Chapter 26 of 68 · 1577 words · ~8 min read

XXVI.

He aquí una Nota de los profesores que tuvo el Seminario Conciliar desde su fundación en 1832 hasta el año de 1858, que pasó á manos de los Jesuitas. Estos maestros, casi todos son hijos del país, formados y educados á la sombra del Obispado de Puerto Rico.

_Nombramiento LATINIDAD _Cese Año de_ Año de_

1832 Don Félix Parodi Menores 1835 1835 „ Antonio Caldas id. 1836 1836 „ Norberto García id. 1838 1838 „ Julián Barreda id. 1843 1843 „ Carlos Rola id. 1845 1845 Pbro. José Vicente Dávila id. 1849 1849 Don Carlos Rola id. 1851 1832 Pbro. Juan Francisco Jimenez Mayores 1850 1850 „ Domingo Quijano, 1º y 2º curso 1853 1850 „ Baldomero Montaner, 3^{er} curso 1853 1852 „ Niceto Blajot, 2º curso 1853 1853 „ Ramón Alvarado, 1^{er} curso 1854 1853 „ Ramón A. Ibarra, 3^{er} curso 1854 1853 „ Plácido Battistini, 4º curso 1854 1854 „ Elías Irizarri, 1^{er} curso 1855 1854 „ Ramón Alvarado, 2º curso 1855 1854 „ Niceto Blajot, 3^{er} curso 1855 1854 „ Ramón Ibarra, 4º curso 1855

FILOSOFIA

1832 Pbro. Gaspar Hernández 1834 1834 „ Angel de la Concepción Vázquez 1840 1840 Don Antonio Dueño 1844 1844 Pbro. José M.ª Nieva 1847 1847 Don Eusebio Larrínaga 1852 1852 Pbro. Ramón Catalán 1853 1853 Bachiller Plácido Battistini 1854 1854 Niceto Blajot 1855

TEOLOGIA MORAL

1832 Pbro. Francisco Carbonell 1834 1834 „ Juan Aimanza 1843 1843 „ Antonio Sancho 1845 1845 „ José Manuel Hernández 1849 1849 „ Juan del Cerro 1850 1850 „ Juan López, 1^{er} curso 1853 1850 „ Buenaventura Vilaseca, 2º curso 1853 1850 „ José María Baez, 3^{er} curso 1853 1850 „ Elías Girbau, 4º curso 1851 1851 „ Benigno Luis Carrión, 4º curso 1854 1853 „ Juan López Aguas, 1^{er} curso 1855 1853 „ Ramón Catalán, 2º curso 1855 1853 „ Gerónimo Frías, 3^{er} curso 1855 1854 „ José Oriol, 4º curso 1855

De este brillante cuerpo de profesores tenemos que llamar la atención en primer término sobre el Presbítero Juan Francisco Jimenez, que le vemos figurar ya en el cuerpo de profesores del plantel de enseñanza fundado en 1825 por el dean don Nicolás Alonso de Andrade, desempeñando la cátedra de latinidad para los _Mayores_. Este noble sacerdote, hijo de Cabo Rojo, donde nació el año de 1783, estuvo instruyendo la juventud del Seminario Conciliar en la misma asignatura hasta 1850, dejando su puesto de combate para bajar á la tumba, pues falleció en esta Capital el 3 de abril de 1851.

Después tenemos que descubrirnos ante la venerable figura de fray Angel de la Concepción Vázquez, de quien ya nos hemos ocupado por haber sido electo por el señor Obispo Gutierrez de Cos para desempeñar interinamente el Rectorado del Seminario en los comienzos de su fundación y ahora le vemos figurando de catedrático de Filosofía, desde el año de 1834 hasta el de 1840 ó sean seis cursos. Fray Angel era hijo de Juncos, donde nació el año de 1790. Hizo sus estudios en la ciudad de Caracas y allí mismo ingresó en Regulares, en la orden de San Francisco. Después pasó á su patria, figurando en primera línea entre los representantes del santo de Asís. Cuando en 1820 se suprimieron las órdenes religiosas, fray Angel se quedó á vivir en la Capital y la Sociedad Económico de Amigos del País le ocupó inmediatamente nombrándole Regente de Estudios y fundándole una cátedra de Filosofía en uno de los salones del ex-convento de San Francisco, donde había constituído ya la progresista Corporación las Academias de Matemáticas y Dibujo. Entregó su cátedra, también para reposar en el seno de Dios, pues falleció al siguiente año de 1841.

Entre los demás, sobresale el padre Carrión, hijo de Málaga, que desempeñó los curatos de San Germán y Viequez y fué también Rector del Seminario Conciliar, habiendo sido consagrado Obispo de esta Diócesis en 1858. En su alto ministerio tuvo la gloria de fundar la _Casa de Párvulos_, cuya primera piedra puso en 1861 y cuyo edificio abrió al público servicio en en 1865. Más de cien criaturas, de ambos sexos, y de todas las clases de la sociedad, empezaron allí á educarse bajo la dirección de las Hermanas de la Caridad. El padre Carrión fundó este plantel de enseñanza dejándole recursos propios y aún subsiste el benefactor centro.

