Part 16
--¿Zonceras la dinidá?... ¿Zonceras el orgullo y la altivez?... Es decir, que porque a vos se te antoje dejarte aporriar con Roca y con Pellegrini, nosotros nos tenemos que aguantar... ¡Hombre!... ¡Ni que fueras don Bartolo, pa disponer así de nuestra voluntá!... No, che, vos no te pertenecés y perdoná que te lo diga, ni tenés derecho pa condenarte a vivir como estoy viviendo yo, por conservar con honor el apellido...
--¿Y qué sé yo de lo que vives, ni lo que haces?...
--Ah!... ¿No sabés de lo que vivo?... ¡Bueno!... Vas a saberlo y entonces comprenderás de lo qu'es capaz el último de los Ferro de la familia, pa no desmentir la cría... ¡Asombrate! Yo exploto el apellido, haciéndoló servir pa encabezar banquetes en los hoteles y restaurants, pues soy nada menos que promotor de despedidas de la vida de soltero y felicitaciones por haber concluido la carrera!... ¿Y sabés cuál es mi suerte?... ¡Bueno!... ¡El llamarme Ferro!... ¡Si me llamase Martínez, Velázquez, Álvarez o Fernández no tendría ni siquiera ese miserable recurso de la comisión que me pagan los hoteleros como promotor!... ¿Quién diablo s'iba a dejar promover nada, con un individuo llamado así? ¿Quién iba a crer que un criollo o un gallego podían andar pagando banquetes a cada triquitraque ni festejando estudiantes?... ¿Y aura que conocés el misterio, decime si crés que yo puedo mirar con indiferencia tu alejamiento egoísta de la política, que me quita hasta la posibilidad de poder lograrme un calce?
--¡Qué Sebastián éste!... ¿Entonces creés de veras que yo tengo la obligación de meterme en lo que no quiero, nada más que por solidaridad de familia?
--¡Claro! ¡Los antecedentes atan, che, y obligan!... ¡Vos jujandomé por las historias de mi juventud de antes, te negás a ponerte en condiciones de ayudarme y preferís tu tranquilidá al honor, y yo, ni la familia, te lo podemos consentir!... Vos sos un personaje y tenés obligación de proceder como tal, con altura y dinidá... Yo, te lo confieso con franqueza, me veré obligao a hacerte dentrar entre los notables y a ponerte en condiciones, proclamando tu nombre en todos los banquetes que promuevo, porque me faltan unos doscientos pesos pa plantear mi clusito man'obrero...
--¡Y yo te digo redondamente, Sebastián, que no te doy ni un centavo y que te prohíbo hasta acordarte de mí!
--¡Cómo no!... Esta misma noche comienzo la proclamación y mañana vuela tu candidatura presidencial de boca en boca... Pues estaría lindo que rehusaras a ser nada menos que personaje en estos momentos solenes... ¡Ya verás de lo que yo soy capaz por honor de la familia y por no dejar un güeco nada menos qu'en la historia electoral de nuestra patria!
EN FAMILIA...
--Mirá mamá querida... todas esas cosas que me decís, yo las sé, pero no me sirven de nada, porque con ellas no adelanto ni pizca... ¡Mi situación es d'empantanamiento clavao y no tiene vuelta!... ¡Fijensé!... No he podido n'ingresar en el nuevo partido, pa ver si siendo de los primeros me liga alguna cosita, porque ustedes me tienen en una categoría que... ¡francamente!... da vergüenza.
--¿Y'acaso yo te privo?... ¿No es verdá, Mari'Elenita que yo no le privo nada?
--¿Y qué le vas a privar?... ¡Mirá semejante nene para'cer caso de lo que le digan!...
--Yo sé que no me privan... pero... ¿y con qué hago la parada?... ¡Aquí no caí pesito que vos no te lo tragués con tus modas y a mí me tenés reventao!... No tengo ni ranglar siquiera y le sacudo al over-coat hasta de tarde... arriejo de que me tomen por cobrador... Está bueno, che... que uno vaya pasando a fuerza de hacerse el loco y el mozo diablo... ¡pero no hay que ser tan calvo que se vean hasta los sesos!
--¿Y por qué no lo ves a tu sastre? ¿Qué nos venís a nosotras con semejantes historias... pedazo de sonso?
