Part 24
[219] Electra habla aquí irónicamente, porque sabe muy bien que no debe temerlo habiendo muerto a manos de Orestes.
[220] Esto es, los diez días, como Electra había dicho antes.
[221] Estos grandes golpes de efecto, estas escenas perfectamente calculadas para hacer fuerte impresión en el auditorio, son frecuentes en las tragedias de Eurípides. Figúrense los lectores cuáles serían los sentimientos de aquel innumerable público cuando se abrían las puertas de la casa de Electra y dejaban ver los cadáveres de Egisto y Clitemnestra, mientras sus hijos, presa ya de terribles remordimientos, se abandonan a ellos, y en cantos sublimes invocan a los dioses, expresan el horror que su propio delito les infunde y lloran y se quejan.
[222] No se puede llevar más lejos la criminal impudencia de una doncella. No solo anima a su hermano a cometer el matricidio, crimen raro por lo horrible; no solo le ayuda con sus manos a perpetrarlo, sino que se vanagloria y enorgullece de haberlo cometido, cuando Orestes, que es un hombre, parece pesaroso de su acción. Ni aun tiene la disculpa de pronunciar estas palabras para aminorar la culpa de su hermano y para atenuar hasta cierto punto el delito, compartiendo con él su responsabilidad, puesto que, a ser así, lo hubiese indicado el poeta de otra cualquier manera.
[223] Halirrotio fue hijo de Poseidón y de la ninfa Éurite, y murió a manos de Ares por haber violado a Alcipe, hija de este dios y de Aglauro. Poseidón acusó a Ares, y se celebró el juicio en la colina de Ares, y fueron doce los dioses que absolvieron al acusado.
[224] Las sentencias del Areópago fueron respetabilísimas hasta la época de Eurípides, de general corrupción en todas las instituciones.
[225] Pausanias (_Arcad._, c. 38) y Estrabón (l. VIII, c. 8) hablan de un célebre templo de la Arcadia consagrado a Zeus Liceo. Este nombre de Liceo viene de λύκος, lobo, sin duda porque, abundando estas fieras en la Arcadia, sus habitantes miraban a Zeus como su protector contra ellas.
[226] Llamose así una ciudad poco conocida de la Arcadia. Esta misma profecía hace Apolo en _Orestes_, v. 1013, en donde dice:
κεκλήσεται δὲ σῆς φυγῆς ἐπώνυμος Ἀζᾶσιν Ἀρκάτιν τ᾿ Ὀρεστεία πóλις.
[227] Esta fábula forma el argumento de la _Helena_, de Eurípides.
[228] Este Proteo, distinto de su homónimo el dios marino multiforme, fue un rey de Egipto que, según una tradición distinta de la de Homero, tuvo a Helena en depósito en su palacio hasta que se acabó la guerra de Troya.
[229] Región del Peloponeso, cuyos límites eran la Élide, la Arcadia, la Sicionia, el golfo de Corinto y el mar Jónico.
[230] Parte de la Grecia antigua, entre la Beocia al E, la Etolia al O, el mar de Eubea al NE, y rodeada de las tres Lócridas.
[231] El colono.
[232] La ciudadela de Atenas.
[233] Obsérvese el arte con que Eurípides acumula al fin de su tragedia las escenas patéticas, que han de hacer en su auditorio más duradera impresión. Tras la muerte de Clitemnestra y los lamentos y quejas de sus hijos, la aparición de los Dioscuros, el destierro de los criminales, calamidad gravísima entre los antiguos, y su tierna separación.
[234] Áulide, ciudad ribereña de la antigua Beocia, situada frente a Calcis, en Eubea.
[235] Euripo, estrecho que separa a la isla de Eubea del Ática y de la Beocia, famoso por los singulares remolinos que en él producen el flujo y el reflujo.
[236] Sirio es una estrella muy brillante que forma un ojo de la constelación de Taurus o el Toro. No está, sin embargo, inmediata a las Pléyades, por cuya razón hay que suponer con M. de Boissonnade que el poeta emplea la palabra Sirio en el sentido de estrella muy reluciente.
[237] Tindáreo, hijo de Ébalo, rey de Esparta, y esposo de Leda, madre de Clitemnestra, mujer de Agamenón.
