’ FUÉ UN MAESTRO”.=

ESTE ESTUDIO SOBRE EL “CORAZÓN” DE EDMUNDO DE AMICIS, OBTUVO EL PRIMER PREMIO EN UN CONCURSO PEDAGÓGICO ABIERTO POR LA DIRECCIÓN GENERAL DE LA ENSEÑANZA NORMAL EN 1908, A RAÍZ DE LA MUERTE DEL DELICADO ESCRITOR ITALIANO, PARA GLORIFICAR SU MEMORIA.

EL AUTOR DEL TRABAJO PREMIADO, DR. J. M. PUIG CASAURANC, ACTUAL SECRETARIO DE EDUCACIÓN PÚBLICA, ERA EN AQUELLOS DÍAS, ESTUDIANTE DEL TERCER AÑO DE MEDICINA EN ESTA CAPITAL.

_Edmundo de Amicis, el sutil analizador de alma rebosante de delicadeza y de ternura, no podía menos de hundir su escalpelo en el corazón del niño, el ser más tierno, más delicado._

_Pintor en cuya admirable paleta los tonos suaves dominaban, no podía menos de mojar sus pinceles en los sentimientos del niño, rica gama de colores débiles, del tinte que toman las nubes cuando cae la tarde y vagamente se esfuman en copos en el cielo azul._

_Poeta enamorado de la gracia, soñador infatigable de lo bello no podía menos de cantar al niño, vida en botón que encarna la gracia más fina, la más pura belleza._

_Por eso su espíritu de artista excelso, vibró al escribir el libro “Corazón”, como vibran las cuerdas de la lira del poeta al soplo de un ideal soñado que se encuentra, como tiembla el pincel en las manos del pintor, que ve en un Crepúsculo, nacer al beso mágico de un rayo de Sol, la tonalidad que buscaba para el fondo de un cuadro imaginado; por eso las páginas del libro que escribiera sobre el niño, florecieron pletóricas de vida, impregnadas de un perfume de verdad, como que, a la manera de una nube que se deshace en lluvia para fecundar un campo estéril, Amicis había vertido el raudal de sentimiento y de ternura de su alma, para que brotara la imagen de los niños de las páginas de “Corazón”._

* * * * *

_¿Decir en dónde está la belleza de “Cuore”? Imposible. No es “Corazón” de esos libros._

_Por la multiplicidad de las impresiones que causa, por la variedad de encantos que encierra, el estado psíquico a que conduce, sólo puede compararse a esa sensación de hondo goce, de plena felicidad, que viene tras la contemplación de un paisaje inmenso y bello. No se podría decir qué contornos han impresionado más hondamente nuestra vista; qué líneas, qué combinaciones de sombras han producido la emoción estética: ha sido el todo, el conjunto, la armonía de detalles._

_Amicis impresiona así con su obra. Y no es con la imaginación con lo que lo ha logrado; la imaginación, gran pájaro de vuelo poderoso, puede alcanzar alturas que dejen absorto; la obra de Amicis está formada de hechos. Es un libro que hace sentir más bien que soñar, que inclina a meditar y a cerrar de repente la obra para seguir, sin leerlo, un pasaje; es un libro vivido ya; pero que no obstante fascina y parece siempre original, tan cierto es que lo más viejo se torna nuevo si se presenta bajo una forma bella._

_¿Buscar cuál es la figura principal en “Corazón”, de Amicis? Inútil. En “Corazón” no hay una “figura principal”._

_No hay un “carácter”, una mentalidad que descuelle; puede decirse que es de esas obras que están formadas de detalles, detalles que, como pinceladas puestas al parecer al acaso, trazan con admirable precisión de contornos las más variadas figuras._

_Un personaje parece el principal en la obra: Enrique; pero, y he aquí el arte de Amicis, al mismo tiempo que forja a éste, surjan otras figuras que el lector va conociendo por trozos, por fracciones, de una manera tan perfecta como al mismo Enrique, en tanto que se imagina que toda su atención se encuentra fija en aquél._

_No podría explicarme y explicar bien este arte especial, sui géneris, de Amicis, sin recurrir a un símil._

_Un pintor genial trata de asombrar a alguien que lo ve trabajar._

_En el lienzo aparece un cuadro admirable, un paisaje lleno de luz; pero al mismo tiempo, cada vez que moja los pinceles para trazar un rasgo en el lienzo, da otro trazo en la paleta, en que nace otro paisaje aún más bello, y cuando el que ve pintar se admira y se extasía ante el cuadro que se halla en el caballete, nota de pronto que en la paleta hay otro más bello, otro paisaje que ha sido pintado como al descuido, en una serie de golpes de pincel que se creerían dados al acaso._