--¿Ves a tu sastre?... ¿Y te crés que yo tengo eso, che... ni que porque yo lo vea ya me v'alargar un ranglar?... No seas pava... hijita... Tengo que llevarle veinte pesos y sinó no hay tutía.
--¿Y cómo tenés para llevarlas a palco y nada menos que al Odeón... a las lombrices de Misia Pepa?...
--¡Mirá Marí'Elenita... no me saqués los cueros al sol, porque no se van a'soliar solos, eh?
--¡Bueno!... Dejensé d'eso... y vamos a ver cómo arreglamos para que te hagás un sobretodo...
--Acordate, mamá, qu'este mes hay que pagar los réditos y que se precisan los cincuenta pesos para el bordador de tu capa... Vos no podés seguir con la que tenés... ¡Es un verdadero asesinato!
--Dejal'a mamá, che... qu'ella sabrá lo que v'a'cer... No la mariés con tus esageraciones...
--¿Vos crés que son esageraciones?... ¡A este paso nos vamos a quedar en la calle! Mejor sería qu'en lugar de andar de tiatro en tiatro, te ocupases de alguna cosa...
--¿Pero vos crés que yo gasto un centavo en tiatros?... ¿Y de dónde v'y a sacar?... ¿No sos vos la que la metés a mamá en los gastos de dar recibos, para que no venga, nadie... pues no lo quiero contar al desgraciao de Pambazo?...
--¡Bueno!... sosieguensén y vamos a reglar el asunto...
--Si yo no hago más que contestarle a esta... mamá... ¡Figuráte que yo tengo que tomar mi café con el Dientudo chico que me lo paga pa que lo acompañe a pasar por una casa de la calle de Artes...
--¡Eso no es el tiatro... che!... ¡Yo te hablaba de las lombrices de Misia Pepa... no te hagás el sonso...!
--¿Y sabés por qué voy con ellas?... Porque son portuguesas... y yo las acompaño...
--¿Que Pepa es portuguesa, decís? ¿Pero estás loco?... Si hemos andao juntas en l'escuela'e Misia Pamela y nos conocemos desde chicas... El padre'ra un chino gordo...
--No, mamá... Si no es portuguesa de nacionalidá sino de oficio... En los tiatros les llaman así ¿sabés? a las familias que sirven p'al relleno e las salas no más... Cuando se da una función y no va gente, la empresa comienza a mandar los palcos y las lunetas, conforme nota que no se van a vender, a las casas que ya se tienen en lista... Todas esas familias qu'entran tarde a la función son generalmente del gremio...
--¿Qué nos contás, hijito?
--¡Como lo oyen! Misia Pepa es muy amiga del empresario y es la segund'e la lista... A las ocho, ya se visten las muchachas y se ponen los sombreros y esperamos, jugando a la baraja, hasta que llega el zanagoria con las localidades... Ves... vos, che... És'es el secreto que tengo para ir casi todas las noches y si no fueses tan criticona yo ya te hubiese convidao, porque las muchachas...
--¿A mí?... ¡No faltaba más!... ¡Mirá quién, che... para andar de portuguesa en ninguna parte!... ¡Y yo que creía que esas que llegan tarde a la función lo hacían por darse corte!...
--¡Portuguesismo corrido, m'hijita!... Nosotros ya conocemos todo eso y no nos llama l'atención... ¡Bueno!... Vaya, hermanita querida, en cambio de la lección que l´he dao eche una manita a ver si arreglamos lo del ranglar... ¿Cómo hago?...
--Mi consejo es que hagás como hacen muchos... ¡Que veás si también hay portugueses en las sastrerías y te hagás poner en lista!
CALLEJERA
--¿Conque resulta entonces que vos no sos coya sino una miserable falsificación?... ¡La gran perra!... Y pague uno impuestos y sacrifiquesé trabajando, pa que le suceda estas cosas nada menos qu'en una ciudá civilizada... ¿Querés ver de que llamo al vigilante...?
--Orst... ¿Y sabe que es ocurrencia?... ¿Acaso yo l´he dicho que soy coya ni que no soy?... Usté me ha llamao pa que le venda polvitos p'al amor y l´he dicho que no tengo sino bálsamo católico, habas tongas y pepitas de quina-quina... ¿Qué más quiere?
--¡Hijo'e perra...! ¿Aura me venís con ésas, no?... Esperate... Ya te v'y a'cer ver que aquí no'stás entre gringos...