[238] Testio, rey de Etolia.
[239] Calcas, célebre sacrificador y adivino griego, hijo de Téstor, que, según dice Homero, murió despechado al verse vencido en su arte por Mopso.
[240] Taltibio, heraldo del ejército griego.
[241] Calcis, capital de la Eubea, y esta isla grande, de forma oblonga, hoy Negroponte, en el mar Egeo, que se extendía a lo largo de las costas del Ática, de la Beocia, de la Lócrida y de los Melieos, desde el cabo Sunio hasta la Tesalia.
[242] Esta Aretusa, porque hay otras tres, es de la Eubea.
[243] Protesilao era rey de una parte de la Tesalia, y Palamedes, hijo de Nauplio, rey de la Eubea e inventor del juego de ajedrez.
[244] Héroe cretense que con Idomeneo fue a Troya con las naves de Creta.
[245] Nireo, rey de Naxos, hijo de Caropo y de Aglaya, el más hermoso de los griegos de la expedición a Troya después de Aquiles.
[246] Quirón, centauro famoso por su sabiduría, pedagogo y maestro de Aquiles.
[247] Eumelo, hijo de Admeto y nieto, por tanto, de Feres, padre de Admeto, reyes de una región de Tesalia.
[248] Porque su madre Tetis era nereida.
[249] Euríalo, según _La Ilíada_.
[250] Uno de los siete sitiadores de Tebas.
[251] Teseo, personaje histórico, héroe griego y fundador de Atenas, pero cuya vida ha llegado hasta nosotros exornada con innumerables fábulas. Créese que floreció en el siglo XIII o XIV antes de Jesucristo. No se sabe quién puede ser este hijo, porque en _La Ilíada_, de donde está tomado este pasaje, no se dice nada del hijo de Teseo.
[252] Cadmo, hijo de Agénor, rey de Fenicia, fundó a Tebas, en la Beocia, e importó en Grecia la escritura fenicia. Sembró los dientes de un dragón y nacieron hombres, y uno de ellos fue Leitos.
[253] La Fócida era una región de la antigua Grecia, entre la Beocia al E, la Etolia al O, el mar de Eubea al NE y el golfo de Corinto al S, y rodeada de las tres Lócridas. Delfos y el Parnaso estaban en su territorio.
[254] Áyax el impío, no el de Salamina; Tronio era la capital de su reino.
[255] Néstor, rey de Pilos y de los mesenios, hijo de Neleo y de Cloris, héroe griego, notable por su edad avanzada y por su prudencia. Pilos era una ciudad de la Mesenia, en frente de Esfacteria, que desempeñó un papel importante en la guerra del Peloponeso. El Alfeo era un río de la Élide.
[256] La Élide era una región pequeña del Peloponeso, en su parte occidental, entre la Acaya y la Mesenia, que comprendía varios estados insignificantes autónomos, y a Olimpia, tan célebre por sus juegos. Todos estos personajes y pueblos no merecen aclaraciones prolijas, que serían además superfluas e impertinentes. Otro tanto puede decirse de los tafios, que le siguen, porque todo esto discrepa de las tradiciones y datos autorizados preexistentes acerca de la guerra de Troya y del ejército griego. Solo añadiremos que las islas Equínadas estaban situadas en el golfo de Corinto, frente a la desembocadura del Aqueloo.
[257] Parece probable, o casi seguro, que en esta larga tirada de versos del Coro hay interpolaciones posteriores a la fecha de la composición de esta tragedia por Eurípides, desde el Epodo, que sigue a la primera estrofa y antístrofa, hasta su conclusión. Lo advertimos así a los lectores, y nos fundamos para hacerlo en la extensión innecesaria y evidentemente absurda de este pasaje, en su inoportunidad manifiesta, en su contradicción con cuanto ha escrito el poeta en casos análogos, en la ignorancia de las exigencias escénicas del autor, sea el que fuere, en la impropiedad de que esas mujeres, que, como fugitivas y avergonzadas, vieron la armada griega, se fijaran en lo que no pudieron contemplar con detenimiento ni tampoco interesarles, y, por último, en el fondo, en la forma y en la exposición y los detalles. No ya Eurípides, ningún poeta mediano se hubiera atrevido a estampar su nombre al pie de centón semejante, prosaico y no bueno, sin orden ni concierto, plagado de inexactitudes, y en abierta oposición con _La Ilíada_, su fuente, que sabían de memoria los griegos, y a la que rendían todos un verdadero culto.