_Pues bien, así me imagino a Amicis: en el lienzo que está en el caballete, va pintando ostensiblemente un alma, la de Enrique, que aparece con trazos fuertes y hermosísimos, y al mismo tiempo, como al descuido, mientras moja los pinceles, va haciendo aparecer en la paleta no una, sino muchas almas, tan bellas como la otra o más bellas aún, y el lector siente cómo brotan a cada página figuras y más figuras, hermosas y fuertes, de líneas precisas, que ha ido comprendiendo, que han llegado a su alma por fracciones, como van uniéndose en un amanecer, a la primera luz del día, contornos vagos, rasgos indecisos para formar imágenes._

* * * * *

_¿La obra de Amicis es de alcances pedagógicos?_

_Evidentemente._

_Amicis, por una síntesis admirable que obliga a hacer a sus lectores infantiles, logra que en ellos nazcan las ideas generales más complejas, más elevadas, de más trascendencia para la evolución de su intelecto, ideas que van impregnándose en sus almas hasta formar parte integrante de su psiquismo, sin esfuerzo, sin cansancio, casi de un modo inconsciente._

_Y es que Amicis hace penetrar sus ideas por la vía del sentimiento más bien que por la intelectual. No llega a conclusiones, hace que el lector las deduzca. Con cuadros galanamente coloridos, con descripciones elocuentes, con anécdotas de alto interés, atrae la atención, destruye la versatilidad de las almas infantiles y las fija en las páginas de su libro, páginas que, gráciles y ligeras, no fatigan sus espíritus, y del mismo modo que al tocar una mariposa de vivos colores, queda en los dedos un polvillo dorado, en las almas de los niños, al seguir las frases de Amicis--mariposas de alas abigarradas--queda, como polvo de oro, depositado el recuerdo de rasgos de deber, de abnegación, de filantropía, de patriotismo, y al agruparse después en la elaboración incesante de sus cerebros, surgen las nociones de familia, de Escuela, de Patria, de Humanidad._

_Amicis dedica su obra “a los chicos de nueve a trece años”._

_Sólo en este hecho demuestra ya profundo conocimiento de la psicología infantil. En efecto, es la edad en que el espíritu entra de lleno en evolución; en que todas las facultades, psíquicas, emotivas, aparecen ya perfectamente delineadas; en que las voliciones se marcan ya con gran energía, como que nacen de las convicciones que va adquiriendo el niño; es, pues, el momento de modelar su alma, que dócilmente se adapta a la forma que le imprime el educador; es la ocasión de que aparezcan en el niño todas las delicadezas del sentido moral, que si no adquiere entonces, más tarde con gran facilidad podrá desviarse, cuando los impulsos pasionales de toda naturaleza hagan sentir su imperio._

_Nunca más a tiempo para despertar en el niño el horror al mal, la repugnancia por la mentira, que en esa hermosa edad de los nueve años, en que el remordimiento tras una rebelión a veces insignificante, aparece con una crisis de llanto; nunca más a tiempo para fijar la idea de la equidad en sus conciencias que en esa bella edad en que los niños se muestran acongojados tras una falta y tratan de repararla con un perdón que humildemente se implora, con un beso furtivo dado a la madre, a la que se acaba de causar un disgusto._

* * * * *

_A la edad para que ha sido escrito “Corazón”, el niño es observador._

_Ha abandonado ya la ligereza, la movilidad de espíritu y de cuerpo que lo caracterizaban; deja de pronto un juego en que se hallaba absorto y se queda mirando fijamente un ferrocarril que pasa, un batallón que desfila, una bandera que ondea en el mástil de un buque; gusta de presenciar accidentes callejeros; ya no ríe al ver un pordiosero de facha ridícula; su facultad de observar aumenta cada día, llega hasta el análisis, y como agobiado por el peso de nociones que adquiere, que almacena en su cerebro, que elabora, se torna serio; hace preguntas que revelan dudas; pide al maestro en la Escuela le explique hechos que no alcanza a concebir; se entristece ante una tumba; besa al hermanito tierno con suavidad, como se besa algo frágil y comprende que hay en el cariño que siente por él algo de protección..., distingue ya perfectamente los afectos, el cariño al hermano del cariño al padre, el cariño al compañero de escuela del cariño al Maestro._

_El cerebro del niño es entonces una fragua en donde constantemente se forjan ideas; nunca, pues, mejor ocasión para que éstas resulten elevadas, dignas, nobles, humanas._

* * * * *

_Y “Corazón” lo consigue._

_Cada página que traduce un sentimiento hermoso, hace nacer el deseo de ejecutar un acto bueno; cada frase que elogia un acto bueno, hace nacer un sentimiento hermoso._