--Pero, digamé, señor...
--¡Nada!... ¿A ver?... ¿A'nde tenés la patente...?
--Patente'e coya... Esto sí qu'es lindo... ¡Mirá... en la que m'he metido!... ¡Vea... señor!... ¡Atienda! Yo soy criollo de aquí ¿sabe?... M'he criao en casa'e los Palmarini, en la call'e San José y siempr'he sabido trabajar d'elemento eletoral... así... pa'sistir a las manifestaciones o pa fundar algunos clus... pero aur'ha cambiao la cosa y pa ver de remediarme le pedí el traje a un amigo que ha dentrao al cajoncito y aquí me tiene rodando...
--¿Que ha dentrao al cajoncito, tu amigo?... Y qué diablos es eso, che...? ¿Sabés que m'interesás?
--¿No sabe?... Pucha... ¿ve?... Eso sí que no le creo... ¡Si ustedes son más corsarios los de la municipalidá, que no se les va ni el aire sin que le metan el sello...! ¡Mire...! Mi amigo ha dentrao de turco y anda con el cajoncito vendiendo la merchería...
--¡Ah! ¡Ah!... ¿Es decir que aura hasta los turcos son criollos y que ustedes se le agachan a lo que caiga?
--¿Y sinó, señor...? Antes, siquiera los pobres teníamos algún recurso con el cuento'e las elecciones y a veces hasta nos caian con alguna comilona... pero, aura, Roca no precisa de nadies pa fabricar los pasteles y hasta se chupa los dedos pa no perder la grasita...
--A ver... che... bajá la prima y no te vas a pasar... Mirá que soy del partido...
--¡Orst...! ¿Y yo?... ¿Se cre que a'nque ande de coya no he sabido hacerme ver...? ¡Mire...! Busqu'en la lista'el comercio que le osequió una medalla cuando subió a presidente y, allá así como a la mitá, v'hallar que Antonio Carreño, que soy yo para servirle, figura con cinco pesos...
--Pucha qu'eras entusiasta...
--¿Yo?... ¡Ya lo creo!... Me recuerdo que una noche aquel dotor Igarzábal que formaba el comité, pues yo entonces me ocupaba de ausiliar de zanagoria, me mandó buscar al circo y alcanzándome un pesito, me dijo: “pa que bebás una copa y sepás que figurás en clase de comerciante... Claro... Ya se pued'imaginar el viva que largaría...
--¿Y nunca vas a lo'e Roca?... ¿Por qué no te le acercás?... ¡Mirá!... Si yo no fuese inspector ¿sabés? y me hallas'en tu pellejo... yo le hacía un'atropellada...
--¿Sabe que tiene razón? ¡Mañana me voy a verlo...! Tal vez que si necesita, me haga coya verdadero ¿no le parece, señor?... ¿Quién diablos v'a'cer aquí las cosas qu'él sabe hacer... así... sin rairse y mirando, como quien mira p'al cielo?
EL CAFÉ DE LA RECOVA
--¡Hombre!... Me venís como a un veintiocho un tres, jugando a la treinta y una...--exclamó mi pariente don Emeterio al verme entrar al clásico café de la Recova, en que hacen su tertulia desde 1874 varios criollos amigos, que después de darse una vuelta por la casa de gobierno y por la aduana, en busca de mentiras y de embrollas o por el palacio del congreso, donde se saturan de oratoria parlamentaria, acostumbran echar su truquito, levemente interesado con un modesto coñac...--Casualmente les estaba queriendo probar a éstos, aura que no hay sesión en diputados por la consabida falta de número, que a est'italiano Barzini que nos ha pegao una felpiada desde su tierra, disparandosé de aquí como perro que ha robao sebo, le debíamos levantar un'estatua o mandarle una pensión... ¿Qué te parece a vos... com'hombre del oficio?
--Eso no es argumentar, che... El señor, que puede ser muy buena persona...
--Permitime, che... El señor es sobrino mío... hijo de mi prima Margarita ¿te acordás?... que supo vivir frente a tu casa, en la plaza Monserrá...