[258] Esta comparación de Clitemnestra y de Ifigenia con las yeguas y su lavado de pies en la fuente, nos chocan, desde luego, y han chocado también antes a otros, porque algunos lo han suprimido. No imitamos su ejemplo porque, como traductores, no estamos autorizados para enmendar la plana al autor, diga lo que dijere, a no ser alguna indecencia o porquería inadmisible por completo. Por otra parte, la relación común entre los dos términos del símil es la de la mayor libertad, y en este sentido es exacta. Además, a un niño inocente se asemeja con frecuencia un corderillo, y hasta a algo más alto y sagrado, un valiente a un león, un hombre sanguinario a un tigre, etc. La consideración y el respeto que sentimos y demostramos a la mujer influye también en nuestro desagrado, pero conviene no olvidar que las costumbres, ideas y sentimientos de los griegos del tiempo de Eurípides eran más sencillos y naturales que los nuestros, y que los de la época de la guerra de Troya, en que pasa la acción, lo eran más todavía.
[259] Estos cestos contenían las primicias que habían de ofrecerse en los sacrificios.
[260] En señal de reconciliación.
[261] Olimpo, famoso tocador de flauta.
[262] Egina, isla y ciudad del mar Egeo, entre la Argólida y el Ática, en el golfo Sarónico, llamada así de la ninfa del mismo nombre, hija de Asopo, uno de los ríos helénicos.
[263] Pelión, monte de Tesalia, en Magnesia, al sur, prolongación del Olimpo.
[264] Apídano, río de Tesalia, que nace en el monte Otris, pasaba cerca de Farsalia y desembocaba en el Peneo.
[265] La luna llena, así entre los griegos como en otros pueblos, se ha mirado como causa bastante para influir en la vegetación, en la madurez de los frutos y en la procreación de los animales.
[266] Febea por haber construido Apolo sus murallas.
[267] El texto griego dice así: Δεξιᾶς ἕκατι μὴ μέλλ᾽, εἴ... Como han sido tan diversas las versiones que se han hecho de estas palabras, ambiguas y poco inteligibles para nosotros, sobre todo después de conocer dichas versiones, a semejanza de lo que sucede a los jueces después de oír a los abogados de los litigantes, y hasta se ha llegado a dudar si la diestra en cuestión es la de Clitemnestra o del esclavo, nos atrevemos a disentir de todos y a traducir esta frase de otra manera. La diestra es a nuestro entender de Clitemnestra, porque es lo más natural y sensato suponer que el esclavo, conmovido profundamente por noticias tan aflictivas para su antiguo dueño y la hija de este, Clitemnestra, y por la venida de la madre y de la hija al campamento, y por otra parte deseando vivamente besar o tocar la mano de su señora por afecto, y acaso como medio de contar de antemano con la aquiescencia y el permiso de ella para hablarle, diese a entender ese deseo en sus ademanes, retardando, por consiguiente, explicarse, y que Clitemnestra, comprendiéndolo y ansiando oírlo, pronunciase las palabras que escribimos, no opuestas tampoco, sino conformes con la gramática y el significado del texto. La continuación del diálogo entre la señora y el siervo parecen continuar también nuestra opinión.
[268] El Sípilo es un monte de Lidia, en cuya cima se fundó una aldea del mismo nombre, en donde reinó y vivió Tántalo, padre de Pélope, y tronco de la estirpe de los Atridas.
[269] La salsamola o harina salada, la cebada sagrada, el agua lustral y los pelos de la víctima que se arrojaban al fuego componían las ofrendas de las sacrificios.
[270] Ínaco, fundador del reino de Argos, era un fenicio que al frente de un ejército compuesto de pastores fenicios, egipcios y árabes, conquistó la parte del Peloponeso llamada la Argólida, y reinó allí sesenta años.
