Chapter 6 of 68 · 304 words · ~2 min read

VI.

Si en el continente americano daba España cuanto tenía de su genio emprendedor, igual aconteció en las islas del archipiélago antillano. Sólo que el descubrimiento de los vastos imperios de México y Perú detuvieron el desarrollo iniciado en Santo Domingo, Puerto Rico y Cuba. La corriente inmigratoria corriose hacia el continente sud americano y las islas sirvieron únicamente de escala y puntos de aprovisionamientos para las nuevas empresas en los países conquistados.

Prueba de lo que decimos, que habiendo concedido el Papa Paulo III una bula pontificia, en 1538, para que se instalase la Universidad de Santo Tomás de Aquino en el Colegio Tridentino de los Domínicos, en la Española, vino á conceder el permiso el rey Felipe II el 22 de febrero de 1558. La atención estaba fija en el continente. Así fué, que teniendo prelación de solicitud los Dominicanos se fundaron primero las Universidades de San Francisco de México y la de Lima, en 1551, por gracia especial del Emperador Carlos V. Pero, una vez fundada la Universidad de La Española se le concedieron los privilegios de las otras; concediendo títulos de licenciados y doctores.[11]

En Cuba el obispo don Gerónimo Valdés fundó en 1722 el Colegio Seminario de _San Basilio Magno_, en Santiago de Cuba, formando el edificio con rentas propias é imponiendo doce mil pesos en hipotecas para el pago de sus cátedras, y además una asignación anual de setecientos pesos para otras atenciones. Este mismo Obispo fué el iniciador de la fundación de la Universidad de _San Gerónimo_ en la Habana, consiguiendo que el Papa promulgara una bula pontificia, con fecha 12 de septiembre de 1721, para que los Domínicos fundaran dicho centro de enseñanza, al tenor de la de Santo Domingo. El auto de la fundación de este plantel de enseñnza es de 5 de enero de 1728.[12]