_Y de este choque constante que al leer “Corazón”, se produce entre actos buenos que forman o despiertan sentimientos bellos, y sentimientos bellos que inclinan a actos buenos, resulta un gran avance de la mentalidad del niño; ya se trate de la formación en su conciencia de una idea justa, ya de la corrección de una falsa, siempre es un paso dado por el sendero que conduce a la adquisición de un criterio moral recto._

* * * * *

_De “Corazón”, inmenso pebetero de oro, se desprende como una columna de aromas que envuelve a la Patria y a la Escuela._

_No es amor, es culto lo que predica Amicis por la Patria; no es amor, es veneración lo que siente por la Escuela, y no se forman Patria y Escuela en el cerebro del niño como simples ideas abstractas, como ideas que se sabe encarnan algo bello; pero cuya significación, en fuerza de complexa, no se conoce con claridad; los cuentos, las anécdotas, el eslabonamiento de hechos que se suceden en “Cuore”, les dan realidad, las hacen aparecer como entidades tangibles que se aman, no porque se haya aprendido sólo que deben amarse, sino porque se ha comprendido que merecen amor._

* * * * *

_El niño, pues, aprende con la lectura de “Corazón”; ejercita sus facultades; hace una gimnasia constante, tanto intelectual como moral; en su alma, que las páginas de Amicis ponen en un estado de receptividad, de excitabilidad notables, la menor impresión produce un estremecimiento, como al roce suavísimo del arco vibran las cuerdas tensas de un violín. Estos estremecimientos repetidos que causa la lectura de “Corazón”, van dejando en el alma del niño hondas huellas, van cavando surcos en sus cerebros, surcos que se llenan de nociones nuevas, de sentimientos hechos ideas, de imágenes cristalizadas en recuerdos, y las nociones se agrupan, y chocan, y se desmenuzan en un poderoso análisis, y aparecen las ideas abstractas, y los recuerdos resucitan imágenes, y éstas despiertan sentimientos que van a excitar la voluntad dictadora de actos, y como el resultado depende siempre de los agentes que lo han producido, siendo justas las nociones, siendo las imágenes representación de figuras hermosas, siendo los sentimientos elevados, la volición no se desvía del camino recto, el acto que ejecuta el niño es bueno._

* * * * *

_Para aquéllos en cuya frente la Vida va marcando ya surcos; para aquellos que se ven ya muy lejos de los días de la niñez, las lecturas que forman el libro de Amicis, son como un rocío que refresca las almas, que hace desaparecer las arrugas del rostro, que hace huir las sombras de los cerebros._

_Al leer el “Diario de un niño”, como a un conjuro mágico, retrocede la imaginación hasta los años de la infancia; se vuelve a ver la cara amable del maestro; se escuchan las risas de compañeros ya olvidados; surge toda una época de días felices, de regocijos sanos, de inquietudes pueriles, y el recuerdo, disipando las congojas continuas, las envidias, los odios, las luchas todas de la vida, hace aparecer en los labios marchitos por el mentir diario a que obliga la existencia, una sonrisa vivificadora de alegría pura, y en los ojos, cansados de contemplar miserias y de llorar penas, se forma como una tela opaca que mucho se parece a una lágrima, a una lágrima que arranca el contraste de lo que se es ahora, ya hombre, y de lo que se era entonces, cuando se iba a la Escuela._

* * * * *

_Edmundo de Amicis ha muerto; el Poeta ha callado para siempre._

_Deja muchas obras tras sí; deja nimbado su recuerdo por una aureola de triunfos, y entre todas sus producciones, como la estrella “alfa” de una constelación grandiosa, brilla “Corazón”, el libro dedicado a los niños, el que más vivió el Poeta, aquel sobre el que derramó más que sobre ningún otro el sentimentalismo de su alma, de su alma inmensamente candorosa, inmensamente bella._

_Edmundo de Amicis ha muerto; el Poeta ha callado para siempre; no importa; su recuerdo vive._

_“Corazón”, su libro amado, continúa perfumando cerebros de niños; las bellas páginas de “Cuore”--pétalos blancos--siguen cayendo sobre las almas infantiles--tiernos capullos de rosas--como una lluvia de flores sobre flores._

_México, septiembre de 1908._

ADVERTENCIA DEL AUTOR

_El presente libro se halla especialmente dedicado a los chicos de nueve a trece años de las escuelas elementales, pudiéndose titular_ HISTORIA DE UN CURSO ACADÉMICO, ESCRITA POR UN ALUMNO DE TERCERA, EN UNA ESCUELA MUNICIPAL DE ITALIA.

