LIBRO XXIII.
SUMARIO.
Sintiendo Idomeneo que se verificase la partida de sus huéspedes, intentó retardarla, diciéndole a Méntor que le era imposible despachar sin su consejo una multitud de negocios de gran consideración. Propónele Méntor las reglas que debía observar para ello, e insiste en tornar a Telémaco a su patria. Proyecta Idomeneo detenerlos excitando la pasión que el hijo de Ulises tenía a su hija y les convida al efecto a una cacería a la que también debía concurrir Antíope, y en la que fue salvada por su amante de los riesgos de ser despedazada a que la expuso un jabalí. Resístese de nuevo Telémaco a partir, empero triunfa Méntor y verifícase la partida.
[Ilustración]