El presbítero Ramón Catalán vino de soldado á Puerto Rico. A la sombra del Seminario Conciliar se formó un filósofo y un pensador profundo. Desempeñó el curato de Utuado y los Jesuitas le utilizaron en 1867 como catedrático de Filosofía. Fué también poeta de altos vuelos y publicó una composición poética á _Sodoma_, que obtuvo renombre.

Domingo Quijano, hijo del país, fué hasta su muerte profesor de Instrucción publica en Añasco y en los almanaques de Acosta publicó varios trabajos literarios.

Plácido Battistini, que lo vemos figurando en este cuerpo de profesores como Bachiller, era hijo de la Aguada. Llegó á ser abogado de fama en nuestro Foro. Se estableció en Arecibo para ejercer su profesión y falleció en 1874.

El padre Baez, oriundo de Venezuela, fue un orador sagrado de mucha nombradía. Poseía una colección de cuadros de Campeche y le rendía culto al arte en todas sus manifestaciones.

Los Jesuitas dieron mayor vuelo al Seminario Conciliar y desde el curso de 1858–59 hasta el año de 1878, que estuvieron al frente de esta Institución sacaron avante 221 jóvenes con el título de Bachiller en Artes. El _Seminario-Colegio_, denominación que tomó bajo los hijos de Loyola, estaba incorporado á la Universidad á la Habana; y á dicho centro cubano se pedían las _acordadas_, que comprobaban la veracidad de los títulos de los estudiantes puertorriqueños, para poder continuar en facultad mayos sus estudios en las Universidades de la nación.

Los Jesuitas abandonaron el Seminario en 1878 por una orden del señor Obispo Juan Antonio Puig. No faltan escritores que justifiquen dicho acto; y como nosotros, á fuer de cronistas honrados, lo deploramos, vamos á exponer las razones en que nos fundamos para pensar así. Dice el doctor Ferrer, en su Memoria sobre la Instrucción Pública en Puerto Rico:

“Como el Seminario al fundarse tuvo como deber primero, la creación y sostenimiento de doce becas para otros tantos jóvenes pobres, que quisieran dedicarse á la carrera eclesiástica, el actual Obispo Iltmo. Sr. Don Juan Antonio Puig, fiel intérprete de los deseos del benemérito Prelado fundador, hizo desalojar á los padres Jesuitas el establecimiento que interinamente ocupaban, para dedicarlo desde luego al objeto para que había sido creado.

“La medida llevada á término por el señor Obispo, nuestro actual diocesano, entendemos que se inspiró en principios de la más extricta justicia y del más legítimo derecho. Si el Seminario se creó para seminaristas, aspirantes á sacerdotes, la voluntad del fundador debió cumplirse en todos los momentos. Por éste y no por otro motivo aplaudimos la enérgica resolución tomada por el Iltmo. Sr. Don Juan Antonio Puig, la que si bien ha sido censurada por algunos, no por eso ha dejado de producir notables beneficios, si se atiende al número de alumnos que estudian en dicho establecimiento.”[45]

No estamos conformes con la apreciación vertida por el doctor Ferrer. Basta leer el _Edicto_ del señor Obispo Gutierrez de Cos, que empieza en la pág. 45 de esta _Compilación_, y se verá, que en uno de sus párrafos dice el noble fundador:

“Con las mismas calidades (de ser hijos legítimos, limpios de mala raza, etc.) serán admitidos los hijos de los ricos y pudientes, pagando sus padres, en cada semestre, una pensión que se computará con equidad.”

Así se explica, que se abriera el Seminario con treinta y tres pensionistas. Y dentro de éstos figuran jóvenes que después han dsmpñando con brillantez las carreras de médicos, abogados y profesores en nuestra sociedad. Gabriel Jiménez y Valdés Linares y Hernández Arhizu fueron abogados de nota en nuestro Foro. El doctor Jiménez Moreno y Hernández Martínez fueron dos médicos connotados. Y así pudiéramos citar una pléyade de hombres de ilustración.

Cuando los padres Jesuitas en 1858 se hicieron cargo del Seminario continuaron las doce becas de merced y los mismos estudios para la carrera eclesiástica. No se tergiversó, pues, la benéfica y religiosa idea del fundador. Muchos sacerdotes salieron también en aquella época del Seminario Colegio. Seamos justos y démosle á cada cual lo que legítimamente le pertenece. Los padres Jesuitas, bajo la protección de la Diputación Provincial, trasladaron su Colegio á un departamento cedido en el palacio oficial de aquel Centro, del lado que da á la calle del Cristo. Allí continuaron los hijos de Loyola dando su instrucción á los puertorriqueños hasta que se terminó el edificio que se construía para ellos en Santurce por orden de la Diputación y con fondos de la Provincia; edificio en el cual se invirtieron más de cien mil pesos y que concluído lo ocuparon los Jesuitas con su Colegio, hasta el año de 1884, que por rozamientos con los profesores del Instituto Civil, donde tenían que llevar á examinar sus educandos, pues se les negó la concesión de poder ser examinadores de sus alumnos y darles el título de Bachiller, abandonaron el país y devolvieron á la Diputación Provincial el edificio que ocupaban. Ante la verdad histórica deben desaparecer las preocupaciones políticas y religiosas, y es un acto de pura justicia conceder á los hijos de Loyola la razón en este asunto y reconocer los esfuerzos que realizaron por la instrucción pública en Puerto Pico.