[271] Este Tántalo no es ni puede ser el fundador del linaje de los Atridas, como dice uno de los traductores extranjeros de Eurípides, a quien no nombramos, sino otro Tántalo, primo hermano de Agamenón e hijo de Tiestes, su tío, esto es, de la misma familia de Egisto, el amante adúltero de Clitemnestra y asesino con ella de Agamenón.
[272] Por haber soñado su madre Hécuba que daría a luz una antorcha que abrasaría a Europa y Asia.
[273] Sísifo, hijo de Eolo y nieto de Heleno, cuya concubina, Anticlea, fue la madre de Odiseo. Fundó a Éfira, después Corinto, e instituyó los juegos ístmicos. Cometió grandes crímenes, y murió al fin a manos de Teseo. Hades le concedió volver a la tierra un solo día para hacerse enterrar, y no quiso regresar al infierno, siendo entonces condenado a subir un peñasco a lo más alto de una roca escarpada, desde cuya cumbre caía de nuevo en el abismo.
[274] Perseo, héroe griego, hijo de Dánae y de Zeus, que se convirtió en lluvia de oro para poseerla. Cortó la cabeza de la gorgona Medusa, de cuya sangre brotó el caballo Pegaso, y al fin sucedió a su abuelo Acrisio en Argos, fundando a Micenas con murallas pelásgicas o ciclópeas.
[275] Las llama el poeta paternales porque el sacrificio es en favor de su padre, y por lo mismo se dice antes que Agamenón toque el ara con su diestra, para que le sea propicio.
[276] Táuride, puerto del Quersoneso Táurico (Crimea), en donde habitaban los tauros, pueblo escita o medio escita, que inmolaban a su gran diosa Opis, o Artemisa Ortia, víctimas humanas.
[277] Pisa, capital de la Élide, en donde reinaron Enómao y Pélope.
[278] Estrofio era rey de la Fócida y padre de Pílades, el amigo inseparable de Orestes, y esposo después de la misma Ifigenia. Electra, hermana de Orestes, lo envió a la corte de Estrofio para salvarlo de las asechanzas de su madre Clitemnestra y de su amante adúltero Egisto.
[279] Estos dos peñascos que se besan son las Simplégades o Cianeas, en el Bósforo, el uno en Asia y el otro en Europa.
[280] Dictina, invocación de Artemisa, cazadora, que tiende redes, de δίκτυον, red.
[281] El texto aparece aquí tan embrollado y confuso, y la significación de las palabras tan oscura e ininteligible, que no es extraña, sino, al contrario, muy natural la diversidad de versiones que se han hecho. La intención del poeta es sin duda recordar los crímenes espantosos de la estirpe de los Atridas, raza maldita, que inspiraron repugnancia y horror hasta a los dioses, y entre ellos al Sol, el más impasible, cuya aversión y enojo se manifestó de dos maneras, alejándose hacia el Sur y aumentando el frío en nuestro hemisferio boreal, cuando comenzaron los Tantálidas y Pelópidas sus fechorías, y ocultándose o eclipsándose cuando Tiestes robó a su hermano Atreo el cordero de vellón de oro, cuyo poseedor había de ser el rey de Argos, y Atreo, en venganza, dio a comer a Tiestes su mismo hijo.
[282] Los Titanes eran hijos de Titán; hermano primogénito de Cronos, a quien cedió el reino del cielo con la condición de no criar hijo varón alguno; y como no cumpliera su palabra, se sublevaron contra él los Titanes, batallando entre sí los dioses, y siendo vencidos los Titanes. Después los Gigantes, parientes próximos de los Titanes, guerrearon también contra Zeus, para vengar a los Titanes y despojarle del cetro, en cuya lucha tomaron parte Heracles y otros dioses, entre ellos Atenea. Esto estaba representado en el rico y artístico peplo de Palas, que se sacaba en procesión en Atenas, a lo cual alude Eurípides.
[283] Melicertes, hijo de Atamante y de Ino, huyendo con su madre de su padre, se precipitó en la mar. Fue transformado en una deidad marina bajo el nombre de Palemón. Ino, numen también marino como su hijo, fue llamada Leucótoe.
[284] Nereo, dios marino, esposo de Doris y padre de las nereidas, ninfas del mar, habitaba en el mar Egeo.
