Chapter 1 of 68 · 203 words · ~1 min read

I.

De todos los países que Roma se había anexado, España fué el que más progresó bajo el plan trazado por Augusto. Plinio cuenta más de cuatrocientas ciudades importantes; y el régimen municipal hizo de la Península Ibérica un país floreciente, culto y feliz, donde la libertad de conciencia hacía que los hombres de todas las creencias religiosas comerciaran libremente y donde las letras, las artes y las ciencias tuvieron una eflorescencia greco-latina superior á la de los demás pueblos del Imperio. Itálica fué patria de emperadores; Córdoba, la Aténas ibérica; y Tarragona y Cádiz, metrópolis comerciales. De allí surgieron Trajano y Adriano los dos primeros emperadores provinciales; el filósofo Séneca; los poetas Lucano y Marcial; el preceptista Quintiliano. El sabio Columela; el estratégico Licinio Sura, el mejor teniente de Trajano; y Pomponio Mela y Silio Itálico y otros muchos connotados hombres públicos. Esta civilización fué en aumento; se fortaleció al ponerse en contacto con la civilización árabe, cuyo mayor esplendor lo tuvo en el Califato de Córdoba; y ya propia y templada en el yunque de la experiencia, saturada del espíritu reformador del Cristianismo, y encauzada por las tendencias cesaristas de las monarquías medio-evales fué la que los españoles trajeron al Nuevo Mundo.