_Al decir escrita por un alumno, no quiero dar a entender que haya redactado la obra tal cual sale a luz, sino que el escolar iba anotando en un cuaderno, a su manera, lo que había visto, oído, pensado en las aulas y fuera de ellas, mientras que su padre al fin de año corrigió este_ DIARIO, _procurando no alterar lo esencial de aquellas impresiones, en cuanto fué posible. Cuatro años después, el estudiante, ya en el Colegio Secundario, leyó de nuevo el manuscrito, añadió o suprimió algo que a su juicio no era fiel trasunto del pasado, y así se da a la estampa._

_Ahora, niños y jóvenes: leed estas páginas; que espero os interesen, y cuya lectura confío que os será saludable._

[Illustration: OCTUBRE]

EL PRIMER DÍA DE ESCUELA

_Lunes 17_

Hoy ¡primer día de clase! ¡Pasaron como un sueño aquellos tres meses de vacaciones, consumidos en el campo! Mi madre me condujo, esta mañana a la sección Bareti, para inscribirme en la tercera elemental. Recordaba el campo e iba de mala gana. Todas las calles que desembocan cerca de la escuela hormigueaban de chiquillos; las dos librerías próximas estaban llenas de padres y madres que compraban carteras, cuadernos, cartillas, plumas, lápices; en la puerta misma se agrupaba tanta gente, que el bedel, auxiliado de los guardias municipales, tuvo necesidad de poner orden. Al llegar a la puerta sentí un golpecito en el hombro; volví la cara: era mi antiguo maestro de la segunda, alegre, simpático, con su pelo rubio rizoso y encrespado, que me dijo: “Conque, Enrique, ¿es decir que nos separamos para siempre?”. Demasiado lo sabía yo; y, sin embargo, ¡aquellas palabras me hicieron daño! Entramos, por fin, a empellones. Señoras, caballeros, mujeres del pueblo, obreros, oficiales, abuelas, criadas, todos con niños de la mano y cargados con los libros y objetos de que antes hablé, llenaban vestíbulo y escaleras, produciendo un rumor como cuando se sale del teatro. Volví a ver con alegría aquel gran zaguán del piso bajo, con las siete puertas de las siete clases, por donde pasé casi todos los días durante tres años. Las maestras de los párvulos iban y venían entre la muchedumbre. La que fué mi profesora de la primera superior, me saludó diciendo: “Enrique, tú vas este año al piso principal, y ni siquiera te veré al entrar o salir!”. Y me miró con tristeza. El director estaba cercado por una porción de madres que le hablaban a la vez, pidiendo puesto para sus hijos; y por cierto que me pareció que tenía más canas que el año pasado. Encontré algunos chicos más gordos y más altos de como los dejé; abajo, donde ya cada cual estaba en su sitio, vi algunos pequeñines que no querían entrar en el aula y se defendían como potrillos, encabritándose; pero a la fuerza les hacían entrar en clase, y aun así, algunos se escapaban después de estar sentados en los bancos; otros, al ver que se marchaban sus padres, rompían a llorar, y era preciso que volvieran las mamás, con lo que la profesora se desesperaba. Mi hermanito se quedó en la clase de la maestra Delcato: a mí me tocó el maestro Perbono, en el piso primero. A las diez, cada cual estaba en su sección: cincuenta y cuatro es la mía; sólo quince o dieciséis eran antiguos compañeros míos de la segunda, entre ellos Deroso, el que siempre sacaba el primer premio. ¡Qué triste me pareció la escuela recordando los bosques y las montañas donde acababa de pasar el verano! Hasta me acordaba con pena de mi antiguo maestro, tan bueno, que se reía tanto con nosotros; tan chiquitín, que casi parecía un compañero; y sentía no verlo allí con su cabeza rubia enmarañada. Nuestro profesor de ahora es alto, sin barba, con el cabello gris, es decir, con algunas canas, y tiene una arruga recta que parece cortarle la frente; su voz es ronca, y nos mira fijo, fijo, a uno después de otro, a todos, como si quisiera leer dentro de nosotros; no se ríe nunca. Yo decía para mí: He aquí el primer día. ¡Nueve meses por delante! “¡Cuántos trabajos, cuántos exámenes mensuales, cuántas fatigas!”. Sentía verdadera necesidad de encontrar a mi madre a la salida, y corrí a besarle la mano. Ella me dijo: “¡Ánimo, Enrique; estudiaremos juntos las lecciones!”. Y volví a casa contento. Pero no tengo el mismo maestro, aquél tan bueno, que siempre sonreía, y no me ha gustado tanto esta clase de la escuela como la otra.

NUESTRO MAESTRO