[285] Viento de Zeus, favorable a sus deseos.
[286] Eurípides dice aquí que Clitemnestra no acompañó a Ifigenia a Áulide, y lo contrario en la _Ifigenia en Áulide_.
[287] Adviértase que el poeta no afirma que sea necia Artemisa, ni ignorantes los dioses que se regalaron con las carnes de Pélope, el hijo de Tántalo, sin conocerlo, a pesar de ser dioses, sino solo que esas invenciones y patrañas son obra de los hombres.
[288] Ío, hija del río Ínaco, amada por Zeus, que la transformó en vaca para librarla de los celos de Hera. Guardada y vigilada por Argos, el de los cien ojos, le fue robada por Hermes, que lo durmió con sus artes, y picada después por un tábano, enviado también por la celosa cónyuge de Zeus, que la obligó a emprender esas carreras furiosas a que alude Eurípides.
[289] Eurotas, río de Esparta, y Dirce, fuente famosa inmediata a Tebas.
[290] Los peñascos que se juntan son las Simplégades o Cianeas, y los escollos Fineos, otros peñascos peligrosos inmediatos, y Leuca o Léucade, una isla cerca de la desembocadura del Danubio, en donde se suponía que habitaba Aquiles con su madre Tetis.
[291] Argos y Micenas estaban muy próximas.
[292] Ciudad que se hallaba en el golfo del mismo nombre, a unos 40 kilómetros al sur de Corinto. Era el puerto de Argos.
[293] Quiere decir Ifigenia que, a pesar de lo extraordinario y elevado de su himeneo, cuidó su madre de no faltar a la costumbre admitida en tales casos en su patria.
[294] Enómao, rey de Pisa, en la Élide, prometió dar su hija Hipodamía por esposa al que lo venciese en la carrera de las cuadrigas. Pélope lo venció, y habiéndose negado a cumplir su promesa, lo mató y se casó con ella.
[295] Últimos no quiere decir que son los dos únicos Atridas que quedan, sino que ellos dos y Electra pertenecen a la última generación de esta estirpe.
[296] Llamábase Anaxibia esta hermana de Menelao y Agamenón.
[297] Por haber dado muerte a Halirrotio, hijo de Poseidón.
[298] El congio era una medida de capacidad para líquidos que contenía algo más de tres litros.
[299] Alcíone, hija de Eolo y esposa de Ceix, rey de Traquinia, se precipitó en la mar al morir su marido, y fue transformada en el ave llamada martín pescador. Es pájaro triste y solitario.
[300] Porque no puede volar a Grecia, y lo desea como las aves.
[301] Lucina, invocación de Artemisa, por asistir a los partos.
[302] El Cinto era un monte de la isla de Delos, en el Εgeo, en donde Leto, hija de Titán y amada por Zeus, dio a luz a Apolo y a Artemisa.
[303] Por haberse recostado en su tronco durante su parto.
[304] Estos cantos del coro son notables por su mérito, y en particular la antístrofa última, de un sentimiento profundo. Hay que recordar esa bárbara costumbre de la antigüedad, que autorizaba al vencedor a disponer a su arbitrio de los bienes y vidas de sus prisioneros, en virtud de la cual ciudades enteras con todos sus habitantes eran asesinados en parte, si para nada servían o podían ofender, y vendidos los restantes como esclavos. Nótese la insistencia con que, así Ifigenia como las mujeres del coro, aluden sin cesar al matrimonio.
[305] Castalia, fuente inmediata al altar de Apolo, en Delfos, y centro de la Tierra, por cuya razón le llamaban los gentiles _umbilicus terrae_.
[306] La costa Caristia estaba enfrente de Hales, en la parte meridional de la Eubea.
[307] Estas últimas palabras las dice el coro en nombre del poeta.
