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Part 22

Ronchi dijo que presentaría a Álvaro a la reina Cristina; pero Álvaro se negó; dijo que él no tenía categoría para ser presentado en Palacio; que no era más que un empleado de una tienda.

—_Está bene. Está bene_ —dijo Ronchi dando palmadas en el hombro del muchacho.

Ronchi bajó las escaleras de su casa acompañado por Álvaro y Campana y al tomar el coche les dijo que fueran a almorzar al día siguiente con él.

—¿Vendremos? —preguntó Campana a Alvarito—. ¿Tiene usted algún compromiso?

—Yo, ninguno.

—Entonces _¡Addio! ¡Addio! ¡A rivederci!_ —gritó Ronchi al subir en el coche saludando con la mano. Al día siguiente en el almuerzo Ronchi contó una porción de anécdotas de su vida de cuando fue revolucionario. Había estado indicado para matar al Rey de Nápoles antes de la revolución de 1799.

Preso por regicida y condenado a muerte, se fugó de la prisión. Cuando relató su escapatoria, por el tejado de la cárcel, en calzoncillos, el día mismo de la ejecución, Alvarito y Campana se rieron a carcajadas. Desde aquella época, y viendo la traición de sus compañeros, el napolitano había dejado la política asqueado. Luego contó sus impresiones cuando en una ciudad de Argelia estuvo a punto de ser empalado, y él reclamaba la cuerda. Después sus aventuras en los bulevares de París en donde vendía chucherías a cincuenta céntimos.

Para Ronchi la vida no había sido más que un eterno Carnaval. Todo era locura en el mundo, de arriba a abajo. La lotería, que el mismo Ronchi dirigía en España... ¡Qué engaño! ¡Qué saca cuartos! El Palacio. ¡Qué Carnaval! La guerra. ¡Qué farsa!

¡Y qué decir de María Cristina, su _padrona_ enamorada como una loca del _signore_ Muñoz, el hijo del estanquero de Tarancón, echando todos los años un crío al mundo! Estaba loca. ¿No traía a la familia de su amante al _Palazzo_ para exhibirla ante el público? ¿No se hablaba de tú con los padres del _signore_ Muñoz? Era una _follia_, una _pazzia_.

Alvarito, en las palabras de Ronchi, encontró una nueva edición de la Nave de los Locos...

Al día siguiente, Alvarito tomó la diligencia para la frontera. Mientras iba en el coche, pensaba en ese gran misterio que somos unos para otros y a veces uno para sí mismo.

¿Quién sabe lo qué pensará ese hombre, lo que preocupará a esta mujer, lo que soñara esa jovencita, si es que sueña con algo? —se decía.

Al llegar a la frontera, al notar la tranquilidad y el orden que reinaba en Francia, llevó su imaginación inmediatamente, con melancolía, hacia las tierras de España, a aquella Nave de los Locos, desgarrada, sangrienta, zarrapastrosa y pobre que era su país.

Madrid, marzo de 1925.

FIN DE LA NAVE DE LOS LOCOS

ÍNDICE

Páginas.

PRÓLOGO 7

PRIMERA PARTE EN BUSCA DE CHIPITEGUY

I.—La Nave de los Locos 51 II.—Alvarito y Manón 54 III.—El sátiro de Sara 58 IV.—En Vera 64 V.—Ollarra 68 VI.—Las habilidades de Ollarra 74 VII.—Los Bertaches 80 VIII.—Frechón y Malhombre 87 IX.—Sueños 94

SEGUNDA PARTE MANIOBRAS DE AVIRANETA

I.—Noticias políticas 97 II.—La actitud de Gamboa 102 III.—A orillas del Bidasoa 107

TERCERA PARTE CALAMIDADES DE LA GUERRA

I.—El tío Tomás y el Esqueleto 117 II.—El valle de Araquil 126 III.—Papá Lacour 134 IV.—Los extranjeros 143 V.—Parejas de soldados 149 VI.—Belascoáin 157 VII.—Prisioneros 170 VIII.—La cárcel 177 IX.—Fantasías 183

CUARTA PARTE VUELTA A BAYONA

I.—Noticias 187 II.—Lo que hacía Aviraneta 193 III.—Rosa, Dolores y Manón 198 IV.—Las preocupaciones de Chipiteguy 203 V.—Proyecto de nuevo viaje 205

QUINTA PARTE RASTROS DE LA GUERRA

I.—Un domingo de Carnaval en Vitoria 209 II.—El señor Blas, el mantero 217 III.—Recuerdos de Merino y de Balmaseda 222 IV.—Pueblos de Castilla 229 V.—La monjita de Almazán 242 VI.—Pueblos y campos de Castilla 249 VII.—Feria en Sigüenza 255 VIII.—Reflexiones sobre las fondas modernas y asépticas 271 IX.—El cura admirador de Cabrera 277

SEXTA PARTE NOTICIAS DE FRANCIA

I.—González Moreno 287 II.—Las mujeres y Aviraneta 290 III.—Aviraneta y Merino 293

SÉPTIMA PARTE LOCOS Y CUERDOS

I.—El Peinado 301 II.—Los guerrilleros de Palillos 306 III.—El oficio de saludador 315 IV.—El tejedor de Albarracín 318 V.—La casa del general 326 VI.—El campo 332 VII.—Los originales de Teruel 337 VIII.—Cañete 343 IX.—Los jefes 354 X.—Escapatoria 363 XI.—La terraza de la catedral 369 XII.—Un hombre enigmático 373 XIII.—Vuelta 383

OBRAS COMPLETAS

DE AZORÍN

DON JUAN EL CHIRRIÓN DE LOS POLÍTICOS UNA HORA DE ESPAÑA (ENTRE 1560-90) I. EL ALMA CASTELLANA II. LA VOLUNTAD III. ANTONIO AZORÍN IV. LAS CONFESIONES DE UN PEQUEÑO FILÓSOFO (AUMENTADA) V. ESPAÑA VI. LOS PUEBLOS VII. FANTASÍAS Y DEVANEOS VIII. EL POLÍTICO IX. LA RUTA DE DON QUIJOTE X. LECTURAS ESPAÑOLAS XI. LOS VALORES LITERARIOS XII. CLÁSICOS Y MODERNOS XIII. CASTILLA XIV. UN DISCURSO DE LA CIERVA XV. AL MARGEN DE LOS CLÁSICOS XVI. EL LICENCIADO VIDRIERA XVII. UN PUEBLECITO XVIII. RIVAS Y LARRA XIX. EL PAISAJE DE ESPAÑA VISTO POR LOS ESPAÑOLES XX. ENTRE ESPAÑA Y FRANCIA XXI. PARLAMENTARISMO ESPAÑOL XXII. PARÍS, BOMBARDEADO, Y MADRID, SENTIMENTAL XXIII. LABERINTO XXIV. MI SENTIDO DE LA VIDA XXV. AUTORES ANTIGUOS (ESPAÑOLES Y FRANCESES) XXVI. LOS DOS LUISES Y OTROS ENSAYOS XXVII. DE GRANADA A CASTELAR