Chapter 22 of 68 · 1047 words · ~5 min read

XXII.

El año de 1824 ideó el Gobernador don Miguel de la Torre la fundación de un teatro en la Capital, cuyos productos se destinaran á la obra del Colegio Seminario. Con fecha 24 de julio del citado año, pasó al Ayuntamiento un oficio dándole cuenta del pensamiento que acariciaba. El cabildo aprobó el plan del Gobernador y se acordó que don Manuel Hernaíz, en representación del Ayuntamiento, y don José María Vertiz, por el pueblo, se entendieran de la suscripción en la Capital y en los publos de la Isla, de indeterminado número de accionistas, cada acción de 50 pesos, sin interés alguno, y reembolsables de los productos del coliseo, concluida la obra. Los suscriptores tendrían preferencia en el abono de los palcos, lunetas y demás sitios, sin derecho á alegar propiedad, _pues su generoso adelanto no tiene otro objeto que el logro de la obra y fomento de la educación pública_. Designóse á don Diego Pizarro, depositario de fondos, para la recaudación de un cuarto de real en cada libra de pan, como arbitrio municipal para impulsar la obra que se proyectaba. El Gobierno dispuso pasar el Expediente al Obispado y con fecha 29 de julio del citado 1824 le pasó el siguiente oficio:

“Excmo. é Iltmo. Señor:—Dirijo á V. E. I. el expediente sobre el establecimiento de un Coliseo público en esta Capital, con el fin de que enterado de cuanto contiene, y muy particularmente del objeto á que se dedica el producto del espresado Coliseo, se digne V. E. I. ilustrarme de cuanto le parezca conforme á la plantación de él, con las mejoras que estime oportunas en todo lo relativo á la parte del Seminario, y en lo demás lo que sugieran á V. E. I. sus luces y conocimientos, en favor de las miras del Gobierno, que no son otras, que las de proporcionar al público y á los ramos de educación cristiana y sólida, los medios de su logro.—_Miguel de la Torre._”

El señor Obispo, doctor Mariano Rodríguez de Olmedo contestó al Gobernador favorablemente y ofreciendo tomar 30 acciones del fondo disponible del propio Colegio Seminario que proyectaba el Obispado.

Con fecha 3 de agosto del citado año de 24 dió el Gobernador el siguiente decreto, con motivo de la respuesta del Obispado:

“Agréguese esta contestación al Expediente respectivo y manifiéstese á S. E. I. la gratitud del Gobierno por el interés con que ha visto este asunto, coadyuvando á su realización de una manera la más eficaz para su logro. Oficiese al señor Intendente, á fin de que se sirva espedir orden á la administración de Real Hacienda de esta Capital, para que de todas las harinas que se introduzcan en la plaza, á escepción de las destinadas á la guarnición, se cobre un maravedí por libra de pan graduando 240 libras á cada barril, y su producto lo tenga mensualmente á disposición de don Diego Pizarro, depositario nombrado para fondos que se destinan á la obra del Coliseo; hágase igualmente con el mismo señor Pizarro noticiándole el nombramiento que se verificó en el Cabildo celebrado el 27 del mes pasado y practíquese también con los señores Comisario ordenador, alcalde segundo don Manuel Hernaiz, y el capitán de fragata, comandante de Marina, don José María Vertiz, electos para la reunión de los suscriptores, que han de adelantar el caudal suficiente á la empresa, reembolsable con el arbitrio establecido; y cuyos señores, luego que indistintamente hayan formado las listas de las personas que gusten suscribirse, las pasarán firmadas al referido Pizarro, para que pueda proceder al cobro de las acciones, encargándoles instruyan minuciosamente á los que se suscriban del benéfico objeto á que esclusivamente se dedican los productos del teatro, que redundarán en favor del vecindario, alivio de los padres de familia, y _para plantear una educación sólida, gratuita y proporcionada_ para que los jóvenes puertorriqueños, sin los peligros y costos que hoy les es preciso arrostrar, hallen dentro de su territorio los medios de instruirse, lográndose este bien con la mayor prontitud y cual hasta el día no ha podido conseguirse por un conjunto de circunstancias, que no ha sido fácil vencer, ni por el Excmo. é Iltmo. Señor Obispo, cuyos afanes por el establecimiento del Colegio Seminario son bien notorios á toda la Isla, ni por el Gobierno contra quien militaban iguales causas, y las cuales felizmente han desaparecido; y por último manifestarán las garantías con que se recibe el empréstito en acciones, respetables con determinado fondo, y en término y plazos tan prontos, que si la suscripción se consigue en la totalidad del presupuesto, se cancelarán cada tres meses con lo que produzca el arbitrio recolectado, quedando muy persuadido el Gobierno que los vecinos de esta Isla, interesados en conseguir la realización de una empresa que va á refluir en favor de la _educación pública_, de la de sus hijos y del mejoramiento de las costumbres, motivos muy gratos á todo padre de familia, nada omitirán en su logro; invítese igualmente á los señores Alcaldes y personas pudientes de ella, por medio de cartas oficios, al laudable fin de que tomen parte en la suscripción, de cuyo honroso proceder no quiere defraudarles el Gobierno, penetrado de que no hay un vecino en Puerto Rico que deje de interesarse á que se lleve á efecto el plan y se vea establecido el Colegio Seminario con la celeridad posible; al mismo tiempo que el honesto recreo que forma la cultura y el gusto de los pueblos civilizados, imprimánse 300 ejemplares del Proyecto y demás diligencias practicadas, para remitirlos con las referidas cartas á los espresados señores y á los comisionados y personas que se suscriban; y finalmente oficiese al señor Comandante de Ingenieros instruyéndole del estado de la empresa, bajo cuya dirección ha de realizarse, para que desde luego se proceda al reconocimiento del local, acopio de materiales, pedido de maderas y demás necesario á dar principio á la fábrica, remitiéndole los planos y presupuestos, y noticiándole hallarse nombrado de Depositario el señor Pizarro, con quien se entenderá para la recolección de aquellos.—_Miguel de la Torre._”

La suscripción produjo en la Capital 5.050 pesos, contando entre ellos las 30 acciones tomadas por el Obispado y 4 por el Gobernador. Y se dió comienzo, desde luego, á la construcción del Coliseo.