[308] Este celebérrimo río, llamado también antiguamente Tritón, Melas y Siris, nace al sur de Darfour, en los montes Al-Kamar, y corre primero bajo el nombre de río Blanco al este y noroeste, dirigiéndose después al Norte y aumentando sus aguas con las del Maleg, el río Azul y el Tacazzé o Albarah, y riega el Donga, el país de los Chelouks, el Denka, el Dar-el-Aïze y el Kordofan; toma aquí el nombre de Nilo, y atraviesa la Abisinia y la Nubia, y llega al Egipto, en donde corre de sur a norte, dividiéndose en dos brazos que se subdividen en siete bocas, que forman los deltas. Desbórdase poco en el alto Egipto, no así en el medio y bajo, cuyas tierras fecunda con su cieno. Su curso es de 5500 kilómetros. Las fuentes no se han descubierto hasta el año de 1846. Diodoro de Sicilia atribuye a Anaxágoras, el maestro de Eurípides, esta opinión que expresa Helena acerca de las causas de sus periódicas inundaciones. Esquilo, en _Las Suplicantes_, verso 560, llama a las llanuras regadas por el Nilo λειμῶνα χιονόβοσκον, pradera fecundada por el derretimiento de las nieves. Pomponio Mela dice también, I, c. 9: _Crescit porro Nilus, sive quod solutæ magnis æstibus nives ex commmunibus Æthiopiæ jugis, largius quam ripis excipi queant, definient_. Esta debe ser, en efecto, una de las causas de su extraordinario crecimiento, juntamente con las lluvias torrenciales que lo llenan en el estío.
[309] Antiguo rey de Egipto, cuyo reinado se fija en el año 1280 antes de Jesucristo.
[310] Pequeña isla inmediata a Alejandría.
[311] Hijo de Zeus y de la ninfa Egina; reinó en la isla Enopea, a la cual dio el nombre de su madre, y fue tan sabio y justo que su padre, después de muerto, lo nombró juez en los infiernos. Fue padre de Telamón y de Peleo, padres, respectivamente, de Áyax y de Aquiles.
[312] Nereo, dios marino hijo de Océano y de Tetis, esposo de Doris, padre de las nereidas, ninfas del Océano. Habitaba en el mar Egeo y, como Proteo, disfrutaba del doble don de mudar de forma y de predecir lo futuro. Se le representaba viejo y con la barba azul.
[313] Atenea.
[314] Monte de Troya.
[315] Paris.
[316] Aquiles.
[317] Río de la Tróade.
[318] Hijo de Telamón y de Hesíone y hermano de padre de Áyax, a quien acompañó al sitio de Troya. A su vuelta fue desterrado por su padre, furioso al verlo sin su hermano, y fundó Salamina, en Chipre. Algunos han sostenido que fundó Cartagena, en España, y que llegó en sus excursiones marítimas hasta el país de los galaicos.
[319] Dios de las riquezas y de las minas de metales preciosos, hijo de Yasión y de Deméter. Habitaba en los infiernos, y se le representa ciego y con una bolsa en la mano, para indicar que la fortuna hace rico de ordinario a quien menos lo merece.
[320] Véase el _Áyax Furioso_ de Sófocles, en donde se representa detalladamente todo esto que cuenta Teucro.
[321] Testio, rey de la Etolia, hijo de Agénor o de Ares, y padre de Plexipo y Toxeo y de Altea, Leda o Hipermnestra.
[322] Helena era hija de Zeus y de Leda.
[323] Los Dioscuros, Cástor y Pólux.
[324] Hubo dos Salaminas: una era cierta isla del mar Egeo, en el golfo Sarónico, a 4 kilómetros de la costa del Ática, en donde reinaba Telamón, el padre de Teucro, y la otra una ciudad de la costa oriental de la isla de Chipre, fundada por Teucro, que le dio el nombre de su patria.
[325] Divinidades marinas, hijas de Aqueloo, de melodiosa voz, que atraían a los navegantes con sus cantos, y los obligaban a precipitarse en la mar y ahogarse.
[326] Ya en otro lugar hemos indicado la diferencia que había entre la flauta líbica y la siringa, compuesta la una ordinariamente de un solo cañón, y la otra de varios desiguales.
[327] Ninfas de ríos y fuentes, que se representaban coronadas de hojas de cañas y recostadas sobre un cántaro que derrama agua.
[328] Calcieco, de nicho o templete de bronce, como la de Esparta.
[329] Todos los arqueólogos saben que los griegos no solo pintaban las estatuas, sino sus templos y más notables edificios.