--¡Perfetamente...! El señor, como decía, puede ser muy buena persona y más sobrino tuyo que los hijos de tu hermano, pero eso no quiere decir qu'ese gringuito, esté autorizao pa cairnos como a'jenos, cuando ni siquiera nos conoce... ¿No le parece, amigo...? Pues linda estaría la patria, si cada vapor que llegase nos trajese güespes d'esa clase, que sin saber bien ni ande tienen las narices nos agarrasen a guascazo... ¿Qué dirían en Italia si el señor... pinto el caso... llegase una mañana y a la tarde los pusiera mormosos al rey, al papa y a todos los jueces y magistraos?... ¿No dirían en italiano lo que nosotros decimos en criollo?... ¿Es un macaniador que no tiene madre viva...? ¡Oh!... ¡Lo qu'es razón es razón... che... y no tiene vuelta!
--¿Ve...? ¡Por la tuya, cualquiera conoce la figura de todos los criollos, con mil demonios!... ¡Pura espuma como el chajá! ¿Me vas a decir que aquí tenemos justicia, ni administración, ni nada que valga un pito?... No embromés, hombre, y acordate de que todos nos conocemos... ¡Mirá!... La verdá no tiene patria, ¿sabés?... y todo eso que dicen de nosotros es verdá... ¡ni an'que te pique...! Y aura venime con tu divorcio y tus leyes contra el juego... ¡Purito papel pintao!
--¿Y también vas a'tacar el divorcio y el proyeto de Varela...? ¡Bueno...! ¿Sabés?... ¡A'nque seás el tío del señor y todo lo que querás, yo te digo que tenés una lengua viperina, y que si te mordés comiendo, van a cantar las lechuzas sobr'el techo de tu casa!
--¿Y quiénes son esos legisladores, que no han estudiao en ninguna parte, pa meters'en tales honduras, che?... ¡Claro que los v'y a'tacar!... Lo que quieren es nombrarlo tutor de los matrimonios y hasta de los gustos de uno, al president'e la república... ¡La gran perra!... Aura v'a resultar que uno ya no v'ha poder ni peliarse con la mujer si no es del partido e Roca y que pa jugar sus pesos v'haber que sacar permiso quizás en papel sellao y con firma de abogado... ¡La pucha con la libertá, que se nos va enflaqueciendo, che...! ¿Vos crés, tal vez, que las leyes se pueden andar haciendo como se hacen pelotillas... así no más... por afición? ¡Mirá divorcio en esta tierra, a'nde a las doce del día lo agarran a Juan Demetrio Piñero en la misma esquina de Artes y Cangallo y le quitan la cartera y eso con ser qu'es nada menos qu'el hermano del médico e don Bartolo!... ¡No m'embromés, che!... Mejor sería que arreglasen la policía ¿sabés? y qu'hiciesen lo que pudieran por la niña, pa que los patos chilenos no nos limpien el comedero, ni los ladrones se metan a las iglesias a robarse hasta las velas...
--¡Pucha que sos arruinao, che!... ¿Conque aura querés que la policía conozc'a los ladrones de las iglesias, cuando ni los mismos santos han podido conocerlos...? ¿Por qué no pedís también que te nombren senador en lugar de don Bartolo o que te manden a Roma en vez de mandarlo a Wilde p'acerlo rabiar al papa y que Roca se tenga por mozo diablo...? Vea, amigo, su parient'es como las butifarras, que cuanti más viejas son van siendo más indigestas... ¡Cuidenlón si lo quieren conservar y digalé a la familia que y'ha perdido la fuerza hasta pa envidar el resto y que lo encierren porque tal vez le haga daño salir con tanta humedá!
EN CONFIANZA
--Estuve a visitarl'a mi sobrina Sofía que acab'e llegar d'Europa y de allí me vine a verte, aunque sabía que recibís los viernes y corría el riejo de chasquiarme...
--Los viernes no son pa vos, che... que sos de confianza... sino par'esas relaciones de compromiso ¿sabés?... como las de Rodríguez, que son las del compañero de oficina que tiene Pedro o Misia Robustiana, la señora de su jefe... ¿Y cómo llegó tu sobrina?
--¡Lo más bien, che!... Han andao por todo y trai unos cuentos, la pobrecita, qu'es tan diabla, que son de perecers'e risa... Una se pasa las horas oyendolé los apuros en que anduvieron con la lengua... Así le decía yo: “Bien hecho... porque no estudiastes cuando andabas en la escuela...”.
--Es lo mismo que yo le repito a mi Rosita, todos los días... ¡Lé tus libros... Estudiá... que uno no sabe, sino, después lo que le v'a suceder!...
