Part 22
Anania palpó repetidas veces, con las dos manos, aquella ceniza negra, restos de algún recuerdo amoroso de su madre; aquella ceniza que durante tantos años había llevado sobre su pecho, que durante tanto tiempo había oído los latidos más profundos de su corazón.
En aquel memorable momento de su vida, del cual comprendía no sentir aún toda la solemne significación, aquel montoncito de cenizas le pareció un símbolo del destino. Sí, todo eran cenizas: la vida, la muerte, el hombre, hasta el mismo destino.
Y sin embargo, en aquel momento supremo, vigilado por la figura de la vieja fatal que parecía la Muerte en acecho, y ante los restos de la más mísera de las criaturas humanas, que había muerto para el bien ajeno, después de hacer y sufrir el mal en todas sus manifestaciones, comprendió que entre las cenizas se oculta la chispa, origen de la llama luminosa y purificadora, y esperó, y amó la vida.
FIN
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JUICIOS DE LA PRENSA SOBRE NOSTALGIA, DE GRACIA DELEDDA
CRÍTICAS ESPAÑOLAS
«Gracia Deledda es hoy día una de las grandes figuras de la novela italiana y bien merecida tiene su reputación, que ha traspasado las fronteras de su patria...».
«Buen asunto sería el de _Nostalgia_ en manos de un hombre; pero en las de una mujer es doblemente interesante, porque la Deledda es una delicadísima artista y un alma grande, un cerebro bien organizado. ¡Qué hermosas aquellas páginas finales del libro, cuando, después de tender constantemente un último velo de discreción, de misterio, sobre la vida del marido, llegamos á la confesión suprema, hecha con los ojos y no con la palabra, porque sólo esto permite la lucha entre el orgullo y la verdad!... Final bellísimo y moral es éste, de un libro que no tiene nada de ñoño ni de inocente, pero sobre el cual se cierne, dominando la realista descripción de las costumbres, un alto y noble espíritu de honradez, que tiene tanto de femenino como de masculino, y parece, aunque de fijo no lo sea, adquirido en la experiencia de las luchas de la vida por una potente y bien pertrechada inteligencia conocedora de un mundo en el que ha vivido mucho».--R. D. PERÉS.
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«Cuando da la nota ingenua y sentida; cuando hace hablar á los niños, su prosa es tierna, con calor maternal: parece que acaricia. Mas cuando expresa la vida de los labriegos, cuando los muestra en sus luchas, es dolorosa, casi cruel. Tiene pinceladas que torturan el ánimo, que se lastima de todos los humanos padeceres».--ÁNGEL GUERRA.
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«Gracia Deledda tiene la dulzura, el poético colorido y la vehemencia meridional; ostenta la gracia bronceada y salobre de las gentes isleñas, la inagotable fluidez femenina, el sentido del matiz llevado hasta lo imperceptible y más tenue... En poquísimos escritores será dado encontrar una fusión tan completa del alma con el mundo exterior ni una interpretación de las cosas inanimadas tan elocuente y justa. Diríase que el espíritu de Gracia Deledda circula y se derrama por el paisaje, el cual existe, gracias á esa extensión subjetiva, de la misma manera que las cosas se hacen visibles á los sentidos, no en virtud de su propia existencia, sino porque hay sol y luz en el espacio».--MIGUEL S. OLIVER.
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«Lo predominante en esa obra (_Nostalgia_) es la sutil penetración y el arte maravilloso con que en un relato sin complicaciones está sostenido el interés de la acción y estudiado el conflicto de dos almas, que queriéndose entrañablemente no logran encontrarse. Leyendo esas páginas se piensa á cada paso en la alada, en la poética musa de Turgueneff».
«Es un libro edificante, un libro consolador. Vosotros, los que os creéis desgraciados por no encontrar en el matrimonio la poesía idílica de los preludios de todo cariño, debéis leerlo atentamente, pensando en vuestra propia vida y en vuestras propias culpas. Esas páginas conmovedoras que acaban dolorosamente con una resignación y una renuncia, os enseñarán á no pedir á la vida y al amor más de lo que el amor y la vida os pueden ofrecer buenamente. Os enseñarán que en todas las almas hay un límite infranqueable y un más allá que no se revela nunca. Os dirán, en fin, que el amor (y en el amor el respeto y el perdón mutuos) es el solo báculo capaz de conllevar con nosotros esas grandes tristezas de las almas eternamente solas».--MIGUEL SARMIENTO.
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«¡Admirable novela! (_Nostalgia_). Llena de tan complejas y bellas cosas como se podría esperar de la insondable alma femenina...».
«...El arte sólo es acaso una vida revivida mentalmente, ó bien una vida elaborada en el prodigioso taller de la fantasía: la curiosidad humana que nos llena á todos, nos invita siempre á buscar nuevos motivos de emoción en la consideración de la vida de otro hombre. Pero si transformáis el hombre en una mujer, el encanto se duplica, porque es doble el misterio, y romper velos es el gran encanto de la vida;--velos morales y velos físicos ¡oh rasgar los trajes de las novias y rasgar los tules de las almas!--Revelaciones de éstas, de las cuales son tan avaras las mujeres, las tenemos á granel en la obra de Gracia Deledda».
«Hay tal aglomeración de bellas impresiones, que esta novela parece que crea dentro ele nosotros una segunda vida. Ésta es la propiedad de toda gran obra de arte. Éste es el distintivo de todo supremo artista».--ANDRÉS GONZÁLEZ-BLANCO.
CRÍTICAS INGLESAS
_Nostalgia_ es la primera novela de Gracia Deledda traducida al inglés.
Después de haberla leído aconsejamos la publicación de las demás novelas de la misma autora, porque raramente tendrá el crítico la fortuna de encontrar un libro tan verdadero, de una psicología tan delicada, tan atrevido en la exposición de los escándalos sociales y de los pequeños errores humanos, y al propio tiempo tan sencillo y tan sano. Todo aficionado á la lectura debe leer esta novela, cuyas páginas justifican el prefacio en donde la autora dice que _Nostalgia_ es un trozo de vida real. Por su perfección artística y por la pintura fiel de los caracteres. _Nostalgia_ quedará por mucho tiempo en la memoria del reconocido lector.--_Pall Mall Gazette._
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...Gracia Deledda, fiel á su principio de representar sólo lo que ha observado íntimamente, nos da en _Nostalgia_ un cuadro hermoso y vivido de la burguesía romana. El último y bellísimo capítulo lleno de gracia y ternura con que termina la novela, merece ser especialmente señalado, porque nos hace esperar que Gracia Deledda nos librará, en su novela próxima, de la melancolía que como losa de plomo oprime toda la literatura europea.--_Daily Telegraph._
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En iguales ó parecidos términos se expresan los periódicos y revistas siguientes: _The Westminster Gazette_, _The Queen_, _The Manchester Guardian_, _The Scotsman_, _Speaker_, _Birmingham Post_, _The Evening Standard_, _The Outlook_, _The Irish Times_. _Sheffield Daily Telegraph_, _Books and News Trade Gazette_, _Glasgow Herald & Daily Mail_, _The Western Mail_, _Manchester Couriere_, _etc., etc._
CRÍTICAS FRANCESAS
Gracia Deledda, la ilustre novelista sarda, cuyas obras han merecido tan excelente acogida del público europeo, siente la noble necesidad de renovarse. Renunciando á sus historias de pastores y bandidos, ha escrito una novela cuyos protagonistas lo mismo pueden ser del Norte que del Mediodía, de Londres que de Roma.
_Nostalgia_ nos cuenta la historia de un gran número de almas y hogares de nuestro tiempo. Se la comprenderá en todas partes, pero en las grandes capitales saborearán mejor la cruel verdad que encierra, puesto que es en Roma donde se desarrolla la última novela de la más notable novelista italiana...--_Le Journal des Debats._
CRÍTICAS ITALIANAS
La autora ha elegido un tipo, un tipo de mujer que no tiene nada de excepcional; por lo contrario, es muy común, y por lo mismo sumamente instructivo al ser tratado por una maestra de psicología femenil. Un libro como _Nostalgia_ es en cierto modo una revelación, no de cosas nuevas, sino de cosas eternas. Schopenhauer, el misógino, lo citaría con gusto como un documento...
Todas las sensaciones de la protagonista al llegar á Roma son verdaderas; parecen nimiedades, pero es más fácil reirse de ellas que comprenderlas bien. En esto está la fuerza de Deledda, en el valor de expresar lo que los autores refinados no saben ó no se atreven á expresar por miedo á parecer vulgares.--DINO MANTOVANI.