--¿Me han dicho que se casa Rosita...? Así se acordaron el otro día las de Tripasini en el atrio de San Inacio...
--¡Callate, hija!... Si hemos estao con el Jesús en la boca con semejante casamiento... Figuráte que desde el corso e las flores nos la visita un subteniente de artillería, pero de donde va y se les antoj'a los generales del congreso, presentar una ley prohibiendo a los oficiales que se casen, a pretesto de que si se morían les dejaban una pensión a las mujeres...
--¡Mir'eso...! ¿Y qué querían que les de'asen entonces?
--¡Ahí verás...! ¡Eso mismo decíamos nosotros, pensando en qu'el noviazgo se nos iba'cer piedra quién sabe por cuantos años...! Y, después, ¿qué ventaja hay para una madr'en casar su hija con un militar y verla sufriendo toda la vida con sus ausencias y con ese caráter que saben tener y qu'es del oficio, si no le qued'a una ni siquiera la espe'anza de la pensión...? ¡Claro!... Nos dimos un susto bárbaro, hasta que pasó todo y quedaron las cosas como antes...
--Sin embargo, che... no se fíen y apurensén... Ésos del Congreso cuando empiezan a temar con algo son como los locos y se van de un hilito como lista e poncho... Fijate sinó lo que han hecho con las vírgenes milagrosas. Han sacao la tarantela de no dejar pasar año sin darle un'alguna provinca... Esta vez le ha tocao a Salta...
--Han de ser puros pretestos para llevarles la plata haciendo que les dan limosna... ¡Si esos provincianos son como rastrillos, che...!.
--¡Eso digo yo...! ¿Cómo antes, cuando las iglesias eran pobres, no había más virgen que Nuestra Señora de Luján y aura empiezan a'parecer estas otras...? Dicen que la qu'está de moda, vino acompañada del Señor de los Milagros, entre un cajón que atravesó boyando por todo el mar y que fué a llegar a Salta y se acabaron las secas y los temblores de tierra...
--¿Qué me contás...? ¿Pero tendrán el diablo en el cuerpo esos descomulgaos para inventar semejantes picardías...? ¿Cómo van a'ber llegao nadando a Salta qu'es una ciudá que no tiene ni siquiera río en la orilla, como nos lo ha dicho el suteniente que la festej'a Rosita, qu'es precisamente de allí?
--¡Ah! ¿Es salteño el novio?... ¡Mirá qué suerte!... El marido de mi sobrina Sofía, qu'es un verdadero santo, es también de allí y no se ha visto hombre más bueno... ¡A mí me ha hecho traer un viso de seda, che... que se para solo!... Pues volviendo al asunto de las vírgenes, m'esplicaba un mocito el otro día en casa de Misia Paquita, que como Nuestra Señora de Luján se quedo en el paraje donde se halla el Santuario, negandosé a seguir viaje para Córdoba en el carro en que la llevaban, los cordobeses de puro vengativos le han urdido esta novela.
--¡Con razón la tierra se nos v'a volviendo un bochinche, si ya no se respeta ni a las vírgenes y lo que van a sacar los tales cordobeses es que nos van a trair alguna desgracia tremenda por andar mezclando a los santos en sus intrigas...! ¡Esos envenenamientos de La Plata y esos huracanes horribles que han ocasionado tantas muertes, no pueden ser sino castigo del cielo...!
--¡Ya lo creo...! Y todo es el afán del lujo, che, y del deseo de aparentar y de lucir... El domingo fuí a la calle Florida a la hora del desfile y todavía no vuelvo de mi asombro al ver aquellos millones de coches atestados de muchachas y de señoras qu'eran una luz por los brillantes que llevaban... ¡Y qué vestidos, che!... ¡No veías sino seda y encaje d'Inglaterra...! ¿Sabés, sin ir más lejos, con quienes m'encontré?... Con las de Cantero que y'andan sangoloteandosé por todas partes y desparramando la herencia que les dejó su padre... ¡Si vieras el saludo que m'hicieron...! ¡Apenas fruncieron las narices y ni movieron la cabeza... quizás por no ajar los trapos que llevaban!... ¡Eran un mostrador de mercería!
--Has de haber ido a pie o en algún coche de morondanga... A mí me ha sucedido lo mismo con las de Tableta... aquellas muchachas que vivían antes aquí al lado... ¡Como aura las ponen en la vida social, les parece deshonroso saludar a la plebe y se olvidan de que su padre no salía de la confitería de la bocacalle... a pesar de ser comandante...!
--¡Si lo he conocido mucho, che...! A la hermana le llamaban El Ombú de San Nicolás, porque en su casa se guarecían todos los pájaros de la parroquia... ¡Vos lo has de haber conocido al padre también...! Era un colchonero tuerto de la calle de Artes, que nunca pudo hastiar derecho ningún colchón... ¡No me hablés de él, que hast'aura me duelen las costillas nada más que de recordarlo y si las viese a las nietas metidas a gente, creo que me darían hasta calambres!...
CALLEJERA
--Y bueno, che... Hagan de cuenta no más de que yo me les he muerto y arreglensén como puedan... Yo no las v'y a demandar y pueden vivir tranquilas...
--¡Pero eso es un campanazo, tata... y es lo que mama no quiere!... ¡Lindas nos van a poner todas las que andan con ganas!
--Ojalá que las charquéen, che, pa que apriendan a saber que la gente de copete no viv'en los conventillos como vivimos nosotros, ¿sabés? y que no pega muy bien que yo ande de masitero y ustedes de pura seda y peinado de oreja e perro...
--¿Y por qué s'empeña ust'en seguir de masitero?... ¿Por qué no cambia de oficio, siquiera pa'hacerle honor a su mujer y a su hija?...
--¡Ahí tenés!... ¿ve?... ¡de sonso!... Vez pasada bien pudieron elegirme pa una diputación como a cualquier argentino, pero esos del comité ni se acordaron de mí... ¡Bueno!... ¡Los pobres tenían razón, qué diablos! Como yo no soy amigo e Roca...
--¿Ves? ¡Eso es lo que dice mama!... Que ust'es un hombre cabezudo, que siempre la sacrificó por no dar su brazo a torcer... ¡Un terco y un orgulloso!... ¿Por qué le tiene odio a Roca... Vamos aver?... Digameló a mí, ya que nunca se lo ha querido decir a ella... ¿Qué ofensa puede haberl'hecho?
--¿A mí, che?... ¡Ninguna!... Y sobre todo cualisquiera que me hubiese hecho, estoy dispuesto a olvidarla, con tal de que mi familia pueda realizar su gusto... ¡Mirá! Quedan autorizadas, tanto vos como tu mama, y hasta tu tía doña Aurelia y su esposo don Román, pa que se vayan a verlo alguna d'estas mañanas y me arreglen ese asunto como mejor les parezca... Y la verdá qu'es sonsera andar enojao con Roca, perdiendo el tiempo en pavadas como es la venta e masas, en vez de empliarlo en pasiar, divirtiendo a la familia...
--Vea, tata... Mama me dijo que le dijiese que lo esperab'almorzar y que l'iba a proponer no sé qué cosa de un kiosco en la plaza de Lorea... Creo que d'eso han hablao con la señora González, qu'es la vicepresidenta de las Hijas del Socorro.
--¡Bueno!... ¡Decile a tu mama que no se ocupe de almuerzos hasta que hable con Roca ¿sabés? y qu'en cuanto a lo del kiosco lo deje pa otra ocasión... ya que a ésta la pintan calva... como ella lo supo ser!
--¡Dejesé de bromas, tata!... Mire que la cosa es seria... ¿No v'a ir entonces?
--No, m'hijita, yo no voy...
--¡V'a ser tremendo, tatita!... Todas aquellas brujas que se retuercen d'envidia porque me ven de sombrero, van a bailar de placer... ¿Un bochinche en nuestra casa?... ¡Pues es poco lo del ojo!...
--¡Cómo no!... Mañana no queda diario que no hable del asunto y traiga los comentarios de todita la ciudá... Vamos a dejar chiquito al hombre descuartizao... ¡Bueno!... ¡Vayasé m'hijita y ya sabe... la esquina en qu'está su padre, con sus canastas de masas!
--Mire qu'es cruel y qu'es malo... ¿no? Lo llama uno, le pide perdón, le dice que se deje de niñerías y sale contestando vivezas... ¡Vea!... ¿Qué le ha hecho mama, en resumidas cuentas?... ¿Por qué s'enoja?